Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (III)

3.- A la conquista de Europa

En noviembre de 1910 Encarnación Hurtado regresó a España y, hasta finales del año 1911, desarrolló la mayor parte de su actividad en cabarets y salas de variedades de Barcelona, tales como el Petit Moulin Rouge, el Alcázar Español o el teatro Gayarre (46), donde cosechó grandes éxitos con su elegancia y buen hacer.

Encarnacion Hurtado. Fondo Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya.

Encarnación Hurtado. Fondo Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya.

En el mes de marzo viajó a Andalucía, para actuar en el teatro Lloréns y el salón Novedades de Sevilla, y en el teatro Mora de Huelva (47); y en primavera se presentó en el Trianón-Palace de Madrid, en el teatro Madrileño y en el salón Novedades de Valencia (48), anunciándose como «Soberana del baile flamenco. La auténtica creadora de “farrucas”, “marianas”, “tangos” y “garrotines”» (49). La «genial creadora del baile flamenco» también cosechó «un personal e indescriptible éxito» el salón Farrusini de Zaragoza; se anunció en el teatro Principal de Tortosa y en el Kursaal de Reus (50).

En la capital catalana, a partir del mes de julio de 1911 se la pudo ver en el cabaret La Buena Sombra, el teatro Poliorama, el Saturno Parque (51) y, principalmente, en el Edén Concert, donde compartió cartel con la Argentinita y conquistó tanto a la crítica como al auditorio: «La Malagueñita, que, al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista» (52).

El 24 de enero de 1912 se estrenó en el Alhambra Theatre de Londres un espectacular ballet basado en la ópera Carmen, con música de Bizet y argumento adaptado a partir de la obra de Merimée. Se trató de una gran producción, con suntuosos decorados y un coste total de 25.000 $. La acción dramática y las danzas fueron arregladas por el Sr. Berger, maestro de danza de la Ópera Imperial de Varsovia.

Las bailaoras españolas y el maestro Realito (The Theatre, junio de 1912).

Las bailaoras españolas y el maestro Realito en Carmen (The Theatre, junio de 1912).

El papel protagonista recayó en la bailarina española de fama internacional María la Bella, secundada por el Sr. Volvert, en el rol de Don José, y el Sr. August, en el de Escamillo. Asimismo, el director del teatro, Alfred Moul, viajó a España para contratar in situ a un grupo de bailaores españoles compuesto por la Andújar, la Morenita, la Amapola, la Pilarita, María Nieves, la Punki, Manuel Real Montosa –más conocido como Maestro Realito– y, como estrella principal del elenco, Encarnación Hurtado.

El ballet constaba de cinco escenas que se desarrollaban, respectivamente, en el mercado, en las afueras de la ciudad, en el patio de una posada, en un puerto de montaña y en la plaza de toros. A pesar de que años atrás ya se había representado un espectáculo inspirado en esa misma obra, este resultó muy novedoso por su excelente recreación de la atmósfera del sur de España, con su «colorido exquisito, que armoniza con el movimiento, una música encantadora y un baile maravilloso» (53).

Sobre el escenario se daban cita una profusión de personajes que fumaban sin parar, mujeres con flores en el pelo y bailaoras con mantilla que jugueteaban con sus abanicos (54). Se interpretaron «enérgicos bailes» españoles con nombres como «la Castañuela, la Seguidilla, el Zafarrancho», y el espectáculo, «bullicioso, multicolor y sorprendente», era una auténtica «orgía de luz y color» (55).

María la Bella y los Sres. August y Volbert (The Theatre, junio de 1912).

María la Bella, y los Sres. August y Volbert (The Theatre, junio de 1912).

Al decir de la crítica, el grupo de bailaoras españolas aportaba gran autenticidad al ballet, hasta el punto de que, en comparación con las danzarinas británicas, eran como «el vino y el agua»; y, más que estrellas, podían ser consideradas «una galaxia en sí mismas» (56). Mención especial merece la Malagueñita, que, a pesar de desempeñar un papel secundario, resultó ser uno de los grandes atractivos del montaje.

Ejecutó distintos bailes flamencos ataviada con un traje blanco de hombre –compuesto por chaquetilla corta, pantalón, camisa y sombrero–, muy ceñido, que realzaba su esbelta figura y la convertía en una estampa altamente seductora. Llamó especialmente la atención el zapateado que interpretó sobre una mesa en la escena de la taberna, que fue comparado con el clog dance o baile de zuecos de los ingleses. Encarnación acompañó «la música con sus pies con una precisión y rapidez extraordinarias» y «el público del teatro enloqueció de placer» (57).

La crítica también se rindió ante ella. Alabó su toque de castañuelas, su flexibilidad felina, y la denominó «sacerdotisa del baile flamenco», una «de las mejores artistas que se han visto en la Alhambra» (58). Tanto interés despertó entre la prensa, que la revista Cosmopolitan le dedicó una doble página ilustrada con varias fotografías en las que lucía tanto el traje de hombre como el de mujer.

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912.

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (primera página).

El texto que las acompañaba, firmado por Scott Liddell, consistía en una entrevista en la que la Malagueñita se declaraba autodidacta –«¡Nada de clases! ¡Nada de clases! […] Todo es natural, nunca he recibido clases de baile en mi vida»–; afirmaba haber rechazado varias propuestas para actuar en París y, tal vez en un intento de congraciarse con el público británico, declaraba: «Mi ambición es casarme con un inglés y quedarme en Londres» (59).

Tras el gran éxito alcanzado por el ballet de Carmen, que permaneció en cartel hasta el mes de mayo, Encarnación Hurtado trabajó en otras salas de variedades londinenses. En junio debutó en el Tivoli Theatre acompañada por tres bailaoras españolas y, con música de Bizet, ejecutó su ya famoso zapateado sobre una mesa. La crítica destacó su «personalidad fascinante» (60) y llegó a la conclusión de que su danza, más que una simple reproducción del baile masculino, constituía un disfraz tras el que se escondían la suavidad y pasión femeninas:

«La Malagueñita […] carece de la furia subterránea del bailarín masculino; se tiene la sensación de que utiliza los movimientos tan perfectamente aprendidos como un disfraz. Juega con ellos; el cuerpo rígido a veces empieza a balancearse (como se balancea el cuerpo de una mujer española), pero la artista lo contiene. Hay una pizca de suavidad femenina en los gestos de esas manos gráciles que, sin embargo, se retuercen y chasquean tan salvajemente, y el repiqueteo de los pies es un eco burlón de la risueña y tímida lejanía de los ojos. Una mujer apasionada, se diría, pero de pasión inexorablemente oculta» (61).

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (segunda página).

Entrevista a Encarnación Hurtado en Cosmopolitan, julio de 1912 (segunda página).

A finales de agosto Encarnación se presentó en el London Pavilion, y durante el mes de septiembre se la pudo ver en el Hippodrome y en el Chelsea Palace (62). Después emprendió una gira por varias ciudades centroeuropeas. En los meses de noviembre y diciembre actuó en el Ronacher Theater (63) y en el Établissement Parisien de Viena, donde causó sensación y supo «mantener al público en vilo, aportando siempre nuevos ritmos a los movimientos armoniosos de su cuerpo» (64). En enero de 1913 pasó al Wintergarten de Berlín y, durante un mes y medio, bailó «con agilidad y gracia ardientes danzas nacionales» (65).

En el mes de junio actuó en el Music-Hall du Luna Park de Bruselas y, «por el encanto de sus jotas, de sus tangos y de otros bailes españoles», la prensa la comparó con rutilantes estrellas del baile español como Rosario Guerrero y Carolina Otero (66). Unas semanas más tarde regresó al Alhambra Theatre de Londres para intervenir en la revista Eightpence a Mile, en la que interpretó algunas de sus ya conocidas danzas: «Ataviada con un vestido blanco de torero […] y una rosa roja, bailó con fuego y vigor, siendo el segundo baile sobre una pequeña mesa una joyita en el arte de la acción contenida y elegante» (67). La crítica destacó la elegancia, ligereza y sutilidad de sus movimientos, y la consideró «una artista realmente perfecta» (68).

La Malagueñita (Sport im Bild, 28-2-1913).

La Malagueñita (Sport im Bild, 28-2-1913).

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(46) El Diluvio, «Petit Moulin Rouge». Barcelona, 22 de diciembre de 1910, p. 4; El Poble Catalá, «Alcázar Español». Barcelona, 3 de febrero de 1911, p. 4; La Publicidad, «Petit Moulin Rouge». Barcelona, 10 de marzo de 1911, p. 4; La Vanguardia, «Teatro Gayarre». Barcelona, 1 de abril de 1911, p. 7.

(47) El Liberal, «Lloréns». Sevilla, 9 de marzo de 1911, p. 2; Eco Artístico, «Sevilla. Salón Novedades». Madrid, 25 de marzo de 1911, p. 9. Eco Artístico, «Huelva. Teatro Mora». Madrid, 5 de abril de 1911, p. 7.

(48) La Correspondencia de España, «Trianón-Palace». Madrid, 23 de abril de 1911, p. 6; Heraldo Militar, «Teatro Madrileño». Madrid, 12 de mayo de 1911, p. 1; El Pueblo, «Salón Novedades». Valencia, 1 de junio de 1911, p. 2.

(49) Eco Artístico, «Valencia. Salón Novedades». Madrid, 25 de mayo de 1911, p. 12.

(50) Eco Artístico, «Zaragoza. Salón Farrusini». Madrid, 25 de junio de 1911, p. 12; El Tiempo, «Teatro Principal». Tortosa, 8 de julio de 1911, p. 3; Diario de Reus, s. t. Reus, 4 de noviembre de 1911, p. 2.

(51) La Publicidad, «La Buena Sombra». Barcelona, 7 de julio de 1911, p. 4; El Diluvio, «Poliorama». Barcelona, 31 de julio de 1911, p. 3; La Vanguardia, «Saturno Parque». Barcelona, 22 de agosto de 1911, p. 11.

(52) Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 15 de octubre de 1911, p. 6; Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 5 de diciembre de 1911, p. 8.

(53) Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 15 de octubre de 1911, p. 6; Eco Artístico, «Edén Concert». Madrid, 5 de diciembre de 1911, p. 8.

(54) London Daily News, «Alhambra Ballet». Londres, 25 de enero de 1912, p. 2.

(55) The Globe, «Alhambra Theatre». Londres, 25 de enero de 1912, p. 3; FROYEZ, Maurice, «Alhambra-Carmen», en Comoedia. París, 25 de febrero de 1911, p. 7.

(56) London Evening Standard, «Fine Spanish Ballet». Londres, 25 de enero de 1910, p. 10; LANSTON, Aubrey, «A New Carmen», en The Theatre Magazine. Londres, junio de 1912, p. 178.

(57) London Evening Standard, op. cit.; The People, «“Carmen” at the Alhambra». Londres, 28 de enero de 1912, p. 4.

(58) The Times, «New Ballet at the Alhambra». Londres, 25 de enero de 1912, p. 8; The Stage, «The Alhambra». Londres, 25 de enero de 1912, p. 13; Le Figaro, «Hors Paris». París, 24 de febrero de 1912, p. 6; The Playgoer and Society Illustrated, «The Alhambra». Londres, abril de 1912, p. 208.

(59) LIDDELL, Scott, op. cit.

(60) The Music Hall and Theatre Review, «A Splendid Spaniard». Londres, 6 de junio de 1912, p. 11.

(61) Pall Mall Gazette, «The Variety Theatres». Londres, 7 de junio de 1912, p. 5.

(62) Pall Mall Gazette, «The Variety Theatres». Londres, 23 de agosto de 1912, p. 5; The Guardian, «Hippodrome». Londres, 11 de septiembre de 1912, p. 1; Chelsea News and General Advertiser, «Chelsea Palace». Londres, 27 de septiembre de 1912, p. 5.

(63) Allí ejecutó sus bailes españoles «con gran agilidad y temperamento sureño» (Wiener Zeitung, «Ronacher». Viena, 2 de noviembre de 1912, p. 6).

(64) Neues Wiener Tagblatt, «Etablissement Parisien». Viena, 9 de diciembre de 1912, p. 19.

(65) Norddeutsche Allgemeine Zeitung, «Aus Berlin». Berlín, 5 de febrero de 1913, p. 2. «Vestida de negro y en un baile sobre una mesa» resultó especialmente «fascinante» (Berliner Tageblatt und Handels-Zeitung, «Im Wintergarten». Berlín, 6 de febrero de 1913, p. 6).

(66) Le Petit Bleu du Matin, «Au music-hall du Luna-Park». Bruselas, 28 de junio de 1913, p. 5.

(67) Pall Mall Gazette, «The Alhambra Theatre». Londres, 26 de julio de 1913, p. 5.

(68) The Queen, «The Alhambra Revue». Londres, 9 de agosto de 1913, p. 251.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (III)

En mayo de 1911, La Malagueñita debuta en el Salón Novedades de Valencia. La “excelente artista alcanza cada día que pasa mayores triunfos y es aplaudida frenéticamente en cuantas secciones toma parte” (Eco Artístico, 5-6-1911), hasta el punto que la empresa decide prorrogar su contrato. De allí pasa al Salón Farrusini de Zaragoza, donde no es peor recibida:

“Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’, en su reaparición obtuvo un personal e indescriptible éxito; las aclamaciones a la genial creadora del baile flamenco fueron incesantes; el entusiasmo, un verdadero frenesí. Se anuncia su beneficio para muy pronto, y es de esperar en esta fiesta, dadas sus grandes simpatías, un acontecimiento artístico, coronado por miles de obsequios de sus infinitos admiradores. El celebrado recientemente en el Salón Novedades, de Valencia, fue en extremo halagador, por sus triunfos y por los presentes recibidos” (Eco Artístico, 25-6-1911).

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 25-5-1911)

La Malagueñita reina en Cataluña

Durante el verano se puede ver a Encarnación en ciudades como Tortosa, Pamplona y Barcelona. En la ciudad condal, “la reina del baile andaluz” (La Vanguardia, 28-8-1911) actúa en distintas salas, como Buena Sombra, Poliorama o el music hall del Parque Saturno.

Durante el otoño, “la fenomenal bailarina Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’” sigue conquistando al público catalán. Se anuncia durante varias semanas en el Edén Concert de Barcelona, donde es “ovacionadísima todas las noches con absoluta justicia. ¡Vaya una agilidad de pinreles que tiene Encarnacioncita!” (Eco Artístico, 5-10-1911). Allí comparte cartel, entre otras artistas, con La Argentinita. La prensa no escatima en elogios para resaltar sus méritos:

“Edén Concert.- Del numeroso programa de este Concierto se destaca la colosal figura coreográfica Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, a la que el público en masa aplaude frenéticamente” (Eco Artístico, 25-9-1911).

“Edén Concert.- […] Encarnación Hurtado (La Malagueñita), que cada vez que pisa la tablas nos creemos transportados al país de los boquerones” (Eco Artístico, 15-10-1911).

“Edén Concert.- La Malagueñita, que al parecer, se ha empadronado en este music-hall, es ovacionada como el primer día; y es que la criatura se trae un movimiento de piernas que ni un ciclista” (Eco Artístico, 5-12-1911).

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

En esa época, la artista malagueña también se deja ver en otras ciudades de la zona, como Reus:

“Para hoy sábado anuncia el acreditado salón Kursaal de Reus dos debuts importantes: la célebre bailarina Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, artista de moda en Barcelona, la reina en su género, pues de ella se ocupa a diario la prensa de la capital de Cataluña, ensalzándola, y aun no tanto como se merece, pues se trata de un prodigio, de una verdadera notabilidad en su género […]” (Diario de Reus, 4-11-1911).

Encarnación conquista al público británico

En enero de 1912, se estrena con gran éxito en el teatro Alhambra de Londres, situado en Leicester Square, el espectáculo Carmen, un ballet-pantomima basado en la famosa obra de Bizet. Los papeles estelares corresponden a María La Bella, que encarna a la protagonista, y a La Malagueñita, que deslumbra con sus danzas andaluzas al público británico. La prensa local llama especialmente la atención sobre el número de baile ejecutado por Encarnación sobre una mesa:

Éxito de las bailarinas españolas en ‘Carmen

Con sólo unas cuantas reservas, el nuevo ballet ‘Carmen’, ofrecido anoche en el Alhambra, cumplió la promesa que había hecho en los ensayos de ser una de las producciones escénicas más elaboradas y suntuosamente pintorescas organizadas por el Sr. Alfred Moul. Las cinco escenas en que se divide el espectáculo están impregnadas por la atmósfera real de España e ilustran con eficacia la bien conocida historia de pasión y venganza contada por el novelista francés.

Se nos presenta a auténticos bailarines de Madrid, Barcelona y Sevilla, que visten la mantilla, juegan con sus admiradores y caminan como sólo saben hacerlo las mujeres españolas.

El baile sobre una mesa ofrecido en la tercera escena por la recién descubierta estrella ‘La Malagueñita’ tiene muy poco que ver con la historia de ‘Carmen’, y aunque sin duda ilustra un estilo de baile hasta ahora desconocido en Londres, nos impacta, como extranjeros, con una nota tal vez demasiado exótica.

Encarnación Hurtado, La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La Malagueñita (Eco Artístico, 5-3-1914)

La parte principal fue admirablemente representada por la señorita María la Bella, mientras que el Sr. Volvert y el Sr. Agoust, en los papeles de Don José y Escamillo respectivamente, demostraron una vez más que son artistas con gran talento para la mímica” (London Daily News, 25-1-1912). (1)

Tras varias semanas de representaciones, la prensa sigue incitando al público a asistir al teatro Alhambra:

“Cuando, para cambiar, deseen pasar una tarde variada y divertida, prueben el gran y espectacular ballet ‘Carmen’ en el Alhambra. ¿Pueden imaginar los bailes españoles, el juego desenfrenado de los trajes españoles, la marcha de los toreros, matadores, picadores y banderilleros – todos los favoritos de la plaza de toros, divinamente ataviados? ¿Pueden imaginar el encanto de la Señorita María La Bella y La Malagueñita, con sus bailes con castañuelas, y los bailes de los estudiantes, y todos los otros bailes con el brillo, el colorido y la belleza de España? No creo que puedan, porque incluso yo que lo he visto sólo puedo recordar vagamente sus muchas características” (The Cornishman, 29-2-1912).

El espectáculo, que destaca por su carácter auténticamente español, permanece en cartel hasta el mes de mayo. Incluso los papeles franceses se ocupan del mismo en varias ocasiones, y ponen de relieve la actuación de sus estrellas principales, María la Bella y La Malagueñita:

“Es un auténtico triunfo para el simpático director del Alhambra, el Sr. Maül, el haber eclipsado a los espectáculos más maravillosos de estos últimos años, y haberse superado a sí mismo, el haber extraído de Carmen, de Bizet, un ballet que es una auténtica maravilla.

La parte coreográfica, por otro lado, sólo merece alabanzas. Carmen está bailada e interpretada a las mil maravillas por María La Bella, que no sólo es una bailarina hecha y derecha, sino también una actriz de talento. Entre todas las estrellas que dan vida ante nuestros ojos a las más seductoras tradiciones de la danza española, hay que citar a la Malagueñita, sacerdotisa del baile flamenco, tan bella como graciosa […]” (Le Figaro, 24-2-1912).

El teatro Alhambra de Londres

El teatro Alhambra de Londres

“Como siempre, la dirección del Alhambra ha hecho maravillas; es bullicioso, multicolor y sorprendente; Alias se ha superado, es una orgía de color y de luz. Hay espectáculos que se dicen españoles y que no lo son en absoluto; éste es español y medio; es Sevilla misma transportada a Leicester Square […].

Auténticos bailarines españoles terminan de darnos la ilusión completa. La señorita María la Bella es una Carmen pura sangre y la sangre española no miente, es de plata auténtica. Otra bailarina no menos bella y no menos ágil, de contoneos lascivos, es la Malagueñita. Después están las gitanas y los gitanos de cabellos tan negros, que son luminosos, y de ojos brillantes de deseos abrazados; ella ejecutan los flamencos más inquietantes y las sevillanas con más embrujo. Ante tal espectáculo, el espíritu es transportado lejos, bien lejos de las nieblas y los malos tiempos” (Comoedia, 25-2-1912).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.