Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Peñita de Andalucía, la niña prodigio del cante jerezano (y III)

En 1930 Lolita Peña sigue recorriendo pueblos y ciudades, principalmente de Extremadura, junto a su troupe, que presenta algunas novedades, como la incorporación de un cantaor de flamenco -unas veces el Niño de Arzuaga y otras, Joselito el Sevillano– y de un pianista.

Además, en esta nueva andadura la jerezana -a partir de ahora S. M. Peñita de Andalucía– asume el papel de directora de la compañía y amplía su repertorio con la inclusión de nuevas canciones, cuplés e incluso números de revista, sin dejar de lado la que siempre ha sido su especialidad, “el cante flamenco, que tan bien cultiva” (Correo Extremeño, 13-8-1930).

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

La andaluza’, ‘Corralerías’, ‘Diego Corrientes’, ‘San Pedro la dijo’, ‘Vaya cabeza’ o ‘Mucha labia’ son algunas de las canciones con las que la artista sigue conquistando al público en esta nueva etapa; así como los cuplés La madrecita’ -creación suya-, “que le valió un verdadero y franco éxito” (Correo Extremeño, 19-8-1930), ‘Gitanillo de Granada’ o ‘La bandolera brava’, que interpreta “vestida de serrana andaluza, con su manta terciada y el sombrero calado” (Correo Extremeño, 23-8-1930).

Justicia pide un anciano’ es otro de los números más aplaudidos de su repertorio, en el que también destaca la revista ‘Sección de amor’, “original de don José María Laullon, con música de Parra Caciro, en la que Peñita está “muy bien en su papel de Margot” (Correo Extremeño, 19-8-1930).

La última referencia periodística que encontramos sobre Lolita Peña es de 1933 y la sitúa actuando en el salón La Playa, de Sevilla, en el espectáculo ‘Luces de España’ (ABC de Sevilla, 10-9-1933).

Unos años antes, en una entrevista concedida a un diario extremeño, la cantaora hace balance de su primera década como artista profesional. La que empezara siendo una niña prodigio, se ha convertido en toda una mujer y cuenta ya con un importante bagaje a sus espaldas. Dado el interés de este documento, lo reproducimos en su totalidad:

PEÑITA DE ANDALUCÍA, SU VIDA, SU ARTE

“[…] Un coche desvencijado del mixto de Badajoz, un obeso señor que sube y unos saludos que se cambian.
-¡Caramba, Pepe! ¿Cómo está usted? ¡Los años pasaron hace tiempo para usted, amiguito!
-No lo crea, no lo crea…
-Presentaciones: Peñita, su mamá, los compañeros del elenco artístico…
-¿Peñita? ¿Ésta es la diminuta Lolita que conocí hace doce años en aquel precioso pueblo andaluz? ¿Quién lo diría?

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

-Bien; ¿y adónde van ustedes?
-A Mérida, a descansar unos días, si nos dejan.
-¿Se acuerda usted cuando trabajó en Lebrija el año 17? Lebrija tiene que tener para ustedes recuerdos gratísimos, porque el éxito de la niña entonces…
-Fue el periodo de prueba, desde luego; después de los juegos de niña en mi pueblo, en Jerez, en los que siempre era yo la ‘maestradel cante, fue en los pueblecillos al lado de Jerez donde yo me entrené para trabajar de veras. Luego salí con la troupe Max, y después, a volar.
Un silencio embarazoso. Aventuro:
-¿Qué canción emite con más gusto? ¿Qué género?
-¿Cómo que qué género? ¡El andaluz, el de mi tierra!
-Y de este género, ¿cuál subgénero?, digamos.
-El trágico.
-Bueno, para eso no es menester pegar; ¡ha puesto usted un gesto!
Habrá usted recorrido toda España, ¿no?
-Que recuerde he estado en Córdoba, Málaga, Cádiz, Santander, Vigo, La Coruña, Bilbao, Jaén, Granada; en fin, la mar…
-¿También la habrá usted pasado?
-¡Claro! ¿Cómo quiere usted que no hubiera estado en Orán, Argel, Sidi-bel-Abés, un pueblo en que todo es español: comercio, Ayuntamiento, empleados, etcétera, Flemecén, y en Marruecos Uxda, Casablanca, Rabat, de la zona francesa, y Ceuta, Melilla, Tetuán, Alcázar, Larache y Arcila, de la española. También he estado en Tánger.
-¿Y no le ha ocurrido nada en esas pintorescas tierras; vamos, algo pintoresco también?¡Que no soy mora de milagro!

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

-Montijo, diez minutos -vocea un mozo de estación-; hay una parada brusca, un retroceso, otro tirón, y tras este traqueteo el paciente mixto Badajoz-Madrid se para.
-Sí, señor, de milagro. Trabajando en el teatro municipal de Argel un couplet del programa era la ‘Buena ventura’, que yo dirigí a un morazo que había en un palco.
¡Pues no sabe usted que tan en serio la tomó, que trató de comprar al dueño del hotel y a una camarera para tratar de raptarme! ¡Estará bueno que a estar horas me llamara Fátima!
-Una pregunta confidencial: ¿usted es gitana?
-Tengo que pasar por ello. Conste que no me deshonraría en serlo, que artistas bien artistas hay en esa raza; pero no tengo la menor relación con lo ‘cañí’.
Claro que mi arte es profundamente gitano casi siempre, y como me entro tanto en él, casi algunas veces me creo yo faraona.
¡Pero soy ‘paya’, conste!
-Paya ‘agitaná’, ¿estamos?
-Como usted quiera.
-Usted tiene cierta afección por Extremadura, ¿no?
-¿Cómo afección? ¡Cariño grande, verdadero! Se puede decir que si mi arte nació en Jerez, en Extremadura se logró, en Extremadura me cuajé y ni yo me canso de Extremadura, ni (no es porque yo me alabe) Extremadura parece que se canse de mí.
Ya usted ve, en Jerez de los Caballeros, por ejemplo, llevo actuando cuatro años seguidos, y así ha de continuar si Dios no lo remedia, porque allí hay un barrio, el de San Lorenzo, que tiene una predilección especial por mí, y ¡no hay que decir cómo correspondo yo a mis admiradores!
-Es natural; Jerez de la Frontera, Jerez de los Caballeros, todo es Jerez.
¿En qué otros sitios han obtenido ustedes acogida destacable?
-En varios sitios, pero Espejo y Priego de Córdoba no se me olvidan, porque fueron mis primeros pasos por la escena.
Tanto, que voy de tarde en tarde, porque me coge un poco apartado, pero siempre que voy se acaba el papel.

Vista de Ayamonte (Huelva)

Vista de Ayamonte (Huelva)

-¿Qué otros sitios recuerda por algo especial?
-¡Qué sé yo! Isla Cristina, Huelva, Ayamonte, donde se ha dado el caso más excepcional de mi actuación. Verá usted. Terminamos los ocho días del contrato y el gremio de pescadores se asoció para dar una función por su cuenta.
Se había facturado ya el equipaje, y hasta estaría ya de camino, cuando ellos mismos arreglaron el asunto; a una mujer le pidieron un tapete, a otra un mantón, a ésta unos palillos, y tuve que trabajar una noche más, que quise que no quise, un poco pobre de vestuario, vamos, pero crea usted que puse toda mi alma, y yo creo que lo hice mejor que nunca.
-Usted ha cambiado de estilo, ¿verdad?
-Ha tenido que seguir el gusto del público, según las tendencias de cada época -interrumpe Pepe Crévola, el genial guitarrista, tío de Peñita-; empezamos por los fandanguillos de Huelva, viniendo éstos a borrar los cantes por seguirillas (sic), soleares y cante grande por malagueñas, después vino el furor de las bulerías, un cante que, efectivamente, tenía sentir flamenco. Ahora es la hidrofobia por los fandanguillos de Marchena, el cante por vidalitas y la canción de don Juan Simón.
-¡No conozco a ese caballero!
-Pues don Juan Simón es un enterrador que debe tener siete manos, por los chismes que lleva, según el cante: un pico, una azada, un cubo, ¡qué sé yo! Es el único en el pueblo, y, muerta su hija, tiene que pasar por la pena de enterrarla.
-¿Y le gustan estas cosas tan tristes al público?
-Hay algunos que hasta lloran -dice la Peñita-. ¡Ponen una cara más larga!
-¿Y en Madrid? ¿Se ha dejado usted oír en Madrid?
-Sí, señor, en La Latina, donde me llevé un miedo muy regular al verme anunciada en unas tiras muy grandes de papel.
¿Pero para mí esto y en un Madrid? -dije al empresario-. Yo respondo de su éxito -dijo Carcellers-, y, efectivamente, lo tuve, y grande.
En Romea también actué en el beneficio de Isabelita Ruiz.

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

-¿Y cómo no frecuenta más la corte?
-Porque para destacar entre las artistas, en Madrid, hacen falta ciertas condiciones, hasta cierto carácter que yo no tengo. Y, sobre todo, que a mí me va muy bien en provincias.
-¡Garrovilla, dos minutos!-. Un mozo con el paso tardo inicia la descarga de unas sacas de harina; los dos minutos se hacen cinco.
¡Señores, qué mixto!
-¿Y la saeta? ¿Qué opina usted de la saeta?
-Pues que la saeta es para lo que es; para cantarla ante una imagen de Cristo o de su Madre Santísima. Cuando veo al Justo clavado en la cruz o a la Virgen con los ojos arrasados en lágrimas, me inspiro y las canto… Pero el teatro no creo que sea su sitio. Claro que si me las piden con insistencia, las canto.
En Mérida, en Semana Santa, cuando por devoción canté a Jesús Nazareno, gusté mucho, según me dijeron, y la Hermandad me hizo un obsequio que agradecí de verdad, y que es de mi agrado.
Hemos llegado a Mérida tras unos minutos más de charla.
Pedimos a Peñita:
-¿Me hará el favor de un retrato suyo?
-¡Jesús! ¿Un retrato? ¿Para qué?
-Para ilustrar la interviú que le he venido haciendo.
-¡Pero se habrá visto! ¡Pues no hay retrato!
-¿Va usted a consentir que salga la interviú sola?
-Saldrá con patatas, hombre -interrumpe graciosamente Pepe Crévola, mientras me promete la foto con un guiño picaresco de su ojo izquierdo.
-¿También periodista? ¡Pero hombre!… -insiste Lola Peña.
-No he podido evitarlo, señorita” (F. E. O., Correo Extremeño, 15-11-1929).


Peñita de Andalucía, la niña prodigio del cante jerezano (II)

En julio de 1921, Peñita de Andalucía y Pepe Crévola se unen a la Troupe Sibaritas, compuesta por cinco artistas de variedades, y juntos emprenden una nueva tournée por distintas localidades andaluzas y extremeñas, que les lleva después a Gibraltar y Marruecos. La jerezana, que es una de las atracciones del elenco, sigue recogiendo ovaciones a granel.

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

Unos meses más tarde, Lolita Peña debuta en la capital de España, en un beneficio ofrecido a su paisana Isabelita Ruiz en el Teatro Romea. Al día siguiente se la puede ver en el coliseo de La Latina, junto a un nutrido elenco de variedades:

“[…] En obsequio a la beneficiada tomaron parte en la función de honor de Isabelita la cancionista de aires andaluces Peñita de Andalucía acompañada a la guitarra por Pepe Crévola; el profesor Javier Molina interpretó en la guitarra, con su peculiar maestría, dos de los bailes de Isabelita Ruiz. Todos fueron aplaudidos” (La Acción, 29-4-1922).

La gira continúa por distintas ciudades del norte y el este de la Península, como Calahorra, Zaragoza, Cartagena, Elche, Alcoy, Castellón o Tortosa, entre otras:

En el mes de mayo debuta en Teatro Bretón de Logroño la Troupe Sibaritas, en la que destacan “[…] la ‘cantaora’ ‘Peñita de Andalucía’, que hace gala de buen estilo en el cante flamenco, y Pepe Crévola, el tañedor de guitarra” (La Rioja, 21-5-1922).

A finales de diciembre “son muy celebrados en el Alcázar Español, de Barcelona, la cantante de aires regionales Peñita de Andalucía y el concertista de guitarra Pepe Crévola” (Eco Artístico, 30-12-1922).

Saetas en el Norte

Durante la primavera de 1923, la joven cantaora actúa en varias localidades de la cornisa cantábrica, en las que causa sensación con sus saetas. Así anuncia su debut la prensa coruñesa:

“Una gran artista

Mañana, lunes, debut en el elegante Salón París, punto de reunión de las personas amantes del arte, de la única que sabe sentir y cantar los aires regionales, dándoles una interpretación tan real que hace que nos sintamos transportados a las regiones a que corresponden sus cantos. Es ella la bella y simpática artista ‘Peñita de Andalucía’.

El obispo de Santander solicitó y obtuvo de esta original artista que cantase en la procesión de Semana Santa las sentimentales ‘saetas sevillanas’, habiendo cumplido este encargo, según prensa de Santander que tenemos a la vista, de una manera magistral.

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

Si unimos a esto que en la mayoría de sus cantos es acompañada por el eminente tocador de guitarra Pepe Crévola, que también sabe sentir y hace vibrar aquel instrumento en sus manos, formando un conjunto armonioso entre la hermosa voz de la cantante y las notas que Crévola hace decir a la guitarra, como si ésta fuera de carne con madera de ‘cantaora’ y como este número no es común en los espectáculos varietés, auguramos un gran éxito a los artistas y a la empresa del Salón París” (El Orzán, 20-4-1924).

Ídolo en tierras extremeñas

Desde sus inicios en el mundo artístico, Extremadura ha sido una de las regiones más visitadas por Lolita Peña. En septiembre de 1924, la jerezana regresa a Mérida, una ciudad donde se la quiere y se la admira, y vuelve a llevarse de calle al público del Salón Cinema Moderno:

“[…] A continuación la simpática Peñita de Andalucía, queridísima de este público, que no se cansa de admirarla, luce sus encantos de mujer y sus habladoras castañuelas despiertan un murmullo de entusiasmo y la ovación es clamorosa; un nuevo número y continúa la alegría en el salón por esta repajolera gracia que la Peñita pone en todas sus canciones y que la han popularizado en todas partes.

Acompañada de su notable profesor el buen amigo Pepe Crévola y excelente guitarrista, luce su potente y bien timbrada voz y las soleares, saetas, tarantas, fandanguillos y todo lo conocido en aires regionales, más algunos modificados y perfeccionados por el aplaudido Pepe Crévola, autor de mucha parte de su programa, hacen que la Peñita sea la artista predilecta.

Su trabajo es tan ajustado, perfecto y variado, que no cansa nunca.

En Mérida es la octava vez que el público la recibe con agrado y el ama de los aplausos; aquí a nadie se aplaude tanto como a Peñita” (Correo de la Mañana, 7-9-1923).

Anuncio de Peñita de Andalucía en el Salón Mateo de Jerez

Anuncio de Peñita de Andalucía

En enero de 1925 Lolita vuelve a subirse a las tablas del Teatro López de Ayala de Badajoz, para interpretar “canciones a orquesta y a guitarra, acompañada por el notable concertista Crévola” (Correo de la Mañana, 23-1-1925). El público no escatima en aplausos y la artista se ve obligada a realizar varios bises.

Tras actuar en Lisboa durante “veinte noches consecutivas con general aplauso” (Correo de la Mañana, 11-4-1925), en el mes de mayo Peñita se presenta en el Salón de Invierno de la capital pacense. Allí estrena una nueva creación de Rui-Díaz, titulada ‘Entre dos fiestas’: un “magnífico cuplé en el que se pinta la Semana Santa en Sevilla, […] por medio de la ‘saeta’, en magnífico contraste con su feria de abril, […] por medio de unas típicas sevillanas” (Correo de la Mañana, 10-5-1925).

Unos meses más tarde, la prensa sitúa a Peñita de Andalucía, una vez más, en Mérida, aunque en esta ocasión no se encuentra trabajando, sino disfrutando de unos días de descanso en casa de su compadre Juan (Correo de la Mañana, 23-10-1925).

Nuevos éxitos, junto a Palanco y las Violetas

En la primavera de 1926, la cantaora jerezana triunfa durante varias semanas en la sala Ba-Ta-Clan de Valencia, acompañada por su fiel guitarrista. Allí le perdemos la pista, hasta que dos años más tarde la prensa vuelve a situarla en su tierra de adopción, Extremadura, junto a la compañía de variedades “Filigranas Andaluzas”, en la que también figuran el ilusionista Palanco y las hermanas Violetas, cantantes y bailarinas.

Teatro Lopez de Ayala, Badajoz

Teatro Lopez de Ayala, Badajoz

Durante los meses siguientes, esta agrupación desarrolla una intensa actividad por los pueblos y ciudades de la zona. En el elenco destaca especialmente Lolita Peña, con sus cantos regionales, sus cuplés y su cante flamenco; y, muy especialmente, sus fandanguillos, que son uno de los estilos más en boga del momento:

“[Granja de Torrehermosa] … Peñita de Andalucía, es la personificación del arte más depurado que ha desfilado en el género de varietés por este coliseo. Y lo mismo en sus cantos regionales que en lo flamenco, que en todo, la Peñita triunfa y brilla y resplandece, por sus propios méritos […]. Peñita de Andalucía es la artista digna, la artista que puede presumir de serlo, porque crea el arte y siente el arte como pocas” (Correo Extremeño, 24-5-1928).

“[Fregenal de la Sierra] … Hace lo que quiere de su voz y derrocha gracia y alegría, desde que se presenta en escena. Domina perfectamente el cante flamenco, y dentro de éste los fandanguillos” (Correo Extremeño, 12-7-1928).

“[Burguillos del Cerro] … Esta saladísima artista es la distinción en escena, y no se cansa el público de oírla cantar los famosos fandanguillos de Marchena y ‘Viva el puente de Genil’, de Vallejo.

Éxito triunfal, verdaderamente indescriptible, en todo su repertorio” (El Correo Extremeño, 8-8-1928).

Una garganta prodigiosa

Las extraordinarias facultades de Lolita le permiten interpretar con maestría la jota asturiana y brillar en estilos flamencos como la media granaína:

“[Villanueva de la Serena] … Peñita de Andalucía es una excelente artista de la canción y de los aires regionales; canta unas jotas asturianas legítimas, a pleno pulmón y con toda la dulce modulación que aquéllas exigen, y en la música andaluza o la fina ‘canzonetta’ sobresale con destacada personalidad por su arte exquisito y por las grandes facultades que le asisten. Reaparece al final de las funciones cantando flamenco, con acompañamiento de guitarra por Pepe Crévola” (El Correo Extremeño, 12-5-1929).

“[Guareña] … nos hizo aplaudirla (sic) con frenesí, y el apoteosis fue cuando cantó, acompañada de guitarra por Pepe Crévola, ‘la media granaína’ y fandanguillos de distintos estilos, que causaron delirio” (El Correo Extremeño, 12-5-1929).

Teatro Lopez de Ayala, Badajoz

Patio de butacas del Teatro Lopez de Ayala, Badajoz

“[Guareña] … El último número a cargo de Peñita, acompañada del famoso guitarrista Pepe Crévola, resultó tan de puro estilo flamenco y gustó tanto, que hubo de repetirse varias veces” (El Correo Extremeño, 15-6-1929).

Tal es el éxito de la jerezana allá por donde va, que el cronista se pregunta por qué no aspira a escenarios de mayor rango:

Peñita […] arrancó prolongados aplausos al final de cada cuplé, pues con su gracia y salero, unido a su armoniosa y bien timbrada voz (lástima no vendieran este canario, cuántos compradores había de tener en este pueblo), se hace querer del público, que la escucha con admiración y silencio. ¿Cuál es la causa de que esta genial artista no sea presentada en capitales de provincia, e incluso en la villa y corte para de seguro triunfar como su arte merece?” (El Correo Extremeño, 28-8-1928).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (y IV)

Soledad la Mejorana ha entrado por la puerta grande en el Olimpo de las bailaoras. La muchacha que poco tiempo atrás era admirada por la buena sociedad sevillana en una caseta de feria, ha deslumbrado al público madrileño y se ha situado por méritos propios entre las artistas más solicitadas del momento.

No obstante, hay quien teme que la joven pueda dejarse tentar por las modas imperantes y desviarse del camino marcado por su prima Pastora, a quien se recomienda velar por que ello no suceda:

“… La ilusión del hallazgo de una artista genial suele romperse al intentar arrancarla del ‘cuadro’, destacarla del medio en que se manifiesta…

Con esa emoción -expectación enorme- asistimos a la presentación de Soleá, la Mejorana, en Maravillas: su trasplante de la caseta de la feria sevillana a un escenario de la corte. Era sacar de su fondo y de su ambiente al aire del mundo la fantástica y rara flor marina; sustituir el son de la guitarra […] por el sonido de una orquesta normal…

El milagro se ha realizado, en principio… La bailaora, espléndida figura de la mejor cantera cañí, triunfó en toda la línea. ¿Se consumará el prodigio? ¿No se agotará la flor gitana? ¿Conservará su esencia cañí? ¡Háganlo los dioses!

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

… Admirable Pastora: sea usted quien vele y cuide y plasme y fije con enérgico tesón, con terco consejo, la gran figura. Diríjala, frénela, vele por ella, no se malogre; apártela del gran peligro ambiente, de la gran tentación en que cayeron tantas que prometían mucho y ya nada son ni nada valen. Moldee esta estatua viva a su imagen y semejanza. Córtele las alas, si preciso fuere; átela corto, no se salga del terreno propio de su arte. Sea siempre lo que es -aunque se avalore más y más-: bailaora, gitana, flamenca, andaluza, cañí. No vaya a salirse por ‘peteneras’, digo, por charlestones, fados o jotas, como las otras…

Porque hay madera’; porque hay ‘solera’; porque hay temperamento; porque hay raza. ¡No ha de haberlo, si es ramita del mismo tronco de usted; si es verla a usted!

El mismo braceo maravilloso; idéntico garbo, si no el mismo genio. Baila ‘con reto’, con fuerza, con brío. Puede ser la figura que esperamos y soñamos…” (José D. de Quijano, en Heraldo de Madrid, 9-7-1927).

Soledad ante la buena sociedad francesa

En otoño de 1927, Soledad la Mejorana ameniza con sus bailes dos fiestas celebradas, respectivamente, en el Hôtel du Palais y en el Casino Bellevue de Biarritz (Francia). En ambas ocasiones cosecha nutridos aplausos:

“… La Mejorana: joven bailarina […] ya famosa en toda España, ejecutó dos bailes admirables por su flexibilidad” (Le Figaro, 17-9-1927).

“… Una bailarina, joven y apuesta, la Mejorana, se presenta sonriente en el tablado, haciendo apreciar sus dotes artísticas, que fueron muy aplaudidas…” (ABC, 20-9-1927).

“…. Uno de los números que fue recibido con más entusiasmo fue la entrada de la gentilísima y notable bailarina española La Mejorana, cuya labor artística fue premiada con nutridos aplausos. Su arrogante figura, su gracia y su modo notable de tocar las castañuelas la (sic) captaron desde el principio las simpatías del selecto público” (Blanco y Negro, 16-10-1927).

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Nuevos éxitos en Madrid y Barcelona

En noviembre de ese mismo año, Soledad vuelve a presentarse en el Teatro Romea, donde coincide con la cupletista Mercedes Serós. Tras sus actuaciones en el país vecino, la sevillana es muy esperada en la capital de España y, como no podía ser de otra manera, vuelve a triunfar:

Estrella verdad en su género cañí, puro, sin trampa, Soleá la Mejorana, al reaparecer hoy en Romea tendrá un éxito tan merecido como bien ganado” (La Opinión, 8-11-1927).

SOLEÁ LA MEJORANA, la admirable y castiza bailarina ‘cañí’, obtiene todos los días en Romea un éxito enorme” (La Voz, 8-11-1927).

“Si no conociéramos bien a Soleá la Mejorana, creeríamos, en algunos momentos, que era Pastora Imperio, con su arte típico, castizo y lleno de luz; pero es Soleá la Mejorana, es esa nueva ‘estrella’ ‘cañí’ que reapareció ayer en este teatro con un éxito completo, franco y decidido, como corresponde a tal artista” (El Imparcial, 9-11-1927).

“… El público acogió anoche muy cariñosamente a la debutante, que tuvo que hacer algunos números de ‘propina’ ante los insistentes aplausos de los espectadores” (La Libertad, 9-11-1927).

“… Ayer, Soleá la Mejorana estrenó dos bailes que le valieron un éxito clamoroso; Soleá la Mejorana se ha propuesto ‘epatar’, y lo consigue” (El Imparcial, 10-11-1927).

“… También Soleá la Mejorana sigue triunfando con sus bailes ‘cañís’ y entusiasmando al respetable…” (La Opinión, 12-11-1927).

“… Soleá la Mejorana sigue su carrera de éxitos, no escatimándole el público sus aplausos” (El Imparcial, 15-11-1927).

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Mälaga

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Málaga

En diciembre de ese mismo año, La Mejorana actúa en la sala Ba-Ta-Clán de Valencia, que ofrece un programa de variedades en el que también figuran artistas como Perlita. Ya en 1928, la joven bailaora triunfa durante varias semanas en distintos locales de la Ciudad Condal, como el Teatro Goya, en el Circo Barcelonés o el Gran Teatro Principal. En algunas de sus actuaciones comparte cartel con la afamada cupletista Amalia de Isaura. Así la anuncia la prensa catalana:

“Debut en Barcelona de la reina del baile flamenco SOLEÁ LA MEJORANA” (La Vanguardia, 10-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA excelente estrella coreográfica” (La Vanguardia, 11-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA, la reina de los bailes gitanos” (La Vanguardia, 21-1-1928).

La Mejorana triunfa en Buenos Aires

A partir de ese momento, las noticias que nos llegan de la artista sevillana son mucho menos frecuentes y la sitúan casi siempre en Argentina. En noviembre de 1928 Soledad se presenta en el Teatro Avenida de Buenos Aires, junto a otras artistas de nuestro país:

“… En el Teatro Avenida y en Lescón matinal, alternando con canto y baile flamenco en el que toman parte las artistas Soledad Pacheco, Lola la Gitana, Lola Benavente, Magadalena Miralles, La Mejorana, Visitación Aria, el bailador Niño Tobalo, los tocadores de guitarra Pedro y Manolo Aria” (El Clarín, 10-11-1928).

En enero de 1930, la artista sevillana se anuncia en el teatro Sarmiento de la misma ciudad, junto a la compañía de Azucena Maizani, que lleva a escena una revista en varios cuadros titulada ¡Piernas locas, rojas bocas!. Además de bailar flamenco, Soledad también interpreta otro tipo de bailes más internacionales, para los que luce un atuendo quizás demasiado atrevido, en opinión de la prensa:

‘Soleá, la Mejorana’, bailarina de pura raigambre gitana, después de ejecutar con estilo formal unas danzas flamencas, interviene en el cuadro ‘En un dancing de Broadway’, exhibiéndose con el sumario y frívolo ropaje (?) de circunstancias, ostensiblemente inadecuado en una sobrina de Pastora Imperio. No puede dudarse del humorismo, un tanto irrespetuoso, de los autores de la casa” (Caras y Caretas, 25-1-1930).

Amalia de Isaura

Amalia de Isaura

En diciembre de ese mismo año, se puede ver a la sevillana en el Teatro Ateneo de la capital bonaerense, junto a otra compañia de revistas:

“El Teatro Ateneo ha abierto ya sus puertas con una compañía de revistas y espectáculos frívolos, organizados bajo la dirección de Enrique Rando.

Las principales figuras son Alicia Vignoli, Amparo Guillot, Soledad (La Mejorana), la pareja de bailes Iberia-Ortega, Emilia Ibáñez, Lina Ocampo, Lola Flores y Luisa Grani, y los actores Manuel Montero y Héctor Quintanilla […]. El conjunto hizo su presentación con el estreno de ‘El almanaque de la frivolidad’, comptetándose el cartel con ‘Cien mujeres para un viudo’, vodevil en dos cuadros” (La Libertad, 31-12-1930).

En enero de 1931, los diarios vuelven a situar a La Mejorana en el Teatro Ateneo de Buenos Aires. La sevillana sigue dedicada al mundo de la revista frívola. En esta ocasión comparte cartel con la actriz Amparito Guillot:

“En el Ateneo ha debutado una compañía de espectáculos frívolos en la que figuran Soleá la ‘Mejorana’ -¡estamos de moda! y Amparito Guillot” (El Imparcial, 9-1-1931).

“… en el Ateneo se ha dado a conocer una revista, traducida del francés por Julio F. Escobar, titulada ‘Rodolf, ¡qué le das a las mujeres?’, que ha pasado sin pena ni gloria. En el reparto se distinguieron las tiples Vignoli, Grani, Ibáñez, Ocampo y Soledad, ‘la Mejorana’, y los actores Rando, Quintanilla, Montero y Ruffa” (La Libertad, 13-1-1931).

“También en Buenos Aires triunfa la bailarina española Isabelita Ruiz y en el Ateneo de la misma capital, con placentero éxito, debutó una compañía de espectáculos frívolos, en la que figuran Soleá la Mejorana y Amparito Guillot” (La Libertad, 18-1-1931).

La última referencia que tenemos de La Mejorana es de 1934. Después de varios años, la prensa la sigue situando en Buenos Aires, lo cual nos hace pensar que tal vez Soledad se estableciera definitivamente en aquel país:

Pastora […] Todas sus batas y todos los perifollos de escena los metió en un baúl y se los mandó a su prima la Mejorana, que está trabajando en Buenos Aires” (La Voz, 28-3-1934).


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (y VII)

De regreso a Río de Janeiro, en agosto de 1930 la troupe de Eva Stachino estrena en el teatro Gloria ‘Una revista de las revistas’, compuesta por dieciocho números extraídos de distintos espectáculos de la compañía Velasco. Isabelita Ruiz participa en varios de ellos, como ‘Una mujer de Sevilla’, Film-Fox, el tango ‘Morocho’ o ‘Escenas de Japón’. En el elenco de la compañía también figura su hermana, María Ruiz.

Isabelita Ruiz (Diario Nacional, 3-6-1930)

Isabelita Ruiz (Diario Nacional, 3-6-1930)

Tras el éxito obtenido con esta obra, la compañía Stachino estrena ‘El pasado de una mujer’ y ‘Corbeille’. En ambas revistas, “Isabelita Ruiz, señora de sus bailes españoles, por algunos minutos sedujo a la platea. Vino elegantemente trajeada, en el primero de ellos, y provocó con su elegancia y distinción comentarios calurosos… mientras que en el segundo número, cantó con gracia y malicia” (Correio da Manhã, 15-8-1930). (1)

Unos meses más tarde, la troupe marcha a Buenos Aires, para debutar en el teatro Maipu el 14 de noviembre de 1930. En la revista ‘La canción del mundo’ Isabelita conquista al público con sus originales bailes y con la canción ‘Mi mulato’.

En octubre de 1932, tras triunfar en tierras argentinas, Isabel regresa a España junto a su hermana María. Allí permanece un tiempo descansando, hasta que, a finales de año, vuelve a partir hacia Buenos Aires, haciendo escala en París para recoger su nuevo vestuario.

En el mes de febrero, según informa la prensa española, Isabelita Ruiz pisa de nuevo tierra americana. “En el mismo vapor desembarcaron Carlos Gardel, el famoso cantor de tangos, y Petterson, quienes actuaron con gran suceso en Río de Janeiro en unión de nuestra compatriota” (Heraldo de Madrid, 16-2-1933). La jerezana ha sido contratada como primera actriz del teatro Maipo de Buenos Aires, donde actúa en alternancia con Antonia Mercé, La Argentina.

Isabelita Ruiz (foto de J. L. Jiménez)

Isabelita Ruiz (foto de J. L. Jiménez)

En agosto de 1934, procedente de Buenos Aires, Isabel Ruiz regresa a Río de Janeiro en el barco ‘Neptunia’. A pesar de su larga ausencia, el público carioca no ha olvidado a la estrella española, que es agasajada con una fiesta homenaje organizada por su hermana María.

Poco después, Isabel baila sus ya conocidos tangos en el espectáculo ‘Noche portuguesa’, que se representa en el teatro de la República. La española sigue siendo considerada “la bailarina de más encanto, de más seducción y de más gracia que ha aplaudido Río” (Correio da Manhã, 1-9-1934).

En febrero de 1935, procedente de São Paulo, “donde se encontraba descansando en una hacienda” (Diario Carioca, 10-2-1935), Isabel Ruiz regresa al teatro Recreio de Río de Janeiro, como estrella de su compañía de revistas. ‘Tempo quente’ es la obra elegida para su reaparición. En sus declaraciones a un diario local, la jerezana ofrece algunos detalles sobre el espectáculo y expresa el amor que siente por Brasil:

“El teatro de revista -dice- siempre me seduce. […] Voy a presentarme en varios números de fantasía y en una samba estilizada inédita que sabré interpretar con cariño. La samba […] lo dice todo: música de este país maravilloso que sabe acoger a todos con afecto y al que yo quiero con toda la fuerza de una admiración eterna” (Diario Carioca, 10-2-1935).

María Ruiz (Diario Carioca, 28-10-1932)

María Ruiz (Diario Carioca, 28-10-1932)

Sin duda, una de las principales bazas de ‘Tempo quente’ es la presencia de “Isabelita Ruiz en una serie encantadora de estilizaciones que mucho deben a la gracia personal de la artista. Porque Isabelita es, positivamente, una actriz con carácter propio, una mezcla de animal de lujo o de mujer de precio, que sabe cómo insinuarse venenosamente y cómo vestirse cara y maravillosamente… cuyo vestuario es de un gusto inagotable y debe haberle costado una pequeña fortuna. Estiliza la samba, como estiliza el fox y la danza española, con temblores y meneos, tan lánguidos como incendiarios” (Jornal do Brasil, 16-2-1935).

Además de la ‘Samba em Deodoro’, escrita especialmente para ella, en esta revista Isabel interpreta los números ‘Criatura gelatinosa’, ‘Carnaval español’, ‘La bahiana’ y ‘El club de los democráticos’.

Sus últimos éxitos en Brasil

Después de cuatro años sin noticias de Isabelita Ruiz, en octubre de 1939 la prensa brasileña vuelve a situarla en Río de Janeiro, adonde regresa tras una gira triunfal. La jerezana se presenta en el Casino Atlántico y deleita al público con algunos de sus números más conocidos, como la canción ‘Sombrero cordobés’. Tanto en el cante como en el baile, Isabel sigue siendo toda una referencia:

“Alta, elegante y mujer de mirada de fuego que fulgura a la luz de los reflectores, Isabelita Ruiz es la gran intérprete de la música de Sevilla y de Granada, a la que ella imprime un ritmo nuevo -algo de ‘caliente’ y de dulzura-. Cuando baila, sus movimientos van en un crescendo suave. Y cuando canta, casi declama, pero sin las exageraciones de ciertos cantantes de tangos” (Diario da Noite, 25-10-1939).

Isabelita Ruiz (Jornal do Brasil, 4-3-1951)

Isabelita Ruiz (Jornal do Brasil, 4-3-1951)

Unos meses más tarde, Isabel se incorpora a la compañía de revistas del teatro Recreio, donde tantos éxitos ha cosechado en los últimos años. Junto a Aracy Cortés y un nutrido grupo de artistas, lleva a escena ‘Música, maestro’, ‘Mejoró mucho’ o ‘Lo creas o no’, entre otras revistas. En esta última, la jerezana interpreta el número ‘Visión holandesa’, “de estilo español, bailado con gran propiedad, por Isabelita Ruiz, que pone en él toda la gracia, todo el salero y todo el encanto que el baile requiere para brillar” (Jornal do Brasil, 30-4-1940).

En los años siguientes aún puede verse a Isabel en algunos espectáculos, como ‘Ofensiva de primavera’, ‘Sujeta el timón’, ‘De la guitarra al violín’ o ‘Victoria a la vista’, estrenados en el teatro de la República por la compañía de Beatriz Costa en 1942. Sin embargo, el protagonismo de la artista jerezana cada vez es menor.

Poco volvemos a saber de ella hasta 1951. La prensa brasileña anuncia su regreso tras una estancia de varios meses en su país natal:

Isabelita Ruiz fue a España y ya volvió. Viajó porque sentía nostalgia de la tierra en que nació; volvió porque en Brasil se quedó su corazón. […] se ambientó, hizo amigos, trabajó en casi todos los teatros de revista, recibió los aplausos que merecía de la platea carioca – y aquí se quedó definitivamente. Hoy es más brasileña que española. Si Sevilla fue su cuna, Río de Janeiro es su casa” (Jornal do Brasil, 4-3-1951).

Isabelita Ruiz, durante su época de profesora en Jerez

Isabelita Ruiz, durante su época de profesora en Jerez

Sin embargo, en diciembre de 1954 Isabel vuelve a despedirse -esta vez, definitivamente- del público brasileño. Con este fin se celebra un recital en el teatro João Caetano de Río de Janeiro, en el que toman parte numerosos artistas.

Los últimos años, en su Jerez natal

A su regreso a España, Isabelita Ruiz trata de retomar, sin éxito, su carrera en Madrid. Tras largos años de ausencia, su nombre ha caído en el olvido. Nuevas generaciones de artistas, mucho más jóvenes que ella, triunfan en los escenarios en los que un día reinara la jerezana.

Ante este panorama, Isabel se instala en su ciudad natal, donde aún conserva algunos viejos conocidos, que la ayudan a conseguir una plaza de profesora de danza en el recién creado Conservatorio Municipal de Música y Arte Flamenco. Su alumnado está formado principalmente por niñas y adolescentes, a quienes enseña a tocar las castañuelas y a bailar flamenco, así como otras danzas regionales, tales como la jota o la muñeira. (2)

Algunas de sus antiguas alumnas la definen como una mujer de carácter, temperamental, perfeccionista y enamorada de su profesión, que trata de imponerles la misma disciplina que se exigía a sí misma como artista.

También destacan de ella su alegría, su bondad y su enorme soledad. Sin marido, sin descendencia y lejos de sus hermanos, la que fuera una gran estrella de fama internacional pasa los últimos años de su vida alejada de los escenarios y de ese mundo de glamour en el que fue la reina.

Homenaje a Isabelita Ruiz (ABC, 13-7-1973)

Homenaje a Isabelita Ruiz (ABC, 13-7-1973)

Cuando, unos años más tarde, pierde su plaza en el conservatorio, abre una academia particular en la calle Tornería, cerca de la plaza Plateros, y continúa con sus clases de baile mientras que su físico se lo permite. En 1973 sus alumnas le dedican un homenaje en el salón de actos del colegio La Salle-Buen Pastor.

Sus últimos años los pasa en la residencia de las Hermanitas de la Cruz, donde es acogida gracias a las gestiones de María Teresa Comellá y su familia. Allí recibe un último homenaje en 1995, por iniciativa de un grupo de señoras amigas y varios miembros de la Cátedra de Flamencología de Jerez, así como de otras instituciones de la ciudad.

El 25 de julio de 1996, sola y olvidada, se marcha para siempre Isabelita Ruiz, una de las más grandes artistas que ha dado Jerez. Nos queda una calle con su nombre, cerca de la Plaza del Caballo, y su impronta, en el arte de grandes bailaoras herederas de su legado, como su paisana Mercedes Ruiz.

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) La información sobre este último periodo de la vida de Isabel Ruiz ha sido extraída del capítulo dedicado a la artista por la serie “Jerezanos de leyenda”, de Onda Jerez Televisión. En él aparecen testimonios de antiguas alumnas y de otras personas que trataron a la protagonista. También se ha consultado el artículo “Una vedette y bailarina jerezana llamada Isabelita Ruiz”, publicado por el Diario de Jerez el 28 de enero de 2008.


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (VI)

En enero de 1928, Isabelita Ruiz vuelve a presentar en el teatro Romea de Madrid, “con la maestría y la elegancia que la distinguen, nuevos bailes clásicos y modernos” (ABC, 25-1-1928), que le reportan nuevos éxitos y abundantes aplausos.

Isabelita Ruiz en su estudio (Mundo Gráfico, 14-12-1927)

Isabelita Ruiz en su estudio (Mundo Gráfico, 14-12-1927)

Sin embargo, en España el género ínfimo no pasa por su mejor momento y, como ya anunciara en la entrevista concedida a Mundo Gráfico, la jerezana confirma “su resolución firme de abandonar el género de las variedades, donde tantos triunfos ha alcanzado, para pasarse definitivamente al de la revista” (La Opinión, 24-1-1928).

Revistas de éxito con la compañía Velasco

Unas semanas más tarde se estrena con éxito en el Circo Price la revista ‘En plena locura’, dirigida por Eulogio Velasco. En elenco figuran, como artistas principales, Isabelita Ruiz, “cuya personalidad tan destacada proporciona una nota simpática y sugestiva” (Heraldo de Madrid, 11-2-1928), Tina de Jarque, María Caballé y Antonio de Bilbao.

En el mes de marzo, en la misma sala, la compañía de Velasco presenta una nueva revista, ‘La orgía dorada’, que se compone de veintidós cuadros, uno de ellos andaluz. El reparto es el siguiente:

“Más de cuarenta mujeres bonitas, bien disciplinadas y sabiendo lucir todo lo que Dios manda, por arriba, por abajo, por delante y por detrás. Una suprema bailarina, de recio casticismo, Isabelita Ruiz; otras dos, verdaderas dominadoras de la gracia desarticulada del moderno ‘dancing’, miss Dolly y madame Lau; las tres tiples fundamentales […], María Caballé, Tina de Jarque y Gloria Palomares; el cuadro netamente andaluz, a base de Antonio Bilbao” (La Libertad, 24-3-1928).

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

Isabelita Ruiz (La Esfera, 15-1-1927)

De manera paralela, se estrena en el mismo escenario una revista más breve, ‘La feria de las hermosas’, en la que “el éxito fue para Isabelita Ruiz, que bailó, acompañada a la guitarra, dos bailes flamencos, con primorosa gracia y estilo” (ABC, 9-5-1928). A finales de mayo, cuando se cumplen cien representaciones de ‘La orgía dorada’, la bailarina jerezana es homenajeada en el Circo Price.

Gira por Brasil con la compañía de Velasco

Avalada por los grandes triunfos cosechados en Madrid, la compañía de revistas de Eulogio Velasco hace las maletas, decidida a conquistar al público americano. En agosto la troupe debuta en Brasil con dos títulos bien conocidos por el público español, ‘En plena locura’ y ‘La orgía dorada’. El estreno tiene lugar en el Palacio Theatro de Río de Janeiro.

En el elenco habitual destaca la incorporación de la actriz y cantante Eugenia Zuffoli. Entre los números interpretados por la jerezana llaman especialmente la atención su ya famoso fandanguillo de Almería, la sevillana y una rumba cubana. El público brasileño “se extasía ante el estilo con que la niña Isabelita Ruiz ejecuta sus bailes sensuales y expresivos” (Correio de Manhã, 2-9-1928). (1)

Isabelita Ruiz interpretó con gran éxito sus bailes estilizados, que el público le exigió repetir. La graciosa artista, sobre todo en el segundo acto, por la expresión con que bailó, mereció las alabanzas de la platea, que desde la primera noche le dispensa una gran simpatía. Es una figurita interesantísima para el género, que se impone de revista en revista” (Correio de Manhã, 9-8-1928).

Sra. Lou, María Caballé e Isabelita Ruiz (ABC, 16-2-1928)

Sra. Lou, María Caballé e Isabelita Ruiz (ABC, 16-2-1928)

En el mes de octubre, la compañía Velasco presenta una nueva revista en el teatro Santa Helena de São Paulo, ‘La feria de las hermosas’, en la que “Isabelita Ruiz bailó con una expresión exquisita en los gestos y en la mirada, y gustó francamente” (Correio Paulistano, 6-10-1928).

París, Niza, Berlín… esta vez en solitario

En el mes de noviembre la troupe de Velasco presenta su repertorio en el teatro Guimaraes de Tenerife. Poco después se anuncia que Isabelita Ruiz deja la compañía y “desiste de continuar cultivando la revista”, para volver a “dedicarse a su arte personal e independiente”. En breve la jerezana “marchará a París para debutar en nuevo local que acaba de inaugurarse” y “después marchará a Berlín y Viena” (Heraldo de Madrid, 8-1-1929).

A partir del mes de enero de 1929, Isabel se anuncia en varias salas de la capital del Sena, como Embassy, Palermo y Boiard’s. Después viaja a Niza y Berlín, y en abril regresa a París, concretamente, al Moulin Rouge. Allí baila, “casi sin moverse, la más fogosa, la más ardiente de las cachuchas” (Paris Soir, 11-4-1929). La prensa gala dedica grandes elogios a su baile:

Isabel Ruiz, lenta en sus actitudes, tiene movimientos que comienzan en las manos erguidas, se deslizan a lo largo de los brazos, ondulan en todo el cuerpo y terminan en el imperioso y breve taconeo de los pies. La belleza fluye de esta bailarina como una onda, y cada uno de sus gestos traza una línea ideal renovada incesantemente con facilidad y con felicidad milagrosas. Isabel Ruiz, bailando, nos aparece en una región de orgullo y de soledad, a la que nadie ni nada más llega. El arte de Isabel Ruiz tiene incomparable nobleza, y la admiración va hacia él como hacia las cosas inaccesibles, en fuerza de ser excelsas…” (Le Petit Parisien, 15-4-1929) (2).

Isabelita Ruiz con la compañía de Velasco (ABC, 20-5-1928)

Isabelita Ruiz (nº 10) con la compañía de Eulogio Velasco (ABC, 20-5-1928)

Poco después, Isabelita regresa a España, contratada por el empresario Carceller, que la hace debutar en el cine Avenida de Madrid, acompañada de seis girls, “con su moderno repertorio de bailes clásicos y americanos” (Heraldo de Madrid, 25-4-1929). En esa época, la jerezana también actúa en Sevilla, donde se celebra la Exposición Iberoamericana, y en el teatro Villamarta de su ciudad natal, en cuya inauguración, un año antes, también había participado.

En el mes de junio, Isabel Ruiz participa en la Fiesta del Sainete, organizada por la Asociación de la Prensa en el teatro Apolo de Madrid, y deleita a los asistentes con sus clásicos bailes españoles. A continuación, emprende una gira por provincias con la compañía de revistas del teatro Romea. Durante su presentación en Zaragoza, la jerezana “entusiasma […] al público con sus canciones […] y con sus inimitables fines de fiesta” (Heraldo de Madrid, 1-7-1929).

En septiembre, Isabelita Ruiz es una de las artistas contratadas por el Rotary Club de Antibes, en la Costa Azul, para una gala celebrada en el casino de Juan-les-Pins. Unas semanas más tarde, se presenta con gran éxito en el Wintergarten de Berlín, así como en Niza y París.

De nuevo a Brasil, con Tina de Jarque

A finales de año, Isabel embarca en Burdeos con destino a Buenos Aires, junto a la actriz y cantante Tina de Jarque. No obstante, durante su escala en Río de Janeiro, son contratadas por el empresario del teatro Recreio de esa ciudad, lo que las hace posponer su visita a la capital argentina. Así lo relata la propia artista a un diario brasileño:

“Vine exclusivamente para pasear […]. Mi destino era Buenos Aires, de donde me llamaban buenos negocios. Pero no todo sale de la forma en que la gente imagina… El Sr. Neves, empresario del Recreio, me hizo cambiar de idea, ofreciéndome un contrato para trabajar en su teatro. He visto que el público que frecuenta en Recreio es alegre y numeroso. Aplaude con entusiasmo. ¡Ojalá llegue a merecer esas agradables demostraciones de cariño!” (Diario da Noite, 21-1-1930).

Eva Stachino, Isabelita Ruiz y Zaira Cavalcanti (Diario da Noite, 23-8-1930)

Eva Stachino, Isabelita Ruiz y Zaira Cavalcanti (Diario da Noite, 23-8-1930)

Las españolas debutan en Río con la revista “Dá N’ella”, que es muy bien acogida por el público. La prensa elogia especialmente la labor de la jerezana, a quien le basta con poner un pie sobre el escenario para conquistar al auditorio:

Isabelita, en cuanto apareció para el número del Carnaval de España, consiguió la simpatía de la platea. Su figurita muy graciosa se distinguió sobre todo bailando, pero bailando con una seducción y un ‘charme’ que raras veces se ha visto en las revistas nacionales. No le faltarán palmas y los comentarios oídos cuando bajó del escenario eran unánimes en reconocer que Isabelita Ruiz ha entrado con el pie derecho en el teatro nacional” (A Manhã, 25-1-1930).

En los días siguientes, la jerezana no sólo deleita al público con sus números españoles, sino que también se atreve con aires brasileños, como la machicha o la samba, que canta y baila acompañada de un grupo de chicas. Isabelita, que “cuando baila, atrae por la flexibilidad de su cuerpo todas las miradas deslumbradas y, cuando habla, […] parece que la propia brisa se calla, para que se oiga mejor el encanto de su voz” (Gazeta de Noticias, 4-2-1930), no para de cosechar aplausos y ovaciones. Para agradecer al público carioca su cálida acogida, la artista envía una carta a la prensa local:

“Quiero por este medio agradecerle la manera cariñosa en que se refirió a mi contrato para trabajar en el Teatro Recreio, y a mi consiguiente estreno, en la revista ‘Dá Nella…’. Y aprovecho la ocasión para rogar que en las columnas de su respetado periódico sea el intérprete de mi eterna gratitud al generoso público de esta hermosa capital que, con tanta benevolencia, me acogió y tanto me ha distinguido con sus aplausos” (Correio da Manhã, 30-1-1930).

Isabelita Ruiz (Advertiser, 26-7-1929)

Isabelita Ruiz (Advertiser, 26-7-1929)

En marzo de 1930, la compañía del Teatro Recreio presenta la revista ‘Eu sou do amor’, en la que destacan Isabelita Ruiz, Tina de Jarque y Zaira Cavalcanti. Unas semanas más tarde, la artista jerezana pasa a la compañía de Margarida Max, que presenta en el teatro Casino revistas como ‘Femina’, ‘Vatapá’ o ‘Miss Universo’. En esta última llama especialmente la atención el número ‘Dominadora’, a cargo de Isabelita.

En el mes de junio, toda la compañía marcha a São Paulo, para debutar en el Casino Antarctica. En él llevan a escena su repertorio habitual, además de algunas revistas nuevas, como ‘Dona Bóa’. Isabel Ruiz es muy aplaudida por su tango ‘Morocho’.

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) Traducción de Nuevo Mundo (31-5-1929).