Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Lavandera, una gran cantaora que merece ser rescatada del olvido (I)

Petra García Espinosa, más conocida como la Niña de Linares, es una de las cantaoras flamencas que más han hecho brillar el nombre de su localidad en los escenarios de toda España. No obstante, antes de glosar sus méritos es preciso reconocer los de su progenitora, Carmen la Lavandera.

Carmen Espinosa y familia 1885

Carmen Espinosa, junto a sus padres y su hermana Isabel en el padrón de Linares de 1885

Carmen Espinosa Ruiz nació en la ciudad linense en torno a 1881, si bien sus padres, Manuel y Ramona, eran oriundos de la localidad de Dalias (Almería). Tras contraer matrimonio en Granada en 1873, la pareja se había instalado a Linares, seguramente en busca de trabajo, ya que él aparece inscrito en el padrón como minero.

Carmen Espinosa y familia 1918

Carmen Espinosa, su marido e hijos en el padrón de Linares de 1918

Recién estrenado el siglo XX, Carmen contrae matrimonio con Juan García Martín, con quien tiene al menos cinco hijos. En torno a 1919 se queda viuda y es en la década de 1920 cuando su nombre empieza a aparecer con cierta asiduidad en la cartelera madrileña, lo cual nos hace pensar que probablemente fuese la necesidad lo que empujó a la artista linense a convertir el flamenco en su medio de vida (1).

Madre e hija debutan en la capital

En junio de 1923, La Lavandera se anuncia en el Circo Americano de Madrid junto a su hija, la Niña de Linares. Ambas figuran en el elenco de la pantomima bufa titulada ‘La Feria de Sevilla’ (2), en la que también participan el cantaor Niño de los Lobitos, los bailaores Luciano Rodríguez (3) y La Gabrielita, y los tocaores Manuel Martell y Manolo Molina, entre otros artistas (La Correspondencia de España, 28-6-1923).

El Circo Americano de Madrid (Nuevo Mundo, 23-7-1923)

El Circo Americano de Madrid (Nuevo Mundo, 23-7-1923)

Poco después, también en la capital de España, madre e hija actúan en Casa Juan. El cronista de la revista España, que firma como ‘Pipí’, sitúa a las dos cantaoras jienenses entre los últimos ídolos flamencos de esa época, a la altura de la mismísima Macarrona:

“… La Macarrona es un ídolo flamenco, el ídolo flamenco que queda. Lo demás es… literatura […]

Hay una continuación. «La Lavandera y su hija», anunciadas así, sin más ditirambo, sin concesión a ningún europeísmo de programa de varietés, suben al tablao, con la austeridad y el empaque característicos del buen género. Se sienta la cantaora junto al tocaor, apoyada ligeramente en el respaldo de su silla, se enjuga los labios con el pañuelo, quizá, supremo aliciente en el silencio de la espera, escupe al suelo a espaldas del guitarrista. Aquí no hemos venido a divertirnos, sino a sentir.

La Lavandera y su hija tienen sentimiento. Más impostado en la hija en cierto desgaire casticísimo; más atemperado en la madre al gusto fino de los canarios más sonoros…” (España, 24-8-1923).

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

Carmen Espinosa y la joven Petra reciben el año 1924 actuando en el Edén Concert de Madrid, donde permanecen durante tres meses ininterrumpidos, en un cuadro flamenco dirigido por el guitarrista Jorge LópezPetaca’. Con motivo de una fiesta andaluza celebrada en ese mismo local, la prensa se refiere a ella en estos términos:

“Organizada en el Edén una fiesta de carácter andaluz, ello sirvió para admirar muy singularmente como cantadora del mejor estilo a Carmen Espinosa y a su hija la niña de Linares, que apunta también una muy clásica manera…” (La Libertad, 14-2-1924).

Durante ese mismo verano, ya sin su hija, se puede ver a La Lavandera en distintos teatros madrileños. En julio comparte cartel en el Novedades con José Cepero y varios artistas de variedades (El Liberal, 26-7-1924); y en agosto forma parte de un cuadro flamenco que actúa en La Latina, donde “Carmen Espinosa, tan castiza como siempre, cantó como los ángeles, si los ángeles cantaran flamenco” (La Libertad, 30-8-1924).

José Cepero

José Cepero

Saetera de cine

Según las referencias hemerográficas, ya que grabaciones no hemos localizado, la cantaora linense destaca especialmente en estilos como la malagueña y la saeta. De hecho, en esa época anterior a la llegada del sonoro a las pantallas españolas, La Lavandera acude con cierta frecuencia a las salas de cine para cantar saetas en directo durante la proyecciones.

Así, por ejemplo, la encontramos en el Cine Olympia, donde obtiene “clamoroso éxito” con las saetas de Rosario la Cortijera (La Libertad, 25-4-1925), o en el Teatro Fuencarral, poniendo su voz al servicio de la obra dramática Los Chatos’ llevada a escena por la compañía de Emilio Portes (La Época, 11-12-1925).

Cartel de Currito de la Cruz (1926)

Cartel de Currito de la Cruz (1926)

En 1926, durante la proyección de Currito de la Cruz en el Cine Madrid, “cantan las saetas la gran cantadora Carmen, la Lavandera y el famoso Mochuelo, que fueron aplaudidísimos, así como la banda de trompetas y el guitarrista” (La Voz, 2-3-1926). Unos meses más tarde, la artista de Linares comparte éxitos con el Niño de Alcalá en el Teatro Proyecciones, donde se ofrece el filme El Niño de las Monjas (La Libertad, 15-7-1926); y al año siguiente, durante el pase de esa misma película en el Teatro Campoamor de Oviedo, “cantó varias saetas llenas de sentimentalismo, que causaron profunda emoción” (La Voz de Asturias, 13-11-1926).

Durante la segunda mitad de los años veinte, coincidiendo con el auge de la ópera flamenca, también se puede ver con cierta frecuencia a Carmen Espinosa en espectáculos de cante, como las veladas que se celebran durante el mes de diciembre de 1925 en el Teatro Ortiz de Murcia. En ellas, la cantaora de Linares comparte cartel con su paisana, la bailaora Custodia Romero, y con el cantaor Angelillo, entre otros artistas. La prensa levantina dedica elogiosas líneas a La Lavandera:

“… una cantaora de flamenco que en los teatros madrileños ha visto también hace poco ratificada su fama. De esta artista tenemos las mejores referencias y no queremos agotar los elogios a ‘priori’…” (El Liberal de Murcia, 17-12-1925).

“… los cantadores Angelillo y La Lavandera tuvieron éxitos rotundos. Cantó ésta maravillosamente por el estilo de Juan Breva dos coplas, y a requerimiento del público, que la aplaudió entusiasmado, dijo, entre ellas la que empieza: ‘Dijo el ruiseñor al Breva…’, que le valieron a ovación por copla” (El Liberal de Murcia, 20-12-1925).

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

NOTAS:

(1) Durante la primavera de 1913 actúa en el Salón Victoria de Almería una cantaora de flamenco que se hace llamar ‘La Niña de Linares’, acompañada por el guitarrista Nicolás Domínguez. Por las fechas, no podría tratarse de Petra García, que entonces aún era muy pequeña. ¿Sería esta cantaora Carmen Espinosa? (Cfr. La Información, 29-3, 3-4 y 7-4-1913; Eco Artístico, 5-4 y 15-4-1913).

(2) Este número se titula igual que el espectáculo presentado por Trinidad Cuenca en París en la década de 1880, que también terminaba “con la lidia y muerte simulada de un becerro”. Desconozco si la relación entre ambos va más allá de estas coincidencias.

(3) Luciano Rodríguez es el nombre real del bailaor Antonio el Viruta, que adoptó este seudónimo porque sonaba más flamenco.


Adela López, una cantaora de éxito a la altura de las mejores de su tiempo (y IV)

En los primeros años veinte la casa Odeón pone a la venta los discos de Adela López, que recorre buena parte de la geografía española -principalmente, de Andalucía y Extremadura- con una compañía de circo y variedades dirigida por Don José Barriada.

Adela López (El Liberal de Sevilla, 4-8-1917)

Adela López (El Liberal de Sevilla, 4-8-1917)

En esa época, la prensa suele referirse a ella como “reina de los cantos regionales” o “estrella española de aires regionales”, y alaba, entre otras cualidades, su “dicción de exquisito timbre y buen gusto” (El Adelanto, 24-12-1921). En su repertorio destacan temas como ‘El Fandanguillo’ o el cuplé ‘La piconera cordobesa‘.

En los balcones de Sevilla

Los numerosos compromisos de su exitosa tournée no impiden a Adela acudir a la que desde hace años es para ella una cita ineludible: la Semana Santa de Sevilla. Invitada por el Infante Don Carlos, la cantaora vuelve a regalar al público sevillano sus inimitables saetas:

“Las saetas de Adela López

En nuestra incomparable Semana Santa hemos saboreado este año el placer exquisito de escuchar las saetas que con admirable arte y exquisito sentimiento ha interpretado la que pudiera conceptuarse como reina de los cantos regionales, Adela López.

Tuvimos el gusto de escucharla en la madrugada del Viernes Santo, haciendo gala de sus incomparables dotes, en bellísimas ‘saetas’ al Señor del Gran Poder, y la popular Virgen de la Esperanza.

Pero su mayor triunfo lo ha obtenido la maravillosa artista en la tarde del viernes, al paso de la cofradía de Monserrat (sic).

A cortés invitación de su alteza el infante Don Carlos, que aceptó como mandato la gentil artista, puso en el cantar toda su alma grande, y con estilo insuperable bordó varias de las mismas, obteniendo estruendosas ovaciones del numeroso público que la escuchaba.

Digna de merecer la estimación y agradecimiento de los sevillanos es la simpática Adela, que tan intensamente se ha identificado con nuestras incomparables fiestas, y que con toda su alma corresponde a las muestras de cariño y simpatía que recibe, por su maestría en la interpretación de los cantos regionales, en los que se muestra insuperable” (El Noticiero Sevillano, 16-4-1922) (1).

Luis Yance

Luis Yance

Las gacetillas de esos años ofrecen abundantes referencias sobre las actuaciones de Adela López. Entre sus triunfos más sonoros cabe mencionar los cosechados en el Circo Pirce de Madrid, en diciembre de 1923, y en el Salón Hesperia de Almería, en mayo del año siguiente:

“[Madrid, Circo Price] Adela López, el ‘as’ de las reinas de los cantos regionales, se vio precisada a agotar su repertorio en virtud de tan constantes ovaciones” (ABC, 2-12-1923).

“[Almería, Salón Hesperia] Y coronando el triunfo de la noche, Adela López la que matiza con inimitable arte y exquisito gusto, los cantos regionales españoles y la que domina de modo soberano el clásico cantar flamenco, supo quedar ante nuestros público, muy por alto de todas las ponderaciones que de ella habrá hecho la prensa de las principales capitales de España” (Diario de Almería, 9-5-1924).

El triunfo de lo jondo

A partir de 1926, la “reina de los cantos regionales” vuelve a mostrar su lado más flamenco. En marzo de ese año es contratada por el Teatro Campoamor de Oviedo para cantar saetas durante la proyección de la película El niño de las monjas (2) y en el mes de diciembre, participa en un concierto de cante jondo que se celebra en el Teatro Duque de Rivas de Córdoba.

El elenco lo forman “El Niño de Alcalá, Niño de Utrera, Teresita Ibarra, Villarrubia, Adela López, El Americano, El Canario Chico y el rey de las Tarantas y Fandanguillos Manuel Guerra (Guerrita) y los tocadores Martel y Yances” (Diario de Córdoba, 15-12-1926). La cantaora está a la altura de lo que se espera de ella:

Adela López entonóse bien por levante y mucho mejor por malagueñas, siendo justamente aplaudida” (La Voz, 16-12-1926).

“… fueron muy aplaudidos, especialmente Guerrita, El Niño de Alcalá y Adela López, que reverdeció sus laureles” (Diario de Córdoba, 16-12-1926).

Juana la Macarrona (Fondos del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco)

Juana la Macarrona (Fondos del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco)

Unos meses más tarde, tras presentarse en el Teatro Chueca de Madrid junto al guitarrista Luis Yance (La Correspondencia Militar, 26-3-1927), Adela participa en varios conciertos de ópera flamenca que tienen lugar en los teatros San Fernando y Cervantes, de Sevilla, con un elenco de categoría:

“… De verdadero acontecimiento artístico pueden calificarse los ‘selectos espectáculos’ organizados para ambos teatros para debutar el sábado de Gloria, inauguración de la temporada de primavera.

Grandes conciertos de ópera flamenca, tomando parte en ellos los principales ‘ases’ del género, tanto en cantadores como en bailadores, y acompañados a la guitarra por los más famosos maestros.

Las célebres cantadoras: Niña de los Peines, Adela López y Niña de Linares.

Los famosos cantadores:
José Cepero, Manuel Escacena, El Chato de las Ventas y el ya célebre cantador Antonio G. Chacón.

Los ‘ases’ de la guitarra:
Ramón Montoya, Luis Yance y Manuel Bonet.

Las célebres artistas del baile flamenco:
Juana la Macarrona y Malena La Charru.

Paco Senra, notable bailador cómico-serio, y la emperadora del baile gitano, la joven y bella Aurorita Imperio.

Todos estos artistas, combinados con otros muy notables del género, compondrán los programas de San Fernando y Cervantes durante las próximas fiestas de Pascua de Resurrección y feria de Sevilla” (El Liberal de Sevilla, 14-4-1927).

Aurorita Imperio (La Voz de Aragón, 10-12-1930)

Aurorita Imperio (La Voz de Aragón, 10-12-1930)

En esa época, Adela también actúa en varias ocasiones con la agrupación artística ‘Patria’, integrada por la guitarrista Victoria de Miguel y el cantaor Pedro Sánchez, ‘El Canario de Madrid’, entre otros artistas. Se les puede ver en ciudades como Almería, Cartagena o Valencia.

Precisamente en la ciudad del Turia, en los primeros meses de 1928, le perdemos la pista a Adela López. “La sin rival cantadora, intérprete del cante antiguo por malagueñas y granadinas” (El Pueblo, 14-2-1928), y “reina de las saetas” (El Pueblo, 26-2-1928), actúa durante varias semanas en el Teatro Princesa. Completan el elenco los “afamados cantadores Niño del Puerto, Niño de Granada, Saboneret del Cabañal, Palanca de Marchena y Juanito Vargas, siendo acompañados por los profesores de guitarra Lucas el Valenciano y Chufeta” (El Pueblo, 14-2-1928).

Hasta aquí el acercamiento a la figura de Adela López, una artista de éxito que, por su portentosa voz y sus extraordinarias dotes para los cantes regionales y flamencos, ocupó un lugar destacado entre las cantaoras de su tiempo.


NOTAS:
(1) Las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(2) El estreno no puede realizarse en el día previsto, debido al retraso de la cantaora:

“A causa de haber retrasado la salida de Sevilla la cantadora de saetas Adela López, no llegando por lo tanto a tiempo para tomar parte hoy en el estreno de la interesante película ‘El niño de las Monjas’, la Empresa pone en conocimiento del público que se ve precisada a suspender por ahora la representación en Oviedo de esta película” (Región, 18-3-1926).

 


Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (y II)

En junio de 1927, en el madrileño teatro de la Latina, Victoria de Miguel interviene en un festival benéfico a favor de las casas de socorros. Completan el cartel, entre otros artistas, El Canario de Madrid, Rafael Rodríguez, Paulita Montes, el Niño de la Flor, el Americano, el Niño de Utrera y Habichuela Chico.

Gira y conciertos con la agrupación “Patria”

A finales de año retomamos la pista de Victoria de Miguel, que exhibe su talento para las seis cuerdas junto a una “compañía de espectáculos líricos modernos” (Las Provincias, 15-1-1928) denominada ‘Patria’, de la que también forma parte su marido. En el mes de noviembre la guitarrista ofrece dos conciertos en el teatro Vital Aza de Málaga, donde comparte cartel con con Adela López y El Canario de Madrid, entre otros artistas (1).

Vital Aza. Varietés. Tardes a las ocho y media y diez y media. Éxito inmenso de la gran agrupación PATRIA, 20 artistas, 14 bellas señoritas, bailes conjuntos, humorismo por Rafael Cruz y concierto de guitarra por Victoria de Miguel, canto flamenco por el Canario de Madrid y ADELA LÓPEZ” (La Unión Mercantil, 27-11-1927).

Adela López (Eco artístico, 25-8-1912)

Adela López (Eco artístico, 25-8-1912)

En diciembre de 1927 el grupo actúa en Almería y Cartagena, y en enero de 1928 se presentan en el teatro Chapí de Valencia. La prensa destaca especialmente la labor de la guitarrista madrileña:

“[Almería]. En Hesperia debutó el viernes la agrupación artística ‘Patria’, de la que se destacan algunos números como Adela López con sus cantos regionales a gran voz, Victoria de Miguel, excelente concertista de guitarra, y una niña prodigio que llegará a ser una estrella de las varietés” (La Crónica Meridional, 4-12-1927).

Cartagena.
Teatro Principal. […] Adela López que cantó unas cartageneras a las mil maravillas, llenas de gracia y estilo y así también el ‘Canario de Madrid’ que, acompañado a la guitarra por Victoria de Miguel, una gran profesora de guitarra, supo adueñarse del auditorio a las primeras de cambio” (La Razón, 15-12-1927).

“[Valencia] … se han distinguido la concertista de guitarra Victoria de Miguel, el cantador de flamenco Canario de Madrid, el humorista Rafael Cruz y la cantante de aires regionales Adela López” (Las Provincias, 15-1-1928).

Nuevos éxitos en tierras levantinas

Unos días más tarde, también en la capital del Turia, vuelve a aparecer en los carteles el nombre de Victoria de Miguel, “la maga de la guitarra” (La Correspondencia de Valencia, 25-1-1928). Los cantaores José Muñoz, ‘Pena hijo’, y El Canario de Madrid son las primeras figuras del espectáculo, que se presenta en el teatro Apolo. Completan el elenco el Niño de Villarrubia, el Niño de la Flor, el Chato de Valencia y el guitarrista Manuel Bonet.

A ese mismo escenario regresa en el mes de junio la pareja formada por Victoria de Miguel y El Canario de Madrid. En esta ocasión forman parte de una compañía encabezada por José Cepero, en la que también figuran artistas como la Niña de Madrid, Emilio Caserío, El Americano, Chaconcito o Eusebio Villarrubias, además de los tocadores Antonio Romero ‘El Tanfacto’, Marcelo Molina y Manolo el de Badajoz. Unos días más tarde, el mismo elenco se presenta en la plaza de toros de Alicante.

José Muñoz, Pena hijo

José Muñoz, Pena hijo

A finales de julio, la guitarrista madrileña forma parte de un cartel de ópera flamenca que se anuncia en la plaza de toros de Cartagena. Marcelo Molina, Paco Aguilera y José Grau completan la sección de guitarristas. El cante corre a cargo de Emilio el Faro, Lavandera hijo, el Canario de Madrid, Chaconcito y Guerrita, entre otros, mientras que del baile -en este caso, por chuflas- se ocupa el Gran Ramironte.

Últimas referencias: años 30 y 40

En septiembre de 1930 retomamos la pista de Victoria de Miguel, esta vez en Badajoz, donde actúa junto a la compañía de Cepero. La crítica lamenta el escaso nivel de los cantaores -salvo del Niño de Madrid, que recibe bastantes elogios-, y destaca la labor de los guitarristas:

“Que el Niño de Maravillas toca COLOSALMENTE la guitarra. Que decimos lo mismo de Victoria de Miguel” (Correo Extremeño, 9-9-1930).

Victoria de Miguel y Luisito Maravillas -en especial este último- son ‘dos cosas mus (sic) serias’ tocando la guitarra” (Correo Extremeño, 11-9-1930).

En febrero de 1931, la artista madrileña actúa en el teatro Sanjuán de Écija (Sevilla), integrada en la agrupación flamenca de Jesús Perosanz. Además de los ya citados artistas, en el cuadro figuran la Niña de la Huerta, La Madrileñita, el Rojo de Salamanca y el Niño de los Lobitos, al cante; Manuel Martell a la guitarra, y Estampío, al baile. Todos “fueron muy aplaudidos, logrando un éxito” (La Voz, 25-2-1931).

Dos años más tarde volvemos a encontrar a la tocadora en Cartagena (2) y, posteriormente, -esta vez, junto a su marido– en tierras valencianas. Ambos acompañan al Niño de la Huerta, que debuta en el teatro Apolo. Completan el cartel el Niño de Cartagena, el Niño de Alcalá, la Niña del Patrocinio, el Niño de Cazalla, La Trianita y Juan Fenollosa.

José Cepero

José Cepero

En enero de 1935, Victoria de Miguel participa en un festival a beneficio de los presos políticos, que se celebra en el cinema Europa de Madrid con un reparto de lujo, en el que destacan los cantaores Pepita Sevilla, Pepita Caballero, Valderrama y el Niño de Marchena, entre otros. La sonanta tampoco puede estar en mejores manos: “Victoria de Miguel, excelente guitarrista; Marcelo Molina, el conocido profesor de guitarra; […] el gran Sabicas, el brujo de la guitarra, y el sublime maestro de todos, Ramón Montoya” (La Libertad, 19-1-1935).

A partir de ese momento el nombre de Victoria de Miguel aparece con menos frecuencia en los papeles. En noviembre de 1938, El Canario de Madrid se anuncia durante dos semanas en el Cine de la Latina de la capital, donde actúa en el fin de fiesta que se ofrece tras la proyección diaria. Aunque no figura en los carteles, es probable que el toque corra a cargo de su inseparable compañera.

Lo mismo se puede deducir en relación con otras apariciones del cantaor madrileño, que en enero de 1939 actúa en el cine Hollywood y en marzo de ese mismo año se mantiene durante todo el mes en el cartel del Teatro de Variedades, donde comparte escenario con un extenso elenco de artistas, entre los que destaca la presencia de Paco Aguilera.

En agosto de 1939 retomamos la pista de Victoria de Miguel en Soria, de nuevo junto a El Canario de Madrid, si bien el redactor o redactora se hace un pequeño lío con los nombres:

“Mañana domingo se celebrará en la Plaza de Toros una extraordinaria función de circo y ópera flamenca, haciendo su presentación el divo de cante flamenco Canario de Madrid y la notable cantadora Encarnita de Miguel, acompañados a la guitarra por Victoria de Madrid” (El avisador numantino, 19-8-1939).

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Las últimas referencias que hallamos sobre la artista madrileña datan de los años cuarenta. En octubre de 1943 se presenta en el Teatro Fuencarral de Madrid, con un conjunto de ópera flamenca integrado por artistas como Guerrita, el Niño Pavón, El Canario de Madrid o El Cojo de Madrid, entre otros.

Tres años más tarde, se celebra en la Plaza de Toros de Granada una “gran velada de ópera flamenca con el gran conjunto SOLERA DE ASES” (La Prensa, 19-8-1946), del que forman parte Paco el Americano, la Niña de la Puebla, el Niño de Almadén, Consuelo Heredia o el Canario de Madrid, entre otros artistas. Una vez más, aunque su nombre no figura en los papeles, es bastante probable que sea Victoria de Miguel quien acompañe a la guitarra a su inseparable cantaor. Tras la muerte de éste, en 1981, la artista se retira definitivamente de los escenarios.

Cien años de vivencias

En el año 2000, cuando le faltan pocas semanas para cumplir un siglo, Victoria de Miguel rememora los episodios más destacados de su vida en una entrevista concedida a M. J. Álvarez (3). La anciana guitarrista recuerda a sus maestros y evoca a algunos de los grandes artistas con quienes compartió cartel –los mejores de su época y de todos los tiempos: Pastora Imperio, La Niña de los Peines, Pepe Marchena o La Niña de la Puebla, por mencionar sólo a algunos-.

Además, Victoria confiesa que ni el hecho de ser mujer ni la oposición de su familia pudieron frenar su carrera. Cualidades no le faltaban, como demuestran sus cachés, que eran superiores a los de muchos de sus compañeros. Todo ello nos da una idea de la singularidad de esta artista, a quien ha de reconocerse el gran mérito de lograr hacerse un nombre en un mundo fundamentalmente ‘de hombres’ y en una época en que las mujeres estaban llamadas a desempeñar una función muy diferente en la sociedad.

NOTAS:

(1) Las referencias relativas a las actuaciones de 1927 en Málaga y Cartagena las aporta Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009.
(2) José Gelardo, en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, aporta la siguiente referencia:
“Teatros. Circo
Anoche debutó la agrupación titulada ‘Espectáculos Giralda’ […] destacando por su actuación la cantadora de flamenco Niña del Patrocinio, la guitarrista Victoria de Miguel y el ‘Trío Lara’” (Cartagena Nueva, 12-2-1933).
(3) M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, ABC, 18-2-2000.


La Antequerana, cantaora y guitarrista de primer nivel

Josefa Moreno, “La Antequerana”, cantaora y guitarrista nacida en la localidad malagueña de Antequera en 1889, se inició en el mundo del flamenco a muy corta edad. Solía cantar acompañándose a sí misma con la guitarra, algo que puede parecer insólito hoy día, pero que no lo era tanto en aquella época.

En 1903 debutó en el café La Primera de Jerez, y un año más tarde se presentó con éxito en Melilla y Tánger. Tras pasar una temporada en Málaga, llegó a la capital de España, donde trabajó en varios cafés cantantes, como el de la Marina, el del Gato, el de Naranjeros o el del Brillante.

En septiembre de 1910, El Heraldo Militar publica la siguiente información: “La cantadora flamenca Josefa Moreno, Niña del Garrotín, que trabaja actualmente en el Salón Recreo, de Sevilla, ha sido contratada por dos meses para cantar en el Teatro Novedades, de Sevilla, que es como si dijéramos la catedral de los géneros flamenco y andaluz”.

Unos meses más tarde, se anuncia en el gaditano Cine de la Rosa como “la cantadora única, titulada competidora de la Niña de los peines” (Eco Artístico, 25-1-1911), y semanas después se despide del Teatro-Circo del Gran Capitán, de Córdoba, tras alcanzar “incomparables triunfos”.

La Antequerana (Eco Artístico, 5-10-1914)

La Antequerana (Eco Artístico, 5-10-1914)

De “La Niña del Garrotín” a “La Antequerana”

En febrero de 1911, la artista se presenta en Madrid con el nombre artístico con el que pasaría a la historia. Así, el Diario Oficial de Avisos de la capital informa sobre el debut de “la notabilísima cantadora flamenca y tocadora de guitarra Josefa Moreno, la Antequerana, antes Niña del Garrotín”, en el madrileño café de la calle del Gato.

En mayo de ese mismo año, según El Heraldo Militar, la “notable” cantadora es “contratada para Tánger, donde empezará a funcionar el próximo día 24”. Un mes más tarde, la prensa la sitúa de nuevo en Madrid, y allí pasa buena parte del verano.

Durante el mes de julio figura prácticamente a diario en el cartel del Cine Bello. A juzgar por las reseñas que aparecen en la prensa de la época, La Antequerana goza de una gran popularidad y es muy apreciada por el público. No en vano, El Globo y El Heraldo de Madrid se refieren a ella como “la revolución del canto” y “la competidora de la Niña de los Peines”.

A mediados de septiembre, “la sin rival La Antequerana” debuta en el Teatro Romea, acompañada a la guitarra por Ramón Montoya, uno de los más destacados guitarristas del momento. La programación la completan distintas artistas de variedades, como la bailarina Pilar Alonso, la tiradora Fiorenza, la “chanteuse” Amica o la pareja de baile formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez. Allí actúan con gran éxito durante dos semanas.

En noviembre de 1911, Josefa Moreno se presenta en Valencia y Castellón, donde coincide con la canzonetista Pilar Caudet y la bailarina La Cordobesita, entre otras artistas de variedades. Unas semanas más tarde, en el malagueño Salón de Novedades, “la cantadora de flamenco La Antequerana, con su estilo y su voz extensa, logra también grandes aplausos” (Eco Artístico, 15-12-1911).

La cantaora y guitarrista Josefa Moreno, La AntequeranaLa cantaora y guitarrista Josefa Moreno, La Antequerana

A la conquista de América y de su consagración artística

Tras los éxitos cosechados en nuestro país, Pepa Moreno decide probar suerte en América. Es contratada en Nueva York y de allí pasa a La Habana, México y de nuevo a Cuba, donde permanece una buena temporada.

En abril de 1914, la prensa sitúa de nuevo a La Antequerana en España, concretamente en el madrileño Café Concert, donde forma parte de un cuadro flamenco en el que también intervienen el guitarrista Ramón Montoya, el bailaor Estampío y la bailaora Salud Rodríguez, entre otros artistas.

A partir del mes de mayo, y hasta finales de año, Josefa Moreno aparece prácticamente todos los meses en el cartel del Concert Madrileño, donde “es muy celebrada a diario” y “encuentra por su labor aplausos sin cuento”, por tratarse de “una tocadora y cantadora de flamenco de lo mejor conocido en el género”, según la prensa del momento. En dicho local coincide con artistas flamencos -como El Mochuelo, El Macareno o La Cotufera– y del género de variedades -como The Dandy o la Estrella Madrileña, entre otros-.

La revista Eco Artístico no se cansa de destacar el notable éxito obtenido por la cantaora durante todos esos meses, con reseñas como las siguientes:

“Reapareció La Antequerana, cantadora y tocadora de flamenco de gran renombre, que tiene que repetir, entre estruendosos aplausos, casi todo su repertorio” (5-9-1914).

“La Antequerana continúa su marcha triunfal, y los éxitos con que a diario premian su labor atestiguan lo mucho que vale” (5-12-1914).

“La Antequerana es a diario aplaudida, y en verdad que su labor excelente merece premio tan entusiasta” (15-12-1914).

“Se despidió La Antequerana, cantadora y tocadora de flamenco, que ha llevado a cabo en este local una larga y triunfal campaña […] La noche última del contrato el público la rindió una entusiasta ovación” (5-1-1915).

Anuncio de La Antequerana (Eco Artístico, 25-5-1914)

La Antequerana (Eco Artístico, 25-5-1914)

Unas semanas más tarde, “la notable cantadora de flamenco” se presenta en Huelva y poco después la encontramos de nuevo en Madrid, en el antiguo Café de la Marina. Allí recibe “entusiastas aclamaciones”.

Variedades, ópera flamenca… una artista polifacética

No deja de llamarnos la atención que Eco Artístico primero se refiera a ella como “cantadora de flamenco” (25-2-1915) y más tarde, como “coupletista” (25-3-1915), lo cual nos hace pensar que tal vez Josefa Moreno también llegara a cultivar este género, del mismo modo que hoy en día algunos artistas flamencos realizan incursiones en el terreno de la copla, los boleros o los tangos, por citar sólo algunos, con el fin de llegar a un público más amplio. Otra posible explicación sería que se tratase de una simple confusión, ya que en esa misma época se anuncia en distintos teatros españoles la canzonetista y bailarina Pepita Moreno, si bien esta última no se hace llamar “La Antequerana”.

En agosto, la artista participa en una función organizada por la Asociación de la Prensa en Sevilla, y en enero de 1916 debuta en el Café del Puerto de La Coruña, donde actúa durante varias semanas y obtiene un “éxito monumental” (El Noroeste, 7-2-1916).

En el mes de abril, La Antequerana se anuncia en el Luz Edén de Almería, y poco después figura en el elenco de la “fiesta de costumbres andaluzas” que se presenta en el Teatro Madrileño de la capital de España, junto a Ramón Montoya y Carmen Flores, entre otros artistas (Heraldo de Madrid, 22-4-1916).

Unos días más tarde, Eco Artístico vuelve a referirse a La Antequerana como “canzonetista y tocadora de guitarra, muy aplaudida por su estilo y facultades” (5-5-1916), y menciona varios números de variedades que figuran en el mismo programa, en el que también aparece, poco después, la Niña de los Peines.

El guitarrista Ramón MontoyaEl guitarrista Ramón Montoya

En julio de 1916, La Antequerana continúa en Madrid, en el Edén Concert. Es entonces cuando volvemos a perderle la pista, durante más de un año, periodo que podría coincidir con una segunda estancia de la artista en Cuba, de la que regresaría en 1917 “cubierta de joyas”, tal y como afirma Manuel Ríos Ruiz en el Diario de Jerez (8-9-2008).

En septiembre de 1917, Josefa Moreno debuta en el Teatro Portela de Sevilla, donde “no tardó en captarse las simpatías” del público (Eco Artístico, 15-9-1917). En ese mismo año, también según Ríos Ruiz, la artista actúa junto a Antonio Chacón en la plaza de toros de Morón de la Frontera (Sevilla).

En abril de 1918, La Antequerana se presenta en el café Villa Rosa de Barcelona, con varios artistas flamencos, como El Batato y Fernando Herrero, entre otros. Dos meses más tarde vuelve a la ciudad condal, donde es de nuevo aclamada, y en el mes de julio reaparece en la capital de España, en el Salón Madrid. El programa lo componen “Pepita la Antequerana, con aplauso en su género sugestivo” (Eco Artístico, 15-7-1918), y distintas artistas de variedades.

Tras un breve paso por el Teatro Romea, en agosto se despide “la original artista”. Su próxima parada será en el madrileño Dancing Bombilla (Kursaal de varietés), donde obtiene un “éxito colosal la fiesta andaluza ‘Un rincón de Triana‘, en la que toma parte La Antequerana” (Heraldo de Madrid, 4-8-1918), “que ha gustado con sus jipíos completamente cañís” (Eco Artístico, 25-8-1918). También figuran en el cartel distintas atracciones de variedades.

En septiembre encontramos a la artista en Granada y en octubre, en Ronda (Málaga). No volvemos a tener noticia de ella hasta casi un año después, cuando se presenta en varias localidades toledanas.

En septiembre de 1920, figura en el cartel del sevillano Concert-Español “la célebre cantadora de flamenco Pepita Moreno La Antequerana, que todas las noches obtiene ruidosos éxitos” (Eco Artístico, 30-9-1920”). Allí sigue apareciendo, de manera intermitente, hasta el mes de mayo de 1921, siempre con gran éxito, a diferencia de las bailarinas que completan el programa, que no salen muy bien paradas en las críticas periodísticas.

El cantaor Antonio Chacón

El cantaor Antonio Chacón

En septiembre de ese mismo año, junto a numerosos artistas de variedades,“la notable cantadora de flamenco La Antequerana” colabora en una función benéfica para los heridos y enfermos de Melilla, que tiene lugar en el sevillano Ideal-Cinema.

En enero de 1922 se estrena con gran éxito en el Ideal Rosales de Madrid el espectáculo “Ases del arte flamenco”, que cuenta con un elenco de primer nivel:

“[…] debutó anoche el cuadro flamenco más completo de cuantos hasta ahora se habían visto en Madrid. El éxito colmó las esperanzas de la dirección artística. Bravos y aplausos comenzaron al hacer el primer número la gran bailarina Rubia de Jerez, y no terminaron hasta que el telón anunció que se había terminado el espectáculo. En el cuadro flamenco figuran artistas tan renombradas como La Antequerana, Emilia Vez, la saladísima Gabrielita, Rubia de Jerez y la reina de las reinas del baile flamenco, la formidable Juana la Macarrona, que obtuvo un éxito indiscutible y formidable en su baile ‘por alegrías’. Del sexo feo, Faíco, El Mochuelo, el graciosísimo Estampío, el gran tocador de guitarra Joaquín Rodríguez y el ‘as’ de los tocadores, Ramón Montoya” (La Voz, 12-1-1922).

El declive y desaparición de la cantaora

A partir de ese momento, las referencias a La Antequerana aparecen con menor frecuencia en la prensa. En 1924, tenemos noticia de su debut en el Salón Alhambra de Córdoba, y en los años sucesivos destaca especialmente por las saetas que interpreta como acompañamiento a la proyección de varias películas mudas.

Así, en 1925 La Libertad anuncia el “grandioso éxito de la hermosa zarzuela española, filmada por la Argentina, Rosario la cortijera, éxito de la cantaora La Antequerana en las saetas de esta película”, y en 1926 varios periódicos se hacen eco del viaje de la artista a Mahón (Menorca) con motivo del estreno del filme Currito de la Cruz:

“ Para cantar las saetas durante el desfile de las magníficas procesiones de la Semana Santa en Sevilla han llegado en el vapor correo de hoy los notables artistas de cante flamenco, Pepita Moreno (La Antequerana) y Bienvenido Pardo (Niño de Alcalá)” (El bien público, 15-4-1926).

Cartel de Currito de la Cruz (1926)

Cartel de Currito de la Cruz (1926)

Las siguientes apariciones de la artista las sitúa la prensa en Madrid, en mayo y septiembre de 1926, y en enero y marzo del año siguiente, siempre en el Kursaal. La cantaora forma parte de distintos cuadros flamencos, con los que continúa cosechando grandes éxitos.

En 1935, en su libro Arte y artistas flamencos, Fernando el de Triana se pregunta qué ha sido de esta prometedora artista:

“La Antequerana tuvo una época en la que todos esperábamos que se colocara como lumbrera del cante levantino; después, sin que se sepa por qué causa, desapareció como por encanto del mapa artístico: además de que era una guitarrista muy buena”.

Años más tarde, José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz rescatan un reportaje publicado en 1961 por el diario Pueblo, en el que el periodista Antonio González afirma lo siguiente:

“El médico le ha dicho a Josefa Moreno que no debe cantar. Hace dos años padeció una bronconeumonía con principios de pleuresía, y está en peligro su vida si lo hace. Mas no le hace caso a su padecimiento. No puede hacerle caso, porque vive del cante y por el cante”.

Al parecer, en aquellos años La Antequerana sobrevive cantando en las calles de Madrid, “donde ofrece al auditorio que lo solicite sus tarantas y siguiriyas, y también zambras de su creación. A cambio pide lo que la buena voluntad de la gente quiera darle”.

Se desconoce la fecha y el lugar exacto de la muerte de Josefa Moreno, si bien parece lógico pensar que pudo ser en Madrid, en los años sesenta. José Blas Vega, en su obra Vida y cante de don Antonio Chacón (1986), nos ofrece, de primera mano, una última imagen de La Antequerana:

“[…] nos cantó varias veces soleares de buen cuño, amén de otros cantes más livianos […]. Era todo un personaje de la noche madrileña. Menudilla, con ojos brillantes de ratita, muy mal trajeada, con su cigarro en la boca avivando su bronco-neumonía, y su guitarra bajo el brazo dentro de un destartalado estuche. Su lengua era de lo más viperino, y lo primero que hacía al entrar en algunos de los bares, era echar una recalada fulminante al personal, y mientras movía la cabeza de abajo a arriba, de sus labios salían en voz baja una sarta de maldiciones”.

Por desgracia, en La Antequerana vuelve a repetirse la historia de tantas y tantas artistas que, tras saborear las mieles del éxito y el reconocimiento, terminan sus días olvidadas y en la miseria.