Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Victoria de Miguel, entre la aguja y la bajañí (I)

Con el recién estrenado siglo nace Victoria de Miguel, el 18 de marzo de 1900, en el número diez de la madrileña calle Lagasca, en pleno Barrio de Salamanca (1). Es la octava de doce hermanos.

Su familia está estrechamente relacionada con el mundo taurino. No en vano, Victoria es hija del torero Ciriaco de Miguel, “Chicharito”, y ahijada de señá Gabriela Ortega, progenitora de Joselito y Rafael el Gallo.

Su madre, Concha, es modista de profesión y dirige un taller de costura en la calle Goya. De ella aprende la joven los fundamentos del oficio, al que se dedica, de manera intermitente, durante largos periodos de su vida.

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

Victoria de Miguel (Foto de Yolanda Cardo, ABC, 18-2-2000)

En 1905 el nombre de Victoria de Miguel aparece por primera vez en los papeles, a causa de un desafortunado accidente, que la marca para el resto de su vida:

“En la calle de Velázquez un tranvía de los llamados ‘cangrejo’ atropelló ayer tarde a la niña de seis años Victoria de Miguel, produciéndola (sic) tan graves heridas en una pierna que hubo necesidad de amputársela en el Gabinete médico del barrio de Salamanca” (ABC, 28-8-1905).

Sin embargo, ello no le impide desarrollar, durante toda su vida, una intensa actividad artística y profesional.

Sus inicios como guitarrista

Desde muy pequeña, Victoria toma clases de guitarra clásica y flamenca con algunos de los grandes maestros del momento, como Manuel Navarro, “Patena padre”, Ramón Montoya o Andrés Segovia. Su dominio de ambas disciplinas le otorga una cierta ventaja sobre sus colegas de profesión, que se traduce en un caché superior: “ganaba más que mis compañeros: ellos cuatro pesetas y yo ocho” (2).

A los seis años de edad, la precoz artista actúa ante los soberanos españoles, y demuestra tal destreza que la mismísima reina Victoria Eugenia la obsequia con una guitarra. Tras su debut en el madrileño teatro Fuencarral, acude junto a su hermano al salón El Astro, donde acompaña con su toque al cantaor Pedro Sánchez Langa, “El Canario de Madrid”.

Ramón Montoya

Ramón Montoya

El gran éxito obtenido le vale un contrato en dicho local y supone el inicio de una fructífera carrera, que se desarrolla de manera paralela a la del citado cantaor, quien se convierte en su marido. Juntos actúan durante tres décadas en los mejores teatros españoles. Sin embargo, Victoria nunca abandona del todo su actividad en el taller de costura de su madre.

Con los reyes de la ópera flamenca

Rastreando los papeles de la época, en 1926 encontramos a la guitarrista inmersa en una larga gira por España. Es la época de la ópera flamenca, y el empresario Vedrines no escatima en medios para llevar a los teatros y plazas de toros de pueblos y ciudades un nutrido elenco de primeras figuras del cante, el baile y el toque.

A mediados de julio la compañía se presenta en Cartagena. Con ese atractivo cartel, el éxito está asegurado:

“Un público inmenso había acudido anoche a la plaza de toros, ávido de escuchar a los prestigiosos artistas que habían de tomar parte en la velada. […]

Verdad que este cuadro flamenco que anoche se presentó ante el público cartagenero merece grandes elogios. Juana la Macarrona, Carmelita la Guapa, Paula la Flamenca, Estampío y Antonio Sánchez el Bizco constituían el cuadro de baile.

En el de cantaoras la famosa ‘Niña de los Peines’ y la ‘Perla de Trianaentusiasmaron al auditorio con las inflexiones de una voz bellísima […], así como los maestros Centeno, el célebre cantador de saetas, Cojo de Málaga, El Canario, Eduardo García, el Mendo, cantador de la copla cartagenera, y El Canario de Madrid, éste, pese a los prestigios consolidados, el mejor cantador del cuadro a quien acompaña la notable guitarrista Victoria de Miguel.

Y ahí es nada los tocadores. […] Javier Molina, Niño Ricardo, Luis Yance y Ramón Montoya. […]

Para todos hubieron (sic) aplausos, quedando el público satisfecho del espectáculo” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926).

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

Pedro Sánchez Langa, El Canario de Madrid

La prensa murciana destaca la actuación de Victoria de Miguel como una de las más sobresalientes del espectáculo:

“¿Y qué decir de los tocadores de guitarras? Todos ellos –Victoria de Miguel, admirable– merecieron los aplausos que el público les otorgó” (El Eco de Cartagena, 17-7-1926) (3).

“De tocadores la flor y nata de ellos, Montoya, Molina, Yance y Victoria de Miguel. Todos aplaudidísimos” (El Liberal, 18-7-1926).

“… desfilaron por el tablao lo mejor que se conoce en este arte, siendo muy aplaudidos todos, bailadores y cantadores, y especialmente la famosa Niña de los Peines, dotada de portentosas facultades; el Canario de Madrid, el Cojo de Málaga, el Centeno y el Mendo, y los guitarristas Montoya y la señorita Victoria de Miguel” (La Verdad, 20-7-1926).

Tras actuar en Cartagena, la compañía pone rumbo hacia tierras andaluzas. El 25 de julio se presenta en la Plaza de Toros de Córdoba y, unos días más tarde, en el Teatro Circo de Verano de Cádiz. En el mes de agosto llega a Granada y Málaga, entre otras ciudades.

Asimismo, entre el 13 y el 26 de agosto, El Canario de Madrid se anuncia en el Madrid Concert de Valencia (4). Aunque en los papeles no aparece el nombre de su guitarrista, es probable que se trate de Victoria de Miguel, que suele aparecer en los carteles como su tocadora habitual.

Nueva gira con Vedrines

En octubre de 1926, la guitarrista madrileña vuelve a estar de gira, con un elenco algo diferente y bastante representativo de los gustos de la época ‘del fandanguillo’. De hecho, el espectáculo -también producido por Vedrines– se anuncia como “Reunión de arte flamenco moderno”, y en él figuran cantaores como el Niño de las Marianas, el Niño de la Flor, el Chato de las Ventas, la Niña de Linares o Antonio García Chacón. Les acompañan los “profesores de guitarra […] M. Molina, Jorge López, Victoria de Miguel y Ramón García” (El Noticiero Gaditano, 6-10-1926).

Pastora Pavón, La Niña de los Peines

Pastora Pavón, La Niña de los Peines (Fondos del Centro Andaluz del Flamenco)

A principios de octubre, la compañía actúa en Cádiz, en el Teatro Circo de Verano. Varias semanas más tarde se presenta en el Monumental Cinema de Madrid y a finales de noviembre llega a Gijón , previo paso por otras ciudades, como Zamora (5) o La Coruña.

Coincidiendo con su actuación en el teatro Linares Rivas, el diario gallego El Orzán destaca los muchos méritos del elenco:

“Escogiendo lo mejor de cada certamen, se ha reunido un grupo de artistas que recorre las capitales y pueblos más importantes de España, divulgando y aun dando a conocer en muchos casos el cante flamenco en su más pura acepción […].

Constituyen la agrupación gentes tan renombradas como el ‘Niño de Coín’, el ‘Niño de las Marianas II’, afamado cantador de flamenco; el ‘Niño de la Flor’, premiado en el concurso de la Plaza de Toros de Córdoba; el ‘Chato de las Ventas’, premiado con la copa de plata en La Línea de la Concepción; la ‘Niña de Linares’, triunfadora en cuantos concursos se ha presentado; el ‘Canario de Madrid’ (el de la voz de oro), acompañado a la guitarra por su profesora, Victoria de Miguel; Antoñito García Chacón, el fenómeno del día, el ‘Non plus ultra’ del canto flamenco; Manuel Blanco (‘Canario de Colmenar’), primer premio del concurso celebrado el 10 del actual en Madrid y los profesores de guitarra Victoria de Miguel, Jorge López y Marcelo Molina.

Este programa, netamente flamenco, es único e incomparable y viene recorriendo con un éxito formidable los más importantes teatros de España” (El Orzán, 28-11-1926).

Unos días más tarde, los papeles asturianos (6) hacen lo propio con motivo de la presentación del espectáculo en el teatro Dindurra de Gijón, y destacan especialmente la presencia de Victoria de Miguel, a quien califican como “verdadero prodigio” (La Prensa, 10-12-1926):

“Otra nota digna de mención es la actuación de la notable guitarrista Victoria de Miguel, que con distinción y elegancia sabe sacar gran partido del castizo instrumento español y posee una técnica envidiable” (El Noroeste, 10-12-1926).

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

La bailaora Antonia Gallardo Rueda, la Coquinera

En enero de 1927 se anuncia en el Monumental Cinema de Madrid “un magnífico concierto de ópera flamenca” (La Libertad, 5-1-1927), en el que interviene el mismo elenco de artistas, con la incorporación de la cantaora Luisa Requejo. A finales de mes la guitarrista se presenta en Valladolid (7) y, poco después, la compañía actúa en el Gran Teatro de Córdoba (8).

En el mes de abril, con un cartel algo diferente, El Canario de Madrid se presenta en el Teatro Maravillas de la capital. La Niña de Baeza, “Carmen la Flamenca, La Gabrielita, La Coquinera, Ramironte y el Estampío” (ABC, 1-4-1927) son algunas de las nuevas incorporaciones de la compañía; y, aunque en la reseña no figuran los nombres de los tocadores, es muy probable que entre ellos se encuentre Victoria de Miguel.

NOTAS:
(1) Las fechas y datos familiares y de la vida personal de Victoria de Miguel están extraídos de las siguientes fuentes:
Eusebio Rioja y Norberto Torres, Niño Ricardo: vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez, Sevilla, Signatura, 2006.
M. J. Álvarez, “Recuerdos de un siglo”, entrevista a Victoria de Miguel, ABC, 18-2-2000.
(2) “Recuerdos de un siglo”, op. cit.
(3) José Gelardo Navarro aporta esta referencia en su obra ¡Viva la Ópera Flamenca!: Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia, 2014, y la sitúa en la página 4 de El Eco de Cartagena de 17-7-1926. No obstante, al acudir a la hemeroteca y consultar la página en cuestión, dicho artículo no aparece, lo cual nos hace pensar que tal vez la referencia no sea exacta.
(4) Según La Correspondencia de Valencia.
(5) El 25 de noviembre de 1926 se anuncia en el Nuevo Teatro de Zamora un “gran concierto de arte flamenco”, con “12 ‘ases’ del fandango, cante jondo y otros estilos” (Heraldo de Zamora).
(6) David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, aporta interesantes referencias periodísticas -y entre ellas, las que se citan a continuación- sobre la actuación de estos artistas en el teatro Dindurra de Gijón.
(7) Eulalia Pablo Lozano, en su obra Mujeres guitarristas, Sevilla, Signatura, 2009, aporta la siguiente referencia:
“Ópera flamenca
En el Lope de Vega de Valladolid va a dar un concierto de ópera flamenca (¡) la compañía Vedrines, formada por los siguientes artistas […] y los famosos guitarristas Marcelo Molina, Jorge López y Victoria de Miguel” (El Noticiero Sevillano, 19-1-1927).
(8) El Diario de Córdoba publica la reseña del espectáculo el 22-2-1927.


Luisa Requejo, la “Petit Niña de los Peines”

Este artículo ha sido revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia. La nueva versión puede consultarse AQUÍ.

Queremos traer hoy a la memoria a la jerezana Luisa Requejo, una cantaora que, aunque despertó gran admiración en su época y dejó grabados para la posteridad algunos de sus cantes, parece haber quedado atrapada irremediablemente en las garras del olvido.

Pocos datos se conocen hoy de su vida, a excepción de aquéllos que nos proporciona la prensa del momento. Así, si tomamos por buena la información que publica Eco Artístico en 1912, hemos de concluir que Luisa Requejo nació en 1898.

Una “niña prodigio”

Se inició como artista a muy corta edad en el café La Primera de Jerez. Su irrupción en el mundo del flamenco debió de causar un gran impacto, a juzgar por las referencias que hallamos en los periódicos y revistas de aquel tiempo, que no dudan en compararla con la Niña de los Peines. Veamos algunas:

Rota (Cádiz). Salón Variedades.- Ha alcanzado ruidosos éxitos en este salón la pequeña cantante de flamenco Luisita Requejo, que ha demostrado conocer a los más renombrados artistas andaluces de este género. Le acompañó el célebre concertista de guitarra José Crévola, el Sevillanito” (Eco Artístico, 5-12-1911).

Jerez de la Frontera. Teatro Eslava.- “La niña Luisita Requejo (Petit Niña de los Peines) debutó, siendo aplaudida y encantando al público, pues a pesar de sus pocos años imita a la auténtica a la perfección” (Eco Artístico, 15-5-1912).

Alcalá de Guadaira. Teatro.- “Se han despedido de este público Luisita Requejo, cantadora de flamenco e imitadora de la Niña de los Peines, acompañada, por el notable tocador de guitarra José Crévola” (Eco Artístico, 15-9-1912).

Puerto de Santa María. Salón La Amistad.- “Se han despedido la simpática y renombrada cantante de aires nacionales Luisa Requejo y el conocidísimo profesor de guitarra José Crévola. Ambos artistas no han escuchado durante su actuación más que ruidosos y prolongados aplausos” (Eco Artístico, 25-12-1912).

La cantaora jerezana Luisa RequejoLa cantaora jerezana Luisa Requejo

A pesar de sus pocos años, Luisita Requejo se perfila como una promesa del cante, una artista con gran potencial, si bien todavía ha de pulir algunos aspectos y hallar un estilo propio. Así, por ejemplo, en noviembre de 1912, a propósito de su actuación en San Fernando, Eco Artístico afirma que la cantaora “reúne condiciones y, aunque tiene poca voz, podría llegar a ser algo”.

Unos meses más tarde, un crítico de la misma revista considera que Luisa “es una artista que promete mucho; canta bien y es muy aplaudida” (Eco Artístico, 5-1-1913), y le ofrece el siguiente consejo:

“Un solo defecto encuentro en Luisita, y es que, teniendo condiciones para crear, se dedique con tan lamentable constancia a imitar ruinas artísticas, que únicamente los ilusos pudieron calificar de estrellas. Imítese a sí misma, simpática Luisita, y su bagaje artístico tendrá un mayor peso” (Eco Artístico, 25-4-1913).

Durante estos primeros años de su carrera profesional, Luisa Requejo se mueve principalmente por la zona de Cádiz y sus provincias limítrofes, acompañada por José Crévola y, en ocasiones, por Javier Molina, todo un maestro en el arte de la guitarra. Suelen compartir cartel con distintas canzonetistas, bailarinas y otras figuras del género de variedades, si bien el número de la joven Lusita es uno de los más solicitados.

Su popularidad se extiende como la espuma y sus actuaciones se cuentan por éxitos. Por ejemplo, en Barbate, aunque en principio se les contrató sólo para tres funciones, “en vista del franco éxito que obtuvieron fueron prorrogados por siete días más, sucediéndose sin interrupción las ovaciones a la popular cantadora y al insigne tocador de guitarra” (Eco Artístico, 4-5-1913).

En 1914, debuta en el Teatro Eslava de JerezLuisita Requejo, Petit Niña de los Peines”, acompañada unos días por Javier Molina y otros por el “notable concertista de guitarra Cristóbal Salazar”. La artista canta “con sumo gusto y afinación varias malagueñas, bulerías, tarantas y peteneras” (Eco Artístico, 10-1-1914), y cosecha “todas las noches grandes aplausos, por el estilo y facultades que despliega al interpretar su vasto repertorio” (Eco Artístico, 15-1-1914).

Estas reseñas ponen de manifiesto la rápida y favorable evolución de Luisa Requejo que, a sus dieciséis años, se ha convertido ya en una cantaora completa, “de inmejorables condiciones para el ‘cante jondo’” (Eco Artístico, 6-5-1914).

Por el camino del éxito

Ese mismo año, siempre según la misma revista, tenemos noticia de una actuación de la artista en Vigo, junto a Pepe Crévola. La pareja obtiene muchos aplausos. En 1915 las crónicas sitúan a Luisa Requejo en distintas localidades andaluzas. En Huelva consigue un “éxito envidiable”. En Sevilla, actúa en el Salón Imperial, junto a la canzonetista Salud Rodríguez y las bailarinas Isabelinas, entre otras. En Rota y Sanlúcar de Barrameda, obtiene un “éxito definitivo”. La cantaora parece haber seguido el consejo que quienes hace un tiempo le recomendaron no imitar a nadie, y es ya calificada como una “cantadora de flamenco inimitable” (Eco Artístico, 15-10-1915).

Su fama continúa creciendo y la artista no decepciona. En enero de 1916, Luisa Requejo se presenta en Córdoba junto a José Crévola, y en agosto, en Chiclana escucha “ovaciones entusiastas”. Según Eco Artístico, “la notable cantadora […] ha confirmado plenamente la fama de que venía precedida” (15-8-1916). Poco después se presenta en las localidades sevillanas de Morón y La Puebla.

En marzo de 1918, la artista vuelve a triunfar cantando saetas en el Teatro Eslava de Jerez. En septiembre de ese mismo año llega a Córdoba, “ventajosamente contratada” para actuar en la Plaza de Toros-Ideal Cinema acompañada por el guitarrista Perico el del Lunar.

A principios de los años veinte, la prensa se hace eco de nuevas actuaciones de la cantaora en varias localidades gaditanas, como El Puerto de Santa María, donde vuelve a compartir cartel con Javier Molina, o Cádiz capital. En el Kursaal Gaditano forma parte de un espectáculo en el que intervienen distintas artistas de variedades, si bien en el mismo “figura como número más saliente Luisita Requejo, artista de cante andaluz que es aplaudida por sus canciones y admirada por su belleza” (El Noticiero Gaditano, 29-5-1922).

En 1924, la cantaora debuta con gran éxito en el Kursaal Imperial de Madrid, donde se codea con lo más granado del arte flamenco de la época, como El Gloria, Antonio Chacón, las Macarronas, la Malena, la Pompi o el Cojo de Málaga, por citar sólo a algunos de los artistas que componen el elenco.

No obstante, el brillo de estas estrellas parece no hacer sombra a Luisa Requejo, que levanta verdaderas pasiones:

“He aquí una andaluza garbosa que trae locos a los aficionados al cante flamenco. Su actuación en el Kursaal Imperial […] es un éxito continuado; sus ‘seguiriyas‘ gitanas y sus malagueñas tienen a los concurrentes al Imperial sin poder conciliar el sueño. Nos dicen que terminará pronto: hay que advertir que lleva más de un mes actuando en el local antedicho ¿No podría ser que antes de despedirse diese a conocer sus sentidas saetas? Tenemos entendido que en ese género de canción hay quien la compara con la célebre Niña de la Alfalfa. Con que Luisita, a dar gusto a sus admiradores” (La Libertad, 8-11-1924).

Del Kursaal Imperial pasa al Maravillas, donde participa en un espectáculo de variedades, en el que sigue siendo “la reina del cante flamenco”.

Una figura imprescindible en los mejores carteles

En abril de 1925, en presencia de los Infantes de España, Luisa Requejo forma parte del brillante elenco de artistas que intervienen en la Fiesta del cante y baile andaluz, organizada por el Comité de la Exposición Iberoamericana de Sevilla para inaugurar el patio del Gran Hotel Alfonso XIII. Según publica el diario La Voz, dicho evento tiene el “propósito de dignificar el cante y baile flamenco y estimular el cultivo de sus diversas modalidades mediante la concesión de importantes premios en metálico”.

Para ello, “se cuenta con los más afamados ‘cantaores’, ‘bailaores’ y ‘tocaores’, entre otros Luisa Requejo, El Niño de Marchena, Fernando el Herrero, Currito el de la Jeroma, Niño de Ricardo, Baldomero Ojeda, Las Macarronas, Eduardo Heredia y otros muchos” (La Voz, 7-4-1925). En relación con la nómina de artistas participantes en dicho espectáculo, Eusebio Rioja y Norberto Torres, en su biografía del Niño Ricardo, mencionan también a Antonio Chacón.

En julio de ese mismo año, la “notable y aplaudida” cantaora es uno de los platos fuertes del programa de festejos celebrados por la Sociedad Artística Gaditana. En este momento, y a juzgar por el nivel de los artistas con los que se codea, Luisa Requejo parece brillar con luz propia en el firmamento del cante flamenco.

El guitarrista Javier MolinaEl guitarrista Javier Molina

De hecho, en 1926, su nombre aparece en el cartel del “monumental espectáculo flamenco” que tiene lugar en la Plaza de Toros-Ideal Cinema de Córdoba. En él intervienen “las primeras autoridades de este género”:

“Los tres ases de la guitarra: Javier Molina, Ramón Montoya y Luis Yance.
Los Reyes del Cante Jondo: Joaquín Vargas (El Cojo de Málaga), Pastora Pavón (La Niña de los Peines), Manuel Blanco (El Canario), Manuel Centeno, Eduardo García (Rey del cante por Javeras), El Canario de Madrid, Luisa Requejo y Perla de Triana.
Las bailadoras gitanas: Juana “La Macarrona”, Paula “La Flamenca”, Carmelita “La Guapa” y Estampío” (La Voz, 21-6-1926).

Unos días más tarde, con pequeñas variaciones, el espectáculo se repite en el Teatro Circo de Verano de Cádiz, en el que suben a escena “las mayores eminencias” del género flamenco:

“Cuadro de tocadores.- Javier Molina, Niño Ricardo y Ramón Montoya.
Cuadro de baile.- Juana la Macarrona (por alegrías), Carmelita la Guapa (por bulerías), Paula la Flamenca (por farrucas) y Estampío (por alegrías).
Cuadro de cantadores.- Joaquín Vargas ‘Cojo de Málaga‘, (el maestro único); Manuel Centeno, (rey de las saetas); Antonio Jiménez, ‘El Bizco‘; Manuel Blanco ‘El Canario‘; El Canario de Madrid, con su tocadora de guitarra Victoria de Miguel.
Cuadro de cantadoras.- Pastora Pavón ‘Niña de los Peines‘, (reina del cante jondo); Luisa Requejo, (eminente cantadora de flamenco estilo Chacón); Perla de Triana, (famosísima cantadora de flamenco)” (El Noticiero Gaditano, 27-7-1926).

Según Eusebio Rioja y Norberto Torres, en la ya mencionada obra, durante ese mismo verano el espectáculo se presenta también en Cartagena, Granada, Málaga, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Huelva y Sevilla.

En enero de 1927 Luisa Requejo actúa de nuevo en Madrid, en un espectáculo de ópera flamenca, junto a “los más prestigiosos elementos de cante jondo”, a saber:

“el célebre Antoñito García Chacón, el fenómeno del día, el ‘non plus ultra’ del cante jondo; Manuel Blanco ‘el Canario‘ (el de la voz de platino, ‘el Canario de Madrid‘, ‘Niño de Linares‘, el célebre ‘Chato de las Ventas‘, ‘el Niño de la Flor’, ‘el Niño de las Marianas’, ‘Niño de Coín’ y otros varios, hasta completar la lista de 18 artistas de este género” (La Libertad, 5-1-1927).

El espectáculo está dos días en cartel en el Monumental Cinema. En la segunda de las sesiones debuta “una notabilísima artista, a la que hay grandes deseos de conocer en Madrid”, es decir, “Luisa Requejo, la estupenda cantadora de flamenco”. Debe de ser tal la expectación que despierta la presencia de la artista en la capital de España, que La Libertad le dedica un apartado especial, en el que se resalta especialmente el debut de la cantaora:

“DEBUT DE LUISA REQUEJO.- Luisa Requejo, la maravillosa estrella del cante flamenco, debuta hoy en Monumental Cinema con motivo del formidable concierto de ópera flamenca que se celebrará a las diez y cuarto de la noche. Juntamente con esta notabilísima artista actuarán Aurorita Imperio, la majeza del baile por alegrías de guitarra; Antonio García Chacón, el fenómeno del día […]” (8-1-1927).

En 1928 la prensa sitúa a la artista de nuevo en Cádiz, y al año siguiente Luisa regresa a Madrid, donde comparte escenario nada menos que con “el ‘as’ de ‘ases’, el más grande de los ‘cantaores’ flamencos, el rey de la seguiriya, el indiscutible, el pontífice del cante ‘Jondo’, Manuel Torres” (La Voz, 1-2-1929). Juntos participan en un “grandioso festival en honor de Marcial Lalanda y demás intérpretes de la película ¡Viva Madrid, que es mi pueblo”. El cartel lo completan Estampío, el Sevillanito, Carmelita Sevilla, Paquita Garzón y La Preciosilla, entre otros artistas.

Un mes más tarde, también en Madrid, “la Requejo” se presenta en el Teatro de Price, junto a “los más renombrados ‘ases’ del cante jondo” (Heraldo de Madrid, 6-3-1929), como el Pena hijo, el Chato, Cepero o Luis Revilla.

En noviembre del 29, acompañada a la guitarra por “El Bizco“, la cantaora interviene en el segundo acto del sainete ¡Es mucha Cirila!, que se representa en el Teatro Eslava. Unos días más tarde es una de las integrantes de la “fiesta del cante y de la guitarra” que se celebra “en un hotel de la corte” en honor de los hermanos Machado. El plantel del evento, organizado por “el abogado D. José Antonio Primo de Rivera”, lo componen “el ‘tocaor’ Ramón Montoya, los ‘bailaores’ ‘la Trigueñita’ y Rovira y los ‘cantaores’ ‘Niño del Museo’, ‘Guerrita’, ‘Angelillo’, ‘Isabelita’, ‘Martel’ y ‘la Requejo’” (El Sol, 29-11-1929).

Al año siguiente, Luisita Requejo forma parte del elenco de artistas participantes en una fiesta flamenca celebrada en la viña “El Majuelo” de Jerez para conmemorar el bicentenerario de las bodegas Domecq. En el evento también actúan Isabelita de Jerez, Aurelio Sellés, el Niño Gloria, la Pompi y Manuel Torre, entre otros cantaores de altísimo nivel; a la guitarra les acompañan Javier Molina y Perico el del Lunar. A partir de ese momento, prácticamente perdemos la pista de la artista en las hemerotecas.

Poco más pudo dar de sí la fulgurante carrera de Luisa Requejo, que falleció en los años treinta, cuando se encontraba en la plenitud de su vida y de su arte. Afortunadamente, pudo dejar grabados algunos discos, con la guitarra de Ramón Montoya, que nos permiten conocer de primera mano su voz y su estilo, que distintos críticos y estudiosos coinciden en comparar con el de Chacón y la Niña de los Peines… ¡casi nada!