Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (y VI)

En abril de 1941 se anunció la contratación de Anita Sevilla para realizar una serie de actuaciones en radios y teatros de la zona sur de los Estados Unidos (1). No obstante, las primeras referencias que nos ofrece la prensa norteamericana la sitúan, en los meses de junio y julio, en el club Bowery de Detroit, formando pareja con el bailaor Antonio de Córdoba, discípulo de Antonio Triana. En la publicidad aparecen como “famosas estrellas argentinas de la danza” (2).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Anita Sevilla en el parque de atracciones de Jefferson Beach (The Detroit Free Press, 2-7-1941).

Durante su estancia allí, el día doce de julio intervinieron en un espectáculo de variedades que se ofreció a los soldados de la base militar de Fort Custer, bajo el título The Palm Beach Show. Completaban el cartel Don Pablo y sus Californianos, los artistas acrobáticos Morris y Morris, la cantante Margie Wall, la bailarina de claqué Kay Windsor, y un coro de cantantes y bailarinas (3).

Poco después viajaron a Nueva York y debutaron en El Chico, considerado el club nocturno más antiguo y la “número uno de las auténticas salas españolas” de la ciudad. Se anunciaron como “pareja de cante y baile flamenco” y compartieron cartel con la bailarina hispana Teresita Osta, las cantantes mexicanas Hermanas Padilla, y don Alberto y su orquesta, entre otros artistas (4).

Unas semanas más tarde Anita pasó a Le Ruban Bleu −un “elegante cabaret” que ofrecía un “espectáculo educado, de salón, sin pista de baile”−, donde interpretó sus canciones flamencas acompañada a la guitarra por Jerónimo Villarino. Completaban el programa la acróbata Carrie Finnell, el cantante Richard Dyer-Bennet, el grupo vocal The Sophisticords, y los pianistas Stuart Ross y Herman Chittison (5). Asimismo, en esa época intervino en varias ocasiones en el programa de variedades radiofónicas Hemisphere Revue, amenizado por la orquesta de Ben Grauer y Paul Laval (6).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Anita Sevilla y Antonio de Córdoba (The Detroit Free Press, 10-7-1941).

Poco después volvió a unirse a la compañía de Antonio Triana, que el doce de noviembre presentó en el Museum of Modern Art de Nueva York un programa de música y baile español. El coreógrafo sevillano ejecutó varios solos de danza y, formando pareja con Lola Montes, interpretó aires andaluces, asturianos y aragoneses. “Esta música, flamenco y música moderna derivada del mismo Falla, Infante, Granados y Albéniz, fue cantada por Anita Sevilla y tocada por el guitarrista Jerónimo Villarino”. El número estrella fue la puesta en escena de Boda gitana, de García Lorca, con la intervención de la pequeña Luisa Triana (7).

El veintiuno de diciembre tanto Anita como Antonio Triana y el resto de la compañía colaboraron en la denominada Fiesta de la Victoria, organizada por la Comisión de la Unidad Antifascista de España en la Cosmopolitan Opera House, a beneficio de la asistencia médica a la Unión Soviética y de la ayuda a los refugiados republicanos españoles. Numerosos artistas, tanto hispanos como rusos y estadounidenses, tomaron parte en el evento (8).

A fin de contribuir a la misma causa, la víspera de Año Nuevo, el dramaturgo y productor Edward Chodorov celebró una fiesta en su finca campestre de Sun Spring Valley Road, en Ossining. Además de la actuación de los actores y actrices de la obra Brooklyn U.S.A. y de Patricia Pearson, estrella de la comedia musical Junior Miss, “hubo cante y baile flamenco a cargo de la famosa artista española Anita Sevilla” (9).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También en Nueva York, en los primeros meses del año 1942 actuó en el Teatro Hispano y el catorce de abril intervino en una Fiesta de la Amistad ofrecida por la Federación de Clubes de Música en el Great Northern Hotel con motivo del Día Panamericano. En esa ocasión formó pareja de baile con José Greco y, entre otras muchas figuras, en el programa destacaba la presencia de Encarnación López, la Argentinita (10).

El diecinueve de julio participó en una nueva Fiesta de la Victoria celebrada en Dexter Park, con el patrocinio del Comité Conjunto Antifascista para los Refugiados, a fin de “conmemorar el sexto aniversario de la heroica lucha contra el fascismo librada por la España republicana” (11).

En octubre se anunció en el cabaret La Conga, de nuevo junto a José Greco, y de allí pasó al Havana-Madrid, considerado el “night club latino más antiguo de la zona de Broadway”, que ofrecía un programa compuesto por artistas como el cantante cubano Miguelito Valdés, el tenor Terri La Franconi, el Trío Mixteco o la orquesta de Froilán Maya. Anita Sevilla formaba pareja de baile con José Fernández, e interpretaban varios números acompañados a la guitarra por Jerónimo Villarino. A decir de la crítica, estaban “bien en las labores de taconeo, siendo la chica un tipo especialmente vivo” (12).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Anita Sevilla (New York P. M. Daily, 8-12-1941).

Un triste e inesperado final

Una noche del mes de noviembre, cuando se preparaba para salir a escena en el Havana-Madrid, Anita sufrió un agudo ataque de apendicitis que le impidió actuar. Fue trasladada a una clínica y operada de urgencia, mas no consiguió sobrevivir. Según López Mohiño, llevaba ya algún tiempo padeciendo dolores de estómago y su médico de confianza, el doctor Cantala, le había recomendado someterse a una intervención quirúrgica, mas aquel fatídico día no pudo atenderla por encontrarse fuera de la ciudad (13).

En ese momento se encontraba con ella su sobrina Julita, que solía acompañarla en sus actuaciones y se ocupaba de su vestuario. Su hermano Paco viajó desde México para hacerse cargo de todos los trámites y cumplir la última voluntad de Anita, que pidió ser embalsamada y descansar para siempre en el país que tan bien la había acogido. Debido a la situación de los Estados Unidos, que se hallaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, el traslado tardó cuarenta y siete días en realizarse. El veintinueve de diciembre de 1942 sus restos fueron sepultados en el Panteón Civil del Cementerio de los Dolores de Ciudad de México (14).

El prematuro e inesperado fallecimiento de Anita Sevilla, con solo treinta y cuatro años de edad, causó gran conmoción entre sus amigos y compañeros, que el día doce de diciembre organizaron una función en el Palm Garden de Nueva York a beneficio de sus hijos. Encabezó el acto don Joaquín Abellán, presidente de las Sociedades Españolas e Hispanoamericanas, y prestaron su colaboración figuras como Xavier Cugat, Rosario y Antonio, Antonio Triana y su hija Luisa, con los maestros García Matos y Escarpentier al piano (15).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 30-7-1936).

Asimismo, la prensa mexicana le dedicó emotivos artículos, como el que firmó su amigo, el periodista y crítico de arte Juan Miró, que aún recordaba con nitidez su primer encuentro con la artista:

“Una varita de mimbre en la mano. Un clavel de sangre entre los labios sonrientes. Un sombrero cordobés sobre los negros cabellos. El escenario solo, entero para ella. Así la conocí la noche que se presentó por primera vez, en un intermedio de variedad durante una función cinematográfica. Una inmediata corriente de simpatía amistosa […] se estableció aquella noche entre Anita Sevilla y el público mexicano” (16).

Miró, que fue uno de sus más fieles seguidores en el país azteca, destacó de Anita su mexicanismo:

“… sintió siempre que aquí, en México, encontraba réplicas cabales de su Sevilla tan querida. Una vez, trepados en la azotea de la casa en que vivía −por Balderas−, me confiaba: ‘¿Sabe usté? Si er señó me quisiera jacé felíz, me pondría un puente grande, grande, para ir de aquí a Sevilla y de Sevilla a aquí toitos los día. Porque no sabría viví sin México ya quo (sic) lo conosí’” (17).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

También evocó uno de sus grandes triunfos en los escenarios, el estreno de La muerte de Sánchez Mejías, creación de García Matos, cuya relación con Anita iba más allá de lo meramente profesional:

“Cantó por todas partes, siempre dirigida por el compositor Manolo García Matos. Una noche […] Anita se presentó enlutada. Estrenaba la composición de Manolo ‘La muerte de Sánchez Mejías’. Cuando empezó a cantar, toda la jacaranda que su presencia provocaba siempre, cesó como de milagro. Un recogimiento religioso corrió por todo el teatro, y ella, clavados los enormes ojos en la semi-obscuridad de la sala, recitó el romance como una oración, haciendo sentir a los espectadores la opresión de la muerte por la que Sevilla se había postrado de hinojos ‘con el fleco de la pena por mantilla’. La ovación fue grandiosa, Anita estaba feliz, y envuelta en la hora del triunfo, no tenía ojos sino para el compañero, el autor, prendido en los temblores de su cantaora. Para ella, el triunfo era de Manolo. Para Manolo, el triunfo de Anita lo era todo.

Hoy deben estar también doblando con emoción las campanas de la Giralda. La afición mexicana también se ha puesto de mantilla el fleco de la pena. García Matos no ha de encontrar ni siquiera el consuelo de poner en música lo que siente” (18).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (López Mohiño).

Aunque ni López Mohiño ni el propio García Matos (19) se pronunciaron sobre ese particular, distintos testimonios localizados en la prensa americana dan por sentado que el músico y la cantaora mantenían una relación sentimental. Así, Pepe Elizondo se refería al “‘cuadrito andaluz’ que ha formado el ‘bailaor’ [Antonio Triana] con sus parientes el pianista Matos y Anita Sevilla” (20); y el diario La Opinión mencionaba al “maestro y compositor andaluz García Matos −esposo de la notable cataora (sic) Anita Sevilla” (21). Asimismo, según el propio Miró, en el desarrollo de la faceta bailaora de Anita, durante su estancia en los Estados Unidos, tuvo mucho que ver su relación profesional y familiar con Antonio Triana:

“… fue en los Estados Unidos donde más ganó, posiblemente. Aquí le conocíamos unos pasitos graciosos con que iniciaba ‘El Parque de María Luisa’, o con los que remataba aquellos inolvidables ‘Piconeros’ pero se nos había presentado precisamente como bailadora de flamenco. Su parentesco político y su gran amistad fraternal con Antonio Triana la transformó en bailarina, y los norteamericanos pudieron aplaudir lo que para nosotros fue un secreto. El baile le dio dinero, más que el cante” (22).

Sirva la serie de artículos que aquí culmina para recuperar la memoria y rendir homenaje a la inconmensurable Anita Sevilla, que se marchó demasiado pronto y cuando aún tenía mucho que ofrecer.

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Anita Sevilla (Democracia, 9-9-1938).

Notas:

(1) La Opinión, 1-4-1941, p. 4.

(2) Detroit Evening Times, 30-6-1941, p.13; 9-7-1941, p. 20. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) The Battle Creek Enquirer and News, 11-7-1941, p. 14.

(4) Variety, 23-7-1941, p. 54; New York Post, 7-8-1941, p. 10.

(5) Variety, 24-9-1941, p. 47.

(6) Freedonia New York Censor, 28-10-1941, p. 2.

(7) M. M., Daily Worker, 15-11-1941, p. 7; The New York Times, 13-11-1941, p. 34.

(8) Daily Worker, 10-12-1941, p. 7.

(9) Ibidem, 30-12-1941, p. 7.
(10) El Curioso Pertinaz, Cine-Mundial, marzo de 1642, p. 135; Musical America, 25-4-1942, p. 42.

(11) Daily Worker, 10-7-1942, p. 7.

(12) The New York Sun, 24-10-1942, p. 5; Kahn, Variety, 14-10-1942, p. 46.

(13) Distintos medios periodísticos señalaron a un violento ataque de apendicitis como la causa del fallecimiento, que dataron entre el día 12 y el 13 de noviembre, mientras que López Mohiño habla de dolores de estómago y sitúa el óbito el día once.
Cfr. López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, p. 87.

(14) Ibidem, pp. 87 y 96.

(15) Ibidem, p. 94.

(16) Juan Miró, en Revista de Revistas, 29-11-1942, p. 11; reproducido en López Mohiño, op. cit., pp. 91-92.

(17) Idem.

(18) Idem.

(19) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985.

(20) Pepe Elizondo, Cine-Mundial, diciembre de 1940, pp. 584-585.

(21) La Opinión, 18-6-1939, p. 6. Hablar de matrimonio legal puede resultar excesivo, ya que tanto Anita como Manuel estaban casados en España, con Benito Durán Guerra y Ana Calvo Aragón respectivamente.

(22) Juan Miró, op. cit.


La Quica, maestría y temperamento (y IV)

En agosto de 1951, el diario The Brooklyn Daily Eagle anuncia la próxima llegada de la troupe de José Greco, que debutará en el teatro Shubert de Broadway:

“Lee Shubert ha regresado de Europa con dos grandes atracciones que él y su hermano, J. J. Shubert, presentarán en Broadway durante la temporada teatral de otoño.

La primera de las importaciones que veremos aquí será José Greco y su compañía de bailes españoles. Esta compañía actuó con éxito el pasado mes de junio en el Sadler’s Wells de Londres, y debutará en América en septiembre en el teatro Shubert.

Además del señor Greco, en la compañía figuran los siguientes artistas: La Quica (una de las más destacadas intérpretes de baile flamenco que existen en la actualidad), Nila Amparo, Carola Goya, Teresa Maya, Lola de Ronda, Luis Olivares, Juan Morilla y Juanele Maya. También destacan Roger Machado, virtuoso español del piano; Rogelio Reguera, guitarrista, y Rafael Romero, cantaor de flamenco” (10-8-1951). (1)

Nila Amparo y José Greco

Nila Amparo y José Greco

A la conquista de los Estados Unidos

Francisca González llega a Nueva York el 25 de septiembre de 1951, en el barco S. S. Washington, procedente de Le Havre (Francia). Seis días más tarde, la troupe debuta en el teatro Shubert de la Gran Manzana con un contrato inicial por cuatro semanas, que termina prolongándose un mes más en el teatro Century, para satisfacer las demandas del público.

Greco es el productor, director, bailarín principal y coreógrafo de la compañía” (The Brooklyn Daily Eagle, 30-9-1951). El programa consta de once números, que incluyen baile clásico, folclórico, flamenco y moderno. El éxito es tal que hasta la prensa canadiense dedica algunos párrafos al espectáculo:

José Greco, con su compañía de bailarines españoles, está obteniendo un éxito inusitado. Tras haber bailado durante cuatro semanas en el teatro Sam S. Shubert, ha tenido que prolongar sus representaciones durante un mes más en el teatro Century, y siempre es aplaudido con insistencia. No recuerdo haber visto un ballet que haya fascinado hasta tal punto al público neoyorquino” (Le haut-parleur, 10-11-1951).

Lola de Ronda

Lola de Ronda

En el mes de diciembre el espectáculo llega al teatro Forrest de Filadelfia, donde permanece dos semanas y obtiene un rotundo éxito, tanto de crítica como de público. La crónica del estreno describe bastante bien el ambiente que se vivió esa noche en el teatro, e incluso dedica unas palabras a La Quica:

“José Greco y su compañía de bailarines españoles debutaron anoche en Filadelfia y es de suponer que cuando se lean estas líneas el escenario del Forrest aún siga vibrando. […]

La troupe de Greco comenzó con un alto frenesí de zapateado, palmas, giros, chasquidos de dedos y repiqueteo de castañuelas. Aunque parecía imposible en ese momento, fueron aumentando el ritmo progresivamente hasta un final flamenco salvaje, que dejó al público sin respiración pero lo conquistó.

[…] no hubo ni un momento de monotonía en la producción. Como coreógrafo y director además de bailarín, Greco ha mostrado una gran maestría escénica al mezclar sus bailes gitanos y sus pasos folclóricos, y sus interludios clásicos con otros más desinhibidamente flamencos. […]

La Quica, uno de los nombres más famosos en este tipo de baile, que actualmente es la maestra de ballet de la compañía, realizó los pasos más tradicionales” (The Philadelphia Inquirer, 11-12-1951).

El 25 de diciembre de 1951, la compañía de José Greco llega al teatro Nixon de Pittsburg, con un contrato de una semana. Según la prensa local, “seguirán con su gira a través del país y después regresarán a París” (Pittsburg Post-Gazette, 24-12-1951).

Nuevos triunfos en Londres y Nueva York

El 31 de julio de 1953, ABC de Sevilla dedica su portada a La Quica, que vuelve a conquistar con su baile al público londinense. El escenario elegido en esta ocasión es el Victoria Hall, donde se celebra la asamblea anual de la Sociedad Imperial de Maestros de Baile del Reino Unido. Como ya sucediera unos años atrás, Lolita Pedroso pronuncia una conferencia sobre baile flamenco y las ilustraciones corren a cargo de Francisca González, entre otros artistas:

La Quica (portada de ABC de Sevilla, 31-7-1953)

La Quica en Londres (portada de ABC de Sevilla, 31-7-1953)

“… en el Victoria Hall, saturado de público hasta la incomodidad entusiasta, Francisca González (a) ‘la Quica’, cuya presentación en el Covent Garden hace dos años fue memorable; el ‘cantaor’ Rafael Romero, que ofrece ‘la caña’ con las palmas de las manos hacia adelante en un gesto de entrega, como su mayor orgullo profesional, y el guitarrista Paco de la Isla, dieron una lección de flamenco.

Los tres artistas, traídos a Londres como ilustraciones de una conferencia de Lolita Pedroso sobre este arte y esta manera de cantar y bailar, […] levantaron el éxito de admiración y el estupor consiguiente que merecía una concurrencia tan preparada para extremar la sutileza, la hosquedad y la gracia.

[…] Al final de la conferencia las aclamaciones tuvieron que ser apagadas progresivamente con alguna propina de ‘la Quica’, ese monumento…” (ABC, 28-7-1953).

En diciembre de 1953, la prensa estadounidense vuelve a situar a Francisca González en Nueva York, junto a la compañía de José Greco, que se presenta en el teatro Proctor’s de Schenectady. En el elenco también figuran “Nila Amparo, Carola Goya, Teresa Maya, Lola de Ronda, Louis Olivaries, Juan Morilla [y] Juanele Maya” (The Schenectady Gazette, 15-12-1953), entre otros artistas.

“El programa incluye una selección de ejemplos de coreografía española reunidos en una revisión de bailes que van desde los pasos clásicos y el folclore hasta los números más familiares de flamenco. […]

La compañía ha recibido críticas entusiastas en Nueva York, Chicago, San Francisco, Boston, Philadelphia y Detroit, y su estreno neoyorquino fue ampliado cuatro semanas a petición del público” (The Schenectady Gazette, 15-12-1953).

Rafael Romero, El Gallina

Rafael Romero, El Gallina

Sus últimos años, apartada de los escenarios

Tras su gira internacional, Francisca González se centra especialmente en su faceta de profesora y coreógrafa. En diciembre de 1954, en el teatro de la Comedia de Madrid, la bailaora sevillana “Presenta a María Magdalena en un extraordinario ‘Recital de danzas españolas’ con la colaboración al piano de Julián Perera” (ABC, 7-12-1954).

Tres años más tarde, La Quica, acompañada de su cuadro flamenco, colabora en una fiesta con fines benéficos celebrada en el Andalucía Club. El cartel está plagado de grandes figuras, entre las que destacan Pericón de Cádiz, Juanito Varea, Adela la Chaqueta, Perico el del Lunar o La Paquera de Jerez.

Ya en los años sesenta, Francisca González asume la dirección artística del Tablao Español de Madrid, situado en el Arco de Cuchilleros, donde coincide con figuras como El Güito, Alejandro Vega o Trini España. Además, en esa época la artista sevillana también firma algunas coreografías, como la del recital de bailes españoles presentado por María Dolores (La Cordobesa) en el Teatro de la Comedia en marzo de 1963.

Francisca González Martínez fallece en su domicilio familiar, en el número 5 de la plaza General Vara del Rey, el 24 de enero de 1967. Al día siguiente recibe sepultura en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid, y sus tres hijosMercedes, Francisca y Manuel– le dedican una esquela en el diario ABC.

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Se marcha para siempre una gran maestra, una bailaora completa y polifacética, y sobre todo una mujer luchadora, que, tras quedarse viuda a los 35 años de edad, en lo más crudo de la posguerra, fue capaz de sacar adelante a su familia y su negocio, además de reinventarse como artista y saborear las mieles del éxito en los mejores escenarios internacionales.

Quienes la conocieron suelen recordar con especial cariño su labor como profesora y, en el terreno artístico, destacan su personal interpretación del baile por alegrías. Así lo expresa una de sus discípulas, la bailaora Teresa Martínez de la Peña:

“La maestra al mismo tiempo que enseñaba, tocaba la guitarra, era afable y de buen corazón […]. También en esta academia se enseñaba la escuela bolera y el flamenco aunque era más conocida por la última especialidad. La enseñanza comprendía todos los bailes que por entonces usaba este estilo, entre ellos era de destacar el tanguillo con pasos tradicionales, más graciosos que difíciles, pero siguiendo la vieja escuela, eran las alegrías su especialidad.

La Quica les imprimió un sello distinto al acostumbrado. Se alejó de las formas redondas al uso y estiró los brazos muy altos, fibrosos y enérgicos, mientras los pies, siguiendo los cánones, marcaban menudamente. Trenzando y destrenzando con suavidad iban dibujando la coreografía por todo el escenario. Solamente en la escobilla comenzaba a zapatear con fuerza, tanta que según decía, se había roto los tobillos varias veces”. (2)


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) MARTÍNEZ DE LA PEÑA, Teresa, Teoría y práctica del baile flamenco, Madrid, Aguilar, 1969. Texto citado por José Luis Navarro García en su obra Historia del baile flamenco, Vol. 2, Sevilla, Signatura, 2009.


La Quica, maestría y temperamento (III)

La Quica y José Udaeta, una pareja de éxito

En 1947, La Quica colabora en varias ocasiones con su discípulo José Udaeta. En el mes de abril ambos se presentan como pareja de baile en Barcelona y Madrid. La prensa se deshace en elogios hacia la maestra, que brilla con luz propia tanto en los bailes boleros como en el flamenco, y que sin duda atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera:

“PRESENTACIÓN DE UNA GRAN BAILARINA

El próximo domingo, por la tarde, tendrá lugar en el Palacio de la Música un interesante recital de danza española, en el que actuarán José Udaeta y Francisca González. La presentación oficial de José Udaeta en el campo profesional del baile español de concierto tiene el doble interés de ir sumado al de ver actuar por vez primera en Barcelona a su célebre maestra, convertida en pareja suya, Francisca González (a) ‘la Quica’, viuda del que fue coloso bailaor y maestro mantenedor de la antigua escuela flamenca, Francisco León (a) ‘Frasquillo’, de quien ha heredado directamente un tesoro de recursos personales de la mejor solera flamenca” (La Vanguardia, 13-4-1947).

la Quica y Josele

la Quica y Josele

“RECITAL DE BAILE EN EL TEATRO ESPAÑOL

Quica González, ‘La Quica’, es una bailarina de raza. Quiere decirse que las virtudes inherentes al baile andaluz se dan en ella como regalo. Por eso sus danzas tienen la frescura de la improvisación, de algo espontáneo. Su silueta menuda vibra nerviosa al conjuro del ritmo y sus brazos, siempre bien colocados, van trazando los cabalísiticos signos, mientras los pies giran, trepidan con vigor, y la cintura se quiebra en movimientos y escorzos, que los ‘desplantes’ vienen a interrumpir. ‘La Quica’ interpretó ‘a solo’ la ‘Serenata’ de Malats, el ‘Olé de la Curra’ y el ‘Fandanguillo’ popular, acompañada a la guitarra por Reguera.

En pareja con José Udaeta reprodujeron algunos bailes de escuela del siglo XVIII y XIX, delicadas estampas de época recopiladas por el maestro Pericet.

Merece señalarse especialmente el baile ‘Panaderos de la tertulia’, en el que lo cortesano y lo popular se alían y sintetizan en un cuadro de ambiente goyesco, que los figurines de Muntañola contribuyen a evocar.

De los bailes a la guitarra, las ‘Soleares’ bailadas en pareja y el ‘Tanguillo’ antes citado fueron, con las ‘Sevillanas’ de siete coplas -en las cuales participan un Cuerpo de baile de ocho muchachas-, los que suscitaron los mayores aplausos. Udaeta mostró en los ‘Boleros’ sus condiciones para el baile de escena y compartió con la famosa y salada bailarina el éxito del recital” (ABC, 16-4-1947).

Una artista a la altura de las mejores

En septiembre de 1947, La Quica, “con su gran cuadro flamenco” (ABC, 17-9-1947), es una de las artistas más destacadas del cartel inaugural de la sala Pasapoga. Seis meses más tarde, de nuevo en el Español, la sevillana vuelve a formar pareja con su antiguo discípulo. La prensa ensalza el arte auténtico de la Quica, a quien compara con una de las mayores artistas españolas de todos los tiempos, Encarnación López, La Argentinita:

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

“El nombre de Quica González a la cabeza del programa de baile, nos garantiza y asegura que no asistiremos a uno de esos espectáculos en los que la danza española sirve de pretexto a verdaderas elucubraciones, donde el capricho, la improvisación y la ignorancia sustituyen a las reglas y principios artísticos que rigen el arte del baile.

Con la Quica no hay que temer esos desbordamientos dramáticos, ese soltarse el pelo y sacudirse la falda a que reducen el baile español tantas bailarinas temperamentales.

El arte de la Quica es arte de verdad, sin trampa ni cartón. Baile de auténtica solera española, cuyas genuinas esencias raciales están sujetas a normas de estilo y escuela intangibles, que la tradición ha consagrado.

Y eso es lo que da valor y encanto a sus interpretaciones. Sirvan de ejemplo la graciosa compostura del ‘Olé de Curra’ o el brío y prestancia de su ‘Tanguillo’ de Cádiz.

Hay en ella algo de aquella elegancia y finura que tanto admiramos en la gran Encarna. Una cierta semejanza en los destaques, en la fluidez y armonía de sus pasos y giros, que nos hace evocar el arte de aquella artista inolvidable. […]

Magníficos también el ‘Zapateado’ y las ‘Alegrías’, que bailaron a la guitarra, muy bien acompañados por Reguera.

[…] si todos cosecharon aplausos, la Quica se llevó la palma” (ABC, 9-3-1948).

José Luis Udaeta

José Luis Udaeta

En 1948, la bailaora sevillana colabora con José Luis Udaeta al menos en dos ocasiones más, no ya como pareja artística, sino ilustrando con su baile las conferencias pronunciadas por su antiguo alumno. El cante lo pone Bernardo el de los Lobitos y les acompaña a la guitarra Rogelio Reguera.

“Toda la gama del baile flamenco en sus matices y variaciones, con su culminación en la última mitad del siglo pasado, fue ofrecida a través de un estudio amplio y erudito, lleno de interés y amenidad. La parte coreográfica corrió a cargo de la conocida ‘bailaora’ ‘la Quica’, que a través de los distintos ritmos de soleares, alegrías, tanguillos, etc., justificó la fama de su baile, depurado y de buena escuela. Bailó bien y con temperamento” (Hoja Oficial del Lunes, 23-12-1948).

En febrero de 1949, la “gran maestra de baile flamenco” (Hoja Oficial del Lunes, 28-2-1949) Francisca González participa en el espectáculo de despedida de su hija Mercedes y Albano -el marido y pareja artística de ésta-, que se celebra en el local Villa Romana.

En el mes de julio, La Quica regresa a esa misma sala en varias ocasiones y también se deja ver en el Parque Florida. Entre los muchos artistas con los que comparte cartel puede mencionarse a Rosario y Antonio, La Gitana Blanca o Pepe Marchena.

La Quica conquista el Covent Garden

En 1950 tiene lugar un hito importantísimo en la carrera de Francisca González. La bailaora sevillana se sube a las tablas del Covent Garden, una de las salas con más historia y prestigio de la capital londinense, y lo hace acompañada por el bailaor José Greco y el cantaor Rafael Romero, ‘El Gallina’, entre otros artistas, que ilustran con su arte la conferencia sobre baile español ofrecida por Dolores de Pedroso.

José Greco

José Greco

“En el mismo escenario en que actuó ‘La divina’ Sara Siddones, pintada por Lawrence y Gainsborough, en que cantaron Julián Gayarre y la Melba, y en el que volaba Nijinsky como un pájaro de fuego, ha bailado ‘La Quica’, de Sevilla. Y punteó y rasgueó su guitarra Rogelio Reguera. Y Rafael Romero, el ‘cantaor’, se salió por ‘cañas’, ‘soleares’ y ‘peteneras’. […]

En el ‘cuadro’ estaban también María Fernanda Montes, Nila Amparo, Carola Goya, José Greco, Alberto Portillo y Luis Olivares; y los pianistas Roger Machado y Vicente Enrique. […]

Muy pocas veces, probablemente, un público se ha sentido más asombrado y conmovido. Londres ha visto mucho ‘flamenco’ […] pero fue, en cambio, la más brillante y jocunda exhibición de danzas de España que hayamos contemplado desde hace mucho tiempo” (ABC, 16-12-1950).

Tras el éxito obtenido en el Covent Garden, se inicia una etapa de colaboración entre La Quica y la compañía de José Greco, que regresan juntos a Londres en junio de 1951 para actuar en el Sadler’s Wells durante cuatro semanas. Posteriormente cruzan el charco y emprenden una gira por América, con escala en ciudades como Buenos Aires, Montevideo y Nueva York.