Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Boleras, gitanas… ¿Qué tienen esos bailes, que entusiasman al forastero?

* Investigación presentada en el curso «La década prodigiosa (1860 a 1869): El Big-Bang de lo Flamenco», celebrado en Archidona en julio de 2017, dentro de la programación estival de la Universidad de Málaga.

En la génesis del arte flamenco resulta especialmente relevante la década de 1860 a 1869, pues en ella se producen varios hechos destacados, como el regreso de Silverio Franconetti tras su periplo por tierras americanas, la publicación del cancionero de Lafuente Alcántara o la aparición de un público que asiste con cierta asiduidad a los espectáculos que se ofrecen en las academias de baile sevillanas. Sin duda, esto último tiene mucho que ver con la considerable mejora experimentada por las comunicaciones gracias a la extensión de la línea férrea, que conecta Andalucía con Madrid y la frontera francesa (1).

Silverio Franconetti

Silverio Franconetti

Por otra parte, durante la década de 1860 «se empieza a generalizar en la prensa andaluza el uso de la palabra flamenco para señalar este producto que […] antes se llamaba de mil maneras, como bailes andaluces, bailes de candil o cantes gitanos» (Ortiz Nuevo, en Sur, 18-6-2017). Asimismo, los rotativos europeos y americanos publican crónicas de corresponsales en Sevilla o en otras ciudades andaluzas, que cuentan sus impresiones sobre los cantes y bailes de nuestra tierra.

Son especialmente dignos de mención los relatos de Charles Davillier, magistralmente ilustrados por Gustave Doré y publicados, bajo el título genérico de “Viaje a España”, en la revista francesa Le Tour du Monde. El análisis de esos textos daría por sí mismo para un amplio estudio, que excede a los objetivos de este post.

No obstante, Davillier no fue el único cronista extranjero que se interesó por nuestro arte. Otros muchos vinieron a Andalucía y asistieron a locales como el sevillano Salón del Recreo. Lo que allí presenciaron no les dejó en absoluto indiferentes.

Una academia de baile en Sevilla (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

Una academia de baile en Sevilla (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

¿Qué tienen esos bailes, que tanto llaman su atención?

Sin ánimo de ser exhaustivos, tomaremos como muestra tres crónicas, publicadas respectivamente en el Cincinnati Daily Press, en el London Telegraph y en The Sun de Nueva York (2) entre 1860 y 1869. Dos de ellas están ambientadas en Sevilla y la otra, en Córdoba. A pesar de la diversidad geográfica y temporal, se aprecian notables coincidencias.

El cronista del London Telegraph y el del Cincinnati Daily Press acuden a un salón de baile sevillano, identificado por el primero como el Salón del Recreo, sito en la Calle Tarifa. A juzgar por las descripciones que ofrecen, bien podría tratarse del mismo lugar en ambos casos: una sala estrecha y alargada, con bancos alineados contra la pared, en los que se sienta el público. Entre los espectadores se encuentra un buen número de extranjeros, que ocupan un lugar privilegiado, cerca de los artistas.

Un baile de candil en Triana (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

Un baile de candil en Triana (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

En cuanto al espectáculo, el mayor protagonismo corresponde a la danza, que llama mucho la atención por su exotismo y voluptuosidad. Se distingue expresamente entre bailes nacionales o boleros y bailes gitanos:

“Las chicas y los hombres bailaron los bailes nacionales, el Bolero -el baile de Jerez y el de Sevilla– […]. Uno de los bailes era sumamente coqueto y gracioso. Fue bailado por un hombre y una de las chicas. Ella hizo las cosas más cautivadoras con la cara, que se convirtió casi en la viva expresión del sentimiento y la fantasía, mientras que su compañero manejó la capa y el sombrero español de la manera más elegante y expresiva. Era un baile completamente nacional. […] Al final tuvimos el baile gitano. La gitana bailó de un modo muy peculiar, que no soy capaz de describir” (Cincinnati Daily Press, 27-3-1860). (2)

“… tuve la suerte de ver el jaleo ejecutado por una celebrada Gitana, y de contemplar sus maravillosas evoluciones en un sinfín de boleras, fandangos, oles y seguidillas. No espero ser capaz de transmitiros una idea de la nerviosa excitación que me produjo la contemplación del auténtico baile español. Ni el csárdás húngaro ni la hora rumana, ni la tarantella napolitana […] están dotados con la misma facultad mágica de entusiasmar a los espectadores que poseen estos extraordinarios espectáculos […]. Ni las almées de Egipto bailan con esa voluptuosa vivacidad, con esa flexibilidad de movimientos propia de una pantera. El jaleo, por ejemplo, es una actuación en la que el cuerpo se mantiene perfectamente erecto de cintura para arriba, y sólo las caderas y las extremidades inferiores convulsionan rítmicamente en extrañas y elocuentes contorsiones” (London Telegraph; en The Sunday Appeal, 10-1-1869).

Gitana bailando el zorongo en un patio de Sevilla (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

Gitana bailando el zorongo en un patio de Sevilla (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

Y el cante…

Aunque, como se ha visto, el papel más destacado corresponde al baile, los cantaores también empiezan a reclamar su espacio, bien al servicio de la danza, bien como solistas, y es habitual que se acompañen a sí mismos con la guitarra. Resulta especialmente llamativa la impresión que produce al cronista londinense ese primitivo cante flamenco:

“Otro hombre tocó la guitarra y cantó, a veces solo y otras como acompañamiento al baile. Tenía una voz alta y clara, y un comportamiento muy animado” (Cincinnati Daily Press, 27-3-1860).

“… un guitarrista, que no sólo rasguea su instrumento sin piedad sino que, a intervalos, mientras se ejecutan las seguidillas, maúlla una serie de estrofas improvisadas con una estridencia inaudita. Imaginad, si podéis, a un enorme gato macho sin castrar aumentado al tamaño de un ternero, que, con una voz proporcional, chilla a los azulejos sus quejas amorosas de solicitación apasionada, y os haréis la vívida idea de un trovador andaluz cantando una seguidilla” (London Telegraph; en The Sunday Appeal, 10-1-1869).

El Bolero (Gustave Doré)

El Bolero (Gustave Doré)

En los dos casos, una vez concluida su actuación, la gitana o la bailarina bolera se saca un pañuelo del pecho y lo lanza a un caballero extranjero para que se lo devuelva con una moneda dentro.

En el ámbito privado

Por su parte, el relato de The Sun está ambientado en Córdoba, en una fiesta celebrada en el patio de una casa a la que el cronista llega por casualidad y es invitado a entrar. En este caso, la que canta y rasguea la guitarra es una mujer, mientras que varias personas tocan las palmas.

Tras el cante, calificado por el narrador de “salvaje”, viene el baile, que se verifica sobre todo de cintura para arriba y se acompaña con las castañuelas:

“El baile se ejecuta balanceando el cuerpo y moviendo los brazos en el aire con más o menos gracia. Los pies se usan sólo lo suficiente para moverse lentamente por la habitación, dando pasitos cortos al ritmo de la música. Sólo se piensa en el balanceo del cuerpo y la agitación de los brazos, y de la habilidad o gracia con que se haga depende el éxito del baile. Por tanto, sólo las chicas altas y elegantes pueden ejecutar bien esos bailes españoles nativos. Mientras se mueven los brazos, las castañuelas son usadas constantemente, no sólo por la bailarina, sino también por quienes la contemplan” (The Sun, 22-4-1869).

Majos y majas volviendo del Rocio (Gustave Doré)

Majos y majas volviendo del Rocio (Gustave Doré)

El ‘auténtico’ baile andaluz

Según se desprende de estas crónicas, así como de otros textos publicados en los mismos años, existe la convicción de que los bailes andaluces y españoles sólo poseen sabor auténtico cuando son interpretados en su propio contexto por artistas de la tierra:

Boleros, fandangos y oles habéis visto muchos en Londres, pero sospecho que nunca ejecutados como en este fétido tercer piso de la Calle Tarifa” (London Telegraph; en The Sunday Appeal, 10-1-1869).

“Muchos residentes en las ciudades americanas han visto el baile español como se ejecuta en los teatros. No obstante, salvo por el vestido y por el uso de las castañuelas, la cachucha y los bailes generalmente ejecutados como españoles no se parecen lo más mínimo a éstos” (The Sun, 22-4-1869).

Paul de Saint-Victor, en un artículo publicado en 1865 en el diario parisino La Presse, define ciertas características específicas de los “auténticos” bailes andaluces. Es interesante constatar que, a pesar del tiempo transcurrido y de la evolución experimentada, algunos de esos rasgos aún siguen estando presentes en el baile flamenco, por ejemplo los siguientes:

El fandango en el Teatro San Fernando de Sevilla (Gustave Doré)

El fandango en el Teatro San Fernando de Sevilla (Gustave Doré)

– La protagonista indiscutible de esas danzas es la mujer, que, según Saint-Victor, pasa de un momento a otro de la pasividad a la actividad, del abandono a la furia, de la indolencia al ardor:

“… la mujer experimenta transiciones repentinas, de la indolencia del harén a la energía del combate, de la esclavitud al imperio, de la tierra al cielo. Hace un momento, sus gestos describían movimientos serviles; su cuerpo flexible y cariñoso parecía arrastrarse hacia un maestro invisible… Pasa un soplo; su cabeza se vuelve a levantar, su fosa nasal palpita, un rayo de arrogancia vuelve a encender su pupila […]; o bien volveréis a verla retomar ese aire y ese movimiento extático con los que las vírgenes de Murillo flotan sobre la medialuna, en un cielo de púrpura y de rosas. Orgullo, pasión, pasividad, entusiasmo del amor, frenesí del placer, éxtasis y ensueño de felicidad, todos esos matices del alma se mezclan y se confunden en el baile colorido de Andalucía, que expresa en un momento pensamientos de reina y locuras de bohemia” (La Presse, 19-6-1865).

Gitana bailando (Doré, Le Tour du Monde, 1860)

Gitana bailando (Gustave Doré, Le Tour du Monde, 1860)

– Lo mismo que el cronista cordobés, y con esto concluimos, el periodista de La Presse hace hincapié en otro de los rasgos que tradicionalmente han definido al baile flamenco de mujer, y que aún sigue vivo, por ejemplo, en la Escuela Sevillana, esto es, el baile de cintura para arriba:

“… se reconoce el estilo de esos bailes moros, en los que el torso se mueve sobre las piernas casi inmóviles, y en los que la bailarina se parece a una mujer petrificada hasta la cintura […]. Los pies son libres, es cierto, pero caracolean en un estrecho círculo; y el movimiento se concentra en los giros y las ondulaciones de la cintura. […] Si el baile europeo tiene las alas del pájaro, la danza oriental tiene los anillos de la serpiente. El pájaro os atrae pero la serpiente os fascina. Cuando ese paso es ejecutado por una bailarina de pura raza, la ilusión es completa, creéis ver a una almée árabe bailar la zambra” (La Presse, 19-6-1865).


NOTAS:
(1) Según José Luis Ortiz Nuevo, «Fue un tiempo en el que con el ferrocarril no vienen ya sólo los viajeros románticos muy ricos, eso hace que haya un público y, cuando hay un público, hay un arte, porque hay una profesión y unas citas semanales en las academias de baile, que se convierten en sitios de enseñanza y de recreo» (Sur, 18-6-2017).
(2) Las crónicas son las siguientes:

– “Peculiar Entertainments of the Spanish Women – The Gipsy Dance” [Diversiones peculiares de las mujeres españolas – El baile gitano], Cincinnati Daily Press, 20-3-1860.

– “Street Sketches in Sevilla – The Andalusian Minstrelsy and Dancing” [Apuntes callejeros en Sevilla – La juglaresca y el baile andaluces], London Telegraph (reproducida por The Sunday Appeal, Memphis, 10-1-1869).

– “Spanish Concert and Dancing” [Concierto y baile español], The Sun, Nueva York, 22-4-1869.

(3) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

 


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (y IV)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En enero de 1927, Luisa Requejo, “notabilísima artista” y “estupenda cantaora de flamenco” (La Libertad, 5-1-1927), actúa en el Monumental Cinema de Madrid, en un concierto de ópera flamenca organizado por el empresario Vedrines.

Entre los dieciocho artistas que componen el reparto destacan los cantaores Antonio García Chacón, el Canario de Madrid, el Niño de Linares, el Chato de las Ventas, el Niño de la Flor, el Niño de las Marianas II o el Niño de Coín.

Un año más tarde, la “célebre cantadora de flamenco” Luisa Requejo participa en una fiesta en honor del actor Manolo Codeso, que se celebra en el Gran Teatro de Cádiz (El Noticiero Gaditano, 13-1-1928); y poco después, también en la Tacita de Plata, comparte cartel con José Cepero, Paquita Morán y el Niño de Hierro en el Teatro Principal (El Noticiero Gaditano, 23-4-1928).

Paquita Morán (Ondas, 24-5-1930)

Paquita Morán (Ondas, 24-5-1930)

Nuevos éxitos en Madrid

Durante el año 1929 la prensa vuelve a situar a la Requejo en Madrid, en teatros como los de Chueca, Price o Eslava, junto a artistas de la talla de Manuel Torre, Pena Hijo o José Cepero:

[Teatro Chueca] “… El Sevillanito, la Requejo, Sepepe, Luisito López, Estampio, y el emperador del cante flamenco, ídolo de los verdaderos aficionados MANUEL TORRES alternarán con las famosísimas estrellas del baile y del cuplé CARMELITA SEVILLA, PAQUITA GARZÓN y LA PRECIOSILLA” (Heraldo de Madrid, 31-1 y 1-2-1929)

[Teatro de Price] “A las seis y media, y diez y media, gran concierto de cante flamenco, tomarán parte las principales figuras del género: Luis Revilla, Marianas, Villarrubia, Chato, la Requejo, Pena (hijo) y Cepero” (La Época, 6-3-1929).

[Teatro Eslava] “ESTRENO del sainete en dos actos y tres cuadros, de Joaquín Vela y Ramón W. Moreno, música del maestro Ernesto Rosillo. ¡Es mucha Cirila! […] Intervienen en el segundo acto la célebre cantaora LUISA REQUEJO y el notable guitarrista ANDRÉS HEREDIA ‘EL BIZCO’” (Heraldo de Madrid, 21-11-1929).

En esos años también se anuncia en prensa la aparición de algunos discos de Luisa Requejo, impresionados por el sello La voz de su amo con el acompañamiento de Ramón Montoya a la guitarra, y distintas emisoras de radio emiten sus cantes.

Manuel Torres

Manuel Torres

Grandes eventos

Las últimas actuaciones de la cantaora jerezana que hemos podido documentar corresponden a tres eventos relevantes:

El primero de ellos es el homenaje ofrecido en 1929 a los Hermanos Machado en el Hotel Ritz de Madrid para celebrar el éxito de su obra La Lola se va a los Puertos, que se representa en el Teatro Fontalba. La fiesta flamenca es amenizada por artistas de primera fila, entre los que destacan Isabelita de Jerez y Ramón Montoya:

“El miércoles, después de la función de la noche en Fontalba, donde se interpretó «La Lola se va a los puertos», parte inicial del programa, se continuó éste en un hotel de la corte con una típica fiesta flamenca en honor de los hermanos Machado, para subrayar así, en lo que concierne a la colaboración de amigos y admiradores, el nuevo éxito que han logrado ambos excelentes poetas con aquella obra.

En ‘la fiesta del cante y de la guitarra’ intervinieron el ‘tocaor’ Ramón Montoya, los ‘bailaores’ ‘la Trigueñita’ y Rovira y los ‘cantaores’ ‘Niño del Museo’, ‘Guerrita’, ‘Angelillo’, Isabelita, Martel y ‘la Requejo’” (El Sol, 29-11-1929).

Estreno de La Lola se va a Los Puertos, foto extraída del libro Perico El del Lunar. Un flamenco de Antología de José Luis Gamboa (2001)

Estreno de La Lola se va a Los Puertos, foto extraída del libro Perico El del Lunar. Un flamenco de Antología, de J. M. Gamboa (2001).

El segundo evento tiene lugar en la finca El Majuelo de Jerez en septiembre de 1930, con motivo del segundo centenario de la Casa Domecq. Entre otros actos, se celebra una fiesta flamenca, que cuenta con un elenco de lujo:

“… Allí estaban la hermanas Pompi, Luisita Requejo -nuestra paisana, alejada hace años de Jerez-, El Niño de Gloria, El Limpio -un artista sevillano que es una cosa muy seria-, Aurelio de Cádiz, Perico el der Lunar -otro jerezano que sigue triunfando en Sevilla, el veterano y siempre grande Javier Molina, Cabeza, Rafael El Carabinero, Manuel Morales, Antoñirri, Vicente Pantoja El Troncho…

Después actuaron -esto nos lo comunicaron por teléfono- Manuel Torres, su hermano Pepe, Isabelita la de Jerez, la Niña de Santa Cruz y el excicerone (sic) jerezano don José Durán y Mediavilla, que a la par representa uno de los más importantes talleres de sastrería de Madrid, con sucursal en Jerez […]” (El Guadalete, 26-9-1930).

Isabelita de Jerez

Isabelita de Jerez

El tercer acontecimiento es una fiesta celebrada en 1931 en las Bodegas Domecq de Jerez para agasajar a un grupo de turistas procedentes de Cádiz, que finalmente no se presentan. A pesar de todo, la juerga no se suspende. Después de escuchar a Pantoja y Juanito Jambre, el público disfruta del cante por soleá de Luisa Requejo y del baile de Custodia Romero:

“NO VINIERON LOS TURISTAS

Pero celebróse la fiesta flamenca

Contra lo que se esperaba, no llegaron ayer los turistas en cuyo honor había organizado el Patronato Nacional del Turismo, una fiesta flamenca.

[…] Del cuadro flamenco formaron parte varias jovencitas ‘juncales’ que bailaron con donaire y gracia, con ‘entolomaquia gitana’, que expresaría un veterano en estos menesteres.

Pantoja cantó bien; ‘Juanito Jambre’ entonó unas seguidillas gitanas como su cuerpo y su alma; Luisita Requejo, obsequió a la escogida clientela con unas ‘soleares’ en las que arremetió con los mismos bríos de cuando era chiquillacuando la escuchábamos en la calle Évora desde la redacción y talleres de EL GUADALETE, hace quince años no más.

Morales, tocó bien, muy bien y a última hora surgió Javier Molina, el veterano Javier, que nunca se pone viejo y que tendrá que ser un mago de la guitarra siempre.

Custodia Romero, ‘La Venus de bronce’, apareció en último lugar y se ofreció a la concurrencia en su ‘propia salsa’” (El Guadalete, 10-4-1931).

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

Aquí le perdemos la pista a esta genial cantaora, que nos dejó cuando se encontraba en la plenitud de su vida y de su arte. Según el acta de defunción expedida por el Registro Civil, Luisa Requejo Víctor falleció de bronconeumonía el día 5 de febrero de 1940 en su domicilio madrileño, sito en el número 9 de la Calle Doctor Castelo, junto al Parque del Retiro. Estaba soltera y dejaba dos hijos, llamados Florencio e Ignacio. Afortunadamente, nos queda el legado de sus cantes, felizmente recuperados por la Colección Flamenco y Universidad.

 

Algunos cantes de Luisa Requejo, por cortesía de Pedro Moral:


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (III)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En julio de 1921 la compañía de comedias de Benito Cebrián y Pepita Meliá representa en el Teatro Eslava de Jerez el sainete Trianerías, de Muñoz Seca y Pérez Fernández. Según el programa de mano de la función, “las saetas del final del cuadro 5º serán cantadas por la afamada artista Luisa Requejo, cantando varios números flamencos, acompañada a la guitarra por el célebre Javier Molina” (1).

Unos meses más tarde, la cantaora exhibe su extenso repertorio en una fiesta flamenca que se celebra en el despacho de vinos de la jerezana Calle Clavel:

“… un rato agradable, amenizado por la aplaudida cantadora de flamenco Luisa Requejo y el buen concertista de guitarra Cristóbal Salazar.

Tarantas, malagueñas, bulerías, seguidilla, y por último el pasodoble ‘Desfilen’” (El Guadalete, 15-11-1921).

El Niño de Marchena

El Niño de Marchena

Tras actuar en San Fernando con el mismo guitarrista, en mayo de 1922 Luisa triunfa durante varios días en el Kursaal Gaditano de Cádiz. Sus cantes flamencos constituyen el número principal del programa, en el que también figuran varios artistas de variedades:

“Dice Diario de Cádiz:

‘Se ha visto muy favorecido el Kursaal con motivo de la actuación de Luisita Requejo, la modesta y joven y bella artista de cante andaluz.

Este arte es para nosotros una segunda naturaleza, y por eso las familias concurren a los salones del Kursaal para escuchar las tarantas, bulerías y fandanguillos que interpreta Luisa Requejo con singular donaire y sentimiento” (El Guadalete, 26-5-1922).

Una carrera en alza

En esa época, la cantaora jerezana adquiere cada vez mayor proyección fuera de su tierra y empieza a codearse con los artistas más prominentes de su tiempo. En 1924 regresa a Madrid para actuar durante varios meses en el Kursaal Imperial, junto a El Gloria, El Cojo de Málaga y Ramón Montoya, y posteriormente en Maravillas, donde se anuncia como “la reina del cante flamenco” (El Imparcial, 20-11-1924). El éxito no se hace esperar:

Luisita Requejo

He aquí una andaluza garbosa que trae locos a los aficionados al cante flamenco. Su actuación en el Kursaal Imperial (¿por qué llamar Kursaal a un espectáculo netamente andaluz?) es un éxito continuado: sus ‘seguiriyas’ gitanas y sus malagueñas tienen a los concurrentes al Imperial sin poder conciliar el sueño. Nos dicen que terminará pronto; hay que advertir que lleva más de un mes actuando en el local antedicho. ¿No podría ser que antes de despedirse diera a conocer sus sentidas saetas? Tenemos entendido que en ese género de canción hay quien la compara con la célebre Niña de la Alfalfa. Con que Luisita, a dar gusto a sus admiradores” (La Libertad, 8-11-1924).

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

La Niña de la Alfalfa (Correo Extremeño, 15-2-1929)

El concurso de Sevilla

En abril de 1925, con la asistencia de varios miembros de la Familia Real, se celebra en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla la Fiesta del Cante y el Baile Andaluz, un concurso que tiene como objetivo dignificar el arte flamenco.

Además de los participantes aficionados, en él intervienen profesionales de prestigio, como los cantaores Luisa Requejo, el Niño de Marchena y Fernando el Herrero; los guitarristas Currito el de la Jeroma, Niño Ricardo y Baldomero Ojeda; y las bailaoras Juana la Macarrona y Soledad la Mejorana. Don Antonio Chacón forma parte del jurado.

El primer día del concurso, la jerezana conquista al público con su cante por soleá:

“Aparece la profesional Luisa Requejo. La soleá está en la escena.

‘En el mirar solamente
Comprenderás que te quiero,
Y también comprenderás
Que quiero hablarte y no puedo’.

¡Olé! Exclama el público, que ya va entrando en la fiesta. La Requejo ha gustado mucho” (El Liberal de Sevilla, 16-4-1925) (2).

En la segunda jornada, la cantaora interpreta con gran estilo malagueñas, seguiriyas y medias granadinas, acompañada a la guitarra por Currito el de la Jeroma:

La Requejo aparece en el escenario, y con gran estilo canta malagueñas. La aplauden mucho y canta seguidillas, y ante los aplausos de la concurrencia terminó con medias granadinas. Currito el de la Jeroma y la cantaora han agradado mucho” (El Liberal de Sevilla, 18-4-1925).

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla, 1925

Fiesta del Arte Andaluz, Hotel Alfonso XIII de Sevilla (La Unión, abril de 1925)

Ópera flamenca

Tras el concurso de Sevilla, Luisa retoma sus recitales por los teatros de pueblos y ciudades, acompañada por Javier Molina, y en el verano de 1926 se integra en una compañía de cante jondo organizada por el empresario Vedrines, que ofrece espectáculos de ópera flamenca en las plazas de toros de distintas localidades.

En el elenco figuran algunos de los artistas más destacados del momento, entre ellos, los cantaores La Niña de los Peines, El Cojo de Málaga, Manuel Centeno, El Canario, El Canario de Madrid y la Perla de Triana; acompañados por los guitarristas Javier Molina, Ramón Montoya, Luis Yance y Victoria de Miguel. El baile corre a cargo de Juana la Macarrona, Paula la Flamenca, Carmelita la Guapa y Estampío.

Durante los meses de julio y agosto, la compañía visita Cartagena, Córdoba, Cádiz y Granada. Las tres cantaoras son “muy estimables y justamente aplaudidas” (El Porvenir, 17-7-1926).

NOTAS:
(1) Esta información la recoge Juan de la Plata en su artículo “En la calle de la Amargura cantó Luisa Requejo” (Diario de Jerez, 20-3-1994). He podido consultarlo gracias a Salvador Rubio, que me proporcionó una copia del mismo durante la III Jornada de Estudio del Cante.
(2) Las referencias procedente de la prensa de Sevilla han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y se pueden consultar en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

 

Algunos cantes de Luisa Requejo, por cortesía de Pedro Moral:


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (II)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

En agosto de 1913, Luisa Requejo se anuncia en Arcos de la Frontera como “la única rival de La Niña de los Peines” (El Guadalete, 3-8-1913). La joven cantaora escucha grandes ovaciones después de cada número y debe ofrecer varios bises. Su repertorio incluye tangos, malagueñas, peteneras y bulerías:

“En el teatro de ‘La Unión’ tuvimos el gusto de oír al notable guitarrista Pepe Crévola que acompañaba a la señorita Requejo, afamada cantadora del género flamenco; ambos fueron ovacionados al terminar cada uno de los números del programa, teniendo que repetir varios de ellos” (El Guadalete, 7-8-1913).

Luisita Requejo cantó malagueñas, tangos, bulerías y peteneras, acompañada por el guitarrista Pepe Crévola, que hizo maravillas de ejecución, no cesando el público de aplaudir a tan buenos artistas durante toda la noche” (El Guadalete, 9-8-1913).

“… Srta. Requejo fue objeto de grandes muestras de simpatía al finalizar cada número, viéndose obligada a repetir la Petenera y Bulerías” (El Guadalete, 10-8-1913).

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

Unos meses más tarde, acompañada unos días por Javier Molina y otros por Cristóbal Salazar, Luisa vuelve a triunfar en el Teatro Eslava de Jerez. La joven interpreta “con sumo gusto y afinación” un repertorio que incluye “malagueñas, bulerías, tarantas y peteneras” (El Guadalete, 10-1-1914), y cosecha cada noche grandes aplausos:

“La aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo como el tocador de guitarra Javier Molina, gustan cada día más, siendo muy aplaudidos todos los días” (El Guadalete, 13-1-1914).

“La notable cantadora de flamenco Luisita Requejo, acompañada por el tocador Javier Molina, está obteniendo todas las noches grandes aplausos, por el estilo y facultades que despliega al interpretar su vasto repertorio” (El Guadalete, 15-1-1914).

Primera gira por el norte

En 1914, cuando aún no ha cumplido 16 años, la cantaora empieza a abrirse camino lejos de su tierra. En mayo se presenta en Salón Pinacho de Vigo, junto a Pepe Crévola, y en septiembre debuta en el Salón de la Magdalena de Madrid:

[Vigo] “Se anuncia el debut de la cantadora de flamenco Luisa Requejo, la cual ejecutará su repertorio acompañada a la guitarra por un notable profesor contratado al efecto.

Según referencias, esta cantadora es de lo mejor que hay en el género andaluz y hasta se dice que es mejor artista que la conocida Niña de los Peines. Aquí no conocemos a ninguna” (Revista de Varietés, 10-5-1914).

“Esta noche hará su debut en el Salón de la Magdalena, de Madrid, la aplaudidísima cantadora de flamenco Luisita Requejo, (Petit Niña de los Peines).

Dicha artista ha sido ventajosamente contratada, y según nos dicen, por una larga temporada” (El Guadalete, 1-9-1914).

El guitarrista Javier Molina

Javier Molina

Entre viaje y viaje, Luisa continúa con sus actuaciones en localidades más o menos cercanas a Jerez, como Cazalla de la Sierra, Algodonales, Puerto Real o El Puerto de Santa María. En noviembre de 1914 llega a la Tacita de Plata de gira junto a Javier Molina y, después de triunfar en el Cine del Muelle, son agasajados con una comida:

“Anteayer fueron obsequiados con un espléndido almuerzo en el clásico ventorrillo El Chato, de Cádiz, nuestros paisanos el notable concertista de guitarra Javier Molina, y la aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo, que con tanto éxito han venido actuando en el Cine Escudero de la capital” (El Guadalete, 10-11-1914).

Unos meses más tarde, también junto al maestro jerezano, la “notable cantadora de flamenco” (Eco Artístico, 25-2-1915) actúa en Huelva y después regresa al Teatro Eslava de Jerez, para participar en un festival a beneficio de la Asociación de la Prensa. Como es habitual, la joven artista no defrauda a sus paisanos:

“La simpática joven, paisana nuestra, Luisita Requejo, ‘Petit Niña de los Peines’, acompañada a la guitarra por esa tontería de tocador que se llama Javier Molina, cantó admirablemente, varias malagueñas, tarantas y bulerías, siendo ruidosamente aplaudida y coreada con olés entusiastas” (El Guadalete, 9-3-1915).

En Serva la Bari

Con esas credenciales, en abril de 1915 la Requejo debuta en Sevilla. Primero actúa durante diez días en el Kursaal Central y después se traslada al Salón Imperial, ambos sitos en la Calle Sierpes:

[Kursaal Central] “Nuestra paisana la cantadora de flamenco Luisita Requejo, ha sido contratada ventajosamente para actuar durante diez días en el ‘Kursaal Central’ de Sevilla, en cuyo coliseo debutaría anoche” (El Guadalete, 17-4-1915).

[Salón Imperial] “… También son muy aplaudidas las Isabelinas, bailarinas de relevantes aptitudes, y completan el programa Giraldita y Luisa Requejo” (Eco Artístico, 5-5-1915).

La cantaora Luisa Requejo

Luisa Requejo

Tras su paso por la capital andaluza, durante los años 1915 y 1916 la “excelente cantadora de aires flamencos” (Eco Artístico, 15-9-1916) visita numerosas localidades, como Antequera, Villamartín, Chipiona, Rota, Sanlúcar de Barrameda, Córdoba, Chiclana, Morón o La Puebla. En todas ellas obtiene grandes éxitos y “ovaciones entusiastas” (Eco Artístico, 15-8-1916), acompañada por alguno de sus guitarristas habituales, Pepe Crévola y Javier Molina. La prensa ensalza sus extraordinarias cualidades, en gacetillas como la que sigue:

[Rota, Salón La Diana] “El numeroso público que llenó a diario la sala aplaudió con verdadero entusiasmo las hermosas facultades y gusto exquisito de la imponderable cantante Luisita Requejo, que hizo veraderas filigranas” (Eco Artístico, 25-12-1916)

Un padre comprometido con su carrera

En muchos de esos desplazamientos, Luisa va acompañada por su padre, que vela por el buen desarrollo de su carrera artística. De hecho, Manuel Requejo no duda en presentarse en la redacción de El Guadalete para pedir que rectifiquen alguna información que no es de su agrado, como, por ejemplo, la referente a la presentación de su hija en Sanlúcar de Barrameda. El 12 de octubre, el diario publica esta reseña:

“Anoche debutaron la cantadora flamenca Luisita Requejo, acompañada del tocador de guitarra el Niño de Huelva y la cancionista Nati la Argentinita.

La primera pasó sin pena ni gloria pues si bien es verdad que no fracasó, pero tampoco convenció al público, sonando en la sala algunas palmas” (El Guadalete, 12-10-1916).

Un día más tarde, aparece en el mismo rotativo la siguiente nota:

“Anoche nos visitó el padre de esta cantadora de flamenco, para rogarnos desvirtuásemos las manifestaciones hechas por nuestro corresponsal en Sanlúcar, respecto a la actuación de la artista de referencia en el Teatro Principal de aquella ciudad.

Parece ser según nuestro visitante, que Luisita Requejo no desagradó y que escuchó aplausos del público sanluqueño” (El Guadalete, 13-10-1916).

Perico el del Lunar

Perico el del Lunar

En los años siguientes, la cantaora sigue cosechando éxitos y aplausos en lugares como Lebrija, Rota, Arcos de la Frontera, Málaga o Córdoba, acompañada -en este último caso- por Perico el del Lunar.

En marzo de 1918 se lleva a escena en el Teatro Eslava de Jerez la obra Christus, Pasión y Muerte de Jesús, en la que Luisa Requejo demuestra sus extraordinarias dotes como saetera:

“Con buenísima entrada diose en este teatro por la notable compañía Vergara-Calvet la tercera representación del drama sacro bíblico ‘Christus, Pasión y Muerte de Jesús’.

[…] La aplaudida cantadora de flamenco Luisita Requejo cantó dos saetas, con maestría que ella sabe hacerlo.

El público aplaudió al final de todos los actos” (El Guadalete, 9-3-1918).

Durante los años siguientes, la artista actúa con cierta frecuencia en Jerez, no sólo en el teatro, sino también en distintos cafés, colmados y restaurantes. Así, en septiembre de 1920 se la puede ver en el Kursaal Jerezano, sito la Calle Doctrina, y unos meses más tarde es contratada para cantar en la fiesta de inauguración del restaurante El Colmado, donde hace derroche de flamencura:

“… La cantadora de flamenco Luisita Requejo, acompañada del concertista de guitarra ‘Perico el del lunar’, entonóse con tanto entusiasmo como ‘arte propio’ por bulerías, malagueñas, seguidillas y hasta por ‘martinetes’” (El Guadalete, 2-1-1921).

 

Algunos cantes de Luisa Requejo, por cortesía de Pedro Moral:


Luisa Requejo, la ‘Petit Niña de los Peines’ (I)

(Artículo revisado en octubre de 2017, tras las III Jornadas de Estudio del Cante, celebradas en Jerez y dedicada a la memoria de Luisa Ramos Antúnez, Luisa Requejo y María Valencia)

 

A finales del pasado mes de septiembre, los amigos de Los Caminos del Cante, en colaboración con la Universidad de Cádiz y siguiendo la senda iniciada un año atrás con Isabelita de Jerez, dedicaron la III Jornada de Estudio del Cante a tres extraordinarias cantaoras jerezanas de principios del siglo XX, entre ellas Luisa Requejo.

Qué mejor ocasión que ésa para retomar la investigación sobre quien mereció ser denominada la “Petit Niña de los Peines” y enriquecer con nuevos datos el artículo que publicamos en este mismo blog en junio de 2013.

La cantaora Luisa Requejo

Luisa Requejo

¿Cantaora jerezana?

Empecemos por su genealogía. En el índice del padrón de habitantes de Jerez de la Frontera correspondiente al año 1919 figura sólo una persona con el nombre de Luisa Requejo, nacida en los últimos años del siglo XIX. Su segundo apellido es Víctor y aparece domiciliada, junto a sus padres y hermanos, en el número 19 de la céntrica Calle Évora (1).

Según el maestro Alfredo Benítez, el hecho de habitar en esa zona de la ciudad denota una cierta posición de la familia. Sin embargo, el dato que más nos sorprende de todos los que aparecen en el citado documento es el que se refiere al origen de Luisa. Nos lo confirma el acta de nacimiento expedida por el Registro Civil de Chipiona, según la cual Luisa Requejo Víctor vino al mundo en dicha localidad, en el número 10 de la Calle Sagasta (hoy llamada Cuatro Esquinas) el 28 de diciembre de 1898.

Lo más probable es que se trate de un hecho meramente circunstancial, puesto que tanto sus padres -Manuel Requejo Cárdenas y María del Carmen Víctor Gutiérrez- como sus hermanos y hermanas (2) son naturales de Jerez de la Frontera (3).

Acta de nacimiento Luisa Requejo Víctor

Acta de nacimiento Luisa Requejo Víctor, Registro Civil de Chipiona

Una artista precoz

La primera actuación de Luisa Requejo que hemos podido documentar tiene lugar en el Salón Variedades de Rota a finales de 1911. La joven artista tiene apenas 13 años y la acompaña el que será su guitarrista habitual en esa época, José Crévola. A pesar de su corta edad, Luisa demuestra tener ya un cierto conocimiento del cante:

[Rota, Salón Variedades] “Ha alcanzado ruidosos éxitos en este salón la pequeña cantante de flamenco Luisita Requejo, que ha demostrado conocer a los más renombrados artistas andaluces de este género. Le acompañó el célebre concertista de guitarra José Crebola (sic), el Sevillanito” (Eco Artístico, 5-12-1911).

La irrupción de la Requejo en el mundo del flamenco debe de causar un gran impacto, pues no tarda en convertirse en la artista de moda, y su nombre empieza a ser cada vez es más habitual en los carteles de todos los teatros y salones de la provincia de Cádiz, e incluso fuera de ella.

La recién llegada apunta alto y no duda en anunciarse como la “Petit Niña de los Peines”. Cualidades no le faltan, a juzgar por las reseñas de prensa de la época, que alaban sus extraordinarias facultades y le auguran un prometedor futuro.

La Niña de los Peines (Foto de Antonio Esplugas)

En 1912 y 1913 las gacetillas la sitúan en lugares como Jerez, Alcalá de Guadaira, San Fernando, El Puerto de Santa María, Algeciras, Barbate, Vejer o Arcos de la Frontera, donde suele presentarse acompañada a la guitarra por José Crévola o por el maestro Javier Molina.

Durante esa época, Luisa comparte cartel con distintas canzonetistas, bailarinas y otras figuras del género de variedades. Sus actuaciones se cuentan por éxitos. El público la ovaciona y le pide bises:

[Jerez de la Frontera, Teatro Eslava] “La niña Luisita Requejo (Petit Niña de los Peines), debutó, siendo aplaudida y encantando al público, pues a pesar de sus pocos años imita a la auténtica a la perfección” (Eco Artístico, 15-5-1912).

[Alcalá de Guadaira, Teatro] “Se han despedido de este público Luisita Requejo, cantadora de flamenco e imitadora de la Niña de los Peines, acompañada, por el notable tocador de guitarra José Crévola” (Eco Artístico, 15-9-1912).

[San Fernando, Cine La Rosa] “Luisa Requejo, la cantadora del género andaluz cosechó muchos aplausos, teniendo necesidad de repetir varios números.

Es una joven muy simpática que apenas cuenta quince años y que posee extraordinarias facultades para el arte a que se de dedica” (El Guadalete, 22-11-1912).

[El Puerto de Santa María, Salón La Amistad] “Se han despedido la simpática y renombrada cantante de aires nacionales Luisa Requejo y el conocidísimo profesor de guitarra José Crévola.

Ambos artistas no han escuchado durante su actuación más que ruidosos y prolongados aplausos” (Eco Artístico, 25-12-1912).

El guitarrista Javier Molina

El guitarrista Javier Molina

Está llamada a ser figura del cante

La adolescente Luisita Requejo se perfila ya como una promesa del cante, una artista con gran potencial, si bien aún debe pulir algunos aspectos y hallar un estilo propio. Así, por ejemplo, a propósito de su actuación en San Fernando, el periodista de Eco Artístico afirma que la cantaora “reúne condiciones y, aunque tiene poca voz, podría llegar a ser algo” (Eco Artístico, 25-11-1912).

Unos meses más tarde, tras su presentación en Algeciras y Vejer, un crítico de la misma revista considera que Luisa “es una artista que promete mucho; canta bien y es muy aplaudida” (5-1-1913), y le ofrece el siguiente consejo:

[Vejer, Teatro] “Un solo defecto encuentro en Luisita, y es que, teniendo condiciones para crear, se dedique con tan lamentable constancia a imitar ruinas artísticas, que únicamente los ilusos pudieron calificar de estrellas. Imítese a sí misma, simpática Luisita, y su bagaje artístico tendrá un mayor peso” (Eco Artístico, 25-4-1913).

Aunque la influencia de grandes cantaores como Pastora Pavón o Antonio Chacón es evidente en Luisa Requejo, durante esos primeros años la artista continúa aprendiendo y mejorando. A su regreso al Teatro Eslava de Jerez, tras actuar en Gibraltar, La Línea y Granada, el diario El Guadalete destaca su notable evolución:

“Acompañada por la guitarra del reputado profesor Pepe Crévola, ha cantado Luisita con gran afinación y gusto, demostrando lo mucho que ha adelantado en el difícil arte de Chacón, que diría un aficionado al cante jondo.

La petit ‘Niña de los Peines’, ha conquistado muchos y muy merecidos aplausos” (El Guadalete, 2-2-1913).

El cantaor Antonio Chacón

Antonio Chacón

Unos meses más tarde, el gran éxito cosechado en Barbate obliga Luisa Requejo y José Crévola a ampliar su actuación una semana más:

[Barbate, Teatro de la Marina] “… fue contratada por tres únicas funciones la célebre canzonetista de aires andaluces Luisa Requejo y el notable profesor de guitarra Pepe Crévola. En vista del franco éxito que obtuvieron fueron prorrogados por siete días más, sucediéndose sin interrupción las ovaciones a la popular cantadora y al insigne tocador de guitarra” (Eco Artístico, 5-4-1913).

 

Algunos cantes de Luisa Requejo, por cortesía de Pedro Moral:


 


NOTAS:
(1) En la Calle Évora también se encontraba en aquella época la redacción del diario El Guadalete, que en 1931 nos ofrece un dato que sirve para reforzar la hipótesis de que la persona que aparece en el padrón es la misma que estamos buscando: el redactor recuerda que unos años atrás, desde las instalaciones del periódico se oía cantar a una joven Luisa Requejo.
(2) En el padrón de 1919, además de Luisa y sus padres, figuran sus hermanos Francisco, Diego, Carmen, Josefa y Manuel Requejo Víctor. En otros documentos de la época hemos localizado a tres hijos más del matrimonio -José, Manuela y Esteban-, fallecidos a muy corta edad.
(3) Sus abuelos paternos también son naturales de Jerez, lo mismo que la abuela materna. El abuelo materno, ya fallecido cuando nació Luisa, era de El Puerto de Santa María. El encargado de inscribir su nacimiento en el Registro Civil es su tío Enrique Gutiérrez Romero, domiciliado en Chipiona.