Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Anita Sevilla, una brillante carrera truncada por la guerra y la muerte prematura (V)

En el otoño de 1937, tras varios meses de triunfos en Buenos Aires, Anita Sevilla emprendió una gira por el interior de Argentina junto a Manuel García Matos, que, además de acompañarla en sus canciones, “interpretaba solos al piano de música gitana”. El siete de octubre debutó en el Cine Colón de Santa Fe (1).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

Anita Sevilla en una emisora de radio argentina (Radilandia, 28-12-1937).

A principios de diciembre, ya de regreso en Buenos Aires, comenzó una nueva temporada de actuaciones en Radio El Mundo (L R 1), que alternó con su intervención en algunos eventos, como un gran festival artístico organizado en el Cine Renacimiento por la Agrupación Femenina Pro Infancia Española con el fin de recaudar fondos para hacer llegar juguetes, ropa y alimentos a los niños hispanos. En esa ocasión se presentó acompañada por la Rondalla Usandizaga (2).

En enero de 1938 Anita Sevilla, convertida en toda “una estrella mundial”, debutó con un contrato en exclusividad en la emisora Radio Ariel (CX 10) de Montevideo, acompañada por García Matos (3). En el mes de mayo se la volvió a ver en Buenos Aires, en una fiesta celebrada por el Gravoche Boxing Club en el Teatro Smart (4), y en agosto “la graciosa y expresiva ‘cantaora’” reapareció en el Maravillas, donde seguía cosechando éxitos la compañía Amaya, con los espectáculos Un jirón de España y Noches Españolas (5).

Además del padre y hermanos de Carmen, en el elenco destacaba la presencia de las bailarinas María Antinea y hermanas Vera, los cómicos Rubians-Tirana, las bailaoras Niñas del Albaicín, Paquira Reixach y Pastora Romero, el actor cómico Hilario Flores y el cantaor José Muñoz ‘Pena hijo’, entre otros artistas (6).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Anita Sevilla y Manuel García Matos (Radiolandia, 11-9-1937).

Durante su estancia en Buenos Aires, “la celebrada artista andaluza Anita Sevilla y el maestro compositor García Matos” también participaron en un festival artístico organizado por la Unión Gallega en el Teatro Argentino, que tuvo lugar el veinticinco de agosto (7). Para despedirse de aquella tierra y a modo de tributo por la “brillante actuación” desarrollada “lo mismo en los escenarios que ante los micrófonos”, un grupo de admiradores y compañeros agasajaron a Anita −la excelente cancionista, cuya notoria adhesión a la causa de la República española le ha ganado las simpatías de numerosos auditorios (8)− con un homenaje celebrado en el Teatro Avenida el día doce de septiembre (9).

Dos días más tarde la compañía de Carmen Amaya, con Anita Sevilla como uno de sus “puntos altos”, presentó en el Teatro de la Comedia de Rosario el espectáculo Noches españolas. La sevillana brilló en un cuadro titulado “Noche del Jueves Santo”, en el que cantó saetas a Jesús del Gran Poder, e intervino en el cuadro final, “Noche buena”, junto a todos los artistas del elenco (10). Durante los diez días que permanecieron en cartel, con todas las localidades vendidas, también llevaron a escena los montajes Un jirón de España y Boda gitana, y algunas de las funciones fueron retransmitidas en directo por Radio Cerealista (L T 3) (11).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

Anita Sevilla (Popular Film, 29-10-1936).

El treinta de octubre la troupe debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo. Allí permaneció más de tres semanas y, además de las ya mencionadas piezas Un jirón de España y Noches españolas, representó la obra Flores morenas. El veintidós de octubre se rindió “un justiciero homenaje a la simpática vedette de la compañía […], Anita Sevilla, figura que ha denotado […] un extraordinario valor en lo que se refiere a la interpretación del cancionero popular hispano”; y el veinticuatro se despidió la troupe, con una función dedicada a Carmen Amaya (12).

Una vez cumplidos sus compromisos profesionales en el Río de la Plata, Anita Sevilla y Manuel García Matos firmaron un contrato “en muy buenas condiciones” con el empresario azteca Emilio Azcárraga y, tras una gira por Chile, Perú y Cuba, recalaron en México (13). Antes de llegar a su destino, la “intérprete suprema de la música española, esa flamenca cantadora que arrebata a las multitudes”, actuó durante siete días en el Teatro Nacional de La Habana, alternando con las cancioneras Las dos Marías y con el acompañamiento de una gran orquesta dirigida por el músico sevillano (14). Además, se presentó en el programa La Corte Suprema del Arte, de la emisora radial CMQ, y “gustó extraordinariamente, al extremo, que correspondiendo a la delirante ovación del público, tuvo que repetir su actuación” (15).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

Anita Sevilla (Radiolandia, 28-1-1938).

A su llegada a México, el periodista Roberto el Diablo la definió como “la más cabal intérprete del alma gitana”, por “reunir en su persona una cautivante figura, una voz cálidamente vibrante y un temperamento y un estilo hondamente ‘cañís’” (16). Sus primeras actuaciones las ofreció en el recién inaugurado Teatro Alameda de la capital junto a su inseparable García Matos, que la acompañó al piano y dirigió la orquesta. Varios recortes de prensa de la época hacen referencia al gran triunfo obtenido:

Antia Sevilla, […] por su cálido temperamento y su vibrante estilo ‘cañí’ al entonar saetas, fandangos y granadinas, cosechó, desde la noche de su presentación, nutridos aplausos, adueñándose de la simpatía y la admiración del auditorio, por el garbo que emana su menuda personilla”.

Anita Sevilla ha obtenido un exitazo en el Teatro Alameda. […] desde Amalia Molina no habíamos vuelto a escuchar ‘cante’ tan cañí, ni una figura tan simpática y bien plantada como Anita Sevilla. Su arte más personal se imprime en las ‘saetas’. Estas no las hemos oído mejor ni en la propia Semana Santa de Sevilla. Sea enhorabuena” (17).

Según López Mohiño, gracias a la intervención del presidente azteca, Lázaro Cárdenas, Anita consiguió hacer que sus hijos, sus hermanos Pastora y Paco, y su sobrina Julia −que habían logrado salir de España y se encontraban en Perpiñán− viajaran hasta México para reunirse con ella (18). El reencuentro se produjo en marzo de 1939.

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

En esa época, una vez concluidas sus actuaciones en el Teatro Alameda, Anita y Manuel debutaron en el Lírico, que ofrecía un programa de revistas con un elenco en el que destacaban figuras como María Conesa, Amelia Wilhelmy o Joaquín Pardavé. La “talentosa cantaora andaluza” ofreció una “vibrante actuación” (19) en la obra El embrujo de Sevilla −con música de García Matos, y libreto de Ortega y Prida−, escrita “especialmente para lucimiento de Anita Sevilla, ‘flo de la raza calé’” (20).

En el mes de abril causó una “hecatombe” en el Colonial Club de Guadalajara, también “en compañía de su maestro” (21), y en verano ambos debutaron en el Follies Bergere de Ciudad de México, donde Mario Moreno reinaba sobre un nutrido elenco de artistas de variedades internacionales. En agosto se presentó la revista Humos en general, con música de Federico Ruiz y texto de Fernando Méndez Bolio, en la que “Cantinflas y Anita Sevilla dieron la nota sobresaliente. Él vestido a la española, de manera suigéneris (sic), y ella de china poblana, que gustaron en un sketch” (22).

Poco después se estrenó la “revista cómica de gran actualidad, con textos de Robledo y Echevarría y música del maestro Manolo García Matos” (23), La segunda conquista, en la que “Anita Sevilla y Dora Luz […] fueron muy aplaudidas en su dramatización” (24). La obra incluía el poema musical Francisco Sarabia −composición de García Matos, con letra de Cortázar y Echevarría−, dedicado al aviador mexicano del mismo nombre, pionero en realizar en una sola etapa el raid México-Nueva York, que había fallecido trágicamente nada más emprender el vuelo de regreso (25).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Anita Sevilla (López Mohiño).

Otras revistas en las que “las cancionistas de moda”, Anita Sevilla y Dora Luz, pudieron deleitar al público con sus números o ‘cortinas’ fueron San Lázaro el milagroso, con música de Federico Ruiz, y Herradero nacional (26). Según López Mohiño, durante su estancia en México Anita también firmó sendos contratos para filmar una película, actuar en la sala El Patio y en el Tropicana de La Habana, además de recorrer las principales capitales del país −Puebla, Veracruz…−. No obstante, su prematuro fallecimiento le impidió llevar a cabo algunos de esos proyectos (27).

En febrero de 1940 “la mejor intérprete de flamenco que ha venido a México, gitana ciento por ciento, […] estrella de la canción española”, actuó en el Montparnasse de Guadalajara con el maestro García Matos al frente de la orquesta (28), y en septiembre debutó, integrada en el ballet de Antonio Triana, en el Palacio de Bellas Artes de la capital, sede de la Sinfónica de México y de la asociación coreográfica La Paloma Azul. Esta institución invitó al bailaor español a ofrecer una serie de conciertos de danza y guitarra, y a representar la obra El amor brujo, de Manuel de Falla, con coreografía del propio Triana, “decorado de Rodríguez Luna, vestuario de Quintana, Maritza y Valdés Peza, bajo la dirección musical de Rodolfo Halffter” (29).

Los papeles protagonistas de Carmelo, Candelas, el espectro y Lucía recayeron, respectivamente, en Antonio Triana, la actriz Margo, el bailaor Pedro Martín Caro y Anita Sevilla, que, gracias a las enseñanzas de su paisano, se había convertido en una excelente bailaora. El programa se completó con la coreografía El Piropo, firmada por la Argentinita; el solo de la molinera y la farruca del molinero de El sombrero de tres picos, ejecutados por Margo y Triana (30), que obtuvo “un positivo éxito” (31).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana y la famillia Amaya (López Mohiño).

Anita Sevilla junto a García Matos, Antonio y Luisa Triana, y la familia Amaya (López Mohiño).

En el mes de diciembre, “después de un merecido descanso”, Anita Sevilla fue contratada por la emisora de radio XEFO para su Teatro del Aire, patrocinado por Palmolive; y en enero de 1941 se anunció su colaboración artística con el bailaor mexicano César Tapia (32).

Notas:

(1) El Orden, 7-10-1937, p. 11.

(2) Crítica, 21-12-1937, p. 10.

(3) Cine Radio Actualidad, 28-1-1938, p. 43.

(4) Crítica, 27-4-1938, p. 14.

(5) Crítica, 6-8-1938, p. 15; Crítica, 7-8-1938, p. 10.

(6) Crítica, 26-8-1938, p. 15; Crítica, 27-8-1938, p. 15.

(7) Crítica, 19-8-1938, p. 4.

(8) Crítica, 14-9-1938, p. 17.

(9) Crítica, 7-9-1938, p. 16. Carmen, José, Paco y Antoñita Amaya, el Pelao, Paquita Reixach, Antinelli, las hermanas Vera, el Chato de Valencia, la Niña de Córdoba, el parodista Pepe Duarte, el actor Orestes Caviglia, el monologuista Vicent Climent y el cuarteto de cuerdas de los hermanos Aguilar fueron algunos de los artistas que participaron en la función. Dirigieron la orquesta José María Palomo y Manuel García Matos.

(10) Democracia, 9-9-1938, p. 10; Felipe Mario, Democracia, 15-9-1938, p. 6.

(11) Felipe Mario, Democracia, 21-9-1938, p. 6; Democracia, 24-9-1938, p. 6; Democracia, 16-9-1938, p. 5.

(12) El Bien Público, 29-9-1938, p. 9; El Bien Público, 8-10-1938, p. 7; El Bien Público, 22-10-1938, p. 9; El Bien Público, 24-10-1938, p. 9.

(13) García Matos, Manuel, Mi vida, mi obra y mis recuerdos, Servicio Municipal de Publicaciones de Alcalá de Guadaíra, 1985, p. 88.
Durante los meses de noviembre y diciembre de 1938, y durante buena parte del año 1939, la voz de Anita Sevilla siguió sonando en distintas emisoras de radio uruguayas. Con toda probabilidad, fueron sus discos los que se escucharon, puesto que ella se encontraba ya en otras latitudes.

(14) Diario de la Marina, 14-12-1938, p. 8.

(15) Noticias de Hoy, 15-12-1938, p. 8.

(16) Roberto el Diablo, La Opinión, 22-1-1939, pp. 3-4.

(17) Recortes de prensa sin referencia recogidos en López Mohiño, José Manuel, Toda la verdad sobre Anita Sevilla, Salamanca, Kadmos, 2002, pp. 43-44.

(18) Ibidem, pp. 74-75.

(19) Armando de María y Campos, Crónicas de teatro de hoy, enero de 1941, p. 171.

(20) Así rezaba en el programa de mano, transcrito en García Matos, op. cit., p. 89. Según este autor, el empresario que los contrató en esta ocasión fue Manuel Castro Padilla.

(21) El Informador, 15-4-1939, p. 5.

(22) La Opinión, 13-8-1939, p. 3.

(23) Así consta en el programa, reproducido en García Matos, op. cit., p. 91.

(24) Marco Aurelio, La Opinión, 11-9-1939, p. 4.

(25) García Matos, ibidem. Según este autor, la idea de componer ese tema surgió porque Anita Sevilla y él habían coincidido con el aviador en un homenaje radiofónico de despedida que se le tributó antes de su partida hacia Nueva York y a continuación Sarabia les había invitado a cenar en el Restaurante Hollywood.

(26) Armando de María y Campos, El teatro de género en la revolución mexicana, 1993, p. 382; Marco Aurelio, La Opinión, 25-9-1934, p. 4.

(27) López Mohiño, op. cit., pp. 83-84. El diario La Opinión anunció su proyecto de hacer cine (11-6-1939, p. 6).

(28) El Informador, 14-2-1940, p. 5.

(29) Aristógenes, La Opinión, 13-10-1940, pp. 3-4.

(30) Rita Vega de Triana, Antonio Triana and the Spanish Dance, Harwood Academic, 1993, p. 44.

(31) La Opinión, 12-1-1941, p. 3.

(32) La Opinión, 18-12-1940, p. 4; Douglas L. Grahame, Variety, 22-1-1941, p. 61.


Doña Pilar López… o simplemente Pilar (VI)

Tras actuar en distintos teatros y salas de Madrid, como el Palacio de la Música, el Circo Price, el Gine Génova o la Sala Barceló, en febrero de 1933 la Orquesta Lecuona viajó a tierras andaluzas para presentar en Cádiz, Sevilla, Córdoba, Almería y Granada un repertorio típicamente cubano, en el que no faltaban las “danzas negroides, con sus bailes de ñáñigos, las rumbas, los danzones, las canciones criollas lánguidas y melódicas, las estridencias musicales de la música kabalí” (Diario de Almería, 15-3-1933).

La compañía de Lecuona (El Cantábrico, 30-3-1933).

La compañía de Lecuona (El Cantábrico, 30-3-1933).

La estrella principal del elenco, Pilar López, cantó y bailó “con suma elegancia y arte supremo” (ibidem) números que van desde los romances populares de García Lorca hasta composiciones de Albéniz o el famoso pasacalle de la revista Las Leandras, con los que cosechó abundantes aplausos en el Cine Municipal de Cádiz:

“Bellísima mujer y notable artista, Pilar desde el primer número ‘Los cuatro muleros’, se conquistó el aplauso fervoroso del público, premio bien ganado por las excelencias de su arte exquisito y la gentileza y gracia que imprimió a la canción, netamente española, con bien logrados bailables de puro sabor andaluz. La prodigiosa ejecución hizo prorrumpir en unánimes y atronadoras palmadas al auditorio, obligando a Pilar a saludar varias veces.

Y tras Andalucía –pasión, fogosidad, ruido, alegría- ‘Aragón’, de Albéniz, y Pilar demuestra su supremo arte pasando de una región a otra en perfecta y pura encarnación de ambas modalidades regionales.

Y en los restantes números, todos bellos y ejecutados primorosamente, Pilar demostró ante el público gaditano que es una artista digna de ser admirada y aplaudida.

En el ‘Pasacalles de los Nardos’, de Alonso, se supera en gracia y armonía y el ‘punteado’ arranca sonidos preciosos y su voz melodiosa, dulce, realzan las bellezas de esta canción-danza española.

Rotundo, definitivo, el éxito de Pilar” (El Noticiero Gaditano, 9-2-1933).

La Orquesta Lecuona (Ahora, 21-1-1933).

La Orquesta Lecuona (Ahora, 21-1-1933).

Nueva gira con la Orquesta Lecuona

Una vez concluida su gira andaluza, la troupe de Lecuona emprendió un nuevo periplo por el norte, con paradas en Santander, Torrelavega, Oviedo y León, donde ofreció algunos de sus números más emblemáticos, como la canción ‘Siboney’, el baile ‘Mamá Inés’ o el pregón del manisero.

Asimismo, actuó “con su personalidad propia la conocida ‘estrellaPilar, que aunque superpuesta, digámoslo así, al cuadro, no sólo no desentona, sino que acapara para ella una gran parte de los muchos aplausos” (La Voz de Asturias, 8-4-1933). No en vano, “posee el secreto de nuestros bailes a las mil maravillas; tiene una movilidad asombrosa y una justeza de muy buen gusto” (La Región, 29-3-1933):

Pilar, acompañada por el notable pianista, y director de la orquesta, Armando Orefiche, bailó de un modo admirable un fandanguillo, una jota y un capricho, de Granados. La espléndida mujer, que cada día está más guapa, recordó a su hermana en los pasos de baile y en la deliciosa voz con que cantó el romance, de García Lorca, ‘Los cuatro muleros’. Después hizo las consabidas concesiones de su arte, y bailó el vals de ‘Su noche de bodas’ y el pasacalle de ‘Los nardos’. Lo mismo en lo primero que en lo segundo, la hermosa Pilar fue muy aplaudida” (El Cantábrico, 29-3-1933).

Compañía de Bailes Españoles de la Argentinita

Los grandes éxitos cosechados junto a la agrupación cubana no fueron óbice para que, en el mes de abril, Pilar López pusiera fin a esa etapa y acudiera a la llamada de su hermana, la Argentinita, que contó con ella para su recién creada Compañía de Bailes Españoles. En el elenco también figuraban los bailaores Rafael Ortega y Antonio Triana, y tres viejas glorias del baile gitano rescatadas para la ocasión: Juana la Macarrona, Magdalena Seda ‘la Malena’ y Fernanda Antúnez.

El elenco de El amor brujo (1933).

Elenco de El amor brujo (1933).

La primera obra que representaron fue una nueva versión de El amor brujo, que se estrenó el 10 de junio en el Teatro Falla de Cádiz, en una función de gala en honor del creador de la partitura, en la que también se homenajeó a un grupo de marinos franceses. La parte musical corrió a cargo de la Orquesta Bética de Cámara, fundada por el propio Falla y dirigida por Ernesto Halffter. Fontanals, Bartolozzi y Ontañón firmaron la escenografía y el vestuario. El día 11 de junio se dieron dos funciones de despedida, en las que, tras la primera suite de El sombrero de tres picos, de Falla, se representó El amor brujo y, a continuación, se ofreció un concierto de cantes y bailes, con un programa diferente en cada una de las sesiones.

En la de las siete de la tarde, con un quinteto de la Orquesta Bética, la Argentinita interpretó la Danza de la vida breve, Cubana y Seguidillas murcianas; Pilar López, la Danza de la Molinera, de El sombrero de tres picos, y la Danza número 1 de La vida breve; y Antonio Triana, la Farruca de El sombrero de tres picos, obras todas de Manuel de Falla. En la sesión de las diez y media de la noche, la Argentinita interpretó en solitario piezas de Lorca, Navarro, Albéniz, el Padre Soler, Gombao, Chueca y Font, acompañada al piano por Manuel Navarro.

La obra fue muy bien acogida tanto por el público como por la crítica. El enviado especial del Heraldo de Madrid, Miguel Pérez Ferrero, dedicó grandes elogios a la protagonista, y también tuvo buenas palabras para su hermana:

“Así se alzó en su cátedra, que la esperaba, La Argentinita… Venir de dar la vuelta al Mundo triunfalmente. Venir a Cádiz y salir de Cádiz a dar una nueva vuelta; pero con los delirantes aplausos de los suyos haciéndole el son. Eso es lo que La Argentinita […] ha logrado de un golpe en una tarde de cielo azul.
[…] la revelación anunciada en Pilar López, esa otra gran bailarina de primer plano, se ha cumplido” (Heraldo de Madrid, 14-6-1933).

Heraldo de Madrid, 16-6-1933

Heraldo de Madrid, 16-6-1933

De Cádiz a la Villa y Corte

Tras superar con creces la prueba de fuego que suponía debutar en la Tacita de Plata, la compañía se trasladó al Teatro Español de Madrid, donde actuó desde el 15 hasta el 18 de junio con un programa similar y una acogida, igualmente, extraordinaria. El espectáculo resultó muy novedoso, pues en España “‘El amor brujo’ danzado íntegramente desde la primera nota hasta la última, como una inmensa danza llena de variedad y sin dejar su unidad un solo instante, no se había visto nunca” (El Sol, 16-6-1933). La versión primigenia, estrenada por Pastora Imperio en 1915, contenía partes habladas y partes cantadas; y el ballet creado por la Argentina diez años más tarde no llegaría a España hasta 1934.

Llamó profundamente la atención la intervención de la Macarrona, la Malena y la Fernanda (1), con su “arte viejo y sublime como las pinturas de Altamira, rupestre, antidiluviano, hiperestésico. Al lado del cual, el arte de Encarnación López, de Pilar López, es la gracia, la sal fina, el aroma de jazmín, la brisa en la callejuela sevillana, la luna en la esquina”, y si la Argentinita dio buena muestra de su genio creador, “Pilar es el capullo, todo gracia y aroma, que en su papel de Lucía y en la ‘Danza de la molinera’ hizo cosas preciosas” (El Sol, 16-6-1933).

A sus veintiséis años de edad, Pilar López atesoraba ya una brillante trayectoria, en la que había demostrado una extraordinaria versatilidad, lejos de contentarse con ser una mera copia de su hermana, y en ello hacía hincapié María Teresa León:

“Cuando un ‘bailaor’ famoso entró en una casa de gitanos alguien le pidió que bailase para un niño de cinco años. El gitano bailó. El niño quiso imitarle. ‘No; cuando dentro de unos días te acuerdes de lo que yo he bailado lo bailarás tú’. Así pasó con Pilar López. Pilar recoge las lecciones y las canta y las baila en el recuerdo, recreadas, propias, dentro además de su belleza…” (Heraldo de Madrid, 23-6-1933).

Pilar López y Rafael Ortega en El amor b.rujo (Heraldo de Madrid, 23-6-1933)

Pilar López y Rafael Ortega en El amor brujo (Heraldo de Madrid, 23-6-1933)

Tournée por España

Tras su presentación oficial en Madrid, la Compañía de Bailes Españoles de la Argentinita emprendió una gira por provincias. A finales de junio se presentó en el Cinema Goya de Zaragoza y a principios de julio debutó en el Teatro Principal de Valencia, con algunos cambios en el programa, como la sustitución de la suite de El sombrero de tres picos por la revisión orquestal de Manuel de Falla de la obertura de El barbero de Sevilla, de Rossini. El acompañamiento de los bailes y canciones de la segunda parte corrió a cargo del quinteto de la Orquesta Bética y del guitarrista Pepe de Badajoz.

Entre los números más destacados, cabe mencionar ‘Los cuatro muleros’, bailado por Pilar López y Rafael Ortega:

“‘Pilar’ es como su hermana la estilización más complicada de las esencias puras del baile. […] cada temporada baila mejor y es más artista. En ‘Los cuatro muleros’, de García Lorca, y en ‘Sones de Asturias’, de López Navarro, reveló la comprensión y la gracia sutil con que acierta a expresar el fondo de la canción” (La Voz de Aragón, 28-6-1933).

En un artículo titulado “Descubrimiento de Pilar”, el periodista Serafín Adame la definió como “una bailarina de raza, temperamental, absoluta”, incluso más interesante que su famosa hermana:

“Y hay, sobre todo, Pilar. Yo sé bien, Encarna, que usted no se ha de sentir celosa con esta afirmación: Pilar es, hoy en día, más interesante que la misma ‘Argentinita’. ¿Verdad que no se ofrende usted, Encarna?
[…] Lo es y lo sigue siendo [una niña]. Pero, entonces como ahora, su hermana Pilar bailaba de una manera prodigiosa, Encarna. […] los brazos de Pilar están siempre ni muy altos ni muy bajos, ni muy atrás ni demasiado adelante… quiebra la cintura con donaire espontáneo… repiquetea los pies siempre a tiempo, y es toda ella, en todo momento, carne viva escapada de bronce inmortal de Mariano Benlliure.

Es necesario descubrir a Pilar. […] Vedla (sic) esos ‘Cuatro muleros’ […]; admiradla en las ‘chuflas’ de su baile por alegrías y congratulaos cuantos sois amantes del baile español tan clásico y tan moderno” (Crónica Meridional, 30-6-1933).


NOTAS:
(1) Hubo quien aplaudió la resurrección “del auténtico baile gitano en la sucesión -entre faraónica y goyesca- de las ‘alegrías’ finales, incorporadas con milagrosa inspiración lazárica por esas tres glorias viejas” y también de Rafael Ortega, “que fue ovacionado al bailar con Pilar la ‘Farruca’ de Falla y tuvieron que repetirla, y el fino bailador Triana…” (Heraldo de Madrid, 16-6-1933).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (VIII)

En diciembre de 1936 la encontramos en Ámsterdam junto a Vicente Escudero, que, tras el repentino fallecimiento de Antonia Mercé, se presenta con su propia compañía, secundado por Carmita y Custodia Romero como bailaoras principales. El acompañamiento musical corre a cargo del guitarrista Sabas Gómez y del pianista George Lebenson.

El programa consta de una selección de danzas españolas y flamencas ejecutadas de manera individual por cada uno de los artistas. La estrella principal, Escudero, destaca especialmente en la “Danza del molinero”, la “Farruca” y “Ritmos”, una pieza sin música en la que se puede apreciar su extraordinaria técnica de pies. Carmita seduce en el “Bolero”, mientras que Custodia, “resultó ser una bailarina de gran encanto, especialmente en su ferozmente conmovedora ‘Zambra gitana’”. También llama mucho la atención el animado “Garrotín gitano” que bailan los tres juntos (Dagblad De Gooi- en Eemlander van Woensdag, 16-12-1936) (1).

Vicente Escudero y Carmita García. Junta de Castilla y León.

Vicente Escudero y Carmita García. Junta de Castilla y León.

Tras actuar en el Gooiland Theater pasan al Koninklijken Schouwburg [Teatro Real], donde aún permanece muy vivo el recuerdo de la Argentina. Sin embargo, tanto el público como la crítica terminan rindiéndose ante su arte:

“… Destaca la torre de Escudero en lo alto del ensamble. ‘Bailadora’, bailada por Custodia Romero, fue lo único que alcanzó este nivel de fuerza. El ritmo de las palmas, de las castañuelas, los tacones y los dedos transmitió lenta pero seguramente el entusiasmo de los bailarines al público. Ovaciones después de las ovaciones” (Haagsche Courant, 18-12-1936)

Escudero, así como las bailarinas Carmita y Custodia Romero, que lo acompañan, son artistas técnicamente excelentes. Los tres están más cerca del ‘pueblo’ que Argentina, que, aunque siempre inspirada por motivos populares, había logrado plasmar un género puramente personal, que se había convertido en algo en sí mismo. […]
Un teatro lleno ayer siguió a Escudero y a sus compañeras con creciente entusiasmo; los aplausos, a veces tempestuosos, les obligaron a los tres a hacer bises, con los que fueron generosos” (Het Vaterland, 18-12-1936).

Custodia Romero obtuvo un extraordinario éxito en el baile ‘Zambra Gitana’, que mostró una gran emoción interior” (De tijd, 19-12-1936).

Custodia Romero (Le Petit Journal, 7-4-1937)

Custodia Romero (Le Petit Journal, 7-4-1937). BNF.

En febrero de 1937 la compañía actúa con gran éxito en la gala de la Cruz Roja que se celebra en el Casino Municipal de Pau (Francia):

“Estos tres bailarines, en su estilo de una sinceridad refinada, crean un ambiente apasionante en cada una de sus interpretaciones.
En la primera parte -unas veces acompañados por la orquesta y otras al piano por el Sr. Casenave-, […] recordamos especialmente las realizaciones de la Bailaora de Azagra (C. Romero), la Asturiana de Moureal (Carmita) y Córdoba de Albéniz (V. Escudero y Carmita).
En la segunda parte, El amor brujo de Manuel de Falla, con decorado y vestuario de A. Carretero, se reveló al público como un verdadero ensueño coreográfico. Obra magistral, de exuberante y armoniosa fuerza evocadora, terminó esta sesión de alta calidad artística de una manera hermosa” (Le Ménestrel, 5-2-1937).

A finales de marzo se presentan en la Ópera de Niza con un programa similar, en el que llaman especialmente la atención las originales danzas de Escudero así como “la hermosa bailarina Custodia Romero, a quien se le pidió que repitiera Córdoba, de Albéniz” (L’Art Musical, 26-3-1937). Unos días más tarde llegan al Gaumont-Palace de París con su “ballet gitano”, en el que, además de los artistas mencionados, también figuran Lolita Gómez, Juanito García y Antonio Triana. “El interés de los bailes ejecutados, la belleza de la música, y la elegancia de los intérpretes seducen profundamente al público” (Le Journal, 5-4-1937).

Custodia Romero (Estampa, 4-11-1930). BNE.

Custodia Romero (Estampa, 4-11-1930). BNE.

En el mes de julio se la puede ver, ya en solitario, en el Casino de La Corniche de Argel (L’Écho d’Alger, 3-7-1937), y en otoño la encontramos de vuelta en España, al frente de un espectáculo de arte andaluz en el que comparte protagonismo con el bailaor Rafael Ortega y el guitarrista Víctor Rojas. Completan el elenco el pianista Manuel Navarro, la cantaora Milagros Fernández y la bailaora Rita Ortega, que después es sustituida por la bailarina Sagrario de Córdoba. Con un repertorio de flamenco y danza española -llevan obras de “Falla, Bretón, Chueca, Serrano, Albéniz y Quiroga” (La Información, 15-10-1937)-, la compañía se presenta en distintas ciudades de la zona nacional, como Córdoba, Cádiz, Vitoria, Sevilla y Zamora. En esta última localidad, Custodia “dejó recuerdo agradable de una elegancia y arte que, cuando ella quiere, llegan hasta el grado inimitable” (Imperio, 30-11-1937). En la farruca “hizo unos picados dificilísimos que gustaron mucho a los aficionados” (Heraldo de Zamora, 29-11-1937).

Son tiempos convulsos, en los que está en juego la propia vida, y Custodia demuestra una gran capacidad de adaptación. Si en los primeros meses de conflicto colaboraba en Madrid en los festivales de la C.N.T., ahora, en Andalucía, también se la puede ver en distintos eventos organizados por las fuerzas nacionales. En febrero de 1938, para conmemorar el “aniversario de la liberación” (El Progreso, 10-2-1938), acompañada a la guitarra con Regino Sáinz de la Maza, ameniza una fiesta organizada en el Teatro Cervantes de Málaga y participa en una función de variedades en el Cine Viñas de Motril (Patria, 11-2-1938).

Custodia Romero, por Alfonso Grosso.

Custodia Romero, por Alfonso Grosso.

Poco después, junto a Manuel Vallejo y Rafael Ortega, actúa en el Teatro Cervantes de Sevilla a beneficio de los heridos de guerra. Sin embargo, “no pudo, a causa del denso alfombrado del escenario, interpretar sino una sola de sus admirables danzas. En vista de ello, y ante los insistentes aplausos con que el público solicitaba el bis, Custodia ofreció al general Queipo de Llano lucir en algún próximo festival su arte incomparable” (ABC de Sevilla, 22-2-1938). No tarda en cumplir su palabra, y a principios de marzo interviene en una función celebrada en el Teatro San Fernando a favor “del glorioso Ejército”. Interpreta en solitario “Los claveles”, de Azagra y, junto a Rafael Ortega, “Coplas del Burrero”, bajo la dirección del maestro Navarro, de la Orquesta Bética de Cámara (ABC de Sevilla, 3-3-1938).

Durante el mes de mayo se presenta en varias ocasiones en el Teatro Duque de Rivas de Córdoba, al frente de su propio espectáculo de variedades, en el que Rafael Ortega sigue desempeñando un papel protagonista. También figuran en el elenco la bailaora Rita Ortega, el cantaor Niño de Fregenal, la canzonetista de aires regionales Pepita Molina, la cancionista Rosaura y varios artistas internacionales.

Custodia Romero, ‘La Venus de Bronce’, y el gran bailarín andaluz Rafael Ortega, interpretaron en conjunto con bailarinas, con singular acierto, la canción y danza del fuego del ‘Amor Brujo‘, de Falla; ‘Los Claveles‘, de Serrano, y ‘Los cuatro muleros‘, que fueron ovacionados largamente.
Ambos artistas interpretaron magistralmente la danza ‘La Molinera‘ y la del ‘Sombrero de tres picos‘, de Falla, siendo ovacionados por el numeroso público que llenaba el teatro…” (Diario de Córdoba, 8-5-1938).

Custodia Romero (Estampa, 26-9-1931). BNE.

Custodia Romero (Estampa, 26-9-1931). BNE.

La compañía también actúa en el Cine Municipal de Cádiz y participa en un festival a beneficio de los gitanos organizado por la actriz Carmen Díaz en el Teatro San Fernando de Sevilla (ABC de Sevilla, 17-5-1938). En el mes de julio, la Venus de Bronce llega a Tenerife junto al diestro Juan Belmonte y un grupo de aristócratas sevillanos, con el fin de participar en un festival taurino y otros eventos a beneficio de los familiares pobres de las víctimas del crucero Baleares, hundido en la batalla del Cabo de Palos.

Durante su estancia en la isla, presta su concurso en una función celebrada en el Teatro Royal Victoria, en la que interpreta, entre otros números, “Los claveles”, del maestro Serrano; “Café de Chinitas” y “Los cuatro muleros”, de García Lorca; y “La bailaora”, de Quiroga (La Prensa, 28-6-1938). Asimismo, canta varias canciones ante los micrófonos de Radio Club, que dedica una emisión especial a los viajeros sevillanos (La Gaceta de Tenerife, 29-6-1938), y toma parte en la representación de la opereta “El Conde de Luxemburgo” en el Teatro Guimerá (La Prensa, 29-6-1938).

A su regreso a la península, sigue cosechando éxitos con su compañía de variedades, en ciudades como Palencia, Oviedo, Santander, Soria o Logroño. Su espectáculo triunfa por su “arte, alegría, variedad, gracia”. Custodia es “una verdadera artista”, tanto en sus “bailes clásicos, como el ‘Amor Brujo’ de Falla, en que no hay quien la supere, como en su actuación como canzonetista” (El Diario Palentino, 19-8-1938). Su repertorio también incluye piezas de Turina y Albéniz. Despide el año de gira por las ciudades del Protectorado Español en Marruecos y en enero regresa a Sevilla.


Nota:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (VII)

En enero de 1932 emprende una nueva gira por España el bailarín afroamericano Harry Flemming, con una compañía integrada por dos orquestas -una argentina y otra de jazz- y un nutrido elenco de artistas de variedades internacionales, entre los que destaca la Venus de Bronce. Zaragoza, Barcelona y Burgos son algunas de las ciudades en las que actúan. En su crítica sobre el espectáculo, el periodista barcelonés Sebastià Gasch destaca la gran capacidad de transmisión de la artista jienense:

“… el arte de esta bailarina se dirige más al corazón que al cerebro, enardece más que apacigua. […] Montherlant añade que la Romero es una flor salvaje […]. Es verdad. Custodia Romero es más inspiración que cálculo. Y esto lo demuestra sobre todo con su zambra, palpitante de sexo y de bravata…” (Mirador, 21-1-1932) (1)

Cartel de Harry Flemming y su espectáculo de varietés.

Cartel de Harry Flemming y su espectáculo de varietés.

En esa época la bailaora concede una entrevista a Juan del Sarto, en la que revela algunos detalles de su vida diaria, como por ejemplo su presupuesto doméstico:

“-Como necesitar para vivir, necesita cada uno lo que hace el ánimo. En nosotras, las mujeres, depende de la cantidad de pájaros locos que tengamos en la cabeza. Yo, que creo tener muy pocos, me conformo con un presupuesto de 5.000 pesetas mensuales.
-¿Todo comprendido?
-Todo. Es decir, todo lo que necesitamos mi madre y yo y la servidumbre. En esa cifra incluyo también los gastos de vestidos de escenario y de calle no extraordinarios -algunas veces hay que hacer un exceso obligado en ropas y alhajas, por ejemplo cuando se presenta una en alguna Casa productora de películas de España o del extranjero-, los caprichos, las bagatelas de todo género, como la asistencia a los espectáculos, los perfumes, las flores, los bombones” (Blanco y Negro, 17-1-1932).

Custodia Romero en portada de la revista Crónica, 18-1-1931. BNE.

Custodia Romero en portada de la revista Crónica, 18-1-1931. BNE.

En el mes de febrero colabora en el festival de los periodistas cinematográficos que se celebra en el Cine Callao de Madrid y, “acompañada a la guitarra en sus bailes gitanos por el Niño Sabicas, obtuvo un gran éxito” (Heraldo de Madrid, 25-2-1932) (2). Debuta unas semanas más tarde en el Teatro de la Zarzuela, compartiendo cartel con Estrellita Castro. Entre los números que protagoniza, destaca una “grandiosa fiesta granadina del Sacromonte” (La Libertad, 20-3-1932). Después marcha a Sevilla para ofrecer, en el Kursaal Central y en el Coliseo España, las que serán sus últimas actuaciones antes de retirarse de los escenarios:

“En el apogeo de la belleza, la juventud y el arte, Custodia Romero abandona para siempre el tablado en que triunfó la pureza de su arte de gran bailaora. En el escenario del Coliseo España repiqueteó ayer, por última vez, el hechicero taconear de sus pies ágiles, y por última vez levantáronse, como bandera de gallardía, al ritmo de la danza castiza, sus hermosos brazos de gitana.
Repetidamente ovacionada, Custodia apreciaría en el estruendo de los aplausos, junto a la pública devoción por su arte, la emocionada cordialidad puesta por el público en el indeseado trance de tan prematura despedida” (ABC de Sevilla, 21-4-1932).

Según distintos medios, la bailaora se retira por mor de un compromiso matrimonial, sin que llegue a desvelarse la identidad del afortunado. El periodista Juan del Sarto se hace eco de un rumor que señala al compositor Jacinto Guerrero como su futuro marido más, una vez contrastada la información con los protagonistas, debe rectificar: “Custodia tiene su novio ‘formal’. El maestro Guerrero tiene su novia ‘de amor’. La cosa está bien clara. No pueden casarse, por lo tanto, Jacinto y Custodia” (Mundo Gráfico, 1-6-1932).

Custodia Romero y otros artistas en el Cine Callao de Madrid, ABC, 6-3-1932.

Custodia Romero y otros artistas en el Cine Callao de Madrid (ABC, 6-3-1932).

Durante más de dos años permanece apartada de la vida pública, sin que hayamos logrado averiguar si llega o no a contraer matrimonio. No obstante, de sus declaraciones a la prensa se desprende que, al menos, hay alguien que ocupa su corazón:

“-Mire, pienso pasar el nuevo año alejada del mundo y de sus pompas y vanidades.
En mi casita. Al amor de lo mío y de los míos. Añorando mis pasados esplendores escénicos, pero sin ocurrírseme, ni por un solo momento, reintegrarme a ellos.
¡Sólo el amor basta! Cuando se encuentra, como es tan rico e inapreciable tesoro, no hay que dejarlo perder, sino entregarse a él y a sus dulzuras por entero, en cuerpo y alma…” (Juan del Sarto, Sparta, 7-1-1933).

Su prototipo de hombre tiene la tez del color “de los maravillosos y sublimes Cristos sevillanos”. Es “rendido y galán” (Blanco y Negro, 2-4-1933), “bien educado”, con “finura”, “corrección” y “exquisitez de maneras” (Luz, 9-11-1933). A finales de 1933 aún existe buena armonía entre la pareja:

“-Todavía no he tenido el primer disgusto con mi novio. ¡Ni Dios quiera que lo tengamos nunca!
Porque el día que yo tenga el primer disgusto con mi novio será el primero… ¡y el último!” (Juan del Sarto, Blanco y Negro, 5-11-1933).

Custodia Romero (Nuevo Mundo,16-1-1928). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo,16-1-1928). BNE.

En septiembre de 1934 se anuncia su reaparición en el Teatro Liceo de Salamanca y en el Principal de Zamora, compartiendo cartel con el tenor Juan García y la vedete Anita Flores. El público charro le “tributó la acogida más entusiasta y cordial, como premio a su arte exquisito. Custodia Romero afirmó su personalidad, con sus bailes españolísimos y castizos y unas canciones, de pura solera andaluza, que levantaron ovaciones constantes” (El Adelanto, 21-9-1934). Durante su retiro voluntario “no ha perdido nada de su arte, al contrario, lo ha purificado, dando un tono a su actuación de serenidad artística muy deliciosa” (Ideal Agrario, 24-9-1934). En una nueva conversación con Juan del Sarto, desvela el motivo de su regreso:

“Me gustó tanto el teatro que, ya lo ha visto usted; después de alejada de él, temporalmente, a él he vuelto, como la mariposa a la luz…
Y es que no puede una sustraerse a la locura de los aplausos, una vez que, a la manera de un sutil veneno, se han infiltrado en el alma…” (Blanco y Negro, 8-7-1934).

En enero de 1935 realiza una nueva tournée con el bailarín Harry Flemming, que en esta ocasión presenta un amplio programa de variedades, en el que destacan la orquesta de jazz Los Vagabundos, la cantaora Anita Sevilla, la bailarina de color Elsie Bayron y el bailaor Antonio Triana. En el Cine Ideal de Madrid, Custodia Romero, “majestad en la figura, pulcritud en el ritmo, dominio y agilidad en los palillos, alegría sana en el semblante” (ABC, 24-1-1935), es muy aplaudida en sus bailes gitanos, con la guitarra de Víctor Rojas. El espectáculo también se presenta en ciudades como Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Cádiz.

Custodia Romero en portada de La Unión Ilustrada, 3-5-1928. BNE.

Custodia Romero en portada de La Unión Ilustrada, 3-5-1928. BNE.

En el mes de marzo es contratada por Circuitos Carcellé para debutar en el Teatro Maravillas de Madrid, compartiendo protagonismo con una de las grandes estrellas de la época dorada de las variedades: Raquel Meller. Acompañada por Víctor Rojas a la sonanta, “la preciosa bailarina andaluza batió con la gracia, la finura y el arte en ella característicos un repertorio nuevo que hace destacar su estilo inconfundible y que es inimitable” (La Libertad, 9-3-1935). Después viajan a Vitoria, Zaragoza y Santander, entre otras ciudades.

Durante el mes de mayo la misma empresa la presenta en el Teatro Tívoli de Barcelona y en el Fontalba de Madrid, “con sus nuevas danzas gitanas a piano y guitarra” (ABC, 14-5-1935). En el programa destaca la actriz cómica Luisita Esteso, entre otras muchas atracciones. Ese mismo verano, en la Feria de Muestras de Santander, acompañada por la orquesta, actúa “a la incomparable altura de siempre, la que corresponde a la bailarina de solera, de gracejo y casticismo inigualable” (El Cantábrico, 26-7-1935).

Custodia Romero (Estampa, 12-2-1929). BNE.

Custodia Romero (Estampa, 12-2-1929). BNE.

En 1936 continúa con su gira por Madrid y provincias de la mano de Circuitos Carcellé, que presenta un “espectáculo internacional arrevistado” (La Voz de Asturias, 15-4-1936) en el que intervienen numerosos artistas. Tras el estallido de la Guerra Civil, actúa con frecuencia en festivales benéficos organizados por la C.N.T. en distintos teatros madrileños con el fin de recaudar fondos para los heridos, hospitales o guarderías infantiles, siempre en relación con la causa republicana. En esas funciones comparte cartel y escenario con grandes figuras del flamenco y las variedades, como Angelillo, Pastora Imperio, Conchita Piquer, la Argentinita, Pilar López, Carmen Flores, la Niña de la Puebla, Estrellita Castro, Ramón Montoya o Niño Sabicas.

El 12 de octubre la encontramos actuando en París, en un “festival de canto, música y danza por la ‘Fiesta de la Raza’” organizado en el Palais de la Mutualité. En el elenco, compuesto por artistas de diversa procedencia, destaca la presencia de Laura de Santelmo y Antonio Machín (L’Humanité, 10-10-1936).


Notas:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) Según algunos medios, quien la acompaña a la sonanta es Luis Yance (La Libertad, 23-2-11932; ¡Tararí!, 25-2-1932).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (VI)

La fidelidad de la Venus de Bronce al estilo más genuinamente andaluz permanece inquebrantable, a pesar de su colaboración con artistas radicalmente diferentes, como es el caso de la gran estrella internacional Joséphine Baker (1), con quien realiza una gira por España en el año 1930. El bailarín excéntrico Moritz, la cancionista Conchita de Leonardo, los payasos Pompoff y Thedy, los bailarines acrobáticos Lina Jack et Farbell y la orquesta Manhattan Players completan el elenco de la compañía.

Joséphine Baker, la Venus de Ébano

Joséphine Baker, la Venus de Ébano

Durante tres meses actúan en ciudades como Barcelona, Huesca, Zaragoza, Madrid, Sevilla, Oviedo, Santander, Córdoba, Granada y Burgos, en todas ellas cosechan éxitos sonados. A pesar de la fascinación que despierta la exótica estrella de importación, que se anuncia como la “Venus de Ébano”, no consigue eclipsar a la bayadera gitana, que “conoce todos los secretos de los fandanguillos, boleros y aires de tronío. […] No hay sino ver el empaque con que mueve los brazos y la actitud hierática de su figura. Es de las pocas estrellas ‘de verdad’ que aún nos quedan” (La Voz de Asturias, 29-3-1930).

En el Gran Teatro de Córdoba “cantó y bailó como sólo ella sabe hacerlo y se nos mostró la gran artista de siempre”. Incluso tuvo que “bisar varios números ante la insistencia de los aplausos que se le tributaron” (Diario de Córdoba, 24-4-1930). A decir del cronista de El Defensor de Granada (26-4-1930), que firma como Bambalina, aunque es notable el mérito de la vedette (2), poco tiene que envidiarle nuestra bailaora:

Josefina Baker triunfó completamente. Sus maravillosas danzas, prodigio de exotismo; su ritmo y colorido sorprendente […]; subyuga y encanta lo mismo en sus genuinas danzas que en sus canciones inglesas.
Mas iguales triunfos y las más calurosas y fervientes ovaciones las obtuvo también en estricta justicia la gentilísima Custodia Romero, maga de la belleza y castiza, reina insuperable de la danza. La vive a maravilla por sí sola; es figura primordialísima del cartel más exigente.
Confieso […] que no he visto a ninguna estrella del baile vivir y expresar tan a la perfección una emotiva danza […] como lo hace Custodia Romero, esa maga de la expresión y del canto…”

Carteles de Custodia Romero y Joséphine Baker en el Cine Principal de Barcelona. Foto de Gabriel Casas i Galobardes. ANC.

Carteles de Custodia Romero y Joséphine Baker en el Cine Principal de Barcelona. Foto de Gabriel Casas i Galobardes. ANC.

A finales de junio, ya desvinculada de la Venus de Ébano, “la nunca bien ponderada bailaora gitana, […] que es el alma de los zapateados y fandanguillos” (Heraldo de Zamora, 28-6-1930), conquista al público zamorano con “una preciosa farruca que se aplaudió calurosamente”. La acompaña a la guitarra el Señor Rossi (Ibídem, 30-6-1930). Durante los meses de verano participa en varios eventos celebrados en Madrid: en el beneficio del actor José Berangui y la Fiesta del Montepío de Actores, ambos en los Jardines del Retiro; y en la verbena de la Casa Central de Andalucía, que tiene lugar en el Hipódromo de la Castellana.

En septiembre se presenta en Melilla y durante la temporada de otoño se la puede ver de nuevo en la capital. Obtiene un “inmenso suceso” en el Teatro de la Latina (La Voz, 13-10-1930), ameniza con sus danzas andaluzas una fiesta celebrada en casa del escritor Agustín de Figueroa y, acompañada a la sonanta por Pepe de Badajoz, presta su concurso en un nuevo Festival del Montepío de Actores celebrado en el Teatro Español. Después es contratada por el empresario Carcellé para actuar en el Teatro Fuencarral junto a una compañía de variedades. Sus “elegantes ‘toilettes’” y su magistral interpretación de “un buen número de canciones y bailes” (La Correspondencia Militar, 3-12-1930) merecen “ovaciones cerradas” (La Voz, 2-12-1930).

Custodia Romero (Asbury Park Press, 20-4-1927).

Custodia Romero (Asbury Park Press, 20-4-1927).

Despide el año actuando en Toledo, Valladolid y en el Cabaret Lido de Madrid, donde es muy aplaudida su interpretación del pasodoble “Canta, guitarra” (Heraldo de Madrid, 25-12-1930), y en enero marcha a tierras andaluzas para actuar en varias ciudades compartiendo cartel con el humorista e imitador de estrellas Castex. Su debut en Jerez de la Frontera es un gran éxito de crítica y público:

“No exagerábamos al conceptuar en nuestro número anterior a la gentil Custodia Romero, como la aristócrata del baile flamenco, como la más feliz intérprete de plásticas y evocadoras danzas.
[…] desde su presentación en el tablado se adueñó del respetable por su arte exquisito como bailarina, por su belleza morena, por el garbo y gentileza de sus cuerpo.
Los números que ejecutó fueron modelos de ejecución, cuidando siempre de la erutmia (sic) de líneas, del ritmo de compases.
De ahí que su labor fuera tan del agrado del público” (El Guadalete, 27-1-1931).

Sus actuaciones en Sevilla, Málaga, San Fernando y El Puerto de Santa María también se cuentan por triunfos. Tras una breve presentación en el Teatro Eslava de Madrid, en abril regresa al sur para intervenir en el primero de los festivales de música y baile que se ofrecen en el Gran Teatro Falla durante la “Semana de Cádiz”, organizada por el Patronato Nacional de Turismo. El programa de la función es el siguiente:

“Sonatina, de Halffter.
La romería de los cornudos, de Pittaluga.
Danzas gitanas de Turina (estreno).
Selección del Amor Brujo, de Falla (Introducción, Danza del Miedo y Danza del Fuego).
Versiones de concierto, por la Orquesta Bética de Sevilla, dirigida por Ernesto Halffter, con danzas por Custodia Romero y el Cuadro flamenco de Manuel Real (Realito). Decorado de Burmann.
Bailes de estilo clásico andaluz por el Cuadro flamenco de Realito.
Fin de Fiesta, por Custodia Romero” (La Información, 31-3-1931) (3).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Custodia Romero (Mediterráneo, 12-5-1928).

Con “una interpretación de calidad superior a la que es corriente en el género de variedades”, la Venus de Bronce obtiene un éxitorotundo” (ABC, 16-4-1931):

“… Con religioso silencio se escuchó esta primera parte, culminando la emoción y el interés en el Amor Brujo […], en el que intervino de manera admirable Custodia Romero. Tres veces se repitió este admirable número que se aplaudió ruidosa y fervorosamente la música y la labor de la artista gitana y del maestro Halffter.
La segunda parte fue ocupada en su totalidad por ‘La Venus de Bronce‘, que como mujer es raramente hermosa y como artista una verdadera maravilla. Fue aplaudidísima” (El Noticiero Gaditano, 9-4-1931).

Su contrato con el Patronato de Turismo también contempla la intervención en una fiesta flamenca organizada en una bodega jerezana en honor de unos turistas extranjeros que finalmente no se presentan. El cuadro está formado por varios artistas de la ciudad, como Pantoja, Juanito Jambre o Luisa Requejo, que “obsequió a la escogida clientela con unas ‘soleares’”.

Custodia Romero, ‘La Venus de bronce’, apareció en último lugar y se ofreció a la concurrencia en su ‘propia salsa’.
No fue anoche la artista exquisita que marca los compases de la orquesta con singular precisión. Fue otra. La gitana de cuerpo entero, que a los acordes de la guitarra de Javier [Molina] […] se cimbrea y contorsiona con precisión matemática, con gracia insuperable de mujer escogida para representar el clasicismo andaluz en su quintaesencia.
Y Custodia entre flamencos sobresalía como reina y señora de aquel cuadro que parecía alocado al jalearla…” (El Guadalete, 10-4-1931).

Custodia Romero en la Verbena del Montepío de Actores de 1930 (Estampa, 22-7-1930). BNE.

Custodia Romero en la Verbena del Montepío de Actores de 1930 (Estampa, 22-7-1930). BNE.

Durante la temporada de primavera-verano su presencia vuelve a ser habitual en diferentes eventos, en su mayoría benéficos, que se celebran en Madrid, como una nueva edición del festival del Montepío de Actores (4), la verbena del Círculo de Bellas Artes, o una fiesta de cante y baile flamenco que tiene lugar en la Plaza de la Armería, con la participación de Manuel Vallejo, José Cepero, Manolo de Badajoz o Pastora Imperio, entre otras figuras (La Libertad, 12-6-1931).

También es contratada para amenizar una velada íntima en honor de los toreros mexicanos Pepe Ortiz y Luis Freg, en la que, con la sonanta de José Revuelta, “la maravillosa belleza morena de Custodia Romero palpitó en una farruca y unas bulerías” (Heraldo de Madrid, 20-6-1931). Asimismo, montada a caballo, es la encargada de pedir la llave de los toriles en un festival taurino organizado en el coso de Madrid a beneficio de las hijas del banderillero Sotito, recientemente fallecido (El Imparcial, 15-7-1931).

En el mes de octubre comparte escenario con Antonio Triana, el Pena hijo y Pepe de Badajoz, entre otros artistas, en el Teatro Fuencarral de Madrid, y vuelve a conquistar al público del Kursaal de Sevilla “interpretando como ninguna el baile español, el baile gitano”. Allí estrena “varios números, entre ellos ‘Manolo Reyes’, donde Custodia logra superarse. Mientras viva la artista gitana, el arte no se ha ido” (El Noticiero Sevillano, 15-10-1931).

Poco después llega a las pantallas Isabel de Solís, reina de Granada, un filme de José Buchs hablado y cantado, que tiene como protagonistas a Custodia Romero y Ricardo Galache. Cuando se presenta en el Palacio de la Prensa de Madrid, la bailaora interpreta en la sala algunas de las danzas que aparecen en la película (Ahora, 19-11-1931).

“… Custodia Romero ha demostrado ser una actriz de gran temperamento dramático. Pero su verdadera creación, la que la ha elevado a la categoría de estrella, haciendo que, incluso, varias productoras extranjeras se fijen en ella para ofrecerla (sic) ventajosos contratos, ha sido su última película titulada ‘Isabel de Solís, reina de Granada’” (El Diluvio, 25-2-1936).

Custodia Romero a caballo (Estampa, 16-9-1930). BNE.

Custodia Romero a caballo (Estampa, 16-9-1930). BNE.


Notas:
(1) Bailarina, cantante, actriz y vedette de origen estadounidense afincada en París desde 1925. Sedujo al público europeo con sus exóticos y sensuales bailes, y su exiguo vestuario, compuesto por una falda de plátanos.
(2) También hay quien no comparte ese entusiasmo que muchos sienten por la Baker:
“… cuando el público paladeaba aún el arte bello, serio y dramático de Custodia Romero, irrumpía en la escena Josefina Baker feamente desnuda, con un cinturón de plátanos -no precisamente el de la castidad- que zangoloteaban sobre el vientre enjuto y las flácidas caderas al compás de alaridos de saxofones y rayos de tambor […]
La fama de Josefina Baker es hechura del frívolo snobismo de París; ha cundido por el haz del globo, porque ya se sabe lo que vale el espaldarazo de la ciudad magnífica, siempre ávida de novedades, la ciudad que harta de su ‘champagne’ suele catar como bueno cualquier ‘wiskey’ de contrabando, hecho con alcohol de madera” (Enrique Uhthoff, Diario de la Marina, 11-5-1930).
Guillem Díaz Plaja contrapone el arte de Custodia y Joséphine, en quienes ve, respectivamente, civilización versus primitivismo:
“Recuerdo haber visto bailar una vez, juntas en un mismo programa, a la bailarina española Custodia Romero, llamada la Venus de bronce, y la bailarina internacional Josefina Baker, denominada la Venus de ébano. Muy morenas las dos, finamente esbeltas, una profunda diferencia las separaba. El ritmo. La ancianidad del ritmo. El ritmo de los bailes de Custodia Romero es un ritmo ritual y antiguo, complicado y solemne; expresión de cien emociones sucesivas. Atormentado, morboso, solemne, difícil, trascendente. En lugar del ritmo de Josefina, alocado, superficial, ruidoso, palesador de una simple alegría fisiológica. Josefina es el Primitivismo; Custodia, la Civilización. […]
El ritmo de los bailes de Custodia Romero es un ritmo de éxtasis vital. De vida y de sueños. La arritmia de Josefina Baker es mecánica. De esfuerzo muscular. De trabajo…” (Mirador, 17-3-1932).
(3) También intervienen en la gala la soprano de cámara Ángeles Otein y el pianista José Cubiles.
(4) En el mes de mayo se celebra en el Teatro Romea el Festival del Montepío de Actores y en agosto, en los Jardines del Retiro, tiene lugar la verbena anual, que en esta ocasión es denominada “Fiesta de la Manzanilla”.