El tres de marzo de 1936 la Niña de Écija intervino en una función ofrecida en el teatro Smart de Buenos Aires como homenaje a la actriz Josefina Melià, en la que la compañía de Salvador Mari llevó a escena el tercer acto de la comedia La Torre de la Cristiana (1).

El Niño de Caravaca con otras artistas en El embrujo de Sevilla (Crítica, 11-5-1936).
El veintisiete de ese mes, la compañía de Joaquín García León y Manuel Perales estrenó en el mismo coliseo una teatralización, a cargo de los comediógrafos Manuel Martín Galeano y Juan López de Carrión, de El embrujo de Sevilla, obra del uruguayo Carlos Reyles, que asistió a la representación. Llamaron la atención los vistosos decorados construidos tanto para la obra como para el vestíbulo del Smart, que reproducía fielmente la plaza de Santa Cruz de Sevilla. La adaptación complació tanto al respetable como a la crítica:
“Si una novela parece poco propicia al trabajo de teatralización, ella es, sin duda, ‘El embrujo de Sevilla’, cuyo mérito reside en sus coloridas descripciones, en su atmósfera andaluza tan penetrante y tan sutil como un perfume. […] los calurosos aplausos de la concurrencia testimoniaron ayer a los adaptadores de la popular novela que su trabajo es del agrado del público al que está dirigido. […] nos han dado entre notas patéticas y otras de sentimental comicidad, la historia de la gitana que hiere a traición al hombre a quien ama y que sabe finalmente sacrificarse en aras de su felicidad. […] Para trasuntar el ambiente han buscado en el baile y en el cante y en el rasgar de las guitarras y en el pregón cantado de la saeta evocadora de la procesión de Semana Santa […] lo que la novela da en su mayor alcance de sugestión” (2).
La parte flamenca de la obra recayó en los cantaores Niña de Écija y Niño de Caravaca, los bailaores Lola Granados y Ramón Llanos, y el guitarrista Julio Alonso, que “se hicieron aplaudir con justicia” (3). El once de mayo, con motivo de la centésima representación de la obra, se organizó una función especial, en la que se sumaron al cuadro la bailaora Eloísa Albéniz y el cantaor el Sevillanito, entre otros artistas. Además, el cuarteto de laúdes los Aguilar ofreció un breve concierto con piezas de Albéniz y Falla (4).

La Niña de Écija y Julio Alonso (La Nación, 24-11-1936).
Unos días más tarde, Paquita Martín intervino en una audición de música popular española retransmitida por Radio Rivadavia (L. S. 5), en la que también participaron el cantaor Bernardo el de los Lobitos y el barítono Emilio Sagi-Barba (5); y en los meses siguientes impresionó una serie de registros sonoros en la casa RCA Víctor de Buenos Aires (6).
A finales de junio, en la elegante boite La Marina, de la ciudad de Rosario, se celebró una gran fiesta española a la que acudió, en calidad de invitada de honor, la “célebre cantadora flamenca la Niña de Écija, teniendo en cuenta sus sobresalientes condiciones artísticas y la circunstancia de ser una artista de renombre”. Su actuación se prolongó durante varios días, en los que compartió protagonismo con otros números de variedades y con las setenta bailarinas del establecimiento, que se presentaban ataviadas con trajes regionales” (7).
En noviembre llegó a Santiago de Chile junto a Julio Alonso, el bailaor Ramón Llanos y la vedete española Mary Díaz, con quienes formaba el conjunto español La Giralda. Contratados por la empresa Cóndor, actuaron durante una semana en el teatro Politeama, ubicado en el Portal Edwards, compartiendo cartel con la proyección de la película española El gato montés, de Rosario Pi. Animaba el baile la orquesta del maestro Retes, integrada por dieciséis profesores (8). La noche del debut recibieron una “favorable acogida del público” (9).
A principios de diciembre la Niña de Écija y Julio Alonso intervinieron en un homenaje al poeta Eduardo Marquina que fue transmitido por la Radiodifusora Otto Becker (CB 89). Julio tocó por malagueñas, rosas y murcianas, y acompañó el cante de Paquita por granaínas y guajiras (10).

Boite La Marina, en Rosario (Argentina).
En esos días, el conjunto La Giralda realizó una breve presentación en el teatro O’Higgins y después se incorporó al elenco permanente de la Compañía de Revistas Bataclánicas del teatro Balmaceda, integrado por la vedete argentina Carmen de Thalía, el humorista criollo Pepe Olivares, los actores cómicos Eugenio Retes, José Harold, Pilar Serra, Teresa Molina, Blanca Arce, Miguel Montero y Rolando Calcedo, el trío colombiano hermanos Contreras y un coro de dieciocho segundas tiples y bailarines (11).
El diez de diciembre estrenaron la revista La Pasionaria, de Eugenio Retes, que incluía un cuadro de conjunto titulado España de mantón y pandereta, protagonizado por los artistas flamencos. En los días sucesivos llevaron a escena la revista cómica y folclórica chileno-mexicana Doña Teresita no meta la mano; la revista Yo también soñé, con texto de Manuel Manzano y música de Roberto Retes, que incluía un cuadro con variaciones del tango Puerto Nuevo a cargo de Carmen de Thalía; y las piezas cómicas El rey se casa y Corazones en albahacas (12).
En 1937 Paquita Martín dio a luz en Tucumán a su único hijo, Julio, que recibió las aguas bautismales en Buenos Aires, amadrinado por la bailaora Lolita Beltrán (13). Tal vez por ese motivo la hemeroteca ofrece escasos datos sobre la actividad de la cantaora en ese año, salvo los relativos a su presentación en la emisora porteña Radio Prieto (L. S. 2) en el mes de julio (14).
La fecha de expedición de sus pasaportes sitúa a la Niña de Écija, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz en Caracas en enero de 1938. Desde allí viajaron hasta Puerto Rico para realizar, en el mes de febrero, una serie de actuaciones en los teatros Martí de San Juan, Santurce y Río Piedras (15). Se anunciaban con el nombre de Embrujo Español y ofrecían “una auténtica fiesta sevillana”, con “coplas, tangos, guitarras, canciones regionales, manzanilla, mujeres, flores y arte” (16).

Jesús Perosanz (La Gaceta, 28-6-1938).
La publicidad del espectáculo destacaba el ritmo vibrante de las castañuelas y la alegría jaranera de las canciones de Mary Díaz (rebautizada como Mary Sevilla); el renombre alcanzado por Jesús Perosanz en los escenarios españoles y americanos; la magia de la guitarra de Julio Alonso y la autenticidad del flamenco de la Niña de Écija, “renovadora del ‘cante jondo’, que cultiva especialmente, y es ella misma una flamenca auténtica, pues domina con especial expresión las viejas canciones andaluzas” (17).
Con la denominación de El embrujo sevillano, el conjunto se presentó en el mes de abril en el teatro Martí de La Habana, que ofrecía un programa triple en el que también figuraba Charlo, rey del tango argentino; y la zarzuela cubana Bajo el cielo tropical, llevada a escena por la compañía de Ernesto Lecuona. Unos días más tarde se representó la revista Habana-Buenos Aires-Sevilla, en la que intervinieron todos los artistas mencionados, además de la pareja de baile Dorita-Valero (18).
A finales de junio Paquita Martín, Julio Alonso, Mary Díaz y Jesús Perosanz viajaron hasta Tampa con escala en La Habana, donde se les unió la bailaora, cantaora, guitarrista y cupletista Teresita España. Iban contratados por los empresarios Manuel Aparicio y Julián del Barrio, que los presentaron en distintas salas de la ciudad bajo la denominación de Alma Española, con la Niña de Écija, “una maravilla en lo flamenco”, como figura principal (19). El espectáculo duraba cuarenta y cinco minutos y el programa se completaba con la representación de una pieza teatral.

Teresita España (Walken).
Debutaron el veintiséis de junio en el teatro del Centro Asturiano y el éxito no se hizo esperar. “Cinco artistas de mérito y el público se puso a delirar”:
“Jesús Perosanz hace primores cantando y lo mismo puede decirse de Julio Alonso con la guitarra.
Los dos fueron ovacionados, como en justicia merecen.
Y de ellas, de la Niña de Écija, Mary Sevilla y Teresita España, todos los elogios que se hagan.
Canta la Niña de Écija ‘como los ángeles’, en lo flamenco. Atronadores aplausos recompensaron todos sus números.
Y el mismo gusto, en aplaudir, tuvo el respetable con Mary Sevilla, la cancionista, y Teresita España, la bailarina y coupletista” (20).
…
Notas:
(1) Crítica, 3-3-1936, p. 10.
(2) Crítica, 28-3-1936, p. 11.
(3) Ibidem.
(4) Crítica, 11-5-1936, p. 6.
(5) Crítica, 13-5-1936, p. 12.
(6) Según consta en la base de datos DAHR, esos registros contienen las guajiras Un clavel y una azucena, la murciana Qué guitarra tan señora, la colombiana Saludo a la Argentina y el verdial Un rico con dinero, todos con letra de Manuel Perales y música de Rafael Ortega. Distintas fuentes acreditan la realización de varias grabaciones más en esa misma casa discográfica.
(7) Democracia, 30-6-1936, p. 3.
(8) La Nación, 21-11-1936, p. 13; La Nación, 23-11-1936, p. 15; La Nación, 24-11-1936, p. 8.
(9) La Nación, 25-11-1936, p. 9.
(10) La Nación, 2-12-1936, p. 14.
(11) La Nación, 2-12-1936, p. 5; La Nación, 10-12-1936, p. 8.
(12) La Nación, 11-12-1936, p. 8; La Nación, 12-12-1936, p. 11; La Nación, 15-12-1936, p. 8; La Nación, 18-12-1936, p. 8.
(13) Martín Martín, M., “La Niña de Écija”, Candil, nº 79, 1/1992, pp. 8-9.
(14) Radiolandia, 26-6-1937, p. 63.
(15) El Mundo, 10-2-1938, p. 19; El Mundo, 15-2-1938, p. 4; El Mundo, 26-2-1938, p. 7.
(16) El Mundo, 9-2-1938, p. 16.
(17) El Mundo, 10-2-1938, p. 19.
(18) Diario de la Marina, 27-4-1938, p. 6; Diario de la Marina, 3-5-1938, p. 6.
(19) La Gaceta, 22-6-1938, p. 3; La Gaceta, 24-6-1938, p. 3.
(20) La Gaceta, 27-6-1938, p. 4.



















