Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (I)

Durante las primeras décadas del siglo XX, artistas como Pastora Imperio o Amalia Molina pasearon el nombre de España y el de Sevilla por los escenarios del mundo, y hoy ocupan un lugar destacado entre nuestras estrellas más internacionales. Sin embargo, no son las únicas que en aquella época alcanzaron la gloria allende los mares. Si hace unas semanas nos acordábamos de la malograda María Montero, ahora queremos rendir tributo, porque nos parece justo y necesario, a otra hija de Serva la Bari, la gran Trini Ramos.

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Artista precoz

Trinidad Muñoz Blanco -nombre real de la artista- nació en Sevilla en 1904 (1) y desde pequeña se sintió atraída por el arte. Fue discípula del maestro Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en el número 51 de la calle Trajano (junto a la Alameda de Hércules, donde Trini pasó sus primeros años de vida); y, según su propio testimonio, actuó por primera vez en público a muy corta edad:

“… debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios” (The Sunday Post, 30-10-1921) (2).

La prensa hispalense de 1915-16 hace referencia a esas primeras actuaciones de la joven Trini Muñoz, que también se anunciaba en aquellos años como ‘Petit Fornarina’, en honor a la malograda artista Consuelo Vello (3). La Sociedad Benavente, el Salón Vigil o el Salón de Variedades son algunos de los locales sevillanos en los que se puede admirar a la precoz cancionista:

“[Sociedad Benavente] … se presentó la simpática cancionista y bailarina Trini Muñoz, siendo premiada su labor con una ovación…” (El Liberal de Sevilla, 17-10-1915) (4).

“[Sociedad Benavente] … actuó la pequeña cancionista Trini Muñoz, que también fue grandemente aplaudida” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1915).

“[Salón Vigil, C/ Trajano, 14] Allí hemos visto a la hermosa artista de ‘varietés’ Amalia Manzano, un nutrido cuadro flamenco, al sexteto de baile La sal de Andalucía, la futura ‘estrella’ y bella muchacha la ‘cancionista’ ‘petite’ Fornarina, la pareja de baile Las Goyitas y al célebre cantador de estilo flamenco Niño Medina” (El Liberal de Sevilla, 5-2-1916).

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

A pesar de su juventud, Trini empieza ya a mostrarse como la gran artista que está llamada a ser, tanto por la impecable presentación de sus números como por el arte y la gracia con que los ejecuta. En esa etapa inicial de su carrera, la joven se dedica sobre todo a cantar, hasta que una laringitis la obliga a desarrollar su faceta de bailaora, que será la que más cultive durante toda su vida artística (5):

“Se ha despedido con gran éxito del ‘Salón de Variedades’, la notable y monísima canzonetista, Trini Muñoz, Petit-Fornarina. Tan aplaudida artista trae un lujoso vestuario y alhajas de gran valor. Canta de una manera inimitable su canción predilecta, titulada Mari, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y teniendo que repetirla. Trini es una consumada artista, que con verdadero arte y sumo gusto, parece una muñequita, y constituye un número de varietés de los pocos que existen en esta clase de género. La sal y la gracia sevillana son patrimonio de esta preciosa chiquilla.

Esta es muy joven, una niña, y es digna de figurar en primera fila…” (La Región Extremeña, 13-7-1916).

Imparable

Durante esos años, la Petit Fornarina también se anuncia en el Café Suizo de Madrid, y en varias localidades navarras. En agosto de 1917 se la puede ver de nuevo en Sevilla, donde provoca una auténtica revolución:

“… Tan preciosa artista, que ha actuado quince días con grandes éxitos en el bonito ‘Salón Circo Victoria’ deja gratos recuerdos, pues dicha artista, que cuenta trece años de edad, es un fenómeno en el género de varietés. Su despedida fue un acontecimiento, llenándose de ‘bote en bote’ dicho Salón. Después de su predilecta canción ‘Mari’, tuvo que repetir otras, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y llenándose el escenario de sombreros y varias palomas con cintas de los colores nacionales. Es mucha artista esta chiquilla” (La Región Extremeña, 2-8-1916).

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

En abril de 1918, la cupletista hace su presentación en el Gran Café Universal de Vitoria. En diciembre vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Llorens, y en febrero de 1919, en el Novedades. Durante esos años, en plena Guerra de Rif, Trini también se embarca en una gira por Marruecos que bien podría haberle costado la vida, según declara más tarde la propia artista a una publicación británica:

“Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería quedarme. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino.

El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida” (The Sunday Post, 30-10-1921).

Trini es profeta en su tierra sevillana

A partir de 1920, el nombre de Trini Ramos -que ya se anuncia con este apelativo- aparece con mucha más profusión en la prensa sevillana. En el mes de enero es la estrella indiscutible de dos fiestas ofrecidas por el maestro Manolo Real, para celebrar su onomástica y para agasajar a unas damas inglesas. Entre los asistentes destacan importantes personalidades de la literatura y la aristocracia, además de artistas como La Yanki, La Sevillanita o los Gómez Ortega. El toque corre a cargo del maestro de piano José Pérez y del guitarrista Currito el de la Jeroma:

“… el notable maestro José Pancho, no cesó un momento de tocar al piano todo género de bailes, desde las clásicas bulerías al más delicado vals

Manolo Real se desvivía en obsequiar a sus amigos […]. Porque, eso sí, el vino y el tabaco y los dulces serán cosas casi divinas, pero Trini Ramos, La Fornarina antes, era la concreción de todas esas casi divinidades. Anoche Trini estaba monumental. Bailó el ‘Ché, mi amigo’…” (El Liberal de Sevilla, 2-1-1920).

Trini Ramos (The New York Public Library)

Trini Ramos (The New York Public Library)

Durante los meses siguientes, la joven bailarina y cupletista sigue cosechando éxitos en su tierra, primero en el Salón Imperial y después en el Kursaal Central. La crítica destaca su estilo elegante y refinado, que huye de la chabacanería, y ve en ella a una gran estrella en potencia. Entre las artistas con las que comparte cartel destacan Dora la Cordobesita, Salud Miranda o Carmelita la Imperial:

Trini la Fornarina continúa con pleno éxito su actuación en el Salón Imperial. El público, que admira su belleza y sus muchas simpatías tanto como su arte de cupletista y bailarina, bien notable entre las de su clase, la aplaude con calor en todos sus números, que constituyen una verdadera selección.

A esta artista la anima una fuerte voluntad, que la hará triunfar fácilmente en plazo muy breve, porque tiene lo que pudiéramos decir, siguiendo la corriente de estos tiempos, ‘primera materia’” (El Liberal de Sevilla, 17-2-1920).

“Nuestra bella paisana […] es una de las artistas que pronto pasarán a la calidad de estrellas y en el Kursaal ha de ‘cerrar telón’ muy pronto, porque su arte, sus enormes simpatías y su gracia se imponen. […]

El Kursaal ha encontrado en Trini Ramos la artista de la temporada. Trini ha demostrado con sus números, finos y delicados, que las ‘varietés’ agraden a todos los concurrentes de estos salones, y que no eche de menos el público a las que, apelando a las mallas, creen agradar más” (El Liberal de Sevilla, 5-3-1920).

“… El público le hizo repetir, en medio de ruidosas ovaciones, cuantos números ejecutara.

En los diez días que Trini Ramos ha actuado en el Kursaal logró adueñarse, por su simpatía y por su arte, de la voluntad del público…

Trini Ramos recibió anoche, además de numerosos regalos de sus admiradores, inequívocas pruebas del cariño que ha logrado conquistarse” (El Liberal de Sevilla, 11-3-1920).

NOTAS:

(1) Según escribe Santiago Martín Moreno en su blog Desde mi barrio, la artista vino al mundo en la calle Lumbreras, el 13 de junio de 1904; y sus padres, oriundos de Alcalá de Guadaira, se llaman Manuel Muñoz y Carmen Blanch.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) La cupletista madrileña Consuelo Vello Cano (1885-1915), conocida artísticamente como ‘La Fornarina’, durante su breve pero intensa carrera, cosechó grandes éxitos en los escenarios españoles y europeos.

(4) Las noticias extraídas de la prensa sevillana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (Jerez de la Frontera).

 (5) “Trini empezó siendo cantante, pero tuvo un severo ataque de laringitis y pensó que bailaría hasta que se curara. Sigue bailando desde entonces” (Buffalo Courier-Express, 20-3-1932).

 


María Montero, una brillante carrera truncada por la tragedia (III)

Sólo dos años ha necesitado María Montero para convertirse en la artista mimada tanto del público como de la aristocracia española residente en Nueva York, según se desprende del artículo enviado a ABC por Miguel de Zárraga, su corresponsal en la Gran Manzana:

Nueva York ha prohijado a una gran bailarina española, la sevillana María Montero, haciéndola aquí imprescindible. Baila cuanto quiere, donde quiera y por lo que quiere, y hasta los directores cinematográficos, cuando se disponen a perpetrar alguna de sus típicas españoladas, la consultan…” (ABC, 20-7-1924).

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

María Montero (Cine-Mundial, febrero de 1927)

Es precisamente esa gran admiración hacia María lo que lleva a un grupo de aristócratas y gente bien de la colonia española a convertirse en actores por un día para homenajear a la sevillana en el Longrace Theatre de Nueva York:

“… la encantadora bailarina, que pudo americanizar sus danzas, para un más fácil triunfo, pero no su corazón, acaba de aceptar una importante función a beneficio suyo, organizada y puesta en escena por un simpático número de admiradores […] [Diversos aristócratas] y otros cuantos compatriotas de apellidos no menos prestigiosos, fueron los promotores de la fiesta, en la que, como espectáculo culminante, se ha representado la preciosa comedia quinteriana Puebla de las Mujeres.

[…] El éxito de los improvisados actores fue rotundo. Y el público, que pagara a dos dólares y setenta y cinco centavos la butaca, no se arrepintió de haber llenado el Longacre Theatre.

Un gran tenor del Metropolitán, el costarricense Manuel Salazar, mereció, sin embargo, los más entusiastas aplausos de la noche” (ABC, 20-7-1924).

La sirena de Sevilla

En octubre de 1924 se lleva a escena en el Strand Theatre de Nueva York la comedia musical The Arbor of Love, en cinco escenas, que incluyen bailes franceses, americanos, rusos y españoles, estos últimos protagonizados por María Montero (The Sun, 7-10-1924). En esa época también se puede ver a la sevillana en la inauguración del Art Studio Club en la terraza del Hotel Beaux Arts (Variety, 15-10-1924) (1).

Unas semanas más tarde se proyecta en el Piccadilly Theatre el filme The Siren of Seville, un drama taurino de H. H. Van Loan, dirigido por J. Strom y H. Stromberg. Sus protagonistas son Priscilla Dean, como Dolores, y Allen Forrest, como Gallito. El programa incluye las actuaciones del cantante Vicente Cortez, que interpreta la “Canción del Torero” de Carmen; la bailarina María Montero, que “gusta en su danza española”, y la soprano Annete Koyak, que canta “La partida” y “Clavelitos” (The Brooklyn Daily Eagle, 17-11-1924).

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Cartel de la película La sirena de Sevilla (1926)

Las noticias de este evento no tardan en llegar a nuestro país:

“El hispanófilo Lee A. Ochs […], que acaba de inaugurar su lujoso Piccadilly Theatre, conmemoró la apertura del nuevo coliseo estrenando La sirena de Sevilla en una memorable noche española…

La fiesta, presidida por el cónsul general de España, D. Alejandro Berea, al que acompañaban casi todos los cónsules hispano-americanos aquí residentes, comenzó con la Marcha Real española […]. Siguió un selecto concierto de obras hispanas, y, como prólogo de La sirena de Sevilla, apareció en persona la sin rival María Montero, sirena de carne y alma, en cuyo espíritu arde todo el fuego andaluz, asomado a sus ojos para en ellos duplicar el sol de aquella tierra bendita. […]

… la Montero volvió, una vez más, a deslumbrarnos desde el incomparable cielo neoyorquino, en plena vía blanca, como estrella fulgurante de este maravilloso Broadway, […] toda ella es luz. Es luz, y es alegría, y es fuego… Y sus danzas, ¡tan españolas!, la han hecho inmortal. La música que baila es de Granados, de Falla, de Albéniz… ¡De España siempre!” (ABC, 3-1-1925).

Esta crónica también la firma Miguel de Zárraga, quien aprovecha la ocasión para ofrecer algunos detalles sobre la brillante trayectoria de la bailaora, que se ha convertido en toda una institución desde el punto de vista tanto artístico como social:

María Montero, sevillana, es la más castiza representación de Andalucía en los Estados Unidos de esta inmensa América del Norte. Ella plantó aquí sus reales, después de una larga campaña de triunfos por todos los demás países del continente americano; y en Nueva York fue proclamada emperatriz de las danzas españolas. Bailó en los principales teatros y la recibieron, con tantos honores como agasajos, en las mejores casas. Porque María Montero, gran artista, es también gran señora… Una gran señora que, a su vez, recibe en su saloncillo de la calle 57 a lo más linajudo de nuestra colonia, figurando entre sus contertulios, indistintamente, aristócratas, literatos, hombres de negocios, pintores, cómicos, periodistas, gentes de circo, empresarios… Cuantos conocen a María la rinden asiduo homenaje, como artista y como dama. Los ricos la obsequian, y ella obsequia a los pobres. Su casa, es frecuentemente, asilo de menesterosos” (ABC, 3-1-1925).

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

María Montero (Long Island Daily Press, 30-6-1928)

Primeros éxitos con Bolm y Falla

El año 1925 llega cargado de nuevos proyectos para la Montero. El primero de ellos es el estreno de una nueva versión de El amor brujo de Falla en la Allied Arts Society de Chicago, con la compañía de Adolf Bolm (2):

Adolf Bolm merece una mención especial por el bello arte con que llevó a escena los ballets, y con el que él y sus colegas los bailaron […]. El amor brujo, de Manuel de Falla, un ballet pantomima en un acto, fue la primera de las piezas de baile que se interpretaron. […] Aunque la historia es ligera y no especialmente llamativa, la música resultó ser de extraordinario interés. De Falla es un ferviente nacionalista y su ballet, como otros trabajos de su creación, está fuertemente teñido de color español.

El Sr. Bolm acentuó este sabor racial, no sólo con su propio baile y el de sus colaboradores, sino con la importación de la Sra. María Montero, que ha adquirido cierta distinción como intérprete de bailes españoles en su país de origen. Además de su baile en El amor brujo, […] a la Srta. Montero se la pudo ver en dos números en solitario, en los que la atmósfera española estaba inteligentemente conseguida” (The Christian Science Monitor, 9-1-1925).

Poco después se inaugura la nueva temporada de invierno en la Sala El Patio, que vuelve a contar con la artista española para sus bailes especiales, y en el mes de marzo se puede admirar el arte de María Montero en un “Baile gitano” organizado por el magnate de la prensa William Randolf Hearst en honor del embajador norteamericano en España, Alexander P. Moore. Éste tiene lugar en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York, donde se establece un campamento gitano de imitación, con 400 árboles traídos de los bosques de Maine.

Gracias al corresponsal de ABC en la Gran Manzana, siguen llegando a nuestro país noticias sobre las últimas actuaciones de la sevillana. En junio de 1925 se anuncia su próxima participación en La vida breve, de Manuel de Falla, que tiene previsto representarse en el Metropolitan de Nueva York.

Una artista polifacética

Otro tipo de espectáculos para los que la Montero sigue estando bastante solicitada son los programas musicales que acompañan a los estrenos cinematográficos. En esa época se la puede ver en el Globe Theatre de Nueva York, donde se proyecta Don Q Son of Zorro (D. Crisp, 1925), un filme ambientado en España pero bastante “lamentable desde el punto de vista español”, según la crítica:

“De España no hemos visto más en esta noche que los bailes españolísimos de María Montero, indestronable emperatriz de nuestras danzas castizas en el neoyorquino Broadway” (ABC, 17-7-1925).

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

Ramón Mateu con María Montero y la obra inspirada en la artista (Diario de la Marina, 17-1-1926)

En el mes de agosto se proyecta en el Uptown Theatre de Chicago The Lady Who Lied (E. Carewe, 1925). El programa incluye el número ‘Under Spanish Skies’, en el que María interpreta sus bailes españoles. En octubre, en el Teatro Rivoli de Nueva York se ofrece la película Flowers of night (Paul Bern, 1925), acompañada del número musical “Danse Espagnol” a cargo de la bailaora sevillana.

Además de bailar y enseñar los bailes españoles, María Montero también hace incursiones en otras facetas artísticas. Así, por ejemplo, posa como modelo para el escultor valenciano Ramón Mateu, que se inspira en ella para una de sus obras. En febrero de 1926, la sevillana es una de las asistentes al almuerzo con que se agasaja al artista en la redacción del Diario de la Marina en Nueva York, sita en el Hotel Alamac (Diario de la Marina, 9-2-1926).

Unas semanas más tarde, el periodista Miguel de Zárraga vuelve a acordarse de María Montero en un artículo titulado “Danzarinas y tonadilleras”, que destaca a tres artistas españolas -y sevillanas- que en esos momentos triunfan en Nueva York. Se trata de Amalia Molina, “la suprema artista del casticismo, ¡la única!, incapaz de transigir con la innovaciones o imposiciones de la moda extranjera”; Trini Ramos, que “no se quiso contentar con el solo culto a la Sevilla que la (sic) dio su belleza soberana, y, en alas de una legítima ambición, voló de mundo a mundo, asimilándose cuantos encantos se encontró al pasar”, y María.

“… Cada una en lo suyo, las tres se destacan, y las tres, en imparcial espíritu de espontánea admiración, bien pudiéramos considerarlas como representativas del arte popular que de tan distintos modos encarnaron. […]

María Montero, más dúctil, supo amoldarse a todos los gustos imperantes, aunque haciéndolos siempre compatibles con el tan caracterizado españolismo de sus danzas, que como ráfaga de alegría y de luz la pasearon en triunfo por los mejores escenarios del Broadway” (Cine-Mundial, marzo de 1926).

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) Adolph Bolm se formó como bailarín en San Petersburgo y fue una de las primeras figuras de los Ballets Rusos de Diaghilev.

 


La Estrella de Andalucía, reina del zapateado (y VI)

En otoño de 1914, las hermanas Garay se embarcan en una nueva e intensa gira por Cataluña y Baleares. Su número incluye cantos y danzas, clásicas y modernas, de distinta procedencia, entre las que no pueden faltar los bailes flamencos, magistralmente ejecutados por “la prestigiosa Estrella de Andalucía, la bailarina elegante y culta”. Sirva de ejemplo el programa que ofrecen en el mes de octubre en el Gran Salón Doré de Barcelona:

Estrella Troupe (portada de Eco Artístico, 15-11-1914)

Estrella Troupe (portada de Eco Artístico, 15-11-1914)

“Las cuatro señoritas que forman Estrella Troupe, hicieron el paseo tocadas con mantilla blanca […] y acompañándose con el repiqueteo de los palillos, convirtieron el escenario por unos momentos en sucursal de la gloria. Después bailaron las cuatro un número de salón exportado de la capital inglesa e ignorado en ésta que gustó mucho, y luego Estrella de Andalucía […] ejecutó ella sola unas alegrías a las que sirvió de final una ovación grande espontánea merecidísima y vino después […] el cuplet del ‘Chaquetón’, que Estrella y Consuelo cantan muy bien y bailan con unas aplicaciones inglesas muy bien buscadas. Ante los aplausos insistentes vino la repetición que fue un baile titulado ‘La Señora’ bailando (sic) por las cuatro de modo magistral y siendo otra vez obligadas a repetir constituyendo un triunfo enorme la jota…” (Eco Artístico, 15-10-1914).

Estrella Troupe es considerada “lo más grande en la coreografía” y sus componentes no paran de sorprender, mostrando nuevas habilidades. Por ejemplo, Blanca, la más joven del grupo, “dirigió la orquesta […] durante las canzonetas Mieres del Camino (asturiana) y Déjate y verás, interpretadas por Luz y Consuelo Garay” (Revista de Varietés, 30-10-1914). Unas semanas más tarde, en el mismo salón barcelonés, las hermanas Garay también se atreven con el toreo:

Estrella de Andalucía y Consuelo, de la Troupe Estrella, ejecutarán el número: Los dos Gallos, toreando como los propios ángeles, y después interpretarán el cuadro gitano: Reina, figurando como bailadora La Estrella de Andalucía y acompañándola con la guitarra los señores Villasiul y D’Anselmi” (La Vanguardia, 16-12-1914).

Estrella de Andalucía, la más flamenca de la troupe

Para no alejarnos mucho del tema que nos ocupa, nos centraremos en los números más flamencos de la troupe que, como no podía ser de otra manera, tienen como protagonista absoluta a la Estrella de Andalucía.

La Estrella de Andalucía (portada de Mundo Gráfico, 18-11-1914)

La Estrella de Andalucía (portada de Mundo Gráfico, 18-11-1914)

En enero de 1915, la bailaora bilbaína presenta en Tortosa sus alegrías, guajiras y zapateados. La prensa local le dedica grandes elogios, y qué mejor alabanza que considerarla una fusión del arte de Pastora Imperio y Amalia Molina, dos enormes artistas de su tiempo:

Luz de Garay es sencillamente una maravilla. Baila como nadie, pues nadie tiene su gusto depurado, su distinción aristocrática, su arte refinado […] ni el ritmo de su taconeo, ni el claro oscuro de sus crótalos, ‘Alegrías y guajiras’ que bailó sola, fueron divinamente bellas y el público enloqueció” (El Tiempo, 11-1-1915).

“‘La Estrella de Andalucía’ bailó un zapateado flamenco como no es posible concebirlo más artístico y más bello. Los movimientos rítmicos, las inflexiones de su escultural cuerpo, subyugaron a la concurrencia” (Diario de Tortosa, 12-1-1915).

“La danza de Luz de Garay, sin ser hierática, es oración; sin ser religiosa, es legaria; sin ser oriental, es voluptuosa; sin ser gitana, parece tener la atracción del ofidio; sin ser andaluza, su taconeo semeja cual si se desgranara un rosario de amor; y es, en una palabra, la danza de Luz, como la fusión del arte de Pastora y Amalia Molina, más depurado, más sublimado, más espiritualizado, si cabe, por una naturaleza privilegiada, en la que dánse el brazo la fantasía con el arte, la belleza con la verdad, envueltas con el suntuoso ropaje de la dignidad y el decoro” (El Tiempo, 12-1-1915).

Después de varios meses sumando triunfos por toda la geografía catalana, en abril de 1915 Estrella Troupe se presenta en el Colyseu dos Recreios y en el Salón Foz de Lisboa. A sus números habituales suman una nueva especialidad, la de Blanca de Garay tocando la concertina. La más pequeña de las hermanas, que sólo ha necesitado unos cuantos meses para dominar el instrumento, incluye en su repertorio unas malagueñas.

Estrella de Andalucía es la bailarina de siempre.

En las alegrías, guajiras y zapateado flamenco escucha unos ¡oles! tan espontáneos, que no cabe dudar que son producidos por una sensación especial, despertada por el trabajo digno de todo encomio de esta genial ‘estrella’.

En el cuplet ‘Los dos Gallos’ son también aclamadas, y Blanca de Garay en la concertina hace verdaderos primores, dando vida a un extenso repertorio, en el que figuran: ‘Carmen’, ‘El carro del sol’, ‘Coppelia’, ‘Malagueñas’ y el fado cuyo título es ‘El 31’” (Eco Artístico, 5-5-1915).

Anuncio de Estrella Troupe (Eco Artístico, 5-4-1915)

Anuncio de Estrella Troupe y Blanca de Garay (Eco Artístico, 5-4-1915)

La gira portuguesa de las hermanas Garay se prolonga durante varias semanas. Una vez cumplidos sus compromisos en el país vecino, Estrella Troupe continúa con su incansable actividad en España. Ayamonte, Tetuán, Valladolid o Badajoz son algunas de las ciudades donde que las artistas bilbaínas dejan muestras de su arte.

En la capital pacense, Luz de Garay despliega un completo repertorio flamenco, que aúna tradición e innovación, mientras que Blanca incluye una guajira entre las piezas que interpreta con su concertina:

Estrella de Andalucía, eminente artista coreográfica, arrebató de entusiasmo a toda la distinguida concurrencia con sus bonitos bailes flamencos modernos, alegrías, ‘Flamencomanías’, bulerías, guajiras y zapateado flamenco de su creación. Fue ovacionadísima.

Blanca de Garay, virtuosa de la concertina, ejecutó las obras de los grandes maestros ‘Carmen’, ‘El anillo de hierro’, ‘La bohème’, ‘Coppelia’, alborada de ‘El señor Joaquín’, ‘El carro del sol’, malagueñas, guajiras y otras con un sentimiento y delicadeza imposibles de encontrar rival, dominando dicho instrumento” (Eco Artístico, 5-9-1915).

Durante los últimos meses de 1915, Estrella Troupe visita Sevilla y Jerez de la Frontera, entre otras muchas ciudades, e incluso en esas grandes cunas de lo flamenco es muy apreciado el baile de Luz de Garay:

“… ‘Alegrías’; en él la figura de Estrella se agiganta, […] está escultural, ‘mayestática’, estupenda…

Todos cuanto la vimos erguir su cuerpo y levantarse airosa, cimbrear el busto y taconear con gracia al compás de la música; todos los que saboreamos aquella gracia fina, delicada, sin desplantes; todos los que pudimos apreciar aquella filigrana que Estrella hacía, tuvimos que unir las manos y aplaudir con verdadero entusiasmo” (Eco Artístico, 25-11-1915). (1)

Desde la cumbre del éxito… el adiós

En 1916, después de casi una década en activo, la Estrella de Andalucía se encuentra en lo más alto de su carrera. Ha demostrado sobradamente sus excelentes dotes para el baile, el canto, el toque de castañuelas y la coreografía, y sigue estando solicitadísima en todos los teatros y salas que se precien.

La Estrella de Andalucía (1916)

La Estrella de Andalucía (1916)

Junto a sus tres hermanas, ofrece un número muy completo y variado, en el que ocupan un lugar preemiente las alegrías, bulerías, guajiras, zapateados… Ella es sin duda la más flamenca y la más artista de todas, aunque la pequeña de la familia, Blanca, también brilla con luz propia como concertista de concertina y xilofón, entre otros instrumentos.

Sin embargo, poderosas razones llevan a Luz de Garay a retirarse prematuramente de los escenarios. En octubre de 1916 la artista contrae matrimonio con el compositor Ricardo Yust, autor de temas tan famosos como “Tápame, tápame”, y cambia la fama y los focos por la vida de esposa y madre de familia: otra brillante carrera que se trunca y otra gran artista que cae en las garras del olvido.

Así anuncia la prensa la noticia:

“En breve tendrá lugar el enlace de la notabilísima bailarina Estrella de Andalucía, que últimamente alcanzó éxitos tan merecidos en los Jardines del Retiro, con el reputado compositor y director de orquesta D. Ricardo Yust.

El número quedará formado para lo sucesivo con Blanca de Garay, tan aclamada musical, y hermanas” (Eco Artístico, 15-9-1916).

“Hoy contraerán matrimonio en la iglesia de la Paloma el inspirado maestro compositor D. Ricardo Yust y la bella señorita Luz de Garay, a quienes deseamos felicidades” (ABC, 6-10-1916).

A finales de 1916, Consuelo, Ángeles y Blanca de Garay, con esta última al frente, emprenden una gira de seis años por América, en el transcurso de la cual visitan “Argentina, Chile, Perú, Panamá, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Cuba y […] Nueva York” (Eco Artístico, 30-17-1922). La última referencia que encontramos sobre ellas en la prensa española corresponde al mes de enero de 1923.

Del matrimonio de Luz de Garay y Ricardo Yust nacen tres hijos: Blanca -en agosto de 1917-, Matilde y Mario. La artista bilbaína fallece en Guadarrama (Madrid) el 20 de agosto de 1959.

NOTA:
(1) Tomado de la prensa jerezana, según indica Eco Artístico.


Dora la Gitana, la transgresora reina del garrotín (II)

Entre los meses de febrero y abril de 1910, Dora la Gitana pasa la mayor parte de tiempo en la ciudad condal y otras localidades catalanas, como Reus. En los teatros Tívoli y Novedades, la malagueña, “con sus garrotines y farrucas, disloca al público cada noche” (La Publicidad, 19-2-1910). En algunas de sus actuaciones la acompaña un precoz artista, su hijo Doro el Chiquitín.

Dora la Gitana (Madrid Cómico, 5-11-1910)

Dora la Gitana (Madrid Cómico, 5-11-1910)

A finales de abril, la “artista de moda en Barcelona” (Diario de Reus, 21-4-1910) debuta en el circo Parish de Madrid, en cuyo programa de variedades destacan números como el amaestrador de perros Tenof o el gimnasta Tranoff. Como viene siendo habitual, “la notabilísima y bella Dora, la gitana, […] con sus bailes entusiasma de un modo delirante” (El Heraldo Militar, 2-5-1910). La prensa no escatima en elogios para ella:

Dora, la gitana, es una gentil bailadora, de esas que tanto lucen en el Extranjero llevando muestra de lo que son los castizos bailes españoles. En el garrotín es una maravilla, y así lo reconoció el público, aplaudiéndola (sic) y haciéndola repetir varias veces el baile” (La Correspondencia de España, 26-4-1910).

“‘La reina del garrotín’, bailó y cantó maravillosamente, contribuyendo a su éxito, que fue muy grande, un niño, que también baila y canta con travesura diablesca” (El Imparcial, 26-4-1910).

Unas semanas más tarde, Dora regresa a Cataluña. A mediados de mayo reaparece en Reus, donde el teatro se queda pequeño, ante el gran poder de convocatoria de la artista, que vuelve a cautivar al público con sus tangos, farrucas y garrotines. Un éxito similar obtiene en Lérida y Palma de Mallorca.

Durante la segunda mitad del año encontramos a Dora principalmente en Madrid y Andalucía. En la capital de España se presenta en Romea y también Parisiana, donde coincide en un festival benéfico con primeras figuras del baile, tales como La Argentina o Amalia Molina.

Nuevos éxitos en tierras andaluzas

En el cine Escudero de Cádiz, la artista malagueña “cosecha muchísimos aplausos como excelente bailarina, que hace las delicias del público” (Diana, 20-9-1910). La acompaña, una vez más, el pequeño Doro.

Cartel de Dora la Gitana en el Cine Escudero de Cádiz (16-3-1911)

Cartel de la actuación de Dora la Gitana en el Cine Escudero de Cádiz (16-3-1911)

En otoño también puede verse a la bailaora en el Pabellón Modernista de Córdoba y en el salón Imperial Sevilla, donde su “debut fue un verdadero acontecimiento” (Eco Artístico, 15-12-1910).

Dora y su Dorito reciben el año en tierras andaluzas. Su exitosa gira por el sur se prolonga aún durante varios meses. Almería, Córdoba, Huelva, Cádiz, Jerez de la Frontera, Sevilla, Málaga y Melilla son algunas de las ciudades en las que la artista malagueña va dejando pinceladas de su arte.

En la capital onubense se la espera como agua de mayo, y en la tacita de plata el recibimiento no es menos caluroso:

“[Huelva] Teatro Mora.- Ha hecho su debut Dora ‘La Gitana’, artista que con ansiedad esperaba el público onubense.

En las secciones primera y segunda era imposible penetrar en el Salón, pues se encontraba lleno, rebosante, teniendo que quedarse en la calle numeroso público por agotarse las localidades” (Eco Artístico, 15-2-1911).

“[Cádiz. Cine Escudero.-] La salutación que el numeroso y escogido público que diariamente asiste a este Cine tributó a Dora en la noche de su debut, fue de las más cariñosas que hemos presenciado; el trabajo de esta artista, verdadera reina del ‘garrotín’, sigue premiándolo sin tasa, con sus aplausos y asidua concurrencia, el respetable gaditano” (Eco Artístico, 15-3-1911).

Una artista en la cumbre que no olvida de dónde viene

A estas alturas de su carrera, la bailaora malagueña se ha convertido en todo un fenómeno. Es una artista de moda, con mucha personalidad y un sello propio. El público la adora y su éxito se traduce en una buena posición económica que le permite darse algún que otro capricho, como el flamante automóvil con el que realiza sus desplazamientos. Sin embargo, a juzgar por las líneas que le dedica la revista Eco Artístico, parece que la fama no se le ha subido a la cabeza:

Fiesta andaluza en el Novedades (La Unión Ilustrada, 25-6-1911)

Fiesta andaluza en el teatro Novedades de Málaga (La Unión Ilustrada, 25-6-1911)

Dora, ‘La Gitana’

El génesis de la coreografía flamenca radica en Dora. Ella, solamente ella, sabe imprimir el sello característico de lo típico, lo genuino, lo puramente cañí. Creadora del garrotín gitano, pletórica de inspiración, rebosante de arte, de ejecución pasmosa, sabe desbordar de entusiasmo a los públicos, que la aclaman. Envidiada, jamás envidiosa, se enseñorea con su arte, que adquiere de día en día más relieve, sirviendo de factor importante a su renombre sus innumerables imitadores, que ejercen de poderosos heraldos de su fama. Dora electriza con sus bailes, su fausto enloquece a los pobres de espíritu al contemplarla en su automóvil, henchida de la satisfacción de una diosa, con la majestad de una princesa, pero sin dejar de ser la Dora modesta, afectuosa y agradable de siempre; y es eso que, a mayor encumbramiento, da más patente prueba de su sencillez, sacrificando todo al esplendor de su arte, del que se siente celosa, al que cuida con mimo, con veneración y gratitud, ya que del arte alcanzó el bienestar de que hoy goza” (Eco Artístico, 15-2-1911).

En Jerez de la Frontera, Dora estrena “una decoración de mantones de Manila de su propiedad, como asimismo un hermoso traje de luces, despertando tanta riqueza la admiración de los públicos, y un entusiasmo desbordante en la ejecución de sus creaciones coreográficas” (Eco Artístico, 25-3-1911).

Durante los meses de abril y mayo la reina del garrotín “es aplaudida frenéticamente” (Eco Artístico, 5-5-1911) en el Salón Imperial y el Teatro Duque de Sevilla, donde comparte cartel con artistas como Raquel y Tina Meller.

Profeta en su tierra

Poco después, la bailaora se presenta con gran éxito en el Salón Novedades de Málaga. Allí es recibida con gran entusiasmo por el público, que la hace repetir algunos de sus números: “Nuestra paisana Dora, fue saludada al aparecer en escena con grandes aplausos, y estos se repitieron entusiásticamente numerosas veces, en justo tributo a la labor de la artista” (El Popular, 10-5-1911).

Representación de 'La diosa del placer' en el teatro Vital Aza de Málaga (La Unión Ilustrada, 2-7-1911)

Representación de ‘La diosa del placer’ en el teatro Vital Aza de Málaga (La Unión Ilustrada, 2-7-1911)

Durante las cincuenta representaciones que ofrece en dicha sala, Dora sorprende por el lujo de sus mantones, sus joyas y su vestuario. La artista renueva con frecuencia su repertorio, que incluye sus ya famosos bailes gitanos, “en cuyo género ninguna otra artista ha logrado igualarle” (El Popular, 13-5-1911), así como cuplés y graciosos monólogos.

El 12 de junio, en el mismo salón se celebra una fiesta andaluza organizada por Dora, que “sigue constituyendo […] el ídolo del público” (El Popular, 26-5-1911). Además de la bailaora malagueña, en ella participan “las hermanas Juana y Dolores Ruiz, el notable cantador Rafael Moreno y el Trío Yérar, a los que acompañará el popular maestro de guitarra Carlos Sánchez” (El Popular, 12-6-1911).

A finales de junio, la Gitana se despide de Novedades con un beneficio. “Las ovaciones a Dora se sucedieron incesantemente, siendo obsequiada al final con muchos y valiosos regalos” (El Popular, 27-6-1911). Sin embargo, aún permanece unos días más en su tierra, esta vez en el teatro Vital Aza. Allí se representan varias revistas y zarzuelas, y en todas ellas interviene la bailaora:

“En ‘Las Bribonas’ y ‘La diosa del placer’, Dora la gitana fue muy bien acogida por el público, que premió su trabajo con atronadores aplausos.

A pesar del tamaño extraordinario del marco, Dora trabajó por que su labor no resultase empequeñecida y logró su propósito sin esfuerzo” (El Popular, 1-7-1911).

“También ha introducido la empresa de Vital Aza en estos últimos días una novedad en el cartel, contratando a ‘Dora, la Gitana’, famosa bailadora de tangos, farrucas y garrotines, que durante sus exhibiciones en el Salón Novedades, logró grandes aplausos y cosechó extraordinarias simpatías.

‘Dora’ ha interpretado en la hermosa zarzuela [Sangre y arena] del maestro Jiménez el papel del gitanillo ‘Grabié’, cumpliendo discretamente.

Después ha tomado parte en la ejecución de ‘El arte de ser bonita’” (La Unión Ilustrada, 9-7-1911).

Durante los meses de verano también puede verse a la bailaora en Melilla y, una vez más, en la ciudad hispalense, siempre acompañada de su inseparable Dorito. San Sebastián, Valencia, Castellón y Reus son algunas de las paradas de su gira de otoño. En la capital del Turia, Dora coincide con la guitarrista Adela Cubas y el cantaor El Mochuelo.


Encarnación ‘La Malagueñita’, salero y elegancia a partes iguales (II)

Tras conquistar al público cubano, en noviembre de 1918 Encarnación Hurtado embarca en el vapor Montserrat, que sale de La Habana con rumbo a tierras aztecas. En México se espera con impaciencia a “tan célebre bailarina, que es considerada hoy como la mejor en su género” (El Diario, 18-11-1908), y que “se ha hecho famosa por su elegancia y su irreprochable arte en el baile andaluz y principalmente ejecutando los sugestivos bailes el Garrotín y la Farruca” (El Correo Español, 24-11-1908).

La Malagueñita (Eco Artístico, 6-5-1911)

La Malagueñita (Eco Artístico, 6-5-1911)

Su debut tiene lugar el 24 de noviembre en el Salón Monte-Carlo. Allí comparte cartel, entre otros artistas, con la pareja de bailes españoles formada por Carmen Díaz y Enrique Sánchez.

En enero de 1909, la “reina del baile andaluz” (El Diario, 6-12-1908) es contratada por la empresa del Teatro María Guerrero para inaugurar la temporada de invierno. Como viene siendo habitual en todos los lugares donde actúa, Encarnación “atrae gran concurrencia con sus magníficos bailes ‘El Garrotín’ y ‘La Farruca’, constituyendo un gran atractivo para el público” (El Diario, 10-1-1909). Además, La Malagueñita también destaca como cupletista.

En el mes de febrero, la bailaora regresa al Salón Monte-Carlo. Allí permanece varias semanas, transcurridas las cuales es agasajada con un beneficio en el que tanto el público como sus compañeros le demuestran su afecto y admiración:

“Muchas flores y muchos aplausos conquistóse anoche, en su función de beneficio, la graciosa bailarina española ‘La Malagueñita’, que tan brillante campaña está llevando a cabo en el Salón Monte-Carlo.

Tomaron parte en la función casi todos los artistas de variedades que trabajan en los salones de Méjico (sic), y todas las tandas estuvieron concurridísimas.

La beneficiada echó el resto en los bailes del ‘Garrotín’ y la ‘Farruca’, de los que es creadora, y constantemente fue ovacionada por sus numerosos y entusiastas admiradores” (El Correo Español, 25-3-1909).

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco artístico, 15-3-1917)

Carmen Díaz y Enrique Sánchez (Eco Artístico, 15-3-1917)

De nuevo Madrid – La Habana – México

En julio de 1909, La Malagueñita se anuncia en varios teatros españoles, como el Coliseo Imperial de Valencia o el Gayarre de Barcelona. Un mes más tarde, tras su “brillante tournée por provincias” (El Mundo, 23-7-1909), Encarnación Hurtado regresa a La Habana y se presenta en el Molino Rojo la “reina indiscutible del baile flamenco y del Molinete” (El Mundo, 10-8-1909), que “reivindic[a] su título de doctora en flamenquerías. […] Estuvo descacharrante en el garrotín y superiorísima en el tango, en la farruca y en las malagueñas que bailó… a punta de pies” (El Mundo, 11-8-1909). (1)

Además de los bailes mencionados, La Malagueñita se atreve con las granaínas e incluso canta cuplés. Sus números son muy aplaudidos por el público, que la hace repetir algunos de ellos hasta en seis ocasiones.

En el mes de octubre, la revista Eco Artístico sitúa a Encarnación en el teatro Nacional de la capital cubana, “cosechando grandes aplausos” (25-10-1909). El diario insular El Mundo la sigue localizando allí durante los tres últimos meses de 1909. Como en anteriores ocasiones, la malagueña “recibe aplausos a granel en Actualidades” (8-10-1909), donde es “aclamada todas las noches” (18-10-1909), y continúa “sumando triunfos” (21-12-1909) en el Alhambra.

En primavera de 1910 volvemos a encontrar a la artista malagueña en México. Según informa el periódico cubano El Mundo, Encarnación “se ha convertido en corto tiempo en una de las artistas predilectas del público. La graciosa Malagueñita cosecha diarias ovaciones en la capital mexicana” (23-3-1910).

Amalia Molina (La Unión Ilustrada, 14-8-1910)

Amalia Molina (La Unión Ilustrada, 14-8-1910)

A finales de abril, la prensa local la sitúa en el teatro Alcázar, donde, además de subirse al escenario, junto a artistas como la sevillana Amalia Molina, también protagoniza uno de los filmes que se proyectan:

“En la función de tarde se exhibirá un escogidísimo programa de películas cinematográficas en el que figuran como obsequio una muy bien lograda de Encarnación ‘La Malagueñita’ ejecutando algunos de sus notables bailes españoles” (La Patria, 28-4-1910).

En el mes de junio, la bailaora española vuelve a salir en los papeles por un motivo bien distinto:

“Bailarina en peligro de muerte.
[…] María Encarnación Hurtado tomó una substancia tóxica por equivocación, en vez de una medicina que para la afección de la garganta le fue recetada, y estuvo a punto de morir envenenada. La asistió un médico a tiempo y logró salvarle la vida” (El Tiempo, 13-6-1910).

Unas semanas más tarde, ya recuperada, la española participa en una función a beneficio de la Sociedad de Autores que se celebra en el teatro María Guerrero de la capital mexicana. El programa se compone de piezas de revista, zarzuela, música y bailes, e incluye una actuación de “la bailarina y coupletista Encarnación Hurtado, ‘La Malagueñita’” (El Tiempo, 2-8-1910).

Poco después, la artista malagueña comparte escenario con el cantaor El Mochuelo en el teatro Colón.

“La actuación de esta tarde en el Colón, que comienza a las 3:30 p. m., comprenderá lo siguiente: ‘Basta de suegros’, ‘Los Bombones’ y ‘La cuerda floja’, y además habrá vodevil y cante por ‘El Mochuelo’, ‘La Malagueñita’ y E. Martínez. ‘El ama de casa’ se ofrecerá en la tanda de moda, a las 7 p. m., mientras que en la función de noche, que comienza a las 8:30, el programa será el siguiente: ‘Último capítulo’ y vodevil por ‘La Malagueñita’ y E. Martínez; ‘Francfort’ y cante flamenco por ‘El Mochuelo’: ‘Acciones de Adan’, y vodevil por ‘Malagueñita’ y E. Martínez, y ‘La criatura’, cante por ‘El Mochuelo’ y vodevil por ‘La Malagueñita’ y E. Martínez” (The Mexican Herald, 7-8-1910). (2)

Antonio Pozo, El Mochuelo (Foto publicada por M. Bohórquez en su blog La Gazapera)

Antonio Pozo, El Mochuelo (Foto publicada por M. Bohórquez en su blog La Gazapera)

Regreso triunfal a España

En los primeros meses de 1911, Encarnación ya está de vuelta en España. En el mes de febrero triunfa en el Alcázar Español de Barcelona, y después continúa cosechando éxitos en algunas ciudades andaluzas:

“ALCÁZAR.- Con extraordinario éxito, aclamada en todos sus bailes y canciones, viene deslizándose la actuación de la hermosa y elegante artista Encarnación Hurtado ‘La Malagueñita’, que reverdece sus infinitos laureles conquistados en su larga campaña por América” (Eco Artístico, 15-2-1911).

Sevilla. Salón Novedades.- […] La simpática bailarina La Malagueñita, es motivo también de prolongados aplausos. La Sala siempre llena, merced al sugestivo programa de Cohen y Malagueñita, dos estrellas de primera magnitud” (Eco Artístico, 23-3-1911).

Huelva. Teatro Mora.- […] La Malagueñita, cada día que pasa gustan más sus bailes, como así el difícil taconeado de ‘El inglés’ y ‘garrotín’, siendo justamente aplaudida” (Eco Artístico, 5-4-1911).

Posteriormente, se puede admirar el arte de Encarnación Hurtado en el teatro Gayarre de Barcelona y en el Trianón Palace de Madrid. En este último local debuta a finales de abril “la famosa ‘Malagueñita’, sobradamente conocida para necesitar previos elogios” (La Correspondencia de España, 23-4-1911).

La artista malagueña actúa durante varias semanas con “éxito extraordinario” (La Correspondencia de España, 26-4-1911). La prensa la presenta como una “verdadera notabilidad en sus bailes nacionales, creadora de tangos, farrucas y garrotines, que conquistan grandes aplausos de los amantes del arte clásico español” (La Correspondencia de España, 1-5-1911).


NOTAS:
(1) Todas las referencias de la prensa cubana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y reproducidas por José Luis Navarro en el artículo “La Malagueñita en La Habana”, publicado en el blog ‘El Eco de la Memoria’.
(2) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.