Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Inés Bacán: «Mi aportación al flamenco ha sido la naturalidad» (y II)

Durante el pasado mes de marzo, la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla dedicó a Inés Bacán su Semana de las Mujeres. En ella protagonizó dos noches inolvidables: además de ofrecer un magnífico recital de cante, tuvo a bien compartir con nosotros un rato de charla al hilo de varios fragmentos audiovisuales extraídos de diversas fuentes, principalmente del documental Inés, hermana mía (Carole Fierz, 1995).

Inés Bacán con Antonio Moya en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

Inés Bacán con Antonio Moya en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

Fue un rato realmente delicioso, lleno de momentos emotivos, en el que Inés nos regaló un valioso testimonio del que ya publicamos la primera parte. Así continuó la conversación…

P: Acabamos de ver un pequeño corte del documental, en el que Concha Vargas y tu prima Fernanda Peña hablan sobre ti.

R: Sí, eran todas primas nuestras. Concha Vargas era prima nuestra también. A Concha la quería mucho mi Pedro

P: Es muy curioso este fragmento, porque tú estás sentada en medio de las dos… 

R: Y yo diciendo, a ver cuándo se van a callar…

P: Ellas están hablando de ti como si no estuvieras delante, y tú ahí en medio…

R: Sí… poca vergüenza. [Risas] 

P: Ellas comentan esas dificultades que hemos mencionado, todo el trabajo que tenías que hacer en tu casa…

R: Claro, que yo tenía mucho trabajo para salir… Yo me acuerdo de que cuando presenté el primer disco con ellos, con Pedro… Fue en Madrid, en Casa Patas… No veas todo lo que yo tuve que revolver aquel día para ir, para coger el tren para Madrid: dejar a mis niños, a mi madre… “Inés, ¿adónde vas?” “No, mamá…” No corría nada yo… Pero, bueno, aquí estamos.

P: Y también dicen ellas que cuando tú te sientas realmente más cantora es cuando vas a sacar lo que llevas dentro. ¿Qué pasaba, que no confiabas todavía mucho en ti misma? 

R: Bueno, yo sí confiaba en mí, porque yo pensaba: “Si a mi hermano le gusto, con lo que entiende mi hermano, es que canto bien”. [Risas] Esto es lo primero que me venía a la cabeza. Pero yo nunca me he dado importancia… He sido una persona humilde, está feo que lo diga, pero es así. Nunca me he dado importancia y mi hermano Pedro decía que eso no puede ser…  Él se reía con eso, y a él le daba coraje, pero, bueno…

 P: ¿Qué te decía para animarte, para hacerte sacar todo eso que llevabas dentro? 

R: Pues, que si tú no te lo crees… Una vez llamó a Miguel Acal y estuvo con nosotros. “Hombre, dile algo a mi hermana”. Yo no lo sé, pero me lo imagino. Y Miguel, diciéndome cosas: “Si tú no te lo crees, Inés, no se lo va a creer nadie”. Porque yo no sé qué, porque yo no sé cuánto… Y yo, «Míralos, que no se callan, no me dejan tranquila». [Risas] Eso viene con el tiempo, el tiempo te hace sacar la seguridad, eso es el oficio. Esto es un oficio. Es como cuando, por ejemplo, un niño zapatero empieza, pues no tiene seguridad ¿Hasta cuándo? Cuando pasan años. Pues yo igual, aprendí la zapatería. [Risas] 

P: Eso es así, la práctica hace maestros. 

R: Yo lo tenía dentro, pero… [Risas] Pedro se reía. Él decía: “Inés es una cachonda”. [Risas] Dice un día: “Es que tú no sabes el potencial que tú tienes”. Digo: “¿Por qué? ¿Vamos a ir a la guerra?” [Risas] “Mírala, que es una cachonda”, decía. “La gente no sabe lo cachonda que tú eres”. Y de verdad, lo que más me gusta del mundo es reírme. Mira que me gusta cantar, pues más me gusta reírme. 

P: Tú con él tenías una conexión muy especial, ¿verdad? 

P: Sí. Nos mirábamos… Muchas veces hacía así porque le daba coraje que supiera yo lo que él pensaba. [Risas] Pero de verdad que lo sabía. 

P: Vamos a ver un último fragmento del documental. Ahí comenta tu hermano, y comentas tú también con él, que hay personas de tu entorno que no llegaron a comprender ni a aceptar ese cambio que habías dado en tu vida. 

R: Pero es por eso, porque yo nunca canté, ni siquiera en las fiestas, y entonces, de pronto salir cantando, pues claro, a ellos les cogió eso de improviso, a mi gente, a mi familia. Además, que todos eran artistas… “Bueno, ¿este qué se cree, que la hermana va a ser ahora…?” Me callo, mejor. [Risas] 

Inés Bacán con Antonio Moya en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

Inés Bacán con Antonio Moya en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

P: Entonces, no tuviste mucho apoyo, ¿no?, quitando a tu hermano. 

R: No, de mi familia, no. Ninguno. 

P: Pues menos mal que, a pesar de todo, seguiste, porque eres muy rebelde, ¿no?, como dices también en la película. 

R: Yo seguí por él, la verdad. 

P: Bueno, no recordemos más tristezas, vamos a hablar de cosas bonitas. Estuviste unos años recorriendo distintos países con ese grupo, el Clan de los Pinini, en el que ibais muchos artistas que erais familia, que teníais una relación muy estrecha… 

R: Sí, claro, venía Concha Vargas, venía Carmen Ledesma, venía Pepa de Benito, Dieguito el de la Margara venía muchas veces con nosotros, Vicente Sordera también venía. Vicente, no, Enrique…  Y lo pasábamos muy bien, nos reíamos mucho… 

P: ¿Y la idea cuál era, llevar como una fiesta vuestra, de vuestra familia, a un escenario? 

R: Mi hermano quería llevar lo que era nuestra intimidad en la casa, plasmarla en el escenario. Y lo consiguió. Él lo consiguió, sí. 

P: ¿Y eso cómo era recibido por el público? Sobre todo en Francia, tuvisteis mucho éxito, ¿no? 

P: Mucho, pues a la gente le encantaba. Se acababan las entradas. Muchas veces la gente decía, los que estaban en la taquilla: “No hay entradas”  “¿Ni para la escalera?” Decían para la escalera, sentarse en la escalera. 

P: ¿Y te has sentido más reconocida allí que aquí, por ejemplo? 

R: En Francia, sí, en París

 P: ¿Por qué crees que es eso, que allí te entendían mejor? 

R: Bueno, porque allí no me conocían, como digo yo, íntimamente, no me conocía nadie, entonces la gente creía que yo había cantado toda la vida. Y es verdad que mi cante a ellos les gustaba mucho. Pero es que Francia está muy preparada para todo. En Francia los niños en los colegios dan piano, tienen los oídos muy afinados. Esta era la causa de que ellos nos entendieran tan bien a nosotros, por la afinación que tenían desde chicos. 

P: Y la mente muy abierta también, quizá…

R: Y la mente muy abierta. [Risas] 

P: Entonces allí te encontrabas súper a gusto, ¿no? 

R: Uy, sí. Si hubiera tenido allí a mis hijos, yo nunca me quería venir de allí. 

P: ¿Te hubieses quedado allí en vez de estar en Lebrija? 

R: Bueno, sin mi hermano y eso, claro, no. Pero con mi hermano y mis hijos… Pero era difícil. 

P: En un momento determinado del documental tú también dices una frase que me parece muy profunda: que el cante es una conversación contigo misma que la gente no entiende o puede que sí, pero que es donde tú puedes decir lo que realmente piensas. 

R: Sí. Y es verdad. El cante, por lo menos yo, lo entiendo así. Yo hablo conmigo misma cantando. Que la gente entiende o no entiende, como ha pasado muchas veces. Yo me acuerdo de una vez que fuimos a una peña en Huelva, yo iba con Antonio [Moya]. Bueno, me acuerdo que me tomé, sin darme cuenta, dos pastillas de Lexatín y me puse a gustito. [Risas] Y decía Antonio: “Sigue, hija, Inés, que estás cantando muy bien”. Y la gente sin echarme cuenta… [Risas] Y Antonio: “Déjalo, aunque no nos echen cuenta, tú sigue cantando”. Y Antonio llorando. [Risas] Yo con Antonio Moya me he reído mucho también, la verdad es que sí, porque tenían… Es que era una cosa muy extraña, que él y mi hermano tuvieran tanta similitud. Yo no veía a mi hermano reírse nada más que con Antonio Vargas, el marido de Pepa de Benito, y con Antonio Moya. 

Inés Bacán con Antonio Moya, y familiares y amigos, en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

Inés Bacán con Antonio Moya, y familiares y amigos, en la Peña Flamenca Torres Macarena el 7 de marzo de 2026.

P: También nos has contado antes que el cante para ti ha sido como un salvavidas en muchos momentos, que es lo que te hace mantenerte viva.

R: Sí, ahora mismo lo es. Y ahora tengo la pierna mala… 

P: Pero tienes bien la garganta, que es lo importante, ¿no? 

R: Bueno, vale. [Risas] 

P: ¿Dónde te gusta más, dónde te sientes más a gusto cantando, en una reunión de amigos, en un teatro, en una peña…? 

R: Yo en un teatro. Es que ahí es donde yo canté mis primeras veces y donde yo me formé cantando fue en los teatros. Los teatros me encantan para cantar, porque tú no ves a nadie, cierras los ojos y se te presenta solo. [Risas] Ya está. 

P: Se te quita un poco la vergüenza, ¿no? 

R: No, ya a mí no me da vergüenza cantar. 

P: También tuviste una etapa, ya cuando se fue tu hermano, estuviste un tiempo con Israel Galván, recorriendo muchos países. 

R: Sí, estuve con él mucho. 

P: ¿Y cómo cómo era eso de trabajar con él? Porque tenéis un concepto del flamenco muy diferente, ¿no? Él es muy de vanguardia y tú estás muy apegada a la pureza, digamos. 

R: No, porque él, a lo mejor, verás tú… Era un escenario muy grande. Yo me ponía aquí en lo último, que yo me tomaba el Lexatín y yo decía, verás, cualquier día lo que me va  pasar. Me voy a quedar dormida. [Risas] Él salía por este lado, el Bobote en este lado en una en una mesa sentado, y yo así. Mira, dice la gente que no baila… ¡Pues no baila bien! Salió Israel bailando de verdad… y canté yo por soleá. Y cuando salimos, dice Israel: “¡Cómo has cantado por soleá, Inés!” Digo: “Pues tú no sabes cómo tu has bailado. Tú me has puesto a gusto a mí”. [Risas] Y yo le cantaba a él por siguiriyas, él bailaba en lo alto de la mesa, y bailaba entonces como Antonio el bailarín. Bailaba muy bien, muy bien. Lo que pasa que él después era muy sano, porque si la gente se reía de él, no le importaba. Era un niño muy bueno. Y yo me ponía delante del camerino, e Israel, tututú… “¡Te vas a partir un un tobillo! Tú, sigue” [Risas] “Inés, ¿me quieres dejar ya?” [Risas] Y se lo partió. [Risas]

P: ¿Se lo vaticinaste, no? 

P: Sí, pero él se reía. ¿Y cuando me perdía en el escenario? “Chiquilla, la tata, ¿dónde estás?” Yo qué sé, digo: “Yo me he perdido, ¿eh?” “Los niños, los niños de las luces”. [Risas] Y se reía. Y a lo mejor yo me había metido en una cosa con muchas cortinas redondas y no sabía salir. [Risas] “Ay, tata, ¿por dónde vas?” Al final, era bueno, pero muy travieso. [Risas] Hacían cada cosa…

P: ¿Te gastaba bromas? 

R: No, no, a mí no, ellos. Hubo una vez en un pueblo que había muchos elefantes, yo no sé por qué había tantos elefantes. [Risas] Pero elefantes, como estatuas. Entonces, mi hermano Juan se fue con ellos y yo digo: “¿Qué está pasando con el elefante? Qué raro, que no se cae”. Es que se montó en lo alto, los dos se montaron en lo alto de los elefantes esos y se cayeron… al hospital. [Risas] Eran malísimos los dos, ¿eh? Malísimos, malísimos. Yo decía: “Esta gente cualquier día se busca un disgusto”. 

P: Para no cansarte más, me gustaría hacerte una última pregunta: después de tantos años de carrera, porque, aunque empezaste tarde, son ya muchos años, ¿cuál crees que ha sido tu aportación al flamenco? 

R: La naturalidad. Porque el flamenco es naturalidad, no son voces. El flamenco es una cosa natural que sale del alma, ¿no? ¿Y del alma qué sale? Las cosas naturales. Lo que tú sientes

P: Ahí está la transmisión, ¿no? 

R: Ahí está. 


Consuelo la Trianita, cantaora en un mundo de hombres (y III)

En 1929 la prensa nos vuelve a ofrecer noticias sobre la Consuelo Ródenas, que seguía anunciándose en los carteles junto a los artistas de mayor prestigio en el género jondo. En el mes de marzo actuó durante una semana en el madrileño Teatro de Price, integrada en una compañía de ópera flamenca que llevaba como primeras figuras a la Niña de los Peines y Ramón Montoya.

Pastora Pavón, la Niña de los Peines

Pastora Pavón, la Niña de los Peines.

El Niño de Marchena, Chaconcito, Guerrita, Pena hijo, Emilio ‘el Faro’, El Pescadero, Villarrubia, el Gran Luquitas, el Catalán, el Niño Almendro, la Niña de Écija y la Trianita completaban el elenco de cantaores; y Luis Yance, Serapio Gutiérrez, Marcelo Molina y Julio Álamo, el de tocaores. En una de las funciones se entregó a Pepe Marchena la medalla de oro en memoria de don Antonio Chacón (Heraldo de Madrid, 11-3-1929).

De allí pasó al Cine Latina para ofrecer dos conciertos flamencos junto al Niño de Jerez, Ángel Penalva, el Niño de Hierro, Diego Moreno ‘Personita’, el Chato de las Ventas, Chaconcito y ‘Pena’ hijo, con el toque de Marcelo Molina, Luis Maravillas y Manolo de Badajoz (ABC, 17-3-1929). En abril debutó en la sala Ba-Ta-Clan de Barcelona, que la anunció como “la renombrada y colosal cantaora de flamenco La Trianita, diva del cante flamenco, […] acompañada a la guitarra por el notable y aplaudido profesor Serapio Gutiérrez” (El Diluvio, 21-4-1929).

En el otoño de 1929 actuó durante un mes en el Edén Concert de Valencia, que ofrecía un programa compuesto por treinta artistas de variedades, tres “vice-estrellas” y dos estrellas: la bailaora Pilar Molina y “la insustituible emperadora del género andaluz y flamenco Trianita, acompañada por el mago de la guitarra señor Gutiérrez” (El Pueblo, 30-10-1929). La gacetillas se refirieron a ella como la “insustituible creadora de su arte flamenco” (El Pueblo, 3-11-1929), “la mejor cantadora de flamenco vista en Valencia” (El Pueblo, 7-11-1929), “la deseada S. M. la Trianita, reina del cante flamenco” (El Pueblo, 11-12-1929) o la “única rival de la Niña de los Peines” (El Pueblo, 20-12-1929).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Anuncio de discos de la Trianita (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

También en esa época, La Voz de su Amo anunció la “adquisición valiosísima de dos nuevos nombres”, Consuelo Ródenas y Manuel Vallejo, y su incorporación al grupo de “sus exclusivos […] con los más grandes artistas del ‘cante’ andaluz” (Heraldo de Madrid, 16-12-1929). El Niño de Marchena, el Niño del Museo, Angelillo, Cepero y Pena hijo ya se encontraban en esa selecta nómina de cantaores, que impresionaban sus placas de pizarra con el acompañamiento musical de Ramón Montoya. En su catálogo del mes de enero de 1930, la casa discográfica definía a la Trianita con estas palabras:

“… cantadora inimitable y genial intérprete del arte flamenco.

La voz extensa y vibrante de esta artista modula con las inflexiones más expresivas el típico estilo del ‘cantegitano. Entre los aficionados a él son famosas las ‘tarantas’, ‘peteneras’, ‘fandangos’ y ‘granadinas’ que ‘La Trianita’ dice de modo inimitable” (Heraldo de Madrid, 8-1-1930).

Entre los años 1929 y 1930, Consuelo Ródenas grabó trece discos bifaciales que contenían un total de veintiséis cantes, según los datos que aporta Pedro Moral en su canal Flamendro. En la selección de estilos, muy del gusto de la época en que reinaba la ópera flamenca, predominan claramente los fandangos (siete cantes). También hay malagueñas (dos), tarantas (dos), granaínas (uno), medias granaínas (dos), verdiales (uno), peteneras (dos), caracoles (uno), soleares (uno), seguiriyas (uno) y saetas (cuatro), además de dos cuplés.

¡Córdoba, la sultana!

Tras el clamoroso éxito del espectáculo La copla andaluza, que alcanzó el medio millar de representaciones en el Teatro Pavón de Madrid, proliferaron los estrenos de obras en las que un argumento sencillo servía de excusa para el lucimiento de un grupo de cantaores flamencos.

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Anuncio de ¡Córdoba, la sultana!, en la plaza de toros de Badajoz (Correo Extremeño, 16-5-1930).

En esa línea, en marzo de 1930 se estrenó en el mismo coliseo ¡Córdoba, la sultana!, un “poema andaluz en tres actos, original de Salvador Mauri y Antonio Prada” (La Libertad, 25-3-1930) que fue llevado a escena por la compañía teatral de Carlos Martín Baena. Durante los quince días que permaneció en cartel fueron pasando por su elenco figuras como el Niño del Museo, el Sevillanito, el Niño de Almadén, la Niña de Chiclana, el Niño Gloria y hasta la mismísima Niña de los Peines.

En el mes de mayo la obra se llevó a la Plaza de Toros de Badajoz con un cuadro flamenco renovado, en el que destacaba la presencia de los cantaores Diego Moreno ‘el Personita’, Consuelo Ródenas ‘La Trianita’, “la intérprete del ‘Alma Andaluza’”, el Niño de la Puerta del Ángel y Manuel Parrondo ‘Macareno’, con la sonanta del Niño Sabicas (Correo Extremeño, 16-5-1930).

Aunque estaba previsto dar una única representación, el gran éxito obtenido obligó a ofrecer una segunda. “Los artistas muy bien acoplados. La parte musical y cantable [rayó] a extraordinaria altura” (Correo Extremeño, 17-5-1930). Unos días más tarde, la agrupación se presentó en Teatro La Torre de Alburquerque (Badajoz).

Durante el verano de 1930, La Trianita regresó al Edén Concert de Valencia, que seguía ofreciendo un nutrido programa de variedades, y después se presentó en el Teatro Principal de Almansa (Albacete), compartiendo cartel con los cantaores Juan Valencia ‘El Tafacto’, Paco ‘El Forneret’ y Personita, y con el guitarrista Antonio Vargas. “Los dos primeros cumplieron nada más que regularmente con su cometido, pero en cambio la actuación de ‘La Trianita’ y ‘Personita’ dejó altamente satisfecha a la afición, la cual les prodigó delirantes ovaciones” (El Defensor de Albacete, 31-7-1930).

Manuel Vallejo

Con Diego Moreno ‘Personita’ volvió a coincidir en febrero de 1931, cuando actuaron juntos en el Café de la Concha de Gijón, acompañados a la sonanta por Jorge López, ‘Petaca’. Las gacetillas reflejaron el “imponderable éxito de La Trianita, estrella de la canción, portadora del alma andaluza, única competidora de Pastora Imperio” (La Prensa, 1-2-1931), lo cual parece indicar que la cantaora también cultivaba con gusto el género de la canción española.

Nuevos éxitos en Madrid

Durante la primavera y el verano de ese año se pudo ver a Consuelo Ródenas en distintos coliseos de Madrid. En el mes de marzo participó en cuatro espectáculos de ópera flamenca que se ofrecieron en el Cine Pardiñas y en el Metropolitano. Completaban el reparto los cantaores Manuel Vallejo, el Niño de Berlanga, Miguel el de los Talleres, el Niño de Cazalla, El Almendro, Pavón y Personita, y los guitarristas Ramón Montoya, Habichuela y Nogales (La Voz, 25-3-1931).

También intervino en una función de cine y variedades a beneficio de los obreros parados que se celebró en el mes de mayo en el Cinema Chamberí, donde mostró su posicionamiento político cantando fandangos republicanos junto a Personita, con Carlos Verdeal a la bajañí (La Libertad, 24-5-1931).

En junio participó en un festival organizado por la Casa Central de Andalucía en el Teatro Calderón, que consistió en un concierto a cargo de varios cantantes líricos, el estreno un entremés cómico-flamenco escrito por Salvador Roldán y, como broche final, la intervención de la genial cantaora y cancionista Amalia Molina. La Trianita, El Viejo de Córdoba, Paco el de Córdoba, Personita y Rojo de Salamanca fueron los encargados de ilustrar con su cante la mencionada obra, con el toque de Luis López ‘Maravilla’ (La Época, 6-6-1931).

Amalia Molina

Amalia Molina

En los meses de verano actuó como fin de fiesta en el Teatro Pavón con la sonanta de Sabicas (Heraldo de Madrid, 8-7-1931) y se presentó en el Teatro de la Comedia, que ofrecía un programa de variedades en el que no faltaba “su miaja de cante por la inconmensurable artista La Trianita, acompañada de la guitarra del profesor Revuelta” (El Imparcial, 31-7-1931).

Asimismo, intervino en la verbena del Sindicato de Actores que, con el título de Fiesta de la Manzanilla, fue celebrada en la zona de recreos de El Retiro. Entre las muchas atracciones programadas se encontraba un “cuadro andaluz por los eminentes artistas Paco Mazaco, Niño de Almadén, Niño de Quesada, Isabelita la de Jerez y la Trianita. Maestros guitarristas: Manolo el de Badajoz, Niño Pérez y Pepe el de Badajoz” (La Voz, 7-8-1931).

La única referencia que nos brinda la hemeroteca en el año 1932 se refiere a una denuncia interpuesta por Consuelo Ródenas ante la policía por la sustracción de “dos sombreros valorados en 132 pesetas” durante un viaje en el coche de línea que iba desde A Coruña hasta El Ferrol (El Progreso, 20-2-1932).

Por tierras valencianas

Durante los años 1933 y 1934, la prensa sitúa a la Trianita actuando en distintas salas de Valencia. En el mes de enero regresó una vez más, con la categoría de estrella, al Edén Concert y durante su estancia en el mismo, participó en un festival celebrado en el Circo España a beneficio de la colonia de verano para los hijos de los obreros sin trabajo. La acompañó a la sonanta Juanito Fenollosa, ‘Chufa’ (La Correspondencia de Valencia, 24-1-1933).

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

La guitarrista Victoria de Miguel. Fuente: Escribano Ortiz, Y Madrid se hizo flamenco, 1990.

En mayo “la sin par intérprete de canciones andaluzas” (¡Tararí!, 11-5-1933) actuó en el Teatro Apolo junto a un cuadro formado por los cantaores Niño de la Huerta, Niño de Cartagena, Niño de Alcalá, Niño de Cazalla, Niña del Patrocinio y Canario de Madrid, con las guitarras de Antonio Vargas, Victoria de Miguel y Juanito Fenollosa (Las Provincias, 11-5-1933).

El 25 de octubre se celebró en ese mismo coliseo un concurso de cante flamenco para la adjudicación de la Copa Valencia 1933, por la que compitieron los siguientes cantaores: “Niño de la Estrella, Veganito de Jerez, Juanito Carbonell, Niño del Brillante, Niño de los Corrales, Pepe Marchenera, Niño de Levante, Niño de Sevilla, Niño de la Alegría, Canario del Alba, Lorencín de Madrid, Juan Lozano ‘Niño de Cartagena’” (La Correspondencia de Valencia, 25-10-1933). El toque de guitarra corrió a cargo de Miguel Ruiz, Salvador Moreno, Francisco Molina, Ramón Bustamante y Francisco Agustí ‘El Ros‘, y la Trianita actuó fuera de concurso, como cantaora invitada.

En mayo de 1934 intervino en una función a beneficio de la orquesta cubana Lecuona que tuvo lugar en el Teatro Ruzafa, donde compartió cartel con artistas como la bailarina La Yankee o la cancionista Anita Sevilla (Las Provincias, 30-5-1934); y en septiembre debutó en el Edén Concert de Madrid.

La última noticia que nos ofrece la hemeroteca sobre Consuelo Ródenas data del mes de octubre de 1938 y la sitúa actuando en el Cine Hollywood de Madrid, que, tras la película, ofrecía un fin de fiesta con Isabel Berlanga, Paco el Lorquino, Angelita Ramos, Carmen Numantini, Dolores del Río, Carmen Flores y la Trianita (La Libertad, 23-10-1938).

Hasta aquí nos han traído las pesquisas sobre la figura de esta cantaora, a quien, además de sus innegables cualidades artísticas, hay que reconocer el mérito de haber sido capaz de abrirse camino en un mundo copado por los varones.

Algunos cantes de Consuelo la Trianita, con la guitarra de Ramón Montoya: