Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Lavandera, una gran cantaora que merece ser rescatada del olvido (y II)

Siempre entre los mejores

En agosto de 1926, Carmen Espinosa participa en un concurso de cante jondo que tiene lugar en la Plaza de Toros de Córdoba, donde se mide con artistas de la talla de Manuel Pavón, el Chato de las Ventas o el Niño de la Flor.

En el jurado figuran algunos de los ídolos jondos del momento, como Antonio Chacón, Manuel Escacena o el Niño de Marchena. La parte musical corre a cargo de los guitarristas Luis Yance, Perico el del Lunar, Pepe de Badajoz y Ramón García (Diario de Córdoba, 1-8-1926).

El guitarrista Ramón Montoya

El guitarrista Ramón Montoya

Con don Antonio Chacón y Ramón Montoya vuelve a coincidir Carmen pocos meses después en el Monumental Cinema de Madrid, donde se ofrecen varios conciertos de cante y baile flamenco, en los que también toman parte los bailaores Gabrielita y Ramironte, y los cantaores La Trianita, Angelillo y Manuel Centeno, entre otros artistas.

Asimismo, en esa época actúa en varias ocasiones en el Teatro Moderno de Salamanca “La Lavandera, célebre cantadora de ‘cante jondo‘, gran artista y maravillosa intérprete del cante flamenco, tan interesante y fino, del que hace soberbias demostraciones, siempre aplaudidas” (El Adelanto, 7-9-1926).

Voz radiofónica, diva de ópera flamenca…

Además, la voz de la artista linense también puede oírse con cierta frecuencia a través de las ondas hertzianas. En 1926 participa en varias emisiones de Unión Radio Madrid, acompañada a la guitarra por Luis Yance o Ramón Montoya, y en 1928 interviene en distintos programas de Unión Radio Barcelona, junto a tocaores como Dámaso Martín o Vicentito Gómez.

En abril de 1927, Carmen Espinosa participa en varios conciertos de ópera flamenca que se ofrecen en el Monumental Cinema de Madrid, y que constan de dos partes: en la primera de ellas, La Lavandera deleita al público con sus malagueñas, mientras que en la segunda, sienta cátedra cantando saetas.

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

El elenco lo completan cantaores como el Niño de Utrera, la Ciega de Jerez, Chaconcito, El Pescadero o el Niño de Marchena, acompañados a la sonanta por Luis López, entre otros artistas (La Libertad, 9 y 10-4-1927).

De gira por España

Durante los meses siguientes, la artista jienense recorre buena parte de la geografía española, desde Almería hasta Santander, junto a distintas compañías de ópera flamenca, en las que comparte cartel y escenario con la Niña de Castro, El Canario, El Pena, El Mochuelo, Manuel Escacena, la Niña de Jerez, El Americano o su propia hija, Petra García Espinosa, entre otras figuras del género. En la capital montañesa el público premia su labor con “estruendosas ovaciones” (La Atalaya, 3-7-1927).

A finales de ese mismo año, La Lavandera vuelve a coincidir con Don Antonio Chacón y la Ciega de Jerez, en una serie de espectáculos organizados por Juanito El Dorado en el Circo Barcelonés, donde se disputa la Gran Copa que lleva ese nombre (La Vanguardia, 26-10-1927). El elenco es el siguiente:

“Hoy miércoles, noche, a las 10. Adiós a Barcelona del célebre, del único, del maestro de todos los cantaores de flamenco DON ANTONIO CHACÓN, el cual además de cantar toda la gama de su creación presidirá el jurado del concurso que se disputará la GRAN COPA CIRCO BARCELONÉS 1927, entre profesionales, en los que hay hasta ahora inscritos: PACO EL GRANADINO, JOSÉ PALANCA, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, NIÑO DE LINARES, LA LAVANDERA, LA CIEGA DE JEREZ, organizado por el popular JUANITO EL DORADO” (La Vanguardia, 26-10-1927).

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

Nuevos triunfos en Madrid

En febrero de 1928, coincidiendo con la reposición de la obra El Niño de Oro por la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León en el Teatro de la Latina de Madrid, se celebra una fiesta de cante y baile flamenco en la que toman parte “Niña Linares y La Lavandera (cantaoras); La Gabrielita (reina de la chufla), Sevillanito (cantaor), Niño de los Lobitos (cantaor) y José Hijosa y Jorge López (tocaores)” (Heraldo de Madrid, 22-2-1928).

Durante los meses siguientes, también en la capital de España, Carmen Espinosa comparte cartel con Manuel Vallejo en Teatro de Chueca (Nuevo Día, 7-3-1928); canta saetas junto a Villarrubia, durante la proyección de Currito de la Cruz en el Cinema X (La Voz, 5-4-1928); y actúa en una “grandiosa fiesta granadina del Sacro-Monte” que se celebra en el Teatro Avenida, junto a un elenco de primera (4):

“Cantadores: Niña de Chiclana, Americano, Carmen Espinosa, El Mochuelo, Lavandera (hija), Niño de la Huerta, El Chato de las Ventas, El Canario (auténtico). El Chata, Chaconcito y Guerrita. Los mejores bailaores y bailaoras, y los famosos profesores de guitarra Marcelo Molina, Román García y el «as» de «ases» Luis Yance; Rosita España (bailes), Carmen Flores (últimos días de actuación), Sepepe y Guillén” (Heraldo de Madrid, 7-6-1928).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

En esa época, La Lavandera sigue estando muy solicitada en los cines de distintas ciudades españolas, para poner la banda sonora a filmes como Malvaloca, La tragedia de un toreo o Rejas y votos:

[Oviedo. Salón Toreno] “… la notable cantadora madrileña ‘La Lavandera‘ cantó con sumo gusto dos preciosas saetas, siendo muy aplaudida por el selecto público” (Región, 2-9-1928).

[Madrid. Cine Alcalá] “… Carmen Espinosa cantó varias saetas de manera admirable, siendo ovacionada, tomando parte también una banda de cornetas y tambores” (La Nación, 19-7-1929).

Entre la crème del flamenco barcelonés

A finales de la década de los veinte, La Lavandera se establece en la Ciudad Condal junto a su hija Petra, por lo que su presencia es cada vez más habitual en locales como el Circo Barcelonés, donde se la puede ver, en 1928, en un concurso de cante para señoras:

“Hoy martes, noche, a las 10 Gran concurso de Cante Jondo para señoras organizado por el popular Juanito El Dorado
4 ESTRELLAS DEL CANTE FLAMENCO, 4
CATALINA MUÑOZ – LOLA CABELLO – CARMEN ESPINOSA – LA LAVANDERA – LA TRINITARIA – NIÑO SEVILLA – MIGUEL ALGABEÑO – SEBASTIÁN CANTARES y el GRAN FÁBREGAS” (La Vanguardia, 2-10-1928).

Precisamente, una de las últimas actuaciones de Carmen Espinosa que hemos podido documentar también tiene lugar en la capital catalana, durante la Semana Andaluza que se celebra en 1930 en el Pueblo Español de Montjuic.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Con la asistencia de varios miembros de la Familia Real española, se celebra un festival de bailes típicos, en el que participan artistas llegados desde distintas partes de la geografía andaluza, entre los cuales destaca la mítica Anilla la de Ronda:

“… Comenzó el festival con la presentación de la Murga de Regaera y por Los Campanilleros de Bormujos. Después dio comienzo el concurso del cante jondo para disputarse la Copa Barcelona 1930. La primera en cantar fue La Niña de Santa Cruz de Sevilla, que cantó soleares; siguiendo luego La Lavandera, de Linares, con malagueñas. Luego se presentó Juanito Valencia, seguido por María La Morena, de Sevilla, con fandangos, y por último La Niña de Linares, también con fandangos. A continuación hubo Zambra Gitana del Sacro Monte, tomando parte en ella la gitana de la Serranía de Ronda, Anita Amaya, de ochenta y ocho años. A la Zambra, siguió el cuadro Andaluz del Realito. Al final de este cuadro retiráronse los infantes con su augusta familia. Finalizó el festival con la segunda parte del concurso de cante jondo, organizado por Fernando Manelles. Tomaron parte en la competencia Rosalía Faraón, de Valencia (fuera de concurso); Niña de Málaga, con granadinas; Niño de Lucena, de Huelva, con levante y fandango; Niño de Utrera, de Sevilla, con seguidillas y fandango; Niño de Hierro, de Puente Genil, con fandangos, y el muchacho Niño de Calatrava, de Jaén, con fandanguillos. El jurado concedió la «Copa Barcelona 1930», hombres, a el «Niño de Calatrava»; el «Premio extraordinario» al «Niño de Utrera», y la «Copa Barcelona 1930», mujeres, a la «Niña de Málaga». La fiesta terminó de madrugada” (La Vanguardia, 19-6-1930).


NOTA:
(1) Con parte de este elenco coincide dos meses más tarde en un festival de cante jondo que tiene lugar en el Teatro de la Latina (Heraldo de Madrid, 9-6-1928).


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En julio de 1921 la compañía de comedias de Benito Cebrián y Pepita Meliá representa en el Teatro Eslava de Jerez el sainete Trianerías, de Muñoz Seca y Pérez Fernández. Según el programa de mano de la función, “las saetas del final del cuadro 5º serán cantadas por la afamada artista Luisa Requejo, cantando varios números flamencos, acompañada a la guitarra por el célebre Javier Molina” (1).

Unos meses más tarde, la cantaora exhibe su extenso repertorio en una fiesta flamenca que se celebra en el despacho de vinos de la jerezana Calle Clavel:

“… un rato agradable, amenizado por la aplaudida cantadora de flamenco Luisa Requejo y el buen concertista de guitarra Cristóbal Salazar.

Tarantas, malagueñas, bulerías, seguidilla, y por último el pasodoble ‘Desfilen’” (El Guadalete, 15-11-1921).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

Tras actuar en San Fernando con el mismo guitarrista, en mayo de 1922 Luisa triunfa durante varios días en el Kursaal Gaditano de Cádiz. Sus cantes flamencos constituyen el número principal del programa, en el que también figuran varios artistas de variedades:

“Dice Diario de Cádiz:

‘Se ha visto muy favorecido el Kursaal con motivo de la actuación de Luisita Requejo, la modesta y joven y bella artista de cante andaluz.

Este arte es para nosotros una segunda naturaleza, y por eso las familias concurren a los salones del Kursaal para escuchar las tarantas, bulerías y fandanguillos que interpreta Luisa Requejo con singular donaire y sentimiento” (El Guadalete, 26-5-1922).

Una carrera en alza

En esa época, la cantaora jerezana adquiere cada vez mayor proyección fuera de su tierra y empieza a codearse con los artistas más prominentes de su tiempo. En 1924 regresa a Madrid para actuar durante varios meses en el Kursaal Imperial, junto a El Gloria, El Cojo de Málaga y Ramón Montoya, y posteriormente en Maravillas, donde se anuncia como “la reina del cante flamenco” (El Imparcial, 20-11-1924). El éxito no se hace esperar:

Luisita Requejo

He aquí una andaluza garbosa que trae locos a los aficionados al cante flamenco. Su actuación en el Kursaal Imperial (¿por qué llamar Kursaal a un espectáculo netamente andaluz?) es un éxito continuado: sus ‘seguiriyas’ gitanas y sus malagueñas tienen a los concurrentes al Imperial sin poder conciliar el sueño. Nos dicen que terminará pronto; hay que advertir que lleva más de un mes actuando en el local antedicho. ¿No podría ser que antes de despedirse diera a conocer sus sentidas saetas? Tenemos entendido que en ese género de canción hay quien la compara con la célebre Niña de la Alfalfa. Con que Luisita, a dar gusto a sus admiradores” (La Libertad, 8-11-1924).

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

El concurso de Sevilla

En abril de 1925, con la asistencia de varios miembros de la Familia Real, se celebra en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla la Fiesta del Cante y el Baile Andaluz, un concurso que tiene como objetivo dignificar el arte flamenco.

Además de los participantes aficionados, en él intervienen profesionales de prestigio, como los cantaores Luisa Requejo, el Niño de Marchena y Fernando el Herrero; los guitarristas Currito el de la Jeroma, Niño Ricardo y Baldomero Ojeda; y las bailaoras Juana la Macarrona y Soledad la Mejorana. Don Antonio Chacón forma parte del jurado.

El primer día del concurso, la jerezana conquista al público con su cante por soleá:

“Aparece la profesional Luisa Requejo. La soleá está en la escena.

‘En el mirar solamente
Comprenderás que te quiero,
Y también comprenderás
Que quiero hablarte y no puedo’.

¡Olé! Exclama el público, que ya va entrando en la fiesta. La Requejo ha gustado mucho” (El Liberal de Sevilla, 16-4-1925) (2).

En la segunda jornada, la cantaora interpreta con gran estilo malagueñas, seguiriyas y medias granadinas, acompañada a la guitarra por Currito el de la Jeroma:

La Requejo aparece en el escenario, y con gran estilo canta malagueñas. La aplauden mucho y canta seguidillas, y ante los aplausos de la concurrencia terminó con medias granadinas. Currito el de la Jeroma y la cantaora han agradado mucho” (El Liberal de Sevilla, 18-4-1925).

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla, 1925

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla (La Unión, abril de 1925)

Ópera flamenca

Tras el concurso de Sevilla, Luisa retoma sus recitales por los teatros de pueblos y ciudades, acompañada por Javier Molina, y en el verano de 1926 se integra en una compañía de cante jondo organizada por el empresario Vedrines, que ofrece espectáculos de ópera flamenca en las plazas de toros de distintas localidades.

En el elenco figuran algunos de los artistas más destacados del momento, entre ellos, los cantaores La Niña de los Peines, El Cojo de Málaga, Manuel Centeno, El Canario, El Canario de Madrid y la Perla de Triana; acompañados por los guitarristas Javier Molina, Ramón Montoya, Luis Yance y Victoria de Miguel. El baile corre a cargo de Juana la Macarrona, Paula la Flamenca, Carmelita la Guapa y Estampío.

Durante los meses de julio y agosto, la compañía visita Cartagena, Córdoba, Cádiz y Granada. Las tres cantaoras son “muy estimables y justamente aplaudidas” (El Porvenir, 17-7-1926).

NOTAS:
(1) Esta información la recoge Juan de la Plata en su artículo “En la calle de la Amargura cantó Luisa Requejo” (Diario de Jerez, 20-3-1994). He podido consultarlo gracias a Salvador Rubio, que me proporcionó una copia del mismo durante la III Jornada de Estudio del Cante.
(2) Las referencias procedente de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y se pueden consultar en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

 


Concha la Carbonera… Y la gracia se hizo tango (II)

Tras varios meses de triunfos en Valencia y Barcelona, en octubre de 1879 Concha Rodríguez debuta en el Teatro de la Bolsa de Madrid. Desde el mes de mayo actúa en dicho coliseo una compañía flamenca por la que van pasando algunos de los artistas más destacados del momento: los bailaores Trinidad Cuenca, Antonio el Pintor o Antonia la Roteña; los cantaores Juan Breva y la Loca Mateo; o los guitarrista Paco de Lucena y Manuel Ponce, por mencionar sólo a algunos.

“El cante flamenco, que en Madrid cuenta tantos entusiastas, se ha avecindado en el teatro de la Bolsa. Allí se presenta todas las noches, con acompañamiento de palmoteo, rasguear de guitarra, zapateado y ¡joles! Y es de ver cómo el público le recibe cariñoso. Los aplausos le han hecho atrevido, y ayer se presentó por la tarde ofreciendo un programa de soleás, peteneras, seguidillas jitanas (sic), malagueñas y polos, que ni en Triana. La intentona ha salido bien. Hubo mucha gente y muchos aplausos” (El Liberal, 9-10-1879).

Concha la Carbonera (Foto incluida por Blas Vega en su libro Los cafés cantantes de Sevilla)

Concha la Carbonera (Foto incluida por Blas Vega en su libro Los cafés cantantes de Sevilla)

La Carbonera es anunciada por primera vez el 11 de octubre, junto a dos de sus inseparables compañeras de los últimos meses, las bailaoras Isabel Santos e Isabel Delgado:

“Mañana sábado, 11 de Octubre, se verificará en el teatro de la Bolsa el segundo concierto flamenco, en que tomarán parte el conocido profesor de guitarra D. Carlos García y las aplaudidas artistas del género flamenco, Isabel Santos, Isabel Delgado y Concepción Rodríguez (la carbonera)” (La Discusión, 10-10-1879).

No obstante, estas tres bailaoras sólo permanecen un par de semanas en el Teatro de la Bolsa, de donde son despedidas por su actitud poco respetuosa, según anuncia La Época:

“Atendiendo a las quejas de algunos concurrentes al teatro de la Bolsa, la empresa del mismo ha rescindido la escritura con las artistas flamencas Isabel Santos, Concha Rodríguez (Carbonera) e Isabel Delgado, hallándose dispuesta la misma a no consentir que por ninguno de los artistas contratados se falte a los respetos debidos al público. Aplaudimos estos propósitos” (La Época, 26-10-1879).

Por tierras andaluzas

A partir de esa fecha, la hemeroteca digital no nos ofrece demasiadas pistas de Concha la Carbonera. Ello no significa que la artista se haya retirado de los escenarios. Más bien nos inclinamos a pensar que posiblemente se encontrara en Sevilla, pues, como se sabe, la prensa de esta ciudad aún no puede consultarse en línea.

De hecho, en junio de 1881 el Diario de Córdoba la sitúa en la ciudad califal, junto a un grupo de artistas procedentes del Salón Filarmónico de Sevilla:

“SALÓN FILARMÓNICO DE SEVILLA EN CÓRDOBA

Concierto de cante y baile flamenco en el local situado en la calle del Gran Capitán inmediato a la casa del señor Marqués de Gelo, en que tomarán parte las célebres y simpáticas jóvenes Antonia Pachecho (a) La Roteña, Concha Rodríguez (a) La Carbonera, Encarnación Agreda, Isabelita Santos y la niña de 5 años admiración de todo el mundo Salud Vargas. Los incomparables Manuel Romero, cantador por soleares, seguidillas, polos, cañas, malagueñas, peteneras y cantiñas, y Manuel González, fiel intérprete del baile flamenco” (Diario de Córdoba, 5-6-1881).

Concha la Carbonera junto a otras bailaoras en El Burrero de Sevilla (Beauchy)

Concha la Carbonera junto a otras artistas en El Burrero de Sevilla (Beauchy)

Un año más tarde volvemos a toparnos con el nombre de La Carbonera en negro sobre blanco en la revista Asta Regia, que hace referencia a una actuación de la artista en el Teatro Eguilaz de Jerez. Se trata de un artículo bastante irónico que, más que informar sobre el evento, pone en entredicho la categoría del flamenco como manifestación artística:

“Iba a hacer punto final; pero me he acordado de nuestro teatro de Eguilaz y no quiero cometer la imperdonable omisión de no hablar de él.

Siempre estoy oyendo que los teatros están cerrados; pero ahora no se quejarán Vds.

Verdad es que no han actuado en él compañías notables líricas o dramáticas; pero ha lucido sus portentosas habilidades una compañía lírico-coreográfica de… cante y baile flamenco.

Y vayan Vds. a decir a un flamenco de pur sang que el Marrurro, el Mezcle y la Carbonera no son artistas y artistas notabilísimos, y la contestación será una puñalaíta hasta la mano con que tratarán de convencerles.

Nada, lectores míos: ¡viva el cante flamenco, suprema expresión del arte!

¡Vivan los toros, síntesis de la civilización y humanitarios sentimientos!

¡¡¡Vivaaaaaaa!!!” (Asta Regia, 8-5-1882).

La estrella del Burrero

En verano de 1885, Concha forma parte del elenco de la sucursal veraniega del Café del Burrero de Sevilla, establecida por Manuel Ojeda junto al Puente de Triana. Así lo atestigua el cartel anunciador de la inauguración de dicha nevería, incluido por Manuel Bohórquez en su libro El cartel maldito (1).

En él también figuran, entre otros artistas, los bailaores Antonio el Pintor, Lamparilla, Juana Valencia y Juana Antúnez; los cantaores María la Serrana, Concha la Peñaranda, Juanaca, José León (La Escribana) y El Canario; y el guitarrista Antonio Pérez.

Trinidad la Cuenca (Foto de Emilio Beauchy)

Trinidad la Cuenca (Foto de Emilio Beauchy)

A esa época nos traslada Fernando el de Triana (2), que describe algunos de los números protagonizados por La Carbonera y su pareja artística en El Burrero, el cantaor José León, ‘La Escribana’. No se podía tener más arte ni más poca vergüenza. Tras leer el siguiente pasaje, no nos extraña tanto que el público del Teatro de la Bolsa se escandalizara con sus ocurrencias:

“En el cuadro artístico que actuaba en el famoso café del Burrero (sucursal), junto al puente de Triana, figuraban dos artistas que, aunque parecían hombre y mujer, se decían ‘comadre’.

Una era la extraordinaria y graciosísima bailaora Concha la Carbonera, y la otra o el otro, o lo que fuera (aunque yo me creo que de hombre no tenía más que la ropa), era conocido por la Escribana […].

Esta pareja de comadres, como ellas públicamente se decían, no pensaba más que en la chufla y en divertirse cuanto más, mejor, alegrándose con todo lo que fuera destruirse la naturaleza.

Pasaba el tiempo, y con motivo del fracasado movimiento revolucionario del 19 de septiembre de 1886, echaron a volar los poetas populares un sin fin de coplas de tango, y entre ellas, la que se aprendió de memoria la Carbonera y la cantaba al compás de un graciosísimo tango que ella misma se bailaba, en cuyo número era sencillamente inimitable, además de ponerle los pelos de punta al numeroso público que acudía diariamente a escuchar a Concha, porque a la letra le unía una música arrebatadora y sentimental. Este era el tango:

Al ver la pena que sufren,
ten compasión, Reina regente,
de esos infelices niños
por obedecer a sus jefes.
En los rincones de su morada
qué tristes están
muchos ancianos
que sólo tú puedes consolar.
Si hubieran muerto,
¡cuántas familias visten de luto!
De tu persona y tu buen corazón,
se espera el indulto.
Jesucristo perdonó
a los que le maltrataron:
perdónalos tú también
a los pobrecitos del regimiento de Garellano.

¡Cuánto dinero le dio esto al Burrero!

Juana Valencia, La Sordita (Foto de Antonio Esplugas, ANC)

Juana Valencia, La Sordita (Foto de Antonio Esplugas, ANC)

También se formó después una gran comparsa muy bien vestida de bandoleros, con las mismas artistas del cuadro flamenco, en cuyos pasillos cómicos se destacaban la Serrana, Fernanda Antúnez, su hermana Juana, la Carbonera, el maestro Pérez y la Escribana […].

… Cuando esto ocurría, ya se había instalado don Manuel Ojeda el Burrero, con el café de su nombre, a la calle de las Sierpes, núm. 11 […].

El escenario era tan amplio, que en más de una ocasión llegaron a lidiarse pequeños becerretes de casta, formándose la cuadrilla lidiadora con los mismos artistas […]. Después de la corrida, venía el gracioso diálogo entre las dos comadres: – ¿Cómo tiene usté tanto miedo, comadre? – decía la Carbonera. – ¿Miedo yo? Eso usté, que no gana bastante pa jabón. – ¡So esaboría! ¡Que estaba usté viendo que me iba a comé er toro y no fue ni pa meterle la capa pa lleváselo! – Eso es: yo le metía la capa ar toro y si er toro me metía a mí er cuerno, ¿usté me lo iba a quitá? ¡Ni en broma! Y menos con la jindama que usté tiene, que le sale por la punta del poco pelo que le queda. – Yo lo que sé, que hasta mala me estoy poniendo de los sustos que paso con er mardito toreo, porque yo quisiera ser como usté, que to lo toma a chufla, de to se ríe y de na le da miedo”.

En esa misma época, además de triunfar en el Burrero Sevillano, Cocha Rodríguez también deleita con su gracia y su desparpajo al público de otros lugares. Por ejemplo, en septiembre de 1885 se presenta junto a Paco el Sevillano en el Café El Universal de Vigo:

“Frente a la Iglesia se ha instalado un café, ‘El Universal’, donde ‘Paco el sevillano’, ‘La Carbonera’ y ‘El Poyo’ tocador de guitarra, hacen denoche (sic) las delicias de los aficionados al cante flamenco” (Gaceta de Galicia, 7-9-1885). (3)


NOTAS:
(1) Bohórquez, M., El cartel maldito. Vida y muerte del Canario de Álora, Sevilla, Pozo Nuevo, 2009.
(2) Rodríguez Gómez, Fernando (el de Triana), Arte y artistas flamencos, Madrid, Imprenta Helénica, 1935.
(3) Esta referencia también la aporta Alberto Rodríguez Peñafuerte en su blog Flamenco de papel.


Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (I)

Con el recién estrenado siglo nace Victoria de Miguel, el 18 de marzo de 1900, en el número diez de la madrileña calle Lagasca, en pleno Barrio de Salamanca (1). Es la octava de doce hermanos.

Su familia está estrechamente relacionada con el mundo taurino. No en vano, Victoria es hija del torero Ciriaco de Miguel, “Chicharito”, y ahijada de señá Gabriela Ortega, progenitora de Joselito y Rafael el Gallo.

Su madre, Concha, es modista de profesión y dirige un taller de costura en la calle Goya. De ella aprende la joven los fundamentos del oficio, al que se dedica, de manera intermitente, durante largos periodos de su vida.

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

En 1905 el nombre de Victoria de Miguel aparece por primera vez en los papeles, a causa de un desafortunado accidente, que la marca para el resto de su vida:

“En la calle de Velázquez un tranvía de los llamados ‘cangrejo’ atropelló ayer tarde a la niña de seis años Victoria de Miguel, produciéndola (sic) tan graves heridas en una pierna que hubo necesidad de amputársela en el Gabinete médico del barrio de Salamanca” (ABC, 28-8-1905).

Sin embargo, ello no le impide desarrollar, durante toda su vida, una intensa actividad artística y profesional.

Sus inicios como guitarrista

Desde muy pequeña, Victoria toma clases de guitarra clásica y flamenca con algunos de los grandes maestros del momento, como Manuel Navarro, “Patena padre”, Ramón Montoya o Andrés Segovia. Su dominio de ambas disciplinas le otorga una cierta ventaja sobre sus colegas de profesión, que se traduce en un caché superior: “ganaba más que mis compañeros: ellos cuatro pesetas y yo ocho” (2).

A los seis años de edad, la precoz artista actúa ante los soberanos españoles, y demuestra tal destreza que la mismísima reina Victoria Eugenia la obsequia con una guitarra. Tras su debut en el madrileño teatro Fuencarral, acude junto a su hermano al salón El Astro, donde acompaña con su toque al cantaor Pedro Sánchez Langa, “El Canario de Madrid”.

Ramón Montoya

Ramón Montoya

El gran éxito obtenido le vale un contrato en dicho local y supone el inicio de una fructífera carrera, que se desarrolla de manera paralela a la del citado cantaor, quien se convierte en su marido. Juntos actúan durante tres décadas en los mejores teatros españoles. Sin embargo, Victoria nunca abandona del todo su actividad en el taller de costura de su madre.

Con los reyes de la ópera flamenca

Rastreando los papeles de la época, en 1926 encontramos a la guitarrista inmersa en una larga gira por España. Es la época de la ópera flamenca, y el empresario Vedrines no escatima en medios para llevar a los teatros y plazas de toros de pueblos y ciudades un nutrido elenco de primeras figuras del cante, el baile y el toque.

A mediados de julio la compañía se presenta en Cartagena. Con ese atractivo cartel, el éxito está asegurado:

“Un público inmenso había acudido anoche a la plaza de toros, ávido de escuchar a los prestigiosos artistas que habían de tomar parte en la velada. […]

Verdad que este cuadro flamenco que anoche se presentó ante el público cartagenero merece grandes elogios. Juana la Macarrona, Carmelita la Guapa, Paula la Flamenca, Estampío y Antonio Sánchez el Bizco constituían el cuadro de baile.

En el de cantaoras la famosa ‘Niña de los Peines’ y la ‘Perla de Trianaentusiasmaron al auditorio con las inflexiones de una voz bellísima […], así como los maestros Centeno, el célebre cantador de saetas, Cojo de Málaga, El Canario, Eduardo García, el Mendo, cantador de la copla cartagenera, y El Canario de Madrid, éste, pese a los prestigios consolidados, el mejor cantador del cuadro a quien acompaña la notable guitarrista Victoria de Miguel.

Y ahí es nada los tocadores. […] Javier Molina, Niño Ricardo, Luis Yance y Ramón Montoya. […]

Para todos hubieron (sic) aplausos, quedando el público satisfecho del espectáculo” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926).

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

La prensa murciana destaca la actuación de Victoria de Miguel como una de las más sobresalientes del espectáculo:

“¿Y qué decir de los tocadores de guitarras? Todos ellos –Victoria de Miguel, admirable– merecieron los aplausos que el público les otorgó” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926) (3).

“De tocadores la flor y nata de ellos, Montoya, Molina, Yance y Victoria de Miguel. Todos aplaudidísimos” (El Liberal, 18-7-1926).

“… desfilaron por el tablao lo mejor que se conoce en este arte, siendo muy aplaudidos todos, bailadores y cantadores, y especialmente la famosa Niña de los Peines, dotada de portentosas facultades; el Canario de Madrid, el Cojo de Málaga, el Centeno y el Mendo, y los guitarristas Montoya y la señorita Victoria de Miguel” (La Verdad, 20-7-1926).

Tras actuar en Cartagena, la compañía pone rumbo hacia tierras andaluzas. El 25 de julio se presenta en la Plaza de Toros de Córdoba y, unos días más tarde, en el Teatro Circo de Verano de Cádiz. En el mes de agosto llega a Granada y Málaga, entre otras ciudades.

Asimismo, entre el 13 y el 26 de agosto, El Canario de Madrid se anuncia en el Madrid Concert de Valencia (4). Aunque en los papeles no aparece el nombre de su guitarrista, es probable que se trate de Victoria de Miguel, que suele aparecer en los carteles como su tocadora habitual.

Nueva gira con Vedrines

En octubre de 1926, la guitarrista madrileña vuelve a estar de gira, con un elenco algo diferente y bastante representativo de los gustos de la época ‘del fandanguillo’. De hecho, el espectáculo -también producido por Vedrines– se anuncia como “Reunión de arte flamenco moderno”, y en él figuran cantaores como el Niño de las Marianas, el Niño de la Flor, el Chato de las Ventas, la Niña de Linares o Antonio García Chacón. Les acompañan los “profesores de guitarra […] M. Molina, Jorge López, Victoria de Miguel y Ramón García” (El Noticiero Gaditano, 6-10-1926).

Pastora Pavón, La Niña de los Peines

Pastora Pavón, La Niña de los Peines (Fondos del Centro Andaluz del Flamenco)

A principios de octubre, la compañía actúa en Cádiz, en el Teatro Circo de Verano. Varias semanas más tarde se presenta en el Monumental Cinema de Madrid y a finales de noviembre llega a Gijón , previo paso por otras ciudades, como Zamora (5) o La Coruña.

Coincidiendo con su actuación en el teatro Linares Rivas, el diario gallego El Orzán destaca los muchos méritos del elenco:

“Escogiendo lo mejor de cada certamen, se ha reunido un grupo de artistas que recorre las capitales y pueblos más importantes de España, divulgando y aun dando a conocer en muchos casos el cante flamenco en su más pura acepción […].

Constituyen la agrupación gentes tan renombradas como el ‘Niño de Coín’, el ‘Niño de las Marianas II’, afamado cantador de flamenco; el ‘Niño de la Flor’, premiado en el concurso de la Plaza de Toros de Córdoba; el ‘Chato de las Ventas’, premiado con la copa de plata en La Línea de la Concepción; la ‘Niña de Linares’, triunfadora en cuantos concursos se ha presentado; el ‘Canario de Madrid’ (el de la voz de oro), acompañado a la guitarra por su profesora, Victoria de Miguel; Antoñito García Chacón, el fenómeno del día, el ‘Non plus ultra’ del canto flamenco; Manuel Blanco (‘Canario de Colmenar’), primer premio del concurso celebrado el 10 del actual en Madrid y los profesores de guitarra Victoria de Miguel, Jorge López y Marcelo Molina.

Este programa, netamente flamenco, es único e incomparable y viene recorriendo con un éxito formidable los más importantes teatros de España” (El Orzán, 28-11-1926).

Unos días más tarde, los papeles asturianos (6) hacen lo propio con motivo de la presentación del espectáculo en el teatro Dindurra de Gijón, y destacan especialmente la presencia de Victoria de Miguel, a quien califican como “verdadero prodigio” (La Prensa, 10-12-1926):

“Otra nota digna de mención es la actuación de la notable guitarrista Victoria de Miguel, que con distinción y elegancia sabe sacar gran partido del castizo instrumento español y posee una técnica envidiable” (El Noroeste, 10-12-1926).

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

En enero de 1927 se anuncia en el Monumental Cinema de Madrid “un magnífico concierto de ópera flamenca” (La Libertad, 5-1-1927), en el que interviene el mismo elenco de artistas, con la incorporación de la cantaora Luisa Requejo. A finales de mes la guitarrista se presenta en Valladolid (7) y, poco después, la compañía actúa en el Gran Teatro de Córdoba (8).

En el mes de abril, con un cartel algo diferente, El Canario de Madrid se presenta en el Teatro Maravillas de la capital. La Niña de Baeza, “Carmen la Flamenca, La Gabrielita, La Coquinera, Ramironte y el Estampío” (ABC, 1-4-1927) son algunas de las nuevas incorporaciones de la compañía; y, aunque en la reseña no figuran los nombres de los tocadores, es muy probable que entre ellos se encuentre Victoria de Miguel.

NOTAS:
(1) Las fechas y datos familiares y de la vida personal de Victoria de Miguel están extraídos de las siguientes fuentes:
Eusebio Rioja y Norberto Torres, Niño Ricardo: vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez, Sevilla, Signatura, 2006.
M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, entrevista a Victoria de Miguel, ABC, 18-2-2000.
(2) “Recuerdos de un siglo”, op. cit.
(3) José Gelardo Navarro aporta esta referencia en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, y la sitúa en la página 4 de El Eco de Cartagena de 17-7-1926. No obstante, al acudir a la hemeroteca y consultar la página en cuestión, dicho artículo no aparece, lo cual nos hace pensar que tal vez la referencia no sea exacta.
(4) Según La Correspondencia de Valencia.
(5) El 25 de noviembre de 1926 se anuncia en el Nuevo Teatro de Zamora un “gran concierto de arte flamenco”, con “12 ‘ases’ del fandango, cante jondo y otros estilos” (Heraldo de Zamora).
(6) David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, aporta interesantes referencias periodísticas -y entre ellas, las que se citan a continuación- sobre la actuación de estos artistas en el teatro Dindurra de Gijón.
(7) Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009, aporta la siguiente referencia:
“Ópera flamenca
En el Lope de Vega de Valladolid va a dar un concierto de ópera flamenca (¡) la compañía Vedrines, formada por los siguientes artistas […] y los famosos guitarristas Marcelo Molina, Jorge López y Victoria de Miguel” (El Noticiero Sevillano, 19-1-1927).
(8) El Diario de Córdoba publica la reseña del espectáculo el 22-2-1927.


Paca Aguilera, digna sucesora de la Trini de Málaga (y II)

Entre septiembre de 1902 y febrero de 1903 se suceden distintos espectáculos en el Salón de Actualidades, como el apropósito Una juerga andaluza en el ventorro del Blanco. En todos ellos participa con gran éxito Paca Aguilera, que es acompañada a la guitarra por Rafael el Cordobés. Completan el elenco distintos artistas del género ínfimo.

La siguiente referencia periodística permite hacerse una idea sobre el tipo de programa que se ofrece cada noche al público del mencionado local:

“La fiesta andaluza estrenada anoche obtuvo un éxito grandioso por la propiedad con que está presentada.

Se repitió entre grandes aplausos un precioso pasacalle original del notable maestro Sr. Badía, que cantaron muy bien las Srtas. Imperio, Fernández, Giraldas, Martinis, Hortensia y Blanquita, luciendo hermosos mantones de Manila.

Todos los bailes, peteneras, sevillanas y alegrías, que cantó la célebre Paca Aguilera y bailaron las citadas artistas gustaron mucho.

El tango ‘ñáñigo’ bailado por el negrito Lázaro y acompañado de la guitarra por Rafael el Cordobés hizo reír grandemente al público que llenaba el local” (El País, 12-10-1902).

La cantaora Paca Aguilera

La cantaora Paca Aguilera

Además de su constituir una presencia indiscutible en el Salón de Actualidades, Paca Aguilera también se prodiga en otros locales madrileños, como el Teatro de Variedades, donde se presenta en el mes de octubre junto a otras figuras del arte flamenco:

“Mañana se celebrará un gran concierto andaluz a beneficio de Concepción Martínez.

Tomarán parte en él las bailadoras Mercedes López, Esperanza Benito, Dolores Núñez y Soledad Pinilla; los bailadores Pichiri y Paquiro; las cantadoras Rita García, Paca Aguilera y Rosario Padilla; los tocadores Luis Molina y Marinillo, y dos parejas de sevillanas, Lolita Vargas y Esperanza Benito, Lolita Gómez y Rosario Martínez” (El País, 7-10-1902).

Una artista reconocida en toda España

Entre los meses de agosto y septiembre de 1903, Paca Aguilera actúa en Oviedo, en el Gran Café de Madrid, según la siguiente información, publicada en El Correo de Asturias y aportada por José Luis Jiménez Sánchez:

Gran Café de Madrid – Salón de conciertos.
Todas las noches, a las nueve y media, variadas veladas de canto y baile por los renombrados artistas Srta. Paca Aguilera, cantadora; D. Francisco Reina, profesor de guitarra, y Srtas. María Jesús Reina y Paquita López, bailarinas” (19-8-1903 a 13-9-1903).

En junio de 1904, reaparece “con gran éxito” en el madrileño Salón de Actualidades “la notable cantaora flamenca Paca Aguilera, a quien acompaña a la guitarra la profesora Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 6-5-1904). Un mes más tarde, ambas forman parte del elenco de la obra de costumbres andaluzas Al volver de la corría, que se estrena “con éxito excelente” en la misma sala. La prensa nos revela una nueva y sorprendente faceta de la artista malagueña, la de bailaora:

“Oyeron grandes aplausos la graciosa Amalia Molina, en un tango que bailó primorosamente; la alegre Paca Aguilera, que, además de cantar, bailó muy bien por alegrías; las hermanas Esmeraldas, y la notable profesora de guitarra Adela Cubas” (Heraldo de Madrid, 10-6-1904).

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

La guitarrista Adela Cubas (Diana, 12-5-1913)

En el mes de diciembre, la prensa sitúa a la cantaora en el Teatro Romea, donde participa en la obra El triunfo de la belleza, junto a distintas artistas de variedades. En enero de 1905, en la misma sala, Paca Aguilera comparte cartel con La Argentina.

Unos meses más tarde, la cantaora debuta en Almería, donde continúa recibiendo elogios durante varias semanas:

Paca Aguilera […] demostró que vale.

Cantó magistralmente tango y malagueñas, escuchando una verdadera ovación que le tributó el público” (El Radical, 14-9-1905).

A su regreso a Madrid, la cantaora se integra en una compañía de variedades, junto a un gran número de artistas, entre los que destaca Adela Cubas, y en el mes de noviembre se anuncian juntas en el Teatro de Novedades.

La referencia periodística más reciente que encontramos sobre la labor artística de Paca Aguilera data del mes de julio de 1907, y sitúa a la artista en tierras murcianas: “Ha salido para Águilas (Murcia), ventajosamente contratada por aquella empresa teatral, la distinguida artista Paca Aguilera” (El Liberal, 14-7-1907).

Sus registros sonoros

Mención aparte merece su actividad discográfica. En 1906, La Correspondencia de España publica el siguiente anuncio: “Ureña participa a su clientela que ha recibido los discos del Gramófono impresionados con orquesta por la Arana, Rosario Soler, la Paca Aguilera y otros” (12-4-1906).

Tras aquellos primeros registros en cilindros de cera, en los albores del siglo XX la cantaora rondeña realiza un considerable número de grabaciones en el nuevo soporte discográfico que se acaba de lanzar, los discos de pizarra.

Para las casas Zonophon y Gramophon, con las guitarras de Salvador Román y Ángel de Baeza, Paca Aguilera impresiona una gran variedad de cantes, por malagueñas, soleares, tangos, seguiriyas, peteneras, ganaínas, tarantas, e incluso sevillanas y jotas aragonesas. Posteriormente, en 1910, graba para Odeón una decena de discos bifaciales, compartidos con El Mochuelo y el Niño de Triana.

La cantaora Merced la Serneta

La cantaora Merced la Serneta

La amplia discografía de esta cantaora se caracteriza también por la variedad de estilos que integra. En su voz han llegado a nuestros días varios estilos de soleares de La Andonda y Merced la Serneta. También grabó siguiriyas de la Serrana; malagueñas de la Trini y el Canario; y, por supuesto, la suya propia.

La brillante carrera de Paca Aguilera quedó truncada por su fallecimiento, a los 36 años de edad, en la capital madrileña, como consecuencia de una gastroenteritis. La singular cantaora rondeña se marchó para siempre el 18 de enero de 1913.