Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Juana la Macarrona en los escenarios europeos (VI)

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1908 el público parisino puede volver a saborear el arte de Juana la Macarrona. La jerezana se anuncia junto a Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, entre otros artistas, en el music hall Bal Tabarin, sito en el número 36-38 de la Rue Victor-Massé. Según la Guide des plaisirs à Paris de 1908, se trata de una sala “muy bonita y deliciosamente decorada”, en la que “se bailan los nuevos bailes, pero el viejo cancán no se ha olvidado”, y a la que acuden “muchas bonitas mujeres”.

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

La Macarrona bailando en Madrid (Nuevo Mundo, 24-9-1911)

Las gacetillas dan cuenta del gran éxito obtenido por los flamencos:

“BAL TABARIN.- Este music hall aún posee el récord de todos los éxitos; cada noche, Antonio de Bilbao, Manuel Giménez, la célebre Macarrona y su compañía española obtienen un triunfo sin igual; nunca este brillante establecimiento ha tenido un conjunto tan perfecto” (Le Journal, 8-11-1908). (1)

“Todas las noches, la célebre Macarrona y su compañía de bailarinas españolas obtienen un éxito colosal, y Antonio de Bilbao y Manuel Giménez, en su baile flamenco, cada noche deben hacer un bis” (Gil Blas, 19-11-1908).

En el mes de diciembre, Juana Vargas y sus compañeros simultanean sus actuaciones en el Bal Tabarin con su presentación en otros locales. El día 11 ilustran con sus bailes la conferencia sobre Andalucía pronunciada por el escritor René Maizeroy en la sala Femina:

“Será una auténtica evocación de España con sus bailes tan extraños de gitanos, con sus canciones de amor acompañadas por las guitarras y las castañuelas, la conferencia en la que el Sr. René Maizeroy contará mañana, en Femina, sus sensaciones sobre Andalucía. La Macarrona, Antonio de Bilbao, la Saravia, etc., bailarán el tango y el zapateado. La bella Fornarina también está en el programa de esta fiesta” (Le Gaulois, 10-12-1908).

Durante las fiestas navideñas, la compañía presenta en el Teatro Olympia el montaje Noël à Séville (Navidad en Sevilla), una “sorprendente fantasía española de los Sres. Maizeroy y Valverde”, con el siguiente elenco: “Canciones de España por la Fornarina; bailes boleros y flamencos por la Macarrona, Antonio de Bilbao, Mojigongo, las señoritas Carmen, Salvita, Encarnación, Graciela, Emilia y Aurora Bellini, Paco Fernández y sus guitarristas” (Gil Blas, 25-12-1908). A causa del gran éxito obtenido en su presentación, el día de Nochebuena, se ofrecen varias sesiones más del espectáculo.

Entre la flor y nata de la cultura parisina

En febrero de 1909, también en la capital del Sena, Juana Vargas ameniza con su baile la fiesta española ofrecida por el pintor Ignacio Zuloaga en su taller de Montmartre. A ella asisten importantes personalidades procedentes de distintos países, como la esposa y la amante -Natalie de Goloubeff- del escritor Grabriele D’Annuzio, y la mujer del literato Catulle Mendès.

El pintor Ignacio Zuloaga

El pintor Ignacio Zuloaga

El cronista de L’Écho de Paris, que firma como Sparklet, se recrea en el baile de La Macarrona, a quien describe como un ser siniestro y cargado de fealdad, hasta el punto de compararla con Jeanne Veber, una asesina en serie que actuaba en Francia por aquellos años:

“La mujer está recogida sobre sí misma como un gnomo, con las piernas arqueadas, la punta de los pies hacia fuera, los talones golpeándose, las manos levantando a puñados la falda de volantes recubierta por el mantón de largos flecos. Es tan pequeña que la tomaríamos casi por una enana y que su rostro llega a la altura del de las mujeres sentadas en círculo a su alrededor. ¿Qué edad tiene? Los más perspicaces se equivocarían, pero digamos rápidamente que a primera vista aparenta al menos cuarenta años. Se parece bajo sus fardos a Jeanne Veber; un pliegue que parte de las aletas de la nariz cae hasta las comisuras de los labios y hace aparecer las mejillas flácidas y el rostro lúgubre. Sin embargo, de pronto, cuando el viejo e indolente acompañante, que ha terminado de ajustar su mandolina al hueco de su estómago y de afinar las cuerdas, ataca las primeras medidas de un baile, los ojos de azabache de la gitana lanzan relámpagos. Sus dedos dejan oír chasquidos precipitados que parecen truenos de una tormenta de la que sus ojos son el rayo. Los cabellos, separados sobre la frente, se levantan; el cuello tendido, ardiendo su cabeza negra como un reptil que fascina a una presa, Juana la Macarrona baila en medio de los golpes bruscos de sus tacones y de los castañeteos secos de sus dedos…

… El cansancio de agitarse y de lanzar con su voz ronca acentos salvajes acerca los rasgos de la bailaora a la fealdad escayolada, que, con las luces de gas, se vuelve siniestra, como una parodia de danza macabra” (L’Écho de Paris, 15-2-1909).

En La Feria, con los Borrull

También en la capital del Sena, en mayo de 1912 el guitarrista Amalio Cuenca abre junto a otros socios -entre los que se destaca el pintor Ignacio Zuloaga– el local La Feria, situado en el número 16 bis de la rue Fontaine, en pleno corazón de Montmartre. La decoración es obra de Jean-Paul Alaux, que crea una “sala de espectáculos-restaurante en un estilo hispano-moruno, cuyo efecto es fascinante” (Le Gaulois, 5-5-1912).

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

En él se ofrecen dos espectáculos diarios, uno a la hora de la cena y otro a medianoche, para los cuales el Señor “Cuenca, el empresario, llega de Sevilla con una destacable compañía de artistas famosos en el arte del baile y el cante, a la cabeza de la cual está La Macarrona” (Le Figaro, 7-5-1912). El elenco lo completan Faíco, Lola la Flamenca, La Patita y la familia Borrull al completo.

La inauguración de La Feria tiene lugar el 8 de mayo y es todo un éxito. Por el local desfila lo más granado de la sociedad y la cultura parisina -el pintor Léon Bakst; el coreógrafo Vaslav Nijinski o el empresario creador de los Ballets Rusos, Serge Diaghilev-; y también buena parte de la realeza y el cuerpo diplomático español.

Los bailes andaluces son muy apreciados por el público parisino:

“… toda la noche, famosos guitarristas y cantaores españoles, bailaores como Faíco y bailaoras como la Macarrona, se multiplican, en una auténtica fiesta de frenesí y de ritmos” (Gil Blas, 9-5-1912).

“Todo París desfila por La Feria, el famoso restaurante de día y de noche de la rue Fontaine. Los bailaores y bailaoras españoles, la Macarrona y la pequeña Concha, reciben cada noche aplausos entusiastas” (Le Gaulois, 15-5-1912).

“En La Feria de la rue Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía…” (L’Écho de Paris, 7-6-1912).

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, la prensa española, en su línea habitual en relación con el flamenco, se muestra bastante crítica con el espectáculo, por considerar que está pensado para guiris y que transmite la imagen de una España de charanga y pandereta:

“… el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas… ¡Caramba! y son muchas patadas para estar aguantándolas una hora.

… ahora menos que nunca podremos protestar cuando literatos y autores franceses nos ridiculicen… La España que ofrecemos en La Feria a los extranjeros es una España de estampa de caja de pasas, una España de pandereta

… esta España excepcional ni existe ni nos interesa a los españoles, que empezamos por no poder aguantar la vista de un bailaor… Pero tengamos en cuenta que La Feria no se ha hecho para los españoles, sino para que se recreen y solacen los extranjeros que no pueden evocar el nombre de España sin que surja, cruel y altiva, la figura de Carmen… Los extranjeros invadirán La Feria, aplaudirán locos las farrucas y los garrotines, escucharán curiosos las afiligranadas falsetas de Borrull, y así, exhibiendo esa España de Excepción, que empieza a avergonzarnos un poco, se ganarán bravamente la vida unos cuantos compatriotas nuestros…” (ABC, 3-6-1912)


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Carmen Díaz Molina, la elegancia del baile de Sevilla (II)

En marzo de 1907, Carmen Díaz es contratada en el Kursaal Central de Madrid, que inaugura la temporada de primavera con una compañía de variedades integrada por numerosos artistas internacionales, que ofrecen un “espectáculo animado y alegre, pero sin groserías ni procacidades”.

“En el género español se ha contratado lo más selecto; como cupletistas las atrayentes y populares Amalia Molina, Nieves Gil y la Argentina; como bailarinas la notable pareja hermanas Esmeraldas y Carmen Díaz” (El Imparcial, 1-3-1907).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 15-2-1910)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 15-2-1910)

Unas semanas más tarde, como cada año, la Asociación de la Prensa organiza la tradicional Fiesta del Sainete que organiza la en el teatro Español. En esta ocasión, Carmen Díaz y algunas de sus compañeras del Kursaal Central conquistan al público con sus bailes boleros:

Amalia Molina, Pepita Sevilla, las Esmeraldas, Concha la Morenita y Carmen Díaz, soberbiamente ataviadas, bailaron de modo incomparable varias danzas nacionales, que terminaron con unas agitadas boleras, evocadoras de antiguos y regocijantes recuerdos.

Los aplausos se oyeron, indudablemente, desde fuera del teatro” (El Liberal, 24-3-1907).

“Las boleras clásicas, bailadas primorosamente por las hermosas estrellas coreográficas Amalia Molina, hermanas Esmeralda, Pepita Sevilla, Carmen Díaz y La Morenita, gustaron mucho. Fue este uno de los momentos más castizos del espectáculo, y el de más novedad para el público del Español” (El País, 24-3-1907).

Los Sánchez Díaz

Poco después se inicia una nueva etapa en la carrera artística de Carmen Díaz, que comienza a presentarse formando pareja artística con el bailarín sevillano Enrique Sánchez Almansa.

En julio de 1907 ambos se anuncian en distintas salas madrileñas, como el Cinematógrafo Novedades, donde son “aplaudidísimos en sus bailables” (Café!!, 19-5-1907), y el teatro Parisiana. En este último local Carmen y Enrique, “cuyos éxitos ruidosos en el Kursaal son bien conocidos” (La Época, 31-7-1907), vuelven a coincidir con Amalia Molina, en una función organizada por la Asociación de la Prensa. El elenco lo completan otras afamadas artistas de variedades, como Candelaria Medina, Fornarina o Antonia la Cachavera.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (El arte del teatro, 15-8-1907)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (El arte del teatro, 15-8-1907)

La pareja Sánchez Díaz no tarda en conseguir el favor del público y de la prensa, que elogia su arte decente, refinado y culto, y la considera “una de las mejores parejas que aparecen hoy en los escenarios madrileños”.

“Su nombre en los carteles es garantía suficiente para asegurar el éxito de una Empresa, y sus bailes clásicos (y permítaseme la palabra) contrastan con lo chabacano y grosero de los que no ven arte en el tablado, y procuran excitar a los espectadores con sus movimientos de danzas lúbricas […].

Carmen Díaz y Enrique Sánchez invitan al aplauso desde que, ágiles, flexibles, asoman en el escenario su silueta de incansables bailarines, que agradecen mucho los entusiasmos del público y los pagan repitiendo sin malhumorados gestos, ni sonrisas de despectivo orgullo, los infinitos bailes de su vasto repertorio. […]

La prueba más elocuente de ello está en la simpatía que la notable pareja ha sabido captarse, no solamente por el público madrileño, en el que cuenta con numerosos admiradores, sino también en las poblaciones en las que se ha presentado, y en las que ha obtenido triunfos verdaderamente brillantes” (El arte del teatro, 15-8-1907).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 27-12-1911)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 27-12-1911)

Carmen y Enrique compaginan sus actuaciones en la Villa y Corte con las giras por provincias, con paradas en ciudades como Ávila, Alicante, Cartagena o Vigo. En todas ellas siguen cosechando aplausos y piropos:

“[Torrevieja] El domingo debutó la renombrada pareja de baile Carmen Díaz y Enrique Sánchez, que después de presentarse anoche ante el público del Salón Moderno, recibiendo ovaciones en todas las secciones, han aparecido esta noche en nuestro circo teatro alcanzando numerosos aplausos como premio a la labor artística que la joven pareja con tanta gracia y desenvoltura ejecutan (sic).

[…] el público […] seguramente volvería a llenar el teatro con tal de ver bailar la ‘farruca’ a esta pareja” (La Correspondencia de Alicante, 28-10-1907).

“Teatro Máiquez. Cada noche asiste más público al lindo coliseo de la calle de San Vicente en donde la notable pareja de baile español Carmen Díaz y Enrique Sánchez ejecutan maravillosamente los bailes de su vasto repertorio.

[…] es de lo mejor que en su clase existe en España.

Ella es joven, esbelta y graciosísima y baila con agilidad suma, y él también un notable artista coreográfico” (El Eco de Cartagena, 8-11-1907).

En febrero de 1908, Carmen Díaz toma parte, junto a otras afamadas artistas -como Amalia Molina, Nieves Gil o Pepita Sevilla– en el “concurso de cancán, machicha, cake-wall, farruca, garrotín, y cante y bailes andaluces, couplets, etc.” (ABC, 3-2-1908) organizado por la Sociedad La Bohemia en el teatro Lírico de Madrid.

Amalia Molina

Amalia Molina

Poco después se presenta, junto a su inseparable Enrique, en el Salón Regio de Madrid y, una vez cumplidos sus compromisos en la capital de España, la pareja continúa con su gira triunfal por ciudades como Zamora, Alicante, Cartagena o Zaragoza.

Carmencita y Enrique dislocaron a sus admiradores, que son innumerables, y también lograron ser aplaudidos con entusiasmo.

Todos los bailables merecieron los honores de la repetición y fueron muy celebrados” (Heraldo de Zamora, 6-4-1908).

“La notable pareja coreográfica Carmen Díaz y Enrique Sánchez, completando el cuadro, bailó magistralmente, en especial unas bonitas sevillanas que fueron ruidosamente aplaudidas.

Si Carmen y Enrique no tuvieran justamente cimentada su fama de consumados artistas, anoche la habrían ganado” (Heraldo de Zamora, 25-4-1908).

“[Alicante] la incomparable pareja de baile de Carmen Díaz y Enrique Sánchez tienen una parte brillantísima.

Estos excelentes bailarines, animados por la concurrencia, también bailaron anoche de un modo acabadísimo, recibiendo calurosos aplausos” (El Pueblo, 27-6-1908).

La aventura americana

Vista de Ciudad de México

Vista de Ciudad de México

Ese mismo verano, después de triunfar por toda España, Carmen y Enrique deciden ampliar sus horizontes, y ponen rumbo a América. En el mes de septiembre se presentan en el teatro Montecarlo, de Ciudad de México. Allí comparten cartel con la bailarina Fatima Henen, especialista en danzas egipcias, y no tardan en confirmar la gran fama cosechada en nuestro país:

“Cada día se ve más concurrido el amplio Salón Montecarlo, donde han cosechado numerosos aplausos Carmen Díaz y Enrique Sánchez, que hacen la pareja española de baile mejor que hemos visto.

Carmen Díaz es una joven de físico muy simpático, y agraciado, que baila admirablemente. Su compañero es un verdadero bailador de clásico estilo español” (El Tiempo, 23-9-1908).

Carmen Díaz está convirtiendo [el Montecarlo] en uno de los teatritos más populares de la ciudad. Sus bailes son típicamente españoles y de un gran nivel” (The Mexican Herald, 28-9-1908). (1)

Carmen Díaz […] tiene algo que ninguna otra bailarina de Ciudad de México posee en ese grado – Arte. Carmen Díaz es guapa y muy elegante […]. Sus bailes son clásicos y retratan la vida de la España de provincias de un modo que gustará al más crítico. […] Para los amantes de lo limpio y artísticamente correcto, ella es todo lo que se podría desear. Sus trajes son particularmente atractivos. […] En los grandes escenarios metropolitanos hay cientos de chicas que ahora son favoritas, pero no poseen ni la mitad de la gracia ni el arte de Carmen Díaz.

En sus bailes con Enrique Sánchez, la Srta. Carmen Díaz causa una muy buena impresión. Bailan muy bien juntos y sus pasos van perfectamente al unísono” (The Mexican Herald, 27-9-1908).


NOTA:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.