Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (IV)

En abril de 1922, Isabel Ruiz reaparece en el teatro Romea de Madrid, con motivo de un homenaje al maestro Manolo Font. A pesar de su ausencia de las últimos meses, la bailaora jerezana pronto vuelve a ser “la única, la indiscutible”.

“Jamás una bailarina pudo en el puesto que hoy llena Isabelita en Romea, mantener el interés y llenar el teatro todos los días. Isabel ha conseguido más: conquista a diario el aplauso unánime, sincero, de un público que la aclama” (La Libertad, 16-4-1922).

Isabelita Ruiz (Diario da Noite, 30-1-1921)

Isabelita Ruiz (Diario da Noite, 30-1-1921)

Tras su última gira europea, su estilo se ha refinado. “París no ha pasado en vano por ella. […] Se viste maravillosamente. Sus trajes son obras maestras del arte modisteril, figuras de cuadro o exquisitos figurines de periódico de modas inglés” (La Época, 3-4-1922). Sus bailes tienen un sello propio, muy personal.

Durante el mes que permanece en Romea, sus actuaciones se cuentan por llenos. Cada noche el público aplaude con entusiasmo a la genial bailarina, cuyo arte es comparable al de las mejores de su género, como Antonia Mercé, La Argentina, o Encarnación López, La Argentinita, de quienes parece haber tomado el testigo. Incluso hay quienes afirman que, “podría ser, si quisiera, una estrella de primera magnitud de ballet ruso” (La Época, 3-4-1922).

“La musa Terpsícore […] ha decidido venir a Madrid a pasar unos días, bajo el nombre de Isabelita Ruiz. […]

Durante muchos años, era forzoso al hablar de bailarinas españolas echar mano del tópico Argentina o del tópico Argentinita. Ya es hora de que dejemos en paz a estas dos artistas […].

La bailarina por antonomasia es Isabelita Ruiz, en 1922 y después de 1920. […]

Isabelita Ruiz es actualmente el eje de todo el sistema bailable y en torno a ella, aunque por bajo de ella, pululan otras artistas” (La Unión Ilustrada, 19-4-1922).

La bailarina de la emoción, que aúna clasicismo y novedad

En el mes de mayo, Isabel se presenta en Melilla y en el teatro Lara de Madrid. A continuación emprende una gira por España, que la lleva a recorrer, principalmente, la cornisa cantábrica y parte de Andalucía. Si en Córdoba destaca por “la admirable habilidad con que se acompaña con las castañuelas, de las que obtiene efectos delicadísimos” (Diario de Córdoba, 17-10-1922), a su regreso al madrileño teatro Lara llama la atención por el exotismo de sus bailes y el buen gusto de su puesta en escena. Además, la polifacética artista también se atreve con los cuplés.

Caricatura de Isabelita Ruiz (Buen Humor, 19-11-1922)

Caricatura de Isabelita Ruiz (Buen Humor, 19-11-1922)

En enero de 1923, la artista jerezana regresa al Olympia de París para actuar en la Gala de la Danza. Como en otras ocasiones, Isabelita aprovecha su estancia en la capital del Sena para renovar su vestuario, de acuerdo con el nuevo repertorio que presentará en España.

A partir del mes de abril, lsabel Ruiz vuelve a actuar en Madrid, en teatros como el Lara, el Maravillas o la sala Royalty, y también en Eldorado de Barcelona. En todos ellos cosecha grandes ovaciones. No en vano, es “la elegancia personificada, […] la general en jefe de las bailarinas de la emoción” (La Correspondencia de España, 30-11-1923), y “sabe expresar con gran acierto el baile que interpreta con sabiduría e instintivamente evocan nuestros maestros del clasicismo más puro” (Correo de la Mañana, 14-10-1923).

En 1924, Isabelita Ruiz continúa iluminando con su arte la escena madrileña. Se la puede ver en el teatro Romea, y también en ciudades como Salamanca o Guadalajara. La jerezana conquista cada noche al auditorio con sus bailes tan de la tierra, si bien domina igualmente otras danzas, como el fox. De hecho, hay quienes la ven como una “Tanagra del baile, que ha logrado armonizar con el clasicismo de los bailes españoles las elegancias modernas y revestir de formas nuevas de gran belleza plástica las danzas en boga” (La Unión Ilustrada, 30-3-1924).

Isabelita Ruiz es quizá la única bailarina que sabe emocionar y subyugar a todos los auditorios con sus originales y definitivas creaciones seleccionadas y perfectas. Es un arte españolísimo, caliente y febril trasladado victoriosamente al lienzo por Romero de Torres; y eso es en la escena Isabelita, una mujer del castizo pintor cordobés. No es presumible que en sus ‘fandanguillos’ pueda ya ser superada, sino emulada siguiera” (La Voz de Castilla, 1-1-1924).

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 31-10-1924)

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 31-10-1924)

La mujer que hay detrás de la artista

Con motivo de su actuación en la capital salmantina, Isabel concede una entrevista al diario La Opinión, que nos revela algunos datos de su personalidad:

“Lo primero que su boca pronunció, después de la inevitable presentación, fue que ella no quería interviús, no me agradan, nos dijo. […]

Como buena jerezana, aventurera siempre, gusta de los viajes, viajes prolongados, en los que predomina el arte y el baile, el baile andaluz, flamenco, y los fox y fandanguillos” (La Opinión, 30-12-1923). (1)

De hecho, años más tarde, la artista se reafirma en su gusto por descubrir otros lugares:

“-¿Cuáles son, Isabelita, sus aficiones fuera de la escena?

– Yo soy muy casera, acaso por contraste con el trajín del teatro. Pero si tuviese mucho dinero, mucho, y pudiera permitirme el lujo de no trabajar, me gustaría viajar, conocer cosas nuevas, ir lejos, muy lejos…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).

De nuevo a las Américas… y vuelta a París

En marzo de 1924, Isabelita Ruiz vuelve a cruzar el charco con rumbo a Buenos Aires, para actuar en el Empire Theatre “con un contrato ventajosísimo y con un arte personalísimo, sin reminiscencias de otras artistas, sin desplantes y sin vulgaridades” (La Unión Ilustrada, 30-3-1924).

Isabelita Ruiz (La Unión Ilustrada, 27-5-1923)

Isabelita Ruiz. Foto: R. Sobol (La Unión Ilustrada, 27-5-1923)

Tras una “gira triunfal en Argentina y Chile durante cinco meses” (O Paiz, 13-9-1924), en septiembre Isabel es contratada por el Casino Teatro de Copacabana (Brasil), donde debuta con gran éxito (2):

“El arte de Isabelita Ruiz no se puede comparar al de ninguna otra, y se puede incluso asegurar que en Río nunca se ha presentado una bailarina de su género que la pueda igualar, haciendo, como hace Isabelita Ruiz, verdaderas creaciones en la armoniosa y alegre música española, que interpreta con con coreografía magistral de movimientos elegantes y sugestivos.

El finísimo público que frecuenta el Casino Teatro de Copacabana ha tributado a la inteligente artista ovaciones calurosas, y ésta se vio obligada a repetir la mayor parte de sus interesantísimos bailes” (O Paiz, 16-9-1924).

En el mes de octubre se anuncia la reaparición de Isabelita Ruiz en el teatro Romea de Madrid. A finales de año, la jerezana participa en una función benéfica celebrada en el Gran Teatro de Córdoba, donde coincide con Dora la Cordobesita, y unas semanas más tarde regresa a París. En esta ocasión, ha sido contratada por el Concert Mayol para tomar parte en la revista ‘¡Muy excitante!’, en la que interpreta el cuadro ‘El tamborilero encantado’, dedicado a España. Como es habitual en ella, la jerezana destaca por sus excelentes dotes como bailarina, a las que hay que sumar sus buenas cualidades para la interpretación:

“La revista se enriquece con la presencia de la bailarina española Isabelita Ruiz: actriz y bailarina, tiene tanta expresión en su bonito rostro como agilidad en sus piernas, es unas veces dramática y otras alegre […]. Un trueno de aplausos ha recibido esta bella artista” (Le Gaulois, 22-1-1925).

Una vez más, “Isabelita Ruiz enloquece al público parisino de 1925 contoneando el cuerpo al compás de tangos flamencos, boleras y fandanguillos de la misma manera y con el mismo estilo de las famosas ‘bailadoras’ que constituían hace más de sesenta años el encanto de nuestros abuelos” (El Diario Palentino, 27-3-1925).

Fotograma de la película Destino (La Esfera, 9-1-1926)

Fotograma de la película Destino (La Esfera, 9-1-1926)

De los escenarios a la gran pantalla

La artista jerezana se encuentra, sin duda, en un excelente momento profesional. La que empezara su andadura como niña prodigio del baile español, no solo ha incorporado en su repertorio danzas de muy distintos estilos y procedencia, sino que también se ha atrevido con el cuplé y la revista, y ahora avanza un paso más en su carrera: Isabel se estrena como actriz de cine, a las órdenes del director francés Henry Roussell, que la ha contratado para su nueva película, Destinée, distribuida en España con el título Destino. La sinopsis es la siguiente:

“Es una joya cinematográfica de extraña belleza, engarzada por las manos del maestro en el marco elegante y agitado del Directorio, en el centro de los acontecimientos que decidieron el destino de Bonaparte, en los albores de la gran epopeya napoleónica, y refleja en la pantalla la auténtica novela de amor de una joven italiana, a la que Isabelita Ruiz, la deliciosa artista española, presta, por primera vez, todos los encantos de su belleza y de su gracia, y el doloroso calvario de un joven revolucionario, personificado por Vital Geymond, conducido a la traición por una pasión desgraciada” (Paris-Soir, 5-9-1925).

Durante el verano de 1925, Isabelita sigue deleitando con sus bailes españoles al público parisino, en salas como el music hall Empire o el Concert Mayol, donde continúan las representaciones de la revista ‘¡Muy excitante!’.

NOTAS:
(1) De hecho, Isabelita es, junto a Dora la Cordobesita, una de las más destacadas intérpretes del fandanguillo de Almería:

“Hay dos ‘estrellas’ españolas que han hecho de esta danza una verdadera creación: Dora la Cordobesita e Isabelita Ruiz. La primera, borda con sus pies de prodigio el encaje maravilloso de esta danza sugestiva. La segunda, tiene sus momentos de intenso, de supremo arte y de pasión suprema, en que cruza las manos sobre el pecho, transfigurando de emoción, el rostro, mientras lloran los ‘palillos’ -como queriendo recoger, sobre su seno, toda el alma de esta tierra bendita- para alzarla, después, gloriosa y soberana, en el arco triunfal de sus brazos de nieve” (Crónica Meridional, 2-5-1925).

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Carmen Díaz Molina, la elegancia del baile de Sevilla (III)

En primavera de 1909, tras varios meses de contrato al otro lado del charco, Carmen Díaz regresa a España junto a su inseparable Enrique Sánchez. Lo hacen a bordo del vapor ‘Manuel Calvo’, que parte de La Habana, hace escala en Nueva York y llega al puerto de Cádiz el día 19 de mayo.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Comedias y comediantes, 1-11-1911)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Comedias y comediantes, 1-11-1911)

Ya en nuestro país, el dúo retoma su agitada vida artística, y sus giras a lo largo y ancho de la península. En diciembre de ese mismo año, en el Salón Pathé de Oporto, obtiene un “éxito colosal y sin precedentes […] la notable pareja de bailes españoles Carmen Díaz y Enrique Sánchez” (Eco Artístico, 15-12-1909). En enero de 1910, triunfan en la sala ‘El Cosmopolita’, de Álava:

“Ayer debutó en este cinematógrafo la pareja de baile, Carmen Díaz y Enrique Sánchez, obteniendo un señaladísimo triunfo.

La pareja de baile se presentó vistiendo lujosos trajes, y su trabajo, de agilidad sorprendente, fue aplaudidísimo.

En la última sección el lleno fue formidable” (Heraldo Alavés, 18-1-1910).

La mejor pareja de bailes españoles

Unas semanas más tarde, tras varios meses de ausencia, los bailaores sevillanos regresan a la escena madrileña, concretamente al Petit Palais, donde son muy bien acogidos:

Carmen Díaz y Enrique Sánchez, a quienes sin duda alguna podemos calificar como la mejor pareja de bailes españoles, actúan también en este Salón. Inútil es decir que el público los ovaciona a diario y hace repetir sus bailes infinidad de veces” (Eco artístico, 15-2-1910).

Poco después se anuncian en Barcelona, tanto en el teatro Sala Imperio como en el Poliorama. La publicidad los define como “la pareja de baile español mejor del mundo […]. Lujo asiático, gran riqueza. Agilidad extraordinaria” (La Vanguardia, 17-2-1910).

De vuelta a la Villa y Corte, en el mes de mayo debuta en el teatro de La Latina “la celebrada pareja de baile Sánchez-Díaz, obteniendo, como premio a su maestría y habilidad, muchísimos aplausos” (La Correspondencia, 1-6-1910). Completan el programa las cupletistas Pilar Cohen, Candelaria Medina y La Solsona, y el entremés Entre tres fuegos. Un reparto similar se presenta poco después en el teatro Olimpia de Barcelona.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 5-5-1913)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 5-5-1913)

En febrero de 1911 volvemos a encontrar a Carmen Díaz, junto a Enrique Sánchez, de gira por el norte de España. La “elegante y excelente pareja” (Eco Artístico, 5-2-1911) triunfa en Bilbao, donde ha de prorrogar su contrato. En Burgos descubrimos una nueva faceta artística de la bailaora sevillana, que “canta con mucho sentimiento” (La Voz de Castilla, 19-2-1922).

Unas semanas más tarde, Carmen y Enrique viajan a Sevilla, y en locales como el Salón Imperial o el teatro San Fernando demuestran que sí son profetas en su tierra:

Teatro San Fernando.- Con éxito asombroso viene actuando la simpática pareja de baile español Carmen Díaz y Enrique Sánchez, siendo motivo todas las noches de continuas y delirantes ovaciones” (Eco Artístico, 5-4-1911).

Tras conquistar al público de Zaragoza, los Sánchez-Díaz regresan a la Villa y Corte, donde pasan parte del verano, actuando en el Trianón-Palace, en el teatro Novedades y en el Romea. A estas alturas de su carrera, su fama y su calidad artística están fuera de toda duda, a juzgar por los elogios que les dedica la revista Eco Artístico:

Arte castizo que sublima la coreografía, presentación fastuosa que deleita, simpatías que atraen: trinidad de perfecciones encarnadas en la pareja Sánchez-Díaz y con las que cautivaron a los públicos miles y miles de noches, tributándoles aplausos desbordantes de entusiasmo. Tres meses consecutivos de actuaciones en el Teatro de Novedades, de esta corte, dicen bien claramente cuánto valen estos simpáticos artistas. Con el agasajo del aplauso del público caminan siempre, disputándoselos las empresas, pero sin que esta predilección sirva para envanecerles, elevando sus pretensiones, tacto que acrecienta sus méritos haciéndose asequibles en todas partes. Sus largas campañas en América, donde volverán en breve, pregonan el excepcional arte de la pareja Sánchez-Díaz en los que se conjuntan las más salientes perfecciones: maestría, lujo, variedad y elegancia, sobrados elementos para brillar y vencer” (5-6-1911).

La bailaora Juana la Macarrona

La bailaora Juana la Macarrona

Carmen y Enrique, en los mejores carteles

A finales de junio, Carmen Díaz y Enrique Sánchez participan en el beneficio celebrado en el teatro Romea en honor de Juana la Macarrona. La homenajeada se despide del público madrileño bailando por alegrías en el cuadro español ‘Una fiesta en Sevilla’, en el que también figura el guitarrista Ramón Montoya.

Unos días más tarde, la pareja se presenta con gran éxito en el Salón Imperial de Melilla:

Carmen y Enrique, constituyen la mejor y más clásica [pareja] de bailes españoles. No es de extrañar que así sea, pues ambos, salidos hace años de la escuela Sevillana, al unirse entonces supieron compendiar al arte coreográfico andaluz, el típico de nuestras distintas regiones, presentándolo con la más absoluta precisión.

A la deslumbradora presentación de la pareja, se une la hermosura y gentileza de la Srta. Díaz, su gracia picaresca, hija de las brisas del Guadalquivir y sus relevantes dotes, tanto de mujer hermosa, como de artista.

El nombre de Sánchez-Díaz es tan popular, que los empresarios de varietés se disputan la notable pareja.

El público melillense les aplaude y ovaciona todas las noches, por su mérito y su arte” (El Telegrama del Rif, 12-7-1911).

En el mes de septiembre, Carmen Díaz y Enrique Sánchez regresan al madrileño teatro Romea, que estrena su temporada de variedades con un brillante cartel en el que destacan artistas como La Antequerana o Ramón Montoya.

Josefa Moreno, La Antequerana (Eco Artístico, 25-5-1914)

Josefa Moreno, La Antequerana (Eco Artístico, 25-5-1914)

Después emprenden una nueva gira por el norte, con paradas en ciudades como Valladolid, León y Oviedo. En algunas de ellas vuelven a coincidir con Amalia Molina. La pareja destaca por su repertorio variado y en constante renovación. No hay teatro ni público que se les resista:

“Vedlos incansables en sus panaderos, sevillanas, tango, farruca, etc., etc.

Sus piernas parecen desprenderse del cuerpo, y bailan siempre sin descanso, con rapidez vertiginosa, mientras sus rostros se contraen con la mueca de la risa.

Y el público, que no se sacia nunca y que en su delirio por los buenos artistas se asemeja algo a los espectadores de las célebres luchas en la antigua Roma, aplauden frenéticamente sin pensar que el artista se rinde.

Carmen Díaz y Enrique Sánchez son conocidos de todos los públicos, y su fama es grande como excelentes bailarines. […]

En su repertorio de lo más extenso, figuran los bailes antiguos y modernos de más resonancia, y aunque maestros hace años, la pareja Sánchez-Díaz no dejará de estudiar para que su trabajo sea siempre nuevo, habiendo estrenado recientemente una danza húngara, en la que la pareja Sánchez-Díaz une una vez más su arte y gallardía” (Eco Artístico, 27-12-1911).

En 1912, Carmen y Enrique siguen cosechando triunfos por los pueblos y ciudades españolas, especialmente en las del sur. En Granada la pareja destaca por su “repertorio variado, extensísimo, arte y agilidad increíbles y presentación lujosísima” (Eco artístico, 5-3-1912). “Hay en sus bailes elegancia, distinción, algo que sólo vive con el arte” (Eco Artístico, 25-2-1912).

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

En San Fernando (Cádiz) coinciden con una jovencísima Dora la Cordobesita, y llama la atención la moralidad de su valioso repertorio. De nuevo en el Romea de Madrid, comparten cartel con Pepita Sevilla, y en Bilbao ven “cómo en su obsequio se levanta la cortina innumerables veces” (Eco Artístico, 15-6-1912). No en vano, “ambos son maestros en el arte de Terpsícore y con una habilidad y ligereza extraordinarias ejecutan toda clase de bailes sin fatigarse, sin que jamás un pie les haga traición y marque compases que no existen” (Eco Artístico, 5-10-1912).

La conquista de las islas Canarias

Gibraltar, Orense, Jaén y, de nuevo, Granada, son algunas de las ciudades en las que actúan Carmen y Enrique antes de poner rumbo a las islas Canarias para realizar una gira de varias semanas. El día de su debut en el Parque Recreativo de Santa Cruz de Tenerife, el dúo sevillano causa una impresión inmejorable:

“Confesamos que nos sorprendió anoche la presentación de la pareja coreográfica Sánchez-Díaz, que ha hecho su debut en el Recreativo.

Son dos bailarines de ‘primera fuerza’, que ejecutan todos los números con una seguridad y una maestría raras veces común, y se presentan elegante y lujosamente ataviados.

Ella […] es, además, una espléndida mujer altamente simpática. Se trata, pues, de un número de varietés como hace tiempo no habíamos tenido ocasión de aplaudir. Muy enhorabuena” (El Progreso, 20-5-1913).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (La Opinión, 28-5-1913)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (La Opinión, 28-5-1913)

En los días siguientes, Carmen y Enrique siguen haciendo las delicias del público, que les aplaude con entusiasmo y les hace repetir muchos de sus números. Además de su maestría, la prensa destaca especialmente la elegancia y finura de sus bailes:

Carmen Díaz une a su belleza incomparable una linda gracia natural que la hace más adorable.

Enrique Sánchez es su digna pareja.

Mozo de firme varonil arrogancia, que es todo un maestro en coreografía.

Las danzas de los Sánchez-Díaz son algo que se sale de lo vulgar, un fino arte de graciosa elegancia, un derroche de gracia y gallardía. Sus movimientos son seguros, finísimos, con aquella difícil seguridad que da la completa posesión de una cosa.

Sus garrotines no son de esos consabidos bailes de ademanes tabernarios que hemos visto mil veces; con su arte inimitable hacen de ellos los Sánchez-Díaz algo que se puede bailar sin escándalo lo mismo en el tablado de la escena que en una soirée aristocrática.

En los bailes regionales son igualmente unos colosos.

La danza gallega que nos hicieron anoche es todo un primor” (La Opinión, 26-5-1913).


Julia Borrull, la bailaora del dolor y el fuego (V)

En primavera de 1916 Julia Borrull regresa a la Villa y Corte, y presenta en el teatro Romea su extenso repertorio, en el que tienen cabida tanto los cuplés y pasodobles interpretados con la orquesta, como los más típicos bailes gitanos. Durante su estancia en este coliseo coincide con Luisa de Vigné o Dora la Cordobesita, entre otras artistas de variedades.

“Con gran éxito debutó anoche Julia Borrull, cañí de pura sangre y excepcional artista en este género característico de canciones y bailes.

De su extenso repertorio ejecutó primero, acompañada por la orquesta, el pasodoble ‘Mi chiquita’ y la farruca ‘Borrull’.

Después, con acompañamiento de guitarras por su padre y su hermano, bailó una danza y el tango clásico gitano, terminando con su original creación El colilla, monólogo bailable.

Por lo castizo de su estilo, por su agilidad y por su graciosa desenvoltura, Julia Borrull es la bailaora neta y tradicional, de casta y raza” (El Imparcial, 25-4-1916).

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

Julia Borrull (Eco artístico, 1913)

En junio de 1916 Julia actúa en el teatro de la Zarzuela de Madrid y, a continuación, inicia una gira por el sur, que la lleva a ciudades como Málaga, Córdoba o Melilla. En todas ellas es muy aclamada, tanto por el público como por la prensa, que le dedica grandes elogios con motivo de sus actuaciones en la ciudad califal:

“Gran Cine. En este pabellón se ha presentado la notable cancionista y bailarina de aires populares Julia Borrull, quien ha confirmado la fama de que venía precedida.

[…] posee una bonita y agradable voz y canta con mucho estilo y gracia números originales, algunos de ellos acompañados a la guitarra por su padre y su hermano, dos notables profesores que hacen filigranas con el clásico instrumento andaluz.

Julia Borrull además baila con mucho arte y elegancia, imprimiendo a cada danza el sello característico de su estilo.

La simpática artista es muy aplaudida todas las noches” (Diario de Córdoba, 25-6-1916).

Amago de despedida y ‘desaparición’ de los papeles

Siempre dispuesta a satisfacer al respetable, en el Kursaal de Melilla Julia estrena una danza mora en la que, según la prensa local, constituye su despedida de los escenarios, debido a un problema de salud:

“En el baile español clásico hay una baja sensible. Julia Borrull, la bailarina gitana de ojos negros de brujería, deja las tablas para siempre. Un padecimiento en los pies la obliga a abandonar su carrera artística en la que brilló hasta ahora con luz propia.

El baile gitano, genuinamente español, ha experimentado una importante pérdida” (El telegrama del Rif, 23-8-1916).

Julia Borrull, en Alegrías (J. Romero de Torres, 1917)

Julia Borrull, en Alegrías   (J. Romero de Torres, 1917)

Sin embargo, esta información no tarda en ser desmentida, pues en octubre de 1916 Julia Borrull se presenta en el teatro Alhambra de Granada, junto a un elenco en el que figuran La Macarrona (1) y Manuel Torres, ¡casi nada!

En el mes de diciembre, la bailaora regresa al Folies Bergère de Barcelona y poco después se anuncia, junto a su hermana Conchita, en el café Villa Rosa, recién abierto por su padre, que las acompaña a la guitarra.

En 1917, la bella bailaora desarrolla otra de sus facetas artísticas, la de modelo, y se convierte en protagonista del cuadro Alegrías, pintado por Julio Romero de Torres. No obstante, en ese mismo año perdemos la pista a la Borrull. Su nombre se esfuma de los papeles -al menos, de los españoles- como por arte de magia. José Luis Navarro nos aporta la única pista que puede ayudarnos al menos a intuir qué ha sido de la bailaora:

Julia Borrull […] ha desaparecido.
A raíz de la desaparición se creyó que Julia habla sido seducida o raptada por un aristócrata, por un personaje extranjero, por uno de esos moscones que revolotean siempre alrededor de las artistas de nombre y de fama, de las grandes artistas.

[…] Pero no ha ocurrido así. Julia Borrull ha desaparecido o ha sido raptada. Y el raptor, el enamorado de la gitana de los ojos verdes, ha sido ¡un cochero!” (Eco artístico, 25-7-1917). (2)

La reina de Villa Rosa

A mediados de los años veinte nos topamos de nuevo con el nombre de Julia Borrull en los papeles. La bailaora es una de las habituales del cuadro flamenco de Villa Rosa, el café fundado por su padre en 1916. Allí comparte tablao con otras grandes bailaoras, como su hermana Concha, Rafaela La Tanguerita, La Joselito, Regla Ortega o La Camisona.

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa

Cuadro flamenco del tablao Villa Rosa (en el centro, Regla Ortega, La Pato)

Tras el fallecimiento de su padre, en 1926, Julia y su hermana Lola se ponen al frente del local. Desde entonces, la bailaora compagina su faceta artística con la de empresaria. La dirección del cuadro flamenco corre a cargo de Miguel Borrull hijo, que también lo presenta en otras salas de la ciudad condal, como Eldorado el Circo Barcelonés. En ellas coinciden con algunas de las primeras figuras de la época, como el Niño de Marchena (3), Angelillo o José Cepero (4).

En 1929, Villa Rosa se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad condal. El local, situado en el Arco del Teatro, es uno de los lugares que ningún turista que se precie puede dejar de visitar:

Villa Rosa es una concesión magnífica que Barcelona hace al extranjero. Posee todo el misterio, toda la incomodidad y la falta de limpieza precisas para que el turista típico no se sienta defraudado. El exotismo de Villa Rosa es de buena clase y no acaba de hacer mal a nadie. Es un exotismo inteligente y calculado que opera al mismo tiempo sobre el vecino de la calle de Aribau y el marinero de Liverpool. Los gitanos de Villa Rosa tienen el punto exacto de morenez, de casticismo y de mala educación para no asustar a la clientela local ni impactar excesivamente al señor de más allá de los Pirineos” (Mirador, 28-3-1929). (5)

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Conchita Borrull (bailando) en el Villa Rosa

Entre otros alicientes, Villa Rosa cuenta con un elenco de primera y un ambiente flamenquísimo:

“… voy conociendo poco a poco a casi todos los artistas que integran el cuadro flamenco a cuya cabeza forman la soberbia agarena Julia Borrull y su hermana Lola. Alrededor de una mesa, formando un ancho círculo, vemos a la juncal Tanguerita y a la hermosa Rosalía con Larrosa y Viruta y unos extranjeros. Un poco más hacia donde nos encontramos nosotros otro grupo formado por más extranjeros y La Pato, Amparo Ortiz y el Faíco, Hurtado y el Subiela, siempre amable y risueño. Chispea, al escanciarse, la dorada manzanilla, inundando los cuerpos de sana y contagiosa alegría, que, sin hacerlo (sic) perder a uno la noción de sus actos, le imprime cierto atrevimiento que sin tomarla no tendría…

Hablan las guitarras su armonioso lenguaje acompañadas de palmas y rítmicos taconeos, mientras en el centro del círculo se sumerge en un baño de movimientos una gitanilla joven, cuyo nombre siento no recordar” (El Diluvio, 14-5-1929).


NOTAS:
(1) La revista Eco artístico (15-10-1916) se refiere a “la cantaora de flamenco La Macarrona”, lo cual nos hace dudar si se trata de Juana Vargas o bien de su hermana María.
(2) Referencia aportada por José Luis Navarro, en el blog El Eco de la Memoria.
(3) En octubre de 1925 actúan en Eldorado “el famoso intérprete de los aires andaluces Niño de Marchena” y un “colosal cuadro andaluz”, compuesto por Julia Borrull, Conchita Borrull, Regla Ortega y Juanita Ortega, que interpretan, respectivamente, alegrías, farruca, alegrías y sevillanas (La Vanguardia, 22-10-1925).
(4) En otoño de 1926, bajo la denominación de “Gran certamen de toque, baile y cante jondo”, se celebran en el Teatro Circo Barcelonés varias funciones, dirigidas por Miguel Borrull hijo. En ellas intervienen, además del cuadro flamenco de Villa Rosa, otros grandes artistas del momento, como Angelillo, el Chato de Valencia, Guerrita o José Cepero. En algunos de estos festivales, las hermanas Borrull toman parte en una “gran zambra gitana del Sacro Monte”, junto a Isabel la Bruna, Carmen la Huelvana, Rosalía la Flamenca, Rafaela la Tanguerita, Niño Tobalo o Baldomero Faíco, entre otros artistas.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (I)

En una época en que los cafés cantantes comenzaban a decaer y los números de variedades se imponían como la atracción de moda en los principales teatros de nuestro país, una joven artista sevillana consiguió brillar con luz propia en el firmamento del espectáculo. Se trata de Teresita España, una artista todoterreno, que destacó tanto en el género flamenco -fue cantaora, bailaora y guitarrista– como en la interpretación de otro tipo de cantes y bailes más ligeros.

Nació en Sevilla en torno a 1892 como Teresa García Pichardo. Según José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz (1), tuvo como maestra a la genial bailaora Juana la Macarrona, quien no escatimaba en elogios para ella, lo cual nos da una idea de sus dotes para el baile flamenco.

Teresita España (Eco artístico, 25-10-1916)

Teresita España (Eco artístico, 25-10-1916)

Las primeras referencias periodísticas que encontramos sobre ella, a finales de 1915, resaltan su faceta de “notable cancionista” y la sitúan, respectivamente, en el Salón Llorens de Sevilla y en el Gran Cine de Córdoba. Entre las artistas con las que comparte programa cabe destacar a la Estrella de Andalucía y La Bilbainita.

Una artista que promete

En febrero de 1916, con motivo de su presentación en el teatro Novedades de Valencia y en el bilbaíno Salón Vizcaya, la revista Eco artístico destaca sus cualidades como guitarrista y cantaora, y le augura un buen porvenir en el mundo del espectáculo:

Teresita España, muy experta en el manejo de la guitarra y en el cante flamenco” (5-2-1916).

“Ha marchado a Bilbao, donde actuará, la notable artista Teresita España, sin rival cantando aires nacionales. Durante el tiempo que ha actuado en Valencia, el éxito la ha acompañado. Trátase de una muchacha bonita, simpática, que no tardará mucho tiempo en colocarse a la cabeza de las artistas de su género. Aquí ha dejado un núcleo grande de admiradores, que esperan ocasión de volver a ovacionarla” (11-2-1916).

“Debutó Teresa España, graciosa coupletista que se distingue en el cante flamenco, acompañándose ella misma a la guitarra con singular maestría y logrando todas las noches entusiastas ovaciones” (25-2-1916).

Anuncio de Teresa España_anuncio (Eco artístico, 5-4-1916)

Anuncio de Teresa España (Eco artístico, 5-4-1916)

Un mes más tarde, “la joven y bella artista flamenca Teresa España”, que “toca la guitarra y canta con gusto y estilo”, debuta con gran éxito en el teatro Romea de Madrid. El público la premia con grandes aplausos (La Época, 26-3-1916). Allí actúa durante varias semanas, a pesar del incidente acaecido en uno de sus espectáculos, del cual nos informa la prensa de la época:

“En la sección de las once que se celebró anoche en Romea, los ocupantes de un palco se opusieron ruidosamente a que la artista Teresita España, correspondiendo a los aplausos del público, siguiera su trabajo.

Con tal motivo se cruzaron frases gruesas entre una parte del público y los ocupantes del palco, promoviéndose tal escándalo, que tuvo necesidad de intervenir la autoridad” (La Acción, 1-4-1916).

El altercado se saldó con varias personas heridas y otras tantas detenciones, y Teresita España fue “objeto de una gran manifestación de simpatía por parte del público”. En su despedida, la artista “levantó en alto a los espectadores con las canciones flamencas que ella interpreta a la guitarra y se acompaña” (Eco artístico, 15-4-1916).

Teresita España (La Nación, 11-3-1918)

Teresita España (La Nación, 11-3-1918)

A través de esa misma revista tenemos conocimiento de la exitosa gira americana realizada recientemente por la artista, así como de sus triunfos en la Brasserie del madrileño Hotel Palace y en el Teatro Circo de Albacete. Teresita España es muy aplaudida tanto “en el género flamenco, que interpreta con tanto estilo y facultades”, como en su faceta de canzonetista. En ambos brilla “de modo extraordinario” (Eco artístico, 15-4-1916).

Belleza, gracia, juventud… éxito asegurado

En septiembre de 1916, la polifacética artista debuta en el Salón Foz de Lisboa y un mes más tarde regresa a las tablas del Romea, donde “es todas las noches ovacionada […], entusiasmando a los espectadores por el modo admirable con que interpreta canciones regionales y canto flamenco” (Eco artistico, 25-10-1916). La prensa destaca una vez más sus grandes cualidades, que la hacen merecedora del favor del público:

“Es indudable que Sevilla […] ha dado y sigue proporcionando al Arte sus hijos predilectos. […]

Y entre los triunfadores se encuentra Teresita España, esta encantadora canzonetista que por segunda vez actúa en Romea y por segunda vez también está gustando las mieles de la victoria.

Teresita España lleva en su cara reflejado el pedazo de cielo que tocó en suerte a Sevilla, y en todo su ser la gracia inimitable que no se puede copiar, porque es patrimonio de los hijos de Andalucía.

Su voz suena a caricia, a música deliciosa que nos deleita y extasía, y si en los aires regionales acompañados por la orquesta, Teresita España nos hace aclamarla con entusiasmo, cuando la guitarra deja oír sus notas y la artista suelta sus trinos armoniosos o vibrantes, no hay más remedio que acordarse de Sevilla y bendecir la hora en que Dios se acordó de España para dejar en ella un recuerdo perenne de alegría, de luz, de matices policromos tan extraordinarios.

Siendo Teresita España tan bonita, cantando como lo hace y presentándose en escena con un lujo que asombra, no tiene más remedio que escuchar por todas partes ovaciones entusiastas” (Eco artistico, 25-10-1916).

Tras su nuevo triunfo en Romea, Teresita España debuta en Barcelona, primero en el café La Buena Sombra y posteriormente en el Cine Doré. En ambos es muy bien acogida por el público, que no escatima en aplausos y “gritos de viva España” (Eco Artístico, 15-11-1916).

Teresita España (La Correspondencia de España (21-7-1922)

Teresita España (La Correspondencia de España, 21-7-1922)

En el mes de diciembre, el Heraldo de Zamora anuncia el próximo debut de Teresita España en el Teatro Principal de esa localidad, por el que también pasarán otras figuras del momento, como Dora la Cordobesita, Nati la Bilbainita, Raquel Meller, Emilia Benito, Pastora Imperio o La Argentinita.

De triunfo en triunfo, a ambos lados del Atlántico

La aclamada artista sevillana comienza el año 1917 en su ciudad natal. En enero actúa en el Teatro San Fernando y en febrero en el Llorens, donde “si en su selecto repertorio de canciones obtiene ovaciones sin cuento, acompañándose a la guitarra el género flamenco, demuestra también estilo, gracia y facultades” (Eco Artístico, 25-2-1917).

Antes de regresar a Madrid, Teresita recala en las localidades gaditanas de Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera. En ambos lugares, esta “canzonetista de excelentes facultades y que domina lo mismo el repertorio fino que el género flamenco, y que se acompaña magistralmente a la guitarra, es ovacionada sin cesar” (Eco Artístico, 25-3-1917).

Tras una nueva presentación en Romea, Teresa España continúa con su gira por distintos puntos de la geografía española. En los meses de mayo y junio actúa en el Teatro Lara de Málaga y en el Reina Victoria de Melilla. Posteriormente, emprende una nueva tournée por tierras portuguesas, que la lleva, entre otras ciudades, a Estoril.

En el mes de noviembre, la artista sevillana se presenta con “éxito extraordinario” en varias salas de Barcelona, como el Edén Concert o el Teatro Eldorado, y en diciembre hace lo propio en el valenciano Teatro Martí. Allí despide el año 1917, en el que también ha tenido ocasión de actuar en el Teatro Casino de Buenos Aires, integrada en la Troupe Ibérica, junto a artistas como La Cachabella, Pablo Pablitos o Ana Luciano (Tania).

NOTAS:

(1) VEGA, J. B. y RÍOS RUIZ, M., <em>Diccionario enciclopédico ilustrado del flamenco</em>, Cinterco, 1990.