Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Lavandera, una gran cantaora que merece ser rescatada del olvido (y II)

Siempre entre los mejores

En agosto de 1926, Carmen Espinosa participa en un concurso de cante jondo que tiene lugar en la Plaza de Toros de Córdoba, donde se mide con artistas de la talla de Manuel Pavón, el Chato de las Ventas o el Niño de la Flor.

En el jurado figuran algunos de los ídolos jondos del momento, como Antonio Chacón, Manuel Escacena o el Niño de Marchena. La parte musical corre a cargo de los guitarristas Luis Yance, Perico el del Lunar, Pepe de Badajoz y Ramón García (Diario de Córdoba, 1-8-1926).

El guitarrista Ramón Montoya

El guitarrista Ramón Montoya

Con don Antonio Chacón y Ramón Montoya vuelve a coincidir Carmen pocos meses después en el Monumental Cinema de Madrid, donde se ofrecen varios conciertos de cante y baile flamenco, en los que también toman parte los bailaores Gabrielita y Ramironte, y los cantaores La Trianita, Angelillo y Manuel Centeno, entre otros artistas.

Asimismo, en esa época actúa en varias ocasiones en el Teatro Moderno de Salamanca “La Lavandera, célebre cantadora de ‘cante jondo‘, gran artista y maravillosa intérprete del cante flamenco, tan interesante y fino, del que hace soberbias demostraciones, siempre aplaudidas” (El Adelanto, 7-9-1926).

Voz radiofónica, diva de ópera flamenca…

Además, la voz de la artista linense también puede oírse con cierta frecuencia a través de las ondas hertzianas. En 1926 participa en varias emisiones de Unión Radio Madrid, acompañada a la guitarra por Luis Yance o Ramón Montoya, y en 1928 interviene en distintos programas de Unión Radio Barcelona, junto a tocaores como Dámaso Martín o Vicentito Gómez.

En abril de 1927, Carmen Espinosa participa en varios conciertos de ópera flamenca que se ofrecen en el Monumental Cinema de Madrid, y que constan de dos partes: en la primera de ellas, La Lavandera deleita al público con sus malagueñas, mientras que en la segunda, sienta cátedra cantando saetas.

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

La Ciega de Jerez (Foto de Blas Vega)

El elenco lo completan cantaores como el Niño de Utrera, la Ciega de Jerez, Chaconcito, El Pescadero o el Niño de Marchena, acompañados a la sonanta por Luis López, entre otros artistas (La Libertad, 9 y 10-4-1927).

De gira por España

Durante los meses siguientes, la artista jienense recorre buena parte de la geografía española, desde Almería hasta Santander, junto a distintas compañías de ópera flamenca, en las que comparte cartel y escenario con la Niña de Castro, El Canario, El Pena, El Mochuelo, Manuel Escacena, la Niña de Jerez, El Americano o su propia hija, Petra García Espinosa, entre otras figuras del género. En la capital montañesa el público premia su labor con “estruendosas ovaciones” (La Atalaya, 3-7-1927).

A finales de ese mismo año, La Lavandera vuelve a coincidir con Don Antonio Chacón y la Ciega de Jerez, en una serie de espectáculos organizados por Juanito El Dorado en el Circo Barcelonés, donde se disputa la Gran Copa que lleva ese nombre (La Vanguardia, 26-10-1927). El elenco es el siguiente:

“Hoy miércoles, noche, a las 10. Adiós a Barcelona del célebre, del único, del maestro de todos los cantaores de flamenco DON ANTONIO CHACÓN, el cual además de cantar toda la gama de su creación presidirá el jurado del concurso que se disputará la GRAN COPA CIRCO BARCELONÉS 1927, entre profesionales, en los que hay hasta ahora inscritos: PACO EL GRANADINO, JOSÉ PALANCA, JOSELITO DE CÁDIZ, MANUEL CONSTANTINA, NIÑO DE LINARES, LA LAVANDERA, LA CIEGA DE JEREZ, organizado por el popular JUANITO EL DORADO” (La Vanguardia, 26-10-1927).

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

La Niña de Linares (Archivo de Montse Madridejos)

Nuevos triunfos en Madrid

En febrero de 1928, coincidiendo con la reposición de la obra El Niño de Oro por la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León en el Teatro de la Latina de Madrid, se celebra una fiesta de cante y baile flamenco en la que toman parte “Niña Linares y La Lavandera (cantaoras); La Gabrielita (reina de la chufla), Sevillanito (cantaor), Niño de los Lobitos (cantaor) y José Hijosa y Jorge López (tocaores)” (Heraldo de Madrid, 22-2-1928).

Durante los meses siguientes, también en la capital de España, Carmen Espinosa comparte cartel con Manuel Vallejo en Teatro de Chueca (Nuevo Día, 7-3-1928); canta saetas junto a Villarrubia, durante la proyección de Currito de la Cruz en el Cinema X (La Voz, 5-4-1928); y actúa en una “grandiosa fiesta granadina del Sacro-Monte” que se celebra en el Teatro Avenida, junto a un elenco de primera (4):

“Cantadores: Niña de Chiclana, Americano, Carmen Espinosa, El Mochuelo, Lavandera (hija), Niño de la Huerta, El Chato de las Ventas, El Canario (auténtico). El Chata, Chaconcito y Guerrita. Los mejores bailaores y bailaoras, y los famosos profesores de guitarra Marcelo Molina, Román García y el «as» de «ases» Luis Yance; Rosita España (bailes), Carmen Flores (últimos días de actuación), Sepepe y Guillén” (Heraldo de Madrid, 7-6-1928).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

En esa época, La Lavandera sigue estando muy solicitada en los cines de distintas ciudades españolas, para poner la banda sonora a filmes como Malvaloca, La tragedia de un toreo o Rejas y votos:

[Oviedo. Salón Toreno] “… la notable cantadora madrileña ‘La Lavandera‘ cantó con sumo gusto dos preciosas saetas, siendo muy aplaudida por el selecto público” (Región, 2-9-1928).

[Madrid. Cine Alcalá] “… Carmen Espinosa cantó varias saetas de manera admirable, siendo ovacionada, tomando parte también una banda de cornetas y tambores” (La Nación, 19-7-1929).

Entre la crème del flamenco barcelonés

A finales de la década de los veinte, La Lavandera se establece en la Ciudad Condal junto a su hija Petra, por lo que su presencia es cada vez más habitual en locales como el Circo Barcelonés, donde se la puede ver, en 1928, en un concurso de cante para señoras:

“Hoy martes, noche, a las 10 Gran concurso de Cante Jondo para señoras organizado por el popular Juanito El Dorado
4 ESTRELLAS DEL CANTE FLAMENCO, 4
CATALINA MUÑOZ – LOLA CABELLO – CARMEN ESPINOSA – LA LAVANDERA – LA TRINITARIA – NIÑO SEVILLA – MIGUEL ALGABEÑO – SEBASTIÁN CANTARES y el GRAN FÁBREGAS” (La Vanguardia, 2-10-1928).

Precisamente, una de las últimas actuaciones de Carmen Espinosa que hemos podido documentar también tiene lugar en la capital catalana, durante la Semana Andaluza que se celebra en 1930 en el Pueblo Español de Montjuic.

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Anilla la de Ronda en la Semana Andaluza de Barcelona de 1930 (Foto: Brangulí, ANC).

Con la asistencia de varios miembros de la Familia Real española, se celebra un festival de bailes típicos, en el que participan artistas llegados desde distintas partes de la geografía andaluza, entre los cuales destaca la mítica Anilla la de Ronda:

“… Comenzó el festival con la presentación de la Murga de Regaera y por Los Campanilleros de Bormujos. Después dio comienzo el concurso del cante jondo para disputarse la Copa Barcelona 1930. La primera en cantar fue La Niña de Santa Cruz de Sevilla, que cantó soleares; siguiendo luego La Lavandera, de Linares, con malagueñas. Luego se presentó Juanito Valencia, seguido por María La Morena, de Sevilla, con fandangos, y por último La Niña de Linares, también con fandangos. A continuación hubo Zambra Gitana del Sacro Monte, tomando parte en ella la gitana de la Serranía de Ronda, Anita Amaya, de ochenta y ocho años. A la Zambra, siguió el cuadro Andaluz del Realito. Al final de este cuadro retiráronse los infantes con su augusta familia. Finalizó el festival con la segunda parte del concurso de cante jondo, organizado por Fernando Manelles. Tomaron parte en la competencia Rosalía Faraón, de Valencia (fuera de concurso); Niña de Málaga, con granadinas; Niño de Lucena, de Huelva, con levante y fandango; Niño de Utrera, de Sevilla, con seguidillas y fandango; Niño de Hierro, de Puente Genil, con fandangos, y el muchacho Niño de Calatrava, de Jaén, con fandanguillos. El jurado concedió la «Copa Barcelona 1930», hombres, a el «Niño de Calatrava»; el «Premio extraordinario» al «Niño de Utrera», y la «Copa Barcelona 1930», mujeres, a la «Niña de Málaga». La fiesta terminó de madrugada” (La Vanguardia, 19-6-1930).


NOTA:
(1) Con parte de este elenco coincide dos meses más tarde en un festival de cante jondo que tiene lugar en el Teatro de la Latina (Heraldo de Madrid, 9-6-1928).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (III)

Durante su visita a Sevilla, en mayo de 1927, el futuro monarca de Inglaterra también es agasajado con una fiesta celebrada en un patio andaluz del Barrio de Santa Cruz. Los periodistas británicos que cubren el evento asisten sorprendidos al espectáculo flamenco, en el que, como no podía ser de otra manera, Soledad la Mejorana acapara todas las miradas:

“… Únicamente sus ojos [de los periodistas] tienen un fulgor especial, cuando la ‘bailaora’ con su falda de veinte volantes, lanza el salto repentino con el que abandona su silla, en la que momentos antes sentada palmoteaba al son de la guitarra, y alrededor del surtidor con sus diminutos pies afiligranea con el arte y pone en las contorsiones rítmicas de su esbeltez morena algo tan grandioso, que hasta los ingleses olvidan su aspecto glacial y juntan sus manos pausadamente, mientras sus bocas exclaman el ‘hurra’ clásico…

… Aún el talle cimbreante de esta figura escultural que la providencia dotó de belleza y arte (sin duda como heredera de su tía la célebre Pastora Imperio que lo llevó y ensalzó por el mundo), ‘La Mejorana’, así se llama esta gitana baila y se retuerce con nostalgias que anuncian el gusto y despiertan los deseos, mientras sus ojos de mirar profundo aprisionan y engarzan corazones repletos de admiración” (La Voz de Soria, 3-5-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Unas semanas más tarde, esta vez en Madrid, la bailaora sevillana vuelve a acaparar todas las miradas en una fiesta a la que asisten el Embajador de Francia y varios miembros de la Casa Real Española, así como en un concierto que se celebra en honor de la colonia francesa:

“… la segunda parte de la fiesta se redujo a bailes flamencos, a cargo de la excelente artista la Mejorana, en el jardín, donde hubo después animado baile, que duró hasta bien entrada la madrugada” (ABC, 23-5-1927).

“… Un simpático ‘speaker’ anunció luego el programa de los bailes de la bella sobrina de Pastora Imperio ‘La Mejorana’, quien bailó fandanguillos y otros bailes clásicos, aplaudiéndose su arte, sus ojos negros y su tez bronceada” (La Época, 23-5-1927).

“… Como fin de fiesta, la reina actual de las bailaoras jóvenes, que es sobrina de Pastora Imperio y se llama como se llamó la madre de aquélla, la Mejorana, se hizo aclamar por el extranjero concurso con su gracia flamenca y española” (ABC, 24-5-1927).

‘Alternativa’ artística de la mano de Pastora Imperio

Con estas credenciales, en junio de 1927 Soledad debuta en el Teatro Maravillas de Madrid, y lo hace acompañada de su prima Pastora Imperio, que le da la alternativa artística. Completan el programa la recitadora Gloria Bayardo y la bailarina Carmen Flores. El acontecimiento despierta gran expectación:

“Por iniciativa de una bella dama de la alta sociedad, bien conocida por su protección a las artistas, mañana jueves, en la función de la noche, debutará la bailarina andaluza la Mejorana, prima de Pastora Imperio. En este ‘debut’ hay la novedad de que Pastora dará la alternativa a su prima, entregándole las castañuelas y bailando con ella. Los éxitos de la Mejorana en la última feria de Sevilla, su belleza y su gracia, garantizan el éxito” (ABC, 1-6-1927).

“El jueves próximo, la genial ‘estrella’ cañí Pastora Imperio presentará a Soleá la Mejorana, extraordinaria bailaora gitana, cuyo debut ha de causar verdadera sensación” (La Voz, 31-5-1927).

“… La ‘debutante’ sigue la tradición de la buena escuela flamenca, sin mixtificación alguna, y acompañada por la orquesta y a la guitarra, lució su gracia pinturera y su casticismo de la mejor solera. Pastora y la neófita fueron aplaudidísimas” (ABC, 3-6-1927).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

El día del esperado debut, la Imperio se dirige al selecto público que llena el Teatro Maravillas y le presenta a su prima. Asimismo, advierte a la joven la gran responsabilidad que supone subirse a las tablas con el nombre de La Mejorana:

“… Pastora Imperio, sacando de la mano a otra ‘cañí’, que es un asombro de bonita y otro asombro de expresión, la señorita ‘Soleá la Mejorana’, se arrancó por un discurso con el público, diciéndole estas o parecidas frases:

‘Aquí les traigo a ustedes a esta chavalilla, por nombre ‘Soleá la Mejorana’. La pajolera niña ha caído en la cuenta de ponerse por mote el mismo que mi madre se puso en el ‘tablao’. ¡La Mejorana! ¡No recuerda na este nombre en la historia del baile flamenco!

Pues, bueno, esta niña tan bonita resulta que es prima carnal mía, gitana como yo, ‘bailaora’ como yo y con más vocación por esto de los palillos que un cura por cantar misa.

Quiere la chiquilla que yo le dé el paso a la escena o la alternativa, como ustedes quieran llamarlo a esto. Y yo se la voy a dar, diciéndole sólo una cosa: Tienes que probar que hay sangre, arte y agrado para con el público. De no ser así, ‘arrecoge’ los avíos y vuélvete a casa, niña, ‘pa’ no pensar nunca más en asomar a ningún escenario’” (La Libertad, 3-6-1927)

Sin embargo, lejos de defraudar al público, el debut de Soledad constituye todo un éxito. La joven sevillana, digna heredera de su estirpe, atesora lo mejor de arte de Pastora Imperio y Rosario Monje. Ha nacido una nueva estrella:

“… Soleá ‘La Mejorana’, al recibir los palillos de Pastora Imperio, recibió también su arte. ‘La Mejorana’ es sin duda la mejor artista de este género castizo y la bailaora de más tronío que se ha presentado en Madrid […].

Muy personal Soleá, como su madrina, en la interpretación de los bailes ‘cañís’, consiguió un franco y verdadero éxito.

Tuvo que repetir todas las danzas, escuchando nutridos aplausos al final de cada una” (La Opinión, 3-6-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

“… La Mejorana, deliciosa gitana que recibió su ‘alternativa’ de Pastora Imperio, es ya una realidad de la escuela flamenca. Sus bailes constituyen una prueba más de que entre la ‘gitanería’ castiza hay linajes consagrados al culto de un fuego sagrado inextinguible. La danza de esta ‘Soleá’ es, en efecto, una continuación de ese estilo originalísimo conocido en la anterior Mejorana, estrella que brillara un día con fuerte llama, y en Pastora Imperio, síntesis moderna de una sensibilidad y un arte hermético…

Grande fue el éxito alcanzado por la Mejorana en esta velada, que ha de constituir para ella uno de los mejores recuerdos de su carrera artística, tan brillantemente iniciada” (La Época, 3-6-1927).

“… La Mejorana tiene la ingravidez serena y alada que caracteriza a las bailadoras de su raza, y sus bailes son apasionadores, fuertes en contrastes, ricos en emociones.

Estamos ante una nueva ‘estrella’ del baile. En potencia, Soleá posee las condiciones de las mejores artistas de su género” (La Nación, 3-6-1927).

La nueva estrella del baile

Tras su exitoso debut en el Maravillas, el público madrileño puede volver a disfrutar con el arte de Soledad la Mejorana en un baile organizado por el Círculo de Bellas Artes en los Viveros de la Villa y, poco después, en los teatros Romea y Pavón.

La joven sevillana se ha convertido en la artista de moda. La prensa del momento dedica bastantes líneas a ensalzar sus virtudes. Incluso hay quien se atreve a situarla, en algunos aspectos, por encima de Antonia Mercé, La Argentina, una de las mayores bailarinas españolas de todos los tiempos:

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

“… ‘Soleá la Mejorana’ cultiva únicamente los bailes populares andaluces, interpretándolos de manera excepcional, de forma personalísima, sin traer a la memoria ningún antecedente, y además con espontaneidad, acreditando una intuición artística verdaderamente admirable.

… Antonia Mercé ha conseguido en la interpretación de estos bailes magníficas calidades; pero a nuestro juicio ‘Soleá la Mejorana’ ha atinado a atrapar una nota interesantísima de la que carecen las interpretaciones de la Mercé: la espontaneidad

Conviene al Arte que las actitudes, los giros, las flexiones que nos dan idea de los estados interiores, sean un tanto estilizados, y convencida de esto ‘Soleá, la Mejorana’, baña a sus danzas con una suprema elegancia, con una elegancia imponderable.

Si a todo esto añadimos que ‘Soleá, la Mejorana’ ostenta una graciosa figura, una figura genuinamente femenina, muy cabalmente proporcionada, y que los crótalos tañidos por las manos de ‘Soleá’ suenan mágicamente, como pocas veces los oímos sonar, se puede perfectamente proclamarla como una gran danzarina, como la mejor bailarina andaluza de los días que corren.

Vivificada la música de Albéniz y Granados por ‘Soleá, la Mejorana’ adquiere valores hasta ahora inéditos e insospechados…” (Emiliano M. Aguilera, en Revista Popular, 1-7-1927).

Sin embargo, no todo son elogios para la joven artista, pues hay un aspecto de su presentación que no satisface del todo a la crítica. Se trata de su vestuario, tal vez demasiado moderno para lo que se espera de una bailaora tan clásica y elegante:

“Si algún defecto hay que ponerla (sic) es la falta de clasicismo en el vestido: La Mejorana tiene obligación moral de salir al tabladillo con una bata de cola señoril, graciosa, ‘cañí’” (La Nación, 3-6-1927).


Angustias la Gitana, la cupletista más flamenca del Albaicín (I)

En los albores de los años veinte triunfa en la escena española “la bella cupletista del género ‘cañí’ Angustias la Gitana” (El Imparcial, 11-7-1918). Nacida en el Albaicín granadino, según distintas referencias periodísticas, destaca por su repertorio típicamente andaluz, en el que ocupa un lugar destacado el cante flamenco.

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 7-7-1920)

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 7-7-1920)

En julio de 1918 la encontramos en el teatro Romea de Madrid, conocido como la catedral de las variedades, junto a la cancionista Marujita Moreno, la bailarina Lolita Romero, y la canzonetista y bailarina Alicia Elías. Angustias la Gitana es una “artista que va muy bien, pues tiene excelente tipo, viste muy adecuadamente su repertorio, y su voz es agradable, razón por la cual ha tenido un éxito envidiable en su actuación” (Eco Artístico, 25-7-1918).

También en la capital de España, unas semanas más tarde la granadina se presenta en el Dancing Bombilla, “alcanzando un éxito tan estupendo como el de Romea” (Eco Artístico, 15-8-1918). En esta ocasión forma parte de un amplio elenco de variedades, en el que sobresale la cantaora y guitarrista Josefa Moreno, La Antequerana. Poco después actúa con brillantez en el Parque Iberia.

Éxitos por toda España

Tras triunfar en Madrid, Angustias emprende una gira por varias ciudades andaluzas, como Linares o Málaga. En el teatro Novedades de esta última localidad comparte cartel con la bailaora Carmen Díaz y la cancionista Emilia Navarro, entre otros artistas. El éxito no se hace esperar: “Debutó la preciosa cancionista del género andaluz Angustias ‘La Gitana’, que fue acogida con aplausos. Su trabajo agradó bastante, repitiendo, a petición del público, varios números” (El Popular, 6-9-1918).

En 1920 volvemos a hallar a la granadina en distintas ciudades de España. Por ejemplo, en agosto actúa en el Gran Casino Royalty de Gijón, junto a artistas como Antonia la Cachavera o Amparito Guillot. En septiembre “es muy celebrada la excelente canzonetista Angustias la Gitana” (Eco Artístico, 15-9-1920) en el teatro de Jumilla (Murcia). En octubre triunfa en Madrid y en noviembre se presenta en los teatros Apolo y Principal Palace de la ciudad condal.

“Fuencarral.- Sigue obteniendo señaladísimo éxito la linda cancionista Angustias la Gitana. Es una artista muy original, que en sus canciones estilo andaluz sobresale de una manera notable entre todas las de su género” (La Correspondencia de España, 13-10-1920).

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 22-2-1922)

Angustias la Gitana (portada de Mundo Gráfico, 22-2-1922)

En mayo de 1921, la guapa granadina es una de las estrellas participantes en el Festival del Centro de Ciegos que se celebra en el teatro de la Princesa de Madrid, y al que acuden sus Altezas Reales. El programa consta de varios números, entre ellos la obra Febrerillo el loco y, “como fin de fiesta, las celebradas estrellas de canciones y bailes españoles Angustias la Gitana y La Argentina” (La Correspondencia de España, 6-5-1921).

Angustias conquista a todos los públicos

Poco después se presenta en el Salón Ramírez de Córdoba “la extraordinaria artista Angustias la Gitana, que viene precedida de gran fama” (La Voz, 14-5-1921). Completan el cartel la cancionista Marina Sierra y el ventrílocuo señor Llovet. La prensa local se hace eco de sus éxitos y le dedica no pocos elogios:

“Anoche hizo su presentación en el popular Salón Ramírez la notable canzonetista Angustias la Gitana.

¿Su repertorio? Eso no se pregunta, siendo la nena natural y nacida en los cármenes granadinos: cantares castizos, mezcla de cañil (sic) y de andaluz, y una vocecilla fresca y clarita.

Ni que decir tiene que el público ovacionó a la artista en cuantos números ejecutó, y obligó, con sus aplausos repetidos, a poner fuera de programa otros muy bellos.

La muchachita debutante triunfó anoche como mujer y como cancionista, sobre todo en ese numerillo tan resalado que trae y se titula ‘Piropos granadinos’.

Felicitamos a la artista por su éxito, y le auguramos una brillante actuación en el coquetón saloncito de Ramírez” (La Voz, 15-5-1921).

Éxito grandioso de la elegante cancionista Angustias la Gitana” (La Voz, 17-5-1921).

Angustias la Gitana, la cañí de Granada, sigue haciendo las delicias del público con sus cantares flamencos y sus canciones gitanas” (La Voz, 21-5-1921).

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

En el mes de junio se puede disfrutar del arte de la granadina en el Circo Lara de Málaga y, una vez más, en el teatro Romea de Madrid. Ya en septiembre, se presenta con “grandioso éxito” en el Madrid Concert de Valencia “la hermosa estrella Angustias la Gitana” (La Reclam, 4-9-1921), y cuando se despide de la ciudad del Turia, tras varias semanas de éxito, “su atractiva figura ha captado las simpatías del público, que vería con gusto su nueva actuación” (La Reclam, 25-9-1921).

La siguiente parada de su gira es la ciudad de Murcia. En el Teatro Ortiz coincide con la bailarina Manolita Benito, y ambas conquistan al respetable:

“La cancionista Angustias la Gitana es una hermosa mujer que simpatizó con el público al aparecer en escena. Las canciones que interpreta, son originalísimas y sugestivas. Posee un caudal de voz muy agradable y es gaciosísima. Es una gitana castiza, nacida en el corazón del Albaicín.

Se le aplaudió mucho y como la anterior artista, tuvo que efectuar varios números fuera de programa a insistentes requerimientos del auditorio” (El Tiempo, 1-10-1921).

Tras pasar por Albacete, en el mes de noviembre Angustias regresa al Romea de Madrid, donde vuelve a compartir cartel con Antonia Mercé, La Argentina, entre otras artistas de variedades. A finales de año, también en la capital de España, la granadina cosecha abundantes aplausos en el ABI Parisien.

En enero de 1922 actúa en el Salón Beti Jai de Logroño “una artista muy alabada, ‘Angustias la Gitana’, cancionista, que, sobre todo en el ‘cante jondo’, ocupa un lugar muy distinguido entre las de su género” (La Rioja, 14-1-1922). Unos días más tarde, entre grandes aplausos, se despide “interpretando cantables, con pintas y ribetes de flamencos a los que la artista sabe dar sabor” (La Rioja, 17-1-1922).

Una estrella de portada

Angustias la Gitana (portada de La Reclam, 19-2-1922)

Angustias la Gitana (portada de La Reclam, 19-2-1922)

A mediados de febrero, “la notable, hermosa y fenomenalmente aplaudida Angustias la Gitana” (El Pueblo, 14-2-1922) vuelve a triunfar en Valencia, en esta ocasión en la sala Ba-Ta-Clan, donde también actúa la vedette Tina de Jarque. La revista La Reclam le dedica su portada y resalta sus excelentes dotes artísticas en el siguiente artículo:

ANGUSTIAS LA GITANA

Hoy presentamos a nuestros amables lectores, en el lugar preferente de nuestra revista, a esta simpática y bella estrella de las varietés, que con extraordinario éxito está actuando en el elegante ‘Ba-Ta-Clan’.

Posee ‘Angustias la Gitana’ notabilísimas condiciones para triunfar en el frívolo arte al que con su gran pasión se dedica, como son su elegancia y simpatía, que las acapara por toneladas, y una bien timbrada voz, agradable y exquisita.

Imprime tal gracia al recitar todos sus couplets, que arranca del respetable atronadores aplausos. Y esto es debido a que el público que acude a diario al aristocrático music-hall, ve en ella la reencarnación de la castiza Carmen Flores, porque Angustias ‘La Gitana’ es la discípula más aventajada que ha tenido aquélla. […]

Para terminar, recomiendo al lector que añore las castizas canciones de aquella estrella, acuda al Ba-Ta-Clan, y sus ilusiones no quedarán defraudadas.” (La Reclam, 19-2-1922).


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (V)

En octubre de 1925 puede verse de nuevo a Isabel Ruiz en España, en ciudades como Guadalajara o Alicante, y en noviembre regresa a las tablas del teatro Romea de Madrid. En la ‘catedral de las variedades’ obtiene “un resonante éxito, bailando con su estilo personalísimo zambras, tangos, ‘fox’, etc., sobresaliendo en el lindo bailable español de Vicente Romero, ‘Glorias de mi tierra’” (La Libertad, 12-11-1925).

Isabelita Ruiz (Comoedia, 8-1-1925)

Isabelita Ruiz (Comoedia, 8-1-1925)

A su regreso de París, la jerezana vuelve a brillar con luz propia. Seduce al auditorio madrileño con sus ricas ‘toilettes’, que “son de una originalidad y elegancia extraordinarias” (El Imparcial, 13-11-1925), y “con su arte mago hace que el público la haga bailar hasta diez y doce de sus grandes creaciones” (El Imparcial, 18-11-1925).

Nueva tournée por provincias

Poco después, “la ‘estrella’ de las bailarinas” (El Orzán, 27-11-1925) emprende una nueva y exitosa gira por el norte de España. Actúa en La Coruña, Santiago de Compostela, Zamora, Bilbao y Gijón, entre otras ciudades. En el teatro Dindurra de esta última localidad, con motivo de su beneficio, Isabelita Ruiz presenta el siguiente repertorio de baile y canciones:

“1º Regiones españolas (baile).
2º ¡Hay que ver! (cuplé).
Fandanguillo de Almería (baile).
4º Nerón, foxt (baile).
5º Francesita (cuplé-tango). […]
6º ¡Vaya por usted! (baile)” (La Prensa, 9-2-1926).

En diciembre de 1926, la jerezana debuta en el teatro Ortiz de Murcia, junto a la cupletista Mercedes Serós y la bailarina Carmen Flores. Su presentación constituye todo un “acontecimiento artístico”. No en vano, “reúne Isabelita Ruiz las principales cualidades para el triunfo: rítmica figura, belleza extraordinaria, suprema elegancia y una presentación fastuosa” (Levante Agrario, 5-12-1926).

Todos sus números son muy aplaudidos, especialmente el denominado ‘El sombrero cordobés’ y el fandanguillo de Almería, del que artista hace “una verdadera creación. Ese es el verdadero fandanguillo: sin afectaciones, sin esos paseítos grotescos” (Levante Agrario, 11-12-1926).

Isabelita Ruiz (portada de Mundo Gráfico, 6-1-1926)

Isabelita Ruiz (portada de Mundo Gráfico, 6-1-1926)

Grandes éxitos junto a Tina de Jarque

En la primavera de 1927 “debuta en Romea la escultural y bella bailarina de elegancias supremas Isabelita Ruiz, cuyos bailes luminosos y artísticos son siempre un acontecimiento total” (El Imparcial, 3-4-1926). Completa el programa la vedette Tina de Jarque.

La jerezana presenta nuevos números, marca de la casa, con los que obtiene abundantes aplausos, especialmente con el baile titulado ‘Murmullos de la Alhambra’.

“Esta artista, creadora del género mimo-coreográfico, que ahora se lleva, une a su belleza poco común un donaire y ligereza graciosa, que la hacen dar un interés y encanto especiales, que tiene al público, pendiente tanto de su baile como de su gesto” (La Libertad, 4-4-1926).

En esa época también se puede ver a Isabelita, “la escultura que baila” (La Opinión, 30-4-1926), junto a Tina de Jarque, en otros teatros madrileños, como el Maravillas o el de La Latina. Asimismo, la bailarina jerezana participa en distintos eventos, como un homenaje dedicado a los aviadores del Plus Ultra, que se celebra en el teatro del Centro, o una fiesta en honor de los reyes de España que tiene lugar en la Embajada de Italia.

En este último acontecimiento, Isabelita “dio la nota española del programa, bailando varias de sus más celebradas danzas” (La Época, 7-6-1926), como ‘Gloria de mi tierra’ o ‘Fiesta en la tribu’, e interpretando canciones como ‘El sombrero cordobés’. Además de estos, la jerezana incluye en su repertorio otros números menos castizos, como el charlestón.

Tina de Jarque e Isabelita Ruiz (ABC, 30-4-1926)

Tina de Jarque e Isabelita Ruiz (ABC, 30-4-1926)

En septiembre de 1926 Isabel Ruiz realiza una nueva y fugaz visita a la capital francesa, mientras su filme Destino cosecha éxitos y buenas críticas en las salas de cine españolas. A partir del mes de noviembre puede verse de nuevo a la jerezana en los teatros madrileños y, unas semanas más tarde, también en otras ciudades.

Bailaora, cancionista y estrella consolidada

A finales de año, Isabel debuta en el teatro Duque de Rivas de Córdoba junto a la bailarina Angelita Resall y la cancionista de aires andaluces Pepita Llácer, aunque sin duda “la estrella [del programa era] Isabelita Ruiz, que con su arte exquisito cautivó al público, bailando, entre otros números, unas alegrías, acompañada a la guitarra por el señor Campillo” (La Voz, 26-12-1926).

“Como final de programa la ‘estrellaIsabelita Ruiz añadió nuevos lauros a los conseguidos en noches anteriores. […]

Su figura interesante se desenvuelve en un marco de lujo y fastuosidad, que presta a sus bailes estilistas y originales, una novedad de fantástica policromía.

Ya baile al compás de la orquesta, ya sea la guitarra (por ‘alegrías’) la que marque el ritmo de sus danzas, siempre su cuerpo, de imponderable belleza, se mueve con movimientos armónicos e inverosímiles.

Y baila Isabelita como quien practica un rito con fervoroso entusiasmo, que lleva novedades en cada exhibición” (La Voz, 28-12-1926).

En 1927, la jerezana vuelve a triunfar en los teatros Romea y Maravillas de Madrid, y continúa paseando su arte por distintos puntos de la geografía española, mientras que su nombre sigue apareciendo en los papeles de todo el mundo. Así, en el mes de octubre, el rotativo australiano News (13-10-1927) publica una fotografía de la artista con el siguiente pie: “Isabelita Ruiz. Actriz española que arrojó su pulsera a un torero”. (1)

Isabelita Ruiz (portada de La Unión Ilustrada, 6-12-1925)

Isabelita Ruiz (portada de La Unión Ilustrada, 6-12-1925)

A estas alturas de su carrera, Isabel Ruiz es una artista más que consolidada, toda una estrella, que “baila mejor que nunca” (La Voz, 29-12-1926) y también destaca como cancionista. Su repertorio incluye tanto “unas castizas ‘alegrías’, prodigiosamente bailadas a la guitarra” (ABC, 14-1-1927) como “los famosos ‘fandanguillos’ de Huelva, que son, sin duda, la cumbre de su arte” (El Orzán, 1-4-1927) o “un originalísimo y ultramoderno baile del maestro Sanna, denominado ‘Charles claque’” (ABC, 15-1-1927), números todos ellos interpretados con gran elegancia y estilo. De hecho, su afición por las danzas extranjeras no le impide seguir interpretando con maestría los clásicos bailes españoles:

“El estilo peculiar de Isabelita es esencialmente nacional. Aun cuando vaya a buscar fuera la caricatura del charlestón para hacer una creación afortunada, siempre sus méritos se acusarán notoriamente en el género español, por ella sentido y expresado como la más grande de las bailarinas” (La Prensa, 11-3-1927).

Una artista moderna y abierta a nuevos estilos

En una entrevista concedida al periodista José Montero Alonso para la revista Mundo Gráfico en diciembre de 1927, Isabel explica por qué ha decidido diversificar su repertorio:

“- ¿Qué género de bailes prefiere usted hacer, Isabelita?

– Los españoles. Y dentro de los españoles, los andaluces, claro…

– Usted hace, sin embargo, bailes exóticos, modernos…

– Sí. Lo quiere el público. Estamos en la fiebre del charles, y no hay modo de substraerse a ella.

– Ahora incluye usted también canciones en su repertorio…

– Sí. Es por esa misma razón. El público quiere variedad, cosas distintas en una misma artista. Un número solo de bailes fatiga al público nuestro actual. Vea cómo todas las bailarinas han ido recurriendo a la canción: Pastora, Argentinita… Lo busca la gente, créame.

– ¿Ha observado usted, en los años que lleva trabajando, algún cambio en los gustos del público?

– Sí. Antes sentía y comprendía mejor el baile, en lo que este tiene de arte y de belleza. Ahora busca, ante todo, algo más… alegre, a base de pantorrillas y de buena figura. Que la artista baile bien o mal es secundario. Lo interesante es que sepa enseñar bien las piernas…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927). (2)

Isabelita Ruiz (Nuevo Mundo, 15-4-1927)

Isabelita Ruiz (Nuevo Mundo, 15-4-1927)

Asimismo, Isabel expresa su deseo de estrenarse en una nueva faceta artística, la de la revista, e informa al periodista sobre sus planes profesionales más inmediatos:

“- ¿Y de proyectos?

– Acaso vaya, dentro de muy poco, a Alemania dos o tres meses. Me ofrecen un contrato muy ventajoso… Y después a América

– ¿Una ausencia larga?

– Sí. Unos tres años. Quisiera empezar por la América del Sur y llegar hasta los Estados Unidos, donde tengo verdaderos deseos de bailar…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) En esa misma entrevista, Isabel manifiesta que, a pesar de su incursión en otras modalidades más modernas, sigue teniendo claro cuál debe ser la esencia del baile:

“- ¿Qué es, a su juicio, lo más importante del baile?
– El braceo. Saber dar a los brazos vida y movimiento y expresión es lo principal. Yo, en realidad, bailo poco de pies; lo que verdaderamente cuido son los brazos…” (Mundo Gráfico, 14-12-1927).