Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (VI)

Durante las últimas semanas de 1924, compartiendo cartel con la bailaora Pilar Calvo y los excéntricos Cole and Rags, Dora la Cordobesita recorrió en triunfo varias ciudades andaluzas, en las que estrenó sus últimas creaciones: Mi carrero, El fútbol, La pena, La serrana de Valverde, Malvaloca, Antonio, baja, La cesta, Verdad, primo, Por gilí y Alguna cosa tendré (1).

En el salón Imperial de Sevilla dejó oír “su voz rota en quejumbres de tragedia, en el cuplé sentimental y triste”, y “divinamente burlesca, en inflexiones de gracia inimitable, en el cuplé humorístico y jovial”; hizo sonar “sus castañuelas de maravilla” y “su taconeo prodigiosamente artístico”, y deleitó al público con “el movimiento rítmico y suave de su cuerpo, siguiendo la cadencia de la música, en un alarde de maestría y de devoción al baile” (2).

Dos imágenes de Dora la Cordobesita en pose de baile (Mundo Gráfico, 1-4-1925, p. 9).

Dos imágenes de Dora la Cordobesita en pose de baile (Mundo Gráfico, 1-4-1925, p. 9).

En el teatro Mora de Huelva protagonizó, junto a los artistas locales Niño Rengel y Rafael Rofa, una fiesta andaluza y zambra gitana en la que bailó unos fandanguillos de la tierra entre las ovaciones del respetable (3); en el Principal de Cádiz ofreció un número titulado Lo mejor de Córdoba, “una gran exhibición de cante y baile flamenco” en la que tomaron parte Aurelio Sellé y el tocaor Capinetti (4); y en el Eslava de Jerez, al decir de la crítica, interpretó el Fandanguillo de Almería “con más gusto, con más gracia, con más ‘gitanería’” que la gran estrella de la tierra Isabelita Ruiz (5).

Despidió el año en casa, actuando en el Duque de Rivas (6), y en marzo de 1925 la “Reina de la gitanería” reapareció en el teatro Romea de Madrid, donde estrenó un cuadro cómico-lírico bailable, de Salvador Valverde y Vicente Quirós, titulado Gitana del Sacro-Monte, en el que mostró “sus múltiples gracias cantando y bailando con el mejor estilo ‘cañí’” (7). Obtuvo un “triunfo grande y definitivo”, y se despidió dieciséis días después “con el teatro abarrotado de público” (8).

Como cada año, el Sábado de Gloria “la reina de la alegría en escena” regresó al salón Imperial de Sevilla con nuevo repertorio, “sal al por mayor, vestuario y decorado ‘de ella’”, y añadió un nuevo éxito a su palmarés (9). Durante su estancia en la capital hispalense concedió una entrevista al diario La Unión, en la que rememoró sus inicios, hizo balance de su ya dilatada carrera ー“En todas las partes me han tratado tan bien, que para todos los públicos tengo cariño y gratitud”ー y reveló algunas curiosidades.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 28-10-1925.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 28-10-1925. BNE. 

Antes de salir a escena se santiguaba y rezaba un padrenuestro al Señor del Gran Poder, por el que sentía gran devoción; y, aunque afirmaba no ser supersticiosa, al decir del periodista, tenía el “capricho de ponerse los trajes del revés dentro del camerino”. Trabajaba durante todo el año, salvo los dos o tres meses que se tomaba de vacaciones y que solía pasar en Córdoba, entre el campo y la ciudad. Llevaba una vida muy casera y dedicada al estudio, aunque sin necesidad de acudir a maestros de declamación o de baile: “Con la inspiración me las he arreglado hasta la fecha. Lo único que tengo es un pianista, que viene a casa para ensayar los números”.

Asimismo, afirmó haber recibido proposiciones para actuar en dos películasLa hermana San Sulpicio y El niño de oroー, que no llegaron a materializarse, y confesó que su único secreto de belleza facial era el agua fresca. En materia de amores, manifestó que no entraba en sus planes contraer matrimonio ー“Me gusta mucho la vida artística, me halaga demasiado tener contento a mi público, para que yo piense por ahora en casarme”ー y reconoció que los gitanos sentían por ella auténtica veneración: 

“… me toman por cañí auténtica. En Valladolid me querían llevar de casa en casa para que conociese a sus familias […].

En Cádiz, […] mi beneficio suele terminar con una zambra clásica en la que toman parte gitanos no profesionales, que actúan exclusivamente en mi honor” (10).

Dora la Cordobesita en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Dora la Cordobesita en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Tras su exitosa actuación en el teatro Cervantes de Granada, donde estrenó “una bonita colección de decorados, vestidos y mantones de gran valor”, y presentó una película titulada Dora la Cordobesita (11), en la que se la podía ver paseando por el Retiro y cuidando sus flores en Córdoba; a finales de junio regresó a la Villa y Corte para cumplir con otro rito que también se había convertido en tradición, llenar el teatro Romea hasta la bandera en plena canícula, algo que solo está al alcance de una figura como ella:

“Su labor se aparta de todo lo hasta ahora visto. La emotividad que esta gitana de rango da a sus canciones; la sutileza y el gusto de su mímica; la gracia sin amaneramiento; todas estas cualidades han destacado briosamente su arte […]

¿Y cómo en Romea, a base de Dora, y solo de Dora, se realiza una brillante temporada?

¡Loor al arte personal de la artista cordobesa! […] Es la única artista que puede decir sin jactancia, con la sencillez suya, que ‘tiene su público’. Además, la selección de los números, que cuidadosamente sabe hacer, con un honrado pudor artístico, le ha captado la simpatía de infinidad de familias […].

Viendo a Dora en escena diríase que asistimos al despuntar de un amanecer dignificatorio para el arte de la canción andaluza” (12).

A pesar de las confesiones realizadas por Dora pocos meses antes, durante ese verano saltó una noticia bomba: “El torero y la bailarina famosísimos, van a contraer matrimonio. ¡Nada menos que DORA ‘LA CORDOBESITA’ y Manuel Giménez [sic] (CHICUELO)!” (13) Incluso se observó un cambio de actitud en el diestro ー“Chicuelo está desconocido. De todos los toros saca partido. A todos se arrima”ー, supuestamente relacionado con los telegramas que recibía de su amada justo antes de cada corrida, con el siguiente mensaje: “Chicuelo, matador de toros. Acuérdate del Cristo de los Faroles. Suerte” (14).

Dora y Chicuelo. El Universal Taurino (México), 30-11-1925.

Dora y Chicuelo. El Universal Taurino (México), 30-11-1925.

Ajena al revuelo causado por estas informaciones, Dora continuó con su gira estival por las capitales del norte, con paradas en ciudades como Santander y Gijón. “Gustó, sobre todo, en las danzas, a las que esta bellísima mujer, de cuero estatutario, da un sabor casticísimo y una gracia incomparable”; y también en los cuplés, que había sabido “elevar […] a la categoría de arte exquisito, lleno de colorido y emoción” (15).

Tras una breve estancia en el teatro Pavón de Madrid, a finales de agosto la Cordobesita se dejó ver junto a su enamorado y sus respectivas familias en Sanlúcar de Barrameda (16) y a finales de septiembre reapareció en el teatro Duque de Rivas de Córdoba “la cancionista salerosa, la bailarina inimitable que hace del fandanguillo un rito de misteriosa armonía”, y cuyo arte es “fruto de la espontaneidad a la vez que fruto de amor” (17).

Las noticias que ofrece la hemeroteca en el último trimestre de 1925 tienen más que ver con la situación sentimental de Dora que con sus compromisos profesionales. Justo antes de embarcar con rumbo a América para torear seis corridas, Chicuelo realizó unas románticas declaraciones: “Sí, querido amigo, he sido cogido por Cupido, dándome un puntazo certero que me interesó el corazón. Contraeré matrimonio cuando regrese de Méjico, a mediados de temporada” (18). La prensa del país azteca también se hizo eco del idilio:

Chicuelo necesitaba más… y fue al teatro y encontró lo que quería. La conoció después en el hogar, en la amistosa intimidad familiar, y entonces, se prendó de sus encantos, de sus virtudes personales que son las que más cautivan, […] y quedó enamorado, muy enamorado de Dora, y además pensó en el matrimonio […].

¿Dorita encontró acaso en Chicuelo, el hombre que soñó siempre para su hogar? Es indiscutible” (19).

Dora la Cordobesita paseando en automóvil por Córdoba durante el carnaval (Mundo Gráfico, 10-3-1927, p. 8).

Dora la Cordobesita paseando en automóvil por Córdoba durante el carnaval (Mundo Gráfico, 10-3-1927, p. 8).

En esa época la Cordobesita trabajó en ciudades como Cádiz, El Puerto de Santa María y Málaga. Recibió 1926 actuando en el salón Imperial de Sevilla, al que regresó pasados unos meses para debutar, como era su costumbre, el Sábado de Gloria; y a finales de abril inauguró una nueva temporada en su propio teatro, el Duque de Rivas de Córdoba. Allí trabajaba la compañía cómico-dramática Rivero Galeano, que estrenó una tragicomedia en tres actos de Luis Astrana y José María Monteagudo titulada Gitanos, en la que intervenían varios artistas flamencos, entre ellos Dora (20).

A pesar del “escaso valor” de la obra, la crítica destacó el buen hacer de los actores y, muy especialmente, de la Cordobesita, que bailómaravillosamente tres números” con los que cosechó “estruendosas ovaciones. Su figura esbelta y arrogante apareció como una silueta en el escenario y sus movimientos llenos de gracia y aire andaluz fueron prueba palpable de las grandes cualidades artísticas que atesora”. En la zambra incluida en el primer acto, “obtuvo un éxito personal y merecidísimo bailando con su exquisito estilo unas bulerías que tuvo que repetir” (21).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de julio se presentó en el Gran Kursaal de San Sebastián la que era considerada la artista de “mayor nombradía y fama” en su género, pues ninguna como ella era capaz de dominar de forma tan excelente la danza flamenca y el cuplé:

Dora es única en su arte. […]

… hoy por hoy, ninguna comprende, como Dora, el canto y baile flamencos simultaneados.

Indudablemente, la Cordobesita consiguió su más cálido elogio con el baile, del que es artista consumada, verdadera sacerdotisa. […]

Bailando, su cuerpo adquiere suaves y preciosas ondulaciones a las que con su cara da expresión y vida sus ojos. Sus pies, con el repiqueteo dicen alegrías o tristezas, y sus manos, sus divinas manos, se agitan en el aire uncidas de un sentimiento íntimo, para completar la sagrada función.

Para […] hacerse cargo de la magnitud de su arte, es necesario contemplarla en la interpretación de todo su repertorio, por el cual se desliza completa la gama del flamenquismo con sus ‘boleros’, ‘soleares’, ‘panaderos’, ‘tangos’, ‘bulerías’, ‘malagueñas’, ‘fandanguillos’, etc.

Y al cantar, en sus decires, asoma a sus ojos lo recóndito de su corazón” (22).

Sin embargo, la exitosa carrera de tan fulgurante estrella tenía los días contados, como ella misma reconoció en una entrevista:

“ー¿Es verdad, Dora, lo de sus relaciones con Chicuelo?

Nos responde afirmativamente. Después […] nos asegura que al casarse dejará de presentarse a escena” (23).

Dora la Cordobesita. EFE, 1925.

Dora la Cordobesita. EFE, 1925.

Notas:

(1) La Unión, 14-11-1924. Archivo ON; Diario de Huelva, 23-11-1924, p. 1; El Noticiero Gaditano, 6-12-1924, p. 2; La Voz, 26-12-1924, 10; La Voz, 8-1-1924, p. 13.

(2) La Unión, 13-11-1924. Archivo ON.

(3) La Provincia, 27-11-1924, p. 2.

(4) El Noticiero Gaditano, 3-12-1924, p. 4.

(5) El Guadalete, 12-12-1924, p. 3.

(6) Tan generosa como de costumbre, el 20 de diciembre actuó en el Gran Teatro de Córdoba, con el fin de recaudar fondos para enviar el aguinaldo a los soldados cordobeses que luchaban en África (La Voz, 19-12-1924, p. 11); y tres días más tarde, en el Duque de Rivas, intervino en una función dedicada a los niños de las escuelas públicas y los centros de beneficencia (La Voz, 23-12-1924, p. 6).

(7) La Unión Ilustrada, 5-4-1925, p. 12; ABC, 23-7-1925, p. 25.

(8) La Unión Ilustrada, 19-4-1925, p. 14.

(9) El Liberal, edición de Sevilla, 11-4-1925, p. 5; 12-4-1926, p. 6.

(10) E., La Unión, 15-4-1925, pp. 9-10.

(11) El Defensor de Granada, 10-6-1925, p. 3; 18-6-1925, p. 4.

(12) Luis de Castro, La Voz, 12-7-1925, p. 4.

(13) La Unión Ilustrada, 19-7-1925, p. 10. [Información copiada de La Voz]

(14) La Unión, s. f., Archivo ON.

(15) El Cantábrico, 23-7-1925, p. 2; La Región, 23-7-1925, p. 1.

(16) Galerín, El Liberal, edición de Sevilla, 30-8-1925, p. 4.

(17) F. Vázquez, Diario de Córdoba, 27-9-1925, p. 2.

(18) La Región, 17-10-1925, p. 2.

(19) Ricardo Pinelo, Toros y Deportes, 30-11-1925, pp. 9-10.

(20) Diario de Córdoba, 27-4-1926, p. 2.

(21) A. F. C., El Defensor de Córdoba, 28-4-1926, p. 1; La Voz, 28-4-1926, p. 13.

(22) L. Gante, La Voz, 6-8-1926, p. 9.

(23) Ibidem.


Lola Cabello, una diva del cante flamenco en Barcelona (II)

En noviembre de 1930 Lola Cabello reapareció en el Edén Concert de Barcelona, en cuyo extenso programa de variedades destacaba la presencia del Trío Gómez Ortega y la Niña de Linares, “junto a otros notables ‘cantadores’, ‘bailadores’ y ‘tocaores’” (24). En febrero de 1931 compaginó sus actuaciones en el music hall Pompeya y en el cabaret Dancing Palace, en los que se presentó acompañada a la guitarra por Paco Aguilera. Las críticas fueron más que favorables:

“El debut de Lola Cabello, estrella del arte flamenco que mueve, ha constituido un verdadero éxito”.

Lola Cabello, que figura entre los ases del ‘cante jondo’, domina con la mayor perfección todos los estilos de la variada gama del canto flamenco” (25).

Lola Cabello (El Diluvio, 24-10-1933).

Lola Cabello (El Diluvio, 24-10-1933).

Asimismo, “si en el cante jondo demostró su alta valía artística, la [confirmó] al presentarse como intérprete de la jota” junto a un cuadro constituido por los tocaores Rejón y Sanmartín, el cantador Máximo Díaz, y las bailadoras señoritas Tomás y Rose Marie, con motivo de la Semana Aragonesa celebrada en el music hall Pompeya (26). También en esa época, se anunció, con la sonanta de Pepe Hurtado, en el teatro Coliseo Pompeya, donde “interpretó, con su gran estilo personalísimo diversas canciones, en las que dio prueba de cuán justa es la fama que goza de primerísima figura del ‘cante jondo’” (27).

En los meses siguientes visitó el teatro Salón Moderno de Tarragona y el music hall Ba-Ta-Clan de Valencia, además de acudir con cierta frecuencia a la emisora Radio Barcelona, para interpretar tanto aires aragoneses como cante flamenco, acompañada por la guitarra de Rafael Rejón (28).

Asimismo, en la Ciudad Condal, cantó “con mucho gusto y bien timbrada voz” en el Gran Casino Restaurant del Parque de la Ciudadela; actuó en las fiestas andaluzas celebradas en el Pueblo Español con motivo de la Semana Andaluza; intervino en la fiesta de la jota incluida en la zarzuela ¡Que viene la jota, madre!, que se estrenó en el teatro Novedades; y cantó durante la proyección del filme mudo Nobleza baturra en el cine Colón (29).

También se pudo ver a “la estrella del cante flamenco” en la Bodega Andaluza del hotel Colón y en un festival celebrado en el Ateneo Republicano del Distrito V. Pasó el último mes del año y la primera semana de 1932 en el music hall Ba-Ta-Clan de Barcelona, haciendo “destrozos entre los corazones masculinos” (29).

Pepe Hurtado (El Diluvio, 25-10-1933).

Pepe Hurtado (El Diluvio, 25-10-1933).

Durante ese año siguió compaginando sus apariciones en la radio con las actuaciones en distintas salas de Barcelona, y también fue requerida en otras ciudades. En enero se anunció en el Edén Concert de Valencia y en abril, en el Royal Concert de Zaragoza. En septiembre “la emperatriz del cante flamenco” interpretó coplas y saetas durante la proyección del filme La copla andaluza en el Cinema Centre Fraternal de Palafrugell, y en diciembre intervino en un festival organizado por el Centro Aragonés en el Salón Imperial de Sabadell (30).

En Barcelona, actuó en el Royal Concert acompañada a la sonanta por Rafael Rejón, colaboró en un festival benéfico organizado en el teatro Olympia por el Comité pro-escuelas del distrito segundo e intervino en sendos festivales de la Academia de Música del Centro Aragonés y del Centro Obrero Aragonés (31).

Además, “la excepcional cantaora de flamenco y aires populares” se presentó en los teatros Poliorama, Cómico y Romea junto a una compañía de variedades encabezada por la cancionista Mercedes Serós; y recorrió los cines Talía, Barcelona, Mundial, Triunfo y Marina, cantando en las proyecciones de la película La copla andaluza, junto con el Niño de Lucena y la guitarra de Rejón.

Finalizó el año cantando en una función de ópera flamenca celebrada en el Circo Barcelonés a beneficio del cantaor Lorenzín de Madrid, en la que compartió cartel con la tocaora Matilde de los Santos y una jovencísima Carmen Amaya; y estrenó el siguiente en el salón Imperial de Sabadell, donde participó en dos festivales de jota, en los que compartió cartel con Dolores Viserta y la Rondalla Rejón (33).

Matilde de los Santos (Crónica, 2-2-1936).

Matilde de los Santos (Crónica, 2-2-1936).

Las fuentes periodísticas dan testimonio de la intensa actividad artística desarrollada por Lola Cabello durante el año 1933, fundamentalmente en los teatros barceloneses y en el ámbito de la ópera flamenca. En este periodo se presentaba acompañada por el que desde entonces sería su tocaor habitual, Pepe Hurtado (34). Los distintos medios se referían a ella con apelativos harto elogiosos, que denotan el gran prestigio de que gozaba.

Entre los meses de enero y abril, la “eminente” y “sin rival cantaora de flamenco” (35) actuó en distintas ocasiones en el Circo Barcelonés y en el teatro Nuevo, en los que compartió protagonismo con figuras del cante como Manuel Guerrita, Niño de la Calzada, Niño de Constantina, Niño de Caravaca o la Ciega de Jerez; tocaores como José Amaya ‘el Chino’, Antonio Fuentes o Manolo Bulerías; y bailaores como Rafaela la Tanguera, Tobalo, Palmira Escudero, Antonio Viruta, Juana la Faraona o una jovencísima Carmen Amaya (36).

Asimismo, la “célebre artista flamenca Lola Cabello, acompañada por el mago de la guitarra Pepito Hurtado”, intervino en un festival a beneficio del Club de Remo de Barcelona que se celebró en el Coliseo Pompeya. Allí “interpretó, con su gran estilo personalísimo diversas canciones, en las que dio prueba de cuán justa es la fama que goza de primerísima figura del ‘cante jondo’” (37).

Además, en ese mismo año realizó dos incursiones en el medio cinematográfico: junto al Niño de Caravaca y el Niño de Lucena, cantó saetas y canciones en la versión sonora del filme Rejas y votos, basado en una zarzuela de Ricardo R. Flores y Vicente Peyró, y dirigido por Rafael Salvador; y con Guerrita y Pepe Hurtado, conformó el cuadro flamenco de la película El relicario, de Ricardo Baños. La primera se estrenó en el mes de marzo y la segunda, en noviembre (38).

Carmen Amaya (El Adelanto, 8-7-1936).

Carmen Amaya (El Adelanto, 8-7-1936).

En mayo ofreció varias funciones en los teatros Nuevo y Barcelona a modo de despedida del público de la Ciudad Condal, antes de emprender una gira por provincias al frente de su propia compañía, Espectáculos Lola Cabello, con un elenco integrado por cantaores como Manuel Constantina, Francisco Gallardo o Niño de Levante; bailaores como Carmencita Amaya, la Romerito, Maera, Flor de Triana o Concha Borrull; y tocaores como Pepe Hurtado y José Amaya; además de otras figuras, como el tenor Ricardo Gisbert acompañado al piano por el maestro Moret.

En el Nuevo, la “gentilísima y notable estrella de la canción, interpretó con su acostumbrada exquisitez, varias de las famosas creaciones de su extenso repertorio flamenco”, entre ellas “Del Perchel al Plata” y “Las matitas”, que ejecutó junto con la pareja de bailes internacionales Pily-Betty ーPilar Alcayde e Isabelita Ruizー, con las que obtuvo “un éxito clamoroso, y abundantes aplausos”, “demostrando su elevada categoría artística” (39).

En el Barcelona “la eximia artista flamenca” ofreció “un programa del más refinado gusto” y, como fin de fiesta, cantó “algunas de sus creaciones, entre ellas La rosa de Amores y amoríos”, “dispuesta, a demostrar que aunque tiene fama de ‘no flamenca’ al menos puede presumir de ser una aficionadilla al cante jondo” (40). A pesar de sus muchos méritos, ampliamente reconocidos por la crítica, el cuestionamiento de la flamencura de Lola Cabello fue una constante, probablemente debido a su gran versatilidad.

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Entre otros lugares, la “genial artista” llevó su espectáculo al teatro Pretorium de Hostalrich, al Apolo de Valencia, al teatro de Verano de Alicante y al Circo Villar de Murcia (41). “La presentación de la celebrada intérprete del alma andaluza” en la ciudad del Turia “constituyó un clamoroso éxito para esta exquisita cantadora, que interpretó [sic] el estilo, la elegancia y finura acostumbrada lo más selecto y clásico del puro cante flamenco. El público la ovacionó merecidamente” (42). En el Parque de Canalejas de Alicante, “la eminente ‘vedette’ de la voz de oro” recibió “una acogida efusiva y entusiasta” (43). A finales de julio regresó a Barcelona.

Durante el otoño se la pudo ver junto a Pepe Hurtado en el Oriental Concert Dancing de Sabadell y pasó una temporada actuando en el teatro de Novedades, contratada por el empresario Luis Calvo, que ofrecía un programa de obras cómicas y variedades en el que Lola interpretaba “con su insuperable y personal arte diversas coplas flamencas y milongas” (44). En esa época también participó en un festival ofrecido en el Palacio Nacional de Montjuic a beneficio de la Asociación de Empleados y Obreros de Ferrocarriles del Colegio de Huérfanos Ferroviarios, y en dos festivales organizados por la Asociación de fabricantes y detallistas de gorras, uno en el Palacio de Artes Decorativas de Montjuic y otro en el teatro Novedades (45).

A finales de octubre, “dos figuras de gran prestigio en el arte flamenco”, el virtuoso Pepe Hurtado y “la eminente estrella del cante jondo” Lola Cabello, “con su arte insuperable”, encabezaron un espectáculo de ópera flamenca ofrecido en el salón Nuevo Mundo. “La eximia estrella” conquistó al auditorio con sus “geniales creaciones, en las que pone todo su latir y el calor de su alma andaluza. […] ‘Media granadina’, ‘Fandanguillos’, ‘Milongas’, ‘Caracoles’, ‘Guajiras’, ‘Bulerías’, ‘El Lolo’ y ‘Los campanilleros’”. Completaban el elenco los tocaores José Amaya y Matilde la Sevillana, los cantaores Manuel Constantina y Niño Valdepeñas, y los bailaores Carmencita Amaya, Concha Borrull, la Tanguera, la Faraona, Viruta y Maera, entre otros artistas (46).

Rafaela Valverde, la Tanguera.

Rafaela Valverde, la Tanguera.

Unas semanas más tarde, “la gran estrella del cante flamenco Lola Cabello y el divo de la ópera andaluza Guerrita”, acompañados por las sonantas de Pepe Hurtado y Miguel Borrull, encabezaron el cartel de un concierto de cante flamenco organizado por Vedrines en el teatro Nuevo. Junto a ellos actuaron artistas como el Niño de Constantina, las bailaoras Julia y Conchita Borrull, el bailaor Antonio Viruta y una zambra del Sacromonte de Granada. La cantaora malagueña “se hizo aplaudir, especialmente cantando la poesía de ‘Amores y amoríos’ de los Quintero” (47).

Notas:

(24) El Diluvio, 23-11-1930.

(25) Papitu, 11-2-1931; El Diluvio, 18-2-1931.

(26) El Diluvio, 28-2-1931.

(27) El Diluvio, 21-2-1931.

(28) Diario de Tarragona, 6-3-1931; El Pueblo, 19-4-1931; Ondas, 30-5-1931.

(29) El Día Gráfico, 1-7-1931; La Publicitat, 16-7-1931; El Diluvio, 21-8-1931; El Diluvio, 1-9-1931; El Diluvio, 20-12-1931; Papitu, 23-12-1931.

(30) El Pueblo, 12-1-1932; Heraldo de Aragón, 14-4-1932; ARA, 1-9-1932; El Poble, 2-12-1932.

(31) El Diluvio, 10-2-1932; La Humanitat, 1-6-1932; Diari de Barcelona, 17-6-1932; El Diluvio, 25-8-1932.

(32) El Día Gráfico, 26-5-1932; El Diluvio, 4-6-1932; El Diluvio, 30-6-1932.

(33) El Día Gráfico, 1-7-1932; El Diluvio, 15-7-1932; La Vanguardia, 22-7-1932; La Veu de Catalunya, 22-8-1932.

(34) Hay excepciones, como la presentación, en el mes de marzo, de la “exquisita y depurada artista del cante flamenco Lola Cabello” en el teatro Foment de Gavà, donde “deleitó al respetable con un extenso repertorio” acompañada a la sonanta por Alonso Jiménez (El Diluvio, 9-3-1933).

(35) El Diluvio, 17-1-1933.

(36) El Diluvio, 21-1-1933; El Día Gráfico, 1-3-1933; El Diluvio, 31-3-1933; El Día Gráfico, 16-3-1933.

(37) El Diluvio, 15-2-1933; El Diluvio, 21-2-1933.

(38) Las Provincias, 15-3-1933; Arte y Cinematografía, 1-3-1933; La Noche, 21-11-1933, citado por Montse Madridejos en su artículo “Lola Cabello: Una malagueña que triunfó en Barcelona (1920-1936)”, Revista de Investigación sobre Flamenco ‘La Madrugá’, 2009.

(39) El Día Gráfico, 23-5-1933.

(40) La canción La rosa, de la comedia de los Álvarez Quintero Amores y amoríos, fue popularizada por Pepe Marchena y Lola Cabello hizo su propia versión.
La Vanguardia, 21-5-1933. Citado por Madridejos (2009).

(41) El Diluvio, 6-6-1933; La Correspondencia de Valencia, 13-6-1933; Diario de Alicante, 16-6-1933; El Tiempo, 23-6-1933.

(42) El Día Gráfico, 18-6-1933.

(43) Diario de Alicante, 16-6-1933; 18-6-1933.

(44) El Poble, 22-9-1933; El Diluvio, 18-10-1933.

(45) El Día Gráfico, 28-9-1933; El Diluvio, 15-10-1933; La Noche, 17-10-1933, citado por Madridejos (2009).

(46) Rival, El Diluvio, 24-10-1933; El Diluvio, 25-10-1933.

(47) El Día Gráfico, 10-11-1933; El Diluvio, 11-11-1933; 14-11-1933.


De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (II)

1.2. La zambra, ejecutada por bailaoras de renombre en los escenarios de variedades

En estos casos, por lo general, el término “zambra gitana” se emplea para designar números de danza con acompañamiento de cante y toque, o incluso con música de orquesta, creados para el lucimiento de una artista principal. Una de las figuras más destacadas en este sentido es Pastora Imperio, que en 1917 había presentado en el Teatro Romea de Madrid su espectáculo Zambra gitana, en el que bailaba por alegrías con bata de cola y ofrecía un fin de fiesta por bulerías formando pareja con el bailaor Antonio Ramírez (35).

Pastora Imperio junto al resto de artistas de la zambra gitana de Zinela Cayí (La Mañana, 7 de febrero de 1918, p. 10).

Pastora Imperio junto al resto de artistas de la zambra gitana de Zinela Cayí (La Mañana, 7-2-1918, p. 10).

Un año más tarde intervino “en la escena de la zambra del acto segundo” (36) de la ópera Carmen, que fue representada en el Teatro Real de Madrid; y poco después se convirtió en la protagonista absoluta de Zinela Cayí, una “fantasía gitana en prosa y verso” (37), con texto de Juan Antonio Cavestany y música de Cándido Larruga, que se estrenó en el Teatro Romea de Madrid y que contenía “una zambra digna de ser estampada en una pandereta” (38). En el transcurso de la obra, Pastora era coronada como reina de la gitanería y, además de bailar y cantar, recitaba versos y aparecía junto a su madre en unas escenas de cinematógrafo.

En esos años también triunfaron en los escenarios con sus recreaciones de la zambra gitana artistas como Dora la Cordobesita, Isabelita Ruiz o Alondra. La primera de ellas estrenó en 1924 en el Teatro de la Latina de Madrid el cuadro de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada, que le ofreció “nuevas ocasiones de lucimiento, al bailar a la guitarra […] dos o tres danzas gitanas” (39). Unos meses más tarde presentó en Romea el sketch Gitanas del Sacro Monte, de Valverde y Quirós, en el que interpretó el cuplé Así lo quiso un divé (40).

La segunda cosechó grandes elogios durante su presentación en Sevilla con un número en el que se transformaba en una gitana granadina: “Isabelita Ruiz… es Granada. No importa dónde haya nacido. […] Al conjuro de su arte ‒expresión, ‘claro’ espejo de su espíritu‒ florece en la escena el alma granadina: zambra gitana en el Albaicín, sonar de una guitarra en un carmen” (41).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921).

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921).

La cancionista y bailarina Alondra también se esmeró en el Kursaal Gaditano para representar su papel con la mayor fidelidad:

“La Zambra Gitana, uno de los mejores bailes que interpreta, mereció prolongados aplausos, principalmente por la presentación ad hoc, con el cabello destrenzado, ondulante sobre sus espaldas, sin más exorno que el clásico traje de faralaes. La expresión del rostro, los ademanes, el todo en fin un prodigio de interpretación” (42).

1.3. La zambra como un número más en el repertorio de distintas compañías flamencas y troupes de variedades

En la década de los veinte recorrieron España numerosos conjuntos de varietés integrados por artistas de distintas disciplinas, que llevaban en su repertorio algún cuadro de zambra gitana. El de la Troupe Max era un “número originalísimo, interpretado […] por tres artistazos, que bailan como en Albaicín, si es que no lo hacen mejor […]. Vaya dos gitanas y vaya un chavó meneando los pinreles” (43).

La zambra gitana de la Troupe Palacios (44) tenía como protagonista a la bailarina Carmen Guerrero, quien se transformaba en “zahorí de raza que pone en su bailar toda la expresión, toda la vida de esos bailes cañís artísticos y movidos” (45). La Troupe Ibérica (46) ofrecía números de conjunto tan variopintos como ‘El cabaret rojo’, de estilo parisino, y “la ‘Pasionaria’, gran zambra gitana, de gran visualidad y efecto escénico, que se desarrolla bajo el puente de Triana” (47).

Los artistas de la Troupe Palacios en el número de la zambra gitana (Vida Manchega, 20 de marzo de 1919, p. 13).

Los artistas de la Troupe Palacios en el número de la zambra gitana (Vida Manchega, 20-3-1919, p. 13).

Igualmente diverso era el programa de la agrupación Alma, que incluía bailes de zambra gitana y charlestón (48). La Troupe Walkyria presentaba su cuadro de zambra con “un hermoso decorado puramente gitano” y, durante su actuación en el Teatro Cervantes de Granada, una de las noches contrató a un grupo de artistas del Sacromonte ‒La Capitana, La Jardín, La Sobrina y la Finitú, entre otros‒ para darle mayor realce (49).

Probablemente debido a su vistosidad y colorido, con frecuencia la zambra figuraba como fin de fiesta de diversos programas de variedades, en los que en ocasiones también se intercalaban cuadros o sketchs de inspiración granadina, como el titulado Una noche en el Albaicín (Zambra gitana), que fue presentado en el Teatro Novedades de Madrid (50) y en el Folies Bergère de Barcelona (51).

Asimismo, en esos escenarios de varietés cabe destacar la presencia de elencos estrictamente flamencos que también ofrecieron números de zambra gitana. Es el caso del Trío Marekis (52) ‒integrado por el guitarrista Luis Molina, el cantaor Manuel Pavón y varias bailaoras‒; el grupo encabezado por el cantaor Antonio Pozo ‘El Mochuelo’ y la guitarrista Adela Cubas (53); la Troupe Pericet, compuesta por siete bailaoras más la cantaora La Minerita y el guitarrista Manuel Rodríguez (54); los Gómez Ortega (55); el conjunto formado por los bailaores Frasquillo, La Quica y Juanillo el Tumba (56); o el cuadro flamenco de Miguel Borrull (57), por mencionar solo algunos.

Laura Gómez y Rafael Ortega, los Gómez Ortega (La Nación, 26-11-1929).

Laura Gómez y Rafael Ortega, los Gómez Ortega (La Nación, 26-11-1929).

2. La zambra gitana está presente en los concursos de cante y en la ópera flamenca

La notoriedad adquirida por esas danzas a raíz del concurso de Granada de 1922 también se refleja en su incorporación en distintos espectáculos de cante o de ópera flamenca, que no necesariamente tienen como protagonistas a artistas granadinos. Cabe mencionar, por ejemplo, la fiesta de cante y baile flamenco celebrada en Madrid durante la Verbena de la Paloma de 1924, que incluía una zambra gitana interpretada por las bailaoras Alfonsina, Carmen la Madrileña y Gabrielita la del Garrotín, entre otras (58); el certamen flamenco desarrollado en 1927 en el Teatro Victoria de Barcelona, al que concurrieron artistas como José Cepero, Manuel Escacena y Miguel Borrull, y que finalizó con una gran “zambra gitana por el mejor cuadro de baile flamenco de España” (59); o el concierto de cante jondo ofrecido en 1928 en el Parque Genovés de Cádiz por figuras como Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Ramón Montoya y Luis Yance, además de “un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita” (60).

Carmen Vargas (Santos Yubero, 1933. Archivo Comunidad de Madrid).

Carmen Vargas (Santos Yubero, 1933. Archivo Comunidad de Madrid).

Esta fórmula que aunaba cante flamenco y danzas gitanas también se pudo ver en 1929 en el Teatro Nuevo de Barcelona, donde Miguel Borrull organizó “una típica zambra gitana con valiosos elementos del Sacro-Monte y la cooperación de la eminente bailaora Conchita Borrull” (61); en el Teatro Olympia de la Ciudad Condal, con artistas como el Niño de Marchena y el Niño de Almadén más una gran “zambra gitana capitaneada por el coloso Ramironte” (62); y en el Teatro Cómico de Cádiz, con un cuadro de zambra compuesto por los bailaores Luis Mendoza, José Bonfante, Isabel Muñoz y Carlota Ortega, entre otros (63).

En 1930, tras el éxito obtenido en la Semana Andaluza de Barcelona, el mismo conjunto de zambra gitana del Sacromonte fue contratado por el empresario Vedrines para realizar una gira junto a un grupo de cantaores y guitarristas de primer nivel, como la Niña de los Peines, Pepe Marchena, Angelillo, José Cepero, Ramón Montoya y Miguel Borrull. El espectáculo, que se componía de una parte de ópera flamenca y otra de zambra gitana, fue
presentado en Madrid (64), Castellón (65), Murcia (66), Valencia (67), Cartagena (68), Córdoba (69) y Granada (70), entre otros lugares.

. Actuación de la zambra en la fiesta andaluza celebrada en el Centro Artístico de Granada (Granada Gráfica, julio de 1924, p. 23).

Actuación de la zambra gitana en la fiesta andaluza celebrada en el Centro Artístico de Granada (Granada Gráfica, julio de 1924, p. 23).

Notas:

(35) De Hoyos y Vinent, A. (10 de enero de 1917). Una noche azul perfumada de azahar… El Día, 6.

(36) El Imparcial. (26 de enero de 1918). Teatro Real.- ‘Carmen’, 2.

(37) Cavestany, J. A. (1918) Zinela Cayí. En Cantos de otoño (poesías) (pp. 179-235). Librería de la Viuda de Pueyo.

(38) La Acción. (18 de febrero de 1918). La gitana caprichosa, 1.

(39) La Unión Ilustrada. (24 de agosto de 1924). Dora ‘La Cordobesita, 14.

(40) La Unión Ilustrada. (12 de abril de 1925). Varietés en Madrid, 14.

(41) Villar Sánchez, M. (3 de noviembre de 1922). Isabelita Ruiz. El Noticiero Sevillano, 5.

(42) El Noticiero Gaditano. (18 de febrero de 1922). Kursaal Gaditano, 1.

(43) El Noticiero. (19 de abril de 1918). Teatro Cine de San Juan, 2.

(44) Este grupo actuó en lugares como el Teatro Circo de Ciudad Real (Vida Manchega, 20 de marzo de 1919, p. 13), el Circo Price de Madrid (La Correspondencia de España, 12 de septiembre de 1919, p. 4), el Teatro Ortiz de Murcia (El Liberal de Murcia, 12 de octubre de 1919, p. 3; El Tiempo, 19 de abril de 1921, p. 2) o el Kursaal Gaditano de Cádiz (El Noticiero Gaditano, 11 de mayo de 1922, p. 1).

(45) Vida Manchega. (20 de marzo de 1919). La Farándula. Teatro-Circo, 13.

(46) Se les pudo ver en el Teatro Principal de Valencia (Diario de Valencia, 31 de enero de 1922, p. 5), en el Teatro Liceo de Salamanca (El Adelanto, 9 de noviembre de 1922, p. 2) y en el Teatro Cervantes de Granada (La Publicidad, 7 de abril de 1922, p. 2; El Defensor de Granada, 8 de febrero de 1924, p. 3).

(47) El Adelanto. (9 de noviembre de 1922). Debut de la Troupe Ibérica, 2.

(48) Levante Agrario. (17 de noviembre de 1926). Ortiz, 1.

(49) La Publicidad. (18 de diciembre de 1923). Teatro Cervantes, 2.

(50) La Opinión. (9 de mayo de 1925). Novedades, 3.

(51) El Día Gráfico. (18 de julio de 1926). Folies Bergere, 8.

(52) La Correspondencia de España. (10 de febrero de 1918). Álvarez Quintero, 7.

(53) Las Provincias. (28 de febrero de 1918). Teatro Martí, 2.

(54) Gaceta del Sur. (24 de junio de 1924). Teatro Gran Capitán, 3.

(55) El Guadalete. (16 de abril de 1926). Teatro Eslava, 1.

(56) La Voz. (1 de septiembre de 1925). Salón San Lorenzo, 13.

(57) El Noticiero Universal. (13 de septiembre de 1929). Bodega Andaluza, 4.

(58) La Libertad. (22 de agosto de 1924). La verbena de la Paloma, 6.

(59) El Noticiero Universal. (14 de septiembre de 1927). Teatro Victoria, 5.

(60) El Noticiero Gaditano. (6 de agosto de 1928). En el Parque de Genovés, 2.

(61) El Día Gráfico. (5 de enero de 1929). Nuevo.- El festival flamenco de hoy, 16.

(62) Diario de Barcelona. (23 de enero de 1929). Olympia, 34.

(63) El Noticiero Gaditano. (18 de enero de 1929). Teatro Cómico, 3.

(64) El espectáculo de Vedrines se llevó a escena en el Monumental Cinema (La Voz, 3 de julio de 1930, p. 2) y en el Circo de Price (La Libertad, 6 de julio de 1930, p. 6).

(65) Heraldo de Castellón. (5 de julio de 1930). La fiesta regional española, 2.

(66) El Liberal de Murcia. (9 de julio de 1930). Teatro Circo Villar, 2.

(67) El Pueblo. (10 de julio de 1930). Plaza de Toros, 2.

(68) La Tierra. (19 de julio de 1930). Espectáculos Vedrines, 3.

(69) La Voz. (25 de julio de 1930). Plaza de Toros.- Ideal Cinema, 2.

(70) El Defensor de Granada. (27 de julio de 1930). Plaza de Toros del Triunfo. Concierto de ópera flamenca, 3.


Doña Pilar López… o simplemente Pilar (II)

Aunque desde los ocho años frecuentó los escenarios de la mano de su hermana Encarnación, fue a los catorce cuando Pilar López decidió dedicarse al arte de manera profesional, compaginando esta actividad con su formación académica. Así lo contaba la propia artista a Florencia Ortiz para el diario Lanza décadas más tarde:

“A los 14 años yo no sé qué sentí en mí. Llamé a mi hermana y la (sic) expuse claramente mi deseo de dedicarme a la danza. Me escuchó como una madrecita y no se opuso. Que era mi temor. Claro que accedió a ello, con la condición de que yo por los inviernos me reintegrase al colegio y a mis estudios” (Lanza, 7-7-1956).

Pilar López (Taraí, 25-10-1930)

Pilar López (Tararí, 25-10-1930)

En octubre de 1921, Pilarcita se anunció en el Teatro Romea de Madrid, en cuyo programa de variedades destacaba la presencia de las cancionistas Pilar Osiris y Ofelia de Aragón, y de la gran Antonia Mercé, la Argentina. Aunque en esta ocasión no la acompañaba Encarna, su parentesco ya era suficiente tarjeta de presentación:

«… Había un primeur, una novedad: Pilarcita López, una graciosa artista llena de promesas […]. La nueva bailarina es hermana de la Argentinita, y sigue con mucha gracia sus huellas. Tiene una linda figura, y un arte fogoso y juvenil, en que hay ya mucha seguridad» (La Época, 18-10-1921).

En el mes de diciembre actuó en una fiesta a beneficio de la Cruz Roja organizada por la embajadora de Inglaterra, Lady Isabella Howard, en el Hotel Palace, a la que asistieron la reina Victoria Eugenia y la infanta Isabel. Tanto la cancionista Luisa Vila como Pilarcita López, «oyeron muchos aplausos y fueron obsequiadas con preciosos ramos de flores» (El Imparcial, 18-12-1921).

Durante el verano de 1922, una vez concluido el curso escolar, acompañó a la Argentinita en algunas de sus actuaciones. Juntas se presentaron en ciudades como Bilbao, San Sebastián, Avilés o Logroño; y pasaron las fiestas navideñas actuando con gran éxito en el Salón Imperial de Sevilla.

Encarnación López, la Argentinita (Institut del Teatre).

Encarnación López, la Argentinita (Institut del Teatre).

Durante los meses de enero y febrero de 1923 se las pudo ver en el Teatro Cervantes de Granada, en el Eslava de Jerez y en el Principal de Sanlúcar de Barrameda. Las crónicas granadinas dedicaron grandes elogios a Pilar, que demostró estar a la altura de su maestra, por la perfección con que ejecutó sus bailes y dijo sus cuplés, por el lujo de su presentación… «Aquí sí se puede decir con razón aquello de ‘dichoso aquél que a los suyos se parece'» (El Noticiero Granadino, 20-1-1923).

Volar en solitario

Tras la gira andaluza, las dos hermanas separaron sus caminos y Pilar empezó a anunciarse sólo con su nombre de pila, tal vez en un intento de hacer valer sus propios méritos. Mas ambas cosas no eran incompatibles, y la prensa destacó sus virtudes, sin dejar de mencionar su vínculo con Encarnación.

En marzo triunfó en el Teatro Maravillas de Madrid, donde compartió cartel con artistas como María Tubáu, Consuelito Hidalgo o Luisa Vila, y de allí pasó al Teatro-Casino de Guadalajara. La crítica le auguraba «grandes triunfos, pues tiene verdadero temperamento de artista. No puede ocultar que es hermana de la inimitable Argentinita» (Eco Artístico, 31-3-1923).

En el mes de julio actuó en el Ideal Rosales de Madrid, y cantó y bailó con mucho arte y gracia en una comida celebrada en la Embajada de Francia, a la que asistieron los reyes. En agosto conquistó al público del Salón Toreno de Oviedo, que admiró especialmente sus números de baile, y en septiembre alternó con la cancionista y cantaora Emilia Benito en el Circo Price.

Emilia Benito (Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya).

Emilia Benito (Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya).

En noviembre regresó al Teatro Maravillas, compartiendo cartel con la cantante Cándida Suárez y la bailarina Isabelita Ruiz. A sus dieciséis años, Pilar se presentaba «más hecha, más perfecta, más artista«, y ocupaba ya «un puesto preeminente en su arte vario y elegante» (La Acción, 3-11-1923), como demostró unas semanas más tarde en el Teatro Moderno de Salamanca.

Allí se anunció junto a la cancionista Pepita Lláser y la bailaora Lolita Astolfi, y deleitó al auditorio con su variado repertorio de danzas y canciones. “El cuplé frívolo, alegre, y el baile en todas sus formas, tienen en Pilarcita López la más genial intérprete” (El Adelanto, 27-11-1923).

El programa estaba compuesto por las actuaciones individuales de cada una de las artistas y concluía con un número de conjunto. En la primera parte, “Pilarcita López [cantó] La rubia de Maxim, Pekín Park, Robe Pierre y un chotis en el que, dicho sea de paso, lució un mantón de Manila riquísimo” (El Adelanto, 28-11-1923).

El número final, titulado ¡Tóo gitano!, consistía en una fiesta flamenca. El escenario se convirtió en “un patio andaluz, con luces, farolillos, tocaores, cañas de manzanilla, mujeres bonitas, bailaoras y cantaoras de flamenco” (El Adelanto, 28-11-1923). Con las sonantas de Ángel Salinero, Eleuterio Rodríguez, Domingo Hernández y Félix Alejo, Pepita Lláser cantó unas sevillanas para que bailaran sus compañeras. Después, “Pilarcita López fue la bellísima gitana que con su Farruca, bailada maravillosamente, obtuvo un triunfo ruidoso y unos aplausos admirativos y entusiastas. ¡Muy bien, magníficamente bien bailada, Pilarcita!” (El Adelanto, 28-11-1923).

Lolita Astolfi (Fundación Juan March)

Lolita Astolfi (Fundación Juan March)

En marzo de 1924, Pilar obtuvo un sonado triunfo en el Teatro Guerrero Mendoza de la localidad murciana de Abarán. El cronista del diario El Tiempo la calificó de artista «prodigiosa«, de «exquisitez depurada«, y vio en ella otras muchas virtudes:

“… el encanto de su garganta de cristal, […] su dicción maravillosa, […] la expresión acabada de sus gestos, […] la aristocracia de sus movimientos, […] ‘ese algo‘, en fin, oculto y misterioso que sólo ella posee, como un don por el cielo concedido que la eleva, en carroza de triunfo a las más altas cumbres del arte. […] Algo encierra su persona que encanta y que fascina, algo que produce inacabable borrachera de placer” (El Tiempo, 12-3-1924).

Bailarina, cantante, pianista…

Tras actuar en el Teatro Rey Alfonso y en el Maravillas de Madrid, en el mes de mayo regresó a Murcia -en esta ocasión, al Teatro Ortiz de la capital-, como directora de una compañía de variedades internacionales en la que destacaba la bailarina Vera Wratislava. Llevaba un espléndido decorado y lujoso vestuario; y, como se esperaba, demostró ser “una bailarina excelente; tiene agilidad y sabe unir a los compases de la orquesta los movimientos rítmicos de su cuerpo gentilísimo” (El Tiempo, 24-5-1924).

Aunque gustó mucho como cancionista, por su “agradable y melodiosa voz” (El Tiempo, 24-5-1924) y por el sentimiento que puso en sus canciones, tanto el público como la crítica disfrutaron más viéndola danzar. Varios periodistas le dieron un mismo consejo: dejar de anunciarse como hermana de la Argentinita, pues “Pilar López es un ‘astro’ con luz propia, que no necesita ese título para arrancar el elogio y el aplauso” (El Liberal de Murcia, 25-5-1924).

Encarnación López, la Argentinita (Institut del Teatre)

Encarnación López, la Argentinita (Institut del Teatre)

De hecho, cuando volvieron a compartir escenario, en el mes de julio, en el Teatro Pereda de Santander, “Pilar no deslució junto a su hermana” (El Cantábrico, 29-7-1924), pues “lleva ya la ‘marca de fábrica‘ en sus bailes y canciones” (La Atalaya, 31-7-1924). Unas semanas más tarde, en una función aristocrática celebrada en La Granja, mostró una nueva faceta, la de pianista, acompañando a los bailes de la Argentinta (La Libertad, 10-9-1924).

Progresa adecuadamente

A su regreso al Teatro Maravillas de Madrid, en el mes de septiembre, eran evidentes sus progresos:

Pilar, la hermanita de Argentinita, avanza a paso firme a colocarse ‘casi’ a nivel de su excepcional hermana. Tiene una bonita voz, frasea mucho mejor que la temporada anterior, viste muy bien y, sobre todo, es una formidable bailarina. Además, tiene juventud, belleza y simpatía. ¿Se puede pedir más?” (La Libertad, 19-9-1924).

Pilar López (La Esfera, 3-4-1926)

Pilar López (La Esfera, 3-4-1926)

En enero de 1925, tras volver a encandilar al público murciano, debutó en el Teatro Romea de Madrid en sustitución de Encarna. Ante el gran parecido con esta última, la prensa le recomendó buscar la diferenciación, puesto que sus extraordinarias cualidades le auguraban un prometedor futuro:

Pilar tiene, por encima de todo, una admiración rayana en idolatría por Encarnita […]. Realmente, como la Naturaleza les ha dotado de una voz muy parecida, hay canciones que, si cerramos los ojos, creeríamos oír a la Argentinita. Por esta razón aconsejaremos a la bella y simpática Pilarín que huya del repertorio de su hermana.

Canta con una gran afinación, tiene voz bastante extensa, simpatía personal y viste con mucho gusto, y, siguiendo la escuela de la familia, baila como se debe bailar, con la severidad del rito, con el dominio de una consumada bailarina y consciente de su arte” (La Libertad, 22-1-1925).

“… es una de nuestras artistas jóvenes […] que están mejor en escena y de las que podemos esperar mucho. Cada vez que la vemos actuar, encontramos en ella algo que no vimos en su actuación anterior, un nuevo detalle de artista ‘cara’ que nos hace concebir risueñas y halagadoras esperanzas.

PILAR es hoy por hoy, una excelente artista, pero muy pronto ha de ser de las primeras” (La Unión Ilustrada, 1-2-1925).

En el mes de abril falleció su madre y en mayo se presentó junto a la cupletista Paquita Garzón en el Salón Novedades de Palencia, con un repertorio que “comprende tanto las danzas clásicas y evocadoras como esas otras bailables, cuyo ritmo conjuntado con los motivos melódicos de la música, hace de ellos una parte integrante de la partitura, que la cumplimenta y le da más vida y expresión” (El Diario Palentino, 15-5-1925).


Peñita de Andalucía, la niña prodigio del cante jerezano (y III)

En 1930 Lolita Peña sigue recorriendo pueblos y ciudades, principalmente de Extremadura, junto a su troupe, que presenta algunas novedades, como la incorporación de un cantaor de flamenco -unas veces el Niño de Arzuaga y otras, Joselito el Sevillano– y de un pianista.

Además, en esta nueva andadura la jerezana -a partir de ahora S. M. Peñita de Andalucía– asume el papel de directora de la compañía y amplía su repertorio con la inclusión de nuevas canciones, cuplés e incluso números de revista, sin dejar de lado la que siempre ha sido su especialidad, “el cante flamenco, que tan bien cultiva” (Correo Extremeño, 13-8-1930).

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

La andaluza’, ‘Corralerías’, ‘Diego Corrientes’, ‘San Pedro la dijo’, ‘Vaya cabeza’ o ‘Mucha labia’ son algunas de las canciones con las que la artista sigue conquistando al público en esta nueva etapa; así como los cuplés La madrecita’ -creación suya-, “que le valió un verdadero y franco éxito” (Correo Extremeño, 19-8-1930), ‘Gitanillo de Granada’ o ‘La bandolera brava’, que interpreta “vestida de serrana andaluza, con su manta terciada y el sombrero calado” (Correo Extremeño, 23-8-1930).

Justicia pide un anciano’ es otro de los números más aplaudidos de su repertorio, en el que también destaca la revista ‘Sección de amor’, “original de don José María Laullon, con música de Parra Caciro, en la que Peñita está “muy bien en su papel de Margot” (Correo Extremeño, 19-8-1930).

La última referencia periodística que encontramos sobre Lolita Peña es de 1933 y la sitúa actuando en el salón La Playa, de Sevilla, en el espectáculo ‘Luces de España’ (ABC de Sevilla, 10-9-1933).

Unos años antes, en una entrevista concedida a un diario extremeño, la cantaora hace balance de su primera década como artista profesional. La que empezara siendo una niña prodigio, se ha convertido en toda una mujer y cuenta ya con un importante bagaje a sus espaldas. Dado el interés de este documento, lo reproducimos en su totalidad:

PEÑITA DE ANDALUCÍA, SU VIDA, SU ARTE

«[…] Un coche desvencijado del mixto de Badajoz, un obeso señor que sube y unos saludos que se cambian.
-¡Caramba, Pepe! ¿Cómo está usted? ¡Los años pasaron hace tiempo para usted, amiguito!
-No lo crea, no lo crea…
-Presentaciones: Peñita, su mamá, los compañeros del elenco artístico…
-¿Peñita? ¿Ésta es la diminuta Lolita que conocí hace doce años en aquel precioso pueblo andaluz? ¿Quién lo diría?

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

-Bien; ¿y adónde van ustedes?
-A Mérida, a descansar unos días, si nos dejan.
-¿Se acuerda usted cuando trabajó en Lebrija el año 17? Lebrija tiene que tener para ustedes recuerdos gratísimos, porque el éxito de la niña entonces…
-Fue el periodo de prueba, desde luego; después de los juegos de niña en mi pueblo, en Jerez, en los que siempre era yo la ‘maestradel cante, fue en los pueblecillos al lado de Jerez donde yo me entrené para trabajar de veras. Luego salí con la troupe Max, y después, a volar.
Un silencio embarazoso. Aventuro:
-¿Qué canción emite con más gusto? ¿Qué género?
-¿Cómo que qué género? ¡El andaluz, el de mi tierra!
-Y de este género, ¿cuál subgénero?, digamos.
-El trágico.
-Bueno, para eso no es menester pegar; ¡ha puesto usted un gesto!
Habrá usted recorrido toda España, ¿no?
-Que recuerde he estado en Córdoba, Málaga, Cádiz, Santander, Vigo, La Coruña, Bilbao, Jaén, Granada; en fin, la mar…
-¿También la habrá usted pasado?
-¡Claro! ¿Cómo quiere usted que no hubiera estado en Orán, Argel, Sidi-bel-Abés, un pueblo en que todo es español: comercio, Ayuntamiento, empleados, etcétera, Flemecén, y en Marruecos Uxda, Casablanca, Rabat, de la zona francesa, y Ceuta, Melilla, Tetuán, Alcázar, Larache y Arcila, de la española. También he estado en Tánger.
-¿Y no le ha ocurrido nada en esas pintorescas tierras; vamos, algo pintoresco también?¡Que no soy mora de milagro!

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

-Montijo, diez minutos -vocea un mozo de estación-; hay una parada brusca, un retroceso, otro tirón, y tras este traqueteo el paciente mixto Badajoz-Madrid se para.
-Sí, señor, de milagro. Trabajando en el teatro municipal de Argel un couplet del programa era la ‘Buena ventura’, que yo dirigí a un morazo que había en un palco.
¡Pues no sabe usted que tan en serio la tomó, que trató de comprar al dueño del hotel y a una camarera para tratar de raptarme! ¡Estará bueno que a estar horas me llamara Fátima!
-Una pregunta confidencial: ¿usted es gitana?
-Tengo que pasar por ello. Conste que no me deshonraría en serlo, que artistas bien artistas hay en esa raza; pero no tengo la menor relación con lo ‘cañí’.
Claro que mi arte es profundamente gitano casi siempre, y como me entro tanto en él, casi algunas veces me creo yo faraona.
¡Pero soy ‘paya’, conste!
-Paya ‘agitaná’, ¿estamos?
-Como usted quiera.
-Usted tiene cierta afección por Extremadura, ¿no?
-¿Cómo afección? ¡Cariño grande, verdadero! Se puede decir que si mi arte nació en Jerez, en Extremadura se logró, en Extremadura me cuajé y ni yo me canso de Extremadura, ni (no es porque yo me alabe) Extremadura parece que se canse de mí.
Ya usted ve, en Jerez de los Caballeros, por ejemplo, llevo actuando cuatro años seguidos, y así ha de continuar si Dios no lo remedia, porque allí hay un barrio, el de San Lorenzo, que tiene una predilección especial por mí, y ¡no hay que decir cómo correspondo yo a mis admiradores!
-Es natural; Jerez de la Frontera, Jerez de los Caballeros, todo es Jerez.
¿En qué otros sitios han obtenido ustedes acogida destacable?
-En varios sitios, pero Espejo y Priego de Córdoba no se me olvidan, porque fueron mis primeros pasos por la escena.
Tanto, que voy de tarde en tarde, porque me coge un poco apartado, pero siempre que voy se acaba el papel.

Vista de Ayamonte (Huelva)

Vista de Ayamonte (Huelva)

-¿Qué otros sitios recuerda por algo especial?
-¡Qué sé yo! Isla Cristina, Huelva, Ayamonte, donde se ha dado el caso más excepcional de mi actuación. Verá usted. Terminamos los ocho días del contrato y el gremio de pescadores se asoció para dar una función por su cuenta.
Se había facturado ya el equipaje, y hasta estaría ya de camino, cuando ellos mismos arreglaron el asunto; a una mujer le pidieron un tapete, a otra un mantón, a ésta unos palillos, y tuve que trabajar una noche más, que quise que no quise, un poco pobre de vestuario, vamos, pero crea usted que puse toda mi alma, y yo creo que lo hice mejor que nunca.
-Usted ha cambiado de estilo, ¿verdad?
-Ha tenido que seguir el gusto del público, según las tendencias de cada época -interrumpe Pepe Crévola, el genial guitarrista, tío de Peñita-; empezamos por los fandanguillos de Huelva, viniendo éstos a borrar los cantes por seguirillas (sic), soleares y cante grande por malagueñas, después vino el furor de las bulerías, un cante que, efectivamente, tenía sentir flamenco. Ahora es la hidrofobia por los fandanguillos de Marchena, el cante por vidalitas y la canción de don Juan Simón.
-¡No conozco a ese caballero!
-Pues don Juan Simón es un enterrador que debe tener siete manos, por los chismes que lleva, según el cante: un pico, una azada, un cubo, ¡qué sé yo! Es el único en el pueblo, y, muerta su hija, tiene que pasar por la pena de enterrarla.
-¿Y le gustan estas cosas tan tristes al público?
-Hay algunos que hasta lloran -dice la Peñita-. ¡Ponen una cara más larga!
-¿Y en Madrid? ¿Se ha dejado usted oír en Madrid?
-Sí, señor, en La Latina, donde me llevé un miedo muy regular al verme anunciada en unas tiras muy grandes de papel.
¿Pero para mí esto y en un Madrid? -dije al empresario-. Yo respondo de su éxito -dijo Carcellers-, y, efectivamente, lo tuve, y grande.
En Romea también actué en el beneficio de Isabelita Ruiz.

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

-¿Y cómo no frecuenta más la corte?
-Porque para destacar entre las artistas, en Madrid, hacen falta ciertas condiciones, hasta cierto carácter que yo no tengo. Y, sobre todo, que a mí me va muy bien en provincias.
-¡Garrovilla, dos minutos!-. Un mozo con el paso tardo inicia la descarga de unas sacas de harina; los dos minutos se hacen cinco.
¡Señores, qué mixto!
-¿Y la saeta? ¿Qué opina usted de la saeta?
-Pues que la saeta es para lo que es; para cantarla ante una imagen de Cristo o de su Madre Santísima. Cuando veo al Justo clavado en la cruz o a la Virgen con los ojos arrasados en lágrimas, me inspiro y las canto… Pero el teatro no creo que sea su sitio. Claro que si me las piden con insistencia, las canto.
En Mérida, en Semana Santa, cuando por devoción canté a Jesús Nazareno, gusté mucho, según me dijeron, y la Hermandad me hizo un obsequio que agradecí de verdad, y que es de mi agrado.
Hemos llegado a Mérida tras unos minutos más de charla.
Pedimos a Peñita:
-¿Me hará el favor de un retrato suyo?
-¡Jesús! ¿Un retrato? ¿Para qué?
-Para ilustrar la interviú que le he venido haciendo.
-¡Pero se habrá visto! ¡Pues no hay retrato!
-¿Va usted a consentir que salga la interviú sola?
-Saldrá con patatas, hombre -interrumpe graciosamente Pepe Crévola, mientras me promete la foto con un guiño picaresco de su ojo izquierdo.
-¿También periodista? ¡Pero hombre!… -insiste Lola Peña.
-No he podido evitarlo, señorita” (F. E. O., Correo Extremeño, 15-11-1929).