Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Linares, una diva del cante flamenco (III)

Ha nacido una estrella del arte jondo

En 1932, a pesar de su juventud, Petra García Espinosa atesora ya una larga experiencia en el mundo artístico; que, sumada a sus extraordinarias cualidades para el cante y a su hermosa figura, la convierten en un “ídolo del público barcelonés” (El Diluvio, 27-11-1932).

Buena prueba de ello es su participación, como cabeza de cartel, en varias funciones de ópera flamenca que se ofrecen en el Circo Barcelonés durante los últimos meses del año. El 23 de octubre la Niña de Linares se anuncia “en reñida competencia” con los cantaores Pena Hijo y Angelillo. Completa el programa un “colosal cuadro nunca visto: Conchita Borrull, La Tanguera, La Romerito, Palmira la Gitana, La Camisona, Virtudes la Sevillana, Maera, Viruta, Pepe Hurtado, Antonio Fuentes”, además de Antonio Guerrita y Manuel Constantina (El Diluvio, 23-10-1932).

Petra García Espinosa, la NIña de Linares

Petra García Espinosa, la Niña de Linares

Un mes más tarde, en el mismo lugar, se celebra un “Grandioso Festival Andaluz” protagonizado por “5 divos” de ópera flamenca: Víctor ‘el Cestero‘, Paco ‘el Fornaret‘, el Canario del Alba, Paco Mazaco y la Niña de Linares. También figuran en el cartel cantaores como Manuel Constantina, Antonio Guerrita o Antonio Seda, y un cuadro de baile flamenco compuesto por Lola la Camisona, Imperio de Granada, Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera y Antonio Viruta, entre otros artistas (El Diluvio, 26-11-1932).

Durante al año de 1933, además de prestar su colaboración en un festival benéfico que se celebra en el Teatro Victoria de Barcelona a favor de un regidor de dicho concert (El Diluvio, 12-4-1933), Petra García realiza una nueva incursión en el género chico.

La cantaora interviene en la zarzuela Sol andaluz (con libreto de González del Toro y música de Font de Anta), “una juerga andaluza en siete cuadros, en prosa, verso, ‘cante’ y baile”, que es llevada a escena en el Teatro Maravillas de Madrid. A pesar de ciertos desajustes entre la parte dramática y la musical, los artistas del cuadro flamenco cosechan grandes aplausos:

“… la juerga gustó y se repitieron los chatos y las coplas en labios de la Niña de Linares, Personita, Goro de Triana, Achar Rovira, Niña de Écija y Pepillo el Molinero, que entusiasmaron al público con sus fandangos y tarantas, sus seguiriyas y malagueñas, sus verdiales y campanilleros, sus soleares y medias granadinas y, sobre todo, con las típicas columbianas de Pepillo el Molinero” (ABC, 25-6-1933).

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera (dcha.)

Siguiendo en esa línea de combinar el arte dramático con el flamenco, en enero de 1934, se anuncia en el Teatro Victoria de la Ciudad Condal la reposición de la comedia lírica de costumbres andaluzas ¡Lo que puede un fandaguillo!, protagonizada por la Niña de Linares y Guerrita (El Diluvio, 5-1-1934). Sólo unos días más tarde, los dos divos del cante participan en un festival a beneficio del lecho tuberculoso que se celebra en el Teatro Cómico (El Diluvio, 10-1-1934).

En esa época, la artista linarense, que goza de una gran popularidad en la capital catalana, presta su concurso en numerosos eventos y colabora con distintas causas. Su gran generosidad se pone de manifiesto en el festival celebrado en el Cine Avenida (1) a beneficio de la viuda e hijos de un agente de vigilancia asesinado (La Vanguardia, 6-4-1934); en la verbena organizada en el Barcelona Golf Club de Pedralbes (2) a fin de recaudar fondos para el “hospital de cirugía de ‘Lucha contra la Mortalidad Infantil’” (La Vanguardia, 3-7-1934); o en el festival benéfico llevado a cabo por el Centro Andaluz en el Circo Barcelonés (La Vanguardia, 13-6-1934).

Miguel Borrull Giménez

Miguel Borrull Giménez

En este último evento colaboran distintas atracciones de variedades así como el cuadro flamenco de Miguel Borrull, con la Niña de Cádiz, María Flores, Julia y Concha Borrull, Rafaela la Tanguera, Antonio el Virutas, Manolo Bulerías, Tobalo y la Niña de Linares, “radiante de hermosura y más artista, si cabe, que antes”. De hecho, la cantaora linarense acapara la mayor parte de los elogios:

“Como primera parte nos deleitó con hermosos y escogidos cuplets, entre los que se distinguieron los titulados ‘La cantaora‘ y ‘Los campanilleros‘. En todos ellos su arte exquisito triunfó y nos confirmó una vez más sus grandes facultades artísticas.

Después de varios solos de guitarra ejecutados con gran maestría por Miguel Borrull, Niña de Linares, acompañada por el mismo, consagró su triunfo con varias canciones del arte flamenco, arte fino, que la ha colocado entre las figuras más preeminentes del cante jondo.

Su voz clara entona el canto con tal sentimiento, que llega al corazón y éste ríe o llora, según las notas, al traspasar los lindos labios de Niña de Linares, entonan alegría o dolor.

El público, entusiasmado, le tributó cariñosos aplausos, demostrando la gran simpatía que por ella sentimos.

Tuvo que ejecutar varias composiciones fuera de programa, a pesar de la avanzada hora, ante la insistencia del respetable.

Tuvimos ocasión de cruzar algunas palabras con Niña de Linares, la cual nos expresó en sentidas palabras el afecto y cariño que siente hacia el público catalán, el que siempre le (sic) ha recibido con entusiasmo y ha sabido hacer honor a su hermosura y arte.

De veras desearíamos poder admirar a Niña de Linares en un marco más adecuado a su exquisito arte, para poderle demostrar toda nuestra admiración y simpatía” (El Diluvio, 16-6-1934).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, Valencia, 23-4-1932).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, Valencia, 23-4-1932).

En esos meses, Petra García, anunciada como “la emperadora del cante flamenco” (La Voz de Menorca, 27-4-1934), también ofrece una breve actuación en el Salón Trianón de Menorca. A petición del respetable, la artista debe “repetir algunas coplas andaluzas que cantó con gusto y maestría” (La Voz de Menorca, 30-7-1934).

Asimismo, un año más, se celebran en el Pueblo Español de Montjuic varios festivales, en los que la Niña de Linares desempeña un papel destacado. El primero de ellos tiene lugar el 14 de abril y consiste en una gran fiesta en la que prestan su concurso varios grupos regionales llegados de Aragón, Valencia, Madrid o Galicia, entre otros lugares de la geografía española. También es contratado el cuadro flamenco de Miguel Borrull, en el que figuran “artistas de la categoría de La Niña de Linares, El Cojo de Málaga, Tobalo, Concha y Julia Borrull, Bulerías, etc.” (El Diluvio, 13-4-1934).

El 24 de julio, en el mismo lugar, se celebra una nueva verbena regional con motivo del día de Galicia, al objeto de recaudar fondos para aliviar la difícil situación de las personas de aquella región que se encuentran en paro. Con este fin, prestan su concurso distintos grupos llegados de Galicia, Valencia, Aragón, Murcia y Cataluña, entre otros lugares, y no puede faltar el típico cuadro flamenco dirigido por Miguel Borrull. En esta ocasión, acompañan al guitarrista la Niña de Linares, Fanegas y el Niño de Cádiz (La Humanitat, 24-7-1934).

Cantaora, actriz y empresaria

A sus 26 años de edad, Petra García Espinosa cuenta ya con una extensa y brillante trayectoria a sus espaldas. Es una artista muy reconocida y admirada, por los públicos y por la crítica, fundamentalmente en Barcelona. En agosto de 1934 da un paso más en su carrera: funda su Compañía de Comedias y Arte Gitano, y emprende una gira por España con la obra La zambra de Chorro Jumo, de Isidro Duro y Fernando Mourelles.

Elenco de La zambra de Chorro Jumo (La Voz de Aragón, 20-10-1934)

“‘Cañas’ y ‘chatos’, arpegios de guitarras, coplas y ‘jipíos’ de diversas marcas y estilos, chistes más o menos originales y un ambiente cien por cien flamenco” (La Humanitat, 10-8-1934) constituyen el atractivo principal de esta comedia musical ambientada en Granada, que “no es una obra que merezca ningún crédito ni que tenga el más mínimo interés desde el punto de vista teatral” (La Veu de Catalunya, 10-8-1934), sino que más bien está pensada para el lucimiento de sus protagonistas:

“Lista de la Compañía (3)
La célebre súper-vedette de la ópera flamenca ‘Niña de Linares‘, alma de Andalucía – Reina de los Campanilleros.
Conchita y Julita Borrull, estrellas de la danza típica y notabilísimas actrices cómicas.
Isidro D. Badur. Formidable caricato y extraordinario primer actor.
Niño de Constantina y Niño Lucena. Divos del Cante Jondo y excelentes actores.
Miguel Borrull. El famosísimo mago de la guitarra.
The Willy Star’s. Atracción de fama mundial. Bailarines y actores.
Julio Maera. Primer actor y bailaor. Rafaela, la Tanguera. Primerísima bailaora.
Micaela ‘La Mendaña‘ y María Flores. Primeras bailaoras cómicas.
Juana ‘La Faraona‘ y ‘Rocío de Triana‘, notables bailaoras y actrices.
Pepita Giménez. Cantaora típica.
Manolo Bulerías. Guitarrista y actor.
Otros actores y primeras actrices. Juana Vargas, Palmira Reyes, José González, Antonio Cortés, Joaquín Heredia, Ramón Vargas…” (El Correo Gallego, 9-11-1934).

La zambra de Chorro Jumo consta de dos partes, una eminentemente flamenca y otra dedicada al género de variedades. En ambas reina la Niña de Linares como estrella indiscutible:

“… la obrita no es […] otra cosa que un fondo convencional (gitanos pícaros y gitanas seductoras, una pareja de ingleses -él y ella- que desean aprenderse al dedillo el exótico repertorio de la gitanería, etc., etc.), en el que se engarzan diversas facetas del arte flamenco: ‘cante jondo’ y más ‘jondo’ todavía; bailes y repiques de castañuelas; soleares, peteneras, saetas. Para dar más variedad al cuadro, el inglés y la inglesa danzan también alguna cosita de su tierra. La segunda parte del espectáculo prescinde, ya, de la comediografía, y queda encerrado en su propio marco, y presentado en su justo carácter: teatro de variedades. Fue aquí donde la ‘Niña de Linares‘, se presentó como canzonetista. Su éxito más franco fue, sin embargo, en el cante flamenco sin disfraces. Compartió el triunfo con ella, muy merecidamente, el guitarrista señor Borrull” (La Vanguardia, 11-8-1934).

La compañía debuta el día 8 de agosto en el Teatro Poliorama de Barcelona ante un público completamente entregado:

“‘La niña de Linares’ y el guitarrista Miguel Borrull fueron los héroes de la fiesta. La ‘niña’, por sus armoniosos y prolongados trinos, y Borrull, por su destreza al hacer arpegios con la guitarra.

Un público especial -muy pintoresco- casi llenó el teatro. […] Los ‘olés’, ‘venga de ahí’ y ‘bendita sea la mare’… que se puso en la boca, tronaban igual que ruidosos cohetes en noche de verbena señalada. No recordamos otro caso de igual entusiasmo, a pesar de haber faltado a la fiesta el ‘Tío Pepe’ y ‘La Pastora’” (La Humanitat, 10-8-1934).

El Pueblo Gallego, 14-11-1934

El Pueblo Gallego, 14-11-1934

La obra permanece nueve días en cartel. A mediados de septiembre, Petra García y su compañía regresan al Poliorama con un programa doble, que incluye la reposición de La zambra de Chorro Jumo y el “estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada ‘Un juramento gitano’”. Ni que decir tiene que esta última también está pensada para que “pueda lucir abundantemente, como así sucede, sus méritos de cantadora excepcional la diva del cante ‘jondo’ Niña de Linares” (La Vanguardia, 14-9-1934). Los artistas que la acompañan desarrollan igualmente una encomiable labor, que merece la aprobación del público:

“Tanto en el cuadro ‘El colmao Los Corales‘, como en ‘La venta de don Pito‘, tiene ocasión todo el elenco de lucir sus facultades vocales y coreográficas.

Son alma de esa conjunción artística flamenca la sugestiva y casticísima Niña de Linares, Conchita y Julia Borrull, y el coloso de la guitarra Miguel Borrull.

Niña de Linares hace prodigios con su depurado estilo, imantando al público de un modo asombroso.

Y para que el trino de los ‘cantaores’ tenga competencia, los niños de Constantina y Lucena rivalizan en superarse a cada copla. […]

El cuadro flamenco está compuesto de los conocidísimos Rafaela ‘La Tanguera‘, Micaela ‘La Mendaña‘, María Flores, Juana ‘La Faraona’, Rocío de Triana, Pepita Jiménez, Julio Maera y Manolo Bulerías, entre otros maestros del género.

Niña de Linares tuvo que bisar varios fandanguillos y saetas, así como ‘Los campanilleros‘ y ‘Los caracoles‘.

El público salió satisfechísimo del estreno, elogiando grandemente el espectáculo por su magnífica interpretación y colorido” (El Diluvio, 14-9-1934).

Una semana más tarde, los principales artistas de la compañía interpretan varios fragmentos de La zambra de Chorro Jumo en una función de honor que se celebra en el Teatro Cómico de la Ciudad Condal a beneficio del actor Lepe (La Vanguardia, 21-9-1934); y el 25 de septiembre, la troupe casi al completo asiste a una cena ofrecida en honor de los autores en un restaurante de Barcelona. “Niña de Linares, Julia Borrull, el guitarrista Miguel Borrull, la Tanguera, Rafaela Lamendana, Bulerías, Niño de Constantina y otros artistas flamencos, lucieron sus facultades al final de la comida, que fue servida al típico estilo andaluz” (La Vanguardia, 26-9-1934).

Notas:

(1) El programa del festival incluye la proyección de varias películas, así como las actuaciones de “artistas como Conchita Román, ‘Cordobesita’; ‘Niña de Linares’, Hermanos Marvel, Araceli y John Lewis, ‘Satanelo’ y Bel con su orquesta ‘Symphonie Boys’” (La Vanguardia, 4-4-1934).

(2) “Raquel Meller, Alady, Charly d’Argovie […] y el cuadro flamenco del guitarrista Miguel Borrull, con sus ‘tocaores’, las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull y la ‘Niña de Linares’, estrella de ‘cante jondo’” (La Vanguardia, 3-7-1934) constituyen las principales atracciones de la velada.

(3) Éste es el elenco que, tras su exitoso debut en Barcelona, emprende una gira por distintas ciudades españolas.


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En los años veinte, además de sentar cátedra de salero en los más refinados eventos, Luisa la Pompi sigue actuando en distintos locales sevillanos. En 1925 comparte cartel en el Salón Olimpia (1), de la Calle Tarifa, con la gran Juana la Macarrona, entre otros artistas:

“… tocador: Antonio Moreno, que hace hablar la guitarra; bailador, Paco Senra […].
De ellas figuran La Rubia, la Concha, la Pompi, la Gonzalito, y la reina del flamenco, la que no tiene igual: la gran Macarrona” (El Liberal de Sevilla, 23-9-1925) (2).

La Macarrona en su madurez

La Macarrona en su madurez, cuadro de Alfonso Grosso

Unos meses más tarde, Luisa Ramos, Manuel Centeno y Currito el de la Jeroma amenizan una multitudinaria fiesta de Nochevieja que se celebra en el Club Gallito:

“… Manuel Centeno, la Pompi y Currito el de la Jeroma armonizaron deliciosamente las bocas, poniendo el flamenco al rojo y saliendo por todos los tonos con el aplauso general de los asistentes, que dicho sea de paso llegaban a tal número, que el local era completamente insuficiente” (La Unión, 1-1-1926).

En Eritaña

Durante la temporada de verano de 1926, la jerezana forma parte del cuadro flamenco de la Venta de Eritaña, junto a su hermano El Gloria, y las bailaoras Carmelita Borbolla y Lola la Guapa, entre otros artistas:

“… Tocador de guitarra, José Rodríguez; cantadora, La Pompi; bailadoras: Lola Sánchez, Ramírez, Angelita, Carmelita Borbolla, La Sevillana, La Piruli y Lola la Guapa. Para que no falte nada, 15 guapísimas señoritas. Amenizará los bailes la orquestina Triano” (El Liberal de Sevilla, 22-8-1926).

Venta de Eritaña

Venta de Eritaña

Una carta publicada en El Liberal de Sevilla recomienda encarecidamente no perderse el espectáculo:

“‘Querido Paco: Te espero esta noche a las diez en Eritaña, para que pases la noche más a gusto de tu vida.

Aquí tienes a la gran orquestina Triano […]. Si te agrada el flamenco, aquí tienes un cuadro con la Pompi a la cabeza. ¡Cañí puro!

Canta todas las noches bulerías el Niño de Gloria, acompañado a la guitarra por Pepito Rodríguez, que toca lo suyo…” (El Liberal de Sevilla, ca. 16-9-1926).

Con la llegada del nuevo año, la jerezana se incorpora al recién inaugurado café cantante El Tronío, en la Calle Sierpes, junto a la bailaora La Roteña o el guitarrista Baldomero Ojeda, entre otros artistas:

“… Cuadro flamenco, en el que actuaba ‘La Pompi’ y ‘La Roteña’, y los bailaores José Romero y Baldomero Tumba, y como tocadores de guitarra actuaban Antonio Moreno y Baldomero Ojeda.

El elenco artístico lo componían Conchita Iris, Carmen Aldana, Conchita Granero, el cantaor Luis Salido, Aurora Sáiz, Rosita Corinto y la estrella Carmen de Granada…” (El Noticiero Sevillano, 9-1-1927).

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Un evento solidario

Del mismo modo que, unos años atrás, en un momento de necesidad, ella misma recibiera el apoyo de sus compañeros, en el verano de 1928, Luisa Ramos es una de las artistas que colaboran en el festival celebrado en el Cine Tarifa de Triana a beneficio el guitarrista Currito el de la Jeroma, que se encuentra gravemente enfermo:

“… Primera parte.- Gran cuadro flamenco, en el que toman parte las clásicas bailadoras Josefa Loreto, Hermanas Piruli, Pepa Molina, Carmelita Borbolla, La Malena y La Macarrona; cantaoras: hermanas Pompi y La Moreno. Tocadores de guitarra: Baldomero Ojeda, Manuel Moreno, José Rodríguez, Miguel Marchena, Antonio el de Sanlúcar, Alfonso Alfaro, Aurelio Gómez y Niño de Ricardo.

Segunda parte.- Presentación de los afamados cantadores de flamenco Niño Linares, Fernando de Linares, Miguel el de los Talleres, Cojo de la Macarena, Fernando el Herrero, Juan Luque, Manuel El Pena, José Torres Pinto, Paco Mazaco, Niño Gloria…” (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Sólo unos días más tarde, Luisa viaja a Jerez para intervenir como profesional en un concurso de cante y baile flamenco que se celebra en la Plaza de Toros. Allí coincide con Pepe Torres, Antoñirri o El Pili, entre otros artistas (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Kusaal Central

En 1929 se inaugura en Sevilla la Exposición Iberoamericana, un acontecimiento extraordinario que atrae a turistas y personalidades de todo el mundo. Por este motivo, el Kursaal Central -uno de los locales de variedades más en boga del momento, sito en la Calle Sierpes-, refuerza su elenco de artistas.

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

A los habituales -La Macarrona, Rita y Rosario Ortega, Juana Junquera, María la Roteña, Concha la Roteña, La Quica, Antonio Ramírez o Javier Molina- se suman ahora Luisa y Manuela Ramos (Las Pompis), Pastora la Posaera, La Malena, La Rubia de Jerez, La Camisona, La Nona, Juanito Mojama, Diego Antúnez, Estampío, El Cojo de Málaga, Rafael Ortega o Ramón Montoya (3), entre otras figuras del cante, el baile y el toque.

Artista con duende

La Pompi es una de esas artistas que dan al cante un sabor especial, y que, por su autenticidad, son capaces de ‘colmar el gusto’ de los aficionados más exigentes. La crítica tampoco permanece indiferente ante esa gitana del Barrio de Santiago, que no pierde ni un ápice de su brillo ante figuras de la talla de Manuel Torres o Juana la Macarrona.

De hecho, en ese mismo año, varios diarios reproducen un artículo titulado “Impresiones de Sevilla”, que describe una actuación de Luisa Ramos en la Venta de Antequera. La jerezana comparte escenario con su hermana Manuela y con los dos colosos mencionados:

“IMPRESIONES DE SEVILLA
Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los “flamencos” sentados en fila. “La Macarrona”, las hermanas “Pompi”, Manolo Torres y un guitarrista. […]

‘Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…’

Manuel Torres

Manuel Torres

Es la ‘Pompi’ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

‘Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?’

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de amargura.

‘Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo.
Pues adoro en tu persona
como aquel que adora a Dios’ […]” (La Época, 4-5-1929).

La aventura catalana

En el otoño de 1929, Luisa La Pompi es contratada para trabajar varios meses en Barcelona, en locales como Viña P. o Villa Rosa, ambos de Julia Borrull. En ellos comparte cartel con artistas como Rafaela la Tanguera, Regla Ortega ‘La Pato’, Juana la Macarrona, Faíco Chico o Paco Aguilera. En esa aventura la acompaña su hija, la bailaora Tomasa la Pompi.

En la entrevista concedida en 1950 a La Voz del Sur (4), la jerezana rememora aquellos meses:

“- También trabajé en Barcelona – continúa – en ‘La Viña P.’ y en ‘Villa Rosa’. Y en toa España, con un cuadro flamenco que dirigía el padre del actual Caracol; y con mi hermano ‘El Gloria’.
– ¿Bailaba usted también?
– No. Cantar na más. Cantar flamenco, to flamenco.
– ¿Con preferencias?
– Seguiriyas, soleares, bulerías…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Durante su estancia en Villa Rosa y Viña P., Luisa Ramos Antúnez también se presenta, junto con sus compañeros de cuadro, en locales como el Principal Palace o el Teatro Nuevo de Barcelona:

“[Principal Palace]
… GRAN CUADRO FLAMENCO de la VIÑA P., cedido galantemente por su propietaria JULIA BORRULL, dirigido por el gran tocador FRANCISCO AGUILERA en el que figuran las BAILAORAS TOMASA LA POMPI, TERESA LA EXTREMEÑA, DOLORES SÁNCHEZ, ENCARNACIÓN GONZÁLEZ, RAFAELA LA TANGUERA, sin rival en su género, JUANA LA MACARRONA, única en el baile por alegrías, MACARENO, gran bailaor, LA POMPI, eminente cantaora, FRANCISCO AGUILERA, colosal tocador” (La Vanguardia, 24-9-1929).

“[Teatro Nuevo]
… El notabilísimo cuadro flamenco de VILLA-ROSA formado por las portentosas ‘BAILAORAS’ La Pato, La Micaela, La Sevillana, Mareguí, Manuela ‘La Piruli’ y Luisa ‘La Pompi mayor’.
‘BAILAORES’ Manolito Larrosa y El ‘Viruta’
‘TOCAORES’ de GUITARRA Pepito Hurtado, Faico chico y Vicente ‘El loro’ y los fenónemos del CANTE JONDO NIÑO DE LINARES Y NIÑO DE LUCENA” (El Diluvio, 20-12-1929).


NOTAS:
(1) En esa misma sala se celebra en 1927 un concurso de cante jondo, en el que la jerezana actúa como jurado:

“… De jurados para adjudicar la copa actuaron los profesionales Rafael Cañete, Enrique Sancho, ‘Cojo de la Macarena’, José Pérez, el Pena (hijo) y la ‘Pompi’” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1926).

(2) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(3) Según J. Blas Vega, en su libro Los cafés cantantes de Sevilla, Editorial Cinterco, 1987.

(4) Entrevista publicada por Javier Osuna en su extraordinario blog Los fardos de Pericón.

 


Conchita Borrull, la reina de los bailes gitanos (II)

A finales de 1917 Concha Borrull se presenta en ciudades como Valladolid o Palma de Mallorca, hasta que un fuerte catarro la obliga a “suspender su brillante tournée” (Eco artístico, 15-1-1918). Retomamos su pista en el teatro Novedades de Barcelona, en enero de 1919. La bailaora se integra en una compañía de variedades en la que también figura Amalia de Isaura, entre otros muchos artistas.

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Unos meses más tarde, su nombre vuelve a salir en los papeles, aunque no como bailaora, sino como artista invitada a distintos espectáculos taurinos que se celebran en la ciudad condal. Ahí le perdemos de nuevo la pista. Según, José Luis Navarro, a finales de la década de los diez “Conchita cruza los mares y nada volvemos a saber de ella”. (1)

La Barcelona flamenca de los años 20

Durante la primera mitad de los años veinte encontramos pocas referencias sobre Concha Borrull. En julio de 1921 la bailaora actúa en el teatro Cómico de Barcelona, junto a otras artistas de variedades. En octubre de 1925 la encontramos en el teatro Eldorado, con un grupo que no tiene desperdicio: el Niño de Marchena, Julia y Concha Borrull, Regla y Juanita Ortega, y Blanquita Suárez, acompañados a la guitarra por Miguel Borrull y Antonio Romero.

En esa época es frecuente ver a Concha integrada en el cuadro flamenco de Villa Rosa -dirigido por su hermano y formado por artistas como Julia Borrull, Rafaela la Tanguera, Antonio Viruta, Carmen La Joselito o Manuel la Rosa-, que no sólo se presenta en el local familiar, sino que también suele actuar en distintas salas de la ciudad condal, e incluso en otras localidades, como Lorca, La Unión o Cartagena.

Entre 1926 y 27 el grupo participa en varios certámenes de cante, toque y baile flamenco que tienen lugar en el Circo Barcelonés. En ellos intervienen grandes figuras de la época, como Angelillo, José Cepero o el Niño de Marchena, y Conchita Borrull interpreta sus “típicas alegrías con la clásica bata de cola” (La Vanguardia, 24-5-1927).

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (en el centro) en Villa Rosa

El cuadro cosecha grandes éxitos en todas sus actuaciones, y especialmente la pareja formada por Rafaela Valverde y Concha Borrull, que llega a ser comparada con la mismísima Juana la Macarrona:

“[Casino San Sebastián] Rafaela la Tanguera bailará una de sus farrucas que la han hecho célebre. Conchita Borrull entusiasmará con sus inimitables alegrías y, además, se arrancará por sevillanas con Rafaela, cantadas por Mariana la Camisona” (El Diluvio, 1-9-1928).

“[Font Romeu] Conchita Borrull y Rafaela la Tanguera bailaron magistralmente sevillanas y danzas gitanas” (La Época, 22-9-1928).

“[Teatro Cómico] Las danzas flamencas de Conchita Borrull, todo gracia, todo esencia flamenca, y de la Tanguerita, emperatriz de lo cañí, reina de la gitanería, produjeron una impresión formidable, que se tradujo en ovaciones entusiastas.

De estas dos artistas ha dicho el gran pintor Ignacio Zuloaga que son las mejores bailaoras de nuestro tiempo: La Tanguerita es la reina de la farruca, baile que interpreta como nadie, y Conchita Borrull es la única sucesora de la célebre Macarrona” (El Diluvio, 14-10-1928).

Durante el año 1929 la más joven de los Borrull desarrolla una intensa actividad artística. En enero toma parte en la “Zambra del Sacro-Monte” que se presenta en el teatro Nuevo de Barcelona. Unas semanas después, junto a la Tanguerita, actúa en el sainete lírico “Los flamencos”, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, y música de Amadeo Vives. Éste es llevado a escena en el teatro Tívoli y, unos meses más tarde, se repone en el teatro Nuevo.

Concha Borrull y El Viruta, una pareja de éxito

En abril, Concha se sube a las tablas del teatro Victoria junto al bailaor Antonio Viruta, con quien forma pareja en la obra “La copla andaluza”. El cante corre a cargo del Chato de Valencia, el Niño de Talavera y Lola Cabello. “El debut de Conchita Borrull, llamada con razón, la emperatriz de las alegrías, fue un verdadero acontecimiento”(El Diluvio, 18-4-1929).

En el mes de agosto, con motivo de la Exposición Universal de Barcelona, Concha y el Viruta bailan en una fiesta celebrada en el Pueblo Español en honor de los delegados franceses. Poco después, la bailaora actúa en el teatro Circo Villar de Murcia y en el Nuevo de Barcelona, junto al elenco de Villa Rosa.

En mayo de 1930, Concha Borrull participa en una fiesta celebrada en la bodega andaluza del Hotel Colón. Allí comparte protagonismo con Teresita España y muestra una nueva faceta artística: “bailará y toreará como los propios ángeles” (La Vanguardia, 1-5-1930).

Poco después, en la sala Nuevo Mundo, la artista toma parte en evento histórico, la “reaparición de la emperaora del cante jondo” (El Diluvio, 27-5-1930), Pastora Pavón. En el cartel también figura Manuel Vallejo.

Grandes éxitos en tierras valencianas

En febrero 1931, Concha comparte escenario con Juana la Macarrona, con motivo del festival que se celebra en el Circo Barcelonés a beneficio del bailaor Manolillo la Rosa. Unos meses más tarde, la artista se presenta como “capitana” del cuadro de Miguel Borrull en el café Villa Rosa de Valencia, instalado en la plaza de toros. El Cojo de Málaga, La Tanguerita y el Niño de la Rosa completan un cartel en que la benjamina de los Borrull obtiene un éxito extraordinario, a juzgar por los párrafos que le dedica la prensa valenciana:

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

Conchita Borrull (Eco artístico, 25-9-1917)

“Esta danzarina gitana, de pelo rizoso y blondo y ojos de esmeralda, tan netamente española y castiza, esta Conchita Borrull, magnífica, cuando ejecuta sus bailes al compás de la guitarra pulsada por su hermano el Mago, logra convertirse en algo excepcional y divino. En esos momentos, la preciosa chiquilla aparece como poseída por todos los diablos de la gracia y mientras echa la cabeza atrás y enarca el busto, sus brazos, rematados por los lirios de sus dedos, apuntan a lo alto, se agitan, se retuercen, caracolean y descienden súbitos en una imponente contracción, de la que participa todo su cuerpo rítmico, delicado y perfecto, que adquiere actitudes estatuarias.

Concha Borrull es una artista intuitiva que lleva empapada el alma de esas viejas soleras que no se pueden improvisar ni fingir. Por eso cuando baila se le ilumina el rostro y vaga la mirada por un mundo ideal.

Ante esta realidad, a nadie ha de sorprender que la maravillosa artista, la ‘peque’ de la dinastía famosa de los Borrull, consiga durante su actuación en Valencia las más rendidas efusiones en cuya exteriorización se muestran todos unánimes y convencidos: los ‘payos’ y los ‘calés’. Este entusiasmo se puso de manifiesto el día de su beneficio y Concha Borrull recibió, además de encendidas ovaciones, incontables regalos de los admiradores que desfilan por la catedral de Villa Rosa” (El Pueblo, 16-6-1931).

En 1932 regresan a Valencia en varias ocasiones “Miguel Borrull, el mago de la guitarra, y Conchita Borrull, la emperadora del arte cañí, con todo su cuadro flamenco” (Las Provincias, 23-1-1932). En enero se presentan en el teatro Apolo; en marzo y en diciembre actúan en el Villa Rosa de la plaza de toros.

Anuncio de Conchita Borrull (Eco artístico, 25-8-1918)

Anuncio de Conchita Borrull (Eco artístico, 25-8-1918)

En el mes de junio, de nuevo en el Apolo, Concha participa en el espectáculo “Ópera flamenca”, junto a un elenco realmente excepcional: “El público aplaudió con el más vivo entusiasmo a todos los intérpretes, especialmente una variante nueva hecha por Antonio Martínez, el baile de Conchita Borrull, y sobre todo la insustituible pareja del cantaor famoso Niño de Marchena y el estupendo profesor de la guitarra Ramón Montoya” (Las Provincias, 17-6-1932).


NOTAS:
(1) Cfr. José Luis Navarro, El Eco de la Memoria, “Conchita Borrull”.
(2) Esta información la aporta Paco Paredes en el blog “La Unión minera y cantaora”.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (V)

En primavera de 1916 Julia Borrull regresa a la Villa y Corte, y presenta en el teatro Romea su extenso repertorio, en el que tienen cabida tanto los cuplés y pasodobles interpretados con la orquesta, como los más típicos bailes gitanos. Durante su estancia en este coliseo coincide con Luisa de Vigné o Dora la Cordobesita, entre otras artistas de variedades.

“Con gran éxito debutó anoche Julia Borrull, cañí de pura sangre y excepcional artista en este género característico de canciones y bailes.

De su extenso repertorio ejecutó primero, acompañada por la orquesta, el pasodoble ‘Mi chiquita’ y la farruca ‘Borrull’.

Después, con acompañamiento de guitarras por su padre y su hermano, bailó una danza y el tango clásico gitano, terminando con su original creación El colilla, monólogo bailable.

Por lo castizo de su estilo, por su agilidad y por su graciosa desenvoltura, Julia Borrull es la bailaora neta y tradicional, de casta y raza” (El Imparcial, 25-4-1916).

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

En junio de 1916 Julia actúa en el teatro de la Zarzuela de Madrid y, a continuación, inicia una gira por el sur, que la lleva a ciudades como Málaga, Córdoba o Melilla. En todas ellas es muy aclamada, tanto por el público como por la prensa, que le dedica grandes elogios con motivo de sus actuaciones en la ciudad califal:

“Gran Cine. En este pabellón se ha presentado la notable cancionista y bailarina de aires populares Julia Borrull, quien ha confirmado la fama de que venía precedida.

[…] posee una bonita y agradable voz y canta con mucho estilo y gracia números originales, algunos de ellos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano, dos notables profesores que hacen filigranas con el clásico instrumento andaluz.

Julia Borrull además baila con mucho arte y elegancia, imprimiendo a cada danza el sello característico de su estilo.

La simpática artista es muy aplaudida todas las noches” (Diario de Córdoba, 25-6-1916).

Amago de despedida y ‘desaparición’ de los papeles

Siempre dispuesta a satisfacer al respetable, en el Kursaal de Melilla Julia estrena una danza mora en la que, según la prensa local, constituye su despedida de los escenarios, debido a un problema de salud:

“En el baile español clásico hay una baja sensible. Julia Borrull, la bailarina gitana de ojos negros de brujería, deja las tablas para siempre. Un padecimiento en los pies la obliga a abandonar su carrera artística en la que brilló hasta ahora con luz propia.

El baile gitano, genuinamente español, ha experimentado una importante pérdida” (El telegrama del Rif, 23-8-1916).

Julia Borrull, en Alegrías (J. Romero de Torres, 1917)

Julia Borrull, en Alegrías   (J. Romero de Torres, 1917)

Sin embargo, esta información no tarda en ser desmentida, pues en octubre de 1916 Julia Borrull se presenta en el teatro Alhambra de Granada, junto a un elenco en el que figuran La Macarrona (1) y Manuel Torres, ¡casi nada!

En el mes de diciembre, la bailaora regresa al Folies Bergère de Barcelona y poco después se anuncia, junto a su hermana Conchita, en el café Villa Rosa, recién abierto por su padre, que las acompaña a la guitarra.

En 1917, la bella bailaora desarrolla otra de sus facetas artísticas, la de modelo, y se convierte en protagonista del cuadro Alegrías, pintado por Julio Romero de Torres. No obstante, en ese mismo año perdemos la pista a la Borrull. Su nombre se esfuma de los papeles -al menos, de los españoles- como por arte de magia. José Luis Navarro nos aporta la única pista que puede ayudarnos al menos a intuir qué ha sido de la bailaora:

Julia Borrull […] ha desaparecido.
A raíz de la desaparición se creyó que Julia habla sido seducida o raptada por un aristócrata, por un personaje extranjero, por uno de esos moscones que revolotean siempre alrededor de las artistas de nombre y de fama, de las grandes artistas.

[…] Pero no ha ocurrido así. Julia Borrull ha desaparecido o ha sido raptada. Y el raptor, el enamorado de la gitana de los ojos verdes, ha sido ¡un cochero!” (Eco artístico, 25-7-1917). (2)

La reina de Villa Rosa

A mediados de los años veinte nos topamos de nuevo con el nombre de Julia Borrull en los papeles. La bailaora es una de las habituales del cuadro flamenco de Villa Rosa, el café fundado por su padre en 1916. Allí comparte tablao con otras grandes bailaoras, como su hermana Concha, Rafaela La Tanguerita, La Joselito, Regla Ortega o La Camisona.

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa (en el centro, Regla Ortega, La Pato)

Tras el fallecimiento de su padre, en 1926, Julia y su hermana Lola se ponen al frente del local. Desde entonces, la bailaora compagina su faceta artística con la de empresaria. La dirección del cuadro flamenco corre a cargo de Miguel Borrull hijo, que también lo presenta en otras salas de la ciudad condal, como Eldorado el Circo Barcelonés. En ellas coinciden con algunas de las primeras figuras de la época, como el Niño de Marchena (3), Angelillo o José Cepero (4).

En 1929, Villa Rosa se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad condal. El local, situado en el Arco del Teatro, es uno de los lugares que ningún turista que se precie puede dejar de visitar:

Villa Rosa es una concesión magnífica que Barcelona hace al extranjero. Posee todo el misterio, toda la incomodidad y la falta de limpieza precisas para que el turista típico no se sienta defraudado. El exotismo de Villa Rosa es de buena clase y no acaba de hacer mal a nadie. Es un exotismo inteligente y calculado que opera al mismo tiempo sobre el vecino de la calle de Aribau y el marinero de Liverpool. Los gitanos de Villa Rosa tienen el punto exacto de morenez, de casticismo y de mala educación para no asustar a la clientela local ni impactar excesivamente al señor de más allá de los Pirineos” (Mirador, 28-3-1929). (5)

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Entre otros alicientes, Villa Rosa cuenta con un elenco de primera y un ambiente flamenquísimo:

“… voy conociendo poco a poco a casi todos los artistas que integran el cuadro flamenco a cuya cabeza forman la soberbia agarena Julia Borrull y su hermana Lola. Alrededor de una mesa, formando un ancho círculo, vemos a la juncal Tanguerita y a la hermosa Rosalía con Larrosa y Viruta y unos extranjeros. Un poco más hacia donde nos encontramos nosotros otro grupo formado por más extranjeros y La Pato, Amparo Ortiz y el Faíco, Hurtado y el Subiela, siempre amable y risueño. Chispea, al escanciarse, la dorada manzanilla, inundando los cuerpos de sana y contagiosa alegría, que, sin hacerlo (sic) perder a uno la noción de sus actos, le imprime cierto atrevimiento que sin tomarla no tendría…

Hablan las guitarras su armonioso lenguaje acompañadas de palmas y rítmicos taconeos, mientras en el centro del círculo se sumerge en un baño de movimientos una gitanilla joven, cuyo nombre siento no recordar” (El Diluvio, 14-5-1929).


NOTAS:
(1) La revista Eco artístico (15-10-1916) se refiere a “la cantaora de flamenco La Macarrona”, lo cual nos hace dudar si se trata de Juana Vargas o bien de su hermana María.
(2) Referencia aportada por José Luis Navarro, en el blog El Eco de la Memoria.
(3) En octubre de 1925 actúan en Eldorado “el famoso intérprete de los aires andaluces Niño de Marchena” y un “colosal cuadro andaluz”, compuesto por Julia Borrull, Conchita Borrull, Regla Ortega y Juanita Ortega, que interpretan, respectivamente, alegrías, farruca, alegrías y sevillanas (La Vanguardia, 22-10-1925).
(4) En otoño de 1926, bajo la denominación de “Gran certamen de toque, baile y cante jondo”, se celebran en el Teatro Circo Barcelonés varias funciones, dirigidas por Miguel Borrull hijo. En ellas intervienen, además del cuadro flamenco de Villa Rosa, otros grandes artistas del momento, como Angelillo, el Chato de Valencia, Guerrita o José Cepero. En algunos de estos festivales, las hermanas Borrull toman parte en una “gran zambra gitana del Sacro Monte”, junto a Isabel la Bruna, Carmen la Huelvana, Rosalía la Flamenca, Rafaela la Tanguerita, Niño Tobalo o Baldomero Faíco, entre otros artistas.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (y IV)

En agosto de 1930, con motivo de un festival-homenaje ofrecido a Luis Calvo en la Plaza de Toros Arenas, La veu de Catalunya anuncia la “reaparición sensacional del notabilísimo cuadro flamenco [compuesto por] Miguel Borrull, Luisita Alegría, Ofelia Clavel, María la Gitana, Rosalía la Flamenca, Conchita Borrull, Rafaela La Tanguera, Maera y Paco Aguilera” (8-9-1930). (1)

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

En febrero del 31, la prensa vuelve a situar a Rafaela Valverde en el Teatro Circo Barcelonés, donde participa en un festival a beneficio del bailaor Manolillo de la Rosa, en el que también intervienen, entre otros artistas, La Macarrona, las hermanas Borrull, La Camisona, la Niña de LinaresFaícoPaco Aguilera y Miguel Borrull.

Una actividad imparable: Ópera flamenca, cine…

Durante los años siguientes, en ese mismo escenario y en el del Teatro Olympia, se celebran con frecuencia festivales de ópera flamenca, en los que se da cita buena parte del elenco de Villa Rosa, además de otras grandes figuras del flamenco de la época, como José Cepero, Angelillo, Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla. Además de La Tanguera, cuya presencia es habitual en este tipo de funciones, en ocasiones destaca también una jovencísima Carmen Amaya.

Es ésta una época de intensa actividad artística para Rafaela Valverde, que compagina sus apariciones en los espectáculos de ópera flamenca con otro tipo de actuaciones. Así, en marzo de 1933 “la gran Tanguera” forma parte del cuadro flamenco que presenta su comadre Julia Borrull en el restaurante El Tostadero, y en el que también figuran la Sevillanita, la Gitanilla del Albaicín, Tobalo, el Niño de Constantina y el guitarrista Pepe Hurtado (La Vanguardia, 16-3-1933).

En el mes de septiembre, de la mano de Juanito El Dorado, Rafaela regresa a las tablas del Teatro Nuevo, donde comparte escenario con el Niño Marchena y Carmen Vargas, entre otros artistas; y en noviembre, la bailaora forma parte del elenco de una versión de El amor brujo dirigida y coreografiada por Laura de Santelmo, que se estrena en el Liceo de Barcelona. En el reparto figuran artistas de gran nivel, como Soledad Miralles, Conchita Borrull o las hermanas Coquineras, dos viejas glorias del baile flamenco.

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

A finales de 1933, Rafaela Valverde realiza una incursión en el mundo del cine. Junto a Carmen Amaya, Juana la Faraona, Miguel y Conchita Borrull, Antonio Viruta y El Chino, la artista forma parte del cuadro flamenco que aparece en la película Dos mujeres y un Don Juan, dirigida por José Buchs y estrenada en enero del año siguiente. (2)

En primavera de 1934, la Tanguera vuelve a ponerse a las órdenes de Miguel Borrull, que presenta en el Tabú Club un cuadro flamenco compuesto por Julia Borrull, Rafaela Valverde, la Niña de Cádiz y Antonio Viruta; artistas que también actúan en el Teatro Circo Barcelonés, en el marco de un festival benéfico organizado por el Centro Andaluz. Asimismo, la bailaora es “extraordinariamente ovacionada” por su interpretación en la zarzuela La chulapona, que se estrena en el Teatro Novedades (Papitu, 2-5-1934).

La zambra de Chorro Jumo

Poco después, la Tanguera se integra en una Compañía de comedias de arte gitano que hace su debut en el Teatro Poliorama en agosto de 1934, con la puesta en escena de la comedia de ambiente gitano La zambra de Chorro Jumo. El gran éxito obtenido motiva la reposición de la obra un mes más tarde. La Vanguardia ofrece información sobre el elenco de la compañía, que tiene como primera figura a la cantaora Niña de Linares:

“En su anterior y reciente actuación, esta formación artística obtuvo un remarcable éxito interpretando la obrita La zambra de Chorro Jumo, escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull; el caricato Isidro Badur y otros muchos artistas de fama en el género, así como la pareja de bailarines excéntricos ‘The Willy Star’s’.

La función inaugural se compuso de la obra citada, ya conocida de nuestro público, y del estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada Un juramento gitano […]

La compañía obtuvo un franco éxito, y en realidad fue merecido, pues todos los artistas trabajaron con entusiasmo, logrando un excelente conjunto en el difícil género que cultivan” (14-9-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

La Tanguerita en “La zambra de Chorrojumo” (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

En enero de 1935, en el Teatro Circo Barcelonés, Rafaela Valverde participa en un “grandioso certamen de arte andaluz a beneficio del notable guitarrista Pepe Hurtado”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, Conchita Borrull, Carmen Amaya, La Faraona o Antonio Viruta (La Vanguardia, 22-1-1935). Unas semanas más tarde, algunos de estos artistas se presentan en el Teatro Olympia, bajo la dirección del cantaor Guerrita; y, en el mes de mayo, la Compañía de comedias de arte gitano de la que forma parte La Tanguera lleva La zambra de Chorro Jumo al Teatro Victoria de Madrid.

En enero de 1936, Rafaela participa en un festival a beneficio de Antonio Viruta que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés. Entre el nutrido elenco de artistas que se reúne para rendir homenaje al bailaor destaca, una vez más, la presencia de Carmen Amaya.

En esa época, La Tanguera también trabaja en el cabaret Mónaco y en el Teatro Cómico, y en ambos locales coincide con su inseparable Conchita Borrull. Las dos forman parte del cuadro andaluz, dirigido por Manuel González Guerrita, que actúa en el Pueblo Español de Montjuic con motivo de la Verbena de la Prensa, en junio de 1936.

Rafaela Valverde en los toros

Rafaela Valverde en los toros, con mantón de Manila

En el mes de agosto, La Vanguardia sitúa a Rafaela Valverde en el Circo Barcelonés, y no encontramos ninguna otra referencia periodística sobre ella hasta mayo de 1939, una vez finalizada la guerra civil. En esa fecha, coincidiendo con la estancia del Gran Visir en Barcelona, se celebra en su honor una cena de gala en el Hotel Ritz, al término de la cual comienza “una fiesta de baile flamenco y cante jondo”, amenizada por el siguiente cuadro:

Agustín de Triana, Niño de Constantina, Antoñita y Rayito (pareja de Jerez), Julia Borrull y La Tanguera (bailarinas), Niña de Cádiz, Gloria de España (bailarina) y los ‘tocaores’ ‘Camisón’ y González, cuadro dirigido por el maestro París” (La Vanguardia, 25-5-1939).

Su recuerdo perdura

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Rafaela Valverde, que falleció en 1940, víctima de un cáncer. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, su imagen permanece indeleble en la retina de quienes la conocieron, como es el caso de la bailaora Trini Borrull, que en el año 2000 dedicaba estas palabras a la que fuera gran amiga y compañera de sus tías Julia y Concha:

Rafaela ValverdeLa Tanguera’, a la que menciono como cosa aparte, pues esta bailaora se presentó en Madrid, en un café cantante, bailando el garrotín que le copió a Pastora Imperio. Alternó con las mejores artistas, como La Argentinita, Raquel Meller y Tórtola Valencia; acabando su vida en los cafés cantantes de Barcelona, bailando la farruca. Tenía un estilo y elegancia inigualables y manejaba la falda, como nunca he visto igual; introducía unas variaciones y pasos que podrían ser actuales. La gran bailarina Ana Pavlova, cuando iba a Barcelona, para actuar en el Liceo, después de su actuación iba a Villa Rosa y se quedaba extasiada viendo bailar flamenco; sobre todo a ‘La Tanguera’. Era tan personal esta bailaora, que si cierro los ojos, aún creo estar viéndola, pues su flamenca figura aún permanece en mi retina”. (3)

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Un último apunte sobre la personalidad y valía artística de La Tanguerita nos lo ofrece Fernando el de Triana (4), cuando nos refiere la siguiente anécdota:

“El popular banderillero de toros Eduardo Borrego Zocato la invitó en una ocasión a visitar las cuevas del Sacromonte, con el fin de que presenciara unas danzas gitanas […]. Lo primero que encargó la Tanguerita fue que no descubriera ante aquellas gitanas que ella era artista.

Así lo hizo el complaciente torero, presentándola como turista; pero como el arte no puede ocultarlo quien lo siente, al terminar de bailar las hermanas Gazpachas ese castizo baile titulado ‘la cachucha’, pidió permiso para bailarlo ella, y una vez concedido, causó la admiración de todos aquellos faraónicos artistas.

¿Comentarios de aquel día? -¡Vaya una turista con reaños! ¿Has visto qué cachucha? ¡Chavó, qué manera de bailá! -¿Y la farruca? -¿Y er tango? -¿Y er garrotín? -¡Ésta tiene que ser artista y de tronío! -Verás cómo yo le meto los deos al señorito y nos pena la chipén.

Efectivamente; a poco se descubrió la incógnita y entonces empezó la juerga de verdad con los calés de la cueva del Albaicín”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Esta información la proporciona Montse Madridejos en el blog “Historias de Flamenco”.

(3) Borrull, Trini: “La saga de los Borrull”, Revista de Flamencología, nº 12, segundo semestre de 2000.

(4) Triana, Fernando el de, Arte y artistas flamencos, 1935.