Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (II)

Como hemos visto en la entrega anterior, la joven Soledad causa sensación en París tanto por su baile como por su hermosura:

“… Soledad es la más perfecta belleza que existe actualmente en la Exposición. Su empresario lo sabe bien, y la cuida con esmero. El tipo andaluz en toda su gracia y su languidez; la audacia más profunda con la dignidad más púdica; y ella baila con una habilidad sorprendente, ejecutando las más lindas proezas, sin que lo parezca, de forma totalmente natural” (Le Stéphanois, 13-10-1889). (1)

El rapto de Soledad

Sin embargo, hay un hecho que marca un antes y un después, y hace que su nombre aparezca en todos los diarios parisinos. Una vez terminadas la actuaciones de la compañía en el Gran Teatro de la Exposición, en octubre de 1889, la prensa anuncia la desaparición de Soledad:

“La compañía de gitanas que todos los amantes de los espectáculos coreográficos han admirado en el Gran Teatro de la Exposición está hoy sumida en la desolación. Una adorable muchachita de catorce años, la joven Soledad, la estrella de esta compañía de bailarinas exóticas, desapareció de repente el jueves por la noche y en este momento se ignora totalmente qué ha sucedido” (Le Matin, 9-11-1889).

Soledad ¿Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Se tratará de Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (2)

La familia se alojaba, junto al resto de la compañía, en un edificio de la calle Smala, en el barrio parisino de Grenelle. Según la prensa, El Chivo había ejercido desde el primer momento un férreo control sobre sus hijas. “Las vigilaba muy estrechamente y, una vez terminada la representación, se tomaba la molestia de alejar de ellas a los numerosos galanes que siempre las seguían hasta la casa […]. Cada noche incluso se aseguraba de dejarlas encerradas en su habitación” (Le Matin, 9-11-1889).

Sin embargo, todos los desvelos de José Arce no fueron suficientes para disuadir a los numerosos admiradores de la muchacha, que hacían llegar sus misivas y regalos a esa “diablesa de catorce años, deliciosamente provocadora y cuyo baile lascivo era tan cautivador” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

La desaparición de Soledad se produjo una noche en que El Chivo tenía previsto llevar a las chicas a conocer la ciudad y asistir a una representación teatral. Según distintos testimonios, las tres jóvenes se encontraban en la oficina del casero del edificio, esperando a que su padre terminase de arreglarse, cuando la joven bailarina se ausentó sin dar explicaciones.

Al percatarse de lo sucedido, y tras buscarla sin éxito, José Arce se dirigió a la comisaría de la calle Lakanal para formalizar la pertinente denuncia. Poco después, recibió una carta anónima del supuesto secuestrador, que decía así:

“Señor:

Usted maltrata a su hija. Usted la hace infeliz. Yo la he secuestrado. Ella está con gente buena. Quédese tranquilo” (L’Intransigeant, 10-11-1889).

Rumore, rumore…

Desde que salta la noticia, son muchas las teorías y especulaciones que se publican al respecto. Las sospechas se reparten fundamentalmente entre un admirador maduro que asiste todas las noches a las representaciones y un adinerado joven ruso, aunque también se habla de un conde francés y un banquero israelí.

"Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición" (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

“Baile de gitanas en el Teatro de la Exposición” (Grabado de Luis Jiménez, 1889)

Incluso hay quienes consideran todo este asunto una mera estrategia publicitaria para atraer al público al nuevo espectáculo de Las Gitanas, que han sido contratadas en el Alcazar d’Hiver:

“Como no deseaban en absoluto regresar a su país, las gitanas recientemente habían contraído un flamante compromiso y, el próximo 11 de noviembre, debían debutar en el Alcazar d’Hiver. La compañía incluso había recibido un cuantioso adelanto de sus retribuciones del primer mes, y se había estipulado una indemnización en caso de incumplimiento de cualquiera de las partes” (Le Matin, 9-11-1889).

La polémica está servida. La prensa de distintos países, como España, Bélgica o Austria, se hace eco de la noticia. Hay quienes hacen responsable a El Chivo de la desaparición de su hija, por haberle enseñado esos bailes lascivos que tantas pasiones despiertan entre los franceses:

“Desde la edad más tierna, este excelente padre entrena sucesivamente a sus tres hijas en los más variados contoneos; […] las enseña a servirse simultáneamente de las piernas, de las caderas y de los ojos; las inicia en los mínimos detalles del baile más obsceno que existe en el mundo; […] una vez que su hija ha llegado a la perfección en ese tipo de ideas, la presenta en París…

En medio de este público rico, ocioso, que busca nuevas distracciones, se ha encontrado con un persistente que ha conseguido hacer comprender a la muchacha que podía sacarle más partido a su bonita figura y a sus muchos talentos, que el de llevar una mísera vida nómada…” (Le Gaulois, 13-11-1889).

La versión de El Chivo

El diario Gil Blas publica una entrevista con el propio José Arce, que ofrece su versión sobre los hechos y se muestra como un padre coraje dispuesto a todo por salvaguardar el honor de su familia:

“José Chivo […] es un hombre de unos cuarenta años, un poco calvo, delgado, de ojos negros, brillantes, con un gran bigote y aspecto de suboficial con galones.

– Usted viene, me dice, a pedirme noticias sobre mi hija. Por desgracia, señor, no tengo ninguna. No obstante, el comisario de policía me ha comunicado una carta anónima en la que me dicen que Soledad se encuentra bien, que es feliz, pero que no intente nada para encontrarla, porque todos mis esfuerzos serán inútiles.

– ¿Y usted no tiene ningún indicio, ninguna sospecha sobre el presunto secuestrador?

– Yo acuso a todo el mundo y a nadie.

– Eso es un poco vago; pero, ¿Soledad hablaba francés o algún otro idioma extranjero?

– No. La pobrecita sabía leer y escribir en español, pero eso es todo; nosotros vivíamos en familia, nunca veíamos a extranjeros; algunos de sus colegas han anunciado que ella era viuda. ¡Pobre pequeña! Cuando la trajimos de España, al comienzo de la Exposición, ella todavía llevaba faldas cortas, y usted debe saber que en España las niñas sólo pueden usar faldas largas cuando son núbiles.

– Bueno, pero si su hija ha sido secuestrada por un riquísimo enamorado y éste le hiciera una buena proposición, ¿los prejuicios de su raza se oponen a que usted la reciba si regresa?

– Yo no tengo prejuicios de raza, yo no soy gitano, yo soy español; me han ofendido en mi dignidad de padre; de quien se sospecha principalmente es de un banquero, muy guaperas, rubio, asiduo a nuestras representaciones, que parece que había declarado que, si tuviera que pagar diez millones, los daría para tener a Soledad. ¡Pues vaya!, continúa Chivo […], si yo lo encuentro, que ojalá Dios me lo conceda, se las verá conmigo, y aunque tuviese un cañón para defenderse, yo me enfrentaría a él con mi navaja. ¡Necesito una venganza, sólo vivo para la venganza!” (Gil Blas, 13-11-1889).

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The Gitanas of Granada (Marghetti, 1889)

The show must go on

Las investigaciones de la policía sobre el secuestro de Soledad no consiguen arrojar demasiada luz sobre el caso. No obstante, el espectáculo debe continuar. El 17 de noviembre, la compañía debuta en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver). Matilde Arce ejecuta el número estrella de su hermana, el “Ole”, y se incorpora una nueva figura en la compañía, Lola Pichiri. A juzgar por los aplausos y ovaciones, el público parece no echar mucho de menos a la pequeña Soledad:

“Mientras esperan, las gitanas han retomado sus bailes en el Casino du High-Life, faubourg Poisonnière: Matilde ha sustituido a su hermana Soledad en el ole; nuevos bailes muy originales han sido repetidos. Pichiri y Lola han estado impresionantes en su nuevo baile cómico, y los Panaderos del Chivo y Matilde han tenido que volver a empezar dos veces. También ha tenido mucho éxito un guitarrista que acaba de llegar de España y que ha tocado con un talento de primer orden” (Le Figaro, 18-11-1889).

“Encantadora velada anoche en el Casino du High-Life (antiguo Alcazar d’Hiver), donde las gitanas de Granada cantaron y bailaron en honor de la prensa. Matilde y Lola fueron vigorosamente aplaudidas y Soledad parece completamente olvidada por el público, probablemente a causa del talento de sus sustitutas” (Le Petit Journal, 20-11-1889).

Sin embargo, la compañía no tarda en dejar el Casino:

“Varios de nuestros colegas han anunciado que las gitanas a las que aplaudimos en la Exposición y a las que aplaudíamos últimamente en el Casino du High-Life habían dejado de bailar en la calle del Faubourg-Poissonnière, tras la ruptura entre el padre Chivo y su hija Matilde.

No hay nada más falso. El padre Chivo tenía un contrato con el manager de la compañía. Al no haber sido respetado dicho contrato, Chivo no ha continuado con sus representaciones” (La Presse, 2-12-1889).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?