Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (y III)

En 1929 la prensa nos vuelve a ofrecer noticias sobre la Consuelo Ródenas, que seguía anunciándose en los carteles junto a los artistas de mayor prestigio en el género jondo. En el mes de marzo actuó durante una semana en el madrileño Teatro de Price, integrada en una compañía de ópera flamenca que llevaba como primeras figuras a la Niña de los Peines y Ramón Montoya.

Pastora Pavón, la Niña de los Peines

Pastora Pavón, la Niña de los Peines.

El Niño de Marchena, Chaconcito, Guerrita, Pena hijo, Emilio ‘el Faro’, El Pescadero, Villarrubia, el Gran Luquitas, el Catalán, el Niño Almendro, la Niña de Écija y la Trianita completaban el elenco de cantaores; y Luis Yance, Serapio Gutiérrez, Marcelo Molina y Julio Álamo, el de tocaores. En una de las funciones se entregó a Pepe Marchena la medalla de oro en memoria de don Antonio Chacón (Heraldo de Madrid, 11-3-1929).

De allí pasó al Cine Latina para ofrecer dos conciertos flamencos junto al Niño de Jerez, Ángel Penalva, el Niño de Hierro, Diego Moreno ‘Personita’, el Chato de las Ventas, Chaconcito y ‘Pena’ hijo, con el toque de Marcelo Molina, Luis Maravillas y Manolo de Badajoz (ABC, 17-3-1929). En abril debutó en la sala Ba-Ta-Clan de Barcelona, que la anunció como “la renombrada y colosal cantaora de flamenco La Trianita, diva del cante flamenco, […] acompañada a la guitarra por el notable y aplaudido profesor Serapio Gutiérrez” (El Diluvio, 21-4-1929).

En el otoño de 1929 actuó durante un mes en el Edén Concert de Valencia, que ofrecía un programa compuesto por treinta artistas de variedades, tres “vice-estrellas” y dos estrellas: la bailaora Pilar Molina y “la insustituible emperadora del género andaluz y flamenco Trianita, acompañada por el mago de la guitarra señor Gutiérrez” (El Pueblo, 30-10-1929). La gacetillas se refirieron a ella como la “insustituible creadora de su arte flamenco” (El Pueblo, 3-11-1929), “la mejor cantadora de flamenco vista en Valencia” (El Pueblo, 7-11-1929), “la deseada S. M. la Trianita, reina del cante flamenco” (El Pueblo, 11-12-1929) o la “única rival de la Niña de los Peines” (El Pueblo, 20-12-1929).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

También en esa época, La Voz de su Amo anunció la “adquisición valiosísima de dos nuevos nombres”, Consuelo Ródenas y Manuel Vallejo, y su incorporación al grupo de “sus exclusivos […] con los más grandes artistas del ‘cante’ andaluz” (Heraldo de Madrid, 16-12-1929). El Niño de Marchena, el Niño del Museo, Angelillo, Cepero y Pena hijo ya se encontraban en esa selecta nómina de cantaores, que impresionaban sus placas de pizarra con el acompañamiento musical de Ramón Montoya. En su catálogo del mes de enero de 1930, la casa discográfica definía a la Trianita con estas palabras:

“… cantadora inimitable y genial intérprete del arte flamenco.

La voz extensa y vibrante de esta artista modula con las inflexiones más expresivas el típico estilo del ‘cantegitano. Entre los aficionados a él son famosas las ‘tarantas’, ‘peteneras’, ‘fandangos’ y ‘granadinas’ que ‘La Trianita’ dice de modo inimitable” (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Entre los años 1929 y 1930, Consuelo Ródenas grabó trece discos bifaciales que contenían un total de veintiséis cantes, según los datos que aporta Pedro Moral en su canal Flamendro. En la selección de estilos, muy del gusto de la época en que reinaba la ópera flamenca, predominan claramente los fandangos (siete cantes). También hay malagueñas (dos), tarantas (dos), granaínas (uno), medias granaínas (dos), verdiales (uno), peteneras (dos), caracoles (uno), soleares (uno), seguiriyas (uno) y saetas (cuatro), además de dos cuplés.

¡Córdoba, la sultana!

Tras el clamoroso éxito del espectáculo La copla andaluza, que alcanzó el medio millar de representaciones en el Teatro Pavón de Madrid, proliferaron los estrenos de obras en las que un argumento sencillo servía de excusa para el lucimiento de un grupo de cantaores flamencos.

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

En esa línea, en marzo de 1930 se estrenó en el mismo coliseo ¡Córdoba, la sultana!, un “poema andaluz en tres actos, original de Salvador Mauri y Antonio Prada” (La Libertad, 25-3-1930) que fue llevado a escena por la compañía teatral de Carlos Martín Baena. Durante los quince días que permaneció en cartel fueron pasando por su elenco figuras como el Niño del Museo, el Sevillanito, el Niño de Almadén, la Niña de Chiclana, el Niño Gloria y hasta la mismísima Niña de los Peines.

En el mes de mayo la obra se llevó a la Plaza de Toros de Badajoz con un cuadro flamenco renovado, en el que destacaba la presencia de los cantaores Diego Moreno ‘el Personita’, Consuelo Ródenas ‘La Trianita’, “la intérprete del ‘Alma Andaluza’”, el Niño de la Puerta del Ángel y Manuel Parrondo ‘Macareno’, con la sonanta del Niño Sabicas (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Aunque estaba previsto dar una única representación, el gran éxito obtenido obligó a ofrecer una segunda. “Los artistas muy bien acoplados. La parte musical y cantable [rayó] a extraordinaria altura” (Correo Extremeño, 17-5-1930). Unos días más tarde, la agrupación se presentó en Teatro La Torre de Alburquerque (Badajoz).

Durante el verano de 1930, La Trianita regresó al Edén Concert de Valencia, que seguía ofreciendo un nutrido programa de variedades, y después se presentó en el Teatro Principal de Almansa (Albacete), compartiendo cartel con los cantaores Juan Valencia ‘El Tafacto’, Paco ‘El Forneret’ y Personita, y con el guitarrista Antonio Vargas. “Los dos primeros cumplieron nada más que regularmente con su cometido, pero en cambio la actuación de ‘La Trianita’ y ‘Personita’ dejó altamente satisfecha a la afición, la cual les prodigó delirantes ovaciones” (El Defensor de Albacete, 31-7-1930).

Manuel Vallejo

Con Diego Moreno ‘Personita’ volvió a coincidir en febrero de 1931, cuando actuaron juntos en el Café de la Concha de Gijón, acompañados a la sonanta por Jorge López, ‘Petaca’. Las gacetillas reflejaron el “imponderable éxito de La Trianita, estrella de la canción, portadora del alma andaluza, única competidora de Pastora Imperio” (La Prensa, 1-2-1931), lo cual parece indicar que la cantaora también cultivaba con gusto el género de la canción española.

Nuevos éxitos en Madrid

Durante la primavera y el verano de ese año se pudo ver a Consuelo Ródenas en distintos coliseos de Madrid. En el mes de marzo participó en cuatro espectáculos de ópera flamenca que se ofrecieron en el Cine Pardiñas y en el Metropolitano. Completaban el reparto los cantaores Manuel Vallejo, el Niño de Berlanga, Miguel el de los Talleres, el Niño de Cazalla, El Almendro, Pavón y Personita, y los guitarristas Ramón Montoya, Habichuela y Nogales (La Voz, 25-3-1931).

También intervino en una función de cine y variedades a beneficio de los obreros parados que se celebró en el mes de mayo en el Cinema Chamberí, donde mostró su posicionamiento político cantando fandangos republicanos junto a Personita, con Carlos Verdeal a la bajañí (La Libertad, 24-5-1931).

En junio participó en un festival organizado por la Casa Central de Andalucía en el Teatro Calderón, que consistió en un concierto a cargo de varios cantantes líricos, el estreno un entremés cómico-flamenco escrito por Salvador Roldán y, como broche final, la intervención de la genial cantaora y cancionista Amalia Molina. La Trianita, El Viejo de Córdoba, Paco el de Córdoba, Personita y Rojo de Salamanca fueron los encargados de ilustrar con su cante la mencionada obra, con el toque de Luis López ‘Maravilla’ (La Época, 6-6-1931).

Amalia Molina

Amalia Molina

En los meses de verano actuó como fin de fiesta en el Teatro Pavón con la sonanta de Sabicas (Heraldo de Madrid, 8-7-1931) y se presentó en el Teatro de la Comedia, que ofrecía un programa de variedades en el que no faltaba “su miaja de cante por la inconmensurable artista La Trianita, acompañada de la guitarra del profesor Revuelta” (El Imparcial, 31-7-1931).

Asimismo, intervino en la verbena del Sindicato de Actores que, con el título de Fiesta de la Manzanilla, fue celebrada en la zona de recreos de El Retiro. Entre las muchas atracciones programadas se encontraba un “cuadro andaluz por los eminentes artistas Paco Mazaco, Niño de Almadén, Niño de Quesada, Isabelita la de Jerez y la Trianita. Maestros guitarristas: Manolo el de Badajoz, Niño Pérez y Pepe el de Badajoz” (La Voz, 7-8-1931).

La única referencia que nos brinda la hemeroteca en el año 1932 se refiere a una denuncia interpuesta por Consuelo Ródenas ante la policía por la sustracción de “dos sombreros valorados en 132 pesetas” durante un viaje en el coche de línea que iba desde A Coruña hasta El Ferrol (El Progreso, 20-2-1932).

Por tierras valencianas

Durante los años 1933 y 1934, la prensa sitúa a la Trianita actuando en distintas salas de Valencia. En el mes de enero regresó una vez más, con la categoría de estrella, al Edén Concert y durante su estancia en el mismo, participó en un festival celebrado en el Circo España a beneficio de la colonia de verano para los hijos de los obreros sin trabajo. La acompañó a la sonanta Juanito Fenollosa, ‘Chufa’ (La Correspondencia de Valencia, 24-1-1933).

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

En mayo “la sin par intérprete de canciones andaluzas” (¡Tararí!, 11-5-1933) actuó en el Teatro Apolo junto a un cuadro formado por los cantaores Niño de la Huerta, Niño de Cartagena, Niño de Alcalá, Niño de Cazalla, Niña del Patrocinio y Canario de Madrid, con las guitarras de Antonio Vargas, Victoria de Miguel y Juanito Fenollosa (Las Provincias, 11-5-1933).

El 25 de octubre se celebró en ese mismo coliseo un concurso de cante flamenco para la adjudicación de la Copa Valencia 1933, por la que compitieron los siguientes cantaores: “Niño de la Estrella, Veganito de Jerez, Juanito Carbonell, Niño del Brillante, Niño de los Corrales, Pepe Marchenera, Niño de Levante, Niño de Sevilla, Niño de la Alegría, Canario del Alba, Lorencín de Madrid, Juan Lozano ‘Niño de Cartagena’” (La Correspondencia de Valencia, 25-10-1933). El toque de guitarra corrió a cargo de Miguel Ruiz, Salvador Moreno, Francisco Molina, Ramón Bustamante y Francisco Agustí ‘El Ros‘, y la Trianita actuó fuera de concurso, como cantaora invitada.

En mayo de 1934 intervino en una función a beneficio de la orquesta cubana Lecuona que tuvo lugar en el Teatro Ruzafa, donde compartió cartel con artistas como la bailarina La Yankee o la cancionista Anita Sevilla (Las Provincias, 30-5-1934); y en septiembre debutó en el Edén Concert de Madrid.

La última noticia que nos ofrece la hemeroteca sobre Consuelo Ródenas data del mes de octubre de 1938 y la sitúa actuando en el Cine Hollywood de Madrid, que, tras la película, ofrecía un fin de fiesta con Isabel Berlanga, Paco el Lorquino, Angelita Ramos, Carmen Numantini, Dolores del Río, Carmen Flores y la Trianita (La Libertad, 23-10-1938).

Hasta aquí nos han traído las pesquisas sobre la figura de esta cantaora, a quien, además de sus innegables cualidades artísticas, hay que reconocer el mérito de haber sido capaz de abrirse camino en un mundo copado por los varones.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (II)

El 9 de septiembre de 1926, acompañada a la guitarra por Fidel García, Consuelo Ródenas actuó en el Parque de la Alamedilla de Salamanca, donde fue la encargada de cerrar un cartel compartido con dos cantaores locales, El Rojo y Natalio Fernández. Tanto el hecho de ocupar ese lugar preferente en el programa como la especial atención que le dispensó la prensa dan una idea de su importancia artística. A pesar de su extensión, no me resisto a transcribir la crónica completa, por su riqueza descriptiva. La firma un tal Jam:

Consuelito, la gitana cañí, que canta flamenco en la Alamedilla.

Consuelo, Consuelito Ródenas la Trianita, ha salido un día del Albaicín, de Triana o de la Caleta, y ha descendido una buena noche de estas de verano sobre el coquetón y sencillo escenario de La Alamedilla, atraída sin duda por el montón de flores y la profusión de luces que lo adornan.

Salamanca ha querido ver la estrella que se posa suave junto al kiosco, y ha creado el conflicto mayor de orden público que es dable suponer sobre estas latitudes.

Noche de domingo.

Plaza Mayor de Salamanca en 1910. Foto de Morelló i Nart. Fuente: Salamanca en el ayer.

Plaza Mayor de Salamanca en 1910. Foto de Morelló i Nart. Fuente: Salamanca en el ayer.

Como mariposas, salmantinos y salmantinas, muchachitas bonitas como luceros, giran en compactas filas alrededor de la rotonda donde se halla el escenario. De vez en cuando un afortunado mortal, protegido por los guardias, logra un asiento junto a un velador, y una ovación «cariñosa» por parte de los cientos y cientos de personas que esperan igual ventura.

Sobre el tablado, acompañado por el «tocaor» Fidel García, impone silencio el Rojo.

La guitarra, mimosa, retozona o alborotada, inicia con sus arpegios, y el «cantaor» se arranca por peteneras, tarantas o malagueñas.

Una ovación y Natalio Fernández, inimitable imitador de Cepero, sucede al Rojo, tan popular y tan conocido de todos los salmantinos, mantenedor por estas tan poco flamencas latitudes del fervor por el cante.

Tiene estilo el «cantaor» y el público, que allá lejos se desdibuja en los obscuros cada vez más pronunciados de la carretera, esfuerza el oído para atrapar la última nota.

Retrocede el tocaor al centro del pequeño escenario y a su lado, seria muy seria, como esas vírgenes orientales cuando cumplen sus ritos sagrados, se sienta Consuelo.

Consuelito es la gitana cañí, de remos finos, gesto picaresco y habla andaluza más pronunciada.

Ni un gesto sin embargo, cuando canta. Sólo el pie menudo, calzado en zapatito rojo, golpea nervioso en la tarima siguiendo el ritmo seguro de la guitarra.

Fandanguillos, soleares, caracoles.

Jardines de la Alamedilla, Salamanca. Fuente: Salamanca en el ayer.

Jardines de la Alamedilla, Salamanca. Fuente: Salamanca en el ayer.

A medida que la guitarra desgrana sus notas dolientes, Consuelo engarza sus coplas a las que presta con su voz sentimiento vario. Dolor, alegría, rabia, surgen alrededor de coplas que cantan celos, amores satisfechos, pérdidas irreparables.

Se mancha un cristá, se limpia
y otra ve vuerve a brillá;
cuando una mare se muere
no se la vuerve a ver má.

Consuelito, segura dentro de su nerviosismo de raza, sigue y sigue cantando.

Ahora es el clásico fandanguillo el que presta con su música acariciadora y doliente, motivo para la copla.

¿Cómo quiere que te quiera
si yo no pueo quererte;
déjame que te mardiga
y que te desé la muerte,
ya que Dio no te castiga.

La guitarra vibra, y sus falsetas originales y sus breves interrupciones, pestan extraña armonía, llena de sentimiento, al espectáculo un poco primitivo y extrañamente bravío.

El público aplaude, y otra, vez y otra, «cantaores», «tocaor» y «cantaora», siguen incansables el engranaje armónico de sus músicas.

La última de Consuelo es una saeta.

Capilla del Cristo de los Milagros de Salamanca. Foto de Ansede y Juanes, ca. 1928. Fuente: Salamanca en el ayer.

Capilla del Cristo de los Milagros de Salamanca. Foto de Ansede y Juanes, ca. 1928. Fuente: Salamanca en el ayer.

Cuando terminado el espectáculo, regresa a la ciudad; ante la verja del Cristo de los Milagros, canta la copla más sentida de la noche, mientras en los derribos inmediatos de la Gran Vía el público, estacionado, siente en su pecho algo de la fe inconmovible de la gitana, mitad virtud, mitad fanatismo de raza” (El adelanto, 10-8-1926).

En septiembre de 1926, la Trianita participó en un concierto de cante y baile flamenco que se ofreció en el Monumental Cinema de Madrid, con un reparto de lujo en el que destacaba la presencia del “patriarca del cante ‘jondo’ D. Antonio Chacón y del emperador de la guitarra Ramón Montoya” (ABC, 12-9-1926).

La primera parte consistió en una zambra gitana, en la que la Alfonsina, Goyita Herrero, Gabrielita la del Garrotín y Ramironte bailaron con el cante de la Trianita, el Americano, el Niño de Alcalá y el Niño de Utrera, acompañados a la guitarra por Enrique Mariscal, Manuel Martell y Patena Chico. La segunda parte corrió a cargo de los cantaores Carmen Espinosa ‘la Lavandera’, Emilio ‘el Faro’, Niño de Valdepeñas, Angelillo y don Antonio Chacón, con la sonanta de Ramón Montoya.

La Copa Pavón de 1926

Unos días más tarde comenzaron las sesiones eliminatorias del certamen de cante jondo Copa Pavón 1926, a las que concurrieron artistas, tanto profesionales como aficionados, procedentes de distintos lugares de España. La Cartagenera, La Pescadora, la Ciega de Jerez, Pablo Pantoja, El Chata, Angelillo, Niño de Alcalá, Niño de Valdepeñas, Niño de Utrera, Niño de Puertollano, Eugenio Villarrubia, Rosario la Cordobesa, Manuel Vallejo, Manuel Torres y la Trianita fueron algunos de los cantaores que compitieron por el prestigioso trofeo, acompañados por las guitarras de Luis Yance y Carlos Verdeal.

Rosario la Cordobesa, con mantilla, en una kermesse celebrada en Madrid (La Voz, 5-8-1930).

Rosario la Cordobesa, con mantilla, en una kermesse celebrada en Madrid (La Voz, 5-8-1930).

Presidido por Pastora Imperio, el jurado estaba compuesto por artistas, literatos y periodistas de la categoría de Julio Romero de Torres, Jacinto Guerrero, José María Granada o Víctor Rojas. La final del concurso se celebró el 27 septiembre y la Copa Pavón recayó en Manuel Centeno. “Fueron concedidos además tres accésits a Angelillo, La Trianita y El Chata” (Heraldo de Madrid, 28-9-1926). Sin embargo, el resultado no fue del agrado de todos. La crónica del Heraldo de Madrid ofrece algunas claves sobre lo sucedido aquella noche:

“El fallo del Jurado fue acogido por el público con la pasión propia del ambiente, muy caldeado y dividido en favor de los tres o cuatro ídolos, entre los que estaba realmente entablada la lucha.

Manuel Torres, el maestro gitano del verdadero cante, no fue escuchado con todo el respeto que se le debía, sin duda porque el auténtico cante jondo no es, como a primera vista pudiera creerse, el más entendido y mejor gustado por los auditorios profanos.

Manuel Vallejo, ganador de la Copa Pavón el año pasado, no tuvo tampoco gran fortuna anoche. Ha perdido muchas facultades y es muy otro hoy al que ovacionamos en el anterior certamen.

Sin disputa, de todos los ‘ases’ que se han presentado ahora, Manuel Centeno es quien puso anoche más estilo, más facultades y más entusiasmo en la prueba” (Heraldo de Madrid, 28-9-1926).

Segunda Llave de Oro del Cante

El 5 de octubre se celebró en el Teatro Pavón una velada flamenca anunciada como “competencia de ‘ases‘”, en la que actuaron “Escacena, Cepero, Angelillo, El Chata, Trianita, Jaro I y otros valiosos cantadores” (La Libertad, 5-10-1926). En ella se hizo entrega a Manuel Vallejo de la segunda Llave de Oro del Cante, a modo de desagravio por no haber conseguido renovar su título de ganador de la Copa Pavón.

Entrega de la Llave de Oro del Cante a Manuel Vallejo, Teatro Pavón de Madrid.

Entrega de la segunda Llave de Oro del Cante a Manuel Vallejo, Teatro Pavón de Madrid.

Al día siguiente el Monumental Cinema de Madrid acogió un concierto flamenco protagonizado por los siguientes artistas: Goyita Herrero, Gabrielita Clavijo, la Alfonsina y Estampío, al baile; la Lavandera, la Trianita, el Americano, el Niño de Madrid, el Niño de Alcalá, Juan Soler ‘el Pescadero’, Cabrerillo y Manuel Centeno al cante; con las guitarras de Ramón Montoya, Manuel Martell y Florencio Campillo (ABC, 6-10-1926).

Tras el accésit conseguido en la competición por la Copa Pavón, Consuelo Ródenas gozaba ya de indudable prestigio. Buena muestra de ello es su contratación por Pastora Imperio como cantaora del cuadro flamenco con el que se presentó en el Teatro Nuevo de Vitoria, que tuvo que colgar el cartel de “no hay billetes”. La parte musical corrió a cargo de los guitarristas Víctor Rojas y Antonio Romero (Heraldo Alavés, 11-12-1926). El contacto entre ambas probablemente se estableciese a raíz de la participación de la Trianita en el citado concurso, en el que, como se ha dicho, la célebre bailaora ejerció como presidenta del jurado.

En enero de 1927 Consuelo debutó en el Salón Imperial de Sevilla, que ofrecía un programa de cine y variedades en el que también figuraban artistas como Teresa Prado, Mari Domínguez, Esperanza Fernández o Bertini. Después de ese compromiso, le perdemos la pista durante dos largos años, en los que la hemeroteca no nos ofrece ninguna referencia sobre su paradero.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya:


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (y VI)

En mayo de 1925, Teresita España, “la reina de las danzas españolas”, obtiene “con sus canciones a la guitarra un triunfo ruidoso” en Bilbao (ABC, 7-5-1925). Poco después regresa a Madrid, al Teatro Novedades, y vuelve a codearse con la realeza en una fiesta celebrada en el Hotel de la Condesa de Casa-Valencia. Ante el aristocrático auditorio, la artista despliega su arte en una velada memorable:

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

Teresita España (Mundo Gráfico, 17-9-1930)

“… sobre un tablado que festoneaban rosas, surgió la castiza figura de Teresita España. Su arte flamenco, tan clásico, tan típico, igual en las canciones que en los bailes, puso en aquel ambiente de aristocracia y señorío la nota popular.

La primorosa artista obtuvo uno de los más resonados éxitos de su triunfal carrera” (El Imparcial, 24-5-1925).

De Buenos Aires a la conquista de América

Poco después, la prensa anuncia el inminente viaje a América de Teresita España, que ha sido contratada por uno de los principales teatros de Buenos Aires. Durante el tiempo -más de tres años– que la artista permanece en tierras americanas, son escasas las noticias que llegan a nuestro país, si bien sabemos, a través de la revista Popular Film, que Teresa contrae matrimonio en México en 1926, y que en el 27 triunfa en Nueva York:

Teresita España. La gentil y bellísima cancionista y bailarina española, que por su gracia incomparable y su juvenil alegría ha cautivado al público neoyorquino. […]

En Nueva York, desde hace algún tiempo, esta obra de conquista se le debe a cuatro figuras preeminentes de ese arte: Amalia Molina […], a Conchita Piquer, Teresita España y Magda de Bries, que con la gloria de su juventud, su belleza y su donaire, llevaron a esos mismos públicos la luz y la alegría de España. Ninguna otra artista logró tan positivos éxitos como estas cuatro, porque ninguna como ellas puede alardear de un arte tan español, ni de una gracia, una juventud y una belleza tan genuinas” (Mundo gráfico, 16-3-1927).

Amalia Molina

Amalia Molina

En noviembre de ese mismo año, El Sol informa sobre la exitosa actuación de Teresita España en el Teatro Avenida de Buenos Aires, ciudad en la que continúa triunfando un año más tarde. En septiembre de 1928, la prensa anuncia su regreso a nuestro país:

“Ayer desembarcó en Barcelona la gran artista Teresita España.

Viene de varias Repúblicas norteamericanas donde, durante varios años, ha llevado a cabo una brillantísima campaña, provechosa en todos los sentidos.

Ha venido a su Patria llevada por un deseo muy natural y, además, para atender a requerimientos que le hacen diversas empresas, los cuales se resolverán probablemente en una jira (sic) artística, nueva consagración para una mujer que viene, según nuestros informes, pletórica de facultades y más bella que nunca” (La Correspondencia de Valencia, 29-9-1928).

Regresa una gran estrella, con nuevo repertorio

A finales de ese año, Teresa España ofrece varios espectáculos en Barcelona y Reus. La artista sevillana, cuya fama se ha incrementado si cabe tras sus triunfos al otro lado del charco, ofrece un repertorio renovado, en el que se notan las influencias americanas:

Debut de la estrella española TERESITA ESPAÑA, creadora en su género. Variado y exclusivo repertorio en tangos argentinos, cuecas y zambas chilenas, canciones y estilos mejicanos, rumbas cubanas.- Bailes nacionales y extranjeros.- Lujoso decorado.- Cortinas del Casino de París” (Las Circunstancias, 28-11-1928).

“Esta noche se despedirá del público reusense la notabilísima estrella Teresita España, que con tanto éxito se presentó anoche en el Teatro Fortuny.

Teresita España no es una atracción corriente, sino excepcional, pues posee un arte especial suyo, muy difícil de imitar. Canta admirablemente, con sentimiento y maestría, poseyendo una voz agradabilísima.

No es de extrañar que todos los públicos la ovacionen, por merecérselo; y así ha ocurrido también en Reus, obteniendo un éxito sin precedentes” (Diario de Reus, 28-11-1928).

Conchita Piquer

Conchita Piquer

En enero de 1929, la famosísima artista reaparece en Madrid, concretamente en el Teatro de La Latina, acompañada a la guitarra por Carlos Verdeal. El éxito es tal que se ve obligada a prorrogar su contrato por varios días. Posteriormente, actúa en el Maravillas y en el Alkázar, y vuelve a salir de gira por Aragón y Castilla.

Nuevos compromisos en España y el extranjero

En marzo, el Heraldo de Madrid anuncia que “están muy adelantadas las negociaciones de una fuerte Empresa de un teatro español en Buenos Aires con Teresita España para llevarla con su compañía a presentar en la Avenida, con todo lujo y todos sus detalles” (5-3-1929).

Durante la primavera y el verano de 1929, “la emperatriz de las estrellas del género” (La Correspondencia de Valencia, 14-3-1929) se prodiga bastante por distintos teatros valencianos y catalanes, con un repertorio cada vez más variado, que incluye números cómicos y “lujosas toilettes”.

En el mes de septiembre debuta en el Ideal Room de Madrid “Teresita España, estrella del arte andaluz, en su repertorio de cuplés, canciones y bailes a la guitarra” (La Voz, 29-8-1929). Poco después, la prensa anuncia que la artista tiene previsto viajar a Portugal y, a su regreso, montar un espectáculo para llevarlo a El Cairo.

Durante el otoño de 1929 Teresa España, que ya dirige su propia compañía de variedades, continúa con su apretada agenda de actuaciones en distintas ciudades de la geografía española, como Alicante, Murcia, Elche, Córdoba, Écija o San Fernando, por citar sólo algunas.

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

Teresita España (Mundo Gráfico, 13-2-1935)

El suyo es un espectáculo moderno y heterogéneo, que cuenta con artistas como “Marina de Goya, cancionista; Two Brampton, patinador; Chelo and Charles, pareja de bailes, y The Gronwasys, malabarista” (La Voz, 29-10-1929); y en el que tampoco faltan el cante y el baile, con la gracia que caracteriza a tan afamada artista.

Teresita España cantó con la guitarra unas ‘guajiras’, y una milonga que despertaron el entusiasmo de la galería.

También dijo con estilo otros cantos españoles, que le valieron grandes aplausos” (La Voz, 29-10-1929)

En noviembre del 29, la prensa se hace eco de la gira de Teresita España por Marruecos, que la lleva, entre otras ciudades, a Tetuán.

“TETUÁN.- Con gran éxito debutó en el teatro del Casino, de esta capital, el espectáculo de varietés que dirige D. Víctor Correa, y del que forman parte los notables artistas Teresita España, Manolo Vico y Magda de Bries. La prensa local dedica grandes elogios al trabajo de estos artistas, que han logrado un gran triunfo. El espectáculo, cuando termine en ésta, continuará su gira artística por todo Marruecos” (Heraldo de Madrid, 27-11-1929).

Teresa España despide el año en tierras gaditanas junto a su compañía. En marzo de 1930, la prensa la sitúa en Gerona, Valencia y Barcelona. En el Hotel Colón de la ciudad condal, Teresa comparte cartel con otra artista flamenca de renombre, Conchita Borrull, y, acompañándose ella misma a la guitarra, interpreta un repertorio de cante flamenco compuesto por “fandanguillos, farrucas, guajiras, milongas flamencas, granadinas y saetas sevillanas” (La Vanguardia, 19-4-1930).

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Teresita España (Mundo Gráfico, 1921)

Durante el verano de 1930, Teresita España actúa en distintas localidades de la isla de Tenerife. En ese momento le perdemos la pista, probablemente debido a una nueva gira por tierras americanas, si es que llegó a verificarse el contrato anunciado por la prensa unos meses antes. En cualquier caso, la siguiente referencia que encontramos sobre ella la sitúa en Alicante en marzo de 1933 y, de nuevo, al año siguiente.

En febrero de 1935, la revista Mundo Gráfico informa sobre una nueva gira de la artista por distintos países de América Latina. No volvemos a saber nada de ella hasta 1963, año en que participa en el programa benéfico “Todos a una”, de Radio Nacional de España, y en una Gala de la Prensa celebrada en el Teatro San Fernando de Sevilla: “Otra sevillana ausente mucho tiempo, Teresa España, interpretó milongas y guajiras, acompañándose magistralmente con la guitarra” (ABC, 1-3-1963).

Probablemente ésta fuera una de las últimas actuaciones de Teresita España, completísima artista, andaluza y universal, que conquistó con su cante, su baile y su toque al público español y americano, y a quien sin duda merece rescatar de las garras del olvido.


Teresita España, guitarrista, artista flamenca y estrella de varietés (V)

En julio de 1922, La Correspondencia de España reproduce la letra y la partitura de una de las canciones de Teresita España, de T. Gutiérrez y J. Mota, con música del maestro Ruiz de Azagra:

Teresita España (Revista La Novela Teatral)

Teresita España (Revista La Novela Teatral)

ROSA DE GRANADA

 

Tuve al nacer en Granada
el Albaicín por padrino,
y además fui bautizada
en un carmen granadino.
Hubo montilla en la pila,
fue una guitarra el altar
y fue un mantón de Manila
mi ropa de cristianar.

 

Soy Teresa la gitana,
soy la flor de la alegría,
soy el sol de la mañana
del cielo de Andalucía.

 

Soy ardiente y soñadora,
llevo la faca en la liga
y tengo sangre de mora
pero de la jarka amiga.
Sé lucir una peineta,
llevo con gracia el mantón,
sé cantar una saeta
y sé tener corazón.

 

Tengo en mi reja claveles,
sueño con un novillero
y tengo un par de pinreles
que caben en un tintero.
Soy amable y soy celosa,
y en mi loco afán de amar,
adorada o amorosa,
sé morir y sé matar.

 

Una estrella muy solicitada

La artista sevillana pasa una parte del verano trabajando en el Balneario Victoria de Cádiz y, en septiembre, regresa a Madrid, para actuar con gran éxito durante varias semanas en el Ideal Rosales. Posteriormente debuta en el Maravillas, donde “todos los días en sus canciones y en su interpretación en la guitarra de cosas flamencas es aplaudidísima” (Heraldo de Madrid, 13-12-1922).

Teresita España (Muchas Gracias, 20-6-1925)

Teresita España (Muchas Gracias, 20-6-1925)

En 1923, la polifacética artista sevillana emprende una nueva gira por provincias, que la lleva a lugares como Barcelona, Badajoz o Cuenca, cuya prensa local no permanece indiferente ante los éxitos alcanzados por quien se ha convertido ya en toda una estrella:

“[Badajoz] Teresita España, entonando con gusto unas coplas flamencas y unos fandanguillos, que se acompañaba con la guitarra, fue muy aplaudida.

Bailando, escultural y gitana” (Correo de la Mañana, 20-4-1923).

“Los cantares populares españoles, la gracia fina sevillana, recopilada en canciones sentimentales, en flamenquerías, en saetas, en gracia gitana, eso va a oír el público conquense […].

Teresita España, con la guitarra se acompaña algunas canciones. Teresita España es una cancionista que se encuentra en lo más encumbrado de la gloria artística. Teresita España ha recorrido todos los escenarios principales y ha obtenido éxitos clamorosos y ovaciones delirantes” (El Día, 6-11-1923).

De la revista a las saetas, una artista muy versátil

En diciembre de 1923, de nuevo en Madrid, Teresa coincide con La Argentinita en el Teatro de la Zarzuela. Unas semanas más tarde, en Apolo, la artista toma parte en ‘El cabaret internacional’, uno de los cuadros de los que se compone la revista El Arco Iris, y también actúa en la Fiesta de la Prensa. De allí pasa a otros teatros como el Novedades y el Maravillas, donde levanta auténticas pasiones, a juzgar por las alabanzas que le dedica la prensa:

Teresita España […] confirmó con su triunfo de anoche el excelente cartel que tiene como ‘cantaora’ y ‘bailaora’ del clásico estilo flamenco. […]

Teresita España tocó maravillosamente la guitarra” (La Correspondencia de España, 2-4-1924).

Cabaret de la revista "El Arco Iris" (ABC, 17-2-1924)

Cabaret de la revista “El Arco Iris” (ABC, 17-2-1924)

“Con el mismo éxito que obtuvo en Maravillas, está actuando en el teatro de Novedades esta notable artista.

Sus originales canciones, ya sola o acompañadas a la guitarra, que ella canta, son por el público aplaudidas y tiene que repetir en todas las secciones.

Su hermosa figura, sus canciones flamencas y su hermoso y elegante vestuario y decorado, forman un conjunto tan artístico y sugestivo, que la hace ser la predilecta del público de este género” (La Correspondencia de España, 12-4-1924).

Sin embargo, además de todo lo mencionado, si algo domina a la perfección Teresita España, sin duda son las saetas. Buena prueba de ello es su participación en un disco dedicado a este género, en el que también colaboran figuras de la talla de Pastora Imperio, la Niña de los Peines, la Niña de la Alfalfa, Emilia Benito, el Cojo de Málaga, Manuel Centeno, el Mochuelo y el Niño de los Lobitos.

En 1924, la artista sevillana vuelve a recorrer España de punta a punta, en una gira que supone su despedida de los escenarios españoles antes de viajar de nuevo a América. En el mes de mayo se presenta en Almería como la estrella que es, y los papeles no escatiman en elogios para ella:

“Nadie desconoce los grandes éxitos de ‘Teresita España’, que es la artista predilecta de todos los públicos no sólo por su arte, que ya sería bastante, sino también por su extraordinaria belleza, lujosa presentación y espléndidos decorados. […]

Teresita España’ es la única estrella que jamás cansa por su extenso y variado repertorio, pues lo mismo canta el couplé fino que los aires andaluces y lo mismo baila que da un concierto con la guitarra” (Diario de Almería, 14-5-1924).

Nueva gira antes de cruzar el charco

Durante el verano de 1924, Teresa actúa en Salamanca, La Coruña, Madrid y Santander, entre otras ciudades. “Su especialidad son las típicas saetas y coplas andaluzas, que ella acompaña magistralmente con la guitarra” (El Orzán, 8-7-1924), si bien en ocasiones también se hace acompañar por el profesor Carlos Verdeal. La prensa destaca una y otra vez la gracia y la belleza de esta artista, cuyas apariciones se cuentan por éxitos.

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Teresita España (El Luchador, 14-5-1929)

En otoño, Teresita España regresa a Almería, donde da a conocer “su nuevo y extenso repertorio, de los maestros Font, Villajos, Romero, Gaspar Vivas, Torre y otros. […] La acompaña el famoso guitarrista Carlos Verdeal” (Diario de Almería, 9-10-1924).

“Esta popularísima artista obtuvo un éxito franco y clamoroso subrayado por las ovaciones del público que premió su labor de gran artista y excelente cantante. Repetidas veces tuvo que salir a escena al finalizar el espectaculo” (Diario de Almería, 11-10-1924).

En primavera de 1925, “reaparece en Romea la reina de la canción andaluza, Teresita España, con nuevas creaciones de gran éxito” (El Imparcial, 29-3-1925), mientras en Radio Ibérica suenan sus cantes, acompañados por la guitarra de Carlos Verdeal. La artista sevillana permanece durante varias semanas en el coliseo de la calle Carretas, donde canta, toca la guitarra e incluso actúa en un sainete, con el éxito habitual:

ROMEA.- Teresita España ha obtenido el éxito de siempre con sus coplas típicas, que interpreta de modo magistral, ovacionándola el público todas las noches” (El Imparcial, 14-4-1925).

“ROMEA.- Teresita España, cancionista de aires y coplas de Andalucía, alcanza un triunfo de todo el público que admira sus típicas canciones. También en ‘Gitanas del Sacromonte’, Teresita ha acertado totalmente en la protagonista” (El Imparcial, 15-4-1925).

“… elogiaremos la labor de la flamenca cancionista TERESA ESPAÑA muy aplaudida en sus cuplés y en las coplas andaluzas que ella misma, y muy bien por cierto, se acompaña a la guitarra. Asimismo se celebra su intervención en el skeetch (sic) ‘Gitanas del Sacro Monte’, en una de cuyas escenas intercala un baile la simpática artista” (La Unión Ilustrada, 26-4-1925).