Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (IV)

El tres de marzo de 1936 la Niña de Écija intervino en una función ofrecida en el teatro Smart de Buenos Aires como homenaje a la actriz Josefina Melià, en la que la compañía de Salvador Mari llevó a escena el tercer acto de la comedia La Torre de la Cristiana (1). 

El Niño de Caravaca con otras artistas en El embrujo de Sevilla (Crítica, 11-5-1936).

El Niño de Caravaca con otras artistas en El embrujo de Sevilla (Crítica, 11-5-1936).

El veintisiete de ese mes, la compañía de Joaquín García León y Manuel Perales estrenó en el mismo coliseo una teatralización, a cargo de los comediógrafos Manuel Martín Galeano y Juan López de Carrión, de El embrujo de Sevilla, obra del uruguayo Carlos Reyles, que asistió a la representación. Llamaron la atención los vistosos decorados construidos tanto para la obra como para el vestíbulo del Smart, que reproducía fielmente la plaza de Santa Cruz de Sevilla. La adaptación complació tanto al respetable como a la crítica:

“Si una novela parece poco propicia al trabajo de teatralización, ella es, sin duda, ‘El embrujo de Sevilla’, cuyo mérito reside en sus coloridas descripciones, en su atmósfera andaluza tan penetrante y tan sutil como un perfume. […] los calurosos aplausos de la concurrencia testimoniaron ayer a los adaptadores de la popular novela que su trabajo es del agrado del público al que está dirigido. […] nos han dado entre notas patéticas y otras de sentimental comicidad, la historia de la gitana que hiere a traición al hombre a quien ama y que sabe finalmente sacrificarse en aras de su felicidad. […] Para trasuntar el ambiente han buscado en el baile y en el cante y en el rasgar de las guitarras y en el pregón cantado de la saeta evocadora de la procesión de Semana Santa […] lo que la novela da en su mayor alcance de sugestión” (2).

La parte flamenca de la obra recayó en los cantaores Niña de Écija y Niño de Caravaca, los bailaores Lola Granados y Ramón Llanos, y el guitarrista Julio Alonso, que “se hicieron aplaudir con justicia” (3). El once de mayo, con motivo de la centésima representación de la obra, se organizó una función especial, en la que se sumaron al cuadro la bailaora Eloísa Albéniz y el cantaor el Sevillanito, entre otros artistas. Además, el cuarteto de laúdes los Aguilar ofreció un breve concierto con piezas de Albéniz y Falla (4). 

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Nación, 24-11-1936).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Nación, 24-11-1936).

Unos días más tarde, Paquita Martín intervino en una audición de música popular española retransmitida por Radio Rivadavia (L. S. 5), en la que también participaron el cantaor Bernardo el de los Lobitos y el barítono Emilio Sagi-Barba (5); y en los meses siguientes impresionó una serie de registros sonoros en la casa RCA Víctor de Buenos Aires (6).

A finales de junio, en la elegante boite La Marina, de la ciudad de Rosario, se celebró una gran fiesta española a la que acudió, en calidad de invitada de honor, la “célebre cantadora flamenca la Niña de Écija, teniendo en cuenta sus sobresalientes condiciones artísticas y la circunstancia de ser una artista de renombre”. Su actuación se prolongó durante varios días, en los que compartió protagonismo con otros números de variedades y con las setenta bailarinas del establecimiento, que se presentaban ataviadas con trajes regionales” (7).

En noviembre llegó a Santiago de Chile junto a Julio Alonso, el bailaor Ramón Llanos y la vedete española Mary Díaz, con quienes formaba el conjunto español La Giralda. Contratados por la empresa Cóndor, actuaron durante una semana en el teatro Politeama, ubicado en el Portal Edwards, compartiendo cartel con la proyección de la película española El gato montés, de Rosario Pi. Animaba el baile la orquesta del maestro Retes, integrada por dieciséis profesores (8). La noche del debut recibieron una “favorable acogida del público” (9).

A principios de diciembre la Niña de Écija y Julio Alonso intervinieron en un homenaje al poeta Eduardo Marquina que fue transmitido por la Radiodifusora Otto Becker (CB 89). Julio tocó por malagueñas, rosas y murcianas, y acompañó el cante de Paquita por granaínas y guajiras (10).

Boite La Marina, en Rosario (Argentina).

Boite La Marina, en Rosario (Argentina).

En esos días, el conjunto La Giralda realizó una breve presentación en el teatro O’Higgins y después se incorporó al elenco permanente de la Compañía de Revistas Bataclánicas del teatro Balmaceda, integrado por  la vedete argentina Carmen de Thalía, el humorista criollo Pepe Olivares, los actores cómicos Eugenio Retes, José Harold, Pilar Serra, Teresa Molina, Blanca Arce, Miguel Montero y Rolando Calcedo, el trío colombiano hermanos Contreras y un coro de dieciocho segundas tiples y bailarines (11). 

El diez de diciembre estrenaron la revista La Pasionaria, de Eugenio Retes, que incluía un cuadro de conjunto titulado España de mantón y pandereta, protagonizado por los artistas flamencos. En los días sucesivos llevaron a escena la revista cómica y folclórica chileno-mexicana Doña Teresita no meta la mano; la revista Yo también soñé, con texto de Manuel Manzano y música de Roberto Retes, que incluía un cuadro con variaciones del tango Puerto Nuevo a cargo de Carmen de Thalía; y las piezas cómicas El rey se casa y Corazones en albahacas (12).

En 1937 Paquita Martín dio a luz en Tucumán a su único hijo, Julio, que recibió las aguas bautismales en Buenos Aires, amadrinado por la bailaora Lolita Beltrán (13). Tal vez por ese motivo la hemeroteca ofrece escasos datos sobre la actividad de la cantaora en ese año, salvo los relativos a su presentación en la emisora porteña Radio Prieto (L. S. 2) en el mes de julio (14).

La fecha de expedición de sus pasaportes sitúa a la Niña de Écija, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz en Caracas en enero de 1938. Desde allí viajaron hasta Puerto Rico para realizar, en el mes de febrero, una serie de actuaciones en los teatros Martí de San Juan, Santurce y Río Piedras (15). Se anunciaban con el nombre de Embrujo Español y ofrecían “una auténtica fiesta sevillana”, con “coplas, tangos, guitarras, canciones regionales, manzanilla, mujeres, flores y arte” (16).

Jesús Perosanz (La Gaceta, 28-6-1938).

Jesús Perosanz (La Gaceta, 28-6-1938).

La publicidad del espectáculo destacaba el ritmo vibrante de las castañuelas y la alegría jaranera de las canciones de Mary Díaz (rebautizada como Mary Sevilla); el renombre alcanzado por Jesús Perosanz en los escenarios españoles y americanos; la magia de la guitarra de Julio Alonso y la autenticidad del flamenco de la Niña de Écija, “renovadora del ‘cante jondo’, que cultiva especialmente, y es ella misma una flamenca auténtica, pues domina con especial expresión las viejas canciones andaluzas” (17).

Con la denominación de El embrujo sevillano, el conjunto se presentó en el mes de abril en el teatro Martí de La Habana, que ofrecía un programa triple en el que también figuraba Charlo, rey del tango argentino; y la zarzuela cubana Bajo el cielo tropical, llevada a escena por la compañía de Ernesto Lecuona. Unos días más tarde se representó la revista Habana-Buenos Aires-Sevilla, en la que intervinieron todos los artistas mencionados, además de la pareja de baile Dorita-Valero (18).

A finales de junio Paquita Martín, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz viajaron hasta Tampa con escala en La Habana, donde se les unió la bailaora, cantaora, guitarrista y cupletista Teresita España. Iban contratados por los empresarios Manuel Aparicio y Julián del Barrio, que los presentaron en distintas salas de la ciudad bajo la denominación de Alma Española, con la Niña de Écija, “una maravilla en lo flamenco”, como figura principal (19). El espectáculo duraba cuarenta y cinco minutos y el programa se completaba con la representación de una pieza teatral.

Teresita España (Walken).

Teresita España (Walken).

Debutaron el veintiséis de junio en el teatro del Centro Asturiano y el éxito no se hizo esperar. “Cinco artistas de mérito y el público se puso a delirar”:

“Jesús Perosanz hace primores cantando y lo mismo puede decirse de Julio Alonso con la guitarra.

Los dos fueron ovacionados, como en justicia merecen.

Y de ellas, de la Niña de Écija, Mary Sevilla y Teresita España, todos los elogios que se hagan. 

Canta la Niña de Écija ‘como los ángeles’, en lo flamenco. Atronadores aplausos recompensaron todos sus números.

Y el mismo gusto, en aplaudir, tuvo el respetable con Mary Sevilla, la cancionista, y Teresita España, la bailarina y coupletista” (20).

Notas:

(1) Crítica, 3-3-1936, p. 10.

(2) Crítica, 28-3-1936, p. 11.

(3) Ibidem.

(4) Crítica, 11-5-1936, p. 6.

(5) Crítica, 13-5-1936, p. 12.

(6) Según consta en la base de datos DAHR, esos registros contienen las guajiras Un clavel y una azucena, la murciana Qué guitarra tan señora, la colombiana Saludo a la Argentina y el verdial Un rico con dinero, todos con letra de Manuel Perales y música de Rafael Ortega. Distintas fuentes acreditan la realización de varias grabaciones más en esa misma casa discográfica.

(7) Democracia, 30-6-1936, p. 3.

(8) La Nación, 21-11-1936, p. 13; La Nación, 23-11-1936, p. 15; La Nación, 24-11-1936, p. 8.

(9) La Nación, 25-11-1936, p. 9.

(10) La Nación, 2-12-1936, p. 14.

(11) La Nación, 2-12-1936, p. 5; La Nación, 10-12-1936, p. 8.

(12) La Nación, 11-12-1936, p. 8; La Nación, 12-12-1936, p. 11; La Nación, 15-12-1936, p. 8; La Nación, 18-12-1936, p. 8.

(13) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(14) Radiolandia, 26-6-1937, p. 63.

(15) El Mundo, 10-2-1938, p. 19; El Mundo, 15-2-1938, p. 4; El Mundo, 26-2-1938, p. 7.

(16) El Mundo, 9-2-1938, p. 16.

(17) El Mundo, 10-2-1938, p. 19.

(18) Diario de la Marina, 27-4-1938, p. 6; Diario de la Marina, 3-5-1938, p. 6.

(19) La Gaceta, 22-6-1938, p. 3; La Gaceta, 24-6-1938, p. 3.

(20) La Gaceta, 27-6-1938, p. 4.


La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (III)

Durante su estancia en Argentina, la Niña de Écija compaginó su actividad teatral con sus actuaciones en distintos locales del Buenos Aires flamenco, como la Hostería del Sacromonte. Allí la sitúa una crónica que tiene como protagonista a José Escudero Montoya, Chato de Valencia

En diciembre de 1933, en plena canícula austral, el cantaor caminaba por las calles de la ciudad a altas horas de la madrugada junto a un redactor del diario Crítica. Los sonidos del cante y la guitarra los hicieron penetrar en el colmado y sumarse a la juerga, y así lo contó el periodista:

Paquita Martín, la Niña de Écija (Crítica, 29-2-1936).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Crítica, 29-2-1936).

“Oímos desde la calle rasguear una guitarra. Llega hasta nosotros una hermosa voz de mujer que entona un fandanguillo… […]

Aquella mujer dice así en la copla:

‘Dale gusto a los pinreles

baila tú y ten alegría

e’luego viene la muerte

y gana er que… se divierte’.

ーEso é pá comensá ーdice e Chato. Eso é la chipén, la ‘Niña de Ésija’, naide, una gachí que hase gárgara con agua bendita y larga angelitos ar vuelo cada ves que canta… […]

Entra, precediéndonos, en el colmao. […] Se acerca al mostrador adornado con mosaicos sevillanos y manda con humos de gran señor a una mocita morena.

ーA ver, niña, danos er primer trago que tenemos er gañote resecao.

Tres chatos de mansaniya […].

De nuevo escuchamos la voz de la ‘Niña de Écija’ y el maravilloso rasgueo de su guitarrista y ‘marío por lo seví y por la iglesia’ el tocaor Julio Alonso. […]

ーMe dice la chavala que hay abajo en el intirió der sótano, en la ‘cueva é Faraón’ una ‘reunión’ de gente prensipá. Les canta la ‘Niña de Ésija’ y les toca su marío […]. Ascuchá a la de Ésija que es una cosa mu seria. Fijarse qué delicaesa de copla.

Paquita Martín, la Niña de Écija, por Santos Yubero (Archivo Comunidad de Madrid).

Paquita Martín, la Niña de Écija, por Santos Yubero (Archivo Comunidad de Madrid).

‘Píeme el arma y la vía

arma y vía te daré

No me pidas que te quiera

eso… ya no puede sé…’

ー¡Ole! ーlarga el Chato en un alarido. ¡Eso es la conjunción de la astronomía!… ¡Bendita sea la mare que te trajo ar mundo y er barco que te arrempujó pa Güenos Aires!… 

[…]

Bajamos la escalerilla […]. Abajo, unos señores ‘medio ajumaos’ rodean una mesa. Muchas botellas vacías indican que la batalla ha sido brava. En la ‘cueva de Faraón’, habitación encalada con su chimenea típica y sus bancos rústicos, flota un olorcillo a pescado frito y a vino. La ‘Niña de Écija’ y su tocaor son los que animan la juerga con el cante jondo.

ーSalú señores y… la compañía ーdice el Chato por saludo. Aquí […] dos amigos que van en reconocimiento pa er perioico. Toos güena gente… Amos, Julio, toca por el estilo que quieras y pon la sejiya má arta que una libra esterlina… Amos, a escuchá, un poquitín de silensio. Esta copla va pa una chavala que hay por arriba… ¡Olé, Julio, así se toca… Un poco é silienso…

El Chato de Valencia canta.

‘Hasta la fe de bautismo

he empeñao por tu queré

ahora me ves y me orvías

mala puñalá te den

que me has robao la vía’.

[…]

Con el último ‘jipío’ se arma el jaleo. […] Corre el vino… El Chato y la de Écija se traban en una lucha feroz por todos los estilos de cante… Se cantan por jaberas, martinetes, seguiriyas, soleares, fandangos… Todos sudan… todos beben, los señores piden ‘una niña que se baile’. Llega una moza morena importada de La Cueva… Baila hasta cansarse… Todos jalean… Llevan el ritmo con las palmas… La juerga sigue en aumento… Más vino… Mucho vino… Más coplas…” (1).

Lolita Beltrán (Crítica, 22-10-1933).

Lolita Beltrán (Crítica, 22-10-1933).

El doce de agosto de 1934 se celebró en el salón Mariano Moreno de Buenos Aires un festival a beneficio del cantaor José Morales, ‘Tres de Copas’, que se encontraba enfermo. En él colaboraron numerosos amigos y compañeros de profesión, así como distintas figuras del flamenco residentes en la ciudad, como los cantaores Niña de Écija, la Andalucita, Niña de Córdoba, Jesús Perosanz y Chato de Valencia, los bailaores Lolita Beltrán, Orteguita y Lolo, y los tocaores Julio Alonso y Luis Triguero” (2).

Durante los años 1935 y 1936 se pudo ver a la Paquita Martín en distintos teatros porteños, principalmente en el Avenida, donde actuó durante el mes de julio junto a la compañía lírica flamenca de Rosarillo de Triana y Jesús Izquierdo, que representó, sucesivamente, las comedias España gitana, La reja florida y Sevilla, la sultana, todas con libreto de Hilario Flores y R. Loza, y música de José María Palomo. En el reparto, integrado por actores, actrices y artistas flamencos, cabe destacar la presencia de los cantaores Niña de Écija, Jesús Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y Niña del Sacromonte, la bailaora Soledad Pacheco, y los tocaores Ballesteros y Julio Alonso (3).

Aunque el público no escatimó en aplausos, el crítico de la revista Caras y Caretas, Agustín Remón, mostró su descontento con la obra España gitana, que le recordaba “a aquellas láminas de las antiguas cajas de pasas de Málaga. Dibujo tosco, color de pintor de brocha gorda…” A pesar de ello, elogió la labor de los artistas flamencos: “El ‘Niño de Caravaca’ es un ‘cantaor’ excepcional, y sus guajiras tienen el sello de lo insuperable. Y también […] cantan bien ‘Chato Valencia’, ‘Perosanz’ y ‘Niña de Écija’. A Rosarillo de Triana no le falta tampoco estilo de bailarina” (4).

Rosarillo de Triana (El Adelanto, 21-12-1933).

Rosarillo de Triana (El Adelanto, 21-12-1933).

De Sevilla, la sultana la prensa acusó la falta de originalidad de la partitura, que sirvió como pretexto para el lucimiento de los artistas, especialmente de los flamencos:

Rosarillo de Triana, que volvió a hacerse aplaudir como bailarina y cantante; la Niña del Sacromonte y la Niña de Écija, que también se hicieron aplaudir como ‘cantaoras’ y actrices; Aurora Peris y los actores Jesús Izquierdo e Hilario Flores y los cantaores Chato de Valencia, Jesús Perosanz y el Niño de Caravaca.

El público recibió con agrado la novedad, aplaudiendo varias veces a escena abierta a sus intérpretes favoritos” (5).

El veintitrés de agosto la compañía española de comedias de Joaquín García León y Manuel Perales, que llevaba un tiempo actuando en el teatro Smart de Buenos Aires, estrenó la obra Tú, gitano, y yo, gitana, del autor novel Antonio Casas y Bricio, que permaneció casi un mes en cartel.

Junto a las actrices Socorrito González, Laura Alcoriza, Carmen de Andrés y Elena G. Granda, y los actores Jesús Navarro, Tino Rodríguez y Tito Martínez Casado, además de los titulares de la compañía, en el reparto figuraban los cantaores Niña de Écija y Niño de Caravaca, acompañados por el tocaor Julio Alonso (6). 

Aunque la crítica porteña calificó la comedia de “endeble” y ramplona, “verdadero monumento al ripio y al lugar común” (7), reconoció la calidad del trabajo de los intérpretes, que también recibieron el favor del público. El diecinueve de octubre se ofreció una función en honor de los artistas flamencos (8).

Anuncio de La torre de la cristiana (Crítica, 17-2-1936).

Anuncio de La Torre de la Cristiana (Crítica, 17-2-1936).

Unos días más tarde, la Niña de Écija, el Niño de Caravaca y Julio Alonso, junto con el resto de la compañía y otras figuras, entre ellas Pepita Lláser, la Andalucita y Lolo, participaron en una función extraordinaria ofrecida en el Avenida a beneficio de los acomodadores, maquinistas, porteros y otros empleados del teatro (9).

Durante los meses de febrero y marzo de 1936 la cantaora sevillana se anunció regularmente en Radio del Pueblo (LS6) de Buenos Aires (10), actividad que compaginó con su actuación en el teatro Avenida, integrada en la compañía de Esteban Serrador Mari, que debutó el quince de febrero con la comedia lírica flamenca La Torre de la Cristiana, de Antonio Quintero y Pascual Guillén. Dado el carácter de la obra,  que permaneció más de quince días en cartel, fue necesaria la contratación de un cuadro formado por la “‘Niña de Écija’, conceptuada como la renovadora del cante flamenco”, el Chato de Valencia, la bailaora la Nury, y los guitarristas Ballesteros y Julio Alonso (11).

La crítica, que calificó la pieza de “pintoresca, llena de atracción, con ricos efectos cómicos y firmes relieves sentimentales”, consideró que sus autores se habían superado en lo que respecta al tema y al desarrollo sus creaciones anteriores, y que solo les había “faltado dar mayor consistencia al acto de la fiesta, a fin de que los números de canto y baile no aparecieran un tanto desperdigados de la acción misma”. El público, que abarrotó la sala, dio al conjunto una “recepción triunfal” (12).

“El cuadro flamenco se lució ampliamente. La cantaora Niña de Écija cantó con dulce media voz y seguridad en los momentos de fuerza varias canciones, entre las que se destacó por su gracia una canción de Navidad. Fue clamorosamente aplaudida. Análogo [sic] recepción se tributó a Chato de Valencia […]. La emoción de sus coplas, de un tango gitano y la especial expresión que le dio a ‘Clavel del aire’, de Juan de Dios Filiberto, ganaron por completo a la concurrencia.

La Nury intervino en dos oportunidades, debiendo repetir en ambos casos su danza. Bien mereció el aplauso. […] Los guitarristas Alonso y Ballesteros se lucieron ampliamente.

La puesta en escena cuidada y los decorados interesantes y vistosos dieron mayor realce al éxito de anoche” (13).

El elenco flamenco de La Torre de la Cristiana (Crítica, 20-2-1936).

El elenco flamenco de La Torre de la Cristiana (la Niña de Écija, a la derecha) (Crítica, 20-2-1936).

Notas:

(1) Crítica, 22-12-1933, p. 18.

(2) Crítica, 8-8-1934, p. 15; Crítica, 12-8-1934, p. 15.

(3) Crítica, 6-7-1935, p. 19; Crítica, 16-7-1935, p. 11; Crítica, 22-7-1935, p. 9.

(4) Agustín Remón, Caras y Caretas, 27-7-1935, pp. 112-113.

(5) Crítica, 25-7-1935, p. 17.

(6) Crítica, 23-8-1935, p. 18.

(7) Crítica, 17-9-1935, p. 10; Caras y Caretas, 7-9-1935, p. 112.

(8) Crítica, 19-9-1935, p. 9.

(9) La función fue organizada por la compañía de revistas de Inés Berutti y la empresa Díaz-Artigas (Crítica, 28-10-1935, p. 32).

(10) La Canción Moderna, 1-2-1936, p. 43; La Canción Moderna, 8-2-1936, pp. 44, 48; La Canción Moderna, 15-2-1936, p. 46; La Canción Moderna, 22-2-1936, pp. 44, 48; La Canción Moderna, 29-2-1936, p. 43; La Canción Moderna, 14-3-1936, p. 43; La Canción Moderna, 21-3-1936, p. 56; La Canción Moderna, 28-3-1936, p. 58.

(11) Crítica, 15-2-1936, p. 8.

(12) Crítica, 16-2-1936, p. 11.


La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (II)

En el otoño de 1932 la Paquita Martín se integró en una compañía de revistas, varietés y zarzuela representada por el empresario Francisco Molina, dirigida por el actor Hilario Flores Quintana y compuesta por figuras como la vedette Aurorita Peris, el primer actor cómico Manuel Cumbreras, las tiples cómicas Inés García y Lolita Lledó, el tenor cómico Manuel Lanegran Lolo‘, la bailarina Mery Molina y el maestro concertador Teodoro Cristóbal. En la parte flamenca del elenco destacaba la presencia de los cantaores Angelillo, Jesús Perosanz, el Americano, la Niña de Écija, la Niña de Córdoba y el Niño de Talavera, así como los guitarristas Julio Alonso y Manuel Torres (1). 

Inés García, Aurorita Peris, Lolita Lledó, Niña de Córdoba, Mery Molina, Niña de Écija, Hilario Flores, Jesús Perosanz, el Americano, Manuel Cumbreras, Niño de Talavera, Lolo, Manuel Torres y el maestro Cristóbal (Foto Díaz Casariego, Heraldo de Madrid, 12-11-1932).

Inés García, Aurorita Peris, Lolita Lledó, Niña de Córdoba, Mery Molina, Niña de Écija, Hilario Flores, Jesús Perosanz, el Americano, Manuel Cumbreras, Niño de Talavera, Lolo, Manuel Torres y el maestro Cristóbal (Foto Díaz Casariego, Heraldo de Madrid, 12-11-1932).

A finales de octubre iniciaron una gira por Levante y Andalucía que comenzó en el salón España de Alicante con la representación del espectáculo Claveles de España ーcon música de José María Palomo, y libreto de Hilario Flores y R. Lozaー, “una sucesión de cuadros en los que se mezclan [la] gracia del sainete, la inspiración de la música popular y el sentimentalismo del ‘cante jondo’” (2). Esta pieza ya había triunfado en distintos teatros españoles, incluido el Romea de Madrid (3). 

En ella se cantaron “desde el fandanguillo de Juan Breva y los ‘Caracoles’ de don Antonio Chacón hasta el más moderno de los fandanguillos, medias granaínas, seguidillas gitanas, soleares, guajiras, colombianas, tarantas y toda la gama del cante flamenco […], notándose la ausencia únicamente del martinete” (4). 

Todos los integrantes de la compañía resultaron “superiores, pero por encima de todo [destacó] la labor de las mujeres y de Perosanz” y, especialmente del Americano. También llamaron la atención los hermosos decorados, inspirados en distintos rincones patrios, los efectos de luces y el magnífico vestuario (5).

En el mes de noviembre debutaron con gran éxito de crítica y público en el teatro Romea de Murcia, donde llevaron a escena las obras Claveles de España y Rejas y flores. Unos días después actuaron en el Cervantes de Almería y, en diciembre, en el coliseo homónimo de Málaga y en el Mora de Huelva, donde dejaron un “recuerdo gratísimo, el de las coplas de ‘Los Campanilleros’, con la exaltación de la Nina de Écija” (6).

En enero de 1933 la compañía presentó el mismo programa en el Cervantes de Sevilla, en el Gran Teatro de Córdoba y en el Gran Teatro Falla de Cádiz. Según relató la prensa, entre otras figuras de elenco, la Niña de Écija y la Niña de Córdoba “desempeñaron sus papeles con gran acierto” y demostraron tener “estilo tirándose a la cara, […] las rosas con espinas de una serrana o una ‘soleá’” (7). 

Fancisco Molina, Julia Moya, Niña de Écija, Luz Sanz, Inés García, Niña de la Huerta, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Julio Alonso, Niño de Madrid, maestro Cristóbal, el Americano, Luis Yance, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo, Pedro Galán, Ramironte y Luis Yance (Heraldo de Madrid, 11-4-1933).

Fancisco Molina, Julia Moya, Niña de Écija, Luz Sanz, Inés García, Niña de la Huerta, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Julio Alonso, Niño de Madrid, maestro Cristóbal, el Americano, Luis Yance, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo, Pedro Galán, Ramironte y Luis Yance (Heraldo de Madrid, 11-4-1933).

También fueron dignos de mención el duelo por fandangos que mantuvieron Perosanz y el Americano, el baile por chuflas de Lolo, la danza agitanada de la señorita Peris y la labor de los tocaores de guitarra (8). No obstante, la crítica cordobesa también mostró su descontento con algunos aspectos de las obras, como su “argumento endeble y poco delicado” o el “mal gusto” predominante (9).

En el mes de marzo la Niña de Écija intervino en una función de ópera flamenca celebrada en el circo Price de Madrid, en la que compartió escenario con Cepero, Pena hijo, Niño de Caravaca, Juan Varea, Niño de la Peña, Corruco de Málaga, Cojo de Madrid y Alfonso el Chozas, acompañados por las sonantas de Luis Maravillas, José Revuelta y Julio Alonso (10).

Unas semanas más tarde volvió a salir de gira con la compañía de Francisco Molina, que había sufrido notables cambios en su composición. La Niña de Écija, el Americano y el Niño de Madrid constituían las figuras principales del reparto jondo. “Los demás artistas [servían] de relleno y ocasión para que canten los ‘ases’ fandanguillos, y el resto de la gama flamenca, con el mejor estilo y con un entusiasmo que arranca del público estruendosas ovaciones” (11). Completaban el plantel María Rodríguez ‘la Niña de la Huerta’, los guitarristas Luis Yance y Julio Alonso, y el bailaor cómico-serio Ramironte (12).

Debutaron en el teatro Bretón de Salamanca con la obra Claveles de España, que fue recibida “con ese éxito ruidoso de palmas y olés” (13), y en los días sucesivos estrenaron las piezas Coplas y guitarras y Sol andaluz. La primera, con libreto de Francisco Horacio y música de Modesto Rebollo, incluía números como una zambra, una canción gitana, un pasacalle dedicado a la capa española, un danzón o un chotis. “La mayor parte de [ellos] fueron objeto de grandes aplausos” y tuvieron que ser bisados. “Los cantadores […] escucharon prolongadas ovaciones” (14).

La Niña de Écija, Molinera y la Niña de Linares (Santos Yubero, 1933. Archivo de la Comunidad de Madrid).

La Niña de Écija, Molinera y la Niña de Linares (Santos Yubero, 1933. Archivo de la Comunidad de Madrid).

Después se presentaron en el teatro Nuevo de Zamora, con Claveles de España. “Los cantaores estuvieron formidables”, tanto el Niño de Madrid y el Americano, que dieron a sus coplas “todo el sentimiento y toda la riqueza de tonos que piden”, como la Niña de Écija y la Niña de la Huerta, “de solera flamenca ambas”, que hicieron “una demostración de sus estupendas facultades, cantando sin rival los fandanguillos más sentidos y del mejor gusto popular”. Llamó especialmente la atención un decorado que representaba el Sacromonte granadino (15).

Al día siguiente llevaron a escena Sol andaluz, una obra lírica ambientada en Cádiz, llena de colorido, con libreto de Ricardo González del Toro y partitura del maestro Font de Anta. Los flamencos conquistaron al público con su arte y simpatía, cantando con “todo el sentimiento”, “sin tregua ni descanso, fandanguillos, milongas, columbianas, soleares, medias granaínas y otras coplas” (16). 

A finales de abril se presentaron en el teatro de Almendralejo, donde el espectáculo resultó “agradable en extremo”, y la Niña de Écija y la de la Huerta acapararon “los más calurosos aplausos” (17). En mayo cosecharon nuevos éxitos en el Gran Teatro Falla de Cádiz y en el salón Rodas de Antequera (18), y Paquita Martín participó en la fiesta de clausura del Liceo Andaluz de Madrid, celebrada en su local social de la calle Victoria (19).

El día de San Juan la compañía debutó en el teatro Maravillas de la Villa y Corte con la obra Sol andaluz y nuevos cambios en el elenco. Compartían cartel con la Niña de Écija los cantaores Niña de Linares, Personita, Goro de Triana y Pepillo el Molinero; el bailaor Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Marcelo Molina

Paquita Martín, la Niña de Écija.

Paquita Martín, la Niña de Écija.

A pesar de las limitadas dotes actorales de estos artistas, “que no sabían qué hacer con las manos ni con el apuntador”, el espectáculo resultó muy del agrado tanto de la crítica como del público, que se entusiasmó “con sus fandangos y tarantas, sus seguiriyas y malagueñas, sus verdiales y campanilleros, sus soleares y medias granadinas y, sobre todo, con las columbianas de Pepillo el Molinero” (20).

Unas semanas más tarde, junto con la Niña de Chiclana, el Niño de la Flor y Julio Alonso, Paquita Martín regresó al salón Rodas de Antequera para ofrecer varias funciones y organizar un concurso de guitarra, bandurria, cante y baile flamenco al que concurrieron cuarenta aficionados, que se disputaron un total de seis premios (21).

Asimismo, en el mes de agosto intervino en una función benéfica celebrada en el circo Price por la Sociedad de Porteros de Madrid, como parte de los actos conmemorativos de su cuarto aniversario. Completaron el programa los cantaores Niño de la Peña y Canario de Colmenar, el guitarrista Julio Alonso y la bailarina Soledad Pacheco (22).

Según los datos que ofrece la hemeroteca, estas fueron sus últimas actuaciones en España antes de emprender una gira por América que la mantendría alejada de su tierra durante varias décadas. Aquí quedaron sus primeros registros sonoros, seis discos bifaciales impresionados en 1933 en la casa Regal, que contienen cantes por fandangos ーun total de cincoー, serranas, seguiriyas, colombianas y campanilleros grabados con el toque de guitarra de Julio Alonso; además de un pasodoble, el pregón y las bulerías de la obra Sol andaluz, registrados con el acompañamiento de la orquesta del maestro Montorio.

Primeras figuras de elenco de "Postales de España" en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

Primeras figuras de elenco de «Postales de España» (la Andalucita, Hilario Flores, Manuel Cumbreras, Lolo y Gloria Maravillas) en la producción Luces de España (Archivo Andalucita).

Por mediación del representante de varietés Francisco Hidalgo, Paquita Martín y Julio Alonso suscribieron un contrato con el empresario teatral argentino Emilio Losada, que ya había hecho debutar en su país a varios conjuntos de artistas españoles (23). El diez de septiembre embarcaron en Cádiz con rumbo a Buenos Aires y el quince de octubre debutaron en el teatro Mayo junto a una compañía denominada Postales de España, en la que también figuraban la vedette Gloria Maravillas, los cantaores la Andalucita y Niño de Caravaca, las bailarinas Soledad Pacheco, Lolita Beltrán y Hermanas Torres, el bailarín cómico Lolo, los actores Manuel Cumbreras e Hilario Flores, el maestro Vicente Sanz y un cuerpo de baile (24).

Llevaban un repertorio de obras típicamente españolas, a base de danzas y canciones populares de distintas regiones, con vestuario y decorado creados ex profeso, y títulos tan castizos como La fragua gitana, Pastora la cañí, Un inglés en Sevilla o Mujeres de España.  Por ellas desfilaban gitanos, contrabandistas y toreros, y en sus argumentos se mezclaban los temas sentimentales con la alegría y la gracia del folclore andaluz.

Aunque Agustín Remón solo vio en este espectáculo una versión mohosa de la España de pandereta, otros críticos se mostraron muy complacidos por la sal, alegría, visualidad, ingenio y neto sabor popular que derrochaba el conjunto (25); y hubo quien destacó el buen hacer de la Niña de Écija, que “por el puro estilo flamenco de su cante llega a impresionar gratísimamente al público” (26).

En el mes de diciembre, las obras Flores de España, Guitarras y caireles y La copla española fueron llevadas a escena en el teatro de Variedades de Buenos Aires por una compañía española de varietés regionales, integrada por la Niña de Écija, Jesús Perosanz, Julio Alonso, la tiple Aurorita Peris, las bailarinas hermanas Celinda, el bailaor cómico Lolo, y los actores Pepe Duarte e Hilario Flores, entre otras figuras (27).

Notas:

(1) El Día, 29-10-1932, p. 3; La Región, 10-11-1932, p. 1.

(2) ABC de Sevilla, 13-1-1933.

(3) En Romea fue llevado a escena en el mes de junio de 1932, con un elenco flamenco compuesto por los cantaores Angelillo, Pena hijo, Niña de Candelas, la Macarena y Luz Divina la Jerezana, y el guitarrista Luis Yance (Heraldo de Madrid, 5-7-1932, p. 5).

(4) El Día, 29-10-1932, p. 3.

(5) Ibidem; Heraldo de Almería, 23-11-1932, p. 4.

(6) Heraldo de Madrid, 24-11-1932, p. 6; Heraldo de Almería, 23-11-1932, p. 4; Noticiero Universal, 21-12-1932, p. 12; La Provincia, 31-12-1932, p. 1.

(7) ABC de Sevilla, 13-1-1933; F. V., El Sur, 18-1-1933, p. 1. 

(8) F. V., El Sur, 18-1-1933, p. 1. 

(9) La Voz, 18-1-1933, p. 15.

(10) Heraldo de Madrid, 8-3-1933, 5.

(11) El Adelanto, 9-4-1933, p. 3.

(12) También figuraban en la compañía Julia Moya, Luis Sanz, Inés García, Consuelo Carrasco, Hilario Flores, Luis Zapater, Fernando Alejos, Alberto Enríquez, Manuel Cumbreras, Aquilino Calvo y el maestro Cristóbal (Heraldo de Madrid, 11-4-1933, p. 4).

(13) El Adelanto, 9-4-1933, p. 3.

(14) El Adelanto, 11-4-1933, p. 5.

(15) La Mañana, 16-4-1933, p. 3.

(16) La Mañana, 18-4-1933, p. 5.

(17) La Libertad, 27-4-1933, p. 11.

(18) Crispín, El Noticiero Gaditano, 5-8-1933, p. 4; La Razón, 14-5-1933, p. 4.

(19) La Libertad, 27-5-1933, p. 8.

(20) J. A. A., ABC, 25-6-1933, p. 57.

(21) El Sol de Antequera, 23-7-1933, p. 7; La Razón, 30-7-1933, p. 3.

(22) Heraldo de Madrid, 2-8-1933, p. 13.

(23) El último de esos elencos, denominado Nuevos tapices españoles, llevaba varios meses triunfando en Argentina con la obra Claveles de España, entre otras.

(24) Heraldo de Madrid, 11-9-1933, p. 7; Noticias Gráficas, 15-10-1933.

(25) Agustín Remón, Caras y Caretas, 4-11-1933, p. 131; Crítica, 22-10-1933, p. 13.

(26) La Nación, 16-10-1933, s. p.

(27) Crítica, 13-12-1933, p. 17.


La Trinitaria en tierras americanas (II)

La copla andaluza permaneció en el Teatro Avenida de Buenos Aires hasta el mes de octubre y constituyó un éxito sin precedentes. En los primeros doce días de representación, con el coliseo siempre lleno, se recaudaron setenta mil pesos argentinos y después de un mes los ingresos en taquilla ascendían a ciento cincuenta mil (Crítica, 15-8-1929; 4-9-1929). La prensa porteña dio una amplia cobertura al espectáculo y destacó, especialmente, la labor de los artistas flamencos y la gran emoción que sus coplas transmitían al auditorio:

“‘La copla andaluza’, más que una comedia lírica popular, como la han denominado sus autores, es un convencional armazón escénico, confeccionado exclusivamente para que se lucieran los intérpretes del ‘cante jondo’, en esta ocasión la Trinitaria, Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y el guitarrista Aguilera, todos ellos verdaderos astros en la flamenca materia” (Caras y Caretas, 17-8-1929).

“Desde el día del estreno de ‘La copla andaluza’ fue el general comentario la calidad del mismo y los nombres de los ‘ases’ del ‘cante jondo’ Jesús Perosanz, Chato Valencia, La Trinitaria y Niño de Caravaca se hicieron pronto populares. Cada uno de ellos por su estilo propio para entonar las canciones flamencas, o por el timbre de su voz, logró imponerse y triunfar ante el público porteño, éxito que compartió el guitarrista Aguilera” (Crítica, 2-10-1929).

“Ha tenido ‘La copla andaluza’ en nuestro medio, la virtud de despertar un interés inusitado por las canciones populares del Sur de España. El espectador que acude a presenciar el espectáculo del Avenida, sale, en mayor o menor grado, atacado de ‘flamenquería’ y entona ‘in mente’, ya que no es fácil repetir de viva voz los ‘jipíos’ y alardes de facultades de que hacen gala los ‘cantaores’, las coplas, fandanguillos, granaínas, tarantas y ‘soleares’” (id., 4-9-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

La Trinitaria y Alfonso Aguilera (Crítica, 4-10-1929).

En declaraciones al diario Crítica, Jesús Perosanz y el Chato de Valencia manifestaron su sorpresa y satisfacción por la extraordinaria acogida del público porteño:

[Afirma Perosanz] – Ya ven, cómo gusta esto. Más que en Madrid. Camará, y qué afición hay por acá a estas cosas. ¡Si no podemos andar por las calles! Todos nos miran y nos conocen y se ve que les gusta el cante. En España hay afición, pero aquí hay curiosidad y entusiasmo y todos quieren cantar y… claro… no cantan, esto es muy difícil… ¿verdad, Chato?

El cantaor gitano Chato de Valencia interviene en la charla:
– Yo creo que es difisi… má difisi que curá pol trigermino ese del meico ese… Pero é mu bonito y se apega al gusto e la gente… A mí me traen de caeza tos los señoritos de acá y me yevan de juerga y no me canso e cantá, y ellos de jaleá…
Pero es difisi ‘chavó’, si é difisi…”  (ibidem).

El veintisiete de septiembre se alcanzaron las cien funciones consecutivas de La copla andaluza en el Teatro Avenida y, para celebrarlo, se ofreció un gran concierto flamenco con el siguiente programa:

“Cante jondo por La Trinitaria. Aires de Granada, bailes por las Hermanas Arias. Vidalitas flamencas y cartageneras por El Niño de Caravaca. Farruca cañí bailable por Lolita Beltrán. Los Caracoles y Medias Granaínas por El Chato de Valencia. Seguidillas gitanas y tarantas por Perosanz. Acompañamientos de guitarra por Aguilera y Niño Almería” (id., 26-9-1929).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938)

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Asimismo, la empresa agasajó a sus amigos con una fiesta celebrada en el mismo coliseo:

“En el escenario se tendió una mesa donde los concurrentes, en su mayor parte gente de prensa y de teatro, hicieron honor al oloroso manzanilla y a las masas de una confitería vecina y catalana para más señas. A una indicación de las chicas del cuerpo de baile, el maestro Palacios accedió gentilmente a ejecutar una tanda de chotis, pasacalles y tangos, donde el celebrado director de orquesta hubo de realizar verdaderos prodigios, pues el pianito […] está como para que lo jubilen inmediatamente.

El buen humor fue la nota característica de esta agradable velada” (El Correo de Galicia, 29-9-1929).

El cuatro de octubre se celebró una función de honor a beneficio de Jesús Perosanz y el Chato de Valencia, que consistió en un acto de concierto a cargo de todos los cantaores de la compañía con un programa compuesto por “canciones típicas, soleares y tarantas, seguiriyas gitanas, asturianas por bulerías y milongas y medias granaínas” (Crítica, 4-10-1929). Dos días más tarde, cuando se alcanzaron las 114 representaciones, se ofreció un nuevo “gran acto de concierto flamenco”, con “cantos típicos gitanos por La Trinitaria; soleares y tarantas por el Niño de Caravaca; seguiriyas gitanas y asturianas por bulerías, por el Chato de Valencia. Milongas y medias granaínas por Perosanz. Bailes por [Lolita] Beltrán y acompañamiento de guitarra por Aguilera” (id., 6-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

El Niño de Caravaca (Crítica, 4-10-1929).

También da fe del interés despertado por la obra de Quintero y Guillén la serie de artículos publicados en el diario Crítica por José Gabriel bajo la rúbrica “La nave velera”. En uno de ellos manifiesta que, a pesar de no considerarse entendido en la materia, en su opinión La copla andaluza constituye “el acontecimiento musical del año en Buenos Aires”. La define como una “mala comedia”, representada por “unos actores que no han querido ser buenos”, mas no exenta de grandeza, y esta reside precisamente en la autenticidad de las coplas que se interpretan:

«El ‘cante hondo’ que conocíamos (incluso el del Mochuelo, incluso el de la Niña de los Peines y otros análogos) no dejaba de ser andaluz, desde luego; pero era, más bien, un canto andaluz de ciudad, es decir, un canto ya ligeramente desvirtuado en su genio; era, diría, un andaluz vestido en Madrid. El ‘cante hondo’ real es otra cosa; el ‘cante hondo’ que la Trinitaria y Perosanz y el Niño de Caravaca y el Chato Valencia nos ofrecen en ‘La copla andaluza’, es algo más genial, más profundo, más incisivo y más artístico también […] es una de las más formidables creaciones artísticas del mundo” (Crítica, 9-10-1929).

Unos días más tarde, defiende la dignidad artística de los cantaores de flamenco, si bien resta valor a la interpretación de la Trinitaria, por considerar que en las voces femeninas el flamenco pierde jondura:

“Sé que un cantante del Colón se asombró oyendo a los ‘cantaores’ de ‘La copla’. Lo que me asombraría es que no se asombrasen todos los músicos del mundo […]. Debería bastar, por consiguiente, oírle a Perosanz una copla, para reconocer la presencia de un gran cantante, un cantante soberbio, prescindiendo ahora de que cante flamenco u ópera italiana. ¿Porqué (sic) todavía no basta oírlo? ¿Porqué (sic) debe subrayarse, como cosa extraordinaria, el asombro de un cantante de escuela? Porque Perosanz y sus compañeros no son cantantes, son ‘cantaores’, y nadie cree aún que un ‘cantaor’ pueda ser un artista tan excelso como un cantante. […]

No puedo hablar especialmente de la Trinitaria: aunque se ve que domina el paño, canta poco en la obra, y aquello poco que canta es más bien rito que arte (una saeta, lo mejor); por lo demás, la ejecución femenina resta hondura al canto flamenco…” (id., 12-10-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

Caricatura de Vicente Mauri (Crítica, 8-9-1929).

En un artículo posterior, abunda en el carácter genuino y racial de los intérpretes:

“Más de cien veces consecutivas acaba de representarse en el teatro Avenida ‘La copla andaluza’, donde cantaron como ángeles la Trinitaria, gitana auténtica, con toda la fea hermosura de la autenticidad; Perosanz, mozo de raza y de escuela, a la vez; el Chato Valencia, muchachón de pura raza, y el Niño Caravaca, muchacho de una incipiencia racial y académica inquietante…” (id., 15-10-1929).

La primera temporada de La copla andaluza en el Teatro Avenida de Buenos Aires finalizó el catorce de octubre con una función a beneficio de todos los artistas por gentileza de Enrique Díaz Argüelles, empresario del coliseo, que a continuación emprendió una gira con la compañía por distintas ciudades latinoamericanas. El primer destino fue Montevideo. Allí ofrecieron una serie de representaciones entre el dieciséis y el veintisiete de ese mes (id., 2-10-1929) en el Teatro Urquiza, donde también recibieron elogiosas críticas:

“La compañía […] es una verdadera manifestación del arte en el amplio sentido de la palabra.

No se trata de un conjunto de artistas de variedades ni de una agrupación de las que se forman para el negocio ‘en las Américas’. Por el contrario, se expone en el escenario del teatro Urquiza una manifestación legítima del arte andaluz, surgida a plena luz, cantantes legítimos, depositarios de una tradición sagrada […].

Las coplas que surgen como bramidos de celos, como llamados de amor o saetas de odio, desde el tablado del Urquiza, son coplas breves que traducen en pocas líneas un drama pasional” (El Correo de Galicia, 20-10-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).

El Chato de Valencia junto al empresario Dámaso Sierra (Crítica, 4-11-1929).


Tras las huellas de Rosario la Andalucita, cantaora en el exilio (IV)

En esa época, la revista Antena le dedicó dos reportajes gráficos que dejan constancia de su gran popularidad. En el primero aparece retratada en varias poses de baile y se la describe en estos términos: “Castiza, emotiva y vibrante, ‘La Andalucita’ traduce en toda su gracia, intención y sabor, el típico acento que distingue a los motivos populares españoles, a los que adorna con la expresividad de su decir y el temple vigoroso de su voz”. El segundo, que tiene como escenario un colmado porteño, presenta varias “escenas de pandereta” en las que Rosario baila sobre una mesa al compás de la guitarra de Luis Triguero; este se disputa su amor con Lolo, navaja en mano; y, junto con el recitador Hilario Flores, brindan con manzanilla como gesto de entendimiento y buen humor (1).

Lolo, la Andalucita, Luis Triguero e Hilario Flores en un colmao porteño (Antena, 25-1-1936).

Lolo, la Andalucita, Luis Triguero e Hilario Flores en un colmao porteño (Antena, 25-1-1936).

Durante los meses de julio y agosto de 1936 su voz volvió a sonar en Radio del Pueblo (LS6), donde interpretó un repertorio de canciones españolas junto a un trío de violín, piano y guitarra —Luis Triguero—, al que se sumaba su virtuoso toque de castañuelas. En la primavera austral trabajó en Radio Prieto (LS2) y, con menor frecuencia, en Radio Argentina (LR2), ambas de Buenos Aires, en las que consiguió un nuevo triunfo: “Esta dama sí que sabe lo que es arte andaluz… El ‘cante jondo’ es realmente un arte en ella… ‘La Andalucita’ es capaz de hacer vibrar de emoción a una mole de granito cuando canta. Se ha incorporado al programa de LS2 y LR2, obteniendo de inmediato un éxito rotundo” (2).

Como venía siendo habitual desde su llegada a tierras americanas, en todo momento alternó su intensa labor radiofónica con sus actuaciones en distintos teatros porteños. En el mes de julio “la estrella de la canción hispana La Andalucita (la voz de la madre patria)” se presentó en el Maravillas al frente de la “Compañía de Arte Regional ‘Pinceladas Españolas’”, dirigida por Justo Ortega y el maestro L. Molinari. Completaban el elenco las bailarinas Consuelo Iberia, Hermanas Vera y La Muñequita; el cantaor Alfonso Maese, la rondalla Cauvilla Prim, el guitarrista Luis Triguero y el incombustible Lolo. En los créditos también se menciona al abogado madrileño Ángel Pintado, que ya por entonces ejercía como su representante y más tarde se convertiría en su marido.

Rosario Núñez, en una imagen de la segunda mitad de los años 30 (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez, en una fotografía de la segunda mitad de los años 30 (Archivo Andalucita).

El programa incluía números de baile, pasodobles —como ¡Ole que sí!, a cargo de la Andalucita y las Hermanas Vera—, canciones —como La Venta de Eritaña o Aquí está la Ciriaca, interpretadas por Rosario Núñez—, humor —por Lolo—, piezas instrumentales y números regionales españoles; y concluía con Fiesta gitana, una “hermosa pincelada flamenca” en la que intervenían todos los miembros la compañía (3).

Otros recortes del Archivo Andalucita también la sitúan en el Teatro Avenida de Buenos Aires, donde se ofreció una función extraordinaria en su honor, y en el Cine Loria de la misma ciudad, junto a Hilario Flores y Luis Triguero.

Brasil y Uruguay

La gran popularidad alcanzada en Argentina no tardó en extenderse a otros países, en parte gracias al alcance de la radio, que traspasaba las fronteras nacionales. Entre el 25 de septiembre y el 15 de octubre de 1937, el diario A Federaçao (4, 5) sitúa a la Andalucita en la ciudad de Porto Alegre, actuando en Radio Farroupilha (PRH2). “Mis interpretaciones agradaron tanto a los brasileños, que me hicieron objeto de innumerables distinciones”, confesaba la artista en una entrevista posterior (Núñez, “La Andalucita” 1).

Una imagen de Rosario publicada por la revista uruguaya Cine Radio Actualidad (25-3-1938).

Una imagen de Rosario publicada por la revista uruguaya Cine Radio Actualidad (25-3-1938).

En diciembre comenzó una larga temporada de actuaciones en Montevideo. Se presentó en la cadena Centenario Broadcasting (CX36) acompañada por el sexteto de laúdes Picón y en enero de 1938 debutó en Radio Nacional (CX30), donde conquistó durante meses “el aplauso unánime del público radioescucha, que ha sabido valorar debidamente sus extraordinarias dotes vocales e interpretativas”. Sus “facultades naturales envidiables” le permitían cultivar un amplio y variado repertorio “en el que se halla representada toda la gama del cancionero regional de la madre patria […], desde el couplet [sic] frívolo o la canción picaresca hasta el fandanguillo, las bulerías y las más profundas y emotivas expresiones del castizo ‘cante jondo’ de pura veta flamenca” (Programa Oficial) (4).

Rosario Núñez, en los estudios de Radio Nacional, CXC30, de Montevideo (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez, en los estudios de Radio Nacional, CXC30, de Montevideo (Archivo Andalucita).

El éxito alcanzado desde su debut llevó a Radio Nacional a auspiciar un espectáculo de presentación en el Cine Splendid, pues “pocas veces ha llegado hasta nosotros en su género una cantante tan completa […] sus interpretaciones, a veces cómicas, se ven avaloradas por la expresividad de su decir y de su voz agradable y bien timbrada. […] ‘La Andalucita’ no es una cantante vulgar” (Programa Oficial) (5).

Asimismo, durante su estancia en Montevideo actuó en el Teatro Nacional junto a una “compañía de espectáculos típicos españoles” organizada por Rafael Ortega, en la que también figuraban Lolo, Lolita Beltrán y la Niña de Córdoba, entre otros artistas. El programa contenía un número en el que “se destaca en primer término un… novillo (esto va en chiste, entiéndase bien) que será toreado por el matador Payán y su cuadrilla” (6).

Rosario Núñez en los estudios de Radio Nacional, CX-30, de Montevideo (Archivo Andalucita).

Rosario Núñez en los estudios de Radio Nacional, CX 30, de Montevideo (Archivo Andalucita).

Una vez concluido su contrato en Radio Nacional, se le tributó un homenaje en el Teatro 18 de Julio, en el que colaboraron los cantaores Niño de Lavapiés, Chato de Puerto Real y Tomás Cendrón. Rosario desempeñó “el papel protagónico en el paso cómico ‘Un bautizo en Jerez y un cura bailaor flamenco’, de Sánchez Peña”, y ofreció “dos recitales bajo los títulos ‘Regiones de España’, un desfile del cancionero popular español y ‘Aires Flamencos’, acompañada a la guitarra por Pedro Arjona, con escenificación de ‘La Arria en Triana’” (Cine Radio Actualidad 36).

Notas:

(1) Los reportajes se titulan, respectivamente, “La Andalucita. Gitana y cantaora” y “Una escena de cascabelera pandereta ha revivido ‘La Andalucita’”. Solo se conoce la fecha del segundo, que fue publicado el 25 de enero de 1936.

(2) Este recorte carece de referencia. Se pueden consultar los días y horarios de sus intervenciones en las tres emisoras mencionadas en la revista Radiolandia, entre el 9 de julio y el 21 de noviembre de 1936.

(3) Toda esta información procede de un folleto publicitario del espectáculo, que se despidió del Teatro Maravillas el 26 de julio (Archivo Andalucita).

(4) En el Archivo Andalucita no aparece el número de página. Para conocer la ubicación en la parrilla de programación semanal de los programas en los que intervenía, consúltese la revista Cine Radio Actualidad, desde el 28 de enero hasta el 8 de julio de 1938.

(5) En el Archivo Andalucita no aparece el número de página.

(6) La información procede de una noticia titulada “La Andalucita actuará en el Nacional”, extraída de un diario argentino (Archivo Andalucita). Rafael Ortega era un pianista, compositor y director de espectáculos musicales en la radio argentina (Radiolandia, “Números” 28).

Referencias hemerográficas:

– A Federaçao (25 septiembre 1937): “Radio Sociedade Farroupilha”, 217, p. 5.

– A Federaçao (14 octubre 1937): “Radio Sociedade Farroupilha”, 232, p. 4.

– Antena: “La Andalucita. Gitana y cantaora” (s. f. / s. p.).

– Antena (25 enero 1936): “Una escena de cascabelera pandereta ha revivido ‘La Andalucita’” (s. p.).

– Archivo Andalucita: Colección privada (recortes de prensa, fotografías, programas de mano, folletos, cartas, certificados). Berazategui.

– Cine Radio Actualidad (28 enero 1938): “CX30-Radio Nacional”, 85, p. 56.

– Cine Radio Actualidad (8 julio 1938): “Gran fiesta española despidiendo a ‘La Andalucita’”, 108, p. 36.

– Núñez Sánchez, Rosario (1 abril 1938): “‘La Andalucita’, una vigorosa expresión de la canción popular española”, en Programa Oficial de Estaciones Uruguayas de Radio, 349, p. 1.

– Programa Oficial de Estaciones Uruguayas de Radio (4 febrero 1938): “La Andalucita será presentada por Radio Nacional en el Cine Splendid”, 341.

– Radiolandia (30 julio 1938): “Números de jerarquía artística en LS1”, 541, p. 28.