Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (III)

Después de cuatro meses en cartel en el London Pavilion, la revista The Fun of the Fayre sigue siendo considerada “uno de los espectáculos más inteligentes y entretenidos que se pueden ver” en la capital británica (Staffordshire Advertiser, 4-2-1922) (1).

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Destaca especialmente el cuadro ‘The Mirror of the Fayre’, en el que aparece un gran espejo de luz del que surgen cuatro representaciones diferentes de la hermosura femenina. Una de ellas, “‘Sevilla’ es representada por la maravillosa Trini, una joya española de encanto y belleza, que canta y baila de un modo fascinante” (Staffordshire Advertiser, 4-2-1922) y brilla con luz propia en sus “números con castañuelas” (The Scotsman, 12-1-1922).

Belleza versus talento

La extraordinaria hermosura de Trini Ramos no sólo tiene trastornados a los británicos, sino que incluso genera debates al otro lado del océano. De hecho, varios diarios estadounidenses publican un reportaje titulado “La chispa española que comenzó una guerra de belleza”, en el que se acusa a los representantes de discriminar a las artistas británicas en favor de las foráneas, por un simple criterio estético.

Por su parte, Cochran se defiende alegando que “llevó a Trini a Londres porque era la mujer más bonita que había visto nunca y no porque fuera española” (The Sunday Oregonian, Portland, 29-1-1922) (2).

Trini Ramos junto a Joan Clarkson, una de sus compañeras en The Fun of the Fayre (The Sketch, 22-2-1922)

Trini Ramos junto a Joan Clarkson, una de sus compañeras en The Fun of the Fayre (The Sketch, 22-2-1922)

Sin embargo, aunque no se puede negar que su físico le ha abierto bastantes puertas, Trini Ramos es mucho más que una cara bonita, y lo demuestra con cada paso que avanza en su carrera. Por ejemplo, una de las novedades que se incorporan a la revista The Fun of the Fayre, en mayo de 1922, es el número ‘Esperanto’ (3), en el que la sevillana interpreta una canción en inglés. Según las críticas, parece que no se le da nada mal:

Trini […] ha conquistado ahora las dificultades de nuestro idioma, pues aparece en un papel de habla inglesa y canta ‘The Language of Love’ con el Sr. Walter Williams. Este atractivo nuevo número representa las dificultades de una chica extranjera que aprende inglés; pero, dado que su nombre es Esperanto, y que el idioma del amor es el mismo en todos los países, lo hace bastante bien” (The Sketch, 10-5-1922).

Poco después, de la mano de Cochran, la “guapa y talentosa bailarina” (The Scotsman, 13-6-1922) vuelve a pisar las tablas del London Pavilion para participar en un programa de variedades, en el que no sólo canta en inglés sino que además interpreta algunos bailes típicos del país británico. También figura en el cartel el bailaor Vicente Escudero. Las críticas ponen de relieve el talento y el esfuerzo de la joven española:

“Uno de los atractivos principales de la primera parte es el cautivador número de canto y baile de Trini, que tiene la oportunidad de demostrar que es una artista inteligente además de ser ‘la chica más bonita del mundo’. En su actuación se intercalan algunos de los principales bailes españoles interpretados por Escudero, con su guitarrista” (The Stage, 15-6-1922).

Vicente Escudero (Foto de Man Ray, París, 1928)

Vicente Escudero (Foto de Man Ray, París, 1928)

“Un número destacado en el programa del London Pavilion es la actuación de Trini, la belleza española. Llegó a Inglaterra el pasado mes de septiembre, sin saber una palabra de inglés. No sólo se ha esforzado por aprender nuestra lengua sino también nuestros bailes, y tanto su ritmo como la precisión de sus pasos ponen de manifiesto que ha trabajado duro, mientras que su enunciación de la canción inglesa fue extraordinaria. Trini también utiliza el inglés en la conversación, y está haciendo grandes avances. Escudero, que actúa con Trini, es el más famoso intérprete del antiguo baile español en su país de origen” (The Era, 21-6-1922).

Trini está actuando en el espectáculo de variedades del London Pavilion, y muestra su dominio de la lengua inglesa cantando una canción llamada ‘Moonlight’, y también ofreciendo uno de sus bonitos bailes” (The Sketch, 5-7-1922).

Unas semanas más tarde, la sevillana es una de las protagonistas de las cenas con baile organizadas por el Trocadero:

“… Trini, la bailarina española, estaba allí para hacer una exhibición de sus facultades. Además, la organización proporcionó un par de castañuelas a cada visitante para que las tocaran, de modo que el marcado ritmo del baile español fue intensificado por muchos pares de manos” (The Era, 8-2-1922).

Trini en 'Phi-Phi' (The Sketch, 6-9-1922)

Trini Ramos en Phi-Phi (The Sketch, 6-9-1922)

Una artista en continuo crecimiento

En esos mismos días se estrena la nueva producción de Cochran, Phi-Phi, un musical ligero centrado en la figura del escultor griego Phidias, que busca un modelo ideal para representar la inocencia. El espectáculo se lleva a escena a modo de prueba en el Hippodrome de Potsmouth, antes de ser estrenado en el London Pavilion. La recepción, tanto por parte del público como de la crítica, no puede ser mejor:

“El lunes por la noche, en el Hippodrome de Portsmouth, el Sr. Charles B. Cochan presentó ‘Phi Phi’, una opereta en dos actos […]. La sala estaba llena a rebosar. La nueva producción ha recibido la más calurosa de las acogidas, y cuando cayó el telón hubo un gran entusiasmo. No cabe duda de que ‘Phi-Phi’ será un gran éxito en Londres” (The Era, 9-8-1922).

En esta obra “Trini, la encantadora bailarina española, se metamorfosea en una bailarina griega para ofrecer una bacanal con [el bailarín] Wojcikowski” (The Sketch, 6-9-1922). Su actuación no pasa desapercibida para la prensa, que publica varias fotografías suyas e incluso hay una revista, The Tatler, que le dedica una portada, con la siguiente leyenda:

“LA SEÑORA TRINI EN ‘PHI-PHI’

Lo que ha sobrepasado completamente cualquier éxito que el Sr. C. B. Cochran haya tenido en el Pavilion o en cualquier otro lugar. ‘C. B.’ puede presumir de ser el descubridor de esta hermosa bailarina española, cuando la vio en Sevilla justo antes de producir ‘The Fun of the Fayre’, su anterior éxito en el Pavilion, y la contrató de inmediato. Los resultados han demostrado lo acertado de su elección” (The Tatler, 20-9-1922).

Trini Ramos (portada de The Tatler, 20-9-1922)

Trini Ramos (portada de The Tatler, 20-9-1922)

Nueva York la reclama

En esa época los diarios norteamericanos y británicos ya empiezan a especular sobre la posible marcha de Trini a los Estados Unidos. La misma artista lo confirma en unas declaraciones al Dundee Courier en diciembre de 1922, cuando está a punto de embarcar en el transatlántico Berengaria: “No me voy a América por problemas amorosos, sino por un contrato que me ha hecho hace dos meses C. B. Cochran para el Winter Garden Theatre de Nueva York” (26-12-1922).

Trini llega a la ciudad de los rascacielos en los últimos días de 1922. Ha sido contratada por Lee y J. J. Shubert para la revista The Dancing Girl, en la que realizará “una serie sensacionales bailes españoles nunca antes presentados en América, que incluyen la ‘Farruca Torero’ o el ‘Ferocious Bull’ [toro bravo]” (The Evening Telegram, 28-12-1922).

A pesar de sus pocos años, la andaluza hace su entrada en la Gran Manzana como toda una celebridad:

“Venía acompañada de una dueña y tres doncellas, y traía un montón de baúles llenos de vestidos.

La bailarina es del tipo de pequeña andaluza, de figura esbelta, manos y pies pequeños, y grandes ojos negros, y tiene una personalidad muy atractiva. Vestía un elegante traje negro con pamela y un brillante abrigo negro bordado forrado en piel, y llevaba pendientes de cristal y un anillo de cristal a juego. Habla un poco de inglés y una pizca de francés, además de su lengua materna” (The New York Times, 1-1-1923).

Trini Ramos (The Baystander, 9-8-1922)

Trini Ramos (The Baystander, 9-8-1922)

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) En medio de la polémica, la artista sevillana desvela sus secretos de belleza, para quien desee servirse de ellos:

“Tengo una manera muy sencilla de conseguir un buen cutis, que consiste en lavarme la cara con agua fría por la noche; aunque no hay duda de que el baile también ayuda mucho, y le diré por qué: en primer lugar, es ejercicio y, en segundo lugar, es diversión. La belleza no es algo completamente innato, sino que se crea cuando se ve el lado bueno de las cosas y se es feliz” (The Sunday Post, 30-10-1921).

(3) En junio de 1922 se lleva a escena en el London Hippodrome The Review of Revues, que incluye los mejores números de varias revistas, y entre ellos ‘Esperanto’, de The Fun of the Fayre. Los reyes y el Príncipe de Gales asisten a la representación (The Stage, 2-6-1922).

 


Isabelita Ruiz, la gran estrella jerezana del baile (II)

A partir de 1917 hallamos referencias a Isabelita Ruiz en distintas ciudades españolas, principalmente del sur. Así, la vemos en Serón (Almería), Córdoba, Jerez de la Frontera o Sevilla, junto a artistas de renombre, como La Trianita o Raquel Meller.

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-10-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-10-1919)

En marzo de 1919, la bailarina jerezana regresa a la cartelera madrileña. Su debut en el music hall del Hotel Palace constituye todo un acontecimiento. De hecho, la prensa augura que “muy pronto Isabelita Ruiz ocupará uno de los primeros puestos en nuestras varietés” (ABC, 25-3-1919).

Entre las primeras del escalafón

Unas semanas más tarde, la revista Eco Artístico le dedica una página completa, en la que ensalza sus virtudes como artista (1):

“Cancionista y bailarina, su arte le (sic) llevó hasta ocupar uno de los primeros puestos en el género, donde triunfadora siempre alcanza el aplauso unánime de las muchedumbres que la reputan como una de sus predilectas.

En la actualidad, lleva actuando treinta y cinco días consecutivos en el Hotel Palace, de esta Corte, con éxito estupendo, sobre todo en su variado repertorio de bailes, que domina con gran maestría.

Su presentación es espléndida; no olvida detalles, y su arte primoroso ostenta el digno marco que requiere para no hacer desmerecer a aquél en importancia. Isabelita Ruiz es para las empresas el mirlo blanco que buscan para que la taquilla no flaquee; para el público la atracción poderosa que les lleva a recibir con entusiasmo a quien como ella sabe interpretar de modo tan genial su variado repertorio; para el arte, una hija predilecta que no se cansa de dar nuevos matices a su trabajo, de una originalidad y gentileza imponderables” (Eco Artístico, 15-4-1919).

Laura de Santelmo (Nuevo mundo, 22-4-1927)

Laura de Santelmo (Nuevo mundo, 22-4-1927)

Poco después, el diario burgalés La Voz de Castilla sitúa a la joven jerezana a la altura algunas de las bailarinas más prestigiosas de nuestro país, como la genial Laura de Santelmo:

ISABELITA RUIZ. ¿Quién es?

Hay en España hasta media docena de bailarinas que merezcan, en justicia, este nombre. Pues bien; una de esas seis, -y colóquenla los públicos la primera, o la segunda o la tercera,- es ISABELITA RUIZ. […]

De la mano diestra de Laura de Santelmo, puede ir, airosamente, Isabelita Ruiz, que es guapa, esbelta, gallardísima, y pone tal entusiasmo en su artística labor, que en su semblante moreno, español, castizo, refléjanse los sentimientos todos del más depurado clasicismo de la danza. Y llora, ríe, goza y siente, logrando transmitir al público sus propios sentimientos, sus sensaciones propias” (La Voz de Castilla, 27-4-1919).

Nuevos triunfos en España y Portugal

Tras actuar durante cincuenta días consecutivos en el Trianón Palace madrileño, donde cosecha grandes “ovaciones por su artística manera de bailar y su magnífica presentación” (Eco Artístico, 1-6-1919), Isabelita regresa a tierras portuguesas. En el salón Foz de Lisboa, “la hermosa e incomparable bailarina, no cesa de alcanzar éxitos definitivos por el arte y gusto que pone a contribución de su labor verdaderamente admirable” (Eco Artístico, 15-8-1919).

Isabelita Ruiz baila maravillosamente, esta es la palabra, y aunque el baile es su número, canta couplets también con mucha gracia, dándoles el sabor que tienen y el gusto que solo saben imprimir las artistas verdad, exento de mentiras y chabacanerías. Y si como mujer es para deshilacharse, el verla como artista una de las mejores, y además presenta con un lujo estupendo su número, ¿qué de particular tiene que los públicos de España y fuera de ella la aclamen con verdadero entusiasmo?” (Eco Artístico, 15-8-1919).

Isabelita Ruiz (Portada de Eco Artístico, 15-1-1920)

Isabelita Ruiz (Portada de Eco Artístico, 15-1-1920)

A finales de año, la artista jerezana actúa en Barcelona y Palma de Mallorca, y posteriormente regresa a los escenarios madrileños. En un festival benéfico celebrado en el Circo Price, coincide con otras dos grandes estrellas, Raquel Meller y La Argentinita. En el Trianón Palace comparte cartel con la cancionista Salud Ruiz, entre otras artistas de varietés. La prensa vuelve a rendirse a los pies de “Isabelita Ruiz, encantadora bailarina, que si como mujer fascina, como artista arrebata” (Eco Artístico, 15-1-1920).

En 1920, Isabel emprende una nueva gira por provincias, que la lleva primero a tierras andaluzas y, posteriormente, tras una escapada a París para renovar su vestuario, continúa por las ciudades del norte.

La presentación de la jerezana en el teatro Linares Rivas de La Coruña no puede ser más exitosa. La joven artista sorprende muy gratamente, tanto por su arte como por su belleza y su magnífica puesta en escena:

“También puede registrar su presentación ante nuestro público con un legítimamente orgulloso ‘veni, vidi, vici‘ la bella bailarina Isabelita Ruiz, una morenucha llena de gracia y de simpatía, que cautivó desde el primer momento a los espectadores por sus grandes atractivos personales y por el exquisito arte de sus danzas.

En otro aspecto muy interesante logró también la gentil bailarina un éxito completo. Nos referimos a la fastuosidad y elegancia de su vestuario, objeto de entusiastas comentarios entre las señoras, que rindieron su admiración a la riqueza del original traje de raso negro con escudos bordados en oro que vistió Isabelita para bailar el ‘potpurrit’ con que se presentó en escena, así como otros varios, tan valiosos como elegantes, que lució en otros bailes” (El Orzán, 13-6-1920).

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 25-8-1920)

Isabelita Ruiz (Mundo Gráfico, 25-8-1920)

“La bellísima y simpática bailarina, una preciosidad como mujer bonita y una exquisitez y una delicia como artista coreográfica, llena con su hermosura, su juventud y su arte el escenario y levanta tempestades de admiración y de entusiasmo en el público, que le tributa a diario las ovaciones más calurosas, rindiendo así pleito homenaje a su excepcional belleza y enorme simpatía y a su primorosa labor artística” (La Correspondencia de España, 18-6-1920; texto tomado de El Noroeste).

Durante el verano de 1920, Isabel también visita San Sebastián, Vitoria y Madrid, entre otras ciudades. En todas ellas destaca por ser una una “bailarina ‘chic’ que gusta a los más exigentes” (El Globo, 16-7-1920) por su “moderno baile, que es como una presentación deslumbrante de gasas y de sedas […]. Su baile es ese baile herméutico (sic), incomprendido, que tiene evoluciones extrañas, posiciones exóticas” (La Libertad, 23-7-1920).

La reina de París

En el mes de septiembre, la artista jerezana debuta en el teatro Olympia de la capital francesa y no tarda en ganarse el favor tanto del auditorio como de la prensa, que se refiere a ella como “la bailarina más bella del mundo”.

“La guapa Isabelita Ruiz acaba de debutar en el Olympia con un éxito brillante. Nunca se ha visto un entusiasmo similar al que ha suscitado esta admirable española: el telón se ha levantado diez veces sobre Isabelita, a quien el elegante público del Olympia no dejaba de aplaudir” (Le Gaulois, 12-9-1920). (2)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-8-1919)

Isabelita Ruiz (Eco Artístico, 15-8-1919)

A pesar de su juventud, la jerezana pronto es reconocida como una gran artista, que “baila como una Pavlova” (Le Gaulois, 16-9-1920), destaca por la pureza de su baile y por su dominio de las castañuelas, hasta el punto de hacer sombra al mismísimo Vicente Escudero, que también actúa en el Olympia:

Isabel Ruiz, que ha obtenido […] el mayor éxito.

Ligera y graciosa, esta joven bailarina (no tiene veinte años) cautiva desde su entrada en escena. Guapa, con un porte de cabeza altiva y orgullosa, y piernas adorablemente finas, Isabel Ruiz bien parece, en su belleza morena, personificar la huella y el embrujo de Andalucía, su país.

Sus bailes son del estilo más puro, se mueve con gestos sobrios y justos, y expresa tanta voluptuosidad y amor, que provoca el entusiasmo del público. El canto de las castañuelas, exasperado, después tierno, y luego muy suave, según el baile y el ritmo de la música, forman un acompañamiento perfecto a sus bailes, ejecutados en un decorado oscuro y árido.

Isabel Ruiz es verdaderamente una gran artista.

Después de ella viene un bailaor español: Escudero, cuyos bailes nerviosos forman un contraste violento con lo que hace Isabel Ruiz” (Comoedia, 13-9-1920).

En su repertorio figuran piezas como “Regiones españolas, Postinerías, Mirando a España, Un algo en la tribu, gitanerías” (Comoedia, 6-9-1920). Además de deleitar con su arte al público parisino, Isabelita es designada presidenta del jurado del “Té-Tango”, un concurso de bailes que se celebra en el citado coliseo, y al que acude lo más granado de la sociedad y del mundo artístico parisino, para presentar sus respetos a la admirada artista.

Isabelita Ruiz atrae al Olympia a todas las notabilidades mundanas y artísticas de París, y la emoción del arte que provoca Isabelita es tal que la sala entera es sacudida por un escalofrío cuando aparece, nimbada por una extraña claridad, la que ha sido justamente llamada: la más bella bailarina del mundo…” (Comoedia, 19-9-1920).


NOTAS:
(1) En abril de 1919, su dirección es Fuencarral, 23, 2º.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.


María de Albaicín, estrella del baile y reina del celuloide (IV)

En 1926 María de Albaicín se pone a las órdenes de Max de Rieux, que comienza a rodar su ópera prima, La grande amie (1), basada en una novela de Pierre L’Ermite. La acción transcurre en un tranquilo medio rural, que se ve amenazado por la instalación de dos curtidurías. La actriz española “describe con una elegancia y una seducción incomparables el inquietante personaje de Alberta” (Les Spectacles, 31-12-1926) (2), una joven mundana que lleva la ruina al terrateniente de quien se enamora, encarnado por su marido en la vida real, Aimé Simon-Girard.

María de Albaicín y Aimé Simon-Girard, en una escena de La grande amie (1926)

María de Albaicín y Aimé Simon-Girard, en una escena de La grande amie (1926)

De manera paralela, la bailaora sigue triunfando en los escenarios. En agosto de ese mismo año actúa en una ‘Fiesta provenzal’ celebrada en la estación termal alpina de Brides-les-Bains y unas semanas más tarde representa su ballet Gitanerías en el music hall Alhambra de Ginebra. La prensa suiza glosa de este modo los méritos de la española:

María de Albaicín: Es la hija de una gitana; es famosa por su belleza y sirvió de modelo a los más grandes pintores españoles contemporáneos. Bailaba en Madrid cuando Diaghilev fue a contratarla y se convirtió en una de las estrellas de los ballets rusos; bailó en Madrid, en la Ópera de París, en Londres, etc. Después el cine la acaparó y obtuvo de entrada un éxito considerable en Surcouf, Mylord l’Arsouille, L’espionne aux yeux noirs, etc. Esta estrella española de los ballets rusos se ha convertido en una gran artista francesa” (Journal de Genève, 2-9-1926).

María de Albaicín, en una escena de La grande amie (1926)

María de Albaicín, en una escena de La grande amie (1926)

Una estrella muy solicitada en todo tipo de eventos

Tal es la fama alcanzada por María de Albaicín, tanto en su faceta de bailaora como en la de actriz de cine, que su presencia es requerida en numerosos eventos. En 1927 la artista no duda en colaborar con diferentes causas, como el “Baile de las camitas blancas”, que tiene lugar en febrero en el teatro de la Ópera de París, o la “Gala a beneficio de las bocas rotas” (3), celebrada en el mes de junio en el Claridge. En ambas ocasiones, María coincide con algunas de las grandes estrellas del París de la época, como la cantante Joséphine Baker.

La española también se deja ver en otros acontecimientos, como la gran fiesta anual del cine, celebrada en el mes de marzo en el hotel Continental, o en el festival benéfico a favor de la familia de Catherine Jordaan, una joven artista fallecida durante una gira por Sudamérica.

En mayo de 1927, María de Albaicín es una de las atracciones del gran baile español de disfraces En tiempos de Goya”, organizado por Vicente Escudero en la sala Bullier, y en cuyo comité de honor figuran pintores como Ignacio Zuloaga o Kees Van Dongen.

María de Albaicín

María de Albaicín

El bailaor presenta, “en la sala completamente decorada por pintores españoles modernos, el ‘Cuadro Flamenco’, con la presencia de las Srtas. Lolita Osorio, Paquita Pagan, Margarita Madrid, Carmino García y Almería” (Le Gaulois, 25-5-1927). Entre las personalidades asistentes figuran Joséphine Baker, La Argentina y María de Albaicín, que baila ‘La Maja’.

En esa época descubrimos una nueva faceta de la española, la de conductora. María participa en el “campeonato automovilístico de los artistas”, que tiene lugar en el Parque de los Príncipes; y en un “Concurso de elegancia femenina en automóvil” organizado por la revista Femina. En este último, el vehículo Lincoln de la bailaora es uno de los más admirados.

Unos meses más tarde, la polifacética artista forma parte del jurado encargado de elegir a los protagonistas de un filme que está previsto rodar en la localidad francesa de Deauville.

Maria de Albaicín, en un concurso de automóviles

Maria de Albaicín, en un campeonato de automovilismo

Regreso a la gran pantalla, con Valencia

En 1927 se estrena en distintos países europeos el filme Valencia, una producción alemana basada en el famoso cuplé del maestro Padilla y dirigida por Jaap Speyer. María de Albaicín da vida a la protagonista, una “florista felina y explosiva, […] prototipo de la andaluza provocativa e insaciable, amante fría, virgen pura…” (L’Écho d’Argel, 22-3-1928).

La cinta, rodada entre Múnich y Málaga, contiene abundantes referencias a las costumbres y tradiciones andaluzas, por lo que es muy apreciada en nuestro país.

“Los amores de esta mujer, que trae revuelto medio Málaga, lugar de la acción, tienen el aliciente de interesar tanto más cuanto que en la acción se han mezclado hábilmente costumbres típicas de Andalucía: procesiones, toros, bailes al aire libre, puro ambiente de la tierra del sol; pero todo acertado, vistoso y lleno de realidad.

La fotografía es espléndida, con bonitas vistas del puerto de Málaga y sus alrededores.

El final es de una sugestión y plasticidad extraordinarias” (Las Provincias, 23-10-1927).

Cartel del filme Valencia

Cartel del filme Valencia

Tanto la crítica española como la extranjera, una vez más, se rinden ante el talento y la belleza de la actriz y bailaora:

María de Albaicín anima con todo su esplendor dorado las escenas lascivas, cuadros de una belleza brutal y salvaje” (L’Impartial, Suiza, 3-9-1927).

María de Albaicín está hecha una estrella. Hay en ella pasta de artista cinematográfica” (Las Provincias, 23-10-1927).

María de Albaicín, una mujer espléndida, de una belleza exuberante, que interpreta su papel de un modo admirable” (La Libertad, 8-2-1928).

María de Albaicín -la danzarina española de fama internacional– ha dado pruebas de poseer un temperamento dramático de gran fuerza-que le está valiendo éxitos rotundos en el arte mudo” (El Progreso, 17-3-1928).

Gira por Sudamérica

En la primavera de 1928, María de Albaicín se embarca en una nueva aventura. La española y su marido, Aimé Simon-Girard, son las estrellas principales de la compañía del Moulin-Rouge, que es contratada para realizar una gira por Argentina y Brasil.

María de Albaicín (Eu sei tudo, septiembre de 1921)

María de Albaicín (Eu sei tudo, septiembre de 1921)

El grupo, compuesto por unos ochenta artistas, parte de Le Havre en el mes de abril a bordo del vapor Lutetia, y unas semanas más tarde llega a Río de Janeiro, donde realiza una primera escala.

Allí les esperan los empresarios del teatro Palacio, José Loureiro y Víctor Fernandes, que ofrecen a las primeras figuras de la compañía un banquete en el hotel Riachuelo y les enseñan algunos de los lugares más hermosos de Río.

“Los artistas se mostraron verdaderamente entusiasmados con las bellezas de la ciudad y entre otras palabras que dejaron escritas, citamos las siguientes: […]

‘No podía imaginar que había en el mundo una cosa más bella que la Giralda de mi país: Sevilla. ¡Pero he visto Río!… Entonces… (a) María de Albaicin” (Jornal do Brasil, 6-5-1928).

Tras esta parada en Brasil, el grupo se dirige a Buenos Aires, para actuar en el teatro de la Ópera. Posteriormente pasan a Montevideo y, tras dos meses de éxitos, en el mes de julio regresan a Río de Janeiro, donde se les espera con impaciencia para la inauguración del nuevo teatro Palacio.

María de Albaicín, en uno de sus filmes

María de Albaicín, en uno de sus filmes

El primero en llegar a tierras cariocas es el director de la compañía, el Sr. Jacques-Charles, que se encarga de revisar todos los detalles. Unos días más tarde lo hacen las estrellas principales, a bordo del lujoso transatlántico ‘Giulio Cesare’:

María de Albaicín, una española de ojos grandes y negros, […] es la primera bailarina. Es española de nacimiento y más francesa que cualquier francesa, como ha declarado.

Adora París, donde ha pasado casi toda su vida de artista, de éxito en éxito.

Tenía prisa por venir a Río, así que no ha esperado a los demás artistas, que vendrán en el ‘Aurigny’. […]

Simon-Girard también es un elemento de la compañía del Moulin Rouge, y uno de los principales. […]

María del Albaicín y Simon-Girard están seguros de que el éxito alcanzado por la compañía del Moulin Rouge en Buenos Aires se repetirá en la capital brasileña” (Correio da Manhã, 8-7-1928).

Poco después se les une el resto del elenco, un nutrido grupo de músicos, bailarines, cantantes y artistas cómicos. El día de la inauguración del teatro se representa Paris aux étoiles, “una de las revistas del Sr. Jacques-Charles que más gustaron en París, donde se mantuvo en escena durante largos meses con gran éxito […]. Revista moderna, […] de cuadros cortos y mucho movimiento, llena de hermosa música, es un desfile de cosas interesantes y muy novedosas” (O Paiz, 4-7-1928).

María de Albaicín (Le Petit Parisien, 14-8-1931)

María de Albaicín. Foto: R. Sobol (Le Petit Parisien, 14-8-1931)

A pesar de la gran afluencia de público, que abarrota el recién estrenado coliseo, parte de la crítica se muestra algo fría ante la revista: “la compañía de París no deslumbró, no mostró novedades al indígena; sin embargo, dio un espectáculo divertido” (Correio da Manhã, 14-7-1928).

Eso sí, casi todos los periódicos coinciden en señalar como uno de los más destacados el número de baile de María de Albaicín, acompañada por el guitarrista Pepe de Badajoz:

“La bailarina española de Albaicín, llamada ‘la reina del baile flamenco’, cosa dificilísima y sólo comprensible por los entendidos, bailó, acompañada a la guitarra por el Sr. Pepe Álvarez. Su vestuario, de pura estilización española, era rico y de mucho gusto. Su baile fue interpretado con inteligencia” (O Paiz, 14-7-1928).

“Son interesantes […] una escena de cabaret, donde María de Albaicín estiliza una danza española, ‘La aldea de las muñecas’, con un curioso escenario modernista” (Gazeta de Noticias, 14-7-1928).

NOTAS:
(1) El título de este filme podría traducirse como La gran amiga.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) Ésta sería la traducción literal. La prensa española se refiere a este evento como gala “a beneficio de los ‘desfigurados’ de la guerra” (La Época, 5-6-1927).


La Joselito, el alma de Andalucía en París (III)

En noviembre de 1928, Carmen Gómez y Lolita Mas colaboran en una gala organizada por el bailaor Vicente Escudero en el Teatro de los Campos Elíseos, a beneficio de las víctimas de un incendio sufrido por el Teatro de Novedades de Madrid. Entre otros artistas, en la función también participa la compañía de Carlos Gardel. La actuación de La Joselito es muy elogiada, tanto por la prensa francesa como por la española:

“Tan fuertemente popular, sensual en el baile, sensual y provocativa, y además rigurosamente honesta en la vida, esposa tierna y sumisa de un marido quizás celoso (que la acompaña en calidad de guitarrista), Carmen Joselito es todo el baile popular de España. Ella tiene la perfección. Nada más, ¿pero eso no es ya mucho? Una raza se expresa por ella” (La semaine à Paris, 2-11-1928).

“[…] Carmen Joselito, Lolita Mas… […] tuvieron un éxito más que caluroso… La Joselito es el baile flamenco con todo su desgarro y toda su sensualidad salvaje…” (El Imparcial, 13-11-1928).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Tras realizar una gira por Asia y Estados Unidos, en marzo de 1929 los ballets flamencos de La Argentina regresan a París y se presentan en el Teatro de los Campos Elíseos. Dos meses más tarde, en la Ópera Cómica tiene lugar el estreno de un nuevo ballet, la fantasía coreográfica Triana, en la que Carmen Gómez interpreta uno de los papeles principales. Completan el programa el ballet en un acto Sonatina y una suite de bailes populares españoles. En el cuerpo de baile también figuran Marina Arcos, Irene Ibáñez, Carmen Juárez, Pepita Márquez, María Teresa e Irene Salazar, además de una decena de jóvenes extranjeras.

Entre otros bailes, La Joselito ejecuta con gran éxito varios zapateados, además de malagueñas, danzas valencianas y jotas aragonesas. La crítica elogia su intervención en “un Cuadro Flamenco, titulado En el corazón de Sevilla, donde triunfaba, parece ser, lo cual no me sorprende, la endiablada Carmen Joselito con un nuevo bailaor, el Sr. Francisco León”, más conocido como Frasquillo (Le Correspondant, 1929).

El eco de los logros de la artista llega hasta nuestro país. Según el Heraldo de Madrid, “otra bailarina magnífica es la Joselito, a la que Vicente Escudero califica de ‘el ama de las alegrías’” (10-7-1929).

Desencuentros con La Argentina

Sin embargo, la colaboración entre La Joselito y La Argentina pronto llega a su fin. Según la primera, Antonia Mercé tenía celos de ella y no soportaba que le robase el protagonismo:

“Cuando ella tocaba las castañuelas, parecía que había una orquesta, era una maravilla […] pero el baile flamenco no se le daba muy bien. […] Ella sabía el clásico regional español y el clásico en puntas. […] Bailaba alegrías, tanguillos y un poco el zapateado. Sus bailes gustaban. Los pies no los dominaba demasiado […].

Cuando yo bailaba flamenco, tenía más éxito que ella. Ella me quería mucho como artista pero no estaba contenta con eso. […] Un periódico hablaba mejor de mí que de ella, eso no le convenía y nos peleamos”. (1) (2)

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

En sus confesiones a Madeleine Claus, Carmen aporta más información sobre su desencuentros con La Argentina y refiere el siguiente episodio:

“Yo tenía mis recelos porque, después de todo, nos habíamos peleado. Fui pero llevé a mi marido conmigo. Le pregunté qué quería de mí y me dijo que le gustaría que yo bailara en un ballet basado en la música de Albéniz, Triana. Mi marido explotó: ‘¡Primero te quejas de Carmen en la Ópera y ahora la quieres para tu ballet!’ Y yo dije: ‘Me dejaste en ridículo en América y ahora vienes a buscarme sólo porque sabes que tu ballet no tendrá éxito a menos que yo figure en él’. Entonces ella me llevó aparte y me dijo: ‘Escucha, tú tienes toda la vida por delante pero a mí ya me queda poco. Muy pronto ya no podré seguir bailando’. Pero en cuanto bailé con éxito en este ballet, puso una cara larga y me dijo de nuevo: ‘Escucha, yo tengo un nombre que proteger, déjame los triunfos a mí. Tú aún tienes toda tu carrera por delante, para mí esto es casi el final; por favor, trata de entenderlo”. (3)

Tras su desvinculación profesional de Antonia Mercé, Carmen continúa viviendo en la ciudad de la luz, donde inicia una exitosa carrera en solitario. Junto a su marido, realiza dos giras al año por la geografía francesa, una en primavera y otra en otoño, y también visita Bélgica en varias ocasiones.

Carmen vuela sola

En 1930, la revista Estampa publica un reportaje titulado “Los flamencos de París”, en el que Manuel Chaves Nogales señala a la capital gala como la nueva ‘meca’ del baile flamenco y menciona a varios artistas españoles que exhiben su arte en aquellas tierras, entre ellos La Joselito:

“No busque usted buenos bailarines flamencos en España. Salvo en algún rincón castizo de Barcelona, no encontrará usted en toda la Península la ocasión de admirar unos ‘panaderos’ bien bailados. Hay que ir a Montmartre y buscar al maestro Juan Martínez, el depositario de la buena tradición del baile flamenco, el único que todavía hoy baila como mandan los cánones; o a Vicente Escudero, el vanguardista revolucionario del flamenco; o a doña Antonia Mercé, la ‘Argentina’; o a Miralles, o a ‘Teresina’, o a la ‘Joselito’…” (18-3-1930).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

En mayo de ese año, “la notable y gentil bailarina” Carmen Gómez participa en la fiesta inaugural de la nueva Casa de España de París, y en abril de 1931 presenta en la Sala d’Iéna un espectáculo de cantes y bailes andaluces, en el que también intervienen la pianista Pilar Cruz y el guitarrista Juan Relámpago. El programa es de lo más variado:

“I. Evocación (Albéniz).- II. Canción del fuego fatuo (M. de Falla).- III. Vieja gitana (Orejón).- IV. Rosario ‘La Cava’ (Currito): La Joselito.- V. Granada (Albéniz): Pilar Cruz.- VI. Saetas, cante jondo (popular).- VII. a) La Tana; b) Caracoles y soleares (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- VIII. Zambra (Relámpago): Relámpago.- IX. a) Baile de la vida breve (M. de Falla); La Corrida (Valverde): La Joselito.- X. Montanesa (M. de Falla): Pilar Cruz.- XI. a) La Caleta (Vivas); b) Farruca; alegrías (Relámpago): La Joselito y Relámpago.- XIII. Andaluza (M. de Falla): Pilar Cruz.- XIV. Jota (Tremps): La Joselito” (La Semaine à Paris, 10-4-1931).

En el mes de mayo, el espectáculo pasa a la Casa Gaveau, donde sigue cosechando éxitos. La prensa francesa dedica grandes elogios a La Joselito que, con sus cantes y sus bailes, realiza un “homenaje a la España profunda”:

“Esas quejas, esos lamentos, esa nostalgia o esa ironía popular la Joselito las funde, las deja brotar, las exhala, en su ritmo libre que no se encuadra en ninguna medida: Saetas de las procesiones sevillanas. Fandanguillos. Caracoles. Soleares, todas ellas canciones […] de origen español o gitano.

El arte de la Joselito posee ante todo una espontaneidad profunda, una verdad absoluta. ‘Nada en él nos halaga, todo nos conmueve’ […]. Con ella la sala Gaveau se convierte en una cueva de Granada, donde Falla, al bajar de la Alhambra, puede captar la fuente popular. La Sra. Joselito no es en absoluto una ‘gran voz’, le suponemos poco aliento. Pero es el gran aliento de un pueblo el que pasa por su boca. Todo está en la autenticidad de su timbre, de su precisión y su expresión. Y es, quizás, mucho más bailaora que cantaora. Su gran triunfo es la ‘Corrida’, donde, roja de sangre como un torero, la vemos sugerir los movimientos de la corrida, expresar esa mezcla singular que se llama nobleza popular y que es, en profundidad, el alma ardiente tanto de esos cantes como de esos bailes” (Les nouvelles littéraires, 23-5-1931).

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

La Joselito ha dado en la sala Gaveau un concierto de cantes y bailes populares andaluces de carácter netamente marcado y que tenía sus fuentes en las más puras tradiciones de los gitanos. De ahí el gran interés que despertó al evocar, con una voz de sabor y acento original, estas melodías ásperas como el paisaje de las sierras y los bailes acompasados con un tacón nervioso que nos comunican todo su frenesí y sus sortilegios” (Le Figaro, 26-5-1931).

A juzgar por estas críticas, La Joselito es una artista polifacética, que destaca por su pureza y autenticidad tanto en cante como en el baile flamenco. No obstante, tanto la prensa como ella misma coinciden en definirla, ante todo, como bailaora:

“Yo conozco tan bien el cante flamenco como el baile porque trabajaba con cantaores como Pepe Medina, Morilla, Vallejo y el Cojo de Málaga. […] Yo cantaba un poco, pero como tengo frágil la garganta, me dije que cantaría por gusto el día que me apeteciera. No quiero estar obligada a cantar si un día tengo un contrato. Yo quiero ser bailaora. Aprendí el cante escuchándolo. No hay profesor para el cante, se aprende de oído, se escucha y se toma lo que canta el cantaor”. (1)


NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ âge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.