Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (y VII)

En el verano de 1926 varios medios se hicieron eco de una cuestión que denota la gran popularidad de que gozaba Dora la Cordobesita: su creación Soy canastera, una canción flamenca con aire de tango y bulería compuesta por Gaspar Vivas, se había convertido en la copla de moda entre las niñas de Madrid, que imitaban a su artista favorita con una actitud muy poco apropiada para su edad, lo que desató las protestas de algunos moralistas:

“Lo que en sus labios se prestigiaba, lo que tenía ritmos insondables, gracia espontánea, subyugada por cadencias de bailarina y por el repique sonoro y bravío de las castañuelas, al pasar a la calle se ha prostituido, se ha hecho algo vil. […]

Pero es que esta canción ha absorbido los juegos de las niñas […]. Ahora cantan la Canastera; pero con todo el adobo picante que no se atrevería a darle una artista en el tablado […] cantan esta canción y mueven sus cuerpecitos […] con crispaturas lentas de las caderas y los brazos, con ademanes canallescos de posesas sexuales…” (1).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

En el mes de octubre Dora debutó en el teatro Duque de Rivas de Córdoba, donde “cantó y bailó como ella sola sabe hacerlo. Destapó el bote de la esencia fina y con su gracia, tan andaluza, tan cordobesa, llevó el optimismo al espíritu de todos los espectadores” (2). Durante su estancia allí organizó una gran fiesta del mantón, en la que obsequió con distintos presentes a las cuatro espectadoras que acudieron ataviadas con los mejores ejemplares de tan castiza prenda (3). La noche de su beneficio interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por “el profesional ‘cañí’ Juan Antonio (el Morenito)” (4).

En esa época saltó otra sorprendente noticia: Dora había recibido una tentadora oferta de una productora norteamericana para interpretar el personaje protagonista de una película titulada El torero y la maja, por la nada desdeñable cantidad de ciento cincuenta mil pesetas (5). No obstante, no se ha localizado ninguna información que permita constatar que ese proyecto finalmente se llevara a cabo.

En el mes de noviembre, acompañada por Antonio Cabrera y por la bailaora Pilar Calvo, emprendió la que sería su última gira por el norte. Comenzó en el teatro Rosalía de Castro de La Coruña, donde se presentó “mejor de facultades que nunca”, “oyó tantas ovaciones como cuplets [sic] cantó”; y “bailó, derrochando ‘virtuosismo’ de palillo y taconeo, un fandanguillo de Huelva” (6). 

Obtuvo después un sonado triunfo en el Principal de Santiago de Compostela, pues “Dora, ya con su acento, ya con sus ojos, […] se adueña del público más indiferente, ante el canto, que su garganta modela, con tal suavidad que parece estamos oyendo algo sobrenatural. Pero lo que más gusta es su alma de artista, […] enamorada de las tablas” (7).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

La “Reina de las Estrellas españolas” siguió cosechando laureles en el teatro Jofre de Ferrol, ya que “es artista por excelencia. Sus danzas son expresiones vivas de un lenguaje que habla a los sentidos: plasticidad, ritmo, armonía, y en cada cadencia una emotividad de múltiples facetas” (8). Sin embargo, se vio obligada a rescindir su ventajoso contrato con el teatro Tamberlick de Vigo “debido a un gran enfriamiento de garganta” que la hizo regresar a Córdoba para reponerse (9).

En esa época el periodista Juan Ferragut escribió un artículo titulado “La ‘doble’ de Pastora Imperio”, en el que establecía un paralelismo entre Dora y su gran referente, no solo en lo artístico sino también en lo sentimental:

“El ‘doble’ actual de la Pastora Imperio de antaño es esa gitana graciosa, flamenca y gentil que se llama ‘Dora, la Cordobesita’ […]

Baila Dora, y […] es Pastora reencarnada […].

Para que la semejanza sea más completa, parece anidar en ambas la misma psicología […]

Si Pastora se enamoró y se casó con un torero castizo y miedoso, Dora, la Sultana, tiene amores y va a casarse con ‘Chicuelo’, quien, gracias a los dioses, no tiene nada que pedir al ‘Gallo’ si se trata de no arrimarse a los toros por ‘un divé’…” (10).

La Cordobesita pasó sus últimas Navidades de soltera y recibió el año 1927 actuando en el salón Imperial de Sevilla, donde colgó el cartel de ‘No hay billetes’ e “hizo derroche de gracia cañí y de gentileza. Bailó de manera extraordinaria y cantó cuantos números quiso el público, escuchando clamorosas ovaciones” (11). La noche de su beneficio estrenó el cuplé Plazuela de los Luceros acompañada al piano por su autor, el maestro Manuel Font, y “se superó a sí misma, ¡que ya es superarse!” (12)

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

Dora la Cordobesita. Cine-Mundial, enero 1929, p. 51.

A finales de marzo “la ‘estrella’ del fandanguillo” reapareció por última vez en el teatro Romea de Madrid, donde obtuvo un éxito “rotundo y resonante”, pues “el arte de Dora es un valor positivo de alta cotización” (13). Durante su estancia en Madrid, amadrinó junto con Chicuelo ーrecién llegado de Méxicoー a un hijo del actor Eduardo Pedrote, que recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Sebastián (14). 

Durante la fiesta posterior al bautizo la pareja de moda concedió una entrevista a José L. Mayoral, en la que realizaron algunas interesantes confesiones: aunque se conocían desde hacía siete años, se hicieron novios en Granada hacía algo más de dos. Mientras Chicuelo consideraba a Dora la mejor artista de variedades, ella no opinaba lo mismo de él en lo que respecta a su profesión: “A mí […] no me gusta como torero […] ¡Yo no soy la artista que tiene un novio torero! Yo soy la novia de Manolo. ¡De Manolo, na más! Por mi gusto, ni torearía ni ‘na’”. Sin embargo, él no se mostraba dispuesto a complacerla en eso tras su matrimonio: “Ella no volverá a los escenarios, pero yo sí a los ruedos” (15).

El Sábado de Gloria, “la reina del salero” inició su postrera temporada, de solo siete días, en el Imperial de Sevilla (16) y a finales de abril dijo adiós al público madrileño en el Palacio de la Música, con un programa compuesto por canciones como Copas y toros, Cancionera o Soy canastera (17). Su última tournée también la llevó al teatro Ortiz de Murcia, donde estrenó los cuplés Consuelo la granadina y Vaya regalito; y organizó una gran fiesta andaluza en la que contó con la participación de los cantaores Niño de Levante y Fanegas, e interpretó bailes gitanos acompañada a la guitarra por José Mateo, ‘Zocato’ (18). 

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Tras una breve y exitosa actuación en el teatro Principal de Cartagena, el día del Corpus se presentó en el Cervantes de Granada, que fue el lugar elegido para despedirse oficialmente de las tablas. “Y la cariñosa ovación fue imponente en todas cuantas canciones interpretó, premiando de esta manera, por vez última, el arte incopiable y personalísimo. Y cuando Dorita bailó su último número, ‘fandanguillos de Almería’, nueva ovación surgió imponente, y la gentilísima, emocionada, recibió la ofrenda de su público, muchas bellas flores” (19).

A finales de junio, en Córdoba, Chicuelo pidió la mano de Dorita y poco después la obsequió con “un magnífico automóvil de ocho cilindros” (20). El aplazamiento de la fecha de boda, inicialmente fijada el veintisiete de septiembre, hizo surgir rumores de separación, que fueron acallados por la pareja con una interviú celebrada en los jardines de la Exposición de Sevilla, en la que ambos se mostraron más enamorados que nunca. “No es cierto […] que jamás hayamos tenido ni sombra de disgusto, ni mucho menos que hayamos pensado romper nuestro compromiso de boda”, declaró Chicuelo (21).

El nueve de noviembre los novios firmaron sus esponsales ante el rector de la parroquia de San Nicolás, don Paulino Seco, en el domicilio de Dora, sito en el número ocho de la cordobesa plaza del Ángel (22). Al día siguiente, a las cuatro y media de la tarde, contrajeron matrimonio en la iglesia de los Dolores de la misma ciudad. Ejercieron como padrinos Antonio Cabrera Díaz y Dolores Moreno Pérez, madre del novio. 

La boda constituyó “un acontecimiento popular”. Numerosos automóviles y un gran gentío, entre vítores, siguieron a la comitiva nupcial en su trayecto hacia la parroquia, que estaba completamente abarrotada. La novia lucía un vestido de seda con mantilla de chantillí y el novio vestía traje negro y sombreo de ala ancha. 

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Dorita y Chicuelo en Sevilla. El Día Gráfico, 18-10-1927, p. 1.

Tras la ceremonia, regresaron en automóvil a la casa de Dora, donde se ofreció un espléndido lunch servido por la repostería de Mirita y amenizado por la orquesta del teatro Duque de Rivas, que dirigía el maestro Bonifacio Mora. Una vez concluida la celebración, los recién casados se trasladaron en automóvil al que sería su hogar conyugal, la casa que poseía Chicuelo en la sevillana Alameda de Hércules (23).

Unos días más tarde la pareja emprendió su luna de miel, que les llevó a Madrid, Barcelona y otras ciudades del extranjero (24). A su regreso tuvieron conocimiento del robo que había sido cometido en casa de Dora durante su ausencia. Fue descubierto por la criada, que alertó a Antonio Cabrera y este, a la policía, que rápidamente consiguió atrapar a los ladrones y recuperar, casi en su totalidad, el suculento botín, compuesto por joyas y prendas de vestir de gran valor, entre ellas el traje de novia (25).

En junio de 1928, cuando esperaba junto a su marido en la madrileña estación de Atocha para tomar el expreso de Andalucía, Dora concedió una entrevista improvisada, en la que declaró sentirse felicísima junto a Chicuelo, que había experimentado un gran cambio tras su matrimonio ー“es menos hosco, más alegre y efusivo, ha recuperado su primitivo amor propio y tiene un pundonor y una dignidad torera como nunca”ー, y no sentir nostalgia de los aplausos y halagos del público: “Con los de mi marido me bastan [sic]. ¡Pa qué más triunfos y más halagos!” (26)

Tres meses más tarde vino al mundo su primogénito, Manuel, que fue bautizado a finales de octubre en la parroquia de San Lorenzo, ante Jesús del Gran Poder. “Después se celebró una fiesta ‘por todo lo alto’, en la que tomaron parte Pepillo Pinto, Francisco Mazaco, Tomás Pavón, Manuel Torres, José Azuaga y los ‘tocaores’ Carlitos [sic] el de la Jeroma y Miguel Membrives, figurando como director del ‘elenco’ Diego Antúnez” (27).

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Foto de boda de Dora y Chicuelo. El Ruedo, 7-11-1967, p. 16.

Dos años más tarde nació su segunda hija, Carmen de los Dolores, que fue bautizada en la parroquia de San Nicolás de Córdoba y apadrinada por Antonio Cabrera (28). Dora dio a luz a un total de siete hijos, uno de los cuales falleció trágicamente, y llevó una vida tranquila, consagrada a su familia. Ni siquiera quiso aceptar la jugosa oferta de una productora cinematográfica para filmar la biografía del matrimonio.

El veinticinco de abril de 1965, con sesenta y tres años de edad, le sobrevino la muerte a causa de una trombosis. Esa misma mañana, tras asistir a misa, había practicado una de sus aficiones favoritas: “repiquetear las castañuelas. Era algo que le hacía recordar, volver a aquellos años de triunfos […], y allí, en la vida íntima del hogar, Dora se dedicaba a esa pasión suya, y hasta, en ocasiones, marcaba algunos pasos de bailes, algún zapateado” (29).

Notas:
(1) José Lorenzo, La Región, 30-8-1926, p. 1.

(2) Diario de Córdoba, 10-10-1926, p. 2.

(3) La Voz, 15-10-1926, p. 15.

(4) El Defensor de Córdoba, 16-10-1926, p. 14.

(5) El Eco de Santiago, 21-10-1926, p. 3.

(6) El Orzán, 14-11-1926, p. 1; 19-11-1926, p. 1.

(7) El Eco de Santiago, 22-11-1926, p. 1.

(8) El Correo Gallego, 21-11-1926, p. 1; 28-11-1926, p. 1.

(9) El Pueblo Gallego, 4-12-1926, p. 6; La Voz, 7-12-1926, p. 5.

(10) Juan Ferragut, Muchas Gracias, 13-11-1926, 10-11.

(11) El Noticiero Sevillano, 26-12-1926, p. 6.

(12) El Liberal de Sevilla, 9-1-1927, p. 1. Firmaba la letra el hermano de Manuel, Julio Font.

(13) SAM, La Nación, 30-3-1927, p. 5; La Voz, 31-3-1927, p. 7.

(14) La Nación, 4-4-1927, p. 5.

(15) José L. Mayoral, La Voz, 4-4-1927, p. 6.

(16) El Liberal de Sevilla, 17-4-1926, p. 6.

(17) El Debate, 4-5-1927, p. 4.

(18) Levante Agrario, 15-5-1927, p. 1.

(19) Narciso de la Fuente, El Defensor de Granada, 24-6-1927, p. 1.

(20) Diario de Córdoba, 27-6-1927, p. 2; El Progreso, 2-7-1926, p. 2.

(21) Cecilio Sánchez del Pando, El Liberal de Sevilla, 14-10-1927, p. 1.

(22) La Voz, 9-11-1927, p. 6.

(23) La Voz, 11-11-1927, p. 6.

(24) La Voz, 15-11-1927, p. 12.

(25) Diario de Córdoba, 30-12-1927, p. 1.

(26) Salvador Valverde, Heraldo de Madrid, 6-6-1928, p. 1.

(27) La Voz, 1-11-1928, p. 14.

(28) La Voz, 23-12-1930, p. 12.

(29) Hoja Oficial del Lunes, 26-4-1965, p. 39.


Dora la Cordobesita, la sultana del garbo (IV)

En abril de 1922 la Cordobesita regresó cual golondrina al salón Imperial de Sevilla, que la recibió con honores de soberana, pues al “título ya anterior de emperatriz de los gitanos” ahora sumaba los de “reina de la alegría” (1), “reina indiscutible del cuplé” y del arte jondo, dado que el suyo es “un flamenco de sangre azul, que está muy por encima del ‘rengue rengue’ de los flamencos de cartón” (2). 

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

Dora la Cordobesita, en portada de Mundo Gráfico, 30-11-1921.

La crítica la encontró “más guapa, […] más graciosa, más flamenca que nunca y con cinco depósitos de sal molida, que desparrama por arrobas”. Brilló especialmente en el Fandanguillo de Almería, en el que se mostró “rítmica, solemne, gitana” (3), y en el cuplé La cruz de mayo, de Font y Valverde, que el público le hizo repetir en varias ocasiones (4).

Durante su estancia en la ciudad hispalense Dora fue contratada por el barón de Rothschild para actuar en las fiestas de inauguración de su casa parisina y ofrecer dieciocho representaciones en el teatro Antoine, por un montante total de 32.000 pesetas (5). Además, el aristócrata encargó a Gustavo Bacarisas un retrato de su admirada artista, cuyo paradero hoy se desconoce. Al decir de quienes tuvieron la suerte de contemplarlo, constituía hasta ese momento “la obra maestra” del pintor:

“La figura aparece en un delicioso movimiento de baile con los bellos brazos sensuales, en alto, sirviendo de marco a la cara pícara e ingenua, mimosa y enfadona de la gentil gitanilla enigmática. En el fondo, se ven unos naranjos esfumados, y se adivinan […] unos típicos edificios de barrio. Una chaquetilla, oro y grana, se ciñe al busto airoso; y la pomposa enagua […] vuela en el ambiente, exhalando fragancias de juventud. Sobre toda la maravilla del conjunto, se destaca una roja mantilla de madroños” (6).

Dora la Cordobesita. CDMAE.

Dora la Cordobesita. CDMAE.

De Sevilla marchó a Córdoba, para seguir cosechando triunfos en el teatro Circo y en la feria de mayo. El crítico del diario La Voz, que firma como Aristeo, exaltó la naturalidad y exquisitez de su arte, que “no tiene las severas huellas del estudio, ni la austeridad de lo premeditado” (7). Lo que más le impactó fue su baile:

“Dorita es muy femenina… Baila con todas las fibras de sus entrañas, sintiendo el palpitante ritmo que imperioso arde en su alma […]. 

Bailando, todo en ella es movilidad, arte, expresión, belleza… […] Sus manos […] acarician las castañuelas con cariño de virgen, arrancándoles un repiqueteo sonoramente inconfundible.

Parece unos momentos al bailar, triste, otros jovial, algunos que jura, otros que desprecia, ostentando con majestad de reina la suprema expresión de toda la complicada alma andaluza rebelde y buena” (8).

Durante los meses de verano la “reina del cante flamenco” (9) se presentó en el teatro de la Latina de Madrid, en el Vital Aza de Málaga y en el Eslava de Jerez, entre otros coliseos. En octubre regresó a Sevilla para ofrecer una nueva temporada de actuaciones en el Imperial, donde demostró su dominio del cuplé andaluz en todas sus variedades ーsatírico, frívolo, sentimental…ー y estrenó dos nuevas creaciones, La Velá de Santa Ana, de Font de Anta y Hernández Mir, y La Venta de Eritaña, de Font y Alcaide de Zafra.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Dora la Cordobesita, en portada de la revista Flirt, 17-8-1922.

Tras su función de beneficio y despedida, Fernando de los Ríos le dedicó un artículo en el que la consideraba un “crisol de andalucismo” (10); y Castro Molins trató de plasmar con palabras su danza más emblemática:

“… baila con insuperable maestría, el Fandanguillo de Almería.

Sus pies chiquititos, de princesa japonesa, bordan los bellos y armoniosos pasos de la danza.

Suenan los crótalos, que en sus manos bellísimas, agitándose en el aire, cual dos bellas y aladas mariposas de ensueño, tienen suaves y armoniosos arpegios musicales.

Su cuerpo, digno de ser moldeado por Fidias, es todo euritmia en este baile, que tan magistralmente interpreta.

Su gracia, enorme y personalísima, se desborda. […]

Taconea. Sus tacones hacen bellas filigranas en las tablas de la escena.

Y sonríe, segura del dominio de su arte. 

Su cuerpo vibrante y ambarino […] de gitana, se enarca en un supremo y bello gesto de pasión…” (11).

Durante su estancia en la capital andaluza también intervino, junto a la canzonetista la Goya, en una fiesta ーcon baile y buñoladaー en honor de los reyes de España que se celebró en el palacio árabe de la Exposición Hispano-Americana, sito en la plaza de América. En ella interpretó las canciones Trinidad la Petenera, ¡Qué cosas tiene! y La velá de Santa Ana, además de su famoso Fandanguillo de Almería (12).

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Dora la Cordobesita, en el Fandanguillo de Almería. CDMAE.

Poco después recibió una carta de Félix Camoin, director delegado del barón de Rothschild, en la que este le comunicaba la rescisión de su contrato por falta de disponibilidad del teatro Antoine y de otras salas parisinas. Como compensación percibió la nada desdeñable cifra de diez mil pesetas (13).

A mediados de noviembre, “segura de que la corona de lo jondo, legítimamente le corresponde” (14), debutó en el teatro Principal de Cádiz, ante un público entusiasmado que aplaudía sin cesar a la “garabita” ーcomo la llamaban los gitanos, “conjunción de lo señoril y lo flamenco”ー y a su perro Faraón, que cada noche salía a escena a recoger las monedas que le arrojaban al escenario (15).

Regresó después a Madrid, a cosechar un nuevo triunfo en el Lara, y despidió el año en el coliseo Cervantes de Albacete, donde estrenó cuatro nuevos decorados del prestigioso escenógrafo Manuel Fontanals (16) y participó en la zambra gitana del segundo acto del sainete El niño de oro, de José María Granada, que fue llevada a escena por la compañía de Carmen Moragas. Ofreció, además, un fin de fiesta en el que cantó Córdoba la bella, Trinidad la Petenera, Jesús, María y José, Soy canastera, Vaya Benito con Dios y El Sanguango, e interpretó unos Fandanguillos de Almería (17).

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

Dora la Cordobesita, en portada de La Semana Gráfica, 12-5-1923.

En febrero de 1923 reapareció en Lara como fin de fiesta, compartiendo cartel con una compañía teatral encabezada por Leocadia Alba. Una vez concluida su brillante actuación, con “mayor [éxito] en los bailes que en los cuplés” (18), sus amigos y admiradores ーel pintor Julio Romero de Torres, los compositores Font de Anta y Amadeo Vives, y los periodistas Serafín Adame y el Caballero Audaz, entre otrosー la agasajaron con un almuerzo íntimo que se celebró en el restaurante Villa Rosa (19).

Tras descansar unos días en Córdoba para reponerse de una gripe y una afonía que la obligaron a cancelar varios contratos, el Sábado de Gloria “la más grande de las artistas contemporáneas”, la “más gitanamente graciosa […] y la que más admiradores incondicionales tiene” (20), reapareció en el Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con el prestidigitador y ventrílocuo D’Anselmi, y la bailaora Pilar Calvo

Además, durante la Feria de Abril se repartió el protagonismo con la más grande de las cantaoras, la Niña de los Peines, y a finales de mes ofreció una función extraordinaria a los infantes don Carlos y doña Luisa, que la felicitaron con entusiasmo (21). En esa época la discográfica Odeón anunció “nuevas impresiones de los últimos éxitos de Dora, princesa gentil y airosa del califato espiritual de Córdoba musulmana” (22).

Dora la Cordobesita.

Dora la Cordobesita.

Se escapó un par de semanas a Cádiz para recoger un nuevo triunfo en un teatro Principal abarrotado, con números como Lobá, La cura, La ‘arriá’ en Triana, ¿Pasa algo?, La rosa de los calés o De joyo membrillo (23). Después volvió a la ciudad de la Giralda, donde participó en una velada necrológica celebrada el dieciséis de mayo en el teatro Cervantes en memoria del malogrado diestro Joselito

En ella intervinieron los escritores Manuel Machado, Enrique Sánchez Alarcón y Gregorio Corrochano, y Dora “cantó de un modo insuperable” la canción Claveles de sangre (24). Meses más tarde declaró: “Esta ha sido la noche más emocionante de mi vida y, por mucho que viva, nunca se apartará de mi recuerdo” (25). Al día siguiente todos fueron invitados por Ignacio Sánchez Mejías a su finca de Pino Montano, donde disfrutaron de un selecto menú y una deliciosa sobremesa amenizada por el cante de Diego Antúnez y la guitarra de Manolo de Huelva (26).

Unas semanas más tarde, la noche del Corpus, la Cordobesita debutó en el teatro Cervantes de Granada, “vestida con un lindísimo traje de tisú de oro cubierto de encaje chantilly, cuyo cuerpo está bordado de grandes pensamientos que caen en artísticas estolas y de pedrería que entreteje fantástico dibujo”; y “triunfó absolutamente, rotundamente” (27). Unos días más tarde se unió al programa la Niña de los Peines, acompañada a la sonanta por Habichuela (28). 

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Dora la Cordobesita, por Romero de Torres, en las etiquetas del anís La Cordobesa.

Al decir de la crítica, en artistas como Raquel Meller, la Argentinita o Dora, el cuplé no era ya “la canción afrancesada, ligera, superficial y picaresca, cuando no francamente indecente, acompañada de movimientos lascivos y guiños maliciosos”, sino “una obra de arte verdadero”. Los más apreciados por el público eran los “dramas líricos comprimidos”, como La Venta de Eritaña o La gitana del Sacromonte, ambos creaciones de la Cordobesita (29). 

Aunque había quienes la consideraban “un poquito flamenca, un poquito gitana, para aceptarla enteramente como artista seria”, esto no suponía ningún inconveniente en su tierra andaluza: “¿Qué cuando canta o baila derrama la sal, cuando el cuplé lo pide, por arrobas y hasta por quintales? […] Con tal que sea verdadero arte, puede ser serio o alegre” (30). Es más, Martín Scheropf reivindicaba la faceta dramática de Dora:

“Todos la citan y la ensalzan por su gracia andaluza, porque es muy flamenca y muy gitana, y apenas se fijan […] en que Dora vale también enormemente, inmensamente, como artista seria, esto es, interpretando magistralmente, con toda la perfección de la más grande trágica, cuplés dramáticos y trágicos […]. Y es que, como tiene mucho talento, gracia extraordinaria (como ninguna), exquisita sensibilidad […] y además siente hondamente, todo lo hace bien” (31)

Notas:

(1) La Unión, 15-4-1922. Archivo ON.

(2) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(3) Rabbí, La Unión, 16-4-1922. Archivo ON.

(4) P., El Noticiero Sevillano, 16-4-1922, p. 5.

(5) El Imparcial, 26-4-1922, p. 1.

(6) Hermetes, La Unión, 2-9-1922. Archivo ON.

(7) Aristeo, La Voz, 24-5-1922, p. 1.

(8) Aristeo, La Voz, 1-6-1922, p. 3.

(9) Heraldo de Madrid, 28-8-1922, p. 6.

(10) Fernando de los Ríos, La Unión, 29-10-1922. Archivo ON.

(11) A. de Castro Molins, La Semana Gráfica, 4-11-1922, p. 7.

12) La Unión, 17-10-1922. Archivo ON. Poco después, tras la incorporación de Portugal, la exposición cambió su nombre por el de Iberoamericana.

(13) El Noticiero Sevillano, 3-11-1922, p. 5.

(14) El Noticiero Gaditano, 16-11-1922, p. 1.

(15) El Noticiero Gaditano, 18-11-1922, p. 1.

(16) El Diario de Albacete, 29-12-1922, p. 1. En 1928 Manuel Fontanals creó el decorado y los figurines para el ballet Juerga, de Antonia Mercé, la Argentina; y en 1933 se encargó de la escenografía de El amor brujo, de Encarnación López, la Argentinita.

(17) El Diario de Albacete, 30-12-1922, p. 1.

(18) E. M., La Época, 5-2-1923, p. 3.

(19) La Voz, 16-2-1923, p. 2; Diario de Córdoba, 21-2-1923, p. 1.

(20) El Liberal, edición de Sevilla, 31-3-1923, p. 3: 1-4-1923, p. 3.

(21) La Unión, 29-4-1923. Archivo ON.

(22) El Liberal, edición de Sevilla, 23-3-1923. Archivo ON.

(23) El Noticiero Gaditano, 4-5-1923, p. 1; El Noticiero Gaditano, 5-5-1923, p. 1.

(24) La Voz, 18-5-1923, p. 2; La Publicidad, 19-5-1923, p. 2.

(25) La Voz de Castilla, 2-12-1923, p. 5.

(26) El Liberal, edición de Sevilla, 19-5-1923, p. 3. Archivo ON.

(27) Noticiero Granadino, 2-6-1923, p. 2.

(28) La Publicidad, 8-6-1923, p. 2.

(29) Noticiero Granadino, 7-6-1923, p. 1.

(30) Ibidem.

(31) Martín Scheropf, Noticiero Granadino, 13-6-1923, p. 1.


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En los años veinte, además de sentar cátedra de salero en los más refinados eventos, Luisa la Pompi sigue actuando en distintos locales sevillanos. En 1925 comparte cartel en el Salón Olimpia (1), de la Calle Tarifa, con la gran Juana la Macarrona, entre otros artistas:

“… tocador: Antonio Moreno, que hace hablar la guitarra; bailador, Paco Senra […].
De ellas figuran La Rubia, la Concha, la Pompi, la Gonzalito, y la reina del flamenco, la que no tiene igual: la gran Macarrona” (El Liberal de Sevilla, 23-9-1925) (2).

La Macarrona en su madurez

La Macarrona en su madurez, cuadro de Alfonso Grosso

Unos meses más tarde, Luisa Ramos, Manuel Centeno y Currito el de la Jeroma amenizan una multitudinaria fiesta de Nochevieja que se celebra en el Club Gallito:

“… Manuel Centeno, la Pompi y Currito el de la Jeroma armonizaron deliciosamente las bocas, poniendo el flamenco al rojo y saliendo por todos los tonos con el aplauso general de los asistentes, que dicho sea de paso llegaban a tal número, que el local era completamente insuficiente” (La Unión, 1-1-1926).

En Eritaña

Durante la temporada de verano de 1926, la jerezana forma parte del cuadro flamenco de la Venta de Eritaña, junto a su hermano El Gloria, y las bailaoras Carmelita Borbolla y Lola la Guapa, entre otros artistas:

“… Tocador de guitarra, José Rodríguez; cantadora, La Pompi; bailadoras: Lola Sánchez, Ramírez, Angelita, Carmelita Borbolla, La Sevillana, La Piruli y Lola la Guapa. Para que no falte nada, 15 guapísimas señoritas. Amenizará los bailes la orquestina Triano” (El Liberal de Sevilla, 22-8-1926).

Venta de Eritaña

Venta de Eritaña

Una carta publicada en El Liberal de Sevilla recomienda encarecidamente no perderse el espectáculo:

“‘Querido Paco: Te espero esta noche a las diez en Eritaña, para que pases la noche más a gusto de tu vida.

Aquí tienes a la gran orquestina Triano […]. Si te agrada el flamenco, aquí tienes un cuadro con la Pompi a la cabeza. ¡Cañí puro!

Canta todas las noches bulerías el Niño de Gloria, acompañado a la guitarra por Pepito Rodríguez, que toca lo suyo…” (El Liberal de Sevilla, ca. 16-9-1926).

Con la llegada del nuevo año, la jerezana se incorpora al recién inaugurado café cantante El Tronío, en la Calle Sierpes, junto a la bailaora La Roteña o el guitarrista Baldomero Ojeda, entre otros artistas:

“… Cuadro flamenco, en el que actuaba ‘La Pompi’ y ‘La Roteña’, y los bailaores José Romero y Baldomero Tumba, y como tocadores de guitarra actuaban Antonio Moreno y Baldomero Ojeda.

El elenco artístico lo componían Conchita Iris, Carmen Aldana, Conchita Granero, el cantaor Luis Salido, Aurora Sáiz, Rosita Corinto y la estrella Carmen de Granada…” (El Noticiero Sevillano, 9-1-1927).

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Un evento solidario

Del mismo modo que, unos años atrás, en un momento de necesidad, ella misma recibiera el apoyo de sus compañeros, en el verano de 1928, Luisa Ramos es una de las artistas que colaboran en el festival celebrado en el Cine Tarifa de Triana a beneficio el guitarrista Currito el de la Jeroma, que se encuentra gravemente enfermo:

“… Primera parte.- Gran cuadro flamenco, en el que toman parte las clásicas bailadoras Josefa Loreto, Hermanas Piruli, Pepa Molina, Carmelita Borbolla, La Malena y La Macarrona; cantaoras: hermanas Pompi y La Moreno. Tocadores de guitarra: Baldomero Ojeda, Manuel Moreno, José Rodríguez, Miguel Marchena, Antonio el de Sanlúcar, Alfonso Alfaro, Aurelio Gómez y Niño de Ricardo.

Segunda parte.- Presentación de los afamados cantadores de flamenco Niño Linares, Fernando de Linares, Miguel el de los Talleres, Cojo de la Macarena, Fernando el Herrero, Juan Luque, Manuel El Pena, José Torres Pinto, Paco Mazaco, Niño Gloria…” (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Sólo unos días más tarde, Luisa viaja a Jerez para intervenir como profesional en un concurso de cante y baile flamenco que se celebra en la Plaza de Toros. Allí coincide con Pepe Torres, Antoñirri o El Pili, entre otros artistas (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Kusaal Central

En 1929 se inaugura en Sevilla la Exposición Iberoamericana, un acontecimiento extraordinario que atrae a turistas y personalidades de todo el mundo. Por este motivo, el Kursaal Central -uno de los locales de variedades más en boga del momento, sito en la Calle Sierpes-, refuerza su elenco de artistas.

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

A los habituales -La Macarrona, Rita y Rosario Ortega, Juana Junquera, María la Roteña, Concha la Roteña, La Quica, Antonio Ramírez o Javier Molina- se suman ahora Luisa y Manuela Ramos (Las Pompis), Pastora la Posaera, La Malena, La Rubia de Jerez, La Camisona, La Nona, Juanito Mojama, Diego Antúnez, Estampío, El Cojo de Málaga, Rafael Ortega o Ramón Montoya (3), entre otras figuras del cante, el baile y el toque.

Artista con duende

La Pompi es una de esas artistas que dan al cante un sabor especial, y que, por su autenticidad, son capaces de ‘colmar el gusto’ de los aficionados más exigentes. La crítica tampoco permanece indiferente ante esa gitana del Barrio de Santiago, que no pierde ni un ápice de su brillo ante figuras de la talla de Manuel Torres o Juana la Macarrona.

De hecho, en ese mismo año, varios diarios reproducen un artículo titulado “Impresiones de Sevilla”, que describe una actuación de Luisa Ramos en la Venta de Antequera. La jerezana comparte escenario con su hermana Manuela y con los dos colosos mencionados:

“IMPRESIONES DE SEVILLA
Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los “flamencos” sentados en fila. “La Macarrona”, las hermanas “Pompi”, Manolo Torres y un guitarrista. […]

‘Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…’

Manuel Torres

Manuel Torres

Es la ‘Pompi’ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

‘Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?’

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de amargura.

‘Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo.
Pues adoro en tu persona
como aquel que adora a Dios’ […]» (La Época, 4-5-1929).

La aventura catalana

En el otoño de 1929, Luisa La Pompi es contratada para trabajar varios meses en Barcelona, en locales como Viña P. o Villa Rosa, ambos de Julia Borrull. En ellos comparte cartel con artistas como Rafaela la Tanguera, Regla Ortega ‘La Pato’, Juana la Macarrona, Faíco Chico o Paco Aguilera. En esa aventura la acompaña su hija, la bailaora Tomasa la Pompi.

En la entrevista concedida en 1950 a La Voz del Sur (4), la jerezana rememora aquellos meses:

“- También trabajé en Barcelona – continúa – en ‘La Viña P.’ y en ‘Villa Rosa’. Y en toa España, con un cuadro flamenco que dirigía el padre del actual Caracol; y con mi hermano ‘El Gloria’.
– ¿Bailaba usted también?
– No. Cantar na más. Cantar flamenco, to flamenco.
– ¿Con preferencias?
– Seguiriyas, soleares, bulerías…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Durante su estancia en Villa Rosa y Viña P., Luisa Ramos Antúnez también se presenta, junto con sus compañeros de cuadro, en locales como el Principal Palace o el Teatro Nuevo de Barcelona:

“[Principal Palace]
… GRAN CUADRO FLAMENCO de la VIÑA P., cedido galantemente por su propietaria JULIA BORRULL, dirigido por el gran tocador FRANCISCO AGUILERA en el que figuran las BAILAORAS TOMASA LA POMPI, TERESA LA EXTREMEÑA, DOLORES SÁNCHEZ, ENCARNACIÓN GONZÁLEZ, RAFAELA LA TANGUERA, sin rival en su género, JUANA LA MACARRONA, única en el baile por alegrías, MACARENO, gran bailaor, LA POMPI, eminente cantaora, FRANCISCO AGUILERA, colosal tocador” (La Vanguardia, 24-9-1929).

“[Teatro Nuevo]
… El notabilísimo cuadro flamenco de VILLA-ROSA formado por las portentosas ‘BAILAORAS’ La Pato, La Micaela, La Sevillana, Mareguí, Manuela ‘La Piruli’ y Luisa ‘La Pompi mayor’.
‘BAILAORES’ Manolito Larrosa y El ‘Viruta’
‘TOCAORES’ de GUITARRA Pepito Hurtado, Faico chico y Vicente ‘El loro’ y los fenónemos del CANTE JONDO NIÑO DE LINARES Y NIÑO DE LUCENA” (El Diluvio, 20-12-1929).

 

Algunos cantes de Luisa la Pompi, por cortesía de Pedro Moral:

 


NOTAS:
(1) En esa misma sala se celebra en 1927 un concurso de cante jondo, en el que la jerezana actúa como jurado:

“… De jurados para adjudicar la copa actuaron los profesionales Rafael Cañete, Enrique Sancho, ‘Cojo de la Macarena’, José Pérez, el Pena (hijo) y la ‘Pompi’” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1926).

(2) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(3) Según J. Blas Vega, en su libro Los cafés cantantes de Sevilla, Editorial Cinterco, 1987.

(4) Entrevista publicada por Javier Osuna en su extraordinario blog Los fardos de Pericón.