Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Algunos datos sobre Carmen Borbolla – Paso a dos con Rafael Estévez

Seguir los pasos de las antiguas flamencas y reconstruir sus historias a partir de los datos hallados en las hemerotecas es una labor que brinda enormes satisfacciones a quienes tenemos ansias de conocer y el compromiso de rescatar a tantas artistas injustamente olvidadas.

En algunos casos resulta especialmente gratificante, como cuando familiares y descendientes de esas mujeres nos transmiten sus impresiones tras leer las historias de sus bisabuelas, abuelas o tías, de quienes a veces incluso desconocían esa faceta artística.

Carmen Borbolla (Triana, Arte y artistas flamencos)

Carmen Borbolla (Triana, Arte y artistas flamencos)

Hace unos años recibí un correo de Carmen de la Borbolla Triano, solicitándome ayuda para localizar información sobre su familia. A priori su nombre ya sonaba bastante flamenco, y no por casualidad. Según me contó, su abuelo materno llevaba siempre encima el libro Arte y artistas flamencos (1935) (1), de Fernando el de Triana, porque en él aparecían varias fotografías de su madre, la bailaora Carmen Borbolla, a quien el autor dedica estas palabras:

“Selecta bailadora de delicado conjunto artístico personal y de una gracia singularísima.
En los tiempos de las grandes bailadoras contaba con una gran parte del público dondequiera que actuaba, porque le imprimía a su arte todo el salero que en sí tenía, que era mucho” (Triana, 1979: 192-194).

Carmen Borbolla y Enriqueta la Macaca (Fernando el de Triana)

Carmen Borbolla y Enriqueta la Macaca (Triana, Arte y artistas flamencos)

Esta parquedad lingüística contrasta con la abundancia de recursos gráficos, pues la artista aparece fotografiada en cinco ocasiones, sola o junto a otras flamencas de la época.

Además de ese tierno detalle sobre su abuelo, Carmen me desveló un dato que ha resultado fundamental para poder arrojar algo de luz sobre la figura de su bisabuela: su auténtico nombre era Carmen Vare Mellado. Tomó el apellido Borbolla de su pareja y padre de dos de sus hijos.

Para entonces ya había triunfado en los cafés cantantes de Sevilla y otras ciudades. Rafael Pareja (2) la sitúa actuando en el Café del Burrero en los últimos lustros del siglo XIX, junto a un elenco en el que destacan artistas de primer nivel, como Antonio Chacón, Fosforito, el Canario Chico, María Valencia ‘la Serrana’, Juanaca (en el cante); Lamparilla, Enriqueta la Macaca, Juana la Sordita, las hermanas Antúnez, la Roteña, las Coquineras y las Macarronas (en el baile); o el maestro Pérez (en el toque).

Carmen Borbolla, Enriqueta la Macaca, Antonia la Gamba y Rita Ortega (Triana, arte y artistas flamencos)

Carmen Borbolla, Enriqueta la Macaca, Antonia la Gamba y Rita Ortega (Triana, Arte y artistas flamencos)

La prensa de esos años escatima en informaciones sobre los espectáculos flamencos y sus protagonistas, por lo que no es fácil seguir la pista de Carmen. Sin embargo, estas labores de búsqueda resultan más productivas cuando se hacen en equipo… y así ha sido desde que entró en escena mi querido Rafael Estévez e iniciamos este paso a dos.

Sus pesquisas en la colección fotográfica de Antonio Esplugas, en el Archivo Nacional de Cataluña, le llevaron a identificar a una bailaora que guarda un extraordinario parecido con la de las fotos de Fernando el de Triana. Por tanto, de tratarse de Carmen Borbolla (o Vare), la tendríamos localizada en Barcelona en torno a 1890.

Carmen Vare (Triana, Arte y artistas flamencos)

Dos imágenes (?) de Carmen Vare (la primera, de Fernando de Triana, y la segunda, de la la colección de Antonio Esplugas en el ANC)

En esa época también posaron para el fotógrafo catalán otras artistas destacadas de los cafés cantantes sevillanos, como las bailaoras Juana Valencia ‘la Sordita’ y Concha la Carbonera, o la cantaora Dolores la Parrala.

Dos imágenes de Juana Valencia 'la Sordita', por Antonio Esplugas (ANC). La de la izquierda aparece etiquetada como la Niña del Tango.

Dos imágenes de Juana Valencia ‘la Sordita’, por Antonio Esplugas (ANC). La de la izquierda aparece etiquetada como la Niña del Tango.

En el padrón de Sevilla de 1900 encontramos a Carmen Bare* Mellado (3), de 29 años de edad, que reside junto a su madre, Pastora Mellado Corrales, en el número 8 de la Alameda de Hércules. Por tanto, habría que situar su fecha de nacimiento en torno al año 1871.

Padrón de Sevilla de 1900 en el que aparecen Carmen Bare* y su madre

Padrón de Sevilla de 1900 en el que aparecen Carmen Bare* y su madre

No es baladí que en esa misma casa aparezcan censadas María y Juana Valencia, junto al resto de su familia (su padre, Francisco Valencia Soto, ‘Paco la Luz’; su madre, María Rodríguez Eras; y su hermana Dolores); además de Juana y Fernanda Antúnez, que comparten domicilio con su madre, Rosa Fernández Rodríguez.

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Padrón de Sevilla de 1900 en el que aparecen María y Juana Valencia junto a su familia

 

Padrón de Sevilla de 1900 en el que aparecen Juana y Fernanda Antúnez junto a su madre

Padrón de Sevilla de 1900 en el que aparecen Juana y Fernanda Antúnez junto a su madre

Por entonces Carmen Vare ya era madre de una hija, de padre desconocido, que llevaba su mismo nombre y apellidos (4). Según consta en su documento nacional de identidad expedido en diciembre de 1961, esta segunda Carmen había nacido en Sevilla el 9 de abril de 1895.

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Padrón de Sevilla de 1902 en el que aparecen Carmen Bare* Mellado, su madre y su hija

Durante la temporada de otoño de 1902, Carmen Bare* -aún con este nombre- se anuncia en el cartel del Salón Filarmónico-Oriente de Sevilla junto a un elenco de lujo, en el que destacan Salud y Lola Rodríguez (las Hijas del Ciego), Juana Valencia ‘la Sordita’, Juana y Fernanda Antúnez, y Pepa Oro, en el cuadro de baile; María Valencia ‘la Serrana’ y Rita Ortega, al cante; Joaquín Rodríguez, ‘el Hijo del Ciego’, y Juan Ganduya ‘Habichuela’, como tocadores, entre otros artistas (5).

Cartel del Salón Filarmónico-Oriente de Sevilla en el que se anuncia Carmen Bare*

Cartel del Salón Filarmónico-Oriente de Sevilla en el que se anuncia Carmen Bare*

También en los primeros años del siglo XX, Luisa Ramos ‘la Pompi’ sitúa a Carmen en el salón La Primera de Jerez. En una entrevista publicada en La Voz del Sur el 23 de julio de 1950 y reproducida por Javier Osuna en su blog Los fardos de Pericón, la cantaora declara haber compartido cartel en dicho local con “Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña…” Son pocos, pues, los testimonios sobre la vida profesional de la bailaora sevillana, mas de todos ellos se desprende que debió de ser una artista de primera fila, a juzgar por las figuras de lo jondo con las que solía alternar.

Vicente Escudero, en su libro Mi baile (1947), incluye a Carmen Borbolla entre las bailaoras antiguas que únicamente ejecutaban lo que él denomina bailesgrandes”, como zapateados y alegrías. También pertenecen a ese grupo Trinidad ‘la Cuenca’, Josefa ‘la Pitraca’, ‘la Melliza’ y su tía Rosario ‘la Honrá’, la Trini e Isabel Santos (6).

Carmen Vare (Triana, Arte y artistas flamencos)

Carmen Vare (Triana, Arte y artistas flamencos)

En ese principio del siglo XX, Carmen Vare Mellado unió su vida a la de José de la Borbolla Gely, un joven de buena familia, tal vez relacionado con el mundo de la política, según el testimonio de su bisnieta. Fue a partir de entonces cuando comenzó a anunciarse como Carmen Borbolla.

La pareja no contrajo matrimonio, pero sí reconoció ante notario a sus vástagos: José, que vino al mundo en 1904, y Julia, que llegó tres años después. La primera hija de Carmen mantuvo sus apellidos originales. En el padrón de 1920 aparece censada en el número 24 de la Alameda de Hércules la familia formada por José de la Borbolla Gely, Carmen Bare* Mellado (madre), Carmen Bare* Mellado (hija) y José de la Borbolla Bare*. Faltaría la benjamina, Julia de la Borbolla Vare, que por entonces tendría unos trece años de edad. Todos declaran saber leer y escribir salvo la madre.

Padrón de Sevilla de 1920 en el que aparecen Carmen Bare* y José de la Borbolla con dos de sus hijos

Padrón de Sevilla de 1920 en el que aparecen Carmen Bare* y José de la Borbolla con dos de sus hijos

En 1919 encontramos varias referencias que sitúan a Carmelita Borbolla actuando en la Venta de Villa Rosa de Sevilla junto a la Macarrona, la Roteña y Carlota Ortega, entre otras bailaoras. Nos surge la duda de si estamos ante la madre o la hija, que siguió sus pasos en el mundo del arte y adoptó su mismo nombre en los carteles. No obstante, por edad y por el hecho de hacerse llamar Carmelita en lugar de Carmen, nos parece más probable que se trate de la segunda.

Lo que sí sabemos, por el testimonio de su bisnieta, es que la primera Carmen Vare murió en la década de 1920, puesto que en el acta de defunción de José de la Borbolla Gely, fallecido en 1929, éste figura como viudo, y en el documento se menciona expresamente el nombre de la bailaora.

Carmen Vare Mellado (hija). Foto de Carmen de la Borbolla Triano

Carmen Vare Mellado (hija). Foto de Carmen de la Borbolla Triano

Durante los años veinte y treinta, la prensa sitúa a Carmelita Borbolla en distintos locales de Sevilla y también en otras ciudades, siempre rodeada de grandes figuras. En 1925, en una cruz de mayo instalada en el domicilio sevillano de Hilario Gutiérrez, baila jaleos, bulerías y sevillanas con Juana la Macarrona, María la Roteña y María la Sevillanita, entre otras artistas (El Liberal de Sevilla, 20-5-1925). Un año más tarde forma parte del cuadro de la Venta de Eritaña, junto al guitarrista José Rodríguez, la cantaora ‘la Pompi’ y los bailaores Lola Sánchez, Ramírez, Angelita, La Sevillana, La Piruli y Lola la Guapa (El Liberal de Sevilla, 22-8-1926).

Durante el verano de 1928 sale de gira por España junto a una compañía de ópera flamenca organizada por Vedrines, que se presenta en ciudades como Valencia, Córdoba, Madrid, Granada, Málaga, Jerez, Cádiz, Huelva, Sevilla o Badajoz (7). En el reparto, cuajado de estrellas, destacan los cantaores Don Antonio Chacón -en la que sería su última tournée-, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Guerrita, el Chato de las Ventas y Bernardo el de los Lobitos, acompañados por las guitarras de Ramón Montoya, Luis Yance, Manuel Martell y Manuel Bonet. El “cuadro de baile y zambras gitanas” lo componen Juan Sánchez ‘Estampío’, el Tovalo, Frasquillo, Rovira, Carmen Vargas, los seis gitanillos de la Cava de Triana, la Quica, Lolita Almería, Manolita la Macarena, La Gabrielita y Carmelita Borbolla, que baila por alegrías.

Anuncio de la compañía de ópera flamenca de Vedrines en Badajoz (Correo Extremeño, 14- 8-1928)

Anuncio de la compañía de ópera flamenca en la que figura Carmelita Borbolla en Badajoz (Correo Extremeño, 14-8-1928)

En medio de esa gira, la bailaora actúa en en el Cine Triana de Sevilla, en un homenaje a beneficio del guitarrista y cantaor Currito el de la Jeroma, que se encuentra gravemente enfermo. También prestan su desinteresada colaboración las bailaoras Josefa Loreto, La Malena y la Macarrona; los cantaores Niño Gloria y sus hermanas, Luisa y Manuela ‘las Pompis’, La Moreno, Pepe Pinto, Manuel Torres y Niño de Caracol; y los guitarristas Baldomero Ojeda, Manuel Moreno y Niño de Ricardo, entre otros muchos artistas (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Julia, la hija pequeña de Carmen, también siente inclinación por el mundo de la danza, en el que da sus primeros pasos de la mano de José Otero. Junto al cuadro de baile del maestro, actúa en una fiesta celebrada en el Pasaje Oriente de Sevilla en honor de los marinos del acorazado francés Jeanne d’Arc, llegados en automóvil desde Cádiz. En el elenco figuran Pilar Molina, Rosarito Moreno, Antonia Paredes y Rosarito Olivares, entre otras jóvenes bailaoras (El Noticiero Sevillano, 8-6-1926).

Cuadro de baile de José Otero (La Unión)

Cuadro de baile de José Otero durate su actuación en el Pasaje Oriente de Sevilla (La Unión, 9-6-1926)

Durante la Feria de Abril de 1927 también se puede ver en la caseta del Ateneo a las alumnas de Otero, “un conjunto de verdaderas artistas que si se decidieran a ir por esos escenarios se llevarían al público de calle” (El Noticiero Sevillano, 21-4-1927). El grupo lo forman Magdalena, Lara, Julia Borbolla, Paquita Cano, Pilar Molina e Isabelita Fernández, entre otras.

En abril de 1930, el cuadro actúa en dos eventos de postín: una buñolada que se celebra en el Pabellón del Aceite de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en honor de los asistentes a un congreso de estudios médicos (El Noticiero Sevillano, 22-4-1930) y una fiesta organizada por los duques de Medinaceli y de Alcalá en la Casa de Pilatos, para agasajar a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, y a sus huéspedes extranjeros. El maestro Otero presenta a un grupo de discípulas

“… con sus trajes de volantes, polícromos también -rosas, verdes, blancos, azules-, con manojos de rosas blancas empingorotadas en el peinado como plumeros o el grupo de claveles derribado sobre el cuello; con los pañolitos de talle, de bordados alegres, y con los típicos peinecitos gitanos. El viejo Otero, asistido por su sobrino Manolo, las dirige. Y al son de las guitarras del grave Pepe Flores y del trío de estos mismos instrumentos y de bandurrias, bailan aquéllas, juntas o separadas, seguidillas, fandangos; panaderos y vitos; toda la gama del arte andaluz.
[…] La que ha bailado ‘los caracoles’, los tangos y las peteneras se llama ‘Lolita de Triana’. Las demás bailarinas, Conchita Andrade, Pilar Molina, Julita de la Borbolla, Carmen Díaz y otras, hasta diez. El cantador, Paco Mansaco (8)…” (La Época, 22-4-1930).

Julia de la Borbolla Vare. Imagen de Carmen de la Borbolla Triano

Julia de la Borbolla Vare. Imagen de Carmen de la Borbolla Triano

Unos meses más tarde, ya desvinculada del maestro Otero, Julia se anuncia junto a su hermana Carmen en el Edén Concert de Barcelona, donde cosechan aplausos durante más de diez días:

“… la Empresa ha contratado un brillantísimo cuadro flamenco para que actúe en el cabaret de una a cuatro de la madrugada. Para que pueda formarse una idea aproximada de la importancia que reviste el citado cuadro flamenco sólo diremos que pertenecen al mismo la bailarina sevillana La Romerito, las ‘bailaoras’ de zambras y bailes típicos Julita ‘La Borbolla’, Carmelita Borbolla y Rosarito Moreno; el célebre ‘bailaor’ Rafael ‘El Almendro’ (9), el ‘tocaor’ Currito Ramos, el famoso trío Gómez Ortega y, por último, la diva del cante Niña de Linares.
Con tan valiosos elementos todas las noches se celebran en el cabaret del Edén fantásticas fiestas andaluzas en las que se rinde culto a las tradiciones populares” (El Diluvio, 13-11-1930).

Además de debutar como bailaora, Julia de la Borbolla Vare también trabajó como modelo. Posó para pintores como Alfonso Grosso y, según algunas fuentes (10), para el escultor Manuel Delgado Brackembury, que pudo haberse inspirado en su figura para crear a la Diosa Híspalis, figura central de la fuente situada en la sevillana Puerta de Jerez (11).

Julita la Borbolla y Carmelita Borbolla anunciadas en el Edén Concert de Barcelona (El Diluvio, 11-11-1930)

Julita la Borbolla y Carmelita Borbolla anunciadas en el Edén Concert de Barcelona (El Diluvio, 11-11-1930)

La última referencia periodística que hemos localizado sobre Carmelita Borbolla la sitúa en el Teatro Cine Perelló de Melilla en octubre de 1932, junto a la agrupación Andalucía, “compuesta por cantadores de aires regionales y de ópera flamenca”. Entre otros artistas, en el elenco destaca la presencia de “Lolita Jiménez la excelente cantadora ‘Niña de la Puebla’” (El Telegrama del Rif, 10-6-1932).

A pesar de los éxitos alcanzados, las dos hermanas tuvieron carreras breves. Según el testimonio de su sobrina nieta, Julia abandonó pronto los escenarios debido a las presiones de su pareja y de su familia, que no consideraban adecuada la profesión de artista flamenca para una señorita de su posición.  Carmen también dejó de bailar, tras el fallecimiento de su novio en la guerra civil española, y permaneció de luto hasta el final de su vida, en 1979. Julia de la Borbolla Vare falleció en 1996.


NOTAS:
(1) Cfr. Triana, Fernando el de (1935), Arte y artistas flamencos, Fernán Núñez, Demófilo, 1979.

(2) Cfr. Rondón, Recuerdos y confesiones del cantaor Rafael Pareja, Córdoba, La Posada, 2001, pp. 29-30.

(3) El apellido Vare con frecuencia aparece escrito con b en los padrones municipales.

(4) Carmen Bare* Mellado (hija) sí consta en el padrón de 1902, residiendo en el mismo domicilio junto a su madre y su abuela.

(5) Este cartel así como las noticias de la prensa sevillana proceden del archivo de José Luis Ortiz Nuevo.

(6) Cfr. Escudero Urive, Vicente, Mi baile y otros textos, Sevilla, Athenaica, 2018.

(7) El grupo actúa en la plaza de toros de Madrid el 14 de julio; en la de Granada el 28 de julio (El Defensor de Granada, 28-7-1928); en la de Jerez el 4 de agosto; en el Parque Genovés de Cádiz el 5 de agosto (El Noticiero Gaditano, 6-8-1928) y en la plaza de toros de Badajoz el 14 de agosto (Correo Extremeño, 14-8-1928). Algunos datos y carteles sobre esta gira los aporta Carlos Martín Ballester en su obra sobre Don Antonio Chacón (Madrid, 2016).

(8) Entendemos que se trata de Paco Mazaco.

(9) Suponemos que se trata del bailaor Rafael Ortega.

(10) Cfr. Pastor Torres, ABC de Sevilla, 17-10-2004.

(11) No obstante, también hay quien señala a otra artista sevillana, Trini Ramos, como modelo de esa escultura. Cfr. Martín Moreno, “Trini Ramos”, blog Desde mi barrio.


Luisa ‘La Pompi’, una cantaora imprescindible (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En los años veinte, además de sentar cátedra de salero en los más refinados eventos, Luisa la Pompi sigue actuando en distintos locales sevillanos. En 1925 comparte cartel en el Salón Olimpia (1), de la Calle Tarifa, con la gran Juana la Macarrona, entre otros artistas:

“… tocador: Antonio Moreno, que hace hablar la guitarra; bailador, Paco Senra […].
De ellas figuran La Rubia, la Concha, la Pompi, la Gonzalito, y la reina del flamenco, la que no tiene igual: la gran Macarrona” (El Liberal de Sevilla, 23-9-1925) (2).

La Macarrona en su madurez

La Macarrona en su madurez, cuadro de Alfonso Grosso

Unos meses más tarde, Luisa Ramos, Manuel Centeno y Currito el de la Jeroma amenizan una multitudinaria fiesta de Nochevieja que se celebra en el Club Gallito:

“… Manuel Centeno, la Pompi y Currito el de la Jeroma armonizaron deliciosamente las bocas, poniendo el flamenco al rojo y saliendo por todos los tonos con el aplauso general de los asistentes, que dicho sea de paso llegaban a tal número, que el local era completamente insuficiente” (La Unión, 1-1-1926).

En Eritaña

Durante la temporada de verano de 1926, la jerezana forma parte del cuadro flamenco de la Venta de Eritaña, junto a su hermano El Gloria, y las bailaoras Carmelita Borbolla y Lola la Guapa, entre otros artistas:

“… Tocador de guitarra, José Rodríguez; cantadora, La Pompi; bailadoras: Lola Sánchez, Ramírez, Angelita, Carmelita Borbolla, La Sevillana, La Piruli y Lola la Guapa. Para que no falte nada, 15 guapísimas señoritas. Amenizará los bailes la orquestina Triano” (El Liberal de Sevilla, 22-8-1926).

Venta de Eritaña

Venta de Eritaña

Una carta publicada en El Liberal de Sevilla recomienda encarecidamente no perderse el espectáculo:

“‘Querido Paco: Te espero esta noche a las diez en Eritaña, para que pases la noche más a gusto de tu vida.

Aquí tienes a la gran orquestina Triano […]. Si te agrada el flamenco, aquí tienes un cuadro con la Pompi a la cabeza. ¡Cañí puro!

Canta todas las noches bulerías el Niño de Gloria, acompañado a la guitarra por Pepito Rodríguez, que toca lo suyo…” (El Liberal de Sevilla, ca. 16-9-1926).

Con la llegada del nuevo año, la jerezana se incorpora al recién inaugurado café cantante El Tronío, en la Calle Sierpes, junto a la bailaora La Roteña o el guitarrista Baldomero Ojeda, entre otros artistas:

“… Cuadro flamenco, en el que actuaba ‘La Pompi’ y ‘La Roteña’, y los bailaores José Romero y Baldomero Tumba, y como tocadores de guitarra actuaban Antonio Moreno y Baldomero Ojeda.

El elenco artístico lo componían Conchita Iris, Carmen Aldana, Conchita Granero, el cantaor Luis Salido, Aurora Sáiz, Rosita Corinto y la estrella Carmen de Granada…” (El Noticiero Sevillano, 9-1-1927).

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Cuadro flamenco del festival a beneficio de Currito el de la Jeroma (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928)

Un evento solidario

Del mismo modo que, unos años atrás, en un momento de necesidad, ella misma recibiera el apoyo de sus compañeros, en el verano de 1928, Luisa Ramos es una de las artistas que colaboran en el festival celebrado en el Cine Tarifa de Triana a beneficio el guitarrista Currito el de la Jeroma, que se encuentra gravemente enfermo:

“… Primera parte.- Gran cuadro flamenco, en el que toman parte las clásicas bailadoras Josefa Loreto, Hermanas Piruli, Pepa Molina, Carmelita Borbolla, La Malena y La Macarrona; cantaoras: hermanas Pompi y La Moreno. Tocadores de guitarra: Baldomero Ojeda, Manuel Moreno, José Rodríguez, Miguel Marchena, Antonio el de Sanlúcar, Alfonso Alfaro, Aurelio Gómez y Niño de Ricardo.

Segunda parte.- Presentación de los afamados cantadores de flamenco Niño Linares, Fernando de Linares, Miguel el de los Talleres, Cojo de la Macarena, Fernando el Herrero, Juan Luque, Manuel El Pena, José Torres Pinto, Paco Mazaco, Niño Gloria…” (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Sólo unos días más tarde, Luisa viaja a Jerez para intervenir como profesional en un concurso de cante y baile flamenco que se celebra en la Plaza de Toros. Allí coincide con Pepe Torres, Antoñirri o El Pili, entre otros artistas (El Noticiero Sevillano, 11-8-1928).

Kusaal Central

En 1929 se inaugura en Sevilla la Exposición Iberoamericana, un acontecimiento extraordinario que atrae a turistas y personalidades de todo el mundo. Por este motivo, el Kursaal Central -uno de los locales de variedades más en boga del momento, sito en la Calle Sierpes-, refuerza su elenco de artistas.

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

Cuadro del Kursaal Central de Sevilla, años veinte

A los habituales -La Macarrona, Rita y Rosario Ortega, Juana Junquera, María la Roteña, Concha la Roteña, La Quica, Antonio Ramírez o Javier Molina- se suman ahora Luisa y Manuela Ramos (Las Pompis), Pastora la Posaera, La Malena, La Rubia de Jerez, La Camisona, La Nona, Juanito Mojama, Diego Antúnez, Estampío, El Cojo de Málaga, Rafael Ortega o Ramón Montoya (3), entre otras figuras del cante, el baile y el toque.

Artista con duende

La Pompi es una de esas artistas que dan al cante un sabor especial, y que, por su autenticidad, son capaces de ‘colmar el gusto’ de los aficionados más exigentes. La crítica tampoco permanece indiferente ante esa gitana del Barrio de Santiago, que no pierde ni un ápice de su brillo ante figuras de la talla de Manuel Torres o Juana la Macarrona.

De hecho, en ese mismo año, varios diarios reproducen un artículo titulado “Impresiones de Sevilla”, que describe una actuación de Luisa Ramos en la Venta de Antequera. La jerezana comparte escenario con su hermana Manuela y con los dos colosos mencionados:

“IMPRESIONES DE SEVILLA
Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los “flamencos” sentados en fila. “La Macarrona”, las hermanas “Pompi”, Manolo Torres y un guitarrista. […]

‘Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…’

Manuel Torres

Manuel Torres

Es la ‘Pompi’ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

‘Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?’

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de amargura.

‘Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo.
Pues adoro en tu persona
como aquel que adora a Dios’ […]” (La Época, 4-5-1929).

La aventura catalana

En el otoño de 1929, Luisa La Pompi es contratada para trabajar varios meses en Barcelona, en locales como Viña P. o Villa Rosa, ambos de Julia Borrull. En ellos comparte cartel con artistas como Rafaela la Tanguera, Regla Ortega ‘La Pato’, Juana la Macarrona, Faíco Chico o Paco Aguilera. En esa aventura la acompaña su hija, la bailaora Tomasa la Pompi.

En la entrevista concedida en 1950 a La Voz del Sur (4), la jerezana rememora aquellos meses:

“- También trabajé en Barcelona – continúa – en ‘La Viña P.’ y en ‘Villa Rosa’. Y en toa España, con un cuadro flamenco que dirigía el padre del actual Caracol; y con mi hermano ‘El Gloria’.
– ¿Bailaba usted también?
– No. Cantar na más. Cantar flamenco, to flamenco.
– ¿Con preferencias?
– Seguiriyas, soleares, bulerías…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Julia Borrull (Diario de Córdoba, 26-6-1916)

Durante su estancia en Villa Rosa y Viña P., Luisa Ramos Antúnez también se presenta, junto con sus compañeros de cuadro, en locales como el Principal Palace o el Teatro Nuevo de Barcelona:

“[Principal Palace]
… GRAN CUADRO FLAMENCO de la VIÑA P., cedido galantemente por su propietaria JULIA BORRULL, dirigido por el gran tocador FRANCISCO AGUILERA en el que figuran las BAILAORAS TOMASA LA POMPI, TERESA LA EXTREMEÑA, DOLORES SÁNCHEZ, ENCARNACIÓN GONZÁLEZ, RAFAELA LA TANGUERA, sin rival en su género, JUANA LA MACARRONA, única en el baile por alegrías, MACARENO, gran bailaor, LA POMPI, eminente cantaora, FRANCISCO AGUILERA, colosal tocador” (La Vanguardia, 24-9-1929).

“[Teatro Nuevo]
… El notabilísimo cuadro flamenco de VILLA-ROSA formado por las portentosas ‘BAILAORAS’ La Pato, La Micaela, La Sevillana, Mareguí, Manuela ‘La Piruli’ y Luisa ‘La Pompi mayor’.
‘BAILAORES’ Manolito Larrosa y El ‘Viruta’
‘TOCAORES’ de GUITARRA Pepito Hurtado, Faico chico y Vicente ‘El loro’ y los fenónemos del CANTE JONDO NIÑO DE LINARES Y NIÑO DE LUCENA” (El Diluvio, 20-12-1929).


NOTAS:
(1) En esa misma sala se celebra en 1927 un concurso de cante jondo, en el que la jerezana actúa como jurado:

“… De jurados para adjudicar la copa actuaron los profesionales Rafael Cañete, Enrique Sancho, ‘Cojo de la Macarena’, José Pérez, el Pena (hijo) y la ‘Pompi’” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1926).

(2) Todas las noticias extraídas de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(3) Según J. Blas Vega, en su libro Los cafés cantantes de Sevilla, Editorial Cinterco, 1987.

(4) Entrevista publicada por Javier Osuna en su extraordinario blog Los fardos de Pericón.

 


La Quica, maestría y temperamento (I)

“Esta mujer, de rostro moreno y esbelta figura, viste con irreprochable propiedad el traje de flamenca, dando la sensación de pertenecer a la más depurada raza cañí, aunque no es gitana.

Sin duda alguna es la bailadora de más temperamento que se conoce hoy y de las que mejor saben llevar las batas de cola y el pañolillo de Manila” (1).

Así describe Fernando el de Triana a Francisca González Martínez, bailaora sevillana nacida en 1905 y conocida artísticamente como “La Quica”. En su ciudad natal, esta artista se inicia en el mundo de la danza en la academia del maestro Otero y debuta junto a Antonio de Triana en el Salón Imperial (2).

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

Más tarde se une, tanto en la vida como en el arte, a Francisco León, Frasquillo, con quien abre una academia de baile en el Corral del Cristo, en la sevillana calle Pedro Miguel. La pareja también actúa en distintos escenarios, como el del antiguo Salón Olimpia, en la calle Amor de Dios (3).

De gira por España junto a Frasquillo

A finales de la década de los veinte, La Quica y Frasquillo emprenden una gira por España junto a una compañía de ópera flamenca en la que figuran algunos de los mayores artistas del momento, y de todos los tiempos, tales como Antonio Chacón, la Niña de los Peines o Manuel Vallejo.

Durante el verano de 1928, el grupo se presenta en ciudades como Valencia, Córdoba, Cádiz o Badajoz. En El Noticiero Gaditano podemos leer los nombres que componen el elenco:

“Anoche se celebró en el Parque Genovés un grandioso concierto de cante flamenco.

El programa estaba confeccionado con los mejores elementos flamencos que existen en España.

Los artistas que tomaron parte fueron don Antonio Chacón, ‘pontífice del cante jondo’, Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero, Guerrita, Chato de las Ventas, Bernardo el de los Lobitos, y el Niño de Sevilla.

Los tocadores de guitarra eran Ramón Montoya, Luis Yance, Manuel Martell y Manuel Bonet.

Figuró un numeroso cuadro de zambra gitana compuesto por Carmen Vargas, Juan Sánchez (Estampío), Frasquito, Rovira, El Tobalo, La Quica, Carmelita Borbolla, Los seis gitanos de la Cava de Triana, Lolita Almería, Manolita la Macarena y La Gabrielita.

Se interpretaron soleares, fandangos, seguidillas, tangos, malagueñas.

Lograron distinguirse la Niñas (sic) de los Peines, Cepero, Guerrita, Montoya y Estampío que fueron ovacionados en sus ‘artes’.

Los demás fueron igualmente aplaudidos” (6-8-1928).

El cantaor Antonio Chacón

El cantaor Antonio Chacón

En los años siguientes, La Quica participa en distintos cuadros flamencos encabezados por Frasquillo. Así, por ejemplo, en julio de 1931 se presenta en la plaza de toros de ValenciaEl alma de Andalucía”, un

espectáculo compuesto por varias escenas, entre ellas una de sevillanas, dirigida por el maestro Frasquillo y en la que toman parte las siguientes bailaoras:

“Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela la Periget, Lola la Periget Chica, Teresa La Serrana, María la Granadina, Antoñita La Cartujana, María la Faraona, Antonia la Faneta y Paca González, La Quica” (La Correspondencia de Valencia, 14-7-1931).

En el cartel también destacan artistas como los cantaores Guerrita o La Minerita, y una zambra gitana del Sacromonte dirigida por Angustias la Emperadora y las hermanas Gazpacha.

De Sevilla a Madrid, con parada en Córdoba

En 1933, la familia formada por La Quica y Frasquillo se traslada a Madrid, con el fin de impulsar la carrera artística de su hija Mercedes, que, a sus once años de edad, comienza a despuntar como una gran bailaora en potencia.

En junio de 1934, el cuadro familiar actúa en Córdoba al menos en dos ocasiones. Les acompaña a la guitarra Antonio Álvarez:

“Sobre un tablado, al aire libre, aparece un cuadro flamenco con la prosopopeya de ritual; allí están La Quica, su niña La Quica hija, Frasquillo y el concertista mago de la guitarra Antonio Álvarez. Comienza a oírse el rasgueo de aires gitanos, se hace un silencio devoto en la concurrencia y La Quica, que baila maravillosamente, y Frasquillo, que es un maestrazo del género, bordan farrucas, alegrías y bulerías gitanas entre palmas, jaleos y olés que marcan el ritmo.

Después Mercedita, la pequeña flamenquilla, se levanta, se estira, avanza, alza los brazos como Pastora, se retuerce y baila como una miniatura de ‘La Macarrona’ o de ‘La Malena’, insuperablemente” (El Sur, 23-6-1934).

Mercedes León, hija de La Quica

Mercedes León, hija de La Quica

“Anoche, en el Kiosco ‘Duque de Rivas’, tuvo lugar un espectáculo muy ambientado y típico cordobés.

En primer lugar, Merceditas León, hizo una gran exhibición de su arte, arte puro castizo andaluz.

La Quica bailó como nunca: hizo a ‘grosso modo’ unas interpretaciones magníficas del baile cañí, que saturó el ambiente perfumado de los jardines de La Victoria de colorido.

Mientras tanto, Antonio Álvarez rasgueaba su guitarra, agarena, haciendo sonar primorosamente sus cuerdas en preciosa melodía: se dejaba oír un fandanguillo, una malagueña, un dulce suspiro andaluz; mientras Frasquillo zapateaba en el tablado con rabia, con fuerza tal y brío tan certero que, a pesar que creíamos iba a resultar pesado, al contrario, daba matices a la melodía que Álvarez interpretaba” (La Voz, 3-7-1934).

Nueva compañía y academia de bailes

En diciembre de ese mismo año, La Quica, Frasquillo y su hija Mercedes visitan la redacción del Heraldo de Madrid, donde ofrecen una pequeña actuación. Además, el maestro expone los motivos que les han llevado a instalarse en la capital de España y presenta a los integrantes de su nueva compañía:

“Ahora hacía tiempo que [Frasquillo] vivía retirado voluntariamente en su casa de Sevilla, bailando sólo ‘para los amigos’ cuando sentía ganas de un ratito de juerga.

Pero he aquí que el flamenco se da un día cuenta exacta de que su hija Merceditas es, a los once años, toda una magnífica bailarina en capullo. La chiquilla siente la vocación irresistible del baile andaluz. Y el padre […] vuelve por ella a la lucha. Hay que hacerle un nombre a Mercedes León, porque ‘la niña lo merese’. Y viene a Madrid con ella, y con su mujer, ‘bailaora’ también, y de las buenas: Francisca González, ‘la Quica’, y Rafael Cruz, un mocito ‘bailaor’ discípulo suyo, que armará también el alboroto cualquier día. Les acompañan en la jira (sic) y en los tablaos el buen ‘cantaor’ ‘Bernardo el de los Lobitos’ y un ‘tocaor’ que sabe lo que hay que saber en lo de tocar la ‘sonanta’: Manuel Bonet” (Heraldo de Madrid, 5-12-1934).

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

La Quica, Mercedes León y Frasquillo en su visita al Heraldo de Madrid (5-12-1934)

Poco después, la pareja abre una nueva academia de baile en el número 5 de la plaza General Vara del Rey, en pleno Rastro madrileño, donde continúan con la labor docente que ya venían desarrollando en Sevilla. Al mismo tiempo, el cuadro flamenco dirigido por Frasquillo, del que forman parte tanto La Quica como su hija Mercedes, se anuncia con frecuencia en distintos locales, sobre todo de la capital.

Así, en los primeros meses de 1935 encontramos al grupo en el Circo Price, en la sala Casablanca o en el Teatro Martín; y en el mes de junio participan en la fiesta-homenaje a Fernando el de Triana, organizada por La Argentina en el Teatro Español. La Quica, Frasquillo y su hija figuran entre los artistas más destacados de la noche:

“Si grandes fueron las ovaciones que se prodigaron a Pericet y su cuadro […], no fueron menos cálidas y entusiásticas las que se tributaron […] al estupendo cuadro de baile flamenco del famoso maestro Francisco León ‘Frasquillo’. Tanto éste como su mujer, ‘La Quica’, y su hija Merceditas León […], Rafael Cruz, y el célebre ‘bailaor’ antiguo ‘El Estampío’, monopolizaron, puede decirse, los mejores y más reiterados aplausos de la noche” (Heraldo de Madrid, 24-6-1935).


NOTAS:
(1) RODRÍGUEZ GÓMEZ, Fernando (el de Triana), Arte y artistas flamencos, Sevilla, 1935.
(2) Datos proporcionados por José Luis Navarro García en su obra Historia del baile flamenco, Vol. 2, Sevilla, Signatura, 2009.
(3) Datos aportados por el bailaor Enrique el Cojo, en una entrevista publicada por el diario ABC de Sevilla, el 21-4-1981.


La Pompi, una cantaora imprescindible en los mejores eventos

Luisa Ramos Antúnez, conocida artísticamente como “La Pompi”, nació en Jerez de la Frontera en 1883, en la calle Nueva del flamenquísimo barrio de Santiago. Tanto ella como su hermano Rafael, “el Niño Gloria”, y su hermana Manuela “la Sorda” tenían buenas cualidades para el cante. Juntos trabajaron en un cortijo de Jerez, del que su padre era capataz, hasta que decidieron hacer carrera como profesionales en el mundo del flamenco. Esto sucedió, en el caso de la Pompi, recién estrenado el siglo XX, tal y como ella misma relata en una entrevista concedida a La Voz del Sur en 1950:

“… empecé a cantar a los dieciocho. […] En Jerez; en mi tierra. Fue en “La Primera”, un café cantante que estaba frente a la Plaza. Allí actuaban Manuel Torres, el Niño Medina, Carmelita Borbolla, Mariquita la Roteña… […] Luego a Sevilla. A “La Bombilla”. Con Chacón, Manuel Escacena, Pastora Pavón, La Niña de los Peines… Después a La Barqueta”.

La Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño GloriaLa Pompi junto a sus hermanos, La Sorda y el Niño Gloria

Los comienzos de Luisa Ramos Antúnez en el mundo artístico no pudieron ser más prometedores, a juzgar por las grandes figuras de las que se rodeó, tanto en Jerez como en Sevilla. En octubre de 1913, Eco artístico anuncia la actuación en el “Salón Primera de Jerez” de un “imprescindible cuadro flamenco”, con “Antoñita la Coquinera, popular y simpática bailadora, en unión de las cantadoras por ‘lo jondo’ La Pompi y Sebastianita”, que “son aplaudidas a diario” (15-10-1913) por el público asistente.

De Jerez a Sevilla

A la capital andaluza se traslada la artista junto a sus hermanos; y, tras su paso por los cafés “La Bombilla” y “La Barqueta”, entra a formar parte del elenco del Kursaal y, más tarde, del Kursaal-Internacional, donde comparte cartel con artistas como la Posaera, la Camisona, la Nona o La Rubia de Jerez.

En 1919, La Pompi, La Sorda y el Niño Gloria se presentan en el Salón Variedades de Sevilla, en un homenaje al cantaor Antonio Silva “El Portugués”, en el que también intervienen el Cojo de Málaga, José Cepero, Fernando el Herrero y Manuel Vallejo, entre otros artistas.

Dos años más tarde, siempre en la capital hispalense, Eco artístico sitúa a Luisa Ramos Antúnez en el Ideal Concert:

“Sevilla. Ideal Concert.- Actúa un cuadro flamenco bajo la dirección de Manuel Ortega ‘Caracol’ en el que el figuran Rita y Rosario Ortega ‘La Farrié’, Carlota Ortega, Manuela Moreno ‘La Piruli‘, Emilia Juana Vargas y Antonia Ramírez; las cantadoras de flamenco La Pompi y La Moreno, y los tocadores de guitarra Baldomero Ojeda y Juan el de Alonso; las bailarinas La Clavellina, Anita Blanco, Matilde Sánchez, Lolita Sánchez, Gloria de Castro y Salud Miranda; las cancionistas y bailarinas La Moderna Sevillanita y Socorrito Benabat, la cancionista Blanca de Valencia y el cantador de flamenco José López Cepero” (30-11-1921).

En marzo de 1923, La Voz menciona a Manuel Centeno como el mejor cantaor de saetas del momento, y cita también a otros artistas que “alternan” con él, como Cepero, Vallejo o la Pompi. De hecho, aunque fue una cantaora muy completa, Luisa Ramos Antúnez destacó especialmente en las saetas y en las bulerías.

En la entrevista antes mencionada, la artista también se refiere a su actividad como saetera, en La Campana de Sevilla y posteriormente en Jerez:

1.500 pesetas por noche. Hay que cantarle a toas las cofradías que pasen, sean diez o doce. El año pasao canté aquí en El Lebrero y en la entrá de la Yedra. Y en esta calle al Santo Entierro de recogida. El Marqués de Domecq, que estaba escuchando, dijo: – ‘Ésa, ésa es la que sabe cantar’. – Y es que yo vocalizo muy bien” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

Como cantaora de bulerías, según José Blas Vega, a la Pompi se le atribuye, junto a artistas como El Gloria, Juanito Mojama o Pastora Pavón, el haber perfeccionado y elevado a la categoría de obra de arte las bulerías de Jerez. Otros palos en los que destacó fueron las soleares, soleares por bulerías, fandangos, seguiriyas y villancicos flamencos.

En marzo de 1925, la cantaora actúa en un almuerzo celebrado en la Venta Eritaña de Sevilla en honor de los hermanos Álvarez Quintero. En el evento intervienen, además de la Pompi, los cantaores Manuel Torre y el Colorao, así como los guitarristas Moreno y Niño de Huelva.

La Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez QuinteroLa Pompi junto a otros artistas participantes en el homenaje a los Álvarez Quintero

Un mes más tarde, Luisa Ramos Antúnez figura en el elenco de artistas contratados para actuar en una fiesta andaluza organizada por los Duques de Alba en el sevillano Palacio de las Dueñas, con el fin de agasajar a los Reyes de España.

“En el fondo del salón, un tablado para los artistas flamencos. De éstos, lo mejor del género, lo más clásico, lo más cañí. La ‘Niña de los Peines‘, insuperable en su estilo; Chacón, el maestro; Montoya, el guitarrista; la ‘Macarrona‘, la bailadora; el gitanillo ‘Niño de Huelva‘; el ‘Niño de Marchena‘, la ‘Pompi‘… La espuma de la flamenquería, en fin. […]

Fiesta interesante, clásica, que se dilata hasta la madrugada con arreglo al protocolo de estas fiestas. Rondas de cañas de olorosa manzanilla, a la que hacen los honores las aristocráticas inglesas. Palmas tocadas por manos ilustres. Soleares, fandanguillos, polos, tangos, malagueñas. Suspiros de guitarra, tocada por el mejor tocador del mundo…” (La Época, 24-4-1925).

Según relata años más tarde la propia artista, ésta no es la única ocasión en que tiene el privilegio de actuar ante la realeza:

“… en el Palacio de Dueñas de Sevilla, […] allí sí que he actuado yo veces. Delante del Rey, de Don Miguel Primo de Rivera, de los Duques de Alba, la de Santoña… Al Rey le gustaba mucho el flamenco. Un día me llevé un susto que me duró el tembló tres días. Figúrese que estaba yo sentá, esperando que me llamaran pa actuá, y el Rey desde una butaca me señala […] Bueno, pos me acompañó con la guitarra ‘El Huelva‘, y yo canté una copla que decía:

Era mi queré más grande
que la voluntá de Dios,
porque Dios no te perdona
lo que te perdono yo

– ¡Repite eso!- me dijo el Rey, y yo lo repetí, y al terminar vuelve a decirme: – ¡Repite eso!- Osú, yo estaba asustaíta perdía. ¡Dios mío! ¿qué querrá desí esta letra que estoy cantando? Y a las tres veses me levanté y me salí por una galería que había y entonces, el Conde de los Andes, que estaba por allí, me dijo: – No te asustes, Pompi, es que al Rey le ha gustao la copla. Bueno, po aquella noche canté otra ve, y me dice el Rey: – ¡Qué simpática eres, mujé!
– ¡Ea, po más simpático es usted!- le dije yo, y el Rey se levantó y me dio la mano, y nos dieron una ovación” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

La Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillanoLa Pompi (cuarta por la derecha) en un café cantante sevillano

Pocos días después, la cantaora vuelve a codearse con lo más granado de la sociedad sevillana, en la fiesta organizada por el torero Ignacio Sánchez Mejías en su cortijo de Pino Montano:

“… luego de la fiesta taurina, cada rincón del jardín luce su fiesta. En el estanque de los pitiporos bailan las discípulas de Realitos. En el patio de los rosales, un jazz-band toca aires de cabaret. En la glorieta llamada de las Confidencias, las Pompis y Marchena le dicen cosas flamencas a la guitarra del Niño de Huelva. Y Pérez de Guzmán, el que ha enseñado a cantar fandanguillos a los cantaores, dice sus quejas a la noche, y las dice con tal brío, que llegan hasta la aurora” (ABC, 6-5-1925).

En mayo de 1927, la Pompi vuelve a ser invitada al Palacio de Dueñas, para actuar en una nueva fiesta organizada por los Duques de Alba en honor de los Reyes de España y del heredero de la corona británica. Como siempre, el cuadro flamenco lo componen artistas de primer nivel:

“… en un tablao Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el veterano cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis. También tomó parte otra joven cantaora, ‘la Niña del Patrocinio‘ […]” (La Voz, 2-5-1927).

Madrid y Barcelona

Tal era el éxito de Luisa Ramos Antúnez, que, como suele suceder con los mejores artistas flamencos, fue requerida para actuar en Madrid y Barcelona. En la citada entrevista, la cantaora también evoca su etapa en la capital de España: “Tengo mala memoria, pero sin veses que he cantao yo en Madrid, en la Casa de Campo, con el Rey, con el Duque de Medinaceli, con Antonio Chacón, con Montoya, la Niña de los Peines…” (La Voz del Sur, 23-7-1950).

En 1929, el diario La Vanguardia sitúa a la cantaora en la ciudad condal, en el Principal Palace y, posteriormente, en el Teatro Nuevo. En ambos locales actúa el cuadro flamenco del café Villa Rosa, del que forman parte, entre otros, los siguientes artistas: el guitarrista Francisco Aguilera; los bailaores Juana la Macarrona, Tomasa la Pompi, Teresa la Extremeña, Rafaela la Tanguera, Faíco y el Macareno; el cantaor Niño de Linares y “la Pompi, eminente cantaora” (La Vanguardia, 24-9-1929).

En 1930, Luisa Ramos Antúnez, junto a Pastora Imperio y la Macarrona, toma parte en el espectáculo “Una fiesta gitana en Sevilla”, que se anuncia en el Circo Barcelonés y, unas semanas más tarde, en el valenciano Teatro Apolo.

Ese mismo año, la Pompi también está presente en la fiesta celebrada por Juan Pedro Domecq en su finca “El Majuelo” de Jerez, con motivo del segundo cententenario de sus bodegas. Años más tarde, el diario ABC ofrece algunos datos sobre el evento, en un reportaje sobre el guitarrista Javier Molina:

“Fue una fiesta flamenca de la que se habló durante mucho tiempo. De Madrid acudieron para actuar Isabelita de Jerez, su marido Pepe Durán, ‘El Tordo‘, su hija, la hoy famosa bailaora Rosa Durán y el guitarrista Perico el del Lunar; de Cádiz fueron el tocaor Capinetti y Aurelio Sellés, uno de los grandes patriarcas del cante, que aún vive, y de Jerez actuaron, entre otros, Luisita Requejo, La Pompi, el Niño Gloria… A las cuatro de la mañana se incorporó el genial Manuel Torre” (24-5-1968).

La cantaora Luisa Ramos Antúnez, La PompiLa cantaora Luisa Ramos Antúnez, La Pompi

A partir de este momento, pocas referencias más encontramos en prensa sobre Luisa Ramos Antúnez, que fallece en 1958. Sin embargo, años después de su desaparición, aún continúa siendo un referente para muchos cantaores y cantaoras, que evocan su recuerdo en los cafés cantantes sevillanos, en las tabernas de la Alameda de Hércules o cantando saetas en La Campana. Así, por ejemplo, en una entrevista concedida al diario ABC en 1981, el cantaor Chocolate confiesa lo siguiente: “De los artistas antiguos al que más recuerdo es al Niño Gloria y a la Moreno, y a su hermana la Pompi”.

El prodigio de su cante aún es posible disfrutarlo, gracias a las grabaciones que dejó -sobre todo, saetas y bulerías-. De su modo de interpretarlo podemos hacernos una idea leyendo la siguiente semblanza, publicada en 1929 por el diario La Época:

“Claveles, manzanilla, preludios de guitarra. Un espejo amplio refleja, casi íntegra, la estancia. Y fuera, entre las palmeras gigantescas, una luna llena y plateada, alumbrando la noche sevillana. Los ‘flamencos’ sentados en fila. ‘La Macarrona‘, las hermanas ‘Pompi‘, Manolo Torres y un guitarrista. Estamos en la Venta de Antequera. […]

Cuando me acuesto en mi cama
Yo me despierto llorando…

Es la ‘Pompi‘ que ha empezado a cantar. Tiene la voz velada todavía por el cansancio de la juerga anterior, que se prolongó hasta el amanecer:

Y tan sólo me pregunto:
¿Por qué yo te quiero tanto
dándome tantos disgustos?

Al cantar cierra los ojos, contrayendo el rostro con un gesto, no estético, pero muy humano, de abatimiento, de abatimiento, de amargura.

Lo que has hecho tú conmigo
No me lo merezco yo
Pues adoro a tu persona
como aquel que adora a Dios”