Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Niña de Écija, cantaora entre dos continentes (I)

Una de las figuras flamencas más universales que ha dado la ciudad de las siete torres es Francisca Martín Freire, que escribió el nombre de Niña de Écija en las carteleras de los principales teatros madrileños y latinoamericanos. Aunque nació casualmente en Antequera en 1909, poco después su familia se trasladó a Puente Genil y, cuando aún era una niña, se estableció de manera definitiva en Écija (1). 

Sus primeros referentes en el cante fueron su tía Valle y su hermana mayor, del mismo nombre, que le dio el impulso definitivo para hacerse artista, a pesar de la oposición de su madre. Junto a ella fue a vivir a Madrid y empezó a presentarse en fiestas y reuniones. Allí conoció al guitarrista de origen zamorano Julio Alonso Pascua, que se convirtió en su compañero artístico y de vida (2).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Catálogo de discos Regal, octubre de 1933).

El primer hito importante de su carrera fue la consecución de la medalla de oro en el concurso de saetas celebrado en el cine Monumental de Madrid en abril de 1928. Tras una función de ópera flamenca organizada por Vedrines y protagonizada por Angelillo y Pena hijo como figuras principales, además del Niño de Sevilla, Niño de Talavera, Conchita Aguilar, Niña de Écija, Chaconcito y Juan Varea, acompañados por las sonantas de Marcelo Molina, Paco de Pará y Manuel Martell, se desarrolló el certamen, en el marco de un desfile cinematográfico de los principales pasos procesionales de la Semana Santa de Sevilla (3).

Durante el mes de agosto de ese año, secundada por Julio Alonso, Paquita Martín intervino en varios programas de Unión Radio (4); y en septiembre realizó una gira por la provincia de Badajoz con la troupe del Niño de Marchena, que actuó en el Monumental Concert de Granja de Torrehermosa, en el cine Plus Ultra de Castuera y en el salón Cinema de Villanueva de la Serena. Completaban el elenco el Niño de Puertollano, Maruja la Sevillana, Valentín Marín y Juan Varea, además de los tocaores Pardales y Malagueñito. En la última de esas localidades, “culminó el entusiasmo de los espectadores con el número final, fandanguillos a tres o cuatro voces; la novedad causó agradable sorpresa” (5).

En el mes de diciembre volvió a salir a la carretera con la compañía de Guerrita, que llevó al teatro Ortiz de Murcia un gran concurso de ópera flamenca en el que, una vez más, sobresalían los fandangos a cuatro voces. También figuraban en el cartel el Niño de Levante, la Sevillanita, Personita y la Niña de Écija, anunciada como “la reina de la milonga, la de la voz de platino”. El toque de guitarra corría a cargo de Diego el Gitano y Antonio Molina (6).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

Julio Alonso (La Nación, 23-11-1936).

En febrero de 1929 Paquita Martín, la Sevillanita y el bailaor Morito de Triana, con la sonanta de Diego Torres, participaron en una función de cante flamenco que se ofreció en el salón Novedades de Albacete (7); y en el mes de mayo la Niña de Écija se integró en el elenco de la obra La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, que, tras varios centenares de representaciones, seguía cosechando éxitos en el teatro Pavón de Madrid bajo la dirección del actor Fernando Porredón. Los cantaores Jesús Perosanz, Niño del Museo y Niña de Écija triunfaron “clamorosamente” (8).

Durante el verano siguiente Paquita salió de gira con la compañía de Francisco Rojas, Niño del Museo, en la que también figuraban José Beltrán, Bienvenido Pardo, el Niño de Alcalá y el Dora; la Niña del Patrocinio, que se anunciaba como bailaora; y los tocaores Julio Alonso y José Revuelta. Con decorado propio creado ex profeso, actuaron en el teatro Principal de Zamora como fin de fiesta tras un programa cinematográfico y el público que abarrotaba el local les aplaudió “con insistencia” (9). Unos días más tarde ofrecieron un recital de ópera flamenca en el coliseo Principal de Alcázar de San Juan, donde también fueron “muy ovacionados” (10).

En el mes de octubre la Niña de Écija intervino en una fiesta celebrada en el domicilio madrileño del doctor Tapia para agasajar a los asistentes a un congreso de la Sociedad Otorrinolaringológica Latina. Tras las actuaciones de las bailarinas Pilar Calvo y Antoñita Torres, la cantante argentina Celia Gámez, y los cantantes líricos Juan García, Crisé Galatti y Juan Mardones, pusieron el broche Paquita y el Niño de Cáceres, “con sus cantos andaluces, que interesaron mucho a los congresistas extranjeros” (11).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Pilar Calvo, Celia Gámez y Antoñita Torres en la fiesta del doctor Tapia (Mundo Gráfico, 16-10-1929).

Poco después actuó en el teatro Circo de Albacete junto a la agrupación Espectáculos Quintana, en la que compartía protagonismo con el Niño de Rodas, Rafaelillo de Madrid, Personita y Manuel Pavón, además de los guitarristas Julio Alonso y Luis Yance (12). A continuación emprendió una nueva tournée con un elenco muy similar, al que se sumaron Luisito Blanco, Lorencín de Madrid, el guitarrista Luis Maravilla y, como figura estelar, Angelillo. Dieron varias funciones en el teatro Parisiana de Zaragoza, que culminaron con un concurso de saetas (13).

Unas semanas más tarde la prensa sitúa a Paquita en el teatro Calderón de la localidad salmantina de Peñaranda, junto a una troupe de ópera flamenca en la que también destacaban el Niño de Rodas, Personita, Bernardo el de los Lobitos, Pena hijo y Angelillo, junto a los mismos tocaores. El espectáculo “agradó a la concurrencia, que aplaudió a los artistas con gran entusiasmo” (14).

Durante la primavera y el verano de 1930 volvió a salir de gira con la compañía del Niño del Museo, integrada por cantaores como el Chato de Jerez, Niño de la Victoria o Niño de Santo Domingo, los guitarristas Julio Alonso y Pepe de Badajoz, y la pareja de baile Linares -Moreno. En el mes de abril actuaron en el teatro Principal de Cartagena, donde recibieron grandes aplausos y, como fin de fiesta, representaron escenas de La copla andaluza y El alma de la Copla, ambas de Quintero y Guillén (15).

A finales de junio cosecharon nuevos triunfos el teatro Nuevo de Salamanca y el coliseo homónimo de Zamora (16). Después visitaron Cáceres y varias localidades pacenses, como Campanario y Cabeza de Buey, en las que tuvieron gran éxito de público (17). En septiembre recalaron en el teatro Lara de Málaga, donde las críticas no les resultaron demasiado favorables. Al decir de Rivas, “la Niña de Écija cantó bien únicamente una serranas de aquellas que tan célebre hicieron a don Antonio Chacón” (18).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Angelillo (izq.) y la Niña del Patrocinio (dcha) (Cine Mundial, mayo de 1929).

Bastante más amables fueron los medios de Antequera, que se volcaron con su paisana, la de la “voz de oro” (19), con motivo de su actuación el salón Rodas:

«… existía verdadera expectación […] por conocer a la artista antequerana Paquita Martín, Niña de Écija, la cual alcanzó un éxito enorme haciéndole repetir infinidad de coplas. A pesar de la emoción que le embargaba el cantar por primera vez en público ante sus paisanos, su estilo nos hizo recordar a la Niña de los Peines de hace veinte años, y los atronadores aplausos con que el público premiaba sus canciones daban buena prueba de la satisfacción íntima que todos los antequeranos sentían al verse ante una verdadera estrella del cante jondo. Paquita Martín […] debe sentirse satisfecha del éxito alcanzado ante sus paisanos” (20). 

En octubre la troupe del Niño del Museo se anunció en el salón Olimpia de Madrid con un elenco renovado, en el que, además de la Niña de Écija y los guitarristas de siempre, destacaba la presencia de los cantaores Niño de la Alegría, Niña de Chiclana, Domínguez el Malagueño, Luquitas de Marchena y Niño de las Delicias (21).

Durante los primeros meses de 1931 Paquita Martín realizó una nueva tournée con la compañía de Angelillo. Completaban el plantel el Niño de Santo Domingo, Luquitas de Marchena, el Canario de Colmenar, el Americano, y los tocaores Julio Alonso y Luis Yance. En febrero cosecharon “grandes ovaciones” por su “excelente labor” en el teatro Circo de Albacete, en marzo actuaron en el Central Cinema de Murcia y en abril ofrecieron una función en el Circo Barcelonés de la Ciudad Condal, con la novedad de la incorporación de Pena hijo y Alfonsín de Madrid (22).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, 1992).

Paquita Martín, la Niña de Écija (Candil, nº 79, 1992).

Unas semanas más tarde, durante la Feria de Abril de Sevilla, el público asistente a la caseta de la Asociación de la Prensa, después de admirar el baile de las niñas del maestro Otero, pudo deleitarse escuchando 

“… a una excelente cantaora -La Niña de Écija– flamenca ‘por los cuatro costados’, que acompañada a la guitarra por el gran maestro Julio Alonso, se cantó por tarantas, caracoles, soleares y serranas con maravilloso estilo y espléndidas facultades.

Fue el ‘clou’ de la noche. Bastará decir que a la hora que cantaba ーtres de la madrugadaー se agolpaba a las puertas de la caseta casi todo el gentío” (23).

En el mes de noviembre participó en un espectáculo de ópera flamenca celebrado en el Circo Price de Madrid, con un elenco integrado por la Niña de Jaén, el Cojo de Madrid, Chaconcito, Cutuno, el Americano, Paco Mazaco, Pena hijo y Herminia Montoya, acompañados a la sonanta por Pepe de Badajoz (24); y en febrero de 1932 actuó en el cine Delicias junto a Angelillo, el Pena, Niño de la Puerta del Ángel y, a la sonanta, Luis Yance (25). 

En junio de ese mismo año salió de gira con Manuel Vallejo y su troupe, en la que destacaba la presencia del Niño de León, Chato de las Ventas, Vallejito, Cepero de Triana, Juan Varea y, a la guitarra, Julio Alonso y Antonio Moreno. Actuaron en el teatro Nuevo de Zamora, en el Dindurra de Gijón ーdonde fue anunciada como “famosa cantaora en su género. Única competidora de ‘La Niña de los Peines’”ー y en el Coliseo Castilla de Burgos (26).

Durante los meses de julio y agosto recorrió varias localidades de la provincia de Badajoz integrada en la compañía del Americano, en la que compartía cartel con la Niña de la Huerta, Luquitas de Marchena, el bailaor cómico-serio Acha Rovira, y los tocaores Julio Alonso y Blas López. Trabajaron con gran éxito en el salón Cinema de Villanueva de la Serena, en el circo Borza de Villafranca de los Barros, en  el teatro Avenida de Almendralejo y en el teatro de verano de Jerez de los Caballeros (27).

Notas:

(1) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.

(2) Ibidem.

(3) Heraldo de Madrid, 30-3-1928, p. 6.

(4) El Imparcial, 7-8-1928, p. 20; El Imparcial, 30-8-1929, p. 20; El Liberal, 31-8-1928, p. 4.

(5) Correo Extremeño, 23-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 25-9-1928, p. 4; Correo Extremeño, 29-9-1928, p. 3.

(6) Levante Agrario, 20-12-1928, p. 4.

(7) Diario de Albacete, 7-2-1929, p. 2.

(8) Heraldo de Madrid, 29-5-1929, p. 5.

(9) Hache, Heraldo de Zamora, 11-7-1929, p. 2.

(10) Heraldo de Madrid, 17-7-1929, p. 5.

(11) El Debate, 8-10-1929, p. 5.

(12) Diario de Albacete, 16-10-1929, p. 2.

(13) La Voz de Aragón, 25-10-1929, p. 10.

(14) El Adelanto, 17-11-1929, p. 2.

(15) Cartagena Nueva, 29-4-1930, p. 2.

(16) El Adelanto, 19-6-1930, p. 6; Heraldo de Zamora, 28-6-1930, p. 5.

(17) Nuevo Día, 2-7-1930, p. 1; Correo Extremeño, 17-7-1930, p. 5; Nery, Correo Extremeño, 20-8-1930, p. 5.

(18) Rivas, Vida Gráfica, 15-9-1930, p. 18.

(19) Gaumont, La Razón, 2-10-1930, p. 2.

(20) El Sol de Antequera, 12-10-1930, p. 3.

(21) Heraldo de Madrid, 30-10-1930, p. 6.

(22) El Diario de Albacete, 20-2-1931, p. 1; El Liberal de Murcia, 3-3-1931, p. 2; Noticiero Universal, 7-4-1931, p. 8.

(23) El Liberal de Sevilla, 28-4-1931, p. 1.

(24) Heraldo de Madrid, 5-11-1931, p. 5.

(25) Heraldo de Madrid, 24-2-1932, p. 6.

(26) M., Heraldo de Zamora, 20-6-1932, p. 1; La Prensa, 23-6-1932, p. 2.

(27) La Libertad, 17-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-7-1932, p. 4; La Libertad, 21-8-1932, p. 15; La Voz Extremeña, 28-8-1932, p. 6.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (IV)

La Venus de Bronce termina el año 1925 actuando en tierras levantinas. En el Teatro Central de Alicante, donde comparte cartel con la violinista y cancionista Angelina de Artés, despierta el entusiasmo del público con la elegancia de su arte estilizado. La acompaña el guitarrista Diego Torres y en algunos de sus números de danza, como ‘España mía‘ y ‘La sombra de la Giralda‘, ella misma se canta “una letra alusiva al baile que ejecuta, […] sin pretensiones de cupletera ni menos de canzonetista, sino un simple ritmo entonado con sencillez, […] cortas frases dichas a media voz, a flor de labio, con ese tono algo similar al cante flamenco…” (El Luchador, 12-12-1925).

Custodia Romero, en el cuadro "San Rafael" (1925), de Julio Romero de Torres.

Custodia Romero, retratada en el cuadro «San Rafael» (1925), de Julio Romero de Torres.

Poco después se presenta en el Teatro Ortiz de Murcia, como fin de fiesta tras la actuación de los cantaores Angelillo y Carmen la Lavandera. Conquista al respetable con su magistral interpretación del Fandanguillo de Almería y de las antillanas, uno de sus números predilectos, adaptado a su propia personalidad: “una vez en posesión del motivo fundamental, ha aplicado sus facultades, espontáneamente, a hacer sobre él las variaciones más adecuadas a dicho motivo, hasta lograr su culminación” (Agustín Iniesta, El Liberal de Murcia, 19-12-1925).

Durante su estancia en esa ciudad es entrevistada por Agustín Iniesta, que nos revela un dato de sumo interés: al acceder a su camerino, la encuentra abrazada a la sonanta, que es una de sus pasiones. «[E]n su soledad requiere la guitarra y arranca a ella con su mano breve y morena, melodías alquitaradas.
-Prefiero -ha dicho- tocar en la guitarra a leer” (Ibídem).

Recibe el año 1926 con la agenda repleta de compromisos, que se van traduciendo en nuevos éxitos. Barcelona, Bilbao y Guadalajara son algunas de las ciudades que visita antes de presentarse en el Teatro Maravillas de Madrid a finales de febrero. Allí comparte escenario con la cancionista Paquita Garzón y “se suma a las ‘estrellas’ del baile que brillan de modo admirable en la canción. […] en los números que conjuntamente estrenan estas dos aplaudidísimas ‘estrellas’ obtienen todos los días un gran éxito” (El Imparcial, 4-3-1926). Tanto es así que, poco después, es agasajada junto a la bailarina Antoñita Torres con un vino de honor que se ofrece en el Teatro Romea, y al que asisten unos doscientos admiradores de ambas artistas (La Libertad, 11-3-1926).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Asimismo, siguen alzándose voces que afirman ver en ella una “digna sucesora de la reina gitana”, es decir, de la gran Pastora Imperio, con “sus bailes bravíos, sin artificios ni aliños”, ni más aditamentos que “unos crótalos y una pandereta” (J. L. de M, El Liberal, 26-2-1926). Su nombre es sinónimo de bailaora clásica y castiza, pero también de modernidad y estilo en el vestir, pues igual que una bata de volantes, “sabe lucir, con el aire del boulevard, un sombrero de Madeleine o una túnica de Martial Armand” (La Esfera, 13-3-1926).

En el mes de abril la Venus de Bronce, “que en sus bailes pone todo su sentido del ritmo, pasión, baile de picó, gesto, culebreo de todo su cuerpo, que se yergue en contorsiones lentas y suaves” (El Adelanto, 3-4-1926), comparte cartel en el Teatro Liceo de Salamanca con una joven Pilar López, que ya brilla como la gran estrella que está llamada a ser.

Tras una gira estival que comienza en Andalucía y llega hasta la Cornisa Cantábrica, en el mes de septiembre obtiene un “éxito clamoroso” en el Teatro Romea de Madrid (La Opinión, 27-9-1926), donde protagoniza junto al cantaor Manuel Centeno “una fiesta flamenca de guitarras y canciones andaluzas” en la que ofrece “sus castizas creaciones gitanas” (La Época, 28-9-1926). Durante los meses siguientes, pasea su arte por todo el este peninsular y, a su paso por el Teatro Liceo de Albacete, incluso logra la conversión de algún “antiflamenco”:

“Fue, que un amigo le dije del armonioso lenguaje de los pies de Custodia Romero, él, considerándolo una herejía, quiso agredirme. Fuimos al Salón Liceo -templo de Faraón, mientras actúe la sacerdotisa de la danza cañí-, le advertí: No te fijes en la elocuencia de los brazos. Ni en el gesto, que es todo un poema. […] Observa cómo los pies, marcando los compases, van cantando las notas graves, y las agudas, y suspenden la melodía en eso que se llama cadencia rota, saben prolongar el sonido como en un calderón […]
Custodia: Espera; no te marchas- dice, sin darse cuenta, entusiasmado, el que era detractor de las danzas castizas. […]
-¿Qué te parece…
-Que soy el primer flamenco. ¡Viva Faraón!” (Luis Azorí Risueño, El Diario de Albacete, 5-2-1928).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

En un artículo publicado en el Heraldo de Madrid en junio de 1928, el escritor José Díaz de Quijano ensalza las cualidades que hacen de ella una primera figura del baile, tales como el temperamento, la personalidad y su gran talento natural. Asimismo, también señala las que, en su opinión, son dos equivocaciones: “recargar innecesariamente su nombre” con ese apodo de ‘La Venus de Bronce’ y “querer ser una bailarina más, en vez de quedarse en bailaora”.

“… si hallase y se dejase guiar por alguien que verdaderamente la orientase hacia el buen camino (que no es otro que el de retornar a lo suyo, a lo flamenco y genuino de las danzas andaluzas auténticas: tangos, bulerías, zapateados, etc.), se habría salvado una figura que puede ser como la continuación y el reflejo de Pastora.
Percal, mucho percal, y pañolitos de talle; guitarra, taconeos y falsetas. […]
Cuando Custodia baila flamenco (ésto es ‘lo suyo’; lo auténtico y popular y genuino) es una gran bailaora. Si se empeña en bailar ‘todo lo que la enseñen’, esos bailes ‘puestos’ por ‘profesores’ de ‘academia’, será una de tantas bailarinas sin personalidad.
A pesar de todo lo dicho, […] Custodia Romero tiene más personalidad que cualquiera de las que más presumen por ahí” (Heraldo de Madrid, 25-6-1927).

Unos meses más tarde regresa a Sevilla para actuar durante la temporada de otoño en el Salón de Variedades, en el Imperial y en el Pathé Cinema. Su intervención, como fin de fiesta, en la función a beneficio de la Asociación de la Prensa que se celebra en el Pathé, constituye la “definitiva consagración” de Custodia Romero, que “hizo un verdadero derroche de arte en la interpretación de un selecto programa de cante y baile, originalísimo” (El Noticiero Sevillano, 5-11-1927).

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Durante su estancia en la capital hispalense, concede una entrevista a Galerín, en la que expone sus preferencias artísticas, que no están muy alejadas de las recomendaciones de Díaz de Quijano. El texto se publica en El Liberal de Sevilla, ilustrado con unas fotografías tomadas en los jardines del Alcázar:

“-… Yo no he querido entrar por la moda. Y sé que estoy bien con una castorita bailando el charlestón -¡limpiando cristales y llamando a la gente!-; pero son ya muchas castoritas. El charlestón pasará. Las bulerías, el tango, el jaleo, la farseta bailada a compás de la guitarra, no pasará nunca. Hacer música ‘con los pies’ es más difícil de lo que parece y llevar los brazos arriba sin que parezcan látigos, más difícil todavía. ¡Esos brazos de Pastora y ese repiquetear los palillos de la Argentinita! ¿Usted cree que pasará de moda eso?
[…]
-¿Usted ha cantado siempre?
-Nunca. Esto del cante es de este año. Verá usted. Yo me apunto un poquito por flamenco y además me gusta un horror. La voz mía no es par cantar ‘El dúo de la africana’; pero como con un hilito de voz y un ovillo de gusto se puede hacer mucho, yo dejo al músico con su ‘do re mi’, que para mí es chino, y ‘le meto’ al cuplé dos jipíos flamencos, unos ‘duendecitos‘ a tiempo, una poquita de pena a la letra que lo requiere o una alegría cuando se habla de fiestas. Son unos cuplés ‘míos’ con música ‘de otro’. ¿Usted se da cuenta?
-¡Que si me doy cuenta! Eso, Custodia, no lo hace más que una artista.
-Sí que es difícil” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Despide el año en Córdoba, en un banquete organizado por sus admiradores -“un puñado de hombres del saber, más de sesenta abogados, artistas, publicistas”- en el restaurante Los Luises. El pintor Julio Romero de Torres, que en 1925 la tomó como modelo para su cuadro “San Rafael”, comparte la mesa presidencial con la artista y su madre. La fiesta termina en el Círculo de la Amistad, “donde Custodia, la genial, puso epílogo al homenaje en su honor con primorosas danzas gitanas” (La Voz, 1-1-1928).

En febrero de 1928 se inaugura la temporada en el Teatro Avenida de Madrid con un cartel de lujo, en el que destaca la presencia de Pastora Imperio, Conchita Piquer y Custodia Romero, junto a un nutrido elenco de atracciones internacionales. Ni la gran Pastora, con quien tantas veces se la ha comparado, logra hacer sombra a Venus de Bronce, que “en sus danzas españolísimas, se ha destacado una vez más como la primera bailarina, insustituible» (ABC, 9-3-1928).

La noche de su despedida, es agasajada con una función de honor, en la que se escenifica su confirmación como “estrella de las varietés” (La Libertad, 20-3-1928). Actúa como madrina (1) la cupletista “Carmen Flores, que entregó ‘los palillos’ a la homenajeada y tuvo para ella frases de elogio y aliento sancionadas por el aplauso del público” (Heraldo de Madrid, 21-3-1928).


Nota:
(1) Cuando empezaba su carrera, Custodia Romero coincidió con Carmen Flores en el Teatro Fuencarral de Madrid y ésta le regaló uno de sus trajes de escenario, con el deseo de que le diese buena suerte.
“La gitanilla guapa y la cupletista famosa se han encontrado ahora juntas en el cartel de un teatro, y ambas como ‘estrellas’.
[…] El traje de su protectora de entonces le ha dado buena suerte” (La Libertad, 20-3-1928).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (III)

En mayo de 1924, Custodia Romero vuelve a presentarse ante el auditorio que tanta devoción le profesa, el del Salón Ramírez de Córdoba. En esta ocasión, “esa divina criatura, artista de temperamento” (La Voz, 16-5-1924) e “indiscutible continuadora de Pastora Imperio […] bailó como ella sabe hacerlo con ese arte tan exquisito, tan gitano, tan atrayente” (La Voz, 20-5-1924). Como fin de fiesta tras la actuación de la Compañía de Zarzuelas y Sainetes ‘España’, cosecha, una vez más, nutridas ovaciones.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 6-10-1925). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 6-10-1925). BNE.

De Córdoba marcha a Barcelona, para actuar durante dos semanas en la catedral de las variedades de la Ciudad Condal, el Teatro Eldorado. Allí comparte cartel con distintas atracciones internacionales, como las bailarinas Les 4 Sorelle Bianchi, los clowns musicales Pompoff, Thedy y Emij, el espectáculo ‘Las sombras en relieve’, la cupletista La Goyita, la divette Nitta-Jo o los equilibristas Les Prico (El Diluvio, 31-5-1924). Las crónicas dejan constancia de su triunfo en el día de su debut:

Custodia Romero es una bailarina de raza que vibra y estremece en las danzas clásicamente gitanas; su éxito fue franco desde los primeros momentos y las ovaciones se sucedieron calurosas y justísimas» (El Diluvio, 1-6-1924)

“… Se despide mañana Custodia Romero, la bailarina castiza, inimitable, sacerdotisa de la danza andaluza, con propia personalidad.
Modesta, calladamente, fiando sólo en su arte, exento de tecnicismos académicos, Custodia Romero se ha presentado en las tablas de Eldorado dispuesta a triunfar y lo ha conseguido plenamente, con todos los honores. Su figura, esbelta, broncínea -la Venus de Bronce le dicen- adquiere con sus movimientos rítmicos plasticidades que subyugan. ¡Oh, los ‘Fandanguillos‘ de Custodia Romero! […]
Su presentación en Barcelona ha sido un éxito completo, definitivo. El público la ha consagrado como estrella de la danza…» (El Diluvio, 12-6-1924).

Custodia Romero (Buen Humor, 27-4-1924), BNE.

Custodia Romero (Buen Humor, 27-4-1924), BNE.

A finales de ese año se embarca en una nueva aventura: el rodaje de la película La medalla del torero, dirigida por José Buchs. Los personajes principales son interpretados por el diestro José García ‘El Algabeño’, que da vida al torero José Luis, y Custodia Romero, en el papel de su prima Charito, que se gana la vida como cantante. También figuran en el reparto Tina de Jarque y Modesto Rivas.

Coincidiendo con su estancia en tierras andaluzas para cumplir con su compromiso cinematográfico, se presenta en distintos locales de Córdoba, Sevilla y Huelva, y realiza una escapada a Madrid para intervenir por unos días en la zambra gitana de la obra El Niño de Oro, que vuelve a llevarse a las tablas en el Teatro de la Comedia.

En enero de 1925, se anuncia de nuevo en el Teatro Eldorado de Barcelona, que ofrece un amplio programa de cine y varietés internacionales en el que figuran artistas como la cancionista Pilar Alonso o la violinista Angelina de Artés. Durante treinta noches reina en el coliseo de la Plaza de Cataluña, donde “tiene devotos, no admiradores” (El Diluvio, 24-1-1925), con un repertorio en el que destacan el garrotín, la zambra gitana y el Fandanguillo de Almería (1). A decir de las crónicas, el suyo es un arte intuitivo, muy personal, con gran capacidad de transmisión, hermoso braceo, domino del zapateado y el toque de castañuelas:

Custodia Romero, 23-2-1925). BNE.

Custodia Romero (La Voz, 23-2-1925). BNE.

“Baila como pudo hacerlo la gitanilla de Cervantes y su arte no es un arte de academia ridículo y grotesco, sino un arte de calle y plaza, de sentimiento y de corazón. […] Custodia Romero sabe dar a la agitación de su cuerpo y al emocionante movimiento de sus brazos todo el dramatismo de un dolor o toda la gracia de una alegría. Agita su cuerpo como una llama, y su cara, de una expresión inquietante, dibuja, con una crueldad acariciadora, una sonrisa y una amargura […].
Juega a las castañuelas arrancándoles los sonidos, y en sus manos tienen más música que un piano […] y en el fandanguillo de Almería Custodia Romero hace que sus tacones digan coplas y quereres… Es aquel momento silencioso y grave en que Custodia Romero se nos descubre con toda la grandeza de su alma o inteligencia” (F. M., La Voz, 9-1-1925).

“La gracia de los morenos brazos de Custodia, ya seductoramente culebreantes como sierpes de tentación, ya acariciadores y aprisionadores como una prometedora celda de amor, ya elevados al cielo, rígida y graciosamente, como la fina aguja de un minarete islámico, y el ondular rítmico y semisagrado del cuerpo fino, y aquellos pies inteligentes que ejecutan la música con cadencias inimitables, en un taconeo ora tenue y apacible, ora frenético y desesperado, y aquel conjunto, todo armonía, todo esbeltez, todo corrección de líneas, tienen al público aprisionado, rendido, hechizado por el dulce encanto de la bayadera española…” (El Diluvio, 31-1-1925).

Fotograma de La medalla de un torero (1925).

Fotograma de La medalla del torero (1925).

En febrero de 1925 el filme La medalla del torero se estrena en distintos cines madrileños, con la intervención de Custodia Romero, que interpreta en el escenario los mismos bailes que aparecen en la cinta, entre ellos un zapateado. Después realiza una tournée por tierras andaluzas, que la lleva a ciudades como Almería, Córdoba, Sevilla, Jerez o Granada, y en el mes de abril debuta en el Teatro Romea de Madrid. La crítica de la Villa y Corte le augura un prometedor futuro artístico y le hace algunas recomendaciones:

Custodia Romero es una excelente bailarina que tiene condiciones para ser una de nuestras mejores artistas coreográficas; tiene empaque de ‘bailaora’, gracia y armonía en sus movimientos, […] y, sobre todo, sabe manejar los ‘palillos’ de forma que hace de ellos un instrumento de percusión complementario de la orquesta; así que en cuanto ‘quiera’ terminar sus bailes, que acaba siempre con un saludo, deje de recordar a otras artistas (ejemplo, en el fandanguillo. que nos trae a la memoria a la Cordobesita, aunque creo que lo baila más y mejor Custodia) y elija un repertorio más adecuado a sus facultades de bailarina flamenca, Custodia Romero será una de las figuras más interesantes del baile andaluz” (La Libertad, 24-4-1925).

A sus veinte años, goza ya de un nombre y un prestigio que pocas artistas consiguen alcanzar en un tiempo tan breve. Durante su actuación en el Teatro López de Ayala de Badajoz, “cuando después de una lucidísima ejecución de varios números de los que es creadora, se presentó en el palco escénico acompañada por el tocador Manuel Álvarez y bordó inimitablemente una danza flamenca [una farruca], nos pareció volver a la época en que la Imperio cautivaba a todos los públicos con la soberanía de su arte…» (Correo de la Mañana, 10-5-1925).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 26-2-1926). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 26-2-1926). BNE.

Poco después, con la sonanta de Diego Torres, cosecha grandes ovaciones en el Central Cinema de Alicante: “¡Qué ‘guajira‘, qué ‘fandanguillo‘! Todo acompaña a su arte magnífico: los ojos centelleantes, negros, y negra también y ondulante su brava cabellera… Sus palillos…” (El Luchador, 22-5-1925).

El Salón Imperial de Sevilla y el Teatro Romea de Madrid también son testigos de los éxitos de la Venus de Bronce, que a finales de octubre emprende una nueva gira por el norte de España. Llega a Galicia en medio de una gran expectación, pues acaba de exhibirse su primera película, y tanto el público como la crítica están ansiosos por verla en vivo y en directo. A juzgar por las palabras que le dedica Leonardo tras su debut en Santiago de Compostela, su arte no defrauda:

“… El cuerpo tiembla en el estuche de raso de sus vestidos…! Baila…! dueña del ritmo…! la danza tiene reminiscencias sagradas. Ondulaciones de sierpe…, cuellos largos de cisne… las manos tiemblan, como palomas trémulas… los brazos trazan signos en el espacio… una convulsión recorre toda la figura… los pies golpetean el suelo al compás de la música…! […]
Estamos subyugados; todo es emoción honda en nuestro espíritu. La luz radiante de mediodía, ha rasgado a raudales nuestras nieblas norteñas” (El Compostelano, 2-11-1925).

Durante su estancia en Santiago concede una interviú a El Pueblo Gallego, en la que expresa su parecer sobre la situación de la danza en España:

“-¿Y qué opina usted del baile español?
-Que sufre una crisis anuladora, aplastante. Ha caído tan hondo, que costará mucho el levantarle, el elevarle a una categoría verdaderamente artística. Toda esa gran mayoría de personas que se han dedicado al cultivo de este bello arte, lo han hecho todo menos cultivarle, menos darle prestigio y relieve estético. Es cierto que tampoco hubo una capacidad directriz que orientara a las masas coreográficas, ni personas celosas de encumbrar la profesión…” (Juan Jesús González, El Pueblo Gallego, 4-11-1925).

Custodia Romero (El Pueblo Gallego, 4-11-1925). Galiciana.

Custodia Romero (El Pueblo Gallego, 4-11-1925). Galiciana.

Las ciudades de Vigo, Pontevedra, El Ferrol, La Coruña, Salamanca y Zamora también reciben en sus teatros a quien “es sin duda la más alta jerarquía del arte coreográfico” (El Pueblo Gallego, 31-10-1925). En la capital charra posa para los fotógrafos Ansede y Juanes, y concede una entrevista al diario El Adelanto, en la que confiesa su pasión por el baile, al que está dedicada en cuerpo y alma:

“-¿Qué género de danzas cultiva usted con más satisfacción?
-¡Oh! Los bailes andaluces me obsesionan.
[…]
-También tenemos entendido que es usted ‘estrella’ de la pantalla.
-¡Uy!, estrella de la pantalla. No lo crea; fui intérprete de la película española ‘La medalla del torero’, pero nada de ‘estrella’.
-¿Y cómo no siguió en la cinematografía? ¿No la (sic) gusta?
-Sí, sí me gusta, pero en España se paga esa profesión muy mal.
-Entre el baile y la película, ¿por cuál siente más afición?
-Por el baile, sin duda de ningún género. Además en esta profesión, después de ganarse más, se goza de más independencia.
[…]
-Pues, por aquí se rumoreaba de un proyectado enlace matrimonial de usted con El Algabeño.
-Fantasías de las gentes. Desde luego puede usted asegurar que hasta que no logre como bailarina un cartel sólido, no pensaré en otros amores que los que debo a mi madre y los que siento por mi arte” (Juan de Juanes, El Adelanto, 18-11-1925).


Nota:
(1) El “Fandanguillo de Almería” es obra del compositor Gaspar Vivas.


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (y III)

En 1924 se anuncian los discos de flamenco grabados por La Minerita para la casa Odeón (La Voz, 16-9-1924), así como sus numerosas apariciones en Radio Sevilla, acompañada por el Maestro Rodríguez en una gran variedad de cantes, como fandanguillos, bulerías, saetas, soleares, seguiriyas, granaínas, medias granaínas, tientos, tarantas, peteneras o varios estilos de malagueñas (de Chacón, del Mellizo, de Juan Breva…) (1).

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Por tierras levantinas

En el mes de noviembre, la artista sevillana se anuncia en la sala Ba-Ta-Clan de Valencia. Aprovechando su estancia en la ciudad del Turia, se puede oír en la radio local un “escogido y variado concierto por el trío Ricambar, la aplaudida canzonetista Amparito Vega y la célebre cantadora de flamenco ‘La Minerita’, acompañada por el gran tocador de guitarra Manuel Rodríguez” (La Correspondencia de Valencia, 23-11-1925).

Unos meses más tarde, en el Salón Monumental Moderno de Alicante se ofrece la película El niño de las monjas, que contiene imágenes de la Semana Santa sevillana. Durante la proyección, se pueden oír “las clásicas saetas cantadas por MINERITA y JUANITO el ‘Pescadero’, indiscutibles ases del cante-jondo” (Diario de Alicante, 19-3-1926).

Teatro Cabaret Ba-Ta-Clan, de Valencia (Fuente: Rafael Solaz, en la web 'Valencia en blanco y negro'

Teatro Cabaret Ba-Ta-Clan, de Valencia (Fuente: Rafael Solaz, en la web ‘Valencia en blanco y negro’)

En junio de 1926 se celebra en el Teatro Apolo de Valencia una función de cante jondo, en la que toma parte La Minerita, entre un nutrido grupo de artistas flamencos. El “grandioso éxito” alcanzado la primera noche lleva a la empresa a repetir el espectáculo:

“La reunión de cante jondo que se celebrará esta noche, a las diez, constituirá una gran solemnidad artística, tomando parte en la misma los siguientes artistas: Paco Senra, Teresita Ibarra, Vicente Pomares, La Minerita, Lorencín de Madrid, Paco El Forneret, Gregorio Valenzuela, Palillos, y el rey de las tarantas y fandanguillos, Guerrita, que serán acompañados a la guitarra por los notables profesores José Bonifa, Francisco Jiménez, El Ros y Manolo Rodríguez” (Diario de Valencia, 5-6-1926).

De nuevo en tierras valencianas, unos meses más tarde la cantaora sevillana se presenta en el Teatro Circo de Requena junto una troupe de variedades:

“El pasado domingo dio en este teatro dos funciones una compañía de varietés, actuando la estrella de baile Isabel Otero; la eminente estrella del cuplé y la canción, Teresita Pastor, y la cantadora de flamenco ‘La Minerita’, acompañada por el eminente tocador y concertista de guitarra Manuel Rodríguez, terminando la función con una bonita película, obteniendo un éxito” (El Pueblo, 15-9-1926).

El guitarrita Manolo Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrita Manolo Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

En febrero de 1927 debutan en el Salón de Actualidades de Lorca (Murcia) “los notables y afamados tocadores de guitarra Diego Torres y Manuel Rodríguez, que acompañarán a la aplaudida cantadora sevillana ‘La Minerita’” (La Tarde de Lorca, 23-2-1927). El espectáculo cosecha grandes aplausos durante los tres días que permanece en cartel.

El alma de Andalucía

Las últimas noticias que nos ofrece la prensa sobre Antonia la Minerita datan del verano de 1931, y la vinculan al cuadro de sevillanas presentado por el maestro Frasquillo en la Semana Andaluza del Pueblo Español de Barcelona.

Con el fin de “ofrecer a los millares de extranjeros venidos de todo el mundo algo, que no todo, de lo que en sí encierra el alma de Andalucía” (La Correspondencia de Valencia, 15-7-1931), el Ayuntamiento de la Ciudad Condal no escatima en gastos y contrata a un centenar de artistas (2), llegados de las distintas provincias andaluzas.

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

El 16 de julio, el grupo ofrece una única representación en la Plaza de Toros de Valencia, con el siguiente programa:

“Jueves 16, a las 10:30 noche, por primera y única vez en Valencia:

EL ALMA DE ANDALUCÍA

Éxito clamoroso en las exposiciones internacionales de Barcelona y Lieja.- Las costumbres andaluzas.- El Albaicín.- Granada.- Sierra Nevada.- Sevilla.- Málaga.- Cádiz.- Majestuoso desfile de los Campanilleros de Utrera.- La Fiesta del Corral de los Chicharros.- La Carcelería gitana.- Cuadro de sevillanas.- Patio andaluz.- Sevillanas de Corralera.- La tribu del Albaicín.

MONUMENTAL CUADRO DE SEVILLANAS dirigido por Frasquillo, considerado como el mejor bailador de España, tomando parte además: Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela La Pericet, Lola La Pericet, Teresa La Serrana, María La Granadina, Antoñita La Cartujana, María La Faraona, Antonia La Faneta y Paca González La Quica y la notable cantadora por alegrías y sevillanas LA MINERITA.

Sevillanas de patio por Angustias La Mejorana.- Sevillanas de Corralera por María La Gazpacha.

LOS CAMPANILLEROS DE UTRERA
El más popular de los coros de Andalucía, compuesto de mozos y mozas de los cortijos y caseríos vistiendo el típico traje de la campiña andaluza.

FIESTA DEL CORRAL DE LOS CHICHARROS

CARCELERA GITANA

María la Gazpacha

María la Gazpacha

Cuadro andaluz:
NIÑO DE CONSTANTINA, NIÑO DE UTRERA

Presentación del sensacional acontecimiento: LA ZAMBRA GITANA DEL SACROMONTE interpretada por la auténtica tribu del Albaicín, dirigida por la famosa capitana de la Serranía ANGUSTIA LA EMPERADORA y las célebres bailadoras HERMANAS GAZPACHA.

Reaparición de GUERRITA.

Por primera vez en Valencia se presentará al público, Francisco Gallardo EL NIÑO DE LA HUERTA.

Debut de LA NIÑA DE LINARES.

Cuadro de tocadores: Manuel Hidalgo, Currito Ramos, Niño de las Bulerías, Pepe Hurtado” (El Pueblo, 14-7-1931).

Semana Andaluza de Barcelona

La Semana Andaluza del Pueblo Español de Montjuic se inaugura el 18 julio, con un espectáculo similar al presentado en Valencia:

“El sábado, por la noche, dio principio, en la Plaza Mayor del Pueblo Andaluz, la anunciada Semana Andaluza, obteniendo un verdadero éxito.

El festival consiguió interesar al público, aplaudiendo la actuación de los artistas que tomaron parte en él, algunos de los cuales se distinguen notablemente en sus cantos y bailes típicos de la región andaluza. […]

Número de La Vanguardia dedicado a la Semana Andaluza (31-7-1931)

Número de La Vanguardia dedicado a la Semana Andaluza (31-7-1931)

El festival empezó con el brillante desfile de los Caballistas del Rocío, montados en preciosos caballos enjaezados, llevando a la grupa a bellísimas muchachas, ataviadas con trajes típicos de Andalucía.

El cuadro de baile sevillano, dirigido por el maestro Frasquillo, compuesto de bailaoras, sevillanas de patio, corraleras, caseras y de tablao, fue muy celebrado por su vistosidad y atracción.

Los Campanilleros de Utrera, uno de los coros más populares de Andalucía, compuesto de mozos y mozas, con sus bailes y cantos típicos camperos, que acompañan con instrumentos de rara originalidad, merecieron el aplauso del público.

También hay que hacer mención a la zambra gitana del Sacro Monte de Granada, cuadro de costumbres gitanas, cuyos bailes y cantos fueron muy del agrado del auditorio, prodigando a cantaoras y bailaoras muchos aplausos.

En la ejecución del cante jondo, sobresalen de manera admirable por su agradable voz, los cantaores Niño de Utrera y el famoso Guerrita, cuya actuación fue justamente celebrada y aplaudida.

De las figuras de canto flamenco, justo es hacer mención de la Niña de Linares, con su repertorio de granadinas, que obtuvo un éxito” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 20-7-1931).

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

El día 26 finaliza la Semana Andaluza, con un balance muy positivo para los artistas:

“Con la función de ayer noche terminó la Semana Andaluza, que con gran brillantez y lisonjero éxito ha venido celebrándose en el Pueblo Español del Parque de Montjuich.

El atrayente espectáculo […] ha sido muy del agrado del público que ha concurrido estos días a presenciarlo. Todo el cuadro de notables artistas que han actuado durante los festejos ha merecido unánimes elogios, conquistando casi todos ellos entusiastas aplausos por su esmerada labor y excelente estilo” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 27-7-1931).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) Aparecen una decena de anuncios en prensa, entre los meses de abril y septiembre de 1924.
(2) En Valencia se anuncian 70, pero la prensa catalana habla de un total de 100 artistas.