Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (y IV)

El nueve de junio de 1916 “la reina de los cantos regionales y flamenco” debutó en el Folies Bergère de Barcelona por un caché “muy decentito” y obtuvo “un éxito grande, difícil de expresar […]. La popular artista se guardó al respetable en un bolsillo en cuanto les cantó la primera canción, y no quieran ustedes saber las ovaciones que se llevó la graciosa artista” (1). 

A finales de mes pasó al salón Doré y unas semanas más tarde, al teatro Eslava de Valencia, donde compartió cartel con Pastora Imperio, y las canzonetistas Lola Durán, Teresita Pastor y Adria Rodi. Conquistó al auditorio con sus “envidiables condiciones” y su “rica variación de trajes típicos” para cada uno de sus cantos regionales. No en vano, “es una de las artistas de este género que más sienten y hace sentir las canciones en las que pone sentimiento, pasión, dulzura…” (2)

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el salón Moderno de Tarragona consiguió “uno de los éxitos más grandes que se han conocido”, con “llenos enormes todas las sesiones […]. Su despedida fue un auténtico acontecimiento, pues el público, puesto en pie, tributó a la Salerito una verdadera ovación” (3). Después, en Elda, la “reina de los cantos regionales y flamencos” escuchó “favorables ovaciones por su voz, estilo, repertorio y presentación” (4).

En Villena “cantó con la maestría y facultades que la distinguen lo más saliente de su repertorio, siendo aclamada con delirio”. En Almansa “fue objeto de estruendosas ovaciones por su arte, gusto y elegancia” (5). Durante el otoño de 1916 también se la pudo admirar en el salón Novedades de Orihuela y en el Kursaal de Elche (6).

Retomamos su pista en junio de 1917. Junto a su hija Juanita Guerrero ーtambién conocida como la Sánchez-Guerreroー, que siguió sus pasos en el mundo del baile y el cuplé, se presentó en el teatro Oscense de Huéscar; y unas semanas más tarde actuaron en el teatro de Serón y en el salón Moderno de Vélez-Rubio (7). En este último permanecieron varios días, acompañadas al piano por Modesto Pérez, con “llenos completos” en todas las funciones y gran éxito de crítica:

“La Salerito es una veterana del couplet […] y lo mejorcito seguramente que ha pisado hasta ahora nuestras tablas. En la interpretación de tipos y cantos regionales demostró arte, ingenio y gracia exquisita que le valieron merecidos aplausos. 

Juanita Guerrero es una artista muy joven, muy linda y muy simpática que posee también los resortes de seducir al público por su sal y su gracejo.

Ambas lucieron un vestuario variado y lujosísimo, muy adecuado siempre a los diversos tipos que caracterizaron con singular maestría” (8).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

Durante los meses de noviembre y diciembre Antonia Martínez ー“que canta cada malagueña que quita el sentío”ー trabajó en el salón Moderno de Calasparra, en el music hall Novelty de Barcelona y en el cine Benlliure de Valencia. En enero de 1918 se presentó junto a su hija en el teatro Ortiz de Murcia y unas semanas más tarde debutó en el pabellón Alfonso XIII de Melilla, donde coincidió con Dorita Ceprano y la pareja de baile formada por Selesia y Revoltosa (9).

T. Miranda, en la revista Eco Artístico, le recomendó que “continúe con el género flamenco, donde estará mejor”, por ser “una artista propia de un café cantante” más que de un escenario de varietés (10). Unos meses más tarde volvió a dar muestras de su gran generosidad, al colaborar en una suscripción a favor de los huelguistas de las minas de La Unión (11).

En agosto y septiembre de 1918 la prensa brasileña vuelve a situarla al otro lado del Atlántico. Integrada en la Compañía Norte-Americana de atracciones y variedades, “la graciosa tonadillera española Salerito” se presentó sucesivamente en el Casino Antártica, en el Miramar y en el teatro Parisiense de São Paulo, donde obtuvo “los más calurosos aplausos” (12). Después actuó, “con éxito triunfal”, en el cabaret restaurante del Club de los Políticos de Río de Janeiro (13).

En el mes de diciembre reapareció en el salón Novedades de Sevilla y unos meses más tarde, en el Imperial (14). Durante el verano de 1920 se anunció en el Edén de Valencia y en el salón Novedades de Alicante; y en mayo de 1924 “obtuvo un éxito clamoroso” en este último local (15). Según el relato de Francisco Fernández García, a principios de esa década se instaló en Melilla, donde regentó “un café teatro de su propiedad en el que invirtió todos sus ahorros, pero un desgraciado accidente hizo que lo perdiera todo al destruirse totalmente el local como consecuencia de un incendio” (16).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

La Salerito (Arte e Artistas, 26-10-1918, p. 8).

En esos años la prensa se hizo eco del accidente automovilístico que sufrió en Melilla en marzo de 1925, cuando regresaba de Nador junto a un individuo conocido como Paco ‘el Prevenido’. Tras pasar el Atalayón, el coche volcó al tomar una curva y fue a parar a una cuneta. Antonia Martínez, domiciliada en la calle del General Marina, número doce, “salió despedida del carruaje, yendo a caer a regular distancia […]. En otro auto fue traída a la plaza, recibiendo curación en la Casa de Socorro, de contusiones en el hombro derecho” (17).

En octubre de 1929 su nombre volvió a aparecer en los medios, tras ser detenida en Murcia por la guardia civil como autora del robo, en Orán, de un collar de piedras preciosas propiedad de María Pérez (18). No obstante, la propia artista no tardó en personarse en la redacción de El Liberal para ofrecer su versión sobre los hechos:

“No es así. La Salerito, no ha robado dicho collar. Este, que es de irrisorio valor, se lo prestó María Pérez, para que saliese a escena, en un teatro de Orán.

Después, la Salerito, que naturalmente, no tenía preocupación por el collar, pues que nada valía, se lo trajo al marcharse de Orán, sin ánimo de apropiarse de él.

Parece que María, por una venganza personal, presentó una denuncia a todas luces infundada.

Al llegar la Salerito a Murcia y notar que habíase traído la alhaja, telegrafió a la Pérez y le comunicó el pronto envío de la misma; al propio tiempo que significaba que se lo llevó distraídamente.

Posteriormente se encontró con que existía una denuncia, por robo, contra ella. Interrogada por las autoridades, probó su inocencia” (19).

Antonia Martínez Burruezo falleció en Caravaca de la Cruz el veintisiete de agosto de 1959, a causa de una hemorragia cerebral. Distintos periódicos de toda España publicaron la noticia, emitida por la agencia Cifra, según la cual la Salerito “se encontraba en la pobreza y la actriz Sarita Montiel proyectaba organizar una función en su beneficio” (20).

Notas:

(1) La Publicidad, 8-6-1916, p. 3; Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(2) La Correspondencia de Valencia, 21-7-1916, p. 3; El Pueblo, 24-7-1916, p. 4.

(3) Eco Artístico, 25-7-1916, p. 19.

(4) Eco Artístico, 15-8-1916, p. 17.

(5) Eco Artístico, 25-8-1916, p. 19; Eco Artístico, 5-9-1916, p. 15.

(6) El Conquistador, 7-10-1916, p. 3; La Defensa, 19-11-1916, p. 3.

(7) Eco Artístico, 5-6-1917, p. 13; Juan Jiménez, Eco Artístico, 5-8-1917, p. 13.

(8) Carmelo, Heraldo de los Vélez, 1-7-1917, p. 7. 

(9) La Voz del Pueblo, 7-11-1917, p. 2 [citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia]; El Diluvio, 3-12-1917, p. 6; El Cine, 15-12-1917, p. 54; El Liberal, 18-1-1918, p. 2.

(10) T. Miranda, Eco Artístico, 5-2-1918, p. 20.

(11) El Despertar del Obrero, 20-4-1918, p. 4; 5-5-1918, p. 4.

(12) Correio Paulistano, 16-8-1919, p. 2; A Tribuna, 16-9-1918, p. 6; A Tribuna, 25-9-1918, p. 8.

(13) Arte e Artistas, 26-10-1918.

(14) Eco Artístico, 25-12-1918, p. 61; El Correo de Andalucía, 28-4-1919, p. 3.

(15) El Pueblo, 20-7-1920, p. 2; El Luchador, 21-8-1920, p. 2; El Luchador, 19-5-1924, p. 2. 

(16) Fernández García, “Antonia Martínez La Salerito (2ª Parte)”, El Noroeste Digital, 16-8-2013.

(17) El Telegrama del Rif, 27-3-1925, p. 4.

(18) El Liberal, 8-10-1929, p. 2.

(19) El Liberal, 9-10-1929, p. 2.

(20) ABC, 30-8-1959, p. 66.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (III)

En octubre de 1912 la hemeroteca sitúa a la Salerito en lugares como el salón Farrusini de Zaragoza, el teatro Apolo de Valls y el Principal de Tortosa (1). En noviembre debutó en el teatro Balear de Palma de Mallorca, donde fue “aclamada a diario. Todo lo que canta sale de su garganta con ese ángel que arrebata a los espectadores, que prorrumpen en frenéticos aplausos y olés” (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Antonia Martínez, la Salerito (Mundo Gráfico, 13-12-1911, p. 26).

Viajó después a la Ciudad Condal para actuar en el salón Poliorama, compartiendo protagonismo con la Bilbainita. La prensa destacó la moralidad del trabajo y el lujo de la presentación de quien era considerada, “sin disputa, una de las mejorescantaoras’ de flamenco y aires cubanos”, y recitaba “con soltura y donaire chispeantes monólogos andaluces” (3). De allí pasó al teatro Soriano, junto a una compañía de varietés integrada por figuras como los 5 Mongadors, los excéntricos americanos The Pantos, los reyes del ciclismo The Dalfils Troupe o la domadora de palomas la Sikora (4).

Estrenó el año 1913 en el teatro de la Marina de Valencia, compartiendo cartel y éxito con Josefina Cola (5). También pasó por el teatro Circo de Albacete, antes de presentarse, bien entrado el mes de febrero, en el Lux Edén de Granada, donde “obtuvo un éxito completo desde la noche de su debut” con su repertorio del “género flamenco, canciones cubanas, monólogos y jotas, […] magistralmente interpretado”, y con su película taurina (6).

Durante los meses de primavera recorrió distintas provincias españolas. Se reencontró con sus paisanos de Caravaca en un teatro Thuillier “de bote en bote” y actuó con éxito en el salón Azul de la vecina Cieza (7). Asimismo, junto a la pareja de baile formada por Lola Bravo y Trujillo, se presentó en el cine La Rosa de San Fernando y en el salón La Amistad de El Puerto de Santa María, “con un escogido programa en el que figuraba la jota de El Fruto de los Tenorios, que la cantó con el gusto y la maestría que sabe imprimir esta artista a cuantos números ejecuta, […] además de su hermosa y potente voz” (8).

Tras su paso por el teatro Oscense de Huéscar y el salón Recreo de Baza (9), a principios de junio regresó a Caravaca para inaugurar el salón de la Cruz, de su propiedad, y ofrecer una serie de representaciones durante los primeros días de funcionamiento del local, que tenía “una cabida de 250 butacas y 350 entradas generales, pudiendo trabajar en el escenario, no solo números de varietés, sino también compañías de zarzuela o verso que no cuenten con mucho personal” (10).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

Nati la Bilbainita (La Unión Ilustrada, 4-10-1914, p. 1).

En el mes de julio emprendió una gira por Portugal, que comenzó en el Splendid Foz Garden de la localidad de Algés. Su debut constituyó todo un éxito, puesto que “‘La Salerito’ es un auténtico tipo de hermosura de la mujer andaluza con un timbre de voz encantador de frescura y gracia”, que “en sus escogidas canciones regionales logra entusiasmar a los espectadores, que quedan admirados ante las múltiples transformaciones que lleva a cabo”. “Su verdadera distinción es realzada por la riqueza de sus toilets confeccionadas en la Maison Degamond de París” (11). 

Allí permaneció varias semanas, con prórroga incluida, y después pasó al salón Trinidad de Lisboa, compartiendo cartel con la Goya y la Romerito (12). Tras una breve temporada en el teatro López de Ayala de Badajoz, donde coincidió con Amalia Molina y Les Sobernil, en la segunda semana de agosto regresó al país vecino para actuar en Setúbal, Figueira y Lisboa, “con colosal éxito” (13).

Una vez cumplidos sus compromisos en Portugal, retomó sus actuaciones en el López de Ayala de la capital pacense, con gran éxito de crítica y público:

“Con un lleno estruendoso verificóse la función  […]

… esta gentil bailarina tiene un dominio completo del baile; su cuerpo, de una elasticidad asombrosa, se presta a las más difíciles posturas; sus pies apenas tocan el suelo, siendo tal el arte, la gracia y el gitano salero de esta artista singular, que con justicia lleva el nombre artístico de La Salerito.

Cantando, sus canciones están impregnadas de esta dulce poesía andaluza, triste y reidora, ‘que canta cuando llora y llora cuando canta’”(14).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

La Salerito (Revista Teatral, 10-7-1912, p. 1).

Actuó también en el teatro Calderón de la Barca de Montijo, donde cosechó un nuevo triunfo (15), antes de regresar a tierras murcianas. En el cine Varietés de la capital demostró conocimiento escénico y “cierta picardía en las tablas que difícilmente tienen todas las de su arte, pues no hay couplet que el público no le aplauda de verdad” (16). 

Siguió coleccionando ovaciones en el teatro Pastor Rubira de Calasparra, el Circo-Teatro de La Unión, el salón Novedades de Alicante, el teatro Liceo de Alberique, el Palacio de Cristal de Valencia, el teatro Circo de Denia y el teatro Oberón de Burriana (17). “Posee La Salerito una cantidad de artista por toneladas, que va esparciendo por donde pasa, cambiándolo por aplausos frenéticos y ovaciones delirantes” (18).

Pasó las Navidades trabajando en Puertollano y en las primeras semanas de 1914 deleitó a los públicos de Manzanares y Albacete con sus “clásicos aires andaluces, que domina a la perfección” (19). En febrero emprendió una nueva tournée por la zona de Lisboa, con actuaciones en locales como el salón de Vila Franca de Xira o el salón Foz de la capital, donde supo “captarse las simpatías” del respetable con sus números del género flamenco (20). 

En abril se anunció en el Concert Madrileño de la Villa y Corte (21); y durante los meses de junio y julio recorrió varias localidades extremeñas junto a la bailarina Electra. En el cine de Azuaga “escucharon ovaciones sin cuento” por sus muchos “méritos y sus condiciones excepcionales para triunfar en el género” (22); y en el teatro de Santa Isabel de Llerena triunfaron “en toda regla, […] con su arte y con su gracia”, magistralmente acompañadas por un terceto dirigido por el compositor Augusto José Vela.

“‘Salerito’ es una mujer completamente hermosa, y tiene una voz potente y bien timbrada; dice y vocaliza muy bien y posee en su garganta recursos sobrados para arrebatar al público con las cadencias sentimentales de sus ‘Granadinas’ o las notas vibrantes y enérgicas de la arrogante jota; viste lujosamente y tiene soltura y gracia para andar por el escenario; así se puede decir ‘soy artista’. Fue constantemente ovacionada” (23).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

La Salerito (Eco Artístico, 15-1-1913, p. 37).

En el segundo semestre del año la hemeroteca es parca en noticias sobre la actividad de Antonia Martínez. La sitúa en lugares como el teatro Moderno de Alcázar de San Juan, el Espinel de Ronda, el salón Apolo de Algeciras, el salón Ideal de Gibraltar, el cine Luz de Ceuta, el teatro Circo Ibérico de Ayamonte y el Gran Cine de Córdoba (24); y, a finales de enero de 1915, anuncia que se encuentra “en negociaciones para quedarse en arriendo con el Salón Moderno” de esta última ciudad. Asimismo, recuerda la generosidad de la artista durante su actuación en la misma, al ceder el producto íntegro de la entrada una de las noches a las Hermanas de la Caridad (25).

En agosto de ese mismo año la prensa antequerana anunció su contratación por el cine Moderno durante las fiestas locales, para interpretar sus cantes flamencos y regionales acompañada a la sonanta por el profesor Pedro Montero, Niño de Lucena (26). Sin embargo, unos meses antes el diario Crítica la situaba en la ciudad argentina de Córdoba, junto a una compañía de varietés organizada por los empresarios Cano y Casajuana, y encabezada por la cupletista Resurrección Quijano (27). Por tanto, una de esas dos informaciones probablemente fuese errónea.

Lo que sí está constatado es que en abril de 1916 la Salerito se encontraba en La Habana, donde intervino en una velada a beneficio del agente teatral Eduardo López que se celebró en el teatro Miramar y en una función dedicada a los empleados del coliseo Campoamor, en las que coincidió con artistas como Ángeles de Granada, Doloretes y Antonio de Bilbao (28).

Durante su estancia en la capital cubana, impresionó en la casa Columbia trece registros sonoros de estilos como garrotín, isa canaria, tangos, cuplés, pregón, cartageneras y murcianas ーcon acompañamiento de orquestaー; marianas y garrotín ーcon acompañamiento de guitarraー.

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

La Salerito (Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18).

En el mes de mayo embarcó en el transatlántico Antonio López, que arribó al puerto de Barcelona el día veinticinco. Recién instalada en la Ciudad Condal, en compañía de su esposo y varios amigos, recibió en su domicilio a José Manzanares Nausa, crítico de la revista Eco Artístico, a quien concedió la primicia de los “laureles y plata” cosechados en aquellas tierras: “Pues mire usted, Manzanares: No puedo quejarme del público cubano; me ha colmado de atenciones en todas mis actuaciones, y en dos beneficios que he dado me han llenado el teatro y me han hecho muchísimos regalos” (29).

No obstante, según confesó, “Aquello está muy malo, por allí andan muchos artistas sin poder volver a España… […] Sí, señor: dígalo usted en su periódico para que lo sepan todos: allí hoy no hay más que mucha miseria; si no hubiera sido por eso, todavía estaría yo por allá” (Ibidem).

También habló a su interlocutor sobre su última actuación en tierras americanas, en el salón-teatro Ideal de la ciudad estadounidense de Tampa, donde hizo “un bonito negocio”. Dio fe de ello el diario El Comercio, que le dedicó estas encomiásticas líneas:

“El viernes de la semana pasada debutó […] con ruidoso éxito, la artista de gran fama Antonia Martínez La Salerito, […] una cantadora y bailadora de flamenco que parte er corasón.

En su género La Salerito es insuperable, lo non plus ultra, no tiene rival. […]

¿Quién al hablar de esta salerosa andaluza, madre de los encantos y el salero, no se sentiría impulsado al elogio del arquetipo perfecto, a la alabanza, a lo suigéneris [sic] del estilo, a la proclamación de la gracia atrayente, subyugadora de esa diosa, de esa saladísima gitana de cabellera endrina, de mareante cuerpo y de ojos garzos, que asesinan? […]

¡Olé! presiosa criatura. Bendita zea tu perzonilla por la grasia divina que Dios te ha dao. ¡Olé por tu salero!” (30).

Notas:

(1) Eco artístico, 25-10-1912, p. 22; La Crónica de Valls, 26-10-1913, p. 3; Eco artístico, 5-11-1912, p. 32.

(2) Eco Artístico, 25-11-1912, p. 35.

(3) El Cine, 30-11-1912, p. 8.

(4) El Diluvio, 5-12-1912, p. 5.

(5) El Pueblo, 1-1-1913, p. 2.

(6) Eco Artístico, 25-2-1913, p. 24.

(7) Eco Artístico, 5-4-1913, p. 25; Eco Artístico, 15-4-1913, p. 28.

(8) El Guadalete, 27-4-1913, p. 1.

(9) Eco Artístico, 25-5-1913, p. 16; Eco Artístico, 6-5-1913, pp. 8-9.

(10) Eco Artístico, 5-6-1913, p. 54.

(11) O Intransigente, 5-7-1913, p. 3; Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(12) Eco Artístico, 25-7-1913, p. 42.

(13) Eco Artístico, 5-8-1913, p. 33; Eco Artístico, 15-8-1913, p. 30.

(14) Eco Artístico, 25-8-1913, p. 64. Tomado de La Correspondencia Extremeña.

(15) Eco Artístico, 5-9-1913, p. 53.

(16) Eco Artístico, 15-9-1913, p. 40.

(17) Eco Artístico, 25-9-1913, p. 37; Eco Artístico, 25-10-1913, p. 30; Diario de Alicante, 31-10-1913, p. 3; Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24; El Pueblo, 19-11-1913, p. 2; Eco Artístico, 15-12-1913, pp. 25-26; Eco Artístico, 25-12-1913, p. 37.

(18) Eco Artístico, 15-11-1913, p. 24.

(19) Eco Artístico, 25-12-1913, pp. 47-48; Eco Artístico, 15-1-1914, p. 32; Eco Artístico, 25-1-1914, p. 44.

(20) Eco Artístico, 25-2-1914, p. 42; Eco Artístico, 25-4-1914, p. 43.

(21) Eco Artístico, 15-4-1914, p. 17.

(22) Eco Artístico, 15-7-1914, p. 18.

(23) Un Triunviro, La Región Extremeña, 27-6-1914, p. 1.

(24) Eco Artístico, 25-8-1914, p. 14; Revista de Varietés, 10-9-1914, p. 10; Eco Artístico, 15-9-1914, p. 15; Eco Artístico, 5-10-1914, p. 34; Eco Artístico, 5-11-1914, p. 15; Revista de Varietés, 30-10-1914, p. 9; Diario de Córdoba, 8-1-1914, p. 2.

(25) Zurita, Diario de Córdoba, 28-1-1915, p. 1.

(26) Heraldo de Antequera, Feria y Fiestas de Agosto 1915, p. 2.

(27) Crítica, 19-3-1915, p. 7; Crítica, 15-3-1915, p. 6.

(28) Enrique Fontanills, Diario de la Marina, 6-4-1916, p. 5; Diario de la Marina, 14-4-1916, p. 6.

(29) José Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.

(30) Texto publicado por el diario El Comercio de Tampa, transcrito por Manzanares Nausa, Eco Artístico, 5-6-1916, p. 18.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (II)

Tras su brillante temporada en Caravaca, en octubre de 1911 Antonia Martínez actuó en el teatro Mora de Huelva y en el salón Imperial de Sevilla, compartiendo cartel con la cupletista la Goya, el imitador de animales Inemileb, la pareja de baile Serrana-Moreno y los duetistas italianos les Bigliani-Esedra, entre otras atracciones de variedades (1). La “excelente cantadora de flamenco” se anunció después en el salón Venus de Gibraltar, donde cosechó abundantes aplausos (2).

A principios de noviembre regresó al teatro Thuillier de su localidad, donde cantó “con mucha afinación y sumo gusto, especialmente las ‘Marianas’ y ‘granadinas’ que entusiasman al numeroso público que a diario llena la sala […], viéndose obligada […] a repetirlas todas las noches entre nutridas salvas de aplausos” (3).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16).

Pocas semanas más tarde debutó con éxito en el Petit Palais de Madrid, en cuyo programa también figuraban la bailarina Carmen de Granada, el transformista Rafael Arcos y los excéntricos cómicos Godin et Miss Mary, entre otras figuras de varietés. “Las canciones andaluzas y cubanas que forman su repertorio hubo de repetirlas infinidad de veces, a petición del público que con grandes aplausos demostró su agrado” (4). 

Los compromisos adquiridos le impidieron prorrogar su contrato y el primer día de diciembre “la simpática y renombrada cupletista” hizo su presentación en el salón Novedades de Valencia, compartiendo cartel con la bailarina internacional Hermosa Lucerito, la bailaora Estrella de Andalucía y la cupletista moderna Gentil Friné.

“La Salerito canta con gracia y picardía, no exentas de arte, malagueñas y otros estilos andaluces; se marca garrotines y repiqueteos y, en suma, constituye un buen elemento para atraer al público […]. Los espectadores la ovacionaron entusiásticamente” en todas las secciones en las que actuó, y la llamaron “repetidas veces al proscenio” (5).

Durante su estancia en la capital del Turia también intervino en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa, en la que cantó unas granadinas que fueron premiadas con grandes aplausos por el respetable, y ella correspondió “bailando y cantando un garrotín” (6).

Recién estrenado el año 1912, la prensa la sitúa a la Salerito, “coupletista de mérito indiscutible”, en el teatro Principal de Castellón, donde constituyó “un acontecimiento grandioso, pues con sus canciones, y entre ellas la del ‘Ven y ven’ y ‘La Serafina’, es capaz de trastornar a cualquiera”. Completaban el cartel la bailaora Rafaela la Tanguerita, la canzonetista Paquita Escribano, el equilibrista Mr. Mateu, la Trouppe Radium y la bailarina Carmelita Ferrer, entre otras figuras del género ínfimo (7).

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

Carmelita Ferrer. Colección Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña.

De allí pasó al teatro Gayarre de Barcelona, donde permaneció varias semanas junto a una compañía internacional de varietés en la que destacaban atracciones como Los Mingorances, el Negro Florencio, las pareja de bailes de palillos Hermanos Leal, la Sevillanita o las bailarinas Hermanas Carolinas (8).

La “eminente artista creadora de las canciones cubanas, marianas, tangos y granadinas” (9) cosechó abundantes ovaciones del público y no pocas alabanzas de la crítica:

“Y ahora vamos a hablar de Antonia Martínez, La Salerito. No la conocía a usted, prenda; pero lo primero que tengo que decirle es que en su cuerpo hay mucho de su nombre artístico. ¿Gracia? ¿Gusto? ¿Arte? ¿Voz? ¿Lujo?… De todo hay en esa personilla. Sepa usted, ideal mujer, que ha levantado un muerto. […] Me refiero a este Teatro, que estaba algo decaído y con la figura de usted se ha ido arriba” (10).

“LA SALERITO, sólo con su presentación, encuentra una acogida tan franca en los espectadores más exigentes, […] y la artista baila admirablemente, canta couplets originales y con gracia picaresca que encanta, y su repertorio abarca desde la canción cubana al género flamenco, y la valiente jota constituye en LA SALERITO una especialidad.

Es también LA SALERITO una habilísima intérprete de monólogos intencionados, demostrando con esto que no es una artista adocenada que solo canta por llenar una sección, sino una enamorada del Arte que a él se subyuga” (11).

En la última semana de enero, con un caché superior, Antonia pasó al music hall La Buena Sombra “como estrella, trabajando la última, de treinta artistas que hay, y proporcionando unos llenos, que ni en la iglesia en misa de doce”, con un “exitazo […] que jamás habrá soñado” (12). La anunciaron como la “reina de las cupletistas de género flamenco”, “la gracia por arrobas”, “coupletista fin de siglo” y “la flamenca más flamenca, entre toda la flamenquería flamenca” (13).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Esperanza Alonso, la Maravilla (Caras y Caretas, 26-5-1914, p. 63).

Compartió cartel y escenario con figuras como las Tudelinas, Maldonado, Nanine, les Sobernil, Overlinda, las Giraldinas, las Bilbaínas y Lola Aragón, entre otras, y protagonizó números como El salero de Salero, junto a Gordito (14). Los críticos volvieron a rendirse ante ella:

“Cada vez que sale a escena se alegra uno de haber nacido. ¡¡Qué gitanismo el de esta mujer, y qué gracia le ha dado el Señor en ese cuerpecito serrano!! Menudas ovaciones oye esta artistaza. ¡Ah!, muy bonito el trajecito nuevo de concierto, en el que demuestra un gusto irreprochable y un bolsillo repleto: vaya un lujo, ‘camará’” (15).

Ofreció unas cuantas representaciones en el salón Novedades de Caravaca, con gran éxito (16), y a continuación marchó a la Villa y Corte, para debutar el siete de marzo en el salón Madrid, que ofrecía un programa de cine y variedades a cargo de las cupletistas Amparito Medina y Salud Ruiz, las bailarinas la Maravilla y las Pilarcillas, y los equilibristas excéntricos Wellying and Partner, entre otras figuras (17).

Durante su estancia en la capital, el empresario del salón, Sr. Villegas, y el poeta Federico Gil Asensio organizaron una fiesta a puerta cerrada en la plaza de Vista Alegre, en la que la Salerito demostró sus dotes para el arte de la tauromaquia.

Ante un reducido grupo de amigos e invitados, entre los que destacaba la presencia de las bailarinas Nenita y Maravilla, y escritores como Oria, Torres, González Blanco, Carrión, Cerezo y Pérez Olivares, Antonia toreó y mató a un becerro bajo la dirección de su marido, el banderillero cordobés Platerito (18), que a su vez fue asistido por Frutitos y el Húsar.

“La Salerito, como profesional taurina, no es una gran cosa, preciso es confesarlo; pero, ¿cuántas mujeres harían lo que ella? Vestida de elegante traje corto, toreó de capa, banderilleó y pasó de muleta, demostrando valor y hechuras taurinas. […]

La fiesta terminó entre la mayor alegría, festejando todos a la Salerito, que, si en las tablas del escenario conquista aplausos, puede renovar éstos en la arena taurina, si se dedicara a la profesión” (19).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

La Salerito toreando (Mundo Gráfico, 27-3-1912, p. 26).

Salió después un segundo becerro, que fue lidiado por los chicos de la prensa, y se sirvió un ágape en pleno redondel (20). La faena de la Salerito fue impresionada en una cinta cinematográfica que se estrenó en el salón Madrid y pasó a formar parte de su repertorio, como un número más. El catálogo de la Filmoteca Nacional de España ofrece los siguientes datos sobre la película:

“Título: Fiesta taurina por ‘La Salerito’ 

Producción: […] Iberia Cines, 1912. […]

Variantes del título: Fiesta campera

Sinopsis: Antonia Martínez Burruezo ‘La Salerito’, Emperatriz del Cante Flamenco, ejecuta varias suertes del toreo. Además, montada a caballo, aparta una brava corrida de toros. Y es que ‘La Salerito’ es torera, es baturra, es flamenca y es gitana de pura raza.

[…] Rótulos montados en la copia: La ‘Salerito’ atraviesa un río para ir en busca del becerro. Acosando un becerro. Salida de la Prensa e invitados para la plaza. Un descanso en el camino. Salerito saludando a Nenita antes de la corrida. La corrida. La comida”.

En el mes de abril “la hermosa canzonetista de aires españoles y americanos” cosechó un grande y prolongado triunfo en el salón Vizcaya de Bilbao (21); y reapareció en el salón Novedades de Caravaca, donde su película fue muy apreciada (22). En mayo se presentó en Rota y compartió cartel con Dora la Cordobesita en el salón Novedades de Málaga (23). Durante su estancia en esta ciudad asistió a una corrida de toros en la que, vestida de jerezana, pidió las llaves del toril montada a caballo, “con todo el aquel gitano que ella sabe poner en sus cosas. Se la ovacionó en las evoluciones y lo hizo mejor que muchos diestros en la equitación” (24).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

La Salerito y su cuadrilla (La Hoja de Parra, 23-3-1912, p. 9).

Poco después debutó en el salón Imperial de Melilla, donde coincidió con la cupletista Blanca Azucena, las campanólogas Hermanas Castilla, los acróbatas los Villalpando y el número japonés Mikasa-Chokichi. Entusiasmó al público con su lujosa presentación y “arrogante figura”, su “bien timbrada voz” y su “gusto para cantar” (25), hasta el punto de que tuvo que ser prorrogada.

Tras un aplazamiento de su contrato a causa de una enfermedad, en el mes de julio actuó en el cine Escudero de Cádiz y en el cine La Rosa de San Fernando (26), antes de emprender una exitosa tournée por la región de Murcia, con paradas en el salón El Brillante de Cartagena, el salón España de Águilas, el salón de Varietés de Ceheguín y el homónimo de Calasparra, el teatro Pastor de Rubira, el teatro de Moratalla y el salón Varietés de Caravaca.

Notas:

(1) Eco Artístico, 15-10-1911, p. 39; El Liberal, 18-9-1911, p. 2; El Liberal, 26-9-1911, p. 3.

(2) Eco Artístico, 25-10-1911, p. 10.

(3) El Liberal, 7-11-1911, p. 2; citado en Gelardo Navarro, José (2014). ¡Viva la Ópera Flamenca! Flamenco y Andalucía en la prensa murciana (1900-1939), Universidad de Murcia.

(4) El País, 19-11-1911, p. 3.

(5) El Pueblo, 2-12-1911, p. 2.

(6) Adolfo Rodríguez Casanova, El Correo, 19-12-1911, p. 1.

(7) Eco Artístico, 15-1-1912, p. 9.

(8) El Diluvio, 20-1-1912, p. 12; Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(9) El Diluvio, 11-1-1912, p. 1.

(10) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 7.

(11) Eco Artístico, 25-1-1912, p. 16.

(12) Eco Artístico, 5-2-1912, pp. 8-9.

(13) La Publicidad, 27-1-1912, p. 6; El Poble Catalá, 9-2-1912, p. 4; La Publicidad, 17-2-1912, p. 6; El Poble Catalá, 13-2-1912, p. 4.

(13) La Publicidad, 5-2-1912, p. 4.

(14) Eco Artístico, 15-2-1912, p. 7.

(16) Eco Artístico, 5-3-1912, p. 10.

(17) Eco Artístico, 15-3-1912, p. 8.

(18) En esa época estaba en activo el torero madrileño Gregorio Taravillo Amorós, conocido como Platerito. No obstante, según los datos que ofrece la prensa, parece más probable que se tratase del banderillero cordobés Manuel Zurita, padre del banderillero del mismo nombre Manuel Zurita Romero, ‘Platerito’.

(19) B., La Correspondencia de España, 17-3-1912, p. 5.

(20) En ese momento, de forma inesperada, apareció una vaquilla, que dio un revolcón y empitonó a Benito Calzado, ‘Padre Benito’, jefe de la claque de los teatros madrileños  (Heraldo de Tortosa, 24-4-1929, p. 3).

(21) Eco Artístico, 25-4-1912, p. 13.

(22) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 16.

(23) Eco Artístico, 15-5-1912, p. 21; El Popular, 20-5-1912, p. 3.

(24) El Popular, 20-5-1912, p. 5.

(25) El Telegrama del Rif, 22-5-1912, p. 3.

(26) Arlequín, Diana, 12-7-1912, p. 10; El Guadalete, 13-7-1912, p. 1.

(27) El Eco de Cartagena, 12-7-1912, p. 2; Eco Artístico, 25-8-1912, p. 20; Eco Artístico, 25-9-1912, pp. 7-8.


Antonia Martínez, la Salerito, versátil figura internacional (I)

En el primer tercio del siglo XX triunfó en los escenarios de la península ibérica y América Latina una polifacética artista conocida como la Salerito (1), que cultivó el cante flamenco, los aires regionales, el cuplé e incluso la danza, muy en la línea de las modas imperantes en aquella época, en la que muchas figuras de lo jondo encontraron en los escenarios de variedades un excelente espacio para la innovación y la creatividad.

Antonia Martínez Burruezo nació el veintitrés de julio de 1881 en Caravaca de la Cruz (Murcia), en el número catorce de la calle del Castillo. En 1897, con dieciséis años de edad, contrajo matrimonio en su pueblo con Pedro Sánchez Guerrero, con quien tuvo una hija llamada Juana que años más tarde seguiría sus pasos en el mundo del espectáculo (2).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49).

Antonia Martínez, la Salerito (Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49).

Aunque la agencia Cifra sitúa el inicio de su carrera en 1903 (3), las primeras referencias que ofrece la hemeroteca datan del año 1906 y la sitúan en Brasil, actuando con una troupe encabezada por el transformista italiano Aldo. En septiembre de 1906 presentaron en el teatro San Pedro de Alcántara de Pernambuco un programa compuesto por comedias y números de “extravagancia mimo-lírico-musical”, en los que destacaba la presencia de la “señorita Salerito, cantaora española” (4).

En octubre la compañía recaló en el teatro Polytheama de São Paulo, con un elenco compuesto por Aldo, la cantante francesa Mlle. Juliette, el clown parodista Leydig, la cantante italiana Mme. Magnitelli, la Salerito, el tenor ligero Mr. Gaiarde y la cantora lírica italiana Sarah Sarto (5). En enero de 1907 llevaron al teatro Santa Isabel de Pernambuco un programa que incluía varias comedias y grandes novedades, entre ellas “la célebre canzonetista española La Bella Salerito” (6).

En enero de 1909 la prensa la sitúa en el salón de variedades Monte Carlo de Ciudad de México, donde “la bella Salerito” participó en una función a beneficio de la pareja de baile española Sánchez Díaz, en la que también prestaron su concurso el ventrílocuo Caballero Felip y la bailarina oriental Fátima Nenem (7).

Durante su estancia en el país azteca fue contratada por Eusebio Azcue, empresario del teatro de Actualidades de La Habana, y en el mes de julio embarcó con rumbo a la isla caribeña, donde su llegada causó gran expectación: “‘La Salerito’ es una artista de gran cartel” que “se ha traído con ella toda la gracia macarena y hasta el último terroncito de las salinas de San Fernando”; “tiene fama de ser gran ‘cantaora’ de flamenco: […] dicen que sus ‘marianas’ no tienen rival” (8).

La pareja Sánchez-Díaz. Foto Casau, Archivo Región de Murcia.

La pareja Sánchez-Díaz. Foto Casau, Archivo Región de Murcia.

Debutó en el mencionado coliseo el dos de agosto, compartiendo cartel con Aurelia la Sevillanita, el dueto Conchita Soler-Miguelette, Fátima Hanem, Vicentito Sanz y varias películas, y obtuvo “un éxito inmenso cantando las ‘Marianas’ y la ‘Jota de la Rabanera’” (9). En las noches siguientes también interpretó tangos, malagueñas y tientos, entre otros estilos flamencos, así como una jota

Con “el sentimiento y expresión de sus ‘jondos cantares’” logró captarse “las simpatías de la colonia andaluza” y demostró ser una “cantaora de flamenco de alta escuela”; “la mejor cantaora […] que se ha subido al tabladito de ‘Actualidades’”. Asimismo, hizo sus pinitos como cupletista y bailó la farruca y el garrotín, danza en la que estaba “de lo más ‘caribe’” (10). Tras quince días de actuación con un mínimo de cuatro funciones diarias, “fue despedida con cariño por sus [muchos] admiradores” y marchó “a recorrer los teatros que tiene en provincias la empresa Azcue y Compañía” (11).

A finales de octubre de 1909 regresó a La Habana para actuar solo unos días en el teatro Nacional, que ofrecía la película El soldado español en Melilla y distintos números de variedades, entre ellos Richards, los tres Watsons y “la notable bailaora y cantaora flamenca” Antonia Martínez, que hacía honor a su apodo artístico:

“A los cinco minutos de hablar con Antonia se explica cualquiera la gráfica oportunidad del simpático alias que tan gallardamente ostenta […]. La Salerito canta flamenco, con estilo y con pasión y baila, dentro del mismo género, con clasicismo, por decirlo así. El garrotín, bailado y cantado por ella, es algo nuevo, mezcla de amores gitanos y aromas […], algo suave, delicado y al mismo tiempo áspero, bravío. Una verdadera ovación acogió el garrotín […] de la Salerito.

Felicitamos por su éxito a la simpática andaluza, de quien pudiera decirse, afirmando lo contrario que una petenera muy conocida:

‘Quien te puso Salerito,

supo bien ponerte nombre’…” (12).

Antonia Martínez, la Salerito. Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

Antonia Martínez, la Salerito. Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

Poco después la compañía salió “en excursión a Matanzas, Cárdenas, Sagua, Santa Clara, Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba” (13). En mayo de 1910 la prensa vuelve a situar en la capital de la isla a “la notable cupletista y bailarina La Salerito” (14). Junto a la también bailarina y cupletista bella Zaida, la característica Matilde Corona y los bailarines Lina Frutos y Tabernilla, se anunciaba en el Moulin Rouge, en cuyo programa también tenían cabida el cine y la zarzuela.

Asimismo en La Habana, en el mes de agosto “la salerosa ‘flamenca’” debutó en el teatro Albisu, compartiendo cartel con el dúo italiano Les Gridelli y una selección de proyecciones cinematográficas (15); y a finales de septiembre “la bella ‘Salerito’, bailarina que se las trae”, viajó a Ciudad de México para trabajar durante diez días en el teatro Alcázar, junto a los acróbatas The Dorians y una compañía del género chico (16).

Regresó a la capital cubana a finales de octubre y se anunció durante todo un mes en el Molino Rojo, donde actuaba una compañía de zarzuela y, al final de cada tanda, actuaban las bailarinas de rango español las Trianeras, la cantaora de flamenco Conchita Romero, la cupletista bella Friné y la multifacética Antonia Martínez (17).

En enero de 1911 la prensa española se hizo eco de la “magnífica campaña” que estaba realizando en el teatro Variedades de La Habana “la hermosa y notable coupletista y bailarina La Salerito, que posee en el arte cualidades supremas” (18). Pocas semanas después, tras una “brillante actuación en Remedios”, se presentó en el salón teatro Actualidades de Cienfuegos, donde fue “en extremo celebrada” (19); y en el mes de marzo gustó mucho al público en el coliseo homónimo de la capital (20).

En esa época la revista Eco Artístico de Madrid la publicitaba como “notable cupletista-bailarina española”, intérprete del “género flamenco, canciones cubanas, jotas, monólogos”; destacaba su fastuosa presentación y su elevado mérito artístico:

“… se destaca por la originalidad de sus canciones, por el clasicismo de sus típicos bailes, en los que introduce modificaciones que luego son seguidas, como reglas, por sus imitadores. […] su arte encanta por igual al público de uno y otro sexo, toda vez que en su repertorio cuenta con bellas canciones y genuinos bailes” (21).

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 5-8-1911, p. 4.

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 5-8-1911, p. 4.

Poco después regresó a México para actuar en el salón Variedades de Veracruz, donde obtuvo “un éxito altamente lisonjero” (22) y fue prorrogada hasta en cuatro ocasiones por sus “relevantes méritos, su inagotable repertorio y su suntuosa presentación”. Tras su prolongada y exitosa tournée americana, la prensa española ya anunciaba su próxima vuelta a la patria, “con un enorme bagaje de laureles” y un repertorio enriquecido con nuevos números de influencia americana:

“Cultivadora del genial arte de Amalia Molina, cual ella sabe imprimir a sus canciones andaluzas toda la pasión de su alma enamorada; por eso los arrebatos de entusiasmo que despiertan sus ‘granadinas’, sus ‘farrucas’, sus ‘marianas’, sus ‘tientos’ y sus canciones cubanas, que interpreta con suma perfección […]. Y si merecedora de ovaciones es como coupletista y cantaora del clásico flamenco, revélase notabilísima intérprete del cante y baile cubano” (23).

No obstante, un ventajosísimo contrato la hizo demorar su regreso y aplazar varios compromisos adquiridos en Levante y Andalucía (24). A finales de mayo volvió a reaparecer en La Habana, donde trabajó unos días en el teatro Alhambra junto a la compañía de zarzuelas de Mariano Fernández. La noche de su debut “llevó […] mucho público” al citado coliseo. “La Salerito, triunfó! Todos los números por ella ejecutados fueron muy aplaudidos” (24).

Durante los meses de junio y julio las crónicas la sitúan en Costa Rica, actuando en el teatro Variedades de San José con “el general aplauso de un público entusiasta que la mima por sus purísimos estilos, por sus brillantes facultades, gracia innata y gentileza” (25)

Volvió a pisar tierra española en el mes de agosto y corrió a reencontrarse con sus vecinos en Caravaca de la Cruz. Durante varias semanas llenó hasta la bandera el teatro Thuillier, donde “el público, poseído de gran entusiasmo, la ovaciona ruidosamente al final de sus marianas y granadinas reconociendo que no tiene competidora”. Acompañada por la orquesta del maestro Requejo, también interpretó magistralmente sus canciones cubanas, que fueron haciéndose populares (26). 

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 25-9-1911, p. 2.

Anuncio de la Salerito. Eco Artístico, 25-9-1911, p. 2.

El crítico local, L. Díaz, expresó su sorpresa ante “el colosal triunfo obtenido” por su paisana, pues, aunque “todos […] supusimos que sería de las buenas, […] pocos creíamos que hubiese alcanzado tan alto puesto como el que en su género ocupa”.

“Aparece ante el público con una sonrisa picaresca y un andar magestuoso [sic] al par que elegante; lanza la música sus armoniosos acordes, y salen de su garganta las notas, fáciles, claras, con una melodía que subyuga, que encanta, que conmueve; y conforme canta, el entusiasmo se desborda impetuoso; y rayando la emoción en lo epiléptico, las manos se van aproximando inconscientemente se unen, se separan y vuelven a juntarse con fuerza batiendo palmas frenéticamente” (27).

La prensa murciana le auguró grandes éxitos en España, por sus extraordinarias cualidades artísticas: “a una voz potente y bien timbrada, dulce y melodiosa, une un estilo que encanta, sobre todo en lo flamenco, que raya a gran altura; es arrogante y graciosa, desenvuelta y picaresca, sin caer en lo sicalíptico; tiene un repertorio vastísimo y escogido y lleva un vestuario magnífico” (28). 

Notas:

(1) No hay que confundir a esta mujer con su homónima almeriense, la cupletista Elisa Gómez Suñer, trágicamente fallecida en 1911, a la edad de dieciséis años (El Popular, 7-3-1911, 1).

(2) Este dato está acreditado documentalmente por el acta de matrimonio de la pareja, procedente del Archivo Diocesano de Cartagena-Murcia, y no tiene por qué contradecir al testimonio de Antonio Medina, amigo de la Salerito, al que hace referencia Francisco Fernández García: “Siendo joven marchó a Madrid entrando a servir en la casa de un acaudalado matrimonio caravaqueño, al parecer mantuvo relaciones con el marido y se quedó embarazada, por lo que tuvo que dejar el empleo y la casa; fue entonces cuando decidió dedicarse al mundo del espectáculo” (Fernández García, “Antonia Martínez La Salerito (primera parte)”, El Noroeste Digital, 16-8-2013). De ser cierta esta información, el episodio referido sucedería cuando Antonia era aún una adolescente.

(3) Cifra, Diario de Burgos, 30-8-1959, p. 5.

(4) O Paiz, 30-9-1906, p. 8. Traducción mía.

(5) Correio Paulistano, 31-10-1906, p. 5.

(6) Jornal do Recife, 5-1-1907, p. 4.

(7) México, 17-1-1909, p. 8.

(8) Diario de la Marina, 2-8-1909, p. 6.

(9) Miguel Ángel Mendoza, Diario de la Marina, 3-8-1909, p. 6.

(10) Diario de la Marina, 12-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 4-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 16-8-1909, p. 6; Diario de la Marina, 13-8-1909, p. 6.

(11) Diario de la Marina, 19-8-1909, p. 6.

(12) Diario de la Marina, 30-10-1909, p. 14.

(13) Diario de la Marina, 31-10-1909, p. 11.

(14) Diario de la Marina, 25-5-1910, p. 9.

(15) Diario de la Marina, 26-8-1910, p. 6.

(16) El Imparcial, 1-10-1910, p. 8.

(17) Diario de la Marina, 27-10-1910, p. 6; Diario de la Marina, 10-11-1910, p. 11.

(18) Eco Artístico, 25-1-1911, p. 44.

(19) Eco Artístico, 15-2-1911, p. 46.

(20) Madrid Cómico, 11-3-1911, p. 17.

(21) Eco Artístico, 15-3-1911, p. 49.

(22) Eco Artístico, 25-3-1911, p. 50.

(23) Eco Artístico, 5-5-1911, p. 54.

El anuncio incluía su dirección permanente (“Mayor, 65, 3.º, Madrid”) y las “condiciones últimas: 60 pesetas” (Ibidem).

(24) Eco Artístico, 15-6-1911, 58.

(25) Diario de la Marina, 27-5-1911, p. 8; Eco Artístico, 15-6-1911, 58.

(26) Eco Artístico, 25-8-1911, 64; Eco Artístico, 5-9-1911, p. 65.

(27) L. Díaz, La Luz de la Comarca, 10-9-1911, pp. 2-3.


Josefa Vargas, la Terpsícore gaditana (I)

En la configuración de lo que hoy se conoce como baile flamenco juega un papel fundamental la confluencia, a mediados del siglo XIX, de dos escuelas de danza, la de las boleras andaluzas y la de las gitanas. Las primeras aportan la técnica y la elegancia, mientras que las segundas imprimen a los bailes temperamento, brío y frescura.

Precisamente este tipo de cualidades asociadas al arte cañí, tales como la naturalidad, la gracia y el desenfado, están muy presentes en el baile de la gaditana Josefa Vargas, una de las boleras más destacadas de esa época.

Sus inicios en el mundo del baile

Nacida en la tacita de plata en 1828, prácticamente desde ese momento la danza constituye su principal actividad. A los seis años de edad su presencia es habitual en las tertulias y saraos de su ciudad, y a los once, convertida ya en toda una maestra, debuta con gran éxito en los teatros de Gibraltar y Algeciras.

“Era de ver en Gibraltar cómo una niña de once años sabía entusiasmar a los serios y tétricos ingleses que perdían a su vista su esplín y natural melancolía, y a los alegres españoles aumentar su regocijo al verla prodigar multitud de merecidos aplausos”. (1)

 

Josefa Vargas (óleo de Antonio M. Esquivel, 1840)

Josefa Vargas (óleo de Antonio M. Esquivel, 1840)

En 1840 la Vargas es contratada en Sevilla, donde se codea con las mejores bailarinas del momento, así como en su Cádiz natal. Posteriormente emprende una gira por Galicia, que la lleva a ciudades como Vigo y Santiago de Compostela. En todos esos lugares la joven artista cautiva al público con su talento, “su genio creador y rica imaginación”. (1)

Durante aquellos años, la fama y el prestigio de Josefa Vargas no paran de crecer. En 1843 pasa al teatro de Zaragoza y, un año más tarde, llega a la ciudad condal en calidad de primera bailarina del coliseo principal. Allí permanece durante tres años, en los que destaca por “la majestad, aplomo y gracia” con que ejecuta los bailes boleros.

Tras los grandes éxitos cosechados en tierras aragonesas y catalanas, en 1847 la Vargas es contratada por el teatro de Valencia. En la ciudad del Turia coincide con otra bailarina de gran renombre, la francesa Marie Guy-Stéphan, que lleva ya varios años deleitando al público español con su repertorio de bailes extranjeros y andaluces.

Marie Guy-Stéphan

Marie Guy-Stéphan

Según las crónicas de la época, de estas últimas danzas domina la técnica, si bien le falta algo de sal, elemento del que anda sobrada su colega gaditana: “La Vargas, en el segundo lugar de los bailes de la Guy, se elevó muchas veces a su altura en el arte, pero ésta no pudo jamás competir con ella en la gracia”. (1)

A la conquista de Villa y Corte

Tras una década de éxitos por toda la geografía española, en abril de 1849 Josefa Vargas se instala en Madrid, donde entra a formar parte de la compañía coreográfica del Teatro de la Comedia -también conocido como Instituto Español-, dirigida por Carlos Atané. La gaditana comparte protagonismo con otras bailarinas boleras, como Francisca Senra, Adela Guerrero o Antonia Martínez, por citar sólo a algunas.

Como viene siendo habitual, la Vargas no tarda en conquistar al público de la Villa y Corte, que acude en masa al Instituto para disfrutar con sus “expresivos requiebros y singular donaire” (El clamor público, 9-6-1849).

En una época en que el baile aún desempeña un papel secundario en los teatros españoles, donde se presenta como un elemento de transición entre una comedia y otra, es justo reconocer el mérito de esta bolera que, de la mano de su maestro y pareja artística, Carlos Atané, consigue reavivar el amor por el arte de Terpsícore, que cada vez va ganando más adeptos.

Sofia Fuoco

Sofia Fuoco

A ello también contribuye la influencia de grandes estrellas coreográficas, como la ya citada Guy-Stéphan o la italiana Sofia Fuoco, quienes, tras haber triunfado en distintas ciudades europeas, hace ya varios años que levantan pasiones en el Teatro Circo.

“En todos los coliseos de Madrid, y aun de España, el baile sólo constituye un intermedio de la función principal, un accesorio obligado que carece de importancia. – En el Instituto sucede al revés: el baile es el objeto primordial del espectáculo; las comedias sus verdaderos intermedios. Óyense con distracción, con fastidio, deseando todos que concluyan para aplaudir a la Vargas o a la Senra, deidades de aquel profanado templo, donde se bailan boleras del Hernani y polos con música de Verdi” (La Época, 10-6-1849).

Compañeras pero rivales

Piezas como La linda gitana, Los toros del Puerto, La sal española, El polo del contrabandista, La malagueña y el torero o El Ole son compuestas para el lucimiento de estas artistas, entre las que empiezan a surgir piques y rivalidades. Así, a la competencia entre la Guy-Stéphan y la Fuoco, cuyos admiradores se dividen en dos bandos, denominados respectivamente “guyistas” y “fuoquistas”, pronto se suma el enfrentamiento entre los partidarios de la Vargas y los de la sevillana Manuela Perea, la Nena, que debuta en Teatro del Drama en octubre de 1849.

La prensa se hace eco de esta rivalidad y, aun sin tomar partido por ninguna de las bailarinas, no duda en resaltar los rasgos más característicos de cada una de ellas. La Nena destaca por su elegancia y decoro, mientras que la Vargas se vale de su descaro y su guasa gaditana para meterse al público en el bolsillo:

“la Nena, sin tener el atractivo lúbrico de la Vargas, tiene más ligereza, más precisión, más flexibilidad en sus pasos y en sus movimientos, y aun arranques que entusiasman. […] Nosotros nos pronunciamos… por las dos” (La Época, 3-11-1849).

Manuela Perea, la Nena (por Guy Little)

Manuela Perea, la Nena (por Guy Little)

“la bailarina del Teatro de la Cruz, bailando el Ole, ha hecho furor, manifestando más facilidad, más soltura y más precisión que la del Instituto. Otra cualidad que distingue a la Nena de la Vargas la modestia y el decoro. […] Nosotros no nos atrevemos a decir que la Nena sea mejor bailarina que la Vargas; pero creemos que tampoco puede sostenerse lo contrario” (El Heraldo, 4-11-1849).

La flamenquería de la Vargas

En definitiva, Josefa Vargas se enfrenta al baile con una actitudsalero, desparpajo, sensualidad…- que, si bien hoy en día puede parecernos de lo más flamenca, en aquella época aún resultaba demasiado atrevida para algunos críticos, que consideraban su arte más adecuado para un determinado tipo de público:

“sólo diremos que la Vargas, por sus formas provocativas y actitudes desenvueltas, agrada generalmente a los solterones de cierta edad, cuyos sentidos necesitan para excitarse poderosos alicientes, al paso que la Nena gusta con preferencia a los jóvenes que no buscan sólo en una mujer los atractivos de un materialismo picante” (El clamor público, 11-11-1849).

Este tipo de artículos que ensalzan las cualidades de Manuela Perea frente a las de Pepa Vargas y viceversa no hacen sino avivar el furor del público, que sigue acudiendo en masa al Teatro del Instituto, en cuyos palcos se da cita cada noche lo más granado de la aristocracia española.

La Vargas levanta pasiones, hasta tal punto que varios teatros tratan de hacerse con sus servicios. Así, en diciembre de 1849 la prensa se hace eco de la oferta presentada a la artista por el teatro de La Habana. Mientras tanto, el coliseo del Instituto agasaja a su primera bailarina con un beneficio.

Petra Cámara

Petra Cámara

Se llevan a escena varias comedias, entre las cuales se intercalan distintos números coreográficos, como el bailable Los toreros de Chiclana, compuesto por Carlos Atané, el Jaleo, El Ole o unas boleras a doce. En todos ellos interviene la beneficiada.

Petra Cámara, la tercera en discordia

Si la escena madrileña se encuentra ya bastante animada con la rivalidad entre la Nena y la Vargas, pronto entra en liza una tercera bailarina, Petra Cámara. Tras su debut en el Teatro Español, hay quienes se refieren ya al triunvirato formado por estas boleras como “las tres gracias andaluzas”. La competición cada vez está más reñida.

“LAS TRES GRACIAS ANDALUZAS.- Esta noche sale por fin la Petra Cámara en el Teatro Español. Los inteligentes dicen que la Petra es el sol del cual son satélites la Nena y la Vargas. Ello es que la curiosidad pública está excitada, que los partidarios de unas y otra se hallarán a la noche en el sitio del combate, y que seguirán las rivalidades” (El Heraldo, 19-12-1849).

“¡Tres partidos ya, santo Dios! – ¿Qué va a ser de este desventurado país? ¿Y quién ha de esperar avenencia ni conciliación entre los que abogan por el significativo desenfado de la Vargas, los que ensalzan la decencia y el decoro de la Nena, y los que defienden la alta escuela de la Cámara?” (La Ilustración, 22-12-1849).

NOTA:
(1) BUENO DEL CASTILLO, Santos, Biografía de la graciosa y célebre gaditana Doña Josefa Vargas, primera bailarina del Teatro de la Comedia, Madrid, 1850.