Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (III)

En octubre de 1912 la hemeroteca sitúa a la Salerito en lugares como el salón Farrusini de Zaragoza, el teatro Apolo de Valls y el Principal de Tortosa (1). En noviembre debutó en el teatro Balear de Palma de Mallorca, donde fue “aclamada a diario. Todo lo que canta sale de su garganta con ese ángel que arrebata a los espectadores, que prorrumpen en frenéticos aplausos y olés” (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Viajó después a la Ciudad Condal para actuar en el salón Poliorama, compartiendo protagonismo con la Bilbainita. La prensa destacó la moralidad del trabajo y el lujo de la presentación de quien era considerada, “sin disputa, una de las mejorescantaoras’ de flamenco y aires cubanos”, y recitaba “con soltura y donaire chispeantes monólogos andaluces” (3). De allí pasó al teatro Soriano, junto a una compañía de varietés integrada por figuras como los 5 Mongadors, los excéntricos americanos The Pantos, los reyes del ciclismo The Dalfils Troupe o la domadora de palomas la Sikora (4).

Estrenó el año 1913 en el teatro de la Marina de Valencia, compartiendo cartel y éxito con Josefina Cola (5). También pasó por el teatro Circo de Albacete, antes de presentarse, bien entrado el mes de febrero, en el Lux Edén de Granada, donde “obtuvo un éxito completo desde la noche de su debut” con su repertorio del “género flamenco, canciones cubanas, monólogos y jotas, […] magistralmente interpretado”, y con su película taurina (6).

Durante los meses de primavera recorrió distintas provincias españolas. Se reencontró con sus paisanos de Caravaca en un teatro Thuillier “de bote en bote” y actuó con éxito en el salón Azul de la vecina Cieza (7). Asimismo, junto a la pareja de baile formada por Lola Bravo y Trujillo, se presentó en el cine La Rosa de San Fernando y en el salón La Amistad de El Puerto de Santa María, “con un escogido programa en el que figuraba la jota de El Fruto de los Tenorios, que la cantó con el gusto y la maestría que sabe imprimir esta artista a cuantos números ejecuta, […] además de su hermosa y potente voz” (8).

Tras su paso por el teatro Oscense de Huéscar y el salón Recreo de Baza (9), a principios de junio regresó a Caravaca para inaugurar el salón de la Cruz, de su propiedad, y ofrecer una serie de representaciones durante los primeros días de funcionamiento del local, que tenía “una cabida de 250 butacas y 350 entradas generales, pudiendo trabajar en el escenario, no solo números de varietés, sino también compañías de zarzuela o verso que no cuenten con mucho personal” (10).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

En el mes de julio emprendió una gira por Portugal, que comenzó en el Splendid Foz Garden de la localidad de Algés. Su debut constituyó todo un éxito, puesto que “‘La Salerito’ es un auténtico tipo de hermosura de la mujer andaluza con un timbre de voz encantador de frescura y gracia”, que “en sus escogidas canciones regionales logra entusiasmar a los espectadores, que quedan admirados ante las múltiples transformaciones que lleva a cabo”. “Su verdadera distinción es realzada por la riqueza de sus toilets confeccionadas en la Maison Degamond de París” (11). 

Allí permaneció varias semanas, con prórroga incluida, y después pasó al salón Trinidad de Lisboa, compartiendo cartel con la Goya y la Romerito (12). Tras una breve temporada en el teatro López de Ayala de Badajoz, donde coincidió con Amalia Molina y Les Sobernil, en la segunda semana de agosto regresó al país vecino para actuar en Setúbal, Figueira y Lisboa, “con colosal éxito” (13).

Una vez cumplidos sus compromisos en Portugal, retomó sus actuaciones en el López de Ayala de la capital pacense, con gran éxito de crítica y público:

“Con un lleno estruendoso verificóse la función  […]

… esta gentil bailarina tiene un dominio completo del baile; su cuerpo, de una elasticidad asombrosa, se presta a las más difíciles posturas; sus pies apenas tocan el suelo, siendo tal el arte, la gracia y el gitano salero de esta artista singular, que con justicia lleva el nombre artístico de La Salerito.

Cantando, sus canciones están impregnadas de esta dulce poesía andaluza, triste y reidora, ‘que canta cuando llora y llora cuando canta’”(14).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

Actuó también en el teatro Calderón de la Barca de Montijo, donde cosechó un nuevo triunfo (15), antes de regresar a tierras murcianas. En el cine Varietés de la capital demostró conocimiento escénico y “cierta picardía en las tablas que difícilmente tienen todas las de su arte, pues no hay couplet que el público no le aplauda de verdad” (16). 

Siguió coleccionando ovaciones en el teatro Pastor Rubira de Calasparra, el Circo-Teatro de La Unión, el salón Novedades de Alicante, el teatro Liceo de Alberique, el Palacio de Cristal de Valencia, el teatro Circo de Denia y el teatro Oberón de Burriana (17). “Posee La Salerito una cantidad de artista por toneladas, que va esparciendo por donde pasa, cambiándolo por aplausos frenéticos y ovaciones delirantes” (18).

Pasó las Navidades trabajando en Puertollano y en las primeras semanas de 1914 deleitó a los públicos de Manzanares y Albacete con sus “clásicos aires andaluces, que domina a la perfección” (19). En febrero emprendió una nueva tournée por la zona de Lisboa, con actuaciones en locales como el salón de Vila Franca de Xira o el salón Foz de la capital, donde supo “captarse las simpatías” del respetable con sus números del género flamenco (20). 

En abril se anunció en el Concert Madrileño de la Villa y Corte (21); y durante los meses de junio y julio recorrió varias localidades extremeñas junto a la bailarina Electra. En el cine de Azuaga “escucharon ovaciones sin cuento” por sus muchos “méritos y sus condiciones excepcionales para triunfar en el género” (22); y en el teatro de Santa Isabel de Llerena triunfaron “en toda regla, […] con su arte y con su gracia”, magistralmente acompañadas por un terceto dirigido por el compositor Augusto José Vela.

“‘Salerito’ es una mujer completamente hermosa, y tiene una voz potente y bien timbrada; dice y vocaliza muy bien y posee en su garganta recursos sobrados para arrebatar al público con las cadencias sentimentales de sus ‘Granadinas’ o las notas vibrantes y enérgicas de la arrogante jota; viste lujosamente y tiene soltura y gracia para andar por el escenario; así se puede decir ‘soy artista’. Fue constantemente ovacionada” (23).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

En el segundo semestre del año la hemeroteca es parca en noticias sobre la actividad de Antonia Martínez. La sitúa en lugares como el teatro Moderno de Alcázar de San Juan, el Espinel de Ronda, el salón Apolo de Algeciras, el salón Ideal de Gibraltar, el cine Luz de Ceuta, el teatro Circo Ibérico de Ayamonte y el Gran Cine de Córdoba (24); y, a finales de enero de 1915, anuncia que se encuentra “en negociaciones para quedarse en arriendo con el Salón Moderno” de esta última ciudad. Asimismo, recuerda la generosidad de la artista durante su actuación en la misma, al ceder el producto íntegro de la entrada una de las noches a las Hermanas de la Caridad (25).

En agosto de ese mismo año la prensa antequerana anunció su contratación por el cine Moderno durante las fiestas locales, para interpretar sus cantes flamencos y regionales acompañada a la sonanta por el profesor Pedro Montero, Niño de Lucena (26). Sin embargo, unos meses antes el diario Crítica la situaba en la ciudad argentina de Córdoba, junto a una compañía de varietés organizada por los empresarios Cano y Casajuana, y encabezada por la cupletista Resurrección Quijano (27). Por tanto, una de esas dos informaciones probablemente fuese errónea.

Lo que sí está constatado es que en abril de 1916 la Salerito se encontraba en La Habana, donde intervino en una velada a beneficio del agente teatral Eduardo López que se celebró en el teatro Miramar y en una función dedicada a los empleados del coliseo Campoamor, en las que coincidió con artistas como Ángeles de Granada, Doloretes y Antonio de Bilbao (28).

Durante su estancia en la capital cubana, impresionó en la casa Columbia trece registros sonoros de estilos como garrotín, isa canaria, tangos, cuplés, pregón, cartageneras y murcianas ーcon acompañamiento de orquestaー; marianas y garrotín ーcon acompañamiento de guitarraー.

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el mes de mayo embarcó en el transatlántico Antonio López, que arribó al puerto de Barcelona el día veinticinco. Recién instalada en la Ciudad Condal, en compañía de su esposo y varios amigos, recibió en su domicilio a José Manzanares Nausa, crítico de la revista Eco Artístico, a quien concedió la primicia de los “laureles y plata” cosechados en aquellas tierras: “Pues mire usted, Manzanares: No puedo quejarme del público cubano; me ha colmado de atenciones en todas mis actuaciones, y en dos beneficios que he dado me han llenado el teatro y me han hecho muchísimos regalos” (29).

No obstante, según confesó, “Aquello está muy malo, por allí andan muchos artistas sin poder volver a España… […] Sí, señor: dígalo usted en su periódico para que lo sepan todos: allí hoy no hay más que mucha miseria; si no hubiera sido por eso, todavía estaría yo por allá” (Ibidem).

También habló a su interlocutor sobre su última actuación en tierras americanas, en el salón-teatro Ideal de la ciudad estadounidense de Tampa, donde hizo “un bonito negocio”. Dio fe de ello el diario El Comercio, que le dedicó estas encomiásticas líneas:

“El viernes de la semana pasada debutó […] con ruidoso éxito, la artista de gran fama Antonia Martínez La Salerito, […] una cantadora y bailadora de flamenco que parte er corasón.

En su género La Salerito es insuperable, lo non plus ultra, no tiene rival. […]

¿Quién al hablar de esta salerosa andaluza, madre de los encantos y el salero, no se sentiría impulsado al elogio del arquetipo perfecto, a la alabanza, a lo suigéneris [sic] del estilo, a la proclamación de la gracia atrayente, subyugadora de esa diosa, de esa saladísima gitana de cabellera endrina, de mareante cuerpo y de ojos garzos, que asesinan? […]

¡Olé! presiosa criatura. Bendita zea tu perzonilla por la grasia divina que Dios te ha dao. ¡Olé por tu salero!” (30).

Notas:

(1) Eco artístico, 25-10-1912, p. 22; La Crónica de Valls, 26-10-1913, p. 3; Eco artístico, 5-11-1912, p. 32.

(2) Eco Artístico, 25-11-1912, p. 35.

(3) El Cine, 30-11-1912, p. 8.

(4) El Diluvio, 5-12-1912, p. 5.

(5) El Pueblo, 1-1-1913, p. 2.

(6) Eco Artístico, 25-2-1913, p. 24.

(7) Eco Artístico, 5-4-1913, p. 25; Eco Artístico, 15-4-1913, p. 28.

(8) El Guadalete, 27-4-1913, p. 1.

(9) Eco Artístico, 25-5-1913, p. 16; Eco Artístico, 6-5-1913, pp. 8-9.

(10) Eco Artístico, 5-6-1913, p. 54.

(11) O Intransigente, 5-7-1913, p. 3; Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(12) Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(13) Eco Artístico, 5-8-1913, p. 33; Eco Artístico, 15-8-1913, p. 30.

(14) Eco Artístico, 25-8-1913, p. 64. Tomado de La Correspondencia Extremeña.

(15) Eco Artístico, 5-9-1913, p. 53.

(16) Eco Artístico, 15-9-1913, p. 40.

(17) Eco Artístico, 25-9-1913, p. 37; Eco Artístico, 25-10-1913, p. 30; Diario de Alicante, 31-10-1913, p. 3; Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24; El Pueblo, 19-11-1913, p. 2; Eco Artístico, 15-12-1913, pp. 25-26; Eco Artístico, 25-12-1913, p. 37.

(18) Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24.

(19) Eco Artístico, 25-12-1913, pp. 47-48; Eco Artístico, 15-1-1914, p. 32; Eco Artístico, 25-1-1914, p. 44.

(20) Eco Artístico, 25-2-1914, p. 42; Eco Artístico, 25-4-1914, p. 43.

(21) Eco Artístico, 15-4-1914, p. 17.

(22) Eco Artístico, 15-7-1914, p. 18.

(23) Un Triunviro, La Región Extremeña, 27-6-1914, p. 1.

(24) Eco Artístico, 25-8-1914, p. 14; Revista de Varietés, 10-9-1914, p. 10; Eco Artístico, 15-9-1914, p. 15; Eco Artístico, 5-10-1914, p. 34; Eco Artístico, 5-11-1914, p. 15; Revista de Varietés, 30-10-1914, p. 9; Diario de Córdoba, 8-1-1914, p. 2.

(25) Zurita, Diario de Córdoba, 28-1-1915, p. 1.

(26) Heraldo de Antequera, Feria y Fiestas de Agosto 1915, p. 2.

(27) Crítica, 19-3-1915, p. 7; Crítica, 15-3-1915, p. 6.

(28) Enrique Fontanills, Diario de la Marina, 6-4-1916, p. 5; Diario de la Marina, 14-4-1916, p. 6.

(29) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(30) Texto publicado por el diario El Comercio de Tampa, transcrito por Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (II)

Tras su brillante temporada en Caravaca, en octubre de 1911 Antonia Martínez actuó en el teatro Mora de Huelva y en el salón Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con la cupletista la Goya, el imitador de animales Inemileb, la pareja de baile Serrana-Moreno y los duetistas italianos les Bigliani-Esedra, entre otras atracciones de variedades (1). La “excelente cantadora de flamenco” se anunció después en el salón Venus de Gibraltar, donde cosechó abundantes aplausos (2).

A principios de noviembre regresó al teatro Thuillier de su localidad, donde cantó “con mucha afinación y sumo gusto, especialmente las ‘Marianas’ y ‘granadinas’ que entusiasman al numeroso público que a diario llena la sala […], viéndose obligada […] a repetirlas todas las noches entre nutridas salvas de aplausos” (3).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Pocas semanas más tarde debutó con éxito en el Petit Palais de Madrid, en cuyo programa también figuraban la bailarina Carmen de Granada, el transformista Rafael Arcos y los excéntricos cómicos Godin et Miss Mary, entre otras figuras de varietés. “Las canciones andaluzas y cubanas que forman su repertorio hubo de repetirlas infinidad de veces, a petición del público que con grandes aplausos demostró su agrado” (4). 

Los compromisos adquiridos le impidieron prorrogar su contrato y el primer día de diciembre “la simpática y renombrada cupletista” hizo su presentación en el salón Novedades de Valencia, compartiendo cartel con la bailarina internacional Hermosa Lucerito, la bailaora Estrella de Andalucía y la cupletista moderna Gentil Friné.

“La Salerito canta con gracia y picardía, no exentas de arte, malagueñas y otros estilos andaluces; se marca garrotines y repiqueteos y, en suma, constituye un buen elemento para atraer al público […]. Los espectadores la ovacionaron entusiásticamente” en todas las secciones en las que actuó, y la llamaron “repetidas veces al proscenio” (5).

Durante su estancia en la capital del Turia también intervino en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa, en la que cantó unas granadinas que fueron premiadas con grandes aplausos por el respetable, y ella correspondió “bailando y cantando un garrotín” (6).

Recién estrenado el año 1912, la prensa la sitúa a la Salerito, “coupletista de mérito indiscutible”, en el teatro Principal de Castellón, donde constituyó “un acontecimiento grandioso, pues con sus canciones, y entre ellas la del ‘Ven y ven’ y ‘La Serafina’, es capaz de trastornar a cualquiera”. Completaban el cartel la bailaora Rafaela la Tanguerita, la canzonetista Paquita Escribano, el equilibrista Mr. Mateu, la Trouppe Radium y la bailarina Carmelita Ferrer, entre otras figuras del género ínfimo (7).

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

De allí pasó al teatro Gayarre de Barcelona, donde permaneció varias semanas junto a una compañía internacional de varietés en la que destacaban atracciones como Los Mingorances, el Negro Florencio, las pareja de bailes de palillos Hermanos Leal, la Sevillanita o las bailarinas Hermanas Carolinas (8).

La “eminente artista creadora de las canciones cubanas, marianas, tangos y granadinas” (9) cosechó abundantes ovaciones del público y no pocas alabanzas de la crítica:

“Y ahora vamos a hablar de Antonia Martínez, La Salerito. No la conocía a usted, prenda; pero lo primero que tengo que decirle es que en su cuerpo hay mucho de su nombre artístico. ¿Gracia? ¿Gusto? ¿Arte? ¿Voz? ¿Lujo?… De todo hay en esa personilla. Sepa usted, ideal mujer, que ha levantado un muerto. […] Me refiero a este Teatro, que estaba algo decaído y con la figura de usted se ha ido arriba” (10).

“LA SALERITO, sólo con su presentación, encuentra una acogida tan franca en los espectadores más exigentes, […] y la artista baila admirablemente, canta couplets originales y con gracia picaresca que encanta, y su repertorio abarca desde la canción cubana al género flamenco, y la valiente jota constituye en LA SALERITO una especialidad.

Es también LA SALERITO una habilísima intérprete de monólogos intencionados, demostrando con esto que no es una artista adocenada que solo canta por llenar una sección, sino una enamorada del Arte que a él se subyuga” (11).

En la última semana de enero, con un caché superior, Antonia pasó al music hall La Buena Sombra “como estrella, trabajando la última, de treinta artistas que hay, y proporcionando unos llenos, que ni en la iglesia en misa de doce”, con un “exitazo […] que jamás habrá soñado” (12). La anunciaron como la “reina de las cupletistas de género flamenco”, “la gracia por arrobas”, “coupletista fin de siglo” y “la flamenca más flamenca, entre toda la flamenquería flamenca” (13).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Compartió cartel y escenario con figuras como las Tudelinas, Maldonado, Nanine, les Sobernil, Overlinda, las Giraldinas, las Bilbaínas y Lola Aragón, entre otras, y protagonizó números como El salero de Salero, junto a Gordito (14). Los críticos volvieron a rendirse ante ella:

“Cada vez que sale a escena se alegra uno de haber nacido. ¡¡Qué gitanismo el de esta mujer, y qué gracia le ha dado el Señor en ese cuerpecito serrano!! Menudas ovaciones oye esta artistaza. ¡Ah!, muy bonito el trajecito nuevo de concierto, en el que demuestra un gusto irreprochable y un bolsillo repleto: vaya un lujo, ‘camará’” (15).

Ofreció unas cuantas representaciones en el salón Novedades de Caravaca, con gran éxito (16), y a continuación marchó a la Villa y Corte, para debutar el siete de marzo en el salón Madrid, que ofrecía un programa de cine y variedades a cargo de las cupletistas Amparito Medina y Salud Ruiz, las bailarinas la Maravilla y las Pilarcillas, y los equilibristas excéntricos Wellying and Partner, entre otras figuras (17).

Durante su estancia en la capital, el empresario del salón, Sr. Villegas, y el poeta Federico Gil Asensio organizaron una fiesta a puerta cerrada en la plaza de Vista Alegre, en la que la Salerito demostró sus dotes para el arte de la tauromaquia.

Ante un reducido grupo de amigos e invitados, entre los que destacaba la presencia de las bailarinas Nenita y Maravilla, y escritores como Oria, Torres, González Blanco, Carrión, Cerezo y Pérez Olivares, Antonia toreó y mató a un becerro bajo la dirección de su marido, el banderillero cordobés Platerito (18), que a su vez fue asistido por Frutitos y el Húsar.

“La Salerito, como profesional taurina, no es una gran cosa, preciso es confesarlo; pero, ¿cuántas mujeres harían lo que ella? Vestida de elegante traje corto, toreó de capa, banderilleó y pasó de muleta, demostrando valor y hechuras taurinas. […]

La fiesta terminó entre la mayor alegría, festejando todos a la Salerito, que, si en las tablas del escenario conquista aplausos, puede renovar éstos en la arena taurina, si se dedicara a la profesión” (19).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

Salió después un segundo becerro, que fue lidiado por los chicos de la prensa, y se sirvió un ágape en pleno redondel (20). La faena de la Salerito fue impresionada en una cinta cinematográfica que se estrenó en el salón Madrid y pasó a formar parte de su repertorio, como un número más. El catálogo de la Filmoteca Nacional de España ofrece los siguientes datos sobre la película:

“Título: Fiesta taurina por ‘La Salerito’ 

Producción: […] Iberia Cines, 1912. […]

Variantes del título: Fiesta campera

Sinopsis: Antonia Martínez Burruezo ‘La Salerito’, Emperatriz del Cante Flamenco, ejecuta varias suertes del toreo. Además, montada a caballo, aparta una brava corrida de toros. Y es que ‘La Salerito’ es torera, es baturra, es flamenca y es gitana de pura raza.

[…] Rótulos montados en la copia: La ‘Salerito’ atraviesa un río para ir en busca del becerro. Acosando un becerro. Salida de la Prensa e invitados para la plaza. Un descanso en el camino. Salerito saludando a Nenita antes de la corrida. La corrida. La comida”.

En el mes de abril “la hermosa canzonetista de aires españoles y americanos” cosechó un grande y prolongado triunfo en el salón Vizcaya de Bilbao (21); y reapareció en el salón Novedades de Caravaca, donde su película fue muy apreciada (22). En mayo se presentó en Rota y compartió cartel con Dora la Cordobesita en el salón Novedades de Málaga (23). Durante su estancia en esta ciudad asistió a una corrida de toros en la que, vestida de jerezana, pidió las llaves del toril montada a caballo, “con todo el aquel gitano que ella sabe poner en sus cosas. Se la ovacionó en las evoluciones y lo hizo mejor que muchos diestros en la equitación” (24).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

Poco después debutó en el salón Imperial de Melilla, donde coincidió con la cupletista Blanca Azucena, las campanólogas Hermanas Castilla, los acróbatas los Villalpando y el número japonés Mikasa-Chokichi. Entusiasmó al público con su lujosa presentación y “arrogante figura”, su “bien timbrada voz” y su “gusto para cantar” (25), hasta el punto de que tuvo que ser prorrogada.

Tras un aplazamiento de su contrato a causa de una enfermedad, en el mes de julio actuó en el cine Escudero de Cádiz y en el cine La Rosa de San Fernando (26), antes de emprender una exitosa tournée por la región de Murcia, con paradas en el salón El Brillante de Cartagena, el salón España de Águilas, el salón de Varietés de Ceheguín y el homónimo de Calasparra, el teatro Pastor de Rubira, el teatro de Moratalla y el salón Varietés de Caravaca.

Notas:

(1) Eco Artístico, 15-10-1911, p. 39; El Liberal, 18-9-1911, p. 2; El Liberal, 26-9-1911, p. 3.

(2) Eco Artístico, 25-10-1911, p. 10.

(3) El Liberal, 7-11-1911, p. 2; citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia.

(4) El País, 19-11-1911, p. 3.

(5) El Pueblo, 2-12-1911, p. 2.

(6) Adolfo Rodríguez Casanova, El Correo, 19-12-1911, p. 1.

(7) Eco Artístico, 15-1-1912, p. 9.

(8) El Diluvio, 20-1-1912, p. 12; Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(9) El Diluvio, 11-1-1912, p. 1.

(10) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(11) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16.

(12) Eco Artístico, 5-2-1912, pp. 8-9.

(13) La Publicidad, 27-1-1912, p. 6; El Poble Catalá, 9-2-1912, p. 4; La Publicidad, 17-2-1912, p. 6; El Poble Catalá, 13-2-1912, p. 4.

(13) La Publicidad, 5-2-1912, p. 4.

(14) Eco Artístico, 15-2-1912, p. 7.

(16) Eco Artístico, 5-3-1912, p. 10.

(17) Eco Artístico, 15-3-1912, p. 8.

(18) En esa época estaba en activo el torero madrileño Gregorio Taravillo Amorós, conocido como Platerito. No obstante, según los datos que ofrece la prensa, parece más probable que se tratase del banderillero cordobés Manuel Zurita, padre del banderillero del mismo nombre Manuel Zurita Romero, ‘Platerito’.

(19) B., La Correspondencia de España, 17-3-1912, p. 5.

(20) En ese momento, de forma inesperada, apareció una vaquilla, que dio un revolcón y empitonó a Benito Calzado, ‘Padre Benito’, jefe de la claque de los teatros madrileños  (Heraldo de Tortosa, 24-4-1929, p. 3).

(21) Eco Artístico, 25-4-1912, p. 13.

(22) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 16.

(23) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 21; El Popular, 20-5-1912, p. 3.

(24) El Popular, 20-5-1912, p. 5.

(25) El Telegrama del Rif, 22-5-1912, p. 3.

(26) Arlequín, Diana, 12-7-1912, p. 10; El Guadalete, 13-7-1912, p. 1.

(27) El Eco de Cartagena, 12-7-1912, p. 2; Eco Artístico, 25-8-1912, p. 20; Eco Artístico, 25-9-1912, pp. 7-8.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (IV)

En abril de 1922 la Cordobesita regresó cual golondrina al salón Imperial de Sevilla, que la recibió con honores de soberana, pues al “título ya anterior de emperatriz de los gitanos” ahora sumaba los de “reina de la alegría” (1), “reina indiscutible del cuplé” y del arte jondo, dado que el suyo es “un flamenco de sangre azul, que está muy por encima del ‘rengue rengue’ de los flamencos de cartón” (2). 

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

La crítica la encontró “más guapa, […] más graciosa, más flamenca que nunca y con cinco depósitos de sal molida, que desparrama por arrobas”. Brilló especialmente en el Fandanguillo de Almería, en el que se mostró “rítmica, solemne, gitana” (3), y en el cuplé La cruz de mayo, de Font y Valverde, que el público le hizo repetir en varias ocasiones (4).

Durante su estancia en la ciudad hispalense Dora fue contratada por el barón de Rothschild para actuar en las fiestas de inauguración de su casa parisina y ofrecer dieciocho representaciones en el teatro Antoine, por un montante total de 32.000 pesetas (5). Además, el aristócrata encargó a Gustavo Bacarisas un retrato de su admirada artista, cuyo paradero hoy se desconoce. Al decir de quienes tuvieron la suerte de contemplarlo, constituía hasta ese momento “la obra maestra” del pintor:

“La figura aparece en un delicioso movimiento de baile con los bellos brazos sensuales, en alto, sirviendo de marco a la cara pícara e ingenua, mimosa y enfadona de la gentil gitanilla enigmática. En el fondo, se ven unos naranjos esfumados, y se adivinan […] unos típicos edificios de barrio. Una chaquetilla, oro y grana, se ciñe al busto airoso; y la pomposa enagua […] vuela en el ambiente, exhalando fragancias de juventud. Sobre toda la maravilla del conjunto, se destaca una roja mantilla de madroños” (6).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

De Sevilla marchó a Córdoba, para seguir cosechando triunfos en el teatro Circo y en la feria de mayo. El crítico del diario La Voz, que firma como Aristeo, exaltó la naturalidad y exquisitez de su arte, que “no tiene las severas huellas del estudio, ni la austeridad de lo premeditado” (7). Lo que más le impactó fue su baile:

“Dorita es muy femenina… Baila con todas las fibras de sus entrañas, sintiendo el palpitante ritmo que imperioso arde en su alma […]. 

Bailando, todo en ella es movilidad, arte, expresión, belleza… […] Sus manos […] acarician las castañuelas con cariño de virgen, arrancándoles un repiqueteo sonoramente inconfundible.

Parece unos momentos al bailar, triste, otros jovial, algunos que jura, otros que desprecia, ostentando con majestad de reina la suprema expresión de toda la complicada alma andaluza rebelde y buena” (8).

Durante los meses de verano la “reina del cante flamenco” (9) se presentó en el teatro de la Latina de Madrid, en el Vital Aza de Málaga y en el Eslava de Jerez, entre otros coliseos. En octubre regresó a Sevilla para ofrecer una nueva temporada de actuaciones en el Imperial, donde demostró su dominio del cuplé andaluz en todas sus variedades ーsatírico, frívolo, sentimental…ー y estrenó dos nuevas creaciones, La Velá de Santa Ana, de Font de Anta y Hernández Mir, y La Venta de Eritaña, de Font y Alcaide de Zafra.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Tras su función de beneficio y despedida, Fernando de los Ríos le dedicó un artículo en el que la consideraba un “crisol de andalucismo” (10); y Castro Molins trató de plasmar con palabras su danza más emblemática:

“… baila con insuperable maestría, el Fandanguillo de Almería.

Sus pies chiquititos, de princesa japonesa, bordan los bellos y armoniosos pasos de la danza.

Suenan los crótalos, que en sus manos bellísimas, agitándose en el aire, cual dos bellas y aladas mariposas de ensueño, tienen suaves y armoniosos arpegios musicales.

Su cuerpo, digno de ser moldeado por Fidias, es todo euritmia en este baile, que tan magistralmente interpreta.

Su gracia, enorme y personalísima, se desborda. […]

Taconea. Sus tacones hacen bellas filigranas en las tablas de la escena.

Y sonríe, segura del dominio de su arte. 

Su cuerpo vibrante y ambarino […] de gitana, se enarca en un supremo y bello gesto de pasión…” (11).

Durante su estancia en la capital andaluza también intervino, junto a la canzonetista la Goya, en una fiesta ーcon baile y buñoladaー en honor de los reyes de España que se celebró en el palacio árabe de la Exposición Hispano-Americana, sito en la plaza de América. En ella interpretó las canciones Trinidad la Petenera, ¡Qué cosas tiene! y La velá de Santa Ana, además de su famoso Fandanguillo de Almería (12).

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Poco después recibió una carta de Félix Camoin, director delegado del barón de Rothschild, en la que este le comunicaba la rescisión de su contrato por falta de disponibilidad del teatro Antoine y de otras salas parisinas. Como compensación percibió la nada desdeñable cifra de diez mil pesetas (13).

A mediados de noviembre, “segura de que la corona de lo jondo, legítimamente le corresponde” (14), debutó en el teatro Principal de Cádiz, ante un público entusiasmado que aplaudía sin cesar a la “garabita” ーcomo la llamaban los gitanos, “conjunción de lo señoril y lo flamenco”ー y a su perro Faraón, que cada noche salía a escena a recoger las monedas que le arrojaban al escenario (15).

Regresó después a Madrid, a cosechar un nuevo triunfo en el Lara, y despidió el año en el coliseo Cervantes de Albacete, donde estrenó cuatro nuevos decorados del prestigioso escenógrafo Manuel Fontanals (16) y participó en la zambra gitana del segundo acto del sainete El niño de oro, de José María Granada, que fue llevada a escena por la compañía de Carmen Moragas. Ofreció, además, un fin de fiesta en el que cantó Córdoba la bella, Trinidad la Petenera, Jesús, María y José, Soy canastera, Vaya Benito con Dios y El Sanguango, e interpretó unos Fandanguillos de Almería (17).

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

En febrero de 1923 reapareció en Lara como fin de fiesta, compartiendo cartel con una compañía teatral encabezada por Leocadia Alba. Una vez concluida su brillante actuación, con “mayor [éxito] en los bailes que en los cuplés” (18), sus amigos y admiradores ーel pintor Julio Romero de Torres, los compositores Font de Anta y Amadeo Vives, y los periodistas Serafín Adame y el Caballero Audaz, entre otrosー la agasajaron con un almuerzo íntimo que se celebró en el restaurante Villa Rosa (19).

Tras descansar unos días en Córdoba para reponerse de una gripe y una afonía que la obligaron a cancelar varios contratos, el Sábado de Gloria “la más grande de las artistas contemporáneas”, la “más gitanamente graciosa […] y la que más admiradores incondicionales tiene” (20), reapareció en el Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con el prestidigitador y ventrílocuo D’Anselmi, y la bailaora Pilar Calvo

Además, durante la Feria de Abril se repartió el protagonismo con la más grande de las cantaoras, la Niña de los Peines, y a finales de mes ofreció una función extraordinaria a los infantes don Carlos y doña Luisa, que la felicitaron con entusiasmo (21). En esa época la discográfica Odeón anunció “nuevas impresiones de los últimos éxitos de Dora, princesa gentil y airosa del califato espiritual de Córdoba musulmana” (22).

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Se escapó un par de semanas a Cádiz para recoger un nuevo triunfo en un teatro Principal abarrotado, con números como Lobá, La cura, La ‘arriá’ en Triana, ¿Pasa algo?, La rosa de los calés o De joyo membrillo (23). Después volvió a la ciudad de la Giralda, donde participó en una velada necrológica celebrada el dieciséis de mayo en el teatro Cervantes en memoria del malogrado diestro Joselito

En ella intervinieron los escritores Manuel Machado, Enrique Sánchez Alarcón y Gregorio Corrochano, y Dora “cantó de un modo insuperable” la canción Claveles de sangre (24). Meses más tarde declaró: “Esta ha sido la noche más emocionante de mi vida y, por mucho que viva, nunca se apartará de mi recuerdo” (25). Al día siguiente todos fueron invitados por Ignacio Sánchez Mejías a su finca de Pino Montano, donde disfrutaron de un selecto menú y una deliciosa sobremesa amenizada por el cante de Diego Antúnez y la guitarra de Manolo de Huelva (26).

Unas semanas más tarde, la noche del Corpus, la Cordobesita debutó en el teatro Cervantes de Granada, “vestida con un lindísimo traje de tisú de oro cubierto de encaje chantilly, cuyo cuerpo está bordado de grandes pensamientos que caen en artísticas estolas y de pedrería que entreteje fantástico dibujo”; y “triunfó absolutamente, rotundamente” (27). Unos días más tarde se unió al programa la Niña de los Peines, acompañada a la sonanta por Habichuela (28). 

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Al decir de la crítica, en artistas como Raquel Meller, la Argentinita o Dora, el cuplé no era ya “la canción afrancesada, ligera, superficial y picaresca, cuando no francamente indecente, acompañada de movimientos lascivos y guiños maliciosos”, sino “una obra de arte verdadero”. Los más apreciados por el público eran los “dramas líricos comprimidos”, como La Venta de Eritaña o La gitana del Sacromonte, ambos creaciones de la Cordobesita (29). 

Aunque había quienes la consideraban “un poquito flamenca, un poquito gitana, para aceptarla enteramente como artista seria”, esto no suponía ningún inconveniente en su tierra andaluza: “¿Qué cuando canta o baila derrama la sal, cuando el cuplé lo pide, por arrobas y hasta por quintales? […] Con tal que sea verdadero arte, puede ser serio o alegre” (30). Es más, Martín Scheropf reivindicaba la faceta dramática de Dora:

“Todos la citan y la ensalzan por su gracia andaluza, porque es muy flamenca y muy gitana, y apenas se fijan […] en que Dora vale también enormemente, inmensamente, como artista seria, esto es, interpretando magistralmente, con toda la perfección de la más grande trágica, cuplés dramáticos y trágicos […]. Y es que, como tiene mucho talento, gracia extraordinaria (como ninguna), exquisita sensibilidad […] y además siente hondamente, todo lo hace bien” (31)

Notas:

(1) La Unión, 15-4-1922. Archivo ON.

(2) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(3) Rabbí, La Unión, 16-4-1922. Archivo ON.

(4) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(5) El Imparcial, 26-4-1922, p. 1.

(6) Hermetes, La Unión, 2-9-1922. Archivo ON.

(7) Aristeo, La Voz, 24-5-1922, p. 1.

(8) Aristeo, La Voz, 1-6-1922, p. 3.

(9) Heraldo de Madrid, 28-8-1922, p. 6.

(10) Fernando de los Ríos, La Unión, 29-10-1922. Archivo ON.

(11) A. de Castro Molins, La Semana Gráfica, 4-11-1922, p. 7.

12) La Unión, 17-10-1922. Archivo ON. Poco después, tras la incorporación de Portugal, la exposición cambió su nombre por el de Iberoamericana.

(13) El Noticiero Sevillano, 3-11-1922, p. 5.

(14) El Noticiero Gaditano, 16-11-1922, p. 1.

(15) El Noticiero Gaditano, 18-11-1922, p. 1.

(16) El Diario de Albacete, 29-12-1922, p. 1. En 1928 Manuel Fontanals creó el decorado y los figurines para el ballet Juerga, de Antonia Mercé, la Argentina; y en 1933 se encargó de la escenografía de El amor brujo, de Encarnación López, la Argentinita.

(17) El Diario de Albacete, 30-12-1922, p. 1.

(18) E. M., La Época, 5-2-1923, p. 3.

(19) La Voz, 16-2-1923, p. 2; Diario de Córdoba, 21-2-1923, p. 1.

(20) El Liberal, edición de Sevilla, 31-3-1923, p. 3: 1-4-1923, p. 3.

(21) La Unión, 29-4-1923. Archivo ON.

(22) El Liberal, edición de Sevilla, 23-3-1923. Archivo ON.

(23) El Noticiero Gaditano, 4-5-1923, p. 1; El Noticiero Gaditano, 5-5-1923, p. 1.

(24) La Voz, 18-5-1923, p. 2; La Publicidad, 19-5-1923, p. 2.

(25) La Voz de Castilla, 2-12-1923, p. 5.

(26) El Liberal, edición de Sevilla, 19-5-1923, p. 3. Archivo ON.

(27) Noticiero Granadino, 2-6-1923, p. 2.

(28) La Publicidad, 8-6-1923, p. 2.

(29) Noticiero Granadino, 7-6-1923, p. 1.

(30) Ibidem.

(31) Martín Scheropf, Noticiero Granadino, 13-6-1923, p. 1.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (I)

En la historia del flamenco existen casos notables de artistas precoces, que iniciaron sus carreras profesionales a una edad muy temprana, normalmente impelidas por una mezcla de vocación y necesidad, que llevó a niñas como Pastora Pavón o Carmen Amaya a convertirse en sostenedoras de una extensa familia. También con muy pocos años, Encarnación López, la Argentinita, inició su peregrinar por los teatros de variedades de toda España, convertida en una seria competidora de las grandes figuras del género.

Dora la Cordobesita en portada de la revista Diana, 22-1-1911.

Dora la Cordobesita en portada de la revista Diana, 22-1-1911.

Apenas un lustro después, y con un perfil similar al de Encarna, irrumpió en la escena española Dora la Cordobesita, otra joven promesa que no tardó en convertirse en una brillante realidad. No obstante, tal vez por su temprana retirada de los escenarios, cuando se encontraba en la cumbre de su fama, su nombre no luce hoy con el brillo que merecería en los anales de la danza y la canción española. Sirva esta serie de artículos para reivindicar a quien sin duda es una de las mayores figuras que ha dado la tierra cordobesa.

Dolores Castro Ruiz nació el 25 de mayo de 1901 en el número cinco de la calle Valderrama, en pleno casco histórico de la capital (1). Sus padres nunca llegaron a casarse, por lo que se crio con su madre y su abuela materna. Desde muy pequeña sintió la llamada del arte. Según su propio testimonio, debutó en el cine Ramírez de su ciudad a los diez años de edad, con una madrina de excepción:

“Yo iba casi diariamente al cine, para ver actuar a Pastora Imperio, y en mi casa imitaba algunos números de los que ella hacía. Me los vio hacer, le gustó, y me propuso sacarme ella misma a escena.

[…] Yo me puse a cantar el número, procurando imitarla, y Pastora se retiró del escenario a la mitad, a ver si yo me azoraba al quedarme sola […]. Con lo chica que yo era, y sin haber pisado un escenario en mi vida, seguí tan campante, y la gente me aplaudió” (2).

Dora la Cordobesita, en portada de la Revista Teatral, 30-10-1912.

Dora la Cordobesita, en portada de la Revista Teatral, 30-10-1912.

Ese fue el primero de los incontables triunfos que Dora cosechó a lo largo de su deslumbrante carrera, que está profusamente documentada en la prensa de la época. La referencia más antigua data de finales de abril de 1911, cuando aún no había cumplido los diez años de edad (3), y la sitúa en el teatro Circo de Córdoba, actuando en los intermedios de las obras llevadas a escena por la compañía cómica del actor Juan Pantaleón (4). Solo unos meses más tarde, la “pequeña cupletista” ya aparecía en portada de la revista gaditana Diana, que se hacía eco de sus exitosas actuaciones en Gibraltar y Zafra. Al decir de un diario de esta localidad, “‘Dorita’ es de las que convencen y le pronostican un brillante porvenir’” (5).

Su carrera arrancó con brío y no tardó en ser requerida en las principales capitales andaluzas –Cádiz, Granada, Málaga, Sevilla, Almería– así como en otras muchas localidades de nuestra geografía regional, desde Ayamonte hasta Linares. En 1914 realizó sus primeras giras por Extremadura y Levante; en 1915 viajó a las islas Canarias y Portugal; y en 1916 cruzó la frontera de Despeñaperros. Su gran versatilidad le permitió cultivar de forma excelente tanto el baile como el cuplé, y así lo certificó la crítica desde sus primeras actuaciones: “Dora la Cordobesita, artista monísima y que canta y baila que es un primor” (6).

Su primer repertorio estaba integrado por imitaciones de las estrellas del género de varietés y de grandes figuras del toreo, que ejecutaba con gracia, desparpajo y maestría: “Su trabajo de imitaciones, de difícil ejecución y expuesto a un fracaso al menor descuido, lo domina perfectamente” (7). Merece la pena destacar su interpretación de las canciones Tápame, de la Goya, y La pena, pena, de Pastora Imperio; o el pregón El pescaero, de Amalia Molina; así como el cuplé Los tres ases, inspirado en las figuras de Joselito, Belmonte y Rafael el Gallo.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Incluso se atrevía a ofrecer unas pinceladas de cante flamenco, no sin manifestar el gran respeto que le merecía el género: “-Respetable público –dijo– esta noche por ser mi beneficio y para complacer a ustedes, voy a cantar flamenco, como excepción. Soy casi una niña, y no tengo la pretensión de que ustedes me comparen con ‘la niña de los peines’. Ruego, pues, indulgencia” (8).

Esas palabras las pronunció Dora en junio de 1912 en el salón Novedades de Málaga, donde actuó durante cuarenta días consecutivos con enorme éxito. Poco después ya había quien consideraba que “puede compararse con las mejores de su género” (9), tal vez porque poseía un arte innato “que muchas de las ‘mayores’ aún no supieron o no quisieron dominar. Ella canta, baila y acciona con igual desenvoltura que si maestros de declamación y músicos famosos se hubieran esmerado en educarla; y nada más lejos de eso, Dora […] nació artista” (10).

Su progresión fue meteórica y en ello seguramente tuvo mucho que ver el contar con el respaldo de una figura como la de Antonio Cabrera, empresario teatral afincado en Córdoba que, no solo ejerció como su representante artístico (11), sino que encarnó para Dora lo más parecido a la figura de un padre. Él la acompañó en todos sus viajes y veló por el buen desarrollo de su carrera, que desde el principio se caracterizó por la búsqueda de la excelencia y la profesionalidad. Así, siguiendo el ejemplo de su admirada Amalia Molina, concedió gran importancia a la presentación escénica, y dotó a cada número del vestuario más apropiado, sin escatimar en gastos (12).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Con solo once años de edad, empezaba a ser considerada una “consumada maestra” (13), que triunfaba por “el arte, la graciosa desenvoltura, el estudio acabado de los bailes, la voz de irresistible simpatía […], una artista única en su género, que vela […] por el prestigio de lo andaluz, sin trampa de flamenquismo ni cartón de pandereta” (14). Las empresas se la rifaban y el estatus económico alcanzado incluso le permitía disfrutar de periodos de descanso vacacional (15).

Además de todos los méritos señalados, la crítica coincidía en destacar la gran personalidad de la Cordobesita, que, para seguir creciendo artísticamente, debía dar un paso más. En 1914, durante su gira por Extremadura, Pedro Fernández Santos se permitió hacerle la siguiente recomendación:

“… es indiscutible que ‘Dorita’ es una de las artistas de varietés, de más extenso repertorio, porque todos los géneros le son asimilables, y todos los dominan […]; ¿no es racional que yo le aconseje que procure hacerse uno suyo propio, con absoluta exclusión de todo aquello que pueda traer comparaciones con la gran Molina, con ‘Lulú’, ‘Argentinita’, ni la Imperio? […]

‘Dorita’ tiene voz y recursos suficientes para responder a todas las exigencias del pentagrama; ¿a qué, pues, imitar lo que a veces es malo?” (16).

No cabe duda de que estas palabras no cayeron en saco roto, ya que, sin dejar de lado sus “inimitables” imitaciones, en los años siguientes Dora fue incorporando en sus actuaciones –muchas veces, en exclusivacanciones y cuplés firmados por compositores como Manuel Font de Anta, Cándido Larruga o Vicente Quirós, con textos de Manuel Susillo, Salvador Valverde o Eduardo Montesinos, entre otros; así como danzas con música de Enrique Granados, Isaac Albéniz o Gaspar Vivas.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En mayo de 1916, con quince años recién cumplidos, alcanzó uno de los hitos a los que toda artista aspira, debutar en la Villa y Corte, y no en cualquier escenario, sino en la catedral de las variedades, el teatro Romea. Allí escuchó durante dos semanas “aplausos tan merecidos como ruidosos. […] venía precedida de gran fama, y […] la ha consolidado poderosamente, quedando consagrada como canzonetista y bailarina de gracia, arte, flexibilidad y dotes excepcionales” (17). Tanto fue así, que la empresa la hizo firmar un contrato para la siguiente temporada (18).

Tras su exitosa presentación en el Kursaal de Melilla, donde ofreció treinta y dos representaciones y estrenó el cuplé Aires de Córdoba (19), en el otoño de 1916 regresó a su ciudad para actuar en el teatro Circo, no ya como “la niña que empieza, sino [como] la gran estrella que triunfa. El decorado es estupendo y variadísimo, pintado por los mejores escenógrafos; el vestuario, riquísimo, y, sobre todo, […] arte fino y puro, sin adulteraciones, arte exquisito, maestría insuperable” (20).

El público llenó la sala cada noche y la colmó de ovaciones, hasta el punto de que se vio obligada a interpretar entre doce y catorce números por sección (21). Unas semanas más tarde debutó en el que pronto se convertiría en uno de sus escenarios más frecuentados, el salón Imperial de Sevilla, donde gustaron “especialmente unas bulerías que bailó con mucha gracia gitana” (22).

Anuncio de Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-6-1914).

Anuncio de Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 25-6-1914).

A sus quince años de edad, al decir del escritor Enrique Honrubia, contaba con potencial suficiente para llegar a superar a su gran maestra y referente:

“Distínguese Dora la Cordobesita en el género cañí, sin mixtificaciones, y en sus dos aspectos, canto y baile, y con tal verismo y originalidad, que su trabajo no encuentra similar con quien compararlo […].

… con un vestuario lujoso y apropiado y un decorado de primoroso valimiento, en el que figuran vistas y paisajes de ciudades andaluzas.

Por todo este conjunto, en fin tengo el convencimiento de que Dora la Cordobesita llegará a ser en breve otra Pastora Imperio, con la ventaja para Dora de que en ella la cantante no queda por debajo de la bailarina” (23).

En abril de 1917 regresó al teatro Romea de Madrid mas, a pesar del éxito obtenido la noche de su debut, decidió rescindir su contrato con Antonio Alesanco por los motivos que explicó en una carta enviada a la prensa, en la que dio buena muestra de su carácter:

“Yo venía actuando […] con gran satisfacción en el antedicho teatro […] pero la noche del 28, al negarme en la sección de las once a corresponder con la interpretación de otros números a los favores del público, adquirí el convencimiento, muy penoso, de que el empresario […] regatea o escatima el éxito a las artistas que no son a la vez mujeres dóciles a sus halagos serviles” (24).

Dora la Cordobesita (Toros y toreros, 5-6-1917, p. 13).

Dora la Cordobesita (Toros y toreros, 5-6-1917, p. 13).

Unos días más tarde, compartiendo cartel con Raquel Meller, debutó en el Trianón Palace, donde siguió siendo muy aclamada (25). Pocas semanas después, el 31 de mayo, sufrió el duro golpe de perder a su madre, por lo que a partir de entonces fue Antonio Cabrera quien se hizo cargo de ella. De hecho, en el padrón de vecinos de Córdoba de 1919 ambos aparecen domiciliados en el número 14 de la calle Muñoz Capilla.

Notas:

(1) Así consta en su acta de nacimiento, localizada por Manu Guerrero.

(2) Declaraciones de Dora en el diario La Unión, 15-4-1925, p. 9.

(3) Sus pocos años le originaron algún que otro problema, por ejemplo en el cine Escudero de Cádiz, “de donde inopinadamente fue desterrada por no considerársele en aquel tiempo con edad suficiente” (Diana, 31-10-1912, p. 11); o en el Salón Imperial de Sevilla, donde tuvo que suspender su actuación por orden gubernativa (Eco Artístico, 25-6-1914, p. 31).

(4) El Defensor de Córdoba, 28-4-1911, p. 4.

(5) El Eco del Pueblo, citado en Diana, 22-10-1911, p. 10.

(6) Noticiero Granadino, 23-3-1912, p. 3.

(7) Diana, 30-10-1912, p. 11.

(8) José Carlos Bruna, La Unión Ilustrada, 9-6-1912, p. 3.

(9) Zadí Jérico, Diana, 22-9-1912, p. 11.

(10) Eco Artístico, 5-12-1912, p. 24.

(11) En 1913 se anunció por primera vez en la prensa como representante exclusivo de Dora (Eco Artístico, 25-3-1913, 30).

(12) Cuando aún contaba once años de edad, Dora ya destacaba “por el rico vestuario que presenta” (Eco Artístico, 5-1-1913, p. 18). Uno años más tarde también contaría con sus propios decorados, firmados por escenógrafos de prestigio.

(13) Eco Artístico, 15-3-1913, p. 31.

(14) J. L., El Popular, 2-3-1913, p. 2.

(15) En 1913 pasó los meses de junio y julio descansando en Puerto Real “al lado de sus padres” –la prensa se refiere a su madre y Antonio Cabrera– (Eco Artístico, 5-6-1913, 55) y en diciembre “marchó a Córdoba a pasar con su familia las fiestas de Navidad” (M. R., Eco Artístico, 25-12-1913, p. 38).

(16) Pedro Fernández Santos, La Región Extremeña, 30-7-1914, 1.

(17) Eco Artístico, 25-5-1916, p. 17.

(18) Eco Artístico, 5-6-1916, p. 12.

(19) Con letra de Tomás Segado-Gómez y música de Vicente Quirós (El Telegrama del Rif, 18-9-1916, p. 1).

(20) Eco Artístico, 5-10-1916, p. 16.

(21) Eco Artístico, 15-10-1916, pp. 13-14.

(22) El Liberal, edición de Sevilla, 10-11-1916. Archivo ON.

(23) Enrique Honrubia, Eco Artístico, 5-2-1917, p. 12. En esa época Dora contaba ya con doce decorados propios (Heraldo de Zamora, 15-12-1916, p. 3).

(24) Toros y Toreros, 8-5-1917, p. 13.

(25) Toros y Toreros, 15-5-1917, p. 13.


Encarnación Hurtado, la Malagueñita, bailaora universal* (y IV)

4.- Segunda etapa latinoamericana

Tras su gira europea, Encarnación Hurtado pasó varios meses en España, trabajando principalmente en Barcelona, en locales como el Edén Concert, La Gran Peña, el cabaret La Buena Sombra, el teatro Catalá Romea, el Circo Barcelonés y la sala Imperio; además de actuar en el salón Novedades de Valencia y en el salón Regio de Granada (69). Los anuncios la presentaban como la gran estrella internacional que era, y destacaban cualidades como su versatilidad, creatividad y maestría.

La Malagueñita (Mundo Argentino, 9-7-1914).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 9-7-1914).

En abril de 1914 viajó a Argentina junto a una compañía encabezada por la cupletista la Goya, y en la que también figuraban la Sevillita, la Iberia y la Maravilla. Entre los meses de mayo y junio actuaron en el teatro San Martín de Buenos Aires, y en julio pasaron al Urquiza de Montevideo, donde estrenaron el apropósito cómico-lírico La Feria de Sevilla, firmado por Miguel Mihura, que incluía números de cante y baile andaluz.

Encarnación, «bailaora de mistó [que] baila maravillosamente, describiendo con los brazos y las piernas figuras caprichosas, trazadas al compás alegre del garrotín y la farruca» (70), deslumbró con un número de inspiración taurina:

«… recogiendo y llevando los brazos en curvas gallardas, ondulando el cuerpo de dibujo impecable, que contrae y estira en movimientos nerviosos y artísticos, suaves y armoniosos, hasta terminar en un taconeo rápido, enérgico y valiente. Y al perfilarse simulando la suerte de banderillas, recogiéndose de nuevo para dar un ceñido pase en redondo que arranca un ¡olé! del público delirante…» (71)

Ya desvinculada de la Goya, se anunció durante tres meses en el Royal Theatre junto a un nutrido elenco internacional de artistas de variedades en el que destacaba la presencia del cantaor y guitarrista Telesforo del Campo. Allí presentó por primera vez sus «alegrías flamencas» (72) y la crítica la consideró una «bailadora de verdad, que siente su arte y sabe lo que siente» (73). Pasó después un mes en el Majestic Theatre y en febrero de 1915 debutó en el teatro de la Ópera de la ciudad de Rosario (74).

La Malagueñita (Caras y Caretas, 29-1-1916).

La Malagueñita (Caras y Caretas, 29-1-1916).

De regreso a Buenos Aires, en marzo de 1915 «sufrió un ataque al corazón que la hizo perder el habla» y se llegó a temer por su vida (75), mas la recuperación fue prodigiosa y unas semanas más tarde volvió a subirse a los escenarios. El 12 de mayo reapareció en el Royal Theatre y de allí pasó al teatro Mayo; y en ambos coliseos la denominada «reina del taconeo» siguió triunfando con sus bailes acompañada a la guitarra por Pepe el Cordobés (76). La noche de su beneficio estrenó «danzas nuevas y cantares flamencos» así como un pasodoble compuesto por Rafael Palacios (77).

En el mes de julio canceló sus actuaciones en el teatro Royal de Montevideo, donde hacía furor con sus bailes gitanos, debido al impago del empresario (78). Volvió a la capital porteña para trabajar en el teatro Casino y en el cine Etoile Palace (79), y en enero de 1916 se presentó en el teatro de la Comedia, junto a la compañía de comedias y zarzuelas españolas de Miguel Lamas.

Allí actuó durante varios meses, interrumpidos por una breve escapada a Rosario contratada por el café La Bolsa (80), y tuvo la oportunidad de mostrar nuevas facetas artísticas. En la opereta La canción española, con texto de Mihura y González, y música de Vives y Barrera, interpretó un papel como actriz, y cantó números flamencos y de aires regionales. Durante su estancia en ese coliseo también ofreció sus populares bailes e hizo una incursión en la música criolla, entonando canciones como la titulada Pobre mi madre querida (81).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

En esa época la revista P. B. T. ofrece un interesante testimonio de quien era considerada «una de las principales figuras en el difícil y sugestivo arte de Terpsícore», por «su maravillosa manera de bailar, las elegantes actitudes que adopta cuando ejecuta sus danzas típicamente españolas, y la gracia exquisita con que sabe envolver su cuerpo garboso en la seda crujiente del cromático mantón de fleco» (82).

En esa entrevista, firmada por Deusdedit Criado, Encarnación afirmó sentirse como en casa en tierras argentinas y desveló una nueva faceta de su arte, la de guitarrista:

«Yo nací en Málaga. Principié a bailar, por gusto, muy jovencita. Más tarde tomé el baile como profesión, y no me pesa; porque he recorrido medio mundo bailando, y en todas partes me aplaudieron. […] La semana que viene, en el teatro de la Comedia, voy a cantar unos números muy bonitos, de aires criollos y españoles, que yo misma acompañaré con la guitarra» (83).

Asimismo, durante esos años la Malagueñita fue requerida para participar en numerosos festivales benéficos y homenajes celebrados en distintos teatros de Buenos Aires, lo que da una muestra de su gran popularidad. Es más, en el concurso organizado por el diario Crítica en el verano austral de 1916 para seleccionar a las artistas predilectas del público, se reveló como la gran favorita entre las bailarinas en reñida competencia con la Criollita, que finalmente le arrebató el primer puesto (84).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

La Malagueñita (P.B.T., 29-1-1916).

Durante el mes de octubre «la imponderable» artista, «tan festejada por sus bailes de tango español a lo netamente torero» (85), trabajó de forma simultánea en los teatros de la Ópera y de la Comedia de Buenos Aires (86), y a partir de entonces redujo considerablemente su actividad, coincidiendo con su cambio de estado civil. Aunque no hemos hallado ninguna noticia que informe sobre su enlace matrimonial, la prensa nos da algunas pistas, como el comentario «¡Qué bien le sienta a la Hurtado la vida casera!» o la alusión a su «domicilio, ahora conyugal» (87).

No obstante, su recuerdo siguió estando bien presente entre sus muchos seguidores. El 16 de octubre de 1918 la revista Mundo Argentino le dedicó su portada y unos meses más tarde el diario Crítica publicó una fotografía suya con el siguiente pie: «La Malagueñita. Esta simpática bailarina, hoy retirada de los escenarios, cuya falta advierten los aficionados a la buena danza» (88).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 16-10-1918).

La Malagueñita (Mundo Argentino, 16-10-1918).

Notas:

(*) Artículo publicado en el monográfico Arte flamenco en la provincia de Málaga, de la revista Jábega, nº 114.

(69) El Diluvio, «Gran Edén Concert». Barcelona, 1 de noviembre de 1913, p. 10; El Diluvio, «La Gran Peña». Barcelona, 13 de noviembre de 1913, p. 11; El Diluvio, «La Buena Sombra». Barcelona, 26 de enero de 1914, p. 9; Eco Artístico, «Buena Sombra». Madrid, 15 de febrero de 1914, p. 44; El Diluvio, «Teatre Catalá-Romea». Barcelona, 16 de febrero de 1914, p. 3; El Diluvio, «La Buena Sombra». Barcelona, 20 de febrero de 1914, p. 14. La Vanguardia, «Teatro Circo Barcelonés». Barcelona, 3 de marzo de 1914, p. 7; La Vanguardia, «Teatro Sala Imperio». Barcelona, 26 de marzo de 1914, p. 7; El Pueblo, «Salón Novedades». Valencia, 26 de noviembre de 1913, p. 2; Eco Artístico, «Granada. Salón Regio». Madrid, 15 de marzo de 1913, p. 25.

(70) El Siglo, «Urquiza». Montevideo, 7 de junio de 1914, p. 7.

(71) Caras y Caretas, «Tonadillas y danzas». Buenos Aires, 23 de mayo de 1914, pp. 62-63.

(72) Crítica, «‘Viens m’amour’». Buenos Aires, 14 de noviembre de 1914, p. 6.

(73) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 19 de octubre de 1914, p. 5.

(74) Crítica, «Royal Theatre». Buenos Aires, 16 de diciembre de 1914, p. 6; Crítica, «¡Otro hogar destruido!». Buenos Aires, 19 de enero de 1915, p. 5; La Reacción, «Teatro La Ópera». Rosario, 8 de febrero de 1915, p. 6.

(75) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 12 de marzo de 1915, p. 6.

(76) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 9 de mayo de 1915, p. 6; Crítica, «En el Royal». Buenos Aires, 22 de mayo de 1915, p. 7; Crítica, «Por el Mayo». Buenos Aires, 1 de junio de 1915, p. 6.

(77) Crítica, «Por el Mayo». Buenos Aires, 21 de junio de 1915, p. 7.

(78) Crítica, «De Montevideo». Buenos Aires, 18 de julio de 1915, p. 5; Crítica, «Royal». Buenos Aires, 21 de julio de 1915, p. 5.

(79) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 22 de julio de 1915, p. 6; Crítica, «Etoile Palace». Buenos Aires, 12 de agosto de 1915, p. 6.

(80) Crítica, «Encarnación Hurtado». Buenos Aires, 11 de febrero de 1916, p. 5.

(81) Crítica, «Comedia». Buenos Aires, 13 de marzo de 1916, p. 6; Crítica, «En la Comedia». Buenos Aires, 2 de marzo de 1916, p. 5; Crítica, «Comedia». Buenos Aires, 18 de marzo de 1916, p. 6.

(82) CRIADO, Deusdedit, «La Malagueñita», en P. B. T. Buenos Aires, 29 de enero de 1916, p. 33.

(83) Idem.

(84) Crítica, «Premio bailarinas». Buenos Aires, 3 de septiembre de 1916, p. 1; Crítica, «El Festival artístico de anoche». Buenos Aires, 4 de septiembre de 1916, p. 4.

(85) VILÁ ESTRUC, Dr. Y., «El arte y los artistas en Buenos Aires», Revista de Theatro & Sport. Río de Janeiro, 4 de noviembre de 1916, p. 5.

(86) Crítica, «Noticias sin importancia». Buenos Aires, 29 de septiembre de 1916, p. 4; Crítica, «Las veladas de la Ópera». Buenos Aires, 5 de octubre de 1916, p. 5.

(87) Crítica, «Ópera». Buenos Aires, 27 de octubre de 1916, p. 4; Crítica, «¡Varietés al Colón!..», Buenos Aires, 24 de diciembre de 1916, p. 4.

(88) Crítica, «La Malagueñita». Buenos Aires, 31 de octubre de 1919, p. 3.