Flamencas por derecho

Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

Flamencas por derecho - Mujeres que han dejado su impronta en la historia del flamenco

“Carmen Vargas, la nueva reina gitana”

“La artista

Hace unos años, muy pocos, apareció en el escenario diminuto de Romea, pedestal de tantas estrellas, una chavalilla gitana. Tenía la chavala un nombre sugestivo, toda una evocación: Carmen; y su apellido decía su pura estirpe cañí. Entonces la conocimos. Una noche inolvidable apareció ante nosotros. La escena se transformó, y el lindo tablao fue trono de aquella niña morena que bailaba como ninguna, que como ninguna reía. Extraña criatura la niña aquella. Aún recordamos sus bailes; aún vemos suelta, su negra cabellera, que caía sobre una arbitraria bata roja. ¿Una bailarina más? No; con Carmen Vargas (1) había nacido aquella noche una artista extraordinaria, que no se parecía a ninguna, mejor que todas las de su raza.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Carmen Vargas llega hoy a nosotros y se ofrece a nuestra admiración en la plenitud de su arte intuitivo, un arte personalísimo. No puede haber comparaciones, porque ella baila mejor que todas, porque dice con el mimo riente de su cara lo que nadie ha sabido decir. El baile tiene en ella una nueva expresión. Sus ojos imperiales y su boca sensual ríen siempre, en optimista comentario a la vida ardiente, desesperación de deseos carnales que sus bailes glosan.
Carmen Vargas, hembra del Sur, ha cogido toda la ardiente sensualidad de la tierra andaluza, morena como su carne, y sobre el dramático deseo; eterna lucha: -desdén e incitación, posesión y entrega-, ha puesto el luminoso triunfo de su risa, alegrando el deseo, ennobleciendo el instinto, poniendo sobre el rugido, la elegancia de un suspiro de su boca.
¡Cuántas cosas dice el alma gitana de Carmen Vargas! Es una llama viva, que retorcimientos de llama hay en su talle, y es una luz. Quema y alumbra. Nos embruja y nos lleva prendidos en la fibra de su falda gitana, pero nos liberta, y nos entrega, para toda la vida, el sol de sus ojos, la risa de sus labios, con el recuerdo imborrable de su cara que ríe al pecado, que ha triunfado de él, risa que parece extrañarse, altiva y desdeñosa, del ritmo sensual de las caderas impacientes y pecadoras.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Lo que hay en sus bailes

Acaso algún día cambie Carmen Vargas su repertorio. El de hoy es personalísimo. Nadie le ha enseñado nada; baila como quiere, sin ajustarse a patrón. Su maravillosa intuición la guía como una estrella.
– ¿Cómo te hicistes (sic) bailarina?
– Pos verá: cuando chiquiya, al sentí una guitarra de no sé dónde, me daban unos tironazos por dentro. La guitarra seguía tocando y yo sentía uno repeluco la má de grande. No me podía está quieta. Un día rompí a bailá y aquí me tiene.
– ¿Te acuerdas de tu debut?
– Cuando tú me conociste, en Romea, tenía yo catorce año. Hacía farta sacá pa los chícharos y me decidí. Me presenté yo solita y Campúa (2) no quiso amitirme. Por fin me contrató. Me proporcioné aqueyos trajes que tú recuerdas y empecé a bailá lo mío, lo gitano, y unos ‘fostroces’ de mi invención, unos ‘fostroces’ flamencos que a la gente le gustaban la má.
Y soñaba con vení a mi tierra, porque a mí me echaron el agua en San Juan de la Parma, y por fin vine a Sevilla, que es la cuna der arte. Aquí he gustao, y ¿pa qué quio má?
– ¿Cómo sientes el baile, Carmen; qué hay en tu arte?
– ¿En mi baile? ¿Qué hay en mi baile? ¡Pos baile, ná ma que eso: baile!
Estamos en el estudio de Alfonso Grosso. El ya ilustre pintor sevillano siente por Carmen una verdadera admiración. Dos veces la ha llevado a lienzo, y la gitana maravillosa alegra ahora señoriales estancias de Nueva York, fijadas para siempre su sonrisa y su mirada bruja, por el mago pincel del joven artista.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Como nos oye charlar y sonríe, Carmen no quiere saber de sutilezas. Lo que los demás vemos en sus bailes, ¿qué importancia tiene para ella? Ella no ve más que el baile; ‘eso: ¡er baile!’
Y, sin embargo, nosotros, ante Carmen Vargas, ante su arte excepcional, único, interpretamos, dándole la más alta categoría artística, la línea estremecida de su cuerpo decuente.

… ‘El vientre deseado,
sabio en sabrosos movimientos, gira…
Todo en su danza es el deseo osado
que, sin pudor -¿qué es el pudor?- se estira…

Así dijo Ardavín de Tórtola Valencia, y así diríamos nosotros de Carmen Vargas, que

“¡Es el pecado Capital!
Y es Sulamita y Salomé
y es Afrodita y Astarté!’

El estudio se alegra con la risa de Carmen. La Vargas, inquieta, versátil, desespera al pintor y al periodista. Ni él puede pintar, porque no hay medio de hacer que la traviesa chiquilla esté quieta, ni yo puedo preguntar porque no hay forma humana de fijar las ideas de esta bella cabecita, más inquietas que los faralaes de su falda pomposa.
Grosso quiere servir de intérprete, más versado que yo en el trato con los gitanos, pero Carmen rehúye el interrogatorio.

Carmen Vargas

Carmen Vargas durante la entrevista

Grosso pintará su cuadro. ¡Dichoso él que puede recoger los gestos maravillosos de expresión de esta gitanilla que ya es Reina! Yo tengo que conformarme con unas divagaciones en torno a su arte excepcional. Carmen se encomienda a mí.
– Lo que tú quieras, ¿sabe? Lo que tú quieras. ¡Pon en el periódico lo que te dé la gana, que será más bonito que lo que yo te diga!
Y Carmen sigue bromeando. Viéndola así, adoraremos más y más su arte que no sabe de ficciones, que es, como ella, sencillo y complicado, extraño, inquieto, como la raza gitana, pero como ella impresionante, atrayente.
Viéndola danzar, hermana de Esmeralda, enloqueciera otra vez Claudio Frollo; por sus caderas rotundas, por sus negros ojos y por el caliente suspiro de su boca perdiera su alma Don José, el navarro.
Y nosotros, ahora, en nuestra atonía, en nuestra desilusión por todas las cosas, ante el panorama de España, huyendo de problemas fundamentales, si nos preguntaran cuál es nuestra fe, diríamos que la anatomía de Carmen Vargas. Y ante la realidad positiva de su artes, olvidaríamos ficciones desoladoras. Acaso no queda ya más verdad en España que ésta que alegra nuestros ojos, flor del camino, sonrisa que nadie podrá entristecer.

Carmen Vargas

Carmen Vargas

Un poeta ha dicho que España es

“¡Un mantón de Manila extendido en el Mar…!
¡Un mantón de Manila para que dancen ellas!’

¿Para que dancen ellas? ¡Más vale así! Y admiremos esto que nadie nos podrá quitar; creamos en esta fe de la que nadie nos privará, porque son ellas,

‘¡Que tienen el derecho de clavar su tacón
en nuestro corazón!
¡De clavárnoslo bien
para ver si nosotros resurgimos también!’

El mito de Carmen y el mito de Venus

Hablemos de ella como mujer. ¿Un elogio? No; una recomendación: verla. Digámoslo imperativamente: ¡vedla!
Para elogiar a otra artista gitana, bailarina como la Vargas, se la ha llamado la ‘Venus de bronce’ (3). A Carmen no la podríamos llamar Venus, ni aún en elogio de su cuerpo prodigioso. El mito de Venus y sus ritos hablan de helénicas serenidades, dicen el bronce y el mármol, frías materias, ojos que no tienen mirada.
‘¡Carmen!’; ¡he aquí el mito literario que alumbró Meimée! He aquí el mito accidental, encarnación andaluza.
A la Vargas jamás la apellidaríamos Venus; le basta con ser Carmen, Carmen gitana como la de Merimée. Este nombre encierra el más bello mito y dice más; es más evocador. Es Andalucía; es más, es una raza. ¿Venus? ¡No! Mujer de carne y hueso. Todo un rango geográfico y etnográfico tiene este nombre que el abuelo Merimée llevó a la Literatura. Carmen, todo el dinamismo, toda la paradoja, la versatilidad y la pasión gitana, pasión por la libertad, sugestión de la vida nómada. ¿Arte? En tanto va bien con la intuición, en tanto es ‘una cosa que tira de dentro’, como dice ella. Eso es la Vargas: el alma de Carmen, todo un mito occidental, alumbrado en los días románticos. Su cuerpo tiene estremecimientos carnales, caliente voluptuosidad de la sangre gitana…

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

Custodia Romero, la Venus de Bronce (Crónica, 1-11-1931)

A ella le basta con ser ella. Sobre la armonía del bronce y del mármol, frías, armonías, cánones y Academias, está el triunfo vivo de un cuerpo. ¿Venus? ¿Para qué? ¿Mujer de carne y hueso? ¿Bronce? Sí; pero un bronce vivo que sabe reír como nadie, bronce que no excluye ni el coral de sus labios, ni la nácar de sus dientes, ni los soles gemelos, que son sus ojos bajo el abanico faraónico de las largas pestañas. Y la cabeza de emperatriz que tiene gestos extasían a Grosso, frente breve baja, el negro casco de su pelo…

La buena ventura

Carmen ríe, como siempre.
Ahora, en el Paseo, charlamos mientras cae la tarde.
A nuestro lado llegan unas gitanas.
¿Han adivinado que Carmen es de su raza? No sé, pero ellas insisten en decirle la buena ventura. Carmen alarga su linda mano, pero la retira vivamente y exclama:
– ¡Qué mala vista tienes, gachí? ¿Pero no me diquelas? ¿Quiés que te la diga yo?
Las gitanas se alejan zalameras.
Carmen las sigue con una larga mirada nostálgica. Ahora, en sus hermosos ojos, hay chispas de fragua. Suenan los Martinetes y los Polos. Es la raza, más fuerte que todo. Carmen, muy atenta a una voz interior, recuerda las viejas canciones compañeras del trabajo y el camino, siempre a través de las carreteras andaluzas, a lo largo de las calles, de Córdoba, de Granada, de Sevilla, de Cádiz y a la vera de Gibraltar contrabandista, vivero de Milores enfermos de ‘spleen’ y amigos de la alegre gitanería.
Las gitanas ya se han ido. Ahora, Carmen Vargas mira a unos claros brillantes que ya lucen en su pecho.
¿La buena ventura? Nosotros, amigo Grosso, podemos decírsela. Nosotros leemos en el porvenir de nuestra admirada amiga, acaso, acaso mejor que ella misma. Pero… ¿nos hará caso si un día tomamos su linda mano y le leemos todo lo que Dios ha escrito en ella?”

NOTAS:

* Artículo publicado por M. Sánchez del Arco en El Noticiero Sevillano el 10 de octubre de 1926. Ha sido localizado por José Luis Ortiz Nuevo y está disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(1) La bailaora sevillana Carmen Vargas alcanzó gran notoriedad a partir de 1920.

(2) El jerezano José L. Demaría López, ‘Campúa’, desarrolló su carrera en Madrid. Trabajó primero de fotógrafo y después de reportero, para revistas como Nuevo Mundo o La Esfera. En los años 20 se convirtió en empresario teatral de locales como el Teatro Romea.

(3) La bailaora Custodia Romero también era conocida como la Venus de Bronce.


“Sevilla ante La Argentinita”

“- Dígale a Jiménez que, por tratarse de EL LIBERAL y de él, con mucho gusto recibiría ahora mismo su visita y celebraríamos la interviú. Pero en el Internacional, donde me hospedo, podremos mañana hablar con más detenimiento, y así saldrá más completa la información. Que tenga la bondad de pasarse por el hotel a las tres y media de la tarde y charlaremos, charlaremos…

– ¡Encantado de la vida! -que diría un amigo mío, que es casi tan sentencioso como Belmonte-. Que muchas gracias por adelantado, y hasta mañana. ¡Qué noche más larga me espera! ‘¡Qué noche, válgame el cielo…!’

Y con un cigarro de a cincuenta… los veinticinco, me despedí del amable portero del Mora (1), que había pasado mi tarjeta a la genial artista.

***

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

Encarnación López, La Argentinita (Nuevo Mundo, 13-7-1911)

La tarde no tenía nada de poética ni de ‘azulínea’. Llovía que era una maldición. Y digo maldición, porque salí sin paraguas y tuve que pedir prestado el suyo, en el Casino, al gran poeta ‘Julián de Alcántara’.

Me encaminé al hotel donde se hospeda la simpatiquísima Encarnita, orgulloso, satisfecho, triunfador…

Y para que se vea lo ignaro e indiferente que es el público: pasaban las gentes por mi lado, ¡y ni siquiera me miraban! No advertían los imbéciles lo que yo representaba y valía en aquellos solemnes momentos.

¡Iba a tener el honor, nada menos, de saludar, y hablar e interrogar vis a vis, a la gran artista, mimada de todos los públicos, a la bellísima, a la sugestiva, a la sin par Argentinita!

Llegué al hotel. Saludé al amable, al siempre amable don Pedro Blanche, y le expuse mis deseos de saludar a la celebrada bailarina.

– En seguida, en seguida -me contestó un diligente camarero.

Y pasó, ceremonioso, la tarjeta.

Encarnación López, La Argentinita (La Libertdad, 2-8-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Libertad, 2-8-1919)

A los breves instantes apareció la bellísima Encarnita, sonriente, afabilísima, deslumbrante, con esa gracia suprema con que sabe apoderarse de los públicos, en el ritmo de un movimiento o en el relámpago de una mirada.

Un saludo afectuoso (¡Ay, qué mano, señores; ay qué manos!) Algunas breves palabras recordando su pasada actuación en Huelva y mostrando su gratitud por unas crónicas mías publicada en EL LIBERAL, dos o tres ‘ocurrencias’ de ella, graciosísimas…

– Y cuando usted quiera puede empezar a preguntar.

Y añadió con un mohín, que era un madrigal y un epigrama:

– ¡Comienza el interrogatorio!

– ‘¡Comienza el interrogatorio!’ ¿De verdad es usted argentina? Porque muchos no lo creemos…

– Argentina, y de Buenos Aires. Pero española de todo corazón. Más española que Agustina de Aragón.

¡Pon!

(Era don Pedro Blonch que había cerrado un cajón)

– ¿Cuándo y dónde trabajó usted por primera vez? Su impresión ante el público.

– En San Sebastián, en el Teatro Circo, que destruyó no ha mucho un incendio. ¡Qué pena! Impresión, ninguna. Era casi inconsciente. ¡Tenía yo entonces ocho años!

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

La Argentinita, retratada por Julio Romero de Torres

– ¿Público predilecto?

– No puedo decirlo, porque en todos he hallado la misma benevolencia y el mismo cariño. No obstante esto, por Sevilla he sentido extraordinaria simpatía. ¡Me entienden allí tan bien! ¡Están tan compenetrados con mi espíritu que antes de hacer un chiste ya les estoy viendo reír!

(En ese momento llega Angelita, la bellísima hermana de la artista, que si apostaran ambas a ver cuál era más simpática, creo que ganarían las dos).

Angelita nos ayuda muy eficazmente en el ‘interrogatorio’.

– ¿Qué le parece el público de Huelva? ¿Cuándo debuta usted aquí?

Encantada y agradecidísima. Este público es muy bueno. Debuté aquí el año 1910, y desde entonces guardo imborrables recuerdos de la simpatía de Huelva.

– ¿Qué le agrada más: el cante o el baile?

– Ambos; pero el baile me lo encuentro hecho. Es lo mío. Me cautiva todo lo que sea arte. Hasta óperas quisiera cantar. Pero creo conocerme bien, y entiendo que es lo español -y de lo español, lo flamenco– lo que más se adapta a mi espíritu. ¡Tienen tal encanto las ‘bulerías’!

– ¿Sus autores predilectos?

– Para cuplés, el maestro Font. Como músicos españoles, Granados y Albéniz.

– ¿Género que más le gusta?

– Decididamente, el masculino.

(Todavía me estoy riendo)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

Encarnación López, La Argentinita (La Unión Ilustrada, 13-3-1919)

– ¿Y de ‘eso’ de la huelga de empresarios?

– Ni siquiera me he enterado.

– ¿Qué impresión le causa el público?

– Muy agradable. Algo nerviosilla, la noche del debut. El cambio de teatro, de orquesta… ¡No conoce una al maestro…! Algo nerviosilla, pero nada más.

– ¿Germanófila o francófila?

Gallista, acérrima gallista. Ambos hermanos Gallo (2) son, en mi concepto, los más completos diestros. Además, en su trato particular, son muy amables y simpáticos. Recuerdo que una vez, hablándome Rafael de Barcelona, me decía con mucha gracia: ‘Aqueyo será tóo lo grande y tóo lo hermoso que se quiera; pero yo sé desí que cuando atoreo ayá, en Barselona, no me divierto en ninguna parte. M’aburro en las cayes, m’aburro en er teatro, m’aburro en tos sitios. Y por eso me yevo tóo er día en er barcón de la fonda, como un loro’.

(Rafael tendría mucha gracia contando esto, pero yo quisiera que ustedes se lo oyeran remedar a la Argentinta).

– El colmo de la indiscreción: ¿de casamiento…?

– En la guerra, he dicho que soy gallista; en esto, soy neutral.

– Pero, ¿no hay…?

– Completamente neutral. Pero, no obstante la neutralidad, un joven alto, rubio, muy simpatico…

Y lo dijo tan ‘seriamente’, tan graciosamente, que al insistir yo, ávido de conocer al afortunado mortal que tal tesoro mereciera, me atajó con este imperativo:

– Sí, señor; un joven alto, rubio, muy simpático… He dicho bastante. Prosiga el interrogatorio.

Encarnación López, La Argentinita

Encarnación López, La Argentinita

– ¡Bueno! ¿Y adónde va usted ahora, Encarnita?

– A Sevilla, cuyo público, como le dije antes, me encanta y atrae. ¡Es mucha Sevilla! (3)

‘¡Trianerías!

Que dicen mil por su boca…’

Y con un mohín, que era otro epigrama y otro madrigal, terminó la interviú, y siguió la charla, amenísima, sugestiva, de la genial artista, sublime ‘encarnación’ -nunca estará mejor empleado el vocablo- del alma española

***

Había pasado el tiempo como un relámpago. Era la hora del ensayo.

Encarnita, muchas gracias, y hasta luego.

– Hasta luego, y muchas gracias.

Y con otro afectuoso saludo -¡ay, qué mano, lector; ay, qué mano!- me despedí de la gentil bailarina y de su gentil hermana Angelita, satisfecho, orgulloso, triunfador…

El público, imbécil, pasaba por mi lado, ¡sin mirarme siquiera!, no obstante la gloria que acababa de alcanzar.

Sólo el sol, que es un buen amigo de todos, y de todo se entera, se asomó por entre unas nubes, para preguntarme por la Argentinita…

José A. Jiménez

(Esta interviú fue hecha en Huelva durante la actuación en aquella capital de la Argenitinita, y por falta de espacio no hemos podido publicarla hasta ahora)”.

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

La Argentinita junto a su hermana Pilar (La Unión Ilustrada, 18-4-1918)

NOTAS:

* Entrevista publicada en el diario El Liberal de Sevilla, en enero de 1918. Ha sido localizada por José Luis Ortiz Nuevo y está disponible en el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco.

(1) Tras su paso por el Trianón Palace de Madrid, en enero de 1918 La Argentinita se presenta con gran éxito en el Teatro Mora de Huelva, donde comparte cartel con la bailarina Matilde Osuna:

“Ha sido clamoroso y entusiasta el éxito alcanzado por la genial artista La Argentinita” (Eco Artístico, 25-1-1918).

(2) Joselito el Gallo fue uno de los grandes amores de La Argentinita. Su relación se vio truncada por la trágica muerte del torero, en 1920.

(3) Tras su visita a Huelva, La Argentinita se traslada a Sevilla, para actuar en el Teatro Lloréns:

“Constituye la atracción del cartel la eminente bailarina y coupletista La Argentinta.

Figuran también en el programa el Trío Mexican, Carmelita Palacios, Isabel Ladari y los aplaudidos acróbatas cómicos Los Lerín” (Eco Artístico, 25-1-1918).

 


“Lola Gómez, primera bailarina de la Compañía hispanoandaluza”

“Quien la ve por primera vez se queda especialmente impresionado ante esta joven de cabeza regularmente ovalada y ligeramente más delgada en el mentón, de ojos rajados que lanzan fuego por sus negras pupilas, de cejas arqueadas y espesas, de fina boca cuyas pronunciadas comisuras hacen pensar en una cabeza de Vinci (1).

Cuando se planta en el borde de la rampa, sobre sus piernas finas y elegantes que terminan en lindos pies deliciosamente curvados, lanzando hacia atrás su esbelta cintura y dejando caer sus brazos finamente cincelados, de articulaciones delicadas y nerviosas, pensaríamos en la antigua Diana, si los fuegos del gas no vinieran a destruir una ilusión momentánea que nos gustaría prolongar.

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Lola Gómez (Paris-Portrait, 5-2-1880)

Pero pronto, tanto si preludia la orquesta como si son las palmas y los cantos los que la excitan, vuelve a levantar rápidamente su gracioso corpiño, donde se encierra discretamente su pecho de virgen; sus piernas tiemblan, todo su cuerpo se agita; ella salta o brinca; ágil, viva, peripuesta, con movimientos acompasados, se levanta como tomada por el vértigo. Es lo más poético que se puede soñar. La llama de Bengala, el fuego de artificio y el espíritu del duende no tienen claridades más vivas ni remolinos más rápidos.

Así, cada noche, pintores y escultores, hombres de letras y músicos, actrices y bailarinas, artistas de todos los géneros se dan cita en la bonita sala Taitbout (2), donde se reúne un público de elite, compuesto por todo aquél que tiene un rango en el gran mundo, en las finanzas, en los círculos de todas las clases y también de la alta sociedad de la colonia española.

Por supuesto, esta bonita joven no constituye por sí sola todo el encanto de este espectáculo tan característico ofrecido por la compañía andaluza, pero es uno de sus más seductoras atracciones.

Cartel de Lola Gomez (Bibliothèque Nationale Française)

Cartel de Lola Gómez (Bibliothèque Nationale de France)

Dos cuadros nos la presentan en dos aspectos absolutamente diferentes, y nadie osaría decir lo que le ha maravillado más profundamente de baile del Vito o del gran paso andaluz (3).

¡Para este baile del Vito hay que verla envuelta en su vestido de raso azul suave que sujeta al corpiño las extremidades de un mantón de crespón rojo bordado con grandes flores blancas! En cuanto se quita la toquilla de terciopelo negro que le cubre la cabeza, salta dando vueltas. Sus brazos describen en el espacio líneas de una elegancia y una nobleza perfectas. El cuerpo, flexible, se balancea adoptando las poses más variadas. Llevadas por sus pies de niña, las piernas flexibles sugieren su perfil delicado bajo los pliegues de la larga túnica que ondula y resplandece con reflejos de seda. Entonces deja en el suelo la toca que agita después alrededor de su cintura y pronto un movimiento vertiginoso la hace girar por todas partes con la más increíble rapidez. En el círculo que traza así, de abajo a arriba y de derecha a izquierda, tanto con su cabeza y su cuerpo, como con sus brazos y sus piernas, el ojo se pierde a través de mil horizontes encantadores. Ella adula al espectador a la vez por su graciosa mueca, por el movimiento de su cabeza juguetona, por el armonioso balanceo de su cuerpo, y por los múltiples saltos, de una cadencia tan bien pautada, de sus ágiles pies. Estaríamos tentados a creer que ha encontrado el movimiento perpetuo, por lo correcto y rápido que es su baile; pero lo que gusta sobre todo en este paso es su originalidad perfecta, fuera de todas las convenciones académicas. La mujer prevalece sobre la bailarina y, sin sustraerse a las exigencias del arte, se deja llevar de manera natural por sus encantadores instintos.

Cuando reaparece, como primera figura del baile, en el cuadro que pone fin al espectáculo, la Srta. Gómez produce un efecto completamente distinto, pero no menos vibrante. Su cintura desenvuelta se dibuja sobre su falda de raso blanco, trenzada de estrellas y rayas de oro. Diríamos que es la Dama de los bosques, con su corpiño tornasolado, que va a tomar impulso para revolotear de flor en flor.

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

Los artistas de la Compañía hispanoandaluza durante su actuación en Berlín (Illustrierte Sport-Zeitunt, 23-5-1880)

¡Con qué gesto nervioso y lleno de juventud vuelve a lanzar los brazos hacia atrás, y casi toca el suelo con su cintura, de una sorprendente elasticidad! ¿Qué es lo que más se puede admirar de sus piruetas, […] de sus saltos ligeros y atrevidos, o de sus puntas, que se apoyan sólidamente en el suelo, pero se desplazan con un verbo apasionante? ¡Oh, la graciosa joven, la amable niña! ¡Cómo parece inconsciente del encanto que ejerce, a pesar de sus provocativas caídas de ojos y del modo en que aprieta los labios! ¡Y cuánto añade esto al placer que sentimos al verla moverse feliz, y sin otra preocupación que la de divertirse ella!

Pero me dejo llevar por el placer que siento al ver pasar ante mis ojos, habla el recuerdo, tantas cosas encantadoras y, sin embargo, os debo algunos detalles biográficos sobre la primera bolera de la compañía andaluza española.

Lola Gómez nació en Madrid en 1862. Su madre, la Sra. Berueta, también era bailarina. Pero a la edad de dos años, la niña se quedó huérfana, pues sus padres habían muerto en un viaje de Oviedo a Madrid.

Adoptada entonces, junto a una hermana que tenía, por un amigo de la familia, el Sr. Prous, el actual maestro de ballet de la compañía española andaluza, fue criada por este notable artista en su oficio de bailarín. Ella no podía estar en mejor escuela, y así se convirtió rápidamente en una distinguida bailarina.

Sus primeros debuts sobre el escenario tuvieron lugar en Madrid, a la edad de 15 años. Desde entonces, ha recorrido toda España en compañía de su padre adoptivo y ha sido aplaudida con él en las principales ciudades de la península: Cádiz, Córdoba, Valladolid, Oporto, etc., etc.

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas)

Trinidad Cuenca, la otra estrella de la compañía (Foto de Antonio Esplugas, Arxiu Nacional de Catalunya)

París, que consagra a todos los verdaderos talentos artísticos, hoy va a dar a conocer su nombre a toda Europa, porque Lola Gómez es de esas jóvenes mujeres a las que la naturaleza ha favorecido y cuya estrella está llamada a brillar tan bien en el Norte como en el Sur.

Deseándole que vaya a buscar en Londres, en Viena o en Madrid los éxitos que no pueden faltarle, deseo ante todo verla aclimatarse a París, que sabrá apreciarla y aplaudirle como se merece (4).

El Sr. Calzadilla, que es un empresario verdaderamente artista, por supuesto ha comprendido el partido que puede sacar, en París, de los elementos que ha sabido reunir en su compañía, de la que aún sólo nos ha presentado a una parte. Así, no cabe duda de que después de este primer ensayo de descentralización, tan bien apreciada por nuestro mejor público, tendrá la intención de realizar, el próximo otoño, el sueño que ha debido de concebir, de dotar a París de un gran teatro español en el que todos los géneros estén representados. Naturalmente, entonces nos conservaría a Lola Gómez, que no tardaría en convertirse en una de las niñas mimadas de nuestros numerosos aficionados a los ballets”.

NOTAS:

* Artículo publicado por Félix Jahyer en la revista Paris-Portrait el 5 de febrero de 1880. La traducción es mía.

(1) Lola Gómez es una de las estrellas de la Compañía hispanoandaluza de cantantes y bailarines (así se anuncia en distintos países) organizada por el empresario Antonio Calzadilla en 1880, que realiza una gira de varios meses por distintos países europeos. En ella figuran artistas flamencos de primerísimo nivel, como la bailaora Trinidad Cuenca, la cantaora Dolores la Parrala o el guitarrita Paco de Lucena.

(2) El primero de los destinos es París. La troupe debuta en el Théâtre Athenaeum en enero de 1880 y unas semanas más tarde, debido al gran éxito cosechado, el espectáculo se traslada a la Salle Taitbout, más céntrica y con mayor aforo.

(3) Lola Gómez no tarda en ganarse el favor del público y de la prensa francesa. Entre los bailes que suele ejecutar en sus actuaciones, destacan especialmente el Vito y el Ole, así como otros números en los que forma pareja con José Prous, su maestro de baile y padre adoptivo.

(4) Tras varios meses de triunfos en París y otras ciudades francesas, la compañía continúa su periplo por ciudades como Berlín, Dresde, Viena o Bruselas.


Trini Ramos, “LA CHICA MÁS BONITA DEL MUNDO”

“La bailarina de diecisiete años de edad y su extraño romance

Entrevista exclusiva del ‘Sunday Post’.

¿Quién es la chica más bonita del mundo? (1)

Hace sólo un mes, quienes están familiarizados con lo que sucede detrás de los escenarios en el mundo del teatro decían que C. B. Cochran (2) la había descubierto en España, y que iba a tomar parte en su próxima gran producción.

Trini Ramos luciendo el velo doble (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini Ramos (Illustrated London News, 24-12-1921)

Trini causó bastante sensación en Londres antes de hacer su debut frente al público británico, al aparecer con su ya famoso velo doble de musulmana. El velo, que está confeccionado con un grueso encaje negro especial, fue diseñado por Paul Poiret, el famoso diseñador francés (3), y con toda la cara cubierta salvo los ojos. Era algo similar al velo que que llevan las mujeres turcas. La única diferencia consistía en que, mientras que Trini se quitaba el velo al mismo tiempo que el sombrero, las mujeres orientales lo llevan unido al resto del traje.

Trini llamaba la atención con su singular vestido, y cuando se encontraba en las inmediaciones de Regent Street y del teatro, era el centro de atención.

El velo acaba de ser desechado y Trini, la joven bailarina española -que, por cierto, sólo tiene diecisiete años-, ha hecho su primera aparición ante un público británico en ‘The Fun of the Fayre’, el nuevo espectáculo del London Pavilion. Más tarde, si los planes salen según lo previsto, visitará Glasgow.

Las historias que se cuentan sobre su belleza no son exageradas. Londres está cautivado por su exquisita belleza. Los amantes del teatro están de acuerdo en que se trata de la chica más bonita que ha visto la escena londinense desde hace tiempo. Trini es como una Virgen niña, con pelo negro azabache, delicada frente, ojos oscuros y luminosos, pequeños labios carnosos, carita oval y siempre una sonrisa. En el escenario, es la esencia de la elegancia y fuera de él impresiona a todo el mundo con su gracioso porte y sus maravillosos ojos.

Una maravillosa carrera

A pesar de su juventud, Trini ha desarrollado una peligrosa pero maravillosa carrera. Se presentó por primera vez en público a la edad de once años. Para poder hacerlo tuvo que conseguir un permiso especial del Gobernador de Sevilla, que se quedó tan impresionado por la voz y los gestos perfectos de la niña, que decidió saltarse la ley y dejarla tener su oportunidad.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Su profesor de música tenía tanta confianza en que ella lo haría bien, que su primer espectáculo público fue ante una reunión de aristócratas españoles (4). La actuación fue un gran éxito. Las notas de su garganta infantil salieron tan dulces y claras, que la exclusiva concurrencia apaudió y jaleó una y otra vez. Gracias a esa primera actuación, inmediatamente contactaron con ella los representantes teatrales españoles. En una sola noche se había convertido en estrella.

A partir de ese momento, Trini nunca miró hacia atrás. Se presentó en toda España y Marruecos antes de venir a este país, y aquí ha vuelto a conseguir un éxito inmediato. En uno de sus papeles en ‘The Fun of the Fayre’, encarna a uno de los cuatro grandes tipos de belleza que existen en el mundo.

Fascinantes aventuras

En el curso de su carrera teatral Trini ha vivido fascinantes aventuras. Una vez toda la compañía fue capturada por los moros -una persona fue asesinada- mientras que Trini, por una afortunada casualidad, fue la única que escapó.

Fue mientras bailaba en un cabaret español cuando fue descubierta por el Sr. C. B. Cochran, que la trajo a este país. Durante una visita a España, al Sr. Cochran le sugirieron asistir al cabaret donde bailaba Trini para ver a ‘la chica más bonita del mundo’. Así lo hizo y, sin esperar a verla bailar por segunda vez, se acercó a ella con la idea de traerla a Inglaterra y consiguió que firmara un contrato para actuar en Gran Bretaña.

Su propia historia

Ésta es su propia historia. Me la contó tras su exitosa primera noche en Londres:

‘Aquí todo es maravilloso’, dijo, ‘muy diferente a España. No imaginaba que sería tan bien recibida. De hecho, tenía algunas dudas cuando llegué por primera vez. Después de todo, nunca se sabe qué impresión se puede causar en otro lugar. Lo menos que puedo decir es que los británicos son generosos. Le dan la misma oportunidad a una extranjera que a la gente de su país’.

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

Trini Ramos (The Sketch, 9-11-1921)

‘Actuar aquí es muy diferente de hacerlo en España y no podía evitar pensar en el contraste entre Piccadilly y algunas calles españolas. En mi tierra, por ejemplo, una chica nunca puede salir sola. Siempre debe ir acompañada por alguien de su familia. Nunca he ido al teatro sin dos o tres personas que me protegieran. Por otra parte, los moros están tumbados uno al lado del otro en las aceras y, cuando salíamos tarde del teatro, teníamos que pasar con cuidado entre ellos. Y si nos hubiésemos atrevido a molestarles, habríamos tenido algún problema. Sin embargo, aquí es muy diferente. Donde los moros duermen en nuestro país, ustedes tienen cientos de coches de motor corriendo’.

Su debut cuando era una niña

‘Mi acogida aquí ha sido tan maravillosa que me siento como el día que debuté en Sevilla a los once años. Cuando subí al escenario, mi madre, que estaba entre bastidores, me susurró: ‘Hazlo lo mejor que puedas, Trini’, y lo hice. Cantar ante un público aristocrático debía haberme puesto nerviosa, pero supongo que era demasiado joven para tener nervios. La buena acogida que obtuve tras la canción sirvió para animarme y nunca me puse nerviosa después de eso’.

‘Esa primera noche conseguí mi primer contrato, y entonces viajé por toda España y Marruecos, cantando y después bailando. Puede que no lo hubiera firmado, de haber sabido lo que iba a ocurrir. Créame, no es ninguna broma ser actriz en Marruecos, especialmente para una chica de 14 ó 15 años’.

Capturada por los moros

‘A veces estaba muy asustada. Era bastante común ser capturada por esos moros salvajes (5). Mi contrato había terminado una noche en un teatro marroquí, cuando el mánager me suplicó que me quedara dos semanas más. Como había tan pocas chicas cantantes, yo había triunfado. Al principio, no quería aceptar. De hecho, sentía un poco de nostalgia y quería regresar a Sevilla; pero después de hablarlo mucho, mi madre estuvo de acuerdo en que debería quedarme dos semanas más. Creo que debe haber sido el destino’.

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

Trini Ramos (The Sunday Post, 30-10-1921)

‘El resto de la compañía con la que tenía que haber viajado se marchó. Al día siguiente oímos que los moros salvajes los atacaron en cuanto salieron de la ciudad. Después se produjo una salvaje persecución a caballo y, durante el curso de la misma, una persona fue asesinada, dos fueron capturadas, probablemente con el fin de pedir un rescate, y otra resultó gravemente herida’.

‘Supongo que todo este tipo de cosas pueden sonar muy salvajes para los británicos que viven en un país civilizado, pero los asesinatos por parte de los moros son incidentes que ocurren todos los días en Marruecos. Yo sólo estoy muy agradecida por encontrarme aquí ahora, mientras se libra la guerra entre los españoles y los moros. En otra ocasión, me capturaron a caballo con el resto de la compañía, pero las tropas de una ciudad cercana vinieron y nos salvaron’.

Arreglada en cinco minutos

‘Ésta fue la clase de experiencias que viví durante el tiempo que pasé de gira en Marruecos. Naturalmente, se producen cantidad de sorpresas cuando se viaja por lugares extraños. Yo ya había cantado muchas veces ante extranjeros y me habían aplaudido, pero he de decir que fue una sorpresa cuando el Sr. Cochran vino una noche y me ofreció un contrato tras haber hecho mi número. Después de todo, no es habitual que te pidan ir a un país extranjero tras cinco minutos de conversación. Ahora no me arrepiento de haber aceptado’.

‘Desde que he llegado aquí, todo el mundo me ha preguntado por las corridas de toros. Si se menciona a España, los toros parecen ser el siguiente tema de conversación que surge de manera natural. Realmente, me encantan las corridas de toros. No son algo cruel en absoluto, como dice la gente; de hecho, se hace todo lo posible para evitar la crueldad. Una corrida de toros en España es similar a vuestras carreras de Ascot. Realmente, es un desfile de moda. Ver todos los vestidos y a las mujeres en el teatro, que puede contener a una tres mil personas, es maravilloso. Todas las chicas se ponen sus mejores galas para la ocasión. Las faldas se colocan de modo que una parte de ellas cuelgue de los balcones y, como le digo, es muy bonito. Muchas personas llegan en algún tipo de carruaje y, por lo que he oído de vuestro Derby, una corrida de toros es una especie de Derby con los vestidos de Ascot’.

En la plaza de toros

‘Mi única participación en una corrida ha consistido en recorrer la arena a caballo y pedir al presidente la llave de la puerta tras la que se encuentra encerrado el toro. El presidente podría ser el Rey o algún personaje importante presente en la reunión. Ésa es la costumbre. Tras haber obtenido la llave, se la entrego al guardián, que deja salir al toro, y entonces la diversión está asegurada’.

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

Trini Ramos pide la llave durante una corria de toros en Jerez (La Lidia, 20-9-1920)

‘El único momento en que se produce daño de verdad es cuando el torero es derrotado en la lucha. Por supuesto, si el toro sale victorioso algunos espectadores suelen pasarlo bien. Cuando eso ocurre, se produce un repentino ajetreo y un desgarro de vestiduras. En general, los toreros suelen ser tan hábiles que el toro muere en un instante’.

La belleza no sale de los frascos

‘Sólo llevo una semana en el London Pavilion, pero ya estoy recibiendo cartas que me piden consejos de belleza. Supongo que el hecho de que desempeñe el papel de una belleza en el espectáculo es lo que las ha atraído. Personalmente, no creo que la belleza proceda de los frascos. Tengo una manera muy sencilla de conseguir un buen cutis, que consiste en lavarme la cara con agua fría por la noche; aunque no hay duda de que el baile también ayuda mucho, y le diré por qué: en primer lugar, es ejercicio y, en segundo lugar, es diversión. La belleza no es algo completamente innato, sino que se crea cuando se ve el lado bueno de las cosas y se es feliz. Creo que muchos médicos todavía dicen que los músculos de la cara cambian de vez en cuando -gradualmente, por supuesto-; y, por tanto, evitar las preocupaciones innecesarias nos ayuda a tener ese brillo en los ojos y esa simpatía en la cara. Además, el baile nos mantiene delgados y gráciles. Mi mayor temor es engordar, pero bailar mucho evitará que eso suceda’.

Primeras impresiones

‘Realmente pienso que las chicas británicas son tan guapas como todas las otras chicas que he visto. Parecen tener ese algo que las marca como británicas, un tipo exclusivo de belleza que las extranjeras no tenemos. Ésa fue una de las primeras impresiones que tuve cuando llegué aquí hace unas semanas. Hubo muchas más, algunas de las cuales me hicieron sentirme celosa por no haber nacido aquí’.

Me sorprendió mucho ver la calle llena de parejas de novios. Yo nunca he tenido una relación amorosa. En España, por supuesto, a una chica nunca se le permite salir sola. Siempre debe estar acompañada por su madre o por un familiar. Sin embargo, cuando llegué aquí, vi las calles llenas de parejas jóvenes que van al teatro y disfrutan’.

Un torbellino

‘Todo me pareció un torbellino la primera vez que llegué a Londres. Había mucho tráfico. Luego vi por primera vez en mi vida a una mujer policía. Para una extranjera como yo, ésta parece una innovación muy extraña para una gran ciudad. Debo decir que parecían muy profesionales. Las escaleras mecánicas del metro también eran nuevas para mí. Subí y bajé seis veces para ver cómo funcionaban’.

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

Trini Ramos (de negro) durante su actuación en la revista The Fun of the Fayre (The Sketch, 16-11-1921)

‘Con todas las cosas nuevas que he visto, las parejas de novios y otras novedades, me gusta mucho Londres. Los británicos, a pesar de no ser tan emocionales como los extranjeros, son muy generosos. Cuando estaba en España, canté y bailé ante buena parte de la aristocracia, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo ante la realeza. Espero, no obstante, y tengo motivos para pensar que tendré la oportunidad de hacerlo cuando el rey de España llegue a Londres, que lo hará pronto. También creo que tendré ocasión de ir a Glasgow. Estoy contratada para tres años (6) y es casi seguro que iré a la mayor ciudad de Escocia’”.

NOTAS:

* Fuente: The Sunday Post, Londres, 30 de octubre de 1921. La traducción es mía.

(1) Así se anunció en Londres a la bailaora y cupletista sevillana Trini Ramos, nacida a principios del siglo XX.  Se inició en el mundo del arte a muy corta edad como ‘Petite Fornarina’ o Trini Muñoz, que es su verdadero nombre. En 1921 fue contratada para actuar durante varios meses en la capital británica y posteriormente marchó a Nueva York, donde cosechó grandes éxitos hasta el momento de su retirada, a mediados de los años 30.

(2) El productor y empresario teatral británico Charles B. Cochran descubrió a Trini Ramos en España y la llevó a Londres para trabajar en la revista The Fun of the Fayre, que supuso su lanzamiento a nivel internacional. La sevillana causó auténtica sensación en la capital británica, donde no tardó en convertirse en un icono de moda. De hecho, sólo unas semanas después de su llegada, el ‘Sunday Post’ le dedicaba esta entrevista a página completa y poco despuésposaba como modelo para otros medios.

(3) Paul Poiret fue un prestigioso modisto francés, que realizó importantes aportaciones a la moda del siglo XX y contribuyó en buena medida a la eliminación del corsé del atuendo femenino.

(4) Trini fue discípula de Manuel Real, ‘Realito’, que tenía su academia en la sevillana Calle Trajano. Probablemente debutara en alguna de las fiestas privadas para las que el maestro solía ser contratado con su cuadro.

(5) En esa época se libra en Marruecos la Guerra del Rif, provocada por la sublevación de las tribus indígenas contra la ocupación colonial española.

(6) Ese contrato no llegó a término, pues unos meses más tarde Trini Ramos ya triunfaba en Nueva York.

 


“¿No ha oído V. cantar a la ‘Moreno’?”

“Si la cañí que en Sevilla es conocida por este nombre, tuviera el ojo que tiene cocorrí como el bonito compañero que luce en su cara de cobre, había que pasarle tarjeta antes de hablar con ella.

A esos individuos que abominan del cante flamenco, porque seguramente nos oyeron cantar a nosotros, los invitamos una noche a que escuchen un rato a la Moreno.

María "la Moreno"

María “la Moreno”

¿Quién es la Moreno (1)? Una cañí con diecinueve abriles, alta, delgada, pero con los huesecitos cubiertos, que pasea su bohemia por los salones de baile, que podría ganar, si lo quisiera, cinco o diez duros diarios, y que como buena cañí, vive al día y le sobra dinero.

Si no eres flamenco y la Moreno te canta la copla que vamos a copiarte, desde aquel momento eres más caló que el Calvo.

Baldomero (2) ha abierto el piano, ha puesto la cejuela en tono alto, porque la niña no tendrá mucho pecho, pero los pulmones deben ser como dos termos, y esta copla de martinete ha sonado en tus oídos, haciéndote pensar:

Desgraciaíto aquel que come

el pan por manita ajena,

siempre mirando las caras

si la ponen mala o buena.

Eso, dicho por una cañí fea, pero muy simpática y con diecinueve años en el pelo… Ya no te vas, porque Baldomero sigue rasgueando su guitarra y la Moreno, que no necesita que le rueguen, se ha arrancado de nuevo en otro tono:

Han cambiao los tiempos

o he cambiao yo…

donde no hay escritura jecha

no hay obligación.

Y en seguida otra seguidilla, y otra, y siete y un nuevo cambio en la guitarra para cantar ese cantecillo ligero, del que abominan los cantaores serios, pero que la Moreno lo borda:

No te deseo más castigo

que estés durmiendo con otra

y estés soñando conmigo.

Y después esta:

No digas que me has dejao;

mete la mano en tu pecho

y cuenta cómo ha pasao…

Para terminar con el estribillo, cantado muy bajito:

Yo no me siento morir,

sólo siento las fatigas

que estoy pasando por ti.

¿Hace un ratito de juerga con la Moreno a la vera? Pues cuando ustedes quieran. No siendo domingo, porque esos días está cogiendo pitos, cuando ustedes gusten.

Se desea un antiflamenco para que oiga cantar a la Moreno la copla esta:

Si me dieran en la agonía

la vía por aborrecerte,

yo no lo consentiría,

prefiero mejor la muerte

a vivir sin ti ni un día…

Baldomero está dispuesto; la Moreno no hay que decir; nosotros tenemos dos botellas de solera… ¿Quién pide otra?
Si eres buen aficionado al cante, forastero flamenco, no te vayas sin escuchar a la Moreno, a la gitanilla cocorrí, que canta en el baile de Barrera (3) como los canarios: mientras tiene la luz encencida”.

(Artículo publicado por Galerín en Sevilla en broma. Guía-Programa de Galerín-Cuesta, Fiestas de Primavera 1918).

NOTAS:

(1) La cantaora María Moreno desarrolló su carrera en Sevilla. Su presencia era habitual en los colmaos y otros locales de la Alameda de Hércules, donde se prodigaba sobre todo en reuniones y fiestas privadas.

(2) Se trata del guitarrista Baldomero Ojeda, que solía acompañar a La Moreno en aquella época.

(3) Al Salón Barrera de Sevilla se accede por las calles Trajano y Amor de Dios. Sobre él escribe Galerín en el mismo número de Sevilla en broma: “… Barrera, que es, se enfade el que se enfade, el mejor. A Barrera va gente bien, gente regular y gente enferma… Una banda de música no cesa (cuando le avisa el timbre del bastonero) de tocar lo más nuevo para no caerse. Siempre hay señoras, señoras amigas del dueño de la casa, que tiene mucho conocimiento y que a pesar de que habla como los fonógrafos, tiene simpatía, vista, entrevista y tal”.