Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (y IV)

Soledad la Mejorana ha entrado por la puerta grande en el Olimpo de las bailaoras. La muchacha que poco tiempo atrás era admirada por la buena sociedad sevillana en una caseta de feria, ha deslumbrado al público madrileño y se ha situado por méritos propios entre las artistas más solicitadas del momento.

No obstante, hay quien teme que la joven pueda dejarse tentar por las modas imperantes y desviarse del camino marcado por su prima Pastora, a quien se recomienda velar por que ello no suceda:

“… La ilusión del hallazgo de una artista genial suele romperse al intentar arrancarla del ‘cuadro’, destacarla del medio en que se manifiesta…

Con esa emoción -expectación enorme- asistimos a la presentación de Soleá, la Mejorana, en Maravillas: su trasplante de la caseta de la feria sevillana a un escenario de la corte. Era sacar de su fondo y de su ambiente al aire del mundo la fantástica y rara flor marina; sustituir el son de la guitarra […] por el sonido de una orquesta normal…

El milagro se ha realizado, en principio… La bailaora, espléndida figura de la mejor cantera cañí, triunfó en toda la línea. ¿Se consumará el prodigio? ¿No se agotará la flor gitana? ¿Conservará su esencia cañí? ¡Háganlo los dioses!

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

Pastora Imperio (La Nación, 14-4-1934)

… Admirable Pastora: sea usted quien vele y cuide y plasme y fije con enérgico tesón, con terco consejo, la gran figura. Diríjala, frénela, vele por ella, no se malogre; apártela del gran peligro ambiente, de la gran tentación en que cayeron tantas que prometían mucho y ya nada son ni nada valen. Moldee esta estatua viva a su imagen y semejanza. Córtele las alas, si preciso fuere; átela corto, no se salga del terreno propio de su arte. Sea siempre lo que es -aunque se avalore más y más-: bailaora, gitana, flamenca, andaluza, cañí. No vaya a salirse por ‘peteneras’, digo, por charlestones, fados o jotas, como las otras…

Porque hay madera’; porque hay ‘solera’; porque hay temperamento; porque hay raza. ¡No ha de haberlo, si es ramita del mismo tronco de usted; si es verla a usted!

El mismo braceo maravilloso; idéntico garbo, si no el mismo genio. Baila ‘con reto’, con fuerza, con brío. Puede ser la figura que esperamos y soñamos…” (José D. de Quijano, en Heraldo de Madrid, 9-7-1927).

Soledad ante la buena sociedad francesa

En otoño de 1927, Soledad la Mejorana ameniza con sus bailes dos fiestas celebradas, respectivamente, en el Hôtel du Palais y en el Casino Bellevue de Biarritz (Francia). En ambas ocasiones cosecha nutridos aplausos:

“… La Mejorana: joven bailarina […] ya famosa en toda España, ejecutó dos bailes admirables por su flexibilidad” (Le Figaro, 17-9-1927).

“… Una bailarina, joven y apuesta, la Mejorana, se presenta sonriente en el tablado, haciendo apreciar sus dotes artísticas, que fueron muy aplaudidas…” (ABC, 20-9-1927).

“…. Uno de los números que fue recibido con más entusiasmo fue la entrada de la gentilísima y notable bailarina española La Mejorana, cuya labor artística fue premiada con nutridos aplausos. Su arrogante figura, su gracia y su modo notable de tocar las castañuelas la (sic) captaron desde el principio las simpatías del selecto público” (Blanco y Negro, 16-10-1927).

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Soledad la Mejorana bailando en una fiesta en Biarritz (Blanco y Negro, 16-10-1927)

Nuevos éxitos en Madrid y Barcelona

En noviembre de ese mismo año, Soledad vuelve a presentarse en el Teatro Romea, donde coincide con la cupletista Mercedes Serós. Tras sus actuaciones en el país vecino, la sevillana es muy esperada en la capital de España y, como no podía ser de otra manera, vuelve a triunfar:

Estrella verdad en su género cañí, puro, sin trampa, Soleá la Mejorana, al reaparecer hoy en Romea tendrá un éxito tan merecido como bien ganado” (La Opinión, 8-11-1927).

SOLEÁ LA MEJORANA, la admirable y castiza bailarina ‘cañí’, obtiene todos los días en Romea un éxito enorme” (La Voz, 8-11-1927).

“Si no conociéramos bien a Soleá la Mejorana, creeríamos, en algunos momentos, que era Pastora Imperio, con su arte típico, castizo y lleno de luz; pero es Soleá la Mejorana, es esa nueva ‘estrella’ ‘cañí’ que reapareció ayer en este teatro con un éxito completo, franco y decidido, como corresponde a tal artista” (El Imparcial, 9-11-1927).

“… El público acogió anoche muy cariñosamente a la debutante, que tuvo que hacer algunos números de ‘propina’ ante los insistentes aplausos de los espectadores” (La Libertad, 9-11-1927).

“… Ayer, Soleá la Mejorana estrenó dos bailes que le valieron un éxito clamoroso; Soleá la Mejorana se ha propuesto ‘epatar’, y lo consigue” (El Imparcial, 10-11-1927).

“… También Soleá la Mejorana sigue triunfando con sus bailes ‘cañís’ y entusiasmando al respetable…” (La Opinión, 12-11-1927).

“… Soleá la Mejorana sigue su carrera de éxitos, no escatimándole el público sus aplausos” (El Imparcial, 15-11-1927).

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Mälaga

Pastora Imperio y Soledad la Mejorana en el Teatro Vital Aza de Málaga

En diciembre de ese mismo año, La Mejorana actúa en la sala Ba-Ta-Clán de Valencia, que ofrece un programa de variedades en el que también figuran artistas como Perlita. Ya en 1928, la joven bailaora triunfa durante varias semanas en distintos locales de la Ciudad Condal, como el Teatro Goya, en el Circo Barcelonés o el Gran Teatro Principal. En algunas de sus actuaciones comparte cartel con la afamada cupletista Amalia de Isaura. Así la anuncia la prensa catalana:

“Debut en Barcelona de la reina del baile flamenco SOLEÁ LA MEJORANA” (La Vanguardia, 10-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA excelente estrella coreográfica” (La Vanguardia, 11-1-1928).

“SOLEÁ LA MEJORANA, la reina de los bailes gitanos” (La Vanguardia, 21-1-1928).

La Mejorana triunfa en Buenos Aires

A partir de ese momento, las noticias que nos llegan de la artista sevillana son mucho menos frecuentes y la sitúan casi siempre en Argentina. En noviembre de 1928 Soledad se presenta en el Teatro Avenida de Buenos Aires, junto a otras artistas de nuestro país:

“… En el Teatro Avenida y en Lescón matinal, alternando con canto y baile flamenco en el que toman parte las artistas Soledad Pacheco, Lola la Gitana, Lola Benavente, Magadalena Miralles, La Mejorana, Visitación Aria, el bailador Niño Tobalo, los tocadores de guitarra Pedro y Manolo Aria” (El Clarín, 10-11-1928).

En enero de 1930, la artista sevillana se anuncia en el teatro Sarmiento de la misma ciudad, junto a la compañía de Azucena Maizani, que lleva a escena una revista en varios cuadros titulada ¡Piernas locas, rojas bocas!. Además de bailar flamenco, Soledad también interpreta otro tipo de bailes más internacionales, para los que luce un atuendo quizás demasiado atrevido, en opinión de la prensa:

‘Soleá, la Mejorana’, bailarina de pura raigambre gitana, después de ejecutar con estilo formal unas danzas flamencas, interviene en el cuadro ‘En un dancing de Broadway’, exhibiéndose con el sumario y frívolo ropaje (?) de circunstancias, ostensiblemente inadecuado en una sobrina de Pastora Imperio. No puede dudarse del humorismo, un tanto irrespetuoso, de los autores de la casa” (Caras y Caretas, 25-1-1930).

Amalia de Isaura

Amalia de Isaura

En diciembre de ese mismo año, se puede ver a la sevillana en el Teatro Ateneo de la capital bonaerense, junto a otra compañia de revistas:

“El Teatro Ateneo ha abierto ya sus puertas con una compañía de revistas y espectáculos frívolos, organizados bajo la dirección de Enrique Rando.

Las principales figuras son Alicia Vignoli, Amparo Guillot, Soledad (La Mejorana), la pareja de bailes Iberia-Ortega, Emilia Ibáñez, Lina Ocampo, Lola Flores y Luisa Grani, y los actores Manuel Montero y Héctor Quintanilla […]. El conjunto hizo su presentación con el estreno de ‘El almanaque de la frivolidad’, comptetándose el cartel con ‘Cien mujeres para un viudo’, vodevil en dos cuadros” (La Libertad, 31-12-1930).

En enero de 1931, los diarios vuelven a situar a La Mejorana en el Teatro Ateneo de Buenos Aires. La sevillana sigue dedicada al mundo de la revista frívola. En esta ocasión comparte cartel con la actriz Amparito Guillot:

“En el Ateneo ha debutado una compañía de espectáculos frívolos en la que figuran Soleá la ‘Mejorana’ -¡estamos de moda! y Amparito Guillot” (El Imparcial, 9-1-1931).

“… en el Ateneo se ha dado a conocer una revista, traducida del francés por Julio F. Escobar, titulada ‘Rodolf, ¡qué le das a las mujeres?’, que ha pasado sin pena ni gloria. En el reparto se distinguieron las tiples Vignoli, Grani, Ibáñez, Ocampo y Soledad, ‘la Mejorana’, y los actores Rando, Quintanilla, Montero y Ruffa” (La Libertad, 13-1-1931).

“También en Buenos Aires triunfa la bailarina española Isabelita Ruiz y en el Ateneo de la misma capital, con placentero éxito, debutó una compañía de espectáculos frívolos, en la que figuran Soleá la Mejorana y Amparito Guillot” (La Libertad, 18-1-1931).

La última referencia que tenemos de La Mejorana es de 1934. Después de varios años, la prensa la sigue situando en Buenos Aires, lo cual nos hace pensar que tal vez Soledad se estableciera definitivamente en aquel país:

Pastora […] Todas sus batas y todos los perifollos de escena los metió en un baúl y se los mandó a su prima la Mejorana, que está trabajando en Buenos Aires” (La Voz, 28-3-1934).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (III)

Durante su visita a Sevilla, en mayo de 1927, el futuro monarca de Inglaterra también es agasajado con una fiesta celebrada en un patio andaluz del Barrio de Santa Cruz. Los periodistas británicos que cubren el evento asisten sorprendidos al espectáculo flamenco, en el que, como no podía ser de otra manera, Soledad la Mejorana acapara todas las miradas:

“… Únicamente sus ojos [de los periodistas] tienen un fulgor especial, cuando la ‘bailaora’ con su falda de veinte volantes, lanza el salto repentino con el que abandona su silla, en la que momentos antes sentada palmoteaba al son de la guitarra, y alrededor del surtidor con sus diminutos pies afiligranea con el arte y pone en las contorsiones rítmicas de su esbeltez morena algo tan grandioso, que hasta los ingleses olvidan su aspecto glacial y juntan sus manos pausadamente, mientras sus bocas exclaman el ‘hurra’ clásico…

… Aún el talle cimbreante de esta figura escultural que la providencia dotó de belleza y arte (sin duda como heredera de su tía la célebre Pastora Imperio que lo llevó y ensalzó por el mundo), ‘La Mejorana’, así se llama esta gitana baila y se retuerce con nostalgias que anuncian el gusto y despiertan los deseos, mientras sus ojos de mirar profundo aprisionan y engarzan corazones repletos de admiración” (La Voz de Soria, 3-5-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Unas semanas más tarde, esta vez en Madrid, la bailaora sevillana vuelve a acaparar todas las miradas en una fiesta a la que asisten el Embajador de Francia y varios miembros de la Casa Real Española, así como en un concierto que se celebra en honor de la colonia francesa:

“… la segunda parte de la fiesta se redujo a bailes flamencos, a cargo de la excelente artista la Mejorana, en el jardín, donde hubo después animado baile, que duró hasta bien entrada la madrugada” (ABC, 23-5-1927).

“… Un simpático ‘speaker’ anunció luego el programa de los bailes de la bella sobrina de Pastora Imperio ‘La Mejorana’, quien bailó fandanguillos y otros bailes clásicos, aplaudiéndose su arte, sus ojos negros y su tez bronceada” (La Época, 23-5-1927).

“… Como fin de fiesta, la reina actual de las bailaoras jóvenes, que es sobrina de Pastora Imperio y se llama como se llamó la madre de aquélla, la Mejorana, se hizo aclamar por el extranjero concurso con su gracia flamenca y española” (ABC, 24-5-1927).

‘Alternativa’ artística de la mano de Pastora Imperio

Con estas credenciales, en junio de 1927 Soledad debuta en el Teatro Maravillas de Madrid, y lo hace acompañada de su prima Pastora Imperio, que le da la alternativa artística. Completan el programa la recitadora Gloria Bayardo y la bailarina Carmen Flores. El acontecimiento despierta gran expectación:

“Por iniciativa de una bella dama de la alta sociedad, bien conocida por su protección a las artistas, mañana jueves, en la función de la noche, debutará la bailarina andaluza la Mejorana, prima de Pastora Imperio. En este ‘debut’ hay la novedad de que Pastora dará la alternativa a su prima, entregándole las castañuelas y bailando con ella. Los éxitos de la Mejorana en la última feria de Sevilla, su belleza y su gracia, garantizan el éxito” (ABC, 1-6-1927).

“El jueves próximo, la genial ‘estrella’ cañí Pastora Imperio presentará a Soleá la Mejorana, extraordinaria bailaora gitana, cuyo debut ha de causar verdadera sensación” (La Voz, 31-5-1927).

“… La ‘debutante’ sigue la tradición de la buena escuela flamenca, sin mixtificación alguna, y acompañada por la orquesta y a la guitarra, lució su gracia pinturera y su casticismo de la mejor solera. Pastora y la neófita fueron aplaudidísimas” (ABC, 3-6-1927).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

El día del esperado debut, la Imperio se dirige al selecto público que llena el Teatro Maravillas y le presenta a su prima. Asimismo, advierte a la joven la gran responsabilidad que supone subirse a las tablas con el nombre de La Mejorana:

“… Pastora Imperio, sacando de la mano a otra ‘cañí’, que es un asombro de bonita y otro asombro de expresión, la señorita ‘Soleá la Mejorana’, se arrancó por un discurso con el público, diciéndole estas o parecidas frases:

‘Aquí les traigo a ustedes a esta chavalilla, por nombre ‘Soleá la Mejorana’. La pajolera niña ha caído en la cuenta de ponerse por mote el mismo que mi madre se puso en el ‘tablao’. ¡La Mejorana! ¡No recuerda na este nombre en la historia del baile flamenco!

Pues, bueno, esta niña tan bonita resulta que es prima carnal mía, gitana como yo, ‘bailaora’ como yo y con más vocación por esto de los palillos que un cura por cantar misa.

Quiere la chiquilla que yo le dé el paso a la escena o la alternativa, como ustedes quieran llamarlo a esto. Y yo se la voy a dar, diciéndole sólo una cosa: Tienes que probar que hay sangre, arte y agrado para con el público. De no ser así, ‘arrecoge’ los avíos y vuélvete a casa, niña, ‘pa’ no pensar nunca más en asomar a ningún escenario’” (La Libertad, 3-6-1927)

Sin embargo, lejos de defraudar al público, el debut de Soledad constituye todo un éxito. La joven sevillana, digna heredera de su estirpe, atesora lo mejor de arte de Pastora Imperio y Rosario Monje. Ha nacido una nueva estrella:

“… Soleá ‘La Mejorana’, al recibir los palillos de Pastora Imperio, recibió también su arte. ‘La Mejorana’ es sin duda la mejor artista de este género castizo y la bailaora de más tronío que se ha presentado en Madrid […].

Muy personal Soleá, como su madrina, en la interpretación de los bailes ‘cañís’, consiguió un franco y verdadero éxito.

Tuvo que repetir todas las danzas, escuchando nutridos aplausos al final de cada una” (La Opinión, 3-6-1927).

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

Soledad la Mejorana (por Alfonso Grosso)

“… La Mejorana, deliciosa gitana que recibió su ‘alternativa’ de Pastora Imperio, es ya una realidad de la escuela flamenca. Sus bailes constituyen una prueba más de que entre la ‘gitanería’ castiza hay linajes consagrados al culto de un fuego sagrado inextinguible. La danza de esta ‘Soleá’ es, en efecto, una continuación de ese estilo originalísimo conocido en la anterior Mejorana, estrella que brillara un día con fuerte llama, y en Pastora Imperio, síntesis moderna de una sensibilidad y un arte hermético…

Grande fue el éxito alcanzado por la Mejorana en esta velada, que ha de constituir para ella uno de los mejores recuerdos de su carrera artística, tan brillantemente iniciada” (La Época, 3-6-1927).

“… La Mejorana tiene la ingravidez serena y alada que caracteriza a las bailadoras de su raza, y sus bailes son apasionadores, fuertes en contrastes, ricos en emociones.

Estamos ante una nueva ‘estrella’ del baile. En potencia, Soleá posee las condiciones de las mejores artistas de su género” (La Nación, 3-6-1927).

La nueva estrella del baile

Tras su exitoso debut en el Maravillas, el público madrileño puede volver a disfrutar con el arte de Soledad la Mejorana en un baile organizado por el Círculo de Bellas Artes en los Viveros de la Villa y, poco después, en los teatros Romea y Pavón.

La joven sevillana se ha convertido en la artista de moda. La prensa del momento dedica bastantes líneas a ensalzar sus virtudes. Incluso hay quien se atreve a situarla, en algunos aspectos, por encima de Antonia Mercé, La Argentina, una de las mayores bailarinas españolas de todos los tiempos:

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

“… ‘Soleá la Mejorana’ cultiva únicamente los bailes populares andaluces, interpretándolos de manera excepcional, de forma personalísima, sin traer a la memoria ningún antecedente, y además con espontaneidad, acreditando una intuición artística verdaderamente admirable.

… Antonia Mercé ha conseguido en la interpretación de estos bailes magníficas calidades; pero a nuestro juicio ‘Soleá la Mejorana’ ha atinado a atrapar una nota interesantísima de la que carecen las interpretaciones de la Mercé: la espontaneidad

Conviene al Arte que las actitudes, los giros, las flexiones que nos dan idea de los estados interiores, sean un tanto estilizados, y convencida de esto ‘Soleá, la Mejorana’, baña a sus danzas con una suprema elegancia, con una elegancia imponderable.

Si a todo esto añadimos que ‘Soleá, la Mejorana’ ostenta una graciosa figura, una figura genuinamente femenina, muy cabalmente proporcionada, y que los crótalos tañidos por las manos de ‘Soleá’ suenan mágicamente, como pocas veces los oímos sonar, se puede perfectamente proclamarla como una gran danzarina, como la mejor bailarina andaluza de los días que corren.

Vivificada la música de Albéniz y Granados por ‘Soleá, la Mejorana’ adquiere valores hasta ahora inéditos e insospechados…” (Emiliano M. Aguilera, en Revista Popular, 1-7-1927).

Sin embargo, no todo son elogios para la joven artista, pues hay un aspecto de su presentación que no satisface del todo a la crítica. Se trata de su vestuario, tal vez demasiado moderno para lo que se espera de una bailaora tan clásica y elegante:

“Si algún defecto hay que ponerla (sic) es la falta de clasicismo en el vestido: La Mejorana tiene obligación moral de salir al tabladillo con una bata de cola señoril, graciosa, ‘cañí’” (La Nación, 3-6-1927).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (II)

En mayo de 1923, Soledad la Mejorana inaugura la temporada de primavera en el Teatro Romea de Madrid, junto a las canzonetistas Celia Deza y Angelina Bretón, y la bailarina Elena Ruiz, entre otras artistas. Las gacetillas dedican palabras de elogio a la joven sevillana:

“Ayer, con un lleno rebosante, tuvo lugar en este elegante y aristocrático teatro la inauguración de la temporada […] programa sumamente atrayente, figurando en él números de extraordinario mérito, nuevos casi todos en Madrid, y que fueron acogidos con grandes muestras de aprobación.

Debutaron: Mejorana, bailarina andaluza, llena de gracia y estilo…” (La Correspondencia de España, 8-5-1923).

“… El programa lo forman ‘La Mejorana’, que ‘¡no hay más que hablar!’…” (La Risa, 20-5-1923).

“… Muy bien Mejorana” (Eco Artístico, 30-5-1923).

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

Soledad la Mejorana (Revista Popular, 1-7-1927)

En el mes de diciembre, Soledad “baila con exquisito gusto” (La Voz, 14-12-1923) en el Salón Ramírez de Córdoba. Unos meses más tarde regresa a la ciudad de la Mezquita, después de haber derrochado arte y simpatía, junto a la cancionista Adela López, en el Salón Hesperia de la capital almeriense:

“… La grácil y bella bailarina Soledad la Mejorana, ganó el caluroso aplauso de la concurrencia que admiró las excelencias de su arte…

En fin una deliciosa noche, saturada de arte, de belleza y de gracia” (Diario de Almería, 9-5-1924).

Exitosa gira por tierras levantinas

En octubre de 1924, la bailaora vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Imperial, donde coincide nada menos que con La Niña de los Peines. Unas semanas más tarde, Soledad deslumbra al público de Lorca (Murcia) con su elegancia y su excelente dominio de las castañuelas:

“… [Teatro Guerra] Soledad ‘La Mejorana’, es una Excelentísima (con mayúsculas) bailarina, que hace honor al título de Reina del gesto y del palillo; su esbelta figura evoluciona con rítmico compás y arte, haciendo que las manos se junten con entusiasmo para aplaudirla y pedirla nuevos bailes, a lo que gustosa está pronta.

Todos los bailables fueron ejecutados con mucho estilo y gracia en el gesto. ¡Olé por ‘La Mejorana’!” (La Tarde de Lorca, 14-11-1924).

La Niña de los Peines

La Niña de los Peines

Soledad ‘La Mejorana’ es una bailarina elegante, finísima, rítmica en sus contorsiones que electrizan, que cautivan.

Es esta niña, una muñeca loca, que juega los palillos con una agilidad asombrosa y que consigue adueñarse del público, desde los primeros momentos que pisa la escena.

Manda con el gesto, como manda la gran Pastora Imperio, como una artistaza consumada; no hay en sus contorsiones, el movimiento que sonroja, que excita; es por el contrario la bailarina de goma que se encoje (sic), según la cadencia del baile que ejecuta, más que bailar, parece que va bordando el escenario con el taconeo afiligranado de su compás; es una gitana andaluza, que lleva en sus ojos el fuego de la tierra y en sus labios, la eterna sonrisa de la bondad y el cariño” (El Liberal de Murcia, 18-11-1924).

Durante los meses siguientes, la bailaora sevillana también actúa con éxito en otras ciudades de la zona, como Elche, Alicante, Orihuela, La Unión o Portman. En todas ellas coincide con la cantaora Carmen Ortiz y el ventrílocuo Castex. La prensa local siempre tiene palabras de elogio para ella:

‘La Mejorana’ es una bailarina clásica, de puro estilo, con bonita figura y mucha gracia y flexibilidad” (Cartagena Nueva, 22-12-1924).

‘La Mejorana’ es una muchachita ágil y cimbreña; una figurina gentil, que pone en tejido primoroso de sus danzas, el alma bulliciosa y cascabelera de Andalucía, ese alma sutil como las maravillosas visiones del campo sevillano, arrulladora como una sonatina de los magos surtidores de los cármenes granadinos.

Sus actuaciones han sido dos éxitos y un entusiasmo continuo en los ‘morenos’, que prodigaban sus palmas y olés” (El Liberal de Murcia, 7-2-1925).

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Pastora Imperio (El Día, 10-1-1917)

Una artista imprescindible en las mejores fiestas

En 1925, Soledad la Mejorana ha dejado de ser una joven promesa del baile para convertirse en una bailaora consolidada. Prueba de ello es su presencia en dos fiestas de postín que se celebran en el mes de abril y que cuentan entre sus asistentes con varios miembros de la familia real española. Una tiene lugar en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla y la otra, en la Casa de los Marqueses de Hoyos, de Jerez de la Frontera. En el cuadro artístico de la primera figuran algunos de los cantaores y bailaores flamencos más reputados del momento:

“En el Hotel Alfonso XIII se celebró anoche una fiesta de cante y baile andaluz…

Asistieron los infantes D. Carlos, doña Luisa y doña Isabel Alfonsa, las autoridades y numerosas damas de la buena sociedad…

Por el tablado dispuesto al efecto desfilaron los cantadores y bailadores más famosos, entre ellos, Luisa Requejo, la ‘Macarrona’, la ‘Mejorana’, el ‘Niño de Marchena’, Fernando el ‘Herrero’, el ‘Niño de Ricardo’ y otros. También actuaron algunos aficionados. Después hubo una zambra gitana” (La Voz, 16-4-1925).

“Anoche se celebró en casa de los Marqueses de Hoyos una fiesta, a la que asistieron los Reyes, los infantes, el presidente del Directorio y otras personalidades.

La artista andaluza La Mejorana ejecutó bailes y canciones regionales…” (La Región, 24-4-1925).

En diciembre de ese mismo año, Soledad vuelve a compartir cartel con Carmen Ortiz. En el Gran Teatro de Córdoba, la prima de la Imperio “ejecutó de manera realmente magistral diversos números de su ‘cañí’ arte, números que fueron justa y merecidamente aplaudidos” (La Voz, 31-12-1925).

“… La Mejorana, que parece empieza ahora su carrera artística por los escenarios, baila con gallardía y arte y tiene bellos desplantes que acreditan su progenie.

Su trabajo fue del agrado de la concurrencia que aplaudió mucho a la artista” (Diario de Córdoba, 31-12-1925).

Juana la Macarrona

Juana la Macarrona

La bailaora estrella de Sevilla

1927 es un año fundamental en la carrera de Soledad la Mejorana, pues supone su consagración definitiva en la escena madrileña. Como cada primavera, la prima de Pastora causa sensación en la Feria de Sevilla. En la Caseta del Ateneo, Soledad se codea con artistas del pincel como Bacarisas o Benedito, y se convierte en protagonista de todas las crónicas.

Hernández Cata, en un artículo sobre la evolución de la Feria sevillana, escribe lo siguiente:

“…. Sólo cuadros de profesionales y alguna pareja aislada aquí y allá rinden vivo homenaje a lo castizo. Ante esta maravillosa Mejorana de nombre fragante y pupilas de noche luminosa, que resucita aquel serpentino danzar a un tiempo voluptuoso y trágico que hace veinticinco años hiciera famosa a su tía Pastora Imperio, sólo los artistas hemos batido palmas entusiastas. Si algún niño elegante, de los de smoking inoportuno y coraza de goma en el pelo contra las ideas ajenas y la encefalitis letárgica, se asomó a verla, fue más por la belleza gitana de la mujer que por el arte de la bailarina…” (La Voz, 22-4-1927).

El cronista de ABC también le dedica algunas líneas:

“… Se trataba de la caseta de la Asociación de la Prensa sevillana. En ella vi bailar a una muchacha morena, de ojos vivos y relampagueantes, que es sobrina de la Pastora Imperio. La llaman ‘la Mejorana’, y, por el momento, con las castañuelas en alto, ella es la reina de toda la gitanería. Realmente es una artista maravillosa. Baila con airoso giro, y en su más mínimo movimiento encontrarían los escultores un plástico motivo” (ABC, 23-4-1927).

Por su belleza, su elegancia y sus extraordinarias dotes artísticas, Soledad es una de las bailaoras más solicitadas por la alta sociedad sevillana. En mayo de ese mismo año actúa junto a Antonio Chacón, Ramón Montoya y las Pompis en una fiesta organizada en el Palacio de las Dueñas por los Duques de Berwick y de Alba en honor de los Reyes de España y del príncipe heredero de la corona británica:

“… en un tablado Soledad la Mejorana, la famosa bailaora, sobrina y heredera universal de Pastora, ponía cátedra de salero, y don Antonio Chacón, el verdadero cantaor, verdadero arqueólogo que nos ha devuelto la caña y el polo y el martinete y los caracoles que yacían casi sepultados en el olvido de los aficionados, acompañados a la guitarra por Montoya y jaleados por las populares cantaoras las Pompis” (La Voz, 2-5-1927 – tomado de El Correo de Andalucía).


Soledad la Mejorana, la reina del gesto y del palillo (I)

En las últimas décadas del siglo XIX, Rosario Monje, La Mejorana, revolucionó el baile de mujer y puso la semilla de la que hoy se conoce como Escuela Sevillana de Baile, que tuvo como precursora y referente a la gran Pastora Imperio, hija de la primera.

Sin embargo, esa gran dinastía de artistas no concluye en Pastora. Alrededor de los años veinte del siglo pasado empieza a conquistar los escenarios españoles una joven llamada Soledad que rescata el sobrenombre de su tía La Mejorana, con la responsabilidad que ello implica.

Sus primeros pasos en el mundo del arte

La encontramos anunciada por vez primera en prensa en la primavera de 1919, en una función benéfica organizada por el Centro Reformista del Distrito de la Inclusa y celebrada en el Teatro Español de Madrid: “Presentación por primera vez de la joven artista La Mejorana en sus creaciones” (La Correspondencia de España, 4-4-1919). Durante los meses de agosto y septiembre también se la puede admirar en Bilbao, Sevilla o La Coruña.

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

Soledad la Mejorana (El Imparcial, 4-6-1927)

En verano de 1920, Soledad triunfa en Sevilla, en el music hall del Teatro Club Hispania, situado en los Jardines de Eritaña. Por allí desfila un nutrido elenco de artistas de variedades, entre las que cabe mencionar a las bailarinas Conchita Andrade, La Granadina, Trini Herrero, La Hesperia, Matilde Osuna o La Trianera; y a las canzonetistas Vicenta Safont, Pilar Osiris, María Olimpia, María de la Cruz, Pilar LLanderal, Conchita Piquer, Lilí Molina, Teresita Pastor o La Tempranica.

“… La noche de su inauguración se vio completamente lleno de un numeroso público, que aplaudió sin reservas a la bonita bailarina Soledad la Mejorana, que baila muy bien….” (Eco Artístico, 30-6-1920).

“… Continúan contándose por llenos las representaciones en este bonito, fresco y elegante music hall, que es el punto de cita de la buena sociedad sevillana.

Por allí desfilan las mejores estrellas de varietés, actuando una bonita bailarina llamada Soledad la Mejorana, que es una monada en todos sus bailes…” (Eco Artístico, 15-7-1920).

Cádiz se rinde a sus pies

En esa misma época, Soledad también se presenta en el Teatro Eslava de Jerez y en el Balneario Victoria de Cádiz, ciudad a la que regresa en el mes de noviembre, para debutar en el Kursaal. Allí comparte cartel con artistas como las cantantes Perlita Madrileña, Alicia del Pino y Gardenia; o la bailarina Ascensión Gómez. La prensa local dedica no pocos elogios a la joven bailaora, que es digna representante de su estirpe:

“Ha debutado en el Kursaal ayer una bailarina, muy simpática y muy mona, […] ‘que da la cara’, que ‘sabe salú’; en suma, que se da cuenta del terreno que pisa. Me refiero a Soledad la Mejorana.

Es verdad que ‘quien lo hereda, no lo hurta’, y la Mejorana no niega en cada gesto, en cada una de sus miradas, en su hablar, en su cantoneo (sic) rítmico, y en sus movimientos todos, que es de estirpe de artistas, que tiene inculcado el baile en las entretelas del espíritu, como diría cualquier escritor ‘cañí’.

La Mejorana es más que una esperanza; es artista que triunfa por cada día que pasa, y que con su ritmo y sus desplantes artísticos y singulares, se colocaría pronto al final de los carteles, ‘revolucionando’ el mundillo de las varietés con su palmito y su gracia juvenil, que no escapa a la mirada de los praticones en la materia ‘terpsicoriana’ (?).

Una mi enhorabuena a las muchas recibidas y ‘mis palmitas’, un poco tardías, pero sinceras y merecidas” (El Noticiero Gaditano, 2-11-1920).

“… Soledad ‘La Mejorana’, fue desenvolviendo sus clásicos bailes entre la admiración de la concurrencia de suyo aficionada a estos trabajos, que nuestra bailarina sabe desarrollar con singular encanto” (El Noticiero Gaditano, 22-11-1920).

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Pastora Imperio

En abril de 1921, en la ciudad de la Mezquita, “actúa con éxito en el Salón Ramírez la joven bailarina Soledad la Mejorana” (Diario de Córdoba, 28-1-1921). Unos meses más tarde ésta vuelve a recalar en la Tacita de Plata, con la compañía de su prima Pastora Imperio. Tan notables artistas despiertan gran expectación, y el público no sale defraudado, a juzgar por lo que publican los papeles:

“La Pastora Imperio en Cádiz

La estrella española, más española de las que pisan los escenarios de varietés, será admirada y calurosamente aplaudida con seguridad, por el público de Cádiz, en el simpático teatro de la calle de Aranda.

Actuará por tres únicas funciones, presentando un programa muy sugestivo que hará que el teatro se llene si la sola presencia de Pastora no bastara para agotar el papel en taquilla.

Forman parte del programa los números siguientes:
‘El Caballero Audaz’, ilusionista.
‘Los Lerin’, acróbatas cómicos, excéntricos y malabaristas.
Soledad ‘La Mejorana’, excelente bailarina, que dejó un gratísimo recuerdo de su actuación en el Kursaal, y finamente, PASTORA IMPERIO la estrella de los verdes ojos que subyuga con la magia de su arte y arrebata a los públicos con su españolísima labor” (El Noticiero Gaditano, 11-6-1921).

“TEATRO PRINCIPAL.- Cuatro noches han sido las que ha actuado en este escenario Pastora Imperio, la famosa artista…

Formaba programa […] la clásica bailarina Soledad la Mejorana

En las cuatro noches de actuación y en ambas secciones, hubo llenos completos, sin exagerar, y ruidosas ovaciones” (Deportes, Teatros y Toros, 30-6-1921).

De nuevo en la carretera, de triunfo en triunfo

La troupe continúa su exitosa gira por distintas ciudades andaluzas, como Málaga, Sanlúcar de Barrameda o Jerez de la Frontera. Durante los meses siguientes, Soledad actúa en varias ocasiones en Madrid, en teatros como Romea, Maravillas -en éste comparte cartel con Dora la Cordobesita y La Argentina– o Victoria Park. También se la puede ver en Sevilla.

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

Dora la Cordobesita (Eco Artístico, 15-9-1917)

En octubre de 1922, Soledad la Mejorana regresa a Cádiz, la ciudad donde tantos éxitos ha cosechado, y a Jerez. Una vez más, se presenta junto la compañía de su prima Pastora, en la que también figuran el ventrílocuo y malabarista Wencen, la canzonetista Nati de la Rosa y un octeto dirigido por el maestro Villarrazo. Unas semanas más tarde, la troupe llega a Málaga.

“Con un lleno rebosante, se inauguró anoche la temporada teatral de nuestro primer Coliseo.

Las debutantes Nati de la Rosa y Soledad la Mejorana fueron muy aplaudidas

La bailarina Soledad la Mejorana, es guapa y conoce ya los secretos del ritmo, tan caros a las que por esos escenarios arrastran la comicidad en sus contorsiones.

La Mejorana es ya un prometedor retoño de esa dinastía de ‘bailaoras’ en cuya cronología figura como reina actual Pastora Imperio…” (El Noticiero Gaditano, 2-10-1922).

La Imperio no le hace sombra

No debe de ser fácil compartir cartel con la inmensa Pastora Rojas y salir airosa del envite. Sin embargo, la joven Soledad resiste la comparación, tanto en belleza como en talento y duende, y no tarda en hacerse con una legión de admiradores, como el escritor Eduardo Llosent y Marañón, que le dedica los siguientes versos:

“OFRENDA

A Soledad la Mejorana: Maravillosa ‘bailaora’, que siguiendo el prestigio tradicional de su linaje, es toda alma cuando baila…
Descendiente de la Imperio, la Mejorana es la heredera indiscutible de su arte.

Sobre el tablado surges, castiza chavalilla,
peregrino retoño de un clásico abolengo;
mientras danzas, absortas mis pupilas mantengo,
porque en ti vibra el alma gitana de Sevilla…

Tus miradas, augurios de pasión y misterio,
miradas suplicantes que angustiadas invocan;
cuando giran altivas, repentinas evocan
las miradas esfíngeas de la Pastora Imperio…

Cuando en el tango inicias la grácil curvatura,
concentran tal hechizo la euritmia de tu arte,
que superas la gracia de una griega escultura.

¡Soledad Mejorana, talle gentil de palma:
las más hábiles manos no podrían modelarte,
que aún no nació el artista que modelara un alma!…”

(La Semana Gráfica, 27-1-1923).

Pastora Imperio

Pastora Imperio

En 1923, Soledad la Mejorana actúa durante todo el mes de marzo en el music hall del Hotel Palace de Madrid. A continuación, como ha venido haciendo en los años anteriores, emprende una gira por Andalucía junto a su prima Pastora. Se las puede ver en el Teatro Cervantes de Sevilla y en el Gran Teatro de Cádiz. La prensa gaditana vuelve a dejar constancia de los éxitos cosechados por las dos bailaoras:

“Con un lleno completo debutó anoche en el Gran Teatro el espectáculo de varietés que estaba anunciado.

Los dos números primeros, o sean Soledad ‘La Mejorana’ y Flora Ochoa, son dos artistas que merecieron elogios del público…

La popular Pastora Imperio, con decir que estuvo como siempre, está hecho el mejor elogio…” (El Noticiero Gaditano, 3-5-1923).

“Un nuevo éxito obtuvieron anoche los artistas que actúan en este teatro.

Soledad ‘La Mejorana’ ha logrado destacarse en el difícil arte de la danza, de la que conoce todos los secretos…” (El Noticiero Gaditano, 4-5-1923).


María de Albaicín, estrella del baile y reina del celuloide (I)

Josefa García Escudero, que más tarde pasaría a la historia como María de Albaicín, viene al mundo en 1898 en la localidad conquense de Chindallón (1) y se cría en el barrio madrileño de Tetuán de las Victorias. Pepita es la primera hija del tratante de caballos Benigno García Gabarre y de la bellísima Agustina Escudero Heredia (2), bailaora no profesional y modelo, entre otros, del pintor Ignacio Zuloaga. El matrimonio tiene tres hijos más, Miguel, Rafael y Luisito (3).

María de Albaicín y su madre, Agustina, por Manuel Benedito (La Esfera, 6-6-1914)

María de Albaicín y su madre, Agustina, pintadas por Manuel Benedito (La Esfera, 6-6-1914)

La joven, que desde muy pequeña siente inclinación por el baile, se adentra en el mundo del espectáculo de la mano de una de las más grandes estrellas del momento, Pastora Imperio, que se convierte en su mentora.

La genial artista sevillana cuenta con Pepita para uno de sus más ambiciosos proyectos, el ballet cantado El amor brujo, que se estrena en el teatro Lara de Madrid el 15 de abril de 1915. El libreto es obra de María Lejárraga (4) y la partitura, de Manuel de Falla, que se inspira en los cantes y las leyendas que le cuenta la madre de la artista, Rosario la Mejorana.

En el reparto figuran Pastora Imperio, su hermano Víctor Rojas, Josefa García Escudero (con el nombre de María Imperio) y su madre, Agustina Escudero (como Perlita Negra). Aunque en su estreno madrileño el espectáculo no conquista al público ni a la crítica, cuando se presenta, unos meses más tarde, en el teatro Novedades de Barcelona, sí parece convencer al respetable.

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Pastora Imperio, ataviada para interpretar El amor brujo

Nuevos éxitos como La Faraónica

Tras su bautizo de fuego con El amor brujo, Pepita García Escudero cambia su nombre artístico por el de La Faraónica. La prensa se refiere a ella en alguna ocasión como la “protegida de Pastora Imperio” (Eco Artístico, 25-9-1918), lo cual nos hace pensar que la artista sevillana sigue jugando un papel importante en esa primera etapa profesional de la joven bailaora. De hecho, cuando debuta en el teatro Romea de Madrid, en mayo de 1917, Pepita comparte cartel con Pastora y con Víctor Rojas. Unos meses más tarde la encontramos anunciada en el Trianón-Palace.

En 1918, La Faraónica actúa en distintas salas de la capital de España, y también se presenta durante unas semanas en el Kursaal Internacional de Sevilla. A finales de ese año, cuando se estrena el Gran Kursaal Madrileño, la joven bailaora participa en la sesión inaugural, junto a un nutrido elenco de artistas en el que destaca la gran Juana la Macarrona.

Unas semanas más tarde, Pepita debuta en la Catedral de las Variedades, es decir, el Circo Price, donde forma parte del “cartel más variado y moral de Madrid, propio para familias” (Heraldo de Madrid, 21-2-1919). Más o menos en esa época, siguiendo los pasos de su madre, la bailaora es inmortalizada por Ignacio Zuloaga en su obra “La Faraónica”.

La Faraónica, por Ignacio Zuloaga (1919)

La Faraónica, por Ignacio Zuloaga (1919)

En la primavera de 1920 llegan al teatro Parisiana de Madrid la cupletista Luz Imperio, la canzonetista Adelina Campos y “La Faraónica, gitanilla auténtica, que baila discretamente y nos trae perfumes del Albaicín y el Sacromonte” (Eco Artístico, 4-5-1920). Unos meses más tarde, Pepita emprende una gira por el norte de España, con paradas en ciudades como Bilbao y San Sebastián, en cuyo teatro Colón se presenta un elenco de lujo:

“En San Sebastián.- Ha debutado en el teatro Colón un notabilísimo y completo cuadro flamenco, serio y artístico. Lo integran las bailadoras La Macarrona, La Faraónica, Luisita la Jerezana y La Gaditana. El bailador es el famoso Antonio Ramírez; la cantadora, Amparo Montín, y los tocadores, Manuel Gómez (Huelvano) y Aurelio Gómez.

Para la actuación de este cuadro se ha pintado en Madrid, por un reputado escenógrafo, nuevo decorado” (La Correspondencia de España, 30-7-1920).

Nacimiento y ascenso de María de Albaicín

Poco después, a la joven bailaora se le presenta la que sin duda es la gran oportunidad de su carrera. En 1921, el coreógrafo Serge Diaghilev, director de los Ballets Rusos, viaja a Madrid y Sevilla en busca de artistas para su nuevo montaje, que pretende ser “un espectáculo auténticamente español con guitarras” (Diaghilev: les ballets russes, 1979). (5)

La Rubia de Jerez, Mate y María de Albaicín (La Esfera, 9-7-1921)

La Rubia de Jerez, Mate y María de Albaicín (La Esfera, 9-7-1921)

El empresario no escatima en medios para este proyecto, cuyo vestuario y decorados encarga al pintor Pablo Picasso. Entre los bailaores y cantaores contratados, destaca quien será la estrella principal del espectáculo, Pepita García Escudero, La Faraónica, a quien Diaghilev bautiza como María de Albaicín (6).

Del 17 al 23 de mayo de 1921, los Ballets Rusos se presentan en el teatro de la Gaité-Lyrique de París con un programa renovado, que incluye la pieza inédita Cuadro flamenco. Para este montaje, el director cuenta con “una decena de bailarines y bailarinas elegidos en Sevilla” (Le Figaro, 7-5-1921), una troupe de gitanas auténticas “que tiene a la cabeza a María de Albaicín, la mujer más guapa de España, acompañada por un tipo extraño, un hombre que parece no tener piernas, el famoso Mate; además, dos bailarines de bolero, los Moreno, y la cantaora morisca La Minerita, etc.” (Le Gaulois, 7-2-1921).

Con este conjunto de artistas, Diaghilev pretende “penetrar en alma de España”, y para ello nos transporta a un café cantante, en el que, valiéndose del cante, las palmas, la guitarra y los zapateados, ofrece al público parisino “una muestra lo más pintoresca posible de la música del país ibérico” (Le Figaro, 7-5-1921); una “serie de bailes españoles […] recogidos en los ambientes populares, y bailados por auténticas gitanas” (Le petit Parisien, 8-5-1921).

Agustina Escudero, retratada por Manuel Benedito

Agustina Escudero, retratada por Manuel Benedito

La prensa gala ofrece una detallada crónica del estreno, que da buena cuenta de los bailes interpretados por cada uno de los artistas:

“… sobre una pequeña tarima, cinco bailaores y cinco bailaoras de Andalucía. Los bailes españoles auténticos presentados por los Ballets Rusos son bailes gitanos […].

Una señora sentada al lado de un tocador (guitarrista) lanzó primero varios gritos guturales como los que profieren en las calles parisinas los vendedores de ropa, pero que, en español son, como todo el mundo sabe, de una rara nobleza. Rojas y El Tejero, embutidos en unos pantalones negros que terminan bajo los brazos, se sacudieron nerviosamente el polvo de sus zapatos para expresar el Tango gitano. María de Albaicín, una bellísima Leda, miró durante unos momentos con curiosidad cómo sus brazos jugaban al cisne alrededor de su cuerpo, y de ese modo conocimos la Farruca (7). La López y El Moreno bailaron muy bien la Jota aragonesa, la Rubia de Jerez se estiró perezosamente en la Alegría que bailó con furia Estampillo (sic). El Garrotín grotesco fue bailado sobre sus rodillas por Mate El Sin Pies y el Garrotín cómico, por la viejecita Gabrielita, que parecía haber escapado de un álbum de Goya. Todo terminó con una Sevillana general” (Le Journal, 22-5-1921).

Aparte de los artistas mencionados, también interviene La Minerita, que canta una malagueña. El estreno no puede ser más exitoso: “La sala estaba llena otra vez, -en tres días, más de cien mil francos de taquilla. Un público en delirio consagraba una vez más el renombre de esta maravillosa compañía” (Le Figaro, 20-5-1921). Críticos como Léandre Vaillat no ocultan su satisfacción a la salida del espectáculo: “Son ovacionados. Y, al llegar al metro de Sébasto, fantaseo con los cabarets y con los antros de Andalucía…” (Le Ménestrel, 27-5-1921).

NOTAS:
(1) Datos aportados por Joaquín Albaicín -sobrino nieto de María de Albaicín- en su artículo “Vida, leyenda y muerte de María de Albaicín”, publicado en el nº 7 de la revista La Caña (1994).
(2) Sobre la figura de Agustina García Escudero, consúltese el artículo de Mercedes Albi, “Agustina la Reina: la artista que acompañó a Pastora Imperio en ‘El amor brujo’ (1915)”.
(3) Miguel Albaicín (1913-1999) era bailaor. Según su sobrino nieto Joaquín Albaicín (óp. cit.), lo mismo bailaba por soleá que se atrevía con algunos pasos de claqué. En los años treinta, trabajó junto a Encarnación López, La Argentinita, y Pilar López en “Las calles de Cádiz” (1933), así como en otros espectáculos posteriores de la misma compañía.
Rafael Albaicín (1919-1981) era músico y torero. Según Antonio Santainés, “poseía una educación esmerada y una loable cultura. Tocaba el piano y el violín; le gustaba Bach y Mozart y le entusiasmaban Chopin y Falla. Viajó por Francia, Bélgica y Holanda y hablaba correctamente francés e inglés. Escribía música y sabía dibujar, y él mismo diseñaba los figurines de sus trajes de luces” (ABC, 19-3-2007).
Luisito falleció cuando era niño.
(4) El libreto de El amor brujo, como la mayoría de las obras de María Lejárraga, lo firma su marido, Gregorio Martínez Sierra.
(5) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(6) La prensa española se refiere a ella indistintamente como María de Albaicín o María del Albaicín. Sin embargo, no hay que confundirla con la cantaora y canzonetista granadina María del Albaicín. En Francia y el resto del mundo se la conoce como como María d’Albaicín o Marie Dalbaïcin.
(7) Según Joaquín Albaicín (óp. cit.), María fue “una de las primeras y escasísimas mujeres que bailaron la farruca, que no en vano había creado como tal baile su tío Faíco, primo hermano de Agustina”.