Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (III)

3. La zambra en los textos dramáticos y en sus representaciones escénicas

La prensa del periodo analizado hace referencia al estreno de una treintena de obras del género dramático (71) ‒principalmente comedias, sainetes, zarzuelas y revistas‒ que incluyen escenas de zambra o de danzas gitanas. Algunas de ellas están protagonizadas por personajes de dicha etnia, cuyo modo de hablar se refleja en el texto, que a veces incluso contiene frases en romanó.

Representación de La Garduña (Archivo ABC).

Representación de La Garduña (Archivo ABC).

En ocasiones la acción ‒o parte de ella‒ transcurre en Granada, como sucede en las zarzuelas La Garduña (1919) y El suspiro del moro (1919); en los sainetes Granada mía (1919), El niño de oro (1922) y Del Sacro Monte (1922); en el vodevil El apuro de Pura (1922), en la comedia La española que fue más que reina (1926), o en las comedias líricas Nobleza gitana (1930) y María la Tempranica (1930).

También hay obras con un componente oriental, como las ya mencionadas El suspiro del moro, cuyo primer acto se desarrolla en Túnez, y El apuro de Pura, uno de cuyos protagonistas se traslada en sueños a un harén; la zarzuela Los leones de Castilla (1920), que incluye una zambra morisca; o la humorada lírica El asombro de Gracia (1927), que finaliza en el palacio del rajá de Ceylán.

Estreno de El suspiro del moro en el teatro Martin (Archivo ABC).

Estreno de El suspiro del moro en el teatro Martin (Archivo ABC).

En otros casos, la zambra se celebra en los lugares más variopintos, como un campamento de gitanos instalado en las montañas leonesas ‒El poder de los humildes (1919)‒; o comparte protagonismo en la representación teatral con números musicales muy diversos. Por citar solo algunos ejemplos, en El apuro de Pura y en La leyenda del beso se bailan sendos foxtrots; y Las uñas del gato (1922) incluye una sardana, una jota valenciana, y una jota aragonesa.

Independientemente de esta variedad de argumentos y emplazamientos, buena parte de las obras localizadas tienen algo en común, a saber, que por lo general las escenas de zambra no desempeñan una función relevante en la trama, más allá de aportar un toque de colorido y vistosidad a las funciones. De hecho, a veces el texto ni siquiera contiene acotaciones que describan esos bailes, que son añadidos en el momento de llevar la obra al escenario.

Representación de la comedia Castigo de Dios, de Muñoz Seca (Archivo ABC).

Representación de la comedia Castigo de Dios (1924), de Muñoz Seca y Pérez Fernández (Archivo ABC).

Por ejemplo, la crítica publicada en El Defensor de Córdoba tras la representación de la comedia Soleá de José María Granada en el teatro Duque de Rivas hace referencia a las “escenas en las que bulle el espíritu alegre de la sin par Sevilla como en las notas de las guitarras y en los cantos de la zambra gitana” (72). Sin embargo, en el libreto no se menciona ninguna zambra ni se dan detalles sobre el cante y el baile que aparece en algunas escenas, que solo se introduce de manera muy breve en las acotaciones con frases como las siguientes: “En el interior de un merendero se oye el rasguear de una guitarra y alguna copla flamenca”; “Dentro mucha animación de palmas, de música y de cante”; o “En esto se oyen los palillos y las sevillanas y se les ilumina el semblante. En cuanto han oído el baile escuchan muy alegres” (73).

 Escena de la zambra gitana en la obra La copla andaluza durante su representación en el Teatro Pavón de Madrid. Foto de Benítez Casaux (Estampa, 25 de diciembre de 1928, p. 37).

Escena de la zambra gitana en la obra La copla andaluza durante su representación en el teatro Pavón de Madrid. Foto de Benítez Casaux (Estampa, 25 de diciembre de 1928, p. 37).

El de La copla andaluza, de Quintero y Guillén, constituye un caso similar. Fue una obra de gran éxito, a juzgar por las cuatrocientas representaciones que se ofrecieron en el teatro Pavón de Madrid antes de pasar a otros coliseos. Según las críticas, uno de sus puntos fuertes lo constituía la actuación de bailaoras como Regla Ortega o las hermanas Chicharra en la zambra gitana (74). Sin embargo, el libreto es bastante parco a la hora de introducir esa escena, que está ubicada en el tercer cuadro del segundo acto: “Al levantarse el telón, GITANOS de ambos sexos ejecutan los bailes y canciones de una zambra cañí auténtica. Al terminar su trabajo, estos personajes se mezclan con los demás” (75).

Como caso excepcional en este sentido cabe destacar el sainete El niño de oro, de José María Granada, que se estrenó en el teatro de la Comedia de Madrid en 1922 con la participación de “Las hermanas ‘Gazpachas’, dos gitanas auténticas, [que] prestaron al cuadro de la zambra gran colorido con sus danzas y su cante clásicos” (76). La obra siguió representándose durante varios años en distintos coliseos españoles, y en 1926 se proyectó por primera vez su adaptación cinematográfica en el teatro Cervantes de Granada (77).

Representación de El niño de oro (Archivo ABC).

Representación de El niño de oro (Archivo ABC).

La escena de la zambra, enmarcada en el segundo acto, se desarrolla en una cueva de “paredes blanquísimas, llenas de cobres” (78). Las acotaciones son bastante descriptivas. Hacen referencia a la intervención de artistas granadinas reales, como la Gazpacha y la Jardín, y a la ejecución de bailes como la cachucha:

«Se ha preparado para la zambra LA JARDÍN, que es una divina gitanilla. Va al centro de la cueva, dispuesta para el baile. Se ponen de pie dos gitanos con panderos. Todos hacen coro y se disponen a tocar las palmas. Templan los tocadores de guitarra y bandurria…» (79).

«Suenan las guitarras, las bandurrias y los panderos; todos tocan las palmas y LA JARDÍN, ceñido el pañolón de Manila, hace girar su cuerpo en increíbles ondulaciones, mientras uno de los gitanos canta las coplas que siguen» (80).

«Los tocadores tocan una danza muy típica de los gitanos: ‘La Cachucha’. Salen LA JARDÍN y otra gitanilla y bailan, tocando los palillos. Una, hincándose de rodillas, y la otra girando a su alrededor. Mientras, cantan las gitanas. Bailan las dos gitanas con gracia inimitable, como si tuvieran descoyuntados los cuerpos, brillando sus ojos con ardiente intensidad de fiebre» (81).

"El niño de oro" (Buen humor, 23-11-1922).

Caricatura de El niño de oro (Buen humor, 23-11-1922).

También se incluyen en el texto las letras de los cantes interpretados en la escena, que, según indica el autor, no son creación suya: “La música de la danza y de las coplas la copiamos de una de las más típicas danzas que vimos y oímos en una zambra en una escondida cueva del Sacro Monte” (82).

Notas:

(71) Todas esas obras localizadas, que se estrenaron en el periodo 1918-30, incluyen una zambra, bien en el libreto, bien en su representación escénica.

(72) A. F. C. (7 de marzo de 1928). Soleá. El Defensor de Córdoba, 1.

(73) Granada, J. M. (1926). Soleá. Editorial Siglo XX, pp. 6, 23 y 44.

(74) El crítico Enrique Malboysson escribía lo siguiente en el diario El Pueblo durante la representación de la obra en el teatro Apolo de Valencia: “Mención especial merecen las bailaoras ‘cañís’, hermanas ‘Chicharra’, que en una zambra gitana mostraron sus portentosas facultades, la gracia de sus movimientos y de sus líneas, que diríanse estilizadas por Romero de Torres” (p. 2.).
Dos meses más tarde, cuando se encontraba en cartel en el teatro Victoria de Barcelona, El Noticiero Universal publicaba esta frase: “Actualmente la artista que cosecha más aplausos es la bailarina ‘La pato’, que en la escena de la zambra gitana pone cátedra de baile flamenco” (3 de junio de 1929, p. 12).

(75) Quintero, A. y Guillén, P. (1936). La copla andaluza. Editorial Cisne. (Trabajo original publicado en 1929), p. 41.

(76) Marín Alcalde, A. (28 de octubre de 1922). Comedia. ‘El Niño de Oro’. La Acción, 5.

(77) El Defensor de Granada. (5 de febrero de 1926). Cervantes, 6.

(78) Granada, J. M. (1936). El Niño de Oro. Editorial Cisne. (Trabajo original publicado en 1922), p. 41.

(79) Ibidem, p. 48.

(80) Ibidem, pp. 49-50.

(81) Ibidem, pp. 53-54.

(82) Ibidem, p. 50.


De la cueva al papel. La zambra granadina vista por la literatura y la prensa en torno a 1922 (I)

Tras cumplirse cien años desde la actuación de un grupo de danzas del Sacromonte en el Concurso de Cante Jondo de 1922, este artículo se propone estudiar el reflejo de la zambra granadina en los textos periodísticos y literarios escritos en torno a esa fecha. Con este fin se ha realizado un rastreo de la prensa española en el periodo que va de 1918 a 1930. Se han consultado diarios y revistas, tanto de Granada como de otras provincias, e incluso de tirada nacional (1).

Actuación de la zambra gitana en el Concurso de Cante Jondo de Granada. (Granada Gráfica, agosto de 1922, p. 18).

Actuación de la zambra gitana en el Concurso de Cante Jondo de Granada (Granada Gráfica, agosto de 1922, p. 18).

Fruto de esa búsqueda, se han hallado numerosas referencias que dejan constancia de la gran popularidad de que gozaba la zambra en aquellos años, quizás en parte debido a la enorme repercusión del certamen, que fue objeto de una amplia cobertura periodística. Algunas de las noticias y artículos encontrados son de índole meramente informativa y se limitan a ofrecer datos básicos sobre la celebración de una zambra; mientras que otros, de carácter más subjetivo, se recrean en la descripción de los ambientes, los tipos y los bailes.

De los primeros se deduce que en la etapa objeto de nuestro estudio la zambra, además de constituir en su entorno natural un importante reclamo turístico, estuvo presente en numerosos escenarios españoles, interpretada por grupos de gitanos granadinos o bien por artistas de diversa procedencia, no necesariamente flamencos. Por su gran atractivo visual, distintas troupes de variedades incluyeron números de zambra en sus repertorios y esta constituyó un fin de fiesta habitual en los espectáculos de ópera flamenca. También por ese motivo, la encontramos en un buen número de obras dramáticas que se llevaron a escena en aquel tiempo, en las que solía desempeñar un papel decorativo, sin gran significación en el desarrollo de la trama.

No obstante, para el objeto de nuestro trabajo consideramos más relevante el segundo grupo de textos, que son los que aportan una visión literaria sobre la zambra. A continuación se exponen con detalle las conclusiones obtenidas a partir del análisis de todo el material recopilado.

Pastora Imperio en su Zambra gitana (La Mañana, 7-2-1918).

Pastora Imperio en su Zambra gitana (La Mañana, 7-2-1918).

1. La zambra gitana triunfa en los escenarios españoles

En las salas teatrales de toda España está presente la zambra, tanto la “genuina”, representada por las gitanas y gitanos del Sacromonte, como sus imitaciones, a cargo de artistas de prestigio -Pastora Imperio o Dora la Cordobesita, entre otras- o incluso de troupes de variedades.

1.1. La zambra gitana granadina

Las noticias recopiladas hablan de la zambra como atracción turística de primera magnitud, y visita obligada para las grandes personalidades, tanto españolas como extranjeras, que llegan a la ciudad de Granada. Los diputados Eduardo Moreno Agrela y Félix Sánchez Eznarriaga (2), el primer ministro británico David Lloyd George (3), los príncipes de Egipto (4), el príncipe heredero de Italia Humberto de Savoia (5), el Rey de Suecia (6), el príncipe de Gales y su hermano (7), el director del diario La Razón de Argentina (8), el escritor Eduardo Marquina (9), el académico Félix Llanos (10) y la hija de Benito Mussolini (11) son algunos de los ilustres visitantes que en esos años asistieron al espectáculo de la zambra gitana granadina, bien en las mismas cuevas del Sacromonte, bien en otro tipo de emplazamientos, como el hotel Alhambra Palace o algún carmen particular.

También disfrutaron de ella distintos grupos de congresistas, excursionistas, estudiantes y profesores ‒cabe mencionar a los asistentes a un congreso postal (12) y otro de oleicultura (13), a la Sociedad Excursionista Malagueña (14) y a varios representantes de la Universidad americana (15)‒, así como los marinos argentinos del crucero Buenos Aires (16).

El poeta eduardo Marquina rodeado de las artistas de la zambra (Granada Gráfica, mayo de 1924, p. 38).

El poeta Eduardo Marquina rodeado de las artistas de la zambra (Granada Gráfica, mayo de 1924, p. 38).

Del mismo modo, la zambra gitana del Sacromonte, protagonizada por artistas como los Amaya, los Hidalgo o los Heredia, estuvo presente en numerosas funciones y festivales organizados en la plaza de toros o en los distintos teatros de la ciudad. A veces se trataba de eventos benéficos, como las fiestas en favor de la Asociación de Caridad celebradas en el coso taurino en 1922 (17) y 1923 (18), o de agasajos a ciertas personalidades o colectivos. Tómese como ejemplo el festival en honor de las fuerzas expedicionarias repatriadas que tuvo lugar en el Coliseo Olympia, y en el que intervinieron las “Hermanas Mayas con sus vistosos bailes” (19).

En el Concurso de Cante Jondo de 1922, celebrado en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra, el grupo de las Gazpachas puso el broche a las dos jornadas con números como la cachucha (20) o el robao, y en su actuación final contó con la intervención estelar de Juana la Macarrona, “que estuvo tan inmensa como de costumbre” (21).

A raíz de su participación en el evento, la zambra gitana del Sacromonte fue requerida para actuar en varios programas de variedades que se ofrecieron en la plaza de toros de Granada en los meses de junio y julio de ese mismo año, y en los que compartieron cartel con artistas de tanto prestigio como la Niña de los Peines (22).

Los marinos argentinos, y miembros del cuerpo diplomático y del Centro Artístico, junto a las gitanas de la zambra. Foto Vidal (Región, 22 de abril de 1936, p. 4).

Los marinos argentinos, y miembros del cuerpo diplomático y del Centro Artístico, junto a las gitanas de la zambra. Foto Vidal (Región, 22 de abril de 1936, p. 4).

Los ecos del certamen también llegaron hasta la Villa y Corte, donde se celebró, en el Club Parisiana, una reedición de la fiesta del cante jondo a beneficio de la Asociación de la Prensa. Tras varios números de varietés, intervinieron los protagonistas del evento granadino –Chacón, Montoya, Diego Bermúdez y Pavón, entre otros-, y cerró el espectáculo la zambra gitana del Sacromonte, con el siguiente elenco:

“Dolores Amaya, ‘la Capitana’; María, Pepa y Paca Amaya, ‘Hermanas Gazpachas’; María Fernández, ‘la Jardín’; Magdalena Molina, ‘Flor del Monte’; Trinidad Fernández, ‘la Chata la Maestra’; María Amaya, ‘la Tempranica’; Dolores Cortés, ‘la Parriza’, y Paca Fernández, ‘la Finitú’.
Tocadores de guitarra y bandurria, hermanos Hidalgo, ‘Niños del Albaicín’ y Antonio ‘el Cotorrero’” (23).

En los años siguientes esta agrupación continuó presentándose con cierta frecuencia en los teatros, en el coso taurino y en otros espacios (24) de Granada, tanto públicos como privados. Asimismo, distintos conjuntos de zambra gitana llevaron su arte a otras ciudades. En 1923 un grupo del Albaicín actuó en la plaza de toros de Málaga con motivo de las fiestas de agosto (25) y en 1924 se pudo ver en el Parque de Montjuich de la Ciudad Condal “una auténtica zambra gitana” (26). En 1925 “la verdadera zambra gitana del Sacro-Monte”, bajo la dirección del guitarrista Mariano Morcillo, llevó sus cantes y bailes al coso de Almería (27).

La zambra gitana representada en el Teatro Parisiana de Madrid en el festival de la Asociación de la Prensa. Foto Ortiz (Diario de Barcelona, 11 de agosto de 1922, p. 4).

La zambra gitana representada en el Teatro Parisiana de Madrid en el festival de la Asociación de la Prensa. Foto Ortiz (Diario de Barcelona, 11 de agosto de 1922, p. 4).

En 1927 el grupo de los hermanos Hidalgo y las hermanas Gazpachas actuó en el Stadium América (28) y en el Salón San Lorenzo de Córdoba (29), para amenizar la proyección de la película El niño de oro. Un año más tarde, en esa misma ciudad, la zambra granadina se presentó en el Teatro Duque de Rivas (30) y constituyó el plato fuerte del festival celebrado por la Asociación de la Prensa en la huerta ‘El Tablero’ (31).

Asimismo, en 1929, estuvo presente en los Jardines del Buen Retiro de Madrid (32) y en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (33); y en 1930 viajó a Barcelona para actuar en la Semana Andaluza celebrada en el Pueblo Español de Montjuich, compartiendo programa con los Campanilleros de Bormujos y el cuadro de bailes de maestro sevillano Manuel Real (34). El grupo elegido para este evento tenía como figuras destacadas a las hermanas Gazpachas y a la mítica cantaora Anilla la de Ronda.

Notas:

(1) La búsqueda de la prensa objeto de estudio se ha realizado en las siguientes hemerotecas digitales: Biblioteca Nacional de España, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Archivo ABC, Biblioteca Virtual de Andalucía, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Biblioteca Digital de Castilla y León, Filmoteca de Cataluña, Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid, Hemeroteca Municipal de Sevilla, Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla, Biblioteca Digital de la Diputación de Almería, Arxiu Historic de la Ciutat de Barcelona y Archivo Municipal de Cartagena.

(2) Noticiero Granadino. (31 de mayo de 1922). Sánchez Eznarriaga, 1.

(3) Diario de la Marina. (9 de enero de 1923). Lloyd George en Andalucía, 1.

(4) El Defensor de Granada. (15 de julio de 1924). La verbena de esta noche, 1.

(5) El Defensor de Granada. (10 de octubre de 1924). La zambra gitana en el Palace, 1.

(6) La Opinión. (24 de abril de 1927). El Rey a Madrid, 2.

(7) ABC. (4 de mayo de 1927). Los príncipes ingleses en Granada, 15.

(8) El Guadalete. (30 de enero de 1925). El doctor Sojo, 2.

(9) Granada Gráfica. (mayo de 1924). Un homenaje. Inauguración, 38.

(10) El Defensor de Granada. (18 de mayo de 1928). En el carmen de San Antonio. La merienda en honor de don Félix Llanos Torriglia, 1.

(11) El Noticiero Gaditano. (25 de septiembre de 1929). La estancia de la hija de Mussolini en Granada.- Presencia una zambra gitana, 3.

(12) Gaceta del Sur. (26 de noviembre de 1920). Excursión a Granada, 1.

(13) El Noticiero Sevillano. (16 de diciembre de 1924). Una zambra en Granada, 6.

(14) Zaragüeta. (12 de julio de 1925). Comentario de la semana por Zaragüeta. La Unión Ilustrada, 5.

(15) El Defensor de Granada. (23 de julio de 1925). La Comisión Americana, 3.

(16) Los marinos fueron obsequiados con un té en el Generalife, amenizado por un sexteto de cuerda.
“Después las castizas ‘cañís’ María Maya (a) ‘La Jardín’ y María Amaya (a) ‘La Punticas’, pintorescamente ataviadas y acompañadas por el ‘tocaor’ Paco ‘El Gitano’, lucieron su garbo en unas danzas gitanas que agradaron bastante a la concurrencia, singularmente ‘La cachucha’” (Noticiero Granadino, 18 de abril de 1926, p. 1).

Al día siguiente, en “la cueva de los Maya, enclavada en el delicioso camino que conduce al Sacro Monte fueron invitados los simpáticos marinos de la Argentina a la zambra gitana que en su honor había preparado el Centro Artístico. […]
Hubo su mijita de ‘cante jondo’, danzas gitanas y todo aquello que los cañís saben ejecutar” (Gaceta del Sur, 20 de abril de 1926 p. 1).

(17) El Defensor de Granada. (21 de junio de 1922). Festival pro Asociación de Caridad en la Plaza de Toros, 1.

(18) Noticiero Granadino. (5 de junio de 1923). La Fiesta a beneficio de la Asociación Granadina de Caridad, 1.

(19) Noticiero Granadino. (21 de mayo de 1922). Un festival, 1.

(20) La Publicidad. (14 de junio de 1922). El ‘cante jondo’, 2.

(21) De la Fuente, N. (14 de junio de 1922). El Concurso de ‘Cante Jondo’. El Defensor de Granada, 7.

(22) Noticiero Granadino. (19 de julio de 1922). Plaza de Toros. Niña de los Peines, 3.

(23) La Publicidad. (4 de agosto de 1922). La fiesta del ‘cante jondo’, 3.

(24) En 1923, la “auténtica e inimitable Zambra gitana del Sacro-Monte” actuó en el Teatro del Gran Capitán (El Defensor de Granada, 10 de junio de 1923, p. 4). Al año siguiente se la pudo ver en varias ocasiones en la plaza de toros (Gaceta del Sur, 3 de julio de 1924, p. 3; El Defensor de Granada, 12 de julio de 1924, p. 4), en la Placeta de Gracia (El Defensor de Granada, 25 de junio de 1924, p. 3) y en el carmen de San Antonio (Gaceta del Sur, 14 de agosto de 1924, p. 3). La presencia de las hermanas Gazpachas y los hermanos Hidalgo es una constante en casi todas esas formaciones.
En 1925 una zambra gitana tomó parte en los actos organizados por el cuarto regimiento de artillería para celebrar la festividad de Santa Bárbara (Gaceta del Sur, 4 de diciembre de 1925, p. 1) y en 1926 “las castizas ‘cañís’ sacro montanas estuvieron bien de verdad” en una zambra ofrecida en la plaza de toros (El Defensor de Granada, 13 de septiembre de 1926, p. 1).

(25) La Publicidad. (1 de agosto de 1923). Las fiestas de Málaga, 1.

(26) Diario de Barcelona. (22 de junio de 1924). El festival del Parque de Montjuich, 40.

(27) La Independencia. (26 de agosto de 1925). En la Plaza de Toros, 2.

(28) Diario de Córdoba. (28 de junio de 1927). Stadium América, 2.

(29) Diario de Córdoba. (1 de julio de 1927). Salón San Lorenzo, 2.

(30) Diario de Córdoba. (16 de mayo de 1928). Teatro Duque de Rivas, 2.

(31) Diario de Córdoba. (13 de mayo de 1928). La feria de mayo. La fiesta de los periodistas, 2.

(32) Heraldo de Madrid. (20 de julio de 1929). Jardines del Buen Retiro, 5.

(33) El Imparcial. (15 de junio de 1929). La Exposición de Sevilla, 4.

(34) El Noticiero Universal. (16 de junio de 1930). Semana Andaluza, 6.


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (II)

A finales de mayo de 1921, los Ballets Rusos presentan su ‘Cuadro Flamenco’ en el Prince’s Theatre de Londres, donde obtiene “un éxito instantáneo” (The Era, 8-6-1921) (1), con una puesta en escena idéntica a la que tanto gustó en París:

“… La actuación se desarrolla sobre una tarima elevada -un pequeño escenario dentro del escenario- que da la impresión de una pequeña reunión en una antigua posada rural española. Los artistas están sentados en círculo, tocando la guitarra y las palmas, y se levantan por turno en varios bailes, mientras que una de las mujeres de vez en cuando entona lastimeros cantes” (The Illustrated London News, 11-6-1921).

Representación de 'Cuadro Flamenco' (The Illustrated London News, 11-6-1921)

Representación de ‘Cuadro Flamenco’ (The Illustrated London News, 11-6-1921). La Minerita, sentada, en el centro.

Además del exotismo de las danzas españolas, de clara reminiscencia oriental, a los cronistas británicos les llaman poderosamente la atención los aires ejecutados por “una extraña cantaora plañidera, La Minerita” (The Era, 8-6-1921):

“… La tonalidad del cante, la armonía del zapateado y las palmas, la ejecución viril de los bailes, y la riqueza de carácter y de detalles son inconfundibles” (The Illustrated Sportive and Dramatic News, 11-6-1921).

“… Dos guitarristas y una cantaora se encargan de toda la música, pero la cantaora es de un tipo desconocido en Londres. Emplea timbres que son exóticos, y que algunos pueden considerar de gusto adquirido, pero emplea esos tonos duros con una flexibilidad y un poder de sugestión que recuerdan a la canción oriental…” (Pall Mall Gazette, 31-5-1921).

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en 'Cuadro Flamenco' (The Sketch, 15-6-1921)

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sketch, 15-6-1921)

La prensa española también se hace eco del triunfo de nuestros compatriotas, si bien atribuye el mérito musical al maestro Rodríguez y, por supuesto, a la voz de Antonia García:

“… El éxito ha sido, sobre todo, de los artistas que lo interpretan, sacados de la más pura entraña ‘cañí’, todos del contorno de Cádiz y Sevilla. Realmente ha sido un gran consuelo para nuestro bazo oír a Manolo Rodríguez levantar en su guitarra el espectro apasionado y melancólico de Andalucía, al que Antonia la Minerita presta la voz estridente y desesperada de la copla y del jipío, que erizan el vello como el himplar de la pantera oído en la noche, mientras María del Albaicín cimbrea en el tablado la cenceña maravilla de su cuerpo gitano…” (La Voz de Menorca, 13-7-1921; tomado de El Sol).

Rojas y Tejero en 'Cuadro Flamenco' (The Sphere, 2-7-1921)

Rojas y Tejero en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sphere, 2-7-1921)

Nuevos éxitos fuera y dentro de nuestras fronteras

Tras pasar unos días de asueto en Sevilla, a principios de septiembre La Minerita regresa a la capital británica para una nueva presentación del ‘Cuadro Flamenco’, esta vez, en el London Coliseum. Su modo de decir el cante, para bien o para mal, no deja indiferente a la crítica:

“… El ‘Cuadro Flamenco’ […] comienza con una fila de artistas sentados en sillas en medio del escenario. Los dos guitarristas empiezan a tocar; la solista emite un grito extraño y discordante, y los otros artistas tocan las palmas. Poco a poco la emoción se va acumulando, y un bailarín se levanta y ejecuta una serie de giros con movimientos de rodilla. El público pronto se deja llevar por la emoción y el ritmo insistente de la música, pero el lunes la galería se rió de la voz estridente de la cantaora” (Gloucester Citizen, 7-9-1921).

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

“En el Coliseum, cantes populares y bailes de España. Se disfruta intensamente con La Minerita, con su voz extraña y poderosa que domina, hábilmente dirigida, el ruido del baile y a todos los de la orquesta” (Le Ménestrel, 21-10-1921).

En el mes de diciembre, ya de vuelta en España, Antonia García conquista con sus malagueñas y soleares al público del Lion d’Or de Almería. La acompaña a la guitarra su inseparable Manuel Rodríguez. La crítica no puede ser más favorable:

“Manolo Rodríguez y la ‘Minerita

Con decir que son dos verdaderos artistas; dos figuras sobresalientes en este arte tan difícil, complejo, popular, cumpliríamos con el deber que impone la crítica justa imparcial; pero he aquí que esta pareja merece algo más que la reseña somera y escueta.

Es Manolo Rodríguez un mago de la guitarra, de este instrumento difícil en cuyas cuerdas vibra el alma popular, condensada en los sones sentidos de unas ‘malagueñas’ o unas ‘soleares’.

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Mas después del preludio, que templa el ánimo del auditorio, surge la voz sentida, armoniosa, de La ‘Minerita’, que pone toda su alma de artista en las estrofas de sus cantares.

Yo que soy profano en este arte […], he experimentado una intensa emoción al escucharla; diríase que su voz al llenar de armonías el salón tráenos a la mente todas las evocaciones de nuestras pasadas glorias.

Debo, pues, a esta incomparable pareja un rato imborrable que ha sido a modo de comunión artística. Bien merecidos son los aplausos que el público tributa a estos artistas que diariamente ofician en el altar de las musas populares” S. Sergio (Diario de Almería, 20-12-1921).

Artista de primera fila

En 1922 la prensa sitúa a La Minerita en Almería y Málaga, acompañada por el maestro Rodríguez; y en junio del año siguiente la encontramos en el Teatro Portela de Sevilla, donde forma parte del cuadro flamenco que interviene en el sainete andaluz El niño de oro, de José María Granada. También figuran en el elenco la cancionista La Macarena y las bailaoras La Roteña y La Loli (La Unión, 29-6-1923) (2).

Teatro Portela de Sevilla

Teatro Portela de Sevilla

Unos meses más tarde, Antonia García participa en la “fiesta del cante jondo” que se celebra en la Plaza de Toros de Almería, bajo la dirección del Maestro Otero, con el siguiente reparto:

“… Tomaron parte en la fiesta las bailarinas Lola Blanco, Paquita Cano, Manuela Álvarez, Antonia Jiménez, Isabel Araujo, Magdalena Lara y Dolores Romero.

Bailarines, Manuel del Castillo, Juan Cadarso, Trío A.B.C. y Luis Sopeña.

Bandurria, Manuel Gómez; laúd, José Mesa Quintana.

Cantadoras.- La Minerita y Niña de las Saetas.

Cantadores.- Niño de las Marianas y Niño Cañete.

Guitarrista.- Manuel Rodríguez.

Todos estos artistas bajo la dirección del maestro Otero, pusieron de manifiesto sus extraordinarias facultades para el arte a que se dedican, haciendo verdaderas filigranas…” (Diario de Almería, 21-8-1923).

Plaza de Toros de Almería, años 20

Plaza de Toros de Almería, años 20

En octubre de 1923, Antonia y su guitarrista se presentan en el Salón Ramírez de Córdoba, y en marzo del año siguiente la prensa los sitúa en Colloto (Asturias), junto a una compañía de variedades en la que destaca el bailaor ‘Churri el Bonito’. “Todos los artistas sin excepción han sido muy aplaudidos” (La Voz de Asturias, 12-3-1924).

En el mes de junio, en una fiesta andaluza organizada por el Centro Artístico en el Palacio de Carlos V de Granada, La Minerita comparte cartel y escenario con artistas de primerísimo nivel, como La Niña de los Peines o Soledad Miralles:

“… Concurrió tal muchedumbre, que el Palacio era insuficiente para contenerla, dando en ella la nota más alegre y simpática numerosas y bellísimas mujeres ataviadas al estilo de la tierra. La Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro Saco del Valle, tuvo a su cargo la parte musical. En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina.

La fiesta terminó de madrugada” (La Voz, 23-6-1924).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) Las noticias de la prensa sevillana han sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (II)

En junio de 1912, Rafaela Valverde continúa con su intensa gira, que la lleva a CórdobaCádiz o Alicante, entre otros destinos. En esta última ciudad, la prensa local dedica alguna crítica desfavorable a la bailaora, aunque sin duda se trata de una excepción, a juzgar por el resto de referencias aportadas:

La Tanguerita es una bailarina joven y graciosa, con una indumentaria detonante, pero en su labor artística escasean los aplausos. Los bailes son conocidos, y aunque fueron bien bailados, no pueden llenar cumplidamente la misión de un aliciente escénico” (El Popular, 26-6-1912).

“El ventrílocuo Ferri y la ‘Tanguerita’ son cada noche más aplaudidos” (Diario de Alicante, 29-6-1912).

Rafaela Valverde, La Tanguerita (Eco Artístico, 1913)

Rafaela Valverde, La Tanguerita (Eco Artístico, 1913)

Nuevos éxitos por toda España

En noviembre de 1912, Rafaela Valverde -“una excelente artista”, según Eco Artístico (5-11-1912)- triunfa en Albacete y poco después debuta en Barcelona, donde “la hermosa y genial” bailaora sigue cosechando éxitos en distintas salas, como Edén Concert, la Gran Peña, Poliorama o el Teatro Arnau.

En enero de 1913, la fama de Rafaela se extiende por todas las regiones españolas; y su talento y profesionalidad están fuera de toda duda. Tras su paso por Palma de Mallorca, las rotativas vuelven a llenarse de parabienes para la artista.

“Teatro Balear.- La Tanguerita, bailarina excelente, está siendo objeto de continuadas muestras de entusiasmo por parte del público que acude a diario a este Coliseo.

Domina La Tanguerita todo el repertorio de bailes y los interpreta con sumo arte.

No en balde La Tanguerita disfruta de justo renombre en el mundo de las varietés, siendo solicitadísima por todas las Empresas” (Eco Artístico, 25-1-1913).

En el mes de abril, La Tanguerita regresa al Salón Novedades de Málaga, donde su triunfo es más que sonado. A juzgar por las alabanzas que le dedica la revista Eco Artístico, Rafaela Valverde se ha convertido en una auténtica estrella del baile flamenco, que goza del reconocimiento unánime de la crítica y el público.

“Es una artista que no escucha por doquier más que entusiastas ovaciones por su labor, digna de las mayores alabanzas.

Domina La Tanguerita de modo magistral todos los bailes flamencos, y su nombre es conocido del público madrileño con ventaja, pues fue aplaudida en los principales Salones de la Corte.

Recientes están los triunfos de La Tanguerita en el Salón Novedades de Málaga; cuantos presenciaron la labor de esta bailarina coincidieron en sus juicios, y obraron con justicia al otorgarla (sic) aplausos sin reservas.

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Rafaela Valverde, la Tanguerita

Y, como en Málaga, en todas las provincias donde La Tanguerita puso su planta obtuvo el mismo éxito, pudiendo calificar su tournée, sin temor a incurrir en exageraciones, de verdaderamente brillante.

La Tanguerita sabe además vestir con propiedad todos sus bailes, y es, en suma, una artista que confirma cuanto se diga en alabanza suya y por quien las Empresas andan bebiendo los vientos.

Solamente nos queda mandar desde estas columnas nuestro más sincero aplauso a La Tanguerita, dominadora del baile flamenco y que ocupa por derecho propio un puesto preeminente en el género de varietés” (Eco Artístico, 25-4-1913).

Barcelona como talismán

En el mes octubre de 1913, Rafaela Valverde debuta en el Kursaal de Reus y poco después se presenta en el Teatro Circo Barcelonés. A partir de ese momento, la artista desarrolla la mayor parte de su actividad artística en la ciudad condal, con apariciones en otras localidades de la cuenca mediterránea, tales como Sabadell, Cartagena o Valencia. En todas ellas, sus actuaciones se cuentan por éxitos, de los que dan testimonio los ‘papeles’ de la época. Veamos algunos ejemplos:

“Ha reanudado sus tareas artísticas, después de haber estado retirada de la escena, la notable artista La Tanguerita, que comenzará su tourneé por Sabadell, en uno de cuyos principales Teatros debutará, obteniendo, como es justo, los aplausos a que se ha hecho acreedora” (Eco Artístico, 15-11-1913).

Sabadell. Cine Cervantes.- Las más importantes atracciones pasan por este local, actuando La Tanguerita, creadora de sus bailes gitanos, que ha cosechado muchos aplausos” (Eco Artístico, 5-2-1914).

Cartagena. Pabellón ‘El Brillante’.- Comenzó la temporada de invierno en este Cine con el debut de un guitarrista, un cantador de flamenco y la bailarina La Tanguerita.

[…] en cuanto a La Tanguerita, su éxito estaba descontado, siendo ovacionada constantemente” (Eco Artístico, 25-9-1914).

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

Tablao Villa Rosa (Archivo Historico de Barcelona)

En esos años, Rafaela Valverde frecuenta distintas salas de Barcelona, como el Trianón, el Teatro Arnau -en este coliseo “La Tanguerita también es de las que hacen subir el termómetro con sus garrotines y demás bailes de salón” (Papitu, 30-12-1914)-, el Gran Salón Doré o el Folies Bergere, donde coincide con Julia Borrull. Ello no le impide trabajar también en otros lugares, como Valencia y Orihuela (Alicante). Su presencia en esta ciudad supone “una verdadera revolución”. (1)

La Tanguerita es la mejor artista que hemos visto en Orihuela desde hace mucho tiempo; tiene gracia, soltura, gran agilidad y además sabe muy bien lo que baila. La Tanguerita es una artista que seguramente escalará muy pronto los primeros puestos del arte que cultiva” (Ciudadanía, 24-8-1915).

En noviembre de 1915, y de nuevo en mayo del año siguiente, Rafaela actúa en el Kursaal Central de Sevilla. Allí comparte cartel con el Niño Medina, y con distintas artistas del género ínfimo. También se presenta en varias ocasiones en Tortosa (Tarragona) y obtiene “un éxito sin precedentes” en distintos locales barceloneses, como el Teatro Euterpe, el Salón Doré o el Montecarlo.

“En el Cine Doré ha sobresalido La Tanguerita, que es una bailarina de primer orden, ejecutando danzas gitanas. Ha gustado muchísimo” (Diario de Tortosa, 27-3-1916).

Durante el verano de 1916, Rafaela Valverde se presenta en varias salas madrileñas, como el Hotel Palace, el Teatro Romea o el Kursaal de Ciudad Lineal, donde comparte cartel con su profesor, El Tanguero. La “excepcional” artista “sigue sumando triunfos cada vez que actúa, porque es ‘gente’ en los diferentes bailes que cultiva” (La Acción, 25-7-1916).

En el mes de agosto, La Tanguerita presenta en Ciudad Real su “Fiesta andaluza”, dirigida por el genial guitarrista Ramón Montoya, y en la que también interviene la cantaora La Trianera. La prensa de su ciudad natal no escatima en elogios para ella:

“Otra artista no menos castiza […] es la bailarina gentilLa Tanguerita’, que no baila sino que borda y vuela sus bonitos y gitanos bailables. Se hizo anoche muy simpática nuestra paisanita” (El Pueblo Manchego, 14-8-1916).

La Tanguerita […] es la reina del baile. Es una mujer de acero; es una bordadora del arte coreográfico” (El Pueblo Manchego, 16-8-1916).

Una estrella más en el firmamento flamenco de Barcelona

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

En noviembre de ese mismo año, La Tanguerita, Ramón Montoya y La Trianera llevan su espectáculo a La Coruña. Durante todo el año siguiente, Rafaela Valverde continúa recorriendo la geografía española de punta a punta, y a partir de marzo de 1918 volvemos a encontrarla de manera más o menos permanente en la ciudad condal, donde se concentra un buen número de artistas flamencos de primer nivel.

“En el Paralelo, en la barriada más flamenca de Barcelona, les ha dado por lo flamenco. […] En el Novelty se han traído al Mochuelo, Adela Cubas, Eloísa Carabonell y Negris, y vaya baile y guitarreo y canto por todo lo alto […].

y enfrente, en el Madrid Concert, para no ser menos, han inaugurado con Juanito Relámpago, el Batato […], La Tanguerita, El cojo de Málaga y otros elementos de esta clase, un cuadro andaluz, que ríanse ustedes de la Venta Eritaña, La Victoria, Antequera, Villa Rosa y Guadaira, con sus emparraos y sus macetones y sus alegrías” (Eco Artístico, 15-4-1918).

NOTA:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.