Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (II)

En la primera mitad de los años cincuenta Sarita Heredia pasó una larga temporada en España, donde tuvo ocasión de compartir escena y vivencias con algunos de los artistas flamencos de mayor renombre, además de vivir y trabajar en una cueva del Sacromonte granadino. En la ya mencionada entrevista con Nilo Margoni, ofreció un interesante testimonio sobre esa etapa de su vida:

Sarita Heredia (Jaleo, mayo 1981).

Sarita Heredia (Jaleo, mayo 1981).

Nilo: ¿En qué condiciones trabajabas en España?
Sarita: En España trabajé como solista con artistas muy diferentes. […] Nos contrataban como grupo, pero después cada uno de nosotros hacía sus cosas.

Nilo: ¿Tienes algún artista favorito con el que hayas tenido el privilegio de trabajar?
Sarita: Bien, hay muchos. Pero los que me vienen ahora mismo a la mente son Faíco, Porrinas, el Gallina, Pastora Imperio, la Niña de los Peines, Vicente Escudero, Carmen Sevilla y el Chaqueta. Lo fascinante para mí fue que mi padre me habló de la mayoría de estos artistas cuando yo era niña, ¡y luego trabajar con la misma gente de la que mi padre hablaba tan bien fue fabuloso!

Nilo: ¿Podrías contar alguna experiencia que hayas tenido con esos artistas mientras vivías en España?
Sarita: […] había un club privado en Madrid llamado ‘La Concha’. Estaba situado en una especie de sótano. Todos los gitanos iban allí después de actuar. Bien, una noche entró el famoso cantaor Farina. […] cantó una siguiriya. Después de terminar, me vio y dijo: ‘Toque, Sara, toque tarantas’. En esa época, yo era muy conocida por mis tarantas. Los gitanos me llamaban ‘La Niña de las Tarantas’. Bien, lo recuerdo como una película. El lugar estaba abarrotado. Había gente de pie en las escaleras. Justo cuando iba a empezar, el famoso cantaor Porrinas entró y gritó: ‘Callarse, Sara va a tocar’. Me inspiré mucho. Cuando terminé, el local se volvió loco. Fue muy increíble para mí.

Sarita Heredia (The Thunderbird, 25-10-1983).

Sarita Heredia (The Thunderbird, 25-10-1983).

Nilo: ¿Conociste a Vicente Escudero?
Sarita: Oh, sí. Me adora. Lo conozco desde que tenía cuatro años. Era amigo íntimo de mi marido. Cuando trabajábamos en Barcelona, lo veíamos todos los días. Salíamos juntos por la noche y hablábamos de todos los artistas famosos, a veces hasta las seis de la mañana. Además, sucedió algo realmente increíble. Cuando yo era una niña pequeña, mi padre me habló sobre una artista muy famosa llamada Pastora Imperio que tenía ojos verdes y era muy guapa. […] Cuando estaba en España, me la encontré y quería que fuese de gira con ella.

Nilo: ¿Y qué me dices de Estampío?
Sarita: Estampío era un hombre extraordinario. Siempre me defendía. Quería que me quedase en España. Creía que yo tenía un talento muy especial” (15).

De Estampío aprendió Sarita el famoso Zapateado de las campanas, que grabó en su disco Flamenco Fire!, de 1959. Tanto el bailaor jerezano como el guitarrista Andrés Segovia le expresaron gran admiración:

“En España, realmente no tuve ningún problema. Los gitanos me aceptaron sin prejuicios. Estaban muy orgullosos de mí, siendo gitana. Una vez tras mi actuación en Villa Rosa en Madrid, ¡Estampío se puso de pie y anunció que yo tocaba más gitano que ningún hombre o mujer de esta época! Una vez toqué toda la noche para Andrés Segovia. Estaba boquiabierto. Después dijo que hacía mucho tiempo que no escuchaba algo tan auténtico y tan gitano” (16).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

La prensa española permite documentar algunas de las actuaciones de Sarita en España. En el mes de junio de 1953 se anunció junto a su marido en el jardín-restaurante Antón de Madrid, situado frente a la estación del Norte. Además de la “notable pareja de baile español Sara y Caro”, formaban parte del programa la bailarina Isa Mar, los telépatas Kary Mayer y Mery Dugan, los acróbatas cómicos alemanes Jets-Will, orquesta Titán y Pepe Mir, las vocalistas Elena Guerra y Rosa Mora, y el cantor Laure Vera (17).

En agosto del mismo año trabajaron durante una semana en la Sala de Fiestas de Burgos, compartiendo cartel con la vocalista Ofelia de Fez, las bailarinas Encarnita Llaguno, Amparito Bauset y Mari Flor ‘La Bodori’ con su guitarrista Paco Moreno, la animadora Angelines Velázquez, la tonadillera Leito Soler y la orquesta Rex. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y deleitó a la concurrencia con su toque en solitario (18).

En diciembre de 1954 pasó dos semanas en la sala de fiestas Conga de Madrid, junto a un elenco compuesto por atracciones como Ivonne Crisol, Rosalía Merino, Mari Tere Sepúlveda, las orquestas Ávalos y Vázquez de Andrés (19). Unos meses más tarde regresó a los Estados Unidos y se incorporó al grupo Familia Heredia, compuesto por su hermano René, alias ‘el Niño’, y sus hermanas Carmen, Zoraida y Fátima.

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Familia Heredia (Archivo René Heredia).

Durante el mes de septiembre de 1955 trabajaron en el distrito La Jolla, de la ciudad de San Diego (California) (20), y en diciembre se anunciaron en el Auditorium de Long Beach (California), en un programa presentado por el empresario de Hollywood Ray Bowman. La publicidad del espectáculo usaba como reclamo el origen granadino de los artistas y hacía hincapié en la figura de “Sarita Heredia, primera guitarrista-bailaora”, que “ha vuelto a unirse a la familia recientemente y llega directa desde España, donde ha actuado […] como bailaora y guitarra solista con artistas españoles tan famosos internacionalmente como Lola Flores, ‘El Pili’, y Rafael ‘El Gallina’” (21).

A sus dieciséis años, René era anunciado como un “virtuoso de la guitarra flamenca”; la pequeña Carmen, de solo doce, como “una bailaora en ciernes”; y Fátima y Zoraida, como “bailaoras y coreógrafas gitanas” que, junto con Sarita, destacaban por su “complejo juego de pies, palmas y chasquidos de dedos como los que solo realizan las bailaoras gitanas de España”. Completaba el plantel el concertista de piano israelí Ami Aloni.

El siete de abril de 1956 Sarita Heredia, “la sensación del flamenco de España”, participó en el IX Festival Internacional de Danzas Folclóricas, celebrado en el Philharmonic Auditorium de Los Ángeles, donde coincidió con figuras como Archie Savage y su Ballet Jazz o Price Onaga & Princess Muana (bailes Watussi de África) (22).

El once de mayo de ese mismo año la Familia Heredia se presentó en el Wilshire Ebell Auditorium de Los Ángeles. En el grupo también figuraba, como guitarrista, Enrique Heredia y el toque de piano corría a cargo de Julen Musafia, que interpretó piezas de Albéniz, Turina y Granados, además de los tres preludios de Gershwin y el Danzón cubano de Copland.

Sarita Heredia y sus hermanas (Archivo René Heredia).

Sarita Heredia y sus hermanas (Archivo René Heredia).

La crítica calificó el espectáculo de temperamental y pleno de emoción, y elogió el buen hacer de los artistas, especialmente de Sarita:

“… hubo ocasión de admirar la destreza digital de René ‘El Niño’ y Enrique, guitarristas, y de Sarita, que actuó como solista.

Pero por muy admirable que sea la habilidad de Sarita con la guitarra, no es nada comparada con su forma de bailar. Es una bola de fuego en acción, con un temperamento volcánico y un aspecto que recuerda al de la actriz italiana Ana Magnani.

Cuando toma la batuta saltan chispas, al igual que las rosas ornamentales de su pelo y cualquier otra cosa que no se haya sujetado con seguridad, incluido el peinado. […]

Publicidad del espectáculo Fiesta Flamenca, de la Familia Heredia (Santa Barbara News Press, 17-6-1956.

Publicidad del espectáculo Fiesta Flamenca, de la Familia Heredia (Santa Barbara News Press, 17-6-1956.

Sus compañeras, Fátima, Zoraida y Carmen, son bailoras consumadas en un grado menos espectacular, pero se defienden muy bien en todas las suertes que acompañan al baile español, como castañuelas, chasquido de dedos y zapateado. […]

El vestuario fue siempre colorido y agradable, y el numeroso público se mostró agradecido y entusiasta en cada minuto del espectáculo” (23).

Sarita, que ha sido aclamada por el gran Segovia como la mejor guitarrista femenina, pone sentimiento en todo lo que hace. Su guitarra tiene un ritmo rotundo y su baile tiene destellos de fuego. Zoraida tiene un juego de pies soberbio. Y los demás lo hacen muy bien. Julien Musafi acompaña bien al piano.

Todos se apoyan bastante en el ademán gestual y en algunos momentos se desestabilizan un poco, pero tienen un gran sentimiento. Sus chasquidos de dedos, su trabajo con las castañuelas y sus palmas son insuperables” (24).

Notas:

(15) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(16) Ibidem.

(17) Hoja Oficial del Lunes, 1-6-1953.

(18) Diario de Burgos, 16-8-1953.

(19) ABC, 4-12-1954.

(20) La Jolla Light and La Jolla Journal, 22-9-1955.

(21) Long Beach Press Telegram, 27-11-1955.

(22) California Eagle, 29-3-1956.

(23) The Los Angeles Times, 12-5-1956.

(24) Wylie Williams, Citizen News, 12-5-1956.


Sarita Heredia, tocaora gitana y artista universal (I)

Aunque el de la sonanta flamenca ha sido un mundo tradicionalmente reservado a los varones, en el primer tercio del siglo XX brillaron en España tres grandes tocaoras, que desarrollaron trayectorias profesionales muy diversas: Adela Cubas en el ámbito de las variedades, Victoria de Miguel en el de la ópera flamenca y Matilde Cuervas en un plano más académico e internacional.

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

Sarita Heredia (The Kingston Daily Freeman, 8-6-1965).

El consabido retroceso en materia de libertades y derechos individuales impuesto por la Guerra Civil y la inmediata posguerra dificultó más si cabe el acceso de las féminas a este oficio, y hubo que esperar a los años sesenta y setenta para volver a ver en los escenarios españoles a nuevas mujeres guitarristas, como Salvadora Galán o Merche de Algeciras.

Sin embargo, merece la pena destacar a una gran figura de la sonanta que inició su andadura en esos años oscuros y convulsos, y desarrolló una exitosa carrera lejos de nuestras fronteras: Sarita Heredia, procedente de una familia gitana de origen andaluz.

Su padre, José Cortés Heredia, nació en Granada en 1893. Procedía de la tribu de los Clavijos, de Granada y Almería, y era herrero de profesión. En su juventud pasó diez años en el norte de África (1), y después emigró a los Estados Unidos, donde conoció a Enriqueta Flores Alonso, nacida en 1902 en Laredo (Texas) aunque de ascendencia cordobesa.

El matrimonio residió en distintos lugares, en los que fueron naciendo sus once hijos e hijas: Constantino en Texas; José, Abelardo y Rogelio en Chicago (Illinois); Sara en Detroit (Michigan); Enrique, Fátima, Zoraida, Almanzor, René y Antonia del Carmen en Los Ángeles (California). Siete de ellos fueron guitarristas o bailaores, aunque solo Sarita y René consiguieron vivir de su arte.

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

Enriqueta Flores y José Cortés, padres de Sarita Heredia (Archivo de René Heredia).

En el censo de población de Estados Unidos de 1940, la familia al completo —salvo la pequeña Antonia del Carmen, que nacería en 1943— aparecía empadronada en el 11748 de Slater Street. El padre figuraba como obrero en busca de trabajo, el hijo mayor como trabajador joven y el resto, como estudiantes.

Diez años más tarde, según el censo de 1950, José y Enriqueta seguían residiendo en Los Ángeles, en el 2219 de Saint Juliet Street, con ocho de sus hijos. Abelardo figuraba como chapista y Roger trabajaba haciendo fundas de asientos para automóviles. Constantino, José y Sarita ya se habían independizado.

Aunque nacidos en América, Sarita y sus hermanos se criaron inmersos en las cultura gitana y flamenca. “La guitarra era la principal fuente de entretenimiento para la familia. El padre tocaba ‘por lo casero’ porque le gustaba. A menudo dormía a los niños tocando a la hora de ir a la cama. No solo les enseñó a tocar la guitarra, sino también a bailar y a hacer palmas y pitos. Enriqueta, les enseñó el cante flamenco” (2).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

José Cortés Heredia con sus hijas Zoraida, Sarita y Fátima (Archivo de René Heredia).

En una entrevista concedida a Nilo Margoni en 1981, Sarita Heredia destacaba la importancia de su progenitor, como maestro e inspirador de su arte:

“Se lo debo todo a mi padre. […] cuando tenía seis años de edad lo veía día tras día tocar la guitarra. […] cuando venía del trabajo, se sentaba conmigo y tocaba. Yo me levantaba y bailaba en un círculo. Finalmente, mi padre empezó a enseñarme pasos de baile. A la edad de nueve años, comencé a estudiar su mano de mi padre mientras tocaba la guitarra. Me fascinaba. Nadie tenía permiso para tocar la guitarra de mi padre, pero, cuando estaba fuera trabajando, yo la cogía a escondidas e intentaba descifrar la posición de los dedos de mi padre en la farruca. Un tiempo después de esto, ya era capaz de tocarla. Un día mi padre me pilló con la guitarra. Se enfadó mucho. Mi madre le dijo que, antes de que me castigara, yo le daría una gran sorpresa. Toqué la farruca y se quedó asombrado. A partir de ese momento trabajó conmigo día tras día. Hice mi debut profesional a los doce años” (3).

Sarita inició su carrera profesional de la mano de su padre. “Yo bailaba y él tocaba para mí. Cuando mis hermanos y hermanas fueron creciendo, se añadieron al grupo”, declaraba en esa misma entrevista. A los diecisiete o dieciocho años conoció al que sería su marido, el bailaor madrileño Pedro Martín Caro, y empezó a trabajar con él:

“… la pareja de baile de Caro quería retirarse y se marchó en medio de un contrato en México. Él estaba en un terrible aprieto. Un día le preguntó a un amigo suyo llamado Palmiñas, que era un pintor español, si conocía alguien a quien poder contratar, y él le habló de mi familia. Entonces Caro contactó con mi padre y así es como sucedió” (4).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950).

Anuncio de Sarita Heredia en el Vodoo Club de Panamá (Nouvelliste, 27-12-1950),

Fue en ese momento cuando empezó a sentir cierto rechazo por parte de algunos compañeros, por el hecho de ser mujer: “Nunca supe que hubiera prejuicios en el mundo hasta que salí sola a la edad de dieciocho años. […] Lo gracioso es que el único lugar donde he tenido problemas reales es América. Muchos guitarristas flamencos aquí no me aceptaron. ¡Creían que no tenía nada que hacer tocando la guitarra!” (5).

Según el testimonio de Sarita, esa actitud de sus colegas le resultó sorprendente, pues contrastaba con las enseñanzas que había recibido:

“… mi padre era un hombre muy avanzado. Cuando vio que yo tenía cualidades para la guitarra, me animó. […] No me enseñaron esos prejuicios. […]

Hay pocas mujeres guitarristas de flamenco porque se necesita mucha fuerza. […] Mi padre era muy severo con nosotros. Yo observaba y estudiaba sus posturas, sus movimientos y fortalezas. Él me transmitió esos rasgos sin darse cuenta. […]. Yo no pensaba en si ése era el modo en se suponía que debía tocar una mujer o un hombre. Sólo estaba haciendo lo que mi padre me enseñó […] y simplemente desarrollé esa fuerza, ese temperamento. Normalmente las mujeres no lo tienen porque se les enseña, de manera natural, a ser femeninas. En España lo que había que hacer era quedarse en casa y cocinar, limpiar y fregar… ¡Y eso es todo! Pero mi padre dijo: ‘No, tú vas a ser una gran guitarrista’. […] Yo pensaba que lo que estaba haciendo era normal para una chica” (6).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

Anuncio de Sarita Heredia en el teatro Encanto de Panamá (The Panama American, 2-2-1951).

En 1948 la hemeroteca nos ofrece varias noticias sobre “Sarita Heredia, la famosa tocaora”. En el mes de abril actuó en el Auditorium de Barre (Vermont, Estados Unidos), junto a un conjunto de artistas españoles y cubanos, como la pareja de rumberos formada por Marcos y Odette, la cantaora de flamenco Carmen López o la bailaora Trini Reyes, ambas hispanas. Sarita ejecutó números de baile formando pareja con Caro y tocó a la guitarra “dulces y sentimentales melodías de Granada” (7).

A finales de mayo, dentro del Festival de Música de Nueva York, se presentó en el Carnegie Hall integrada en el Ballet Español de Ana María, que ofreció el siguiente repertorio: “Las Golondrinas, Romanza Andaluza, Orgía de Danzas Fantásticas, Viva Navarra-Jota, Muñeira, Intermezzo de la ópera Goyescas, Pastoreta, Flamenco School, El Amor Brujo”.

El elenco estaba formado por artistas como Juan Rivera, Elvira Patino, Anita Méndez, Carmencita López, Rafael Crespo, Delia Granada, Alberto Zamora, Alfredo Alfaro, Antonio de Carlo, Nelli Rodríguez, Olga Manzano, Iglesias de Vina, Violeta García, E. de Lucena, La Navarro, Rogelio Stark, Leonor Barrosa, El Rondeño, Carmen Torres, Soledad Reyes, Martín Caro y Sarita Heredia (8).

En septiembre de 1950 debutó en Radio Cadena Habana “la única mujer en el mundo que toca la guitarra flamenca, siendo además un verdadero concertista en el género clásico” (9). En diciembre de ese mismo año la pareja formada por Sarita y Caro actuó en el Casino de Puerto Rico, en un festival destinado a recaudar fondos para la construcción de un colegio (10). Después trabajaron durante una temporada en el Vodoo Club de Puerto Príncipe (Haití), donde ejecutaron sus “exóticos bailes”, compartiendo cartel con la cantante y bailarina de rumbas y mambos Lina de los Reyes. Además, “la más famosa guitarrista del mundo” deleitó al público con su toque (11).

En enero de 1951 Caro y Sarita, anunciados como “famoso ballet gitano”, debutaron como artistas invitados en el club Balboa de Panamá, que tenía como número principal una revista musical titulada Cleopatra and Co. (12). A continuación se presentaron en el teatro Bella Vista de la misma ciudad, junto a la actriz y cantante argentina Morenita del Rey, el animador Gómez Bueno y una orquesta dirigida por el maestro Hans Janowith. Las críticas resultaron muy favorables:

“Fue un gran éxito la función en el Bella Vista ayer […]

El conjunto español ‘Sarita-Caro’ fue largamente ovacionado y Sarita Heredia nos brindó una audición de guitarra magistralmente ejecutada.

Martín Caro se presentó al público de elegante traje corto y después de recitar a manera de introducción, una bella composición, dio principio a su programa, demostrándonos ser un virtuoso del arte coreográfico español” (13).

En el mes de febrero el mismo programa se trasladó al teatro Encanto de Panamá (14).

Notas:

(1) Bakus, Gerald G. (1977), The Spanish Guitar. Los Ángeles: Gothik Press. La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
Según contó Sarita en unos recitales ofrecidos en la Southern Utah University, “su padre era, por profesión, herrero ornamental, pero también era artista, torero, tratante de caballos, bailaor, cantaor y músico” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(2) Bakus, ibidem. Según el testimonio de la propia Sarita, “recibió gran parte de su formación temprana en las artes de su padre, y lleva estudiando con artistas clásicos del mundo desde entonces” (Steve Christensen, The Daily Spectrum, 6-11-1983).

(3) Margoni, Nilo (mayo de 1981), “Sarita Heredia”, en Jaleo, newsletter of the Flamenco Association of San Diego, vol. IV, nº 9.

(4) Ibidem. Pedro Martín Caro era hermano del popular torero Curro Caro. En 1939 la prensa lo sitúa en México, formando pareja de baile con Soledad Miralles (El Informador, 20-4-1939).

(5) Margoni, ibidem.

(6) Ibidem.

(7) The Barre Daily Times, 17-4-1948; 21-4-1948.

(8) Catalogue of Souvenir Dance Programs, 1948.

(9) Diario de la Marina, 3-9-1950.

(10) El festival, celebrado el 2 de diciembre, estaba enmarcado en una campaña impulsada por el reverendo padre T. Marijuán (Puerto Rico Ilustrado, 23-12-1950).

(11) Le Nouvelliste, 21-12-1950.

(12) The Panama American, 24-1-1951.

(13) The Panama American, 27-1-1951.

(14) The Panama American, 2-2-1951.