Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (y VI)

En abril de 1941 se anunció la contratación de Anita Sevilla para realizar una serie de actuaciones en radios y teatros de la zona sur de los Estados Unidos (1). No obstante, las primeras referencias que nos ofrece la prensa norteamericana la sitúan, en los meses de junio y julio, en el club Bowery de Detroit, formando pareja con el bailaor Antonio de Córdoba, discípulo de Antonio Triana. En la publicidad aparecen como “famosas estrellas argentinas de la danza” (2).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Durante su estancia allí, el día doce de julio intervinieron en un espectáculo de variedades que se ofreció a los soldados de la base militar de Fort Custer, bajo el título The Palm Beach Show. Completaban el cartel Don Pablo y sus Californianos, los artistas acrobáticos Morris y Morris, la cantante Margie Wall, la bailarina de claqué Kay Windsor, y un coro de cantantes y bailarinas (3).

Poco después viajaron a Nueva York y debutaron en El Chico, considerado el club nocturno más antiguo y la “número uno de las auténticas salas españolas” de la ciudad. Se anunciaron como “pareja de cante y baile flamenco” y compartieron cartel con la bailarina hispana Teresita Osta, las cantantes mexicanas Hermanas Padilla, y don Alberto y su orquesta, entre otros artistas (4).

Unas semanas más tarde Anita pasó a Le Ruban Bleu −un “elegante cabaret” que ofrecía un “espectáculo educado, de salón, sin pista de baile”−, donde interpretó sus canciones flamencas acompañada a la guitarra por Jerónimo Villarino. Completaban el programa la acróbata Carrie Finnell, el cantante Richard Dyer-Bennet, el grupo vocal The Sophisticords, y los pianistas Stuart Ross y Herman Chittison (5). Asimismo, en esa época intervino en varias ocasiones en el programa de variedades radiofónicas Hemisphere Revue, amenizado por la orquesta de Ben Grauer y Paul Laval (6).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Poco después volvió a unirse a la compañía de Antonio Triana, que el doce de noviembre presentó en el Museum of Modern Art de Nueva York un programa de música y baile español. El coreógrafo sevillano ejecutó varios solos de danza y, formando pareja con Lola Montes, interpretó aires andaluces, asturianos y aragoneses. “Esta música, flamenco y música moderna derivada del mismo Falla, Infante, Granados y Albéniz, fue cantada por Anita Sevilla y tocada por el guitarrista Jerónimo Villarino”. El número estrella fue la puesta en escena de Boda gitana, de García Lorca, con la intervención de la pequeña Luisa Triana (7).

El veintiuno de diciembre tanto Anita como Antonio Triana y el resto de la compañía colaboraron en la denominada Fiesta de la Victoria, organizada por la Comisión de la Unidad Antifascista de España en la Cosmopolitan Opera House, a beneficio de la asistencia médica a la Unión Soviética y de la ayuda a los refugiados republicanos españoles. Numerosos artistas, tanto hispanos como rusos y estadounidenses, tomaron parte en el evento (8).

A fin de contribuir a la misma causa, la víspera de Año Nuevo, el dramaturgo y productor Edward Chodorov celebró una fiesta en su finca campestre de Sun Spring Valley Road, en Ossining. Además de la actuación de los actores y actrices de la obra Brooklyn U.S.A. y de Patricia Pearson, estrella de la comedia musical Junior Miss, “hubo cante y baile flamenco a cargo de la famosa artista española Anita Sevilla” (9).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También en Nueva York, en los primeros meses del año 1942 actuó en el Teatro Hispano y el catorce de abril intervino en una Fiesta de la Amistad ofrecida por la Federación de Clubes de Música en el Great Northern Hotel con motivo del Día Panamericano. En esa ocasión formó pareja de baile con José Greco y, entre otras muchas figuras, en el programa destacaba la presencia de Encarnación López, la Argentinita (10).

El diecinueve de julio participó en una nueva Fiesta de la Victoria celebrada en Dexter Park, con el patrocinio del Comité Conjunto Antifascista para los Refugiados, a fin de “conmemorar el sexto aniversario de la heroica lucha contra el fascismo librada por la España republicana” (11).

En octubre se anunció en el cabaret La Conga, de nuevo junto a José Greco, y de allí pasó al Havana-Madrid, considerado el “night club latino más antiguo de la zona de Broadway”, que ofrecía un programa compuesto por artistas como el cantante cubano Miguelito Valdés, el tenor Terri La Franconi, el Trío Mixteco o la orquesta de Froilán Maya. Anita Sevilla formaba pareja de baile con José Fernández, e interpretaban varios números acompañados a la guitarra por Jerónimo Villarino. A decir de la crítica, estaban “bien en las labores de taconeo, siendo la chica un tipo especialmente vivo” (12).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Un triste e inesperado final

Una noche del mes de noviembre, cuando se preparaba para salir a escena en el Havana-Madrid, Anita sufrió un agudo ataque de apendicitis que le impidió actuar. Fue trasladada a una clínica y operada de urgencia, mas no consiguió sobrevivir. Según López Mohiño, llevaba ya algún tiempo padeciendo dolores de estómago y su médico de confianza, el doctor Cantala, le había recomendado someterse a una intervención quirúrgica, mas aquel fatídico día no pudo atenderla por encontrarse fuera de la ciudad (13).

En ese momento se encontraba con ella su sobrina Julita, que solía acompañarla en sus actuaciones y se ocupaba de su vestuario. Su hermano Paco viajó desde México para hacerse cargo de todos los trámites y cumplir la última voluntad de Anita, que pidió ser embalsamada y descansar para siempre en el país que tan bien la había acogido. Debido a la situación de los Estados Unidos, que se hallaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, el traslado tardó cuarenta y siete días en realizarse. El veintinueve de diciembre de 1942 sus restos fueron sepultados en el Panteón Civil del Cementerio de los Dolores de Ciudad de México (14).

El prematuro e inesperado fallecimiento de Anita Sevilla, con solo treinta y cuatro años de edad, causó gran conmoción entre sus amigos y compañeros, que el día doce de diciembre organizaron una función en el Palm Garden de Nueva York a beneficio de sus hijos. Encabezó el acto don Joaquín Abellán, presidente de las Sociedades Españolas e Hispanoamericanas, y prestaron su colaboración figuras como Xavier Cugat, Rosario y Antonio, Antonio Triana y su hija Luisa, con los maestros García Matos y Escarpentier al piano (15).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Asimismo, la prensa mexicana le dedicó emotivos artículos, como el que firmó su amigo, el periodista y crítico de arte Juan Miró, que aún recordaba con nitidez su primer encuentro con la artista:

“Una varita de mimbre en la mano. Un clavel de sangre entre los labios sonrientes. Un sombrero cordobés sobre los negros cabellos. El escenario solo, entero para ella. Así la conocí la noche que se presentó por primera vez, en un intermedio de variedad durante una función cinematográfica. Una inmediata corriente de simpatía amistosa […] se estableció aquella noche entre Anita Sevilla y el público mexicano” (16).

Miró, que fue uno de sus más fieles seguidores en el país azteca, destacó de Anita su mexicanismo:

“… sintió siempre que aquí, en México, encontraba réplicas cabales de su Sevilla tan querida. Una vez, trepados en la azotea de la casa en que vivía −por Balderas−, me confiaba: ‘¿Sabe usté? Si er señó me quisiera jacé felíz, me pondría un puente grande, grande, para ir de aquí a Sevilla y de Sevilla a aquí toitos los día. Porque no sabría viví sin México ya quo (sic) lo conosí’” (17).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También evocó uno de sus grandes triunfos en los escenarios, el estreno de La muerte de Sánchez Mejías, creación de García Matos, cuya relación con Anita iba más allá de lo meramente profesional:

“Cantó por todas partes, siempre dirigida por el compositor Manolo García Matos. Una noche […] Anita se presentó enlutada. Estrenaba la composición de Manolo ‘La muerte de Sánchez Mejías’. Cuando empezó a cantar, toda la jacaranda que su presencia provocaba siempre, cesó como de milagro. Un recogimiento religioso corrió por todo el teatro, y ella, clavados los enormes ojos en la semi-obscuridad de la sala, recitó el romance como una oración, haciendo sentir a los espectadores la opresión de la muerte por la que Sevilla se había postrado de hinojos ‘con el fleco de la pena por mantilla’. La ovación fue grandiosa, Anita estaba feliz, y envuelta en la hora del triunfo, no tenía ojos sino para el compañero, el autor, prendido en los temblores de su cantaora. Para ella, el triunfo era de Manolo. Para Manolo, el triunfo de Anita lo era todo.

Hoy deben estar también doblando con emoción las campanas de la Giralda. La afición mexicana también se ha puesto de mantilla el fleco de la pena. García Matos no ha de encontrar ni siquiera el consuelo de poner en música lo que siente” (18).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Aunque ni López Mohiño ni el propio García Matos (19) se pronunciaron sobre ese particular, distintos testimonios localizados en la prensa americana dan por sentado que el músico y la cantaora mantenían una relación sentimental. Así, Pepe Elizondo se refería al “‘cuadrito andaluz’ que ha formado el ‘bailaor’ [Antonio Triana] con sus parientes el pianista Matos y Anita Sevilla” (20); y el diario La Opinión mencionaba al “maestro y compositor andaluz García Matos −esposo de la notable cataora (sic) Anita Sevilla” (21). Asimismo, según el propio Miró, en el desarrollo de la faceta bailaora de Anita, durante su estancia en los Estados Unidos, tuvo mucho que ver su relación profesional y familiar con Antonio Triana:

“… fue en los Estados Unidos donde más ganó, posiblemente. Aquí le conocíamos unos pasitos graciosos con que iniciaba ‘El Parque de María Luisa’, o con los que remataba aquellos inolvidables ‘Piconeros’ pero se nos había presentado precisamente como bailadora de flamenco. Su parentesco político y su gran amistad fraternal con Antonio Triana la transformó en bailarina, y los norteamericanos pudieron aplaudir lo que para nosotros fue un secreto. El baile le dio dinero, más que el cante” (22).

Sirva la serie de artículos que aquí culmina para recuperar la memoria y rendir homenaje a la inconmensurable Anita Sevilla, que se marchó demasiado pronto y cuando aún tenía mucho que ofrecer.

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Notas:

(1) La Opinión, 1-4-1941, p. 4.

(2) Detroit Evening Times, 30-6-1941, p.13; 9-7-1941, p. 20. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) The Battle Creek Enquirer and News, 11-7-1941, p. 14.

(4) Variety, 23-7-1941, p. 54; New York Post, 7-8-1941, p. 10.

(5) Variety, 24-9-1941, p. 47.

(6) Freedonia New York Censor, 28-10-1941, p. 2.

(7) M. M., Daily Worker, 15-11-1941, p. 7; The New York Times, 13-11-1941, p. 34.

(8) Daily Worker, 10-12-1941, p. 7.

(9) Ibidem, 30-12-1941, p. 7.
(10) El Curioso Pertinaz, Cine-Mundial, marzo de 1642, p. 135; Musical America, 25-4-1942, p. 42.

(11) Daily Worker, 10-7-1942, p. 7.

(12) The New York Sun, 24-10-1942, p. 5; Kahn, Variety, 14-10-1942, p. 46.

(13) Distintos medios periodísticos señalaron a un violento ataque de apendicitis como la causa del fallecimiento, que dataron entre el día 12 y el 13 de noviembre, mientras que López Mohiño habla de dolores de estómago y sitúa el óbito el día once.
Cfr. López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, p. 87.

(14) Ibidem, pp. 87 y 96.

(15) Ibidem, p. 94.

(16) Juan Miró, en Revista de Revistas, 29-11-1942, p. 11; reproducido en López Mohiño, op. cit., pp. 91-92.

(17) Idem.

(18) Idem.

(19) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985.

(20) Pepe Elizondo, Cine-Mundial, diciembre de 1940, pp. 584-585.

(21) La Opinión, 18-6-1939, p. 6. Hablar de matrimonio legal puede resultar excesivo, ya que tanto Anita como Manuel estaban casados en España, con Benito Durán Guerra y Ana Calvo Aragón respectivamente.

(22) Juan Miró, op. cit.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (V)

En el otoño de 1937, tras varios meses de triunfos en Buenos Aires, Anita Sevilla emprendió una gira por el interior de Argentina junto a Manuel García Matos, que, además de acompañarla en sus canciones, “interpretaba solos al piano de música gitana”. El siete de octubre debutó en el Cine Colón de Santa Fe (1).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

A principios de diciembre, ya de regreso en Buenos Aires, comenzó una nueva temporada de actuaciones en Radio El Mundo (L R 1), que alternó con su intervención en algunos eventos, como un gran festival artístico organizado en el Cine Renacimiento por la Agrupación Femenina Pro Infancia Española con el fin de recaudar fondos para hacer llegar juguetes, ropa y alimentos a los niños hispanos. En esa ocasión se presentó acompañada por la Rondalla Usandizaga (2).

En enero de 1938 Anita Sevilla, convertida en toda “una estrella mundial”, debutó con un contrato en exclusividad en la emisora Radio Ariel (CX 10) de Montevideo, acompañada por García Matos (3). En el mes de mayo se la volvió a ver en Buenos Aires, en una fiesta celebrada por el Gravoche Boxing Club en el Teatro Smart (4), y en agosto “la graciosa y expresiva ‘cantaora’” reapareció en el Maravillas, donde seguía cosechando éxitos la compañía Amaya, con los espectáculos Un jirón de España y Noches Españolas (5).

Además del padre y hermanos de Carmen, en el elenco destacaba la presencia de las bailarinas María Antinea y hermanas Vera, los cómicos Rubians-Tirana, las bailaoras Niñas del Albaicín, Paquira Reixach y Pastora Romero, el actor cómico Hilario Flores y el cantaor José Muñoz ‘Pena hijo’, entre otros artistas (6).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Durante su estancia en Buenos Aires, “la celebrada artista andaluza Anita Sevilla y el maestro compositor García Matos” también participaron en un festival artístico organizado por la Unión Gallega en el Teatro Argentino, que tuvo lugar el veinticinco de agosto (7). Para despedirse de aquella tierra y a modo de tributo por la “brillante actuación” desarrollada “lo mismo en los escenarios que ante los micrófonos”, un grupo de admiradores y compañeros agasajaron a Anita −la excelente cancionista, cuya notoria adhesión a la causa de la República española le ha ganado las simpatías de numerosos auditorios (8)− con un homenaje celebrado en el Teatro Avenida el día doce de septiembre (9).

Dos días más tarde la compañía de Carmen Amaya, con Anita Sevilla como uno de sus “puntos altos”, presentó en el Teatro de la Comedia de Rosario el espectáculo Noches españolas. La sevillana brilló en un cuadro titulado “Noche del Jueves Santo”, en el que cantó saetas a Jesús del Gran Poder, e intervino en el cuadro final, “Noche buena”, junto a todos los artistas del elenco (10). Durante los diez días que permanecieron en cartel, con todas las localidades vendidas, también llevaron a escena los montajes Un jirón de España y Boda gitana, y algunas de las funciones fueron retransmitidas en directo por Radio Cerealista (L T 3) (11).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

El treinta de octubre la troupe debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo. Allí permaneció más de tres semanas y, además de las ya mencionadas piezas Un jirón de España y Noches españolas, representó la obra Flores morenas. El veintidós de octubre se rindió “un justiciero homenaje a la simpática vedette de la compañía […], Anita Sevilla, figura que ha denotado […] un extraordinario valor en lo que se refiere a la interpretación del cancionero popular hispano”; y el veinticuatro se despidió la troupe, con una función dedicada a Carmen Amaya (12).

Una vez cumplidos sus compromisos profesionales en el Río de la Plata, Anita Sevilla y Manuel García Matos firmaron un contrato “en muy buenas condiciones” con el empresario azteca Emilio Azcárraga y, tras una gira por Chile, Perú y Cuba, recalaron en México (13). Antes de llegar a su destino, la “intérprete suprema de la música española, esa flamenca cantadora que arrebata a las multitudes”, actuó durante siete días en el Teatro Nacional de La Habana, alternando con las cancioneras Las dos Marías y con el acompañamiento de una gran orquesta dirigida por el músico sevillano (14). Además, se presentó en el programa La Corte Suprema del Arte, de la emisora radial CMQ, y “gustó extraordinariamente, al extremo, que correspondiendo a la delirante ovación del público, tuvo que repetir su actuación” (15).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

A su llegada a México, el periodista Roberto el Diablo la definió como “la más cabal intérprete del alma gitana”, por “reunir en su persona una cautivante figura, una voz cálidamente vibrante y un temperamento y un estilo hondamente ‘cañís’” (16). Sus primeras actuaciones las ofreció en el recién inaugurado Teatro Alameda de la capital junto a su inseparable García Matos, que la acompañó al piano y dirigió la orquesta. Varios recortes de prensa de la época hacen referencia al gran triunfo obtenido:

Antia Sevilla, […] por su cálido temperamento y su vibrante estilo ‘cañí’ al entonar saetas, fandangos y granadinas, cosechó, desde la noche de su presentación, nutridos aplausos, adueñándose de la simpatía y la admiración del auditorio, por el garbo que emana su menuda personilla”.

Anita Sevilla ha obtenido un exitazo en el Teatro Alameda. […] desde Amalia Molina no habíamos vuelto a escuchar ‘cante’ tan cañí, ni una figura tan simpática y bien plantada como Anita Sevilla. Su arte más personal se imprime en las ‘saetas’. Estas no las hemos oído mejor ni en la propia Semana Santa de Sevilla. Sea enhorabuena” (17).

Según López Mohiño, gracias a la intervención del presidente azteca, Lázaro Cárdenas, Anita consiguió hacer que sus hijos, sus hermanos Pastora y Paco, y su sobrina Julia −que habían logrado salir de España y se encontraban en Perpiñán− viajaran hasta México para reunirse con ella (18). El reencuentro se produjo en marzo de 1939.

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

En esa época, una vez concluidas sus actuaciones en el Teatro Alameda, Anita y Manuel debutaron en el Lírico, que ofrecía un programa de revistas con un elenco en el que destacaban figuras como María Conesa, Amelia Wilhelmy o Joaquín Pardavé. La “talentosa cantaora andaluza” ofreció una “vibrante actuación” (19) en la obra El embrujo de Sevilla −con música de García Matos, y libreto de Ortega y Prida−, escrita “especialmente para lucimiento de Anita Sevilla, ‘flo de la raza calé’” (20).

En el mes de abril causó una “hecatombe” en el Colonial Club de Guadalajara, también “en compañía de su maestro” (21), y en verano ambos debutaron en el Follies Bergere de Ciudad de México, donde Mario Moreno reinaba sobre un nutrido elenco de artistas de variedades internacionales. En agosto se presentó la revista Humos en general, con música de Federico Ruiz y texto de Fernando Méndez Bolio, en la que “Cantinflas y Anita Sevilla dieron la nota sobresaliente. Él vestido a la española, de manera suigéneris (sic), y ella de china poblana, que gustaron en un sketch” (22).

Poco después se estrenó la “revista cómica de gran actualidad, con textos de Robledo y Echevarría y música del maestro Manolo García Matos” (23), La segunda conquista, en la que “Anita Sevilla y Dora Luz […] fueron muy aplaudidas en su dramatización” (24). La obra incluía el poema musical Francisco Sarabia −composición de García Matos, con letra de Cortázar y Echevarría−, dedicado al aviador mexicano del mismo nombre, pionero en realizar en una sola etapa el raid México-Nueva York, que había fallecido trágicamente nada más emprender el vuelo de regreso (25).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Otras revistas en las que “las cancionistas de moda”, Anita Sevilla y Dora Luz, pudieron deleitar al público con sus números o ‘cortinas’ fueron San Lázaro el milagroso, con música de Federico Ruiz, y Herradero nacional (26). Según López Mohiño, durante su estancia en México Anita también firmó sendos contratos para filmar una película, actuar en la sala El Patio y en el Tropicana de La Habana, además de recorrer las principales capitales del país −Puebla, Veracruz…−. No obstante, su prematuro fallecimiento le impidió llevar a cabo algunos de esos proyectos (27).

En febrero de 1940 “la mejor intérprete de flamenco que ha venido a México, gitana ciento por ciento, […] estrella de la canción española”, actuó en el Montparnasse de Guadalajara con el maestro García Matos al frente de la orquesta (28), y en septiembre debutó, integrada en el ballet de Antonio Triana, en el Palacio de Bellas Artes de la capital, sede de la Sinfónica de México y de la asociación coreográfica La Paloma Azul. Esta institución invitó al bailaor español a ofrecer una serie de conciertos de danza y guitarra, y a representar la obra El amor brujo, de Manuel de Falla, con coreografía del propio Triana, “decorado de Rodríguez Luna, vestuario de Quintana, Maritza y Valdés Peza, bajo la dirección musical de Rodolfo Halffter” (29).

Los papeles protagonistas de Carmelo, Candelas, el espectro y Lucía recayeron, respectivamente, en Antonio Triana, la actriz Margo, el bailaor Pedro Martín Caro y Anita Sevilla, que, gracias a las enseñanzas de su paisano, se había convertido en una excelente bailaora. El programa se completó con la coreografía El Piropo, firmada por la Argentinita; el solo de la molinera y la farruca del molinero de El sombrero de tres picos, ejecutados por Margo y Triana (30), que obtuvo “un positivo éxito” (31).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana y la famillia Amaya (López Mohiño).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana, y la familia Amaya (López Mohiño).

En el mes de diciembre, “después de un merecido descanso”, Anita Sevilla fue contratada por la emisora de radio XEFO para su Teatro del Aire, patrocinado por Palmolive; y en enero de 1941 se anunció su colaboración artística con el bailaor mexicano César Tapia (32).

Notas:

(1) El Orden, 7-10-1937, p. 11.

(2) Crítica, 21-12-1937, p. 10.

(3) Cine Radio Actualidad, 28-1-1938, p. 43.

(4) Crítica, 27-4-1938, p. 14.

(5) Crítica, 6-8-1938, p. 15; Crítica, 7-8-1938, p. 10.

(6) Crítica, 26-8-1938, p. 15; Crítica, 27-8-1938, p. 15.

(7) Crítica, 19-8-1938, p. 4.

(8) Crítica, 14-9-1938, p. 17.

(9) Crítica, 7-9-1938, p. 16. Carmen, José, Paco y Antoñita Amaya, el Pelao, Paquita Reixach, Antinelli, las hermanas Vera, el Chato de Valencia, la Niña de Córdoba, el parodista Pepe Duarte, el actor Orestes Caviglia, el monologuista Vicent Climent y el cuarteto de cuerdas de los hermanos Aguilar fueron algunos de los artistas que participaron en la función. Dirigieron la orquesta José María Palomo y Manuel García Matos.

(10) Democracia, 9-9-1938, p. 10; Felipe Mario, Democracia, 15-9-1938, p. 6.

(11) Felipe Mario, Democracia, 21-9-1938, p. 6; Democracia, 24-9-1938, p. 6; Democracia, 16-9-1938, p. 5.

(12) El Bien Público, 29-9-1938, p. 9; El Bien Público, 8-10-1938, p. 7; El Bien Público, 22-10-1938, p. 9; El Bien Público, 24-10-1938, p. 9.

(13) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985, p. 88.
Durante los meses de noviembre y diciembre de 1938, y durante buena parte del año 1939, la voz de Anita Sevilla siguió sonando en distintas emisoras de radio uruguayas. Con toda probabilidad, fueron sus discos los que se escucharon, puesto que ella se encontraba ya en otras latitudes.

(14) Diario de la Marina, 14-12-1938, p. 8.

(15) Noticias de Hoy, 15-12-1938, p. 8.

(16) Roberto el Diablo, La Opinión, 22-1-1939, pp. 3-4.

(17) Recortes de prensa sin referencia recogidos en López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, pp. 43-44.

(18) Ibidem, pp. 74-75.

(19) Armando de María y Campos, Crónicas de teatro de hoy, enero de 1941, p. 171.

(20) Así rezaba en el programa de mano, transcrito en García Matos, op. cit., p. 89. Según este autor, el empresario que los contrató en esta ocasión fue Manuel Castro Padilla.

(21) El Informador, 15-4-1939, p. 5.

(22) La Opinión, 13-8-1939, p. 3.

(23) Así consta en el programa, reproducido en García Matos, op. cit., p. 91.

(24) Marco Aurelio, La Opinión, 11-9-1939, p. 4.

(25) García Matos, ibidem. Según este autor, la idea de componer ese tema surgió porque Anita Sevilla y él habían coincidido con el aviador en un homenaje radiofónico de despedida que se le tributó antes de su partida hacia Nueva York y a continuación Sarabia les había invitado a cenar en el Restaurante Hollywood.

(26) Armando de María y Campos, El teatro de género en la revolución mexicana, 1993, p. 382; Marco Aurelio, La Opinión, 25-9-1934, p. 4.

(27) López Mohiño, op. cit., pp. 83-84. El diario La Opinión anunció su proyecto de hacer cine (11-6-1939, p. 6).

(28) El Informador, 14-2-1940, p. 5.

(29) Aristógenes, La Opinión, 13-10-1940, pp. 3-4.

(30) Rita Vega de Triana, Antonio Triana and the Spanish Dance, Harwood Academic, 1993, p. 44.

(31) La Opinión, 12-1-1941, p. 3.

(32) La Opinión, 18-12-1940, p. 4; Douglas L. Grahame, Variety, 22-1-1941, p. 61.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (IV)

En el otoño de 1936, durante el tiempo que pasó atrapada en el Hotel Majestic de su ciudad natal, bajo vigilancia, y en un clima de represión y terror, Anita Sevilla se vio obligada a actuar en distintos festivales organizados por las autoridades fascistas, como el celebrado en el Teatro San Fernando en homenaje a los defensores del Alcázar de Toledo. En él ofreció un número junto al bailaor Rafael Ortega, con el acompañamiento musical de Manuel García Matos. Según el testimonio de Edmundo Barbero, que se convirtió en su representante, la función tuvo “un lleno completo (¡quién se negaba!), con asistencia de las autoridades, cónsules de los países fascistas y una representación de los defensores del alcázar” (1).

Anita Sevilla (Mundo Gráfico, 29-4-1936).

Anita Sevilla (Mundo Gráfico, 29-4-1936).

El trece de octubre, con motivo de la visita del Gran Visir el Majzen y una representación de moros notables del Protectorado Español en Marruecos, se celebró una gran fiesta de arte andaluz en el Alcázar de Sevilla.

“Se adornaron los salones, se iluminaron jardines y fuentes. En el salón de embajadores se armó un tablado y se colocaron sillones y divanes para que presenciaran la fiesta el gran visir, Queipo y otras autoridades y personalidades. En el patio de las doncellas se improvisó un escenario para que actuara el cuadro flamenco de la academia de ‘Realito’, espectáculo que habían de presenciar los invitados de menos categoría. […].
En el salón de embajadores la fiesta consistía en un concierto por la Orquesta Bética de Cámara y el número que componían Anita Sevilla y Rafael Ortega” (2).

También actuaron el cantaor Manuel Vallejo acompañado a la guitarra por Antonio Moreno y al baile por Juana la Macarrona; una zambra gitana; y el Niño de Mairena con la sonanta de José Gutiérrez (3). Tras el festival, en “una habitación contigua al salón de embajadores, donde había muchas bandejas de emparedados y de pastelillos y muchas cajas de vino de González Byass y del marqués de Zelada”, Díaz Criado ofreció una fiesta privada en honor de Anita Sevilla (4).

Accediendo a este tipo de peticiones y agasajos, “con unos sustos de muerte y con una habilidad de maestra para defenderse de aquel ser repugnante” (5), Anita consiguió que Díaz Criado le facilitase cuatro pasaportes para viajar a Lisboa, donde vivía su hermana María, en busca de trabajo. Los salvoconductos eran para ella, su hermano −el que la acompañaba desde su estancia en Córdoba, probablemente Paco−, Edmundo Barbero y el maestro Manuel García Matos.

Anita Sevilla (ABC, 15-5-1936. Archivo ON).

Anita Sevilla (ABC, 15-5-1936. Archivo ON).

Todos fueron saliendo de Sevilla salvo Anita, que aún tenía la esperanza de poder hacer algo por su hermano ‘el Nili’ (6). Sin embargo, la destitución de Díaz Criado debido a sus muchos excesos la puso en grave peligro y debió aguzar el ingenio para huir a tiempo.

Según el relato de López Mohiño, al Hotel Majestic llegaron unas monjas para atender a los jefes militares. Anita les sustrajo unos somníferos y se los echó en el café. Cuando se quedaron dormidas, junto con otras personas, se disfrazaron con sus hábitos y se dirigieron a la estación. Allí recogió su equipaje, que permanecía guardado desde su llegada de Córdoba, y tomaron el primer tren con destino a Portugal (7).

A decir de Edmundo Barbero, cuando Anita llegó a Lisboa, “venía huyendo, aterrada, porque habían destituido a Díaz Criado. Y ya estaba citada por la policía el día de su salida, en el hotel, para ser detenida en calidad de rehenes” (8). Sus hijos seguían en Valencia, en zona republicana, a cargo de su hermana Pastora. Se instaló en casa de su hermana María y empezó a buscar trabajo, aunque “este era tan escaso y de tan poco rendimiento, que al fin, optamos por no hacer ninguna otra gestión” (9).

Anita Sevilla con Rosita Díaz Gimeno (Radiolandia, 11-9-1937).

Anita Sevilla con Rosita Díaz Gimeno (Radiolandia, 11-9-1937).

Además de García Matos, en Lisboa también se encontraba Carmen Amaya junto a su pequeña troupe. En sus memorias el músico trianero expone los motivos que les hicieron decidirse a salir al exilio:

“… conocimos a D. José María Gil Robles, que estaba también refugiado en Lisboa. Charlando con él sobre la Guerra Civil, nos dijo que si las potencias extranjeras se echaban encima, la Guerra de España podría durar no meses, sino años. […] Esto, unido al ofrecimiento que nos hizo el Embajador de la Argentina para contratarnos a Carmen Amaya, Anita Sevilla y a mí para una tournée por la Argentina fue lo que nos decidió a abandonar Lisboa y embarcarnos” (10)

Rumbo al Nuevo Mundo

A finales de noviembre Carmen y los suyos tomaron el transatlántico Monte Pascoal con destino a Buenos Aires y unas semanas más tarde, Anita y Manuel subieron al Monte Rosa, que tardó quince días en atravesar el Atlántico y recaló en la capital argentina el veinte de enero de 1937.

Según el testimonio de García Matos, durante la travesía, a modo de entretenimiento, ofrecieron varios espectáculos con los números que él mismo iba componiendo a fin de proporcionar un nuevo repertorio a Anita Sevilla, que no había podido llevarse ningún material musical. La Placita de Doña Elvira, La mora gitana, Vete con los tuyos, La flor del romero y Las coplas de Paquiro fueron algunas de las canciones que creó en esos días (11).

Anita Sevilla a bordo del Monte Rosa (López Mohiño).

Anita Sevilla a bordo del barco Monte Rosa (López Mohiño).

Anita Sevilla, “considerada como una de las más felices intérpretes del cancionero andaluz, especializándose en la canción gitana estilizada”, debutó el 22 de enero en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, acompañada por el profesor García Matos (12). Ambos se integraron en la compañía de Carmen Amaya, que llevaba ya varias semanas triunfando en ese coliseo. En ella figuraban, además de la titular, los guitarristas José Amaya, Paco Amaya y el Pelao, las bailarinas hermanas Vera, la cancionista Ascensión Pastor, los mentalistas hermanos Marbel, las gitanas del Albaicín Pepita, Trini y Teresa Jiménez, y un coro de segundas tiples. Más tarde se les unieron los Chavalillos Sevillanos.

La debutante fue calurosamente recibida por un público entregado. “Cantó con un brío y simpatía singulares ‘Mi taranta’. […] ‘Jerrero der Sacromonte’, ‘Flor del romero’ y una ‘Saeta’”, y la crítica se rindió ante ella:

Anita Sevilla es más que una cancionista bien dotada. Es una expresión, simpatiquísima y garbosa, de la gitanería. Se luce especialmente en lo que ella canta, en ese llanto largamente gemido que se apoya en una vocal y la prolonga y en el sollozo que entrecorta una palabra para darle nuevas modulaciones a cada sílaba. Anita Sevilla pone en ese ‘cante jondo’ el dolor oriental que parece reflejar […] pero, además, le infunde una sensualidad, acentuada por los movimientos con que el cuerpo parece ayudar la emisión del sonido y acentuada también por la expresión de los ojos y la ancha sonrisa […].

Al terminar el espectáculo, la concurrencia, de pie, aplaudió largamente a las principales figuras del conjunto. Carmen Amaya, Anita Sevilla y las hermanas Jiménez arrojaron flores al público y este las devolvió al caer el telón en un homenaje lleno de simpatía” (13).

Anita Sevilla le canta a Carmen Amaya (Crítica, 24-1-1937).

Anita Sevilla le canta a Carmen Amaya en el Teatro Maravillas de Buenos Aires (Crítica, 24-1-1937).

No obstante, a pesar del triunfo obtenido, se pudo notar que la sevillana no se encontraba en plenas facultades vocales. Poco después le sobrevino una afonía que la obligó a guardar cama durante varios días por prescripción médica y unos meses más tarde tuvo que pasar por el quirófano para someterse a una operación de garganta (14). Con independencia de estos contratiempos, Anita siguió cosechando aplausos y buenas críticas, con números como Arenal de Sevilla, Vete con los suyos o Placita de Doña Elvira.

Anita Sevilla […] se hace notar con mérito propio como una de las más brillantes atracciones del programa. Dice sus canciones con acentos de tan personal estilo que, ante ella, se tiene la sensación exacta de las posibilidades del folklore gitano, refinado por una rigurosa disciplina artística que lo hace más bello al estilizarlo. […] Sus interpretaciones […] tienen auténtico valor de fina calidad artística en los poderosos recursos de Anita Sevilla, […] que ha acertado a estilizar, sin que pierda nada de su valor autóctono, el dramático desgarro del cancionero gitano” (15).

A finales de junio se despidió del Teatro Maravillas como “una de las figuras que obtuvieron más éxito en la temporada” (16) y a principios de agosto, también acompañada por García Matos, debutó en Radio El Mundo (L R 1) de Buenos Aires con un contrato en exclusiva. Allí coincidió con un viejo conocido, el compositor cubano Ernesto Lecuona, y con el actor mexicano Tito Guizar, entre otras figuras. Durante dos meses, con su arte “genuinamentecañí’”, puso “una nota exótica e interesante” en la programación de la emisora (17).

Anita Sevilla ante el micrófono de Radio El Mundo (Radiolandia, 14-8-1937).

Anita Sevilla ante el micrófono de Radio El Mundo (Radiolandia, 14-8-1937).

En esa época concedió una entrevista al semanario Radiolandia, en la que expresó su tristeza por encontrarse lejos de los suyos, si bien declaró sentirse muy a gusto en Argentina, y compartió algunos de sus proyectos inmediatos:

“Lo ha cantado [una saeta] con los ojos cerrados, recordando sin querer a su tierra sevillana. […] El color, la luz, el sol de Sevilla ocultados tras la tragedia que viven sus hijos. Anita Sevilla, artista por sobre todas las cosas, […] debe encontrar un alivio a su tragedia íntima en cada una de sus canciones.
− Es que, ¿sabe?, tengo familiares en Sevilla y los tengo en Valencia. De algunos de ellos, los más, carezco de noticias desde que comenzó la guerra […]
− Por suerte, entre ustedes se siente una como en su propia casa. Me animé a cruzar el mar, terror de los gitanos, por asomarme a esta tierra de maravillas y de leyendas. Canté y ustedes me dieron el espaldarazo definitivo. Volví a mí misma después del desconcierto brutal que había dejado atrás. Cuando estalló la rebelión estaba filmando en Córdoba con Rosita Díaz Gimeno. Debimos abandonarlo todo y salir de España. […] Y en Buenos Aires he logrado, cantando, tantas y tan hondas satisfacciones, que esto ya me parece una prolongación de España […].
− Por ahora estamos encantados en Buenos Aires y trabajando con mucha suerte. Primero en el Maravillas, con todo éxito y actualmente en Radio El Mundo, donde los oyentes me hacen llegar en toda forma su adhesión. Tengo firmado también contrato con Lucantis Films, de esta, para hacer dos películas. Después iré a Norteamérica. Veremos cómo me va por allá […].
− Mientras pueda −continúa−, he de seguir cantando. […] Pero no ‘cante jondo’, absolutamente andaluz, sino estas estilizaciones que con García Matos venimos cultivando. Como lo hizo Falla −salvada la enorme distancia, por supuesto−, pero con el mismo afán de que se difunda lo nuestro…” (18).

Anita Sevilla (Crítica, 17-1-1937).

Anita Sevilla (Crítica, 17-1-1937).

Notas:

(1) Edmundo Barbero, Crítica, 23-1-1938, p. 2.
Barbero narró los hechos vividos desde el estallido de la guerra civil hasta que consiguió llegar a Burdeos, en los últimos días del año 1936, en una serie de artículos publicados en el diario Crítica de Buenos Aires durante el mes de enero de 1938 bajo el título “En el teatro de la tragedia española”.

(2) Edmundo Barbero, Crítica, 24-1-1938, p. 6.

(3) Así reza en el anuncio del espectáculo, reproducido en López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, p. 58.

(4) Edmundo Barbero, Crítica, 24-1-1938, p. 6.

(5) Ibidem, 25-1-1938, p. 14.

(6) Idem.

(7) López Mohiño, op. cit., p. 63.

(8) Edmundo Barbero, Crítica, 28-1-1938, p. 2.

(9) Ibidem, 29-1-1938, p. 7.

(10) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985, pp. 77-78.

(11) Ibidem, p. 79.

(12) Crítica, 22-1-1937, p. 9.

(13) Crítica, 23-1-1937, p. 8.

(14) Crítica, 26-1-1937, p. 10; Crítica, 20-4-1937, p. 13.

(15) Crítica, 9-4-1937, p. 15.

(16) Crítica, 26-6-1937, p. 15.

(17) Radiolandia, 14-8-1937, pp. 9 y 19.

(18) Radiolandia, 11-9-1937, pp. 54-55.

(19) Ibidem.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (I)

La guerra civil española y la dictadura franquista mandaron al exilio por motivos ideológicos a numerosos artistas e intelectuales, y corrió una densa cortina de olvido sobre su obra. Aunque el advenimiento de la democracia supuso la recuperación de muchas de esas figuras, no fue el caso de Anita Sevilla, cuyo fallecimiento en el exilio quedaba ya bastante lejano.

En 2002 José Manuel López Mohiño publicó un breve volumen titulado Toda la verdad sobre Anita Sevilla, en el que reivindicaba a tan singular artista y aportaba algunos datos fundamentales sobre su trayectoria vital y profesional. La mencionada obra, junto con la indagación en distintas hemerotecas y el testimonio de personajes como Manuel García Matos o Edmundo Barbero, constituyen las fuentes principales de esta investigación, con la que rendimos tributo a una figura tan singular como injustamente olvidada.

Anita Sevilla (La Voz, 13-6-1933).

Anita Sevilla (La Voz, 13-6-1933).

Origen familiar y artístico

Ana Pérez Gómez nació el 3 de junio de 1908 en la sevillana calle Correduría, aunque poco después se trasladó con su familia a la calle Viriato, en el barrio de la Feria, y allí pasó “toda su infancia y juventud” (1). Sus padres eran Alosno Pérez Barrera -de profesión zapatero, según los padrones de vecinos de la época- y Ana Gómez Castro, y cuando llegó Anita ya habían tenido al menos cinco hijos, llamados Pastora, Francisco, María, José y Manuela.

Según López Mohiño (2), Anita se crio “rodeada de intelectuales, de artistas del mundo del flamenco y de los toros”, que frecuentaban su casa de la calle de Viriato. Su abuelo paterno, Franciso Pérez, era íntimo de Demófilo, y ejerció una influencia fundamental en la formación de su conciencia republicana. Constituía, además, el único “precedente artístico” de su familia, pues llegó a trabajar como actor en la compañía dirigida por el cómico Delgado (3).

Desde pequeña, la Niña de Alonso, como era conocida en su barrio, demostró excelentes dotes musicales, e incluso asistió al conservatorio. En una Semana Santa, cuando aún no había cumplido los trece años, dio la sorpresa al cantar una saeta en la Campana y tanto gustó que don Torcuato Luca de Tena, propietario de ABC, “le propuso una beca para que estudiara el bello canto en Italia, a lo que sus padres se negaron” (4). No obstante, a partir de entonces empezó a ser reclamada como saetera y siempre recordó con emoción aquellos momentos en que su cante se convirtió en oración a sus imágenes más veneradas:

“… mi casa era siempre una etapa cuando, para Semana Santa, se movía la procesión llevando a su frente al Cristo de la Expiración, el ‘cachorro de Triana’, de Juan de Mena, venerado por todos los gitanos… La primera saeta que le canté la tengo todavía en el recuerdo…

‘Se rompió el velo del templo.
Sol y luna se eclipsó.
Temblaron los elementos,
La mar salió de su centro
Cuando expiró el Redentor…’” (5)

Anita Sevilla (La Calle, 10-6-1932),

Anita Sevilla (La Calle, 10-6-1932),

En lo que respecta al género flamenco, Anita se declaraba autodidacta y afirmaba carecer de antecedentes en su entorno más cercano:

“− ¿En su familia había quienes cultivaran el ‘cante’?
Profesionalmente, ninguno. Yo he sío la que abrió plaza. […]
− ¿Tuvo usted, entonces, algún maestro que la enseñara a cantar flamenco?
− No fartaba má. Eso nosotros nacemos sabiéndolo.
− ¿Cómo fue, pues, la iniciación de su carrera artística?
− De chavala, mientras regaba los tiesos de mi patio, me ponía a entoná bulería y fandanguillo y luego de mocita, cuando llegaba la feria de abril, iba a las ‘casetas’ a cantar por puro gusto. Y como me aplaudían mucho porque decían los que me escuchaban que tenía estilo, pues me animaron a dar er brinco hasta er teatro” (6).

Debut como profesional

Sin embargo, aunque se consideraba “‘cantaora’ desde que tengo uso de razón […] ‘cantaora’ para mí misma, para los míos” (7), ese salto hacia la profesionalidad fue algo tardío, debido a la oposición inicial de su familia. Según López Mohiño, a los dieciocho años Anita contrajo matrimonio en la iglesia de San Pedro con el novillero Benito Durán Guerra, natural de Aracena, y de esa unión nacieron sus hijos Ana y Antonio. Fue la necesidad de sacar adelante a su familia lo que la empujó a entrar en el mundo del espectáculo, al verse truncada la carrera de su marido por las graves cornadas que sufrió (8).

Anita Sevilla con sus hijos Antonio y Ana (López Mohiño).

Anita Sevilla con sus hijos Antonio y Ana (López Mohiño).

Contó para ello con unos mentores de excepción, Joaquín y Serafín Álvarez Quintero, y fue este último quien le puso su nombre artístico. Solo unos años más tarde, ya exiliada en América, Anita reconocía el importante papel que estos autores desempeñaron en su vida, tanto artística como personal: “Hace tan solo tres años que los hermanos Quintero, en Sevilla, lograran convencerme de que abandonara el hogar de los míos para dedicarme al arte flamenco. Fortuna, porque en él me encontré a mí misma” (9).

Las primeras referencias que nos ofrece la prensa española sobre Anita Sevilla aluden a sus grabaciones iniciales para la casa Gramófono, la zambra gitana Corazón de acero y el pasodoble con fandangos Alma andaluza (10); y a su paso por los estudios franceses de la Paramount.

En los comienzos del cine sonoro, cuando aún no se había desarrollado la técnica del doblaje, las grandes productoras norteamericanas se lanzaron a la realización de versiones multilingües de sus grandes éxitos, es decir, copias lo más exactas posibles rodadas en otros idiomas con actores y equipos técnicos nativos. Con ese fin la citada empresa estableció una sucursal a las afueras de París, en Joinville-le-Pont, y hasta allí se desplazaron figuras como Imperio Argentina o Carlos Gardel, para trabajar en las versiones españolas de sus filmes (11). De hecho, probablemente fuese allí donde Anita Sevilla tuvo ocasión de trabajar con la actriz porteña, pues a su regreso a España, en mayo de 1932, se anunciaron posibles colaboraciones entre ambas:

“La Imperio Argentina, que ha conocido de cerca el trabajo de ‘Anita Sevilla’, se ha tomado muy vivo interés por la bellísima y joven artista y hasta se habla de que hará con ella diferentes películas.
De todo corazón nos alegramos del triunfo de ‘Anita Sevilla’, que deseamos creciente, como hacen esperar sus grandes dotes, su sensibilidad artística y su espléndida voz” (12).

Anita Sevilla junto a su marido, covaleciente por una cogida (López Mohiño).

Anita Sevilla junto a su marido, convaleciente por una cogida (López Mohiño).

La propia Anita también mencionó esos proyectos en una entrevista concedida en el mes de junio al semanario La Calle durante su estancia en Barcelona, donde se encontraba grabando unos discos:

“… inmediatamente, se llena la estancia de risa, de alegría, de color. Se entra por la puerta, con esta mujer que nos saluda, la sonrisa de Andalucía […].
Toda ella, toda esta Anita Sevilla, rezuma casticismo. Toda ella es una gran alegría natural, una copla. Movilidad, gracia, desenvoltura. Algo… Ese algo indescifrable y único que indica el trazo indeleble de una personalidad definida. Anita Sevilla […] es la mujer hecha copla. […]
− En fin, Anita −le decimos−, ¿qué tal le ha ido por París?
− Muy bien, en todos los sentidos. París me ha gustado mucho… Lo malo es el idioma… Yo fui allí, a Joinville, contratada por la Paramount, para impresionar unas películas.
− ¿Habladas en español, claro?
− Nada de claro; mudas del todo. […]
− Y, ¿tiene que volver otra vez?
− No; por ahora no lo creo. En estos días estoy impresionando tangos argentinos y unos discos de Pedro Puche para ‘La Voz de su Amo’. […]
− Después tengo palabra de Puche de filmar algunas películas sonoras en unión de Imperio Argentina y Rafael Jaime.
− ¿En España?
− Sí; Puche forma parte de una sociedad que se ha fundado para este fin, para el exclusivo fin de editar cintas de producción nacional, con artistas españoles. […]
− […] Y diga, Anita, ¿usted solamente canta?
− También bailo. Pero mi fuerte es el cante…” (13)

Anita Sevilla (La Ultima Hora, 15-6-1933).

Anita Sevilla (La Ultima Hora, 15-6-1933).

Ante la solicitud del entrevistador, la cantaora le regaló unas coplas, que ella interpretó con su estilo refinado y castizo a la vez:

“Ha surgido la copla andaluza, toda dolor, honda expresión de sentimiento, a pesar de que en este desgrane de timbre perfecto y fina modulación […] no se rasga el oído con ‘er sementerio, la cársel ni er verdugo’, que parece ser lo habitual y único cuando del cante flamenco se trata.
Y otra, por otro estilo. Y otra. Y otra más. Y en todas ellas, la privilegiada garganta trenza el ritmo maravilloso […] y nos embarga la emoción de lo bello […].
− Esta muchacha vale mucho. Como artista y como ‘cantaora’…
− Y como mujer” (14).

De nuevo en la ciudad condal, en el mes de septiembre la Sevilla debutó como tiple de zarzuela en la compañía lírica de Pepe Gisbert, que ofreció una serie de representaciones en el Teatro Nuevo. El primer papel que interpretó fue el de la Ditera de la obra Sangre Moza, de López Silva y Pellicer, con música de Valverde, y las críticas no pudieron ser más favorables:

“Para nosotros no era un secreto el que esta castiza sevillana había de triunfar. Teníamos fe porque confiábamos en sus excepcionales facultades. Claro que teníamos en cuenta que no es lo mismo cantar entre amigos que delante (sic) un público. Pero aun contando con la nerviosidad propia de quien se presenta por primera vez en la escena, que es un formidable ‘handicap’, teníamos la seguridad plena de que la hermosa y bien timbrada voz se impondría, como se impuso.
El pregón de la ‘Ditera’ fue cantado con estilo y afinación, y la concurrencia premió con grandes y cariñosos aplausos a la novel artista. A medida que vaya adquiriendo el dominio de la escena, más y más se podrán apreciar las facultades de que está dotada, que son muchas y exquisitas.
Su primera salida no ha podido ser más halagadora. Debe estar satisfecha por la buena acogida que el público la (sic) dispensó y los aplausos otorgados deben servirle de estímulo para aplicarse y estudiar mucho, única manera de triunfar” (15).

Los hermanos Álvarez Quintero.

Los hermanos Álvarez Quintero.

Unos días más tarde se puso en escena la zarzuela El mal de amores, de los hermanos Álvarez Quintero y el maestro Serrano, en la que Anita compartió protagonismo con Matilde Martín (16).

Notas:

(1) Datos aportados por López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002.

(2) Ibidem, p. 26.

(3) V. Gómez de Enterría, Popular Film, 30-7-1936, p. 13.

(4) López Mohiño, op. cit., p. 28.

(5) Radiolandia, 11-9-1937, p. 55. En sus recuerdos se aprecia cierta confusión, pues, aunque en Sevilla procesionan distintas imágenes de Cristo talladas por Juan de Mesa −no Juan de Mena-, la de El Cachorro −obra de Francisco Antonio Ruiz Gijón− no es una de ellas.

(6) Entrevista por Roberto el Diablo, La Opinión, 22-1-1939, p. 3.

(7) Radiolandia, 11-9-1937, p. 55.

(8) López Mohiño, op. cit., p. 30.

(9) Radiolandia, 11-9-1937, p. 55.

(10) La Esquella de la Torratxa, 6-5-1932, p. 11.

(11) Sobre este tema versa el proyecto de investigación “¡Al Hollywood parisino! La producción hispana de Paramount en España durante la transición al sonoro”, desarrollado por Felipe Cabrerizo y Santiago Aguilar. Véase:
https://www.academiadecine.com/2021/12/13/al-hollywood-parisino/

(12) El Liberal de Sevilla, 15-5-1932, 2. Se desconoce en qué versiones de la Paramount intervino Anita Sevilla.

(13) Entrevista por E. M., La Calle, 10-6-1932, pp. 28-29.
Pedro Puche, autor de letras, guionista y director de cine, se estableció en Barcelona en 1932 y asumió la dirección de los estudios de doblaje y sonorización Trilla-la Riva. No existe constancia de que la oferta realizada a Anita Sevilla llegara a materializarse.
https://www.sietediasyecla.com/2023/06/19/pedro-puche-el-desconocido-director-de-cine-yeclano/

(14) Idem.

(15) M. S. C., El Diluvio, 25-9-1932, 8. En esta obra también tomaron parte Rosita Fontseré, Adela García, y los señores Parera, Arteaga y Aznar.

(16) El Noticiero Universal, 28-9-1932, 7.