Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (III)

Después de cuatro meses en cartel en el London Pavilion, la revista The Fun of the Fayre sigue siendo considerada “uno de los espectáculos más inteligentes y entretenidos que se pueden ver” en la capital británica (Staffordshire Advertiser, 4-2-1922) (1).

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Destaca especialmente el cuadro ‘The Mirror of the Fayre’, en el que aparece un gran espejo de luz del que surgen cuatro representaciones diferentes de la hermosura femenina. Una de ellas, “‘Sevilla’ es representada por la maravillosa Trini, una joya española de encanto y belleza, que canta y baila de un modo fascinante” (Staffordshire Advertiser, 4-2-1922) y brilla con luz propia en sus “números con castañuelas” (The Scotsman, 12-1-1922).

Belleza versus talento

La extraordinaria hermosura de Trini Ramos no sólo tiene trastornados a los británicos, sino que incluso genera debates al otro lado del océano. De hecho, varios diarios estadounidenses publican un reportaje titulado “La chispa española que comenzó una guerra de belleza”, en el que se acusa a los representantes de discriminar a las artistas británicas en favor de las foráneas, por un simple criterio estético.

Por su parte, Cochran se defiende alegando que “llevó a Trini a Londres porque era la mujer más bonita que había visto nunca y no porque fuera española” (The Sunday Oregonian, Portland, 29-1-1922) (2).

Trini Ramos junto a Joan Clarkson, una de sus compañeras en The Fun of the Fayre (The Sketch, 22-2-1922)

Trini Ramos junto a Joan Clarkson, una de sus compañeras en The Fun of the Fayre (The Sketch, 22-2-1922)

Sin embargo, aunque no se puede negar que su físico le ha abierto bastantes puertas, Trini Ramos es mucho más que una cara bonita, y lo demuestra con cada paso que avanza en su carrera. Por ejemplo, una de las novedades que se incorporan a la revista The Fun of the Fayre, en mayo de 1922, es el número ‘Esperanto’ (3), en el que la sevillana interpreta una canción en inglés. Según las críticas, parece que no se le da nada mal:

Trini […] ha conquistado ahora las dificultades de nuestro idioma, pues aparece en un papel de habla inglesa y canta ‘The Language of Love’ con el Sr. Walter Williams. Este atractivo nuevo número representa las dificultades de una chica extranjera que aprende inglés; pero, dado que su nombre es Esperanto, y que el idioma del amor es el mismo en todos los países, lo hace bastante bien” (The Sketch, 10-5-1922).

Poco después, de la mano de Cochran, la “guapa y talentosa bailarina” (The Scotsman, 13-6-1922) vuelve a pisar las tablas del London Pavilion para participar en un programa de variedades, en el que no sólo canta en inglés sino que además interpreta algunos bailes típicos del país británico. También figura en el cartel el bailaor Vicente Escudero. Las críticas ponen de relieve el talento y el esfuerzo de la joven española:

“Uno de los atractivos principales de la primera parte es el cautivador número de canto y baile de Trini, que tiene la oportunidad de demostrar que es una artista inteligente además de ser ‘la chica más bonita del mundo’. En su actuación se intercalan algunos de los principales bailes españoles interpretados por Escudero, con su guitarrista” (The Stage, 15-6-1922).

Vicente Escudero (Foto de Man Ray, París, 1928)

Vicente Escudero (Foto de Man Ray, París, 1928)

“Un número destacado en el programa del London Pavilion es la actuación de Trini, la belleza española. Llegó a Inglaterra el pasado mes de septiembre, sin saber una palabra de inglés. No sólo se ha esforzado por aprender nuestra lengua sino también nuestros bailes, y tanto su ritmo como la precisión de sus pasos ponen de manifiesto que ha trabajado duro, mientras que su enunciación de la canción inglesa fue extraordinaria. Trini también utiliza el inglés en la conversación, y está haciendo grandes avances. Escudero, que actúa con Trini, es el más famoso intérprete del antiguo baile español en su país de origen” (The Era, 21-6-1922).

Trini está actuando en el espectáculo de variedades del London Pavilion, y muestra su dominio de la lengua inglesa cantando una canción llamada ‘Moonlight’, y también ofreciendo uno de sus bonitos bailes” (The Sketch, 5-7-1922).

Unas semanas más tarde, la sevillana es una de las protagonistas de las cenas con baile organizadas por el Trocadero:

“… Trini, la bailarina española, estaba allí para hacer una exhibición de sus facultades. Además, la organización proporcionó un par de castañuelas a cada visitante para que las tocaran, de modo que el marcado ritmo del baile español fue intensificado por muchos pares de manos” (The Era, 8-2-1922).

Trini en 'Phi-Phi' (The Sketch, 6-9-1922)

Trini Ramos en Phi-Phi (The Sketch, 6-9-1922)

Una artista en continuo crecimiento

En esos mismos días se estrena la nueva producción de Cochran, Phi-Phi, un musical ligero centrado en la figura del escultor griego Phidias, que busca un modelo ideal para representar la inocencia. El espectáculo se lleva a escena a modo de prueba en el Hippodrome de Potsmouth, antes de ser estrenado en el London Pavilion. La recepción, tanto por parte del público como de la crítica, no puede ser mejor:

“El lunes por la noche, en el Hippodrome de Portsmouth, el Sr. Charles B. Cochan presentó ‘Phi Phi’, una opereta en dos actos […]. La sala estaba llena a rebosar. La nueva producción ha recibido la más calurosa de las acogidas, y cuando cayó el telón hubo un gran entusiasmo. No cabe duda de que ‘Phi-Phi’ será un gran éxito en Londres” (The Era, 9-8-1922).

En esta obra “Trini, la encantadora bailarina española, se metamorfosea en una bailarina griega para ofrecer una bacanal con [el bailarín] Wojcikowski” (The Sketch, 6-9-1922). Su actuación no pasa desapercibida para la prensa, que publica varias fotografías suyas e incluso hay una revista, The Tatler, que le dedica una portada, con la siguiente leyenda:

“LA SEÑORA TRINI EN ‘PHI-PHI’

Lo que ha sobrepasado completamente cualquier éxito que el Sr. C. B. Cochran haya tenido en el Pavilion o en cualquier otro lugar. ‘C. B.’ puede presumir de ser el descubridor de esta hermosa bailarina española, cuando la vio en Sevilla justo antes de producir ‘The Fun of the Fayre’, su anterior éxito en el Pavilion, y la contrató de inmediato. Los resultados han demostrado lo acertado de su elección” (The Tatler, 20-9-1922).

Trini Ramos (portada de The Tatler, 20-9-1922)

Trini Ramos (portada de The Tatler, 20-9-1922)

Nueva York la reclama

En esa época los diarios norteamericanos y británicos ya empiezan a especular sobre la posible marcha de Trini a los Estados Unidos. La misma artista lo confirma en unas declaraciones al Dundee Courier en diciembre de 1922, cuando está a punto de embarcar en el transatlántico Berengaria: “No me voy a América por problemas amorosos, sino por un contrato que me ha hecho hace dos meses C. B. Cochran para el Winter Garden Theatre de Nueva York” (26-12-1922).

Trini llega a la ciudad de los rascacielos en los últimos días de 1922. Ha sido contratada por Lee y J. J. Shubert para la revista The Dancing Girl, en la que realizará “una serie sensacionales bailes españoles nunca antes presentados en América, que incluyen la ‘Farruca Torero’ o el ‘Ferocious Bull’ [toro bravo]” (The Evening Telegram, 28-12-1922).

A pesar de sus pocos años, la andaluza hace su entrada en la Gran Manzana como toda una celebridad:

“Venía acompañada de una dueña y tres doncellas, y traía un montón de baúles llenos de vestidos.

La bailarina es del tipo de pequeña andaluza, de figura esbelta, manos y pies pequeños, y grandes ojos negros, y tiene una personalidad muy atractiva. Vestía un elegante traje negro con pamela y un brillante abrigo negro bordado forrado en piel, y llevaba pendientes de cristal y un anillo de cristal a juego. Habla un poco de inglés y una pizca de francés, además de su lengua materna” (The New York Times, 1-1-1923).

Trini Ramos (The Baystander, 9-8-1922)

Trini Ramos (The Baystander, 9-8-1922)

NOTAS:

(1) La traducción de todos los textos extranjeros es nuestra.

(2) En medio de la polémica, la artista sevillana desvela sus secretos de belleza, para quien desee servirse de ellos:

“Tengo una manera muy sencilla de conseguir un buen cutis, que consiste en lavarme la cara con agua fría por la noche; aunque no hay duda de que el baile también ayuda mucho, y le diré por qué: en primer lugar, es ejercicio y, en segundo lugar, es diversión. La belleza no es algo completamente innato, sino que se crea cuando se ve el lado bueno de las cosas y se es feliz” (The Sunday Post, 30-10-1921).

(3) En junio de 1922 se lleva a escena en el London Hippodrome The Review of Revues, que incluye los mejores números de varias revistas, y entre ellos ‘Esperanto’, de The Fun of the Fayre. Los reyes y el Príncipe de Gales asisten a la representación (The Stage, 2-6-1922).

 


Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (II)

En 1920 la joven Trini Ramos pasea su arte por distintas ciudades del sur de España. En abril cosecha grandes aplausos en el Teatro Apolo de Ceuta y poco después se presenta en Jerez, “encantadora y como suele decirse, hecha ama del cotarro” (El Guadalete, 16-5-1920), junto a un elenco de artistas de variedades en el que destaca La Tempranica.

Tras visitar Córdoba, la guapa sevillana regresa a la ciudad del vino, donde es “acogida […] con mucho entusiasmo por el numeroso público” que acude al Teatro Eslava:

“La monísima artista hizo infinidad de números, derrochando en todos una porción grande de gracia y simpatía.

Tanto para la canción como para el baile Trini Ramos reúne muy notables condiciones, como lo tiene reconocido el público desde la anterior actuación de la bella artista.

Por eso, el que anoche fuera recibida con aplausos, que se repitieron prolongadamente a la terminación de cada número” (El Guadalete, 1-9-1920).

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Durante su estancia en Jerez, además de cantar y bailar, Trini también asiste a los toros, que es otra de sus pasiones, y pide la llave montada a caballo.

En el mes de noviembre, “la estupenda cancionista, estrella del varietés” regresa a su Sevilla para actuar “con ruidoso aplauso” (Eco Artístico, 15-11-1920) en el Kursaal Central. Allí es prorrogada dos veces, antes de dar el salto a la capital de España.

Madrid, Albacete, Cartagena… y de nuevo Sevilla

A finales de año, Trini debuta en el Casino de Autores, sito en el Teatro Benavente de Madrid. De allí pasa a Parisiana y, posteriormente, al music hall del Hotel Palace. La joven artista seduce al respetable con su elegancia:

“La sensacional belleza de Trini Ramos, la notable bailarina, que ha debutado en el Palace Hotel, cautivó al público desde el instante en que la preciosa artista hizo su aparición en la escena.

Trini Ramos justificó el renombre que traía de provincias, viéndose obligada a hacer, entre clamorosos aplausos, cuatro repeticiones, además de su obligado programa.

La brillante concurrencia que llenaba el aristocrático ‘music-hall’ no puso límite al entusiasmo, tributando a Trini Ramos el homenaje debido a su fino arte y a su gentilísima figura” (ABC, 12-12-1920).

Durante los primeros meses de 1921, Trini visita el Salón Liceo de Albacete en varias ocasiones y causa auténtica sensación en el Teatro Principal de Cartagena:

“El trabajo que realiza esta encantadora y sugestiva artista sevillana, es notabilísimo.

La voz timbrada y armoniosa da a a sus canciones un arte fino, que deleita.

En todos sus bailes, Trini Ramos demostró ser una excelente y consumada bailarina.

Recibió constantes ovaciones y en su honor se alzó infinitas veces el telón” (La Tierra, 30-1-1921).

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

En primavera regresa a Sevilla. Su reaparición en el Kursaal Internacional es considerada todo un “acontecimiento artístico”. El público acude en masa al salón, que luce “el magnífico alumbrado que tiene reservado para las grandes solemnidades”.

“Al aparecer Trini, el público la (sic) tributó una ovación, que duró varios minutos, cantando emocionadísima el primer cuplet, que fue el de La Saeta.

A continuación ejecutó hasta nueve números, entre canciones y bailes, repitiéndose a la terminación de cada uno de ellos las ovaciones, siendo las más nutridas las dedicadas a la danza ‘Ché, mi amigo’ y a La Farruca torera” (El Liberal de Sevilla, 29-3-1920) (1).

Durante los meses siguientes, la artista se despide de sus admiradores sevillanos y jerezanos, antes de embarcarse en una aventura internacional que cambiará radicalmente el curso de su carrera.

Londres a sus pies

La gran oportunidad de su vida se la brinda el productor británico Charles B. Cochran. Durante una visita a Sevilla, el empresario queda prendado de Trini e inmediatamente le ofrece un contrato para actuar en Londres. Gratamente sorprendida, la artista no duda en aceptar:

“Yo ya había cantado muchas veces ante extranjeros y me habían aplaudido, pero he de decir que fue una sorpresa cuando el Sr. Cochran vino una noche y me ofreció un contrato tras haber hecho mi número. Después de todo, no es habitual que te pidan ir a un país extranjero tras cinco minutos de conversación. Ahora no me arrepiento de haber aceptado” (The Sunday Post, 30-10-1921) (2).

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

La artista sevillana debuta en el London Pavilion el 17 de octubre de 1921, en la revista The Fun of the Fayre, producida por Cochran. No obstante, días antes del estreno la prensa británica ya publica fotografías de la que se anuncia como “la mujer más bonita del mundo” (3), que a partir de entonces ya no será Trini Ramos ni Trini Muñoz, sino simplemente Trini.

Las primeras impresiones de la crítica sobre la revista no son del todo positivas. Hay quien la califica de “pobre” y tediosa, especialmente una de las escenas finales (Illustrated Sporting and Dramatic News, 29-10-1921). No obstante, estas carencias se van subsanando y el espectáculo no tarda en convertirse en uno de los grandes éxitos de la temporada.

Sin duda, “el baile es el principal atractivo” (Hull Daily Mail, 19-10-1921) de esta producción, en la que también destaca especialmente la hermosa Trini, no sólo por sus dotes de Terpsícore, sino también por su elegancia y su espléndido vestuario. Entre los números que interpreta la sevillana destacan una farruca y un baile que imita una corrida de toros:

Londres está cautivado por su exquisita belleza. Los amantes del teatro están de acuerdo en que es la chica más bonita que ha visto la escena londinense desde hace tiempo. […] En el escenario, es la esencia de la elegancia y fuera de él impresiona a todo el mundo con su gracioso porte y sus maravillosos ojos” (The Sunday Post, 30-10-1921).

“En el número ‘The Mirror of the Fayre’ “hubo mucho buen baile y no sólo una exhibición anatómica. Aquí debutó Trini” (Variety, NY, 4-11-1921).

Trini, la mujer más bonita del mundo, […] hace su primera aparición en la nueva revista en el papel de ‘Sevilla’ en ‘The Mirror of the Fayre’, con un maravilloso vestido confeccionado a partir de una mantilla de encaje negro. En la escena titulada ‘On the Road to the Bull-Ring’, cerca de Toledo, Trini se presenta como una amazona andaluza con un pintoresco traje a medida de terciopelo verde, y baila un baile nacional español, la ‘Farruca Torero’, o el ‘Ferocious Bull’ [toro bravo], que describe una corrida de toros” (The Sketch, 9-11-1921).

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos ataviada para bailar la Farruca Torera (The Sketch, 9-11-1921)

Ha nacido una estrella

La irrupción de Trini Ramos en la escena británica supone un auténtica revolución. Nada más poner un pie en Londres, su imagen ya aparece en multitud de revistas y diarios, y The Sunday Post incluso le dedica una entrevista a página completa (la publicamos aquí íntegramente hace unas semanas). En ella, la joven sevillana habla largo y tendido sobre su familia, su carrera y sus proyectos; y declara sentirse muy bien acogida en Londres:

“Aquí todo es maravilloso, […] muy diferente a España. No imaginaba que sería tan bien recibida. De hecho, tenía algunas dudas cuando llegué por primera vez. […] Lo menos que puedo decir es que los británicos son generosos. Le dan la misma oportunidad a una extranjera que a la gente de su país” (The Sunday Post, 30-10-1921).

Asimismo, Trini muestra su sorpresa ante las muchas novedades que ha descubierto en la capital británica:

“En España, por supuesto, a una chica nunca se le permite salir sola. Siempre debe estar acompañada por su madre o por un familiar. Sin embargo, cuando llegué aquí, vi las calles llenas de parejas jóvenes que van al teatro y disfrutan. […]

Todo me pareció un torbellino la primera vez que llegué a Londres. Había mucho tráfico. Luego vi por primera vez en mi vida a una mujer policía. Para una extranjera como yo, ésta parece una innovación muy extraña para una gran ciudad. Debo decir que parecían muy profesionales. Las escaleras mecánicas del metro también eran nuevas para mí. Subí y bajé seis veces para ver cómo funcionaban” (The Sunday Post, 30-10-1921).

Trini Ramos luciendo el velo doble (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini Ramos luciendo el velo doble (Illustrated London News, 24-12-1921)

NOTAS:

(1) Las noticias extraídas de la prensa sevillana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, en Jerez de la Frontera.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) Llaman particularmente la atención unas fotografías en las que Trini luce una versión del típico velo musulmán, confeccionado en encaje negro por el famoso diseñador francés Paul Poiret (The Sunday Post, 30-10-1921).

 


Trini Ramos, de la Alameda a Nueva York (I)

Durante las primeras décadas del siglo XX, artistas como Pastora Imperio o Amalia Molina pasearon el nombre de España y el de Sevilla por los escenarios del mundo, y hoy ocupan un lugar destacado entre nuestras estrellas más internacionales. Sin embargo, no son las únicas que en aquella época alcanzaron la gloria allende los mares. Si hace unas semanas nos acordábamos de la malograda María Montero, ahora queremos rendir tributo, porque nos parece justo y necesario, a otra hija de Serva la Bari, la gran Trini Ramos.

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Trini Ramos (The Sketch, 5-7-1922)

Artista precoz

Trinidad Muñoz Blanco -nombre real de la artista- nació en Sevilla en 1904 (1) y desde pequeña se sintió atraída por el arte. Fue discípula del maestro Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en el número 51 de la calle Trajano (junto a la Alameda de Hércules, donde Trini pasó sus primeros años de vida); y, según su propio testimonio, actuó por primera vez en público a muy corta edad:

“… debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios” (The Sunday Post, 30-10-1921) (2).

La prensa hispalense de 1915-16 hace referencia a esas primeras actuaciones de la joven Trini Muñoz, que también se anunciaba en aquellos años como ‘Petit Fornarina’, en honor a la malograda artista Consuelo Vello (3). La Sociedad Benavente, el Salón Vigil o el Salón de Variedades son algunos de los locales sevillanos en los que se puede admirar a la precoz cancionista:

“[Sociedad Benavente] … se presentó la simpática cancionista y bailarina Trini Muñoz, siendo premiada su labor con una ovación…” (El Liberal de Sevilla, 17-10-1915) (4).

“[Sociedad Benavente] … actuó la pequeña cancionista Trini Muñoz, que también fue grandemente aplaudida” (El Liberal de Sevilla, 1-11-1915).

“[Salón Vigil, C/ Trajano, 14] Allí hemos visto a la hermosa artista de ‘varietés’ Amalia Manzano, un nutrido cuadro flamenco, al sexteto de baile La sal de Andalucía, la futura ‘estrella’ y bella muchacha la ‘cancionista’ ‘petite’ Fornarina, la pareja de baile Las Goyitas y al célebre cantador de estilo flamenco Niño Medina” (El Liberal de Sevilla, 5-2-1916).

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

Consuelo Vello Cano, la Fornarina

A pesar de su juventud, Trini empieza ya a mostrarse como la gran artista que está llamada a ser, tanto por la impecable presentación de sus números como por el arte y la gracia con que los ejecuta. En esa etapa inicial de su carrera, la joven se dedica sobre todo a cantar, hasta que una laringitis la obliga a desarrollar su faceta de bailaora, que será la que más cultive durante toda su vida artística (5):

“Se ha despedido con gran éxito del ‘Salón de Variedades’, la notable y monísima canzonetista, Trini Muñoz, Petit-Fornarina. Tan aplaudida artista trae un lujoso vestuario y alhajas de gran valor. Canta de una manera inimitable su canción predilecta, titulada Mari, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y teniendo que repetirla. Trini es una consumada artista, que con verdadero arte y sumo gusto, parece una muñequita, y constituye un número de varietés de los pocos que existen en esta clase de género. La sal y la gracia sevillana son patrimonio de esta preciosa chiquilla.

Esta es muy joven, una niña, y es digna de figurar en primera fila…” (La Región Extremeña, 13-7-1916).

Imparable

Durante esos años, la Petit Fornarina también se anuncia en el Café Suizo de Madrid, y en varias localidades navarras. En agosto de 1917 se la puede ver de nuevo en Sevilla, donde provoca una auténtica revolución:

“… Tan preciosa artista, que ha actuado quince días con grandes éxitos en el bonito ‘Salón Circo Victoria’ deja gratos recuerdos, pues dicha artista, que cuenta trece años de edad, es un fenómeno en el género de varietés. Su despedida fue un acontecimiento, llenándose de ‘bote en bote’ dicho Salón. Después de su predilecta canción ‘Mari’, tuvo que repetir otras, siendo ovacionada con gran entusiasmo, y llenándose el escenario de sombreros y varias palomas con cintas de los colores nacionales. Es mucha artista esta chiquilla” (La Región Extremeña, 2-8-1916).

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 12-10-1921)

En abril de 1918, la cupletista hace su presentación en el Gran Café Universal de Vitoria. En diciembre vuelve a actuar en Sevilla, en el Salón Llorens, y en febrero de 1919, en el Novedades. Durante esos años, en plena Guerra de Rif, Trini también se embarca en una gira por Marruecos que bien podría haberle costado la vida, según declara más tarde la propia artista a una publicación británica:

“Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería quedarme. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino.

El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida” (The Sunday Post, 30-10-1921).

Trini es profeta en su tierra sevillana

A partir de 1920, el nombre de Trini Ramos -que ya se anuncia con este apelativo- aparece con mucha más profusión en la prensa sevillana. En el mes de enero es la estrella indiscutible de dos fiestas ofrecidas por el maestro Manolo Real, para celebrar su onomástica y para agasajar a unas damas inglesas. Entre los asistentes destacan importantes personalidades de la literatura y la aristocracia, además de artistas como La Yanki, La Sevillanita o los Gómez Ortega. El toque corre a cargo del maestro de piano José Pérez y del guitarrista Currito el de la Jeroma:

“… el notable maestro José Pancho, no cesó un momento de tocar al piano todo género de bailes, desde las clásicas bulerías al más delicado vals

Manolo Real se desvivía en obsequiar a sus amigos […]. Porque, eso sí, el vino y el tabaco y los dulces serán cosas casi divinas, pero Trini Ramos, La Fornarina antes, era la concreción de todas esas casi divinidades. Anoche Trini estaba monumental. Bailó el ‘Ché, mi amigo’…” (El Liberal de Sevilla, 2-1-1920).

Trini Ramos (The New York Public Library)

Trini Ramos (The New York Public Library)

Durante los meses siguientes, la joven bailarina y cupletista sigue cosechando éxitos en su tierra, primero en el Salón Imperial y después en el Kursaal Central. La crítica destaca su estilo elegante y refinado, que huye de la chabacanería, y ve en ella a una gran estrella en potencia. Entre las artistas con las que comparte cartel destacan Dora la Cordobesita, Salud Miranda o Carmelita la Imperial:

Trini la Fornarina continúa con pleno éxito su actuación en el Salón Imperial. El público, que admira su belleza y sus muchas simpatías tanto como su arte de cupletista y bailarina, bien notable entre las de su clase, la aplaude con calor en todos sus números, que constituyen una verdadera selección.

A esta artista la anima una fuerte voluntad, que la hará triunfar fácilmente en plazo muy breve, porque tiene lo que pudiéramos decir, siguiendo la corriente de estos tiempos, ‘primera materia’” (El Liberal de Sevilla, 17-2-1920).

“Nuestra bella paisana […] es una de las artistas que pronto pasarán a la calidad de estrellas y en el Kursaal ha de ‘cerrar telón’ muy pronto, porque su arte, sus enormes simpatías y su gracia se imponen. […]

El Kursaal ha encontrado en Trini Ramos la artista de la temporada. Trini ha demostrado con sus números, finos y delicados, que las ‘varietés’ agraden a todos los concurrentes de estos salones, y que no eche de menos el público a las que, apelando a las mallas, creen agradar más” (El Liberal de Sevilla, 5-3-1920).

“… El público le hizo repetir, en medio de ruidosas ovaciones, cuantos números ejecutara.

En los diez días que Trini Ramos ha actuado en el Kursaal logró adueñarse, por su simpatía y por su arte, de la voluntad del público…

Trini Ramos recibió anoche, además de numerosos regalos de sus admiradores, inequívocas pruebas del cariño que ha logrado conquistarse” (El Liberal de Sevilla, 11-3-1920).

NOTAS:

(1) Según escribe Santiago Martín Moreno en su blog Desde mi barrio, la artista vino al mundo en la calle Lumbreras, el 13 de junio de 1904; y sus padres, oriundos de Alcalá de Guadaira, se llaman Manuel Muñoz y Carmen Blanch.

(2) La traducción de todos los textos extranjeros es mía.

(3) La cupletista madrileña Consuelo Vello Cano (1885-1915), conocida artísticamente como ‘La Fornarina’, durante su breve pero intensa carrera, cosechó grandes éxitos en los escenarios españoles y europeos.

(4) Las noticias extraídas de la prensa sevillana han sido localizadas por José Luis Ortiz Nuevo y están disponibles en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (Jerez de la Frontera).

 (5) “Trini empezó siendo cantante, pero tuvo un severo ataque de laringitis y pensó que bailaría hasta que se curara. Sigue bailando desde entonces” (Buffalo Courier-Express, 20-3-1932).

 


“Expediente séquito en – Es La Argentina”

La reina de las bailarinas españolas está aquí con su séquito y una amplia sonrisa roja

La Argentina, reina de las bailarinas españolas, llegó anoche con su bolso y su equipaje al Hotel Statler.

Había 37 piezas de equipaje. Todos los botones del hall estaban ocupados con ello. Luego llegó su ama de vestuario con los brazos cargados de flores, su pianista, su electricista, su mánager y su Chow Chow de siete semanas, Aline, por no mencionar a un reportero, un fotógrafo, un agente de prensa y un delegado que acudieron a darle la bienvenida.

Antonia Mercé con su perrita Aline, a su llegada a Cleveland

Antonia Mercé con su perrita Aline, a su llegada al hotel (Cleveland Plain Dealer, 4-11-1935)

‘Todo el mundo’, dijo ella con una amplia sonrisa roja, mientras la comitiva subía en el ascensor.

Eso significa ‘everybody’, explicó su mánager, Nolly Meckel.

La Argentina es menuda y ágil. Llevaba un sencillo vestido azul y un sombrero, y nada de maquillaje, salvo el rojo de sus labios y las finas curvas de sus cejas, ni nada de joyería. Pero en su vestido llevaba dos lacitos que representan las condecoraciones que ha recibido por su baile de los gobiernos español y francés.

Se llama como “todos nosotros’

– ¿Cómo se llama el perro?

Aline – respondió. Sonaba como Eileen.

– Pero ¿por qué el nombre irlandés?

– Se llama como todos nosotros – respondió la bailarina, mientras sostenía al pequeño perro lanudo a un brazo de distancia sobre su cabeza.

– Yo soy Antonia. Él es Luis Gálvez, el pianista. Ella es Irene Ibáñez, mi amiga. Éste es Nolly Meckel, que conoce todos mis secretos. Y aquí está Everett Higgenbottom, el electricista. ¿Ven, no? ¿Explícaselo tú, Nolly.

Nolly remarcó que las primeras letras de los nombres de pila de los cinco componían el nombre del cachorro.

La Argentina acababa de venir de Texas y estaba cansada, dijo Meckel. Pero repartió cigarrillos y posó para un par de fotos.

La Argentina, durante su actuación en El Amor Brujo (The New York Times, 22-6-1930)

La Argentina, durante su actuación en El Amor Brujo (The New York Times, 22-6-1930)

– ¿Alguna vez se toma un whisky soda cuando está cansada? – le preguntaron.

– ¡Oh, no! Nunca tomo bebidas espirituosas. No son buenas para una bailarina. Y no me gusta el alcohol. Está asqueroso. A veces, si estoy resfriada, me tomo un poco de cognac.

– ¿Cómo se mantiene tan delgada? – fue la siguiente pregunta. La Argentina ya no es una niña.

– Debería preguntar cómo engordar – respondió -. Una vez lo intenté, pero no pude ganar ni un gramo. Como de todo lo que me gusta y nunca he intentado hacer dieta.

La Argentina trabaja doce meses de doce. Odia las vacaciones. Una vez, cuando Meckel la obligó a tomarlas, se enfadó mucho y le envió telegramas ordenándole que le mandara a un pianista, hasta que él cedió.

Su séquito lleva mucho tiempo con ella

Normalmente no tiene la aparente disposición de una prima donna. Meckel lleva once años con ella y la Srta. Ibáñez, del guardarropa, lleva diez. los otros han pasado seis y cuatro años viajando por el camino de la mujer que ha bailado tres veces alrededor del mundo, que lleva años actuando constantemente y que ha encontrado tiempo para crear 120 bailes originales.

Lleva 50 trajes con ella. Usa castañuelas de madera de granado y ninguna otra lo hará. Otras bailarinas copian sus creaciones.+

Antonia Mercé, La Argentina

Antonia Mercé, La Argentina

La Argentina acurrucó al perrito de pelo rizado bajo su brazo, dijo un amistoso ‘buenas noches’ a todo el mundo y se retiró, dejando un ligero olor a Nuit d’Oublie tras de sí.

Bailará en el Public Music Hall mañana por la noche. Al público le venderán castañuelas para aplaudir. La actuación está patrocinada por el Garden Club de Cleveland”.

NOTA:

* Fuente: Cleveland Plain Dealer, 4-11-1935. La traducción es mía.

 


“Carmen Vargas, la nueva reina gitana”

“La artista

Hace unos años, muy pocos, apareció en el escenario diminuto de Romea, pedestal de tantas estrellas, una chavalilla gitana. Tenía la chavala un nombre sugestivo, toda una evocación: Carmen; y su apellido decía su pura estirpe cañí. Entonces la conocimos. Una noche inolvidable apareció ante nosotros. La escena se transformó, y el lindo tablao fue trono de aquella niña morena que bailaba como ninguna, que como ninguna reía. Extraña criatura la niña aquella. Aún recordamos sus bailes; aún vemos suelta, su negra cabellera, que caía sobre una arbitraria bata roja. ¿Una bailarina más? No; con Carmen Vargas (1) había nacido aquella noche una artista extraordinaria, que no se parecía a ninguna, mejor que todas las de su raza.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Carmen Vargas llega hoy a nosotros y se ofrece a nuestra admiración en la plenitud de su arte intuitivo, un arte personalísimo. No puede haber comparaciones, porque ella baila mejor que todas, porque dice con el mimo riente de su cara lo que nadie ha sabido decir. El baile tiene en ella una nueva expresión. Sus ojos imperiales y su boca sensual ríen siempre, en optimista comentario a la vida ardiente, desesperación de deseos carnales que sus bailes glosan.
Carmen Vargas, hembra del Sur, ha cogido toda la ardiente sensualidad de la tierra andaluza, morena como su carne, y sobre el dramático deseo; eterna lucha: -desdén e incitación, posesión y entrega-, ha puesto el luminoso triunfo de su risa, alegrando el deseo, ennobleciendo el instinto, poniendo sobre el rugido, la elegancia de un suspiro de su boca.
¡Cuántas cosas dice el alma gitana de Carmen Vargas! Es una llama viva, que retorcimientos de llama hay en su talle, y es una luz. Quema y alumbra. Nos embruja y nos lleva prendidos en la fibra de su falda gitana, pero nos liberta, y nos entrega, para toda la vida, el sol de sus ojos, la risa de sus labios, con el recuerdo imborrable de su cara que ríe al pecado, que ha triunfado de él, risa que parece extrañarse, altiva y desdeñosa, del ritmo sensual de las caderas impacientes y pecadoras.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Lo que hay en sus bailes

Acaso algún día cambie Carmen Vargas su repertorio. El de hoy es personalísimo. Nadie le ha enseñado nada; baila como quiere, sin ajustarse a patrón. Su maravillosa intuición la guía como una estrella.
– ¿Cómo te hicistes (sic) bailarina?
– Pos verá: cuando chiquiya, al sentí una guitarra de no sé dónde, me daban unos tironazos por dentro. La guitarra seguía tocando y yo sentía uno repeluco la má de grande. No me podía está quieta. Un día rompí a bailá y aquí me tiene.
– ¿Te acuerdas de tu debut?
– Cuando tú me conociste, en Romea, tenía yo catorce año. Hacía farta sacá pa los chícharos y me decidí. Me presenté yo solita y Campúa (2) no quiso amitirme. Por fin me contrató. Me proporcioné aqueyos trajes que tú recuerdas y empecé a bailá lo mío, lo gitano, y unos ‘fostroces’ de mi invención, unos ‘fostroces’ flamencos que a la gente le gustaban la má.
Y soñaba con vení a mi tierra, porque a mí me echaron el agua en San Juan de la Parma, y por fin vine a Sevilla, que es la cuna der arte. Aquí he gustao, y ¿pa qué quio má?
– ¿Cómo sientes el baile, Carmen; qué hay en tu arte?
– ¿En mi baile? ¿Qué hay en mi baile? ¡Pos baile, ná ma que eso: baile!
Estamos en el estudio de Alfonso Grosso. El ya ilustre pintor sevillano siente por Carmen una verdadera admiración. Dos veces la ha llevado a lienzo, y la gitana maravillosa alegra ahora señoriales estancias de Nueva York, fijadas para siempre su sonrisa y su mirada bruja, por el mago pincel del joven artista.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Como nos oye charlar y sonríe, Carmen no quiere saber de sutilezas. Lo que los demás vemos en sus bailes, ¿qué importancia tiene para ella? Ella no ve más que el baile; ‘eso: ¡er baile!’
Y, sin embargo, nosotros, ante Carmen Vargas, ante su arte excepcional, único, interpretamos, dándole la más alta categoría artística, la línea estremecida de su cuerpo decuente.

… ‘El vientre deseado,
sabio en sabrosos movimientos, gira…
Todo en su danza es el deseo osado
que, sin pudor -¿qué es el pudor?- se estira…

Así dijo Ardavín de Tórtola Valencia, y así diríamos nosotros de Carmen Vargas, que

“¡Es el pecado Capital!
Y es Sulamita y Salomé
y es Afrodita y Astarté!’

El estudio se alegra con la risa de Carmen. La Vargas, inquieta, versátil, desespera al pintor y al periodista. Ni él puede pintar, porque no hay medio de hacer que la traviesa chiquilla esté quieta, ni yo puedo preguntar porque no hay forma humana de fijar las ideas de esta bella cabecita, más inquietas que los faralaes de su falda pomposa.
Grosso quiere servir de intérprete, más versado que yo en el trato con los gitanos, pero Carmen rehúye el interrogatorio.

Carmen Vargas

Carmen Vargas durante la entrevista

Grosso pintará su cuadro. ¡Dichoso él que puede recoger los gestos maravillosos de expresión de esta gitanilla que ya es Reina! Yo tengo que conformarme con unas divagaciones en torno a su arte excepcional. Carmen se encomienda a mí.
– Lo que tú quieras, ¿sabe? Lo que tú quieras. ¡Pon en el periódico lo que te dé la gana, que será más bonito que lo que yo te diga!
Y Carmen sigue bromeando. Viéndola así, adoraremos más y más su arte que no sabe de ficciones, que es, como ella, sencillo y complicado, extraño, inquieto, como la raza gitana, pero como ella impresionante, atrayente.
Viéndola danzar, hermana de Esmeralda, enloqueciera otra vez Claudio Frollo; por sus caderas rotundas, por sus negros ojos y por el caliente suspiro de su boca perdiera su alma Don José, el navarro.
Y nosotros, ahora, en nuestra atonía, en nuestra desilusión por todas las cosas, ante el panorama de España, huyendo de problemas fundamentales, si nos preguntaran cuál es nuestra fe, diríamos que la anatomía de Carmen Vargas. Y ante la realidad positiva de su artes, olvidaríamos ficciones desoladoras. Acaso no queda ya más verdad en España que ésta que alegra nuestros ojos, flor del camino, sonrisa que nadie podrá entristecer.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Un poeta ha dicho que España es

“¡Un mantón de Manila extendido en el Mar…!
¡Un mantón de Manila para que dancen ellas!’

¿Para que dancen ellas? ¡Más vale así! Y admiremos esto que nadie nos podrá quitar; creamos en esta fe de la que nadie nos privará, porque son ellas,

‘¡Que tienen el derecho de clavar su tacón
en nuestro corazón!
¡De clavárnoslo bien
para ver si nosotros resurgimos también!’

El mito de Carmen y el mito de Venus

Hablemos de ella como mujer. ¿Un elogio? No; una recomendación: verla. Digámoslo imperativamente: ¡vedla!
Para elogiar a otra artista gitana, bailarina como la Vargas, se la ha llamado la ‘Venus de bronce’ (3). A Carmen no la podríamos llamar Venus, ni aún en elogio de su cuerpo prodigioso. El mito de Venus y sus ritos hablan de helénicas serenidades, dicen el bronce y el mármol, frías materias, ojos que no tienen mirada.
‘¡Carmen!’; ¡he aquí el mito literario que alumbró Meimée! He aquí el mito accidental, encarnación andaluza.
A la Vargas jamás la apellidaríamos Venus; le basta con ser Carmen, Carmen gitana como la de Merimée. Este nombre encierra el más bello mito y dice más; es más evocador. Es Andalucía; es más, es una raza. ¿Venus? ¡No! Mujer de carne y hueso. Todo un rango geográfico y etnográfico tiene este nombre que el abuelo Merimée llevó a la Literatura. Carmen, todo el dinamismo, toda la paradoja, la versatilidad y la pasión gitana, pasión por la libertad, sugestión de la vida nómada. ¿Arte? En tanto va bien con la intuición, en tanto es ‘una cosa que tira de dentro’, como dice ella. Eso es la Vargas: el alma de Carmen, todo un mito occidental, alumbrado en los días románticos. Su cuerpo tiene estremecimientos carnales, caliente voluptuosidad de la sangre gitana…

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

A ella le basta con ser ella. Sobre la armonía del bronce y del mármol, frías, armonías, cánones y Academias, está el triunfo vivo de un cuerpo. ¿Venus? ¿Para qué? ¿Mujer de carne y hueso? ¿Bronce? Sí; pero un bronce vivo que sabe reír como nadie, bronce que no excluye ni el coral de sus labios, ni la nácar de sus dientes, ni los soles gemelos, que son sus ojos bajo el abanico faraónico de las largas pestañas. Y la cabeza de emperatriz que tiene gestos extasían a Grosso, frente breve baja, el negro casco de su pelo…

La buena ventura

Carmen ríe, como siempre.
Ahora, en el Paseo, charlamos mientras cae la tarde.
A nuestro lado llegan unas gitanas.
¿Han adivinado que Carmen es de su raza? No sé, pero ellas insisten en decirle la buena ventura. Carmen alarga su linda mano, pero la retira vivamente y exclama:
– ¡Qué mala vista tienes, gachí? ¿Pero no me diquelas? ¿Quiés que te la diga yo?
Las gitanas se alejan zalameras.
Carmen las sigue con una larga mirada nostálgica. Ahora, en sus hermosos ojos, hay chispas de fragua. Suenan los Martinetes y los Polos. Es la raza, más fuerte que todo. Carmen, muy atenta a una voz interior, recuerda las viejas canciones compañeras del trabajo y el camino, siempre a través de las carreteras andaluzas, a lo largo de las calles, de Córdoba, de Granada, de Sevilla, de Cádiz y a la vera de Gibraltar contrabandista, vivero de Milores enfermos de ‘spleen’ y amigos de la alegre gitanería.
Las gitanas ya se han ido. Ahora, Carmen Vargas mira a unos claros brillantes que ya lucen en su pecho.
¿La buena ventura? Nosotros, amigo Grosso, podemos decírsela. Nosotros leemos en el porvenir de nuestra admirada amiga, acaso, acaso mejor que ella misma. Pero… ¿nos hará caso si un día tomamos su linda mano y le leemos todo lo que Dios ha escrito en ella?”

NOTAS:

* Artículo publicado por M. Sánchez del Arco en El Noticiero Sevillano el 10 de octubre de 1926. Ha sido localizado por José Luis Ortiz Nuevo y está disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(1) La bailaora sevillana Carmen Vargas alcanzó gran notoriedad a partir de 1920.

(2) El jerezano José L. Demaría López, ‘Campúa’, desarrolló su carrera en Madrid. Trabajó primero de fotógrafo y después de reportero, para revistas como Nuevo Mundo o La Esfera. En los años 20 se convirtió en empresario teatral de locales como el Teatro Romea.

(3) La bailaora Custodia Romero también era conocida como la Venus de Bronce.