Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Carmen Díaz Molina, la elegancia del baile de Sevilla (y IV)

Triunfos en las Canarias

En junio de 1913, Carmen Díaz y Enrique Sánchez debutan en Las Palmas de Gran Canaria y varias semanas más tarde regresan a Tenerife, donde son recibidos con el mismo entusiasmo que en su primera visita. A decir de la prensa, la pareja “es lo mejor, si no lo único bueno, que por aquí hemos visto en el género de bailes” (Diario de Tenerife, 26-7-1913).

“Si de estos artistas pudiéramos decir que han mejorado su labor durante su ausencia, lo diríamos pero no cabe; el trabajo de esta pareja de baile siempre resulta nuevo y es que desde que aparecen en el proscenio el público reacciona y sigue con interés creciente las piruetas y pasos de los bailables, hasta que al terminar aplaude y aplaude como lo hacía anoche, sin cansarse y lamentando que no vuelva a alzarse el telón” (La Opinión, 22-7-1913).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco artístico, 15-3-1917)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco artístico, 15-3-1917)

Carmen y Enrique corresponden a esas atenciones y “se desviven por ahondar más el cariño que han encontrado en el público”, especialmente ella:

“guapa, hermosa, sugestiva, ligerita de sangre, de nervios sumamente sensibles, es tal el hechizo que causa, que con su sola presencia y la sonrisa con que siempre muestra el agrado que le causa el interés de sus espectadores, […] sale a ovación por número y jamás cansa” (Diario de Tenerife, 26-7-1913).

A su regreso a la península, la revista Eco artístico hace balance sobre la gira de Carmen Díaz y Enrique Sánchez por tierras canarias, que no ha podido ser más productiva. Han ofrecido un total de cuarenta funciones, con “subido sueldo”, al que hay que sumar las cantidades recaudadas en los beneficios celebrados antes de cada despedida, así como los regalos de sus admiradores, entre los que se cuentan “un reloj de oro con cadena del mismo metal, una bolsa de plata y un canario que ella adora”.

Este éxito económico sin duda obedece a la gran calidad artística de sus bailes, llenos de armonía, pureza y clasicismo; y, algunos de ellos, realmente singulares:

“Tienen dos números en cuya ejecución no ha habido aún quien pueda imitarlos: una danza húngara que realizan a compás de música y panderetas, a cuya terminación los públicos todos les brindan ovaciones emocionantes, y un pasodoble escrito para ellos expresamente, bailado también con panderetas, donde derrochan y dan a conocer maestría y talentos artísticos probatorios de su fama” (Eco artístico, 5-8-1913).

Nuevos éxitos en toda España

A partir de diciembre de 1913, el público barcelonés tiene la oportunidad de volver a disfrutar con los bailes genuinamente españoles de Carmen Díaz y Enrique Sánchez, que “son el ‘clou’ en eso de las castañuelas” (Eco artístico, 15-12-1913). (1)

Carmen Díaz Molina (Diario de Tenerife, 19-5-1913)

Carmen Díaz Molina (Diario de Tenerife, 19-5-1913)

Durante los meses siguientes puede verse a la pareja en ciudades como Badajoz o Sevilla. En mayo de 1915 regresan a Tenerife, donde son tan bien acogidos como la última vez:

“La reaparición de la notabilísima pareja coreográfica ‘Sánchez-Díaz’, hizo que anoche se llenase el local del Parque Recreativo […].

Los simpáticos artistas nos dieron a conocer algunos nuevos bailes, que han entrado a formar parte de su repertorio, así como otros, que, aunque ya conocidos, gustaron mucho.

Estos artistas, a la maestría con que ejecutan los diversos números que constituyen su vasto repertorio, unen lo bien que visten, lo sugestivo de la música y todas las condiciones que necesita un artista para triunfar. Ella sigue siendo la mujer hermosa de la vez anterior, y ambos, tan simpáticos y buenos coreógrafos.

El público les aplaudió frenéticamente al terminar cada número, obligándoles a interpretar otros varios” (El Progreso, 11-5-1915).

En enero de 1916, Carmen y Enrique comparten cartel con una de las grandes figuras del momento, su paisana Pastora Pavón, la Niña de los Peines. El escenario elegido es el Kursaal Central de Sevilla.

En esa época, la pareja Sánchez Díaz se prodiga bastante por la ciudad hispalense, entre otras localidades andaluzas, como Jerez de la Frontera o La Carlota (Córdoba), además de presentarse en el Casino des Restauradores de Lisboa.

Una artista consagrada

Cuando llevan ya una década presentándose juntos sobre los escenarios, Carmen y Enrique constituyen “una pareja de baile tan magistral, acabada, a la moderna, con un repertorio de tan distintos matices y una ejecución tan irreprochable, que con solo nombrarlos despertamos en el público el grato recuerdo de ovaciones otorgadas, de triunfos […] y de campañas en las que […] dejaron grabado con letras de oro en el umbral del templo de las varietés sus nombres atrayentes” (Eco artístico, 15-3-1917).

Carmen Díaz (Eco Artístico, 25-10-1917)

Carmen Díaz (Eco Artístico, 25-10-1917)

La crítica destaca su “sello personal”, su amplio repertorio de bailes magistralmente ejecutados, la “presentación de su trabajo”, “magnífica, suntuosa, de gusto sin límites”, así como su afán por aprender y renovarse constantemente.

Sin embargo, a pesar de los buenos resultados obtenidos, la pareja decide deshacer su unión y emprender nuevos caminos por separado. Así anuncia la prensa la noticia:

“Habiéndose disuelto la notable pareja de bailes Sánchez-Díaz, se presentará sola en lo sucesivo, con nuevo repertorio y vestuario, la hermosa y renombrada bailarina Carmen Díaz, que tantos triunfos ha logrado en su brillante carrera artística” (Eco artístico, 15-10-1917).

Aunque el anuncio tiene lugar en octubre de 1917, Carmen y Enrique aún continúan actuando juntos durante varios meses. Tras una nueva presentación en el teatro Romea de Madrid, se les puede ver sobre todo en el sur, en ciudades como Sevilla o Melilla.

Nueva etapa en solitario

En septiembre de 1918, encontramos ya a Carmen Díaz actuando en solitario, en el Salón Novedades de Málaga. La sevillana, que comparte cartel con las canzonetistas Emilia Navarro y Angustias la Gitana, entre otras artistas de variedades, “durante las diez noches de su actuación, ha gustado con delirio” (Eco artístico, 15-9-1918).

A finales de año, Carmen regresa a Madrid, donde actúa de manera simultánea en el Partenón y en el Gran Kursaal. En esta última sala, la sevillana vuelve a coincidir con una de las grandes maestras del baile flamenco, Juana La Macarrona:

“El espectáculo es culto y moral y en el elenco de artistas figuran números tan aplaudidos como Los Ramsan, excelentes acróbatas árabes; María Linares y Carmen Díaz, notables bailarinas; La Tempranica, famosa cancionista; Trío Gómez, titulados los reyes de la jota, y otros muchos de gran reputación, entre los cuales se cuenta un gran cuadro de canto y baile flamenco, del que forma parte el famoso tocador de guitarra, Luis Molina, el bailarín Faíco y la clásica y notable bailadora Juana La Macarrona” (El Liberal Arriacense, 21-12-1918).

Durante los dos años siguientes, Carmen desarrolla buena parte de su actividad artística en tierras andaluzas. Su nombre es habitual en la cartelera de distintos locales sevillanos, como el Kursaal Internacional, el Salón Imperial o el Moderno. De hecho, la artista sigue manteniendo su dirección permanente en el número 140 de la calle Feria. También tiene la oportunidad de disfrutar con su arte el público de ciudades como Cádiz, Córdoba, Jerez de la Frontera, La Línea (Cádiz) o incluso Bilbao.

Carmen Díaz (El Progreso, 27-5-1913)

Carmen Díaz (El Progreso, 27-5-1913)

En febrero de 1921, contratada por la agencia ‘Híspalis’, la bailaora sevillana marcha a París. La acompaña su otrora inseparable Enrique Sánchez, con quien tantos éxitos ha cosechado. El público galo también cae rendido a sus pies:

Palais des Beaux Arts.- Son muy aplaudidos en su campaña la notable canzonetista Matilde Márquez y los no menos celebrados bailarines Carmen Díaz y Enrique Sánchez, para los que hay siempre ovaciones estruendosas.

Completan el programa los excéntricos Les Socco-Dato, Lor-Darin y Les Bam Bam” (Eco Artístico, 15-3-1921).

A su regreso de tierras francesas, encontramos a Carmen Díaz, de nuevo en solitario, en la cartelera del teatro Colón de San Sebastián. Su número es sin duda el más llamativo del programa:

“Teatro Colón.- Destaca poderosamente su arte y maestría en el baile entre todos los números que constituyen el programa, Carmen Díaz, que interpreta primorosamente todo su extenso repertorio, siendo aclamada sin reservas. Carmen del Pino, Minetta, Alondra y Carmela España, son las artistas que con Carmen Díaz forman el programa” (Eco artístico, 15-5-1921).

Aquí perdemos prácticamente la pista de Carmen Díaz. Hallamos aún dos referencias más, una que la sitúa en el teatro Romea de Madrid, en diciembre de 1924, y otra que la ubica en el salón Royalty de Badajoz, de nuevo junto a Enrique Sánchez, en junio de 1926.

A pesar de no haber podido reconstruir aún en su totalidad la biografía vital y profesional de Carmen Díaz Molina, no hemos podido resistirnos a escribir y publicar siquiera esta primera parte, por entender que una artista de su nivel bien merece, al menos, este humilde reconocimiento.

NOTAS:
(1) En este contexto el clou puede traducirse como la atracción principal del espectáculo.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (V)

En primavera de 1916 Julia Borrull regresa a la Villa y Corte, y presenta en el teatro Romea su extenso repertorio, en el que tienen cabida tanto los cuplés y pasodobles interpretados con la orquesta, como los más típicos bailes gitanos. Durante su estancia en este coliseo coincide con Luisa de Vigné o Dora la Cordobesita, entre otras artistas de variedades.

“Con gran éxito debutó anoche Julia Borrull, cañí de pura sangre y excepcional artista en este género característico de canciones y bailes.

De su extenso repertorio ejecutó primero, acompañada por la orquesta, el pasodoble ‘Mi chiquita’ y la farruca ‘Borrull’.

Después, con acompañamiento de guitarras por su padre y su hermano, bailó una danza y el tango clásico gitano, terminando con su original creación El colilla, monólogo bailable.

Por lo castizo de su estilo, por su agilidad y por su graciosa desenvoltura, Julia Borrull es la bailaora neta y tradicional, de casta y raza” (El Imparcial, 25-4-1916).

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

En junio de 1916 Julia actúa en el teatro de la Zarzuela de Madrid y, a continuación, inicia una gira por el sur, que la lleva a ciudades como Málaga, Córdoba o Melilla. En todas ellas es muy aclamada, tanto por el público como por la prensa, que le dedica grandes elogios con motivo de sus actuaciones en la ciudad califal:

“Gran Cine. En este pabellón se ha presentado la notable cancionista y bailarina de aires populares Julia Borrull, quien ha confirmado la fama de que venía precedida.

[…] posee una bonita y agradable voz y canta con mucho estilo y gracia números originales, algunos de ellos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano, dos notables profesores que hacen filigranas con el clásico instrumento andaluz.

Julia Borrull además baila con mucho arte y elegancia, imprimiendo a cada danza el sello característico de su estilo.

La simpática artista es muy aplaudida todas las noches” (Diario de Córdoba, 25-6-1916).

Amago de despedida y ‘desaparición’ de los papeles

Siempre dispuesta a satisfacer al respetable, en el Kursaal de Melilla Julia estrena una danza mora en la que, según la prensa local, constituye su despedida de los escenarios, debido a un problema de salud:

“En el baile español clásico hay una baja sensible. Julia Borrull, la bailarina gitana de ojos negros de brujería, deja las tablas para siempre. Un padecimiento en los pies la obliga a abandonar su carrera artística en la que brilló hasta ahora con luz propia.

El baile gitano, genuinamente español, ha experimentado una importante pérdida” (El telegrama del Rif, 23-8-1916).

Julia Borrull, en Alegrías (J. Romero de Torres, 1917)

Julia Borrull, en Alegrías   (J. Romero de Torres, 1917)

Sin embargo, esta información no tarda en ser desmentida, pues en octubre de 1916 Julia Borrull se presenta en el teatro Alhambra de Granada, junto a un elenco en el que figuran La Macarrona (1) y Manuel Torres, ¡casi nada!

En el mes de diciembre, la bailaora regresa al Folies Bergère de Barcelona y poco después se anuncia, junto a su hermana Conchita, en el café Villa Rosa, recién abierto por su padre, que las acompaña a la guitarra.

En 1917, la bella bailaora desarrolla otra de sus facetas artísticas, la de modelo, y se convierte en protagonista del cuadro Alegrías, pintado por Julio Romero de Torres. No obstante, en ese mismo año perdemos la pista a la Borrull. Su nombre se esfuma de los papeles -al menos, de los españoles- como por arte de magia. José Luis Navarro nos aporta la única pista que puede ayudarnos al menos a intuir qué ha sido de la bailaora:

Julia Borrull […] ha desaparecido.
A raíz de la desaparición se creyó que Julia habla sido seducida o raptada por un aristócrata, por un personaje extranjero, por uno de esos moscones que revolotean siempre alrededor de las artistas de nombre y de fama, de las grandes artistas.

[…] Pero no ha ocurrido así. Julia Borrull ha desaparecido o ha sido raptada. Y el raptor, el enamorado de la gitana de los ojos verdes, ha sido ¡un cochero!” (Eco artístico, 25-7-1917). (2)

La reina de Villa Rosa

A mediados de los años veinte nos topamos de nuevo con el nombre de Julia Borrull en los papeles. La bailaora es una de las habituales del cuadro flamenco de Villa Rosa, el café fundado por su padre en 1916. Allí comparte tablao con otras grandes bailaoras, como su hermana Concha, Rafaela La Tanguerita, La Joselito, Regla Ortega o La Camisona.

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa (en el centro, Regla Ortega, La Pato)

Tras el fallecimiento de su padre, en 1926, Julia y su hermana Lola se ponen al frente del local. Desde entonces, la bailaora compagina su faceta artística con la de empresaria. La dirección del cuadro flamenco corre a cargo de Miguel Borrull hijo, que también lo presenta en otras salas de la ciudad condal, como Eldorado el Circo Barcelonés. En ellas coinciden con algunas de las primeras figuras de la época, como el Niño de Marchena (3), Angelillo o José Cepero (4).

En 1929, Villa Rosa se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad condal. El local, situado en el Arco del Teatro, es uno de los lugares que ningún turista que se precie puede dejar de visitar:

Villa Rosa es una concesión magnífica que Barcelona hace al extranjero. Posee todo el misterio, toda la incomodidad y la falta de limpieza precisas para que el turista típico no se sienta defraudado. El exotismo de Villa Rosa es de buena clase y no acaba de hacer mal a nadie. Es un exotismo inteligente y calculado que opera al mismo tiempo sobre el vecino de la calle de Aribau y el marinero de Liverpool. Los gitanos de Villa Rosa tienen el punto exacto de morenez, de casticismo y de mala educación para no asustar a la clientela local ni impactar excesivamente al señor de más allá de los Pirineos” (Mirador, 28-3-1929). (5)

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Entre otros alicientes, Villa Rosa cuenta con un elenco de primera y un ambiente flamenquísimo:

“… voy conociendo poco a poco a casi todos los artistas que integran el cuadro flamenco a cuya cabeza forman la soberbia agarena Julia Borrull y su hermana Lola. Alrededor de una mesa, formando un ancho círculo, vemos a la juncal Tanguerita y a la hermosa Rosalía con Larrosa y Viruta y unos extranjeros. Un poco más hacia donde nos encontramos nosotros otro grupo formado por más extranjeros y La Pato, Amparo Ortiz y el Faíco, Hurtado y el Subiela, siempre amable y risueño. Chispea, al escanciarse, la dorada manzanilla, inundando los cuerpos de sana y contagiosa alegría, que, sin hacerlo (sic) perder a uno la noción de sus actos, le imprime cierto atrevimiento que sin tomarla no tendría…

Hablan las guitarras su armonioso lenguaje acompañadas de palmas y rítmicos taconeos, mientras en el centro del círculo se sumerge en un baño de movimientos una gitanilla joven, cuyo nombre siento no recordar” (El Diluvio, 14-5-1929).


NOTAS:
(1) La revista Eco artístico (15-10-1916) se refiere a “la cantaora de flamenco La Macarrona”, lo cual nos hace dudar si se trata de Juana Vargas o bien de su hermana María.
(2) Referencia aportada por José Luis Navarro, en el blog El Eco de la Memoria.
(3) En octubre de 1925 actúan en Eldorado “el famoso intérprete de los aires andaluces Niño de Marchena” y un “colosal cuadro andaluz”, compuesto por Julia Borrull, Conchita Borrull, Regla Ortega y Juanita Ortega, que interpretan, respectivamente, alegrías, farruca, alegrías y sevillanas (La Vanguardia, 22-10-1925).
(4) En otoño de 1926, bajo la denominación de “Gran certamen de toque, baile y cante jondo”, se celebran en el Teatro Circo Barcelonés varias funciones, dirigidas por Miguel Borrull hijo. En ellas intervienen, además del cuadro flamenco de Villa Rosa, otros grandes artistas del momento, como Angelillo, el Chato de Valencia, Guerrita o José Cepero. En algunos de estos festivales, las hermanas Borrull toman parte en una “gran zambra gitana del Sacro Monte”, junto a Isabel la Bruna, Carmen la Huelvana, Rosalía la Flamenca, Rafaela la Tanguerita, Niño Tobalo o Baldomero Faíco, entre otros artistas.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (II)

En abril de 1912, tras haber saboreado las mieles del triunfo en el Salón Vizcaya de Bilbao, Las Egipcias ponen rumbo a París en compañía de toda la familia. Su padre, Miguel Borrull, ha firmado un jugoso contrato con el guitarrista Amalio Cuenca para actuar en ‘La Feria‘, un restaurante flamenco que éste va a inaugurar en el corazón de Montmartre y del que también es socio el pintor Ignacio Zuloaga, que se ha encargado de la decoración.

Interior del restaurante 'La Feria', de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Interior del restaurante ‘La Feria’, de París (Eco artístico, 25-12-1912)

Según informa José Juan Cadenas, corresponsal de ABC, poco después de la apertura, ‘La Feria’ “es un restaurant nuit, donde habrá cantos y bailes español […] En el salón figura un patio andaluz, el escenario es una capilla de la Mezquita…”. La inauguración es todo un éxito, a pesar de que el espectáculo parece estar concebido para guiris y “el programa de baile es un poco monótono, porque bailaoras y bailaores han dado en la flor de imitarse los unos a los otros y no salen de los inevitables garrotines y farrucas…” (ABC, 3-6-1912).

En el cuadro artístico figuran la incombustible Juana la Macarrona, “que, por lo visto, está ya declarada monumento nacional” (ABC, 3-6-1912); el bailaor Faíco y su esposa, Lola la Flamenca; La Patita; y la familia Borrull al completo, con el mono incluido.

“En la Feria de la calle Fontaine, Juliana (sic) e Isabel Borrull bailan con el acompañamiento del famoso guitarrista Miguel Borrull. Después está ‘la Macarrona’, que sorprende, y ‘Faíco’ con ‘Lola’, que fascinan en sus bailes de Andalucía… y este espectáculo único, cuyo empresario es Cuenca, está dirigido por Maurice, el gran director de las cenas de la Feria” (L’Echo de Paris, 7-6-1912). (1)

La conquista de París

La estancia en la capital del Sena resulta bastante fructífera para la familia Borrull, que consigue amasar una pequeña fortuna, compaginando sus actuaciones en ‘La Feria‘ con otro tipo de actividades, como la impartición de clases de guitarra.

En el local de Amalio Cuenca todas las hermanas tienen su momento de gloria: Isabel y Julia con sus bailes, Lola haciendo vibrar las cuerdas de su sonanta, y hasta la más pequeña, Conchita, con apenas diez años de edad, que empieza a despuntar en el arte de Terpsícore.

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Hermanas Borrull (Eco artístico, 25-8-1912)

Sin embargo, entre todas ellas, Julia es sin duda la más polifacética, pues, además de bailar, posa como modelo para un pintor e imparte lecciones de guitarra:

“Otro número español que ha gustado mucho aquí son los Hermanos Borrull, que están cosechando aplausos… y oro. ¡Qué manera de hacer luises! Verdad es que la familia no tiene desperdicio: gana el simpático Miguel Borrull, como ‘tocaor’ y como profesor de guitarra; ganan dos hermanas, como bailarinas; gana la tercera como ‘tocaora’; gana la pequeñita, que apenas ha nacido, cantando y bailando… amén de que Julia cobra 20 francos la hora en casa de un pintor famoso (que ha encontrado, según dice, el tipo ideal de la gitana en Julita Borrull) y otros 20 francos por cada lección de guitarra.

Total: según mis cálculos, ¡unos 300 francos diarios! ¡¡Que ya es franqueza!! Verdad es que quizá necesiten todo eso, porque el amigo Borrull no se ha traído más que su mujer, las cuatro hijas, el hijo, la criada, un mono, un botijo y una cazuela grande para hacer arroz…” (Eco artístico, 5-8-1912).

Julia reina en ‘La Feria’

De hecho, desde el día de su debut, la prensa destaca las excepcionales cualidades de Julia Borrull y le augura un brillante futuro:

“- ¡Ole tu cuerpo!!

Así gritábamos anoche en el restaurant flamenco titulado La Feria, que acaba de inaugurarse bajo la dirección de Amalio Cuenca.

El guitarrista Amalio Cuenca

El guitarrista Amalio Cuenca

Los franceses, entusiasmados también, decían: ‘Ollé! Ollé!’ Y llenaban de flores a Julia, la hija de Borrull, que se presentó precisamente vestida de gitana, y cuya belleza morena se destacaba en el tablado como si el fondo de aquel cuadro hubiérase pintado para que ella luciera las líneas puras de su cuerpo flexible, sus pies diminutos, sus ojos curiosos y su boca fresca y apetitosa… ¿Qué me decís? ¿Que ahí no habíais reparado gran cosa en esta criatura? Pues fijaos bien en lo que desde ahora os anuncio… Julia Borrull triunfará en París… […]

Julia Borrull se ha presentado modesta y sencilla, y a juzgar por el efecto que anoche produjo en el público congregado en La Feria, su triunfo es indudable” (ABC, 3-6-1912).

Durante su estancia en la capital gala, Julia Borrull no sólo exhibe su arte en el local de Amalio Cuenca, sino que también se la puede ver en otras salas, como el Moulin Rouge o el restaurante Ciro’s:

“En el Teatro del Moulin-Rouge:

Esta noche, debutará en Tais-toi! tu m’affoles! en el acto de Pompeya la señorita Julia Borrull, que quien la dirección de La Feria ha prestado amablemente al Moulin-Rouge y cuyos bailes particularmente raros aportarán un nuevo atractivo a esta revista triunfal” (La Presse, 3-10-1912). (2)

“Teatro Moulin-Rouge.- Gran éxito para la señorita Julia Borrull, en la legendaria revista Tais-toi! Tu m’affoles!!!…” (Le Matin, 3-10-1912).

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Julia Borrull (ABC, 14-6-1913)

Ciro’s.- Las Hermanas Borrull, con motivo del cierre por reforma del espectáculo español ‘La Feria’, han bailado durante los días empleados en las importantísimas transformaciones que ha sufrido tan reputado establecimiento, en este distinguido y aristocrático restaurant.

Sus clásicos cantes, toques y bailes han causado la admiración de tan selecta clientela, y el triunfo obtenido es uno más a sumar a los muchos conseguidos en París por tan bellas y simpáticas artistas” (Eco artístico, 25-11-1912).

En España, la revista Eco artístico da cuenta de los éxitos obtenidos por las hermanas Borrull en la ciudad de la luz, e informa sobre sus próximos compromisos artísticos, que las llevarán a recorrer media Europa:

“En París fueron prorrogadas por dos meses, después de una brillante actuación de tres meses en el mismo Teatro, y entre otros contratos pendientes, figuran los de Amberes, Hamburgo, Berlín, Viena e Italia.

Pero ¿no está hecha la apología de las Hermanas Borrull con decir que hasta mayo de 1913 no están libres de compromiso en el presente momento?” (Eco artístico, 25-8-1912).

La fuga de Julia

Sin embargo, desconocemos si esta planificación pudo llegar a cumplirse. De hecho, dudamos que así fuera, pues en marzo de 1913 Julia Borrull abandona a su familia para fugarse con un francés:

“El famoso tocador de guitarra Miguel Borrull fue a inaugurar La Feria hace un año con sus hijas, las célebres bailaoras… Julia, sobre todo, llamó la atención con su tipo de gitana, su color bronceado, sus ojos brillantes y su boca de claveles… […]

Hoy, al terminar la juerga en el tablado, Miguel Borrull dejó la tiorba en un rincón y se acercó a nuestra mesa. […]

Miguel  Borrull Castelló

Miguel Borrull Castelló (3)

Miguel Borrull estaba triste, pálido […]

– ¡Que me han dao una corná…!

[…] Julia, su hija, aquel hermoso clavel de diez y ocho abriles, la reina de La Feria, ¡habíase escapado!

La catástrofe había ocurrido la noche anterior… La muchacha salió con no sé qué pretexto y dejó una carta escrita…

Me voy… No volveréis a verme más… No hagáis por buscarme, pues antes que dejarme coger, me mataré…’ El padre dio parte a la policía, corrió París como un loco… ¡En vano! No se ha podido dar con la pista de la fugitiva

– ¡Qué quiere usted…! -decía Borrull-. Nunca pude suponer esto… Y, sobre todo, nunca creí que mi hija… ¡se enamorase de un francés!” (ABC, 19-3-1913).


NOTAS:
(1) El nombre de la revista Tais-toi! Tu m’affoles! podría traducirse como “¡Cállate! ¡Me turbas!”
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) Fotografía tomada del blog Flamenco de papel.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (y IV)

En agosto de 1930, con motivo de un festival-homenaje ofrecido a Luis Calvo en la Plaza de Toros Arenas, La veu de Catalunya anuncia la “reaparición sensacional del notabilísimo cuadro flamenco [compuesto por] Miguel Borrull, Luisita Alegría, Ofelia Clavel, María la Gitana, Rosalía la Flamenca, Conchita Borrull, Rafaela La Tanguera, Maera y Paco Aguilera” (8-9-1930). (1)

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

Rafaela Valverde, la Tanguera, en el Villa Rosa

En febrero del 31, la prensa vuelve a situar a Rafaela Valverde en el Teatro Circo Barcelonés, donde participa en un festival a beneficio del bailaor Manolillo de la Rosa, en el que también intervienen, entre otros artistas, La Macarrona, las hermanas Borrull, La Camisona, la Niña de LinaresFaícoPaco Aguilera y Miguel Borrull.

Una actividad imparable: Ópera flamenca, cine…

Durante los años siguientes, en ese mismo escenario y en el del Teatro Olympia, se celebran con frecuencia festivales de ópera flamenca, en los que se da cita buena parte del elenco de Villa Rosa, además de otras grandes figuras del flamenco de la época, como José Cepero, Angelillo, Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla. Además de La Tanguera, cuya presencia es habitual en este tipo de funciones, en ocasiones destaca también una jovencísima Carmen Amaya.

Es ésta una época de intensa actividad artística para Rafaela Valverde, que compagina sus apariciones en los espectáculos de ópera flamenca con otro tipo de actuaciones. Así, en marzo de 1933 “la gran Tanguera” forma parte del cuadro flamenco que presenta su comadre Julia Borrull en el restaurante El Tostadero, y en el que también figuran la Sevillanita, la Gitanilla del Albaicín, Tobalo, el Niño de Constantina y el guitarrista Pepe Hurtado (La Vanguardia, 16-3-1933).

En el mes de septiembre, de la mano de Juanito El Dorado, Rafaela regresa a las tablas del Teatro Nuevo, donde comparte escenario con el Niño Marchena y Carmen Vargas, entre otros artistas; y en noviembre, la bailaora forma parte del elenco de una versión de El amor brujo dirigida y coreografiada por Laura de Santelmo, que se estrena en el Liceo de Barcelona. En el reparto figuran artistas de gran nivel, como Soledad Miralles, Conchita Borrull o las hermanas Coquineras, dos viejas glorias del baile flamenco.

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

Cuadro flamenco de Dos mujeres y un Don Juan (José Buchs, 1934)

A finales de 1933, Rafaela Valverde realiza una incursión en el mundo del cine. Junto a Carmen Amaya, Juana la Faraona, Miguel y Conchita Borrull, Antonio Viruta y El Chino, la artista forma parte del cuadro flamenco que aparece en la película Dos mujeres y un Don Juan, dirigida por José Buchs y estrenada en enero del año siguiente. (2)

En primavera de 1934, la Tanguera vuelve a ponerse a las órdenes de Miguel Borrull, que presenta en el Tabú Club un cuadro flamenco compuesto por Julia Borrull, Rafaela Valverde, la Niña de Cádiz y Antonio Viruta; artistas que también actúan en el Teatro Circo Barcelonés, en el marco de un festival benéfico organizado por el Centro Andaluz. Asimismo, la bailaora es “extraordinariamente ovacionada” por su interpretación en la zarzuela La chulapona, que se estrena en el Teatro Novedades (Papitu, 2-5-1934).

La zambra de Chorro Jumo

Poco después, la Tanguera se integra en una Compañía de comedias de arte gitano que hace su debut en el Teatro Poliorama en agosto de 1934, con la puesta en escena de la comedia de ambiente gitano La zambra de Chorro Jumo. El gran éxito obtenido motiva la reposición de la obra un mes más tarde. La Vanguardia ofrece información sobre el elenco de la compañía, que tiene como primera figura a la cantaora Niña de Linares:

“En su anterior y reciente actuación, esta formación artística obtuvo un remarcable éxito interpretando la obrita La zambra de Chorro Jumo, escrita expresamente para lucimiento de los virtuosos de la ópera flamenca que encabezan la lista de la compañía, a saber: los ‘cantaores’ Niña de Linares, Pepita Jiménez, Niño Constantina y Niño de Lucena; las ‘bailaoras’ Julia y Conchita Borrull, La Tanguera, Micaela Lamendaña, Rocío de Triana, La Faraona, María Flores; el virtuoso de la guitarra flamenca Miguel Borrull; el caricato Isidro Badur y otros muchos artistas de fama en el género, así como la pareja de bailarines excéntricos ‘The Willy Star’s’.

La función inaugural se compuso de la obra citada, ya conocida de nuestro público, y del estreno de otra obrita del mismo corte, continuación de aquélla, titulada Un juramento gitano […]

La compañía obtuvo un franco éxito, y en realidad fue merecido, pues todos los artistas trabajaron con entusiasmo, logrando un excelente conjunto en el difícil género que cultivan” (14-9-1934).

La Tanguerita en "La zambra de Chorrojumo" (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

La Tanguerita en «La zambra de Chorrojumo» (Heraldo de Madrid, 31-5-1935)

En enero de 1935, en el Teatro Circo Barcelonés, Rafaela Valverde participa en un “grandioso certamen de arte andaluz a beneficio del notable guitarrista Pepe Hurtado”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, Conchita Borrull, Carmen Amaya, La Faraona o Antonio Viruta (La Vanguardia, 22-1-1935). Unas semanas más tarde, algunos de estos artistas se presentan en el Teatro Olympia, bajo la dirección del cantaor Guerrita; y, en el mes de mayo, la Compañía de comedias de arte gitano de la que forma parte La Tanguera lleva La zambra de Chorro Jumo al Teatro Victoria de Madrid.

En enero de 1936, Rafaela participa en un festival a beneficio de Antonio Viruta que se celebra en el Teatro Circo Barcelonés. Entre el nutrido elenco de artistas que se reúne para rendir homenaje al bailaor destaca, una vez más, la presencia de Carmen Amaya.

En esa época, La Tanguera también trabaja en el cabaret Mónaco y en el Teatro Cómico, y en ambos locales coincide con su inseparable Conchita Borrull. Las dos forman parte del cuadro andaluz, dirigido por Manuel González Guerrita, que actúa en el Pueblo Español de Montjuic con motivo de la Verbena de la Prensa, en junio de 1936.

Rafaela Valverde en los toros

Rafaela Valverde en los toros, con mantón de Manila

En el mes de agosto, La Vanguardia sitúa a Rafaela Valverde en el Circo Barcelonés, y no encontramos ninguna otra referencia periodística sobre ella hasta mayo de 1939, una vez finalizada la guerra civil. En esa fecha, coincidiendo con la estancia del Gran Visir en Barcelona, se celebra en su honor una cena de gala en el Hotel Ritz, al término de la cual comienza “una fiesta de baile flamenco y cante jondo”, amenizada por el siguiente cuadro:

Agustín de Triana, Niño de Constantina, Antoñita y Rayito (pareja de Jerez), Julia Borrull y La Tanguera (bailarinas), Niña de Cádiz, Gloria de España (bailarina) y los ‘tocaores’ ‘Camisón’ y González, cuadro dirigido por el maestro París” (La Vanguardia, 25-5-1939).

Su recuerdo perdura

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Rafaela Valverde, que falleció en 1940, víctima de un cáncer. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, su imagen permanece indeleble en la retina de quienes la conocieron, como es el caso de la bailaora Trini Borrull, que en el año 2000 dedicaba estas palabras a la que fuera gran amiga y compañera de sus tías Julia y Concha:

Rafaela ValverdeLa Tanguera’, a la que menciono como cosa aparte, pues esta bailaora se presentó en Madrid, en un café cantante, bailando el garrotín que le copió a Pastora Imperio. Alternó con las mejores artistas, como La Argentinita, Raquel Meller y Tórtola Valencia; acabando su vida en los cafés cantantes de Barcelona, bailando la farruca. Tenía un estilo y elegancia inigualables y manejaba la falda, como nunca he visto igual; introducía unas variaciones y pasos que podrían ser actuales. La gran bailarina Ana Pavlova, cuando iba a Barcelona, para actuar en el Liceo, después de su actuación iba a Villa Rosa y se quedaba extasiada viendo bailar flamenco; sobre todo a ‘La Tanguera’. Era tan personal esta bailaora, que si cierro los ojos, aún creo estar viéndola, pues su flamenca figura aún permanece en mi retina”. (3)

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Una imagen familiar de Rafaela Valverde

Un último apunte sobre la personalidad y valía artística de La Tanguerita nos lo ofrece Fernando el de Triana (4), cuando nos refiere la siguiente anécdota:

“El popular banderillero de toros Eduardo Borrego Zocato la invitó en una ocasión a visitar las cuevas del Sacromonte, con el fin de que presenciara unas danzas gitanas […]. Lo primero que encargó la Tanguerita fue que no descubriera ante aquellas gitanas que ella era artista.

Así lo hizo el complaciente torero, presentándola como turista; pero como el arte no puede ocultarlo quien lo siente, al terminar de bailar las hermanas Gazpachas ese castizo baile titulado ‘la cachucha’, pidió permiso para bailarlo ella, y una vez concedido, causó la admiración de todos aquellos faraónicos artistas.

¿Comentarios de aquel día? -¡Vaya una turista con reaños! ¿Has visto qué cachucha? ¡Chavó, qué manera de bailá! -¿Y la farruca? -¿Y er tango? -¿Y er garrotín? -¡Ésta tiene que ser artista y de tronío! -Verás cómo yo le meto los deos al señorito y nos pena la chipén.

Efectivamente; a poco se descubrió la incógnita y entonces empezó la juerga de verdad con los calés de la cueva del Albaicín”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Esta información la proporciona Montse Madridejos en el blog “Historias de Flamenco”.

(3) Borrull, Trini: “La saga de los Borrull”, Revista de Flamencología, nº 12, segundo semestre de 2000.

(4) Triana, Fernando el de, Arte y artistas flamencos, 1935.


Rafaela Valverde, la Tanguera, reina de la farruca y el garrotín (III)

En noviembre de 1918, Rafaela Valverde participa en un “festival a beneficio de los huérfanos de los beligerantes y los hijos de España fallecidos a consecuencia de la guerra europea” (La Vanguardia, 23-8-1918), que se celebra en el Teatro Cómico; y, durante los meses siguientes, la artista se prodiga en distintos music halls barceloneses, como el Monte Carlo o el Moulin Rouge.

Rafaela Valverde, la Tanguerita, en el Gran Kursaal de Barcelona (Crónica, 2-2-1936)

Rafaela Valverde, la Tanguerita, en el Gran Kursaal de Barcelona (Crónica, 2-2-1936)

En julio de 1919, en los jardines del Turo-Park se celebra una gran verbena, en la que destaca un “cuadro andaluz […] con la cooperación de bellísimas artistas andaluzas, dirigidas por la popular bailaora LA TANGUERITA, acabando el número con la clásica zambra gitana” (La veu de Catalunya, 4-7-1919) (1).

Poco después, Rafaela se presenta con un cuadro similar en el Gran Infierno. Artistas como María Rosa ‘La Gitana’, el Negro Lázaro, Juanito Relámpago o Fosforito Chico completan un cartel en el que brilla con luz propia la Tanguerita:

“El Infierno parece una sucursal de Málaga o de Sevilla. Allí tienen flamenquería por arrobas y unos muchachos que afianzarán los lazos de confraternidad catalana-andaluza de los que hablaba Aguilar. Reina y señora de todas es la Tanguerita, castiza gitana por la que iríamos… al Infierno, vaya, que ya es decir bastante” (Papitu, 16-7-1919).

Los años dorados del Villa Rosa

Durante el verano de 1920, Rafaela vuelve a triunfar con su cuadro flamenco en el cabaret “¡Chófer a Montmartre!” y en el Teatro Apolo, donde llega a ofrecer hasta tres sesiones diarias. Otros locales frecuentados por la artista en los años veinte son el Teatro Victoria, el Monte Carlo, el Teatro Circo Barcelonés o el Tablao Villa Rosa, de Miguel Borrull, que se había convertido en uno de los lugares preferidos por los extranjeros. Sobre su tablao derrochaban arte desde viejas glorias del baile flamenco, como Juana la Macarrona, hasta jóvenes promesas, como una todavía niña Carmen Amaya.

La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, Alberto F. Garagarza, Antonio Viruta y el Chino (Barcelona, 1933)

La Tanguera, Carmen Amaya, Julia Borrull, Alberto F. Garagarza, Antonio Viruta y el Chino, en el ‘chiringuito’ de la Puerta de la Paz, de Barcelona, en 1933 (Destino, 1964)

En un artículo publicado en 1964 en la revista Destino, Sebastián Gash evoca el ambiente artístico que se respiraba entre aquellos muros:

“Verdad es que el cuadro flamenco del local de la calle del Arco del Teatro era de primerísimo orden. Como ‘bailaores’ desfilaron por allí Antonio Viruta, Antonio Bilbao, el ‘Mojigango’, Faíco, Estampío, el ‘Gato’, nombres gloriosos, mantenedores de una estirpe vieja como el mundo, que bailaban con todas las geniales rebeldías de su pasión puestas en ritmo de llama, sin que jamás se registrasen en parte alguna sus nombres.

Actuaban asimismo en este tablao de rango unas ‘bailaoras’ de fuste, faraones del baile, criaturas de aguafuerte goyesco, que así que oían sonar la guitarra se encendían en rítmicos espasmos y escorzos de maravilla, se crispaban en contorsiones inimitables y ofrecían al viento el compás de sus brazos, locos de ensueño y ebrios de pasión. Además de Julia Borrull y su hermana Concha, aparecían en aquel tablado la ‘Macarrona’, bronce vivo y fondón al paso de los años, genial en su bastedad, gloria y orgullo en su ayer lejano de los viejos cafés cantantes, las hermanas Mendara, Rafaela Valverde (la ‘Tanguera’) -¡descubrámonos de nuevo!-, Regla Ortega (la ‘Pato’), la ‘Faraona’ y la niña Carmen Amaya con sus primeros redobles… ¡Qué antiguo y qué puro era el arte de esas mujeres, fandangonas de estirpe, reinas de las alegrías y las soleares en las madrugadas barcelonesas! Y a la guitarra, en Villa Rosa, los Borrull, padre e hijo, Manolo Bulerías y el ‘Chino’, padre de Carmen Amaya” (14-3-1964).

Junto a Rafaela Valverde, en el cuadro de Villa Rosa figura el bailaor Antonio Rodríguez, ‘el Viruta’ -“viva personificación de la hierática y ritual estampa del desplante ‘jondo’” (ibíd.)-, que durante algunos años también comparte con ella su vida sentimental y es el padre de uno de sus cinco hijos.

El bailaor Antonio Rodríguez, el Viruta

El bailaor Antonio Rodríguez, el Viruta

Nuevos éxitos en el Circo Barcelonés

En septiembre de 1925, en el Teatro Circo Barcelonés se celebra un “grandioso festival a beneficio de la célebre artista Rafaela Valverde, la Tanguera” (La Vanguardia, 30-9-1925). En él toman parte un buen número de artistas de variedades, así como un cuadro flamenco dirigido por Miguel Borrull (hijo), que aglutina a “todo el elenco de los cabarets Maxim’s Buena Sombra, Royal Concert, Sevilla y Villa Rosa”, lo cual nos da una idea de lo muy apreciada que era Rafaela entre sus compañeros de profesión.

En 1926, la bailaora regresa en varias ocasiones al Teatro Circo Barcelonés. En enero participa en una función a beneficio del bailarín César Fournier y en el mes de septiembre, a pesar de su avanzadísimo estado de gestación, la Tanguera interviene en un festival de cante, toque y baile flamenco, en el que se dan cita artistas de primerísimo nivel, como Miguel, Concha y Julia Borrull, La Joselito, el Chato de Valencia, La Camisona, Faíco, Guerrita, Juanito Relámpago y Antonio Viruta, por citar sólo a algunos.

Pocas semanas después de dar a luz a su hijo, que es amadrinado por su amiga y compañera Julia Borrull, Rafaela Valverde regresa a los escenarios. Durante los meses de noviembre y diciembre de 1926, también en el Circo Barcelonés, la bailaora comparte cartel con buena parte del elenco del Villa Rosa, en el marco de distintos festivales de cante y baile dirigidos por el guitarrista Miguel Borrull.

Rafaela Valverde con uno de sus hijos

Rafaela Valverde con uno de sus hijos

En mayo de 1928La Tanguerita figura en el reparto del cuadro flamenco que actúa en el Teatro Cómico de Barcelona durante la representación de la comedia de costumbres La mala uva. Completan el elenco Conchita BorrullRosalía la FlamencaFaíco ChicoFanegas y Miguel Borrull.

En el mes de septiembre, La Publicitat anuncia la celebración de una gran fiesta andaluza en el barcelonés Casino de San Sebastián, cuya atracción principal la constituye un cuadro flamenco dirigido por Miguel Borrull, y en el que destaca, entre otras figuras, la Tanguera:

“Se trata de un cuadro flamenco completo como pocas veces se ha visto en Barcelona. […] La Niña de Málaga interpretará un tango gitano; Rafaela la Tanguera bailará una des sus farrucas que la han hecho célebre; Conchita Borrull entusiasmará con sus inimitables alegrías, e incluso se arrancará por sevillanas con Rafaela, cantadas por Mariana la Camisona. Manuel Tejero, el más castizo de los bailaores andaluces, demostrará su estilo, y ‘Joselito de Cádiz’, auténtico artista del ‘cante jondo’, cantará entre otras cosas las ‘vidalitas’ famosas de Juan Simón y sus no menos celebrados fandanguillos.

Miguelito Borrull y Baldomero Faíco acompañarán al cuadro flamenco a la guitarra” (2-9-1928).

Un cuadro similar se presenta semanas más tarde en el Teatro Cómico, coincidiendo con la representación de la revista Pocker. El elenco es el siguiente:

Conchita Borrull y Tanguerita, reinas del baile cañí. Chato de Valencia, el as de los cantaores, premiado en todos los concursos. Antonio El Viruta, excelso bailaor. Faíco Chico y Paco Aguilera, los grandes guitarristas. Mariana la Camisona, la genial cantaora” (La Vanguardia, 14-10-1928).

Durante todo el mes de marzo de 1929 se representa en el Teatro Tívoli el sainte lírico Los Flamencos, en el que destaca la actuación de “las bailadoras de flamenco Conchita Borrull y La Tanguera, que tanto realce y verismo dan a las castizas escenas de la verbena” (La Vanguardia, 9-3-1929).

Rafaela Valverde en los toros

Rafaela Valverde en los toros

Poco después se puede ver a Rafaela Valverde en el Teatro Victoria, en el festival de despedida de la bailaora Custodia Romero; y en el mes de septiembre, en el Teatro Nuevo, la artista participa en un “grandioso festival flamenco organizado el famoso cantador Manuel Guerrita a beneficio del popular cantador Joselito de Cádiz, con el concurso de los ‘ases’ del género Conchita Borrull, Rafaela la Tanguera, el Gran Tobalo, Antonio Viruta” y otros muchos (La Vanguardia, 10-9-1929).

Unas semanas más tarde, el Heraldo de Madrid sitúa a la Macarrona “en el famoso café cantante La Viña P”, de la capital catalana; y anuncia que junto a ella “lucen su arte Rafaela ValverdeLa Tanguera, que es la mejor bailaora de farruca, y la guapísima Julia Borrull” (14-10-1929).

En ese mismo año, la revista Estampa nos aporta un dato curioso sobre nuestra artista: “la Tanguerita tiene una máquina de coser, a plazos, y se confecciona ella misma estos trajes airosos que cortan el aire” (2-7-1929).

NOTA:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.