Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (III)

En 1920, a sus diecinueve años de edad y con casi una década de carrera artística a sus espaldas, Dora se había convertido en una “estrella de las de primera magnitud” (1). Su esperado regreso a Jerez de la Frontera coincidió con la publicación de un librito firmado por el poeta local Diego López Rico, que plasmó su admiración hacia la Cordobesita en un ramillete de elogiosas quintillas (2). 

Durante su actuación en el teatro Eslava, a fin de satisfacer al público que tanto la había mimado el año anterior, fue renovando cada día su repertorio y presentó un sinfín de números, como Cordoba bella y Nativa de Faraón, de Vicente Quirós; Lo que dicen los ojos, ¡Vaya usted con dios!, De Madrid a New York, Pa perder la cabeza y Arantreuse Catoni, de Font de Anta; Su merced y La promesa, de Rafael Adán; Guasa viva, Se acercan pa na y La Cencerro, de Orejón; Gitana greñúa, de Cándido Larruga; Maldita sea la…, de Barta, o Cármenes granaínos, de Blasco-Ricarte (3).

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

Portada de Dora, la Cordobesita, por López Rico.

En ese coliseo volvió a compartir cartel con el maestro de la guitarra Javier Molina y la noche de su beneficio, una vez más, “el lleno fue formidable, estupendo […]. Fue memorable todo; […] por la excelsa cantidad de arte vertido, peculiarísimo él y tan gracioso como la menuda mujercita que lo mostrara” (4).

Tal era la fama de Dora, que en esa época ya se publicitaba en Córdoba un vino amontillado fino que llevaba su nombre (5) y la prensa la designaba con apelativos tan sonoros como “la emperatriz de las gitanas” (6). Tras una nueva y exitosa tournée por las capitales del norte, en el mes de noviembre regresó a otro de sus salones fetiche, el Imperial de Sevilla, donde una “enorme concurrencia […] hizo cola en la taquilla […] para llenar en seguida la sala de espectáculos” (7) y la prensa le dedicó los mayores elogios:

“Y olé ya y bendita sea la mare que la llevó a la Academia y el maestro que le enseñó er catón metódico.

Tiene usté dos pies que son dos besos y dos ojos que son dos bombines negros… y una cara que se pone en un marco y ríase usté de la Gioconda y de toa su familia.

Pa mí es que su pare fue escurtó y su mamá de carne de membrillo.

Bendito sea ese pelo más negro que un luto y esos dientes chiquitos que no puen comé más que pan rayao.

Niña a usté la bautizaron con agua de Colonia.

Y olé ahí, tiene usté una risa que es er sonío de un duro.

Haga usté er favó de abrí los ojos que no traigo paraguas. Y olé, como que tiene usté unas pestañas que son los toldos del Corpus” (8).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 5-3-1921).

Visitó después en gira triunfal las ciudades de Cádiz, Granada y Córdoba junto al maestro Javier Molina, que la acompañó a la sonanta en sus “creaciones de bailes gitanos”, en las que “hizo gala de […] extraordinarias facultades artísticas” (9).

En febrero de 1921, junto al mismo tocaor, regresó a la capital de España para debutar en el Madrid Cinema y rubricar un “triunfo exquisito” que supuso su “confirmación definitiva”. La “maga del baile netamente español […] canta, baila, recita y cautiva” hasta el punto de ser considerada por la crítica la legítima sucesora de la más grande:

“El triunfo de la celebrada artista andaluza […] es de una gran oportunidad ahora que la que ocupaba el trono del género flamenco ha visto llegar los tristes días de la decadencia y se dispone a abandonar la vida artística.

La única que por su belleza, su gracia y su arte podría aspirar al puesto de honor en las variedades españolas, es Dora la Cordobesita” (10). 

Dora la Cordobesita en su género es la única, y llamada a ocupar el puesto de Pastora Imperio, el día que esta se retire, pues parecen hermanas en el garbo y en la gracia” (11).

Tras su consagración en la meca del arte, la “emperatriz de las gitanas” regresó a su tierra cordobesa para participar en una función celebrada en el Gran Teatro a beneficio del Colegio de Huérfanos del Cuerpo de Correos, en la que interpretó números como La saeta, La bandolera brava y Los fandanguillos, con “arte inconfundible, suyo y único” (12).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

Dora la Cordobesita (El Cine, 12-3-1921).

El Sábado de Gloria debutó en el salón Imperial de Sevilla, que a partir de entonces se convirtió en parada obligada cada primavera. Estrenó los cuplés Entrando por Puerta Tierra y Querer cañí, de Valverde y Font; y Entra por Uvas, de Valverde-Mariño y Font; y triunfó una vez más por su autenticidad en la interpretación de los tipos gitanos:

Dora la Cordobesita, tiene un estilo propio, absolutamente original […]. 

La Cordobesita, hace los gitanos tal como son, sin más defectos colorinescos que los que son indispensables […]; pero en el tipo, aparece perfectamente conservado el espíritu, con su belleza rara y fuerte y con su gracia arbitraria” (13).

En mayo se presentó en el teatro Vital Aza de Málaga, donde “cantó un lindo cuplé a la muerte de Joselito, que se escuchó con gusto”, y deleitó al público cultivando el “arte flamenco sin amaneramientos, […] dignificándolo”, escoltada por la sabia guitarra del maestro Molina (14).

Tras una nueva escala en el Madrid Cinema, emprendió una gira veraniega por la cornisa cantábrica, con paradas en La Coruña, Santiago de Compostela, Santander, San Sebastián, Oviedo, Vigo y Gijón, entre otros lugares, en los que siguió cosechando triunfos y elogios: “posee una voz grata, juguetona, de serpenteantes fermatas y cadencias lastimeras; una figura grácil, que en el ritmo de encaje de una danza española, se cimbrea, mostrando una euritmia impecable y un rostro de belleza soberana”. El suyo es un “arte exquisito, sin movimientos lúbricos, ni lascivos cimbreos” (15).

“El arte de esta gentil y garbosa andaluza es tan personal y tan típico, que no se parece al de ninguna otra […]. Su figura llena de gracia, la expresión de su cara y de sus ojos […]; la línea escultural de su cuerpo, y la alegría de sus canciones y estilo impecable de sus danzas, hacen de ella una artista originalísima, atrayente y sugestiva.

Bailando es una verdadera evocación del alma gitana, refinada por su gran sentido del arte y su gusto exquisito” (16).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

Dora la Cordobesita (La Tribuna, 26-5-1921).

En septiembre volvió a anunciarse en Madrid, en el teatro Maravillas, como “estrella máxima del programa”, y conquistó al respetable con canciones como Querer gitano o Córdoba la bella, ambas compuestas por Manuel Font, aunque lo más apreciado fueron sus bailes, puesto que Dora “tiene un sentido del ritmo que para sí lo quisiera el maestro Badía. como bailarina es un monumento. […] Pero sobre todas las cosas, es una mujer llena de luz y color” (17).

De hecho, su número más emblemático probablemente fuese el Fandanguillo de Almería, una danza con música compuesta por Gaspar Vivas. En su nueva temporada en el salón Imperial de Sevilla, en el otoño de 1921, además de bailarlo, lo cantó; y, en su función de beneficio, ofreció una interpretación muy especial junto a su compañero de cartel: “Dora y Ramper han bailado, por insinuación de la Cordobesita, el celebérrimo fandanguillo de Almería. Ella hizo primores, y el ingenioso artista la imitó de modo que alborozó al público” (18).

Allí actuó durante tres semanas, con lleno hasta la bandera y triunfo absoluto, hasta el punto de que fue comparada con una de las mayores glorias que ha dado Sevilla:

“Contadas son las artistas que cultivan con éxito el difícil género de la flamenquería estilizada, artística. […]

… actualmente el público solo recuerda con fruición, llena los teatros donde trabajan y se emociona con el arte que desparraman únicamente dos flores de nuestra tierra: Amalia Molina y Dora la Cordobesita.

Aquélla; […] Es la consagración, lo definitivo; es una reliquia.

Dora es lo joven, la pujanza, la gran artista que vale y que en corto espacio de tiempo ha arrollado cuantos obstáculos se han opuesto a su loca carrera hacia el triunfo, llegando a él por el camino de los privilegiados.

[…] Yo creo que esta singularísima andaluza y portentosa artista es el tronco, la base de una nueva estirpe de Faraones” (19).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Dora la Cordobesita (Mundo Gráfico, 2-3-1921).

Una vez culminada su brillante temporada, Rogelio Pérez, empresario del Imperial, la agasajó con un almuerzo en la venta Pilín, que fue amenizado por el cantaor el Colorao y el tocaor Niño de Salvador (20).

Tras un mes de descanso en Villa Dolores, su retiro de la sierra cordobesa, Dora pasó las fiestas navideñas actuando en el teatro Eslava de Jerez de la Frontera y, durante el invierno de 1922, trabajó en lugares como Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, San Fernando y Granada, con el éxito de siempre, pues “‘hay gracia’ por ‘arrobas’, simpatía, arte hasta dejarlo de sobra, presentación y demás cualidades para triunfar” (21). “Bailando nos recuerda a Pastora Imperio, y con los palillos habrá pocas que la igualen” (22). Entre las novedades de su repertorio cabe mencionar el cuplé de sabor gitano ¡Pa rato tiene!, de Monteagudo y López del Toro; y las canciones andaluzas La cruz de mayo y Triniá la Petenera, ambas con música de Manuel Font de Anta (23).

A finales de marzo regresó al teatro Maravillas de Madrid, encumbrada por la crítica como “uno de los cuatro ‘ases’ de la baraja […] de artistas de la alegría”, junto con Adela Lulú, Pastora Imperio y Carmen Flores, ya que con ellas “podría formarse, entronizándolas, un templo y en su frontis escribir ‘¡Viva el buen humor!’ ‘¡Abajo las penas!’ ‘¡Ole lo gracioso!’ y ‘¡Vaya salero!’” (24) El debut de “la perla de Córdoba” (25) no hizo sino confirmar las grandes expectativas generadas:  

“Es imposible que el alma andaluza tenga intérprete más ideal. Sus ojos llamean en las canciones emotivas y pasionales; los brazos —divinos brazos, que parecen robados a la Venus de Arlés—, con el ritmo de sus movimientos, trenzan al compás con los diminutos pies los caprichos bailables gitanos, con perfección admirable, y la voz cálida y fácil dice y entona con el más puro estilo. Y todo esto es la artista triunfante” (26).

Notas:

(1) Eco Artístico, 30-6-1920, p. 10.

(2) Bajo el título Dora, La Cordobesita, fue publicado en 1920 por la imprenta El Día, de Jerez de la Frontera.

(3) El Guadalete, 30-6-1920, p. 3; 1-7-1920, p. 3; 2-7-1920, p. 3; 3-7-1920, p. 3.

(4) El Guadalete, 10-7-1920, p. 3.

(5) Diario de Córdoba, 22-7-1920, p. 1.

(6) La Libertad, 17-8-1920, p. 2.

(7) C., El Liberal, edición de Sevilla, 16-11-1920, p. 13.

(8) La Unión, 16-11-1920. Archivo ON.

(9) La Voz, 29-1-1921, p. 3; La Voz, 30-1-1921, p. 2.

(10) Diario de Córdoba, 13-3-1921, p. 2.

(11) J. Mariño, El Cine, 12-3-1921, p. 4. Entre los números con los que deleitó al público del Madrid Cinema cabe destacar el cuplé con saeta ¡Vaya usted con Dios!, de Font y Valverde; No hay tu tía, de Alcaide de Zafra y Font; Nativa de Faraón, de Quirós; el cuplé La bandolera brava, de Mariño y Font; y sus sugestivos bailes a la guitarra (Idem).

(12) El Defensor de Córdoba, 5-3-1921, p. 2; La Voz, 16-3-1921, p. 3.

(13) El Noticiero Sevillano, 29-3-1921, p. 3.

(14) La Unión Mercantil, 7-5-1921, p. 3; 4-5-1921, p. 1.

(15) P. C., El Compostelano, 21-7-1921, p. 3.

(16) El Cantábrico, 11-8-1921, p. 2.

(17) La Hora, 9-10-1921, p. 17.

(18) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 30-10-1921. Archivo ON.

(19) Rabbí, La Unión, 16-10-1921. Archivo ON.

(20) Sánchez Perdiguero, El Liberal, edición de Sevilla, 5-11-1921. Archivo ON.

(21) Bambalina, El Defensor de Granada, 11-3-1922, p. 3.

(22) La Publicidad, 14-3-1922, p. 2.

(22) La Voz, 1-2-1922, p. 3.

(24) ABC, 29-3-1922, p. 25.

(25) ABC, 11-4-1922, p. 21.

(26) ABC, 31-3-1922, p. 23.


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (II)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En los primeros años veinte, además de actuar en el Ideal-Concert de Sevilla, Luisa Ramos Antúnez participa en otros eventos, como el Concurso de Cante Jondo celebrado durante la Velá de San Juan de la Palma, en el que también intervienen sus hermanos Manuela y Rafael, Manuel Centeno y el Niño Medina, entre otras figuras del arte flamenco:

“… se organiza un concurso de ‘cante jondo’, en el que tomarán parte los ‘cantaores’ Centeno, Niño Medina, Cojo Pomares, Niño Gloria y las hermanas Pompi, y los ‘tocaores’ de guitarra Currito y Niño Huelva” (El Noticiero Sevillano, 25-6-1922) (1).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

También se puede ver a las dos Pompis en el Teatro Cervantes de Sevilla, en una función organizada por la Hermandad del Patrocinio. Durante la representación de la obra Trianerías se escuchan las saetas de Centeno, Manuel Torres, y Luisa y Manuela Ramos, que, según la prensa, no tienen su mejor noche:

“… en el cuadro quinto de este sainete celebróse un concurso de saetas, tomando parte en él los más afamados artistas del cante.

En el concurso […] registráronse varios incidentes: las hermanas ‘Pompi’ cantaron desde anfiteatro; pero con tal desacierto […] no sabemos a qué atribuirlo, que el público significó su protesta en forma bien ostensible. El Niño de Jerez comenzó a cantar desde el escenario; pero también de manera extraña y como si fuese él un amigo suyo…” (El Liberal de Sevilla, 22-12-1922).

Un cantaora de primerísima fila

Para hacerse una idea del gran nivel artístico de Luisa La Pompi basta con echar un vistazo al notable elenco de artistas con los que comparte escenario a lo largo de su carrera. De hecho, la jerezana es una de las profesionales contratadas para actuar en el Concurso de Cante Jondo que se celebra en la Plaza de Toros de Huelva durante los días 21 y 22 de julio de 1923.

El cantaor Antonio Chacón

Antonio Chacón

Siguiendo la estela del de Granada, el certamen onubense se propone velar por “la conservación y purificación de nuestros cantos” (La Provincia, 11-7-1923). Cada noche, el programa se abre con un cuadro flamenco en el que figuran La Pompi y Caracol padre; y, tras la actuación de los concursantes, intervienen algunos de los cantaores más destacados del momento, acompañados a la guitarra por el Niño de Huelva, Morales y Currito el de la Jeroma. La Niña de los Peines finalmente tiene que ser sustituida por La Perla de Triana.

“PROGRAMA PARA LAS DOS NOCHES
1º Cuadro de baile flamenco, cantando ‘La Pompi’ y ‘Caracol’.
2º Intermedio por la banda municipal.
Concurso de cante.
El día 21 se cantarán Soleares y Siguiriyas.
El día 22, tarantas, malagueñas y fandangos. […]
4º Cantarán por orden de antigüedad los artistas contratados: ‘Caracolito’. Centeno. Vallejo. Gloria. Manuel Torres. Antonio Chacón. Acompañarán a estos artistas los célebres guitarristas ‘Niño de Huelva’, Morales y Currito de la Jeroma.
5º Visión fantástica de una noche de Jueves Santo en Sevilla, tomando parte en este número los cantadores, la célebre banda de cornetas del tercer regimiento de artillería ligera, de guarnición en Sevilla y la banda municipal” (La Provincia, 21-7-1923).

En junio de 1924, La Pompi actúa en el Villa Rosa de Madrid, en una fiesta celebrada por la Asociación de la Prensa en honor de unos periodistas italianos. En el cuadro figuran artistas de altísimo nivel, como Antonio Chacón y Ramón Montoya:

“… Terminado el banquete, empezó la fiesta española, en la que tomó parte un cuadro flamenco, compuesto por La Pompi, Dolores Ortega, Chacón, Montoya, Pavón y algunos otros” (El Liberal, 8-6-1924).

Entre las más solicitadas

Durante los años siguientes, Luisa Ramos sigue siendo una habitual en las fiestas de mayor postín que se celebran en Sevilla. La cantaora jerezana forma parte del elenco artístico, al menos, de los siguientes eventos:

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

La Pompi, junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero celebrado en la Venta de Eritaña

– Un almuerzo en honor de los Hermanos Álvarez Quintero que tiene lugar en la Venta de Eritaña, con la presencia del Alcalde y otras personalidades. El cante corre a cargo de La Pompi, El Colorao y Manuel Torres, con las sonantas de Moreno y el Niño de Huelva:

“… Terminado el almuerzo, […] se organizó una animadísima fiesta de cante flamenco y jondo, en que rivalizaron, contribuyendo con su arte y sus facultades, los magos de la sonanta Moreno y Niño de Huelva, y los famosos cantaores Colorao, La Pompi y Manolo Torres, […] que ‘tiene del cante una cepa y cuando quiere florear, le mete un jardín al cante’ (El Liberal de Sevilla, 19-3-1925).

– Una fiesta ofrecida por el diestro Ignacio Sánchez Mejías en su finca de Pino Montano, en la que, tras una becerrada y varios números de baile protagonizados por las alumnas de Realito, llega el momento del cante, con La Pompi, el Niño de Huelva y el Niño de Marchena:

“Cuando oscureció […] Realito y sus discípulas bailaron durante un buen rato sevillanas y bulerías. En otra rotondita hubo canto flamenco, con guitarras, a cargo de la ‘Pompi’, el Niño de Huelva y el ‘de Marchena’. Y también cantaron, con estilo tan depurado como los profesionales, las hermanas Pérez de Guzmán, que son tres muchachas muy estimadas en la sociedad sevillana. La concurrencia a la fiesta, muy distinguida” (La Época, 1-5-1925).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

– Dos fiestas en honor de los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia ofrecidas por los Duques de Alba en el Palacio de las Dueñas, una en 1925 y la otra en 1927, con un elenco de lo mejorcito que se pueda imaginar.

En la primera actúan la Niña de los Peines, Chacón, Montoya, La Macarrona, el Niño de Huelva, el Niño de Marchena y La Pompi. El repertorio se compone de soleares, fandanguillos, tangos, polos y malagueñas:

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines’, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona’, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva’; el ‘Niño de Marchena’, la ‘Pompi’… La espuma de la flamenquería, en fin. […] Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

En la segunda fiesta, el baile lo pone Soledad la Mejorana y el cante corre a cargo de Chacón, Montoya, las dos hermanas Pompi y la Niña del Patrocinio, entre otros artistas:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón […], acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, la Niña del Patrocinio’” (El Correo de Andalucía, citado en La Voz, 2-5-1927).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Una anécdota ‘real’

En la entrevista concedida a La Voz de Sur al final de su vida, Luisa Ramos refiere una curiosa anécdota que le sucedió durante de una de esas veladas ofrecidas en el Palacio de las Dueñas en honor de los Reyes:

Un susto
– Y en el Palacio de las Dueñas, de Sevilla, – continúa – allí sí que he actuao yo veses. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala y le pregunta a la Santoña:
– Oye, Sol, ¿qué hace aquí esta mujer?
– Ésta es ‘La Pompi’, una cantaora – le respondió Sol.
– Yo no la he oído – dijo el Rey.
– ¡Pompi!
– Mande, señora duquesa.
El Rey quiere oírte.
– Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva’, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntad de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo.

– ¡Repite eso! – me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso! – Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había, y entonces el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla.
– Bueno, po aquella noche canté otra vé, y me dice el Rey:
– ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted! – le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950) (2).

 

Algunos cantes de Luisa la Pompi, por cortesía de Pedro Moral:

 


NOTAS:
(1) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(2) Entrevista publicada por Javier Osuna en su espléndido blog Los Fardos de Pericón.