Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (II)

Tras su brillante temporada en Caravaca, en octubre de 1911 Antonia Martínez actuó en el teatro Mora de Huelva y en el salón Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con la cupletista la Goya, el imitador de animales Inemileb, la pareja de baile Serrana-Moreno y los duetistas italianos les Bigliani-Esedra, entre otras atracciones de variedades (1). La “excelente cantadora de flamenco” se anunció después en el salón Venus de Gibraltar, donde cosechó abundantes aplausos (2).

A principios de noviembre regresó al teatro Thuillier de su localidad, donde cantó “con mucha afinación y sumo gusto, especialmente las ‘Marianas’ y ‘granadinas’ que entusiasman al numeroso público que a diario llena la sala […], viéndose obligada […] a repetirlas todas las noches entre nutridas salvas de aplausos” (3).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Pocas semanas más tarde debutó con éxito en el Petit Palais de Madrid, en cuyo programa también figuraban la bailarina Carmen de Granada, el transformista Rafael Arcos y los excéntricos cómicos Godin et Miss Mary, entre otras figuras de varietés. “Las canciones andaluzas y cubanas que forman su repertorio hubo de repetirlas infinidad de veces, a petición del público que con grandes aplausos demostró su agrado” (4). 

Los compromisos adquiridos le impidieron prorrogar su contrato y el primer día de diciembre “la simpática y renombrada cupletista” hizo su presentación en el salón Novedades de Valencia, compartiendo cartel con la bailarina internacional Hermosa Lucerito, la bailaora Estrella de Andalucía y la cupletista moderna Gentil Friné.

“La Salerito canta con gracia y picardía, no exentas de arte, malagueñas y otros estilos andaluces; se marca garrotines y repiqueteos y, en suma, constituye un buen elemento para atraer al público […]. Los espectadores la ovacionaron entusiásticamente” en todas las secciones en las que actuó, y la llamaron “repetidas veces al proscenio” (5).

Durante su estancia en la capital del Turia también intervino en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa, en la que cantó unas granadinas que fueron premiadas con grandes aplausos por el respetable, y ella correspondió “bailando y cantando un garrotín” (6).

Recién estrenado el año 1912, la prensa la sitúa a la Salerito, “coupletista de mérito indiscutible”, en el teatro Principal de Castellón, donde constituyó “un acontecimiento grandioso, pues con sus canciones, y entre ellas la del ‘Ven y ven’ y ‘La Serafina’, es capaz de trastornar a cualquiera”. Completaban el cartel la bailaora Rafaela la Tanguerita, la canzonetista Paquita Escribano, el equilibrista Mr. Mateu, la Trouppe Radium y la bailarina Carmelita Ferrer, entre otras figuras del género ínfimo (7).

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

De allí pasó al teatro Gayarre de Barcelona, donde permaneció varias semanas junto a una compañía internacional de varietés en la que destacaban atracciones como Los Mingorances, el Negro Florencio, las pareja de bailes de palillos Hermanos Leal, la Sevillanita o las bailarinas Hermanas Carolinas (8).

La “eminente artista creadora de las canciones cubanas, marianas, tangos y granadinas” (9) cosechó abundantes ovaciones del público y no pocas alabanzas de la crítica:

“Y ahora vamos a hablar de Antonia Martínez, La Salerito. No la conocía a usted, prenda; pero lo primero que tengo que decirle es que en su cuerpo hay mucho de su nombre artístico. ¿Gracia? ¿Gusto? ¿Arte? ¿Voz? ¿Lujo?… De todo hay en esa personilla. Sepa usted, ideal mujer, que ha levantado un muerto. […] Me refiero a este Teatro, que estaba algo decaído y con la figura de usted se ha ido arriba” (10).

“LA SALERITO, sólo con su presentación, encuentra una acogida tan franca en los espectadores más exigentes, […] y la artista baila admirablemente, canta couplets originales y con gracia picaresca que encanta, y su repertorio abarca desde la canción cubana al género flamenco, y la valiente jota constituye en LA SALERITO una especialidad.

Es también LA SALERITO una habilísima intérprete de monólogos intencionados, demostrando con esto que no es una artista adocenada que solo canta por llenar una sección, sino una enamorada del Arte que a él se subyuga” (11).

En la última semana de enero, con un caché superior, Antonia pasó al music hall La Buena Sombra “como estrella, trabajando la última, de treinta artistas que hay, y proporcionando unos llenos, que ni en la iglesia en misa de doce”, con un “exitazo […] que jamás habrá soñado” (12). La anunciaron como la “reina de las cupletistas de género flamenco”, “la gracia por arrobas”, “coupletista fin de siglo” y “la flamenca más flamenca, entre toda la flamenquería flamenca” (13).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Compartió cartel y escenario con figuras como las Tudelinas, Maldonado, Nanine, les Sobernil, Overlinda, las Giraldinas, las Bilbaínas y Lola Aragón, entre otras, y protagonizó números como El salero de Salero, junto a Gordito (14). Los críticos volvieron a rendirse ante ella:

“Cada vez que sale a escena se alegra uno de haber nacido. ¡¡Qué gitanismo el de esta mujer, y qué gracia le ha dado el Señor en ese cuerpecito serrano!! Menudas ovaciones oye esta artistaza. ¡Ah!, muy bonito el trajecito nuevo de concierto, en el que demuestra un gusto irreprochable y un bolsillo repleto: vaya un lujo, ‘camará’” (15).

Ofreció unas cuantas representaciones en el salón Novedades de Caravaca, con gran éxito (16), y a continuación marchó a la Villa y Corte, para debutar el siete de marzo en el salón Madrid, que ofrecía un programa de cine y variedades a cargo de las cupletistas Amparito Medina y Salud Ruiz, las bailarinas la Maravilla y las Pilarcillas, y los equilibristas excéntricos Wellying and Partner, entre otras figuras (17).

Durante su estancia en la capital, el empresario del salón, Sr. Villegas, y el poeta Federico Gil Asensio organizaron una fiesta a puerta cerrada en la plaza de Vista Alegre, en la que la Salerito demostró sus dotes para el arte de la tauromaquia.

Ante un reducido grupo de amigos e invitados, entre los que destacaba la presencia de las bailarinas Nenita y Maravilla, y escritores como Oria, Torres, González Blanco, Carrión, Cerezo y Pérez Olivares, Antonia toreó y mató a un becerro bajo la dirección de su marido, el banderillero cordobés Platerito (18), que a su vez fue asistido por Frutitos y el Húsar.

“La Salerito, como profesional taurina, no es una gran cosa, preciso es confesarlo; pero, ¿cuántas mujeres harían lo que ella? Vestida de elegante traje corto, toreó de capa, banderilleó y pasó de muleta, demostrando valor y hechuras taurinas. […]

La fiesta terminó entre la mayor alegría, festejando todos a la Salerito, que, si en las tablas del escenario conquista aplausos, puede renovar éstos en la arena taurina, si se dedicara a la profesión” (19).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

Salió después un segundo becerro, que fue lidiado por los chicos de la prensa, y se sirvió un ágape en pleno redondel (20). La faena de la Salerito fue impresionada en una cinta cinematográfica que se estrenó en el salón Madrid y pasó a formar parte de su repertorio, como un número más. El catálogo de la Filmoteca Nacional de España ofrece los siguientes datos sobre la película:

“Título: Fiesta taurina por ‘La Salerito’ 

Producción: […] Iberia Cines, 1912. […]

Variantes del título: Fiesta campera

Sinopsis: Antonia Martínez Burruezo ‘La Salerito’, Emperatriz del Cante Flamenco, ejecuta varias suertes del toreo. Además, montada a caballo, aparta una brava corrida de toros. Y es que ‘La Salerito’ es torera, es baturra, es flamenca y es gitana de pura raza.

[…] Rótulos montados en la copia: La ‘Salerito’ atraviesa un río para ir en busca del becerro. Acosando un becerro. Salida de la Prensa e invitados para la plaza. Un descanso en el camino. Salerito saludando a Nenita antes de la corrida. La corrida. La comida”.

En el mes de abril “la hermosa canzonetista de aires españoles y americanos” cosechó un grande y prolongado triunfo en el salón Vizcaya de Bilbao (21); y reapareció en el salón Novedades de Caravaca, donde su película fue muy apreciada (22). En mayo se presentó en Rota y compartió cartel con Dora la Cordobesita en el salón Novedades de Málaga (23). Durante su estancia en esta ciudad asistió a una corrida de toros en la que, vestida de jerezana, pidió las llaves del toril montada a caballo, “con todo el aquel gitano que ella sabe poner en sus cosas. Se la ovacionó en las evoluciones y lo hizo mejor que muchos diestros en la equitación” (24).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

Poco después debutó en el salón Imperial de Melilla, donde coincidió con la cupletista Blanca Azucena, las campanólogas Hermanas Castilla, los acróbatas los Villalpando y el número japonés Mikasa-Chokichi. Entusiasmó al público con su lujosa presentación y “arrogante figura”, su “bien timbrada voz” y su “gusto para cantar” (25), hasta el punto de que tuvo que ser prorrogada.

Tras un aplazamiento de su contrato a causa de una enfermedad, en el mes de julio actuó en el cine Escudero de Cádiz y en el cine La Rosa de San Fernando (26), antes de emprender una exitosa tournée por la región de Murcia, con paradas en el salón El Brillante de Cartagena, el salón España de Águilas, el salón de Varietés de Ceheguín y el homónimo de Calasparra, el teatro Pastor de Rubira, el teatro de Moratalla y el salón Varietés de Caravaca.

Notas:

(1) Eco Artístico, 15-10-1911, p. 39; El Liberal, 18-9-1911, p. 2; El Liberal, 26-9-1911, p. 3.

(2) Eco Artístico, 25-10-1911, p. 10.

(3) El Liberal, 7-11-1911, p. 2; citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia.

(4) El País, 19-11-1911, p. 3.

(5) El Pueblo, 2-12-1911, p. 2.

(6) Adolfo Rodríguez Casanova, El Correo, 19-12-1911, p. 1.

(7) Eco Artístico, 15-1-1912, p. 9.

(8) El Diluvio, 20-1-1912, p. 12; Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(9) El Diluvio, 11-1-1912, p. 1.

(10) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(11) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16.

(12) Eco Artístico, 5-2-1912, pp. 8-9.

(13) La Publicidad, 27-1-1912, p. 6; El Poble Catalá, 9-2-1912, p. 4; La Publicidad, 17-2-1912, p. 6; El Poble Catalá, 13-2-1912, p. 4.

(13) La Publicidad, 5-2-1912, p. 4.

(14) Eco Artístico, 15-2-1912, p. 7.

(16) Eco Artístico, 5-3-1912, p. 10.

(17) Eco Artístico, 15-3-1912, p. 8.

(18) En esa época estaba en activo el torero madrileño Gregorio Taravillo Amorós, conocido como Platerito. No obstante, según los datos que ofrece la prensa, parece más probable que se tratase del banderillero cordobés Manuel Zurita, padre del banderillero del mismo nombre Manuel Zurita Romero, ‘Platerito’.

(19) B., La Correspondencia de España, 17-3-1912, p. 5.

(20) En ese momento, de forma inesperada, apareció una vaquilla, que dio un revolcón y empitonó a Benito Calzado, ‘Padre Benito’, jefe de la claque de los teatros madrileños  (Heraldo de Tortosa, 24-4-1929, p. 3).

(21) Eco Artístico, 25-4-1912, p. 13.

(22) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 16.

(23) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 21; El Popular, 20-5-1912, p. 3.

(24) El Popular, 20-5-1912, p. 5.

(25) El Telegrama del Rif, 22-5-1912, p. 3.

(26) Arlequín, Diana, 12-7-1912, p. 10; El Guadalete, 13-7-1912, p. 1.

(27) El Eco de Cartagena, 12-7-1912, p. 2; Eco Artístico, 25-8-1912, p. 20; Eco Artístico, 25-9-1912, pp. 7-8.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (y VII)

En el verano de 1926 varios medios se hicieron eco de una cuestión que denota la gran popularidad de que gozaba Dora la Cordobesita: su creación Soy canastera, una canción flamenca con aire de tango y bulería compuesta por Gaspar Vivas, se había convertido en la copla de moda entre las niñas de Madrid, que imitaban a su artista favorita con una actitud muy poco apropiada para su edad, lo que desató las protestas de algunos moralistas:

“Lo que en sus labios se prestigiaba, lo que tenía ritmos insondables, gracia espontánea, subyugada por cadencias de bailarina y por el repique sonoro y bravío de las castañuelas, al pasar a la calle se ha prostituido, se ha hecho algo vil. […]

Pero es que esta canción ha absorbido los juegos de las niñas […]. Ahora cantan la Canastera; pero con todo el adobo picante que no se atrevería a darle una artista en el tablado […] cantan esta canción y mueven sus cuerpecitos […] con crispaturas lentas de las caderas y los brazos, con ademanes canallescos de posesas sexuales…” (1).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de octubre Dora debutó en el teatro Duque de Rivas de Córdoba, donde “cantó y bailó como ella sola sabe hacerlo. Destapó el bote de la esencia fina y con su gracia, tan andaluza, tan cordobesa, llevó el optimismo al espíritu de todos los espectadores” (2). Durante su estancia allí organizó una gran fiesta del mantón, en la que obsequió con distintos presentes a las cuatro espectadoras que acudieron ataviadas con los mejores ejemplares de tan castiza prenda (3). La noche de su beneficio interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por “el profesional ‘cañí’ Juan Antonio (el Morenito)” (4).

En esa época saltó otra sorprendente noticia: Dora había recibido una tentadora oferta de una productora norteamericana para interpretar el personaje protagonista de una película titulada El torero y la maja, por la nada desdeñable cantidad de ciento cincuenta mil pesetas (5). No obstante, no se ha localizado ninguna información que permita constatar que ese proyecto finalmente se llevara a cabo.

En el mes de noviembre, acompañada por Antonio Cabrera y por la bailaora Pilar Calvo, emprendió la que sería su última gira por el norte. Comenzó en el teatro Rosalía de Castro de La Coruña, donde se presentó “mejor de facultades que nunca”, “oyó tantas ovaciones como cuplets [sic] cantó”; y “bailó, derrochando ‘virtuosismo’ de palillo y taconeo, un fandanguillo de Huelva” (6). 

Obtuvo después un sonado triunfo en el Principal de Santiago de Compostela, pues “Dora, ya con su acento, ya con sus ojos, […] se adueña del público más indiferente, ante el canto, que su garganta modela, con tal suavidad que parece estamos oyendo algo sobrenatural. Pero lo que más gusta es su alma de artista, […] enamorada de las tablas” (7).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

La “Reina de las Estrellas españolas” siguió cosechando laureles en el teatro Jofre de Ferrol, ya que “es artista por excelencia. Sus danzas son expresiones vivas de un lenguaje que habla a los sentidos: plasticidad, ritmo, armonía, y en cada cadencia una emotividad de múltiples facetas” (8). Sin embargo, se vio obligada a rescindir su ventajoso contrato con el teatro Tamberlick de Vigo “debido a un gran enfriamiento de garganta” que la hizo regresar a Córdoba para reponerse (9).

En esa época el periodista Juan Ferragut escribió un artículo titulado “La ‘doble’ de Pastora Imperio”, en el que establecía un paralelismo entre Dora y su gran referente, no solo en lo artístico sino también en lo sentimental:

“El ‘doble’ actual de la Pastora Imperio de antaño es esa gitana graciosa, flamenca y gentil que se llama ‘Dora, la Cordobesita’ […]

Baila Dora, y […] es Pastora reencarnada […].

Para que la semejanza sea más completa, parece anidar en ambas la misma psicología […]

Si Pastora se enamoró y se casó con un torero castizo y miedoso, Dora, la Sultana, tiene amores y va a casarse con ‘Chicuelo’, quien, gracias a los dioses, no tiene nada que pedir al ‘Gallo’ si se trata de no arrimarse a los toros por ‘un divé’…” (10).

La Cordobesita pasó sus últimas Navidades de soltera y recibió el año 1927 actuando en el salón Imperial de Sevilla, donde colgó el cartel de ‘No hay billetes’ e “hizo derroche de gracia cañí y de gentileza. Bailó de manera extraordinaria y cantó cuantos números quiso el público, escuchando clamorosas ovaciones” (11). La noche de su beneficio estrenó el cuplé Plazuela de los Luceros acompañada al piano por su autor, el maestro Manuel Font, y “se superó a sí misma, ¡que ya es superarse!” (12)

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

A finales de marzo “la ‘estrella’ del fandanguillo” reapareció por última vez en el teatro Romea de Madrid, donde obtuvo un éxito “rotundo y resonante”, pues “el arte de Dora es un valor positivo de alta cotización” (13). Durante su estancia en Madrid, amadrinó junto con Chicuelo ーrecién llegado de Méxicoー a un hijo del actor Eduardo Pedrote, que recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Sebastián (14). 

Durante la fiesta posterior al bautizo la pareja de moda concedió una entrevista a José L. Mayoral, en la que realizaron algunas interesantes confesiones: aunque se conocían desde hacía siete años, se hicieron novios en Granada hacía algo más de dos. Mientras Chicuelo consideraba a Dora la mejor artista de variedades, ella no opinaba lo mismo de él en lo que respecta a su profesión: “A mí […] no me gusta como torero […] ¡Yo no soy la artista que tiene un novio torero! Yo soy la novia de Manolo. ¡De Manolo, na más! Por mi gusto, ni torearía ni ‘na’”. Sin embargo, él no se mostraba dispuesto a complacerla en eso tras su matrimonio: “Ella no volverá a los escenarios, pero yo sí a los ruedos” (15).

El Sábado de Gloria, “la reina del salero” inició su postrera temporada, de solo siete días, en el Imperial de Sevilla (16) y a finales de abril dijo adiós al público madrileño en el Palacio de la Música, con un programa compuesto por canciones como Copas y toros, Cancionera o Soy canastera (17). Su última tournée también la llevó al teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó los cuplés Consuelo la granadina y Vaya regalito; y organizó una gran fiesta andaluza en la que contó con la participación de los cantaores Niño de Levante y Fanegas, e interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por José Mateo, ‘Zocato’ (18). 

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Tras una breve y exitosa actuación en el teatro Principal de Cartagena, el día del Corpus se presentó en el Cervantes de Granada, que fue el lugar elegido para despedirse oficialmente de las tablas. “Y la cariñosa ovación fue imponente en todas cuantas canciones interpretó, premiando de esta manera, por vez última, el arte incopiable y personalísimo. Y cuando Dorita bailó su último número, ‘fandanguillos de Almería’, nueva ovación surgió imponente, y la gentilísima, emocionada, recibió la ofrenda de su público, muchas bellas flores” (19).

A finales de junio, en Córdoba, Chicuelo pidió la mano de Dorita y poco después la obsequió con “un magnífico automóvil de ocho cilindros” (20). El aplazamiento de la fecha de boda, inicialmente fijada el veintisiete de septiembre, hizo surgir rumores de separación, que fueron acallados por la pareja con una interviú celebrada en los jardines de la Exposición de Sevilla, en la que ambos se mostraron más enamorados que nunca. “No es cierto […] que jamás hayamos tenido ni sombra de disgusto, ni mucho menos que hayamos pensado romper nuestro compromiso de boda”, declaró Chicuelo (21).

El nueve de noviembre los novios firmaron sus esponsales ante el rector de la parroquia de San Nicolás, don Paulino Seco, en el domicilio de Dora, sito en el número ocho de la cordobesa plaza del Ángel (22). Al día siguiente, a las cuatro y media de la tarde, contrajeron matrimonio en la iglesia de los Dolores de la misma ciudad. Ejercieron como padrinos Antonio Cabrera Díaz y Dolores Moreno Pérez, madre del novio. 

La boda constituyó “un acontecimiento popular”. Numerosos automóviles y un gran gentío, entre vítores, siguieron a la comitiva nupcial en su trayecto hacia la parroquia, que estaba completamente abarrotada. La novia lucía un vestido de seda con mantilla de chantillí y el novio vestía traje negro y sombreo de ala ancha. 

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Tras la ceremonia, regresaron en automóvil a la casa de Dora, donde se ofreció un espléndido lunch servido por la repostería de Mirita y amenizado por la orquesta del teatro Duque de Rivas, que dirigía el maestro Bonifacio Mora. Una vez concluida la celebración, los recién casados se trasladaron en automóvil al que sería su hogar conyugal, la casa que poseía Chicuelo en la sevillana Alameda de Hércules (23).

Unos días más tarde la pareja emprendió su luna de miel, que les llevó a Madrid, Barcelona y otras ciudades del extranjero (24). A su regreso tuvieron conocimiento del robo que había sido cometido en casa de Dora durante su ausencia. Fue descubierto por la criada, que alertó a Antonio Cabrera y este, a la policía, que rápidamente consiguió atrapar a los ladrones y recuperar, casi en su totalidad, el suculento botín, compuesto por joyas y prendas de vestir de gran valor, entre ellas el traje de novia (25).

En junio de 1928, cuando esperaba junto a su marido en la madrileña estación de Atocha para tomar el expreso de Andalucía, Dora concedió una entrevista improvisada, en la que declaró sentirse felicísima junto a Chicuelo, que había experimentado un gran cambio tras su matrimonio ー“es menos hosco, más alegre y efusivo, ha recuperado su primitivo amor propio y tiene un pundonor y una dignidad torera como nunca”ー, y no sentir nostalgia de los aplausos y halagos del público: “Con los de mi marido me bastan [sic]. ¡Pa qué más triunfos y más halagos!” (26)

Tres meses más tarde vino al mundo su primogénito, Manuel, que fue bautizado a finales de octubre en la parroquia de San Lorenzo, ante Jesús del Gran Poder. “Después se celebró una fiesta ‘por todo lo alto’, en la que tomaron parte Pepillo Pinto, Francisco Mazaco, Tomás Pavón, Manuel Torres, José Azuaga y los ‘tocaores’ Carlitos [sic] el de la Jeroma y Miguel Membrives, figurando como director del ‘elenco’ Diego Antúnez” (27).

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Dos años más tarde nació su segunda hija, Carmen de los Dolores, que fue bautizada en la parroquia de San Nicolás de Córdoba y apadrinada por Antonio Cabrera (28). Dora dio a luz a un total de siete hijos, uno de los cuales falleció trágicamente, y llevó una vida tranquila, consagrada a su familia. Ni siquiera quiso aceptar la jugosa oferta de una productora cinematográfica para filmar la biografía del matrimonio.

El veinticinco de abril de 1965, con sesenta y tres años de edad, le sobrevino la muerte a causa de una trombosis. Esa misma mañana, tras asistir a misa, había practicado una de sus aficiones favoritas: “repiquetear las castañuelas. Era algo que le hacía recordar, volver a aquellos años de triunfos […], y allí, en la vida íntima del hogar, Dora se dedicaba a esa pasión suya, y hasta, en ocasiones, marcaba algunos pasos de bailes, algún zapateado” (29).

Notas:
(1) José Lorenzo, La Región, 30-8-1926, p. 1.

(2) Diario de Córdoba, 10-10-1926, p. 2.

(3) La Voz, 15-10-1926, p. 15.

(4) El Defensor de Córdoba, 16-10-1926, p. 14.

(5) El Eco de Santiago, 21-10-1926, p. 3.

(6) El Orzán, 14-11-1926, p. 1; 19-11-1926, p. 1.

(7) El Eco de Santiago, 22-11-1926, p. 1.

(8) El Correo Gallego, 21-11-1926, p. 1; 28-11-1926, p. 1.

(9) El Pueblo Gallego, 4-12-1926, p. 6; La Voz, 7-12-1926, p. 5.

(10) Juan Ferragut, Muchas Gracias, 13-11-1926, 10-11.

(11) El Noticiero Sevillano, 26-12-1926, p. 6.

(12) El Liberal de Sevilla, 9-1-1927, p. 1. Firmaba la letra el hermano de Manuel, Julio Font.

(13) SAM, La Nación, 30-3-1927, p. 5; La Voz, 31-3-1927, p. 7.

(14) La Nación, 4-4-1927, p. 5.

(15) José L. Mayoral, La Voz, 4-4-1927, p. 6.

(16) El Liberal de Sevilla, 17-4-1926, p. 6.

(17) El Debate, 4-5-1927, p. 4.

(18) Levante Agrario, 15-5-1927, p. 1.

(19) Narciso de la Fuente, El Defensor de Granada, 24-6-1927, p. 1.

(20) Diario de Córdoba, 27-6-1927, p. 2; El Progreso, 2-7-1926, p. 2.

(21) Cecilio Sánchez del Pando, El Liberal de Sevilla, 14-10-1927, p. 1.

(22) La Voz, 9-11-1927, p. 6.

(23) La Voz, 11-11-1927, p. 6.

(24) La Voz, 15-11-1927, p. 12.

(25) Diario de Córdoba, 30-12-1927, p. 1.

(26) Salvador Valverde, Heraldo de Madrid, 6-6-1928, p. 1.

(27) La Voz, 1-11-1928, p. 14.

(28) La Voz, 23-12-1930, p. 12.

(29) Hoja Oficial del Lunes, 26-4-1965, p. 39.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (VI)

Durante las últimas semanas de 1924, compartiendo cartel con la bailaora Pilar Calvo y los excéntricos Cole and Rags, Dora la Cordobesita recorrió en triunfo varias ciudades andaluzas, en las que estrenó sus últimas creaciones: Mi carrero, El fútbol, La pena, La serrana de Valverde, Malvaloca, Antonio, baja, La cesta, Verdad, primo, Por gilí y Alguna cosa tendré (1).

En el salón Imperial de Sevilla dejó oír “su voz rota en quejumbres de tragedia, en el cuplé sentimental y triste”, y “divinamente burlesca, en inflexiones de gracia inimitable, en el cuplé humorístico y jovial”; hizo sonar “sus castañuelas de maravilla” y “su taconeo prodigiosamente artístico”, y deleitó al público con “el movimiento rítmico y suave de su cuerpo, siguiendo la cadencia de la música, en un alarde de maestría y de devoción al baile” (2).

Dos imágenes de Dora la Cordobesita en pose de baile (Mundo Gráfico, 1-4-1925, p. 9).

Dos imágenes de Dora la Cordobesita en pose de baile (Mundo Gráfico, 1-4-1925, p. 9).

En el teatro Mora de Huelva protagonizó, junto a los artistas locales Niño Rengel y Rafael Rofa, una fiesta andaluza y zambra gitana en la que bailó unos fandanguillos de la tierra entre las ovaciones del respetable (3); en el Principal de Cádiz ofreció un número titulado Lo mejor de Córdoba, “una gran exhibición de cante y baile flamenco” en la que tomaron parte Aurelio Sellé y el tocaor Capinetti (4); y en el Eslava de Jerez, al decir de la crítica, interpretó el Fandanguillo de Almería “con más gusto, con más gracia, con más ‘gitanería’” que la gran estrella de la tierra Isabelita Ruiz (5).

Despidió el año en casa, actuando en el Duque de Rivas (6), y en marzo de 1925 la “Reina de la gitanería” reapareció en el teatro Romea de Madrid, donde estrenó un cuadro cómico-lírico bailable, de Salvador Valverde y Vicente Quirós, titulado Gitana del Sacro-Monte, en el que mostró “sus múltiples gracias cantando y bailando con el mejor estilo ‘cañí’” (7). Obtuvo un “triunfo grande y definitivo”, y se despidió dieciséis días después “con el teatro abarrotado de público” (8).

Como cada año, el Sábado de Gloria “la reina de la alegría en escena” regresó al salón Imperial de Sevilla con nuevo repertorio, “sal al por mayor, vestuario y decorado ‘de ella’”, y añadió un nuevo éxito a su palmarés (9). Durante su estancia en la capital hispalense concedió una entrevista al diario La Unión, en la que rememoró sus inicios, hizo balance de su ya dilatada carrera ー“En todas las partes me han tratado tan bien, que para todos los públicos tengo cariño y gratitud”ー y reveló algunas curiosidades.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 28-10-1925.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 28-10-1925. BNE. 

Antes de salir a escena se santiguaba y rezaba un padrenuestro al Señor del Gran Poder, por el que sentía gran devoción; y, aunque afirmaba no ser supersticiosa, al decir del periodista, tenía el “capricho de ponerse los trajes del revés dentro del camerino”. Trabajaba durante todo el año, salvo los dos o tres meses que se tomaba de vacaciones y que solía pasar en Córdoba, entre el campo y la ciudad. Llevaba una vida muy casera y dedicada al estudio, aunque sin necesidad de acudir a maestros de declamación o de baile: “Con la inspiración me las he arreglado hasta la fecha. Lo único que tengo es un pianista, que viene a casa para ensayar los números”.

Asimismo, afirmó haber recibido proposiciones para actuar en dos películasLa hermana San Sulpicio y El niño de oroー, que no llegaron a materializarse, y confesó que su único secreto de belleza facial era el agua fresca. En materia de amores, manifestó que no entraba en sus planes contraer matrimonio ー“Me gusta mucho la vida artística, me halaga demasiado tener contento a mi público, para que yo piense por ahora en casarme”ー y reconoció que los gitanos sentían por ella auténtica veneración: 

“… me toman por cañí auténtica. En Valladolid me querían llevar de casa en casa para que conociese a sus familias […].

En Cádiz, […] mi beneficio suele terminar con una zambra clásica en la que toman parte gitanos no profesionales, que actúan exclusivamente en mi honor” (10).

Dora la Cordobesita en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Dora la Cordobesita en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Tras su exitosa actuación en el teatro Cervantes de Granada, donde estrenó “una bonita colección de decorados, vestidos y mantones de gran valor”, y presentó una película titulada Dora la Cordobesita (11), en la que se la podía ver paseando por el Retiro y cuidando sus flores en Córdoba; a finales de junio regresó a la Villa y Corte para cumplir con otro rito que también se había convertido en tradición, llenar el teatro Romea hasta la bandera en plena canícula, algo que solo está al alcance de una figura como ella:

“Su labor se aparta de todo lo hasta ahora visto. La emotividad que esta gitana de rango da a sus canciones; la sutileza y el gusto de su mímica; la gracia sin amaneramiento; todas estas cualidades han destacado briosamente su arte […]

¿Y cómo en Romea, a base de Dora, y solo de Dora, se realiza una brillante temporada?

¡Loor al arte personal de la artista cordobesa! […] Es la única artista que puede decir sin jactancia, con la sencillez suya, que ‘tiene su público’. Además, la selección de los números, que cuidadosamente sabe hacer, con un honrado pudor artístico, le ha captado la simpatía de infinidad de familias […].

Viendo a Dora en escena diríase que asistimos al despuntar de un amanecer dignificatorio para el arte de la canción andaluza” (12).

A pesar de las confesiones realizadas por Dora pocos meses antes, durante ese verano saltó una noticia bomba: “El torero y la bailarina famosísimos, van a contraer matrimonio. ¡Nada menos que DORA ‘LA CORDOBESITA’ y Manuel Giménez [sic] (CHICUELO)!” (13) Incluso se observó un cambio de actitud en el diestro ー“Chicuelo está desconocido. De todos los toros saca partido. A todos se arrima”ー, supuestamente relacionado con los telegramas que recibía de su amada justo antes de cada corrida, con el siguiente mensaje: “Chicuelo, matador de toros. Acuérdate del Cristo de los Faroles. Suerte” (14).

Dora y Chicuelo. El Universal Taurino (México), 30-11-1925.

Dora y Chicuelo. El Universal Taurino (México), 30-11-1925.

Ajena al revuelo causado por estas informaciones, Dora continuó con su gira estival por las capitales del norte, con paradas en ciudades como Santander y Gijón. “Gustó, sobre todo, en las danzas, a las que esta bellísima mujer, de cuero estatutario, da un sabor casticísimo y una gracia incomparable”; y también en los cuplés, que había sabido “elevar […] a la categoría de arte exquisito, lleno de colorido y emoción” (15).

Tras una breve estancia en el teatro Pavón de Madrid, a finales de agosto la Cordobesita se dejó ver junto a su enamorado y sus respectivas familias en Sanlúcar de Barrameda (16) y a finales de septiembre reapareció en el teatro Duque de Rivas de Córdoba “la cancionista salerosa, la bailarina inimitable que hace del fandanguillo un rito de misteriosa armonía”, y cuyo arte es “fruto de la espontaneidad a la vez que fruto de amor” (17).

Las noticias que ofrece la hemeroteca en el último trimestre de 1925 tienen más que ver con la situación sentimental de Dora que con sus compromisos profesionales. Justo antes de embarcar con rumbo a América para torear seis corridas, Chicuelo realizó unas románticas declaraciones: “Sí, querido amigo, he sido cogido por Cupido, dándome un puntazo certero que me interesó el corazón. Contraeré matrimonio cuando regrese de Méjico, a mediados de temporada” (18). La prensa del país azteca también se hizo eco del idilio:

Chicuelo necesitaba más… y fue al teatro y encontró lo que quería. La conoció después en el hogar, en la amistosa intimidad familiar, y entonces, se prendó de sus encantos, de sus virtudes personales que son las que más cautivan, […] y quedó enamorado, muy enamorado de Dora, y además pensó en el matrimonio […].

¿Dorita encontró acaso en Chicuelo, el hombre que soñó siempre para su hogar? Es indiscutible” (19).

Dora la Cordobesita paseando en automóvil por Córdoba durante el carnaval (Mundo Gráfico, 10-3-1927, p. 8).

Dora la Cordobesita paseando en automóvil por Córdoba durante el carnaval (Mundo Gráfico, 10-3-1927, p. 8).

En esa época la Cordobesita trabajó en ciudades como Cádiz, El Puerto de Santa María y Málaga. Recibió 1926 actuando en el salón Imperial de Sevilla, al que regresó pasados unos meses para debutar, como era su costumbre, el Sábado de Gloria; y a finales de abril inauguró una nueva temporada en su propio teatro, el Duque de Rivas de Córdoba. Allí trabajaba la compañía cómico-dramática Rivero Galeano, que estrenó una tragicomedia en tres actos de Luis Astrana y José María Monteagudo titulada Gitanos, en la que intervenían varios artistas flamencos, entre ellos Dora (20).

A pesar del “escaso valor” de la obra, la crítica destacó el buen hacer de los actores y, muy especialmente, de la Cordobesita, que bailómaravillosamente tres números” con los que cosechó “estruendosas ovaciones. Su figura esbelta y arrogante apareció como una silueta en el escenario y sus movimientos llenos de gracia y aire andaluz fueron prueba palpable de las grandes cualidades artísticas que atesora”. En la zambra incluida en el primer acto, “obtuvo un éxito personal y merecidísimo bailando con su exquisito estilo unas bulerías que tuvo que repetir” (21).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de julio se presentó en el Gran Kursaal de San Sebastián la que era considerada la artista de “mayor nombradía y fama” en su género, pues ninguna como ella era capaz de dominar de forma tan excelente la danza flamenca y el cuplé:

Dora es única en su arte. […]

… hoy por hoy, ninguna comprende, como Dora, el canto y baile flamencos simultaneados.

Indudablemente, la Cordobesita consiguió su más cálido elogio con el baile, del que es artista consumada, verdadera sacerdotisa. […]

Bailando, su cuerpo adquiere suaves y preciosas ondulaciones a las que con su cara da expresión y vida sus ojos. Sus pies, con el repiqueteo dicen alegrías o tristezas, y sus manos, sus divinas manos, se agitan en el aire uncidas de un sentimiento íntimo, para completar la sagrada función.

Para […] hacerse cargo de la magnitud de su arte, es necesario contemplarla en la interpretación de todo su repertorio, por el cual se desliza completa la gama del flamenquismo con sus ‘boleros’, ‘soleares’, ‘panaderos’, ‘tangos’, ‘bulerías’, ‘malagueñas’, ‘fandanguillos’, etc.

Y al cantar, en sus decires, asoma a sus ojos lo recóndito de su corazón” (22).

Sin embargo, la exitosa carrera de tan fulgurante estrella tenía los días contados, como ella misma reconoció en una entrevista:

“ー¿Es verdad, Dora, lo de sus relaciones con Chicuelo?

Nos responde afirmativamente. Después […] nos asegura que al casarse dejará de presentarse a escena” (23).

Dora la Cordobesita. EFE, 1925.

Dora la Cordobesita. EFE, 1925.

Notas:

(1) La Unión, 14-11-1924. Archivo ON; Diario de Huelva, 23-11-1924, p. 1; El Noticiero Gaditano, 6-12-1924, p. 2; La Voz, 26-12-1924, 10; La Voz, 8-1-1924, p. 13.

(2) La Unión, 13-11-1924. Archivo ON.

(3) La Provincia, 27-11-1924, p. 2.

(4) El Noticiero Gaditano, 3-12-1924, p. 4.

(5) El Guadalete, 12-12-1924, p. 3.

(6) Tan generosa como de costumbre, el 20 de diciembre actuó en el Gran Teatro de Córdoba, con el fin de recaudar fondos para enviar el aguinaldo a los soldados cordobeses que luchaban en África (La Voz, 19-12-1924, p. 11); y tres días más tarde, en el Duque de Rivas, intervino en una función dedicada a los niños de las escuelas públicas y los centros de beneficencia (La Voz, 23-12-1924, p. 6).

(7) La Unión Ilustrada, 5-4-1925, p. 12; ABC, 23-7-1925, p. 25.

(8) La Unión Ilustrada, 19-4-1925, p. 14.

(9) El Liberal, edición de Sevilla, 11-4-1925, p. 5; 12-4-1926, p. 6.

(10) E., La Unión, 15-4-1925, pp. 9-10.

(11) El Defensor de Granada, 10-6-1925, p. 3; 18-6-1925, p. 4.

(12) Luis de Castro, La Voz, 12-7-1925, p. 4.

(13) La Unión Ilustrada, 19-7-1925, p. 10. [Información copiada de La Voz]

(14) La Unión, s. f., Archivo ON.

(15) El Cantábrico, 23-7-1925, p. 2; La Región, 23-7-1925, p. 1.

(16) Galerín, El Liberal, edición de Sevilla, 30-8-1925, p. 4.

(17) F. Vázquez, Diario de Córdoba, 27-9-1925, p. 2.

(18) La Región, 17-10-1925, p. 2.

(19) Ricardo Pinelo, Toros y Deportes, 30-11-1925, pp. 9-10.

(20) Diario de Córdoba, 27-4-1926, p. 2.

(21) A. F. C., El Defensor de Córdoba, 28-4-1926, p. 1; La Voz, 28-4-1926, p. 13.

(22) L. Gante, La Voz, 6-8-1926, p. 9.

(23) Ibidem.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (V)

En agosto de 1923 “la diosa gitana Dora la Cordobesita” (1) debutó en el madrileño teatro Romea y, en plena canícula, hizo el prodigio de llenar “a diario el local de héroes inmunes contra la asfixia” (2). En un momento en que Pastora Imperio había anunciado su retirada de los escenarios –que resultó ser solo temporal–, era considerada “su heredera legítima con ventajas pues no tiene tantos años y canta mucho mejor” (3); o “una Amalia Molina muy joven y asombrosamente guapa” (4).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Completó el verano trabajando en Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera, entre otros lugares, y en septiembre viajó a Sevilla en su recién adquirido automóvil de la marca Hudson –“moderno, cómodo y ágil” (5)–, para asistir a la inauguración de la temporada del salón Imperial, donde reapareció unos días más tarde “en el apogeo de su vida artística y pletórica de arte” (6). 

Coincidiendo con la estancia en la ciudad del literato Joaquín Alcaide de Zafra, le dedicó una representación, en la que interpretó “de manera irreprochable” algunos cuplés firmados por él, como Jesús, María y José, La Venta de Eritaña o Torerías sevillanas (7); y el día de su despedida el Club Joselito celebró una función en su honor (8).

En el mes de noviembre regresó al Romea de Madrid para rubricar su “consagración definitiva”:

Dora la Cordobesita consigue en sus creaciones cómicas estruendosos triunfos; pero donde alcanza su arte el máximo límite es en ‘Lola la Cartujana’ y en ‘La rosa de los calés’, canciones de los maestros Font y Villajos, en las que pone de manifiesto su gran temperamento de actriz dramática.

Con estos números y los fandanguillos de Almería, el clásico baile, que ella borda como nadie, obtiene a diario la maravillosa cordobesa sus triunfos más resonantes” (9).

Visitó después varias ciudades castellanas –Ávila, Salamanca, Albacete…–, en las que cosechó un éxito tras otro. Con su inimitable Fandanguillo de Almería, “bailado con el más puro estilo y donaire, alcanzó el mayor grado de belleza y gracia”; y arrancó incontables aplausos con canciones como La rosa de los calés, La arriá en Triana, Trinidad la Petenera, Doña Irene, Soy canastera o el chotis Pues no eres tú nadie (10).

Miss Margot Asquith.

Miss Margot Asquith.

En esa época distintos medios internacionales se hicieron eco de un artículo publicado en el London Magazine por la escritora Margot Asquith, que relataba sus impresiones sobre un reciente viaje a Sevilla y ofrecía un interesante testimonio sobre Dora:

“El porte de la muchacha, la manera como se presentó en escena, su dignidad y sus movimientos le dieron el éxito más completo. Asegura que, de haber debutado en otro país cualquiera, Dora la Cordobesita tendría a sus pies un porvenir tan brillante como el de Anna Pavlova; pero ‘la artista está rodeada de parientes que se distribuyen sus ganancias, permitiéndole que disfrute únicamente de una pequeña parte, y dentro de quince años, en lugar de cantar ante Reyes y cenar con millonarios, se encontrará comiendo naranjas en la misma silla de pino que hoy ocupa su abuela’. Alguien afirmó que bastaba ofrecer a la artista el más inocente paseo para ser inmediatamente apuñaleado o encarcelado” (11).

La Cordobesita recibió el año 1924 actuando en el teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó la canción granadina Carmen del agua, con un decorado creado por el señor Sanz (12). Se presentó después en el salón Hesperia de Almería y dio muestras de su gran generosidad, al obsequiar a los niños de las escuelas públicas y del hospicio con dos funciones, en las que “en traje de calle, bailó de una manera magistral el fandanguillo almeriense, recibiendo una gran ovación” (13).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Con nuevos triunfos en sus baúles, cosechados en Barcelona y Huelva, el último día de febrero la artista “más original y completa de todas” reapareció en un teatro Romea de Madrid “rebosante de selecta concurrencia” e hizo una presentación digna de la estrella que era:

Mantones de Manila, de fondos verdes y rojos y bordados con grandes rosas, forman las cortinas, y al descorrerse estas aparece un nuevo decorado, de ambiente andaluz, poetizado con flores.

Entre la salva de aplausos se presentó con un soberbio traje de terciopelo, adornado con tisú de plata y brillante pedrería, para subyugar al público, interpretando ‘Soleá la Macarena’, con su estilo castizo de gitana melodía y recitados armónicos de exquisito gusto.

Después fue ovacionada en la canción granadina ‘Carmen del Agua’ y en la saeta ‘Patrocinio’, que dijo con voz tremante de emoción” (14).

Durante todo el mes de marzo “la sultana del garbo y reina de la gracia flamenca” (15) colgó el cartel de “No hay billetes” en la catedral de las variedades. En ese tiempo también fue requerida para actuar en una velada organizada por los señores de Van-Vollenhoven en honor del príncipe consorte de los Países Bajos, que fue presidida por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia

Envuelta en un pañolón de Manila y tocada con un sombrero, interpretó, acompañada por una orquesta, lo más granado de su repertorio: “‘Córdoba bella’, […] la castiza Soleá, la canción gitana ‘Nativa de Faraón’ y la alegre ‘Ria de Triana’, para terminar con la madrileña canción ‘¡Pues no eres tú nadie…!’ Entre una y otra, […] ejecuta con arte singular la Farruca torera y los ‘Fandanguillos’ de Almería” (16).

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

Dora la Cordobesita en portada de Mundo Gráfico, 15-8-1923.

También en esos días se estrenó la película Córdoba en Madrid, realizada por Armando Pou para la casa Victoria Film, que recogía distintas escenas del carnaval madrileño de 1924 e incluía unos planos de Dora saliendo del teatro Romea y cruzándose con su paisano Julio Romero de Torres (17). 

Como cada año, el Sábado de Gloria “la más grande y genial artista contemporánea” inauguró la temporada de primavera en el salón Imperial de Sevilla (18) y durante la Feria de Abril volvió a compartir protagonismo con la Niña de los Peines. Traía nuevo decorado, de gran visualidad, y repertorio renovado, que no satisfizo a los cronistas locales. 

No obstante, lejos de culparla a ella, estos recriminaron a los autores de sus cuplés el haber caído “de lleno en la andaluzada”, recurriendo a “las eternas falsedades del tipo del bandido, o del torero, o de la flamenca de rompe y rasga”, para construir “una historia ñoña, falta de sentimiento”. A pesar de todo, “logra triunfar el arte de Dorita”  (19).

En el mes de mayo debutó en el teatro Rey Alfonso de Madrid la “Reina de las Reinas del género andaluz”, por el nada desdeñable caché de setecientas pesetas diarias, y su presentación constituyó “otro triunfo grandioso para la bellísima ‘estrella’, que estrenó números como No es pa tanto y La flor del querer, ambos con música de Manuel Font de Anta (20). 

Durante su estancia en la Villa y Corte sucedieron en Córdoba dos hechos dignos de mención: coincidiendo con la feria, se expuso en el Círculo de la Amistad un cuadro de León Astruc que tenía como protagonista a Dora “en sus inimitables ‘Bulerías’” (21) y poco después el antiguo teatro Circo volvió a abrir sus puertas, totalmente reformado y rebautizado como Duque de Rivas por su nuevo propietario, Antonio Cabrera (22). 

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 25-8-1923.

A finales de mayo la Cordobesita regresó a su ciudad para reencontrarse con sus paisanos en la que a partir de entonces fue su casa. “Y cantó, bailó, con esa gracia tan suya”, y “obtuvo uno de los mayores triunfos de su vida artística” (23), pues se encontraba “en el apogeo de sus facultades, haciendo gala de un dominio escénico y una desenvoltura como solo tienen las grandes” (24). 

Durante el mes de junio actuó en el teatro Lara de Málaga y en el Casino de Algeciras, y en julio, “con un calor asfixiante”, volvió a lograr lo imposible: llenar durante quince días consecutivos, más su correspondiente prórroga, el madrileño teatro de la Latina, donde obtuvo “un triunfo clamoroso, unánime, definitivo” (25). 

Contratada por el empresario Juan Martínez Carcellé para actuar como fin de fiesta tras una compañía de revistas, constituyó el principal atractivo del cartel, con números como La pena, composición de Emilio de Torre con letra de Alcaide de Zafra (26), o el cuadrito de ambiente andaluz Lo mejor de Córdoba, escrito por José María Granada: una especie de zambra en la que se lucía bailando a la guitarra, magistralmente acompañada por Teresita Silverdi, varias danzas gitanas (27).

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Dora la Cordobesita, por Julio Romero de Torres.

Como colofón de su exitosa actuación, el once de agosto un amplio grupo de periodistas y admiradores de Dora –Julio Romero de Torres, Manuel Font de Anta, José María Granada, Juan Martínez Carcellé y Manuel Rivas Cherif, entre otros– organizaron una merienda en su honor en el castizo bar Cascorro, que tuvo su prolongación, en petit comité, en el teatro de la Latina (28). La prensa le dedicó apelativos tan sonoros como “reina de la flamenquería” o “la ‘Mezquita hecha carne’” (29).

Durante su estancia en la Villa y Corte la Cordobesita también intervino en una emisión de Radio Ibérica, en la que interpretó los cuplés Rosario la Granadina, Doña Irene, La rosa de los calés y Soy canastera (30). Una vez cumplidos sus compromisos profesionales, disfrutó de un merecido descanso y en el mes de septiembre inició una gira por la cornisa cantábrica, que la llevó a ciudades como Bilbao, San Sebastián o Burgos

De nuevo Madrid, en octubre regresó al teatro Príncipe Alfonso, no solo como artista sino también en calidad de empresaria, con la intención de hacer desfilar por su escenario, durante seis meses, a las mejores figuras del género de variedades (31). Allí estrenó las canciones Así lo quiso un divé, de Valverde y Quirós, y Los huerfanitos, de Soriano y Villajos (32).

Notas:

(1) La Opinión, 5-8-1923, p. 6.

(2) La Unión Ilustrada, 7-10-1923, p. 14.

(3) La Unión Ilustrada, 19-8-1923, p. 12.

(4) L., El Diario de Ávila, 23-11-1923, p. 1.

(5) Córdoba Automovilista, 1-10-1923, p. 14.

(6) Rabí, La Unión, 12-10-1923. Archivo ON.

(7) Rabí, La Unión, 20-10-1923. Archivo ON.

(8) El Liberal, edición de Sevilla, 28-10-1923, p. 4.

(9) La Opinión, 7-11-1923, p. 3.

(10) El Adelanto, 30-11-1923, p. 2.

(11) Antonio Luis, El Imparcial (San Juan de Puerto Rico), 21-12-1923, p. 7. Miss Asquith era la esposa del ex primer ministro británico, H. H. Asquith.

(12) Joao d’Aveira, El Tiempo, 23-12-1923, p. 3.

(13) Diario de Almería, 8-1-1924, p. 3.

(14) La Voz, 4-3-1924, p. 6.

(15) El Imparcial, 23-3-1924, p. 4.

(16) La Época, 12-3-1924, p. 1.

(17) La Voz, 31-3-1924, p. 18.

(18) El Noticiero Sevillano, 19-4-1924, p. 5.

(19) Cansinos, El Noticiero Sevillano, 20-4-1924, p. 1.

(20) La Unión Ilustrada, 1-6-1924, p. 38; L. H., Diario Universal, 18-5-1924, p. 2; Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 25-5-1924, p. 14.

(21) La Voz, 27-5-1924, p. 16.

(22) La Voz, 25-5-1924, p. 7.

(23) La Voz, 30-5-1924, p. 11.

(24) Denio, Diario de Córdoba, 11-6-1924, p. 1.

(25) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(26) La Unión Ilustrada, 10-8-1924, p. 14.

(27) Eduardo Zapata, La Unión Ilustrada, 24-8-1924, p. 14.

(28) Noticiero Universal, 9-8-1924, p. 2; La Voz, 12-8-1924, p. 2.

(29) El Imparcial, 12-8-1924, p. 6; L., La Ilustración Universal, agosto de 1924, p. 23.

(30) La Independencia, 5-8-1924, p. 4.

(31) La Voz, 29-10-1924, p. 12.

(32) R., La Libertad, 22-10-1924, p. 6; Heraldo de Madrid, 6-11-1924, p. 6.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (IV)

En abril de 1922 la Cordobesita regresó cual golondrina al salón Imperial de Sevilla, que la recibió con honores de soberana, pues al “título ya anterior de emperatriz de los gitanos” ahora sumaba los de “reina de la alegría” (1), “reina indiscutible del cuplé” y del arte jondo, dado que el suyo es “un flamenco de sangre azul, que está muy por encima del ‘rengue rengue’ de los flamencos de cartón” (2). 

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

La crítica la encontró “más guapa, […] más graciosa, más flamenca que nunca y con cinco depósitos de sal molida, que desparrama por arrobas”. Brilló especialmente en el Fandanguillo de Almería, en el que se mostró “rítmica, solemne, gitana” (3), y en el cuplé La cruz de mayo, de Font y Valverde, que el público le hizo repetir en varias ocasiones (4).

Durante su estancia en la ciudad hispalense Dora fue contratada por el barón de Rothschild para actuar en las fiestas de inauguración de su casa parisina y ofrecer dieciocho representaciones en el teatro Antoine, por un montante total de 32.000 pesetas (5). Además, el aristócrata encargó a Gustavo Bacarisas un retrato de su admirada artista, cuyo paradero hoy se desconoce. Al decir de quienes tuvieron la suerte de contemplarlo, constituía hasta ese momento “la obra maestra” del pintor:

“La figura aparece en un delicioso movimiento de baile con los bellos brazos sensuales, en alto, sirviendo de marco a la cara pícara e ingenua, mimosa y enfadona de la gentil gitanilla enigmática. En el fondo, se ven unos naranjos esfumados, y se adivinan […] unos típicos edificios de barrio. Una chaquetilla, oro y grana, se ciñe al busto airoso; y la pomposa enagua […] vuela en el ambiente, exhalando fragancias de juventud. Sobre toda la maravilla del conjunto, se destaca una roja mantilla de madroños” (6).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

De Sevilla marchó a Córdoba, para seguir cosechando triunfos en el teatro Circo y en la feria de mayo. El crítico del diario La Voz, que firma como Aristeo, exaltó la naturalidad y exquisitez de su arte, que “no tiene las severas huellas del estudio, ni la austeridad de lo premeditado” (7). Lo que más le impactó fue su baile:

“Dorita es muy femenina… Baila con todas las fibras de sus entrañas, sintiendo el palpitante ritmo que imperioso arde en su alma […]. 

Bailando, todo en ella es movilidad, arte, expresión, belleza… […] Sus manos […] acarician las castañuelas con cariño de virgen, arrancándoles un repiqueteo sonoramente inconfundible.

Parece unos momentos al bailar, triste, otros jovial, algunos que jura, otros que desprecia, ostentando con majestad de reina la suprema expresión de toda la complicada alma andaluza rebelde y buena” (8).

Durante los meses de verano la “reina del cante flamenco” (9) se presentó en el teatro de la Latina de Madrid, en el Vital Aza de Málaga y en el Eslava de Jerez, entre otros coliseos. En octubre regresó a Sevilla para ofrecer una nueva temporada de actuaciones en el Imperial, donde demostró su dominio del cuplé andaluz en todas sus variedades ーsatírico, frívolo, sentimental…ー y estrenó dos nuevas creaciones, La Velá de Santa Ana, de Font de Anta y Hernández Mir, y La Venta de Eritaña, de Font y Alcaide de Zafra.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Tras su función de beneficio y despedida, Fernando de los Ríos le dedicó un artículo en el que la consideraba un “crisol de andalucismo” (10); y Castro Molins trató de plasmar con palabras su danza más emblemática:

“… baila con insuperable maestría, el Fandanguillo de Almería.

Sus pies chiquititos, de princesa japonesa, bordan los bellos y armoniosos pasos de la danza.

Suenan los crótalos, que en sus manos bellísimas, agitándose en el aire, cual dos bellas y aladas mariposas de ensueño, tienen suaves y armoniosos arpegios musicales.

Su cuerpo, digno de ser moldeado por Fidias, es todo euritmia en este baile, que tan magistralmente interpreta.

Su gracia, enorme y personalísima, se desborda. […]

Taconea. Sus tacones hacen bellas filigranas en las tablas de la escena.

Y sonríe, segura del dominio de su arte. 

Su cuerpo vibrante y ambarino […] de gitana, se enarca en un supremo y bello gesto de pasión…” (11).

Durante su estancia en la capital andaluza también intervino, junto a la canzonetista la Goya, en una fiesta ーcon baile y buñoladaー en honor de los reyes de España que se celebró en el palacio árabe de la Exposición Hispano-Americana, sito en la plaza de América. En ella interpretó las canciones Trinidad la Petenera, ¡Qué cosas tiene! y La velá de Santa Ana, además de su famoso Fandanguillo de Almería (12).

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Poco después recibió una carta de Félix Camoin, director delegado del barón de Rothschild, en la que este le comunicaba la rescisión de su contrato por falta de disponibilidad del teatro Antoine y de otras salas parisinas. Como compensación percibió la nada desdeñable cifra de diez mil pesetas (13).

A mediados de noviembre, “segura de que la corona de lo jondo, legítimamente le corresponde” (14), debutó en el teatro Principal de Cádiz, ante un público entusiasmado que aplaudía sin cesar a la “garabita” ーcomo la llamaban los gitanos, “conjunción de lo señoril y lo flamenco”ー y a su perro Faraón, que cada noche salía a escena a recoger las monedas que le arrojaban al escenario (15).

Regresó después a Madrid, a cosechar un nuevo triunfo en el Lara, y despidió el año en el coliseo Cervantes de Albacete, donde estrenó cuatro nuevos decorados del prestigioso escenógrafo Manuel Fontanals (16) y participó en la zambra gitana del segundo acto del sainete El niño de oro, de José María Granada, que fue llevada a escena por la compañía de Carmen Moragas. Ofreció, además, un fin de fiesta en el que cantó Córdoba la bella, Trinidad la Petenera, Jesús, María y José, Soy canastera, Vaya Benito con Dios y El Sanguango, e interpretó unos Fandanguillos de Almería (17).

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

En febrero de 1923 reapareció en Lara como fin de fiesta, compartiendo cartel con una compañía teatral encabezada por Leocadia Alba. Una vez concluida su brillante actuación, con “mayor [éxito] en los bailes que en los cuplés” (18), sus amigos y admiradores ーel pintor Julio Romero de Torres, los compositores Font de Anta y Amadeo Vives, y los periodistas Serafín Adame y el Caballero Audaz, entre otrosー la agasajaron con un almuerzo íntimo que se celebró en el restaurante Villa Rosa (19).

Tras descansar unos días en Córdoba para reponerse de una gripe y una afonía que la obligaron a cancelar varios contratos, el Sábado de Gloria “la más grande de las artistas contemporáneas”, la “más gitanamente graciosa […] y la que más admiradores incondicionales tiene” (20), reapareció en el Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con el prestidigitador y ventrílocuo D’Anselmi, y la bailaora Pilar Calvo

Además, durante la Feria de Abril se repartió el protagonismo con la más grande de las cantaoras, la Niña de los Peines, y a finales de mes ofreció una función extraordinaria a los infantes don Carlos y doña Luisa, que la felicitaron con entusiasmo (21). En esa época la discográfica Odeón anunció “nuevas impresiones de los últimos éxitos de Dora, princesa gentil y airosa del califato espiritual de Córdoba musulmana” (22).

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Se escapó un par de semanas a Cádiz para recoger un nuevo triunfo en un teatro Principal abarrotado, con números como Lobá, La cura, La ‘arriá’ en Triana, ¿Pasa algo?, La rosa de los calés o De joyo membrillo (23). Después volvió a la ciudad de la Giralda, donde participó en una velada necrológica celebrada el dieciséis de mayo en el teatro Cervantes en memoria del malogrado diestro Joselito

En ella intervinieron los escritores Manuel Machado, Enrique Sánchez Alarcón y Gregorio Corrochano, y Dora “cantó de un modo insuperable” la canción Claveles de sangre (24). Meses más tarde declaró: “Esta ha sido la noche más emocionante de mi vida y, por mucho que viva, nunca se apartará de mi recuerdo” (25). Al día siguiente todos fueron invitados por Ignacio Sánchez Mejías a su finca de Pino Montano, donde disfrutaron de un selecto menú y una deliciosa sobremesa amenizada por el cante de Diego Antúnez y la guitarra de Manolo de Huelva (26).

Unas semanas más tarde, la noche del Corpus, la Cordobesita debutó en el teatro Cervantes de Granada, “vestida con un lindísimo traje de tisú de oro cubierto de encaje chantilly, cuyo cuerpo está bordado de grandes pensamientos que caen en artísticas estolas y de pedrería que entreteje fantástico dibujo”; y “triunfó absolutamente, rotundamente” (27). Unos días más tarde se unió al programa la Niña de los Peines, acompañada a la sonanta por Habichuela (28). 

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Al decir de la crítica, en artistas como Raquel Meller, la Argentinita o Dora, el cuplé no era ya “la canción afrancesada, ligera, superficial y picaresca, cuando no francamente indecente, acompañada de movimientos lascivos y guiños maliciosos”, sino “una obra de arte verdadero”. Los más apreciados por el público eran los “dramas líricos comprimidos”, como La Venta de Eritaña o La gitana del Sacromonte, ambos creaciones de la Cordobesita (29). 

Aunque había quienes la consideraban “un poquito flamenca, un poquito gitana, para aceptarla enteramente como artista seria”, esto no suponía ningún inconveniente en su tierra andaluza: “¿Qué cuando canta o baila derrama la sal, cuando el cuplé lo pide, por arrobas y hasta por quintales? […] Con tal que sea verdadero arte, puede ser serio o alegre” (30). Es más, Martín Scheropf reivindicaba la faceta dramática de Dora:

“Todos la citan y la ensalzan por su gracia andaluza, porque es muy flamenca y muy gitana, y apenas se fijan […] en que Dora vale también enormemente, inmensamente, como artista seria, esto es, interpretando magistralmente, con toda la perfección de la más grande trágica, cuplés dramáticos y trágicos […]. Y es que, como tiene mucho talento, gracia extraordinaria (como ninguna), exquisita sensibilidad […] y además siente hondamente, todo lo hace bien” (31)

Notas:

(1) La Unión, 15-4-1922. Archivo ON.

(2) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(3) Rabbí, La Unión, 16-4-1922. Archivo ON.

(4) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(5) El Imparcial, 26-4-1922, p. 1.

(6) Hermetes, La Unión, 2-9-1922. Archivo ON.

(7) Aristeo, La Voz, 24-5-1922, p. 1.

(8) Aristeo, La Voz, 1-6-1922, p. 3.

(9) Heraldo de Madrid, 28-8-1922, p. 6.

(10) Fernando de los Ríos, La Unión, 29-10-1922. Archivo ON.

(11) A. de Castro Molins, La Semana Gráfica, 4-11-1922, p. 7.

12) La Unión, 17-10-1922. Archivo ON. Poco después, tras la incorporación de Portugal, la exposición cambió su nombre por el de Iberoamericana.

(13) El Noticiero Sevillano, 3-11-1922, p. 5.

(14) El Noticiero Gaditano, 16-11-1922, p. 1.

(15) El Noticiero Gaditano, 18-11-1922, p. 1.

(16) El Diario de Albacete, 29-12-1922, p. 1. En 1928 Manuel Fontanals creó el decorado y los figurines para el ballet Juerga, de Antonia Mercé, la Argentina; y en 1933 se encargó de la escenografía de El amor brujo, de Encarnación López, la Argentinita.

(17) El Diario de Albacete, 30-12-1922, p. 1.

(18) E. M., La Época, 5-2-1923, p. 3.

(19) La Voz, 16-2-1923, p. 2; Diario de Córdoba, 21-2-1923, p. 1.

(20) El Liberal, edición de Sevilla, 31-3-1923, p. 3: 1-4-1923, p. 3.

(21) La Unión, 29-4-1923. Archivo ON.

(22) El Liberal, edición de Sevilla, 23-3-1923. Archivo ON.

(23) El Noticiero Gaditano, 4-5-1923, p. 1; El Noticiero Gaditano, 5-5-1923, p. 1.

(24) La Voz, 18-5-1923, p. 2; La Publicidad, 19-5-1923, p. 2.

(25) La Voz de Castilla, 2-12-1923, p. 5.

(26) El Liberal, edición de Sevilla, 19-5-1923, p. 3. Archivo ON.

(27) Noticiero Granadino, 2-6-1923, p. 2.

(28) La Publicidad, 8-6-1923, p. 2.

(29) Noticiero Granadino, 7-6-1923, p. 1.

(30) Ibidem.

(31) Martín Scheropf, Noticiero Granadino, 13-6-1923, p. 1.