Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (V)

Durante el año 1928, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en los coliseos de Madrid y provincias, triunfos que comparte con algunas de las grandes figuras del género de variedades. En el Teatro Avenida de Madrid vuelve a coincidir con Pastora Imperio, Conchita Piquer, Pilar López y Carmen Flores.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Custodia Romero (La Unión Ilustrada, 22-10-1926). BNE.

Junto a esta última también se presenta en Zamora, donde “por la novedad y el artístico trabajo que actualmente presentan, […] brillan con resplandores propios” (Heraldo de Zamora, 30-6-1928). A su regreso a la capital se anuncia en el Teatro de la Latina, donde se reparte los aplausos con Luisita Esteso. Durante su actuación en esta sala se celebra en su honor una Fiesta de Sacromonte, en la que toman parte las cantaoras Carmen la Lavandera y la Niña de Linares, entre otros artistas (La Libertad, 11-7-1928).

A mediados de septiembre debuta en el Kursaal Central de Sevilla, que inaugura su temporada de otoño con un lleno “imponente” (El Noticiero Sevillano, 16-9-1928). La viajera francesa Jacqueline Bertillon (1) nos deja una interesante crónica de la actuación de Custodia, que interviene en último lugar, tras el cuadro flamenco y unas bailarinas francesas de cancán:

“Aparece por fin, esta Venus de Bronce, y es una salva, un trueno de aplausos por parte de los sevillanos, que son casi un millar. La Venus de bronce, Custodia Romero, es una joven muy hermosa de aspecto noble y puro. Su expresión casta contrasta con los bailes cada vez más voluptuosos y seductores que ejecuta ante nosotros. Nunca hemos visto nada parecido; y, como todos los asistentes, estamos locas de entusiasmo, ante tanta belleza. Baila ocho o diez alegrías, fandangos, tangos, etc., con ocho o diez trajes diferentes; las sevillanas, incluso nosotras, le pedimos que las repita. Es necesario que, rota por el cansancio y la emoción de estas danzas donde ha dado todo su ser -más que su ser, pues ha revelado a la mujer que aún no ha nacido-, venga a pedir misericordia. El público sólo acepta irse tranquilizado por la idea de que volverá a verla bailar mañana, pasado mañana y todos los días sucesivos…” (Peugeot-revue, febrero de 1929).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 22-7-1927). BNE.

En el mes de octubre -y tal vez no sea casual- Custodia Romero llega a París para debutar en el music hall Empire, junto a un elenco de variedades internacionales. Asimismo, es contratada por Madame Bertillon para actuar en una velada íntima celebrada en su domicilio de la Avenue Marceau. Los asistentes quedan prendados del arte de la bailaora, que actúa acompañada por el guitarrista Carlos Montoya y el pianista Raúl Laynez:

“La maravillosa bailarina gitana de Sevilla, Custodia Romero, ejecutó diferentes bailes gitanos y andaluces que tuvieron un enorme éxito. En efecto, en París rara vez se ve bailar con un respeto tan puro de la tradición y del carácter español. No sólo la plástica y la técnica de la Srta. Custodia Romero son de un arte perfecto, sino que su expresión, a la vez tan orgullosa y cautivadora, extiende sobre todos sus bailes ese fuego y esa fiebre que se respiran en Sevilla. A los asistentes les ha gustado particularmente un baile con mantilla y vestido de volantes que, empezando con una deslumbrante canción española cantada por la Srta. Custodia Romero, terminó con un toque endiablado de castañuelas. Se le dio la ovación que ella merecía y que no es más que la confirmación por el público parisino del éxito que conquista cada día la Srta. Custodia Romero en Sevilla, donde es considerada como una de las mejores bailarinas de España” (Comoedia, 5-11-1928).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927), BVPH.

Nuevos contratos la retienen durante varios meses en París. En diciembre, acompañada por los mismos músicos, pone el broche de oro a una recepción ofrecida en el Lyceum-Club por la duquesa viuda d’Uzès:

“Para terminar, la espléndida gitana de Sevilla, Custodia Romero, acompañada por el guitarrista Montoya y la pianista Laynez, ejecutó tres bailes, cada uno más maravilloso que los otros. El último que bailó, vestida de gitana, con el pelo suelto, recordaba asombrosamente a la heroína de Pierre Louys en La Femme et le Pantin. Este espectáculo ha desencadenado el entusiasmo del público muy escogido que asistía a la fiesta” (Comoedia, 11-12-1928).

Unas semanas más tarde interviene en una velada celebrada en la Union Interalliée, junto a un nutrido elenco de artistas internacionales, entre los que destaca la joven bailarina Lolita Mas. Hasta la prensa española se hace eco de su triunfo:

“… apareció en el tablado la figura gitana de Custodia Romero. Primero en el fandanguillo El antequerano, de Esper y Morera; luego en Cueva gitana, del maestro Romero, mostró toda la gracia y toda la seducción de sus danzas sensuales […] obtuvo una entusiasta y prolongada ovación de este elegante público parisiense” (Monte-Cristo, Blanco y Negro, 13-1-1929).

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

Custodia Romero actuando en París (Blanco y Negro, 13-11-1929). Archivo ABC.

En París celebra la Nochebuena junto a otras bailarinas españolas, como Carmen Montaño y Pilar Calvo, y recibe el nuevo año actuando en el local ‘Henry’, sito en la Place Gaillon (Le Gaulois, 21-12-1928). Ya de vuelta en Madrid, en el mes de febrero interviene en el beneficio que se ofrece en el Teatro Pavón a Pascual Guillén y Antonio Quintero, autores de la comedia “La copla andaluza”, con motivo de su centésima representación. Tras interpretar sus castizos bailes, recibe una “estrepitosa ovación” (El Liberal, 6-2-1929). También se la puede ver en otros coliseos, como el Maravillas o el Circo Price.

A finales de marzo “La copla andaluza” es llevada a escena en el Teatro Victoria de Barcelona por la compañía de Vicente Mauri (2), con Custodia Romero, Guerrita y Angelillo como estrellas principales. Durante dos semanas la “reina gitana de la danza” recibe “atronadores aplausos” (La Vanguardia, 9-4-1929) y el día de su despedida se celebra “un grandioso concierto, tomando parte La Trinitaria, El Americano, […] y los eminentes tocaores Niño de la Bulería, Juanito Dorado, Paco Aguilera y Miguel Borrull” (Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, 15-4-1929).

Una vez cumplido este compromiso, la Venus de Bronce sigue cosechando éxitos en Madrid y provincias (3), bien como fin de fiesta tras las proyecciones cinematográficas, bien junto a otros artistas de variedades internacionales. El 20 de mayo se la puede ver en una fiesta celebrada en el Círculo de Bellas Artes de la capital en honor de la Asociación pro Sociedad de Naciones. El programa consta de una primera parte lírica, a cargo del tenor Sr. Rojo y de la soprano Josefina Blanch, tras la cual Laura de Santelmo y Custodia Romero deleitan al respetable con sus bailes y canciones españolas con acompañamiento de guitarra (Heraldo de Madrid, 21-5-1929).

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

Custodia Romero y Laura de Santelmo en el Círculo de Bellas Artes (Nuevo Mundo, 31-5-1929). BNE.

El 5 de julio presta su concurso en un festival organizado en el Retiro por la comisión del monumento al capitán D. Ramón Jordán de Urríes, caído en la guerra colonial en el Protectorado de Marruecos (Heraldo de Madrid, 5-7-1929). Una semana más tarde, en el mismo lugar, interviene con gran éxito en la verbena del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial (Heraldo de Madrid, 17-7-1929). El hecho de ser requerida para tantos eventos da testimonio de su gran popularidad y también de su generosidad.

En esos días se llevan a cabo los preparativos para la celebración, también en los Jardines del Buen Retiro, de la verbena del Sindicato de Actores, destinada a recaudar fondos para “el socorro económico a la vejez de los compañeros jubilados” (La Nación, 19-7-1929). Como miembro de su Comité Femenino, la bailaora está implicada activamente en la causa y, junto a otras artistas, se persona en las redacciones de distintos periódicos para promocionar el evento, que tiene lugar el 27 de julio. En el programa figura un “cuadro de cante y baile flamenco” integrado por “Custodia Romero, Mariquita Linares, Dolores Ortega, Rita Ortega, Niña de Chiclana, Niño de la Flor y los afamados profesores de guitarra Manolo el de Badajoz y Pepe el de Badajoz” (Heraldo de Madrid, 24-7-1929).

En el mes de agosto también colabora desinteresadamente en una verbena a beneficio del Instituto Cervantes (Heraldo de Madrid, 13-8-1929) y obtiene “uno de sus más resonantes triunfos” en el Teatro Fuencarral. “Si sus números andaluces, mixtos de cuplé y baile, fueron celebrados, pues en ellos puso su arte inimitable, dándoles la gracia y el color de su tierra bendita, sus soberbias danzas gitanas acabaron de caldear el público chamberilero, que la hizo objeto de las más entusiastas ovaciones” (El Liberal, 16-8-1929).

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Comité Femenino del Sindicato de Actores Custodia Romero aparece sentada. (Mundo Gráfico, 17-7-1929). BNE.

Debuta unas semanas más tarde en el Teatro Vital Aza de Málaga, compartiendo cartel con el humorista Manolo Vico y con la cancionista Asunción Muñoz, y obtiene “un éxito rotundo sobre todo bailando por alegrías a la guitarra”. El público le aplaude “con verdadero entusiasmo” y el cronista celebra que se mantenga fiel a su estilo de siempre, “sin dejarse influenciar por el exotismo ambiente”. Como la gran Pastora, sigue cultivando “los bailes gitanos”, aunque los concibe y ejecuta de una manera diferente: “lo que en ‘La Reina Cañí’ es pasión y voluptuosidad, expresión del libre instinto, es en esta muchacha ritmo y cadencia” (Santy, La Unión Mercantil, 12-9-1929).


Notas:
(1) Mme. Bertillon realiza un viaje París-Gibraltar ida y vuelta a bordo de su Peugeot 5 cv, acompañada por su hermana. En su crónica, muestra su sorpresa ante la buena educación del público del Kursaal:
“Por la noche, vamos al café cantante. Estamos un poco impresionadas. Nos han hablado en París de estos lugares misteriosos y peligrosos: las mujeres, nos han dicho, no pueden ir solas bajo ningún concepto; si infringieran esta norma, se expondrían a los peores peligros. Por tanto, mi hermana y yo nos aventuramos con paso tímido en el Kursaal: una gran sala, con una galería, un escenario, y numerosas mesas rodeadas de sillas, en la zona donde se encontrarían las butacas de nuestros music-halls. Los tranquilos consumidores nos hacen sitio inmediatamente y nos tratan con la galantería más respetuosa. Un camarero acude presto. Pedimos una modesta gaseosa; nos cuesta una peseta. Por esta peseta disfrutamos de un espectáculo por el que habríamos pagado alegremente cien” (Peugeot-revue, febrero de 1929).
La traducción de todos los textos franceses es mía.
(2) En el Teatro Pavón de Madrid fue presentada por la compañía cómico-dramática de Fernando Porredón y tenía como estrellas principales a los cantaores Manuel Centeno y Jesús Perosanz. Ahora se presenta con un elenco renovado.
(3) En el Teatro de La Latina de Madrid, en el Cine Parisiana de Zaragoza, en el Salón Pradera de Valladolid, en el Teatro Liceo de Salamanca, en el Infanta Isabel de Madrid y en el Principal de Zamora, entre otros.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (IV)

La Venus de Bronce termina el año 1925 actuando en tierras levantinas. En el Teatro Central de Alicante, donde comparte cartel con la violinista y cancionista Angelina de Artés, despierta el entusiasmo del público con la elegancia de su arte estilizado. La acompaña el guitarrista Diego Torres y en algunos de sus números de danza, como ‘España mía‘ y ‘La sombra de la Giralda‘, ella misma se canta “una letra alusiva al baile que ejecuta, […] sin pretensiones de cupletera ni menos de canzonetista, sino un simple ritmo entonado con sencillez, […] cortas frases dichas a media voz, a flor de labio, con ese tono algo similar al cante flamenco…” (El Luchador, 12-12-1925).

Custodia Romero, en el cuadro "San Rafael" (1925), de Julio Romero de Torres.

Custodia Romero, retratada en el cuadro “San Rafael” (1925), de Julio Romero de Torres.

Poco después se presenta en el Teatro Ortiz de Murcia, como fin de fiesta tras la actuación de los cantaores Angelillo y Carmen la Lavandera. Conquista al respetable con su magistral interpretación del Fandanguillo de Almería y de las antillanas, uno de sus números predilectos, adaptado a su propia personalidad: “una vez en posesión del motivo fundamental, ha aplicado sus facultades, espontáneamente, a hacer sobre él las variaciones más adecuadas a dicho motivo, hasta lograr su culminación” (Agustín Iniesta, El Liberal de Murcia, 19-12-1925).

Durante su estancia en esa ciudad es entrevistada por Agustín Iniesta, que nos revela un dato de sumo interés: al acceder a su camerino, la encuentra abrazada a la sonanta, que es una de sus pasiones. “[E]n su soledad requiere la guitarra y arranca a ella con su mano breve y morena, melodías alquitaradas.
-Prefiero -ha dicho- tocar en la guitarra a leer” (Ibídem).

Recibe el año 1926 con la agenda repleta de compromisos, que se van traduciendo en nuevos éxitos. Barcelona, Bilbao y Guadalajara son algunas de las ciudades que visita antes de presentarse en el Teatro Maravillas de Madrid a finales de febrero. Allí comparte escenario con la cancionista Paquita Garzón y “se suma a las ‘estrellas’ del baile que brillan de modo admirable en la canción. […] en los números que conjuntamente estrenan estas dos aplaudidísimas ‘estrellas’ obtienen todos los días un gran éxito” (El Imparcial, 4-3-1926). Tanto es así que, poco después, es agasajada junto a la bailarina Antoñita Torres con un vino de honor que se ofrece en el Teatro Romea, y al que asisten unos doscientos admiradores de ambas artistas (La Libertad, 11-3-1926).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 10-3-1926). BNE.

Asimismo, siguen alzándose voces que afirman ver en ella una “digna sucesora de la reina gitana”, es decir, de la gran Pastora Imperio, con “sus bailes bravíos, sin artificios ni aliños”, ni más aditamentos que “unos crótalos y una pandereta” (J. L. de M, El Liberal, 26-2-1926). Su nombre es sinónimo de bailaora clásica y castiza, pero también de modernidad y estilo en el vestir, pues igual que una bata de volantes, “sabe lucir, con el aire del boulevard, un sombrero de Madeleine o una túnica de Martial Armand” (La Esfera, 13-3-1926).

En el mes de abril la Venus de Bronce, “que en sus bailes pone todo su sentido del ritmo, pasión, baile de picó, gesto, culebreo de todo su cuerpo, que se yergue en contorsiones lentas y suaves” (El Adelanto, 3-4-1926), comparte cartel en el Teatro Liceo de Salamanca con una joven Pilar López, que ya brilla como la gran estrella que está llamada a ser.

Tras una gira estival que comienza en Andalucía y llega hasta la Cornisa Cantábrica, en el mes de septiembre obtiene un “éxito clamoroso” en el Teatro Romea de Madrid (La Opinión, 27-9-1926), donde protagoniza junto al cantaor Manuel Centeno “una fiesta flamenca de guitarras y canciones andaluzas” en la que ofrece “sus castizas creaciones gitanas” (La Época, 28-9-1926). Durante los meses siguientes, pasea su arte por todo el este peninsular y, a su paso por el Teatro Liceo de Albacete, incluso logra la conversión de algún “antiflamenco”:

“Fue, que un amigo le dije del armonioso lenguaje de los pies de Custodia Romero, él, considerándolo una herejía, quiso agredirme. Fuimos al Salón Liceo -templo de Faraón, mientras actúe la sacerdotisa de la danza cañí-, le advertí: No te fijes en la elocuencia de los brazos. Ni en el gesto, que es todo un poema. […] Observa cómo los pies, marcando los compases, van cantando las notas graves, y las agudas, y suspenden la melodía en eso que se llama cadencia rota, saben prolongar el sonido como en un calderón […]
Custodia: Espera; no te marchas- dice, sin darse cuenta, entusiasmado, el que era detractor de las danzas castizas. […]
-¿Qué te parece…
-Que soy el primer flamenco. ¡Viva Faraón!” (Luis Azorí Risueño, El Diario de Albacete, 5-2-1928).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 23-6-1926). BNE.

En un artículo publicado en el Heraldo de Madrid en junio de 1928, el escritor José Díaz de Quijano ensalza las cualidades que hacen de ella una primera figura del baile, tales como el temperamento, la personalidad y su gran talento natural. Asimismo, también señala las que, en su opinión, son dos equivocaciones: “recargar innecesariamente su nombre” con ese apodo de ‘La Venus de Bronce’ y “querer ser una bailarina más, en vez de quedarse en bailaora”.

“… si hallase y se dejase guiar por alguien que verdaderamente la orientase hacia el buen camino (que no es otro que el de retornar a lo suyo, a lo flamenco y genuino de las danzas andaluzas auténticas: tangos, bulerías, zapateados, etc.), se habría salvado una figura que puede ser como la continuación y el reflejo de Pastora.
Percal, mucho percal, y pañolitos de talle; guitarra, taconeos y falsetas. […]
Cuando Custodia baila flamenco (ésto es ‘lo suyo’; lo auténtico y popular y genuino) es una gran bailaora. Si se empeña en bailar ‘todo lo que la enseñen’, esos bailes ‘puestos’ por ‘profesores’ de ‘academia’, será una de tantas bailarinas sin personalidad.
A pesar de todo lo dicho, […] Custodia Romero tiene más personalidad que cualquiera de las que más presumen por ahí” (Heraldo de Madrid, 25-6-1927).

Unos meses más tarde regresa a Sevilla para actuar durante la temporada de otoño en el Salón de Variedades, en el Imperial y en el Pathé Cinema. Su intervención, como fin de fiesta, en la función a beneficio de la Asociación de la Prensa que se celebra en el Pathé, constituye la “definitiva consagración” de Custodia Romero, que “hizo un verdadero derroche de arte en la interpretación de un selecto programa de cante y baile, originalísimo” (El Noticiero Sevillano, 5-11-1927).

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Custodia Romero y el periodista Galerín (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). Archivo de JLON.

Durante su estancia en la capital hispalense, concede una entrevista a Galerín, en la que expone sus preferencias artísticas, que no están muy alejadas de las recomendaciones de Díaz de Quijano. El texto se publica en El Liberal de Sevilla, ilustrado con unas fotografías tomadas en los jardines del Alcázar:

“-… Yo no he querido entrar por la moda. Y sé que estoy bien con una castorita bailando el charlestón -¡limpiando cristales y llamando a la gente!-; pero son ya muchas castoritas. El charlestón pasará. Las bulerías, el tango, el jaleo, la farseta bailada a compás de la guitarra, no pasará nunca. Hacer música ‘con los pies’ es más difícil de lo que parece y llevar los brazos arriba sin que parezcan látigos, más difícil todavía. ¡Esos brazos de Pastora y ese repiquetear los palillos de la Argentinita! ¿Usted cree que pasará de moda eso?
[…]
-¿Usted ha cantado siempre?
-Nunca. Esto del cante es de este año. Verá usted. Yo me apunto un poquito por flamenco y además me gusta un horror. La voz mía no es par cantar ‘El dúo de la africana’; pero como con un hilito de voz y un ovillo de gusto se puede hacer mucho, yo dejo al músico con su ‘do re mi’, que para mí es chino, y ‘le meto’ al cuplé dos jipíos flamencos, unos ‘duendecitos‘ a tiempo, una poquita de pena a la letra que lo requiere o una alegría cuando se habla de fiestas. Son unos cuplés ‘míos’ con música ‘de otro’. ¿Usted se da cuenta?
-¡Que si me doy cuenta! Eso, Custodia, no lo hace más que una artista.
-Sí que es difícil” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1927).

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Custodia Romero (La Esfera, 8-1-1927). BNE.

Despide el año en Córdoba, en un banquete organizado por sus admiradores -“un puñado de hombres del saber, más de sesenta abogados, artistas, publicistas”- en el restaurante Los Luises. El pintor Julio Romero de Torres, que en 1925 la tomó como modelo para su cuadro “San Rafael”, comparte la mesa presidencial con la artista y su madre. La fiesta termina en el Círculo de la Amistad, “donde Custodia, la genial, puso epílogo al homenaje en su honor con primorosas danzas gitanas” (La Voz, 1-1-1928).

En febrero de 1928 se inaugura la temporada en el Teatro Avenida de Madrid con un cartel de lujo, en el que destaca la presencia de Pastora Imperio, Conchita Piquer y Custodia Romero, junto a un nutrido elenco de atracciones internacionales. Ni la gran Pastora, con quien tantas veces se la ha comparado, logra hacer sombra a Venus de Bronce, que “en sus danzas españolísimas, se ha destacado una vez más como la primera bailarina, insustituible” (ABC, 9-3-1928).

La noche de su despedida, es agasajada con una función de honor, en la que se escenifica su confirmación como “estrella de las varietés” (La Libertad, 20-3-1928). Actúa como madrina (1) la cupletista “Carmen Flores, que entregó ‘los palillos’ a la homenajeada y tuvo para ella frases de elogio y aliento sancionadas por el aplauso del público” (Heraldo de Madrid, 21-3-1928).


Nota:
(1) Cuando empezaba su carrera, Custodia Romero coincidió con Carmen Flores en el Teatro Fuencarral de Madrid y ésta le regaló uno de sus trajes de escenario, con el deseo de que le diese buena suerte.
“La gitanilla guapa y la cupletista famosa se han encontrado ahora juntas en el cartel de un teatro, y ambas como ‘estrellas’.
[…] El traje de su protectora de entonces le ha dado buena suerte” (La Libertad, 20-3-1928).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (III)

En mayo de 1924, Custodia Romero vuelve a presentarse ante el auditorio que tanta devoción le profesa, el del Salón Ramírez de Córdoba. En esta ocasión, “esa divina criatura, artista de temperamento” (La Voz, 16-5-1924) e “indiscutible continuadora de Pastora Imperio […] bailó como ella sabe hacerlo con ese arte tan exquisito, tan gitano, tan atrayente” (La Voz, 20-5-1924). Como fin de fiesta tras la actuación de la Compañía de Zarzuelas y Sainetes ‘España’, cosecha, una vez más, nutridas ovaciones.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 6-10-1925). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 6-10-1925). BNE.

De Córdoba marcha a Barcelona, para actuar durante dos semanas en la catedral de las variedades de la Ciudad Condal, el Teatro Eldorado. Allí comparte cartel con distintas atracciones internacionales, como las bailarinas Les 4 Sorelle Bianchi, los clowns musicales Pompoff, Thedy y Emij, el espectáculo ‘Las sombras en relieve’, la cupletista La Goyita, la divette Nitta-Jo o los equilibristas Les Prico (El Diluvio, 31-5-1924). Las crónicas dejan constancia de su triunfo en el día de su debut:

Custodia Romero es una bailarina de raza que vibra y estremece en las danzas clásicamente gitanas; su éxito fue franco desde los primeros momentos y las ovaciones se sucedieron calurosas y justísimas” (El Diluvio, 1-6-1924)

“… Se despide mañana Custodia Romero, la bailarina castiza, inimitable, sacerdotisa de la danza andaluza, con propia personalidad.
Modesta, calladamente, fiando sólo en su arte, exento de tecnicismos académicos, Custodia Romero se ha presentado en las tablas de Eldorado dispuesta a triunfar y lo ha conseguido plenamente, con todos los honores. Su figura, esbelta, broncínea -la Venus de Bronce le dicen- adquiere con sus movimientos rítmicos plasticidades que subyugan. ¡Oh, los ‘Fandanguillos‘ de Custodia Romero! […]
Su presentación en Barcelona ha sido un éxito completo, definitivo. El público la ha consagrado como estrella de la danza…” (El Diluvio, 12-6-1924).

Custodia Romero (Buen Humor, 27-4-1924), BNE.

Custodia Romero (Buen Humor, 27-4-1924), BNE.

A finales de ese año se embarca en una nueva aventura: el rodaje de la película La medalla del torero, dirigida por José Buchs. Los personajes principales son interpretados por el diestro José García ‘El Algabeño’, que da vida al torero José Luis, y Custodia Romero, en el papel de su prima Charito, que se gana la vida como cantante. También figuran en el reparto Tina de Jarque y Modesto Rivas.

Coincidiendo con su estancia en tierras andaluzas para cumplir con su compromiso cinematográfico, se presenta en distintos locales de Córdoba, Sevilla y Huelva, y realiza una escapada a Madrid para intervenir por unos días en la zambra gitana de la obra El Niño de Oro, que vuelve a llevarse a las tablas en el Teatro de la Comedia.

En enero de 1925, se anuncia de nuevo en el Teatro Eldorado de Barcelona, que ofrece un amplio programa de cine y varietés internacionales en el que figuran artistas como la cancionista Pilar Alonso o la violinista Angelina de Artés. Durante treinta noches reina en el coliseo de la Plaza de Cataluña, donde “tiene devotos, no admiradores” (El Diluvio, 24-1-1925), con un repertorio en el que destacan el garrotín, la zambra gitana y el Fandanguillo de Almería (1). A decir de las crónicas, el suyo es un arte intuitivo, muy personal, con gran capacidad de transmisión, hermoso braceo, domino del zapateado y el toque de castañuelas:

Custodia Romero, 23-2-1925). BNE.

Custodia Romero (La Voz, 23-2-1925). BNE.

“Baila como pudo hacerlo la gitanilla de Cervantes y su arte no es un arte de academia ridículo y grotesco, sino un arte de calle y plaza, de sentimiento y de corazón. […] Custodia Romero sabe dar a la agitación de su cuerpo y al emocionante movimiento de sus brazos todo el dramatismo de un dolor o toda la gracia de una alegría. Agita su cuerpo como una llama, y su cara, de una expresión inquietante, dibuja, con una crueldad acariciadora, una sonrisa y una amargura […].
Juega a las castañuelas arrancándoles los sonidos, y en sus manos tienen más música que un piano […] y en el fandanguillo de Almería Custodia Romero hace que sus tacones digan coplas y quereres… Es aquel momento silencioso y grave en que Custodia Romero se nos descubre con toda la grandeza de su alma o inteligencia” (F. M., La Voz, 9-1-1925).

“La gracia de los morenos brazos de Custodia, ya seductoramente culebreantes como sierpes de tentación, ya acariciadores y aprisionadores como una prometedora celda de amor, ya elevados al cielo, rígida y graciosamente, como la fina aguja de un minarete islámico, y el ondular rítmico y semisagrado del cuerpo fino, y aquellos pies inteligentes que ejecutan la música con cadencias inimitables, en un taconeo ora tenue y apacible, ora frenético y desesperado, y aquel conjunto, todo armonía, todo esbeltez, todo corrección de líneas, tienen al público aprisionado, rendido, hechizado por el dulce encanto de la bayadera española…” (El Diluvio, 31-1-1925).

Fotograma de La medalla de un torero (1925).

Fotograma de La medalla del torero (1925).

En febrero de 1925 el filme La medalla del torero se estrena en distintos cines madrileños, con la intervención de Custodia Romero, que interpreta en el escenario los mismos bailes que aparecen en la cinta, entre ellos un zapateado. Después realiza una tournée por tierras andaluzas, que la lleva a ciudades como Almería, Córdoba, Sevilla, Jerez o Granada, y en el mes de abril debuta en el Teatro Romea de Madrid. La crítica de la Villa y Corte le augura un prometedor futuro artístico y le hace algunas recomendaciones:

Custodia Romero es una excelente bailarina que tiene condiciones para ser una de nuestras mejores artistas coreográficas; tiene empaque de ‘bailaora’, gracia y armonía en sus movimientos, […] y, sobre todo, sabe manejar los ‘palillos’ de forma que hace de ellos un instrumento de percusión complementario de la orquesta; así que en cuanto ‘quiera’ terminar sus bailes, que acaba siempre con un saludo, deje de recordar a otras artistas (ejemplo, en el fandanguillo. que nos trae a la memoria a la Cordobesita, aunque creo que lo baila más y mejor Custodia) y elija un repertorio más adecuado a sus facultades de bailarina flamenca, Custodia Romero será una de las figuras más interesantes del baile andaluz” (La Libertad, 24-4-1925).

A sus veinte años, goza ya de un nombre y un prestigio que pocas artistas consiguen alcanzar en un tiempo tan breve. Durante su actuación en el Teatro López de Ayala de Badajoz, “cuando después de una lucidísima ejecución de varios números de los que es creadora, se presentó en el palco escénico acompañada por el tocador Manuel Álvarez y bordó inimitablemente una danza flamenca [una farruca], nos pareció volver a la época en que la Imperio cautivaba a todos los públicos con la soberanía de su arte…” (Correo de la Mañana, 10-5-1925).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 26-2-1926). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 26-2-1926). BNE.

Poco después, con la sonanta de Diego Torres, cosecha grandes ovaciones en el Central Cinema de Alicante: “¡Qué ‘guajira‘, qué ‘fandanguillo‘! Todo acompaña a su arte magnífico: los ojos centelleantes, negros, y negra también y ondulante su brava cabellera… Sus palillos…” (El Luchador, 22-5-1925).

El Salón Imperial de Sevilla y el Teatro Romea de Madrid también son testigos de los éxitos de la Venus de Bronce, que a finales de octubre emprende una nueva gira por el norte de España. Llega a Galicia en medio de una gran expectación, pues acaba de exhibirse su primera película, y tanto el público como la crítica están ansiosos por verla en vivo y en directo. A juzgar por las palabras que le dedica Leonardo tras su debut en Santiago de Compostela, su arte no defrauda:

“… El cuerpo tiembla en el estuche de raso de sus vestidos…! Baila…! dueña del ritmo…! la danza tiene reminiscencias sagradas. Ondulaciones de sierpe…, cuellos largos de cisne… las manos tiemblan, como palomas trémulas… los brazos trazan signos en el espacio… una convulsión recorre toda la figura… los pies golpetean el suelo al compás de la música…! […]
Estamos subyugados; todo es emoción honda en nuestro espíritu. La luz radiante de mediodía, ha rasgado a raudales nuestras nieblas norteñas” (El Compostelano, 2-11-1925).

Durante su estancia en Santiago concede una interviú a El Pueblo Gallego, en la que expresa su parecer sobre la situación de la danza en España:

“-¿Y qué opina usted del baile español?
-Que sufre una crisis anuladora, aplastante. Ha caído tan hondo, que costará mucho el levantarle, el elevarle a una categoría verdaderamente artística. Toda esa gran mayoría de personas que se han dedicado al cultivo de este bello arte, lo han hecho todo menos cultivarle, menos darle prestigio y relieve estético. Es cierto que tampoco hubo una capacidad directriz que orientara a las masas coreográficas, ni personas celosas de encumbrar la profesión…” (Juan Jesús González, El Pueblo Gallego, 4-11-1925).

Custodia Romero (El Pueblo Gallego, 4-11-1925). Galiciana.

Custodia Romero (El Pueblo Gallego, 4-11-1925). Galiciana.

Las ciudades de Vigo, Pontevedra, El Ferrol, La Coruña, Salamanca y Zamora también reciben en sus teatros a quien “es sin duda la más alta jerarquía del arte coreográfico” (El Pueblo Gallego, 31-10-1925). En la capital charra posa para los fotógrafos Ansede y Juanes, y concede una entrevista al diario El Adelanto, en la que confiesa su pasión por el baile, al que está dedicada en cuerpo y alma:

“-¿Qué género de danzas cultiva usted con más satisfacción?
-¡Oh! Los bailes andaluces me obsesionan.
[…]
-También tenemos entendido que es usted ‘estrella’ de la pantalla.
-¡Uy!, estrella de la pantalla. No lo crea; fui intérprete de la película española ‘La medalla del torero’, pero nada de ‘estrella’.
-¿Y cómo no siguió en la cinematografía? ¿No la (sic) gusta?
-Sí, sí me gusta, pero en España se paga esa profesión muy mal.
-Entre el baile y la película, ¿por cuál siente más afición?
-Por el baile, sin duda de ningún género. Además en esta profesión, después de ganarse más, se goza de más independencia.
[…]
-Pues, por aquí se rumoreaba de un proyectado enlace matrimonial de usted con El Algabeño.
-Fantasías de las gentes. Desde luego puede usted asegurar que hasta que no logre como bailarina un cartel sólido, no pensaré en otros amores que los que debo a mi madre y los que siento por mi arte” (Juan de Juanes, El Adelanto, 18-11-1925).


Nota:
(1) El “Fandanguillo de Almería” es obra del compositor Gaspar Vivas.


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (II)

Desde que fijara su residencia en Sevilla, en 1921, Custodia Romero desarrolla su actividad artística fundamentalmente en Andalucía. En noviembre de ese año se la puede ver en el Gran Teatro de Córdoba, que ofrece un programa de cine y varietés, y en los primeros meses de 1922 se anuncia en el Teatro Eslava de Jerez y en la Venta de Eritaña de Sevilla.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 25-6-1924). BNE

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 25-6-1924). BNE

En primavera regresa a la ciudad califal, para actuar en el Salón Ramírez, y allí cosecha un “éxito resonante” con sus bailes gitanos, a los que imprime “un bello y especial estilo” (La Voz, 7-4-1922). Tanto es así, que la empresa le amplía el contrato y el crítico del diario La Voz, que firma como Amanto, cree ver en ella una reencarnación de la enorme Pastora Imperio:

“… y anoche vimos a Pastora en el Salón Ramírez, vimos a Pastora en la figura de Custodia Romero.
Es Custodia Romero artista de corazón y de sentimiento; pone en los números que interpreta el raudal emotivo de esa alma andaluza que se asoma a unos ojos con luces de sugestión y simpatía… Y baila como cumpliendo un rito en ofrenda al dios de un arte de amor y de pasiones.
Baila Custodia y enardece y apasiona; incita al amor y al dolor, como aquella Pastora que lo mismo nos hacía llorar que reír con sus canciones y sus bailes inimitables” (La Voz, 8-4-1922).

Un mes más tarde, durante su actuación en el Teatro de Variedades de Almería junto a la troupe Los Luxenti, la jienense vuelve a recibir grandes elogios: “Custodia Romero es una de las bailarinas más interesantes que hemos visto. Un arte muy sugestivo y muy personal en una belleza muy española, muy castizamente andaluza. El público la ovacionó grandemente y la obligó a repetir sus danzas” (Diario de Almería, 13-5-1922).

Custodia Romero (La Semana Gráfica, 29-7-1922). BNE.

Custodia Romero (La Semana Gráfica, 29-7-1922). BNE.

Ese verano, su imagen sale en portada de la revista sevillana La Semana Gráfica (29-7-1922) y su nombre se anuncia en los carteles del Teatro Alfonso XIII de Melilla. Durante los últimos meses del año, Custodia regresa en varias ocasiones al Salón Ramírez de Córdoba, donde aún resuenan sus recientes triunfos. En septiembre la artista, que “sabe dar al baile todo el prestigio y la agilidad de su maestría” (La Voz, 19-9-1922), muestra también sus buenas dotes vocales en el número “’Tranvías sevillanos‘, en el cual realiza el baile acompañándose con unas canciones” (La Voz, 4-10-1922).

Tras presentarse en el Salón Imperial (1) y en el Teatro Cervantes de Sevilla, y participar en un festival a beneficio de la Hermandad de la Soledad, la bailaora despide el año en la ciudad de la Mezquita, donde despierta auténtica devoción y “al público del Salón Ramírez […] no le falta ya cuando sale ella más que arrodillarse” (La Voz, 2-1-1923). Allí recibe cada noche “un cataclismo de olés y palmas” (ibídem) y la crítica vuelve a compararla con la gran Pastora.

“La ‘cañí’ bailadora Custodia Romero sigue llenando ella sola el cartel y la sala de este salón.
Custodia es de las que ‘entran pocas’ en temporada, y de lo poco puro que en su género pisa las tablas.
Anoche hizo una ‘España clásica‘ y una ‘Farruca torera‘, ‘pa chillarle’; y cantó ‘Alfarera cartujana‘, que era una gloria de ‘sandunguera gracia’.
Custodia Romero llegará al absoluto dominio de la canción, porque tiene talento, […] pero no le haría falta más que bailar, como ya baila, para ser la primera, y más y mejor…” (La Voz, 28-12-1922).

Representación de "El Niño de Oro" (ABC, 26-10-1922). Archivo ABC.

Representación de “El Niño de Oro” en el Teatro de la Comedia de Madrid (ABC, 26-10-1922). Archivo ABC.

En mayo de 1923, la artista linense debuta en el Teatro de la Comedia de Madrid, donde lleva meses representándose con gran éxito la comedia “El Niño de Oro”, de José María Granada. Acompañada a la guitarra por Ramón Montoya, la bailaora interviene en la zambra incluida en el segundo acto. El empresario de este coliseo, Tirso Escudero, la bautiza con el nombre artístico que la acompañará durante el resto de su carrera (2):

Custodia Romero, conocida en su tierra de Sevilla por la ‘Venus de Bronce’, es verdaderamente una escultura venusta, animada por el fuego artístico de las danzas gitanas.
Cañí de pura cepa, joven y bonita, se mueve y gira sin perder un momento […] el ritmo, la línea y la gracia que ennoblecen e idealizan la sensibilidad característica de estos bailes.
Custodia Romero es una ‘bailaora’ fina y sugestiva, a la que el público habitual de la Comedia, selecto y exigente, celebra y aplaude todas las noches” (El Imparcial, 9-5-1923).

Una vez concluida su actuación en “El Niño de Oro”, Custodia sigue cosechando éxitos en el Teatro Maravillas de Madrid, junto a un elenco de lujo, en el que destaca la cupletista Raquel Meller, otra de las grandes estrellas del género de varietés. Durante los meses de verano, la artista emprende “una magnífica ‘tournée’ por provincias, obteniendo grandes éxitos, especialmente con ‘La farruca gitana’, del maestro Boronat y Montoya” (La Correspondencia de España, 6-7-1923).

En el mes de agosto, la Venus de Bronce debuta en el Teatro Antonio Vico de Jerez, que ofrece un programa de cine y varietés. Desde el primer momento, Custodia se revela como “una bailarina de personalidad propia” (El Guadalete, 8-8-1923), a quien el público no se cansa de aplaudir. Llama especialmente la atención su interpretación del Fandanguillo de Almería.

Ramón Montoya

Ramón Montoya

Durante los once días que la bailaora permanece en cartel, van pasando por la Alameda de Fortún de Torres artistas como la cancionista Aurora Morilla, el cantaor Niño de Medina acompañado a la guitarra por Javier Molina, o el bailaor Antonio Ramírez, que ejecuta algunos números a dúo con la Venus de Bronce, “bailarina con honores de eminencia” (El Guadalete, 18-8-1923):

“Bailó primero solo, acompañado a la guitarra por el notabilísimo Javier y luego con Custodia Romero, esa chiquilla que, si como bailarina ‘bien’ es una notabilidad estupenda, en el arte de Faraón no puede ser más colosal. El éxito más franco premió la labor de esta notable pareja, a la que el público hizo repetir varios números más de arte cañí…” (El Guadalete, 14-8-1923).

La zambra gitana protagonizada por ambos, con la guitarra de Javier Molina, hace colgar el cartel de ‘No hay billetes’, ya que “difícilmente se podrá reunir en Jerez nuevamente un cuadro de artistas tan completo” (El Guadalete, 16-8-1923).

Durante el otoño de 1923, la Venus de Bronce vuelve a reencontrarse con sus admiradores cordobeses en el Salón Ramírez, donde recibe clamorosas ovaciones, sobre todo en su famoso fandanguillo. También se deja ver en la Isla de San Fernando y Sanlúcar de Barrameda; y, a su regreso a Sevilla, cautiva con su baile a Joaquín Romero Murube, que le dedica una entrega de sus “Prosarios”:

“A Custodia Romero.- Custodia. Por tu nombre sagrado y por tu danza maga, ese prosario de hoy que quisiera tener el ritmo de tus brazos, cuando los eleva el aire, como para aprehender la gracia de nuestro sol” (El Liberal de Sevilla, 18-12-1923).

Custodia Romero en el Fandanguillo de Almería (El Noticiero Sevillano, 7-11-1924). Archivo de JLON.

Custodia Romero en el Fandanguillo de Almería (El Noticiero Sevillano, 7-11-1924). Archivo de JLON.

La bailaora recibe el nuevo año en Madrid, actuando en el Teatro Maravillas junto a un nutrido elenco de variedades. En los primeros meses de 1924 también es requerida en el Teatro de la Comedia y en ciudades como Guadalajara o Albacete, y se convierte en la imagen publicitaria de productos cosméticos, como los polvos de arroz ‘Freya’ (ABC, 10-2-1924).

Asimismo, la artista se presenta en el Teatro Eldorado de Barcelona, junto a las cupletistas La Goya, Cándida Suárez y Consuelo Hidalgo, ninguna de las cuales está dispuesta a salir antes que la “étoile Custodia Romero, preciosa morucha gitana que bailando es una sabrosa mixtura de Pastora y Argentina. ¡Vaya estilo! […] porque como delante de la Custodia no van más que pendones…” (Muchas Gracias, 8-3-1924).

En marzo de 1924, la compañía de Gregorio Martínez Sierra lleva a escena en el Teatro Eslava de Madrid la comedia “Castigo de Dios”, de Muñoz Seca y Pérez Fernández. El papel protagonista corre a cargo de la gran Catalina Bárcena. También figuran en el reparto Custodia Romero y María Esparza, que, además de hacer sus pinitos como actrices, triunfan con sus “bailes gitanos, garbosos y ágiles, castizos y nerviosos, limpia y artísticamente ejecutados” (Heraldo de Madrid, 12-3-1924), con el acompañamiento de guitarra del maestro Ángel Barrios.

La obra permanece más de cien noches en cartel. Para celebrar los éxitos de Custodia, en el mes de abril se ofrece en su honor un banquete íntimo en el restaurante Los Gabrieles, al que asisten empresarios, músicos y autores.

“El homenaje se convirtió de sobremesa en típica fiesta andaluza, con el concurso de afamados cantadores y guitarristas; y la agasajada, para testimoniar su agradecimiento, correspondió a sus admiradores obsequiándoles con lo más castizo de su repertorio, de tan inconfundible sabor plástico” (El Imparcial, 6-4-1924).


NOTAS:
(1) En el Salón Imperial de Sevilla, Custodia comparte cartel con la bailarina Anita Delgado (El Noticiero Sevillano, 10-11-1922).
(2) “Cuando Custodia Romero debutó en el teatro de la Comedia de Madrid, en abril de 1923, Tirso Escudero, admirado ante el prodigio de su carne, digna de la edad heroica, la llamó con un nombre que luego había de ser el oriflama de su arte: La Venus de Bronce” (Agustín Iniesta, El Liberal de Murcia, 19-12-1925).


Custodia Romero, la Venus gitana del baile flamenco (I)

La memoria es selectiva, y en sus criterios de selección -no muy natural, por cierto- las artistas flamencas suelen tener las de perder, máxime si se trata de bailaoras, y más aún cuando sus triunfos tienen como escenario principal los teatros y salas de variedades. ¿Cómo puede explicarse si no la densa capa de olvido que se cierne hoy sobre una figura de la magnitud de Custodia Romero?

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Custodia Romero (Mundo Gráfico, 14-7-1920). BNE.

Nacida en Baeza en 1904 y rebautizada, por mor de su escultural belleza morena, como la “Venus de Bronce”, Custodia Cortés Romero ha sido una de las más grandes bailaoras que ha dado la provincia de Jáen. Aunque los documentos oficiales acreditan que vio la luz por primera vez en la hermosa ciudad renacentista, la familia se trasladó pronto a Linares, localidad que la artista siente como propia, según declara en diferentes entrevistas. En el padrón municipal de 1917, a sus trece años de edad, Custodia aparece censada junto con sus padres -Juan José Cortés y Crispina Romero-, y varios hermanos, en el número 8 de la Calle Quevedo.

Desde pequeña brota en ella la afición por el baile, que cultiva en fiestas y reuniones familiares. A uno de esos eventos asiste como invitado el torero Joselito el Gallo -que de baile algo chanelaba-, y vaticina a la joven Custodia un prometedor futuro artístico:

“A los ocho años, cuando yo era, como puede figurarse, una mocosuela, recibí el primer elogio de Joselito… Fue al final de una fiesta íntima celebrada en Linares, en casa de mis padres. Yo había bailado mucho aquella tarde. Joselito, que había sido invitado por un pariente mío, se acercó y me dijo: Bailas como los ángeles, niña. Debes dedicarte a la danza, porque te aseguro que, de seguir mi consejo, vas a obtener grandes éxitos” (José Luis Salado, Diario de Alicante, 10-4-1926).

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 26-5-1920). BNE.

Custodia Romero (Mundo Gráfico, 26-5-1920). BNE.

Poco después, Custodia empieza a tomar lecciones de baile con un maestro de la localidad, si bien, según su propio testimonio, no se plantea dedicarse profesionalmente a ello hasta después de la muerte de su padre. Como en el caso de otras muchas artistas de su época, es la necesidad lo que la empuja a subirse a las tablas. A los catorce años debuta en Linares y comienza una fulgurante carrera:

“-En Linares (Jaén), nací, me crie y vivía siendo una obediente hija de familia, y no tenía más sueños ni sentía más aspiraciones que las propias de las muchachitas que sin ser ricas tienen al lado de sus padres una vida regularmente cómoda y desahogada. Siempre tuve afición al baile, pero nunca sospeché que había de cautivarme de la forma que después se hizo.
En todas las reuniones de familia que en Linares se celebraban, asistía yo como bailarina. Un día llegó al pueblo un profesor de baile; acudimos a su escuela varias amigas y tras unas lecciones salimos algunas profesionales. Yo me presenté en el teatro de aquella capital, y después salí para actuar por provincias.
-¿Qué edad contaba usted?
-Catorce o quince años” (El Adelanto, 18-11-1925).

“-¿Hace mucho tiempo que baila usted?
-Desde que tengo uso de razón.
-¿En los escenarios?
-En las tablas, poco, porque mi padre no quería que yo bailase en público.
-Y ahora, ¿quiere?
-No querría aún si viviese, señor. Mi padre era trabajador en Linares, ¿sabe usted?, y nunca, mientras vivió, permitió que saliese a las tablas; para evitarlo se esforzaba el pobrecito en su trabajo, para que no nos obligase la necesidad a salir de casa. Luego, al morir, no podía yo cumplir su voluntad, porque, sin él, las necesidades de una casa pobre me obligaron a salir al escenario.
-¿Le gusta a usted su arte?
-Me gusta mucho; le tengo una gran afición” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1921).

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 28-3-1924). BNE.

Custodia Romero (Nuevo Mundo, 28-3-1924). BNE.

En 1919, con quince años de edad, Custodia Romero ya se anuncia en varias salas de la Comunidad Valenciana, como los teatros Benlliure y Apolo de Valencia, o el Teatro Nuevo de Alicante. “Tiene un repertorio tan extenso que todas las noches varía completamente el programa de bailes, por lo que el público premia su estudiosa labor con nutridos aplausos” (El Luchador, 5-7-1919).

En esa época, también se puede admirar a “la gentil Custodia, una bailarina que se cimbrea como las palmeras de Berbería” (Diario de Alicante, 8-7-1919), en Castellón y en la Feria de Julio de Valencia, donde destaca como la “Reina de los tangos” (El Pueblo, 30-7-1919).

Durante los primeros meses de 1920, la joven artista se presenta en el music hall del Hotel Palace de Madrid y actúa durante varias semanas en el Gran Café Universal de Vitoria. También es requerida en otros lugares de la geografía española, como Calahorra (La Rioja), Miranda de Ebro (Burgos) y Chinchón (Madrid). En el mes de mayo debuta en la denominada “Catedral de las Variedades”, el Teatro Romea de Madrid, compartiendo cartel con la bailarina Teresita Boronat, la cancionista Lolita Chacón y el malabarista Lerín, entre otras atracciones.

La “encantadora y notable bailarina” jienense cosecha “estruendosos aplausos” (Eco Artístico, 15-5-1920) en la Villa y Corte, antes de emprender una gira por el norte de España, con paradas en ciudades como Santander, San Sebastián y Bilbao. Su repertorio incluye bailes regionales y flamencos, en los que la acompaña el guitarrista Andrés Heredia.

Carmen Flores (foto de Antonio Esplugas, ANC).

Carmen Flores (foto de Antonio Esplugas, ANC).

A partir del mes de junio de 1920, Custodia Romero se anuncia con cierta frecuencia en la capital de España, en salas como el Madrid Cinema, el Teatro de la Zarzuela, el Metro-Cine o el Teatro Fuencarral, que ofrecen programas de cine y variedades. Allí coincide con artistas como los cómicos Luis y Luisita Esteso, y la cupletistas Lolita Méndez y Carmen Flores, y sigue cosechando éxitos con sus bailes, acompañada por orquesta o por la guitarra del maestro Heredia.

Probablemente tenga lugar en noviembre de ese año la anécdota que más tarde referirá el diario La Libertad (1), sobre el primer encuentro entre una jovencísima Custodia, aún prácticamente desconocida, y una Carmen Flores ya convertida en figura:

“Hace cuatro o cinco años trabajaba en el teatro Fuencarral Carmen Flores, la madrileñísima y garbosa cupletista, e iba a verla trabajar y entraba en su camerino para admirarla más de cerca una chavalilla morena, muy morena, primorosa, bien plantada, con unos ojos… ¡así!, y una figurita de tanagra…
La chavalilla, gitana de raza, se embobaba mirando a la popular cupletista, y se deshacía en elogios de la riqueza de los trajes que Carmen Flores ostentaba.
-Si yo tuviera uno parecido -la (sic) dijo un día-, me atrevería a debutar, y armaría la revolución…
-Pero ¿tú qué sabes hacer?- la (sic) dijo Carmen Flores.
-Yo, dicen que bailo bien lo flamenco -repuso la chiquilla.
Carmen Flores, entonces, descolgó de una percha su más rica toaleta de escenario y se la entregó a la gitanilla, diciéndole:
-Pues toma este traje mío; te lo regalo, y a ver si es cierto que armas esa revolución que dices. El traje tiene suerte. Con él he ganado yo muchos miles de duros: para ti es desde ahora…” (La Libertad, 20-3-1928)

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Dora la Cordobesita (La Unión Ilustrada, 6-6-1918). BNE.

En 1921, Custodia Romero se establece Serva la Barí, ciudad que también ocupará un lugar destacado en su corazón: “Yo soy de Linares; pero por ahí le añado ‘provincia de Sevilla‘, porque aquí vivo desde niña” (Galerín, El Liberal de Sevilla, 1-11-1927). En esa época se la puede ver con frecuencia en distintos locales de variedades de la ciudad, como el Kursaal Internacional, donde cosecha abundantes éxitos durante la temporada de primavera.

Los rigores del estío la hacen desplazarse a otras localidades, como Cádiz o Alcalá de Guadaíra (2), y ya en octubre su nombre se escribe en los carteles del Salón Imperial de Sevilla, junto a los del payaso Ramper y la bailarina Dora la Cordobesita.

Un periodista de El Noticiero Sevillano, que firma como el Conde de Almaviva, entra en el local de variedades de la Calle Sierpes atraído por la sonoridad del nombre de Custodia Romero, que es todavía una “artista modesta, de seguro, cuando no ocupa en el orden del espectáculo el lugar reservado a ‘la estrella’”:

“Y entramos cuando Custodia Romero baila, poniendo en la danza toda la sugestiva flexibilidad de su grácil cuerpo gitano y cuando el público, con una actitud de expectación espectacular, sigue el ritmo del baile y persigue con la vista la figura graciosa de la artista hasta aplaudir, al fin, con franca simpatía. Unos aplausos que parecen subrayar esta frase: ‘[…] tú bailas bien, eres bonita, pero como aún no nos has dicho que eres una ‘estrella’, no te concedemos la ovación clamorosa que te has ganado’” (El Noticiero Sevillano, 22-10-1921).

Una vez concluida su actuación, el reportero realiza una breve interviú a la joven artista, que lo recibe en el pasillo, sentada sobre unos baúles de equipaje (3). Tras hacer el elogio de su arte -“usted baila con el alma y el alma se le asoma a los ojos”-, el periodista pregunta a Custodia por sus inicios en el baile, por su religiosidad y por sus amores, y ella confiesa tener sólo dos devociones: su Virgen de Linares y su público.

“-Soy creyente y tengo mucha devoción por una Virgencita que, desde Linares, mi pueblo, vela por mí…
[…]
-Yo, por ahora, no quiero más que al público. Ése es mi novio. Para agradarle, me compongo y dedico los sentidos a mi baile. Tengo que conquistarle y quiero que sea mío en seguida” (Ibídem).


NOTAS:
(1) Probablemente, el periodista no recuerde con exactitud todos los detalles del encuentro, pues en ese momento Custodia ya llevaba más de un año trabajando en los escenarios de distintas ciudades españolas. No obstante, ambas reconocerán ese papel de Carmen Flores como mentora de Custodia Romero, en un acto en el que esta última recibirá de la primera la “alternativa” artística.
(2) Durante el mes de agosto, Custodia Romero se anuncia en establecimientos como el Balneario Victoria de Cádiz o el Salón Ortega de Alcalá de Guadaira.
(3) El empresario no permite al periodista acceder al camerino de Custodia.