Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Evocación de Antonia la Gamba

Durante el mes de enero de 1938, el diario argentino Crítica publicó una serie de artículos en los que el actor Edmundo Barbero relató las experiencias vividas durante los primeros meses de la guerra civil española. Entre esos recuerdos destaca el de una fiesta flamenca celebrada en el Alcázar de Sevilla en el otoño de 1936 y presidida por el delegado gubernativo para Andalucía y Extremadura, Manuel Díaz Criado. La protagonista absoluta del evento, al menos en la memoria del narrador, fue la veterana bailaora Antonia la Gamba. Así la evocaba Barbero:

Antonia la Gamba en sus años de juventud (Colección Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya).

Antonia la Gamba en sus años de juventud (Colección Antonio Esplugas. Arxiu Nacional de Catalunya).

«Hay un cuadro flamenco que forma Manuel Vallejo, el cantaor; un guitarrista y Rafael Ortega; las flamencas ‘La Macarrona‘, las ‘Pompis‘ (madre e hija), y esa maravilla de bronce, la anciana ‘Gamba‘. […]

Durante la fiesta era verdaderamente impresionante ver aquellos gitanos, naturalmente supersticiosos, mirando aterrados a aquel hombre que había firmado tantas sentencias de muerte, y al mismo tiempo que el miedo, la fuerza de la costumbre de dar ‘coba‘ al que paga, les hacía extremar todas sus gracias y dedicarle todas sus sonrisas. Tanto las ‘Pompis‘, madre e hija, haciendo palmas y cantando por alegrías para que bailase Ortega o la ‘Macarrona‘, que movía los brazos gordezuelos con la gracia inimitable, como la ‘Gamba‘, verdadero monumento.

De toda aquella noche, ella absorbe todo mi recuerdo. Con sus setenta años, era la única nota delicada de la fiesta. Era una estatua de bronce, con sus brazos como sarmientos, moviéndolos en el aire majestuosamente o cogiéndose la faldilla de faroles, o bien saludando a lo fascista, con cierto aire flamenco y gracioso. Aquella noche del Alcázar Sevillano no había más que una nota de poesía, de arte, en medio de la crueldad, de la barbarie, de la grosería… la que nos diste tú a unos cuantos; tú, la ‘Gamba‘, la viuda de Manuel Torres, de Jerez, ‘¡er que mejón cantó por seguirillas gitanas!’. […]

Antonia la Gamba en su época de esplendor (Fernando el de Triana).

Antonia la Gamba en su época de esplendor (Fernando el de Triana, Arte y artistas flamencos, 1935).

Díaz Criado, a cada gracia que le dedicaban, decía entre dientes, sonriente y con lágrimas en los ojos, un ‘¡olé!’ casi con el aliento. Cuando ya la cosa merecía más entusiasmo un beso sonoro en la cara de Vallejo, la ‘Pompi‘, la ‘Gamba‘, etc.

A eso de las cinco y media, Anita [Sevilla] me quiso enseñar los jardines iluminados para que viese correr las fuentes. El propio Díaz Criado en persona nos lo iba explicando todo. […]

Las gitanas, con sus abriguitos ligeros, miraban en silencio la escena, ateridas y temblando por el fresco de la madrugada, y cuando las pobres esperaban el café y los ‘calentitos’ propios después de una juerga flamenca, nos sirvieron unas botellas de ‘champagne‘ heladas, y que no tuvieron más remedio que beber. Las despidieron cuando comenzaba el día» (Crítica, 25-1-1938, 14).

Antonia la Gamba en sus años de decadencia (Fernando el de Triana, Arte y artistas flamencos, 1935).

Antonia la Gamba en sus años de decadencia (Fernando el de Triana, Arte y artistas flamencos, 1935).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (II)

En mayo de 1923, Soledad la Mejorana inaugura la temporada de primavera en el Teatro Romea de Madrid, junto a las canzonetistas Celia Deza y Angelina Bretón, y la bailarina Elena Ruiz, entre otras artistas. Las gacetillas dedican palabras de elogio a la joven sevillana:

“Ayer, con un lleno rebosante, tuvo lugar en este elegante y aristocrático teatro la inauguración de la temporada […] programa sumamente atrayente, figurando en él números de extraordinario mérito, nuevos casi todos en Madrid, y que fueron acogidos con grandes muestras de aprobación.

Debutaron: Mejorana, bailarina andaluza, llena de gracia y estilo…” (La Correspondencia de España, 8-5-1923).

“… El programa lo forman ‘La Mejorana’, que ‘¡no hay más que hablar!’…” (La Risa, 20-5-1923).

“… Muy bien Mejorana” (Eco Artístico, 30-5-1923).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

En el mes de diciembre, Soledad “baila con exquisito gusto” (La Voz, 14-12-1923) en el Salón Ramírez de Córdoba. Unos meses más tarde regresa a la ciudad de la Mezquita, después de haber derrochado arte y simpatía, junto a la cancionista Adela López, en el Salón Hesperia de la capital almeriense:

“… La grácil y bella bailarina Soledad la Mejorana, ganó el caluroso aplauso de la concurrencia que admiró las excelencias de su arte…

En fin una deliciosa noche, saturada de arte, de belleza y de gracia” (Diario de Almería, 9-5-1924).

Exitosa gira por tierras levantinas

En octubre de 1924, la bailaora vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Imperial, donde coincide nada menos que con La Niña de los Peines. Unas semanas más tarde, Soledad deslumbra al público de Lorca (Murcia) con su elegancia y su excelente dominio de las castañuelas:

“… [Teatro Guerra] Soledad ‘La Mejorana’, es una Excelentísima (con mayúsculas) bailarina, que hace honor al título de Reina del gesto y del palillo; su esbelta figura evoluciona con rítmico compás y arte, haciendo que las manos se junten con entusiasmo para aplaudirla y pedirla nuevos bailes, a lo que gustosa está pronta.

Todos los bailables fueron ejecutados con mucho estilo y gracia en el gesto. ¡Olé por ‘La Mejorana’!” (La Tarde de Lorca, 14-11-1924).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

Soledad ‘La Mejorana’ es una bailarina elegante, finísima, rítmica en sus contorsiones que electrizan, que cautivan.

Es esta niña, una muñeca loca, que juega los palillos con una agilidad asombrosa y que consigue adueñarse del público, desde los primeros momentos que pisa la escena.

Manda con el gesto, como manda la gran Pastora Imperio, como una artistaza consumada; no hay en sus contorsiones, el movimiento que sonroja, que excita; es por el contrario la bailarina de goma que se encoje (sic), según la cadencia del baile que ejecuta, más que bailar, parece que va bordando el escenario con el taconeo afiligranado de su compás; es una gitana andaluza, que lleva en sus ojos el fuego de la tierra y en sus labios, la eterna sonrisa de la bondad y el cariño” (El Liberal de Murcia, 18-11-1924).

Durante los meses siguientes, la bailaora sevillana también actúa con éxito en otras ciudades de la zona, como Elche, Alicante, Orihuela, La Unión o Portman. En todas ellas coincide con la cantaora Carmen Ortiz y el ventrílocuo Castex. La prensa local siempre tiene palabras de elogio para ella:

‘La Mejorana’ es una bailarina clásica, de puro estilo, con bonita figura y mucha gracia y flexibilidad” (Cartagena Nueva, 22-12-1924).

‘La Mejorana’ es una muchachita ágil y cimbreña; una figurina gentil, que pone en tejido primoroso de sus danzas, el alma bulliciosa y cascabelera de Andalucía, ese alma sutil como las maravillosas visiones del campo sevillano, arrulladora como una sonatina de los magos surtidores de los cármenes granadinos.

Sus actuaciones han sido dos éxitos y un entusiasmo continuo en los ‘morenos’, que prodigaban sus palmas y olés” (El Liberal de Murcia, 7-2-1925).

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Una artista imprescindible en las mejores fiestas

En 1925, Soledad la Mejorana ha dejado de ser una joven promesa del baile para convertirse en una bailaora consolidada. Prueba de ello es su presencia en dos fiestas de postín que se celebran en el mes de abril y que cuentan entre sus asistentes con varios miembros de la familia real española. Una tiene lugar en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla y la otra, en la Casa de los Marqueses de Hoyos, de Jerez de la Frontera. En el cuadro artístico de la primera figuran algunos de los cantaores y bailaores flamencos más reputados del momento:

“En el Hotel Alfonso XIII se celebró anoche una fiesta de cante y baile andaluz…

Asistieron los infantes D. Carlos, doña Luisa y doña Isabel Alfonsa, las autoridades y numerosas damas de la buena sociedad…

Por el tablado dispuesto al efecto desfilaron los cantadores y bailadores más famosos, entre ellos, Luisa Requejo, la ‘Macarrona’, la ‘Mejorana’, el ‘Niño de Marchena’, Fernando el ‘Herrero’, el ‘Niño de Ricardo’ y otros. También actuaron algunos aficionados. Después hubo una zambra gitana” (La Voz, 16-4-1925).

“Anoche se celebró en casa de los Marqueses de Hoyos una fiesta, a la que asistieron los Reyes, los infantes, el presidente del Directorio y otras personalidades.

La artista andaluza La Mejorana ejecutó bailes y canciones regionales…” (La Región, 24-4-1925).

En diciembre de ese mismo año, Soledad vuelve a compartir cartel con Carmen Ortiz. En el Gran Teatro de Córdoba, la prima de la Imperio “ejecutó de manera realmente magistral diversos números de su ‘cañí’ arte, números que fueron justa y merecidamente aplaudidos” (La Voz, 31-12-1925).

“… La Mejorana, que parece empieza ahora su carrera artística por los escenarios, baila con gallardía y arte y tiene bellos desplantes que acreditan su progenie.

Su trabajo fue del agrado de la concurrencia que aplaudió mucho a la artista” (Diario de Córdoba, 31-12-1925).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La bailaora estrella de Sevilla

1927 es un año fundamental en la carrera de Soledad la Mejorana, pues supone su consagración definitiva en la escena madrileña. Como cada primavera, la prima de Pastora causa sensación en la Feria de Sevilla. En la Caseta del Ateneo, Soledad se codea con artistas del pincel como Bacarisas o Benedito, y se convierte en protagonista de todas las crónicas.

Hernández Cata, en un artículo sobre la evolución de la Feria sevillana, escribe lo siguiente:

“…. Sólo cuadros de profesionales y alguna pareja aislada aquí y allá rinden vivo homenaje a lo castizo. Ante esta maravillosa Mejorana de nombre fragante y pupilas de noche luminosa, que resucita aquel serpentino danzar a un tiempo voluptuoso y trágico que hace veinticinco años hiciera famosa a su tía Pastora Imperio, sólo los artistas hemos batido palmas entusiastas. Si algún niño elegante, de los de smoking inoportuno y coraza de goma en el pelo contra las ideas ajenas y la encefalitis letárgica, se asomó a verla, fue más por la belleza gitana de la mujer que por el arte de la bailarina…” (La Voz, 22-4-1927).

El cronista de ABC también le dedica algunas líneas:

“… Se trataba de la caseta de la Asociación de la Prensa sevillana. En ella vi bailar a una muchacha morena, de ojos vivos y relampagueantes, que es sobrina de la Pastora Imperio. La llaman ‘la Mejorana’, y, por el momento, con las castañuelas en alto, ella es la reina de toda la gitanería. Realmente es una artista maravillosa. Baila con airoso giro, y en su más mínimo movimiento encontrarían los escultores un plástico motivo” (ABC, 23-4-1927).

Por su belleza, su elegancia y sus extraordinarias dotes artísticas, Soledad es una de las bailaoras más solicitadas por la alta sociedad sevillana. En mayo de ese mismo año actúa junto a Antonio Chacón, Ramón Montoya y las Pompis en una fiesta organizada en el Palacio de las Dueñas por los Duques de Berwick y de Alba en honor de los Reyes de España y del príncipe heredero de la corona británica:

“… en un tablado Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el verdadero cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis” (La Voz, 2-5-1927 – tomado de El Correo de Andalucía).