Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (VI)

La fidelidad de la Venus de Bronce al estilo más genuinamente andaluz permanece inquebrantable, a pesar de su colaboración con artistas radicalmente diferentes, como es el caso de la gran estrella internacional Joséphine Baker (1), con quien realiza una gira por España en el año 1930. El bailarín excéntrico Moritz, la cancionista Conchita de Leonardo, los payasos Pompoff y Thedy, los bailarines acrobáticos Lina Jack et Farbell y la orquesta Manhattan Players completan el elenco de la compañía.

Joséphine Baker, la Venus de Ébano

Joséphine Baker, la Venus de Ébano

Durante tres meses actúan en ciudades como Barcelona, Huesca, Zaragoza, Madrid, Sevilla, Oviedo, Santander, Córdoba, Granada y Burgos, en todas ellas cosechan éxitos sonados. A pesar de la fascinación que despierta la exótica estrella de importación, que se anuncia como la “Venus de Ébano”, no consigue eclipsar a la bayadera gitana, que “conoce todos los secretos de los fandanguillos, boleros y aires de tronío. […] No hay sino ver el empaque con que mueve los brazos y la actitud hierática de su figura. Es de las pocas estrellas ‘de verdad’ que aún nos quedan” (La Voz de Asturias, 29-3-1930).

En el Gran Teatro de Córdoba “cantó y bailó como sólo ella sabe hacerlo y se nos mostró la gran artista de siempre”. Incluso tuvo que “bisar varios números ante la insistencia de los aplausos que se le tributaron” (Diario de Córdoba, 24-4-1930). A decir del cronista de El Defensor de Granada (26-4-1930), que firma como Bambalina, aunque es notable el mérito de la vedette (2), poco tiene que envidiarle nuestra bailaora:

Josefina Baker triunfó completamente. Sus maravillosas danzas, prodigio de exotismo; su ritmo y colorido sorprendente […]; subyuga y encanta lo mismo en sus genuinas danzas que en sus canciones inglesas.
Mas iguales triunfos y las más calurosas y fervientes ovaciones las obtuvo también en estricta justicia la gentilísima Custodia Romero, maga de la belleza y castiza, reina insuperable de la danza. La vive a maravilla por sí sola; es figura primordialísima del cartel más exigente.
Confieso […] que no he visto a ninguna estrella del baile vivir y expresar tan a la perfección una emotiva danza […] como lo hace Custodia Romero, esa maga de la expresión y del canto…”

Carteles de Custodia Romero y Joséphine Baker en el Cine Principal de Barcelona. Foto de Gabriel Casas i Galobardes. ANC.

Carteles de Custodia Romero y Joséphine Baker en el Cine Principal de Barcelona. Foto de Gabriel Casas i Galobardes. ANC.

A finales de junio, ya desvinculada de la Venus de Ébano, “la nunca bien ponderada bailaora gitana, […] que es el alma de los zapateados y fandanguillos” (Heraldo de Zamora, 28-6-1930), conquista al público zamorano con “una preciosa farruca que se aplaudió calurosamente”. La acompaña a la guitarra el Señor Rossi (Ibídem, 30-6-1930). Durante los meses de verano participa en varios eventos celebrados en Madrid: en el beneficio del actor José Berangui y la Fiesta del Montepío de Actores, ambos en los Jardines del Retiro; y en la verbena de la Casa Central de Andalucía, que tiene lugar en el Hipódromo de la Castellana.

En septiembre se presenta en Melilla y durante la temporada de otoño se la puede ver de nuevo en la capital. Obtiene un “inmenso suceso” en el Teatro de la Latina (La Voz, 13-10-1930), ameniza con sus danzas andaluzas una fiesta celebrada en casa del escritor Agustín de Figueroa y, acompañada a la sonanta por Pepe de Badajoz, presta su concurso en un nuevo Festival del Montepío de Actores celebrado en el Teatro Español. Después es contratada por el empresario Carcellé para actuar en el Teatro Fuencarral junto a una compañía de variedades. Sus “elegantes ‘toilettes’” y su magistral interpretación de “un buen número de canciones y bailes” (La Correspondencia Militar, 3-12-1930) merecen “ovaciones cerradas” (La Voz, 2-12-1930).

Custodia Romero (Asbury Park Press, 20-4-1927).

Custodia Romero (Asbury Park Press, 20-4-1927).

Despide el año actuando en Toledo, Valladolid y en el Cabaret Lido de Madrid, donde es muy aplaudida su interpretación del pasodoble “Canta, guitarra” (Heraldo de Madrid, 25-12-1930), y en enero marcha a tierras andaluzas para actuar en varias ciudades compartiendo cartel con el humorista e imitador de estrellas Castex. Su debut en Jerez de la Frontera es un gran éxito de crítica y público:

“No exagerábamos al conceptuar en nuestro número anterior a la gentil Custodia Romero, como la aristócrata del baile flamenco, como la más feliz intérprete de plásticas y evocadoras danzas.
[…] desde su presentación en el tablado se adueñó del respetable por su arte exquisito como bailarina, por su belleza morena, por el garbo y gentileza de sus cuerpo.
Los números que ejecutó fueron modelos de ejecución, cuidando siempre de la erutmia (sic) de líneas, del ritmo de compases.
De ahí que su labor fuera tan del agrado del público” (El Guadalete, 27-1-1931).

Sus actuaciones en Sevilla, Málaga, San Fernando y El Puerto de Santa María también se cuentan por triunfos. Tras una breve presentación en el Teatro Eslava de Madrid, en abril regresa al sur para intervenir en el primero de los festivales de música y baile que se ofrecen en el Gran Teatro Falla durante la “Semana de Cádiz”, organizada por el Patronato Nacional de Turismo. El programa de la función es el siguiente:

“Sonatina, de Halffter.
La romería de los cornudos, de Pittaluga.
Danzas gitanas de Turina (estreno).
Selección del Amor Brujo, de Falla (Introducción, Danza del Miedo y Danza del Fuego).
Versiones de concierto, por la Orquesta Bética de Sevilla, dirigida por Ernesto Halffter, con danzas por Custodia Romero y el Cuadro flamenco de Manuel Real (Realito). Decorado de Burmann.
Bailes de estilo clásico andaluz por el Cuadro flamenco de Realito.
Fin de Fiesta, por Custodia Romero” (La Información, 31-3-1931) (3).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Con “una interpretación de calidad superior a la que es corriente en el género de variedades”, la Venus de Bronce obtiene un éxitorotundo” (ABC, 16-4-1931):

“… Con religioso silencio se escuchó esta primera parte, culminando la emoción y el interés en el Amor Brujo […], en el que intervino de manera admirable Custodia Romero. Tres veces se repitió este admirable número que se aplaudió ruidosa y fervorosamente la música y la labor de la artista gitana y del maestro Halffter.
La segunda parte fue ocupada en su totalidad por ‘La Venus de Bronce‘, que como mujer es raramente hermosa y como artista una verdadera maravilla. Fue aplaudidísima” (El Noticiero Gaditano, 9-4-1931).

Su contrato con el Patronato de Turismo también contempla la intervención en una fiesta flamenca organizada en una bodega jerezana en honor de unos turistas extranjeros que finalmente no se presentan. El cuadro está formado por varios artistas de la ciudad, como Pantoja, Juanito Jambre o Luisa Requejo, que “obsequió a la escogida clientela con unas ‘soleares’”.

Custodia Romero, ‘La Venus de bronce’, apareció en último lugar y se ofreció a la concurrencia en su ‘propia salsa’.
No fue anoche la artista exquisita que marca los compases de la orquesta con singular precisión. Fue otra. La gitana de cuerpo entero, que a los acordes de la guitarra de Javier [Molina] […] se cimbrea y contorsiona con precisión matemática, con gracia insuperable de mujer escogida para representar el clasicismo andaluz en su quintaesencia.
Y Custodia entre flamencos sobresalía como reina y señora de aquel cuadro que parecía alocado al jalearla…” (El Guadalete, 10-4-1931).

Custodia Romero en la Verbena del Montepío de Actores de 1930 (Estampa, 22-7-1930). BNE.

Custodia Romero en la Verbena del Montepío de Actores de 1930 (Estampa, 22-7-1930). BNE.

Durante la temporada de primavera-verano su presencia vuelve a ser habitual en diferentes eventos, en su mayoría benéficos, que se celebran en Madrid, como una nueva edición del festival del Montepío de Actores (4), la verbena del Círculo de Bellas Artes, o una fiesta de cante y baile flamenco que tiene lugar en la Plaza de la Armería, con la participación de Manuel Vallejo, José Cepero, Manolo de Badajoz o Pastora Imperio, entre otras figuras (La Libertad, 12-6-1931).

También es contratada para amenizar una velada íntima en honor de los toreros mexicanos Pepe Ortiz y Luis Freg, en la que, con la sonanta de José Revuelta, “la maravillosa belleza morena de Custodia Romero palpitó en una farruca y unas bulerías” (Heraldo de Madrid, 20-6-1931). Asimismo, montada a caballo, es la encargada de pedir la llave de los toriles en un festival taurino organizado en el coso de Madrid a beneficio de las hijas del banderillero Sotito, recientemente fallecido (El Imparcial, 15-7-1931).

En el mes de octubre comparte escenario con Antonio Triana, el Pena hijo y Pepe de Badajoz, entre otros artistas, en el Teatro Fuencarral de Madrid, y vuelve a conquistar al público del Kursaal de Sevilla “interpretando como ninguna el baile español, el baile gitano”. Allí estrena “varios números, entre ellos ‘Manolo Reyes’, donde Custodia logra superarse. Mientras viva la artista gitana, el arte no se ha ido” (El Noticiero Sevillano, 15-10-1931).

Poco después llega a las pantallas Isabel de Solís, reina de Granada, un filme de José Buchs hablado y cantado, que tiene como protagonistas a Custodia Romero y Ricardo Galache. Cuando se presenta en el Palacio de la Prensa de Madrid, la bailaora interpreta en la sala algunas de las danzas que aparecen en la película (Ahora, 19-11-1931).

“… Custodia Romero ha demostrado ser una actriz de gran temperamento dramático. Pero su verdadera creación, la que la ha elevado a la categoría de estrella, haciendo que, incluso, varias productoras extranjeras se fijen en ella para ofrecerla (sic) ventajosos contratos, ha sido su última película titulada ‘Isabel de Solís, reina de Granada’” (El Diluvio, 25-2-1936).

Custodia Romero a caballo (Estampa, 16-9-1930). BNE.

Custodia Romero a caballo (Estampa, 16-9-1930). BNE.


Notas:
(1) Bailarina, cantante, actriz y vedette de origen estadounidense afincada en París desde 1925. Sedujo al público europeo con sus exóticos y sensuales bailes, y su exiguo vestuario, compuesto por una falda de plátanos.
(2) También hay quien no comparte ese entusiasmo que muchos sienten por la Baker:
“… cuando el público paladeaba aún el arte bello, serio y dramático de Custodia Romero, irrumpía en la escena Josefina Baker feamente desnuda, con un cinturón de plátanos -no precisamente el de la castidad- que zangoloteaban sobre el vientre enjuto y las flácidas caderas al compás de alaridos de saxofones y rayos de tambor […]
La fama de Josefina Baker es hechura del frívolo snobismo de París; ha cundido por el haz del globo, porque ya se sabe lo que vale el espaldarazo de la ciudad magnífica, siempre ávida de novedades, la ciudad que harta de su ‘champagne’ suele catar como bueno cualquier ‘wiskey’ de contrabando, hecho con alcohol de madera” (Enrique Uhthoff, Diario de la Marina, 11-5-1930).
Guillem Díaz Plaja contrapone el arte de Custodia y Joséphine, en quienes ve, respectivamente, civilización versus primitivismo:
“Recuerdo haber visto bailar una vez, juntas en un mismo programa, a la bailarina española Custodia Romero, llamada la Venus de bronce, y la bailarina internacional Josefina Baker, denominada la Venus de ébano. Muy morenas las dos, finamente esbeltas, una profunda diferencia las separaba. El ritmo. La ancianidad del ritmo. El ritmo de los bailes de Custodia Romero es un ritmo ritual y antiguo, complicado y solemne; expresión de cien emociones sucesivas. Atormentado, morboso, solemne, difícil, trascendente. En lugar del ritmo de Josefina, alocado, superficial, ruidoso, palesador de una simple alegría fisiológica. Josefina es el Primitivismo; Custodia, la Civilización. […]
El ritmo de los bailes de Custodia Romero es un ritmo de éxtasis vital. De vida y de sueños. La arritmia de Josefina Baker es mecánica. De esfuerzo muscular. De trabajo…” (Mirador, 17-3-1932).
(3) También intervienen en la gala la soprano de cámara Ángeles Otein y el pianista José Cubiles.
(4) En el mes de mayo se celebra en el Teatro Romea el Festival del Montepío de Actores y en agosto, en los Jardines del Retiro, tiene lugar la verbena anual, que en esta ocasión es denominada “Fiesta de la Manzanilla”.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (V)

Durante el año 1928, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en los coliseos de Madrid y provincias, triunfos que comparte con algunas de las grandes figuras del género de variedades. En el Teatro Avenida de Madrid vuelve a coincidir con Pastora Imperio, Conchita Piquer, Pilar López y Carmen Flores.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Junto a esta última también se presenta en Zamora, donde “por la novedad y el artístico trabajo que actualmente presentan, […] brillan con resplandores propios” (Heraldo de Zamora, 30-6-1928). A su regreso a la capital se anuncia en el Teatro de la Latina, donde se reparte los aplausos con Luisita Esteso. Durante su actuación en esta sala se celebra en su honor una Fiesta de Sacromonte, en la que toman parte las cantaoras Carmen la Lavandera y la Niña de Linares, entre otros artistas (La Libertad, 11-7-1928).

A mediados de septiembre debuta en el Kursaal Central de Sevilla, que inaugura su temporada de otoño con un lleno “imponente” (El Noticiero Sevillano, 16-9-1928). La viajera francesa Jacqueline Bertillon (1) nos deja una interesante crónica de la actuación de Custodia, que interviene en último lugar, tras el cuadro flamenco y unas bailarinas francesas de cancán:

“Aparece por fin, esta Venus de Bronce, y es una salva, un trueno de aplausos por parte de los sevillanos, que son casi un millar. La Venus de bronce, Custodia Romero, es una joven muy hermosa de aspecto noble y puro. Su expresión casta contrasta con los bailes cada vez más voluptuosos y seductores que ejecuta ante nosotros. Nunca hemos visto nada parecido; y, como todos los asistentes, estamos locas de entusiasmo, ante tanta belleza. Baila ocho o diez alegrías, fandangos, tangos, etc., con ocho o diez trajes diferentes; las sevillanas, incluso nosotras, le pedimos que las repita. Es necesario que, rota por el cansancio y la emoción de estas danzas donde ha dado todo su ser -más que su ser, pues ha revelado a la mujer que aún no ha nacido-, venga a pedir misericordia. El público sólo acepta irse tranquilizado por la idea de que volverá a verla bailar mañana, pasado mañana y todos los días sucesivos…” (Peugeot-revue, febrero de 1929).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

En el mes de octubre -y tal vez no sea casual- Custodia Romero llega a París para debutar en el music hall Empire, junto a un elenco de variedades internacionales. Asimismo, es contratada por Madame Bertillon para actuar en una velada íntima celebrada en su domicilio de la Avenue Marceau. Los asistentes quedan prendados del arte de la bailaora, que actúa acompañada por el guitarrista Carlos Montoya y el pianista Raúl Laynez:

“La maravillosa bailarina gitana de Sevilla, Custodia Romero, ejecutó diferentes bailes gitanos y andaluces que tuvieron un enorme éxito. En efecto, en París rara vez se ve bailar con un respeto tan puro de la tradición y del carácter español. No sólo la plástica y la técnica de la Srta. Custodia Romero son de un arte perfecto, sino que su expresión, a la vez tan orgullosa y cautivadora, extiende sobre todos sus bailes ese fuego y esa fiebre que se respiran en Sevilla. A los asistentes les ha gustado particularmente un baile con mantilla y vestido de volantes que, empezando con una deslumbrante canción española cantada por la Srta. Custodia Romero, terminó con un toque endiablado de castañuelas. Se le dio la ovación que ella merecía y que no es más que la confirmación por el público parisino del éxito que conquista cada día la Srta. Custodia Romero en Sevilla, donde es considerada como una de las mejores bailarinas de España” (Comoedia, 5-11-1928).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Nuevos contratos la retienen durante varios meses en París. En diciembre, acompañada por los mismos músicos, pone el broche de oro a una recepción ofrecida en el Lyceum-Club por la duquesa viuda d’Uzès:

“Para terminar, la espléndida gitana de Sevilla, Custodia Romero, acompañada por el guitarrista Montoya y la pianista Laynez, ejecutó tres bailes, cada uno más maravilloso que los otros. El último que bailó, vestida de gitana, con el pelo suelto, recordaba asombrosamente a la heroína de Pierre Louys en La Femme et le Pantin. Este espectáculo ha desencadenado el entusiasmo del público muy escogido que asistía a la fiesta” (Comoedia, 11-12-1928).

Unas semanas más tarde interviene en una velada celebrada en la Union Interalliée, junto a un nutrido elenco de artistas internacionales, entre los que destaca la joven bailarina Lolita Mas. Hasta la prensa española se hace eco de su triunfo:

“… apareció en el tablado la figura gitana de Custodia Romero. Primero en el fandanguillo El antequerano, de Esper y Morera; luego en Cueva gitana, del maestro Romero, mostró toda la gracia y toda la seducción de sus danzas sensuales […] obtuvo una entusiasta y prolongada ovación de este elegante público parisiense” (Monte-Cristo, Blanco y Negro, 13-1-1929).

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

En París celebra la Nochebuena junto a otras bailarinas españolas, como Carmen Montaño y Pilar Calvo, y recibe el nuevo año actuando en el local ‘Henry’, sito en la Place Gaillon (Le Gaulois, 21-12-1928). Ya de vuelta en Madrid, en el mes de febrero interviene en el beneficio que se ofrece en el Teatro Pavón a Pascual Guillén y Antonio Quintero, autores de la comedia “La copla andaluza”, con motivo de su centésima representación. Tras interpretar sus castizos bailes, recibe una “estrepitosa ovación” (El Liberal, 6-2-1929). También se la puede ver en otros coliseos, como el Maravillas o el Circo Price.

A finales de marzo “La copla andaluza” es llevada a escena en el Teatro Victoria de Barcelona por la compañía de Vicente Mauri (2), con Custodia Romero, Guerrita y Angelillo como estrellas principales. Durante dos semanas la “reina gitana de la danza” recibe “atronadores aplausos” (La Vanguardia, 9-4-1929) y el día de su despedida se celebra “un grandioso concierto, tomando parte La Trinitaria, El Americano, […] y los eminentes tocaores Niño de la Bulería, Juanito Dorado, Paco Aguilera y Miguel Borrull” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 15-4-1929).

Una vez cumplido este compromiso, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en Madrid y provincias (3), bien como fin de fiesta tras las proyecciones cinematográficas, bien junto a otros artistas de variedades internacionales. El 20 de mayo se la puede ver en una fiesta celebrada en el Círculo de Bellas Artes de la capital en honor de la Asociación pro Sociedad de Naciones. El programa consta de una primera parte lírica, a cargo del tenor Sr. Rojo y de la soprano Josefina Blanch, tras la cual Laura de Santelmo y Custodia Romero deleitan al respetable con sus bailes y canciones españolas con acompañamiento de guitarra (Heraldo de Madrid, 21-5-1929).

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

El 5 de julio presta su concurso en un festival organizado en el Retiro por la comisión del monumento al capitán D. Ramón Jordán de Urríes, caído en la guerra colonial en el Protectorado de Marruecos (Heraldo de Madrid, 5-7-1929). Una semana más tarde, en el mismo lugar, interviene con gran éxito en la verbena del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial (Heraldo de Madrid, 17-7-1929). El hecho de ser requerida para tantos eventos da testimonio de su gran popularidad y también de su generosidad.

En esos días se llevan a cabo los preparativos para la celebración, también en los Jardines del Buen Retiro, de la verbena del Sindicato de Actores, destinada a recaudar fondos para “el socorro económico a la vejez de los compañeros jubilados” (La Nación, 19-7-1929). Como miembro de su Comité Femenino, la bailaora está implicada activamente en la causa y, junto a otras artistas, se persona en las redacciones de distintos periódicos para promocionar el evento, que tiene lugar el 27 de julio. En el programa figura un “cuadro de cante y baile flamenco” integrado por “Custodia Romero, Mariquita Linares, Dolores Ortega, Rita Ortega, Niña de Chiclana, Niño de la Flor y los afamados profesores de guitarra Manolo el de Badajoz y Pepe el de Badajoz” (Heraldo de Madrid, 24-7-1929).

En el mes de agosto también colabora desinteresadamente en una verbena a beneficio del Instituto Cervantes (Heraldo de Madrid, 13-8-1929) y obtiene “uno de sus más resonantes triunfos” en el Teatro Fuencarral. “Si sus números andaluces, mixtos de cuplé y baile, fueron celebrados, pues en ellos puso su arte inimitable, dándoles la gracia y el color de su tierra bendita, sus soberbias danzas gitanas acabaron de caldear el público chamberilero, que la hizo objeto de las más entusiastas ovaciones” (El Liberal, 16-8-1929).

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Debuta unas semanas más tarde en el Teatro Vital Aza de Málaga, compartiendo cartel con el humorista Manolo Vico y con la cancionista Asunción Muñoz, y obtiene “un éxito rotundo sobre todo bailando por alegrías a la guitarra”. El público le aplaude “con verdadero entusiasmo” y el cronista celebra que se mantenga fiel a su estilo de siempre, “sin dejarse influenciar por el exotismo ambiente”. Como la gran Pastora, sigue cultivando “los bailes gitanos”, aunque los concibe y ejecuta de una manera diferente: “lo que en ‘La Reina Cañí’ es pasión y voluptuosidad, expresión del libre instinto, es en esta muchacha ritmo y cadencia” (Santy, La Unión Mercantil, 12-9-1929).


Notas:
(1) Mme. Bertillon realiza un viaje París-Gibraltar ida y vuelta a bordo de su Peugeot 5 cv, acompañada por su hermana. En su crónica, muestra su sorpresa ante la buena educación del público del Kursaal:
“Por la noche, vamos al café cantante. Estamos un poco impresionadas. Nos han hablado en París de estos lugares misteriosos y peligrosos: las mujeres, nos han dicho, no pueden ir solas bajo ningún concepto; si infringieran esta norma, se expondrían a los peores peligros. Por tanto, mi hermana y yo nos aventuramos con paso tímido en el Kursaal: una gran sala, con una galería, un escenario, y numerosas mesas rodeadas de sillas, en la zona donde se encontrarían las butacas de nuestros music-halls. Los tranquilos consumidores nos hacen sitio inmediatamente y nos tratan con la galantería más respetuosa. Un camarero acude presto. Pedimos una modesta gaseosa; nos cuesta una peseta. Por esta peseta disfrutamos de un espectáculo por el que habríamos pagado alegremente cien” (Peugeot-revue, febrero de 1929).
La traducción de todos los textos franceses es mía.
(2) En el Teatro Pavón de Madrid fue presentada por la compañía cómico-dramática de Fernando Porredón y tenía como estrellas principales a los cantaores Manuel Centeno y Jesús Perosanz. Ahora se presenta con un elenco renovado.
(3) En el Teatro de La Latina de Madrid, en el Cine Parisiana de Zaragoza, en el Salón Pradera de Valladolid, en el Teatro Liceo de Salamanca, en el Infanta Isabel de Madrid y en el Principal de Zamora, entre otros.


Isabelita de Jerez, una gran cantaora injustamente olvidada

Isabel Ramos Moreno nació en 1895 en Jerez de la Frontera, en el flamenquísimo barrio de San Miguel. Inició su carrera artística en 1914 de la mano del guitarrista Pepe Crévola. La revista Eco Artístico, que se refiere a ella como “La Jerezanita”, informa sobre algunas de sus actuaciones, en distintas localidades de las provincias de Cádiz, Sevilla y Huelva:

“MONTELLANO – […] Pepe Crévola, con muy buen acuerdo, ha dejado a Luisa Requejo, que ya verá ahora las ventajas de vivir a la sombra de un buen artista, y en su lugar trabaja Isabel Ramos (La Jerezanita), cantadora de primera fila, y que desde su debut en ésta es muy celebrada” (15-8-1914).

“OLVERA – […] actúa el notable guitarrista Pepe Crévola y la cantadora de flamenco Isabel Ramos. Ambos obtienen estruendosos aplausos, habiendo sido prorrogados dos veces en su actuación a instancias del público” (15-9-1914).

“CONIL – […] Actuaron con gran éxito […] Isabelita Ramos (La Jerezanita), que domina el cante flamenco a maravilla, y Pepe Crévola, el gran guitarrista” (25-9-1914).

“BOLLULLOS DEL CONDADO – […] El notable guitarrista Pepe Crévola y la afamada cantadora de flamenco La Jerezanita actuaron en este Salón, escuchando ambos grandes ovaciones por su labor artística inmejorable. […] La Jerezanita canta con estilo y facultades” (5-11-1914).

La cantora Isabel Ramos Moreno, Isabelita de JerezLa cantora Isabel Ramos Moreno, Isabelita de Jerez

Como se deduce de estas reseñas periodísticas, la joven Isabel Ramos pronto alcanzó el reconocimiento y el favor del público. Junto a guitarristas como Pepe Crévola o Javier Molina, cosechó grandes éxitos en tierras andaluzas, y su presencia se hizo habitual en los cafés cantantes y teatros de Sevilla, como el Kursaal o el Novedades.

Una cantaora de primera

Isabel Ramos Moreno, “La Jerezanita”, más conocida hoy como Isabelita de Jerez, fue una excelente cantaora, muy completa. En su voz se aprecian ecos de las más grandes figuras del flamenco de su tiempo, como Juanito Mojama, El Gloria o Pastoria Pavón. Destacó especialmente en las bulerías de su tierra, así como en las saetas, alegrías, soleares, peteneras, tientos y seguiriyas, un cante, este último, típicamente masculino, que la artista interpretaba a la perfección.

Dan testimonio de ello las tres decenas de placas de pizarra que Isabel impresionó a principios de los años treinta para el sello Odeón, acompañada a la guitarra por Manolo de Badajoz, en las que interpreta letras como ésta:

“Al sitio donde te hablé
ganas me dan de volverme,
sentarme un ratito en él”

Pocas reseñas más encontramos en prensa sobre sus actuaciones en Andalucía, si bien sabemos, a través de un reportaje sobre Javier Molina publicado en el diario ABC, que en 1930 Isabel Ramos fue una de las artistas participantes en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo centenario de sus bodegas.

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, […] y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

Todo un cartel de lujo para un evento de postín, que nos da una idea de la popularidad alcanzada por esta cantaora jerezana, quien, tras alternar durante un tiempo en un café cantante de Valdepeñas (Ciudad Real) con Antonio Chacón y Manuel Torre, se instaló definitivamente en Madrid junto a su familia, para seguir cosechando éxitos.

En Madrid junto a Pastora Imperio

En 1930, Isabelita de Jerez comparte cartel con Manuel Centeno en el cine Alkázar, donde ambos ponen voz a las saetas de la película Fútbol, amor y toros.

La cantaora Isabelita de JerezLa cantaora Isabelita de Jerez

A partir de 1934, la artista empieza a aparecer en los carteles vinculada a los distintos espectáculos de Pastora Imperio, con quien recorre buena parte de la geografía española. Así, en febrero de ese año ambas participan en un homenaje al recitador González Marín, que se celebra en el Teatro Calderón de Madrid:

“Nota sensacional de esta noche, que para todo amante de las letras será inolvidable, ha de ser la reaparición en escena de la maravillosa artista Pastora Imperio, que acompañada por Ramón Montoya a la guitarra y por Isabelita de Jerez al cante bailará unas alegrías con aquel estilo único, personalísimo y genial que la [sic] dio fama” (La Libertad, 1-2-1934).

El éxito del espectáculo lo resume el diario ABC de una manera bastante gráfica: “Y para todos tuvo el auditorio, que ocupaba totalmente la vasta sala del Calderón, el premio de sus aplausos, porque lo cierto es que anoche, lo diremos en cañí para mayor propiedad, las palmas echaron jumo” (15-2-1934).

En el mes de mayo, la compañía de Pastora Imperio prosigue su gira por la costa mediterránea. El día cuatro, la prensa la sitúa en el Teatro Novedades de Barcelona y, dos semanas después, en el Teatro Principal de Alicante. En ambas ocasiones, el guitarrista que acompaña el cante de Isabelita de Jerez es Manolo de Badajoz.

Pocos días más tarde, el espectáculo se presenta con gran éxito en Córdoba, en el Cine Góngora:

“La emperadora del arte gitano, Pastora Imperio, hizo anoche su debut […]. Los tocadores de guitarra, Manolo de Badajoz y Víctor Rojas, con la monísima Isabelita de Jerez, célebre cantadora, completaron el gran espectáculo. Aplaudió mucho el público” (La Voz, 27-5-1934).

La gira continúa en Madrid, en el Coliseo España, con “grandes ovaciones” (ABC, 29-5-1934) a la “incomparable” Pastora Imperio y a la “buena cantaora” Isabelita de Jerez.

Nuevos éxitos y nueva gira

Unos días más tarde, El Heraldo de Almería publica la crónica de una fiesta celebrada en el Liceo Andaluz de Madrid, en la que actúa Isabelita de Jerez acompañada a la guitarra por Perico el del Lunar, en presencia de grandes personalidades:

“Allí aparece Isabelita de Jerez -la Niña de Jerez– que ha recogido en su rostro todo el color moreno y el gesto gitano de las ocho provincias andaluzas -es feílla pero graciosa-, con Perico el del Lunar, que lleva a su guitarra en fuerte abrazo como si fuera una novia.
¡Por bulerías!
¡Ollll…lé!
Ese olé lo dicen todos de corazón: desde el ministro de Agricultura don Cirilo del Río, hasta el conde de Colombí que ha honrado la fiesta con su esposa la señora condesa, pasando por Pepe Centeno, ministro del Tribunal de Cuentas, Perico Torres, Director del Centro de Estudios Agrosociales […] Bulerías, caracoles, sevillanas…” (Heraldo de Almería, 7-6-1934)

En agosto de 1934, Isabelita de Jerez forma parte del elenco de artistas que actúan en la Fiesta de las Actrices Españolas, celebrada en el Ideal Rosales de Madrid. Acompañada a la guitarra por Manolo de Badajoz, la cantaora comparte escenario con su hija, Rosa Durán, que debuta con éxito como bailaora:

“Las actrices españolas presentarán esta noche ante el público madrileño a la futura estrella del baile flamenco Rosita Durán, a la que cantará en esta su primera salida su madre, la popular y famosa cantaora Isabelita la de Jerez, acompañadas ambas a la guitarra por el no menos popular y famoso Manolo el de Badajoz” (La Libertad, 21-8-1934).

“Para todos estos artistas hubo aplausos entusiastas” (La Libertad, 24-8-1934).

La cantaora Isabelita de JerezLa cantaora Isabelita de Jerez

Un año más tarde, madre e hija participan en una nueva edición del festival de las actrices, celebrada esta vez en el Teatro de la Zarzuela:

“Gran cuadro de carácter genuinamente andaluz, a cargo de la joven y ya famosa bailaora de ‘alegrías’ y ‘bulerías’ Rosita Durán, esencia de la gentileza. Bailes raciales de ‘farrucas’ y ‘garrotines’ por la famosa, escultural y bellísima Alfonsina. Cantará en los bailes la popularísima artista Isabelita la de Jerez, solera del cante, todas ellas acompañadas a la guitarra por el maestro de maestros en el rumbo andaluz Niño Pérez” (La Voz, 9-4-1935).

En ese mismo año, la cantaora vuelve a salir de gira con la compañía de Pastora Imperio, que recorre España con un nuevo espectáculo. Entre otras ciudades, visitan Zamora, en el mes de septiembre.

Un año más tarde, ya en plena Guerra Civil, Isabelita de Jerez y su hija, Rosita Durán, forman parte del elenco de artistas contratados por el madrileño teatro Alkázar para la nueva temporada. Junto a ellas, “Caracol (padre), Niño Caracol, Manolo el de Badajoz, Pedro el del Lunar, Mazaco [y] José Ortega” (La Voz, 30-10-1936) completan el cuadro flamenco para los finales de fiesta.

Sus últimos años

En la primavera de 1938, la prensa vuelve a situar a la cantaora en Madrid, en el teatro Variedades, vinculada a un nuevo montaje de Pastora Imperio, el cuadro flamenco “Canasteros de Triana”, en el que intervienen artistas como Caracol padre. Desde finales de abril, también forma parte del cartel La Niña de los Peines, así como -en algunas ocasiones- Rosita Durán. El espectáculo permanece durante dos meses en el Variedades, hasta que, a mediados de mayo, pasa al Teatro de la Zarzuela, donde continúa representándose varias semanas más, hasta finales de junio.

Tras un obligado paréntesis, debido a la toma de Madrid por las tropas nacionales, y una vez finalizada la guerra, la compañía de Pastora Imperio vuelve a los escenarios. Sin embargo, durante los años 1940 y 41 se advierte la ausencia de Isabelita de Jerez, tal vez debido a su enfermedad, según el testimonio de José Ignacio Primo, que ha realizado una exhaustiva investigación sobre los últimos años de vida de la cantaora.

En 1942, Pastora Imperio estrena su espectáculo “El Amor Brujo, La Bodega, La Zapaterita y Rumbero Gitano”, según el mismo autor. Tras su presentación en el madrileño Teatro Fontalba, la compañía inicia una nueva gira en Valladolid y llega, posteriormente, a Zamora, donde tiene lugar el repentino fallecimiento de la cantaora, aquejada de una insuficiencia hepática.

Tal y como reza en la partida de defunción, localizada por José Ignacio Primo, el deceso se produjo a las 8 de la tarde del día 7 de junio, en la pensión Cuatro Naciones de Zamora, donde se alojaba la compañía durante sus representaciones en el Teatro Nuevo de dicha localidad. A pesar del luctuoso acontecimiento, la función no se suspendió.

En la prensa de la época no se han encontrado referencias a la desaparición de esta cantaora, que permaneció en la brecha hasta el último momento, y que ha sido definida por críticos y estudiosos como “una gran emperadora de los cantes de Jerez” (Juan de la Plata), “una artista de un gran calado, con un sentimiento gitano y una profundidad tremenda” (José Ignacio Primo), que “poseía un eco gitano insuperable, y todo lo cantaba bien” (Augusto Butler).

Con estas credenciales, cuesta entender el olvido en que el tiempo ha sumido a esta extraordinaria cantaora, a la que, gracias al esfuerzo de estudiosos como José Ignacio Primo, podemos hoy conocer un poco mejor.