Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (y V)

En febrero de 1895, se anuncia en el Olympia de París “la troupe del famoso capitán Chivo, cuyas estrellas son Lola y Juanita Bernal” (Le Figaro, 16-2-1895) (1). ¿Iría Soledad con ellos? Donde sí localizamos a la joven bailaora es en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en mayo de 1896, junto a su hermana Matilde:

Zarzuela.- […] Debut de las celebradas bailarinas del género andaluz Srtas. Soledad y Matilde Hace.- Los Isidros.- Sevillanas, por las Srtas. Hace.- El lucero del alba y el Olé y peteneras por las señoritas Soledad y Matilde Hace.- El gaitero” (La Correspondencia de España, 22-5-1896). (2)

“El sábado en segunda y tercera sección, debutarán en el teatro de la Zarzuela las celebradas bailarinas del género andaluz, señoritas Soledad y Matilde Hace, que tan extraordinariamente han llamado la atención en París y San Petersburgo” (La Correspondencia de España, 22-5-1896).

¿Soledad Arce?

¿Soledad Arce? (3)

Algunos datos sobre la trayectoria artística de Soledad

Las dos hermanas cosechan abundantes aplausos bailando el ole y las peteneras, entre otros números. La prensa de nuestro país también hace referencia al acontecimiento que ha marcado la vida personal y profesional de Soledad, su famoso secuestro, y ofrece algunos datos sobre la carrera artística de la joven:

“El teatro de la Zarzuela estaba anoche lleno. Tan extraordinaria concurrencia justificaba el debut de las bellas y simpáticas bailadoras, precedidas de gran fama, Soledad y Matilde Hace, que en París y en Rusia han ganado aplausos sin tasa.

En el intermedio del segundo al tercer acto hicieron su presentación ante el público, bailando ‘sevillanas’ con tal gracia, donosura, gentileza y estilo, que tuvieron que repetirlas tres o cuatro veces entre los bravos y las aclamaciones del auditorio.

En el intermedio de la tercera a la cuarta pieza se repitió el espectáculo, pero es en forma nueva. Bailó Soledad el ‘Ole’, y consiguió una estrepitosa ovación. Su hermana Matilde bailó ‘Peteneras’ con igual éxito.

Y ante las instancias muy reiteradas y entusiastas del público, hubieron de repetir ambas todos los números” (El Liberal, 24-5-1896).

“… Soledad Hace, en unión de su hermana Matilde, regresó a Sevilla y luego vino a Madrid, donde han sido contratadas las dos hermanas para bailar en el Teatro de la Zarzuela.

… Las chicas en el ¡ole!, peteneras y sevillanas se traen mucha sal y bailan con requetemuchísima sandunga.

Soledad, especialmente, es una moza que hace honor a la belleza y gracia andaluzas y con unos sacais que dicen más que todos los discursos de Demóstenes y de Cicerón.

Las sevillanas que bailan Soledad y Matilde, si bien no son del género fino y elegante que con su acostumbrado donaire bordan más que bailan las hijas de Sevilla, en cambio tienen ciertas figuras y movimientos cadenciosos que encantan y que hacen prorrumpir al más apático en un ¡Viva tu mare!

Ambas chicas lucen riquísimas alhajas. Soledad la gitana ha sido la contrincante de la bella Otero” (La Correspondencia de España, 23-5-1895).

Soledad (Beauchy, década de 1880)

Soledad (Beauchy, década de 1880) (4)

De nuevo por los teatros europeos

En julio de 1897, Soledad regresa a París, para presentarse en el Olympia junto a una compañía en la que también figura la Bella Guerrero:

“El espectáculo actual del Olympia es tan atractivo que el ayuntamiento de París ha solicitado al Sr. de Lagoanère que ofrezca el 14 de julio una matiné especial para los niños de los colegios. Estos aplaudirán, entre otras atracciones, Un Déjeuner sur l’herbe, el encantador ballet-opereta de los Sres. Bénédite y Missa, […] y después el Flower Ballet, la diversión de moda, los Bailes españoles de la bella Guerrero, Soledad y su compañía, y los Batignolles” (La Justice, 12-7-1897).

En julio de 1898 encontramos de nuevo a Soledad Arce en Madrid. La artista sevillana participa en la pantomima ‘La Feria de Sevilla’, que se representa en el Circo de Colón:

“Anoche se celebró la inauguración de la segunda temporada en el Circo de Colón, con asistencia de numeroso público.

… La pantomima ‘La Feria de Sevilla’, en la cual toman parte la banda del regimiento de Cuenca, una orquesta de bandurrias y guitarras, numerosos coros y un brillante cuadro de baile, obtuvo un gran éxito.

El cantaor Revuelta y las notables bailarinas Emilia García y Soledad Arce fueron objeto de grandes ovaciones.

El espectáculo terminó con el baile de la jota por toda la compañía y la lidia de un becerro bravo, que resultó muy divertida” (La Época, 17-7-1898).

Soledad como personaje de ficción

Hasta aquí hemos podido llegar siguiendo la pista de Soledad Arce por las hemerotecas europeas. Cerramos esta serie de artículos con la reproducción de un fragmento de la novela Sangre y arena (1898), de Vicente Blasco Ibáñez, a cuyas páginas se asoma de manera puntual el Capitán El Chivo, que cada año regresaba a Sevilla en Semana Santa para ponerse al frente de los Armados de la Macarena.

Cartel de "El rapto de Toledad"

Cartel de la obra “El rapto de Soledad”

No cabe duda de que el novelista valenciano debía de conocer la historia de esta familia, pues tanto el dato de la vinculación de José Arce a la cofradía de San Gil como las referencias a sus hijas y a su estancia en París se pueden documentar acudiendo a la prensa de la época:

“… Era el capitán Chivo, un gitano cantaor que había llegado por la mañana del mismísimo París, fiel a la disciplina militar, para ponerse al frente de sus soldados.

Faltar a este llamamiento del deber era renunciar al título de capitán que ostentaba el Chivo en todos los carteles de los music-halls de París donde cantaba y bailaba con sus hijas. Eran éstas a modo de graciosas lagartijas, de donosos movimientos, grandes ojos, una delgadez algo subida de color y una diabólica movilidad que trastornaba a los hombres. La mayor había hecho una gran fortuna fugándose con un príncipe ruso, y los periódicos de París hablaron varios días de la desesperación del ‘bravo oficial del ejército español’, que deseaba matar, vengando su honor, y hasta le compararon con Don Quijote. En un teatro del Bulevar habían dado una opereta sobre el rapto de la gitana, con bailes de toreros, coros de frailes y demás escenas de exacto colorido local. El Chivo acabó por transigir con este yerno de la mano izquierda, admitiendo sus indemnizaciones, y siguió bailando en París con las niñas, en espera de otro ruso…

Al aproximarse la Semana Santa, el capitán Chivo no podía soportar su alejamiento de Sevilla, y se despedía de las hijas con un gesto de padre intransigente y severo.

– Niñas: me voy. A ve si son güenas ustés. Que haiga formaliá y desensia… La compañía me espera. ¿Qué diría si fartase su capitán?…

Y empredía el viaje de París a Sevilla, pensando con orgullo en su padre y sus abuelos, que habían sido capitanes de los ‘judíos’ de la Macarena…”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

(4) En la Biblioteca Nacional de España se conservan una fotografías tomadas por Beauchy en Sevilla a la gitana Soledad en la década de 1880. ¿Se trataría de Soledad Arce?


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (IV)

En mayo de 1891 vuelve a actuar en París, concretamente en las Montagnes Russes, “la compañía de las ‘Gitanas de Granada’, con la famosa ‘Macarrona’, bajo la dirección del capitán Chivo” (Le Matin, 15-1-1891) (1). Sin embargo, la prensa no confirma la presencia de Soledad en dicha troupe.

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Matilde Arce, una artista de fama internacional

Tampoco la menciona el diario La Palma cuando informa sobre la presentación de su hermana Matilde en el Teatro Cómico de Cádiz, en octubre de ese mismo año. La artista sevillana forma parte del cuerpo de baile de la obra Viva mi niña. El citado rotativo ofrece interesantes datos sobre su carrera profesional:

“En el cuerpo coreográfico que ameniza los espectáculos figuran dos boleras muy simpáticas y notables llamadas Matilde Hace y Aurora Solís

La primera es sevillana pura. Figura de primera bailarina en la troupe del Sr. Guerrero. A la edad de cuatro años ya bailaba que era un primor. Desde entonces a hoy (catorce años de incesante trabajo) ha figurado en primera línea en compañías de baile. No se limita a España su campo de acción. La capital de Francia, la de Rusia, y de Finlandia, han visto pasar por las escenas de sus teatros, las correctas formas de Matilde y han aplaudido el estilo de sus movimientos especialísimos en el género flamenco.

En el Palais des enfants du Grand Théâtre Français y en el Théâtre des Variétés de París ha trabajado con éxito cuando la última Exposición del 89. La subida a la torre Eiffel no costó a nuestra compatriota un céntimo. Sus gracias y sus simpatías le abrieron camino gratis para gozar de aquella grandiosidad. Tan conocida era del público parisien.

El año siguiente bailó en el teatro de Arcadia y en el Circo Coniselli de San Petersburgo.

En Moscow acutó en el Circo Salanmonski.

En Finlandia es conocida en Helsingstor…

Nuestro público la aplaude estrepitosamente en las peteneras. Le (sic) jalea de un modo magistral. También forma parte del coro.

Olé, por Matilde” (La Palma, 20-10-1891).

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

¿Qué ha sido de Soledad?

Durante el año 1892, El Chivo y sus gitanas viajan por distintos países europeos. No sabemos si Soledad les acompaña. En el mes de enero, la troupe actúa en dos salas parisinas: Vieille Amérique y Eden-Théâtre. A pesar del tiempo transcurrido, la prensa aún recuerda el rapto de la joven bailarina. Diversos medios lamentan su ausencia de la joven, e incluso hay alguno que afirma que “el capitán ‘Chivo’ ya no quiere dejar aparecer a su hija en público para no ser acusado de traficar con su ‘deshonor’” (La Justice, 6-2-1892).

“La compañía de ‘El Capitán Chivo’, que obtuvo un éxito tan sorprendente en la Exposición de 1889, ha debutado en la Vieille Amérique, donde ha encontrado el mismo entusiasmo” (L’Europe Artiste, 10-1-1892).

“Hoy, en el Eden-Théâtre, tercer ‘viernes’ de la Exposición Mundana. Matiné a las dos y, en el programa, la familia Chivo, que dio que hablar a la crónica de la Exposición Universal por la desaparición de una de sus bailarinas, Soledad” (Le Matin, 29-1-1892).

Durante el mes de abril, la troupe se presenta en el Établissement Ronacher de Viena:

“Una compañía de andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo está haciendo en este momento una gira por el continente. El Capitán Chivo ha anunciado una legión de gitanas españolas, que ejecutan bailes y cantos nacionales ataviadas con vistosos trajes. La primera bailarina de la compañía es de una extraordinaria belleza” (Neue Freie Presse, 6-4-1892).

“Los bailarines andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo despiertan un gran interés y la guapa señora Concha, así como la pequeña y graciosa Mercedes (3), son cada día frenéticamente aplaudidas” (Die Presse, 10-4-1892).

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (4)

Soledad, de nuevo en París

En 1893, volvemos a encontrar a Soledad en la capital francesa. En enero, la joven actúa junto a La Macarrona en el Casino de París y a partir del mes de abril se la puede admirar en distintas salas, como el Hotel Continental, Olympia o Ba-ta-Clan:

“La Macarrona y Soledad, las reinas de las gitanas y su compañía, que fueron tan famosas en el teatro de la Exposición de 1889, contratadas por el profesor de mandolina y guitarra Sr. Agos Boské, por cuenta del Casino de París, debutarán el próximo sábado en la gran fiesta de la noche” (La Justice, 11-1-1893).

“El próximo martes tendrá lugar en el Hotel Continental, bajo la presidencia de Mme. Marie Laurent, el baile del Orfanato de las Artes.

… 1º. El Ole, baile español, por Soledad y su troupe” (Le Journal des Débats Politiques et Littéraires, 9-4-1893).

“INAUGURACIÓN DE L’OLYMPIA

… Entre otros números aplaudidos, citemos […] a Soledad y su troupe” (L’Écho de París, 12-4-1893).

“[Ba-ta-Clan] Mañana domingo […] debut de Soledad y su compañía española de doce personas” (Le Petit Journal, 20-5-1893).

“Todas las atracciones del día en Ba-ta-Clan: […] España está representada por Soledad y su compañía, que ha sembrado el vértigo entre el público” (Le Petit Journal, 25-5-1893).

“[Olympia] … Soledad y su compañía también son elementos de éxito para este establecimiento” (Le Constitutionnel, 25-8-1893).

Cinco años después del secuestro de Soledad, el caso todavía sigue vivo en la memoria del público francés, hasta el punto de servir de inspiración a una opereta, firmada por Carré y Audran, y titulada El rapto de Soledad. La obra es estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens en octubre de 1894, con Mme. Simon-Girard y Germaine Gallois en los papeles protagonistas, y comienza después una gira por distintos teatros europeos.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) Puede tratarse de Mercedes Arce, una de las hijas de El Chivo, nacida en torno a 1881.

(4) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

 


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (II)

Como hemos visto en la entrega anterior, la joven Soledad causa sensación en París tanto por su baile como por su hermosura:

“… Soledad es la más perfecta belleza que existe actualmente en la Exposición. Su empresario lo sabe bien, y la cuida con esmero. El tipo andaluz en toda su gracia y su languidez; la audacia más profunda con la dignidad más púdica; y ella baila con una habilidad sorprendente, ejecutando las más lindas proezas, sin que lo parezca, de forma totalmente natural” (Le Stéphanois, 13-10-1889). (1)

El rapto de Soledad

Sin embargo, hay un hecho que marca un antes y un después, y hace que su nombre aparezca en todos los diarios parisinos. Una vez terminadas la actuaciones de la compañía en el Gran Teatro de la Exposición, en octubre de 1889, la prensa anuncia la desaparición de Soledad:

“La compañía de gitanas que todos los amantes de los espectáculos coreográficos han admirado en el Gran Teatro de la Exposición está hoy sumida en la desolación. Una adorable muchachita de catorce años, la joven Soledad, la estrella de esta compañía de bailarinas exóticas, desapareció de repente el jueves por la noche y en este momento se ignora totalmente qué ha sucedido” (Le Matin, 9-11-1889).

Soledad ¿Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Se tratará de Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (2)

La familia se alojaba, junto al resto de la compañía, en un edificio de la calle Smala, en el barrio parisino de Grenelle. Según la prensa, El Chivo había ejercido desde el primer momento un férreo control sobre sus hijas. “Las vigilaba muy estrechamente y, una vez terminada la representación, se tomaba la molestia de alejar de ellas a los numerosos galanes que siempre las seguían hasta la casa […]. Cada noche incluso se aseguraba de dejarlas encerradas en su habitación” (Le Matin, 9-11-1889).

Sin embargo, todos los desvelos de José Arce no fueron suficientes para disuadir a los numerosos admiradores de la muchacha, que hacían llegar sus misivas y regalos a esa “diablesa de catorce años, deliciosamente provocadora y cuyo baile lascivo era tan cautivador” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

La desaparición de Soledad se produjo una noche en que El Chivo tenía previsto llevar a las chicas a conocer la ciudad y asistir a una representación teatral. Según distintos testimonios, las tres jóvenes se encontraban en la oficina del casero del edificio, esperando a que su padre terminase de arreglarse, cuando la joven bailarina se ausentó sin dar explicaciones.

Al percatarse de lo sucedido, y tras buscarla sin éxito, José Arce se dirigió a la comisaría de la calle Lakanal para formalizar la pertinente denuncia. Poco después, recibió una carta anónima del supuesto secuestrador, que decía así:

“Señor:

Usted maltrata a su hija. Usted la hace infeliz. Yo la he secuestrado. Ella está con gente buena. Quédese tranquilo” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

Rumore, rumore…

Desde que salta la noticia, son muchas las teorías y especulaciones que se publican al respecto. Las sospechas se reparten fundamentalmente entre un admirador maduro que asiste todas las noches a las representaciones y un adinerado joven ruso, aunque también se habla de un conde francés y un banquero israelí.

"Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición" (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

“Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición” (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

Incluso hay quienes consideran todo este asunto una mera estrategia publicitaria para atraer al público al nuevo espectáculo de Las Gitanas, que han sido contratadas en el Alcazar d’Hiver:

“Como no deseaban en absoluto regresar a su país, las gitanas recientemente habían contraído un flamante compromiso y, el próximo 11 de noviembre, debían debutar en el Alcazar d’Hiver. La compañía incluso había recibido un cuantioso adelanto de sus retribuciones del primer mes, y se había estipulado una indemnización en caso de incumplimiento de cualquiera de las partes” (Le Matin, 9-11-1889).

La polémica está servida. La prensa de distintos países, como España, Bélgica o Austria, se hace eco de la noticia. Hay quienes hacen responsable a El Chivo de la desaparición de su hija, por haberle enseñado esos bailes lascivos que tantas pasiones despiertan entre los franceses:

“Desde la edad más tierna, este excelente padre entrena sucesivamente a sus tres hijas en los más variados contoneos; […] las enseña a servirse simultáneamente de las piernas, de las caderas y de los ojos; las inicia en los mínimos detalles del baile más obsceno que existe en el mundo; […] una vez que su hija ha llegado a la perfección en ese tipo de ideas, la presenta en París…

En medio de este público rico, ocioso, que busca nuevas distracciones, se ha encontrado con un persistente que ha conseguido hacer comprender a la muchacha que podía sacarle más partido a su bonita figura y a sus muchos talentos, que el de llevar una mísera vida nómada…” (Le Gaulois, 13-11-1889).

La versión de El Chivo

El diario Gil Blas publica una entrevista con el propio José Arce, que ofrece su versión sobre los hechos y se muestra como un padre coraje dispuesto a todo por salvaguardar el honor de su familia:

“José Chivo […] es un hombre de unos cuarenta años, un poco calvo, delgado, de ojos negros, brillantes, con un gran bigote y aspecto de suboficial con galones.

– Usted viene, me dice, a pedirme noticias sobre mi hija. Por desgracia, señor, no tengo ninguna. No obstante, el comisario de policía me ha comunicado una carta anónima en la que me dicen que Soledad se encuentra bien, que es feliz, pero que no intente nada para encontrarla, porque todos mis esfuerzos serán inútiles.

– ¿Y usted no tiene ningún indicio, ninguna sospecha sobre el presunto secuestrador?

– Yo acuso a todo el mundo y a nadie.

– Eso es un poco vago; pero, ¿Soledad hablaba francés o algún otro idioma extranjero?

– No. La pobrecita sabía leer y escribir en español, pero eso es todo; nosotros vivíamos en familia, nunca veíamos a extranjeros; algunos de sus colegas han anunciado que ella era viuda. ¡Pobre pequeña! Cuando la trajimos de España, al comienzo de la Exposición, ella todavía llevaba faldas cortas, y usted debe saber que en España las niñas sólo pueden usar faldas largas cuando son núbiles.

– Bueno, pero si su hija ha sido secuestrada por un riquísimo enamorado y éste le hiciera una buena proposición, ¿los prejuicios de su raza se oponen a que usted la reciba si regresa?

– Yo no tengo prejuicios de raza, yo no soy gitano, yo soy español; me han ofendido en mi dignidad de padre; de quien se sospecha principalmente es de un banquero, muy guaperas, rubio, asiduo a nuestras representaciones, que parece que había declarado que, si tuviera que pagar diez millones, los daría para tener a Soledad. ¡Pues vaya!, continúa Chivo […], si yo lo encuentro, que ojalá Dios me lo conceda, se las verá conmigo, y aunque tuviese un cañón para defenderse, yo me enfrentaría a él con mi navaja. ¡Necesito una venganza, sólo vivo para la venganza!” (Gil Blas, 13-11-1889).

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The show must go on

Las investigaciones de la policía sobre el secuestro de Soledad no consiguen arrojar demasiada luz sobre el caso. No obstante, el espectáculo debe continuar. El 17 de noviembre, la compañía debuta en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver). Matilde Arce ejecuta el número estrella de su hermana, el “Ole”, y se incorpora una nueva figura en la compañía, Lola Pichiri. A juzgar por los aplausos y ovaciones, el público parece no echar mucho de menos a la pequeña Soledad:

“Mientras esperan, las gitanas han retomado sus bailes en el Casino du High-Life, faubourg Poisonnière: Matilde ha sustituido a su hermana Soledad en el ole; nuevos bailes muy originales han sido repetidos. Pichiri y Lola han estado impresionantes en su nuevo baile cómico, y los Panaderos del Chivo y Matilde han tenido que volver a empezar dos veces. También ha tenido mucho éxito un guitarrista que acaba de llegar de España y que ha tocado con un talento de primer orden” (Le Figaro, 18-11-1889).

“Encantadora velada anoche en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver), donde las gitanas de Granada cantaron y bailaron en honor de la prensa. Matilde y Lola fueron vigorosamente aplaudidas y Soledad parece completamente olvidada por el público, probablemente a causa del talento de sus sustitutas” (Le Petit Journal, 20-11-1889).

Sin embargo, la compañía no tarda en dejar el Casino:

“Varios de nuestros colegas han anunciado que las gitanas a las que aplaudimos en la Exposición y a las que aplaudíamos últimamente en el Casino du High-Life habían dejado de bailar en la calle del Faubourg-Poissonnière, tras la ruptura entre el padre Chivo y su hija Matilde.

No hay nada más falso. El padre Chivo tenía un contrato con el manager de la compañía. Al no haber sido respetado dicho contrato, Chivo no ha continuado con sus representaciones” (La Presse, 2-12-1889).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (I)

En los artículos que dedicamos hace unos meses a las actuaciones de La Macarrona en distintos escenarios europeos, abordamos ampliamente su participación en la Exposición Universal de París de 1889, junto a la troupe de ‘Las Gitanas’, que tantos éxitos cosechó por aquellos lares.

Sin embargo, aunque Juana Vargas brilló con luz propia en el Gran Teatro de la Exposición, la jerezana no fue la única estrella de la compañía, ya que en el elenco también destacaron otros artistas, y muy especialmente una jovencita llamada Soledad.

La bailaora Juana la Macarrona

La bailaora Juana la Macarrona

Como ya indicamos en su día, ‘Las Gitanas’ se presentaron en París envueltas en un halo de exotismo y fantasía, que probablemente respondiera a una simple estrategia publicitaria, basada en la imagen romántica e idealizada de lo andaluz transmitida por viajeros como Charles Davillier.

Según la prensa de la época, los diecisiete miembros de la compañía, con su capitán ‘El Chivo’ a la cabeza, llegaban directamente de las cuevas de Granada, donde vivían casi como salvajes, hasta que algún cazatalentos francés los había descubierto y transportado a la civilización, para que el público galo pudiese disfrutar de su arte primitivo.

Tras su presentación en París, los diarios franceses ofrecen descripciones tan pintorescas como la que sigue:

“Al fondo, un decorado que representa una cueva de los alrededores de Granada y, delante de ese decorado, una veintena de gitanos de los dos sexos, sentados en semicírculo; en el centro su capitán, un atractivo buen mozo con chaqueta de terciopelo, pantalones gris perla y un gran sombrero de terciopelo; toca la guitarra mientras fuma cigarrillos con gran desdén.

El capitán, en efecto, es el rey de la compañía gitana; es venerado y obedecido sin rechistar, siempre lleva encima su revólver. […]

A su lado, los tipos más curiosos de esta raza, un cruce entre española y mora, que conserva a través de los años su tipo, sus canciones y sus costumbres. […]

A las nueve comienza el espectáculo. No puedo describirles detalladamente el éxito obtenido por estos tangos, estos bailes del novio, estas alegrías, estos fandangos, estos panaderos, con un estilo tan especial. Sólo destacaré a la bonita Juana, ágil como una pantera, con su torso flexible, sin corsé, y sus contorsiones de caderas llenas de promesas; a Matilde, quizás la mejor bailarina, que levanta la pierna como la Goulue e incluso tiene nociones de ballet; a su hermana Soledad, una viuda de trece años (!!) muy graciosa, al bailarín cómico Pichiri…” (Gil Blas, 15-7-1889).

Desmontar el mito

Sin embargo, las pruebas documentales ponen de relieve el elevado componente legendario de la historia: las gitanas ni eran ‘salvajes’ ni procedían de las cuevas granadinas; y, por supuesto, tampoco era la primera vez que su arte se exhibía en público.

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El capitán de la troupe –José Arce Durán, alias “El Chivo”- había nacido en Sevilla en 1843, y ya gozaba de una fama considerable como bailarín bolero y flamenco allá por los años 70 del siglo XIX (1). Con Matilde Tardío Oniste tuvo al menos siete hijos, entre ellos Matilde (2), Soledad (3) y Viva (4), las tres muchachas a las que se refieren las crónicas parisinas.

La compañía que se anuncia como “Las Gitanas de Granada” se estrena en el Gran Teatro de la Exposición a mediados del mes de julio de 1889. Las crónicas de sus primeras actuaciones destacan la labor del capitán, “de extraordinaria elegancia y músculos de acero” (Le Gaulois, 14-7-1889) (5). La primera parte del espectáculo finaliza con un fandango bailado por El Chivo y sus tres hijas. Semanas más tarde, los Arce añaden a su repertorio unas sevillanas.

El gracioso ole andaluz

Desde el día de su debut, las gitanas sorprenden con sus exóticos bailes al público parisino, que llena el escenario de flores, monedas y otros objetos. La estrella indiscutible de la troupe es Juana la Macarrona. No obstante, la joven Soledad también acapara buena parte de los aplausos, especialmente cuando ejecuta un novedoso baile, el “Gracioso ole andaluz”:

“En el Gran Teatro de la Exposición, un baile completamente nuevo obtiene un éxito enorme. Es el Gracioso ole andaluz. La encantadora Soledad se muestra en él tan graciosa, tan ligera, tan… ondulante que no podemos encontrar expresiones dignas de tan apasionada flexibilidad. […]

Así la sala hace a Soledad una ovación entusiasta y el público le vuelve a pedir, cada vez, su adorable baile renversé, las maravillosas flexiones de su cuerpo, marcadas por una delicadeza encantadora y felina” (L’Intransigeant, 31-8-1889).

“El ‘gracioso ole andaluz’ que Soledad, la estrella gitana, bailó con tanto éxito en la velada del Fígaro, en honor de Edison, es tripitido cada noche en el Gran Teatro de la Exposición. La linda bohemia es un prodigio de agilidad, flexibilidad y gracia en este baile nuevo, que ejecuta acompañada sólo por el murmullo de las gitanas” (Le Figaro, 31-8-1889).

“El gracioso ole andaluz, el nuevo baile de Soledad en el Gran Teatro de la Exposición, será uno de los mayores éxitos de las Gitanas. Este paso absolutamente inédito está lleno de encanto y de gracia, y cada día el público hace una auténtica ovación a la encantadora Soledad, mientras que ella, con la rodilla flexionada, se inclina completamente sobre el escenario con un movimiento de adorable flexibilidad” (Le Petit Journal, 6-9-1889).

“Uno de los grandes éxitos era para Soledad en su ole gracioso; en él tenía meneos, saltos, movimientos de culo, giros de caderas, poses y actitudes unas veces extrañas y brutales, y otras flexibles y felinas, a las que su encantadora gracia y su vivacidad daban un sorprendente sabor” (Le Ménestrel, 11-5-1890).

La bailarina Soledad

La bailarina Soledad (6)

La joven también es muy admirada por su interpretación de bailes como el vito o las seguidilas:

“… los amantes de las seguidillas prodigan incontables bravos al Chivo y a las graciosísimas Matilde y Soledad” (Le Gaulois, 20-8-1889).

“Ayer, S.A.R. el Duque de Braganza […] aplaudió con fuerza a la Macarrona, la reina de las Gitanas, y a Soledad, que bailó en su honor el Vito Vito, un baile muy popular en Portugal” (Le Figaro, 5-9-1889).

Una artista insustituible

De hecho, aunque la jerezana es mucha bailaora, Soledad también goza de grandes simpatías entre el público, que no quiere prescindir de su arte ni una sola noche. Así se pone de manifiesto cuando la joven debe ausentarse durante dos días por una ligera indisposición:

“La administración del Gran Teatro de la Exposición nos ruega que anunciemos a nuestros lectores que Soledad, una de las primeras figuras de la compañía de las Gitanas, ha retomado los servicios que tuvo que interrumpir durante dos días a causa de una ligera enfermedad. Estamos felices de poder dar esta buena noticia a nuestros lectores, porque, a pesar del éxito de la Macarrona, de Pepa y de Pichiri, a Soledad la echaba de menos su público, acostumbrado a darle cada noche una auténtica ovación cuando, con su gracia y su flexibilidad adorables, baila su famoso paso del gracioso ole andaluz” (La Lanterne, 18-9-1889).

A sus quince años de edad, Soledad llama la atención por su extraordinaria belleza y por sus inmejorables dotes para el baile, que comparte con sus hermanas:

Soledad es bonita, con sus ojos nobles de joven halcón, con sus grandes cintas, una de las cuales le oculta la mitad del rostro, como una negra ala de cuervo; y, en el vito, hace piruetas apasionadamente, se inclina, se vuelve a levantar, parece estar aquí, salta allí, se extiende toda como la curva de un arco, y vuelve a llevar la cabeza hasta las rodillas, como si quisiera desabrocharse las ligas con los dientes […].

Como su hermana Soledad, Matilde se revuelve incansablemente; pero -sin hacerlo a propósito, imagino- ella añade a los más desenfrenados movimientos, a las torsiones menos excusables, la ingenuidad de una infancia que no tiene en absoluto el aspecto de saber lo que hace. Ella despierta la idea de una chiquilla que repetiría inconscientemente los propósitos y las maneras de cualquier compañera descarada; y ella eleva hacia el techo su pierna con un imperturbable candor; ¡pero la levanta muy alto! […]

Viva es una culebra que tendría por cola dos sonoros pies” (L’Écho de Paris, 2-10-1889).

Cartel de "Las Gitanas de Granada" en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

Cartel de “Las Gitanas de Granada” en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

NOTAS:

(1) En 1931, en uno de sus artículos, localizado por José Luis Ortiz Nuevo, el periodista Galerín se acuerda de ‘El Chivo’, de quien ofrece algunos datos interesantes:

“Allá por el año 1870 bailaba en los bautizos un chiquillo que se llamó José Arce Durán, conocido por ‘El Chivo’.

Bailaba flamenco y bolero, esto es baile gitano y baile de palillos, y se hizo muy célebre.

El hombre, buscando más amplios horizontes se fue a París y desde allí envió a un amigo de Sevilla esta fotografía, que firma Walery, rue de Londres, 9 bis, París […].

“El Chivo”, vestido entre bandolero y torero, ganó en París fama y dinero, más fama que dinero, porque el artista murió en Sevilla en situación angustiosa.

[…] Hacía frecuentes viajes al extranjero y en los contratos ponía la condición de que tenían que dejarle libre la quincena en que cayera la Semana Santa, pues tenía que estar en Sevilla con objeto de vestirse de nazareno en la Macarena” (El Liberal, 25-2-1931).

(2) Matilde Arce Tardío nació el 19 de junio de 1872 en el número 8 de la Calle Almirante Espinos, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(3) Soledad Arce Tardío nació el 29 de marzo de 1874 en el número 13 la Calle Bancaleros, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(4) Según la prensa, Viva nacería en torno a 1881. No hemos podido localizar datos sobre su nacimiento, si bien en los padrones municipales de Sevilla aparece una hermana de Matilde y Soledad llamada Mercedes y nacida en ese año, por lo que podría tratarse de la misma persona.

(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(6) La Biblioteca Nacional Francesa conserva esta fotografía de “Soledad, La Gitana”. No podemos afirmar con seguridad que corresponda a Soledad Arce.