Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (y IV)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En junio de 1930, Luisa Ramos Antúnez regresa a Barcelona junto a la compañía de Pastora Imperio, con un espectáculo denominado ‘Una fiesta en Sevilla’. En el reparto figuran La Macarrona, Milagros Fernández, Víctor Rojas, La Romerito, La Pompi y su hija Tomasa, entre otros artistas.

Tras presentarse en el Circo Barcelonés, la troupe continúa su gira por ciudades como Alicante y Valencia:

“[Circo Barcelonés]
… Reaparición de la famosa estrella de las varietés PASTORA IMPERIO.
… Además también tomará parte la verdadera, la auténtica LA MACARRONA en el típico cuadro UNA FIESTA EN SEVILLA, copia exacta de las escenas y fiestas que se celebran en las CASETAS DE LA FERIA SEVILLANA, tomando parte los notables artistas Virtudes González, José Nieto Orellana, La Pompi (e Hija), Encarnación González, Milagros Fernández, Antonio Giménez, Víctor Rojas, Pepe Hurtado, Paco el de Parada” (El Diluvio, 4-6-1930).

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

“[Valencia. Teatro Apolo]
… la famosa y eminente estrella Pastora Imperio, que presentará el espectáculo típico andaluz ‘Una fiesta gitana en Sevilla’, en el que toman parte notables artistas, entres ellos La Pompi (hija), La Romerito, Encarnación y Virtudes González, La Pompi, el notable cantador Orellana, los eminentes tocadores Víctor Rojas y Pepe Hurtado, la célebre y famosa flamenca ‘La Macarrona’ y la reina en su género Pastora Imperio” (El Pueblo, 24-7-1930).

“… El cuadro flamenco del que que forman parte la Imperio y la Macarrona, con su troupe de guitarristas y ‘cantadores’, fue bien recibido por el público, que aplaudió con entusiasmo” (La Correspondencia de Valencia, 27-7-1930).

Entre Sevilla y Jerez

Sus compromisos fuera de Sevilla no impiden a Luisa Ramos estar presente en los principales eventos de la capital andaluza, como la Semana Santa o la Feria de Abril. En 1930, la jerezana y su hermana Manuela deleitan con su cante a las personas que se congregan en la Caseta del Círculo Sevillano, en la que, tras una comida de gala “también hubo su parte de cante flamenco a cargo de El Goro, Niño Perea y las hermanas Pompi” (ABC, 29-4-1930) (1).

Una vez concluida la gira con Pastora Imperio, Luisa y Manuela Ramos se desplazan a Jerez para acudir a otra importante cita: la celebración del segundo centenario de la Casa Domecq, que tiene lugar en la finca El Majuelo. La fiesta flamenca corre a cargo de grandes artistas, casi todos de la tierra:

“… Allí estaban la hermanas Pompi, Luisita Requejo -nuestra paisana, alejada hace años de Jerez-, El Niño de Gloria, El Limpio -un artista sevillano que es una cosa muy seria-, Aurelio de Cádiz, Perico el der Lunar -otro jerezano que sigue triunfando en Sevilla, el veterano y siempre grande Javier Molina, Cabeza, Rafael El Carabinero, Manuel Morales, Antoñirri, Vicente Pantoja El Troncho

Después actuaron -esto nos lo comunicaron por teléfono- Manuel Torres, su hermano Pepe, Isabelita la de Jerez, la Niña de Santa Cruz y excicerone (sic) jerezano don José Durán y Mediavilla” (El Guadalete, 26-9-1930).

Isabelita de Jerez

Isabelita de Jerez

En el verano de 1932, de nuevo en Sevilla, Luisa La Pompi es contratada en el cabaret Zapico, situado en la zona de la Alameda de Hércules. Artistas como María La Moreno o Lola la Guapa también forman parte del elenco:

“… Ha contratado un excelente CUADRO FLAMENCO en el que figuran como bailaoras La Pamia, Aurora la Rubia, La Piruli, Lola la Guapa, María la Bronceá y La Rita.

Las cantaoras son María la Moreno y La Pompi y la guitarra la pone a tono el Niño de Sanlúcar…” (El Liberal de Sevilla, 19-7-1932).

De nuevo en Barcelona

En junio de 1933, la prensa vuelve a situar a Luisa Ramos en la Ciudad Condal, en el festival de despedida de La Niña de la Puebla que se celebra en el Circo Barcelonés. El programa incluye un cuadro de baile flamenco, con artistas como Rafaela la Tanguera o Palmira Escudero:

“… Con ‘Niña de la Puebla’ completarán la tercera parte del programa los cantaores Fanegas, y Carmen Molina, dos nombres de reconocido prestigio. La segunda parte la integra un interesante cuadro de baile flamenco a cargo de Palmira Escudero, La Tanguera, La Pompi y El Rayito. En la primera parte actuarán los aplaudidos Fanegas II, Niña de la Cruz y Capelillo de Fiñola. Acompañarán a los cantaores y bailaoras los profesores de guitarra Niño de los Brillantes, Antonio Molina y el propio Juanito El Dorado” (La Vanguardia, 7-6-1933).

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

Enorme saetera

Luisa Ramos destaca especialmente en los estilos de su tierra. En el doble disco compacto dedicado a varias cantaoras jerezanas de principios del siglo XX que ha sido editado recientemente por la colección ‘Flamenco y Universidad’ se incluyen varios cantes de La Pompi, entre ellos unas seguiriyas magistrales. Sin embargo, llama la atención que esta artista no haya dejado registrada ninguna saeta, a pesar de ser una de las cantaoras imprescindibles de la Semana Santa Sevillana.

Durante los años veinte y treinta, tanto Luisa La Pompi como sus hermanos Manuela y Rafael se asoman cada primavera a los balcones de Serva la Bari para lanzar al cielo sus saetas al paso de las cofradías. Da buena cuenta de ello la prensa sevillana:

“LA DE LOS PANADEROS
… Cantaron saetas la Pompi, el Gloria, Fleta y otros” (El Liberal de Sevilla, 2-4-1931).

“[Plaza de San Lorenzo]
… cantaron numerosas ‘saetas’ Vallejo, Manuel Torres, La Niña de los Peines, Pinto, El Gloria, Las Pompis y otros profesionales y aficionados” (El Liberal de Sevilla, 15-4-1933).

“El Aero Club había instalado una magnífica tribuna […]
Aquí cantaban El Gloria y su hermana la gitanísima Pompi (la vieja), que se superó anoche” (El Liberal de Sevilla, 16-4-1935).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

En uno de sus artículos, el periodista Galerín, especialmente interesado por el flamenco y los temas más genuinamente sevillanos, ensalza las extraordinarias cualidades como saeteras de las dos hermanas Pompi, Luisa y Manuela:

LAS POMPIS

Son dos gitanas de Jerez, la cuna del cante -¡el cante de jerez!- que “se las buscan”, desde lejanos tiempos, por el cante.

Las saetas que cantan las Pompis son muy flamencas, una especie de seguiriya gitana con letra entre religiosa y pagana, porque estos flamencos, que no saben ni leer ni escribir, le dicen a su Cristo en una saeta que es el “Padre de Faraón”, ¡y se quedan tan contentos! Ahora que no se lo dicen como una irreverencia. ¡Eso no!

Las Pompis no son cantadoras para actuar una semana entera. Al segundo día “están mudas”. Ponen en sus coplas tanta pasión, tanto entusiasmo, que pierden la garganta.

La saeta que les sale a tono es algo sobrenatural, algo que nada más que estas gitanas saben hacer.

Al Jueves Santo no llega ninguna. Después de cantarle al Gran Poder en San Lorenzo, sin que nadie se lo ordene, que eso es una obligación en ellas, desaparecen estos dos “personajes” de la semana que viene.

Una saeta de cualquiera de las dos hermanas, dentro de un templo, donde el silencio deje oír su desgarrada voz, es algo que impone” (Galerín, El Liberal de Sevilla, 10-4-1935).

El flamenco de antes y el de ahora

La Pompi, por Chumy Chúmez (La Voz del Sur, 23-7-1950)

La Pompi, por Chumy Chúmez (La Voz del Sur, 23-7-1950)

Ya en los años cincuenta, de vuelta a su tierra jerezana, Luisa la Pompi hace balance de su vida artística ante un periodista de La Voz del Sur (4). Le habla de sus éxitos, le cuenta diversas anécdotas -las hemos referido ya, en los artículos de esta serie-, y manifiesta sus impresiones sobre la evolución del flamenco y los artistas de su tiempo:

“- ¿Qué artista de ahora le gusta más?
Lola me gusta más que toas.
– En relación con sus tiempos, ¿ha mejorado el flamenco?
– No. Es distinto. Ahora me ponen dos niñas a bailá sevillanas en un escenario… De antes se ponía un cuadro flamenco -¡eso sí que era un cuadro flamenco! – con diez o doce mujeres, toas con sus vestíos de cola, y en medio los tocaores; toas iban actuando, y las que mejor cantaban y bailaban, o sea, las estrellas del cuadro, las úrtimas” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Con estas palabras cerramos la semblanza de Luisa la Pompi, una cantaora excepcional pero nunca suficientemente reconocida, a pesar de que sus ecos continúan vivos en las voces de los artistas que, de manera directa o indirecta, han bebido y siguen bebiendo de su fuente.


NOTAS:
(1) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(2) Entrevista publicada por Javier Osuna en su extraordinario blog Los fardos de Pericón.

 


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En los años veinte, además de sentar cátedra de salero en los más refinados eventos, Luisa la Pompi sigue actuando en distintos locales sevillanos. En 1925 comparte cartel en el Salón Olimpia (1), de la Calle Tarifa, con la gran Juana la Macarrona, entre otros artistas:

“… tocador: Antonio Moreno, que hace hablar la guitarra; bailador, Paco Senra […].
De ellas figuran La Rubia, la Concha, la Pompi, la Gonzalito, y la reina del flamenco, la que no tiene igual: la gran Macarrona” (El Liberal de Sevilla, 23-9-1925) (2).

La Macarrona en su madurez

La Macarrona en su madurez, cuadro de Alfonso Grosso

Unos meses más tarde, Luisa Ramos, Manuel Centeno y Currito el de la Jeroma amenizan una multitudinaria fiesta de Nochevieja que se celebra en el Club Gallito:

“… Manuel Centeno, la Pompi y Currito el de la Jeroma armonizaron deliciosamente las bocas, poniendo el flamenco al rojo y saliendo por todos los tonos con el aplauso general de los asistentes, que dicho sea de paso llegaban a tal número, que el local era completamente insuficiente” (La Unión, 1-1-1926).

En Eritaña

Durante la temporada de verano de 1926, la jerezana forma parte del cuadro flamenco de la Venta de Eritaña, junto a su hermano El Gloria, y las bailaoras Carmelita Borbolla y Lola la Guapa, entre otros artistas:

“… Tocador de guitarra, José Rodríguez; cantadora, La Pompi; bailadoras: Lola Sánchez, Ramírez, Angelita, Carmelita Borbolla, La Sevillana, La Piruli y Lola la Guapa. Para que no falte nada, 15 guapísimas señoritas. Amenizará los bailes la orquestina Triano” (El Liberal de Sevilla, 22-8-1926).

Venta de Eritaña

Venta de Eritaña

Una carta publicada en El Liberal de Sevilla recomienda encarecidamente no perderse el espectáculo:

“‘Querido Paco: Te espero esta noche a las diez en Eritaña, para que pases la noche más a gusto de tu vida.

Aquí tienes a la gran orquestina Triano […]. Si te agrada el flamenco, aquí tienes un cuadro con la Pompi a la cabeza. ¡Cañí puro!

Canta todas las noches bulerías el Niño de Gloria, acompañado a la guitarra por Pepito Rodríguez, que toca lo suyo…” (El Liberal de Sevilla, ca. 16-9-1926).

Con la llegada del nuevo año, la jerezana se incorpora al recién inaugurado café cantante El Tronío, en la Calle Sierpes, junto a la bailaora La Roteña o el guitarrista Baldomero Ojeda, entre otros artistas:

“… Cuadro flamenco, en el que actuaba ‘La Pompi’ y ‘La Roteña’, y los bailaores José Romero y Baldomero Tumba, y como tocadores de guitarra actuaban Antonio Moreno y Baldomero Ojeda.

El elenco artístico lo componían Conchita Iris, Carmen Aldana, Conchita Granero, el cantaor Luis Salido, Aurora Sáiz, Rosita Corinto y la estrella Carmen de Granada…” (El Noticiero Sevillano, 9-1-1927).

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Un evento solidario

Del mismo modo que, unos años atrás, en un momento de necesidad, ella misma recibiera el apoyo de sus compañeros, en el verano de 1928, Luisa Ramos es una de las artistas que colaboran en el festival celebrado en el Cine Tarifa de Triana a beneficio el guitarrista Currito el de la Jeroma, que se encuentra gravemente enfermo:

“… Primera parte.- Gran cuadro flamenco, en el que toman parte las clásicas bailadoras Josefa Loreto, Hermanas Piruli, Pepa Molina, Carmelita Borbolla, La Malena y La Macarrona; cantaoras: hermanas Pompi y La Moreno. Tocadores de guitarra: Baldomero Ojeda, Manuel Moreno, José Rodríguez, Miguel Marchena, Antonio el de Sanlúcar, Alfonso Alfaro, Aurelio Gómez y Niño de Ricardo.

Segunda parte.- Presentación de los afamados cantadores de flamenco Niño Linares, Fernando de Linares, Miguel el de los Talleres, Cojo de la Macarena, Fernando el Herrero, Juan Luque, Manuel El Pena, José Torres Pinto, Paco Mazaco, Niño Gloria…” (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Sólo unos días más tarde, Luisa viaja a Jerez para intervenir como profesional en un concurso de cante y baile flamenco que se celebra en la Plaza de Toros. Allí coincide con Pepe Torres, Antoñirri o El Pili, entre otros artistas (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Kusaal Central

En 1929 se inaugura en Sevilla la Exposición Iberoamericana, un acontecimiento extraordinario que atrae a turistas y personalidades de todo el mundo. Por este motivo, el Kursaal Central -uno de los locales de variedades más en boga del momento, sito en la Calle Sierpes-, refuerza su elenco de artistas.

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

A los habituales -La Macarrona, Rita y Rosario Ortega, Juana Junquera, María la Roteña, Concha la Roteña, La Quica, Antonio Ramírez o Javier Molina- se suman ahora Luisa y Manuela Ramos (Las Pompis), Pastora la Posaera, La Malena, La Rubia de Jerez, La Camisona, La Nona, Juanito Mojama, Diego Antúnez, Estampío, El Cojo de Málaga, Rafael Ortega o Ramón Montoya (3), entre otras figuras del cante, el baile y el toque.

Artista con duende

La Pompi es una de esas artistas que dan al cante un sabor especial, y que, por su autenticidad, son capaces de ‘colmar el gusto’ de los aficionados más exigentes. La crítica tampoco permanece indiferente ante esa gitana del Barrio de Santiago, que no pierde ni un ápice de su brillo ante figuras de la talla de Manuel Torres o Juana la Macarrona.

De hecho, en ese mismo año, varios diarios reproducen un artículo titulado “Impresiones de Sevilla”, que describe una actuación de Luisa Ramos en la Venta de Antequera. La jerezana comparte escenario con su hermana Manuela y con los dos colosos mencionados:

“IMPRESIONES DE SEVILLA
Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los “flamencos” sentados en fila. “La Macarrona”, las hermanas “Pompi”, Manolo Torres y un guitarrista. […]

‘Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…’

Manuel Torres

Manuel Torres

Es la ‘Pompi’ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

‘Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?’

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de amargura.

‘Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo.
Pues adoro en tu persona
como aquel que adora a Dios’ […]” (La Época, 4-5-1929).

La aventura catalana

En el otoño de 1929, Luisa La Pompi es contratada para trabajar varios meses en Barcelona, en locales como Viña P. o Villa Rosa, ambos de Julia Borrull. En ellos comparte cartel con artistas como Rafaela la Tanguera, Regla Ortega ‘La Pato’, Juana la Macarrona, Faíco Chico o Paco Aguilera. En esa aventura la acompaña su hija, la bailaora Tomasa la Pompi.

En la entrevista concedida en 1950 a La Voz del Sur (4), la jerezana rememora aquellos meses:

“- También trabajé en Barcelona – continúa – en ‘La Viña P.’ y en ‘Villa Rosa’. Y en toa España, con un cuadro flamenco que dirigía el padre del actual Caracol; y con mi hermano ‘El Gloria’.
– ¿Bailaba usted también?
– No. Cantar na más. Cantar flamenco, to flamenco.
– ¿Con preferencias?
– Seguiriyas, soleares, bulerías…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Durante su estancia en Villa Rosa y Viña P., Luisa Ramos Antúnez también se presenta, junto con sus compañeros de cuadro, en locales como el Principal Palace o el Teatro Nuevo de Barcelona:

“[Principal Palace]
… GRAN CUADRO FLAMENCO de la VIÑA P., cedido galantemente por su propietaria JULIA BORRULL, dirigido por el gran tocador FRANCISCO AGUILERA en el que figuran las BAILAORAS TOMASA LA POMPI, TERESA LA EXTREMEÑA, DOLORES SÁNCHEZ, ENCARNACIÓN GONZÁLEZ, RAFAELA LA TANGUERA, sin rival en su género, JUANA LA MACARRONA, única en el baile por alegrías, MACARENO, gran bailaor, LA POMPI, eminente cantaora, FRANCISCO AGUILERA, colosal tocador” (La Vanguardia, 24-9-1929).

“[Teatro Nuevo]
… El notabilísimo cuadro flamenco de VILLA-ROSA formado por las portentosas ‘BAILAORAS’ La Pato, La Micaela, La Sevillana, Mareguí, Manuela ‘La Piruli’ y Luisa ‘La Pompi mayor’.
‘BAILAORES’ Manolito Larrosa y El ‘Viruta’
‘TOCAORES’ de GUITARRA Pepito Hurtado, Faico chico y Vicente ‘El loro’ y los fenónemos del CANTE JONDO NIÑO DE LINARES Y NIÑO DE LUCENA” (El Diluvio, 20-12-1929).


NOTAS:
(1) En esa misma sala se celebra en 1927 un concurso de cante jondo, en el que la jerezana actúa como jurado:

“… De jurados para adjudicar la copa actuaron los profesionales Rafael Cañete, Enrique Sancho, ‘Cojo de la Macarena’, José Pérez, el Pena (hijo) y la ‘Pompi’” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1926).

(2) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(3) Según J. Blas Vega, en su libro Los cafés cantantes de Sevilla, Editorial Cinterco, 1987.

(4) Entrevista publicada por Javier Osuna en su extraordinario blog Los fardos de Pericón.

 


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (IV)

En mayo de 1891 vuelve a actuar en París, concretamente en las Montagnes Russes, “la compañía de las ‘Gitanas de Granada’, con la famosa ‘Macarrona’, bajo la dirección del capitán Chivo” (Le Matin, 15-1-1891) (1). Sin embargo, la prensa no confirma la presencia de Soledad en dicha troupe.

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Las Gitanas en la Exposición de París (Le Monde Illustré, 31-8-1889)

Matilde Arce, una artista de fama internacional

Tampoco la menciona el diario La Palma cuando informa sobre la presentación de su hermana Matilde en el Teatro Cómico de Cádiz, en octubre de ese mismo año. La artista sevillana forma parte del cuerpo de baile de la obra Viva mi niña. El citado rotativo ofrece interesantes datos sobre su carrera profesional:

“En el cuerpo coreográfico que ameniza los espectáculos figuran dos boleras muy simpáticas y notables llamadas Matilde Hace y Aurora Solís

La primera es sevillana pura. Figura de primera bailarina en la troupe del Sr. Guerrero. A la edad de cuatro años ya bailaba que era un primor. Desde entonces a hoy (catorce años de incesante trabajo) ha figurado en primera línea en compañías de baile. No se limita a España su campo de acción. La capital de Francia, la de Rusia, y de Finlandia, han visto pasar por las escenas de sus teatros, las correctas formas de Matilde y han aplaudido el estilo de sus movimientos especialísimos en el género flamenco.

En el Palais des enfants du Grand Théâtre Français y en el Théâtre des Variétés de París ha trabajado con éxito cuando la última Exposición del 89. La subida a la torre Eiffel no costó a nuestra compatriota un céntimo. Sus gracias y sus simpatías le abrieron camino gratis para gozar de aquella grandiosidad. Tan conocida era del público parisien.

El año siguiente bailó en el teatro de Arcadia y en el Circo Coniselli de San Petersburgo.

En Moscow acutó en el Circo Salanmonski.

En Finlandia es conocida en Helsingstor…

Nuestro público la aplaude estrepitosamente en las peteneras. Le (sic) jalea de un modo magistral. También forma parte del coro.

Olé, por Matilde” (La Palma, 20-10-1891).

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

Cartel del Salón Filarmónico de Sevilla, en el que anuncia Matilde Arce (en torno a 1902)

¿Qué ha sido de Soledad?

Durante el año 1892, El Chivo y sus gitanas viajan por distintos países europeos. No sabemos si Soledad les acompaña. En el mes de enero, la troupe actúa en dos salas parisinas: Vieille Amérique y Eden-Théâtre. A pesar del tiempo transcurrido, la prensa aún recuerda el rapto de la joven bailarina. Diversos medios lamentan su ausencia de la joven, e incluso hay alguno que afirma que “el capitán ‘Chivo’ ya no quiere dejar aparecer a su hija en público para no ser acusado de traficar con su ‘deshonor’” (La Justice, 6-2-1892).

“La compañía de ‘El Capitán Chivo’, que obtuvo un éxito tan sorprendente en la Exposición de 1889, ha debutado en la Vieille Amérique, donde ha encontrado el mismo entusiasmo” (L’Europe Artiste, 10-1-1892).

“Hoy, en el Eden-Théâtre, tercer ‘viernes’ de la Exposición Mundana. Matiné a las dos y, en el programa, la familia Chivo, que dio que hablar a la crónica de la Exposición Universal por la desaparición de una de sus bailarinas, Soledad” (Le Matin, 29-1-1892).

Durante el mes de abril, la troupe se presenta en el Établissement Ronacher de Viena:

“Una compañía de andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo está haciendo en este momento una gira por el continente. El Capitán Chivo ha anunciado una legión de gitanas españolas, que ejecutan bailes y cantos nacionales ataviadas con vistosos trajes. La primera bailarina de la compañía es de una extraordinaria belleza” (Neue Freie Presse, 6-4-1892).

“Los bailarines andaluces bajo la dirección del Capitán Chivo despiertan un gran interés y la guapa señora Concha, así como la pequeña y graciosa Mercedes (3), son cada día frenéticamente aplaudidas” (Die Presse, 10-4-1892).

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France)

¿Soledad Arce? (Bibliothèque Nationale de France) (4)

Soledad, de nuevo en París

En 1893, volvemos a encontrar a Soledad en la capital francesa. En enero, la joven actúa junto a La Macarrona en el Casino de París y a partir del mes de abril se la puede admirar en distintas salas, como el Hotel Continental, Olympia o Ba-ta-Clan:

“La Macarrona y Soledad, las reinas de las gitanas y su compañía, que fueron tan famosas en el teatro de la Exposición de 1889, contratadas por el profesor de mandolina y guitarra Sr. Agos Boské, por cuenta del Casino de París, debutarán el próximo sábado en la gran fiesta de la noche” (La Justice, 11-1-1893).

“El próximo martes tendrá lugar en el Hotel Continental, bajo la presidencia de Mme. Marie Laurent, el baile del Orfanato de las Artes.

… 1º. El Ole, baile español, por Soledad y su troupe” (Le Journal des Débats Politiques et Littéraires, 9-4-1893).

“INAUGURACIÓN DE L’OLYMPIA

… Entre otros números aplaudidos, citemos […] a Soledad y su troupe” (L’Écho de París, 12-4-1893).

“[Ba-ta-Clan] Mañana domingo […] debut de Soledad y su compañía española de doce personas” (Le Petit Journal, 20-5-1893).

“Todas las atracciones del día en Ba-ta-Clan: […] España está representada por Soledad y su compañía, que ha sembrado el vértigo entre el público” (Le Petit Journal, 25-5-1893).

“[Olympia] … Soledad y su compañía también son elementos de éxito para este establecimiento” (Le Constitutionnel, 25-8-1893).

Cinco años después del secuestro de Soledad, el caso todavía sigue vivo en la memoria del público francés, hasta el punto de servir de inspiración a una opereta, firmada por Carré y Audran, y titulada El rapto de Soledad. La obra es estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens en octubre de 1894, con Mme. Simon-Girard y Germaine Gallois en los papeles protagonistas, y comienza después una gira por distintos teatros europeos.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) Puede tratarse de Mercedes Arce, una de las hijas de El Chivo, nacida en torno a 1881.

(4) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

 


Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (I)

En los artículos que dedicamos hace unos meses a las actuaciones de La Macarrona en distintos escenarios europeos, abordamos ampliamente su participación en la Exposición Universal de París de 1889, junto a la troupe de ‘Las Gitanas’, que tantos éxitos cosechó por aquellos lares.

Sin embargo, aunque Juana Vargas brilló con luz propia en el Gran Teatro de la Exposición, la jerezana no fue la única estrella de la compañía, ya que en el elenco también destacaron otros artistas, y muy especialmente una jovencita llamada Soledad.

La bailaora Juana la Macarrona

La bailaora Juana la Macarrona

Como ya indicamos en su día, ‘Las Gitanas’ se presentaron en París envueltas en un halo de exotismo y fantasía, que probablemente respondiera a una simple estrategia publicitaria, basada en la imagen romántica e idealizada de lo andaluz transmitida por viajeros como Charles Davillier.

Según la prensa de la época, los diecisiete miembros de la compañía, con su capitán ‘El Chivo’ a la cabeza, llegaban directamente de las cuevas de Granada, donde vivían casi como salvajes, hasta que algún cazatalentos francés los había descubierto y transportado a la civilización, para que el público galo pudiese disfrutar de su arte primitivo.

Tras su presentación en París, los diarios franceses ofrecen descripciones tan pintorescas como la que sigue:

“Al fondo, un decorado que representa una cueva de los alrededores de Granada y, delante de ese decorado, una veintena de gitanos de los dos sexos, sentados en semicírculo; en el centro su capitán, un atractivo buen mozo con chaqueta de terciopelo, pantalones gris perla y un gran sombrero de terciopelo; toca la guitarra mientras fuma cigarrillos con gran desdén.

El capitán, en efecto, es el rey de la compañía gitana; es venerado y obedecido sin rechistar, siempre lleva encima su revólver. […]

A su lado, los tipos más curiosos de esta raza, un cruce entre española y mora, que conserva a través de los años su tipo, sus canciones y sus costumbres. […]

A las nueve comienza el espectáculo. No puedo describirles detalladamente el éxito obtenido por estos tangos, estos bailes del novio, estas alegrías, estos fandangos, estos panaderos, con un estilo tan especial. Sólo destacaré a la bonita Juana, ágil como una pantera, con su torso flexible, sin corsé, y sus contorsiones de caderas llenas de promesas; a Matilde, quizás la mejor bailarina, que levanta la pierna como la Goulue e incluso tiene nociones de ballet; a su hermana Soledad, una viuda de trece años (!!) muy graciosa, al bailarín cómico Pichiri…” (Gil Blas, 15-7-1889).

Desmontar el mito

Sin embargo, las pruebas documentales ponen de relieve el elevado componente legendario de la historia: las gitanas ni eran ‘salvajes’ ni procedían de las cuevas granadinas; y, por supuesto, tampoco era la primera vez que su arte se exhibía en público.

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El Chivo durante su estancia en París (El Liberal, 25-2-1931)

El capitán de la troupe –José Arce Durán, alias “El Chivo”- había nacido en Sevilla en 1843, y ya gozaba de una fama considerable como bailarín bolero y flamenco allá por los años 70 del siglo XIX (1). Con Matilde Tardío Oniste tuvo al menos siete hijos, entre ellos Matilde (2), Soledad (3) y Viva (4), las tres muchachas a las que se refieren las crónicas parisinas.

La compañía que se anuncia como “Las Gitanas de Granada” se estrena en el Gran Teatro de la Exposición a mediados del mes de julio de 1889. Las crónicas de sus primeras actuaciones destacan la labor del capitán, “de extraordinaria elegancia y músculos de acero” (Le Gaulois, 14-7-1889) (5). La primera parte del espectáculo finaliza con un fandango bailado por El Chivo y sus tres hijas. Semanas más tarde, los Arce añaden a su repertorio unas sevillanas.

El gracioso ole andaluz

Desde el día de su debut, las gitanas sorprenden con sus exóticos bailes al público parisino, que llena el escenario de flores, monedas y otros objetos. La estrella indiscutible de la troupe es Juana la Macarrona. No obstante, la joven Soledad también acapara buena parte de los aplausos, especialmente cuando ejecuta un novedoso baile, el “Gracioso ole andaluz”:

“En el Gran Teatro de la Exposición, un baile completamente nuevo obtiene un éxito enorme. Es el Gracioso ole andaluz. La encantadora Soledad se muestra en él tan graciosa, tan ligera, tan… ondulante que no podemos encontrar expresiones dignas de tan apasionada flexibilidad. […]

Así la sala hace a Soledad una ovación entusiasta y el público le vuelve a pedir, cada vez, su adorable baile renversé, las maravillosas flexiones de su cuerpo, marcadas por una delicadeza encantadora y felina” (L’Intransigeant, 31-8-1889).

“El ‘gracioso ole andaluz’ que Soledad, la estrella gitana, bailó con tanto éxito en la velada del Fígaro, en honor de Edison, es tripitido cada noche en el Gran Teatro de la Exposición. La linda bohemia es un prodigio de agilidad, flexibilidad y gracia en este baile nuevo, que ejecuta acompañada sólo por el murmullo de las gitanas” (Le Figaro, 31-8-1889).

“El gracioso ole andaluz, el nuevo baile de Soledad en el Gran Teatro de la Exposición, será uno de los mayores éxitos de las Gitanas. Este paso absolutamente inédito está lleno de encanto y de gracia, y cada día el público hace una auténtica ovación a la encantadora Soledad, mientras que ella, con la rodilla flexionada, se inclina completamente sobre el escenario con un movimiento de adorable flexibilidad” (Le Petit Journal, 6-9-1889).

“Uno de los grandes éxitos era para Soledad en su ole gracioso; en él tenía meneos, saltos, movimientos de culo, giros de caderas, poses y actitudes unas veces extrañas y brutales, y otras flexibles y felinas, a las que su encantadora gracia y su vivacidad daban un sorprendente sabor” (Le Ménestrel, 11-5-1890).

La bailarina Soledad

La bailarina Soledad (6)

La joven también es muy admirada por su interpretación de bailes como el vito o las seguidilas:

“… los amantes de las seguidillas prodigan incontables bravos al Chivo y a las graciosísimas Matilde y Soledad” (Le Gaulois, 20-8-1889).

“Ayer, S.A.R. el Duque de Braganza […] aplaudió con fuerza a la Macarrona, la reina de las Gitanas, y a Soledad, que bailó en su honor el Vito Vito, un baile muy popular en Portugal” (Le Figaro, 5-9-1889).

Una artista insustituible

De hecho, aunque la jerezana es mucha bailaora, Soledad también goza de grandes simpatías entre el público, que no quiere prescindir de su arte ni una sola noche. Así se pone de manifiesto cuando la joven debe ausentarse durante dos días por una ligera indisposición:

“La administración del Gran Teatro de la Exposición nos ruega que anunciemos a nuestros lectores que Soledad, una de las primeras figuras de la compañía de las Gitanas, ha retomado los servicios que tuvo que interrumpir durante dos días a causa de una ligera enfermedad. Estamos felices de poder dar esta buena noticia a nuestros lectores, porque, a pesar del éxito de la Macarrona, de Pepa y de Pichiri, a Soledad la echaba de menos su público, acostumbrado a darle cada noche una auténtica ovación cuando, con su gracia y su flexibilidad adorables, baila su famoso paso del gracioso ole andaluz” (La Lanterne, 18-9-1889).

A sus quince años de edad, Soledad llama la atención por su extraordinaria belleza y por sus inmejorables dotes para el baile, que comparte con sus hermanas:

Soledad es bonita, con sus ojos nobles de joven halcón, con sus grandes cintas, una de las cuales le oculta la mitad del rostro, como una negra ala de cuervo; y, en el vito, hace piruetas apasionadamente, se inclina, se vuelve a levantar, parece estar aquí, salta allí, se extiende toda como la curva de un arco, y vuelve a llevar la cabeza hasta las rodillas, como si quisiera desabrocharse las ligas con los dientes […].

Como su hermana Soledad, Matilde se revuelve incansablemente; pero -sin hacerlo a propósito, imagino- ella añade a los más desenfrenados movimientos, a las torsiones menos excusables, la ingenuidad de una infancia que no tiene en absoluto el aspecto de saber lo que hace. Ella despierta la idea de una chiquilla que repetiría inconscientemente los propósitos y las maneras de cualquier compañera descarada; y ella eleva hacia el techo su pierna con un imperturbable candor; ¡pero la levanta muy alto! […]

Viva es una culebra que tendría por cola dos sonoros pies” (L’Écho de Paris, 2-10-1889).

Cartel de "Las Gitanas de Granada" en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

Cartel de “Las Gitanas de Granada” en el Gran Teatro de la Exposición (París, 1889)

NOTAS:

(1) En 1931, en uno de sus artículos, localizado por José Luis Ortiz Nuevo, el periodista Galerín se acuerda de ‘El Chivo’, de quien ofrece algunos datos interesantes:

“Allá por el año 1870 bailaba en los bautizos un chiquillo que se llamó José Arce Durán, conocido por ‘El Chivo’.

Bailaba flamenco y bolero, esto es baile gitano y baile de palillos, y se hizo muy célebre.

El hombre, buscando más amplios horizontes se fue a París y desde allí envió a un amigo de Sevilla esta fotografía, que firma Walery, rue de Londres, 9 bis, París […].

“El Chivo”, vestido entre bandolero y torero, ganó en París fama y dinero, más fama que dinero, porque el artista murió en Sevilla en situación angustiosa.

[…] Hacía frecuentes viajes al extranjero y en los contratos ponía la condición de que tenían que dejarle libre la quincena en que cayera la Semana Santa, pues tenía que estar en Sevilla con objeto de vestirse de nazareno en la Macarena” (El Liberal, 25-2-1931).

(2) Matilde Arce Tardío nació el 19 de junio de 1872 en el número 8 de la Calle Almirante Espinos, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(3) Soledad Arce Tardío nació el 29 de marzo de 1874 en el número 13 la Calle Bancaleros, según consta en los libros de bautismos de la Parroquia de San Juan Bautista de Sevilla.

(4) Según la prensa, Viva nacería en torno a 1881. No hemos podido localizar datos sobre su nacimiento, si bien en los padrones municipales de Sevilla aparece una hermana de Matilde y Soledad llamada Mercedes y nacida en ese año, por lo que podría tratarse de la misma persona.

(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(6) La Biblioteca Nacional Francesa conserva esta fotografía de “Soledad, La Gitana”. No podemos afirmar con seguridad que corresponda a Soledad Arce.


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (II)

En mayo de 1923, Soledad la Mejorana inaugura la temporada de primavera en el Teatro Romea de Madrid, junto a las canzonetistas Celia Deza y Angelina Bretón, y la bailarina Elena Ruiz, entre otras artistas. Las gacetillas dedican palabras de elogio a la joven sevillana:

“Ayer, con un lleno rebosante, tuvo lugar en este elegante y aristocrático teatro la inauguración de la temporada […] programa sumamente atrayente, figurando en él números de extraordinario mérito, nuevos casi todos en Madrid, y que fueron acogidos con grandes muestras de aprobación.

Debutaron: Mejorana, bailarina andaluza, llena de gracia y estilo…” (La Correspondencia de España, 8-5-1923).

“… El programa lo forman ‘La Mejorana’, que ‘¡no hay más que hablar!’…” (La Risa, 20-5-1923).

“… Muy bien Mejorana” (Eco Artístico, 30-5-1923).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

En el mes de diciembre, Soledad “baila con exquisito gusto” (La Voz, 14-12-1923) en el Salón Ramírez de Córdoba. Unos meses más tarde regresa a la ciudad de la Mezquita, después de haber derrochado arte y simpatía, junto a la cancionista Adela López, en el Salón Hesperia de la capital almeriense:

“… La grácil y bella bailarina Soledad la Mejorana, ganó el caluroso aplauso de la concurrencia que admiró las excelencias de su arte…

En fin una deliciosa noche, saturada de arte, de belleza y de gracia” (Diario de Almería, 9-5-1924).

Exitosa gira por tierras levantinas

En octubre de 1924, la bailaora vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Imperial, donde coincide nada menos que con La Niña de los Peines. Unas semanas más tarde, Soledad deslumbra al público de Lorca (Murcia) con su elegancia y su excelente dominio de las castañuelas:

“… [Teatro Guerra] Soledad ‘La Mejorana’, es una Excelentísima (con mayúsculas) bailarina, que hace honor al título de Reina del gesto y del palillo; su esbelta figura evoluciona con rítmico compás y arte, haciendo que las manos se junten con entusiasmo para aplaudirla y pedirla nuevos bailes, a lo que gustosa está pronta.

Todos los bailables fueron ejecutados con mucho estilo y gracia en el gesto. ¡Olé por ‘La Mejorana’!” (La Tarde de Lorca, 14-11-1924).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

Soledad ‘La Mejorana’ es una bailarina elegante, finísima, rítmica en sus contorsiones que electrizan, que cautivan.

Es esta niña, una muñeca loca, que juega los palillos con una agilidad asombrosa y que consigue adueñarse del público, desde los primeros momentos que pisa la escena.

Manda con el gesto, como manda la gran Pastora Imperio, como una artistaza consumada; no hay en sus contorsiones, el movimiento que sonroja, que excita; es por el contrario la bailarina de goma que se encoje (sic), según la cadencia del baile que ejecuta, más que bailar, parece que va bordando el escenario con el taconeo afiligranado de su compás; es una gitana andaluza, que lleva en sus ojos el fuego de la tierra y en sus labios, la eterna sonrisa de la bondad y el cariño” (El Liberal de Murcia, 18-11-1924).

Durante los meses siguientes, la bailaora sevillana también actúa con éxito en otras ciudades de la zona, como Elche, Alicante, Orihuela, La Unión o Portman. En todas ellas coincide con la cantaora Carmen Ortiz y el ventrílocuo Castex. La prensa local siempre tiene palabras de elogio para ella:

‘La Mejorana’ es una bailarina clásica, de puro estilo, con bonita figura y mucha gracia y flexibilidad” (Cartagena Nueva, 22-12-1924).

‘La Mejorana’ es una muchachita ágil y cimbreña; una figurina gentil, que pone en tejido primoroso de sus danzas, el alma bulliciosa y cascabelera de Andalucía, ese alma sutil como las maravillosas visiones del campo sevillano, arrulladora como una sonatina de los magos surtidores de los cármenes granadinos.

Sus actuaciones han sido dos éxitos y un entusiasmo continuo en los ‘morenos’, que prodigaban sus palmas y olés” (El Liberal de Murcia, 7-2-1925).

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Una artista imprescindible en las mejores fiestas

En 1925, Soledad la Mejorana ha dejado de ser una joven promesa del baile para convertirse en una bailaora consolidada. Prueba de ello es su presencia en dos fiestas de postín que se celebran en el mes de abril y que cuentan entre sus asistentes con varios miembros de la familia real española. Una tiene lugar en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla y la otra, en la Casa de los Marqueses de Hoyos, de Jerez de la Frontera. En el cuadro artístico de la primera figuran algunos de los cantaores y bailaores flamencos más reputados del momento:

“En el Hotel Alfonso XIII se celebró anoche una fiesta de cante y baile andaluz…

Asistieron los infantes D. Carlos, doña Luisa y doña Isabel Alfonsa, las autoridades y numerosas damas de la buena sociedad…

Por el tablado dispuesto al efecto desfilaron los cantadores y bailadores más famosos, entre ellos, Luisa Requejo, la ‘Macarrona’, la ‘Mejorana’, el ‘Niño de Marchena’, Fernando el ‘Herrero’, el ‘Niño de Ricardo’ y otros. También actuaron algunos aficionados. Después hubo una zambra gitana” (La Voz, 16-4-1925).

“Anoche se celebró en casa de los Marqueses de Hoyos una fiesta, a la que asistieron los Reyes, los infantes, el presidente del Directorio y otras personalidades.

La artista andaluza La Mejorana ejecutó bailes y canciones regionales…” (La Región, 24-4-1925).

En diciembre de ese mismo año, Soledad vuelve a compartir cartel con Carmen Ortiz. En el Gran Teatro de Córdoba, la prima de la Imperio “ejecutó de manera realmente magistral diversos números de su ‘cañí’ arte, números que fueron justa y merecidamente aplaudidos” (La Voz, 31-12-1925).

“… La Mejorana, que parece empieza ahora su carrera artística por los escenarios, baila con gallardía y arte y tiene bellos desplantes que acreditan su progenie.

Su trabajo fue del agrado de la concurrencia que aplaudió mucho a la artista” (Diario de Córdoba, 31-12-1925).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La bailaora estrella de Sevilla

1927 es un año fundamental en la carrera de Soledad la Mejorana, pues supone su consagración definitiva en la escena madrileña. Como cada primavera, la prima de Pastora causa sensación en la Feria de Sevilla. En la Caseta del Ateneo, Soledad se codea con artistas del pincel como Bacarisas o Benedito, y se convierte en protagonista de todas las crónicas.

Hernández Cata, en un artículo sobre la evolución de la Feria sevillana, escribe lo siguiente:

“…. Sólo cuadros de profesionales y alguna pareja aislada aquí y allá rinden vivo homenaje a lo castizo. Ante esta maravillosa Mejorana de nombre fragante y pupilas de noche luminosa, que resucita aquel serpentino danzar a un tiempo voluptuoso y trágico que hace veinticinco años hiciera famosa a su tía Pastora Imperio, sólo los artistas hemos batido palmas entusiastas. Si algún niño elegante, de los de smoking inoportuno y coraza de goma en el pelo contra las ideas ajenas y la encefalitis letárgica, se asomó a verla, fue más por la belleza gitana de la mujer que por el arte de la bailarina…” (La Voz, 22-4-1927).

El cronista de ABC también le dedica algunas líneas:

“… Se trataba de la caseta de la Asociación de la Prensa sevillana. En ella vi bailar a una muchacha morena, de ojos vivos y relampagueantes, que es sobrina de la Pastora Imperio. La llaman ‘la Mejorana’, y, por el momento, con las castañuelas en alto, ella es la reina de toda la gitanería. Realmente es una artista maravillosa. Baila con airoso giro, y en su más mínimo movimiento encontrarían los escultores un plástico motivo” (ABC, 23-4-1927).

Por su belleza, su elegancia y sus extraordinarias dotes artísticas, Soledad es una de las bailaoras más solicitadas por la alta sociedad sevillana. En mayo de ese mismo año actúa junto a Antonio Chacón, Ramón Montoya y las Pompis en una fiesta organizada en el Palacio de las Dueñas por los Duques de Berwick y de Alba en honor de los Reyes de España y del príncipe heredero de la corona británica:

“… en un tablado Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el verdadero cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis” (La Voz, 2-5-1927 – tomado de El Correo de Andalucía).