Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Cantaora

“… Cantadora es un término demasiado pulcro que no se usa entre la gente del oficio ni entre los aficionados. Cantaora ya es otra cosa: significa una prima donna que canta por lo flamenco.

La cantaora es un tipo puramente español; las francesas no podrán nunca llegar a cantaoras, por más sprit que tengan y por más estudios del natural que hagan.

La cantaora es como la golondrina, canta o gorjea durante una temporada, y desaparece en seguida para mudar de atmósfera. No remonta el vuelo como ella, pero muda de provincia o de local porque es también veleidosa y se harta de la vida monótona y regular.

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

Necesita emociones para inspirarse, porque la cantaora tiene su parte de poetisa y no se encuentran esas emociones en la pacífica vida de la gente formal y morigerada. El orden destruye la inteligencia y mata los sentimientos; es cosa probada. En el desarreglo de la vida de bohemia está el manantial de todos los grandes pensamientos […]

La cantaora es una bohemia de pura raza; la vida es para ella una sucesión de impresiones gratas o desagradables, que no dejan impresión en su ánimo, pero que destrozan su cuerpo. […]

No se concibe cantar estando preocupado por un dolor moral, y sin embargo, la cantaora canta y canta mejor que cuando está contenta. […]

La cantaora ha de ser andaluza para ser cantaora; es decir, de aquella tierra en que el aire, y el sol, y la noche, y el agua, tienen otras propiedades que en el resto de España. Aquella inmensa pila del sentimiento que transmite por medio de sus mujeres la corriente de su poesía y de su superior ingenio.

La cantaora no aprende otro oficio, ni sabe más que cantar; pero basta: lo sabe todo, porque sabe conmover a cuantos la escuchan, poniendo el grito en el cielo, como dicen los profanos y gentes sin corazón, que no saben decir una herejía artística.

Café El Burrero de Sevilla (Beauchy)

Café El Burrero de Sevilla (Beauchy)

La cantaora es siempre soltera, libre; podrá querer a un hombre que la ha cantado cuatro verdades, pero le quiere sin compromiso; es decir, sin peligro de boda. Una cantaora con prole sería inverosímil. La frescura de su voz está en razón directa de su frescura en la vida práctica.

Se ha criado casi sola, en Málaga, en Sevilla o en Granada; son los tres arsenales de cantaoras: por regla general proceden de una de esas tres provincias. La soledad de la niñez, tristísima y desamparada, ha engendrado en la artista cierto espíritu de independencia, que difícilmente se doblega, y el matrimonio representa para ella un lazo insoportable.

Aprende a cantar a fuerza de cantar mucho; esto es, de afición, o cuando más en diez o doce lecciones, como enseñan un idioma algunos profesores […]

Cuando tiene profesor, suele ser algún viejo que visita la casa de sus padres o padrinos, si es huérfana, y que es hombre que canta ‘con muchas fatigas’, según él, y según aseguran los que tienen la desgracia de oírle cantar; pero que en cambio toca la guitarra de punteado o pispunteado como él dice, y de rasgueado hasta allí, como si dijéramos, hasta la guitarra.

Nadie es profeta en su patria, y menos cantaor o cantaora, y así se observa que la artista, apenas adquiridos los primeros rudimentos, se desprende del maestro y de su pueblo, y se viene a Madrid o se queda en Andalucía; pero cambiando de provincia desde luego.

Imagen de la Col. Rossend i Martí, Archivo Nacional de Cataluña

Imagen de la Col. Rossend Condis i Marti, Archivo Nacional de Cataluña

La sociedad, que cada día se hace más positivista, no suele estimar en lo justo ni mucho menos las obras de arte, y así sucede que la artística garganta de la cantaora no produce mas de catorce reales diarios, como máximum generalmente; sueldo que la asignan en un café-cantante (palabra bárbara que ya se ha admitido como otras varias), y si acaso añaden al sueldo un chocolate o un café con media tostada, cena frugal que apenas parece semejante cena.

En cambio de tan pingüe salario, exigen a la prima donna que cante playeras, rondeñas, malagueñas, polos, sevillanas, javeras, gitanas, alicantinas y habaneras de cuando en cuando; y que canta, como si la hubieran dado cuerda para muchas horas, en invierno desde el oscurecer y hasta las dos de la mañana, si no es que algún parroquiano la pide que eche la última, como si se tratara que vomitase algo.

Si la existencia es un valle de lágrimas para todos los mortales, para la cantadora el mundo es una copla. […]

El querido de la cantaora suele ser torero de invierno, es decir, de la última capa taurómaca, o vago de oficio, o papelista, o jugador de ventaja en timba de cuartos […].

¡Qué es ver en el fondo de uno de esos cafés de canto flamenco a una moza vestida de señora, con alguna flor en la cabeza y pintada al pastel, por regla general con mucho albayalde en los carrillos, mucho negro en las cejas y mucho carmín en los labios, quejándose amarga y eternamente de un dolor desconocido, que tal parece su canto algunas veces (y siempre para los oídos profanos), al compás de las palmadas, instrumentos naturales con que la acompañan los concurrentes más entusiastas por el arte o por la artista!

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

Entrar en un café cantante y oír aquel estrépito de palmadas y golpear de las cucharillas en los vasos, acompañamiento también muy en uso, produce una impresión tal, que haría escapar asustado al hombre pacífico vecino de una aldea tranquila adonde nunca ha llegado ni la noticia de las cantaoras.

Y sin embargo, en aquel cuadro hay mucha poesía, mucho sentimiento y mucha barbarie; porque quiere la humanidad, o lo hace sin quererlo, que en todas sus manifestaciones, fiestas y duelos, pesares y regocijos, vayan mezclados lo sublime y lo grotesco, la rudeza y la dulzura. […]

La cantaora, en el ejercicio de sus funciones, es la señora de todas las voluntades reunidas en el café cantante: cada frase suya, cada suspiro, más o menos jondo, halla eco en más de cincuenta corazones negros como la pez de fatigas que pasan, y alguna veces tan negros como las manos que acompañan palmoteando a la cantaora.

Entre cante y cante, la prima donna assoluta es el objeto de muchas atenciones por parte de algunos abonados a diario que se colocan en la mesa más próxima al piano, donde un maestro también de chocolate o café con tostada, acompaña a la cantaora. Aquellos parroquianos asiduos suelen obsequiar a la rica hembra y a su señor cuando va a recogerla para que no se vaya sola a las altas horas expuesta a mil contingencias y equivocaciones lamentables.

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

Foto de Antonio Esplugas, Archivo Nacional de Cataluña

La mesa en cuestión está reservada siempre por el mozo del departamento a los asiduos parroquianos del café y de la cantaora, o del café con cantaora, que se colocan tan cerca para llevarse la mayor parte las primicias, por decirlo así, de las melodías que salen por aquella preciosa boca.

Y la verdad es que hay cantares y cantaoras que impresionan agradablemente.

‘Marecita mía,
yo no zé por dónde
al ezpejito en que me miraba
ze le fue el azogue’.

‘Penas tiene mare,
penas tengo yo,
laz de mi mare zon laz que yo ziento
que las mías no’.

Oyendo estas seguidillas gitanas se siente algo que no es vulgar; algo que le obliga al más pacífico a mirar a la cantaora, y a decirse a sí mismo: ‘Esta mujer siente, tiene algo que la recomienda’.

[…] la cantaora cuando termina su misión sobre la haz del café, se dedica a cenar y a beber, y a vivir con su amante, para el que guarda las mejores notas.

¡Pobrecilla! Cuando pierda la voz, ¿qué va a hacer para ganarse la vida? Si ella, así como los otros muchos individuos pensáramos en el porvenir, ¿cómo habríamos de vivir el presente?” (1) (2)


NOTAS:
(1) Texto de Eduardo de Palacio, publicado en el semanario ilustrado El Periódico para todos (Madrid, 21-2-1873).

(2) Fuente: Archivo de Prensa José Luis Ortiz Nuevo, disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, Jerez de la Frontera.


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (y III)

En 1924 se anuncian los discos de flamenco grabados por La Minerita para la casa Odeón (La Voz, 16-9-1924), así como sus numerosas apariciones en Radio Sevilla, acompañada por el Maestro Rodríguez en una gran variedad de cantes, como fandanguillos, bulerías, saetas, soleares, seguiriyas, granaínas, medias granaínas, tientos, tarantas, peteneras o varios estilos de malagueñas (de Chacón, del Mellizo, de Juan Breva…) (1).

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Por tierras levantinas

En el mes de noviembre, la artista sevillana se anuncia en la sala Ba-Ta-Clan de Valencia. Aprovechando su estancia en la ciudad del Turia, se puede oír en la radio local un “escogido y variado concierto por el trío Ricambar, la aplaudida canzonetista Amparito Vega y la célebre cantadora de flamenco ‘La Minerita’, acompañada por el gran tocador de guitarra Manuel Rodríguez” (La Correspondencia de Valencia, 23-11-1925).

Unos meses más tarde, en el Salón Monumental Moderno de Alicante se ofrece la película El niño de las monjas, que contiene imágenes de la Semana Santa sevillana. Durante la proyección, se pueden oír “las clásicas saetas cantadas por MINERITA y JUANITO el ‘Pescadero’, indiscutibles ases del cante-jondo” (Diario de Alicante, 19-3-1926).

Teatro Cabaret Ba-Ta-Clan, de Valencia (Fuente: Rafael Solaz, en la web 'Valencia en blanco y negro'

Teatro Cabaret Ba-Ta-Clan, de Valencia (Fuente: Rafael Solaz, en la web ‘Valencia en blanco y negro’)

En junio de 1926 se celebra en el Teatro Apolo de Valencia una función de cante jondo, en la que toma parte La Minerita, entre un nutrido grupo de artistas flamencos. El “grandioso éxito” alcanzado la primera noche lleva a la empresa a repetir el espectáculo:

“La reunión de cante jondo que se celebrará esta noche, a las diez, constituirá una gran solemnidad artística, tomando parte en la misma los siguientes artistas: Paco Senra, Teresita Ibarra, Vicente Pomares, La Minerita, Lorencín de Madrid, Paco El Forneret, Gregorio Valenzuela, Palillos, y el rey de las tarantas y fandanguillos, Guerrita, que serán acompañados a la guitarra por los notables profesores José Bonifa, Francisco Jiménez, El Ros y Manolo Rodríguez” (Diario de Valencia, 5-6-1926).

De nuevo en tierras valencianas, unos meses más tarde la cantaora sevillana se presenta en el Teatro Circo de Requena junto una troupe de variedades:

“El pasado domingo dio en este teatro dos funciones una compañía de varietés, actuando la estrella de baile Isabel Otero; la eminente estrella del cuplé y la canción, Teresita Pastor, y la cantadora de flamenco ‘La Minerita’, acompañada por el eminente tocador y concertista de guitarra Manuel Rodríguez, terminando la función con una bonita película, obteniendo un éxito” (El Pueblo, 15-9-1926).

El guitarrita Manolo Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrita Manolo Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

En febrero de 1927 debutan en el Salón de Actualidades de Lorca (Murcia) “los notables y afamados tocadores de guitarra Diego Torres y Manuel Rodríguez, que acompañarán a la aplaudida cantadora sevillana ‘La Minerita’” (La Tarde de Lorca, 23-2-1927). El espectáculo cosecha grandes aplausos durante los tres días que permanece en cartel.

El alma de Andalucía

Las últimas noticias que nos ofrece la prensa sobre Antonia la Minerita datan del verano de 1931, y la vinculan al cuadro de sevillanas presentado por el maestro Frasquillo en la Semana Andaluza del Pueblo Español de Barcelona.

Con el fin de “ofrecer a los millares de extranjeros venidos de todo el mundo algo, que no todo, de lo que en sí encierra el alma de Andalucía” (La Correspondencia de Valencia, 15-7-1931), el Ayuntamiento de la Ciudad Condal no escatima en gastos y contrata a un centenar de artistas (2), llegados de las distintas provincias andaluzas.

Francisca González, La Quica

Francisca González, La Quica

El 16 de julio, el grupo ofrece una única representación en la Plaza de Toros de Valencia, con el siguiente programa:

“Jueves 16, a las 10:30 noche, por primera y única vez en Valencia:

EL ALMA DE ANDALUCÍA

Éxito clamoroso en las exposiciones internacionales de Barcelona y Lieja.- Las costumbres andaluzas.- El Albaicín.- Granada.- Sierra Nevada.- Sevilla.- Málaga.- Cádiz.- Majestuoso desfile de los Campanilleros de Utrera.- La Fiesta del Corral de los Chicharros.- La Carcelería gitana.- Cuadro de sevillanas.- Patio andaluz.- Sevillanas de Corralera.- La tribu del Albaicín.

MONUMENTAL CUADRO DE SEVILLANAS dirigido por Frasquillo, considerado como el mejor bailador de España, tomando parte además: Pepa La Carbonera, Rosario La Gitana, Asunción La Belmontina, Carmela La Pericet, Lola La Pericet, Teresa La Serrana, María La Granadina, Antoñita La Cartujana, María La Faraona, Antonia La Faneta y Paca González La Quica y la notable cantadora por alegrías y sevillanas LA MINERITA.

Sevillanas de patio por Angustias La Mejorana.- Sevillanas de Corralera por María La Gazpacha.

LOS CAMPANILLEROS DE UTRERA
El más popular de los coros de Andalucía, compuesto de mozos y mozas de los cortijos y caseríos vistiendo el típico traje de la campiña andaluza.

FIESTA DEL CORRAL DE LOS CHICHARROS

CARCELERA GITANA

María la Gazpacha

María la Gazpacha

Cuadro andaluz:
NIÑO DE CONSTANTINA, NIÑO DE UTRERA

Presentación del sensacional acontecimiento: LA ZAMBRA GITANA DEL SACROMONTE interpretada por la auténtica tribu del Albaicín, dirigida por la famosa capitana de la Serranía ANGUSTIA LA EMPERADORA y las célebres bailadoras HERMANAS GAZPACHA.

Reaparición de GUERRITA.

Por primera vez en Valencia se presentará al público, Francisco Gallardo EL NIÑO DE LA HUERTA.

Debut de LA NIÑA DE LINARES.

Cuadro de tocadores: Manuel Hidalgo, Currito Ramos, Niño de las Bulerías, Pepe Hurtado” (El Pueblo, 14-7-1931).

Semana Andaluza de Barcelona

La Semana Andaluza del Pueblo Español de Montjuic se inaugura el 18 julio, con un espectáculo similar al presentado en Valencia:

“El sábado, por la noche, dio principio, en la Plaza Mayor del Pueblo Andaluz, la anunciada Semana Andaluza, obteniendo un verdadero éxito.

El festival consiguió interesar al público, aplaudiendo la actuación de los artistas que tomaron parte en él, algunos de los cuales se distinguen notablemente en sus cantos y bailes típicos de la región andaluza. […]

Número de La Vanguardia dedicado a la Semana Andaluza (31-7-1931)

Número de La Vanguardia dedicado a la Semana Andaluza (31-7-1931)

El festival empezó con el brillante desfile de los Caballistas del Rocío, montados en preciosos caballos enjaezados, llevando a la grupa a bellísimas muchachas, ataviadas con trajes típicos de Andalucía.

El cuadro de baile sevillano, dirigido por el maestro Frasquillo, compuesto de bailaoras, sevillanas de patio, corraleras, caseras y de tablao, fue muy celebrado por su vistosidad y atracción.

Los Campanilleros de Utrera, uno de los coros más populares de Andalucía, compuesto de mozos y mozas, con sus bailes y cantos típicos camperos, que acompañan con instrumentos de rara originalidad, merecieron el aplauso del público.

También hay que hacer mención a la zambra gitana del Sacro Monte de Granada, cuadro de costumbres gitanas, cuyos bailes y cantos fueron muy del agrado del auditorio, prodigando a cantaoras y bailaoras muchos aplausos.

En la ejecución del cante jondo, sobresalen de manera admirable por su agradable voz, los cantaores Niño de Utrera y el famoso Guerrita, cuya actuación fue justamente celebrada y aplaudida.

De las figuras de canto flamenco, justo es hacer mención de la Niña de Linares, con su repertorio de granadinas, que obtuvo un éxito” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 20-7-1931).

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

La Niña de Linares (película María de la O, 1936)

El día 26 finaliza la Semana Andaluza, con un balance muy positivo para los artistas:

“Con la función de ayer noche terminó la Semana Andaluza, que con gran brillantez y lisonjero éxito ha venido celebrándose en el Pueblo Español del Parque de Montjuich.

El atrayente espectáculo […] ha sido muy del agrado del público que ha concurrido estos días a presenciarlo. Todo el cuadro de notables artistas que han actuado durante los festejos ha merecido unánimes elogios, conquistando casi todos ellos entusiastas aplausos por su esmerada labor y excelente estilo” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 27-7-1931).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) Aparecen una decena de anuncios en prensa, entre los meses de abril y septiembre de 1924.
(2) En Valencia se anuncian 70, pero la prensa catalana habla de un total de 100 artistas.


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (II)

A finales de mayo de 1921, los Ballets Rusos presentan su ‘Cuadro Flamenco’ en el Prince’s Theatre de Londres, donde obtiene “un éxito instantáneo” (The Era, 8-6-1921) (1), con una puesta en escena idéntica a la que tanto gustó en París:

“… La actuación se desarrolla sobre una tarima elevada -un pequeño escenario dentro del escenario- que da la impresión de una pequeña reunión en una antigua posada rural española. Los artistas están sentados en círculo, tocando la guitarra y las palmas, y se levantan por turno en varios bailes, mientras que una de las mujeres de vez en cuando entona lastimeros cantes” (The Illustrated London News, 11-6-1921).

Representación de 'Cuadro Flamenco' (The Illustrated London News, 11-6-1921)

Representación de ‘Cuadro Flamenco’ (The Illustrated London News, 11-6-1921). La Minerita, sentada, en el centro.

Además del exotismo de las danzas españolas, de clara reminiscencia oriental, a los cronistas británicos les llaman poderosamente la atención los aires ejecutados por “una extraña cantaora plañidera, La Minerita” (The Era, 8-6-1921):

“… La tonalidad del cante, la armonía del zapateado y las palmas, la ejecución viril de los bailes, y la riqueza de carácter y de detalles son inconfundibles” (The Illustrated Sportive and Dramatic News, 11-6-1921).

“… Dos guitarristas y una cantaora se encargan de toda la música, pero la cantaora es de un tipo desconocido en Londres. Emplea timbres que son exóticos, y que algunos pueden considerar de gusto adquirido, pero emplea esos tonos duros con una flexibilidad y un poder de sugestión que recuerdan a la canción oriental…” (Pall Mall Gazette, 31-5-1921).

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en 'Cuadro Flamenco' (The Sketch, 15-6-1921)

La Rubia de Jerez, Mate Sin Pies y María de Albaicín en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sketch, 15-6-1921)

La prensa española también se hace eco del triunfo de nuestros compatriotas, si bien atribuye el mérito musical al maestro Rodríguez y, por supuesto, a la voz de Antonia García:

“… El éxito ha sido, sobre todo, de los artistas que lo interpretan, sacados de la más pura entraña ‘cañí’, todos del contorno de Cádiz y Sevilla. Realmente ha sido un gran consuelo para nuestro bazo oír a Manolo Rodríguez levantar en su guitarra el espectro apasionado y melancólico de Andalucía, al que Antonia la Minerita presta la voz estridente y desesperada de la copla y del jipío, que erizan el vello como el himplar de la pantera oído en la noche, mientras María del Albaicín cimbrea en el tablado la cenceña maravilla de su cuerpo gitano…” (La Voz de Menorca, 13-7-1921; tomado de El Sol).

Rojas y Tejero en 'Cuadro Flamenco' (The Sphere, 2-7-1921)

Rojas y Tejero en ‘Cuadro Flamenco’ (The Sphere, 2-7-1921)

Nuevos éxitos fuera y dentro de nuestras fronteras

Tras pasar unos días de asueto en Sevilla, a principios de septiembre La Minerita regresa a la capital británica para una nueva presentación del ‘Cuadro Flamenco’, esta vez, en el London Coliseum. Su modo de decir el cante, para bien o para mal, no deja indiferente a la crítica:

“… El ‘Cuadro Flamenco’ […] comienza con una fila de artistas sentados en sillas en medio del escenario. Los dos guitarristas empiezan a tocar; la solista emite un grito extraño y discordante, y los otros artistas tocan las palmas. Poco a poco la emoción se va acumulando, y un bailarín se levanta y ejecuta una serie de giros con movimientos de rodilla. El público pronto se deja llevar por la emoción y el ritmo insistente de la música, pero el lunes la galería se rió de la voz estridente de la cantaora” (Gloucester Citizen, 7-9-1921).

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita y Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

“En el Coliseum, cantes populares y bailes de España. Se disfruta intensamente con La Minerita, con su voz extraña y poderosa que domina, hábilmente dirigida, el ruido del baile y a todos los de la orquesta” (Le Ménestrel, 21-10-1921).

En el mes de diciembre, ya de vuelta en España, Antonia García conquista con sus malagueñas y soleares al público del Lion d’Or de Almería. La acompaña a la guitarra su inseparable Manuel Rodríguez. La crítica no puede ser más favorable:

“Manolo Rodríguez y la ‘Minerita

Con decir que son dos verdaderos artistas; dos figuras sobresalientes en este arte tan difícil, complejo, popular, cumpliríamos con el deber que impone la crítica justa imparcial; pero he aquí que esta pareja merece algo más que la reseña somera y escueta.

Es Manolo Rodríguez un mago de la guitarra, de este instrumento difícil en cuyas cuerdas vibra el alma popular, condensada en los sones sentidos de unas ‘malagueñas’ o unas ‘soleares’.

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Mas después del preludio, que templa el ánimo del auditorio, surge la voz sentida, armoniosa, de La ‘Minerita’, que pone toda su alma de artista en las estrofas de sus cantares.

Yo que soy profano en este arte […], he experimentado una intensa emoción al escucharla; diríase que su voz al llenar de armonías el salón tráenos a la mente todas las evocaciones de nuestras pasadas glorias.

Debo, pues, a esta incomparable pareja un rato imborrable que ha sido a modo de comunión artística. Bien merecidos son los aplausos que el público tributa a estos artistas que diariamente ofician en el altar de las musas populares” S. Sergio (Diario de Almería, 20-12-1921).

Artista de primera fila

En 1922 la prensa sitúa a La Minerita en Almería y Málaga, acompañada por el maestro Rodríguez; y en junio del año siguiente la encontramos en el Teatro Portela de Sevilla, donde forma parte del cuadro flamenco que interviene en el sainete andaluz El niño de oro, de José María Granada. También figuran en el elenco la cancionista La Macarena y las bailaoras La Roteña y La Loli (La Unión, 29-6-1923) (2).

Teatro Portela de Sevilla

Teatro Portela de Sevilla

Unos meses más tarde, Antonia García participa en la “fiesta del cante jondo” que se celebra en la Plaza de Toros de Almería, bajo la dirección del Maestro Otero, con el siguiente reparto:

“… Tomaron parte en la fiesta las bailarinas Lola Blanco, Paquita Cano, Manuela Álvarez, Antonia Jiménez, Isabel Araujo, Magdalena Lara y Dolores Romero.

Bailarines, Manuel del Castillo, Juan Cadarso, Trío A.B.C. y Luis Sopeña.

Bandurria, Manuel Gómez; laúd, José Mesa Quintana.

Cantadoras.- La Minerita y Niña de las Saetas.

Cantadores.- Niño de las Marianas y Niño Cañete.

Guitarrista.- Manuel Rodríguez.

Todos estos artistas bajo la dirección del maestro Otero, pusieron de manifiesto sus extraordinarias facultades para el arte a que se dedican, haciendo verdaderas filigranas…” (Diario de Almería, 21-8-1923).

Plaza de Toros de Almería, años 20

Plaza de Toros de Almería, años 20

En octubre de 1923, Antonia y su guitarrista se presentan en el Salón Ramírez de Córdoba, y en marzo del año siguiente la prensa los sitúa en Colloto (Asturias), junto a una compañía de variedades en la que destaca el bailaor ‘Churri el Bonito’. “Todos los artistas sin excepción han sido muy aplaudidos” (La Voz de Asturias, 12-3-1924).

En el mes de junio, en una fiesta andaluza organizada por el Centro Artístico en el Palacio de Carlos V de Granada, La Minerita comparte cartel y escenario con artistas de primerísimo nivel, como La Niña de los Peines o Soledad Miralles:

“… Concurrió tal muchedumbre, que el Palacio era insuficiente para contenerla, dando en ella la nota más alegre y simpática numerosas y bellísimas mujeres ataviadas al estilo de la tierra. La Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro Saco del Valle, tuvo a su cargo la parte musical. En el cuadro andaluz fueron ovacionados La Niña de los Peines, La Finito, las hermanas Gazpachas, la Minerita, el Niño Maceo y Soledad Miralles, acompañada de la rondalla granadina.

La fiesta terminó de madrugada” (La Voz, 23-6-1924).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(2) Las noticias de la prensa sevillana han sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.


Antonia la Minerita, una cantaora reconocida en Europa (I)

En el primer tercio del siglo XX triunfa en los escenarios de España y Europa la cantaora sevillana Antonia García, ‘La Minerita’, oriunda de Villanueva de las Minas (1). Las noticias más antiguas que hemos localizado sobre ella datan de 1912 y la sitúan en Barcelona, actuando en el Café de Sevilla junto a un nutrido elenco de artistas de variedades (2).

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Antonia la Minerita (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

En mayo de 1916, en un concurso de cante flamenco celebrado durante la Velada de la Alfalfa, la Minerita se lleva de calle al público sevillano. La acompaña el que será su guitarrista habitual, Manuel Rodríguez:

“[…] Como en noches anteriores, bailaron las niñas de Pericet, cantó la ‘murga’, se ‘cansó’ Bejarano de tanto aposentar, y aquello era un hormiguero.

Se hizo un completo curso de cante flamenco, en el que desfilaron infinidad de aficionados, algunos de ellos desaprobados por el tribunal -el público-, obteniendo el sobresaliente unánime Antonia la Minerita, que es toda una artista, y a la que acompañó con su maestría habitual el notable tocador Manuel Rodríguez” (El Liberal de Sevilla, 15-5-1916) (3).

El Cafe Concert Sevilla, en Barcelona

El Cafe Concert Sevilla, en Barcelona

Unos meses más tarde, en el coso de Cartagena, la cantaora vuelve a compartir cartel -y triunfo- con el cuadro del maestro Ángel Pericet:

“… El típico festejo ha tenido que repetirse en la plaza de toros un día más de los señalados, consiguiendo los artistas sevillanos, entre ellos la celebrada cantadora La Minerita y el profesor de guitarra Manuel Rodríguez, un verdadero éxito en los bailes y cantos andaluces” (El Liberal de Sevilla, 12-8-1916).

Durante los primeros meses de 1917, Antonia García y su fiel tocador se presentan en el Teatro Real de Gibraltar y posteriormente emprenden una gira por distintas localidades gaditanas:

“Han regresado de su provechosa ‘tournée’, después de haber actuado con grandes éxitos en Cádiz, Arcos de la Frontera, Villamartín, Ubrique, Ronda, Algeciras, La Línea, San Roque, Jimena, Gibraltar y otros puntos, la excelente y simpática cantadora del género flamenco clásico andaluz ‘La Minerita’ y el notable concertista de guitarra Manuel Rodríguez” (La Región Extremeña, 1-6-1917) (4).

Academia de Rafael Pericet en Sevilla

Academia del Maestro Pericet en Sevilla

Tras escaparse unos días a su localidad natal para visitar a su madre enferma, en el mes de julio la artista actúa en Gibraleón y Los Palacios, y unos días más tarde se la puede ver en Sevilla, en una de las carrozas que desfilan con motivo de la Velada de San Juan y San Pedro:

“… Una carroza de la calle San Jorge (Triana), representaba la Alameda de Hércules, un velador y varias sillas, donde tomaban una convidá la notable artista Antonia García, ‘La Minerita’, y varias preciosas muchachas…” (La Región Extremeña, 5-7-1917).

En esos días también se anuncia que “han sido contratados para actuar en San Sebastián, en uno de los salones de varietés, la excelente cantadora de género flamenco clásico andaluz, ‘La Minerita’, y el notable guitarrista, Manuel Rodríguez” (La Región Extremeña, 12-7-1917).

Velada de San Juan y San Pedro, en la Alameda de Hércules, Sevilla

Velada de San Juan y San Pedro, en la Alameda de Hércules, Sevilla

Profeta en su tierra

A finales del mes de julio, Antonia se presenta con gran éxito en el Salón Circo Victoria de Sevilla. La acompaña a la sonanta, como de costumbre, el maestro Rodríguez. Completan el programa “un cuadro de bailes compuesto por varias simpáticas jóvenes, discípulas del maestro Real; la muñeca eléctrica, presentada por el señor Baldoví; […] Solita Reno, notable cupletista; [y] las Macarenitas, pareja de bailes” (El Liberal de Sevilla, 5-8-1917).

Durante sus diez días de estancia en ese salón, la cantaora interpreta un amplio repertorio de cantes, con tal maestría que hay quien la compara con la Niña de los Peines. Tanto ella como su tocador son muy aclamados:

“… se ha despedido con grandioso éxito, la reina del cante flamenco, ‘La Minerita’, y el mago de la guitarra, don Manuel Rodríguez.

En la segunda sección cantó como ella sabe hacerlo, bulerías, tarantas, seguidillas, peteneras y las del cojo de Málaga, rayando a gran altura y siendo ovacionada con entusiasmo. Tan simpática artista es hoy la segunda edición de la cantadora ‘La niña de los peines’.

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

El guitarrista Manuel Rodríguez (Foto de Pilar Rodríguez Romero)

Don Manuel Rodríguez, excelente concertista de guitarra, tocó varias partituras de célebres compositores, teniendo que repetir varias de ellas, siendo aclamado en justicia por el distinguido público que ocupaba todas las localidades. Tan queridos artistas, recibieron varios regalos de sus admiradores, y de la empresa Acuña.

Una banda de música les dio una serenata en la calle de Dos Hermanas, número 3, pagando los gastos los discípulos de tan afamado concertista.

Reciban nuestra más cordial enhorabuena, por sus grandes éxitos en Sevilla” (Virgilio, La Región Extremeña, 15-8-1917).

Durante los años siguientes son pocas las pistas que encontramos sobre la cantaora. En julio de 1919 se presenta con Manuel Rodríguez en Ahillones (Badajoz), y obtienen excelentes críticas:

“… Estos artistas son tan clásicos en este género que han alcanzado un éxito tan formidable, que por sus bellas cualidades han logrado revolucionar al elemento joven con su escogido repertorio.

Ha producido la bella y encantadora señorita tal emoción en los inteligentes que los admiramos de una forma prodigiosa…” (Correo de la Mañana, 11-7-1919).

El Maestro Otero y su cuadro

El Maestro Otero y su cuadro

Unos meses más tarde, son contratados para actuar en el bautizo de un hijo del comerciante sevillano Elías Muñoz: “La artista flamenca la Minerita y el tocador Manolo se hacían escuchar en los entreactos de sevillanas y lo más clásico en pasodobles, polka, mazurcas y ‘foxtrot’…” (El Liberal de Sevilla, 3-12-1919).

Salto a la escena internacional

En 1921, la artista sevillana vuelve a adquirir una gran visibilidad en la prensa, tanto española como extranjera. En el mes de mayo se la puede ver en Serva la Bari, en una fiesta celebrada en el Real Círculo de Labradores en honor de los delegados de un Congreso de Geografía e Historia Hispanoamericana. “El cuadro de bailes del maestro Otero, el sexteto del maestro Castillo y la célebre cantadora La Minerita, fueron el ‘clou’ de la fiesta, que estuvo animadísima” (El Liberal de Sevilla, 4-5-1921).

Poco después, Antonia García se embarca en una gran aventura de alcance internacional. Sergei Diaghilev, el director de los Ballets Rusos, la contrata como cantaora para su obra ‘Cuadro Flamenco’, que se estrena el 17 de mayo en la Gaîté Lyrique de París.

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Decorado creado por Picasso para el ‘Cuadro Flamenco’ de Diaghilev (Comoedia Illustrée, mayo de 1921)

Este espectáculo busca profundizar en el alma española, mediante la reproducción de un café cantante andaluz sobre las tablas del teatro parisino, con la inestimable colaboración de Pablo Picasso, autor del decorado y el vestuario (5). Así lo describe Pierre Deschamps, el cronista de Le Gaulois (7-5-1921):

“Figúrense uno de esos pequeños cafés donde, sobre una tarima apenas tan grande como dos mesas yuxtapuestas, se agrupan las bailaoras y los cantaores o cantaoras y los guitarristas cuyos nombres están escritos con tiza sobre una pizarra negra; porque el dueño del cabaret no tiene los medios para imprimir los programas. Hay allí, sobre la tarima, unas diez personas. La mujeres llevan mantones de colores, como no se ven en ninguna parte. Se eleva un ruido: un guitarrista y una o dos mujeres esbozan el ritmo de una canción del país morisco, que los otros acompañan con las manos, mientras que los hombres marcan el ritmo con los pies. Y la bailaora y el bailaor comienzan a bailar, giran, dan vueltas, se caen y parecen exasperarse en una extraña coreografía.

Todo esto es el arte autóctono; la música tiene ese aire lánguido, nostálgico […]: es el Oriente” (6).

A la cabeza del elenco figura la bailaora María de Albaicín, de quien ya nos hemos ocupado en estas páginas. Completan el reparto los siguientes artistas: los bailaores Rojas, Tejero, Estampío y Mate ‘Sin Pies’; las bailaoras Gabrielita y La Rubia de Jerez; los bailadores de jota aragonesa La López y El Moreno; los guitarristas El Sevillano y Martell; y la cantaora Antonia García, la Minerita, que interpreta distintos cantes para el baile y una malagueña para escuchar.

'Cuadro Flamenco', con Antonia La Minerita en el centro, detrás de los bailaores (The Graphic, 11-6-1921)

‘Cuadro Flamenco’, con Antonia La Minerita en el centro, detrás de los bailaores. A su izquierda, Manuel Rodríguez (The Graphic, 11-6-1921)

Los Ballets Rusos ofrecen siete sesiones de gala en la Gaîté Lyrique, y en el programa de todas ellas figura el ‘Cuadro Flamenco’, que provoca “un entusiasmo indescriptible” (Le Petit Parisien, 19-5-1921). La obra se compone de los siguientes números:

“1.- La Malagueña, cantada por La Minerita.
2.- Tango Gitano, bailado por Rojas y El Tejero.
3.- La Farruca, bailada por María de Albaicín.
4.- Alegría, bailada por Estampillo (7).
5.- Alegría, bailada por la Rubia de Jerez.
6.- Garrotín Grotesco, bailado por la Rubia de Jerez, María de Albaicín y Mate Sin Pies.
7.- Garrotín Cómico, bailado por La Gabrielita del Garrotín.
8.- La Jota Aragonesa, bailada por La López y El Moreno.
Guitarristas: El Sevillano y El Martell” (Programa de la Matinée especial del 22-5-1921).

 

Algunos cantes de Antonia la Minerita, acompañada a la guitarra por Manuel Rodríguez, por cortesía de Pedro Moral:


NOTAS:
(1) Probablemente adopte ese remoquete en honor a dicha localidad, que actualmente recibe el nombre de Villanueva del Río y Minas.
(2) María la Andaluza, la Murcianica, Lunares y Mazantinita son algunas de las artistas que comparten cartel con La Minerita en el Café de Sevilla (El Diluvio, 7-9-1912 y 12-10-1912).
(3) Todas las informaciones procedentes de la prensa sevillana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.
(4) “Se ha hecho cargo de la representación de dichos artistas, nuestros corresponsal en Sevilla don Teodoro de Góngora, que vive Pasaje de Amores, número 3” (La Región Extremeña, 1-6-1917).
(5) El empresario ruso no escatima en gastos:
“El decorado de Picasso le ha costado la gran suma de 40.000 francos, pues las pinturas de Picasso están alcanzando, en París, en este momento, el precio de los grandes y viejos maestros. Luego hubo que pintar la escena y confeccionar los trajes de Picasso, y, después de eso, hubo que añadir una lista salarial de 300 libras a la semana, sólo para los bailarines españoles, a los ya de por sí elevados salarios que se pagan a los bailarines rusos” (The Graphic, 11-6-1921). La traducción es mía.
(6) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.
(7) Aunque suele aparecer con este nombre en la prensa extranjera, se trata del bailaor jerezano Juan Sánchez Valencia, El Estampío.


Peñita de Andalucía, la niña prodigio del cante jerezano (y III)

En 1930 Lolita Peña sigue recorriendo pueblos y ciudades, principalmente de Extremadura, junto a su troupe, que presenta algunas novedades, como la incorporación de un cantaor de flamenco -unas veces el Niño de Arzuaga y otras, Joselito el Sevillano– y de un pianista.

Además, en esta nueva andadura la jerezana -a partir de ahora S. M. Peñita de Andalucía– asume el papel de directora de la compañía y amplía su repertorio con la inclusión de nuevas canciones, cuplés e incluso números de revista, sin dejar de lado la que siempre ha sido su especialidad, “el cante flamenco, que tan bien cultiva” (Correo Extremeño, 13-8-1930).

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

Peñita de Andalucía y Pepe Crévola (Heraldo de Zamora, 17-12-1918)

La andaluza’, ‘Corralerías’, ‘Diego Corrientes’, ‘San Pedro la dijo’, ‘Vaya cabeza’ o ‘Mucha labia’ son algunas de las canciones con las que la artista sigue conquistando al público en esta nueva etapa; así como los cuplés La madrecita’ -creación suya-, “que le valió un verdadero y franco éxito” (Correo Extremeño, 19-8-1930), ‘Gitanillo de Granada’ o ‘La bandolera brava’, que interpreta “vestida de serrana andaluza, con su manta terciada y el sombrero calado” (Correo Extremeño, 23-8-1930).

Justicia pide un anciano’ es otro de los números más aplaudidos de su repertorio, en el que también destaca la revista ‘Sección de amor’, “original de don José María Laullon, con música de Parra Caciro, en la que Peñita está “muy bien en su papel de Margot” (Correo Extremeño, 19-8-1930).

La última referencia periodística que encontramos sobre Lolita Peña es de 1933 y la sitúa actuando en el salón La Playa, de Sevilla, en el espectáculo ‘Luces de España’ (ABC de Sevilla, 10-9-1933).

Unos años antes, en una entrevista concedida a un diario extremeño, la cantaora hace balance de su primera década como artista profesional. La que empezara siendo una niña prodigio, se ha convertido en toda una mujer y cuenta ya con un importante bagaje a sus espaldas. Dado el interés de este documento, lo reproducimos en su totalidad:

PEÑITA DE ANDALUCÍA, SU VIDA, SU ARTE

«[…] Un coche desvencijado del mixto de Badajoz, un obeso señor que sube y unos saludos que se cambian.
-¡Caramba, Pepe! ¿Cómo está usted? ¡Los años pasaron hace tiempo para usted, amiguito!
-No lo crea, no lo crea…
-Presentaciones: Peñita, su mamá, los compañeros del elenco artístico…
-¿Peñita? ¿Ésta es la diminuta Lolita que conocí hace doce años en aquel precioso pueblo andaluz? ¿Quién lo diría?

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

Peñita de Andalucía (El Correo Extremeño, 15-11-1929)

-Bien; ¿y adónde van ustedes?
-A Mérida, a descansar unos días, si nos dejan.
-¿Se acuerda usted cuando trabajó en Lebrija el año 17? Lebrija tiene que tener para ustedes recuerdos gratísimos, porque el éxito de la niña entonces…
-Fue el periodo de prueba, desde luego; después de los juegos de niña en mi pueblo, en Jerez, en los que siempre era yo la ‘maestradel cante, fue en los pueblecillos al lado de Jerez donde yo me entrené para trabajar de veras. Luego salí con la troupe Max, y después, a volar.
Un silencio embarazoso. Aventuro:
-¿Qué canción emite con más gusto? ¿Qué género?
-¿Cómo que qué género? ¡El andaluz, el de mi tierra!
-Y de este género, ¿cuál subgénero?, digamos.
-El trágico.
-Bueno, para eso no es menester pegar; ¡ha puesto usted un gesto!
Habrá usted recorrido toda España, ¿no?
-Que recuerde he estado en Córdoba, Málaga, Cádiz, Santander, Vigo, La Coruña, Bilbao, Jaén, Granada; en fin, la mar…
-¿También la habrá usted pasado?
-¡Claro! ¿Cómo quiere usted que no hubiera estado en Orán, Argel, Sidi-bel-Abés, un pueblo en que todo es español: comercio, Ayuntamiento, empleados, etcétera, Flemecén, y en Marruecos Uxda, Casablanca, Rabat, de la zona francesa, y Ceuta, Melilla, Tetuán, Alcázar, Larache y Arcila, de la española. También he estado en Tánger.
-¿Y no le ha ocurrido nada en esas pintorescas tierras; vamos, algo pintoresco también?¡Que no soy mora de milagro!

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

Orán, una de las ciudades visitadas por Lolita Peña en 1920

-Montijo, diez minutos -vocea un mozo de estación-; hay una parada brusca, un retroceso, otro tirón, y tras este traqueteo el paciente mixto Badajoz-Madrid se para.
-Sí, señor, de milagro. Trabajando en el teatro municipal de Argel un couplet del programa era la ‘Buena ventura’, que yo dirigí a un morazo que había en un palco.
¡Pues no sabe usted que tan en serio la tomó, que trató de comprar al dueño del hotel y a una camarera para tratar de raptarme! ¡Estará bueno que a estar horas me llamara Fátima!
-Una pregunta confidencial: ¿usted es gitana?
-Tengo que pasar por ello. Conste que no me deshonraría en serlo, que artistas bien artistas hay en esa raza; pero no tengo la menor relación con lo ‘cañí’.
Claro que mi arte es profundamente gitano casi siempre, y como me entro tanto en él, casi algunas veces me creo yo faraona.
¡Pero soy ‘paya’, conste!
-Paya ‘agitaná’, ¿estamos?
-Como usted quiera.
-Usted tiene cierta afección por Extremadura, ¿no?
-¿Cómo afección? ¡Cariño grande, verdadero! Se puede decir que si mi arte nació en Jerez, en Extremadura se logró, en Extremadura me cuajé y ni yo me canso de Extremadura, ni (no es porque yo me alabe) Extremadura parece que se canse de mí.
Ya usted ve, en Jerez de los Caballeros, por ejemplo, llevo actuando cuatro años seguidos, y así ha de continuar si Dios no lo remedia, porque allí hay un barrio, el de San Lorenzo, que tiene una predilección especial por mí, y ¡no hay que decir cómo correspondo yo a mis admiradores!
-Es natural; Jerez de la Frontera, Jerez de los Caballeros, todo es Jerez.
¿En qué otros sitios han obtenido ustedes acogida destacable?
-En varios sitios, pero Espejo y Priego de Córdoba no se me olvidan, porque fueron mis primeros pasos por la escena.
Tanto, que voy de tarde en tarde, porque me coge un poco apartado, pero siempre que voy se acaba el papel.

Vista de Ayamonte (Huelva)

Vista de Ayamonte (Huelva)

-¿Qué otros sitios recuerda por algo especial?
-¡Qué sé yo! Isla Cristina, Huelva, Ayamonte, donde se ha dado el caso más excepcional de mi actuación. Verá usted. Terminamos los ocho días del contrato y el gremio de pescadores se asoció para dar una función por su cuenta.
Se había facturado ya el equipaje, y hasta estaría ya de camino, cuando ellos mismos arreglaron el asunto; a una mujer le pidieron un tapete, a otra un mantón, a ésta unos palillos, y tuve que trabajar una noche más, que quise que no quise, un poco pobre de vestuario, vamos, pero crea usted que puse toda mi alma, y yo creo que lo hice mejor que nunca.
-Usted ha cambiado de estilo, ¿verdad?
-Ha tenido que seguir el gusto del público, según las tendencias de cada época -interrumpe Pepe Crévola, el genial guitarrista, tío de Peñita-; empezamos por los fandanguillos de Huelva, viniendo éstos a borrar los cantes por seguirillas (sic), soleares y cante grande por malagueñas, después vino el furor de las bulerías, un cante que, efectivamente, tenía sentir flamenco. Ahora es la hidrofobia por los fandanguillos de Marchena, el cante por vidalitas y la canción de don Juan Simón.
-¡No conozco a ese caballero!
-Pues don Juan Simón es un enterrador que debe tener siete manos, por los chismes que lleva, según el cante: un pico, una azada, un cubo, ¡qué sé yo! Es el único en el pueblo, y, muerta su hija, tiene que pasar por la pena de enterrarla.
-¿Y le gustan estas cosas tan tristes al público?
-Hay algunos que hasta lloran -dice la Peñita-. ¡Ponen una cara más larga!
-¿Y en Madrid? ¿Se ha dejado usted oír en Madrid?
-Sí, señor, en La Latina, donde me llevé un miedo muy regular al verme anunciada en unas tiras muy grandes de papel.
¿Pero para mí esto y en un Madrid? -dije al empresario-. Yo respondo de su éxito -dijo Carcellers-, y, efectivamente, lo tuve, y grande.
En Romea también actué en el beneficio de Isabelita Ruiz.

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

Isabelita Ruiz (Agence Rol, 1921)

-¿Y cómo no frecuenta más la corte?
-Porque para destacar entre las artistas, en Madrid, hacen falta ciertas condiciones, hasta cierto carácter que yo no tengo. Y, sobre todo, que a mí me va muy bien en provincias.
-¡Garrovilla, dos minutos!-. Un mozo con el paso tardo inicia la descarga de unas sacas de harina; los dos minutos se hacen cinco.
¡Señores, qué mixto!
-¿Y la saeta? ¿Qué opina usted de la saeta?
-Pues que la saeta es para lo que es; para cantarla ante una imagen de Cristo o de su Madre Santísima. Cuando veo al Justo clavado en la cruz o a la Virgen con los ojos arrasados en lágrimas, me inspiro y las canto… Pero el teatro no creo que sea su sitio. Claro que si me las piden con insistencia, las canto.
En Mérida, en Semana Santa, cuando por devoción canté a Jesús Nazareno, gusté mucho, según me dijeron, y la Hermandad me hizo un obsequio que agradecí de verdad, y que es de mi agrado.
Hemos llegado a Mérida tras unos minutos más de charla.
Pedimos a Peñita:
-¿Me hará el favor de un retrato suyo?
-¡Jesús! ¿Un retrato? ¿Para qué?
-Para ilustrar la interviú que le he venido haciendo.
-¡Pero se habrá visto! ¡Pues no hay retrato!
-¿Va usted a consentir que salga la interviú sola?
-Saldrá con patatas, hombre -interrumpe graciosamente Pepe Crévola, mientras me promete la foto con un guiño picaresco de su ojo izquierdo.
-¿También periodista? ¡Pero hombre!… -insiste Lola Peña.
-No he podido evitarlo, señorita” (F. E. O., Correo Extremeño, 15-11-1929).