Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (I)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicadas a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

Luisa Ramos Antúnez, conocida artísticamente como “La Pompi”, vino al mundo en 1883 (1) en Jerez de la Frontera, en la calle Nueva del flamenquísimo barrio de Santiago. Tanto ella como su hermano Rafael, “el Niño Gloria”, y su hermana Manuela “la Sorda” poseían extraordinarias cualidades para el cante, lo cual les permitió salir de las gañanías jerezanas y ganarse la vida como profesionales del flamenco.

La Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Luisa ‘La Pompi’ junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Gracias a Javier Osuna y su magnífico blog Los fardos de Pericón, hemos tenido acceso a un interesante testimonio en primera persona de La Pompi, que al final de su vida concedió una entrevista al diario gaditano La Voz del Sur.

Primeros pasos como profesional del cante

Según su propio relato, Luisa Ramos se inició como profesional a los 18 años de edad -esto es, en los albores del siglo XX- en el café cantante ‘La Primera’ de Jerez y marchó después a la capital andaluza, para debutar en el café ‘La Bombilla’. En ambos locales coincidió con algunos de los artistas flamencos más destacados de su época:

“… empecé a cantar a los dieciocho. […] En Jerez; en mi tierra. Fue en “La Primera”, un café cantante que estaba frente a la Plaza. Allí actuaban Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña […] Luego a Sevilla. A “La Bombilla”. Con Chacón, Manuel Escacena, Pastora Pavón, La Niña de los Peines… Después a La Barqueta” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Café La Bombilla, de Sevilla (foto de Blas Vega)

Café La Bombilla, de Sevilla (foto de Blas Vega)

Durante los años 1913 y 1914, hay documentadas varias actuaciones de la ‘cantadora por lo jondo’ La Pompi en el café ‘La Primera’ de Jerez, acompañada a la guitarra por Javier Molina y compartiendo cartel con artistas como la bailaora Antonia la Coquinera:

“… Antoñita la Coquinera, popular y simpática bailadora, en unión de las cantadoras por ‘lo jondo’ La Pompi y Sebastianita, son aplaudidísimas a diario por los asiduos concurrentes a este Salón” (Eco Artístico, 5-10-1913).

“Son muy celebrados la cantadora de flamenco La Pompi y el inimitable guitarrista Javier Molina” (Eco Artístico, 5-2-1914).

En esa época, también se puede ver a Luisa en los teatros Principal y Eslava de su ciudad, cantando una saeta durante la representación de la obra Malvaloca, de los Hermanos Quintero. Ése es uno de los estilos que mejor domina la cantaora jerezana.

“La compañía Balmaña, que había terminado el abono abierto en el Teatro Principal, se trasladó anoche al de Eslava, donde se propone continuar la campaña artística que viene desarrollando en esta ciudad.

[…] La saeta final será cantada por la popular cantadora La Pompi” (El Guadalete, 21-3-1914).

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, La Coquinera

Muy apreciada en Serva la Bari

En la década de los diez, Luisa Ramos también posee ya una fama considerable en Sevilla. Su cante es muy valorado por los buenos aficionados, que no sólo disfrutan de su arte en los teatros y cafés, sino que también cuentan con ella para sus fiestas y eventos privados.

Así, por ejemplo, en 1916, la jerezana y José Cepero amenizan con su cante la fiesta flamenca que se celebra en el domicilio trianero del torero Juan Belmonte con motivo del bautizo de su hermano pequeño. Les acompaña a la guitarra Baldomero Ojeda.

“… varias parejas de jóvenes bailaron las clásicas sevillanas, en tanto que las bandejas de cañas de olorosa manzanilla corría (sic) de mano en mano, iniciándose la juerga, que se prolongó hasta las últimas horas de la madrugada.

En la fiesta tomó parte un cuadro flamenco compuesto por el conocido cantaor Cepero, La Pompi y el tocador Baldomero” (El Noticiero Sevillano, 4-2-1916) (2).

Ideal Concert de Sevilla

El Ideal Concert de Sevilla

Desde 1919 y durante los primeros años 20, al menos de manera intermitente, Luisa Ramos Antúnez forma parte del elenco del Ideal Concert, sito en sevillana Calle Calatrava, en la zona de la Barqueta. Caracol el del Bulto, padre de Manolo Caracol, dirige el cuadro, integrado por una docena de artistas:

“… A más del cuadro flamenco formado por doce cañís de lo más flamenco que puede darse y acompañados a la guitarra por los profesores Baldomero Ojeda y Antonio Molina, toman parte los afamados cantadores ‘Caracol’ y ‘La Pompi’ y un cuadro coreográfico dirigido por el maestro Pericet, que gustó enormemente” (La Unión, 23-2-1919).

Unos meses más tarde se puede ver a La Pompi en la Venta de Villa Rosa, junto a la cantaora Rosalía -Rosalía de Triana, suponemos-; y en el Salón Variedades, de la Calle Amor de Dios, en un cuadro dirigido por el guitarrista Antonio Moreno. José Blas Vega, en su libro sobre los cafés cantantes de Sevilla (3), reproduce un cartel de este último local, en el que también figura, como artista destacada, la cantaora Lola la Macarena.

“El propietario de Villa Rosa, para corresponder al favor del público, presenta todas las noches un […] cuadro andaluz, en el que sobresalen las célebres cantadoras de flamenco La Pompi y Rosalía” (El Liberal de Sevilla, 13-7-1919).

Rafael Ortega y Laura Gómez (La Nación, 26-11-1929)

Rafael Ortega y Laura Gómez (La Nación, 26-11-1929)

En 1920, la cantaora jerezana se ve obligada a retirarse temporalmente de los escenarios a causa de una enfermedad. Sus compañeros del Ideal-Concert le dedican un festival benéfico al que también se suman otros artistas, como la pareja de baile formada por Laura Gómez y Rafael Ortega:

“En la noche del jueves último, y para beneficio de la popular cantadora de flamenco La Pompi, a quien una enfermedad obliga a retirarse temporalmente de la profesión, se verificó un espectáculo en el que además de las artistas que con éxito actúan allí a diario, tomaron parte los más conocidos artistas del género flamenco, en sus variedades de canto, baile y toque, que prestaron generosamente su concurso en obsequio a la beneficiada.

[…] El ‘clou’ de la fiesta lo constituyó el debut de Los Gómez-Ortega” (El Liberal de Sevilla, 24-1-1920).

Una restablecida de su dolencia, La Pompi regresa al local de la Barqueta. Caracol padre continúa al frente del cuadro, compuesto por los cantaores María la Moreno, José Cepero, Carlota y Rita Ortega; el tocaor Baldomero Ojeda; y los bailaores Antonio Ramírez y Eloísa Albéniz, entre otros artistas:

“Actúa un cuadro flamenco bajo la dirección de Manuel Ortega “Caracol” en el que figuran Rita y Rosario OrtegaLa Farrié”, Carlota Ortega, Manuela Moreno “La Piruli”, Emilia Juana Vargas y Antonia Ramírez; las cantadoras de flamenco La Pompi y La Moreno, y los tocadores de guitarra Baldomero Ojeda y Juan el de Alonso; […] y el cantador de flamenco José López Cepero” (Eco Artístico, 30-11-1921).

María "la Moreno"

María ‘La Moreno’

Gran saetera

En los años veinte, Luisa Ramos, -junto a sus hermanos Manuela y Rafael– es una de las artistas que cada Semana Santa se asoma a los balcones de Sevilla para lanzar al cielo sus saetas, que se encuentran entre las más cotizadas y no tienen nada que envidiar a las de La Niña de los Peines, Arturo y Tomás Pavón, Manuel Vallejo, Manuel Centeno o la Niña de la Alfalfa.

“… ¡Y llegó la Macarena! […]
En calle Sierpes había también pugilato de ‘saetas’. La Niña de los Peines, Arturo, el otro hermano, la Pompi, un enjambre de ‘cantaores’ que en estos días quedan sin glotis” (El Liberal de Sevilla, 26-3-1921).

“Profesionales de la ‘saeta’. Centeno, el célebre cantaor, no admite rival. […] Con él alternan Cepero, Vallejo, las Pompi, la Niña de las Saetas, la Goyita y otros elementos espontáneos” (La Voz, 29-3-1923).

En la entrevista que hemos mencionado, la artista jerezana también se refiere a su faceta como saetera en Sevilla y, posteriormente, en Jerez:

“- ¿Y saetas?
– También. En Sevilla he cantao mucho en La Campana.
– ¿Pagan bien eso?
1.500 pesetas por noche. Hay que cantarle a toas las cofradías que pasen, sean diez o doce. El año pasao canté aquí en El Lebrero y en la entrá de la Yedra. Y en esta calle, al Santo Entierro de recogida. El Marqués de Domecq, que estaba escuchando, dijo: – ‘Ésa, ésa es la que sabe cantar’. – Y es que yo vocalizo muy bien” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

NOTAS:
(1) La documentación aportada por José Manuel Martín Barbadillo en las III Jornadas de Estudio del Cante confirma este dato.
(2) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(3) José Blas Vega, Los cafés cantantes de Sevilla, Editorial Cinterco, 1987.


La Pompi, una cantaora imprescindible en los mejores eventos

Luisa Ramos Antúnez, conocida artísticamente como “La Pompi”, nació en Jerez de la Frontera en 1883, en la calle Nueva del flamenquísimo barrio de Santiago. Tanto ella como su hermano Rafael, “el Niño Gloria”, y su hermana Manuela “la Sorda” tenían buenas cualidades para el cante. Juntos trabajaron en un cortijo de Jerez, del que su padre era capataz, hasta que decidieron hacer carrera como profesionales en el mundo del flamenco. Esto sucedió, en el caso de la Pompi, recién estrenado el siglo XX, tal y como ella misma relata en una entrevista concedida a La Voz del Sur en 1950:

“… empecé a cantar a los dieciocho. […] En Jerez; en mi tierra. Fue en “La Primera”, un café cantante que estaba frente a la Plaza. Allí actuaban Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña… […] Luego a Sevilla. A “La Bombilla”. Con Chacón, Manuel Escacena, Pastora Pavón, La Niña de los Peines… Después a La Barqueta”.

La Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño GloriaLa Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Los comienzos de Luisa Ramos Antúnez en el mundo artístico no pudieron ser más prometedores, a juzgar por las grandes figuras de las que se rodeó, tanto en Jerez como en Sevilla. En octubre de 1913, Eco artístico anuncia la actuación en el “Salón Primera de Jerez” de un “imprescindible cuadro flamenco”, con “Antoñita la Coquinera, popular y simpática bailadora, en unión de las cantadoras por ‘lo jondo’ La Pompi y Sebastianita”, que “son aplaudidas a diario” (15-10-1913) por el público asistente.

De Jerez a Sevilla

A la capital andaluza se traslada la artista junto a sus hermanos; y, tras su paso por los cafés “La Bombilla” y “La Barqueta”, entra a formar parte del elenco del Kursaal y, más tarde, del Kursaal-Internacional, donde comparte cartel con artistas como la Posaera, la Camisona, la Nona o La Rubia de Jerez.

En 1919, La Pompi, La Sorda y el Niño Gloria se presentan en el Salón Variedades de Sevilla, en un homenaje al cantaor Antonio Silva “El Portugués”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, José Cepero, Fernando el Herrero y Manuel Vallejo, entre otros artistas.

Dos años más tarde, siempre en la capital hispalense, Eco artístico sitúa a Luisa Ramos Antúnez en el Ideal Concert:

“Sevilla. Ideal Concert.- Actúa un cuadro flamenco bajo la dirección de Manuel Ortega ‘Caracol’ en el que el figuran Rita y Rosario Ortega ‘La Farrié’, Carlota Ortega, Manuela Moreno ‘La Piruli‘, Emilia Juana Vargas y Antonia Ramírez; las cantadoras de flamenco La Pompi y La Moreno, y los tocadores de guitarra Baldomero Ojeda y Juan el de Alonso; las bailarinas La Clavellina, Anita Blanco, Matilde Sánchez, Lolita Sánchez, Gloria de Castro y Salud Miranda; las cancionistas y bailarinas La Moderna Sevillanita y Socorrito Benabat, la cancionista Blanca de Valencia y el cantador de flamenco José López Cepero” (30-11-1921).

En marzo de 1923, La Voz menciona a Manuel Centeno como el mejor cantaor de saetas del momento, y cita también a otros artistas que “alternan” con él, como Cepero, Vallejo o la Pompi. De hecho, aunque fue una cantaora muy completa, Luisa Ramos Antúnez destacó especialmente en las saetas y en las bulerías.

En la entrevista antes mencionada, la artista también se refiere a su actividad como saetera, en La Campana de Sevilla y posteriormente en Jerez:

1.500 pesetas por noche. Hay que cantarle a toas las cofradías que pasen, sean diez o doce. El año pasao canté aquí en El Lebrero y en la entrá de la Yedra. Y en esta calle al Santo Entierro de recogida. El Marqués de Domecq, que estaba escuchando, dijo: – ‘Ésa, ésa es la que sabe cantar’. – Y es que yo vocalizo muy bien” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Como cantaora de bulerías, según José Blas Vega, a la Pompi se le atribuye, junto a artistas como El Gloria, Juanito Mojama o Pastora Pavón, el haber perfeccionado y elevado a la categoría de obra de arte las bulerías de Jerez. Otros palos en los que destacó fueron las soleares, soleares por bulerías, fandangos, seguiriyas y villancicos flamencos.

En marzo de 1925, la cantaora actúa en un almuerzo celebrado en la Venta Eritaña de Sevilla en honor de los hermanos Álvarez Quintero. En el evento intervienen, además de la Pompi, los cantaores Manuel Torre y el Colorao, así como los guitarristas Moreno y Niño de Huelva.

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez QuinteroLa Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

Un mes más tarde, Luisa Ramos Antúnez figura en el elenco de artistas contratados para actuar en una fiesta andaluza organizada por los Duques de Alba en el sevillano Palacio de las Dueñas, con el fin de agasajar a los Reyes de España.

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines‘, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona‘, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva‘; el ‘Niño de Marchena‘, la ‘Pompi‘… La espuma de la flamenquería, en fin. […]

Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

Según relata años más tarde la propia artista, ésta no es la única ocasión en que tiene el privilegio de actuar ante la realeza:

“… en el Palacio de Dueñas de Sevilla, […] allí sí que he actuado yo veces. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala […] Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva‘, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntá de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo

– ¡Repite eso!- me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso!- Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había y entonces, el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla. Bueno, po aquella noche canté otra ve, y me dice el Rey: – ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted!- le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillanoLa Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

Pocos días después, la cantaora vuelve a codearse con lo más granado de la sociedad sevillana, en la fiesta organizada por el torero Ignacio Sánchez Mejías en su cortijo de Pino Montano:

“… luego de la fiesta taurina, cada rincón del jardín luce su fiesta. En el estanque de los pitiporos bailan las discípulas de Realitos. En el patio de los rosales, un jazz-band toca aires de cabaret. En la glorieta llamada de las Confidencias, las Pompis y Marchena le dicen cosas flamencas a la guitarra del Niño de Huelva. Y Pérez de Guzmán, el que ha enseñado a cantar fandanguillos a los cantaores, dice sus quejas a la noche, y las dice con tal brío, que llegan hasta la aurora” (ABC, 6-5-1925).

En mayo de 1927, la Pompi vuelve a ser invitada al Palacio de Dueñas, para actuar en una nueva fiesta organizada por los Duques de Alba en honor de los Reyes de España y del heredero de la corona británica. Como siempre, el cuadro flamenco lo componen artistas de primer nivel:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el veterano cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, ‘la Niña del Patrocinio‘ […]” (La Voz, 2-5-1927).

Madrid y Barcelona

Tal era el éxito de Luisa Ramos Antúnez, que, como suele suceder con los mejores artistas flamencos, fue requerida para actuar en Madrid y Barcelona. En la citada entrevista, la cantaora también evoca su etapa en la capital de España: “Tengo mala memoria, pero sin veses que he cantao yo en Madrid, en la Casa de Campo, con el Rey, con el Duque de Medinaceli, con Antonio Chacón, con Montoya, la Niña de los Peines…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

En 1929, el diario La Vanguardia sitúa a la cantaora en la ciudad condal, en el Principal Palace y, posteriormente, en el Teatro Nuevo. En ambos locales actúa el cuadro flamenco del café Villa Rosa, del que forman parte, entre otros, los siguientes artistas: el guitarrista Francisco Aguilera; los bailaores Juana la Macarrona, Tomasa la Pompi, Teresa la Extremeña, Rafaela la Tanguera, Faíco y el Macareno; el cantaor Niño de Linares y “la Pompi, eminente cantaora” (La Vanguardia, 24-9-1929).

En 1930, Luisa Ramos Antúnez, junto a Pastora Imperio y la Macarrona, toma parte en el espectáculo “Una fiesta gitana en Sevilla”, que se anuncia en el Circo Barcelonés y, unas semanas más tarde, en el valenciano Teatro Apolo.

Ese mismo año, la Pompi también está presente en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo cententenario de sus bodegas. Años más tarde, el diario ABC ofrece algunos datos sobre el evento, en un reportaje sobre el guitarrista Javier Molina:

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, que aún vive, y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La PompiLa cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

A partir de este momento, pocas referencias más encontramos en prensa sobre Luisa Ramos Antúnez, que fallece en 1958. Sin embargo, años después de su desaparición, aún continúa siendo un referente para muchos cantaores y cantaoras, que evocan su recuerdo en los cafés cantantes sevillanos, en las tabernas de la Alameda de Hércules o cantando saetas en La Campana. Así, por ejemplo, en una entrevista concedida al diario ABC en 1981, el cantaor Chocolate confiesa lo siguiente: “De los artistas antiguos al que más recuerdo es al Niño Gloria y a la Moreno, y a su hermana la Pompi”.

El prodigio de su cante aún es posible disfrutarlo, gracias a las grabaciones que dejó -sobre todo, saetas y bulerías-. De su modo de interpretarlo podemos hacernos una idea leyendo la siguiente semblanza, publicada en 1929 por el diario La Época:

“Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los ‘flamencos’ sentados en fila. ‘La Macarrona‘, las hermanas ‘Pompi‘, Manolo Torres y un guitarrista. Estamos en la Venta de Antequera. […]

Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…

Es la ‘Pompi‘ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de abatimiento, de amargura.

Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo
Pues adoro a tu persona
como aquel que adora a Dios”