Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

“Sevilla ante La Argentinita”

“- Dígale a Jiménez que, por tratarse de EL LIBERAL y de él, con mucho gusto recibiría ahora mismo su visita y celebraríamos la interviú. Pero en el Internacional, donde me hospedo, podremos mañana hablar con más detenimiento, y así saldrá más completa la información. Que tenga la bondad de pasarse por el hotel a las tres y media de la tarde y charlaremos, charlaremos…

– ¡Encantado de la vida! -que diría un amigo mío, que es casi tan sentencioso como Belmonte-. Que muchas gracias por adelantado, y hasta mañana. ¡Qué noche más larga me espera! ‘¡Qué noche, válgame el cielo…!’

Y con un cigarro de a cincuenta… los veinticinco, me despedí del amable portero del Mora (1), que había pasado mi tarjeta a la genial artista.

***

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

La tarde no tenía nada de poética ni de ‘azulínea’. Llovía que era una maldición. Y digo maldición, porque salí sin paraguas y tuve que pedir prestado el suyo, en el Casino, al gran poeta ‘Julián de Alcántara’.

Me encaminé al hotel donde se hospeda la simpatiquísima Encarnita, orgulloso, satisfecho, triunfador…

Y para que se vea lo ignaro e indiferente que es el público: pasaban las gentes por mi lado, ¡y ni siquiera me miraban! No advertían los imbéciles lo que yo representaba y valía en aquellos solemnes momentos.

¡Iba a tener el honor, nada menos, de saludar, y hablar e interrogar vis a vis, a la gran artista, mimada de todos los públicos, a la bellísima, a la sugestiva, a la sin par Argentinita!

Llegué al hotel. Saludé al amable, al siempre amable don Pedro Blanche, y le expuse mis deseos de saludar a la celebrada bailarina.

– En seguida, en seguida -me contestó un diligente camarero.

Y pasó, ceremonioso, la tarjeta.

Encarnación López, La Argentinita (La Libertdad, 2-8-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Libertad, 2-8-1919)

A los breves instantes apareció la bellísima Encarnita, sonriente, afabilísima, deslumbrante, con esa gracia suprema con que sabe apoderarse de los públicos, en el ritmo de un movimiento o en el relámpago de una mirada.

Un saludo afectuoso (¡Ay, qué mano, señores; ay qué manos!) Algunas breves palabras recordando su pasada actuación en Huelva y mostrando su gratitud por unas crónicas mías publicada en EL LIBERAL, dos o tres ‘ocurrencias’ de ella, graciosísimas…

– Y cuando usted quiera puede empezar a preguntar.

Y añadió con un mohín, que era un madrigal y un epigrama:

– ¡Comienza el interrogatorio!

– ‘¡Comienza el interrogatorio!’ ¿De verdad es usted argentina? Porque muchos no lo creemos…

– Argentina, y de Buenos Aires. Pero española de todo corazón. Más española que Agustina de Aragón.

¡Pon!

(Era don Pedro Blonch que había cerrado un cajón)

– ¿Cuándo y dónde trabajó usted por primera vez? Su impresión ante el público.

– En San Sebastián, en el Teatro Circo, que destruyó no ha mucho un incendio. ¡Qué pena! Impresión, ninguna. Era casi inconsciente. ¡Tenía yo entonces ocho años!

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

– ¿Público predilecto?

– No puedo decirlo, porque en todos he hallado la misma benevolencia y el mismo cariño. No obstante esto, por Sevilla he sentido extraordinaria simpatía. ¡Me entienden allí tan bien! ¡Están tan compenetrados con mi espíritu que antes de hacer un chiste ya les estoy viendo reír!

(En ese momento llega Angelita, la bellísima hermana de la artista, que si apostaran ambas a ver cuál era más simpática, creo que ganarían las dos).

Angelita nos ayuda muy eficazmente en el ‘interrogatorio’.

– ¿Qué le parece el público de Huelva? ¿Cuándo debuta usted aquí?

Encantada y agradecidísima. Este público es muy bueno. Debuté aquí el año 1910, y desde entonces guardo imborrables recuerdos de la simpatía de Huelva.

– ¿Qué le agrada más: el cante o el baile?

– Ambos; pero el baile me lo encuentro hecho. Es lo mío. Me cautiva todo lo que sea arte. Hasta óperas quisiera cantar. Pero creo conocerme bien, y entiendo que es lo español -y de lo español, lo flamenco– lo que más se adapta a mi espíritu. ¡Tienen tal encanto las ‘bulerías’!

– ¿Sus autores predilectos?

– Para cuplés, el maestro Font. Como músicos españoles, Granados y Albéniz.

– ¿Género que más le gusta?

– Decididamente, el masculino.

(Todavía me estoy riendo)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

– ¿Y de ‘eso’ de la huelga de empresarios?

– Ni siquiera me he enterado.

– ¿Qué impresión le causa el público?

– Muy agradable. Algo nerviosilla, la noche del debut. El cambio de teatro, de orquesta… ¡No conoce una al maestro…! Algo nerviosilla, pero nada más.

– ¿Germanófila o francófila?

Gallista, acérrima gallista. Ambos hermanos Gallo (2) son, en mi concepto, los más completos diestros. Además, en su trato particular, son muy amables y simpáticos. Recuerdo que una vez, hablándome Rafael de Barcelona, me decía con mucha gracia: ‘Aqueyo será tóo lo grande y tóo lo hermoso que se quiera; pero yo sé desí que cuando atoreo ayá, en Barselona, no me divierto en ninguna parte. M’aburro en las cayes, m’aburro en er teatro, m’aburro en tos sitios. Y por eso me yevo tóo er día en er barcón de la fonda, como un loro’.

(Rafael tendría mucha gracia contando esto, pero yo quisiera que ustedes se lo oyeran remedar a la Argentinta).

– El colmo de la indiscreción: ¿de casamiento…?

– En la guerra, he dicho que soy gallista; en esto, soy neutral.

– Pero, ¿no hay…?

– Completamente neutral. Pero, no obstante la neutralidad, un joven alto, rubio, muy simpatico…

Y lo dijo tan ‘seriamente’, tan graciosamente, que al insistir yo, ávido de conocer al afortunado mortal que tal tesoro mereciera, me atajó con este imperativo:

– Sí, señor; un joven alto, rubio, muy simpático… He dicho bastante. Prosiga el interrogatorio.

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

– ¡Bueno! ¿Y adónde va usted ahora, Encarnita?

– A Sevilla, cuyo público, como le dije antes, me encanta y atrae. ¡Es mucha Sevilla! (3)

‘¡Trianerías!

Que dicen mil por su boca…’

Y con un mohín, que era otro epigrama y otro madrigal, terminó la interviú, y siguió la charla, amenísima, sugestiva, de la genial artista, sublime ‘encarnación’ -nunca estará mejor empleado el vocablo- del alma española

***

Había pasado el tiempo como un relámpago. Era la hora del ensayo.

Encarnita, muchas gracias, y hasta luego.

– Hasta luego, y muchas gracias.

Y con otro afectuoso saludo -¡ay, qué mano, lector; ay, qué mano!- me despedí de la gentil bailarina y de su gentil hermana Angelita, satisfecho, orgulloso, triunfador…

El público, imbécil, pasaba por mi lado, ¡sin mirarme siquiera!, no obstante la gloria que acababa de alcanzar.

Sólo el sol, que es un buen amigo de todos, y de todo se entera, se asomó por entre unas nubes, para preguntarme por la Argentinita…

José A. Jiménez

(Esta interviú fue hecha en Huelva durante la actuación en aquella capital de la Argenitinita, y por falta de espacio no hemos podido publicarla hasta ahora)”.

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

NOTAS:

* Entrevista publicada en el diario El Liberal de Sevilla, en enero de 1918. Ha sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y está disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(1) Tras su paso por el Trianón Palace de Madrid, en enero de 1918 La Argentinita se presenta con gran éxito en el Teatro Mora de Huelva, donde comparte cartel con la bailarina Matilde Osuna:

“Ha sido clamoroso y entusiasta el éxito alcanzado por la genial artista La Argentinita” (Eco Artístico, 25-1-1918).

(2) Joselito el Gallo fue uno de los grandes amores de La Argentinita. Su relación se vio truncada por la trágica muerte del torero, en 1920.

(3) Tras su visita a Huelva, La Argentinita se traslada a Sevilla, para actuar en el Teatro Lloréns:

“Constituye la atracción del cartel la eminente bailarina y coupletista La Argentinta.

Figuran también en el programa el Trío Mexican, Carmelita Palacios, Isabel Ladari y los aplaudidos acróbatas cómicos Los Lerín” (Eco Artístico, 25-1-1918).

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (I)

La bailaora sevillana María Montero ha pasado tristemente a la historia por su trágico asesinato en Manhattan, que fue trending topic en la prensa de todo el mundo. Menos datos han trascendido, no obstante, sobre la brillante trayectoria artística de “la más admirable de las bailarinas españolas que llegaron a actuar en Nueva York, donde se la consideraba como artista de supremo gusto” (ABC, 9-6-1928).

María Montero (Mundo Gráfico, 6-6-1928)

María Montero (Mundo Gráfico, 6-6-1928)

Sus formación como artista

María fue una niña prodigio, que dio sus primeros pasos en el mundo del baile de la mano del Maestro Otero. En su academia se formó como artista y como persona, y junto a él actuó en varios países europeos cuando aún era una niña.

Así lo cuenta el propio José Otero en distintas entrevistas concedidas tras el fallecimiento de su discípula, para quien sólo tiene buenas palabras:

Huérfana […] de padre y madre, casi sin apoyo en la vida, fue recogida por su tía Pepa, que le dio una educación esmeradísima. ¡Tenía unos ojos negros!, y una cara morena, y un cuerpo tan menudo, tan fino y tan airoso, que cuando bailaba ella las palmas eran para María Montero, que ya en su aprendizaje demostraba que llegaría” (El Liberal, 26-5-1928) (1).

“… yo la eduqué y la (sic) enseñé el baile flamenco. Bailaba como los ‘propios ángeles’ las zambras, las sevillanas, las bulerías, el vito y las peteneras. ¡Tenía una ‘grasia’ la chiquiya que era un encanto para los ojos! […] María, ¡la pobre!, viajó conmigo por el Extranjero. El 1911 la ‘yevé’ con otras diez muchachas al Coliseo de Londres. Un exitaso. Una apoteosi. […]

De Londres nos fuimos a París. Debutamos en el ‘Folies Bergère‘. María y el ‘cuadro’ gustaron mucho. Pasamos a Madrid, y luego embarcamos en Cádiz para América. Como los ‘pajariyos que dejan er nío’, la pobre María quiso volar con sus alas, y se separó de mí…” (Nuevo Mundo, 6-7-1928).

La prensa sevillana informa sobre algunas de esas actuaciones de la niña María junto al cuadro del Maestro Otero, como es el caso de la fiesta andaluza que se celebra en los Jardines del Alcázar en marzo de 1911 en honor de los Príncipes de Battenberg:

“… El maestro Otero llevó a los jardines a un grupo de hermosas andaluzas, vestidas clásicamente y luciendo mantones de Manila y peinado de teja con claveles por adorno.

Formaban el grupo Eduarda Tojo, Brígida Alba, Dolores Pinto, Isabel Martín, Emilia Navarro, María Delage, María Montero, Luz Ruiz y Rosario Raya.

Además del maestro Otero iban su sobrino Manuel Castillo y su hijo Manuel Otero; el director de la rondalla maestro Alcalá, y el tocador de guitarra Antonio Moreno acompañante de el Niño de las Marianas.

El Maestro Otero y su cuadro

El Maestro Otero y su cuadro

El baile andaluz gustó mucho a los príncipes y además se bailaron tangos, garrotín, Peteneras, Malagueñas, soleares, bolero jaleado y farruca.

El cante estuvo en armonía con el baile, formándose en éste varias parejas.

Eduardita Tojo bailó con Lolita pinto el garrotín, Rosario Raya, los tangos, garrotín y la farruca; Emilia Navarro y María Delaje, sevillanas y peteneras; Luz Ruiz y María Montero, sevillanas y peteneras, y Brígida Alba, con el maestro Otero, farruca” (El Noticiero Sevillano, 10-3-1911) (2).

Su debut en el extranjero

Unos meses más tarde, José Otero viaja con sus niñas a Londres. El cuadro debuta en el Teatro Coliseum el 29 de mayo, junto a un quinteto de bandurristas dirigido por Luis Sopena. Así lo anuncia la prensa británica:

“COLISEUM DE LONDRES […]

Dos veces al día a las 2.30 y a las 8 p. m.

Primera aparición en Inglaterra de las

BAILARINAS ESPAÑOLAS DE DON JOSÉ OTERO

de Sevilla y Madrid, con los BANDURRISTAS DE LUIS SOPEÑA, que acompañarán algunos de los bailes” (The Sporting Times, 27-5-1911) (3).

Las bailaoras sevillanas permanecen varias semanas en cartel, con éxito notable:

“En el Coliseum el programa de esta semana es magnífico. El Sr. Oswald Stoll ha contratado a una compañía excelente en la que nos complacemos de destacar Los Bailes Españoles de la troupe de José Otero. Las bailarinas son guapas mujeres que os hacen soñar un poco con sus bailes, a la vez graciosos y voluptuosos” (Comoedia, 15-6-1911).

“En el teatro Coliseum, de Londres, ha hecho su debut el conocido maestro Otero con sus bailarinas sevillanas, y que el pasado mes salieron de esta capital para dicho punto.

Nuestros paisanos han obtenido un buen éxito en sus bailes andaluces, y según dicen periódicos como The Daily Telegraph y The Westminster Gasett (sic), el número español constituye un poderoso atractivo en el programa para los espectadores, que diariamente acuden a aplaudir a las parejas de baile.

Las seguidillas, peteneras y boleras proporcionan a las lindas muchachas ovaciones, y los números de bandurrias y guitarras no son menos celebrados.

El maestro Otero y las muchachas que forman el grupo están haciendo una buena temporada que ha de darles excelente resultado, lo que celebramos” (El Liberal, 6-6-1911) (4).

María Montero (The New York Sun, 17-5-1928)

María Montero (The New York Sun, 17-5-1928)

La conquista de Madrid

En febrero de 1918 volvemos a tener noticias de María. La bailaora regresa a Sevilla tras actuar “con brillante éxito en el Cinema Francés de Tánger”, donde “hizo tal furor, no sólo por su arte, sino por sus ‘jechuras’, que todos temían que Mariquita se hiciera ‘tangerina’ para siempre” (El Guadalete, 22-2-1918).

Dos meses más tarde, la Montero debuta en el Teatro Romea de Madrid, junto a un elenco de variedades en el que también figuran la bailarina Pepita Robles y la bailaora La Checa, que actúa acompañada a la guitarra por Ramón Montoya. Las críticas no pueden ser más favorables:

“Con gran éxito debutó en este teatro la bellísima María Montero, de distinguida familia. El baile flamenco, que constituye su especialidad, es dignificado por esta amena artista, a quien esperan triunfos continuados.

Su elegancia y dominio en el baile son admirados todas las noches por el público” (Heraldo de Madrid, 22-4-1918).

“Debutaron María Montero, bailarina de excepcionales condiciones, las que son apreciadas por el público que tributa estruendosos aplausos” (Eco Artístico, 25-4-1918).

“… María Montero […] ha presentado un magnífico repertorio de bailes, con los que ha obtenido un éxito clamoroso” (Eco Artístico, 5-5-1918).

Durante los meses de verano, la sevillana realiza “una provechosa y brillante tournée por provincias” (Eco Artístico, 5-10-1918), y en noviembre regresa al Teatro RomeaMaría Montero, notable bailarina, que con su arte exquisito, ha obtenido un merecidísimo éxito” (Eco Artístico, 25-11-1918).

En esta ocasión, comparte cartel con la cancionista Lorenza Córdoba, la bailarina La Joyita, los acróbatas The Onoto Brothers, la cancionista Emilia Navarro y la polifacética Encarnación López, La Argentinita.

Unas semanas más tarde, la sevillana se presenta en el Trianón Palace, donde realiza una “magnífica actuación” (Eco Artístico, 25-12-1918). Completan el elenco los excéntricos Los Pitters, las bailarinas Luisa de Lerma y Carmen Salom, Julia Ortiz y el Trío Lara.

Rumbo al nuevo mundo

Tras triunfar en Madrid, la discípula de Otero emprende una nueva aventura allende los mares, junto a la compañía de comedias de Fernando Porredón. En diciembre de 1918, el grupo embarca en el puerto de Cádiz con destino a La Habana para actuar en el Teatro Nacional de la capital de Cuba, donde obtienen “un auténtico ‘succées’ (sic) artístico” (El Pueblo, 6-2-1919).

María Montero (La Nación´, 4-6-1928)

María Montero (La Nación, 4-6-1928)

Unas semanas más tarde, la troupe viaja a México. El 19 de febrero debutan en el Teatro Arbeu de la capital, donde llevan a escena obras como Las de Caín, La alegría de vivir, El cuarto creciente, Tortosa y Soler, Nicolás, Mister Beberly, La fórmula 3 K 3, o Genio y figura. Cada día se ofrecen varias funciones, todas con gran éxito. En los fines de fiesta actúan la bailaora María Montero, las cancionistas Gloria Gil Rey y Pilar del Monte, el cantaor y guitarrista Telesforo del Campo, y la bailarina La Corralito.

NOTAS:

(1) Texto reproducido por José Manuel Gamboa en su obra ¡En er mundo! De cómo Nueva York le mangó a París la idea moderna del flamenco, Sevilla, Athenaica, 2016, p.360.

(2) Texto reproducido por José Luis Ortiz Nuevo en su obra Coraje. Del Maestro Otero y su paso por el baile, Sevilla, Libros con Duende, 2012.

(3) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(4) Texto reproducido por José Luis Ortiz Nuevo en su obra Coraje. Del Maestro Otero y su paso por el baile, Sevilla, Libros con Duende, 2012.

 


Juana la Macarrona en los escenarios europeos (y VII)

A pesar de las críticas vertidas allende los Pirineos, en el restaurante La Feria de París, durante meses se sigue ofreciendo cada noche cante y baile flamenco. En abril de 1913, la prensa gala anuncia el regreso de Juana Vargas:

“La Feria (16 bis, calle Fontaine).- La famosa Macarrona, cuyos bailes andaluces son de un color local tan intenso, acaba de llegar de España; la veremos en la Feria con el famoso Faíco y toda una compañía de bailaores y bailaoras españoles de mucho carácter. Este espectáculo de arte, tan pintoresco, en un marco digno de los palacios morunos de otros tiempos, explica la moda de este establecimiento, cuyas cenas son las más felices de Montmartre y atraen a todo el París elegante que desea divertirse” (Le Matin, 26-4-1913). (1)

Durante los meses siguientes, las bailaroas y bailaores de La Feria a menudo se presentan en otros locales o son contratados para actuar en fiestas particulares. Así, durante todo el mes de junio de 1913, La Macarrona, Antonio de Bilbao y los demás componentes del cuadro flamenco de La Feria se integran en el programa de variedades del Folies-Bergère.

El bailaor Antonio el de Bilbao

El bailaor Antonio el de Bilbao

El regreso a París de una vieja gloria del baile

Las huellas más recientes de Juana Vargas que encontramos en la capital francesa nos trasladan a 1934. En el marco de la Quincena de París, el 20 de junio de ese año La Argentinita presenta a su Compañía de Bailes Españoles en el Théâtre des Ambassadeurs, con un programa compuesto por El amor brujo, Estampas españolas y Las calles de Cádiz (2). La orquesta la dirige Ernesto Halffter. El espectáculo permanece en cartel hasta final de mes, si bien a partir del 29 las obras mencionadas son sustituidas por Madrid 1890, de Chueca, y La romería de los cornudos, de Pittaluga.

En el elenco de la compañía figuran las bailaoras Fernanda Antúnez, La Malena y la incombustible Juana la Macarrona, que, con 64 primaveras, es toda una leyenda viva del baile flamenco. En París aún se la recuerda en todo su esplendor, a pesar de los años transcurridos desde que cautivara al Shah de Persia en la Exposición de 1889:

“… la propia hermana de la la bailarina, Pilar López, gran criatura flexible y vivaz, cuyo rostro, fuertemente construido y cuidadosamente dibujado, recordaba a los rostros marcados por la nobleza y la indiferencia que le gustaba pintar a Bronzino; allí estaban la Jeroma y Manuelita Maora, dos gitanas todavía casi adolescentes, que hacían pensar en jóvenes animales de raza (pura sangre, serpientes, pájaros); allí estaba el bailaor Rafael Ortega, que daba a sus movimientos casi estáticos el carácter amenazante y enigmático de una encarnación; por último, allí estaba, para hacernos recordar nuestro pasado de forma un poco burlona, la Macarrona, que es hoy una señora gorda algo terrorífica, pero a la que todos vimos joven, guapa e inquietante…” (Les Nouvelles Littéraires, Artistiques et Scientifiques, 30-6-1934).

Elenco del espectáculo "Las calles de Cádiz"

Elenco del espectáculo Las calles de Cádiz (La Macarrona, a la derecha con traje blanco)

El espectáculo de Encarnación López es bien valorado por la crítica gala, que alaba la autenticidad de sus intérpretes, así como ese arte innato que se desprende de todos sus movimientos:

“… La Argentinita ha tomado, este año, un grupo de bailaores y bailaoras: Pilar López, el bailaor Rafael Ortega, la Malena, la Macarrona y otros quince que merecerían que hiciéramos el viaje a Sevilla, si La Argentinita no hubiese tenido la espléndida idea de traérnoslos. Pertenecen a una raza endiablada de la música y del baile. No hay nada frío en su arte, nada teórico ni concertado: bailan porque aman el baile, porque, cuando la guitarra se estremece con un cierto ritmo, cuando los chasquidos de las manos y las castañuelas crean su encarnación, nada en el mundo podría impedir a estos hombres y a estas mujeres seguir con todo su cuerpo la imperiosa llamada del tango gitano, de la seguidilla y de las alegrías. Ese arte no se aprende; basta con ver a los sorprendentes chiquillos que La Argentinita lleva en su compañía: han nacido con el arte del ‘desplante’, y las largas y delgadas piernas de la edad ingrata no le quitan nada de su gracia, de su aspecto original y ya altivo, a la niña de diez años que participa en el delirio colectivo de las Calles de Cádiz. Mejor que ballet, es un viaje. Cielo claro, tiendas al viento. El bordón de una guitarra. Y el viejo zapatero, con sus gafas sobre la nariz, ‘se arranca’ por soleá […] Y todo el mundo baila…” (Marianne, 4-7-1934).

El Amor Brujo (Diario de Cádiz, 11-6-1933)

El Amor Brujo (Diario de Cádiz, 11-6-1933)

Sin embargo, como viene siendo tristemente habitual, la crítica de nuestro país no se muestra igual de favorable ante el espectáculo de La Argentinita. En el diario Las Provincias, Dionisio Pérez lo califica de españolada, pone en entredicho su calidad artística e incluso lo tilda de indecente:

“… nuestra Argentinita, que se presentó en París con un batallón de diecinueve ‘cantaoras’ y ‘tocaores’ y ‘bailaoras’ de los que en Madrid apenas alcanzan a reunir público durante una semana en el circo de Price o en el teatrillo Pavón, en funciones a bajo precio que titulan pomposamente de ‘ópera flamenca’. ¡Qué sutil deformación produce en nuestros gustos la influencia del ambiente! No me atreví, en verdad, ante el grupo de auténticas andaluzas que se han apropiado y reverdecido de laureles los nombres gloriosos de la Macarena (sic), la Malena y otros que suenan bien en el recuerdo de los parisienses; no me atreví, digo, a que me pareciera mal la ‘españolada’ que tenía por animador el ingenio sutil, espiritual y educado de la Argentinita, que ha sabido amparar, arropar -diríamos, en argot taurino- sus cuplés anticuados y sus cantibailes, que al público interesan poco, con el estrépito jaranero y desacordado de esta zambra ruidosa bautizada con el nombre de ‘Las calles de Cádiz’. Confieso que esperé con cierta emoción el principio de la fiesta. ¿Por qué evocar aquella ciudad? En las calles de Cádiz resurge el recuerdo de ‘La Gitanilla’, de Cervantes. Una muchacha que no contará más de diez años, danza ante un corro de transeúntes, que acaban bailando también, en una suerte de delirio colectivo. Marcelo Auclair ha dicho, comentando aquel espectáculo, que ‘para creerse en España no falta más que una nube de tabaco y la fina embriaguez de la manzanilla’… Pero, además […] ‘Les rues de Cadix’ son una fiesta sensual de amor y de ofrenda de la carne desnuda, sin lo que, al parecer, no hay público contento” (Las Provincias, 9-8-1934).


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) Encarnación López había estrenado sus coreografías de El amor brujo y Las calles de Cádiz en Madrid en 1933.


La Estrella de Andalucía, reina del zapateado (IV)

Tras cosechar nuevos éxitos en Madrid, Barcelona y varias ciudades de la cornisa cantábrica, en abril de 1912 Luz de Garay recala en tierras malagueñas, donde es recibida como se merece:

“Salón Novedades.- La eminente bailarina española Estrella de Andalucía […] ha debutado con clamoroso éxito en este bonito salón. Esta bellísima artista ha sabido conquistar al público desde el primer momento que se presentó en escena” (Eco Artístico, 25-4-1912).

“Salón Novedades.- La sin rival bailarina Estrella de Andalucía ha obtenido un éxito loco en esta población. Los numerosos admiradores con los que cuenta no se cansan de aplaudir a dicha artista, que ha sido prorrogada por la Empresa, en vista del triunfo conseguido” (Eco Artístico, 5-5-1912).

“La ‘Reina de Andalucía’ nos hace pensar en Novedades que los palillos en manos tan hábiles, suenan mejor que un piano” (La Unión Ilustrada, 28-4-1912).

La Estrella de Andalucía (Eco Artístico, 25-5-1911)

La Estrella de Andalucía (Eco Artístico, 25-5-1911)

Poco después, “La Estrella de Andalucía, verdadera y única reina del zapateado flamenco, extraordinaria en la armonía de los palillos” (La Vanguardia, 25-5-1912), comparte cartel con Raquel y Tina Meller en el Teatro Arnau de Barcelona. En esos días también recalan en el mismo coliseo otras grandes figuras del momento, como Encarnación López, ‘La Argentinita’, o Antonio Pozo, ‘El Mochuelo’, acompañado a la guitarra por Adela Cubas.

En el mes de julio, Luz de Garay se presenta en el Teatro de Verano de Alicante. El público la recibe calurosamente, y suenan las notas de un pasacalle compuesto especialmente para ella:

“Al aparecer Estrella por primera vez ante el público, una ensordecedora salva de aplausos resonó en el amplio teatro, aplausos que se repitieron al finalizar el original pasacalle titulado ‘Estrella de Andalucía’, compuesto expresamente para ella por el maestro Romero.

Después nos bailó un zapateado que nos supo a gloria, terminando con una especie de poutpurrí que ya quisieran bailar algunas artistas, bailarlo como lo hizo Estrella” (El Popular, 7-2-1912).

A la altura de las mejores

Durante ese mismo verano, coincidiendo con su actuación en Cartagena, el diario La Tierra publica un artículo en el que compara a Luz de Garay con una de las estrellas del momento, Antonia Mercé, La Argentina:

“Esta estrella de los Cines, que ha sabido hermanar la elegancia con su gentil figura y que con su trabajo nos alegra la vida, […] nos hace recordar a otra no menos celebrada bailarina de feliz recordación […] y cuyo hombre es ‘La Argentina’” (Eco Artístico, 5-7-1912). (1)

Poco después, también hay quienes establecen un parangón entre la bilbaína y otra de las grandes artistas de su época, Encarnación López, La Argentinita:

“Se fue la Estrella de Andalucía, la buena bailarina, y ha aparecido la buena bailarina Argentinita.

¿Cuál es mejor? …

Hay en la Estrella más personalidad y posee en cambio la Argentinita mucha más ejecución.

En la Argentinita la técnica del baile llega al límite del virtuosismo. La Estrella de Andalucía, menos ejecutante, unge sus danzas con las galas brillantes del estilo…” (The Kon Leche, 19-1-1913).

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

Sin embargo, no es La Argentina, ni tampoco La Argentinita, quien nos viene a la mente cuando contemplamos la característica estampa de esta bailaora, ataviada con traje de pantalón y ejecutando su clásico zapateado. Más bien pensamos en Trinidad Cuenca, la gran pionera que en el siglo XIX conquistó con su baile y su atuendo, típicamente masculinos, al público de medio mundo.

No obstante, hay quienes critican la predilección de Luz de Garay por ese tipo de indumentaria:

“¿Por qué la artista que nos ocupa se exhibe casi siempre con traje masculino, dándole su preferencia para ejecutar sus bailes? Yo opino, y conmigo todos sus admiradores, que pierde mérito su trabajo presentándose en esa forma, pues no cabe dudar, y esto no es lisonja, que gana infinitamente en presentación y en figura cuando aparece en el pequeño escenario luciendo su preciosa ‘toilette’ recamada de lentejuelas y fantásticos dibujos, realzando más su peregrina belleza” (Eco Artístico, 5-7-1912). (1)

Una artista comprometida con su público

Durante el verano y el otoño de 1912, la Estrella de Andalucía continúa con su interminable tournée por las ciudades españolas. La artista “realiza una labor ímproba; pues sus compromisos con las Empresas son tan múltiples y continuados, que el descanso es casi enemigo de esta notable bailarina” (Eco Artístico, 25-8-1912).

Sin embargo, ni ese ritmo frenético ni el agotamiento derivado de los continuos viajes consiguen mermar la calidad de su trabajo. Luz de Garay ofrece en cada actuación lo mejor de su arte y la audiencia no permanece indiferente:

[San Sebastián, Salón-Cine Sanchís] “La Estrella de Andalucía […] electriza al ‘respetable’ con sus bailes llenos del más puro estilo, con la agilidad de sus piernas, con su zapateado, del que no sin razón la han proclamado reina, y con sus ojos de cielo” (Eco Artístico, 5-10-1912).

[Barcelona, Teatro Arnau] “… cuando salió la Estrella de Andalucía una ovación cerrada saludó su presentación, y a cada baile nuevos aplausos, y bailó repetidas veces, como sólo ella sabe hacerlo, con su escuela propia, con arte, con gracia, con la sonrisa en los labios, con un ambiente de éxito muy grande” (Eco Artístico, 25-10-1912).

La Estrella de Andalucía (Foto de Antonio Esplugas)

La Estrella de Andalucía (Foto de Antonio Esplugas)

La artista se debe a su público y, para agradarle, renueva constantemente su repertorio, en el que destacan bailes como sevillanas, habaneras o una farruca gitana de su creación:

“Creadora de ‘El estrambótico’, farruca gitana con palillos y motivos de alegría, La Estrella de Andalucía honra a su maestro, D. Antonio López, que puede estar satisfecho de su triunfo legítimo e indiscutible” (Eco Artístico, 25-11-1912).

“La Estrella de Andalucía es con justicia llamada reina de los bailes españoles y soberana de los palillos

La figura delicada, aprisionada por un lindo y original traje, se mueve al compás de una danza regional, ya con las impetuosidades de unas sevillanas, las cadencias de una habanera, las nerviosidades de una jota o los espasmos de una farruca” (Eco Artístico, 25-12-1912).

Una cuestión de imagen

Luz de Garay se preocupa por complacer a sus muchos admiradores, pero también tiene en cuenta la opinión de la crítica y, siguiendo las recomendaciones que le hiciera el cronista del diario La Tierra, sustituye su habitual traje de hombre por un atuendo más femenino:

“La Estrella de Andalucía vestida de hombre atraía todas las miradas, y su modo de ejecutar sobre todo el clásico zapateado flamenco, le valió el honroso título de reina que ostenta orgullosa y pasea por todos los Teatros.

… Y si grande fue el suceso obtenido por esta aristócrata al ejecutar su número vestida de hombre, ahora, que se presenta realmente ataviada con trajes lujosísimos de mujer, el entusiasmo es indescriptible” (Eco Artístico, 25-11-1912).

“… el público durante su actuación elogió a Estrella de Andalucía, que si soltura y gentileza demostró bailando vestida de hombre el zapateado flamenco, no eran menos los atractivos que presentaba su trabajo al salir elegantemente ataviada de mujer, realzando con sus diversos matices la hermosura de esta grácil y sin rival bailarina” (Eco Artístico, 25-12-1912). (2)


NOTAS:
(1) Eco Artístico toma este artículo del diario La Tierra de Cartagena, según se indica en el propio texto.
(2) Sin embargo, es imposible satisfacer a todo el mundo, y también hay algunas voces que se alzan contra este cambio de vestuario:

“… aunque su cara y su arte tienen toda nuestra simpatía y aplauso, su extrapúdica vestimenta merece, en cambio, nuestra condenación.

La falda a rastra, que ya no se lleva ni para ir a misa, es indumentaria intolerable en un escenario de bulliciosa alegría” (The Kon Leche, 19-12-1912).


La Estrella de Andalucía, reina del zapateado (I)

En los albores del siglo XX brilla con luz propia en los escenarios españoles y extranjeros la Estrella de Andalucía. Haciendo honor a su apelativo, su fama es meteórica y su carrera, fugaz, pues el amor llama a su puerta y se retira a los 23 años… eso sí, con un currículum cuajado de éxitos y reconocimientos.

Luz de Garay, La Estrella de Andalucia (Eco Artístico, 11-1-1925)

Luz Garay, La Estrella de Andalucia (Eco Artístico, 11-1-1925)

Aunque por su nombre artístico, y por su forma de bailar, bien podría pasar por sevillana o malagueña, Luz Garay Pérez -así se llama en realidad esta rutilante estrella- nace en Bilbao en 1893. Es la tercera de los cinco hijos del matrimonio formado por el bilbaíno Lucio Garay Eguía y la vallisoletana Valentina Pérez Merino. (1)

El Trío Lucerito

Las primeras referencias a su actividad artística las hallamos en la prensa catalana. En marzo de 1907, Luz actúa junto a sus hermanas Consuelo y Ángeles -nacidas en 1891 y 1896, respectivamente- en el cine Porfoliograf de Barcelona. Se hacen llamar Trío Lucerito e interpretan “bailes internacionales” (La Vanguardia, 24-3-1907).

En otoño de ese mismo año las hermanas Garay actúan con éxito durante varios meses en el Pabellón Lino de La Coruña. Su número incluye bailes, canciones e incluso un monólogo:

“La función de hoy en este Pabellón es a beneficio del simpático y aplaudido Trío Lucerito, que tan buena acogida ha tenido por parte del público coruñés.

Las infantiles artistas seguramente verán hoy el teatro de bote en bote, recibiendo así una pequeña recompensa a su labor de toda esta temporada…

La simpática señorita Consuelo, una de las beneficiadas, recitará en la primera sesión un monólogo; y, en al segunda, a las siete, cantará Una bagatela gallega, alternando por este mismo orden en las demás sesiones.

En obsequio a las beneficiadas, tomarán parte en todas las sesiones el Trío Alpino y el cantador Orduña, ejecutando los números más selectos de su repertorio.

El Trío Lucerito ejecutará variados bailables” (El Noroeste, 6-12-1907).

Junto a esos mismos artistas debuta en febrero de 1908, en el Teatro Jovellanos de Gijón, “el notable Trío Lucerito, que viene precedido de fama extraordinaria […], pues los trabajos de las tres niñas que lo componen han alcanzado grandes éxitos en todos los teatros de Europa, recorridos por las infantiles artistas” (El Noroeste, 8-2-1908).

Dos de las hermanas Garay (Eco Artístico, 15-12-1909)

Dos de las hermanas Garay (Eco Artístico, 15-12-1909)

Ya en el mes de abril, tras un breve paso por la capital de España, las hermanas Garay se presentan en el Teatro de Rojas de Toledo, donde “el trío Lucerito […] baila a la perfección todo el repertorio coreográfico antiguo y moderno, viste con lujo y se hace aplaudir sin reserva desde el primer momento” (La Campana Gorda, 9-4-1908).

Su exitosa gira continúa por Cartagena -allí comparten cartel con La Argentinita-, Alicante y Albacete. A pesar de su juventud, las Garay destacan “tanto por su originalidad como elegancia y maestría” (La Correspondencia de España, 14-5-1908) en la ejecución de los bailes españoles y extranjeros:

“El ‘Trío Lucerito’ ha entrado en el público desde el día de su debut y se debe a que las tres monísimas hermanas que lo componen son unas acabadas artistas y ejecutan los bailes con elegancia sin límites, inocente picardía, gracia y distinción, siendo por todo esto el número muy del gusto de los espectadores que no cesan ni un momento de aplaudirlas (sic)” (Diario de Alicante, 12-5-1908).

Repertorio variado, riginal y culto

Las hermanas Garay pasan en Madrid la mayor parte del verano, si bien se ausentan algunas semanas para cumplir compromisos en otras ciudades, como Badajoz o Málaga. Su extenso repertorio incluye canciones y bailes extranjeros, como “El inglés, El ruso y El cake-walk” (La Región Extremeña, 17-6-1908), españoles y andaluces (farruca, garrotín…).

En un momento en que están de moda los cuplés de alto contenido sicalíptico, las tres jóvenes triunfan con un estilo refinado, culto y elegante. Durante su estancia en la Villa y Corte, se las puede ver en el Teatro Príncipe Alfonso y, más tarde, en el Coliseo Imperial:

“Príncipe Alfonso

El trío ‘Lucerito’ obtiene cada vez que se presenta al público más entusiasta acogida.

Lo componen las tres bellísimas niñas Consuelo, Luz y Ángeles, que han sabido armonizar la alegría con el arte dando a sus bailables un tinte culto y artístico.

Su triunfo ha sido tan ruidoso como merecido.

Su lujo y variado vestuario, la originalidad y cultura de sus bailes y el buen gusto de sus canciones, las (sic) han granjeado las simpatías del distinguido público que concurre a este teatro.

Damos un aplauso muy sincero a estas distinguidas artistas que han logrado triunfar sin chocarrerías ni recursos de mal gusto” (El Día, 9-6-1908).

Una de las hermanas Garay (Eco Artístico, 15-12-1909)

Una de las hermanas Garay (Eco Artístico, 15-12-1909)

En el mes de octubre, el Trío Lucerito causa sensación en el Palacio de la Ilusión de Salamanca. Su repertorio de bailes, cada vez más variado, ahora incluye también boleros y peteneras:

“El Trío Lucerito, que hizo su debut el sábado, lo forman tres niñas, cuya presentación en escena causó una grata impresión en el público.

Las tres jovencitas ejecutan preciosos bailables.

Dado el franco éxito alcanzado, auguramos a la empresa una buena temporada” (El Adelanto, 12-10-1908).

“El Trío Lucerito ejecutó anoche ‘El bolero’, ‘Gran kake val’ y ‘Peteneras’, terminando con la aplaudida jota de las ‘Panderetas’.

El público salió complacidísimo, tributando a las jóvenes artistas nutridas ovaciones” (El Adelanto, 13-10-1908).

“El Trío Lucerito: gran kake-val y Matchicha, por las señoritas Consuelo y Luz, y baile ruso por la niña Ángeles” (El Adelanto, 14-10-1908).

Tras actuar durante varias semanas en Barcelona, en 1909 las hermanas Garay continúan con su intensa actividad por distintos puntos de la geografía española. En el mes de febrero deleitan al público valenciano en el Salón Eslava “con sus artísticos bailes” (Las Provincias, 2-2-1909), cultos y originales, “entre los que sobresalen ‘Kake-Walk’, ‘Garrotín’, ‘Farruca’, ‘Tangos’ y ‘Baile inglés”, los cuales ejecutan de un modo admirable” (El Pueblo, 7-2-1909).

Artistas en continuo crecimiento

En primavera siguen cosechando aplausos en ciudades como Jerez de la Frontera, Madrid, Avilés o Gijón. En esta última localidad, las jóvenes reciben muy buenas críticas:

“Con un éxito extraordinario que pudiéramos calificar de ‘acontecimiento artístico’, hicieron anoche su debut en el salón Modernista, las hermosas señoritas que forman el ‘Trío Lucerito’.

Desde el momento en que las vimos aparecer en escena, comprendimos que si bien eran las mismas que hace algún tiempo aplaudimos en el teatro de Jovellanos, habían aventajado mucho en su carrera artística.

Bien lo comprendió el distinguido público que asistió a su debut, que no cesó de aplaudir todos los números ejecutados por tan distinguidas artistas, que a pesar de haber ejecutado cuatro diferentes números, parecía petrificado de sus aciertos esperando que el ‘Trío Lucerito’ les brindase algún otro, como así fue.

Consuelito, Luz y Ángeles, tres hermosas niñas, hermanas, cantan con afinación y gusto exquisito, bailan con elegancia y soltura como no se ha visto…

Su presentación es de elegancia suma exhibiendo bonitos trajes que hacen resaltar la hermosura de las juveniles artistas.

… el ‘Trío Lucerito’ es de los que gusta al público gijonés por sus trabajos cultísimos dignos del mayor aplauso” (El Noroeste, 19-5-1909).


NOTAS:
(1) Según consta en los libros de bautismos y de matrimonios del Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia.