Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

La Joselito, el alma de Andalucía en París (y IX)

Según confiesa la propia Carmen Gómez en su biografía, el fallecimiento de Relámpago supuso para ella una auténtica liberación, pues se trataba de un hombre celoso y controlador, que le daba mala vida y la engañaba con otras mujeres. Sus confesiones a Annie Cathelin (1) son realmente impactantes, y nos revelan a una mujer sumida en una gran contradicción.

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

La Joselito junto al guitarrista Pedro Soler

A pesar de residir en un país mucho más avanzado que España, especialmente en lo que a libertades se refiere, y de pasarse media vida viajando por todo el mundo, La Joselito adopta una actitud totalmente sumisa, por amor a un marido que no la valora ni como artista ni como persona. A continuación reproducimos algunas de sus declaraciones:

“Como yo estaba casada, mi marido me mandaba […]. Porque estaba celoso, me daba una vida terrible. En aquella época yo lo soportaba porque lo quería mucho”.

“Mi juventud fue una catástrofe, porque no podía disponer de mi dinero; era mi marido quien mandaba. Él hizo lo que quiso, lo gastó con mujeres, con bellas mujeres, y yo lo he sabido después. […] El dinero que yo ganaba lo guardaba él; me daba lo necesario para comer y pagaba el vestuario para el teatro. […] ¡Cuando llegaba mi santo, él me hacía un regalo con… mi dinero!”

La Joselito, en la última etapa de su vida

La Joselito, en la última etapa de su vida (Foto de Kiko Ruiz)

“Mi marido me dejaba bailar porque teníamos que ganarnos la vida juntos; si él hubiese tenido otro oficio, me habría prohibido bailar, pero yo no habría seguido con él, porque amo demasiado el baile”.

“Era él quien formaba la compañía y lo organizaba todo con los empresarios. Cogía el dinero que yo ganaba (yo ganaba cuatro veces más que él), su propio caché, y pagaba a los otros artistas. […] Era él quien negociaba con los empresarios y por eso yo no he sabido nunca exactamente cuánto he ganado”.

“Él estaba celoso de mi carrera porque yo le gustaba mucho al público; él habría querido ganar mucho dinero rápido, para retirarme en España y que yo no bailara más”.

El renacer de La Joselito, como artista y como mujer

En 1958, a través del cantaor Jacinto Almadén, Carmen entra en contacto Pedro Soler, un joven guitarrista a quien ella enseña a acompañar el cante y el baile. Comienza entonces una etapa de colaboración artística entre ambos, que durará 24 años. La Joselito regresa a los escenarios y, paralelamente, monta una escuela de baile en París.

En los años sesenta, la artista realiza una gira acompañada de los guitarristas Pepe de Badajoz y Rosa Montoya -nieta del gran Ramón Montoya-. En 1962 y 1963, La Joselito y Pedro Soler ofrecen dos recitales en la universidad de la Sorbona de París, junto a los cantaores Pepe el de la Matrona y Jacinto Almadén, respectivamente.

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

La Joselito (Foto: Bibilioteca Nacional de Francia)

Con el material grabado durante estas actuaciones se edita el disco Riches heures du flamenco (Le chant du monde, 1963), que contiene cantes por soleares, malagueñas, siguiriyas, martinetes, fandangos, tarantos, tientos, farrucas, bulerías y alegrías, y en el que queda registrado para la posteridad el baile de La Joselito. Esta obra, galardonada con el Premio Charles Cros, es muy bien acogida por la crítica, tanto en Francia como en otro países. La prensa suiza publica la siguiente reseña:

“Es la voz de un pueblo la que se escucha (sin que tome la palabra) en los bailes de una mujer sorprendente, Carmen Gómez, llamada la Joselito, que fue lanzada por la Argentina. Está acompañada por Pedro Soler a la guitarra; pero lo importante es que no dejamos de oír el repiqueteo de sus tacones y de sus dedos con ritmos que no paran de cambiar. ‘La cumbre del Baile Flamenco’, decía de ella la Argentina. En efecto, ella es maravillosa y este disco (Chant du monde LD-M 4214) será inolvidable para quien haya oído alguna vez el Fandango, el Taranto, las Alegrías, la Farruca, el Zapateado, la Siguiriya y las Granadinas que componen la materia de este disco que en sí mismo resume todo el arte flamenco” (Gazette de Lausanne, 21-4-1962).

Portada del disco Riches heures du flamenco

Portada del disco Riches heures du flamenco

Junto al resto de artistas que intervienen en la grabación, en varias ocasiones Carmen Gómez vuelve a deleitar al público francés con su baile. Tras su actuación en Le Petit Odéon, la prensa se rinde a los pies de La Joselito que, a pesar de sus años, aún conserva casi intacta la esencia de su arte:

“Sólo ha perdido un poco de su increíble agilidad, y su vitalidad, en lugar de decrecer, se ha concentrado, se ha condensado. Las arrugas de su obstinada frente enfatizan la característica dignidad gitana de sus giros y del repiqueteo de sus tacones. En el círculo de sus brazos alzados, sólo la breve sonrisa de una nota alegre alivia la estricta sobriedad de un arte cuya autenticidad preserva como un conservatorio vivo, devolviéndolo insistentemente a sus orígenes” (Le Monde, 1-6-1967).

Tras su retirada definitiva, en 1975 Carmen se instala en Toulouse, donde continúa impartiendo clases. En esa última etapa de su vida, la artista recibe distintos reconocimientos, como el Premio Pablo Picasso de la UNESCO o la Medalla de Oro de la Ciudad de Toulouse, y protagoniza varios reportajes de la televisión francesa. Es en esa localidad donde se sube por última vez a un escenario, dos años antes de su fallecimiento.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

El 18 de junio de 1998 se marchó para siempre Carmen Gómez, una artista polifacética, valiente, comprometida… e injustamente olvidada en nuestro país, a pesar de haber llevado el baile y el cante flamenco a los mejores escenarios del mundo. Desde su nacimiento, hasta el final de su larga y apasionante existencia, La Joselito vivió por y para este arte universal, y así lo expresaba ella misma en una de sus últimas entrevistas televisivas:

“No se baila para gustar al público, se baila porque se siente […]. Yo adoro el flamenco, pero si algún día no pudiera bailar sentiría mucha pena, porque lo adoro, el baile es mi vida, yo sueño con el baile y, cuando me encuentro en un ambiente como éste, pongo todo mi corazón en el baile” (3)

NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013
(3) Reportaje “La reine du flamenco: La Joselito, emitido por la cadena de televisión JT Toulouse el 1-4-1989.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VIII)

Durante su estancia en tierras australianas, Carmen Gómez, “reconocida en el extranjero como la mayor bailaora española de todos los tiempos” (Kalgoorlie Miner, 11-9-1948), es tratada como una gran estrella. La prensa realiza una amplia cobertura de toda su gira y, además de informar puntualmente sobre todas sus actuaciones, también nos permite conocer otros aspectos más relacionados con la personalidad de la artista.

La Joselito y Ramón Montoya (Le Figaro, 13-12-1936)

La Joselito y Ramón Montoya (Le Figaro, 13-12-1936)

La Joselito ha llegado a tierras australianas con un abundante y rico equipaje, en el que destacan 35 vestidos, valorados en 3.000 libras esterlinas, 42 pares de zapatos y doce pares de castañuelas, uno de ellos con más de cien años de antigüedad. La artista utiliza un vestuario diferente para cada baile. “En dos minutos y medio se cambia de vestido, de peinado e incluso de personalidad, mientras que la pianista, Mercedes Bebia, selecciona la música para el próximo baile” (The Australian Women’s Weekly, 9-10-1948).

Para preparar sus recitales, todos los días, “además de pasar media hora taconeando y moviendo los dedos, y una hora y media bailando al son de la guitarra de Relámpago, La Joselito toca las castañuelas durante dos horas” (News, 1-10-1948).

Entre otras curiosidades, por la prensa también sabemos que durante su estancia en Perth, Carmen cuenta con un asistente personal a su entera disposición:

“El botones Orlando Roneo, del hotel Savoy, ha estado muy ocupado desde la llegada a Perth de la bailaora española La Joselito. Además de cumplir con sus deberes habituales, ha trabajado como intérprete para ella, la ha atendido en las comidas y la ha acompañado en sus compras” (The Daily News, 13-9-1948).

En declaraciones a distintos medios, la artista manifiesta sentirse “muy emocionada” en Australia y lamenta no disponer de más tiempo libre para hacer algo de turismo por el país; afirma que el clima australiano le recuerda al de España en ciertas épocas del año; y expresa su deseo de llevarse algunas plantas autóctonas para incorporarlas a su jardín parisino.

La Joselito y Mercedes Bebia en Perth (The West Australian, 7-9-1948)

La Joselito y Mercedes Bebia en Australa (1948)

Exitoso debut australiano de La Joselito

La Joselito ofrece tres recitales en el teatro Capitol de Perth, donde ha sido necesario instalar “una plataforma especial de madera, cuadrada, de seis pies” (The Dailiy News, 11-9-1948). En cada una de sus actuaciones, la artista presenta un repertorio renovado. Su debut no puede ser más exitoso, a juzgar por las referencias periodísticas, que elogian su “hábil trabajo con los pies”, especialmente en la ejecución del ‘Zapateado de Cádiz’, así como la riqueza de su vestuario:

La Joselito, la bailaora española, en su primer recital australiano en el teatro Capitol el sábado por la noche, convenció a un gran público de que es un buen exponente de su arte. Tanto si encarnaba a una dama de alto rango y aspecto señorial como a una moza desgarbada de provincias, el personaje era real como la vida misma y el baile revelaba su excelencia técnica. Su trabajo tiene encanto y gracia, es una actriz bastante capacitada y tiene una agradable voz para el cante […]. Las manos, brazos, pies, y su cuerpo flexible y bien formado, fueron usados con una gracia fascinante, y las castañuelas se convirtieron en instrumentos musicales. Su reserva de energía parecía ilimitada. Los trajes eran triunfos del arte del diseñador” (The West Australian, 13-9-1948).

El 16 de septiembre de 1948, Carmen y su troupe llegan a la ciudad de Kalgoorlie, donde ofrecen dos recitales. Una vez más, la prensa destaca la cálida acogida de la artista por parte del público y el “variado e interesante programa de bailes”, que La Joselito interpreta con gran destreza y virtuosismo, especialmente el ‘Zapateado de Cádiz’.

“Ejecutó una serie de bailes sin mostrar el menor signo de cansancio. Esto resulta aún más sorprendente si tenemos en cuenta que en cada una de sus apariciones tenía que usar los brazos, pies y su flexible cuerpo para expresar una emoción diferente. La destreza con la que manejaba las castañuelas era acorde al elevado nivel de su arte y, para ofrecer al público algo gratamente diferente, así como para demostrar su versatilidad, cantó dos canciones típicas españolas” (Kalgoorlie Miner,18-9-1948). (1)

La Joselito durante una de sus actuaciones en Australia

La Joselito durante una de sus actuaciones en Australia

Tras los éxitos cosechados en Perth y Kalgoorlie, La Joselito llega a Melbourne, donde ofrece varios recitales. La prensa destaca la “personalidad dinámica” de la artista, “que en un minuto es capaz de transformar a una lujuriosa campesina navarra en una indolente y apasionada sevillana” (The Argus, 22-9-1948). Asimismo, la crítica elogia su impresionante técnica con las castañuelas y en la ejecución de su zapateado, así como la autenticidad de su arte:

La Joselito ha demostrado ser una artista, y una artista completamente española, que consigue sus efectos por el camino más difícil y sin falsedades. Ella representa algo que aquí es muy poco conocido, aunque hemos visto multitud de adaptaciones artísticas y copias baratas” (The Argus, 25-9-1948).

Carmen Gómez sigue cosechando éxitos en Australia

Tras ser agasajada con una fiesta en su honor, Carmen, Mercedes y Relámpago continúan su gira australiana con sendas actuaciones en las ciudades de Hobart y Launceston. En la primera de ellas, la bailaora “fue saludada con un prolongado y entusiasta aplauso por el amplio público” congregado en la sala.

“Los bailes nacionales que La Joselito interpretó con gran vigor incluían bailes clásicos, gitanos y folclóricos tradicionales de todas partes de España. Cada uno fue presentado con su propio traje tradicional, todos muy coloridos y exóticos. El limpio golpear de sus pies y el repiqueteo de las castañuelas realzaban la atmósfera de la vieja España, y su gracia natural y su ritmo infalible constituían otra fuente de deleite” (The Mercury, 28-9-1948).

La Joselito en una imagen reciente

La Joselito, en la última etapa de su vida

En Launceston, la artista ofreció un festival “absolutamente novedoso en su autenticidad. La Joselito personifica el baile, desde lo alto de su oscura y maravillosamente serena cabeza hasta sus ágiles y diminutos pies, mientras que sus manos consiguen maravillas con las seductoras castañuelas que enfatizan el ritmo de muchos de los bailes” (Advocate, 29-9-1948).

Unos días más tarde, es el público de Adelaida quien tiene la oportunidad de disfrutar del “exquisito arte” y el “alegre vestuario” de Carmen Gómez. “Muchos de sus bailes son modelos formales, ejecutados con pasos cortos, torso rígido, un gran juego de manos, hombros, tacones, unos grandes ojos negros, y el agudo y salvaje repiqueteo de las castañuelas” (News, 5-10-1948).

Las últimas ciudades australianas que visita La Joselito son Sydney y Canberra. La crítica vuelve a destacar el carácter polifacético de la artista, que, con su “ardiente personalidad”, es capaz de bailar, cantar, y dar vida a los más variopintos personajes. “El sonido de sus castañuelas haría avergonzarse a las cigarras veraniegas y los golpes de sus tacones son orgullosos y apasionados, una marca de carácter y temperamento” (The Sydney Morning Herald, 12-10-1948).

Unos días más tarde, La Joselito, Relámpago y Mercedes Bebia se anuncian en Nueva Zelanda. El programa de la gira también incluye visitas a otros países de Asia, África y América. Sin embargo, según confiesa la artista en sus memorias, la enfermedad de su marido les obliga a regresar a Francia antes de lo previsto.

Una carrera truncada en su mejor momento

Durante casi una década, la pareja vive volcada en la lucha de Relámpago contra su dolencia. Los tratamientos a los que éste debe someterse les hacen quedarse en París, si bien realizan una última gira por la antigua Yugoslavia, que incluye una estancia de un mes en la residencia que posee el Primer Ministro Tito en Opatija (actual Croacia).

La Joselito (Foto de François Canard)

La Joselito (Foto de François Canard)

Esta situación supone un brusco parón en la exitosa carrera La Joselito, que prácticamente se aparta de los escenarios, además de su ruina económica, ya que debe invertir la mayor parte de sus ahorros en los tratamientos de su marido. Cuando éste fallece, en 1956, Carmen se queda realmente desamparada, ya que no tiene hijos ni familiares en París, y Relámpago era quien se encargaba de negociar con los empresarios y gestionar su dinero. Tras varios años retirada, no se encuentra con fuerzas para volver a presentarse sola ante el público:

“Cuando falleció (estuvo diez años enfermo) mi carrera se detuvo […] porque la gente sentía muchos celos hacia mí, porque no podían hacer lo mismo que yo bailando. Entonces, siempre intentaban pisotearme y hacerme daño… Yo debería haber conocido todo el mundo, pero tuve miedo de viajar sola”. (2)


NOTAS:
(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(2) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VII)

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Carmen Gómez y su marido siguen manteniendo su residencia en París. A pesar de las dificultades, continúan con su actividad artística y, en la medida de sus posibilidades, colaboran tanto con el ejército francés como con los represaliados españoles. “Hacíamos espectáculos para el ejército y a veces bailábamos para aliviar a los españoles, que estaban mal en España: recogíamos dinero y lo enviábamos allí, para las personas que estaban en prisión”, confesaba la artista a su biógrafa (1) (2).

Cartel de una actuación de La Joselito

Cartel de una actuación de La Joselito en la Sala Pleyel

Durante los primeros años de la contienda, la pareja realiza una gira por Sudáfrica y los países escandinavos. Además, a principios de los años cuarenta la prensa francesa sitúa a La Joselito, en varias ocasiones, en Cannes y en Nantes, así como en distintas salas parisinas, tales como Pleyel, la Galería Charpentier o el teatro de la Estrella. En algunas de esas actuaciones, además de Relámpago, la acompaña el pianista Manuel Infante.

Historias de supervivencia

Cuando las tropas alemanas invaden París, La Joselito y Juan Relámpago, acuciados por la necesidad, se ven en la difícil tesitura de tener que plegarse a los requerimientos de los nazis, que solicitan sus servicios. Tres veces por semana, la pareja entretiene con sus cantes y bailes a los soldados alemanes en varias salas de la capital francesa, como el Moulin Rouge, el Teatro Olympia o el de Normandía, y actúa para los generales en el Hotel George V. Además, a bordo de aviones militares son enviados a Polonia y Checoslovaquia para fines similares.

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Esta situación es especialmente dolorosa para Carmen, que siente un gran aprecio hacia los judíos, con quienes ha mantenido un contacto muy estrecho desde su llegada al país galo. De hecho, la mayor parte de los empresarios que han impulsado su carrera y la han convertido en una gran estrella de fama internacional son semitas. Por ello, cuando tiene la oportunidad de ayudar a un vecino judío que acaba de ser detenido por los nazis, no se lo piensa dos veces. Una tarde los oficiales alemanes van a buscarla para actuar y Carmen les dice que no lo hará a menos que liberen a ese hombre.

“Nos pagaban bien y nos daban jabón, arroz y harina. Todos los mercaderes judíos de nuestra calle, la rue Levis, lo sabían y, afortunadamente, entendían nuestro dilema. Yo sólo me aproveché de mi posición en dos ocasiones (pude hacerlo porque el general era un gran aficionado y hablaba muy bien el español): una vez para liberar a mi hermano, que estaba en un campo de prisioneros en el sur de Francia, y otra vez para liberar a un vecino judío”. (3)

La vida continúa

En 1943, La Joselito participa en la III Gala de la Publicidad, comparte cartel con una de las estrellas de la música francesa, la cantante Edith Piaf. Asimismo, la bailaora “más típicamente española” comienza una etapa de colaboración con el pianista Rafael Arroyo. Juntos se anuncian en varias ocasiones en la sala Pleyel y el éxito es rotundo:

La cantante francesa Edith Piaf

La cantante francesa Edith Piaf

“Aunque ha llegado a la perfección en su arte -la palabra es un poco grande, pero ella se merece este homenaje-, siempre busca algo nuevo, y lo hace con una rara inteligencia y un gusto muy seguro.

Ardiente y vibrante, todo en ella participa en su arte, su cuerpo está poseído por el baile y todos sus movimientos se unen para formar una armonía completa” (Le Matin, 13-10-1943). (1)

Asimismo, en el mes de octubre, Carmen y Rafael participan en una velada organizada en París por el Sindicato de la Prensa Extranjera, en la cual hacen gala, una vez más, de la pureza y españolidad de su arte:

“La célebre bailaora española […] hizo compartir intensamente a sus maravillados espectadores los sentimientos místicos, populares y humanos que brotan de su danza tan específicamente autóctona. […]

Durante unos momentos demasiado cortos, un público entusiasmado se encontró transplantado por el genio de la Joselito y la fogosidad de Rafael Arroyo a algún pueblo quemado por el sol de la mágica y tierna España” (Le Matin, 25-10-1943).

“… una demostración práctica de la originalidad insobornable, incorregible, que caracteriza el genio rítmico de España. Rafael Arroyo en la peana y ‘La Joselito’ en el tablado, probaron suficientemente, cada cual con su ciencia y capacidad artística, que no cabe adaptar la expresión musical y coreográfica del folklore español a una escuela académica más o menos cosmopolita e internacional” (ABC, 29-10-1943).

La Joselito (The Australian Women's Weekly, 9-10-1948)

La Joselito (The Australian Women’s Weekly, 9-10-1948)

En 1944, Carmen Gómez interviene en un festival celebrado en la Gaieté Lyrique, donde comparte cartel con la bailaora María Rosa. En el mes de marzo viaja a Holanda junto a Juan Relámpago y Rafael Arroyo. En otoño, ya de vuelta en París, la artista participa en una gran gala organizada por la Unión Nacional Española “a beneficio de las familias de los españoles caídos por la liberación de Francia. Pablo Picasso ha donado un lienzo, que será subastado” (L’Humanité, 22-10-1944).

Nuevas giras por Francia y el extranjero

Una vez finalizada la guerra, La Joselito goza de gran popularidad y prestigio, tanto en Francia como en otros lugares. Actúa en las mejores salas del país galo -en ciudades como Burdeos o Marsella– y emprende, junto a su marido, varias giras por el mundo. “Estuvimos en Filipinas […], Bélgica, Alemania e Italia. Fuimos a Checoslovaquia, Yugoslavia, Buenos Aires, Centroamérica, Costa Rica y Colombia”. (2)

En agosto de 1948, la prensa australiana informa sobre la inminente gira de “La incomparable Joselito”, que “es conocida en toda Europa como ‘la Princesa del Baile Andaluz’, y también es llamada ‘la Flor salvaje de Aragón y Toledo’” (Kalgoorlie Miner, 4-9-1948). La artista, que ha sido contratada por el empresario ruso Alexander Levitoff, llegará acompañada de la pianista Mercedes Bebia y el guitarrista Juan Relámago, y ofrecerá recitales en casi todos los estados australianos. El acontecimiento se anuncia como algo verdaderamente excepcional:

“Por primera vez […] Australia verá y oirá canciones, bailes y música españolas, presentadas por la mundialmente famosa bailaora española La Joselito y su grupo, la reconocida pianista española Mercedes Bebia y el celebrado guitarrista español Juan Relámpago. Con sus recitales, La Joselito traerá la auténtica alma de España. Su programa incluirá música clásica y folclórica tradicional de todas partes de España, así como música y baile flamenco gitano. Los trajes que lucirá La Joselito han sido diseñados por famosos artistas españoles; algunos han sido copiados de antiguas obras maestras de museo y otros muchos han sido fabricados artesanalmente en diferentes regiones de la antigua España” (Kalgoorlie Miner, 1-9-1948).

La pianista Mercedes Bebia

La pianista Mercedes Bebia

La Joselito, a la conquista de Australia

El día 5 de septiembre, procedente de Londres, y acompañada por Relámpago y Mercedes Bebia, Carmen Gómez llega a la ciudad de Perth, donde es recibida por el alcalde. El diario The West Australian informa sobre la trayectoria de las artistas y sobre sus próximos compromisos profesionales:

“Aunque habla poco inglés, La Joselito consiguió explicar las complejidades del baile español con su expresivos movimientos en la conferencia de prensa que tuvo lugar ayer. Miembro de una gran familia, afirmó que tanto su abuela como su madre habían sido bailarinas en España. Ella empezó a estudiar a los cinco años y dio su primer concierto un año más tarde. Durante la guerra, vivió principalmente en Francia y ha dado recitales en Noruega, Suecia, Polonia y Suiza. […] Mercedes Bebia también vive en Francia pero se ha presentado en muchas capitales europeas. Se crió en Madrid, donde estudió música y ganó el primer premio del Conservatorio de Madrid en la especialidad de piano. En Perth el trío comenzará una gira por Australia, con la excepción de Queensland, y, tras visitar Nueva Zelanda, se presentará en Sudáfrica, Sudamérica, México, Canadá y los Estados Unidos antes de regresar a París” (7-9-1948).


NOTAS:
(1) CATHELIN, Annie, La Joselito à l’ ge d’or du flamenco, París, L’Harmattan, 2013.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.
(3) CLAUS, Madeleine, “La Joselito”, en SCHREINER, Claus (ed.), Gipsy dance and music from Andalusia, Portland, Amadeus Press, 1990.


La Joselito, el alma de Andalucía en París (VI)

La Joselito y Ramón Montoya reinan en la sala Pleyel

El 30 de noviembre de 1936, La Joselito y Ramón Montoya ofrecen un “Festival de Arte Flamenco” en la parisina Sala Pleyel. El programa se compone de “cantes, bailes y solos de guitarra flamencos” (La semaine à Paris, 27-11-1936), e incluye soleares, tangos, tientos, farrucas, alegrías, sevillanas, siguiriyas, granaínas, caracoles y el famoso ‘Zapateado de Cádiz‘.

Completan el cartel los guitarristas Amalio Cuenca y Juan Relámpago. El éxito es tal, que los artistas programan un segundo festival para el 13 de diciembre. Una vez más, la prensa francesa no escatima en elogios para la bailaora:

“Sus bailes no están recompuestos, sino que permanecen tal y como ella los aprendió en las cuevas de Granada, cuando en el Sacromonte la gente se dedicaba a bailar, no a disparar las ametralladoras.

Sus cantes… ¡ah! Cómo me gustan sus cantes… Me recuerdan a esas saetas, ‘cantes profundos’ en los que la voz se rompe en gritos, y los ritmos de repente suben o se ahogan de repente, como en el canto del muezín.

Al ver a Joselito en el escenario de la Sala Pleyel, ante los guitarristas, me decía: ¡Qué pena que no haya, ante este público, quince Joselitos!” (La semaine à Paris, 11-12-1936).

Programa del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya en la Sala Pleyel

Cartel del recital ofrecido por La Joselito y Ramón Montoya

“Recordamos el primer triunfo individual de la Joselito, que sobresalía en la troupe de la genial Argentina. Hoy como entonces, ella nos trae, por su rotación abundante, su contoneo espasmódico de ‘dama gitana’ y el chasquido de sus dedos, como una sensación de estar atravesando las puertas ibéricas. Con la llama en los ojos y ‘la madre del canto’ en la garganta, esta Joselito, como la flor salvaje de Aragón, de Toledo o de Andalucía, refleja a través de sus magníficas canciones y bailes toda el alma de un pueblo” (Le Figaro, 21-12-1936).

Unos días más tarde, la bailaora ofrece un recital en la sala d’Iéna, acompañada por su inseparable Relámpago y por la pianista Pilar Cruz. La Joselito interpreta algunos de sus números más conocidos, como “Rosario la Cava”, el baile de La vida breve o La corrida, además de deleitar al público con sus saetas, caracoles, soleares, farrucas y alegrías.

Varias semanas después de los festivales flamencos de la sala Pleyel, en la prensa aún resuenan los ecos del triunfo de la Joselito, que es considerada en el país galo como una de las más auténticas bailaoras españolas, por la pureza y el carácter popular de sus bailes:

“Ya no estábamos en París, sino en España, en la casa de los gitanos o en cualquier lugar público donde se exhiben las bailaoras sensualmente apasionadas de su arte, […] que no buscan bajo ningún pretexto llevar su coreografía a un plano intelectual. Se sucedieron tangos, soleares, alegrías y zapateados cautivadores, llenos de fuego y de vida. […] El arte de La Joselito bien parece ser el arte exacto de las bailaoras populares de Andalucía. […]

Acompañado de un cante, el ‘Tango Flamenco’ interpretado por La Joselito es un baile violento, erótico, que no ha sufrido ninguna influencia europea. La ‘Farruca’, un baile de chulería y de provocación, tuvo el don de levantar el ánimo de los espectadores españoles, numerosos en la sala. Los chasquidos de las manos y de los dedos, y los redoblados golpes de los tacones crean esta atmósfera de frenesí de la que no nos arrancan ni las alegrías, ni las sevillanas acompañadas de las castañuelas” (Le Popularie, 1-1-1937).

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

Primer plano de Carmen Gomez, La Joselito

La Joselito ha presentado su ‘Zapateado de Cádiz’, expresando el deseo, la espera y la impaciencia; con el cuerpo casi inmóvil, los pies expresan casi solos todo lo que el baile sugiere. La Joselito bailaba sola y, para ella, el gran escenario no era demasiado vasto. […]

Durante esta representación hemos agradecido a la bailaora y al músico […] el habernos transmitido los aires y los bailes en estado puro sin concesión alguna” (Le Figaro, 22-2-1937).

Una artista comprometida y admirada en toda Europa

Tras su exitosa colaboración con Ramón Montoya y Amalio Cuenca, en febrero de 1937 La Joselito ofrece varios recitales junto a la niña prodigio de la guitarra Ida Presti. Juntas se presentan en la Sociedad Filarmónica de París y en la sala Pleyel. En esa época, la prensa anuncia también las actuaciones de la bailaora en Niza, Montecarlo y Burdeos.

La artista, muy admirada por el público francés, se prodiga en todo tipo de eventos, de carácter artístico, cultural o político. Su presencia es reclamada por las mejores salas del país galo. En marzo de 1937, Carmen forma parte del elenco de la “Gran gala por la fraternidad de las razas”, que tiene lugar en el Palacio de la Mutualidad de París, y unas semanas más tarde actúa, junto a la bailarina Margarita Guerrero y el guitarrista Relámpago, en un festival celebrado en la sala Pleyel en honor del escritor Henri Barbusse.

Durante el verano, La Joselito interviene en una “gran fiesta campestre, artística y deportiva” organizada por el Sindicato de Trabajadores de la Madera en el estadio de Draveil (París), así como en un festival de bailes populares que tiene lugar en el pabellón español de la Exposición Internacional de París.

La guitarrista Ida Presti

La guitarrista Ida Presti

Ya en el mes de octubre, “la célebre bailaora” vuelve a demostrar su compromiso con la República española, al actuar en el “Gran encuentro en honor de los combatientes de la libertad”, celebrado en la Mutualidad parisina para conmemorar el aniversario de la constitución de las brigadas internacionales.

Poco después, Carmen viaja a Estocolmo para participar en la “Semana de España”, y ofrece un nuevo recital de bailes españoles en la Casa del Pueblo de Lausana. Por otra parte, la bailaora retoma su colaboración con la joven guitarrista Ida Presti, con quien actúa en la sala Pleyel en el mes de diciembre.

Durante los primeros meses de 1938, La Joselito regresa a Suiza en varias ocasiones, acompañada por Relámpago y por el pianista Luigi Campolieti. En el programa figuran piezas de Albéniz, Falla y Granados, además de canciones populares, bailes regionales y flamencos, incluido su famoso ‘Zapateado de Cádiz’. Como en ocasiones anteriores, la bailaora conquista al público suizo:

“Para nuestro placer, la bailaora andaluza La Joselito ha regresado a Lausana, y ha vuelto a llenar la sala de la Casa del Pueblo de espectadores conquistados por su arte […].

A partir de aires populares y de otros bien conocidos, que Albéniz, Falla y Granados han enriquecido, La Joselito, ataviada cada vez con un nuevo vestido y con su sonrisa, ha bailado como se baila en Sevilla. Con esta gracia infinita de los gestos, del porte de la cabeza, de los contoneos que contrastan con el ritmo frenético de los pies que martillean en el suelo, ha evocado los cabarets, las callejas sevillanas, el amor y los desafíos que le lanzan, los peligros que os amenazan, el espectáculo de las plazas de toros, la jota de una pequeña campesina aragonesa, y en cada número los espectadores le rogaban que volviera a empezar, a lo que La Joselito se prestaba con la mejor gracia del mundo” (Gazette de Lausanne, 18-2-1938).

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Carmen Gómez, La Joselito (Le Populaire, 15-1-1937)

Durante la temporada de invierno de 1938-39, La Joselito se anuncia en la sala Dandelot, actividad que compagina con sus apariciones en distintos eventos, como la “Gran fiesta de la juventud” organizada por las juventudes socialistas en la sala Wagram de París. Por su parte, la prensa española sitúa a la artista en el corazón del barrio de Montmartre, concretamente en “el Cabaret Sevilla, donde triunfan la Joselito con su farruca y Montoya con su guitarra” (Crónica, 18-3-1939).

En junio de 1939, la bailaora regresa a la sala Pleyel “con su compañía española, alma de Andalucía, en sus nuevas y magníficas creaciones escénicas” (Le Matin, 16-6-1939). Los éxitos no se hacen esperar:

“La bailaora española Joselito […] transporta de entusiasmo al inmenso auditorio que ha acudido a la sala Pleyel para este festival de bailes ibéricos. Rodeada de brillantes compañeros: María Luisa, Juanita Biesca, Marga Rocío, Isabel Carito y Luis Rivas, la Joselito nos ha hecho admirar una vez más su notables cualidades, su irresistible dinamismo y una alegría en el baile que daba gusto ver” (Le Matin, 13-7-1939).


La Joselito, el alma de Andalucía en París (V)

A pesar de su juventud, y tras sólo unos años en el país galo, La Joselito se ha convertido en una artista consagrada, una estrella del baile que ha triunfado en los más prestigiosos escenarios parisinos, y se prodiga con frecuencia en todo tipo de actos y eventos, muchos de ellos de carácter benéfico.

En 1933, Carmen retoma su faceta de coreógrafa. En esta ocasión, la obra elegida es la comedia romántica Violante, basada en un texto de Tirso de Molina, que es llevada a escena por la Compañía de los Quince en el teatro de Vieux-Colombier. Tras la representación de la obra, “como fin de fiesta actuó, entre grandes ovaciones, la bailarina española ‘La Joselito’” (Luz, 21-3-1933).

Carmen Gómez, La Joselito, en 1934

Carmen Gómez, La Joselito, en 1934

Poco después, en el marco de los “Sábados internacionales” celebrados en el teatro de L’Oeuvre, la artista “se apoderó del auditorio como ella sabe hacerlo: poniendo toda su sangre inquieta y andaluza al servicio de su gran temperamento, turbulento y brioso, de bailarina flamenca” (Heraldo de Madrid, 9-3-1933).

En el mes de abril, el Heraldo de Madrid informa sobre la celebración de una fiesta homenaje a su corresponsal en París, Juan G. Olmedilla, en un restaurante español de Montmartre. A ella acuden importantes personalidades del mundo diplomático y cultural, y es especialmente destacable la actuación de Carmen Gómez:

“La gran bailarina ‘La Joselito’, acompañada a la guitarra por su esposo, el notabilísimo guitarrista Juan Relámpago, deleitó a la concurrencia con lo más escogido de sus canciones flamencas y de sus danzas inimitables. […]

Soleares, alegrías, bulerías, cartageneras, murcianas […], todo pasó bajo los ojos encendidos de admiración de los presentes. ‘La Joselito’, que ya se ha impuesto en París, y cuya prensa se ha inclinado rendida ante su arte magnífico, es ‘la esencia de bailaora’, a la vez que la ‘cantaora’ por excelencia; lo natural y castizo, la entraña de Andalucía, lo que no está sujeto a refinamientos ni retoques, el estilo puro, como sale del pueblo; la verdad, en suma” (5-5-1933).

Nuevos estrenos… nuevos triunfos

Unos días más tarde, la bailaora regresa al teatro de la Ópera Cómica, donde se pone en escena la opereta Frasquita, de Franz Lehar. El rol protagonista corresponde a la mezzosoprano española Conchita Supervia, mientras que La Joselito interpreta el papel de Mercedes y deleita al auditorio con sus bailes.

La cantante Conchita Supervia

La cantante Conchita Supervia

La prensa de nuestro país se muestra bastante crítica con esta obra, a la que califica de “españolada”. Sin embargo, tanto los diarios franceses como los españoles coinciden en destacar la brillante labor de La Joselito, especialmente en sus zapateados:

Frasquita […] es una obra deplorable, en la que lo único que se salva es el arte de Conchita Supervia y las danzas andaluzas de la Joselito […].

La Joselito ha obtenido el mayor éxito de su corta vida de ‘bailaora’. A muchos críticos oímos que sólo por verla bailar, como acabamos de hacerlo, sobre todo en el ‘zapateado’ -algo perfecto y genial-, podían perdonarse los malos ratos pasados durante la ‘eternizante’ representación. Y es verdad. La Joselito queda consagrada en París como la verdadera revelación de Andalucía” (Heraldo de Madrid, 9-5-1933).

“… la Joselito, que se ha hecho valer en dos aspectos diferentes: en sus bailes propiamente dichos; con las castañuelas, y en un zapateado, es decir… cómo diría yo, una especie de sonata tocada por los zapatos, prácticamente, sin el ritmo de la guitarra. Es la primera vez que en París vemos bailarlo a una mujer. Su quiebro final, con los tacones, es de una delicadeza extraordinaria” (Journal des débats politiques et littéraires, 14-5-1933).

En el mes de junio, la bailaora se mete en la piel de Carmen de Bizet, obra con la que emprende una gira veraniega por los casinos de distintas ciudades francesas. A finales de agosto, La Joselito regresa a las tablas de la Ópera Cómica con una nueva versión de Frasquita, que permanece varios meses en cartel y tiene como protagonista a Jennie Tourel.

La actriz y cantante Jennie Tourel

La actriz y cantante Jennie Tourel

Unos meses más tarde, “la célebre bailaora andaluza” se presenta en los Salones Maudit de Nantes, acompañada por su marido y por la pianista Ady Leyvastre. En el marco de un amplio programa, Carmen interpreta los siguientes números: Sevilla (Albéniz), Danza de la vida breve (Falla), Zapateado, La Corrida (Valverde), Farruca, y Zaragoza, Jota (Trempez).

Segunda visita a Argel

En enero de 1934, los tres artistas ponen rumbo a Argel, donde ofrecen un recital de baile, con un programa similar al presentado en Nantes:

La Joselito interpretará, entre otras, la famosa ‘Corrida de Valverde’, la ‘Seguidilla’ de Carmen, la danza de ‘La vida breve’ y los bailes gitanos populares en los que es inimitable. El guitarrista Juan Relámpago tocará, acompañando los bailes de la Joselito, solos de diversos autores populares, y la Srta. Ady Leyvastre ejecutará piezas de sus autores preferidos: Albéniz, Granados, Longas, Laparra, etc.” (L’Écho d’Alger17-1-1934).

Además, en esos mismos días, la Ópera de la capital argelina programa una serie de representaciones de Frasquita y Carmen, en las cuales interviene La Joselito. La artista española, que había dejado el listón muy alto en su anterior visita a la colonia francesa, vuelve a conquistar al público y la crítica:

“[La Joselito] nos ha entusiasmado una vez más por su juventud impetuosa, por la precisión y belleza de su coreografía, y por esa alegría que ella les aporta. Tres veces, para satisfacer a un público delirante, tuvo que bailar esta ‘Corrida’ endiablada […]

Carmen Gómez, La Joselito

Carmen Gómez, La Joselito

Y para nuestra sorpresa y admiración, moduló algunas frases expresivas y cargadas de reminiscencias orientales en una canción mezclada con bailes de los gitanos de Granada. Al escucharla, acompañada por la guitarra del Sr. J. Relámpago, inmediatamente nos sentíamos desorientados y éramos transportados muy lejos del teatro, a un decorado polvoriento en pleno campo andaluz” (L’Écho d’Alger20-1-1934).

En 1935, La Joselito realiza una incursión en el mundo del cine, de la mano del director Julien Duvivier. Junto a él viaja a Barcelona para rodar la película La bandera, protagonizada por Jean Gabin, y en la que Carmen es la encargada de montar la coreografía de un baile por sevillanas.

Cine, radio… y de vuelta a Suiza

En ese mismo año, la artista participa en varios festivales y, junto a Juan Relámpago, ofrece un recital de cante y baile, que es retransmitido por la emisora de radio Le Poste Parisien. El programa es el siguiente: “Carmen Joselito […] cantó Bulerías, Sevillanas, y bailó un Zapateado, acompañada por Relámpago, el cual tocó también unos Fandanguillos muy bonitos, compuestos por él” (Biblioteca Fortea, revista musical, enero de 1936).

Tras el estallido de la guerra civil, la artista y su marido, que tenían propiedades y ahorros en España, no pueden regresar a su país, ya que ambos se declaran republicanos. No obstante, desde Francia, y en la medida de sus posibilidades, colaboran con la causa, bailando y recaudando dinero para enviar a sus compatriotas.

La Joselito, en los años 90 (Foto: François Canard)

La Joselito, en sus últimos años (Foto: François Canard)

En noviembre de 1936, La Joselito vuelve a viajar a Suiza. En esta ocasión, “la célebre cantaora y bailaora andaluza” ofrece dos galas en la Casa del Pueblo de Lausana, donde da muestras, una vez más, de la pureza de su arte:

“Lo que hay que alabar en primer lugar en La Joselito […] es precisamente su preocupación por mantenerse fiel a una tradición […]. Es la bailaora de flamenco más auténtica que existe en la actualidad, la más perfecta quizás […].

Por nuestra parte, no perdemos ninguna oportunidad de verla y de admirar, encarnada en su persona, una mezcla sorprendente de nobleza, simplicidad, disciplina, melancolía y fuego… Ella evita en su vestimenta hasta el brillo fácil; prefiere, antes que las lentejuelas, los tonos a veces voluntariamente discretos pero que realzan mejor el carácter profundo de un baile, sea éste una jota saltarina, el extraordinario zapateado en el que las manos se fijan en la cintura mientras que los pies adquieren un lenguaje propio, o ese baile gitano que tanto contrasta con las formas de esencia andaluza.

Hablando con propiedad, su recital del miércoles fue deslumbrante” (Gazette de Lausanne, 26-11-1936).

NOTA: La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.