Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Lola Cabello, una diva del cante flamenco en Barcelona (I)

En lo que a discos de pizarra se refiere, en los años veinte y treinta Lola Cabello destaca por ser una de las cantaoras con mayor número de registros sonoros impresionados y también una de las más versátiles, dado que su producción fonográfica no solo incluye cante flamenco con acompañamiento de guitarra, sino también canciones andaluzas y españolas con orquesta, aires latinoamericanos, jotas e incluso nuevos ritmos de moda. No en vano, fue una de las grandes divas del flamenco barcelonés de los años treinta, aunque sus orígenes estaban mucho más al sur.

Lola Cabello

Lola Cabello.

Carmen Dolores Cabello Moreno nació en 1905 en el malagueño barrio de la Trinidad, del que tomó el nombre artístico de la Trinitaria, que finalmente se apropió su hermana Encarnación. Sus padres eran Francisco Cabello Vílchez, natural de Antequera, y Manuela Moreno Rodríguez, procedente de Cártama, que en 1897 residían en número tres de la malagueña calle Roque García junto a sus hijos Francisco, Margarita y Juan, que tenían, respectivamente, nueve, seis y un año de edad.

Lola Cabello se hizo artista en la Ciudad Condal. Allí se instaló muy pronto, “acogida por la familia del poeta Hermenegildo Montes, con quienes vivía en la calle de Blesa, 47”. Debutó en 1920, a los quince años de edad, junto al guitarrista Rafael Rejón (1), que la acompañó en la primera etapa de su carrera artística; y alcanzó gran popularidad a raíz de sus apariciones en Radio Barcelona, que empezó a emitir en otoño de 1924.

No obstante, según ella misma confesó en una entrevista concedida años más tarde, pudo desarrollar plenamente su vocación artística gracias al apoyo de su marido, Gregorio Blanco, con quien tuvo cuatro hijos:

“ー ¿Cómo se hizo usted artista?
ー ¡Ah! Es una cosa extraordinaria. Casi no lo van ustedes a creer. De soltera ya sentía yo gran inclinación por el arte y, dentro del arte, por el cante. Hablar yo en casa de que quería ser artista, marchar por esos mundos de Dios recorriendo escenarios, era provocar fulminantemente la guerra civil. Contra mí, como movidos por un resorte, se pronunciaban todos en el acto. No había medio humano de entenderse. Naturalmente, por estas trifulcas salía siempre derrotada. Pero me casé y varió en absoluto la decoración. Conseguí con mi esposo lo que no había logrado con mis padres, convencerle.
ー Es portentoso el caso.
ーCiertamente. Y merced a él puedo compartir dos entusiasmos sentidos delirantemente: el del amor por mis tres hijos y el del amor por el cante. Ya se esfumaron las dificultades familiares, que hoy son cariñosas aquiescencias, y puedo volar como un ave canora de escenario en escenario y de público en público” (2).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto de Ruth Aguilera).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto de Ruth Aguilera).

A partir de 1927 la prensa la sitúa con cierta asiduidad en la parrilla de programación de Radio Catalana y Radio Barcelona, anunciada como Lola la Trinitaria y escoltada por la sonanta del señor Rejón. Ofrece un amplio repertorio de cante flamenco, que incluye fandanguillos (siguiendo el estilo de figuras como el Cojo de Málaga, Cepero, Marchena, o por granadinas), malagueñas, cartageneras, seguidillas gitanas, saetas, sevillanas, tientos, soleares, tarantas, granaínas y la milonga de Juan Simón (3). Asimismo, en ocasiones interpreta jotas junto a figuras del género como Jacinta Bartolomé, Miguel Asso, Manuel Navarro o Francisco García del Val, con el acompañamiento de la Rondalla Aragonesa o la Rondalla Rejón (4).

En 1928 también actuó en varias ocasiones en el teatro Circo Barcelonés. En el mes de marzo participó en un festival de cante flamenco a beneficio del Niño de Linares y en un concurso de jota organizado por Miguel Asso (5). En octubre, “Lola Cabello, la popular de la Radio”, su hermana Encarnación “la Trinitaria, la reina de los discos”, la Lavandera y Catalina Muñoz intervinieron como estrellas invitadas en un concurso de cante jondo para señoras organizado por Juanito el Dorado (6). Asimismo, en noviembre actuó en un nuevo concurso de cante jondo dedicado a los oficiales y marinos de la Escuadra Española, en el que se disputó la Copa Circo Barcelonés (7).

A finales de ese año se presentó en el teatro Ortiz de Murcia junto a la troupe de espectáculos hispanoamericanos España-Argentina, integrada por catorce artistas de variedades (8); y en los primeros meses de 1929 regresó en dos ocasiones al Circo Barcelonés, para intervenir en un nuevo festival de cante jondo organizado por Juanito el Dorado, compartiendo protagonismo con Guerrita, y en una fiesta regional aragonesa dirigida por Miguel Asso (9).

Manuel González, Guerrita (Fuente: Montse Madridejos, web Historias de flamenco)

Manuel González, Guerrita (Fuente: Montse Madridejos, web Historias de flamenco).

El Sábado de Gloria de ese año una compañía dirigida por Vicente Mauri estrenó en el teatro Victoria de Barcelona la comedia lírica de Antonio Quintero y Pascual Guillén La copla andaluza, que llevaba ya varios meses triunfando en Madrid y en otras ciudades españolas. Aparte de un nutrido elenco de actores y actrices, en su reparto destacaba la presencia de varias figuras del cante y el baile flamenco, como Angelillo, Guerrita, Lola Cabello y Custodia Romero. Poco después debutaron el Chato de Valencia, el Niño de Talavera, Conchita Borrull y Antonio Viruta, así como los componentes de una zambra gitana compuesta por una treintena de bailaoras y guitarristas (10). Se ofrecieron más de cien representaciones consecutivas con enorme éxito de público, y el 25 de junio la obra se trasladó a un teatro ambulante situado en la plaza Mayor del Pueblo Español de Montjuich (11).

Unas semanas más tarde se pudo ver a Lola Cabello en la plaza de toros de Tortosa, junto a una agrupación de artistas flamencos dirigida por José Cortés (12) y en el mes de octubre participó en distintos actos organizados por el Centro Aragonés con motivo de la festividad del Pilar. Junto al cantador Francisco Muñoz y una rondalla compuesta por catorce guitarras y bandurrias, actuó en el salón de actos del hotel Ritz ante distintas autoridades suecas y españolas con motivo de la Semana Sueca de la Exposición de Barcelona. Incluso cantaron varias jotas alusivas al país escandinavo. A continuación se dirigieron a la parroquia de San Jaime, donde fueron muy ovacionados “por el numeroso público allí reunido […], y en especial la señorita Lola Cabello, por la maestría y sentimiento que supo dar a las tonadas” (13).

Pocos días después, junto al señor Muñoz, la rondalla Rejón, y varios cantadores y bailadores de jota, intervino en una función de gala celebrada en el teatro Goya y participó en un festival organizado por el Centro Aragonés de Sabadell en el teatro Principal Moderno de aquella ciudad (14).

En el mes de diciembre, también con un repertorio de cantos regionales aragoneses y junto a un cuadro de guitarras y bandurrias, actuó durante una breve temporada en el teatro Principal de Barcelona, que ofrecía un programa de variedades internacionales; y en enero de 1930 “la estrella del canto regional y del ‘cante jondo’” volvió a compartir escenario con Francisco Muñoz, en una función organizada en el teatro Nuevo por el Centro Obrero Aragonés (15).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, 23-4-1932).

Conchita Borrull (Semana Gráfica, 23-4-1932).

En febrero de ese mismo año se repuso en el teatro Cómico de la Ciudad Condal la obra La copla andaluza, a cargo de una compañía organizada por Vedrines, en la que destacaba la presencia de los cantaores Niño de Marchena, Niño del Museo, Lola Cabello y el Pescaero; los bailaores Carrasco y la Chicharra; y los tocaores Pepe de Badajoz y Manolo Bulerías. La crítica consideró un “gran acierto” del empresario el “presentar un cuadro que puede calificarse de magnífico”, y que hizo que “el público saliese satisfechísimo” (16).

Tras el triunfo de la comedia lírica de Quintero y Guillén, unas semanas más tarde se estrenó El alma de la copla, de los mismos autores, “una comedia bien construida, magníficamente dialogada”, que obtuvo un “éxito rotundo, delirante, entusiasta”. En el elenco flamenco figuraban los cantaores Manuel Guerrita, Pena hijo y Lola Cabello, que “puso su alma en la parte que le correspondió”; el bailaor Carrasco; y los guitarristas Manolo Bulerías y el Rojo. “En todos los finales de cuadros hubo ovaciones para autores e intérpretes y el final apoteósico. […] Una noche de triunfo, éxito, gloria y dinero” (17). Los últimos días de representación, tras la comedia se ofreció un “soberbio fin de fiesta” a cargo de Lola Cabello, Niño de Marchena y Niño del Museo (18).

Durante el mes de marzo la compañía de Vedrines emprendió una gira con esta obra, que fue representada con gran éxito en el teatro Parisiana de Zaragoza, el Odeón de Huesca, el Bretón de Logroño, el Victoria Eugenia de San Sebastián y el Gran Cinema de Santander (19). La crítica resaltó la labor de “Lola Cabello, formidable ‘cantaora’ que entusiasmó ーliteralmenteー con sus magníficas facultades y bellos estilos”; “cantó muy requetebién”. Incluso en la capital cántabra, donde la recepción resultó algo más tibia, “el mayor éxito fue para la cantaora Lola Cabello, a la que se ovacionó ruidosamente” (20).

El empresario Vedrines junto a Ramón Montoya y José Cepero, entre otros artistas (Heraldo de Madrid, 3-7-1929).

El empresario Vedrines junto a Ramón Montoya y José Cepero, entre otros artistas (Heraldo de Madrid, 3-7-1929).

En el mes de mayo se estrenó en el teatro de la Comedia de Madrid otra obra de Quintero y Guillén, La torre de la cristiana, a cargo de una compañía dirigida por Casimiro Ortas. Junto a un nutrido elenco de actores y actrices, Lola Cabello y la pareja de baile formada por Laura Gómez y Rafael Ortega pusieron la nota flamenca, y obtuvieron “un señaladísimo éxito” (21).

Durante el verano de 1930 volvió a salir de gira con una gran compañía de ópera flamenca reclutada por Vedrines, que adquirió “un coche de treinta plazas, que vale 75.000 pesetas, para hacer todos los viajes en automóvil” (22). El reparto estaba integrado por grandes figuras del cante ーNiña de los Peines, José Cepero, Lola Cabello, Niño de Marchena, Niño de las Marianas, Niña de la Flor, Niña de Chiclana, Angelillo y el Americanoー y el toque de guitarra ーMiguel Borrull, Ramón Montoya y Luis el Pavoー. Completaban el plantel los bailaores cómicos Acha Rovira y Paco Senra, y una zambra gitana del Sacromonte.

Iniciaron su periplo en el Circo Taurino de Guadalajara y de allí pasaron al Monumental Cinema de Madrid, para recorrer después la costa levantina. Actuaron en las plazas de toros de Valencia, Castellón y Alicante, y en el Circo Villar de Murcia. Después visitaron el coso de Albacete y pusieron rumbo a Andalucía, donde se les pudo ver en las plazas de toros de Córdoba, Granada, Jerez de la Frontera, Cádiz, Sevilla y Huelva (23). En general la prensa fue bastante parca en valoraciones sobre la actuación de los artistas, con excepción de los diarios andaluces, que alabaron el buen estilo de los cantaores y cantaoras, “la labor admirable de esos colosos de este arte” (24); y, al decir de Clemente Cimorra, en Jerez “Lola Cabello agradó, por poco jondo que sea lo que hace” (25).

Lola Cabello (El Diluvio, 1-8-1934).

Lola Cabello (El Diluvio, 1-8-1934).

Notas:

(1) Estos datos los ofrece Daniel Pineda Novo en el folleto del CD Grabaciones históricas. Raíces de la canción española. Lola Cabello, vol. 14, Calé Records, 1996, Sevilla. Citado por Montse Madridejos en su artículo “Lola Cabello: Una malagueña que triunfó en Barcelona (1920-1936)”, Revista de Investigación sobre Flamenco ‘La Madrugá’, 2009.

(2) El Diluvio, 1-8-1934.

(3) La Publicitat, 20-11-1927; El Diluvio, 27-11-1927; 24-12-1927; 1-1-1928; 18-1-1928; 25-1-1928; 29-1-1928; 17-2-1928; 29-4-1928; 20-10-1928; 28-11-1928; 27-12-1928; 30-1-1929; 22-4-1929; Ondas, 28-9-1929.

(4) Diari de Granollers, 20-3-1928; 24-11-1928; La Veu de Catalunya, 7-11-1928; 22-12-1928; 20-10-1929; El Día Gráfico, 3-11-1929.

(5) En el primero compartió cartel con los cantaores Niño de Málaga, Sevillanito, la Gitanilla, Chato de Valencia y Gran Fanegas; las bailaoras Lola la Camisona, Regla Ortega, hermanas Chicharra y el Tobalo; y los tocaores Juanito el Dorado, Ginés Vergara y Jaime el Leridano, entre otros artistas; y en el segundo se repartió las incesantes ovaciones del público con figuras como Jacinta Bartolomé o José Navarro (El Diluvio, 1-3-1928; M. S. C., El Diluvio, 9-3-1928).

(6) Completaron el elenco los cantaores Miguel Algabeño, Niño de Sevilla, Sebastián Cantares, el Sevillanito y el gran Fanegas, y el toque de guitarra estuvo a cargo de Alfonso Aguilera, Jaime el Leridano y el Rizao (El Diluvio, 2-10-1928).

(7) Entre los participantes también cabe destacar la presencia de cantaores como Niño Caracol, Francisco Algabeño, Fanegas y la Trinitaria, acompañados por las sonantas de Pituiti, Rojo el Alpargatero y Juanito el Dorado, organizador del evento (El Diluvio, 15-11-1928).

(8) Levante Agrario, 22-9-1928.

(9) Madridejos (op. cit.); El Día Gráfico, 27-2-1929.

(10) El Diluvio, 31-3-1929; 18-4-1929; 24-4-1929.

(11) El Diluvio, 25-6-1929.

(12) Heraldo de Tortosa, 24-7-1929.

(13) Diari de Barcelona, 12-10-1929.

(14) El Día Gráfico, 12-10-1929; La Tierra, 13-10-1929.

(15) El Día Gráfico, 1-12-1929; 18-12-1929; 22-12-1929; La Veu de Catalunya, 14-1-1930.

(16) E. G. C., El Diluvio, 8-2-1930.

(17) M. S. C., El Diluvio, 22-2-1930.

(18) El Diluvio, 9-3-1930.

(19) J. S. R., La Voz de Aragón, 12-3-1930; La Tierra, 16-3-1930; La Rioja, 18-3-1930; La Voz de Guipúzcoa, 27-3-1930; V., El Cantábrico, 5-4-1930.

(20) J. S. R., La Voz de Aragón, 12-3-1930; La Tierra, 16-3-1930; V., El Cantábrico, 5-4-1930.

(21) Heraldo de Madrid, 17-5-1930.

(22) Heraldo de Madrid, 27-6-1930.

(23) Flores y Abejas, 29-6-1930; Heraldo de Madrid, 3-7-1930; El Pueblo, 12-7-1930; Heraldo de Castellón, 5-7-1930; Diario de Alicante, 11-7-1930; El Liberal de Murcia, 9-7-1930; Diario de Albacete, 20-7-1930; La Voz, 26-7-1930; El Defensor de Granada, 27-7-1930; El Guadalete, 6-8-1930; El Noticiero Gaditano, 8-8-1930; El Liberal de Sevilla, 9-8-1930; El Liberal de Sevilla, 12-8-1930.

(24) El Noticiero Gaditano, 8-8-1930.

(25) El Guadalete, 6-8-1930.


Anita Sevilla, una brillantes carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (III)

En abril de 1936 Anita Sevilla actuó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, que ofrecía un amplio programa de variedades internacionales en el que destacaban figuras como Reyes Castizo ‘la Yankee’, Custodia Romero o Amalia de Isaura. El día diecisiete esta última ejerció como madrina en el acto de consagración como estrella de Anita, considerada la “‘emperaora’ del cante y baile andaluz” (1).

Anita Sevilla (dcha.), Lolita Astolfi (izq.) y otras personalidades en la celebración del centenario de Morena clara (Cinegramas, 31-5-1936).

Anita Sevilla (dcha.), Lolita Astolfi (izq.) y otras personalidades en la celebración de las cien proyecciones de Morena clara (Cinegramas, 31-5-1936).

En el mes de mayo intervino en una fiesta organizada con motivo de las doscientas representaciones de la obra Dueña y señora, protagonizada por la actriz hispalense Carmen Díaz, que se venía ofreciendo en el Teatro Cómico. Acudió acompañada de su hermano y deleitó a los presentes bailando sevillanas con su paisana (2).

Unas semanas más tarde actuó en un homenaje ofrecido a los autores, director e intérpretes de Morena Clara en el Cine Rialto, con motivo de la centésima proyección del film. Tras el pase actuaron dos de las nuevas figuras de la productora C.I.F.E.S.A., la bailaora Lolita Astolfi y “la ‘estrella’ del arte flamenco Anita Sevilla”, que, “con ese aire gitano que la caracteriza, cantó con verdadero arte una inspirada canción seguida de un fandanguillo, destacando luego con una saeta a la Macarena que hizo levantar al público de los asientos”. Las acompañaron el guitarrista Vicente Gómez y una orquesta dirigida por Rafael Martínez (3).

Poco después se celebró, por el mismo motivo, una función especial en el Teatro Olimpia de Valencia. Tras la proyección de la película actuaron Carmen Amaya, “genial bailarina, con sus danzas gitanas, a la guitarra su padre y hermano, [Anita Sevilla] interpretando como ella solo sabe el cante flamenco y la primorosa saeta sevillana, y Miguel de Molina, estilista famoso del arte cañí. Todos recibieron el calor de unas ovaciones unánimes” (4). También en esos días, la cantaora sevillana intervino en una nueva función de homenaje a la actriz Carmen Díaz celebrada en el Teatro Cómico de Madrid, donde “esa maravilla de voz del pueblo […] disparó una saeta que al aludir a la Virgen gitana, la vimos como clavada en la carne morena de Carmen Díaz” (5).

Anita Sevilla con Carmen Díaz en el beneficio de esta última, Teatro Cómico, 18-6-1936.

Anita Sevilla, Celia Gámez y Carmen Díaz en el beneficio de esta última, celebrado en el Teatro Cómico (Martín Santos Yubero, Arch. Comunidad de Madrid).

Estrella de la gran pantalla

En abril de ese mismo año había comenzado el rodaje del film El genio alegre, producido por C.I.F.E.S.A y basado en la obra teatral homónima de los hermanos Álvarez Quintero. Bajo la dirección de Fernando Delgado y con Enrique Gärtner como operador de cámara, los papeles principales fueron interpretados por Rosita Díaz Gimeno, Antonio Vico, Concha Catalá, Alberto Romea, Fernando Fernández de Córdoba, Leocadia Alba, Lolita Astolfi y Anita Sevilla, que había firmado un ventajoso contrato para realizar tres películas más, La Marquesona, Mariquilla Terremoto y Los Chatos (6).

Tanto la prensa generalista como las revistas especializadas mostraron gran interés por esta nueva faceta de la “máxima figura actual del cante andaluz” (7), que desde los primeros ensayos se reveló como una estrella en potencia. Así lo relataron distintos medios:

Anita Sevilla y Fernández de Córdoba en una escena de El genio alegre (Films Selectos, 24-10-1936).

Anita Sevilla y Fernández de Córdoba en una escena de El genio alegre (Films Selectos, 24-10-1936).

“El primer fandanguillo que Anita dejó escapar de su pecho, causó tal admiración y llenó de entusiasmo a todos, que Rosita Díaz con Fernando Delgado, a los pocos momentos de rodado y tomado este, lo escuchaban en la sala de proyecciones de los estudios C.E.A.
Junto a la protagonista y el director de la película está la nueva ‘estrellaAnita Sevilla, que nerviosilla, inquieta y gozosa, en el silencio de la sala de pruebas y ante sus únicos acompañantes, dice:
− Qué ‘grasioso’ es esto de que la película sea ahora ‘pa’ nosotros solos antes que ‘pa naide’.
− Por algo la hemos hecho nosotros −le responden sus dos acompañantes.
La proyección ha comenzado y en el liezo (sic) de plata aparece Anita, cantando este fandanguillo:

Te quiero de una manera
que no he de ‘yorá’ por ti,
porque ‘yorando’ de vera
no ‘pueo’ mirarte ‘asín’;
con el llanto no te viera.

Al terminar este, Rosita Díaz y Fernando Delgado, dominados por el arte brujo y sugestivo de la ‘cantaora’, dejan escapar un ¡ole! al mismo tiempo que abrazan a Anita Sevilla. Pero esta, aunque contenta, dice no le acaba de llenar su primer ensayo. A Rosita Díaz tanto le ha satisfecho la prueba que no puede ocultar su alegría, que va contagiándola a todos los que están en el estudio, diciéndoles que los fandanguillos de la saladísima Anita subyugarán al público” (8).

Anita Sevilla yErasmo Pascual en una escena de El genio alegre. Foto de Manuel Novoa (Filmoteca de Cataluña).

Anita Sevilla y Erasmo Pascual en una escena de El genio alegre. Foto de Manuel Novoa (Filmoteca de Cataluña).

V. Gómez de Enterría, que acudió al set de rodaje para presenciar la filmación de su primera escena, nos ha dejado un interesante testimonio:

Anita Sevilla […] se dispone a rodar la primera escena con Fernández de Córdoba. Y alguien ha preguntado a la nueva estrella:
− ¿Tiene usted miedo?
− ¡Osú!, más que si me dijeran que hay ‘hule’. En dos noche seguías no he podío pegá los ojo. […]
Fernando Delgado, el director de la película, ordena ‘silencio’; suena el ‘klazon’ de la cabina de sonido, y Gaertner busca con el ojo escudriñador de su cámara la belleza cálida de Anita, que dice a su galán:
− Pero está todavía por nasé la pesoniya que le quiera como yo. Cuando entra er queré por lo fino…
Y terminada la escena hay un rumor de aprobación y de júbilo. Anita Sevilla es un nuevo hallazgo para el cine español, pero a ella le ha producido cierta turbación su primera actuación frente a la cámara y al micrófono.
− Digo, que es mu difísil esto de tené que desirle a una persona que una la quiere mucho delante de tanta gente… Yo he puesto toa mi arma ar desirlo, pero toos ustés que estabais delante paresía que me tapaban la boca y me oprimían er corasón.
Cuando uno de los presentes intenta tranquilizarla y darle fuerzas, Anita, con el ánimo de quien está resuelto a triunfar en el cine como antes triunfara en el teatro, dice:
− Bueno, me acostumbraré a desí estas cosas de mentiriya que suenen a verdá.
Todos los asistentes la felicitan por su primera intervención. Fernando Delgado está satisfechísimo de la ‘estrella’, que constituye un auténtico hallazgo de gran porvenir para la pantalla española. […]

Anita Sevilla (Ahora, 30-6-1933).

Anita Sevilla (Ahora, 30-6-1933).

… se puede consignar el hecho de que, pese a todos los ofrecimientos que ha tenido, no ha trabajado nunca en ‘cabarets’, lo que supone una intención de limpieza artística y moral que rara vez se da en el mundo de los artistas […].

Sus artistas preferidos son Clark Gable, Charles Laughton, Imperio Argentina, Antoñita Colomé, Antonio Vico, Charito Leonís, ‘la Romerito’, Raquel Rodrígo y, en general, todos los que ha visto trabajar en las producciones españolas. […]

Aseguran que su carácter, extremadamente bondadosa y de fina sensibilidad, solo ha tenido rasgos irascibles en sus discusiones con los empresarios con motivo de asuntos de contratación, y aun no muchos” (9).

Comienzo de una trágica odisea

Una vez concluido el rodaje en los estudios madrileños de la C.E.A., todo el equipo artístico y técnico de la película, compuesto por unas cuarenta personas, se trasladó a Córdoba para filmar las escenas de exteriores en una finca cercana a la capital. El rodaje comenzó el trece de julio y cinco días más tarde tuvo que ser suspendido debido a la sublevación militar que desembocó en la guerra civil.

Una vez finalizada la contienda, en el otoño de 1939 se terminaron las escenas que habían quedado pendientes, con la intervención de Carmen de Lucio, Erasmo Pascual y Charito Bueno en sustitución de Rosita Díaz, Edmundo Barbero y Anita Sevilla, que se encontraban en el exilio. Sus nombres no aparecieron en los títulos de crédito del film, que se estrenó a finales de ese año (10).

Rosita Díaz Gimeno (Ahora, 15-1-1937).

Rosita Díaz Gimeno (Ahora, 15-1-1937).

Aquel fatídico dieciocho de julio de 1936 se declaró el estado de guerra, se cortaron las comunicaciones y el equipo de rodaje de El genio alegre quedó atrapado en Córdoba, en el Gran Hotel Simón. A partir de ese momento, Anita Sevilla vivió una auténtica odisea, hasta conseguir salir de España y embarcar con rumbo a América. Sus hijos se encontraban en Valencia a cargo de su hermana Pastora. Se habían trasladado allí unos meses antes para estar cerca de ella mientras cumplía un prolongado compromiso profesional (11).

Según el testimonio del actor Edmundo Barbero, el 20 de julio Rosita Díaz Gimeno fue detenida acusada de espía, tras ser delatada por Fernando Fernández de Córdoba, fascista declarado. El motivo no fue otro que una llamada telefónica recibida de su novio, el hijo del diputado Juan Negrín. Unos días más tarde la pusieron en libertad.

También detuvieron a un hermano de Anita −probablemente, Paco− que la acompañaba en Córdoba, por el simple hecho de tener otro hermano “muy significado con los ‘rojos’”. Se trataba de José Pérez Gómez ‘el Nili’, banderillero de la cuadrilla de Belmonte, que ejercía en el Ayuntamiento de Madrid como Delegado de Abastos al servicio del pueblo, y estaba sacrificando reses de las ganaderías de toros de Toledo y Colmenar para dar de comer a la población. La intercesión de Anita ante el ex coronel Sáez de Buruaga y el torero Pepe el Algabeño, ambos alojados en el Hotel Regina, fue crucial para conseguir su liberación (12).

El actor Edmundo Barbero.

El actor Edmundo Barbero.

Siguiendo el relato de Barbero, “entre las dificultades de aprovisionamiento, el comer conservas, con el calor de Córdoba en los meses de julio y agosto, las aguas contaminadas y el número inmenso de fusilamientos y muertos al aire libre, se desarrolló una epidemia de tifus” que afectó a varias personas del equipo de rodaje −a la joven Vicentita Rojas incluso le costó la vida−, por lo que el director negoció con la representación de C.I.F.E.S.A. en Sevilla el traslado hacia esa ciudad, que se realizó en camiones militares (13).

Fueron alojados, bajo vigilancia, en el Hotel Majestic (hoy Colón). Durante su estancia allí volvieron a detener a Rosita Díaz Gimeno y sus compañeros, además de declarar a su favor, movieron todos los resortes posibles en busca de una recomendación para salvarla. Una de las personalidades con las que entablaron relación fue el capitán Manuel Díaz Criado, un “señorito andaluz, aristócrata, borracho, […] cruel y sádico” que había sido nombrado delegado militar gubernativo para Andalucía y Extremadura.

Fue él quien puso en libertad a Anita Sevilla, que también fue detenida acusada de espía y debido a su parentesco con el Nili. Según Barbero, “la llevaron al cuartel de la Falange. No estuvo incomunicada y permitieron que una compañera de ‘extras’ pasase acompañándole (sic) la noche de la detención. Ella se pasó la noche cantando y oía decir a sus guardianes:
− A una mujer tan guapa y con esa voz, no se le puede matar” (14).

Notas:

(1) Ahora, 17-4-1936, p. 43; ABC, 15-5-1936, s. p.

(2) La Libertad, 7-5-1936, p. 6.

(3) Ibidem, 28-5-1936, p. 8; Noticiario Cifesa, 17-6-1936, 4; Mundo Gráfico, 3-6-1936, pp. 32-33.

(4) Noticiario Cifesa, 17-6-1936, p. 10.

(5) Crónica, 28-6-1936, p. 7.

(6) López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, p. 51.

(7) Crónica Meridional, 4-6-1936, p. 4.

(8) Diario de Almería, 29-7-1936, p. 3.

(9) V. Gómez de Enterría, Popular Film, 30-7-1936, p. 13.

(10) Sobre los avatares del rodaje de El genio alegre, cfr. Ríos Catalá, Juan Antonio, “El genio alegre: la sonrisa de la república”, en El tiempo de la desmesura. historias insólitas del cine y la guerra civil española. Barcelona: Barril y Barral; Alicante: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2010, pp. 175-258.
https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/132300/3/El-genio-alegre.pdf

(11) López Mohiño, op. cit., p. 45.

(12) Edmundo Barbero, Crítica, 11-1-1938, p. 7; Crítica, 12-1-1938, p. 9; Crítica, 15-1-1938, p. 6; Crítica, 20-1-1938, p. 9.
Barbero narró los hechos vividos desde el estallido de la guerra civil hasta que consiguió llegar a Burdeos, en los últimos días del año 1936, en una serie de artículos publicados en el diario Crítica de Buenos Aires durante el mes de enero de 1938 bajo el título “En el teatro de la tragedia española”.

(13) Edmundo Barbero, Crítica, 14-1-1938, p. 6; Crítica, 16-1-1938, p. 2.

(14) Edmundo Barbero, Crítica, 19-1-1938, p. 8; Crítica, 20-1-1938, p. 9.


Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (II)

Como tantas artistas de su tiempo, Anita Sevilla fue una figura versátil, que no solo brilló en estilos como la saeta o el fandango, sino que también cultivó el baile, la interpretación y, especialmente, la canción andaluza. En la primavera de 1933 la prensa la sitúa en Madrid, actuando en distintos programas de variedades.

Anita Sevilla (La Nación, 3-8-1935).

Anita Sevilla (La Nación, 3-8-1935).

En el Liceo Andaluz “cantó acompañada al piano el cuplet de Valverde y Quiroga dedicado a Romero de Torres”, en un acto de homenaje ofrecido con motivo del tercer aniversario de la desaparición del pintor (1). Un mes más tarde, en una función a beneficio de Celia Gámez celebrada en el Teatro Pavón, interpretó “con singular arte unos cuantos números de su repertorio que le valieron otras tantas rotundas ovaciones. Se trata de una bella, sugestiva y simpática cancionista de aires regionales” (2).

En ese mismo año los Álvarez Quintero la eligieron como protagonista del cortometraje Saeta, realizado −como prueba de funcionamiento del sonido− para inaugurar los estudios madrileños de la productora Cinematografía Española Americana (C. E. A.), de la que eran socios fundadores. En esta obra, guionizada y dirigida por Eusebio Fernández Ardavín sobre un argumento de los dramaturgos utreranos, “Anita cantó magistralmente varias coplas, y con ellas dejó entrever sus magníficas posibilidades para incorporarse al cinema” (3).

Anita Sevilla en el corto Saeta (La Nación, 26-10-1933).

Anita Sevilla en el corto Saeta (La Nación, 26-10-1933).

Tournée con la Yankee, Lecuona y la compañía «Selección»

En el mes de noviembre se presentó en el Teatro Muñoz Seca de Madrid (4) junto a la compañía de espectáculos variados “Selección”, organizada por la empresa Circuitos Carcellé e integrada por un total de veinticuatro artistas, entre ellos los cómicos Pompoff y Thedi, la bailarina Trini, el bailarín excéntrico Tito, las Laurens Soeurs, el ventrílocuo Balder y sus autómatas, la orquesta del maestro Lecuona y, como figura principal, la polifacética Reyes Castizo ‘la Yankee’.

Tras una breve temporada en la capital, emprendieron una gira por provincias que se prolongó durante varios meses y les llevó a ciudades como Albacete, Córdoba, Granada, Málaga, Zaragoza, Valladolid, San Sebastián, Vitoria, Gijón, Luarca, Santander, Torrelavega, Oviedo, Ferrol, Lugo, La Coruña, Santiago de Compostela, Pontevedra, Vigo y Orense (5). Tras recorrer la región gallega regresaron al sur y continuaron su periplo por Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera, Cádiz, Almería, Cartagena y Valencia (6).

En todas esas ciudades “la deliciosa cancionista y estrella cinematográfica, ofreció inspirados números” y “triunfó plenamente” (7). No en vano, “tiene voz y canta con buen estilo ‘cositas’ flamencas, fandanguillos, malagueñas, soleares, etc.”; y “es en el cante lo que Reyes Castizo, La Yankee, en el arte de mover ‘los pinreles’: una cosa muy seria” (8).

Anita Sevilla (Ahora, 26-11-1935).

Anita Sevilla (Ahora, 26-11-1935).

Agradó especialmente su modo de interpretar las canciones, con personalidad, gracia, gusto exquisito, “un sentido emocional y musical incomparable”, “depurado estilo, […] impecable dicción y armoniosa voz”, que le valió el calificativo de “cancionista de voz de plata” (9). Uno de sus puntos fuertes sin duda eran los fandanguillos y las saetas, con las que en Jerez “armó un auténtico alboroto” (10).

Toda una estrella de las varietés

En el transcurso de esa gira recaló varias veces en Madrid, una de ellas a finales del año 1933. En esa ocasión realizó unas declaraciones a un redactor del diario Luz, que ensalzó su capacidad para brillar en el por entonces ya decadente mundo de las variedades. Sin embargo, según confesó, sus aspiraciones eran bastante más elevadas:

“− Anita, ¿qué piensa de la ‘varieté’?
− Que hoy solamente es una ventana muy pequeña y muy estrecha para asomarse a lo que se dice ‘la vida del arte’. Son grandes los esfuerzos que hay que realizar para ‘colocarse’, abrirse paso y conseguir que el nombre de una figure en la base del cartel.
− ¿Y el cine? ¿No es lástima desperdiciar esa cara?
− Gracias por el piropo, y ya que ha tocado usted en la yema, le diré que pienso en el cine con una firmeza enorme. Me han hecho sugerencias algunas cosas cinematográficas; pero yo, ante todo, soy una enamorada de la ‘escena viva’. Si alguna vez me decido a actuar en cine será cuando haya conocido todas las emociones de este mi arte superior” (10).

Anita Sevilla, en el reportaje de la revista Crónica (31-12-1933).

Anita Sevilla, en el reportaje de la revista Crónica (31-12-1933).

En esos días también apareció en la revista Crónica, que incluyó su fotografía en un reportaje ilustrado sobre la moda de “estrenar una camisa rosa ‘la noche vieja’ para recibir catulianamente el Año Nuevo y que este os reserve […] las flecha más sabrosas del carcaj de Eros” (11). Ello da una buena muestra de la gran popularidad de que gozaba.

Un mes más tarde, en una nueva parada en la Villa y Corte, se celebró una velada artística en la residencia del ex conde de Romanones “para presentación en el llamado ‘gran mundo’ de la gran cantante andaluza Anita Sevilla”, que, acompañada por un bailaor apellidado Moret, “cantó como ella sola sabe hacerlo y fue muy aplaudida” por un público aristocrático (12).

Una vez concluida su tournée junto a la Yankee y la orquesta de Lecuona, en junio de 1934 se presentó “con lisonjero éxito” en el Teatro Regio de Almansa (Albacete) “la joven y hermosa canzonetista de flamenco fino Anita Sevilla”, de “bonita voz e insuperable estilo” (13); y unas semanas más tarde, compartiendo cartel con el ventrílocuo D’Anselmi, actuó en el Teatro Rosalía de Castro de La Coruña. La “estrella de la canción flamenca” y del fandanguillo, “que se agiganta cuando el arte la inspira”, ofreció “un extenso y variado repertorio con mucho estilo y facultades” (14).

Anuncio del espectáculo Selección (La Zarpa, 27-3-1934).

Anuncio del espectáculo Selección (La Zarpa, 27-3-1934).

Tournée con Custodia Romero y Harry Flemming

En enero de 1935 Anita emprendió una nueva gira junto a la bailaora y cancionista Custodia Romero y el espectáculo de variedades encabezado por el bailarín de jazz afroamericano Harry Flemming. En el elenco también figuraban el guitarrista Víctor Rojas, la estrella de color Elsie Bayron, la bailarina cosmopolita Claudia Yonescu, los excéntricos Vital y Orive, la pareja de bailes hispanoamericanos Toni Triana, la bailarina germánica Conchilena, los atletas los Fansonis y la orquesta 12 Jazz Vagabundos, entre otras atracciones.

Tras debutar en el Ideal Cinema de Madrid, el grupo actuó en el Cine Góngora de Córdoba, el Coliseo España de Sevilla, el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera y el Gran Teatro Falla de Cádiz (15). Anita Sevilla “arrancó muchos aplausos en el cante andaluz por su admirable voz, su gran estilo y su arte castizo” (16).

A partir del mes de agosto y hasta final de año, se la pudo ver en distintos eventos celebrados en la Villa y Corte. Trabajó en el Jardín de Abascal e intervino en una verbena organizada por la Asociación de la Prensa en la Playa de Madrid, en la que “cantó con éxito extraordinario” y compartió cartel con una jovencísima Carmen Amaya (17). En septiembre viajó a Zaragoza para actuar en el Monumental Cinema junto a un nutrido elenco de variedades internacionales en el que destacaba la presencia de la bailarina María Antinea, bajo el título de “Galas 1935”. A decir de la prensa, Anita Sevilla constituía “la revelación” de la temporada y era “una de las artistas más disputadas por las empresas” (18), un “portento de voz, estilo y belleza insuperables” (19).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Entre grandes flamencos

De nuevo en Madrid, en el mes de noviembre colaboró en sendos festivales benéficos celebrados en el Teatro de la Zarzuela y en la sala de fiestas del Teatro Metropolitano. En el primero de ellos, a favor de las escuelas racionalistas, coincidió con artistas como Bernardo el de los Lobitos, el Cojo de Málaga o Felipe de Triana, y “alcanzó un clamoroso éxito con sus interpretaciones” (20); y en el segundo, organizado por la Sociedad Benéfica de Autores de Variedades, alternó con figuras como el saxofonista Fernando Vilches (21).

En esos días también se la pudo ver en una fiesta ofrecida en el Teatro Colisevm en honor de Celia Gámez y los autores de la obra Peppina, al cumplirse sus cien representaciones. Entre otros artistas, actuaron el Niño de Marchena, acompañado a la guitarra por Ramón Montoya, y “Anita Sevilla, que cantó de modo impecable varias composiciones de gran éxito” (22). Poco después volvió a coincidir con el cantaor sevillano en la celebración de las cien funciones de Consuelo la Trianera, en la que él interpretaba un papel protagonista. Se dio un banquete en un conocido café, en el que, tras los discursos de rigor, “se pusieron a pelearse […] a fandanguillo limpio el Niño de Marchena y Anita Sevilla”, y ella “hizo gala de su magnífica voz entonando varias saetas” (23).

Los hermanos Quintero, Enrique Pavón, Olvido Rodríguez, Margarita Carvajal, Anita Sevilla y Celia Gámez (Ahora, 14-6-1933).

Los hermanos Quintero, Enrique Pavón, Olvido Rodríguez, Margarita Carvajal, Anita Sevilla y Celia Gámez (Ahora, 14-6-1933).

Variedades Gigantes 1936

En enero del año siguiente emprendió una nueva gira con el espectáculo Variedades Gigantes 1936, que llevaba como cabeza de cartel a Reyes Castizo, la Yankee. Completaban el elenco los payasos Pompoff, Thedi, Zampabollos y Nabucodonosor, la atracción coreográfica Moura and Carrys, la bailarina Trini, la malabarista Miss Recé y las danzarinas modernas Tejjers Stars entre otras figuras.

Actuaron en ciudades como Zaragoza, Calatayud, Logroño, Pamplona, Bilbao, San Sebastián, Burgos y Zamora (24). La crítica destacó la personalidad, gracia y simpatía de la “joven ‘estrella’ de la canción española Anita Sevilla, que por méritos de su arte es primera figura […]. Anita Sevilla, sin exagerar gestos, ni desgarros en el ademán, con elegancia a tono con su voz, grata y cálida, da carácter a todos sus números, y por eso escuchó francas ovaciones” (25).

Coincidiendo con esa tournée se anunció su incorporación a una compañía de comedias encabezada por Pepe Marchena, que debutó en el mes de marzo en el Teatro Fontalba de Madrid, donde llevó a escena las obras Consuelo la Trianera, Cancionera y Cante jondo. A Anita Sevilla, que “canta muy bien flamenco”, se le encomendó el papel protagonista de Cancionera, aunque la hemeroteca no ofrece ninguna evidencia que confirme que finalmente lo interpretó (26).

La que sí está documentada es su actuación, a principios de abril, en el Teatro Principal de Zaragoza, junto aun elenco de variedades internacionales compuesto por figuras como la bailaora Custodia Romero, el humorista Rafael Arcos, la orquestina The 10 Casablanca Boys o la bailarina excéntrica Elsie Byron. Entre todos ellos brilló con luz propia “Anita Sevilla, ‘estrella’ de la canción española, intérprete elegante del flamenco estilizado en canciones, […] que ha logrado clasificarse entre las mejores del género porque sabe cantar y expresar con gracia lo que canta. Su repertorio muy adecuado a sus facultades y estilo, y su vestuario del mejor gusto. Se comprenden sus grandes éxitos” (27).

Reyes Castizo, la Yankee (Foto de Javier Barreiro).

Reyes Castizo, la Yankee (Foto de Javier Barreiro).

Notas:

(1) Diario de Córdoba, 11-5-1933, p. 2.

(2) A. R. de L., El Sol, 14-6-1933, p. 4.

(3) V. Gómez de Enterría, Popular Film, 30-7-1936, p. 13.

(4) La Nación, 3-11-1933, p. 10; Heraldo de Madrid, 8-11-1933, p. 4.

(5) Actuaron en el Teatro Circo de Albacete, el Gran Teatro de Córdoba, el Teatro Isabel la Católica de Granada, el Cervantes de Málaga, el Gran Teatro Iris de Zaragoza, el Teatro Zorrilla de Valladolid, el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, el Príncipe de Vitoria, el Dindurra de Gijón, El Palou de Luarca, el Pereda de Santander, el Principal de Torrelavega, el Jovellanos de Oviedo, el Jofre de Ferrol, el Principal de Lugo, el Linares Rivas de La Coruña, el Principal de Santiago de Compostela, el Principal de Pontevedra, el García Barbón de Vigo y el Losada de Orense (El Defensor de Albacete, 30-11-1933, p. 1; Diario de Córdoba, 3-12-1933, p. 2; El Defensor de Granada, 13-12-1933, p. 3; Heraldo de Aragón, 15-12-1933, p. 8; La Voz de Aragón, 19-12-1933, p. 13; Heraldo de Madrid, 21-3-1934, p. 4; La Voz de Guipúzcoa, 31-1-1934, p. 6; Pensamiento Alavés, 5-2-1934, p. 8; La Prensa, 25-2-1934, p. 1; El Cantábrico, 28-2-1934, p. 2; El Cantábrico, 4-3-1934, p. 6; La Voz de Asturias, 7-3-1934, p. 2; El Correo Gallego, 15-3-1934, p. 4; El Pueblo Gallego, 16-3-1934, p. 10; El Pueblo Gallego, 16-3-1934, p. 10; El Ideal Gallego, 16-3-1934, p. 2; El Eco de Santiago, 20-3-1936, p. 2; El País, 20-3-1934, p. 2; El Pueblo Gallego, 21-3-1934, p. 6; La Región, 24-3-1934, p. 3).

(6) Trabajaron en el Gran Teatro de Córdoba, el Cervantes Sevilla, el Villamarta de Jerez de la Frontera, el Gran Teatro Falla de Cádiz, el Cervantes de Almería, el Principal de Cartagena y el Ruzafa de Valencia (Diario de Córdoba, 1-4-1934, p. 2; El Liberal de Sevilla, 7-4-1934,p. 6; M. C., El Guadalete, 11-4-1934, p. 1; La Información, 11-4-1934, p. 5; Crónica Meridional, 20-5-1934, p. 2; El Eco de Cartagena, 19-5-1934, p. 1; Las Provincias, 26-5-1934, p. 4).

(7) El Sur, 6-12-1933, p. 1; Diario de Córdoba, 6-12-1933, p. 2.

(8) P. C. de C., La Voz de Aragón, 24-12-1933, p. 12; Heraldo de Madrid, 14-12-1933, p. 4.

(9) El Eco de Santiago, 20-3-1936, p. 2; Heraldo de Madrid, 21-3-1934, 4; El País, 20-3-1934, p. 2.

(10) M. C., El Guadalete, 11-4-1934, p. 1.

(11) Crónica, 31-12-1933, p. 80.

(12) Heraldo de Madrid, 5-2-1934, p. 4.

(13) El Diario de Albacete, 27-6-1934, p. 2.

(14) El Ideal Gallego, 15-7-1934, p. 2.

(15) Heraldo de Madrid, 24-1-1935, p. 5; La Voz, 6-2-1935, p. 10; ABC, 8-2-1935, s. p.; El Guadalete, 12-2-1935, p. 1; La Información, 13-2-1935, p. 5.

(16) Heraldo de Madrid, 24-1-1935, p. 5.

(17) La Nación, 3-8-1935, p. 12; La Época, 5-8-1935, p. 3.

(18) La Voz de Aragón, 18-9-1935, p. 10.

(19) Ibidem, 19-9-1935, p. 10.

(20) Heraldo de Madrid, 16-11-1935, p. 9.

(21) La Libertad, 16-11-1935, p. 6.

(22) Ibidem, 23-11-1935, p. 6.

(23) La Voz, 27-11-1935, p. 4; El Liberal, 28-11-1935, p. 11.

(24) Heraldo de Aragón, 24-1-1936, p. 2; Heraldo de Aragón, 1-2-1936, p. 5; La Rioja, 31-1-1936, p. 3; La Voz de Navarra, 4-2-1936, p. 6; ¡Tararí!, marzo de 1936, p. 56; La Voz de Guipúzcoa, 12-2-1936, p. 2; Diario de Burgos, 15-2-1936, p. 5; Heraldo de Zamora, 19-2-1936, p. 3.

(25) Heraldo de Aragón, 26-1-1936, p. 2.

(26) La Libertad, 23-1-1936, p. 4; El Noticiero Universal, 29-2-1936, p. 9.

(27) M. A., Heraldo de Aragón, 5-4-1936, p. 2.


Encarnación la Trinitaria, una cantaora excepcional (II)

La comedia musical La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, fue estrenada en diciembre de 1928 por la compañía de Fernando Porredón en el Teatro Pavón de Madrid. Allí permaneció casi seis meses en cartel con un rotundo éxito tanto de crítica como de taquilla, y ello animó a diferentes troupes de artistas a repartirse la exclusiva para representarla en distintas zonas de España.

La obra consistía en “una sucesión de cuadros de costumbres populares, cada uno de los cuales es la feliz dramatización de una ‘soleá’; una malagueña, un fandanguillo o una seguidilla gitana de la más pura cepa flamenca” (Heraldo de Madrid, 24-12-1928). En consonancia con los gustos de la época, en el libreto predominaban los fandanguillos que, dichos en competencia entre los distintos cantaores, constituían uno de los grandes atractivos del espectáculo.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

El estreno en Barcelona tuvo lugar el 30 de marzo de 1929 en el Teatro Victoria, y corrió a cargo de la compañía de Vicente Mauri, que contrató para la ocasión a la bailaora Custodia Romero, y los cantaores Angelillo y Guerrita (El Día Gráfico, 27-3-1929). En las semanas y meses sucesivos se fueron incorporando al reparto el Americano, el Niño del Museo, el Niño de Caravaca, el Niño de Talavera, el Chato de Valencia y la Trinitaria (Noticiero Universal, 18-6-1929).

Cuando se habían ofrecido más de ciento treinta representaciones, el montaje fue llevado al Teatro Principal de Gracia y a la Plaza Mayor del Pueblo Español de Montjuic, donde se dieron varias funciones en un escenario al aire libre, con un decorado sintético creado ad hoc por el escenógrafo Bulbena. “Como cantadores [tomaron] parte el Niño de Caravaca, el Chato de Valencia y la Trinitaria; bailarina La Pato y Torderas, Manolo de las Bulerías, Rojo el Alpargatero” y Alfonso Aguilera. “El espectáculo fue del agrado del numeroso público que asistió al mismo, que aplaudió con entusiasmo distintos pasajes de la obra popular” (El Día Gráfico, 26-7-1929).

Con estas últimas presentaciones La copla andaluza se despidió de Barcelona y poco después la compañía de Vicente Mauri embarcó rumbo a Buenos Aires para estrenar la obra el 2 de agosto en el Teatro Avenida, con el cantaor Jesús Perosanz como estrella principal. Antes de su debut, la prensa porteña auguraba un nuevo triunfo de Encarnación Cabello: “No ha de ser más pequeña [emoción] la que produzca ‘La Trinitaria’, ‘cantaora cañí’ cuya intervención en ‘La copla andaluza’ determinará su éxito definitivo” (El Correo de Galicia, 28-7-1929). Se cumplieron los mejores presagios, y la obra permaneció varios meses en cartel, con excelentes críticas y gran aceptación por parte del respetable:

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

Niño de Caravaca (El Pueblo, 8-5-1929).

“La representación de ‘La copla andaluza’ ha transcurrido entre el constante y estentóreo ‘jalear’ de la concurrencia, que desbordaba de la amplia sala, cuyo aspecto recordaba por instantes a una plaza de toros.

La copla andaluza’, más que una comedia lírica popular, como la han denominado sus autores, es un convencional armazón escénico, confeccionado exclusivamente para que se lucieran los intérpretes del ‘cante jondo’, en esta ocasión la Trinitaria, Perosanz, Chato de Valencia, Niño de Caravaca y el guitarrista Aguilera, todos ellos verdaderos astros en la flamenca materia.

[…] Los aludidos artistas tienen ocasión de destacar sus magníficas facultades, y el público premia su labor con ovaciones y gritos de entusiasmo de musitada estridencia” (Caras y Caretas, 17-8-1929).

El 6 de octubre, cuando se cumplían 114 representaciones, se ofreció un “gran acto de concierto flamenco”, con el siguiente programa: “cantos típicos gitanos por La Trinitaria; soleares y tarantas por el Niño de Caravaca; seguiriyas gitanas y asturianas por bulerías, por el Chato de Valencia. Milongas y medias granaínas por Perosanz. Bailes por [Lolita] Beltrán y acompañamiento de guitarra por Aguilera” (El Correo de Galicia, 6-10-1929).

En un reportaje publicado en el diario La Voz de Córdoba, el actor Paco Meana y el cantaor Jesús Perosanz manifestaban sus impresiones sobre la extraordinaria recepción de la obra tanto por la crítica como por el público de la capital argentina. Meana hacía alusión al “formidable éxito de la ‘Copla Andaluza’, en la que los cantadores agitan los más profundos sentimientos raciales, arrancando olés, que se mezclan al salir de las bocas anhelantes, con las lágrimas que resbalan por las mejillas”.

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto: Ruth Aguilera).

Encarnación Cabello, la Trinitaria (Foto: Ruth Aguilera).

Perosanz añadía lo siguiente: “No me asombra el éxito de ‘La Copla Andaluza’ aquí. Los primeros días me llamaba la atención ver a muchas mujeres llevarse el pañuelo a los ojos cuando la Trinitaria o mis compañeros Chato de Valencia y Niño Caravaca remataban una saeta, una media granadina, o una cartagenera” (La Voz, 19-10-1929).

En el mes de octubre el espectáculo se ofreció durante una semana en el Teatro Urquiza de Montevideo, donde cosechó un nuevo triunfo gracias al buen hacer de los intérpretes y al excelso arte que cultivaban:

“La compañía […] es una verdadera manifestación del arte en el amplio sentido de la palabra.

No se trata de un conjunto de artistas de variedades ni de una agrupación de las que se forman para el negocio ‘en las Américas’. Por el contrario, se expone en el escenario del teatro Urquiza una manifestación legítima del arte andaluz, surgida a plena luz, cantantes legítimos, depositarios de una tradición sagrada […].

Las coplas que surgen como bramidos de celos, como llamados de amor o saetas de odio, desde el tablado del Urquiza, son coplas breves que traducen en pocas líneas un drama pasional” (El Correo de Galicia, 20-10-1929).

En junio de 1930 Juan Areu Franco, corresponsal en Buenos Aires de Levante Agrario, hacía balance de los logros alcanzados por la obra de Quintero y Guillén en la capital argentina:

“En el Avenida se están oyendo ‘jipíos’, a teatro lleno, desde hace seis meses. ‘La copla andaluza’ ha sido un éxito sin precedentes en compañías españolas, superando económicamente, al de la gira de Vives con ‘Doña Francisquita’. Aunque la obra es solo un cañamazo vasto (sic) bordado de cantares, los aficionados al cante jondo, atraídos por los virtuosos de este arte, han desbordado sus entusiasmos durante más de 200 días. ¡Olé! ¡¡Olé!! y ¡¡¡Olé!!! Se han vertido lágrimas de la más pura emoción y ha habido que sujetar a algunos para que no se arrojasen desde las galerías” (Levante Agrario, 20-6-1930).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Jesús Perosanz (El Mundo, Puerto Rico, 26-2-1938).

Una vez culminada su aventura americana, en el verano de 1931 Encarnación Cabello se encontraba de nuevo en España. Las escasas referencias periodísticas que hemos conseguido localizar en la primera mitad de los años treinta la sitúan principalmente entre La Rioja y Aragón, ofreciendo recitales de cante flamenco acompañada a la sonanta por su marido. El 25 de julio se celebró en el Hogar Riojano de Logroño una “gran velada en la que el alma de la copla andaluza, ‘La Trinitaria’, con su purísimo estilo en todas sus creaciones, [cantó] lo más selecto de su repertorio desde el sentimental fandanguillo a la alegre y gitana bulería, siendo acompañada por el discutido ‘as’ de los tocadores de guitarra Alfonso Aguilera” (La Voz de Aragón, 25-7-1931).

Poco después se la pudo ver en Madrid, en una función celebrada en el Teatro de Price a beneficio del bailarín Rafael Pagán, en la que también colaboraron la bailaora Rosarillo de Triana y el cantaor Chato de las Ventas (Heraldo de Madrid, 6-8-1931). Unas semanas más tarde la pareja de artistas ofreció varios conciertos en el bar Petit Lyon d’Or de Huesca, donde quedaron patentes sus excelentes cualidades y lo extenso de su repertorio:

“Durante las noches del domingo y lunes […] se han dado unas sesiones de flamenco, que han gustado mucho.

Han (sic) intervenido Alfonso Aguilera, que maneja la guitarra con mucho gusto y moviendo bien los dedos. Y como cantadora una muchacha en cuya alma el cante de Andalucía ha prendido bien. Es la Trinitaria. Tiene mucha voz, modula con gusto y pone en las coplas mucho ‘ángel’.

Cantó varias cartageneras, tarantas, malagueñas, soleares y las coplas de ‘La copla andaluza’. Las ovaciones grandes, entusiastas, con que ha sido premiada la labor de estos dos artistas de cante flamenco son la mejor demostración del rotundo éxito que han conseguido en Huesca” (La Tierra, 25-8-1931).

Alfonso Aguilera (Foto: Ruth Aguilera).

Alfonso Aguilera (Foto: Ruth Aguilera).

En enero de 1932 Encarna y Alfonso ofrecieron una nueva velada flamenca en el Hogar Riojano de Logroño (La Voz de Aragón, 30-1-1932) y en julio de 1933 participaron en una verbena organizada en Zaragoza por la Casa de Andalucía, con un programa que incluía tres números de cante: Esteban Garrido, Niño de Huelva, con la guitarra de Jesús Ruiz; el niño Ángel Martín acompañado a la sonanta por Pepe de Zaragoza; y “la notabilísima cantadora La Trinitaria” con la bajañí de Alfonso Aguilera (La Voz de Aragón, 3-7-1933). El 6 de enero de 1934, en la misma institución, “‘La Trinitaria’, figura notable del cante flamenco”, actuó en el intermedio de un festival artístico celebrado para conmemorar el día de los Reyes Magos (La Voz de Aragón, 7-1-1934).

Un año más tarde, Encarnación realizó una nueva gira por La Rioja, en el transcurso de la cual recaló al menos en dos ocasiones en Logroño para cantar ante los micrófonos de Radio Rioja junto a su inseparable compañero, dada la gran popularidad de que gozaban en aquellas tierras. Así anunciaba la prensa local una de sus actuaciones:

“La emisora local […] ha solicitado de los celebrados artistas ‘La Trinitaria’ y su esposo Alfonso Aguilera, cantadores de flamenco que se encuentran de paso en nuestra capital en brillante turnée artística, que hoy en su emisión de sobremesa ocupen su micrófono. Nos complacemos en dar esta noticia, que dada la fama de tan célebres artistas, producirá gran satisfacción entre los numerosos aficionados al ‘cante jondo’” (La Rioja, 16-1-1935).

En el mes de julio de ese mismo también visitaron la localidad de Santo Domingo de la Calzada, donde fueron requeridos para trabajar en varios locales: “En los bares y otros establecimientos públicos análogos, durante algunas noches y muchas más en el de Julio García, ha entretenido al personal ‘La Trinitaria’, que se titula el alma de la copla andaluza, acompañada por el guitarrista Alfonso Aguilera” (La Rioja, 17-7-1935).


Gabrielita la del Garrotín, reina de los bailes de chufla (y VII)

La comedia lírica Nobleza gitana, escrita por Bestard y Tenorio, con arreglos musicales del maestro Octavio, fue estrenada el 10 de enero en el Teatro Pavón de Madrid por la compañía de Paco Gómez Ferrer y Nieves Barbero; y, tras un mes de éxitos, pasó al Teatro Circo Barcelonés y, posteriormente, al Gran Teatro Bosque, ambos de la Ciudad Condal. La obra incluía una zambra gitana, para la que se contaba con un cuadro de artistas flamencos, que en Barcelona se vio modificado con la incorporación de Manuel Vallejo y Gabriela Clavijo. Figuraban también en el mismo los cantaores Sevillanito y Verdulerito de Málaga, el bailaor cómico Ramironte y un coro de doce bailarinas, así como los guitarristas Antonio Moreno y Jorge López (El Noticiero Universal, 1930: 8).

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921)

Gabrielita la del Garrotín (Shadowland, septiembre de 1921)

Asimismo, durante su actuación en Barcelona, la bailaora colaboró en una función organizada por Juanito el Dorado en el Teatro Nuevo como despedida de Manuel Vallejo, que volvía a presentarse ante el público tras una convalecencia. También prestaron su concurso los cantaores El Sevillanito, el Niño de Sevilla, José Fanegas y Alfonsín de Madrid; las bailaoras La Macarrona, La Romerito, Micaela la Mendaña y La Pirulí; y los guitarristas Petaca y Antonio Moreno (La Vanguardia, 1930: 26).

El drama La hija de Juan Simón, obra de Nemesio M. Sobrevilla adaptada en verso por José María Granada, fue estrenada el 28 de mayo en el Teatro de la Latina de Madrid por una compañía en la que se revelaron “como actores La Andalucita, El Sevillanito, el Niño de Almadén, el de la Puerta del Ángel, José Ortega, Luis Yance, Habichuela y la Gabrielita, ases del género flamenco” (Heraldo de Madrid, 1930a: 5).

También formaban parte del elenco los cantaores Niño de Caravaca y Pepita Lláser. Con motivo de la centésima representación, el seis de julio se celebró en el Hotel Reina Victoria de Madrid un banquete en honor de los autores, al que asistieron numerosas personalidades. Varias artistas, entre ellas Gabrielita, acompañaron a José María Granada en la mesa presidencial (La Época, 1930: 3).

Rosario Núñez, la Andalucita

Rosario Núñez, la Andalucita

Durante el verano de 1930, también se pudo ver a la bailaora actuando en el Teatro Pavón de Madrid (La Libertad, 1930: 8), en la verbena del Montepío de Actores celebrada en la zona de recreos del Retiro (Heraldo de Madrid, 1930c: 5) y en el Cine Parisiana de Zaragoza (La Voz de Aragón, 1930: 6). En los citados escenarios alternó con artistas como la bailaora Custodia Romero, el bailaor Ramironte o los cantaores Chato de las Ventas y Bernardo el de los Lobitos.

Entre los meses de diciembre de 1930 y enero de 1931, la Clavijo emprendió una nueva gira con una compañía de ópera flamenca encabezada por el cantaor José Muñoz ‘Pena hijo’. Completaban el reparto los cantaores Ángel el de las Marianas, Niño de la Alegría, Niño de Alcalá, Niña del Patrocinio y Bernardo el de los Lobitos, y los guitarristas Rojas y Manuel Martell. De la parte coreográfica se encargaba “la más grande de todas las figuras del baile cómico, la emperadora de la chufla y reina de la gracia, La Gabrielita” (La Prensa, 1931: 2). El grupo recorrió ciudades como Zamora, Pontevedra, Santiago de Compostela, Mieres, Gijón y Oviedo (Hache, 1930: 3; El Progreso, 1931: 3; El Compostelano, 1931: 1; Rodanjela, 1931: 6; La Prensa, 1931: 2; La Voz de Asturias, 1931: 8).

No deja de resultar llamativo que el diario El Compostelano (1931: 1) se refiera a quien presumía de haber ganado un concurso de feas en París como “la bellísima bailarina La Gabrielita”. Dejando de lado su aspecto físico, lo que queda fuera de toda duda es su dominio del baile de chufla, pues “en verdad que ‘hizo’ un garrotín como para modelo de caricatura” (La Voz de Asturias, 1931: 8).

Custodia Romero (Crónica, 3-12-1933). BNE.

Custodia Romero (Crónica, 3-12-1933). BNE.

Unos meses más tarde la volvemos a encontrar, de nuevo junto a Pena hijo y la Niña del Patrocinio, en el Cine Delicias de Madrid (Heraldo de Madrid, 1931: 6) y después en la plaza de toros de la capital, en un “festival de cantos y bailes regionales organizado a beneficio de los obreros sin trabajo” (ABC, 1931: 26). Tras las actuaciones de los grupos representantes de Salamaca, Bizkaia, Galicia, Asturias, Valencia y Aragón, llegó el turno de Andalucía, que estaba representada por la cantaora Isabelita de Jerez y Gabrielita, entre otros artistas:

… y salen los andaluces, que hacen el paseíllo en medio de una ovación. También viene una falange bastante regular: Isabelita, la de Jerez; la Gabrielita, la Neira, otra más guapa y otra más guapa… Se colocan doctoralmente en el tablado, y para qué les vamos a ustedes a contar: todos los aires andaluces más hondos, que a esta hora de las dos y veinticinco tienen una profundidad de mina de Arrayanes. Aplausos, ¡oles…! (ibidem).

Aquí le perdemos la pista a Gabriela Clavijo, que probablemente continuase en Madrid, pues allí volvemos a encontrarla, por última vez, en el año 1937, en plena guerra civil. En el mes de febrero se anunciaba en una de las salas nacionalizadas por U.G.T., el Teatro de la Latina, junto a artistas con los que tantas veces había trabajado, como Estampío, el Americano, Cepero o el cuadro de baile de Frasquillo (Ahora, 1937a: 11). En octubre participaba en un homenaje tributado a Manolo Caracol en el Teatro Alkázar con un elenco de excepción, en el que destacaba la presencia de Pastora Imperio, la Niña de los Peines y Caracol padre (ibidem, 1937b: 7).

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934).

En su conversación con El Caballero Audaz, Gabrielita ofrecía un dato que tal vez pueda explicar esos años de ausencia: tras el fallecimiento de su marido se retiró de los escenarios, a los que se vio obligada a regresar una vez dilapidados sus ahorros. Así lo contaba ella misma:

―Habiendo, pues, ganado tanto dinero, ¿tendrá usted por lo menos su vida asegurada?
―¡Nada de eso, zeñó!… ¡Ni mucho menos!… Yo estoy montá al aire, como los brillantes que llevaba en mis tiempos… Cuando murió mi marío, todavía tenía una fortunita, y me retiré de las ‘tablas’… Pero yo tengo un agujero en la mano, y, aunque me esté mal el decirlo, mu buen corasón. No pueo escuchá una pena… Y empecé a da, a da, sin pensar que las cuatro perras que tenía ahorradas podían acabarse… Y así, ha tenío que volver a trabajar ‘la reina del garrotín’, cuando ya el ‘garrotín’ es una cosa de la que no se acuerdan más que los viejos (Carretero Novillo, 1948: 147-148).

Aunque había regresado a los escenarios, en la época en que se celebró la entrevista la bailaora confesaba seguir encontrándose en una precaria situación económica. Vivía con dos perritas a las que llamaba “mis hijas”, y con las que compartía su miseria: “Cuando las cosas están estrechas, reparto con ellas la comida que tengo, y cuando no, ayunamos a medias” (ibidem: 148). A pesar de todo, conservaba la esperanza de recuperar la buena vida de antaño, si lograba cobrar una herencia:

Hace poco me he enterao de que mi abuelo, por parte de mi padre, murió hace muchos años en Cuba y me dejó una fortuna de millones… Hace quince años que me andan buscando pa dármela. ¡Y mire osté: yo sin saberlo!

Pero ahora acabo de darle poderes a un buen abogao pa que gestione allá en La Habana que me entreguen mi herencia… (ibidem).

La Gabriela_antigua bailaora (Foto: Santos Yubero, Archivo Comunidad de Madrid)

La Gabriela, antigua bailaora (Foto: Santos Yubero, Archivo Comunidad de Madrid)

Incluso había decidido lo que pensaba hacer con ese dinero: “fundar un asilo para los Artistas pobres”, porque “yo pa mí necesito mu poco” (ibidem). Mas su proyecto se vio truncado por el estallido de la guerra civil, según la información que nos aporta El Caballero Audaz en su obra Galería, como colofón del texto de la entrevista:

¡Pobre Gabriela, artista miserable, fea y sentimental!

¡Todavía sigue esperando, esperando siempre, aquella herencia hipotética, que no es una fantasía de su imaginación meridional!…

Posee documentos innegables que atestiguan sus derechos, y sus gestiones iban por buen camino… En la Embajada de Cuba reconocían sus razones e incluso se pensaba en facilitarla (sic) medios para que fuera a rescatar su herencia…

Pero estallaron, primero, nuestra guerra civil; después, la mundial, y el Mundo tuvo más que hacer que preocuparse de los derechos hereditarios de la infeliz Gabriela, la bailaora… (ibidem: 149).

Asimismo, el periodista relata cómo la Clavijo, igual que otras muchas artistas de su género que en sus años de juventud y madurez habían saboreado la gloria y el prestigio, en 1948 se encontraba en una situación lamentable: “Y la antaño famosa flamenca, que trenzaba las chuflas, musa del cante jondo, arrastra por los colmados castizos del ‘Barrio Chino’ madrileño su vejez desamparada, disimulando su pobreza mendiga con la venta de décimos de Lotería” (ibidem).

La Gabriela, antigua bailaora, vendiendo lotería (Foto: Santos Yubero, Archivo Comunidad de Madrid).

La Gabriela, antigua bailaora, vendiendo lotería (Foto: Santos Yubero, Archivo Comunidad de Madrid).

A modo de conclusión

La figura de Gabriela Clavijo nos interesa por su singularidad y por su calidad artística, cualidades ambas que, llegados a este punto, consideramos ampliamente demostradas. Aunque también dominaba otros palos, se especializó en el garrotín, un baile típicamente femenino con un alto componente de sensualidad, mas prescindió de esto último y explotó su vertiente cómica. Practicó, pues, un baile festero, de chufla, en el que alcanzó gran maestría, en una época ―primer tercio del siglo XX― en la que, como ha quedado patente en el apartado inicial, ese terreno estaba reservado fundamentalmente a los hombres.

Ello no le impidió compartir cartel con grandes figuras de lo jondo, triunfar en los escenarios de toda España, encandilar a artistas tan eminentes como Sergei Diaghilev o Pablo Picasso, y alcanzar el reconocimiento de la crítica y los públicos europeos. Las escasas descripciones de su baile que hemos logrado recopilar nos permiten hacernos una idea de su estilo, caracterizado por un excelente dominio del compás y por el empleo de originales recursos como volteretas o la ejecución de pasos por bulerías tumbada en el suelo. Poco más nos queda por añadir, pues la fotografía publicada en la revista Shadowland (Sanborn, 1921: 41) habla por sí misma.


Referencias:

ABC (1931, 25 de junio). “Gran festival de cantos y bailes regionales en la plaza de toros”, p. 26.

Carretero Novillo, José María [El Caballero Audaz] (1948). “La Gabriela”. Galería: mas de cien vidas extraordinarias contadas por sus protagonistas y comentadas por El Caballero Audaz, vol. 4. Madrid: Ediciones Caballero Audaz, p. 145-149.

El Compostelano (1931, 4 de enero) “Mañana, jueves en el Principal”, p. 1.

El Noticiero Universal (1930, 11 de febrero). “Mañana, estreno en Barcelona de la comedia lírica ‘Nobleza gitana’, con el cantador flamenco Manuel Vallejo”, p. 2.

El Progreso (1931, 13 de enero). “El espectáculo de mañana en el Principal”, p. 3.

Hache (1930, 16 de diciembre). “Teatro Principal”. Heraldo de Zamora, p. 3.

Heraldo de Madrid (1930, 29 de mayo). “La hija de Juan Simón”, p. 5.

Heraldo de Madrid (1930, 17 de junio). “El nuevo cuadro flamenco de cantaores actores obtiene un gran éxito en ‘La hija de Juan Simón’”, p. 3.

Heraldo de Madrid (1930, 17 de julio). “La verbena del Montepío de Actores”, p. 5.

Heraldo de Madrid (1931, 11 de marzo). “Cartelera para mañana”, p. 6

La Época (1930, 7 de julio). “Banquete a los autores de ‘La hija de Juan Simón’”, p. 3.

La Libertad (1930, 18 de junio). “Correo de teatros”, p. 9.

La Libertad (1930, 30 de julio). “Fiestas madrileñas: ‘Kermesse’ de San Cayetano”, p. 8.

La Prensa (1931, 20 de enero). “Hoy, martes, en el Dindurra: Ópera flamenca – Nueve artistas”, p. 2.

La Vanguardia (1930, 25 de febrero). “Teatro Nuevo”, p. 26.

La Voz de Aragón (1930, 14 de agosto). “Teatro-Cine Parisiana”, p. 6.

La Voz de Asturias (1931, 24 de enero). “La copla andaluza”, p. 8.

Rodanjela (1931, 21 de enero). “Ópera flamenca en Mieres y Gijón”. Heraldo de Madrid, p. 6.