Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (I)

Una de las figuras flamencas más universales que ha dado la ciudad de las siete torres es Francisca Martín Freire, que escribió el nombre de Niña de Écija en las carteleras de los principales teatros madrileños y latinoamericanos. Aunque nació casualmente en Antequera en 1909, poco después su familia se trasladó a Puente Genil y, cuando aún era una niña, se estableció de manera definitiva en Écija (1). 

Sus primeros referentes en el cante fueron su tía Valle y su hermana mayor, del mismo nombre, que le dio el impulso definitivo para hacerse artista, a pesar de la oposición de su madre. Junto a ella fue a vivir a Madrid y empezó a presentarse en fiestas y reuniones. Allí conoció al guitarrista de origen zamorano Julio Alonso Pascua, que se convirtió en su compañero artístico y de vida (2).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

El primer hito importante de su carrera fue la consecución de la medalla de oro en el concurso de saetas celebrado en el cine Monumental de Madrid en abril de 1928. Tras una función de ópera flamenca organizada por Vedrines y protagonizada por Angelillo y Pena hijo como figuras principales, además del Niño de Sevilla, Niño de Talavera, Conchita Aguilar, Niña de Écija, Chaconcito y Juan Varea, acompañados por las sonantas de Marcelo Molina, Paco de Pará y Manuel Martell, se desarrolló el certamen, en el marco de un desfile cinematográfico de los principales pasos procesionales de la Semana Santa de Sevilla (3).

Durante el mes de agosto de ese año, secundada por Julio Alonso, Paquita Martín intervino en varios programas de Unión Radio (4); y en septiembre realizó una gira por la provincia de Badajoz con la troupe del Niño de Marchena, que actuó en el Monumental Concert de Granja de Torrehermosa, en el cine Plus Ultra de Castuera y en el salón Cinema de Villanueva de la Serena. Completaban el elenco el Niño de Puertollano, Maruja la Sevillana, Valentín Marín y Juan Varea, además de los tocaores Pardales y Malagueñito. En la última de esas localidades, “culminó el entusiasmo de los espectadores con el número final, fandanguillos a tres o cuatro voces; la novedad causó agradable sorpresa” (5).

En el mes de diciembre volvió a salir a la carretera con la compañía de Guerrita, que llevó al teatro Ortiz de Murcia un gran concurso de ópera flamenca en el que, una vez más, sobresalían los fandangos a cuatro voces. También figuraban en el cartel el Niño de Levante, la Sevillanita, Personita y la Niña de Écija, anunciada como “la reina de la milonga, la de la voz de platino”. El toque de guitarra corría a cargo de Diego el Gitano y Antonio Molina (6).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

En febrero de 1929 Paquita Martín, la Sevillanita y el bailaor Morito de Triana, con la sonanta de Diego Torres, participaron en una función de cante flamenco que se ofreció en el salón Novedades de Albacete (7); y en el mes de mayo la Niña de Écija se integró en el elenco de la obra La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, que, tras varios centenares de representaciones, seguía cosechando éxitos en el teatro Pavón de Madrid bajo la dirección del actor Fernando Porredón. Los cantaores Jesús Perosanz, Niño del Museo y Niña de Écija triunfaron “clamorosamente” (8).

Durante el verano siguiente Paquita salió de gira con la compañía de Francisco Rojas, Niño del Museo, en la que también figuraban José Beltrán, Bienvenido Pardo, el Niño de Alcalá y el Dora; la Niña del Patrocinio, que se anunciaba como bailaora; y los tocaores Julio Alonso y José Revuelta. Con decorado propio creado ex profeso, actuaron en el teatro Principal de Zamora como fin de fiesta tras un programa cinematográfico y el público que abarrotaba el local les aplaudió “con insistencia” (9). Unos días más tarde ofrecieron un recital de ópera flamenca en el coliseo Principal de Alcázar de San Juan, donde también fueron “muy ovacionados” (10).

En el mes de octubre la Niña de Écija intervino en una fiesta celebrada en el domicilio madrileño del doctor Tapia para agasajar a los asistentes a un congreso de la Sociedad Otorrinolaringológica Latina. Tras las actuaciones de las bailarinas Pilar Calvo y Antoñita Torres, la cantante argentina Celia Gámez, y los cantantes líricos Juan García, Crisé Galatti y Juan Mardones, pusieron el broche Paquita y el Niño de Cáceres, “con sus cantos andaluces, que interesaron mucho a los congresistas extranjeros” (11).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Poco después actuó en el teatro Circo de Albacete junto a la agrupación Espectáculos Quintana, en la que compartía protagonismo con el Niño de Rodas, Rafaelillo de Madrid, Personita y Manuel Pavón, además de los guitarristas Julio Alonso y Luis Yance (12). A continuación emprendió una nueva tournée con un elenco muy similar, al que se sumaron Luisito Blanco, Lorencín de Madrid, el guitarrista Luis Maravilla y, como figura estelar, Angelillo. Dieron varias funciones en el teatro Parisiana de Zaragoza, que culminaron con un concurso de saetas (13).

Unas semanas más tarde la prensa sitúa a Paquita en el teatro Calderón de la localidad salmantina de Peñaranda, junto a una troupe de ópera flamenca en la que también destacaban el Niño de Rodas, Personita, Bernardo el de los Lobitos, Pena hijo y Angelillo, junto a los mismos tocaores. El espectáculo “agradó a la concurrencia, que aplaudió a los artistas con gran entusiasmo” (14).

Durante la primavera y el verano de 1930 volvió a salir de gira con la compañía del Niño del Museo, integrada por cantaores como el Chato de Jerez, Niño de la Victoria o Niño de Santo Domingo, los guitarristas Julio Alonso y Pepe de Badajoz, y la pareja de baile Linares -Moreno. En el mes de abril actuaron en el teatro Principal de Cartagena, donde recibieron grandes aplausos y, como fin de fiesta, representaron escenas de La copla andaluza y El alma de la Copla, ambas de Quintero y Guillén (15).

A finales de junio cosecharon nuevos triunfos el teatro Nuevo de Salamanca y el coliseo homónimo de Zamora (16). Después visitaron Cáceres y varias localidades pacenses, como Campanario y Cabeza de Buey, en las que tuvieron gran éxito de público (17). En septiembre recalaron en el teatro Lara de Málaga, donde las críticas no les resultaron demasiado favorables. Al decir de Rivas, “la Niña de Écija cantó bien únicamente una serranas de aquellas que tan célebre hicieron a don Antonio Chacón” (18).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Bastante más amables fueron los medios de Antequera, que se volcaron con su paisana, la de la “voz de oro” (19), con motivo de su actuación el salón Rodas:

«… existía verdadera expectación […] por conocer a la artista antequerana Paquita Martín, Niña de Écija, la cual alcanzó un éxito enorme haciéndole repetir infinidad de coplas. A pesar de la emoción que le embargaba el cantar por primera vez en público ante sus paisanos, su estilo nos hizo recordar a la Niña de los Peines de hace veinte años, y los atronadores aplausos con que el público premiaba sus canciones daban buena prueba de la satisfacción íntima que todos los antequeranos sentían al verse ante una verdadera estrella del cante jondo. Paquita Martín […] debe sentirse satisfecha del éxito alcanzado ante sus paisanos” (20). 

En octubre la troupe del Niño del Museo se anunció en el salón Olimpia de Madrid con un elenco renovado, en el que, además de la Niña de Écija y los guitarristas de siempre, destacaba la presencia de los cantaores Niño de la Alegría, Niña de Chiclana, Domínguez el Malagueño, Luquitas de Marchena y Niño de las Delicias (21).

Durante los primeros meses de 1931 Paquita Martín realizó una nueva tournée con la compañía de Angelillo. Completaban el plantel el Niño de Santo Domingo, Luquitas de Marchena, el Canario de Colmenar, el Americano, y los tocaores Julio Alonso y Luis Yance. En febrero cosecharon “grandes ovaciones” por su “excelente labor” en el teatro Circo de Albacete, en marzo actuaron en el Central Cinema de Murcia y en abril ofrecieron una función en el Circo Barcelonés de la Ciudad Condal, con la novedad de la incorporación de Pena hijo y Alfonsín de Madrid (22).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, 1992).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, nº 79, 1992).

Unas semanas más tarde, durante la Feria de Abril de Sevilla, el público asistente a la caseta de la Asociación de la Prensa, después de admirar el baile de las niñas del maestro Otero, pudo deleitarse escuchando 

“… a una excelente cantaora -La Niña de Écija– flamenca ‘por los cuatro costados’, que acompañada a la guitarra por el gran maestro Julio Alonso, se cantó por tarantas, caracoles, soleares y serranas con maravilloso estilo y espléndidas facultades.

Fue el ‘clou’ de la noche. Bastará decir que a la hora que cantaba ーtres de la madrugadaー se agolpaba a las puertas de la caseta casi todo el gentío” (23).

En el mes de noviembre participó en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Circo Price de Madrid, con un elenco integrado por la Niña de Jaén, el Cojo de Madrid, Chaconcito, Cutuno, el Americano, Paco Mazaco, Pena hijo y Herminia Montoya, acompañados a la sonanta por Pepe de Badajoz (24); y en febrero de 1932 actuó en el cine Delicias junto a Angelillo, el Pena, Niño de la Puerta del Ángel y, a la sonanta, Luis Yance (25). 

En junio de ese mismo año salió de gira con Manuel Vallejo y su troupe, en la que destacaba la presencia del Niño de León, Chato de las Ventas, Vallejito, Cepero de Triana, Juan Varea y, a la guitarra, Julio Alonso y Antonio Moreno. Actuaron en el teatro Nuevo de Zamora, en el Dindurra de Gijón ーdonde fue anunciada como “famosa cantaora en su género. Única competidora de ‘La Niña de los Peines’”ー y en el Coliseo Castilla de Burgos (26).

Durante los meses de julio y agosto recorrió varias localidades de la provincia de Badajoz integrada en la compañía del Americano, en la que compartía cartel con la Niña de la Huerta, Luquitas de Marchena, el bailaor cómico-serio Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Blas López. Trabajaron con gran éxito en el salón Cinema de Villanueva de la Serena, en el circo Borza de Villafranca de los Barros, en  el teatro Avenida de Almendralejo y en el teatro de verano de Jerez de los Caballeros (27).

Notas:

(1) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(2) Ibidem.

(3) Heraldo de Madrid, 30-3-1928, p. 6.

(4) El Imparcial, 7-8-1928, p. 20; El Imparcial, 30-8-1929, p. 20; El Liberal, 31-8-1928, p. 4.

(5) Correo Extremeño, 23-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 25-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 29-9-1928, p. 3.

(6) Levante Agrario, 20-12-1928, p. 4.

(7) Diario de Albacete, 7-2-1929, p. 2.

(8) Heraldo de Madrid, 29-5-1929, p. 5.

(9) Hache, Heraldo de Zamora, 11-7-1929, p. 2.

(10) Heraldo de Madrid, 17-7-1929, p. 5.

(11) El Debate, 8-10-1929, p. 5.

(12) Diario de Albacete, 16-10-1929, p. 2.

(13) La Voz de Aragón, 25-10-1929, p. 10.

(14) El Adelanto, 17-11-1929, p. 2.

(15) Cartagena Nueva, 29-4-1930, p. 2.

(16) El Adelanto, 19-6-1930, p. 6; Heraldo de Zamora, 28-6-1930, p. 5.

(17) Nuevo Día, 2-7-1930, p. 1; Correo Extremeño, 17-7-1930, p. 5; Nery, Correo Extremeño, 20-8-1930, p. 5.

(18) Rivas, Vida Gráfica, 15-9-1930, p. 18.

(19) Gaumont, La Razón, 2-10-1930, p. 2.

(20) El Sol de Antequera, 12-10-1930, p. 3.

(21) Heraldo de Madrid, 30-10-1930, p. 6.

(22) El Diario de Albacete, 20-2-1931, p. 1; El Liberal de Murcia, 3-3-1931, p. 2; Noticiero Universal, 7-4-1931, p. 8.

(23) El Liberal de Sevilla, 28-4-1931, p. 1.

(24) Heraldo de Madrid, 5-11-1931, p. 5.

(25) Heraldo de Madrid, 24-2-1932, p. 6.

(26) M., Heraldo de Zamora, 20-6-1932, p. 1; La Prensa, 23-6-1932, p. 2.

(27) La Libertad, 17-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-8-1932, p. 15; La Voz Extremeña, 28-8-1932, p. 6.


La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (IV)

En octubre de 1934 la Compañía de Comedias y Arte Gitano presenta La zambra de Chorro Jumo en el Monumental Cinema de Zaragoza. Allí derrocha “gracia y estilo, y rompen el aire de la sala fandanguillos, fandangos y soleares, y no falta la sentida saeta que brota como trino quejumbroso del corazón herido de la ‘Niña de Linares’” (La Voz de Aragón, 18-10-1934). Todos los componentes del elenco “se lucieron en su labor, haciendo llegar al público […] la emoción de sus cantos y el dinamismo de sus sugestivas danzas” y el respetable les “tributó nutridos y prolongados aplausos” (La Voz de Aragón, 19-10-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Elenco de La zambra de Chorrojumo (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

Tras debutar en el Teatro de los Campos Elíseos de Bilbao (¡Tararí!, 1-11-1934), la troupe emprende un periplo por tierras gallegas, que comienza en el Teatro Jofre de El Ferrol con un éxito arrollador. El numeroso público que acudió al estreno “no salió defraudado ni mucho menos, sino admirado, entusiasmado ante el mérito, valor y belleza insospechable de este espectáculo”. Aunque todos los artistas participantes merecen grandes elogios, quien se lleva la palma, una vez más, es la artista linarense:

«… algunas figuras destacan poderosamente, con toda la fuerza y brillo del genio del arte. Nos referimos, claro está, a la Niña de Linares, la célebre súper-vedette de la ópera flamenca. Nos hallamos ante un nuevo astro de la escena española.
Como actriz se nos reveló ayer, y supo poner un sello de arte, tan inconfundible, tan suyo, que la escena ha resultado pequeña. Fue su labor tan completa que llenó el palco escénico con su presencia. Ella, Niña de Linares… y después muchas. En las inflexiones de su voz, en sus gentes vibra el alma de la tierra andaluza. La ductilidad de su expresividad es tal, que sabe, como ninguna otra, hacer llegar al espectador la ternura, la angustia, la acidez de una ironía, la alegría de su risa que es como una copla, que se desgrana en la noche, bajo la reja cuajada de albahaca y claveles, plena de sugerencias…
Cantando no queremos descubrirla. Es la reina de los campanilleros; pero peteneras, caracoles, fandanguillos, toda la gama del género flamenco tiene en ella su más fiel intérprete. Su éxito culminó ayer en la saeta salmodia llena de místico fervor, que canta en el primer acto. Para ella fueron las mejores ovaciones de la noche (Muy merecidas)» (El Correo Gallego, 13-11-1934).

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

La Niña de Linares (El Diluvio, 2-4-1936)

El 14 de noviembre La zambra de Chorro Jumo se lleva a escena en el Teatro Principal de Santiago de Compostela (El Eco de Santiago, 12-11-1934); el 15, en el García Barbón de Lugo (El Pueblo Gallego, 13-11-1934); el 17, en el Principal de Pontevedra (El País, 15-11-1934); el 18, en el Principal de Orense (La Zarpa, 14-11-1934), donde permanece varios días en cartel; el 23 llega al Teatro Círculo de Lugo (El Progreso, 22-11-1934) y el 25 se presenta en Monforte de Lemos (El Pueblo Gallego, 23-11-1934).

En todos esos lugares la obra cosecha clamorosas ovaciones por mor de la extraordinaria labor de sus intérpretes: Miguel Borrull, “el virtuoso de la guitarra”, que “hizo una demostración de sus sorprendentes digitación y depurado gusto” (El Pueblo Gallego, 16-11-1934); “Conchita y Julia Borrull, dos bailarinas de lo más cañí, bellas, garbosas y castizas”; y la Niña de Linares, “musa tutelar” del espectáculo, “reina de los campanilleros, el alma de Andalucía, ritmo, pasión y sentimiento en calidad, estrofas y dinámicas danzas” (El Compostelano, 13-11-1934).

Una vez concluida su gira por Galicia, durante los primeros meses de 1935 Petra García se presenta en varios escenarios, acompañada solamente por su guitarrista, Miguel Borrull. En enero comparte cartel con distintas atracciones de variedades en el Gran Teatro Iris de Zaragoza (La Voz de Aragón, 18-1-1935); y en abril participa en un festival a beneficio del bailaor Antonio ‘Viruta’ (1) (El Diluvio, 4-4-1935) y en un concurso de saetas (La Vanguardia, 16-4-1934) que se celebran en el Teatro Circo Barcelonés.

Cartel de Un amor en España

Cartel de Un amor en España

En esa época también empieza a llegar a los cines de nuestro país el filme Un amor en España (2), rodado por la productora alemana UFA en ciudades como Sevilla y Ronda, que incluye canciones andaluzas interpretadas por la Niña de Linares acompañada a la guitarra por Miguel Borrull. Asimismo, en 1936 se estrena el documental El Guadalquivir, vena lírica del alma andaluza (3), en el que “‘la Niña de Cádiz’, ‘Niña de Linares’ y el gran ‘Fanegas’ ilustran a dúo con la guitarra la voz de una raza faraónica entresacada de las bellezas del paisaje” (La Libertad, 11-1-1936). En ese mismo año, la cantaora jienense realiza una nueva incursión en el séptimo arte, en la película María de la O, de Francisco Elías, protagonizada por Carmen Amaya.

De nuevo en la carretera con La zambra de Chorro Jumo

En mayo de 1935, la Compañía de Comedias y Arte Gitano de Petra García Espinosa debuta en el Teatro Victoria de Madrid. Como ya quedó patente en la gira anterior, se confirma que La zambra de Chorro Jumo no es más que “un pretexto para que los artistas que forman el elenco luzcan sus facultades en el arte ‘cañí’. Y lo consiguieron con justicia, pues la Niña de Linares cantó con exquisito gusto ‘fandanguillos’, ‘saetas’ y los célebres ‘campanilleros’”. También gustaron mucho las alegrías bailadas con gracia por Conchita Borrull y la maestría con que su hermano Miguel acarició las cuerdas de su sonanta (La Nación, 28-5-1935).

Todos recibieron aplausos y ovaciones, y especialmente “la ‘diva‘ mencionada, cuya garganta privilegiada domina las más diversas manifestaciones de ‘cante’ gitano” (Ahora, 29-5-1935). Sin embargo, hubo quien echó en falta un poco más de jondura:

«… los fandanguillos y las bulerías complacieron al público. Ahora bien […], ya que se anuncia una comedia de cante gitano, convendría dar algo más que fandanguillos, porque los gitanos cantan también malagueñas, soleares, seguiriyas… Y de esto hay muy poquito” (ABC, 28-5-1935).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En el mes de junio, la cantaora linarense lleva su espectáculo a tierras andaluzas. La zambra de Chorro Jumo es muy bien recibida en teatros como el Garnelo de Montilla (La Voz, 14-6-1935) o el Cervantes de Sevilla (ABC, 29-6-1935).

Unas semanas más tarde, Petra García se presenta en el Cine Ideal de Soria junto a la compañía de otra gran figura del cante, la Niña de la Puebla. Completan el cuadro los cantaores Luquitas de Marchena, el Cojo de Madrid y Palanca, y los guitarristas Luis ‘El Pavo’ y Luis Yance (El Avisador Numantino, 6-7-1935).

Durante el otoño de 1935, la Niña de Linares se anuncia en distintos locales de la Ciudad Condal acompañada por el guitarrista Manolo Torres. En el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 6-10-1935) y en el Principal Palace forma parte de sendos programas de variedades internacionales. En este último se anuncia como “‘vedette’ de aire flamenco, con su gran repertorio a orquesta y guitarra, creadora de ‘María de la O’, ‘Rocío’ y ‘María Magdalena” (La Vanguardia, 16-11-1935).

En el Nuevo Mundo participa en una gran función organizada por la Asociación de Artistas del Género Flamenco de Cataluña, en la que comparte cartel con un nutrido elenco de cantaores (Niño de Triana, Niño Vallecas, Niño Cartagena, Vallejito, Niño de los Brillantes…), bailaoras (Palmira Escudero, Micaela la Mendaña, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera…) y guitarristas (Matilde de los Santos, Manuel Torres, Rojo el Alpargatero y Realito). El número más destacado del programa corre a cargo de los cantaores Niño de Sanlúcar, Angelita de Cádiz, Manuel Constantina, Juan Varea y, como cabeza de cartel, “la formidable estrella del cante jondo Niña de Linares” (El Diluvio, 15-10-1935).

La guitarrista Matilde de los Santos con el cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

La guitarrista Matilde de los Santos junto al cantaor El Aldeano, Crónica, 2-2-1936

A finales de 1935, Petra García Espinosa debe someterse a una delicada operación quirúrgica que la obliga a estar varios meses apartada de los escenarios. Para celebrar su recuperación, en febrero de 1936, la artista ofrece un ágape a un grupo de amigos y admiradores, entre los que se encuentran el doctor Emilio de Castellarnau, el poeta Rafael de León, el maestro Quiroga y un representante del Teatro Olympia de París, con el que “se firmó un contrato (4) que nos privará por una temporada de oír nuevamente a la inteligente intérprete del cante andaluz”.

«… De sobremesa la ‘Niña de Linares’, acompañada de su guitarrista, el popular Torres, obsequió a la concurrencia con una nueva demostración de su arte interpretando las populares ‘María de la O’, ‘María Magdalena’, ‘Soleá’, ‘La abandonada’ y otras muchas canciones de puro estilo gitano. ‘Niño de Levante’ y ‘Niño de Linares’, hermano de la festejada artista, se sumaron al homenaje deleitando a los asistentes al banquete, con excelentes interpretaciones de diversas obras del folklore andaluz» (La Vanguardia, 11-2-1936).

Tal y como se pone de manifiesto en el referido banquete, en esa época la Niña de Linares empieza a mostrar especial predilección por la canción andaluza de autor, y se anuncia como “la reina del cuplé gitano” (La Vanguardia, 22-2-1936) o “el alma de la copla andaluza” (El Diluvio, 27-3-1936).

En los primeros meses del año 36 se la puede ver en distintos cines y salas de variedades de la Ciudad Condal, como el Coliseo Pompeya, donde comparte cartel con el divo del bel canto Emilio Vendrell (5) (La Vanguardia, 22-2-1936); el Olympia, que ofrece flamenco, jota y danzas catalanas entre otras atracciones (El Diluvio, 27-3-1936); o el Novedades, en cuyo programa figuran la bailarina Carmen Salazar, la orquesta Los Gitanos y la cantante Teresa Manzano, entre otros artistas (La Vanguardia, 2-4-1936).

Rosario y Antonio, "Los Chavalillos Sevillanos"

Rosario y Antonio, «Los Chavalillos Sevillanos»

Sin embargo, a pesar del éxito que obtiene con sus canciones andaluzas, hay quien recomienda a Petra García no dejar de lado su repertorio más jondo:

«Por último hemos de hablar de la Niña de Linares, el alma andaluza como dicen sus admiradores, la mujer que ha sabido estilizar el cante flamenco de una manera tan especialísima que hoy ya no puede perfeccionarse más. Acompañada por su guitarrista Manolo Torres, interpretó algunas canciones andaluzas que fueron muy aplaudidas. Creemos que tan notable artista, más que el cuplé, debería cultivar con más intensidad el cante flamenco que interpreta de una manera tan personalísima y con un estilo no superado por ningún otro artista…» (La Humanitat, 4-4-1936).

Tal vez siguiendo los consejos de la crítica, poco después de actuar en el Novedades, la cantaora participa en un festival de ópera flamenca y saetas que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés, y que tiene como cabezas de cartel a La Trinitaria, Juanito Valderrama y la Niña de Linares. Entre los guitarristas, destaca la presencia del Niño Sabicas (La Vanguardia, 7-4-1936).

En el mes de mayo, Petra García, “presentada por Cacaolat”, participa en la “III emisión ante el público ofrecida por Radio Asociación de Cataluña”, e interpreta los temas ‘Mi reja’ y ‘Ya no te quiero, gitano’. También figuran en el programa Los Chavalillos Sevillanos (L’Instant, 14-5-1936).

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguera (F. Triana, Arte y artistas flamencos)

Pocas semanas después vuelve a anunciarse la obra La zambra de Chorro Jumo, que en esta ocasión es llevada a escena en el Teatro Nuevo de Barcelona (La Vanguardia, 29-5-1936) con un elenco renovado, en el que el protagonismo recae sobre los cantaores Guerrita y la Niña de Linares. Miguel y Conchita Borrull, la Tanguera, el Niño de Constantina, María la Clavellina, Rocío de Triana y el guitarrista Manuel Torres, entre otros artistas, completan el reparto. A principios de junio la troupe también se presenta en el Teatro Municipal de Gerona (L’Autonomista, 13-6-1936).

Asimismo, en esos días la popular cantaora, acompañada a la sonanta por Miguel Borrull o por Manolo Torres, según la ocasión, actúa en un estand de la Feria de Barcelona (La Vanguardia, 6-6-1936) y se anuncia en varios programas de de variedades, en el Teatro Circo Barcelonés (La Vanguardia, 3-6-1936), en el Tívoli (El Diluvio, 5-6-1936) o en el Victoria (La Vanguardia, 6-6-1936).

Notas:

(1) También figuran en el elenco algunos de los artistas más destacados de la colonia flamenca barcelonesa, como Miguel, Julia, Concha e Isabel Borrull, Manuel Constantina, Fanegas, el Cojo de Málaga, Guerrita, Rafaela la Tanguera, Micaela Mendaña, Lola la Camisona o Juana la Faraona.

(2) Versión española de la cinta Die schönen Tage von Aranjuez, dirigida por Johannes Meyer en 1933, y protagonizada por la actriz alemana Brigitte Helm y el galán francés Jean Gabin.

(3) Realizado por Heinrich Gärtner en 1935.

(4) No obstante, desconocemos si el mencionado contrato llegó a cumplirse, puesto que en la prensa francesa no hemos hallado ninguna referencia que pueda confirmar este extremo.

(5) Con este artista vuelve a coincidir unas semanas más tarde en la Diada del Vendrell (El Baix Penedès, 1936) La acompaña a la guitarra Pepe Torres.


La Niña de la Alfalfa, reina de la saeta (y VI)

En abril de 1935 Galerín dedica un artículo a Rocío Vega, a quien él mismo bautizara casi dos décadas atrás como La Niña de la Alfalfa. El periodista se lamenta de la mala suerte de aquella muchacha que, a pesar del gran esfuerzo realizado, vio frustradas sus esperanzas de convertirse en cantante de ópera. Según él, “la engañaron”. No era ésa la misión que le tenía reservada el destino, porque Rocío posee un don especial para el flamenco, unos “duendes” que no salen en las partituras ni se aprenden en el conservatorio:

“… No gustó. Lo dice ella misma. ‘No gusté, no señor’. El miedo… los nervios… No sé. Lo que ocurrió entonces no quiero ni pensarlo. Todavía siguieron los inteligentes hablando de la futura diva. Y el tiempo, juez supremo de todo, le dio la razón a la muchacha. ¡A Rocío no le gustaban los macarrones! Le gustaba más el jamón serrano, y Rocío se dedicó a las varietés, y si ha ganado y gana dinero en su vida, ha sido cantando cuplés, a los que les intercala esos duendes flamencos que las cupletistas de por ahí desconocen, porque esos duendes son los duendes de Sevilla. […]

Agustín López Macías, Galerín

Agustín López Macías, Galerín

El músico lleva a los papeles su canción y las artistas andaluzas son las que se encargan de que los duendes levanten al público en vilo. Los artistas que no poseen esos misteriosos duendecillos, cantan siempre lo mismo. […]

El artista que canta flamenco no es tan seguro como el que lo hace por sus estudios; pero llega más al alma el flamenco” (El Liberal de Sevilla, 10-4-1935) (1).

La propia Rocío se muestra optimista y confía en sus posibilidades de triunfar con el repertorio andaluz:

“Todas las que tienen algo propio -nos dice- han vuelto o no se han ido: Pastora, la Argentinita, Raquel… Yo creo que sé cantar las saetas y que en otros números flamencos no desentono. Yo bailo un poquito y toco los palillos como cualquier chavala de mi tierra. ¿Por qué no he de tener suerte? En Madrid se están representando ahora obras de teatro a base de artistas flamencos. Yo no hablo del todo mal y tengo mis pretensiones haciendo coplas. ¿Que no tengo veinte años? El maquillaje, la luz de las baterías y el foco no entienden de edad. Figura, afición, voz y entusiasmo por mi trabajo, no me han faltado todavía. Yo no aspiro a ser “Miss Alfalfa”. Con que me sigan diciendo Rocío, me conformo” (El Liberal de Sevilla, 10-4-1935).

Flamenca de primer nivel

Durante la Semana Santa de 1935 la Niña de la Alfalfa vuelve a entonar sus saetas desde los balcones de Sevilla, y comparte las ovaciones con artistas como La Finito, La Niña de Marchena, El Gloria o el Niño de Mairena.

Después emprende una gira por distintas localidades de Huelva y Extremadura, al término de la cual “marchará a Madrid para impresionar discos de ‘saetas’, y entrará a formar parte de una de las compañías que cultivan el género flamenco” (El Liberal de Sevilla, 19-8-1935).

Rocío Vega en 'La Carcelera' (Diario de Córdoba, 10-5-1936)

Rocío Vega en ‘La Carcelera’ (Diario de Córdoba, 10-5-1936)

En enero de 1936 se anuncia en Córdoba un espectáculo teatral titulado Al pie de la Giralda, en cuyo elenco figuran “Canalejas, el famosísimo as del cante en unión del Niño de Fregenal, Peluso, Regadera, Revoltoso, Niña de Marchena, Encarnita Pérez, Rocío Vega y otros artistas famosísimos” (Diario de Córdoba, 8-1-1936). Un mes más tarde, La Niña de la Alfalfa colabora en una función benéfica que se celebra en Utrera con gran afluencia de público, y en la que también participa el bailaor Rafael Ortega.

En el mes de abril, como cada año, Rocío Vega regresa a Sevilla para cantar a las imágenes de su devoción. Gracias al establecimiento de una estación de radio en La Campana, hasta el público americano podría disfrutar de sus saetas:

“Aquí escuchamos una saeta cantada con el alma y la primera ovación del público […].

Fue la cantaora Rocío Vega, la Niña de la Alfalfa, quien con su privilegidada voz y su inconfundible estilo saludó a la Virgen de la Estrella de este modo:

Mare mía de la Estrella – ampárame con tu manto – que mientras yo tenga vía – he de mandarte en mi canto – la saeta más sentía…

¡Y estalló la ovación! Ya la cantaora no se pertenecía. Era del público. Y así cantó varias saetas, entre aclamaciones. […]

La última en llegar fue la de San Jacinto, que entró cerca de la una.

Aquí otra vez Rocío Vega volvió a poner al rojo al público, cantando.

Ya va a su casa la Estrella – Triana está iluminá – con el oro de su manto – y el reflejo de su cara – por donde quiera que va – la luna a verla se para” (El Liberal de Sevilla, 7-4-1936).

Rafael Ortega

Rafael Ortega

Se avecinan tiempos difíciles

La última aparición pública de La Niña de la Alfalfa de la que tenemos constancia antes del estallido de la Guerra Civil tiene lugar en el Teatro Principal de Cabra (Córdoba), en un homenaje al pintor Julio Romero de Torres. La sevillana interpreta los siguientes números:

“La Musa Gitana, original de Juan Soca. Recitación de Rocío Vega, con acompañamiento de orquesta.

Soleares a Julio Romero de Torres, escritas por J. S., por la Niña de la Alfalfa, acompañada a la guitarra por Joaquín Cañero. […]

La Jaca (canción), por la Niña de la Alfalfa. Letra de Perelló. Música del maestro J. Mostazo.

Triniá (canción), por Rocío Vega. Letra de Valverde y León. Música del maestro Quiroga. […]

Semana Santa en Sevilla (marcha y saetas). Letra de Juan del Sarto y música del maestro Quiroga, por la Niña de la Alfalfa. […]

Estreno de la canción española La Carcelera, expresamente escrita para este acto por el ilustre maestro Francisco Alonso, letra de Juan Soca. Reproducción plástica del célebre cuadro de Julio Romero de Torres. Verdadera creación de Rocío Vega (Niña de la Alfalfa)…” (ABC de Sevilla, 7-5-1936).

En junio de 1938, en plena contienda, se la puede ver en el Teatro Cervantes de Sevilla, en una función benéfica en la que también participa Eloísa Albéniz, entre otros artistas, que “interpretaron con general aplauso la atrayente revista titulada ‘Luces de España’” (ABC de Sevilla, 7-6-1938).

Eloísa Albéniz (La Union Ilustrada, 16-2-1921)

Eloísa Albéniz (La Union Ilustrada, 16-2-1921)

Una vez finalizada la guerra, Rocío Vega interviene en la gran Fiesta de la Victoria organizada por la Agrupación Sur de Carros de Combate en el cortijo ‘Las Quemadas’ de Córdoba:

“Terminada la corrida, se organizó una gran fiesta flamenca, en la que tomaron parte la Niña de la Alfalfa, Vallejo, el Sevillano, el mago del baile gitano Rafael Ortega y un cuadro flamenco, con elementos de Sevilla, Cádiz y Córdoba, a los que acompañaba un coro de gitanillos verdad, que bailaron y cantaron al compás de las guitarras” (ABC de Sevilla, 26-5-1939).

A partir de ese momento, no son muchas las apariciones públicas de Rocío Vega, que sigue manteniendo la tradición -eso sí- de cantar cada Semana Santa sus apreciadas saetas. En 1943 actúa como artista invitada en un concurso de saetas organizado por Radio Sevilla y también se la puede ver ese verano en las fiestas de Alcolea del Río (Sevilla) “al frente de su cuadro artístico” (ABC de Sevilla, 23-9-1943).

Artista hasta el final

La última aparición de La Niña de la Alfalfa de la que hemos hallado noticia tiene lugar en la Plaza de Toros del Triunfo de Granada en julio de 1947, junto a un elenco de excepción:

Pepe Marchena con su grandioso espectáculo Pasan las Coplas, integrado por 40 artistas valiosísimos. Niña de la Puebla, El Americano, El Peluso, Ramón Montoya, José Cepero, Manolo el Malagueño, Rosita Durán, Lola Ortega, Guerrita, Pericón de Cádiz, Pepe Azuaga, Niña de la Alfalfa, Luquita” (La Prensa, 14-7-1947).

La Niña de la Alfalfa

La Niña de la Alfalfa

Según la saetera Angelita Yruela, Rocío le canta por última vez a la Estrella en 1969, año en que deja de salir a la calle debido a la enfermedad que padece. En su domicilio de la Calle Peral, la voz de La Niña de la Alfalfa se apaga para siempre el 16 de julio de 1975, sólo unos meses después de haber sido nombrada hermana de honor de la Hermandad de la Estrella y de haber recibido un merecido homenaje promovido por la Junta de Damas de dicha entidad:

“Culminó la obra de las mujeres de la Estrella cuando conseguimos que se le descubriese un azulejo en la Alfalfa, donde ella empezó a cantar, cosa que le pedimos al Ayuntamiento. Nos prometieron que así se haría, y así se hizo. El día 15 de diciembre de 1974, a la una de la tarde, quedó el nombre de Rocío Vega Farfán grabado para siempre, justo al lado de un balcón, ya que en los hierros de muchos balcones de Sevilla se enredaron más de una vez la voz de esta mujer sencilla, que rezándole a nuestras Vírgenes se iba dejando en el aire jirones de su corazón.

Todavía cuando la llevaban desde su habitación de la clínica a recibir su sesión de cobalto recordaba los versos que le dedicaran grandes poetas, como José María Pemán y tantos otros. Ella se hacía poeta y le musitaba esta oración a su Virgen:

Balconcito de la Estrella,
donde tanto he ‘salío’ a verte,
‘pa’ decirte muchas cosas.
¡Todas las que Tú mereces!
Pero aún hay muchas más
¡Las que mi corazón siente!
Aunque no puedo expresar
porque me encuentro,
¡No sé!, como inerte.
Pero aún puedo decirte,
¡Virgencita! ¡La Valiente!
es que me encuentro enfermita
y no puedo ir a verte.
Y si Dios me recogiera
porque lo crea conveniente,
en el lugar donde esté
siempre te tendré presente” (Angelita Yruela Rojas, ABC de Sevilla, 22-7-1975).

 

Algunos cantes de la Niña de la Alfalfa, por cortesía de Pedro Moral:

NOTA:

(1) Las referencias de la prensa sevillana de 1916 a 1936 han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y se encuentran disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.