Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (y III)

En los primeros años treinta Concha Borrull participa en distintos festivales de ópera flamenca que se celebran en la ciudad condal. En ellos coincide con grandes figuras del género, entre los que cabe destacar a Guerrita, el Cojo de Málaga, José Cepero, la Niña de Linares o Lola Cabello, y comparte escenario con algunos de sus compañeros de siempre, como su hermana Julia, Rafaela la Tanguera, Antonio Viruta, Juana la Faraona o una jovencísima Carmen Amaya. Entre tantas estrellas, las Borrull brillan con luz propia:

“El genial Guerrita y sus huestes triunfaron en toda la línea, siendo calurosamente aplaudidos Conchita y Julia Borrull, esas gitanas dignas de figurar en un museo de Julio Romero de Torres, bailaron estupendamente y, con ellas, el ‘Virutas’, que tuvo momentos muy felices. Los tres fueron ovacionados” (El Diluvio, 14-11-1933).

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

Conchita Borrull (Estampa, 26-7-1931)

En noviembre de 1933, Concha Borrull se embarca en un proyecto diferente. La bailaora entra a formar parte de la compañía de Laura de Santelmo, que estrena su versión de “El amor brujo” en el Liceo de Barcelona. El elenco lo completan bailaoras como Soledad Miralles, Rafaela la Tanguera o las legendarias Coquineras, además de los bailarines Antonio Triana y Miguel de Molina. Les acompaña a la guitarra Miguel Borrull. El espectáculo es todo un éxito:

“Hubieron de repetir los bailes del segundo acto de ‘La vida breve’, ópera que también se estrenaba esa noche, del maestro Falla, y en ‘El amor brujo’ el éxito fue de clamor.

Laura de Santelmo fue interrumpida varias veces por los aplausos del público que llenaba completamente la magnífica sala del Liceo. El telón subió muchas veces en honor de tan meritísimos artistas.

Y como noticia importante, podemos decir que la Santelmo irá a Milán y París a dar a conocer su interpretación de ‘El amor brujo’” (La Voz, 17-11-1933).

La zambra de Chorro Jumo y otros éxitos

A mediados de los años treinta, Concha Borrull sigue colaborando con su hermano Miguel, que presenta su cuadro flamenco en distintos escenarios de la ciudad condal. También figuran en el elenco Julia Borrull y, al cante, el Cojo de Málaga y la Niña de Linares.

En agosto de 1934, se estrena en el teatro Poliorama de Barcelona la comedia de ambiente gitano “La zambra de Chorro Jumo”, “escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull” (La Vanguardia, 14-9-1934).

Después de triunfar durante más de un mes en la ciudad condal, la obra se presenta en otras localidades, como Lugo o Madrid. En mayo de 1935 llegan al teatro Victoria de la capital. Allí, tanto Concha como su hermana Julia muestran una nueva faceta artística, la de “notabilísimas actrices cómicas” (Heraldo de Madrid, 25-5-1935).

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

En ese mismo año puede verse a Conchita Borrull en los festivales interregionales que tienen lugar en el teatro Olympia de Barcelona; en el beneficio a favor de su compañero Antonio Viruta, celebrado en el Circo Barcelonés; y en una fiesta andaluza organizada por el local Nuevo Mundo para celebrar la cruz de mayo. La prensa destaca la labor de la bailaora: “Preciosa e insuperable en su danza Conchita Borrull” (El Diluvio, 27-2-1935).

Además, hasta el estallido de la guerra civil, “la ‘emperaora’ del baile cañí” (La Vanguardia, 21-7-1935) se prodiga en distintos espectáculos, unos eminentemente flamencos y otros de variedades, casi siempre en la ciudad condal. En los carteles coincide con artistas como Juanito Valderrama o una joven Lolita Flores.

En junio de 1936, la Compañía de Arte Gitano encabezada por la Niña de Linares y Guerrita vuelve a representar en Barcelona “La zambra de Chorro Jumo”. Sobre las tablas del teatro Nuevo, “la vedette y actriz cómica Conchita Borrull [está] muy bien en su papel” (El Diluvio, 2-6-1936).

Gran maestra y coreógrafa

En los años cuarenta, Conchita participa en algún que otro espectáculo flamenco, como el celebrado en el Circo Barcelonés en homenaje a José Grau en octubre de 1941. No obstante, desde entonces la más joven de los Borrull se dedica principalmente a la docencia. En la escuela situada en el número 9 de la calle Petrixol (1), Concha imparte clases de danza clásica, española y flamenca, con la colaboración de su hermano Miguel, que también ofrece lecciones de guitarra.

Las alumnas obtienen una formación bastante completa, “donde lo popular alterna […] inteligentemente con música de París, Padilla, C. Fleta, Romero, Albéniz, Valverde, Granados, Morera, Turina, Bretón, Falla y Montesinos” (La Vanguardia, 17-6-1959). El repertorio de bailes es, pues, de lo más variado:

“Bailes populares, como la farruca, la zamora, los panaderos, el tanguillo y el fandango, a los que se unieron ‘España cañí’, de Marquina; ‘Asturias’ de Albéniz; ‘Sacromonte’, de Turina; la jota de ‘La Dolores’, de Bretón; la ‘Danza XI’, de Granados; ‘Las carretas del Rocío’, de Monreal, y un bailable de la ópera ‘Carmen’, de Bizet” (La Vanguardia, 27-5-1954).

Concha Borrull (El Pueblo, 16-6-1931)

Concha Borrull (El Pueblo, 16-6-1931)

Entre 1943 y 1962, la prensa catalana hace referencia a la participación de las alumnas de Concha Borrull en distintos festivales, y especialmente en las funciones de fin de curso que se celebran cada año en salones como el Real Círculo Artístico o el Círculo Dom Bosco.

Los papeles ponen de manifiesto la maestría y el buen hacer de “la prestigiosísima profesora” (La Vanguardia, 15-6-1960) y excelente coreógrafa, que es toda una institución en Barcelona:

“… con qué eficiencia Concha Borrull atiende el desarrollo de las aptitudes de sus discípulas, a las que dota de una técnica refinada y de un hondo sentido del ritmo. En actuaciones individuales, por parejas y en conjuntos que respondían a adecuadas coreografías, la aspirantes a ‘estrellas’ […] interpretaron con estilo, gracia y ‘elocuente’ taconeo y repiqueteo de castañuelas, bailes genuinamente españoles y unos pocos números de música exótica. El público, que llenaba el teatro, se sintió legítimamente satisfecho […] y felicitó calurosamente a Concha Borrull, cuyo éxito no pudo ser más completo” (La Vanguardia, 11-6-1953).

Concha Borrull, maestra e ilustre coreógrafa, se hizo acreedora también a aplausos y felicitaciones” (La Vanguardia, 15-6-1955).

“… puede apreciarse la eficacia con que Concha Borrull transmite a sus discípulas las esencias de su arte” (La Vanguardia, 15-6-1960).

“… Concha Borrull, la admirable bailarina que aporta a sus lecciones el sentido de un arte todo refinamiento y profundidad […] recogió generales y encendidas felicitaciones” (La Vanguardia, 13-6-1961).

Conchita Borrull fallece en Barcelona el 26 de marzo de 1983, mas el arte de su familia no termina con ella. Sus sobrinas Trini -hija de su hermana Lola– y Mercedes -hija de su hermano Miguel– se convierten en depositarias y continuadoras del rico legado familiar, el mismo que Concha Borrull, con gran maestría, pone durante años al servicio de sus alumnas.

NOTA:
(1) Este dato lo ofrece María Jesús Castro, en su artículo “La maestría de Manuel Granados: 20º aniversario de la Escuela Superior de Guitarra Flamenca”.


La Quica, maestría y temperamento (III)

La Quica y José Udaeta, una pareja de éxito

En 1947, La Quica colabora en varias ocasiones con su discípulo José Udaeta. En el mes de abril ambos se presentan como pareja de baile en Barcelona y Madrid. La prensa se deshace en elogios hacia la maestra, que brilla con luz propia tanto en los bailes boleros como en el flamenco, y que sin duda atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera:

“PRESENTACIÓN DE UNA GRAN BAILARINA

El próximo domingo, por la tarde, tendrá lugar en el Palacio de la Música un interesante recital de danza española, en el que actuarán José Udaeta y Francisca González. La presentación oficial de José Udaeta en el campo profesional del baile español de concierto tiene el doble interés de ir sumado al de ver actuar por vez primera en Barcelona a su célebre maestra, convertida en pareja suya, Francisca González (a) ‘la Quica’, viuda del que fue coloso bailaor y maestro mantenedor de la antigua escuela flamenca, Francisco León (a) ‘Frasquillo’, de quien ha heredado directamente un tesoro de recursos personales de la mejor solera flamenca” (La Vanguardia, 13-4-1947).

la Quica y Josele

la Quica y Josele

“RECITAL DE BAILE EN EL TEATRO ESPAÑOL

Quica González, ‘La Quica’, es una bailarina de raza. Quiere decirse que las virtudes inherentes al baile andaluz se dan en ella como regalo. Por eso sus danzas tienen la frescura de la improvisación, de algo espontáneo. Su silueta menuda vibra nerviosa al conjuro del ritmo y sus brazos, siempre bien colocados, van trazando los cabalísiticos signos, mientras los pies giran, trepidan con vigor, y la cintura se quiebra en movimientos y escorzos, que los ‘desplantes’ vienen a interrumpir. ‘La Quica’ interpretó ‘a solo’ la ‘Serenata’ de Malats, el ‘Olé de la Curra’ y el ‘Fandanguillo’ popular, acompañada a la guitarra por Reguera.

En pareja con José Udaeta reprodujeron algunos bailes de escuela del siglo XVIII y XIX, delicadas estampas de época recopiladas por el maestro Pericet.

Merece señalarse especialmente el baile ‘Panaderos de la tertulia’, en el que lo cortesano y lo popular se alían y sintetizan en un cuadro de ambiente goyesco, que los figurines de Muntañola contribuyen a evocar.

De los bailes a la guitarra, las ‘Soleares’ bailadas en pareja y el ‘Tanguillo’ antes citado fueron, con las ‘Sevillanas’ de siete coplas -en las cuales participan un Cuerpo de baile de ocho muchachas-, los que suscitaron los mayores aplausos. Udaeta mostró en los ‘Boleros’ sus condiciones para el baile de escena y compartió con la famosa y salada bailarina el éxito del recital” (ABC, 16-4-1947).

Una artista a la altura de las mejores

En septiembre de 1947, La Quica, “con su gran cuadro flamenco” (ABC, 17-9-1947), es una de las artistas más destacadas del cartel inaugural de la sala Pasapoga. Seis meses más tarde, de nuevo en el Español, la sevillana vuelve a formar pareja con su antiguo discípulo. La prensa ensalza el arte auténtico de la Quica, a quien compara con una de las mayores artistas españolas de todos los tiempos, Encarnación López, La Argentinita:

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

“El nombre de Quica González a la cabeza del programa de baile, nos garantiza y asegura que no asistiremos a uno de esos espectáculos en los que la danza española sirve de pretexto a verdaderas elucubraciones, donde el capricho, la improvisación y la ignorancia sustituyen a las reglas y principios artísticos que rigen el arte del baile.

Con la Quica no hay que temer esos desbordamientos dramáticos, ese soltarse el pelo y sacudirse la falda a que reducen el baile español tantas bailarinas temperamentales.

El arte de la Quica es arte de verdad, sin trampa ni cartón. Baile de auténtica solera española, cuyas genuinas esencias raciales están sujetas a normas de estilo y escuela intangibles, que la tradición ha consagrado.

Y eso es lo que da valor y encanto a sus interpretaciones. Sirvan de ejemplo la graciosa compostura del ‘Olé de Curra’ o el brío y prestancia de su ‘Tanguillo’ de Cádiz.

Hay en ella algo de aquella elegancia y finura que tanto admiramos en la gran Encarna. Una cierta semejanza en los destaques, en la fluidez y armonía de sus pasos y giros, que nos hace evocar el arte de aquella artista inolvidable. […]

Magníficos también el ‘Zapateado’ y las ‘Alegrías’, que bailaron a la guitarra, muy bien acompañados por Reguera.

[…] si todos cosecharon aplausos, la Quica se llevó la palma” (ABC, 9-3-1948).

José Luis Udaeta

José Luis Udaeta

En 1948, la bailaora sevillana colabora con José Luis Udaeta al menos en dos ocasiones más, no ya como pareja artística, sino ilustrando con su baile las conferencias pronunciadas por su antiguo alumno. El cante lo pone Bernardo el de los Lobitos y les acompaña a la guitarra Rogelio Reguera.

“Toda la gama del baile flamenco en sus matices y variaciones, con su culminación en la última mitad del siglo pasado, fue ofrecida a través de un estudio amplio y erudito, lleno de interés y amenidad. La parte coreográfica corrió a cargo de la conocida ‘bailaora’ ‘la Quica’, que a través de los distintos ritmos de soleares, alegrías, tanguillos, etc., justificó la fama de su baile, depurado y de buena escuela. Bailó bien y con temperamento” (Hoja Oficial del Lunes, 23-12-1948).

En febrero de 1949, la “gran maestra de baile flamenco” (Hoja Oficial del Lunes, 28-2-1949) Francisca González participa en el espectáculo de despedida de su hija Mercedes y Albano -el marido y pareja artística de ésta-, que se celebra en el local Villa Romana.

En el mes de julio, La Quica regresa a esa misma sala en varias ocasiones y también se deja ver en el Parque Florida. Entre los muchos artistas con los que comparte cartel puede mencionarse a Rosario y Antonio, La Gitana Blanca o Pepe Marchena.

La Quica conquista el Covent Garden

En 1950 tiene lugar un hito importantísimo en la carrera de Francisca González. La bailaora sevillana se sube a las tablas del Covent Garden, una de las salas con más historia y prestigio de la capital londinense, y lo hace acompañada por el bailaor José Greco y el cantaor Rafael Romero, ‘El Gallina’, entre otros artistas, que ilustran con su arte la conferencia sobre baile español ofrecida por Dolores de Pedroso.

José Greco

José Greco

“En el mismo escenario en que actuó ‘La divina’ Sara Siddones, pintada por Lawrence y Gainsborough, en que cantaron Julián Gayarre y la Melba, y en el que volaba Nijinsky como un pájaro de fuego, ha bailado ‘La Quica’, de Sevilla. Y punteó y rasgueó su guitarra Rogelio Reguera. Y Rafael Romero, el ‘cantaor’, se salió por ‘cañas’, ‘soleares’ y ‘peteneras’. […]

En el ‘cuadro’ estaban también María Fernanda Montes, Nila Amparo, Carola Goya, José Greco, Alberto Portillo y Luis Olivares; y los pianistas Roger Machado y Vicente Enrique. […]

Muy pocas veces, probablemente, un público se ha sentido más asombrado y conmovido. Londres ha visto mucho ‘flamenco’ […] pero fue, en cambio, la más brillante y jocunda exhibición de danzas de España que hayamos contemplado desde hace mucho tiempo” (ABC, 16-12-1950).

Tras el éxito obtenido en el Covent Garden, se inicia una etapa de colaboración entre La Quica y la compañía de José Greco, que regresan juntos a Londres en junio de 1951 para actuar en el Sadler’s Wells durante cuatro semanas. Posteriormente cruzan el charco y emprenden una gira por América, con escala en ciudades como Buenos Aires, Montevideo y Nueva York.