Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad Arce, la estrella de las Gitanas de la Exposición (y V)

En febrero de 1895, se anuncia en el Olympia de París “la troupe del famoso capitán Chivo, cuyas estrellas son Lola y Juanita Bernal” (Le Figaro, 16-2-1895) (1). ¿Iría Soledad con ellos? Donde sí localizamos a la joven bailaora es en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en mayo de 1896, junto a su hermana Matilde:

Zarzuela.- […] Debut de las celebradas bailarinas del género andaluz Srtas. Soledad y Matilde Hace.- Los Isidros.- Sevillanas, por las Srtas. Hace.- El lucero del alba y el Olé y peteneras por las señoritas Soledad y Matilde Hace.- El gaitero” (La Correspondencia de España, 22-5-1896). (2)

“El sábado en segunda y tercera sección, debutarán en el teatro de la Zarzuela las celebradas bailarinas del género andaluz, señoritas Soledad y Matilde Hace, que tan extraordinariamente han llamado la atención en París y San Petersburgo” (La Correspondencia de España, 22-5-1896).

¿Soledad Arce?

¿Soledad Arce? (3)

Algunos datos sobre la trayectoria artística de Soledad

Las dos hermanas cosechan abundantes aplausos bailando el ole y las peteneras, entre otros números. La prensa de nuestro país también hace referencia al acontecimiento que ha marcado la vida personal y profesional de Soledad, su famoso secuestro, y ofrece algunos datos sobre la carrera artística de la joven:

“El teatro de la Zarzuela estaba anoche lleno. Tan extraordinaria concurrencia justificaba el debut de las bellas y simpáticas bailadoras, precedidas de gran fama, Soledad y Matilde Hace, que en París y en Rusia han ganado aplausos sin tasa.

En el intermedio del segundo al tercer acto hicieron su presentación ante el público, bailando ‘sevillanas’ con tal gracia, donosura, gentileza y estilo, que tuvieron que repetirlas tres o cuatro veces entre los bravos y las aclamaciones del auditorio.

En el intermedio de la tercera a la cuarta pieza se repitió el espectáculo, pero es en forma nueva. Bailó Soledad el ‘Ole’, y consiguió una estrepitosa ovación. Su hermana Matilde bailó ‘Peteneras’ con igual éxito.

Y ante las instancias muy reiteradas y entusiastas del público, hubieron de repetir ambas todos los números” (El Liberal, 24-5-1896).

“… Soledad Hace, en unión de su hermana Matilde, regresó a Sevilla y luego vino a Madrid, donde han sido contratadas las dos hermanas para bailar en el Teatro de la Zarzuela.

… Las chicas en el ¡ole!, peteneras y sevillanas se traen mucha sal y bailan con requetemuchísima sandunga.

Soledad, especialmente, es una moza que hace honor a la belleza y gracia andaluzas y con unos sacais que dicen más que todos los discursos de Demóstenes y de Cicerón.

Las sevillanas que bailan Soledad y Matilde, si bien no son del género fino y elegante que con su acostumbrado donaire bordan más que bailan las hijas de Sevilla, en cambio tienen ciertas figuras y movimientos cadenciosos que encantan y que hacen prorrumpir al más apático en un ¡Viva tu mare!

Ambas chicas lucen riquísimas alhajas. Soledad la gitana ha sido la contrincante de la bella Otero” (La Correspondencia de España, 23-5-1895).

Soledad (Beauchy, década de 1880)

Soledad (Beauchy, década de 1880) (4)

De nuevo por los teatros europeos

En julio de 1897, Soledad regresa a París, para presentarse en el Olympia junto a una compañía en la que también figura la Bella Guerrero:

“El espectáculo actual del Olympia es tan atractivo que el ayuntamiento de París ha solicitado al Sr. de Lagoanère que ofrezca el 14 de julio una matiné especial para los niños de los colegios. Estos aplaudirán, entre otras atracciones, Un Déjeuner sur l’herbe, el encantador ballet-opereta de los Sres. Bénédite y Missa, […] y después el Flower Ballet, la diversión de moda, los Bailes españoles de la bella Guerrero, Soledad y su compañía, y los Batignolles” (La Justice, 12-7-1897).

En julio de 1898 encontramos de nuevo a Soledad Arce en Madrid. La artista sevillana participa en la pantomima ‘La Feria de Sevilla’, que se representa en el Circo de Colón:

“Anoche se celebró la inauguración de la segunda temporada en el Circo de Colón, con asistencia de numeroso público.

… La pantomima ‘La Feria de Sevilla’, en la cual toman parte la banda del regimiento de Cuenca, una orquesta de bandurrias y guitarras, numerosos coros y un brillante cuadro de baile, obtuvo un gran éxito.

El cantaor Revuelta y las notables bailarinas Emilia García y Soledad Arce fueron objeto de grandes ovaciones.

El espectáculo terminó con el baile de la jota por toda la compañía y la lidia de un becerro bravo, que resultó muy divertida” (La Época, 17-7-1898).

Soledad como personaje de ficción

Hasta aquí hemos podido llegar siguiendo la pista de Soledad Arce por las hemerotecas europeas. Cerramos esta serie de artículos con la reproducción de un fragmento de la novela Sangre y arena (1898), de Vicente Blasco Ibáñez, a cuyas páginas se asoma de manera puntual el Capitán El Chivo, que cada año regresaba a Sevilla en Semana Santa para ponerse al frente de los Armados de la Macarena.

Cartel de "El rapto de Toledad"

Cartel de la obra “El rapto de Soledad”

No cabe duda de que el novelista valenciano debía de conocer la historia de esta familia, pues tanto el dato de la vinculación de José Arce a la cofradía de San Gil como las referencias a sus hijas y a su estancia en París se pueden documentar acudiendo a la prensa de la época:

“… Era el capitán Chivo, un gitano cantaor que había llegado por la mañana del mismísimo París, fiel a la disciplina militar, para ponerse al frente de sus soldados.

Faltar a este llamamiento del deber era renunciar al título de capitán que ostentaba el Chivo en todos los carteles de los music-halls de París donde cantaba y bailaba con sus hijas. Eran éstas a modo de graciosas lagartijas, de donosos movimientos, grandes ojos, una delgadez algo subida de color y una diabólica movilidad que trastornaba a los hombres. La mayor había hecho una gran fortuna fugándose con un príncipe ruso, y los periódicos de París hablaron varios días de la desesperación del ‘bravo oficial del ejército español’, que deseaba matar, vengando su honor, y hasta le compararon con Don Quijote. En un teatro del Bulevar habían dado una opereta sobre el rapto de la gitana, con bailes de toreros, coros de frailes y demás escenas de exacto colorido local. El Chivo acabó por transigir con este yerno de la mano izquierda, admitiendo sus indemnizaciones, y siguió bailando en París con las niñas, en espera de otro ruso…

Al aproximarse la Semana Santa, el capitán Chivo no podía soportar su alejamiento de Sevilla, y se despedía de las hijas con un gesto de padre intransigente y severo.

– Niñas: me voy. A ve si son güenas ustés. Que haiga formaliá y desensia… La compañía me espera. ¿Qué diría si fartase su capitán?…

Y empredía el viaje de París a Sevilla, pensando con orgullo en su padre y sus abuelos, que habían sido capitanes de los ‘judíos’ de la Macarena…”.

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) El apellido de Matilde y Soledad aparece en algunos documentos como Arce y en otros como Hace o Hase.

(3) En la Bibliothèque Nationale de France se conservan varias fotografías de esta artista, llamada Soledad. ¿Se tratará de Soledad Arce?

(4) En la Biblioteca Nacional de España se conservan una fotografías tomadas por Beauchy en Sevilla a la gitana Soledad en la década de 1880. ¿Se trataría de Soledad Arce?